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Volumen Iv

El documento es una antología de artículos sobre la intervención educativa, centrada en la relación entre padres e hijos y la singularidad de cada niño. Virginio Baio, en sus conferencias, destaca la importancia de la experiencia parental y cómo los padres son los primeros terapeutas de sus hijos, enfatizando que cada niño es único y que su desarrollo está influenciado por el 'menú' de expectativas y valores que reciben de su entorno. A través de metáforas como el 'circuito de Monza', Baio explora cómo los niños construyen su identidad a partir de las influencias familiares y sociales.
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Volumen Iv

El documento es una antología de artículos sobre la intervención educativa, centrada en la relación entre padres e hijos y la singularidad de cada niño. Virginio Baio, en sus conferencias, destaca la importancia de la experiencia parental y cómo los padres son los primeros terapeutas de sus hijos, enfatizando que cada niño es único y que su desarrollo está influenciado por el 'menú' de expectativas y valores que reciben de su entorno. A través de metáforas como el 'circuito de Monza', Baio explora cómo los niños construyen su identidad a partir de las influencias familiares y sociales.
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Maestría en Intervención Educativa: la Práctica Entre Varios.

RVOE SEP 20170671.13/12/2016

Práctica entre varios: antología de artículos


Volumen 4
Compilación: Antonino Bori
Comité Editorial
Miriam Isabel Gutiérrez Prieto
Mariana Jiménez Ruiz
Jorge García Vilanueva
Juan Carlos Muñoz Bojalil
Jorge Adolfo García Ortiz
Elizabeth Sánchez Aparicio
Alma R. Salgado López
Luis Carlos Maldonado Díaz
Norma Angélica Gómez Méndez

Director responsable
Antonino Bori

Edición Digital
© Asociación Psicoanalítica de Orientación Lacaniana A.C. 2016
ÍNDICE

Virginio Baio Padres a la escuela del deseo ................................................................... 4


Primera conferencia: El sujeto más allá del niño.......................................................................... 5
Segunda conferencia: La violencia como demanda.................................................................... 16
Tercera conferencia: Lo que hace correr al adolescente ............................................................ 33
Michelle Daubresse Los inicios de la Antenne ........................................................................ 52
Bruno de Halleux En contra de la segregación, una práctica entre varios ............................ 63
Bruno de Halleux San Nicolás y la gallina ............................................................................ 70
Pierre Skriabine Lacan topológo ....................................................................................... 76
Virginio Baio1 Padres a la escuela del deseo2

1
* Virginio Baio, Psicoanalista en Grosseto, Fue Director Terapéutico de Antenne 110- Bruselas. Docente del
Instituto Freudiano de la Clínica, La Terapia y la Ciencia- Sede en Roma.
2
Tres conferencias de Virginio Baio dirigidas a padres, extraídas de: Marcelli A., De Angelis, A. Padri alla
scuola del Desiderio, Direzione Didattica di Offida, Osservatorio Permanente sul Disagio Giovanile, 1994

4
Primera conferencia: El sujeto más allá del niño

La primera cosa que quiero decir es que me encuentro en dificultad por el hecho
de que esto hablando a padres. Los padres no son personas difíciles, pero he
descubierto que para mí es más fácil hablar a profesores psicólogos, y entonces
me he preguntado porque. La respuesta es que, si hay aquí adentro alguien que
sabe de la cuestión del niño y del adolescente, son ustedes, ustedes que tienen
hijos, son en dos a conocerlos, tienen un saber que no es el de los libros, no es
dicho que el saber de los libros sea indispensable, “hay un saber hacer” con los
hijos que solamente ustedes saben. En una semana me volveré abuelo, espero
de una niña; También yo busco salir de los problemas o de la suerte de tener
hijos y nietos.
Intentaré de hablarles del niño. Pero el niño no existe. Existe tu hijo, su hijo, es
decir los niños son únicos. Y ustedes, esta tarde, puede ser que se percatarán
que lo que Virginio tratará de decirles, lo que ha entendido, sobre cómo
funciona el niño, no funcionará. Todos levantaran la mano diciendo “no, mi hijo
no es así… no es así…no es así”. Y entonces yo les digo que es mejor
detenernos aquí; Ustedes esta tarde, han dado prueba ya de ser personas
sumamente inteligentes, porque el hecho de que se han arreglado, han salido del
trabajo sin ponerse frente a la televisión, han escuchado palabras tras palabras;
El hecho que han escogido de estar aquí, es signo de que están en la mejor
posición para hacer crecer a sus hijos. Entonces yo les pregunto: ¿Para qué están
aquí? Ustedes saben la verdad de sus hijos, lo saben con las “entrañas”, con el
corazón… A veces uno dice: “¿Cómo puede usted saber que su hijo, hija quiere
esto?”,” ¡eh bueno, soy su mamá!” y frente a esta verdad es difícil hablar.
Y entonces, después de haber dicho esto, yo me encuentro en dificultad.
Intentaré de hablarle no del niño en sí, sino de hablarle a partir de la experiencia,
del encuentro con todos aquellos niños que tienen sus dificultades, como cada
uno de nosotros tiene sus pequeñas y grandes dificultades. Intentaré de tomar
dos o tres ideas que para nosotros los del Antenne 110 son como caminos,
autopistas, como la autopista Ascoli- San Benedetto, como calles principales.

