USO DE LA AUTOCLAVE
I. DEFINICIÓN
Un autoclave es un recipiente metálico de paredes gruesas con cierre hermético que
permite trabajar con vapor de agua a alta presión y alta temperatura que sirve para
esterilizar instrumental (material médico, de laboratorio, etc.) o alimentos.
La norma europea EN 13060 es la norma de referencia para los pequeños
esterilizadores a vapor (volumen de la cámara inferior a 60 litros). Es aplicable a los
esterilizadores de vapor de agua pequeños controlados automáticamente que generan
vapor utilizando calefactores eléctricos o que utilizan vapor de agua generado por un
sistema externo al esterilizador. Esta normativa regula y clasifica los diferentes ciclos
de autoclaves a vapor pequeños en tres categorías en función de la forma de
extracción del aire de la cámara antes del proceso de esterilización.
Un autoclave está constituido básicamente por una cámara rígida y hermética que
incluye una puerta con dispositivos de seguridad para permitir introducir los objetos a
esterilizar. Esta cámara lleva adosados dispositivos para medida de presión y
temperatura y elementos calefactores para mantenerla caliente. Los autoclaves piden
un cierto tiempo desde el momento de conectarlos a la red con el fin de estar
preparados térmicamente para los ciclos.
Los ciclos más habituales que los fabricantes incorporan en estos equipos son:
Ciclo de 105 °C, para la desinfección de líquidos y objetos delicados. No
olvidemos que por debajo de los 120 °C sólo se puede hablar de desinfección,
nunca de esterilización.
Ciclo de 120 °C, para la esterilización general del instrumental, guantes y
tejidos clínicos.
Ciclo de 134 °C, para la esterilización de material quirúrgico o con riesgo.
Ciclo de 143 °C, llamado también ciclo rápido. Para esterilizar
fundamentalmente instrumental cuyo uso pueda ser inmediato o urgente.
A todos estos ciclos se le asocia otro llamado de secado que no es tal, ya que en sí
mismo no es un ciclo, sino una parte de él y por tanto deberíamos denominarlo más
bien como periodo de secado. Este periodo de secado nace de la necesidad de eliminar
por evaporación a media temperatura de la inevitable condensación de agua al
finalizar el ciclo.
Un instante antes de finalizar un ciclo de 134 °C, por ejemplo, el interior de la cámara
presenta esta temperatura en todos sus puntos debida al vapor. Cuando el ciclo
termina el vapor sale rápidamente del interior generando una caída de presión y
temperatura muy brusca que produce una condensación inmediata por debajo de los
100 °C. A esta temperatura todavía queda mucho agua y vapor dentro de la cámara
con lo que la condensación se hace evidente. Algunos fabricantes mantienen una
temperatura elevada de las paredes de la cámara durante algunos minutos (hasta 20
minutos) con el fin de evaporar esta agua casi en su totalidad. Este objetivo se
cumpliría siempre, como ocurre con los objetos sueltos, si no fuera por algunos
accesorios utilizados en los procesos de esterilización como son las bolsas de
esterilizar. Por ejemplo, las bolsas usadas en odontoestomatología para estos procesos
tienen, normalmente, una cara transparente, con el fin de ver el contenido y una cara
opaca similar en textura al papel corriente. Este papel está fabricado de un modo
especial y su entramado tiene la peculiaridad: de que transpira vapor sobrecalentado
de agua por encima de los 100 °C, pero es impermeable al agua por debajo de este
valor. Lo cierto es que se empapan con facilidad obligando a labores de secado fuera
del equipo.
Cuando comienza la fase de expulsión del vapor y cae la presión y la temperatura en el
interior, los poros de la bolsa se cierran atrapando parte del vapor. Este vapor se
condensa y produce gotas que junto con el aire atrapado en su interior se convierten
en agentes de la corrosión del instrumental. Lo que sí puede ser una buena práctica es
elegir bolsas adecuadas en tamaño a lo que queramos esterilizar e intentemos extraer
en lo posible el aire de su interior con las propias manos. Vemos que el aire con su
contenido en oxígeno es muy dañino para el proceso. Todo lo que se ha dicho es válido
para los empaquetados manuales con paños de esterilización. Las propiedades de
estos paños son similares, pero en general se ventilan mejor al ser más impermeables
al aire húmedo.
