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Bloque Iii

El documento aborda el estudio de la lengua desde dos planos: expresión y contenido, destacando el nivel fonológico como el plano de la expresión. Se define el fonema como la unidad mínima del nivel fonológico, que permite distinguir significados, y se describen sus variantes y clasificación. Además, se analizan las sílabas y los elementos suprasegmentales como el acento y la entonación, que influyen en la pronunciación y significado de las palabras.

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Bloque Iii

El documento aborda el estudio de la lengua desde dos planos: expresión y contenido, destacando el nivel fonológico como el plano de la expresión. Se define el fonema como la unidad mínima del nivel fonológico, que permite distinguir significados, y se describen sus variantes y clasificación. Además, se analizan las sílabas y los elementos suprasegmentales como el acento y la entonación, que influyen en la pronunciación y significado de las palabras.

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BLOQUE III

EL CONOCIMIENTO Y ENSEÑANZA DE LA LENGUA


El estudio de la lengua puede hacerse desde dos planos: el plano de la expresión y el plano del
contenido. Al plano de la expresión pertenece el nivel fonológico; al plano del contenido
pertenecen el nivel morfológico, el nivel sintáctico y el nivel semántico. Podemos distinguir un
nuevo nivel, el nivel textual, que corresponde al plano de la comunicación. Cada uno de estos
niveles tiene una serie de unidades mínimas, que, combinándose entre ellas, forman otras
unidades mayores.

TEMA 11

EL NIVEL FONOLÓGICO
El nivel fonológico constituye el plano de la expresión del signo lingüístico. Este nivel estudia la
lengua como hecho sonoro. La rama de la lingüística que se ocupa del estudio de este nivel es
la fonología.

11.1. EL FONEMA

11.1.1. DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS

La unidad de análisis gramatical del nivel fonológico es el fonema. Un fonema es cada uno de
los «sonidos ideales» que posee una lengua, en el caso del español veinticuatro (El sistema
fonologico del español es uno de los más económicos del mundo. El ingles, por ejemplo, tiene
45 fonemas (más o menos la media mundial), y algunas lenguas africanas tienen más de 100
fonemas). La pronunciación de cada uno de estos sonidos ideales puede variar de un
hablante a otro o de un contexto a otro, por lo que reciben el nombre de variantes.
Los fonemas son unidades abstractas. Las variantes de los fonemas son los sonidos reales que
se perciben por el oído; también se denominan sonidos o fonos. Las distintas formas de
pronunciar un mismo fonema se llaman alófonos. Las letras o grafías son la representación de
los fonemas en la escritura. Los fonemas se representan entre barras // y los fonos entre
corchetes []. Para su representación se suele emplear el Alfabeto Fonético Internacional (AFI).

Los fonemas no poseen significado propio, pero sí permiten distinguir significados. Por
ejemplo, los fonemas /p/, /t/ y /l/ permiten distinguir las palabras pecho, techo y lecho. Las

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variantes o fonos no permiten distinguir significados. El fonema se considera la unidad
mínima de la lengua diferenciadora de significados.
La competencia en el nivel fonológico permite a los hablantes diferenciar palabras muy
similares (besa – mesa), reconocer el acento extranjero o variedades dialectales, identificar
los sonidos que no forman parte de su sistema fonológico, diferenciar lo que está bien
pronunciado de lo que está mal, y crear nuevas palabras respetando las reglas combinatorias
de su lengua materna. Las reglas fonológicas se van aprendiendo de forma inconsciente
según nos vamos convirtiendo en hablantes competentes de nuestra propia lengua.
La producción de los sonidos tiene lugar en dos fases: 1) la fonación, que consiste en la
producción de la corriente de aire en los pulmones y su transformación en una onda sonora a
su paso por la tráquea; y 2) la articulación, consistente en la modificación de la onda sonora a
su paso por la boca.
En la producción de los sonidos intervienen diversos órganos, ubicados en distintas partes del
cuerpo:

1. Órganos del aparato respiratorio. Son aquellos que intervienen en la respiración:

- Pulmones

- Bronquios

- Tráquea

2. Órganos del aparato fonador:

- Cuerdas vocales: son dos tendones elásticos situados en la parte superior de


la tráquea, a la altura del cartílago tiroides (la nuez), que pueden vibrar con
el paso del aire.
- Glotis: es el espacio vacío que se encuentra entre las cuerdas vocales.

3. Órganos supraglóticos:

- Labios

- Lengua

- Dientes

- Alvéolos

- Paladar duro

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- Paladar blando o velo del paladar

Los fonemas se clasifican según una serie de rasgos distintivos relacionados con su
producción. Estos rasgos son:

- El modo de articulación: se refiere a la posición que mantienen los órganos


articulatorios para producir el sonido y a los obstáculos que encuentra el aire al ser
expulsado.
- El punto de articulación: se refiere a los órganos supraglóticos que intervienen en la
producción del sonido, o, dicho de otra forma, al lugar de la boca en el que se
aproximan los órganos articulatorios (por lo que también se le denomina lugar de
articulación).
- La acción de las cuerdas vocales: se refiere a la vibración o ausencia de vibración de
las cuerdas vocales en el momento en el que las atraviesa el aire expulsado por los
pulmones.
o Si las cuerdas vocales vibran, el sonido es sonoro.
o Si las cuerdas vocales se mantienen en reposo, el sonido es sordo.

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- La acción del velo del paladar: se refiere a la posición que mantiene el velo del
paladar.
o Si el velo del paladar está adherido a la faringe, el aire sólo puede ser ex-
pulsado por la boca. Se trata de los sonidos orales.
o Si el velo del paladar está separado de la faringe, el aire puede salir total o
parcialmente por la nariz, además de por la boca. Se trata de los sonidos
nasales.
Los fonemas se dividen en dos grandes grupos: vocales y consonantes. En la producción de las
vocales el aire no encuentra ningún obstáculo en su salida, mientras que las consonantes sí
encuentran algún tipo de obstáculo. Otra diferencia es que las vocales pueden ser núcleo o
centro de sílaba (ejemplo: sol, pan), mientras que las consonantes forman los márgenes
silábicos. La tercera diferencia es que las vocales pueden formar sílaba por sí solas (ejemplo: a-
mi-go), y las consonantes no.

[Link] VOCALES

Según el modo de articulación, las vocales pueden ser cerradas, medias o abiertas:

- Cerradas: la lengua se aproxima al paladar.

o Es el caso de /i/, /u/.

- Medias: la lengua se encuentra en una posición intermedia entre su base y el


paladar.
o Es el caso de /e/, /o/.

- Abiertas: la lengua se encuentra totalmente alejada del paladar.

o Es el caso de /a/.

Según el punto de articulación, las vocales pueden ser anteriores, centrales o posteriores:
- Anteriores: la lengua ocupa la zona delantera de la boca, próxima al paladar duro.

o Es el caso de /i/, /e/.

- Centrales: la lengua se encuentra en la zona intermedia de la boca, en el paladar


medio.
o Es el caso de /a/.

- Posteriores: la lengua ocupa la zona trasera de la boca, próxima al velo del paladar.

o Es el caso de /o/, /u/.

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Según la acción de las cuerdas vocales, todas las vocales son sonoras. Según la
acción del velo del paladar, todas las vocales son orales.

Descripción de las vocales:

- /i/: anterior, cerrada, sonora, oral.

- /e/: anterior, media, sonora, oral.

- /a/: central, abierta, sonora, oral.

- /o/: posterior, media, sonora, oral.


- /u/: posterior, cerrada, sonora, oral.

[Link] CONSONANTES

Según el modo de articulación, las consonantes pueden ser oclusivas, fricativas, africadas,
nasales, laterales y vibrantes.

- Oclusivas: los órganos articulatorios se aproximan hasta juntarse, por lo que se


produce una obstrucción total del aire. A continuación, los órganos se separan
completamente, produciendo una pequeña explosión de aire.
- Fricativas: los órganos articulatorios se aproximan hasta rozarse, dejando un canal
estrecho por el que puede salir el aire, produciendo una pequeña fricción.
- Africadas: los órganos articulatorios se unen produciendo un cierre completo, para
después separarse ligeramente, dejando un canal estrecho por donde puede esca-
par el aire. Son la unión de una oclusión y una fricción.
- Nasales: el aire puede salir simultáneamente por la nariz y por la boca.

- Laterales: los órganos articulatorios se unen de tal forma que el aire puede salir por
los lados de la lengua.
- Vibrantes: los órganos articulatorios se unen produciendo una o varias
interrupciones momentáneas durante la salida del aire. Pueden ser de dos tipos:
o Simples: se produce una breve oclusión.

o Múltiples: se producen dos o más oclusiones.

Según el punto de articulación, las consonantes pueden ser bilabiales, labiodentales,


interdentales, dentales, alveolares, palatales o velares.

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- Bilabial: el labio superior y el inferior se acercan o se unen.

- Labiodental: los dientes superiores se apoyan en el labio inferior.

- Interdental: la punta de la lengua se coloca entre los dientes inferiores y los


superiores.
- Dental: la punta de la lengua se apoya en el interior de los dientes superiores.

- Alveolar: la punta de la lengua se apoya en los alvéolos superiores, en la parte


trasera de la encía.
- Palatal: el dorso de la lengua se apoya en el paladar duro.
- Velar: el postdorso de la lengua se apoya en el paladar blando o velo del paladar.

Clasificación de las consonantes

1) Consonantes oclusivas:

- Bilabiales

o Sorda: /p/

 Se representa con la grafía p (copa).

o Sonora: /b/

 Se representa con las grafías:

 b (barco)

 v (vela).

- Dentales

o Sorda: /t/

 Se representa con la grafía t (pato).

o Sonora: /d/

 Se representa con la grafía d (dedo).

- Velares

o Sorda: /k/

 Se representa con las grafías:

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 c: delante de a, o, u (cara).

 qu: delante de e, i (queso).

 k (kilo).

o Sonora: /g/

 Se representa con las grafías:

 g: delante de a, o, u (gato).

 gu: delante de e, i (guerra).

2) Consonantes fricativas:

- Labiodental sorda: /f/

o Se representa con la grafía f (foca).

- Interdental sorda: /θ/

o Se representa con las grafías:

 z: delante de a, o, u (zapato).
 c: delante de e, i (cenicero).

- Alveolar sorda: /s/

o Se representa con la grafía s (mesa).

- Palatal sonora: /ʝ/

o Se representa con la grafía y (mayo).

- Velar sorda: /x/

o Se representa con las grafías:

 j: ante cualquier vocal (caja, jinete).

 g: delante de e, i (geranio).

3) Consonantes africadas:

- Palatal sorda: /tʃ/

o Se representa con el dígrafo ch (ficha).

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4) Consonantes laterales:

- Alveolar sonora: /l/

o Se representa con la grafía l (película).

- Palatal sonora: /ʎ/

o Se representa con el dígrafo ll (lluvia).

5) Consonantes vibrantes:

- Alveolar simple sonora: /ɾ/ (Esta vibrante se encuentra entre vocales, en posición
final de silaba o de palabra entre una consonante y una vocal que forman parte de la
misma sílaba)

o Se representa con la grafía r (pera, bruma, arte, ganar).

- Alveolar múltiple sonora: /r/ (Esta vibrante se encuentra entre vocales, en posición
inicial de palabra o entre una consonante y una vocal pertenecientes a distintas
silabas).

o Se representa con las grafías:

 r: en posición inicial de palabra (roca) o tras consonante


perteneciente a otra sílaba (enroque, alrededor).
 rr: entre vocales (perro).

6) Consonantes nasales:

- Bilabial sonora: /m/


o Se representa con la grafía m (mermelada).

- Alveolar sonora: /n/

o Se representa con la grafía n (nata).

- Palatal sonora: /ɲ/

o Se representa con la grafía ñ (piña).

Todas las consonantes, salvo las nasales, son orales.

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[Link] SÍLABA Y LOS ELEMENTOS SUPRASEGMENTALES

[Link] SÍLABA

Los fonemas se agrupan en sílabas, que a su vez forman las palabras. Una sílaba está
compuesta por uno o más fonemas, de los cuales uno funciona como núcleo silábico,
normalmente una vocal. Los fonemas que rodean al núcleo se llaman márgenes: ataque, si va
delante del núcleo, y final, si va detrás. Ejemplo: mar > m ataque + a núcleo + r final. Cuando
una sílaba termina en vocal es una sílaba abierta o libre; cuando termina en consonante es
una sílaba cerrada o trabada. La sílaba abierta CV es la más habitual en las lenguas del
mundo y es la primera que aparece en el habla infantil (seguida de CVC, V y VC).

Las lenguas admiten distintas combinaciones silábicas, desde sílabas de un solo fonema (como
en la preposición a) a sílabas de siete fonemas: seis consonánticos y uno vocálico (la palabra
inglesa scripts). El español admite hasta cinco sonidos en una misma sílaba (en el prefijo
trans-), pero la estructura más habitual es consonante + vocal (con una frecuencia del 56%).
También varían las lenguas en cuanto al número de sílabas de sus palabras; en español
predominan las palabras bisílabas, mientras que en inglés son las monosílabas. En casi todas
las lenguas las palabras de uso más frecuente suelen ser más cortas: artículos, pronombres,
conjunciones, palabras gramaticales, etc.

[Link] ELEMENTOS SUPRASEGMENTALES

Los elementos que determinan el patrón melódico de las lenguas son el acento y la
entonación, que afectan a la vez a más de un fonema (por eso se llaman suprasegmentales).
El acento permite distinguir entre palabras tónicas y palabras átonas. Las sílabas tónicas
tienen mayor intensidad, un tono más elevado, más duración o una combinación de los tres.
Las sílabas tónicas se perciben mejor y más rápidamente que las átonas.

Las lenguas pueden tener dos tipos de acento: fijo y variable. Las lenguas de acento fijo llevan
siempre el acento en la misma sílaba (la primera, en checo; la penúltima, en polaco; la última,
en francés y en turco, etc.). En estas lenguas el acento indica los límites entre palabras. Las
lenguas de acento variable pueden tener la sílaba tónica en cualquier lugar de la palabra
(como en español). En estas lenguas el acento tiene una función distintiva, ya que permite
distinguir palabras (como cántara, cantara y cantará). Según el lugar que ocupe la sílaba
tónica, las palabras pueden ser de tres clases:

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- Agudas u oxítonas: acentuadas en la última sílaba (betún).

- Graves o paroxítonas: acentuadas en la penúltima sílaba (mesa).

- Esdrújulas o proparoxítonas: acentuadas en la antepenúltima sílaba (oráculo) o en la


anterior (recógemelo).

En español existen palabras tónicas y palabras átonas. Las palabras que en español siempre
llevan una sílaba acentuada son:

- los sustantivos,

- los adjetivos,

- los verbos (incluyendo el auxiliar),

- los adverbios,

- los pronombres tónicos (como yo, tú, él, ti, etc.),

- los pronombres indefinidos (como alguno o ningún),

- los pronombres posesivos (como mío),

- los pronombres demostrativos (como este, aquel),

- los artículos indeterminados (un, una, unos, unas),

- los numerales, tanto ordinales como cardinales,

- las formas interrogativas y exclamativas qué, cuál, quién, dónde, cuándo, cuánto

y cómo.