5
Nosotros en estos veinte años hemos logrado encontrar tres o cuatro autopistas,
cuando intentamos aplicarlas con cada niño, quedamos sorprendidos y decimos:
“¡Oye entonces es verdad!”. De acuerdo, ¿puedo continuar? Les pido media
hora de paciencia esta tarde, y después de haber dicho estas cosas, puede ser
que dirán: “¡esto ya lo sabíamos! ¿Usted vino desde Bélgica a decírnoslo?”;
son ustedes en efecto, los que deciden sobre lo que vamos a trabajar esta tarde,
entonces la responsabilidad es de ustedes, ¡son ustedes los que saben! ¡Ustedes
que guardan la verdad y decidirán si lo que dice este hombrecito es verdad o
no! no les tengo envidia… ¡no querría estar en sus lugar!
Entonces en Bélgica, no sé en Italia, el padre está en la posición más difícil de
soportar, de sostener, ¿por qué? Los especialistas, entre los cuales me pongo yo
también, son aquellos que dicen a los padres:” ¡La madre está demasiado cerca
del hijo!” Y luego ustedes escuchan a la televisión “¡No, la madre es demasiado
lejana!” Y entonces ¿A qué distancia tengo que estar? ¿A un metro? ¿Tengo
que tomarlo entre mis brazos? ¿Arriba de la pierna izquierda? Los especialistas
dicen cómo se tiene que hacer, cuando preocuparse o no preocuparse… “Tú
puedes hacer todo…no puedes hacer nada”. Luego está la escuela que dice “Ves
ese niño… es porque su papá…es porque su mamá… su papá es demasiado
universitario…su papá es demasiado albañil… es demasiado intelectual… el
otro es poco intelectual… estos padres no lo ayudan a la tarea…no aquel padre
lo ayuda demasiado entonces lo vuelve demasiado dependiente…”. Y luego
entra en juego también la iglesia, que en Bélgica dice: “Usted consiente
demasiado a los niños, ponen a los niños al centro de su mundo, lo sacrifican
todo por los niños, en lugar de ocuparse de la moral, de la religión, de la fe”.
Y como si no fuera ya demasiado, siempre en Bélgica, entran en juego también
los hijos: “Tú sabes que el papá de… sabes que la mamá de…”. Y entonces los
padres dicen: “¡Yo te he dado todo, me estoy partiendo el alma, he vendido los
pantalones para comprar el ultimo Nintendo!” pero ni eso es suficiente, porque
el Nintendo del vecino es más Nintendo que el Nintendo. Entonces ¿A quién
me agarro como padre? ¿Sobre quién puedo contar? Entonces ustedes a este
punto podrían hacer una objeción correcta: “¿Cómo podemos escuchar algunos
principios que pueden aplicarse a todos los niños, cuando usted dijo que cada
niño es único?”. Ahora, si alguien sabe que un niño es único es la madre, es
suficiente preguntar no tanto a los hombres, a los papás, sino a las madres. Por

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una madre aquel mismo hijo no tiene el mismo peso, valor, que el peso y el
valor que el Papá podría darles.
Ahora ¿Cómo la realidad de niños particular, se relaciona con el niño general?
Es como decir: “tenemos muchos huecos diferentes y usted quiere darnos un
tornillo único, en lugar de darnos el tornillo adecuado a cada hueco”. Lacan ha
dicho: “en práctica funciona como el circuito de Monza”. El circuito de Monza
se puede recorrer con muchas maquinas, con la Fiat 500 la 600, la Ferrari Testa
Rossa etc.; además cada uno tiene su manera de hacer el circuito, al límite de
hacerlo de reversa, ¿Por qué no? solo que el principio que vale para todos es
que todos en la vida tienen que recorrer aquel circuito. Cada uno tiene su manera
particular de recorrerlo, su estilo: quien lo hace a 100 km por hora, quien de
reversa, quien rebasando, quien chocándose. Entonces yo intentaré decirle, no
tanto el cómo sino el porqué, es decir en que consiste el circuito de Monza para
cada uno de nosotros.
Entonces esta tarde intentaré de decirle una o dos ideas sobre cómo se construye
el niño, un poco como en nuestra casa para cocinar hay la receta, el menú, o
como cuando se construye una casa se necesitan los cimientos, el techo, lo
baños; pero una de las primeras cosas que hay que pensar es que se necesitan
los cimientos. Mañana intentaremos de hablar del niño llevando un caso que
nos ayudará a captar el secreto del bienestar del niño. ¿Por qué está bien un
niños? ¿Qué es lo terapéutico? Los primeros verdaderos terapeutas son los
padres. Nosotros podríamos pensar:” es suficiente que llevemos al niños al
psicólogo y… ¡milagro!”. Eso no es verdad, son los padres los primeros
terapeutas de los niños. ¿Por qué? ¿A qué condición? Pasado mañana hablando
del caso de dos otros adolescentes veremos qué pasa, como un temblor, cuando
un niño empieza a tener doce o trece años. Es decir, ¿Cuál es la revolución? El
niño dice a un cierto punto:” ¡yo no te he pedido nacer! Yo no te he pedido nada
“o “¿Tú qué quieres?” lo que dice es verdad. ¿En nombre de que es verdad? Es
como si los padres fueran los más grandes culpables de esta tierra. Y no sabemos
de dónde agarrarnos y como si los verdaderos asesinos fuéramos nosotros lo
padres… ¿Qué es eso? ¿Soy yo, que estoy loco? Al mismo tiempo se tiene el
temor de ir hablar con alguien: “Si voy me toman por…”. Entonces difícilmente
los padres sienten que pueden hablar de eso sin que se burlen de ellos. Y
entonces se dice siempre: “La culpa es del Papá y la Mamá”. La última

7
investigación de hace tres días, la habrán leído en los periódicos dice: ¿Por qué
los jóvenes se drogan? A causa de la familia, a causa de la sociedad, a causa de
la escuela” pero nunca se refieren a que el niño diga: “¡Es culpa mía, pero yo
nunca lo he dicho!”
Bien, ¡Entonces empezamos! Yo he empezado a trabajar a la Antenne 110 con
20 niños, como velador. Había niños en dificultad y se necesitaba que alguien
se quedara de noche junto a ellos; entonces yo empecé en este instituto como
operador, entonces soy un especialista de la operatividad. Es verdad que ahora
trabajo con la Profesora Marcelli en Roma en el Instituto Freudiano, en Paris
donde ha nacido la escuela, en Bélgica en una dimensión europea. Esto no me
impide de recordar que he sido y sigo siendo un operador; y entonces soy un
especialista… pero también un simple operador.
Entonces empezamos con el Zorro, para mí el Zorro fue importante, para
ustedes y sus hijos Zorro ya no es más importante; Es importante
Schwarzenegger. Hablamos de la arquitectura del niño, como el niño se
construye. ¿Qué ha nacido antes la gallina o el huevo? Por primera vez en mi
vida he descubierto que no está antes el huevo, sino que antes está la gallina.
No me den la razón, me la darán al final, si quieren. Antes está la gallina…
después está el huevo.
Él dice a ella:”¿Por qué no hacemos… (El amor)?”¿Por qué se ríen? ¡Si ustedes
se ríen han entendido todo! Pero yo estaba hablando de otra cosa, es decir:
“¡Qué bello tener un niño!”, “No, no” dice ella “¡una niña!”: ustedes ven esto
se parece a un menú. En Bélgica cuando vamos a un restaurante te dan un menú,
también a Offida (¡En Offida se come bien!). ¡Bien! El niño aún no está, pero
papá y mamá ya hablan de él; los esposos dicen: “Sería bello tener un niño”, la
mamá:” no, no, mejor una niñita”; luego llega el abuelo, también los abuelos
tiene su palabra: “¡si, pero sería mejor si fuera un buen arquitecto! No mejor un
obrero, $100 la hora… los estudios…las manos así de fuertes…un buen
obrero…”; luego llega la abuela: “pero no, mejor una buena niña, que cosa, que
borde, como se hace aquí en Offida”. Otros dicen: “yo preferiría que fuese una
poliglota…”. Y así cada uno escoge que escribir. Papá, mamá, abuelo, alcalde,
conserje, cartero: todos escriben el menú aun antes que el niño exista.