II, FUNCIONAMIENTO DE UN AUTOCLAVE
El agua desmineralizada se encuentra inicialmente en un depósito ligeramente elevado
con el fin de que el agua baje por su propio peso hasta la cámara. Supongamos un
proceso automático: cuando iniciamos el ciclo, el sistema electrónico da paso a través
de la válvula de llenado V1 a una cierta cantidad de agua al tiempo que se bloquea la
puerta. Secuencialmente se inicia el calentamiento del agua. En este instante la válvula
de purga, de funcionamiento térmico, permanece abierta permitiendo al aire caliente
fluir a través suyo hacia el exterior. De este modo se llega a desalojar hasta un 25% del
aire interior.
Cuando a los 100 °C el agua comienza a hervir, empieza a formarse vapor saturado que
va abandonando paulatinamente la cámara a través de la citada válvula,
condensándose en el depósito recuperador. Como quiera que todo este proceso se
realiza a 1 bar de presión absoluta (0 bar manométrica), suponiendo que esa sea la
presión atmosférica en ese instante, a medida que aumenta el vapor formado, parte
del aire también es expulsado. Una vez que toda el agua se ha evaporado comienza a
incrementarse la temperatura. Cuando esta alcanza un valor por encima de los 100 °C
la válvula de purga (también llamada selectora) se cierra y la presión paulatinamente
comienza a subir hasta alcanzar 1 bar en el manómetro a la temperatura de 120 °C.
Aquí el calefactor comienza a disminuir su emisión con el fin de mantener esta presión.
En este instante arranca el temporizador de ciclo que según el fabricante va de 8 a 20
minutos.
Una vez completado el ciclo se abre la válvula V2 permitiendo salir el vapor al depósito
de recuperación a través de un serpentín de condensación. Cuando la presión se iguala
a la atmosférica, para algunas autoclaves comienza el proceso de secado, pero en
todos es posible abrir la puerta y retirar utensilios. No es recomendable precipitarse en
la apertura de la cabina ya que los materiales están todavía muy calientes y además se
favorecen las condensaciones indeseables. Siempre que un equipo disponga de fase de
secado se debe intentar cumplirla.
Aunque nos hemos referido a un determinado tipo de autoclave, los principios y las
peculiaridades que se han descrito son absolutamente válidas para todos los equipos
miniclaves. Existen equipos de mucha mayor capacidad que incluyen algún accesorio
no comentado aquí, pero estos equipos no son habituales en los centros educativos.
No obstante, todo lo expuesto anteriormente es válido para ellos también.
III. TIPOS DE CICLOS DE ESTERILIZACIÓN
AUTOCLAVES CLASE N: Del inglés NAKED = desnudo, sirven exclusivamente para la
esterilización de productos sólidos. Los instrumentos esterilizados no se pueden
transportar ni almacenar, debe ser instrumental de uso inmediato.
AUTOCLAVES CLASE B: Del inglés BIG = grande, esterilizan cualquier tipo de carga que
puede procesar un gran esterilizador: carga sólida, porosa, hueca, todo ello
empaquetado (con simple o doble capa). Esos esterilizadores ya tienen un ciclo
específico para probar la penetración del vapor.
Para todos los productos envueltos o no envueltos. Sólidos, porosos y de carga
hueca tipo A (longitud/diámetro >5).
Cumplen las exigencias más elevadas en cuanto a seguridad y funcionamiento.
Disponen de ciclos gravitatorios y de vacío, incluyendo ciclos para priones.
Disponen de ciclos de test de penetración y de vacío. Tienen procesadores de
datos y registro obligatorio de los mismos.
AUTOCLAVES CLASE S: Del inglés SPECIFIC = especificado, son esterilizadores que
tienen ciclos definidos por el fabricante, con programas para material sólido
empaquetado, material poroso, así como dispositivos con lúmenes de diámetros y
longitudes determinado.
Los tipos de carga que se pueden introducir en un autoclave para esterilizar son los
siguientes:
Carga sólida: son artículos no porosos, sin ranuras ni fisuras u otras
características que puedan obstaculizar la penetración del vapor en el
material, ejemplos de carga sólida son pinzas, limpiadores de sarro, porta
agujas, espejo.
Carga porosa: material que puede absorber los fluidos, ejemplos de carga
porosa serían batas de cirugía y gasas.
Carga hueca de tipo A: longitud/diámetro >5mm, ejemplo de carga hueca de
tipo A sería una turbina.
Carga hueca de tipo B: longitud/diámetro.
IV. RIESGOS
Explosión con proyecciones violentas.
Contacto térmico.
Contacto eléctrico.