Las palabras que en español no llevan acento son:

- los artículos determinados (el, la, los, las),

- los pronombres átonos (como lo, os),

- los adjetivos posesivos (como mi, su),

- las preposiciones (excepto según),

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- las conjunciones,

- los términos de tratamiento (don, doña),

- el primer elemento de los compuestos y de las palabras compuestas (salvo los


adverbios terminados en -mente).

La entonación permite segmentar, resaltar y dar continuidad prosódica al discurso. Sus


principales funciones son:

- lingüísticamente: permite distinguir enunciados («Vendrá mañana», «¿Vendrá


mañana?» y «¡Vendrá mañana!») o delimitarlos («dos por tres más cuatro» puede
dar como resultado 10 o 14 dependiendo de cómo sea su entonación).
- socialmente: permite obtener información sobre el hablante, como la edad, el sexo,
su dialecto, su nivel sociocultural, etc.

- individualmente: permite informar sobre la dimensión afectiva del mensaje: cortesía,


mandato, confirmación, exclamación, énfasis, etc.

TEMA 12.

EL NIVEL MORFOLÓGICO
El nivel morfológico constituye uno de los planos del contenido del signo lingüístico. La rama
de la lingüística que se ocupa de este nivel es la morfología. La morfología estudia la
estructura interna de las palabras, las variantes que las palabras presentan, los segmentos que
las componen y la forma en que estos se combinan. La organización interna de las palabras no
es arbitraria, sino que sigue una serie de reglas sistemáticas, que son las que permiten a los
hablantes entender y emplear de manera productiva series relacionadas de palabras, crear
palabras nuevas y comprender las palabras nuevas creadas por otros. Las unidades de análisis
gramatical del nivel fonológico son el morfema y la palabra.

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12.1. EL MORFEMA

El morfema, también llamado monema, es la unidad mínima con significado gramatical en que
puede descomponerse una palabra.

Ejemplos de morfemas: in-toc-able-s

in-: morfema que indica negación.

toc-: morfema que significa ‘percibir a través del tacto’.

-able: morfema que significa ‘que puede o debe ser’.

-s: morfema que indica plural


Hay palabras que están formadas por un único morfema, esto es, que no pueden
descomponerse en partes más pequeñas dotadas de significado, como por ejemplo sol o
mujer.
Hay dos clases de morfemas, según el papel que desempeñan en la estructura y en el proceso
de formación de palabras: los lexemas y los afijos.
El lexema es el componente morfológico de la palabra que aporta el significado básico o
principal (como toc ‘llegar a algo con la mano, sin tocarlo’ en intocable). También recibe el
nombre de raíz o base léxica.

El afijo es el componente morfológico de la palabra que se añade al lexema para aportar


información gramatical complementaria (género, número, modo, etc.) o nueva información
semántica. Los afijos no pueden aparecer de forma independiente. También se denominan
morfemas ligados. En función del grado de modificación que produzcan en la raíz, los afijos
pueden ser flexivos o derivativos.

a) Los afijos o morfemas flexivos son aquellos que implican cambios de naturaleza
gramatical en las palabras y que tienen consecuencias para las relaciones sintácticas,
como la concordancia. La concordancia es la repetición de morfemas flexivos que se
establece entre dos o más palabras que se hallan relacionados sintácticamente. Por un
lado, existe concordancia de género y número entre el sustantivo y los determinantes,
adjetivos y participios que lo complementan (ejemplo: «Nuestras queridas nietas están
levantadas»). Por otro lado, existe concordancia en número y persona entre el sujeto y
el verbo (ejemplo: «Los niños ya lo sabían»). La función de estos morfemas es
gramatical. Los morfemas flexivos no hacen que la palabra cambie su significado básico

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original. Siempre aparecen al final de la palabra. Los morfemas flexivos, a su vez,
pueden ser de dos clases: nominales y verbales.

- Morfemas flexivos nominales: afectan a los sustantivos, adjetivos, artículos y a


algunos pronombres. Pueden ser de dos tipos:
• de género: masculino o femenino.

• Morfemas de masculino: -o (ej.: cocinero), -e (ej.: monje) y Ø


(ej.:albañil), también llamado morfema cero (los morfemas que
pueden expresar el mismo concepto se denominan alomorfos).

• Morfema de femenino: -a (ej.: enfermera).

• de número (singular o plural).

• Morfema de singular: -Ø (ej.: dulce).

• Morfemas de plural: -s (ej.: casas), -es (ej.: tambores) y Ø (ejemplo:


guaperas)

- Morfemas flexivos verbales: afectan a los verbos y reciben el nombre de


desinencias. Pueden ser de varios tipos: de persona (primera, segunda o tercera), de
número (singular o plural), de tiempo (presente, pasado o futuro), de aspecto
(perfecto o imperfecto) y de modo (indicativo, subjuntivo o imperativo). También se
considera un morfema flexivo verbal la vocal temática, que, aunque no aporta
información semántica, permite distinguir a cuál de las tres conjugaciones pertenece
el verbo: -a- > primera conjugación, -e- > segunda conjugación, -i- > tercera
conjugación.
En español, los morfemas de tiempo, modo y aspecto, por un lado, y los de persona
y número, por otro, suelen darse conjuntamente. Ejemplo: cantábamos > cant + á
(vocal temática) + ba (morfema de tiempo, aspecto y modo) + mos (morfema de
persona y número). Los morfemas de persona y número tienen por función
establecer la concordancia del verbo con el sujeto, de ahí que se llamen morfemas
de concordancia.

b) Los afijos o morfemas derivativos son aquellos que permiten crear palabras nuevas a
partir de otras. Los morfemas derivativos tienen significado léxico; al añadirse a una
palabra originan en ella un cambio léxico, una nueva palabra. Los morfemas

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derivativos siempre aparecen delante de los flexivos (ejemplo: reloj-er-o-s). Pueden
alterar la categoría gramatical de la palabra original (ejemplo: verbo hundir + -miento
> sustantivo hundimiento). En función de su posición en la palabra, los morfemas
derivativos pueden ser de tres clases: prefijos, sufijos e interfijos.
- Prefijos: son los afijos que aparecen antepuestos a la raíz (ejemplo: im-posible).

- Sufijos: son los afijos que aparecen pospuestos a la raíz (ejemplo: molin-ero).
- Interfijos: son los afijos que se colocan entre la raíz y un sufijo (ejemplo: polv-ar-
eda). No hay que confundir los interfijos con los sufijos compuestos. Los interfijas
son aquellos afijos que sólo pueden aparecer seguidos de un sufijo. Así, en rosaleda
(ros-al-eda), -al- es un sufijo, ya que puede existir en la forma rosal, mientras que en
polvareda, -ar- es un interfijo, ya que no existe la forma polvar.

Según la información semántica que aporten, los afijos pueden ser de varios tipos:
- prefijos espaciales: ante- (antebrazo), entre- (entrevía), extra- (extracomunitario),
infra- (inframundo), inter- (interdepartamental), intra- (intramuscular), re-
(rebotica), retro- (retrovisor), sobre- (sobrevolar), sub- (subterráneo), super-
(superponer), tras- (trastienda), etc.

- prefijos temporales y aspectuales: ante- (anteayer), ex- (exministro), pos- (posmo-


derno), pre- (predemocrático), re- (reintentar), etc.

- prefijos cuantificativos, gradativos y escalares: bi- (biplaza), mono- (monorraíl),


multi- (multifunción), pluri- (pluriempleado), archi- (archiconocido), cuasi- (cua-
sidelito), hiper- (hiperactivo), infra- (infravalorar), re- (rebuscar), semi- (semi- culto),
sobre- (sobrecargar), sub- (subteniente), super- (superatractivo), vice- (vi- cedecano),
etc.

- prefijos negativos y opositivos: a- (atemporal), des- (deshacer), dis- (discon-


forme), in- (ineficaz), etc.

- prefijos de orientación o disposición: anti- (antiaéreo), contra- (contrataque),

pro- (pronuclear), etc.

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- sufijos nominales de acción y efecto: -ción (constitución), -zón (quemazón), -ión
(confesión), -sión (inclusión), -miento (casamiento), -aje (camuflaje), -dura (ro- tura),
-ada (puñalada), -ido (aullido), -azo (cabezazo), etc.

- sufijos nominales de cualidad, estado y condición: -dad (maldad), -edad (seque-


dad), -idad (casualidad), -ez (rigidez), -eza (pureza), -icia (malicia), -icie (plani- cie), -
ura (blancura), -or (verdor), -era (sordera), -ía (lejanía), -ería (cabezone- ría), -ia
(eficacia), -ncia (abundancia), -ismo (fatalismo), -itud (quietud), etc.

- sufijos nominales de persona, instrumento y lugar: -dor (vendedor), -dero (come-


dero), -ero (cochero), -torio (observatorio), -ario (bibliotecario), -ista (recepcio-
nista), -nte (cantante), etc.

- sufijos nominales de conjunto, lugar y tiempo: -ía (ciudadanía), -ería (mantelería,

librería), -ario (aulario), -ero (fichero), -al (arrozal), -ar (olivar), -eda (alameda),

-iza (paliza, caballeriza), -dura (dentadira), -aje (plumaje), -ado (alumnado), -

ción (documentación), -miento (equipamiento), -enta (vestimenta), etc.

- sufijos adjetivales de calificación (de semejanza, tendencia, capacidad, posesión,


presencia, existencia, intensificación, etc.): -oso (lechoso), -izo (asustadizo), - able
(lavable), -ible (sumergible), -ante (estimulante), -ento (amarillento), -udo (barbudo),
-ón (sesentón), -ísimo (grandísimo), -érrimo (celebérrimo), etc.

- sufijos adjetivales de relación (que indican ‘relativo o perteneciente a’): -ar (mus-
cular), -al (mundial), -ico (silábico), -ático (selvático), -ífico (científico), -ístico
(operístico), -orio (ilusorio), -torio (respiratorio), -ario (portuario), -ero (pes- quero), -
ista (vanguardista), -ivo (deportivo), etc.

- sufijos adjetivales de sentido activo o pasivo: -dor (cegador), -nte (absorbente), - ble
(transportable), etc.

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- sufijo adverbial de modo: -mente (amablemente).

- sufijos verbales de acción: -ar (clavar), -ear (escasear), -ecer (palidecer), -izar
(cristalizar), -ificar (clarificar), -itar (debilitar), -uar (conpetuar), etc.

- sufijos nominales y adjetivales apreciativos (indican la valoración afectiva que se


hace de las personas o las cosas), (los sufijos apreciativos NO cambian la clase de
palabra a la que pertenece la base léxica); pueden ser de tres tipos: diminutivos: -ito
(me- sita), -illo (chiquillo), -ín (maletín), etc.; aumentativos: -ón (callejón), -azo (ti-
pazo), etc.; y despectivos: -ucho (flacucho, cuartucho), -aco (pajarraco), -ejo (ti-
pejo), etc.

12.2. LA PALABRA
12.2.1. CLASIFICACIÓN
La unidad máxima del nivel morfológico es la palabra, compuesta por uno o más morfemas.
Podemos definir la palabra como una unidad lingüística formada por uno o más morfemas
ordenados en un orden fijo y formando un bloque inseparable.
Se han propuesto diversas clasificaciones de la palabra. Una de ellas es la que las distingue en
función de su posible significado; según esta clasificación hay dos tipos de palabras: léxicas y
gramaticales.

- Las palabras léxicas son aquellas que tienen significado semántico. Suelen aportar
un contenido que representa entidades, propiedades, sucesos, acciones, etc.
Pertenecen a conjuntos amplios, que admiten nuevas incorporaciones. Es el caso de
los sustantivos, los adjetivos, los verbos y los adverbios.

- Las palabras gramaticales son aquellas que carecen de significado léxico y su


función principal es indicar las relaciones gramaticales existentes entre las palabras
léxicas. Aportan nociones abstractas, como el concepto de tiempo, negación,
adversatividad, condicionalidad, etc. Suelen pertenecer a grupos cerrados y
limitados. Es el caso de las preposiciones, las conjunciones, los artículos y los
adjetivos determinativos.

Otra clasificación de las palabras es según su capacidad flexiva, lo que permite distinguir

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entre palabras variables e invariables.

- Las palabras variables son aquellas que admiten algún tipo de flexión (ejemplos:
muchacho > muchachas, cantar > cantaban). Es el caso de los sustantivos, los
adjetivos, los verbos, los pronombres y los artículos.

- Las palabras invariables son aquellas que no presentan variaciones en su estructura


formal (ejemplo: siempre, por, aunque). Es el caso de los adverbios, las pre-
posiciones, las conjunciones y las interjecciones. También pueden ser invariables en
cuanto al género y al número algunos sustantivos y adjetivos (ejemplo: limpia-
botas, fácil, verde).

Una tercera clasificación de las palabras es según su estructura; en este caso se distinguen
cuatro tipos de palabras: simples, compuestas, derivadas y parasintéticas.

- Simple: es aquella que está constituida por un solo monema (ejemplo: águila, pan,
con).
- Compuesta: es aquella que consta de dos o más lexemas (ejemplo: astronauta,
parabrisas, hispano-alemán, mesa camilla).
- Derivada: es aquella que está formada por un lexema y uno o varios morfemas
(ejemplo: jardinero, inmortal).
- Parasintética: es aquella formada mediante la combinación simultánea de la
composición y la derivación (ejemplo: veinteañero < veinte + año + -ero), así como
aquella formada necesariamente por un prefijo y un sufijo, también llamados afijos
discontinuos (ejemplo: anaranjado, adelgazar). Por el contrario, palabras como
descargar o reconsiderar no son parasintéticas, sino derivadas, ya que sí existen las
formas cargar y considerar.

Otra clasificación de las palabras es según su categoría gramatical. Las palabras pertenecen a
una misma categoría o paradigma cuando poseen las mismas propiedades morfológicas,
sintácticas y semánticas. Según esta clasificación, las palabras se dividen en sustantivos,
adjetivos, verbos, adverbios, determinantes, pronombres, preposiciones, conjunciones e
interjecciones. Así, por ejemplo, según la morfología, los adverbios son palabras invariables,
mientras que los verbos son palabras que admiten morfemas flexivos de tiempo, modo y

17
aspecto; o, según la sintaxis, las preposiciones son palabras que pue- den ir seguidas de un
grupo sintáctico nominal, mientras que los sustantivos son palabras que pueden ir precedidas
por un artículo o ser reemplazadas por un pronombre.

12.2.1. FORMACIÓN

En español existen dos procesos fundamentales para la formación de palabras: la derivación y


la composición.

La derivación consiste en añadir uno o más afijos a un lexema. Según la posición del afijo, la
derivación puede ser de tres tipos:

- Prefijación: consiste en añadir un prefijo a un lexema (ejemplo: des- + cargar >


descargar). En este proceso suele resultar una palabra de la misma categoría
gramatical que la base léxica.

- Sufijación: consiste en añadir un sufijo a un lexema (ejemplo: raro + -eza > ra- reza).
En este proceso puede resultar una palabra de distinta categoría gramatical que la
base léxica (salvo en el caso de los sufijos de tipo apreciativo, como los diminutivos
(como -ito), aumentativos (como -ote) y valorativos (como -ucho).