MENÚ

8
Hombre
Mujer
Arquitecto
Obrero
Sastre
Bordadora
Políglota
………….. Figura 1

¿Qué pasa? El niño que no es nada ahí, hace su camino y ¿Qué lee? Lee el
menú:” ¡Hombre ah hombre!” y hace su pequeño menú, ¿Logran ver? “así
hombre quiero ser hombre, no obrero…delincuente…no delincuente…; del
equipo de Ascoli, no, no del Milán, corrupto, no, no, nada de corrupción, nada,”.
Entonces ustedes ven que aquí hacemos una bella línea.

Hombre Madre
Mujer Padre
Arquitecto Abuelo
Sastre Abuela
Bordadora Tia
Políglota Etc...

Hombre ……………..
Arquitecto
………….
………….
Niño

Figura 2
El niño que no es nada, lee el menú escrito por los otros: papá, mamá, abuelos,
pero antes que todo mamá. Y, a partir del menú que los otros le han escrito, el
decide escribir su pequeño menú. Luego regresa y lee el menú a 10, 12, 15, 20,
30, 40 años: cada vez el menú lo lee de manera diferente. Y cada uno de nosotros
¿Qué hace en la vida? Recorrimos la autopista Ascoli-San Benedetto del Tronto,
leemos lo que ha sido escrito sobre el menú, escogemos lo que nos gusta más.
¿Y en donde está escrito el menú? Por todos lados: la televisión, los medios, los
periódicos, la escuela, por la calle. El niño, el hombre, el adulto, no hace más
que ir adelante y atrás para ver que está escrito ahí, en el menú y tomar lo que
le conviene. (Fig2)

9
Ven como se construye el esquema de Zorro, se baja y luego por hacer la Z falta
un rasgo, una línea, en práctica eso no es otra cosa que decir. “papá, mamá,
alcalde, ministro, etc.”, todos estos constituyen el conjunto de los otros, el
conjunto del Gran Otro (A). ¿Por quién? Por el niño. (Fig. 3)

Figura 3

Pero su estructura, su casa, está hecha de 1, 2, 3, 4 lugares. ¿Cuál es la diferencia


entre el lugar del niño y el lugar del sujeto? ¿Cuál es la diferencia entre el niño
y el sujeto?

Sujeto otros

A (Gran Otro)
Niño

Figura 4

Cuando el niño llega a la escuela y ustedes le preguntan: “¿Tú quién eres?” el


niño mira el menú y contesta:” yo soy Carlos…hijo de…”. De inmediato habla
del papá. “¿Qué trabajo hace su papá?” ”Obrero…obrero”. Si en lugar de decir
obrero dice: “director… eh, eh” quiere decir que no ha tomado “papá obrero”
del menú de los otros para ponerlo en su menú. Que hace cada uno de nosotros
cuando en la aduana le preguntan: “¿Quién eres tú?” contesta: “Aquí está mi
menú… yo soy fulano de tal, sexo masculino… ta…ta…ta…obrero”. Es decir,
el niño después de haber pasado a casa de los otros, papá, mamá, se hace una
idea de sí mismo, se considera alguien: yo soy yo (Fig. 4).
¿Cuál es la diferencia entre esta imagen, la idea que tengo de mí, “POR QUIEN
ME TOMO”, y este lugar aquí que llamamos sujeto? Ejemplo: a un niño hábil,
obediente, que viene a la escuela con sus útiles completos y ordenados, a un

10
cierto punto… le sale a la boca un: “¡Hijo de puta!”, le brota una grosería.
¿Cómo? ¡Un niño tan ordenado, tan obediente! ¿Qué ha pasado? Es como si, en
el lugar donde él se considera bueno, educado, inteligente, ordenado, obediente,
desde otro lugar, en él, desde sus “entrañas” más profundas, le hubiera escapado
algo de la verdad. Y esto no pasa solo a un niño, pasa a cada uno de nosotros.
Por ejemplo, ¿Qué ha pasado a un hombre que, diciendo que no aguanta a un
colega, en lugar de pronunciar el nombre de la colega dice: “Mi mujer o mi
esposa” y se vuelve todo rojo? A este hombre, que tenía una cierta imagen de sí
mismo le ha escapado algo desde el lugar de las “entrañas”, aquello que Freud
llama el inconsciente; es decir le ha brotado afuera algo de la verdad. ¿Logro
hacerme entender? Un niño no es uno, sino es como si fuera ya como mínimo
dos: uno por quien se toma, como se considera, y luego la verdad más secreta,
es decir que podría ser un pequeño delincuente o un listo: en lugar de ser
pacifico…uh, uh… ¡Qué aguerrido! Miren un poco, ahora un niño no es
solamente uno y dos, no hay solo dos lugares, hay, ¿Saben cuántos? 1, 2, 3, 4.
(Fig. 4).
¿Es difícil esto? No sé si logro explicarme… cada niño no es una cosa sencilla,
es complejo un niño, cuando se habla de un niño, o se habla del adulto: un niño,
un adulto es complejo. ¿Por qué? El niño, cuando habla de su maestro, de su
maestra, habla de alguien que esta… ¿Dónde? ¿Fuera de sí? ¿En el fondo yo
para ustedes en dónde estoy? Estoy afuera de ustedes, yo no soy ustedes, ustedes
no son yo. Pero estoy convencido que de Virginio Baio, hijo de campesinos,
emigrado, aquí no está uno solo, sino hay 60, 70,80. ¿Por qué?
Un ejemplo: yo los miro, ustedes me miran, entonces yo pregunto a Adele
Marcelli, sentada a mi lado, si soy normal o no. Y ella contesta: “No, Virginio
Baio, discúlpame, pero tú eres un perfecto discapacitado, porque tienes una sola
oreja”. Y ella tiene razón porque “de donde me mira”, de allá, ven a Virginio
Baio, ¿Cuántas orejas tiene? ¿Tiene razón o no? si, tiene razón, dice la verdad.
Si al contrario la profesora Marcelli se pone en lugar de la señora, allí en frente,
me dirá:” Virginio ¡Tú eres un hombre perfecto porque tiene dos orejas!”. Fácil
ser perfecto con dos orejas, ya es mucho tener dos orejas. Entonces ustedes se
dan cuenta, Virginio no se ha movido y al mismo tiempo Marcelli dice - y es
verdad -, que soy discapacitado, mientras que la señora de en frente, dice - y
tiene razón también ella - que no soy un discapacitado.

