La leyenda zapoteca de la tortuga y el zopilote
(Pueblo zapoteco)
La tortuga fue creada a partir del barro de la cima de un cerro en una
noche lluviosa. Como tardó toda la noche en ser formada, estaba
destinada a ser muy lenta, así que tardó todo un día en bajar a las
faldas del cerro. Cuando llegó decidió que les pediría a los dioses que
la volvieran más rápida, pero para hacerlo tenía que subir hasta el
cielo y para eso tardaría mucho. En eso se encontró un zopilote
devorando un animal muerto, al ver que tenía alas, la tortuga le pidió
que la llevara al cielo para hablar con los dioses.
El zopilote aceptó de no muy buena gana, subió a la tortuga en su
lomo y emprendió el vuelo.
Cuando ya estaban a una gran altura, la tortuga comenzó a quejarse,
pues detectó un aroma repugnante que venía del zopilote, se debía a
la carne podrida que había comido. —¡Qué feo Hueles!
El zopilote se sintió ofendido por el comentario, pero trató de ignorarlo
para no discutir con ella. Sin embargo, la tortuga continuó con sus
quejas sobre el zopilote: —Eres muy lento.
Los dioses seguramente me harán más rápida que tú. Y no voy a oler
tan feo. Después de tantos comentarios desagradables el zopilote ya
no soportaba a la tortuga y, enojado, la dejó caer desde las alturas, de
modo que su caparazón se quebró al llegar al suelo. Poco después, la
tortuga fue encontrada por los dioses. Ellos recogieron todos los
pedazos y con un poco de la resina del árbol de tule, unieron cada
pedacito de su caparazón. La tortuga quedó agradecida y prometió
que a partir de entonces no volvería a quejarse ni de su velocidad, ni
de otros animales. Por eso ahora podemos ver claramente los
remiendos en el caparazón de las tortugas