- Parasíntesis: consiste en la aplicación simultánea de la composición y la derivación


(ejemplo: parar + aguas > paraguas + -azo > paraguazo), o en formar una palabra
mediante el empleo conjunto de un prefijo y un sufijo (ejemplo: triste
> entristecer, claro > aclarar, cabeza > descabezar, ciclo > reciclar).

La composición es el procedimiento por el cual se forman palabras nuevas juntando dos o


más lexemas o palabras ya existentes, sean o no de la misma categoría gramatical (ejemplos:
boca + calle > bocacalle, pelo + rojo > pelirrojo, sacar + corcho > sacacorchos, limpiar + parar +
brisa > limpiaparabrisas).

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Las palabras compuestas pueden adoptar tres formas gráficas:

- Unión gráfica total: astronauta.

- Unión con guion: físico-químico.

- Separación gráfica por un espacio, con preposición (cabeza de turco) o sin ella
(hombre lobo).

TEMA 13

EL NIVEL SINTÁCTICO
El nivel sintáctico constituye otro de los planos del contenido del signo lingüístico. La rama de
la lingüística que se ocupa de este nivel es la sintaxis. La sintaxis estudia la combinación de las
palabras para formar unidades mayores, como el grupo sintáctico y la oración, que son las
unidades lingüísticas de este nivel.

13.1. EL GRUPO SINTÁCTICO

Un grupo sintáctico es una palabra o conjunto de palabras que puede desempeñar una
función sintáctica. Ocupa un rango intermedio entre la palabra y la oración. Los grupos
sintácticos pueden agruparse entre sí formando grupos mayores. La unión de varios grupos
sintácticos da lugar a la oración.
En todos los grupos sintácticos hay una palabra que actúa como núcleo, que es el
constituyente principal del grupo sintáctico, ya que puede aparecer en solitario y puede
imponer a las demás palabras del grupo sintáctico, llamadas modificadores, sus propias
características morfológicas, sintácticas y semánticas. Por ejemplo, si el núcleo de un grupo
sintáctico es un sustantivo femenino y plural, sus modificadores deben tener el mismo
género y número (ejemplo: «las casas viejas»). La palabra que actúa como núcleo determina
también la clase de grupo sintáctico. Las palabras que pueden actuar como núcleo de un
grupo sintáctico son: el sustantivo, el adjetivo, el adverbio, el verbo y, según algunos autores,
la preposición. De esta forma se distinguen cinco tipos de grupos sintácticos: nominal,
adjetival, adverbial, verbal y preposicional.

- Grupo sintáctico nominal (SN): compuesto por un sustantivo que actúa como núcleo

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y por una serie de modificadores: los determinantes, que en español suelen colocarse
delante o a la izquierda del núcleo, y los complementos, que suelen colocarse detrás
o a su derecha. Los complementos del SN pueden ser un adjetivo, otro sustantivo o
un grupo sintáctico preposicional, y tienen la finalidad de completar o precisar el
significado del sustantivo y pueden tener una función explicativa (al subrayar rasgos
de significado que están implícitos en el significado del sustantivo) o especificativa (al
aportar una información que el sustantivo por sí solo no comunica).

- Grupo sintáctico adjetival o adjetivo (SAdj): grupo sintáctico cuyo núcleo es un


adjetivo, que puede estar modificado por un adverbio, que actúa como
cuantificador, antepuesto al núcleo, y por un complemento pospuesto al núcleo.

- Grupo sintáctico adverbial (SAdv): grupo sintáctico cuyo núcleo es un adverbio, que
también puede estar modificado por otro adverbio, que actúa como cuantificador,
antepuesto al núcleo, y por un complemento pospuesto al núcleo.

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- Grupo sintáctico preposicional o prepositivo (SPrep): grupo sintáctico que consta
de una preposición y de un grupo sintáctico nominal.

- Grupo sintáctico verbal (SV): grupo sintáctico cuyo núcleo es un verbo, que puede ir
acompañado por una serie de complementos: complemento directo, complemento
indirecto, complemento circunstancial, complemento predicativo, complemento de
régimen preposicional y, en las oraciones pasivas, complemento agente.

La función sintáctica se refiere al papel que desempeña una palabra o conjunto de palabras
en relación con las demás palabras dentro de una oración. Las funciones sintácticas que
pueden ser desempeñadas por un grupo sintáctico son las siguientes:

- Sujeto: función sintáctica desempeñada por un grupo sintáctico nominal (o un pro-


nombre) que concuerda en número y persona con el verbo. Esta función se emplea
para expresar de quién o de qué se dice algo a través del predicado.
o Ejemplo: El gallo canta al amanecer.

- Predicado: función sintáctica desempeñada por el grupo sintáctico verbal, que,


según el tipo de verbo, requiere una serie de complementos.
o Ejemplo: Tus primos llegan mañana.

- Atributo: función sintáctica desempeñada por grupos sintácticos, generalmente no


verbales, que expresan las cualidades del sujeto a través de un verbo copulativo.
o Ejemplo: Estoy contento.

o Ejemplo: Héctor es médico.

- Complemento directo: función sintáctica desempeñada por un grupo sintáctico


nominal o preposicional con la preposición a, o por un pronombre personal átono
de acusativo (lo, la, los, las), que completan la información aportada por un verbo
transitivo.
o Ejemplo: Mi hermana me ha regalado un libro.

- Complemento indirecto: función sintáctica desempeñada por un grupo sintáctico


preposicional con la preposición a, o por un pronombre personal átono de dativo
(le, les), que designan el receptor o destinatario de la acción del verbo.
o Ejemplo: Regala caramelos a sus amigos.

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- Complemento de régimen preposicional (también llamado complemento de
régimen, complemento preposicional regido o complemento suplemento): función
sintáctica desempeñada por un grupo sintáctico preposicional exigido
semánticamente por el verbo.

o Ejemplo: Me acuerdo mucho de sus padres.

o Ejemplo: Confían plenamente en mis capacidades.

o Ejemplo: Durante el curso residen en Salamanca.

- Complemento circunstancial: función sintáctica desempeñada por grupos


sintácticos nominales, adverbiales o preposicionales que no están exigidos
semántica- mente por el verbo al que modifican, y que aportan información sobre
las circunstancias de la acción verbal, como lugar, tiempo o modo. Existen distintos
tipos de complementos circunstanciales: de lugar (en la biblioteca), de tiempo
(todos los días), de modo (con interés), de causa (por placer), de finalidad (para el
viaje), de cantidad (poco), de instrumento (con una pistola), de compañía (con mi
novio), de afirmación («Este profesor sí aprueba a todo el mundo»), de negación
(«Este profesor no aprueba a todo el mundo»), de concesión (a pesar de la lluvia),
de medio (por teléfono), etc.
o Ejemplo: Iremos al cine esta noche.

o Ejemplo: Llegaron tarde al examen.

o Ejemplo: Suspendió por vago.

o Ejemplo: Olvidó el paraguas en la estación.

- Complemento predicativo: función desempañada por un grupo sintáctico nominal o


un grupo sintáctico adjetival que aporta información sobre el sujeto o el
complemento directo (con los que concuerda en género y número) a través de un
verbo predicativo. No hay que confundir el complemento predicativo con el
complemento circunstancial de modo, que únicamente aporta información sobre la
acción reflejada por el verbo y que no concuerda con ningún otro elemento de la
oración.
o Ejemplo: Le dejé una camisa y me la devolvió planchada. En esta oración,
planchada es un complemento predicativo, y no un simple adyacente del
nombre, porque indica cómo fue devuelta la camisa. Por el contrario, en Le
dejé dos camisas y me devolvió la camisa azul, el adjetivo azul no indica cómo

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fue devuelta la camisa, sino qué camisa fue devuelta, por lo que el adjetivo
no realiza función de complemento predicativo, sino de adyacente. Cuando el
complemento predicativo es un adjetivo se puede sustituir por así («Me
devolvió la camisa así»), y cuando es un sustantivo, por eso («Los vecinos
eligieron a Miguel eso»).

o Ejemplo: Los vecinos eligieron a Miguel presidente de la comunidad.

o Ejemplos: Los alumnos escuchaban atentos.

- Complemento agente: función sintáctica desempeñada por un grupo sintáctico


preposicional con la preposición por que designa la entidad que realiza la acción
expresada por el verbo en una oración pasiva.
o Ejemplo: Los niños fueron castigados por su padre.

Los grupos sintácticos pueden realizar, además, distintas funciones dentro de otros grupos
sintácticos, matizando, completando o modificando su significado. Es el caso vocativo, el
complemento del nombre, el adyacente, el complemento del adjetivo y el complemento del
adverbio.
- Aposición: función desempañada por un grupo sintáctico nominal que completa o
matiza el significado de un sustantivo al que sigue inmediatamente después. Puede
ser especificativa, seleccionando un elemento entre varios (una persona, un animal
o una cosa), o explicativa, destacando una cualidad del sustantivo; en este último
caso va entre comas.
o Ejemplo: Mi primo Luis es Arquitecto. (Aposición especificativa)

o Ejemplo: Roma, capital de Italia, está llena de museos. (Aposición


explicativa).

- Complemento del nombre: función desempañada por un grupo sintáctico


preposicional que completa o matiza el significado de un sustantivo al que sigue
inmediatamente después.
o Ejemplo: El zumo de naranja tiene muchas vitaminas.

o Ejemplo: Me ha regalado una camisa a rayas.

- Adyacente o modificador: función desempañada por un grupo sintáctico adjetival (o


una oración de relativo) que completa o matiza el significado de un sustantivo al que
sigue inmediatamente después.

23
o Ejemplo: Me ha regalado una camisa azul.

- Complemento del adjetivo: función desempeñada por cualquier tipo de grupo sin-
táctico que aporta información adicional sobre un adjetivo.
o Ejemplo: Me ha regalado una camisa verde esperanza. (S.N.)

o Ejemplo: Me ha regalado una camisa verde claro. ([Link].)

o Ejemplo: Este ejercicio es sumamente complicado. ([Link].)

o Ejemplo: Este ejercicio es muy fácil de hacer. ([Link].)

- Complemento del adverbio: función desempeñada por un grupo sintáctico


adverbial o preposicional que aporta información adicional sobre un adverbio.
o Ejemplo: La nieve se derrite muy rápidamente.

o Ejemplo: El paraguas está detrás de la puerta.

Existe otra función denominada vocativo, desempeñada por un grupo sintáctico nominal que
pretende llamar la atención del interlocutor. Algunas gramáticas no la consideran una función
sintáctica propiamente dicha,ya que tiene independencia sintáctica (y entonativa) con
respecto al resto de los elementos de la oración.

o Ejemplo: Pedro, te llaman por teléfono.

En un primer nivel de análisis, toda oración consta de un SN con función de sujeto y un SV


con función de predicado, salvo en el caso de las oraciones impersonales, que carecen de
sujeto.

El orden lógico habitual de los grupos sintácticos en español es: sujeto (+ complementos del
nombre) + verbo + complementos del verbo. No obstante, este orden no es obligatorio, sino
que, por razones estilísticas o expresivas, el sujeto puede aparecer entre el verbo y los
complementos del verbo o al final de la oración.

13.2. LA ORACIÓN

La oración es la unidad mayor del nivel sintáctico, formada por al menos un sin- tagma verbal
y, opcionalmente, por otros sintagmas. Las oraciones son segmentos que normalmente

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ponen en relación un sujeto con un predicado. Es la unidad mínima con sentido completo, ya
que puede asegurar un acto de comunicación perfecta entre el hablante y el oyente. No
necesita pertenecer a ninguna unidad sintáctica mayor, a diferencia del sintagma, la palabra y
el morfema. Así pues, los rasgos fundamentales de la oración son:

- Presencia de un verbo en forma personal, que actúa como núcleo del predicado.

- Relación formal (en número y persona) entre el sujeto y el verbo: concordancia. Salvo
en el caso de las oraciones impersonales, que no tienen sujeto. En español también
se puede omitir el sujeto en las oraciones personales, puesto que esa información
aparece contenida en los morfemas flexivos del verbo. Ejemplo: «[Yo] Tengo un
abrigo rojo».

- Autonomía en el plano semántico, sintáctico y tónico.

Las oraciones pueden clasificarse según tres criterios:


1) la modalidad enunciativa;
2) la naturaleza de su predicado, esto es, según ciertas propiedades del verbo con el que se
construyen; y
3) su complejidad, esto es, según su carácter simple o compuesto.
Según su modalidad enunciativa, esto es, la actitud que toma el hablante respecto al
destinatario o al contenido del mensaje, se distinguen los siguientes tipos de oraciones:

- Oraciones enunciativas o declarativas: son aquellas en las que se comunica un


hecho. Pueden ser de dos tipos:
o Afirmativas: afirman un hecho.

 Ejemplo: El sol sale por el este.

o Negativas: niegan un hecho.

 Ejemplo: No me gustan las espinacas.

- Oraciones interrogativas: son aquellas en que se hace una pregunta, ya sea de


forma directa o indirecta.
o Directas: no dependen de ningún verbo y en la escritura van entre signos
de interrogación.

 Ejemplo: ¿Qué quieres para cenar?

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o Indirectas: están introducidas por un verbo de habla y no llevan signos de
interrogación.
 Ejemplo: Me ha preguntado dónde me compré las zapatillas.

- Oraciones exclamativas: son aquellas en las que se pone un especial énfasis en la


comunicación transmitida o se expresa una emoción.
 Ejemplo: ¡Me ha tocado la lotería!

- Oraciones imperativas o exhortativas: son aquellas en las que el hablante da una


orden.
 Ejemplo: Ayúdame con esas cajas.

- Oraciones desiderativas: son aquellas en las que se expresa un deseo mediante un


modificador (qué, quién, ojalá, así, etc.), seguido de un verbo en subjuntivo.
 Ejemplo: Ojalá que no llueva esta tarde.

- Oraciones dubitativas: son aquellas en las que el hablante expresa una duda
respecto al mensaje que transmite, introducida normalmente mediante un
modificador de duda (quizá, tal vez, a lo mejor, acaso, posiblemente, etc.).
 Quizás estudie Medicina.

Según la naturaleza de su predicado, esto es, según ciertas propiedades del verbo con el que
se construyen, las oraciones se distinguen entre copulativas, transitivas e intransitivas.

- Oraciones copulativas: se construyen con verbos copulativos, que son aquellos que
poseen escaso contenido léxico y que sirven de unión entre el sujeto y una
predicación no verbal. Son los verbos ser, estar y parecer.
o Ejemplo: El mar está tranquilo.

- Oraciones transitivas: se forman con verbos transitivos, aquellos que requieren un


complemento directo como complemento.
o Ejemplo: Me he comprado un coche.

- Oraciones intransitivas: se forman con verbos intransitivos, aquellos que no


admiten un complemento directo como complemento.
o Ejemplo: Mi prima madruga mucho.
Otra forma de clasificar las oraciones es según la existencia o ausencia de sujeto.
En este caso podemos distinguir entre oraciones personales e impersonales:

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- Oraciones personales: son aquellas que poseen un sujeto, aunque esté omitido.

o Ejemplo: Mañana (nosotros) iremos al cine.