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Ahora ¿Cuál es el punto? Ponen atención, porque si logramos atender esto,
habremos descubierto más de un punto. Es decir, cuando la Profesora Marcelli
dice: “Tú eres un discapacitado” ve a Virginio con una solo oreja, pero no ve el
lugar de donde me mira. Entonces depende solo de ella que Virginio, sin que
haya hecho nada, no haya pedido nada, haya o no dos orejas. Cuando nosotros
decimos. “¡Mi hijo es maravilloso!” tenemos razón, y cando la maestra dice:
“Tus hijos… mmh…” tiene razón. Lo que pasa que nosotros, en la vida diaria,
y en cualquier relación - con mi esposa, o mi mamá, con los hijos -, nosotros
siempre decimos la verdad de lo que vemos; mientras que lo que no vemos, es
“desde donde” lo vemos. Y entonces, la profesora Marcelli, en lugar de ir al
negocio a comprar la oreja suplementaria, tiene que desplazarse y decir: “¡Es
desde donde he mirado a Virginio Baio que me he equivocado!”.
Entonces para concluir se necesita ver desde donde el niño mira a los padres o
desde donde los padres miran al niño; reducirse a lo que se ve puede ser
peligroso, porque reducir al niño solo a esos dos aspectos es como hacerlo
común y corriente, mientras que el niño no es solo uno y dos sino, es tres y
cuatro.
¿Logro hacerme entender? ¿A dónde está Virginio, dentro o fuera de ustedes?
Vean lo que estoy haciendo, tomo una banda de papel y la giro así - nos sirve
para entender mejor -. Entonces si pongo el dedo aquí, digo que aquí estoy
adentro: aquí yo soy el inteligente Virginio Baio, les explico todo, a ustedes de
Offida, Ascolani, eh, eh. Yo estoy adentro, los demás están afuera (Fig. 5).

Figura 5

Si al contrario tomo una banda y si la cierro de esta manera, entonces ¿Dónde


está el interior?, ¿Dónde está el exterior?, estoy adentro, adentro,
afuera…adentro. (Fig. 6)

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Figura 6
Esta es una forma descubierta por Moebius (Fig. 6), ¿Nos ayuda a decir que
cosa? Que, cuando un niño mira aun padre, no mira a un padre en sí, sino mira
al padre desde su punto ciego. Un papá, que hace la misma cosa por ambos
hijos, por un hijo es extraordinario, por el otro hijo para nada. Entonces, cuando
un hijo mira al papá desde lo que ve, mira la verdad exterior, no la verdad de la
persona en sí; pero la verdad de la imagen nos hace equivocar. Cuando el niño
habla del papá, habla de la imagen que tiene de su papá… y entonces, también
cuando ustedes han gastado todo el dinero para llenar el cuarto de juguetes para
él, desde donde los mira a ustedes, dentro de sí, otra vez ustedes se están
equivocando; Mientras que desde el mismo lugar, el otro hijo puede decir, que
el mismo papá, que hace las mismas cosas… es bueno. Ustedes le habrán
comprado el mismo juguete por el niño que por la niña. “¡No! ¡A él le has dado
más!” “¡pero como: es igual, he gastado $500 por los dos!”; no por la niña, a
partir de ahí, si ella ha decidido de mirarlos desde la posición Marcelli, usted
nunca hará lo suficiente.
¿Entonces cuál es la solución? ¿Cómo salir de esta autopista en donde cada uno
dice la verdad pero no coincide nunca con la verdad del otro? (Fig. 7)

PADRE/MADRE

AUTOPISTA
DUAL

HIJO

Figura 7

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Esta es una autopista que se llama dual (fig. 7), ¿Qué quiere decir dual? Quiere
decir ser en dos: el niño y el papá, el niño y la mamá, solo que, cuando ustedes
perciben dual, escuchan la palabra duelo (pelea). También los niños juegan al
duelo, el incómodo esta allá, el tonto esta allá, el idiota esta allá y luego entonces
el otro dice:” eh no, ¡el idiota eres tú!” y, cuando nosotros empezamos a
insultarnos, quiere decir que frecuentamos el camino del combate, del dual, de
la exclusión.
Cuando buscamos el duelo, buscamos de matar al otro. Cada vez que nos
ponemos en posición dual, de duelo, nos ponemos en la posición de matar a
otro, es decir, asesinamos al otro, no solo cuando hay odio, sino también cuando
hay amor: “ Yo te amo ciegamente por recuperar el amor que te doy”.
Es importante preguntarnos: “¿Nuestros niños son libre? ¿Nosotros somos
libres? ¿Ustedes son personas libre?”. Es imposible ser libre porque ya, cuando
su niño empieza a decir: “Yo soy yo, yo no soy ningún otro” y empieza a decir
quien es: “yo soy Cristian…” ¿Qué está diciendo? Dice: “¡Yo soy el otro!”;
cuando uno empieza a decir su menú, dice el menú que ha tomado del otro, su
casita está hecha con ladrillos tomados de los otros. Y entonces, por cada uno
de nosotros, el gran regalo es saber de qué estamos hechos, nosotros estamos
hechos de elementos del otro. No somos libres, somos libres de tomar los
ladrillos del otro y, cada vez que buscamos decir: “soy yo el inteligente, el
pendejito es el otro…” buscamos eliminar el hecho de que el otro es el origen
de mí.
Ejemplo: un niño, la otra semana, al trabajo, me ha dicho:
“Ves virginio, el otro con el columpio me ha impedido…”.
“Me ha dado una patada… es él quien tiene que ser castigado”.
Yo digo: “Vengan ambos conmigo, sentados allá, ahora explíquenme que ha
pasado”
“ah… es él que…”, dice uno.
“no, es él que…”, dice el otro.
Yo digo: “Tú viniste a buscarme, ¿No es acaso por que querías que el otro te
amara?

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Es decir: cada uno de nosotros quiere saber que quiere el otro. Ciertas veces el
papá dice: “¿Tú qué quieres? ¿Pero tú, propio tú, que quieres?”; ¿Que hace ese
niño por saber que quiere él? Mira allá. A veces por los regalos a dos niños,
ambos los abren y luego ¿Qué hace uno? ¡Eh…eh…eh… mira el regalo del
otro! Es siempre el otro peligroso que podría tener más que yo: si él tiene más
que yo, yo estoy en peligro. Ahora ustedes padres podrían ser un Cristóbal
Colon o más preciosos que Cristóbal Colon, y esto no le valdría nada a los hijos.
Es decir, son ustedes los que programan, preparan el menú y el niño, de la nada,
lee su menú. Y entonces es una suerte que sean ustedes determinados y decidan
que escribir allá, y más si ustedes escriben su menú, el menú que más les gusta,
más el niño puede escoger. Entonces la suerte del niño es de tener una gallina
simpática, por tener un buen huevo. Entonces, claro que existe su
responsabilidad de padres en eso.
Termino sobre Ascoli, en la partida de futbol hay el primer tiempo y el segundo
tiempo: 45 minutos del primer tiempo y 45 minutos del segundo tiempo. En la
psique, los tiempos se juegan al mismo tiempo: papá, mamá, los maestros,
juegan su partida, y juegan con su menú; el niño, al mismo tiempo, juega su
partida, pero él puede jugar su partida solo teniendo un ojo sobre el menú de los
padres: son ellos que dan el menú. Los padres son responsables de los primeros
45 minutos, los hijos de los otros 45 minutos. Los hijos dicen:” eh no he sido
yo a escoger”. Claro han sido el papá y la mamá a escoger el menú, a querer
que naciera un niño, pero luego llegan los otros 45 minutos y los padres ya nos
son responsables de que hace el niño, de lo que el niño toma del menú: él es
responsable de sus 45 minutos y entonces es responsable de lo que toma del
menú de ustedes.
Habría otras muchas cosas… tendremos luego preguntas.

15
Segunda conferencia: La violencia como demanda

Intentaré de partir de la presentación del caso de dos niños muy normales,


inteligentes, pero difíciles, para después retomar el pequeño esquema del Zorro
que nos ayudará a entender dos cosas: que es que entra en juego en cada relación
humana, y porque a menudo el verdadero poder lo tiene, no tanto quien habla,
sino más quien escucha. Como hemos dicho la tarde de ayer, el verdadero poder
no lo tiene Virginio Baio, sino lo tienen ustedes; es decir el poder lo tiene no
quien habla sino quien escucha; es mejor demostrarlo todavía.

Entonces les hablo de Marco: Marco, un joven de nueve años, por la razón que
tenía problemas en la escuela, había sido puesto en el Instituto donde trabajamos
nosotros. No solamente no quería estudiar, sino no quería reconocerse como
siciliano, y era un siciliano aunque extrañamente rubio; yo nunca he conocido
sicilianos rubios. Los padres habían emigrado a Bruselas: él verdaderamente
siciliano, muy obscuro, y la madre siciliana, bella, grande, bien distribuida
físicamente. El maestro por el cual trabajaba me había dicho: “Este Marco, es
un desastre porque no estudia y además no se considera siciliano, sino se
considera francés, ni siquiera belga; además es muy violento y pasa también
que, cuando los otros jóvenes están en la clase, él está en el pasto de la escuela”.
Uno de los primeros días que llego a la escuela lo veo, me acerco y le digo en
italiano:
“Ah, Marco buon giorno, come stai?”(Ah, Marco Buen día, ¿cómo estás?)
“Todos los italianos son hijos de…(putas)”, me contesta Marco.
“No, me digas... ¿todos los italianos son hijos de…? ¡Pero es verdad! ¿Cómo
has hecho a adivinar que yo soy un hijo de…? ¡Eso es extraordinario!”

Luego no lo he visto más. Voy al grupo y el maestro me dice:


“Pero, ¿Qué le has hecho a Marco?”.
“¡Ah marco, he hecho lo que se hace con todos los jóvenes!”.
“Si, pero me ha dicho que él te ha insultado… y estaba sorprendido,
extrañado”.

16
¿Qué ha pasado a partir de aquel día? Cada vez que llegaba a la escuela, le
hablaba en italiano, no en francés.
Era el tiempo de los campeonatos mundiales de futbol, donde Italia había
ganado la copa del mundo. Yo decía a marco: “¿Bélgica? ¡Que Bélgica!
¡Nosotros italianos hemos vencido!”
¡Y él me miraba! A partir de aquel día, no solo no estaba más en el pasto en
horario escolar, no solo se puso hablar italiano como yo, sino se ha puesto
también a trabajar en la escuela; Además habían sus compañeros que querían
ser italianos como él y que decían: “ Yo soy italiano”.
Esto es el primer ejemplo. Luego buscaremos entender que ha hecho Virginio
por obtener este cambio de inmediato.

Otro ejemplo: Había un niño rubio, belga, pequeñito, ¡Con una cara! Saben, a
veces se ve una cierta cara y se tiene la sensación… había verdaderamente una
cara de pocos amigos. Pasaba que durante el recreo, los educadores se
encerraban con llave en el salón de clase. Normalmente durante el recreo, los
niños están afuera y juegan, mientras los maestros toman café… “¿Por qué se
tiene que encerrar?” pregunto a los enseñantes. “¡eheheh, no somos locos saben!
Está Gianni que circula con un cuchillo y se divierte a espantar a todos. Entra
en un grupo, voltea las sillas, da vueltas a todo, amenaza”.
En aquel caso la única solución era preguntarse “¿Por qué hace eso?” En
cambio, en lugar de preguntarse por qué hace eso o saber que estaba pasando,
se ha encontrado la solución de cerrar las puertas para protegerse. Entonces la
secretaria, la directora, el trabajador social…, todos encerrados con llave, razón
por la cual Gianni durante recreo, tenía que ir a golpear los vidrios, golpear a
los jóvenes…

Un día, mientras me encontraba afuera, lo he visto que discutía, que se enojaba


con algunos jóvenes; yo entonces pasé por ahí a propósito y él me ha lanzado
un insulto y me ha dicho:
“Tú pequeño, gordo inmigrado….”.
“¿¡Yo pequeño, gordo!? Es verdad soy pequeño, gordo. Oye, ¡te gano!”
Era alto como yo, grande como yo, nervioso, tenía 10 años, todos ustedes
conocen los preadolescentes... Lo desafié a correr; la apuesta es enorme; le dije:

17
“¡Yo te gano!”.
“¿Tú me ganas? ¿Apostamos?”.
“¡Claro que apostamos!”
La apuesta no era: TE DOY TANTO etc…
La apuesta era: YO TE ASEGURO QUE TE GANO.
Y él ha dicho: “¡No, soy yo que te gano!”.
“¡De acuerdo! ¡Mira te doy cuatro metros de ventaja!”.