- Oraciones impersonales: son aquellas que carecen de sujeto, por lo que tan sólo
constan de predicado (de ahí que se llamen unimembres). Suelen llevar el verbo en
tercera persona de singular, considerada la forma no marcada en cuanto a la
persona y al número. En español existen varias clases de oraciones impersonales:
o Impersonales gramaticalizadas: son aquellas que se construyen con los
verbos haber y hacer.
 Ejemplo: Había muchas personas en la fiesta.

 Ejemplo: Hace mucho frío.

o Impersonales de fenómenos meteorológicos: se construyen con verbos


como llover, nevar, granizar, tronar, etc.

 Ejemplo: Ayer relampagueó durante la tormenta.

o Impersonales con se: son aquellas en las que se deja indeterminado el


realizador de la acción.
 Ejemplo: Se ayuda mucho a los desfavorecidos.

Las oraciones también se clasifican según su complejidad, lo que nos permite distinguir entre
oraciones simples y oraciones compuestas.

- Oraciones simples: son aquellas que constan de un solo predicado.

- Oraciones compuestas: son aquellas que están formadas por más de un predicado.

Las oraciones compuestas pueden ser, a su vez, de dos tipos: compuestas por coordinación y
compuestas por subordinación.
Las oraciones coordinadas son aquellas que no presentan dependencia sintáctica entre sí.
Pueden ser, a su vez, de dos tipos: 1) coordinadas propiamente dichas, que a su vez se
dividen en copulativas, disyuntivas y adversativas; y 2) yuxtapuestas. Sus características son:

- Coordinación copulativa: da origen a conjuntos oracionales cuyos elementos se


suman. Sus conjunciones son: y (y su variante e) y ni (que puede aparecer
duplicada).

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o Ejemplo: Juan se levantó temprano y se fue a correr

o Ejemplo: Los jóvenes de ahora ni estudian ni trabajan.

- Coordinación disyuntiva: denota la existencia de dos o más opciones. Su conjunción


es o (que puede aparecer duplicada)
o Ejemplo: ¿Cenamos fuera o encargamos unas pizzas?

o Ejemplo: O vienes o te quedas.

- Coordinación adversativa: expresa contraposición u oposición de ideas. Sus con-


junciones son: pero, mas y sino.
o Ejemplo: Hay cosas más importantes que el dinero, pero son carísimas.

- Yuxtaposición: es la unión de dos o más oraciones sin mediación de partículas


intermedias.
o Ejemplo: Yo hago la comida; tú friegas los platos.

Las oraciones subordinadas son aquellas que dependen sintácticamente de una oración
principal. No son oraciones propiamente dichas, porque dependen del verbo de la oración
principal o de otro elemento de la oración. La oración secundaria puede encontrarse inserta
o incrustada en la principal; forma parte de ella y desempeña en su interior alguna función
sintáctica, como en el caso de las oraciones subordinadas sustantivas y de las adjetivas. Las
oraciones subordinadas pueden ser de tres tipos:
- Sustantivas: son aquellas que pueden desempeñar la función sintáctica llevada a
cabo por un sustantivo.
o Ejemplo: Quiero que vengas conmigo.

- Adjetivas (o de relativo): son aquellas que pueden llevar a cabo la función sintáctica
propia de un adjetivo.
o Ejemplo: La chica que conociste ayer es mi prima.

- Adverbiales o circunstanciales: son aquellas que pueden llevar a cabo la función


sintáctica que cumple un adverbio o que establecen con la oración principal una
relación lógica, que puede ser de causa, consecuencia, condición, comparación, etc.
Entre las primeras se encuentran las oraciones adverbiales de tiempo, de lugar y de
modo. Entre las segundas, que reciben el nombre de oraciones adverbiales

28
impropias (ya que no pueden ser sustituidas por un adverbio), se encuentran las
causales, consecutivas, ilativas, condicionales, concesivas, finales y comparativas.
Sus características básicas son:

o Adverbiales de tiempo: dan información sobre el momento en el que se


produce la acción principal. Están introducidas por los siguientes elementos:
cuando, apenas, antes de que, siempre que, tan pronto (como), después de
que, mientras, etc.
 Ejemplo: Llegamos al hotel cuando ya era de noche.

o Adverbiales de lugar: indican una circunstancia de lugar relacionada con la


acción principal. Están introducidas por el adverbio donde, que puede ir
acompañado por diversas preposiciones: por, de, hacia, a, hasta.
 Ejemplo: Saldremos por donde hemos entrado.

o Adverbiales de modo: indican la manera de realizar la acción principal. Se


caracterizan por ir introducidas por los adverbios como, según o conforme.
 Ejemplo: Tienes que hacerlo como yo te he explicado.

o Causales: señalan la causa de lo expresado en la oración principal. Van


introducidas por los nexos porque, ya que, pues, puesto que, como, que,
dado que, etc.
 Ejemplo: Hoy no saldremos a pasear porque está lloviendo.

o Consecutivas: expresan una acción que es resultado de lo elevado de una


magnitud expresada en la oración principal. Los nexos característicos son
tanto… como y tan… que.
 Ejemplo: Es tan inocente que se creyó aquella mentira.

o Ilativas: señalan la consecuencia de la acción expresada en la oración


principal. Van introducidas por los nexos por lo tanto, conque, pues, luego,
por consiguiente, etc.
 Ejemplo: Hace mucho sol, conque ponte la gorra.

o Condicionales: indican la condición necesaria o deseable (posible o


imposible) para que pueda realizarse la acción expresada en la oración
principal. Lo habitual es que vayan introducidas por la conjunción si, aunque
también pueden aparecer los siguientes nexos: como, en el caso de que,
siempre que, a menos que, a condición de que, etc.

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 Ejemplo. Si tengo tiempo, pasaré por la tienda.
o Concesivas: expresan una dificultad que obstaculiza o se opone al desarrollo
de la acción de la oración principal. Están introducidas por los nexos aunque,
a pesar de que, por más que, aun cuando, si bien, etc.

 Ejemplo: Aunque ya hemos estado, este verano iremos otra vez de


vacaciones a Nueva York.
o Finales: expresan la finalidad de la acción principal, y suelen ir introducidas
por los nexos para que, a que, a fin de que, con objeto de que, o las
preposiciones a o para seguidas de infinitivo (cuando el sujeto de las dos
acciones es el mismo).
 Ejemplo: Ana estudia mucho para aprobar los exámenes.

 Ejemplo: Hemos ido a la playa a que nos dé un poco el sol.

o Comparativas: establecen una relación de igualdad, superioridad o


inferioridad entre dos oraciones. La comparación se establece entre dos
nexos interrelacionados: uno figura en la oración principal y otro en la
secundaria. Cuando coinciden el verbo de la oración principal y el de la
subordinada se omite este último. Los nexos más habituales son tanto…
como, igual… que, más… que, menos… que, etc.
 Ejemplo: Gasta tanto dinero como gana.
 Ejemplo: Salamanca tiene más catedrales que León.

TEMA 14
EL NIVEL LÉXICO-SEMÁNTICO
El nivel semántico constituye el tercero de los planos del contenido del signo lin- güístico. La
rama de la lingüística que se encarga de este nivel es la semántica, que estudia el significado
de las palabras que forman una lengua. Las unidades del nivel semántico son el sema y el
semema.

14.1. EL SIGNIFICADO
El sema es la unidad mínima con significación léxica o gramatical en que puede

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descomponerse el significado de una palabra. Es cada uno de los rasgos de diferenciación que
constituyen el significado de una palabra y que permiten caracterizarla y distinguirla de otras
palabras con las que se encuentra relacionada semánticamente.
Por ejemplo, si tomamos la palabra torbellino, podemos descomponerla en los siguientes
semas: sema 1 = ‘perturbación atmosférica’ + sema 2 = ‘viento’ + sema 3 = ‘giro circular’ +
sema 4 = ‘reducido a un área geográfica pequeña’. Pero, si sustituimos el sema 4 (‘área
pequeña’) por uno nuevo, ‘extensa área geográfica’, la palabra ya no será torbellino, sino
huracán.
Aquellas palabras de la misma categoría gramatical que comparten un número significativo
de semas forman un campo semántico. Así, podemos señalar el campo se- mántico de los
colores, los instrumentos musicales, las flores, los muebles, los medios de transporte, los
estados de ánimo, los verbos de percepción, etc. Las palabras que pertenecen a un mismo
campo semántico pueden aparecer en un determinado lugar de un enunciado y reemplazarse
unas a otras sin que resulte afectada la gramaticalidad de dicho enunciado.

Ejemplo: Mañana es viernes.

Mañana es sábado.

*Mañana es tulipán.

El semema es el conjunto de los semas que posee una palabra. Así, la palabra silla (significante
o forma) tiene un semema (sustancia semántica) cuyos elementos o semas son: sema 1 = ‘para
sentarse’ + sema 2 = ‘con respaldo’ + sema 3 = ‘sobre patas’ + sema 4 = ‘para una persona’,
etc.
Del conjunto de semas que conforman un semema, algunos son compartidos por todas las
palabras que pertenecen al mismo campo semántico, mientras que otros semas son
específicos de unas pocas o de una sola de las palabras de ese campo.

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El sema que se encuentra en todos los sememas de las palabras que pertenecen a un mismo
campo semántico recibe el nombre de archisemema. Así, los archisememas compartidos por
las palabras silla, sillón, butaca, sofá, banqueta, etc. son ‘para sentarse’ y ‘sobre patas’.
La palabra (perteneciente al plano del léxico) capaz de designar un conjunto de
archisememas (perteneciente al plano del significado), es decir, la palabra que sirve para
designar a todas las palabras que forman parte de un mismo campo semántico, recibe el
nombre de archilexema (y también el de hiperónimo). Así, el archilexema capaz de designar a
todos los sememas que comparten los archisememas ‘para sentarse’ y ‘sobre patas’ es
asiento. Pero también puede ocurrir que en determinados campos semánticos no exista un
archilexema para designar un archisemema. Todas las palabras que pueden ser nombradas
por el mismo hiperónimo reciben el nombre de cohipónimos.
Según se significado, las palabras también pueden agruparse en campos léxicos y en campos
asociativos. Un campo léxico es un conjunto de palabras que comparten el mismo lexema. A
diferencia de lo que sucede en los campos semánticos, no es necesario que las palabras que
pertenecen a un mismo campo léxico compartan la misma categoría gramatical.
Ejemplo: familia léxica de digno: indigno, dignamente, dignidad, indignado, indignación,
indignante, dignificación, dignificar, etc.

Un campo asociativo es una red de asociaciones de términos a partir de una palabra clave y
basada en relaciones de similitud o contigüidad. Los términos que agrupa un mismo campo
asociativo tampoco necesitan pertenecer a la misma categoría gramatical. El campo
asociativo también recibe el nombre de campo conceptual, campo nocional o campo
morfosemántico.

Ejemplo: el campo asociativo de la palabra música contiene los siguientes componentes:


 personas: compositor, director, músico, violinista, etc.

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 acciones: componer, dirigir, interpretar, tocar, afinar, etc.

 instrumentos: batuta, violín, flauta, piano, etc.

 obras: sinfonía, cantata, ópera, obertura, etc.

14.2. LAS RELACIONES DE SIGNIFICADO

El signo lingüístico, como ya hemos señalado, está formado por un significante y un


significado. La semántica es la disciplina que estudia el significado de las palabras. En las
lenguas pueden existir palabras que tengan dos o más significativos, como también pueden
darse significativos que puedan expresarse a través de dos o más palabras. Por el contrario,
existen también las palabras denominadas monosemáticas, que son aquellas a las que a un
solo significante corresponde un único significado. Las palabras monosemáticas (como
pupitre o col) suelen ser muy escasas y, por regla general, pertenecen a algún campo
semántico técnico (como sucede con analgésico o subrogación). La inmensa mayoría de las
palabras de una lengua suelen tener más de una acepción y permiten establecer relaciones
entre ellas. Estas relaciones de significado existentes entre las palabras pueden ser de
homonimia, polisemia, sinonimia, metonimia o antonimia.

La homonimia es la relación que se establece entre dos palabras que comparten el mismo
significante pero poseen significados diferentes. Se denomina homónimos homógrafos a
aquellos que se escriben de igual manera (ejemplos: cabe verbo ~ cabe pre- posición; (el) pez
‘animal’ ~ (la) pez ‘alquitrán’; don ‘tratamiento’ ~ don ‘cualidad’), y homónimos homófonos a
aquellos que, aun escribiéndose de forma distinta, se pronuncian de la misma manera (onda
~ honda, botar ~ votar, aya ~ haya, ojear ~ hojear, rebe- lar ~ revelar).

La paronimia es la relación que se establece entre dos o más palabras cuyos significantes son
muy parecidos. Ejemplos: desecar ~ disecar, adoptar ~ adaptar, actitud ~ aptitud, valla ~
vaya, aprender ~ aprehender, azar ~ asar, etc.).

La polisemia es el fenómeno por el cual un solo significante llega a poseer dos o más
significados que coinciden parcialmente (a diferencia de lo que sucede con los homónimos,
cuyos significados no comparten ningún elemento en común). Las principales fuentes de la
polisemia son:

- La transferencia del sentido por semejanza (hoja de árbol > hoja de papel,

concha del molusco > concha del escenario).

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- La sustitución de acepciones (pluma de ave > pluma estilográfica, cuando la
segunda sustituye a la primera como utensilio para escribir).

- La influencia de palabras extranjeras, etimológicamente iguales, sobre las


palabras autóctonas correspondientes (mayoría antiguamente sólo se refería a
la ‘mayoría de edad’, pero por influencia del inglés majority pasa a significar
también mayoría numérica).

La sinonimia es la relación que establecen dos o más significantes que comparten el mismo
significado. Estos significantes se denominan sinónimos, que pueden ser de dos tipos: totales
o parciales.
- Los sinónimos totales o absolutos son aquellos que pertenecen a la misma
categoría gramatical y tienen significados absolutamente idénticos (ejemplos:
esposo y marido; cerdo, puerco y gorrino). Son aquellos que pueden sustituirse
unos por otros en cualquier contexto sin el menor cambio en su valor cognitivo
o afectivo.
- Los sinónimos parciales son aquellos que, aun perteneciendo a la misma
categoría gramatical, sólo pueden intercambiarse en determinados contextos
(ejemplo: dieta y estipendio).

La metonimia es el nombre que recibe la transferencia de significado de una palabra a otra


posibilitada por una relación de contigüidad existente entre ambas. Esta contigüidad de
significado puede ser de diversos tipos:

- Traslación del nombre de un lugar al producto que en él se fabrica (ejemplos: un


rioja ‘vino elaborado en La Rioja’, una berlina ‘carruaje construido en Berlín’,
cachemira ‘tejido elaborado en la región de Cachemira’, pergamino, so- porte
para escribir elaborado por primera vez en la ciudad de Pérgamo, etc.).
- Traslación del nombre del continente al contenido (ejemplo: tomarse una copa;
servir varios platos).
- Traslación del nombre del contenido al continente (ejemplo: una gramática, por
‘libro sobre gramática’).
- Traslación del nombre del objeto poseído al poseedor (ejemplo: pluma por

escritor; violín por violinista; espada por espadachín).