Ahora cuando yo era pequeño era veloz, pero luego engordé como todos, por
eso me dije: “Aquí debo estar atento a hacer la apuesta, le doy sólo cuatro
metros”. Para los compañeros que asistían a esta apuesta entre el adulto, el
educador, el psicólogo, y Gianni, que era el terror de todos, era una ocasión
publica, ¡que no le parecía de verdad! Era el verdadero duelo, aunque no
teníamos las pistolas, no había el cuchillo, lo tenía en la bolsa. Eran 150 metros
de carrera. He dicho a Gianni: “No soy yo el que da la señal de inicio, se necesita
un tercero; decides tu quien dará la señal”
Así que era verdaderamente una gran ceremonia ¡como un duelo al sol!
Comienza… partimos. ¡Demonios si era veloz!, verdaderamente veloz. Me he
dicho: “Aquí si yo pierdo, no soy quien pierde, es él quien pierde”.
Por qué se lo explicaré después. Yo he puesto todo mi esfuerzo, he sacado afuera
todo, y logré superarlo. Y él se quedó con los ojos abiertos. Así que, frente a
todos era como haber sido humillado, ganado. Y yo me acerqué a él y le he
dicho: “Lo logré, Gianni, pero ¡que fatigoso! ¿Pero tú que motor tienes? ¿Cómo
haces para ser tan veloz?”. A partir de aquel día no se le ha visto más con el
cuchillo y paulatinamente los adultos han abierto las puertas; durante el recreo
desapareció el terror.

¿Qué ha hecho este educador Virginio para que Marco se pusiera al trabajo y
para que Gianni no fuera el terror de la escuela? Entonces retomamos
paulatinamente, si hay algo que no entienden, me detienen. Hay muchas cosas
por decir.

¿Recuerdan el esquema del Zorro? (Fig. 10)

18
VIRGINIO
SUJETO
Educador
……………….

MARCO A (Gran Otro)

Fig.10

Entonces aquí hay Marco, allá esta Virginio, y aquí está el Gran Otro (A),
compuesto de todos los otros, incluso Virginio.
¿Qué ha hecho Marco? Ha insultado a Virginio diciéndole que era un hijo de…
En los tiempos antiguos, cuando se quería insultar a alguien era sencillo, se
actuaba y ya, o se golpeaba de manera tal que en el duelo entre Marco y Virginio
fuera el otro a caer, a ser destruido. Normalmente si Marco dice:” eres un hijo
de… los italianos son hijos de…”. Virginio contesta: “soy yo, eh…eh…eh…,
que conozco a tu papá y a tu mamá ¡en cambio tu eres, tu eres un hijo de… una
buena mujer! Una manera elegante para decir… la misma cosa”.
Y entonces Virginio hubiera podido decir: “eh…eh…eh…, la flecha que me
envías te la reenvío”. Mientras que reenviamos siempre la flecha del otro que
nos golpea, nos garantizamos la guerra de los 100 años. Virginio en cambio, sin
darse cuenta, porque en aquel momento no sabía lo que estaba haciendo -
después he entendido, estudiando a Freud y a Lacan -, Virginio, en lugar de
reenviar la flecha/insulto a Marco, se ha desplazado a lado de la posición
imaginaria, hacia otra posición. Desde aquella posición Virginio, en lugar de
enviar una flecha-insulto-agresión-violencia, le ha enviado un sillón Frau.
¡Allá en Bélgica son los mejores! Ha puesto Marco sobre el sillón Frau.

Virginio hubiera podido decirle que no, en cambio se ha desplazado y le ha


dicho: “¡Fantástico lo que dices! ¿Cómo has hecho a descubrir mi nombre
secreto?” es decir ha dado la importancia al sujeto Marco, más allá de la carta
de identidad con la cual se ha presentado a Virginio. Es decir, Virginio pudiera
haberle dicho que no - ¡eres hijo de una buena mujer! -, en cambio le ha dicho
que sí. Decir a alguien “eres un hijo de…” es un insulto. Nadie tiene el derecho
de decir “Virginio es un hijo de…”, no es un título honorifico, pero el insulto
que Marco ha enviado a Virginio se ha vuelto un cumplido, era como decir:

19
“Marco, cuando tú me insultas me escribes una carta, una carta un poco torcida,
tú lo haces por preguntarme algo.

¿Qué me preguntas? Yo no he dado importancia a lo que marco ha dicho “hijo


de…”, he dado importancia a aquel que me hablaba. Al fondo él cuando me
agredía, me preguntaba: “¿Pero por ti Virginio, yo soy tomado en cuenta o no?”
(Figura 11)

SI
SUJETO VIRGINIO
Educador

F
……………….

A
N
T
A
S
T
I
C
O
MARCO A (Gran Otro)
Fig. 11

¿Logro hacerme entender? Cuando hablo, el más bello regalo es de escuchar:


“Virginio, más allá de todas las estupideces que nos podrás decir, nosotros te
decimos si de entrada”.

Cuando alguien me insulta me hace un regalo, porque quiere decir que yo no


le soy indiferente. Recuerden que el peor insulto que pueden hacer a alguien es
ni siquiera verlo. Es suficiente aquel nada, que del insulto Virginio se vuelve la
ocasión por Marco de volverse a estudiar, de volverse italiano. Vean, adonde
hay una relación dual, de duelo, de agresividad, de violencia, depende de aquel
que escucha que esta relación de violencia se vuelva una ocasión para ganarse
a alguien, para entender verdaderamente, más allá de la violencia, que hay
alguien que pregunta :”¿ Yo cuento para ti?” ¡Recuerdan ayer la autopista
Ascoli - San Benedetto! Es la autopista, la calle principal del amor y del odio,
de la agresión y de la violencia. Es decir, con mi esposa…, eh…eh…, soy
bueno, da…da…da…, ah… pero es suficiente que vamos en la plaza, pasa una
bella…. du...du…dubidu y hago zum…; no sé si ustedes hombres conocen esa
experiencia, pero es suficiente que tienen un ojo que desplaza a otra parte, quien
sabe por qué… eh…buen trabajo se vuelve…ah…ah… brum… Vean, es decir,

20
el amor y el odio son de la misma naturaleza, solo que uno está en la vertiente
positiva, el otro negativo, según el concepto que se decía antes. Marco me dice:”
hijo de…”. El hecho que sea un insulto o no, no depende de Marco. El valor, el
significado de esto, no depende de Marco, depende de mí, es decir, de aquel que
contesta, es decir, que es aquel que contesta que decide que esto es un insulto o
un título honorifico.

? “P” V
M

Figura 12

Mientras nosotros súbitamente en la vida de todos nosotros decimos: “¿Sabes?


Fulano ha dicho que…”, “Si ha dicho que… ¿Y entonces?”. Es decir, depende
de nosotros, hacerle la guerra, bombardeando o al revés, enviarle una botella de
vino joven, por el cumplido que nos ha hecho.

¿Qué ha pasado? Marco ha insultado y Virginio ha decidido que esto era un


título honorifico. No ha tenido efecto de regreso, y entonces Marco se pregunta:
¿Qué quiere decir eso, que soy para Virginio? (Fig. 12). Y entonces lo he puesto
nuevamente en camino hacia la escuela, hacia el italiano. Además, no le he
dicho un detalle: era hijo de un testigo de Jehová y en aquel ambiente, un testigo
de Jehová era considerado menos que nada.
Ahora la primera cosa que hago siempre es partir del menú de los padres: allí
puedes estar marroquí o belga, o flamenco…. Ser testigo de Jehová por él no
iba nada bien, escondía todo. A partir de aquel momento él llevaba el evangelio,
la revista, “La Torre”, es decir ha sacado afuera cosas que escondía por no ser
humillado, ha sacado afuera la biblia y se volvió testigo de Jehová.

21
¿Ustedes ven el punto revolucionario? Los problemas no dependen de aquel que
habla, dependen de quien escucha, de mí, si doy importancia, si lo creo, si vale.
Las guerras, pienso, pasan porque nosotros aceptamos el insulto de otro como
insulto. En cambio, según nosotros, con los jóvenes, en la relación pedagógica,
en la relación familiar, todo depende de aquel que contesta. Ejemplo: La madre
dice: “¿Sabes? El niño ha hecho esto y esto y esto”. El niño empieza a temblar…
depende de la reacción del padre que haya un drama familiar o un alivio, como
he hecho por Marco, que se ha re direccionado. Si yo lo demolía allá, todo estaba
terminado. En cambio, he entendido que Marco me pedía el sillón Frau, es decir
que he entendido que había un sujeto más allá de la imagen que tenia de él.
Entonces el sujeto me preguntaba: “¿Cuento o no cuento para ti? Solamente que
te lo demando de manera un poco enmascarada bajo la forma de la agresión”.

Por eso les digo, si alguien los insulta, son afortunados; cuando alguien habla
mal de ustedes, quiere decir que supone que ustedes, tienen una pequeña cuenta,
no en un banco, sino una cuenta de goce escondido, por lo tanto se acerca para
bajarles los pantalones.

¿Qué he hecho con Gianni? He hecho la misma cosa cuando lo he destruido con
la carrera. ¿Gianni que preguntaba dando vueltas con el cuchillo? Preguntaba:
¿Hay por lo menos uno que lo tiene… - saben de qué hablo… -, lo tiene lo
bastante grueso para que frente de mí que me presento como el niño más
poderoso, haya el coraje de decirme de si, no decir si al cuchillo, sino decirme
de si más allá del cuchillo? Yo no me he puesto a hacer la guerra del cuchillo,
he hecho la guerra a donde estaba seguro de ganar. Cuando se compite, hay
siempre que calcular el poder ganar, de otra manera nunca hacer la guerra y
correr para mí era la única cosa en la cual podía ganar. Pero no tenía que
destruirlo, tenía que ponerle al mismo tiempo una mano bajo la nalguita para
decirle:” Tu cuentas, te digo de sí, pero es propio porque te digo de sí que te
digo no, es decir el cuchillo tiene que entregármelo”.

Otro niño: Nicola. Llego el primer día de trabajo, lo veo con las tijeras correr
detrás de una niña, había siete u ocho años de edad. Digo:” ¿¡Carajo que hago!?
Me han dicho es que es difícil, violento, estás atento… las tijeras en mano y
corre detrás de una niña”. Entonces digo: “¿Qué pasa?”. “Ah…ah…ah… es

22
aquella…”. “Tiene seguramente razón, dímelo, pero explíquenmelo.
Seguramente tiene razón, todavía…”. Se ha parado, nos sentamos, “¡Entonces
dime que pasa!”. Lo que había pasado era que uno estaba enamorado de la otra,
solo que la otra no ha dicho: “Sí, estoy contenta que corras detrás de mi…” ha
dicho: “Vete a la fr…”. Y el otro ha tomado en serio el insulto. ¿Qué se ha
descubierto? Que ambos se amaban: ha sido suficiente que aquella le haya
dicho: “Eres un hijo de…” que a causa de esto él, la perseguía con las tijeras.
¿Qué ha intentado de hacer Virginio? De decir si a cada uno como sujeto. Al
fin Nicola me ha dado las tijeras, pero me las ha dadas por que he sido para él
y ella el aval que ambos eran tomados en cuenta.

En la literatura siciliana, en la novela I Malavoglia hay el abuelo y el nieto. El


nieto ha hecho una travesura, ¿Y qué hace el abuelo? Le da una gran patada en
el trasero, pero dice que, mientras que le da la patada en el trasero, está atento
con la mano para que no se caiga. Esta es una imagen para decir que ustedes
pueden dar todas las patadas en el trasero que pueden dar con una condición:
que él sepa que ustedes nunca lo dejaran caer.
Ustedes pueden ser violentos, a condición que por una parte digan si y entonces
pueden decir no. Pero que la cosa sea violenta o no, no depende del niño,
depende de ustedes. A veces cuantas violencias dirigidas a los padres, cuando
las cosas no van bien, son maneras enmascaradas para demandar a papá y a
mamá: “¿Cuento o no cuento?” Ejemplo: regresa a la casa con media hora de
retraso, con esto inconscientemente el niño dice:” ¿Te he hecho falta o no? si te
hice falta quiere decir que valgo para ti”.

Ahora vamos al segundo punto. Es decir, ¿Qué es terapéutico para el niño?


Antes de hablar de lo que es terapéutico para el niño rehago una pregunta que
deje ayer ¿Qué hay antes la gallina o el huevo?

Vean, tenemos dos círculos. Saben los vicentinos (habitantes de la ciudad de


Vicenza) son muy violentos… en la noche salimos, un vicentino enmascarado
demanda a uno de nosotros: “¡O la bolsa o la vida!”

23
BOLSA VIDA

Figura.13.