- Traslación del nombre del autor a su obra (ejemplo: un velázquez ‘cuadro pintado

34
por Velázquez’.

- Traslación del nombre de una parte del cuerpo a la parte de un objeto contiguo
a ella (ejemplos: el cuello de la camisa, los pies de la cama).

La sinécdoque es un tipo de metonimia que consiste en designar el todo por el nombre de


una de las partes (ejemplos: cabezas ‘reses’ en cabezas de ganado, o cerebro ‘persona
inteligente’, en fuga de cerebros).

La hiperonimia es la relación que se establece entre una palabra y aquellas que son
alcanzadas por el significado de la primera. Así pues, un hiperónimo es una palabra cuyo
significado, más amplio, incluye al de otras. Las palabras de extensión más reducida
alcanzadas por el hiperónimo reciben el nombre de hipónimos.
Ejemplo: flor es el hiperónimo de rosa, margarita, tulipán, azucena, etc., así como vehículo es
el hiperónimo de todoterreno, descapotable, deportivo, etc.

Semánticamente, un hiperónimo no posee ningún rasgo semántico, o sema, que no posean


sus hipónimos, mientras que éstos sí poseen rasgos semánticos que permitan diferenciarlos
tanto de su hiperónimo como de los demás hipónimos. Esto posibilita que un hiperónimo
pueda sustituir a uno de sus hipónimos en determinados contextos, pero no a la inversa.

Ejemplo: Regalar una rosa puede tener varios significados; no obstante, esta flor se identifica
con el amor desde los tiempos más remotos. Sin embargo, no es posible la sustitución inversa:
Regalar una flor puede tener varios significados; no obstante, *esta rosa se identifica con el
amor desde los tiempos más remotos.

La antonimia es la relación que se establece entre dos palabras que tienen sentido contrario.
Desde el punto de vista formal, los antónimos pueden ser de dos tipos: gramaticales y
lexicales.

- Los antónimos gramaticales son aquellos que se forman a través de la


incorporación de prefijos de sentido negativo, como in- o des- (ejemplos:
completo ~ incompleto; organizado ~ desorganizado).

- Los antónimos lexicales son aquellos que se establecen entre palabras

35
independientes (ejemplos: siempre ~ nunca; dormirse ~ despertarse; tónico ~
átono).

Desde el punto de vista del significado, se distinguen tres tipos de antónimos: graduales,
complementarios y recíprocos.

- Los antónimos graduales son aquellos que se oponen de forma gradual, es


decir, que se encuentran en una cadena en la que existen varios puntos de
gradación (ejemplos: frío ~ caliente, pero también templado, cálido, etc.; o
blanco
~ negro, pero también gris).

- Los antónimos complementarios o binarios son aquellos en los que el


significado de uno elimina la existencia del otro (ejemplos: vivo ~ muerto;
abierto
~ cerrado).

- Los antónimos recíprocos son aquellos en los que el significado de uno implica
necesariamente la existencia del otro; no pueden darse de forma separada
(ejemplos: comprar ~ vender; dar ~ recibir).

TEMA 15

EL NIVEL TEXTUAL

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La comunicación lingüística no se realiza por medio de oraciones aisladas, sino combinando
mensajes, llamados enunciados, para formar una estructura superior, denominada texto, que
es la principal y máxima unidad de comunicación. Este nivel superior de comunicación es el
nivel textual, y es el objeto de estudio de la lingüística textual.

15. 1. EL ENUNCIADO Y EL TEXTO

El enunciado es la unidad mínima de comunicación. Todo enunciado comunica no solamente


la representación de algo (el mensaje propiamente dicho), sino también la actitud que el
hablante tiene ante dicho contenido. Suele estar relacionado con un enunciado anterior, y
pronunciado en unas circunstancias extralingüísticas concretas, como son una situación y un
contexto y unos conocimientos previos compartidos por el emisor y el receptor.
El enunciado posee las siguientes características:
- Posee valor comunicativo: constituye un mensaje por sí mismo.

- Tiene autonomía sintáctica: puede aparecer de forma aislada, es decir, no está


conectado con ningún otro enunciado por procedimientos sintácticos.
- Posee entonación propia, que se extiende entre dos pausas marcadas que lo
delimitan y le otorgan autonomía.
- Consta de dos componentes que configuran su sentido y lo ordenan como una
unidad: la secuencia y la modalidad.
 La secuencia se refiere a la estructura sintáctica del enunciado. Según las
características internas de la secuencia, los enunciados pueden ser:
 Oracionales (ejemplo: La música serena el espíritu).

 Nominales (ejemplo: ¡Un momento!).

 Adjetivales (ejemplo: ¡Magnífico!).

 Adverbiales (ejemplo: ¡Aquí!).

 Interjectivos (ejemplo: ¡Ay!).

La modalidad corresponde a la actitud que manifiesta el hablante en


relación con el contenido de la secuencia del mensaje. La modalidad se
expresa a través de recursos sintácticos y fonológicos (como la
entonación). Según la modalidad, los enunciados pueden ser:

 Declarativos (Ejemplo: Está lloviendo).

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 Interrogativos (Ejemplo: ¿Qué hora es?).

 Exclamativos (Ejemplo: ¡Vaya coche!).

 Imperativos o exhortativos (Ejemplo: No te muevas de ahí.).

 Desiderativos (Ejemplo: ¡Que tengas un feliz día!).

 Dubitativos (Ejemplo: Tal vez tengas razón).

El enunciado se diferencia de la oración en que esta última requiere necesaria- mente de la


presencia de un verbo conjugado en forma personal. El enunciado puede tener forma
oracional o no tenerla, ya que también puede estar constituido por una sola palabra.
Ejemplos de enunciados no oracionales: «Vendido», «Abierto», «Adelante», «¡Socorro!»,
«Perdón», «Buenas tardes», «¡Menos mal, la pobre!».

El texto es la unidad máxima de comunicación, oral o escrita, y está constituido por la


sucesión de enunciados. Es la unidad comunicativa completa, homogénea y lingüísticamente
organizada, que posee una función informativa y social. Es cualquier manifestación verbal
completa que se produzca en una comunicación. Por lo tanto, son ejemplos de textos un
poema, el fragmento de una novela, un artículo de un periódico, la explicación de un profesor
en clase, un cartel publicitario, la conversación de dos amigos en la calle, un discurso, etc.
El texto está conformado por lo verbal o lingüístico y lo no verbal o extralingüístico, como el
contexto y la situación, que ayudan a elegir los elementos lingüísticos y no lingüísticos más
adecuados para elaborar los enunciados, a interpretar el sentido de estos enunciados y a
descubrir las intenciones del emisor. Los textos se producen en una situación concreta, con
interlocutores y objetivos concretos y con referencias constantes al mundo circundante, y no
tienen sentido fuera de ese contexto.

Los textos tienen una organización interna bien precisa, con reglas de gramática, puntuación
y coherencia que garantizan el significado del mensaje y el éxito de la comunicación. Así, una
lista mezclada de frases sobre un mismo tema no es un texto, porque le falta la
estructuración de las ideas y los conectores gramaticales para poder formar una unidad
comunicativa que exprese un significado completo.

El texto carece de una extensión fija: puede ser muy breve y simple (una sola palabra; como,
por ejemplo, «¡Bienvenidos!») o extenso y complejo (como una novela). Puede estar
constituido por unidades menores, intermedias entre el enunciado y el texto, que unen o

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separan bloques de contenido.
Las unidades intermedias menores reciben el nombre de párrafos, que están compuestos por
un conjunto variable de enunciados que mantienen entre sí una relación de contenido y
dependencia lógica y lingüística más estrecha que la que guardan con los enunciados de los
párrafos precedente y siguiente. El párrafo carece de entidad lingüística y lógica autónoma,
puesto que forma parte de la unidad global de comunicación que es el texto. Los párrafos se
separan con un punto y aparte.

Las unidades intermedias mayores se denominan capítulos, integrados por párrafos de


contenido afín y de extensión también variable. También se caracterizan por su
homogeneidad temática.

15.2. PROPIEDADES DEL TEXTO

15.2.1. LAS PROPIEDADES DEL TEXTO

Las principales propiedades del texto son la adecuación, la coherencia, la cohesión, la


corrección y la estilística.

a) La adecuación

La adecuación consiste en adaptar el texto (tanto el registro lingüístico como el léxico


empleado) a la situación de comunicación, en la que intervienen los siguientes factores:

- El tema del texto y su finalidad.

- La situación espacio-temporal en que se produce el texto.

- El interlocutor al que va dirigido.

- Las expectativas de los receptores.

- Las normas sociales vigentes entre los interlocutores (trato cortés, entre iguales,
relación subordinada, etc.).

Para saber si un texto tiene la adecuación necesaria conviene fijarse en las siguientes
cuestiones:

- Si el texto consigue realmente el propósito comunicativo por el cual ha sido

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producido y si se ve claro de qué tipo de texto se trata (narrativo, descriptivo,
argumentativo, expositivo, argumentativo, etc.).
- Si el tratamiento personal (tú, usted) que utiliza el texto es el correcto para la
situación y el destinatario y si es sistemático a lo largo de todo el texto.

- Si se mantiene el mismo grado de formalidad (ya sea un registro formal o informal)


durante todo el texto. Si la formalidad, es alta no debe haber ninguna expresión
demasiado vulgar o coloquial, pero si el tono es informal no deben aparecer
palabras demasiado técnicas o cultas y la sintaxis no debería ser excesivamente
compleja.

- Si se mantiene el mismo grado de especificidad durante todo el texto. Si el texto


trata un tema específico, se debe emplear la terminología específica del tema
tratado y evitar las expresiones coloquiales y las palabras generales, porque se
pierde precisión (como cosa, hacer).

b) La coherencia

La coherencia consiste en la ordenación y estructuración lógica de la información contenida


en el texto. La coherencia establece cuál es la información pertinente que se ha de comunicar
y cómo se ha de hacer (en qué orden, con qué grado de detalle, con qué estructura, etc.).
Un texto es coherente cuando todos sus enunciados se relacionan entre sí, sin contradicción,
y contribuyen a crear un mensaje de significado superior que englobe el significado de todos
los enunciados.
Los aspectos más importantes que incluye la coherencia textual son:

- Cantidad de información: hay que saber distinguir la información relevante de


aquella que se puede omitir. Hay que procurar que no haya exceso de información
(repetición, redundancia, paja, datos irrelevantes para el propósito comunicativo,
etc.) ni defecto de información (lagunas, exceso de presuposiciones o datos
implícitos que el destinatario no domina, etc.).
- Calidad de información: hay que procurar que las ideas sean claras y comprensibles
y que se exponen de forma completa, progresiva y ordenada, con los ejemplos
apropiados.

- Estructuración de la información: hay que organizar lógicamente los datos según un

40
orden determinado (cronológico, espacial, etc.), desarrollar cada idea en un párrafo
o una unidad independiente, incluir una introducción inicial y una conclusión final,
administrar la información nueva de forma progresiva (progresión temática) y
confirmar permanentemente los contenidos para que no se perciban con-
tradiciones.

c) La cohesión
La cohesión consiste en la adecuada organización gramatical de la información contenida en
el texto. Se refiere al conjunto de mecanismos que sirven para conectar y unir las distintas
partes del texto (palabras, sintagmas, párrafos, oraciones y capítulos).
Los principales mecanismos para conseguir la cohesión son: la referencia, la deixis, la anáfora,
la catáfora, la conexión, la puntuación, las relaciones temporales y las relaciones semánticas
entre palabras.

1) La referencia, o referencia léxica, consiste en utilizar distintas palabras o expresiones


para designar un único referente (personas, objetos, conceptos, acciones, etc.) y
evitar así la repetición del mismo término. Los principales recursos para conseguir la
referencia son:

- Repeticiones léxicas de un referente con palabras iguales o relacionadas por su


significado. La función principal de las repeticiones es garantizar la redundancia
necesaria para favorecer la interpretación correcta del texto.
o Ejemplo: Usain Bolt pulverizó un nuevo récord del mundo. El atleta recorrió
los cien metros en 9,58 segundos. El jamaicano, además, es un ferviente
patriota que hace gala de su nacionalidad por todo el mundo.

- La sustitución de unidades léxicas por otras equivalentes en el texto, es decir, por


sinónimos.
o Ejemplo: Este curso se han matriculado cien estudiantes. Tendrán derecho a
examen sólo los alumnos que hayan entregado los trabajos.

- El uso de archilexemas o hiperónimos (palabras que incluyen el significado de la


expresión sustituida) o de hipónimos (palabra cuyo contenido semántico es menor

41
que el de la unidad sustituida).
o Ejemplo: Los gansos [hipónimo] tienen los dedos palmeados y se distinguen
por el color de su plumaje. Estas palmípedas [hiperónimo] se distinguen de
las ocas en que son aves migratorias.

- El empleo de metáforas y metonimias.

o Ejemplo: La Selección Española parte como favorita en la Eurocopa. La roja


aspira a revalidar el título.

- El uso de “comodines” o vocablos breves de carácter polisémico amplio, pero vago e


impreciso, que pueden sustituir a cualquier elemento de significado concreto, como
hecho, cosa, tema, cuestión, asunto, persona, gente, lugar, hacer, etc.
o Ejemplo: El año pasado Cameron corría por el bosque; ahora lo hace por la
playa.

- La elipsis, consistente en eliminar algún elemento que ha aparecido ya en el texto


porque se puede deducir por el contexto.
o Ejemplo: El viernes estuve en la exposición de Velázquez. Me gustó mucho.
[Se ha elidido “la exposición”.]

2) La deixis, o referencia gramatical, sirve para mantener en el texto la continuidad de


los referentes sirviéndose de palabras vacías de contenido semántico que señalan
elementos presentes en el contexto. Se lleva a cabo a través de los deícticos. Los
deícticos son unidades gramaticales pertenecientes a distintas categorías (pro-
nombres personales, adverbios, verbos, etc.) que solo adquieren un significado
pleno cuando se usan remitiendo a un elemento determinado en un contexto dado.
No representan un referente fijo, sino que dependen enteramente de la situación
comunicativa de cada momento. Existen varios tipos de deixis, expresadas por
categorías gramaticales diversas:

- Deixis de persona: señala a las personas que intervienen en el discurso mediante


pronombres personales y posesivos y con los morfemas de persona y número de los
verbos.
o Ejemplo: Juan y María llegaron a la estación temprano. Entraron en la

42
cafetería y él se tomó un café.

- Deixis de tiempo: sitúa los hechos relatados en el tiempo sirviéndose de adverbios y


locuciones adverbiales de tiempo (como hoy, ahora, ayer, en este momento, etc.) y
de los morfemas de tiempo del verbo.
o Ejemplo: El nuevo curso académico dará comienzo en una semana, pero
tuvimos ya una reunión previa con el profesorado nuevo hace poco.

- Deixis de espacio: selecciona aquello que interesa destacar del entorno físico,
acercándolo o alejándolo con adverbios o locuciones adverbiales de lugar (aquí,
ahí, allí), con demostrativos (este, ese, aquel) y con algunos verbos de
movimiento (traer/llevar, ir/venir).
o Ejemplo: El director salió fuera de la sala de conciertos junto con la
orquesta; esta se dirigió inmediatamente al aeropuerto y allí cogió un avión.

- Deixis social: muestra la relación social jerarquizada entre las personas que inter-
vienen en la comunicación sirviéndose de fórmulas de tratamiento, como su
majestad, su santidad, su excelencia, su señoría, etc.
o Ejemplo: Los Reyes llegaron ayer a Salamanca. Sus Majestades tienen
previsto inaugurar el curso académico.

- Deixis textual o discursiva: señala las partes del texto y las organiza unas respecto
de otras con expresiones como antes, después, arriba, abajo, utilizando expresiones
adverbiales de lugar y tiempo, como líneas arriba, en primer lugar, a continuación,
más adelante, entonces, hasta ahora, mientras tanto, al mismo tiempo, etc., y
pronombres personales o demostrativos neutros (ello, lo, eso).
o Ejemplo: De los términos anáfora y catáfora se trata más adelante.

3) La anáfora consiste en referirse a entidades lingüísticas nombradas en el texto con


anterioridad, haciéndolas de nuevo presentes por medio de pronombres.
o Ejemplo: Esta mañana he visto a Pedro. Le he dicho que querías verlo.

4) La catáfora consiste en reemplazar por un pronombre un elemento que todavía no

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ha aparecido en el texto.
o Ejemplo: Le he pedido a Luis que me acompañe al banco.

o Ejemplo: Si los tenéis sensibles, llevad gafas de sol para los ojos.

5) La conexión consiste en enlazar las distintas oraciones y párrafos del texto


(coordinación, subordinación, oposición, ordenación lógica, ordenación temporal,
etc.) a través de conectores o marcadores textuales

La puntuación consiste en señalar los distintos apartados del texto escrito mediante
los signos de puntuación. Así, la coma marca la separación entre sintagmas; el punto
y coma, entre sintagmas y oraciones; el punto y seguido, entre oraciones; el punto y
aparte, entre párrafos; y el punto y final marca el final del texto. marcan la
separación entre sintagmas. Otros signos de puntuación que también sirven para
cohesionar las partes del texto son los asteriscos, los paréntesis, los corchetes, los
guiones, las barras, etc.

6) Las relaciones temporales se refieren al uso del tiempo (presente, pasado o futuro)
y del modo verbal (indicativo, subjuntivo, condicional, etc.), que vienen
determinados por varios factores, como la intención del emisor, el contexto
comunicativo, etc.

7) Las relaciones semánticas son aquellas relaciones de afinidad significativa que


mantienen las palabras que aparecen en un texto, ya sea por sinonimia, antonimia,
hiperonimia o por pertenencia a un mismo campo semántico o conceptual. Los
textos de tema específico utilizan la terminología propia de cada campo.

d) La corrección

Se refiere a la adecuación del texto a la norma académica de una lengua y establecida a partir
de los usos lingüísticos más prestigiados de sus hablantes. La corrección afecta a todos los
niveles discursivos: ortográfico, fonológico, morfológico, sintáctico y léxico.

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e) La estilística

La estilística está integrada por los diversos recursos verbales, retóricos, literarios y
comunicativos que se utilizan para producir un texto. Algunos de los aspectos que tiene en
cuenta la estilística son:

- La riqueza, variación y precisión léxica. La falta de dominio léxico se puede detectar


en las repeticiones excesivas, el uso de palabras demasiado coloquiales o vacías, las
palabras “comodín” (hacer, cosa, etc.), los hiperónimos, las interferencias léxicas
con otras lenguas y los circunloquios que esconden el desconocimiento de alguna
palabra. Por el contrario, la calidad léxica se demuestra en el uso de sinónimos
específicos del tema y en la precisión.

- La complejidad y variación sintáctica. Suelen ser muestra de inmadurez sintáctica las


oraciones de estructura simple, con yuxtaposiciones y coordinaciones repetitivas (y,
pero, después, etc.), o que contienen anacolutos y construcciones rígidas.

Por otra parte, una buena redacción incluye formas sintácticas variadas y complejas,
con riqueza y variación de conectores (conjunciones y preposiciones), con
aposiciones, e incluso paréntesis o guiones.

- Recursos retóricos para la comunicación. Incluyen las figuras retóricas (metáforas,


metonimias, hipérboles, hipérbatos, personificaciones, etc.) y otros recursos literarios
(el estilo directo o el indirecto, el diálogo, la persona narrativa, la poetización, los
juegos de palabras, las ambigüedades premeditadas o dobles sentidos, las preguntas
enfáticas o retóricas, etc.).

i. LOS MARCADORES TEXTUALES


Los marcadores del texto sirven para mostrar la relación entre las distintas partes del texto;
funcionan como engarces entre diferentes ideas, frases y párrafos. Desde el punto de vista
semántico carecen de un referente específico. Pueden actuar como marca- dores textuales:
conjunciones (como aunque, porque, etc.), adverbios (como además, entonces, etc.),
locuciones conjuntivas (como a causa de, en cuanto a, etc.), locuciones adverbiales (como no
obstante, sin embargo, etc.), sintagmas (como en una palabra, por cierto, etc.) y expresiones
lexicalizadas (como a pesar de todo, sin ir más lejos, etc.).

Existen distintas clases de marcadores textuales:

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- Marcadores de organización interna. Muestran los distintos tipos de relaciones que
se dan dentro de un texto; son los elementos fundamentales para conseguir la
cohesión interna y facilitar la coherencia del texto. Ayudan en el proceso de lectura
y comprensión global del texto. Sus principales funciones son:
o Establecer el orden en las secuencias del discurso: para empezar, en primer
lugar, en segundo lugar, a continuación, finalmente, por último, etc.
o Indicar relaciones espacio-temporales: más adelante, más arriba,
mientras, al mismo tiempo, ahora, luego, etc.
o Distribuir o introducir nuevos contenidos: por un lado, por otro lado, por
una parte, además, incluso, asimismo, etc.
o Incorporar una digresión o ruptura del hilo principal del discurso: por
cierto, a propósito, ahora bien, pues bien, entonces, etc.
o Anunciar un resumen de lo ya expuesto: en suma, en conclusión, en re-
sumen, en una palabra, etc.

- Marcadores que introducen operaciones discursivas. Realizan las siguientes


funciones:
o Aportar la posición, opinión, duda o probabilidad del emisor ante su
enunciado: desde mi punto de vista, en mi opinión, parece ser que, quizás,
tal vez, etc.
o Dar paso a una información cierta o evidente: de hecho, en realidad, es
evidente que, está claro que, ciertamente, etc.

Presentar un tema o asunto inminente: en cuanto a, con respecto a, en lo que se


refiere a, etc.

o Introducir una reformulación, confirmación, explicación o aclaración de lo


expuesto: es decir, esto es, en otras palabras, en concreto, especial- mente,
en particular, sin duda, etc.
o Proporcionar una ejemplificación: por ejemplo, a saber, así, etc.

- Marcadores conectores. Se utilizan para establecer entre las partes del texto

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relaciones lógicas, temporales y espaciales en la progresión informativa. Entre sus
principales funciones se encuentran:
o Establecer relaciones de causalidad, consecuencia, finalidad, condición, etc.:
porque, pues, puesto que, ya que, dado que, a causa de, gracias a, así pues,
por lo tanto, por consiguiente, a fin de que, en el caso de que, siempre que,
mientras, a no ser que, a condición de que, etc.
o Cambiar el hilo argumental del enunciado anterior: sin embargo, en cambio,
por el contrario, en cualquier caso, etc.
o Introducir relaciones temporales o espaciales de situación, orden y
perspectiva: cuando, entonces, luego, en aquel tiempo, a lo largo de,
alrededor de, desde luego, etc.

o Marcadores orales o conversacionales. Se emplean en el discurso oral. Es el


caso de: o sea, mejor dicho, quiero decir, claro, por supuesto, bueno, de
acuerdo, sin duda, vamos a ver, así que, total, pues nada, en fin, con que,
desde luego etc.

15.3. TIPOS DE TEXTO


Según su finalidad y el modo de agrupar y presentar la información, existen distintos tipos de
textos (Otros autores añaden otros tres tipos: el texto conversacional (caracterizado por la
interacción entre dos o más emisores que colaboran en la construcción del discurso), el texto
predictivo (que informa sobre hechos aún no ocurridos y su probabilidad de que ocurran en
el futuro, basándose en hipótesis y suposiciones; posibles ejemplos son los horóscopos o las
predicciones meteorológicas) y el texto retórico (elaborado con una finalidad estética o lúdica
y en el que están presentes numerosos recursos retóricos, como anacolutos, hipérbatos,
antítesis, hipérboles, etc.).:

- la narración: cuya finalidad es contar unos hechos.

- la descripción: cuya finalidad es describir objetos o espacios.

- la exposición: cuya finalidad es exponer ideas o creencias.

- la instrucción: cuya finalidad es dirigir el comportamiento futuro del receptor.

- la argumentación: cuya finalidad es argumentar o defender una tesis.

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Resulta muy difícil encontrar textos puros, pues lo habitual es que se combinen varios tipos
en un mismo texto, si bien siempre suele existir uno predominante. Cada una de las partes de
un texto correspondiente a un tipo determinado se denomina secuencia; así, en un texto
predominantemente narrativo, por ejemplo, puede haber secuencias descriptivas,
argumentativas, etc.

15.3.1. LA NARRACIÓN
La narración consiste en contar una historia real o imaginaria, esto es, en relatar una sucesión
de hechos relacionados ejecutados por uno o varios personajes en un tiempo determinado
(pasado, presente o futuro) y en uno o varios lugares.
Hay dos tipos de narración, en función de que los hechos narrados sean reales o ficticios.
Puede estar escrita en prosa o en verso. Pueden señalarse los siguientes tipos de narración:
crónica, cantar de gesta, leyenda, romance, noticia, biografía, diario, memorias, novela,
cuento, cómic, chiste, etc.

La narración está estructurada en torno a una intriga, y consta de exposición, nudo y


desenlace. Se organiza en distintas secuencias integradas en un proceso de transformación o
cambio que parte de una situación inicial que ha sido alterada, hasta el restablecimiento del
orden debido a la intervención de algunos personajes. El conjunto de acontecimientos que
suceden a los personajes recibe el nombre de argumento.
El personaje de mayor relevancia se denomina protagonista o héroe y sus competidores o
adversarios reciben el nombre de antagonistas. Los que desempeñan un papel inferior son
los personajes secundarios.

Desde el punto de vista lingüístico, la narración se caracteriza por los siguientes rasgos:

- Abundancia de sustantivos y sintagmas nominales, así como de verbos predicati vos


(llenos de contenido semántico). Por el contrario, suelen ser escasos los adjetivos
explicativos.
- Presencia de adverbios de tiempo y conectores temporales (conjunciones,
locuciones, etc.).
- Presencia de elementos deícticos de lugar y tiempo.

- La forma verbal más empleada es el pretérito perfecto simple.

- Empleo de la 3ª persona (salvo en el caso de las narraciones en primera persona).

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- En cuanto a la sintaxis, son frecuentes las oraciones subordinadas sustantivas y las
adverbiales (como las causales y las consecutivas).

15.3.2. LA DESCRIPCIÓN
La descripción consiste en presentar por medio de palabras el aspecto y las cualidades de
objetos, paisajes, ambientes, personas, animales, emociones, ideas, etc., de modo que el
lector perciba una imagen de lo descrito lo más exacta posible.
Los textos descriptivos son habituales en la literatura, pero también se emplea la descripción
en los tratados, en los manuales de ciencias y técnicas, en artículos divulgativos, en la
publicidad, en folletos informativos de aparatos y utensilios domésticos, en guías turísticas,
en reportajes, etc. También en los textos narrativos, a modo de incisos que detienen la acción
de los hechos para dirigir la atención del lector hacia un personaje, un ambiente, un paisaje,
una vivencia, etc.
Desde el punto de vista lingüístico, los textos descriptivos poseen las siguientes
características:

- Abundancia de adjetivos (tanto especificativos o necesarios como los explicativos o


puramente estéticos) y complementos y del nombre.
- Abundancia de verbos copulativos (ser, estar, parecer, semejar).

- Son frecuentes los adverbios de lugar.

- El tiempo verbal más habitual suele ser el presente y el pretérito imperfecto.

- Empleo de la 3ª persona.

- En cuanto a la sintaxis, abundan las oraciones atributivas, las coordinadas y las

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subordinadas adjetivas.
- Son frecuentes las enumeraciones y los asíndeton.
- En las descripciones más literarias, son muy habituales las comparaciones y las
metáforas.

15.3.3. LA EXPOSICIÓN
La exposición consiste en presentar una información o poner de manifiesto cono- cimientos,
ideas u opiniones sobre un tema o una cuestión. Su finalidad es exponer, explicar, aclarar,
informar o definir. En la exposición, interesa dar a conocer el contenido de forma clara y
graduada para facilitar su conocimiento a los demás en progresión temática y según el
esquema tradicional de introducción, desarrollo y conclusión.
En la comunicación verbal, son ejemplos de exposición la conferencia, el discurso, las
explicaciones o exposiciones en clase, etc. En el medio escrito, podemos señalar los
diccionarios y enciclopedias, los libros de texto, los artículos o libros de divulgación, los
informes, las solicitudes, las sentencias, las demandas, etc.
Suele incluir ejemplificaciones, esquemas, resúmenes, gráficos, y la información suele estar
dividida en apartados y subapartados con su correspondiente título.
Entre las características lingüísticas de los textos expositivos se encuentran las siguientes:

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- La clase de palabra que predomina es el sustantivo, puesto que se trata de nombrar
ideas, hechos, procesos, etc. Los adjetivos suelen ser escasos, con predominio de los
especificativos; son raros los explicativos.
- El tiempo verbal más frecuente es el presente.
- Predomina el empleo de la 3ª persona. Son escasas las intervenciones del autor en
primera persona, ya que suele restar objetividad.
- Son muy frecuentes los nexos y los marcadores textuales, especialmente los
marcadores de organización interna.

- Presencia de oraciones subordinadas adverbiales, especialmente causales,


consecutivas y finales.
- En lo que concierne al vocabulario, se utiliza un léxico de significación objetiva en los
textos científico-técnicos, con abundantes tecnicismos y cultismos, y en las ciencias
especulativas, abundantes sustantivos abstractos.
- En cuanto a la tipografía, suele ser frecuente el empleo de la negrita, el subrayado,
la cursiva o las mayúsculas. También son frecuentes las notas a pie de página.

15.3.4. LA INSTRUCCIÓN
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La instrucción sirve para orientar la conducta de los demás mediante indicaciones u órdenes
objetivas y precisas que el receptor debe seguir. Su finalidad, pues, es ordenar, pedir, rogar o
dirigir.
Entre los textos instructivos se encuentran las instrucciones de uso, las recetas de cocina, los
prospectos farmacéuticos, los reglamentos, las normativas, etc.
Entre los principales rasgos lingüísticos, podemos mencionar:

- Predominan los sustantivos y los verbos predicativos.


- Una de las formas verbales más frecuentes es el imperativo; también es muy
habitual el futuro, así como el infinitivo.

- Empleo de la 2ª persona.
- Son habituales las perífrasis de obligación (haber de + infinitivo, ser necesario que,
etc.).

15.3.5. LA ARGUMENTACIÓN
La argumentación consiste en presentar pruebas para justificar lo que uno defiende o para
rebatir lo que otro sostiene, con el fin de suscitar la adhesión de los lectores u oyentes.
También consiste en aportar razones para convencer a un receptor o interlocutor. Su
finalidad, pues, es opinar, convencer, persuadir, rebatir, acusar y defender.
A esta clase de texto pertenecen los discursos, los debates y mesas redondas, los ensayos
científicos y divulgativos, y, en la prensa, los editoriales, los artículos de opinión, las cartas al
director, las crónicas (cinematográficas, teatrales o deportivas, cuando son críticas), etc.
Los textos argumentativos suelen constar de tres partes: la tesis, que es la idea fundamental,
que el emisor quiere que sea aceptada; el cuerpo argumentativo, constituido por el conjunto
de razonamientos ordenados con el que el emisor defiende su tesis; y la conclusión, escueta
relación de los argumentos más importantes.

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En los textos argumentativos es más frecuente la presencia de la subjetividad, que puede
manifestarse a través del empleo de la ironía, diminutivos y aumentativos y expresiones
coloquiales, entre otros.
Entre sus propiedades lingüísticas encontramos las siguientes:

- La clase de palabra más habitual es el sustantivo y el verbo.

- Entre los verbos, es también frecuente el uso de verbos de lengua (decir, afirmar) y
de opinión (creer, opinar, considerar).
- Suele ser habitual el empleo de la 1ª persona.

- Predominan las oraciones largas.

- Abundancia de oraciones coordinadas (especialmente adversativas) y subordina- das


adverbiales, en especial causales, consecutivas y finales, con sus respectivos
conectores.
- Empleo de abundantes marcadores textuales, en especial de aquellos que
introducen operaciones discursivas y conectores.

15.3.6. LOS TEXTOS LITERARIOS

53
Los textos literarios son aquellos en los que los escritores, a través de la palabra, tratan de
recrear la belleza; es decir, su fin es estético, con la intención de perdurar en el tiempo de
modo inalterado. En los textos literarios, el autor escribe desde su experiencia y manifiesta su
subjetividad creando un mundo ficticio, aunque también refleje la realidad, a su manera. A
diferencia de otra clase de textos, como los técnicos o científicos, no persiguen la precisión.

Las principales características de los textos literarios son:

- Utilizan la lengua corriente, pero con voluntad de desviarse de la lengua estándar a


través de figuras retóricas, del ritmo, de la métrica, etc., para producir extrañeza y
sorprender al lector.
- Emplean un lenguaje connotativo, buscando valores más expresivos.

- Su función principal es la poética.


- No tienen una significación unívoca, sino que se prestan a variadas interpretaciones.
Los textos literarios pueden agruparse en tres grandes bloques: la narrativa (o épica), la lírica
y la dramática.

- En la narrativa, el escritor se presenta como espectador de los hechos y la lengua


sirve para contar una historia y caracterizar a unos personajes.
- En la lírica, el emisor está siempre presente, ya que nos muestra su visión subjetiva e
íntima de lo que describe. Expresa sus propios sentimientos.
- En la dramática lo fundamental son los diálogos, y se componen de dos vertientes:
el texto y el espectáculo (o representación teatral). El autor cede la palabra a los
personajes, para que ellos mismos desarrollen sus conflictos ante el espectador.

En cuanto a sus formas de expresión, existen dos manifestaciones importantes: la prosa y el


verso.

- Entre las formas de expresión de la prosa, se encuentran la narración, la descripción


y el diálogo.
- Entre las formas de expresión del verso pueden señalarse distintos tipos de estrofas
y versos, dispuestos según un orden y un ritmo especiales, como el pareado, el
terceto, el cuarteto, la octava, la décima, etc.

En cuanto al lenguaje, los procedimientos principales a través de los cuales la lengua de los

54
textos literarios se aparta de la lengua común, sirviéndose de ella para potenciar su función
artística, reciben el nombre de figuras retóricas o literarias. Las figuras se suelen clasificar en
dos grandes grupos: las figuras del lenguaje y las figuras de pensamiento.
Las figuras del lenguaje se basan en el código, en la forma, en el nivel fónico, el morfológico y
el sintáctico. Algunas se basan en la recurrencia:

- aliteración: repetición del mismo sonido.

o Ejemplo: El silbo de los aires amorosos.

- anáfora: repetición de la misma palabra.

o Ejemplo: Verde, que te quiero verde.

- paralelismo: repetición de la misma construcción sintáctica.

o Ejemplo: Los suspiros son aire y van al aire; las lágrimas son agua y van
al agua.
Otras figuras se basan en la supresión, adición, variación o intensificación de algún
elemento:
- elipsis: omisión de una o más palabras.

o Ejemplo: Billy quiere libros; Pedro, juguetes.

- asíndeton: supresión de los nexos de coordinación.

o Ejemplo: Quiero correr, saltar, jugar.

- polisíndeton: repetición de las mismas conjunciones.

o Ejemplo: Quiero correr y saltar y jugar.

- hipérbaton: inversión del orden sintáctico habitual de las palabras.

o Ejemplo: De la estación, llenos de pasajeros, salen los trenes.

Las figuras de pensamiento se basan en el significado de las palabras, en el contenido, por lo


que afectan al nivel semántico. Tratan de producir una sorpresa en el lector alterando el
significado original de las palabras. Algunas se basan en la exageración, como la hipérbole
(ejemplo: Yo romperé a fuerza de brazos un monte que otro no rompiera), mientras que otras
se basan en el contraste o la oposición de palabras o ideas:

55
- antítesis: contraste de dos contenidos.

o Ejemplo: Yo velo cuando tú duermes; yo lloro cuando tú ríes.

- paradoja: unión de dos ideas contradictorias.

o Ejemplo: Es un pobre rico.

Un tipo especial de figura son los tropos, consistentes en el empleo de una palabra con un
significado distinto al habitual. Pueden ser de tres clases:
- metáfora: consiste en sustituir un término por otro en virtud de la semejanza
formal de sus referentes.
o Ejemplo: Las rosas de sus mejillas.
- metonimia: consiste en designar algo con el nombre de otra cosa tomando el efecto
por la causa o viceversa, o en una relación de contigüidad existente entre ambas.

o Ejemplo: Se tomó dos copas.

- sinécdoque: tipo de metonimia que consiste en emplear el nombre del todo por
una de las partes o viceversa.
o Ejemplo: El pueblo despertó sobresaltado. Compró dos cabezas de ganado.

56
TEMA 16

LA ENSEÑANZA DE LA LENGUA
16.1. LA ENSEÑANZA DE LA FONOLOGÍA Y LA ORTOGRAFÍA

16.1.1. FONOLOGÍA, ORTOGRAFÍA Y ORTOEPÍA

En el sistema educativo actual resulta muy difícil separar la competencia fonológica


(puramente oral) de la competencia ortográfica (de carácter escrito). La primera se adquiere
de forma natural, mientras que la segunda, necesariamente, se aprende en con- textos
sociales creados para tal fin; sin embargo, son competencias estrechamente inter-
relacionadas: ambas tienen una implicación directa en el proceso de enseñanza-aprendizaje
de la lectoescritura. Fonología y ortografía se dan de la mano en una tercera competencia
que supone la conexión entre lengua oral y lengua escrita. Esta tercera competencia es la
ortoepía, o «arte de pronunciar correctamente» (DRAE, 2014: s.v.). El Marco común europeo
de referencia para las lenguas (Consejo de Europa, 2001) recoge estas tres competencias:

- Competencia fonológica: supone el conocimiento y la destreza en la percepción y


la producción de las unidades de sonido (fonemas) de la lengua y su realización en
contextos concretos (alófonos); los rasgos fonéticos que distinguen fonemas (rasgos
distintivos: sonoridad, nasalidad, oclusión, labialidad); la composición fonética de las
palabras (estructura silábica, secuencia acentual de las palabras, etc.); y la fonética
de las oraciones (prosodia): acento y ritmo de las oraciones, entonación, reducción
fonética, etc.

- Competencia ortográfica: supone el conocimiento y la destreza en la percepción y la


producción de los símbolos de que se componen los textos escritos.

- Competencia ortoépica: capacidad y conocimiento para articular una pronunciación


correcta partiendo de una forma escrita.

Desde una perspectiva didáctica, lo ideal sería que asumiéramos nuestra docencia
distinguiendo bien entre estas tres competencias, que a menudo se solapan. De manera que
deberíamos llevar al aula una batería suficientemente amplia de actividades entre las que

57
hubiera algunas para trabajar específicamente la ortoepía; otras para el desarrollo de la
competencia fonológica; y otras centradas en la competencia ortográfica. Sin embargo, es
demasiado común considerar como “actividades para trabajar lo oral” actividades que tienen
como referencia la lengua escrita: los alumnos tienen que leer o que escribir. Como indica
Fernández Martín (2019: 257), si se centran en letras o en la relación entre letras y fonemas,
no estaremos ante el desarrollo de la competencia fonológica de nuestros estudiantes, sino
ante el desarrollo, respectiva- mente, de la competencia ortográfica y de la competencia
ortoépica. La competencia fonológica solo se puede desarrollar si se emplean actividades que
lidien exclusivamente con el lenguaje oral. En el momento en que se introduce la escritura, el
objetivo real de esa actividad deja de ser pura fonología aunque, naturalmente, algo siempre
pueda contribuir a su aprendizaje.

16.1.2. EL DESARROLLO DE LA COMPETENCIA FONOLÓGICA

Es muy probable que la primera competencia que adquiere el niño sea la competencia
fonológica. Su desarrollo responde a una serie de fases, que podemos sintetizar en las
siguientes:
1.ª) Fase inicial o “arrullo”: especie de canturreo (parecido a los sonidos vocálicos y
consonánticos) que se manifiesta en situaciones en las que el bebé se siente a gusto. En
esta fase, el bebé no tiene ninguna intención de comunicar.

2.ª) Fase de “balbuceo”: se da en torno a los siete meses y las emisiones son percibidas por
los adultos como silabeo (aparecen los grupos /C+V/ que se consideran más fáciles de
pronunciar: ma – ma, pa – pa, ta – ta, da – da, ne – ne…).

3.ª) Fase de “balbuceo con jerga”: este tipo de balbuceo surge a partir del año de edad y
se caracteriza por la imitación de patrones entonativos propios de la lengua materna, lo
que hace que las emisiones sean interpretadas por los adultos como signo de que los
niños ya les están hablando.

4.ª) Fase de “palabras aisladas” (periodo holofrástico): entre los doce y los dieciocho meses,
el niño pronuncia apenas dos sílabas (eche) que se consideran gramatical- mente una
palabra (leche) e implican pragmáticamente toda una frase (quiero un biberón de leche).

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En torno a los tres años, el niño ya domina todos los fonemas del español, aunque su
desarrollo fonológico no se completará hasta los seis o siete años (en plena Primaria):
entonación, pronunciación de triptongos…

Conocer el orden de adquisición será una ayuda para el docente en dos sentidos:

- podrá detectar posibles problemas a la hora de desarrollar la competencia ortoépica


u ortográfica, ya que, si hay trastornos en el desarrollo fonológico, es muy probable
que se reflejen en la lectoescritura;

- podrá contar con una batería de conocimientos y recursos para enseñar la lengua
que le permitan atender la diversidad de su aula.
16.1.3. DOMINIO ORTOGRÁFICO Y FUNDAMENTOS DE LA ORTOGRAFÍA ESPAÑOLA

El DLE define la ortografía como «el conjunto de normas que regulan la escritura de una
lengua». Esta parcela del estudio de la lengua se encarga de fijar y ordenar gráficamente el
mensaje escrito con la finalidad de que su transmisión y recepción sean inequívocas.
El dominio de la ortografía se considera un signo de cultura y distinción social, y está
inevitablemente asociado al ámbito escolar (la ortografía se aprende, no se adquiere). Tiene
un doble carácter: instrumental (es herramienta necesaria para la exacta formulación escrita
de nuestros pensamientos, por lo que su dominio enriquece notablemente la redacción) y

59
unificador (garantiza la unidad de la lengua pese a la diversidad de las manifestaciones
orales).

Trabajar la ortografía en el aula, en combinación con el resto de los aspectos relacionados con
el estudio de la lengua, conlleva una serie de valores de diversa índole:
- psicológica: cultivo de la atención, de la memoria y discriminación audio-
visual, y del razonamiento.
- gramatical: precisión, orden y corrección;

- comunicativa: expresión libre y creativa;

- pragmática: uso de ordenadores, calculadoras, etc.

La ortografía española representa la lengua hablada por medio de letras y de otros signos
gráficos. Desde sus orígenes, el español se valió del alfabeto latino, que fue adaptando y
completando a lo largo de los siglos hasta que a principios del siglo XIX quedó fijado el
abecedario español en veintinueve letras, cada una de las cuales puede adoptar la figura y
tamaño de mayúsculas o minúsculas.
La ch y la ll se han considerado tradicionalmente letras por representar un solo fonema,
aunque, en rigor, se trata de dígrafos (como rr, gu, qu). Estos dos dígrafos fueron
reordenados a finales del siglo XX en el lugar que tienen asignado en el alfabeto latino
universal. Así, desde el DRAE-2001 las palabras que comienzan por ch aparecen registradas
en la letra C (entre las que empiezan por ce y ci) y las que comienzan por ll, en la letra L (entre
las que empiezan por li y lo).
La ortografía del español es resultado de reajustes entre la pronunciación y la etimología; su
alfabeto es una representación aproximada de la pronunciación. Los desajustes existentes se
deben a tres motivos fundamentales:
1. la evolución fonética del idioma,

2. las variedades dialectales

3. la propia tradición ortográfica.

En términos generales, la ortografía española sigue el principio fonético, aunque se desvía de


él en los siguientes casos:
- existencia de dígrafos (grupos de dos letras que representan un solo fo-
nema);
- letras que representan más de un fonema;

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- fonemas que pueden ser representados por varias letras;

- una letra que representa un grupo de fonemas (“x”);

- una letra que no representa ningún fonema (“h”).

16.1.4. EL APRENDIZAJE ORTOGRÁFICO

El aprendizaje de la ortografía persigue una serie de objetivos:

a) Facilitar al alumno el aprendizaje de la escritura correcta de un núcleo de


palabras de uso frecuente e indudable utilidad y valor social.
b) Proporcionarle métodos y técnicas para el estudio de nuevas palabras.

c) Habituarle al uso del diccionario.

d) Desarrollar una conciencia ortográfica.

e) Ampliar y enriquecer su vocabulario gráfico.

Para lograr estos objetivos se deben trabajar los siguientes bloques de contenidos en la etapa
de escolarización básica:

 ortografía básica de la palabra: reglas y vocablos usuales que suponen excepción.


 ortografía básica de la frase: signos de puntuación (algunos estudios consideran más
apropiado trabajar los signos de puntuación junto con la enseñanza de la sintaxis).

 ortografía suprasegmental: acentuación y uso de mayúsculas.

16.1.2. ACTIVIDADES Y RECURSOS PARA LA ENSEÑANZA DE LA FONOLOGÍA Y LA


ORTOGRAFÍA

 Conciencia fonológica
 Espejo
 Tacto
 Dados
 Juegos
 Canciones

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 Detectando emociones

 Competencia ortográfica
 Cloze
 Segmentaciones
 Familias
 Mapas, murales, inventarios y ficheros ortográficos
 Series / intruso
 Juegos

 Competencia ortoépica
- Percepción por parejas
- Discriminación
- Actividades lúdicas
- Dictados
- Textos

16.2. LA ESNEÑANZA DE LA GRAMÁTICA (NIVEL MORFOSINTÁCTICO)


16.2.1. GRAMÁTICA IMPLÍCITA Y EXPLÍCITA

La gramática tiene dos manifestaciones básicas: el conocimiento implícito y sub- consciente


que un hablante tiene de su lengua, y la explicitación teórica que los científicos hacen de este
funcionamiento.

La gramática implícita se adquiere sin reflexión metalingüística a partir de la manipulación


real de la lengua; la explícita se basa en la explicación razonada de las reglas de la lengua y se
aprende formalmente con el estudio.
Es importante no confundirlas en la enseñanza de la lengua: nuestros alumnos de- ben ser
buenos usuarios de la lengua, no estudiosos teóricos. La gramática implícita es la que ha de
fundamentar el desarrollo de la capacidad verbal del alumno y, por este motivo, debe
constituir el centro de la enseñanza-aprendizaje. Puesto que esta gramática se desarrolla a
partir del uso, de la comprensión y la producción de la lengua, las actividades de este tipo
deben ser las que ocupen más tiempo de clase.
La gramática explícita puede ser un complemento importante de esta práctica. La reflexión

62
consciente sobre los mecanismos lingüísticos, bien dosificada, ha de potenciar (¡y no
“atascar”!) las capacidades expresivas del alumno.
El grado de profundización gramatical dependerá del nivel de la clase y del aprendizaje de
cada alumno. En los cursos iniciales la reflexión gramatical es bastante superficial y tiene que
incrementarse con la edad (conviene tener en cuenta que, en esos cursos, aún es evidente la
diferencia de madurez entre los niños que cumplen años a principios y a finales de año). Por
otra parte, hay tipos de aprendizaje diferentes: hay niños con mayor capacidad (y quizá
preparación) para el análisis lingüístico y otros que son más permeables a la práctica real de
la lengua, aunque esto no determina necesariamente su nivel de dominio verbal.
Una buena base de gramática implícita y un sedimento de experiencias variadas de uso de la
lengua pueden facilitar la reflexión explícita posterior. Por este motivo, es importante
incrementar los ejercicios prácticos desde el inicio de la escolarización.

16.2.2. IMPORTANCIA Y UTILIDAD DE LA GRAMÁTICA


Más allá del uso correcto de la lengua y de la comunicación más eficaz, la gramática ejerce
otras funciones importantes:
1. Es instrumento de pensamiento y de reflexión: es el instrumento que usamos para
analizar y entender la realidad, para estudiar y aprender cualquier otra materia, para
regular nuestra actividad… Probablemente el mejor ejemplo de este valor lo tengamos
en el análisis sintáctico: ayuda de forma crucial a estructurar el pensamiento, aunque
requiere de una madurez básica para que su aprendizaje sea eficaz y productivo.
2. Los conocimientos gramaticales forman parte del bagaje cultural esencial de una
persona: igual que conocemos las capitales de los países, las principales épocas de la
historia, los artistas más destacados en pintura, música, etc., debemos distinguir si una
oración es enunciativa o interrogativa, si una palabra es un sustantivo o un verbo… En
este sentido, el estudio gramatical debe superar el análisis estricto del código y alcanzar
una reflexión sobre el fenómeno mismo del lenguaje: sus funciones comunicativas, la
diversidad de uso del código, la esencia de la comunicación humana, etc.

16.2.3. EL DESARROLLO DE LA COMPETENCIA GRAMATICAL

63
La adquisición de la gramática tiene lugar mediante un proceso que va de una “gramática
semántica” (centrada en el significado y guiada por la intención comunicativa) a una
“gramática formal” (dirigida por la norma de la propia lengua). Así, por ejemplo, un niño que
diga He rompido esto ha adquirido la intención de informar sobre un estado de cosas y
plasma su intención comunicativa en una gramática que busca transmitir un significado. Solo
más adelante, cuando el niño vaya desarrollando conciencia sociolingüística, se dará cuenta
de que su oración (aunque es regular dentro de la gramática española) no se ajusta a la
norma (que, en este caso, exige el participio irregular roto).
La adquisición de la gramática se guía por una serie de consideraciones teóricas que
podemos resumir en tres: el concepto de construcción, la diferencia entre morfemas
funcionales y léxicos, y la gradualidad del proceso de adquisición.

1. Concepto de construcción

La gramática se forma teniendo en cuenta construcciones, es decir patrones de agrupación


de palabras que permiten al niño asociar y hacer combinaciones sintácticas cada vez más
complejas. El concepto de construcción pone de relieve la interacción constante entre
morfología y sintaxis: un sustantivo se define por su combinación con los determinantes; un
adjetivo se define por su capacidad de unión con un sustantivo; un verbo se define porque
acepta morfemas que no acepta el sustantivo, se combina con el resto de categorías según
significado, etc.
Conforme el niño adquiere la lengua, va asumiendo que los morfemas se unen de
determinada manera y que, además, esa unión implica diferencias de significado: la casa ≠
una casa, come ≠ comió, etc. Cuanto más abstractas sean las diferencias semánticas, más
tarde serán adquiridas. Además, el niño irá aprendiendo progresiva- mente que los afijos
derivativos, por ejemplo, no significan siempre lo mismo: su valor semántico real depende de
las raíces con las que se combinen: pelazo (‘cabello bonito, cuidado’) ≠ guantazo (‘golpe
fuerte dado con la mano’).

2. Categorías funcionales vs. categorías léxicas

Algunas clases de palabras (preposiciones, conjunciones, pronombres, artículos…) pertenecen


a una lista cerrada y tienen un significado gramatical o funcional, limitado a relacionar
conceptos dentro de las oraciones. Otras palabras (sustantivos, adjetivos, verbos), en cambio,
pertenecen a clases abiertas y tienen un significado léxico que puede relacionarse con la

64
realidad extralingüística. Las primeras son más difíciles de adquirir porque exigen un mayor
nivel de abstracción que las segundas, que pueden asociarse con el mundo a través de la
experiencia directa.
Esta diferencia es esencial y tiene que ver con el concepto de construcción: los niños no
aprenden palabras sueltas, pues siempre las escuchan dentro de un contexto gramatical (e,
incluso, dentro de un contexto mayor que es el discursivo. Al ir codificando el idioma, el niño
va asimilando modelos de combinación: /art. + nombre/, /raíz + afijo/, /verbo + sustantivo.

3. Gradualidad del proceso de adquisición de la gramática

El proceso de adquisición / aprendizaje gramatical es paulatino: el niño va incorporando la


gramática a su manera de usar la lengua de forma lenta pero constante. En las primeras
etapas son poco productivos y tienden a imitar las estructuras que oyen a los adultos.
Los niños que llegan a las aulas de Primaria ya saben la gramática que corresponde al dominio
lingüístico de una persona de cinco o seis años (que ha pasado por una serie de hitos
morfosintácticos):

- Primer hito (en torno a los 12 meses): “protopalabras”. Por ejemplo,


balbuceo en un contexto muy determinado.
- Segundo hito (de los 12 a los 18 meses): palabras aisladas u “holofrases”.
Por ejemplo, Abba (= quiero agua, esto es agua).
- Tercer hito (entre los 18 y los 24 meses): unión de dos palabras. Por
ejemplo, mamá aquí (= mamá se sienta aquí conmigo), nene guapo (yo estoy
guapo).

- Cuarto hito (de los 24 a los 36 meses): lenguaje telegráfico. Por ejemplo,
Sia va taé (= la silla se va a caer).
- Quinto hito (entre los 2 y los 4 años): incorporación de elementos
funcionales. Por ejemplo, Papá, mamá y el nene.

- Sexto hito (entre los 5 y los 10 años): dominio lingüístico. Emisión de


oraciones completas.
La adquisición (natural) de la gramática sigue un proceso inductivo: las reglas gramaticales
van cobrando sentido según el niño va ampliando su contacto con la lengua, sin que nadie le
explique las reglas.

65
16.2.4. CÓMO ENSEÑAR LA GRAMÁTICA EN PRIMARIA

A partir de cierta edad, la adquisición de la lengua materna se siente mermada, por lo que la
forma más eficaz de seguir ampliando los recursos de la lengua propia pasan necesariamente
por un proceso de aprendizaje.

En la escuela, el niño aprende una variante concreta de su lengua (la estándar). Este
aprendizaje gramatical resulta significativo porque contribuye al éxito comunicativo mediante
la creación de enunciados con sentido. Esto significa que la gramática no está separada de los
demás niveles lingüísticos (fonológico, léxico-semántico y textual).

Al enseñar gramática en Primaria se puede plantear una metodología reflexiva (que haga
pensar al hablante sobre su propia lengua, tomando como eje la gramática), significativa (que
le haga ver la utilidad de conocer la gramática para producir y entender discursos en las
distintas situaciones comunicativas) e inductiva (que obligue al alumno a ir descubriendo las
reglas para llegar por sí mismo a las conclusiones oportunas).

[Link]. Sugerencia de actividades para trabajar la gramática

 Agenda gramatical: agenda de categorías y agenda de sintagmas.

 Análisis morfo-sintáctico.

 Relación de sintagmas.

 Cambio de categoría (~ léxico).

 Listas de concordancias.

 Series / intruso.

 Ejercicios de oraciones: adjetivar la oración, ampliar la oración, podar la


oración, completar la oración, ordenar la oración, aislar palabras, corregir la
oración, calcar la estructura.

 Juegos gramaticales.

16.3. LA ENSEÑANZA DEL LÉXICO

66
16.3.1. LA COMPETENCIA LÉXICA

Se entiende por competencia léxica el conocimiento del vocabulario de una lengua y la


capacidad para utilizarlo. Esto significa que en ella influye también el conocimiento de la
gramática, por lo que implícitamente se relaciona con la competencia gramatical. Esta fusión
hace que, al abordar la enseñanza de ambos niveles (el léxico-semántico y el gramatical), a
menudo resulte difícil separar de forma nítida los objetivos (léxico / gramaticales) de
determinadas actividades. Conviene recordar en este sentido que la lengua es un todo que
dividimos en partes para comprenderlo mejor y facilitar su estudio. La interconexión entre los
distintos niveles y ámbitos de estudio de una lengua se hace especialmente evidente a la
hora de abordar la enseñanza del léxico, puesto que conocer una palabra implica distintas
facetas de conocimiento:
- saber reconocerla oralmente y pronunciarla (fonología);

- saber escribirla (ortografía);

- conocer y usar correctamente todas sus formas flexivas, conocer su


estructura in- terna y reconocer otras palabras relacionadas formalmente
con ella (morfología);
- conocer su categoría y su funcionamiento con respecto a otras palabras
(morfo- sintaxis);
- conocer sus acepciones, su valor semántico según el contexto, su
significado denotativo y connotativo, su relación semántica con otras
palabras (semántica);
- usarla de forma adecuada a la situación comunicativa, conocer su registro y
valor dialectal (sociolingüística);
- saber usarla para conseguir un propósito (pragmática).

Estos conocimientos podrían ser incluso más completos e incluir información sobre su
etimología, equivalencias en otras lenguas, usos connotativos en determinadas
épocas, etc. Estos conocimientos no son imprescindibles, pero contribuyen a un
conocimiento más esmerado de las posibilidades de uso de una palabra.

En definitiva, el dominio del vocabulario consiste en el conocimiento de las palabras y de los


conceptos a los que se refieren, así como de las diversas estrategias para usarlas con eficacia
y adecuación. La competencia léxica, en tanto que supone el dominio de todos los aspectos

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relacionados con el vocabulario, no puede considerarse de manera exclusiva como
competencia lingüística, sino como manifestación y condición de la competencia
comunicativa, con factores ideológicos, sociales y culturales.

16.3.2. ADQUISICIÓN Y APRENDIZAJE DEL LÉXICO

El léxico de una lengua nunca acaba de adquirirse. A diferencia de lo que ocurre con el nivel
fonológico y con el nivel morfo-sintáctico (llega un momento en que podemos considerar que
tenemos adquirida toda la fonología de una lengua -porque dominamos todos sus fonemas- y
que conocemos toda su gramática –porque estamos familiarizados con las reglas
morfosintácticas-), parece claro que el estudio del léxico es inagotable: un idioma puede
incorporar nuevas palabras de manera constante (neologismos, préstamos, calcos…) y los
hablantes las aprenden por el uso. Es, precisamente, el uso el que determina qué vocabulario
forja el idiolecto de cada hablante.

La enseñanza de la lengua tiene que plantear el aprendizaje del léxico de una manera
paralela a la adquisición que supone el contacto con la realidad y con el resto de materias
educativas. Por eso, su función no es la de ampliar solamente el bagaje léxico de los alumnos,
sino también sus conocimientos sobre las características y el funcionamiento de las palabras
como unidades en todas sus dimensiones.

Palabras, expresiones, etc. son unidades reales en la conciencia de los hablantes desde los
primeros años de aprendizaje de la lengua. Mucho antes de adquirir conocimientos teóricos
gramaticales, los niños son capaces de cambiar el orden de las palabras, de combinarlas, de
sustituirlas, de formar listas, de escribirlas por separado…

Una palabra funciona como unidad en los diferentes aspectos de la comunicación:

- Es unidad lingüística, que puede ser descrita desde el plano fonológico,


morfo- lógico, semántico y sintáctico.
- Es una unidad discursiva (del propio discurso), base de la comunicación: las
palabras son los constituyentes básicos de las oraciones y de los textos.

- Es una unidad pragmática del acto comunicativo, que va acompañada de


elementos no verbales (gestos, entonación…) y que se utiliza para expresar
un pensamiento y desarrollar un acto de habla.

- Es una unidad referencial que relaciona la expresión lingüística con el

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mundo real para hacer referencia a objetos, procesos, cualidades, acciones,
ideas, etc.

16.3.3. TÉCNICAS, RECURSOS Y ACTIVIDADES

Podemos destacar cuatro formas básicas de acercar a los alumnos al conocimiento de una
nueva palabra:
1) a través de su definición

2) con el apoyo de imágenes

3) usadas en un contexto

4) mediante la búsqueda en el diccionario.

Lo ideal sería alternar en nuestras clases estos distintos acercamientos, para lo cual existe una
enorme diversidad de actividades que pueden llevarse a cabo:

 Identificar definiciones

 Elaborar definiciones

 Definir con acrósticos

 Greguerías

 Series de palabras / intruso

 Imágenes fugaces

 Relaciones semánticas

 Esquemas y organigramas

 Invención de siglas

 Juegos léxicos.

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