O la bolsa o la vida (Fig.13): ¿Podemos escoger? Frente a la intimación del


vicentino que, con la violencia, con la pistola, dice: “O la bolsa o la vida…”,
¿Nosotros tenemos la posibilidad de escoger? ¿Sí o no? ¿¡Si!? Ah…ah…, se
puede escoger… y pero en efecto no se puede escoger, porque en efecto usted
tiene razón, se puede escoger, pero de hecho no se puede escoger, porque si
ustedes escogen de mantener la bolsa, perdemos sea la bolsa que la vida, y
entonces esta elección no la podemos hacer (Fig. 14)

B V

Figura. 14.

Es decir, podemos tener que escoger, es una elección obligada: le cedemos la


bolsa. Pero entregando la bolsa le entregamos también la vida… es decir hay un
pedacito de vida que perdimos, perdimos dos veces: no solo perdemos la bolsa
sino también la vida. Decimos esto como antes, es un poco difícil, por mí no
para ustedes…díganme si logro hacerme entender. Aquí ponemos en lugar de
la bolsa el Goce. Allí ponemos, en el lugar de la vida el Otro (A), nosotros, el
mundo del lenguaje. (Fig. 15)

24
OTRO (A) MADRE
GODIMENTO otros
……….
……….

Figura. 15.

Una forma del Otro mayúsculo es la madre. La madre por el recién nacido, por
el niño, es el primero Otro, el primer mundo total para el niño. Ahora el niño
allí es prácticamente como el objeto, es el primer objeto, es el primer lugar de
goce para la madre. Para el mundo de la madre, el mundo del lenguaje, el mundo
de la palabra, el niño es en un primer momento el primer objeto del cual la
madre goza. (Fig. 16)

Niño Madre

OBJETO
GOCE

Figura. 16.

La única cosa por la cual valen, no los hombres, sino los papás, es aquella de
interponerse, o ponerse en medio entre la madre, que podría reducir el niño a
objeto del cual ella tiene derecho absoluto, y el hijo, por lo cual el bebe de objeto
(vean esta es la parte que pertenece a la madre del niño), gracias a la función
del padre, pasa de la posición de objeto a la de sujeto.

25
NOMBRE DEL PADRE

Niño Madre

Figura. 17.

En pocas palabras, ¿Que viene a hacer el padre? (Fig.17) viene a romper este
idilio, tenemos que llamarlo ideal, entre la madre, que es el primer otro, y el
bebe. ¿Qué pasa? Que la madre se queda sin la parte del niño y el niño se queda
sin la parte de la madre. ¿Logro hacerme entender? En otras palabras el niño,
no es externo a la madre, sino niño y madre sobrepuestos. Esto quiere decir que
al niño al final, al nivel de sus entrañas, le falta algo y a la madre le falta algo
también. (Fig.18)

Niño Madre

Figura 18

¿Qué hace el niño hasta los 9, 10, 11 años para lograr ser alguien? ¿Recuerdan
el pequeño menú?

26
Figura 19

Por ser alguien el niño se dirige al Otro materno, y luego se vuelve paterno, de
los tíos, etc…, los cuales tiene todas sus estrellas, como las estrellas de los
Sheriff, las insignias, los valores, es decir aquello que llamamos el Gran Menú
(fig.19). El niño por ser alguien, para vestirse… toma una estrella del menú de
los Otros y la pone allá en su pequeño menú, en aquella parte que le queda
faltante. (Fig.20)

NIÑO OTROS

Figura. 20.

El niño se identifica a los valores de los otros, al menú paterno, materno, etc…
y lo hace suyo. ¿Pero cuál es la razón por la cual el niño toma aquella estrella
y no otra? Aquí escribo un esquema que se llama el esquema fundamental de
cada relación humana. (Fig. 21)

27
SUJETO
Goce perdido

Figura 21.

El niño, por ejemplo, Marco, se toma por alguien, en este caso por siciliano en
reacción a Virginio que es vicentino. Marco, por ser alguien en el mundo, ha
tomado una estrella del campo paterno, del campo de los otros, que lo represente
por otra estrella, la de Virginio.

¿Pero que es que le ha hecho tomar la estrella siciliano? Es la forma de la bolsa


perdida. El niño intenta darse una identificación, de hacerse su menú, tomando
una estrella que por él le recuerda, le promete aquel goce que había perdido. Al
final, por ser en el mundo de la normalidad, tenemos que escoger o la vida o la
bolsa. Por ser normales, nosotros hemos tenido que decir “¡Nada de bolsa!”
renunciamos a la bolsa, pero con eso se pierde también un pedazo de vida.

Ahora nosotros normales, ¿Qué hacemos desde que nacemos? Nada más que
correr detrás de esta rebanada de melón, de sandía, que hemos perdido por
siempre. Solo que el niño se satisface de rellenar esta parte faltante con los
valores que ha tomado del menú de papá y mamá. Pero lo que le hace escoger
aquella estrella y no otra, es el hecho de que él piensa que aquella estrella allá,
siciliano, le promete de restituirle aquella rebanada que ha perdido. Pero, si
notan, él al inicio no se había puesto la estrella siciliana, había puesto la estrella
francés, por lo tanto no ir a la escuela, el insulto, etc. El niño se satisface de
rellenar esta parte faltante, con una parte del menú de los otros. Pero él no sabe
porque ha escogido a aquellas estrellas. Es su inconsciente.

28
El inconsciente aquella parte de cada uno de nosotros, de la cual nosotros no
somos amos. Es lo que le decía ayer en la tarde: el marido que hablando a su
esposa dice: ” Gianna…” en lugar de pronunciar el nombre la esposa, hace un
lapsus. El lapsus, es decir cuando nos equivocamos, viene desde abajo. ¿Desde
dónde? Desde el lugar de la verdad. En práctica. Yo estoy aquí, esposo, contigo,
mi mujer, pero al final, al nivel de las entrañas no estoy con mi esposa, sino con
mi amante: amo a mi esposa, pero quien me promete de reencontrar el goce es
mi amante. Cuando digo: “Gianna…” es como si Gianna apareciera aquí entre
las estrellas: yo, mis esposa y…Entonces este nivel es el nivel del inconsciente,
y es a nivel inconsciente que escojo aquella estrella y no otra.

¿Ahora qué quiere decir terapéutico? Terapéutico es una palabra griega que
quiere decir, estar bien. Por ejemplo: Mientras salía con la directora y el director
de la escuela, he visto salir de la escuela de Offida un maestro con su grupo, los
niños estaban tranquilos y calmados, y yo me he dicho a mí mismo:” ¡Caramba,
pero como están bien aquellos niños!” calmados… miraban…observaban… y
luego he mirado al maestro; el maestro estaba pacifico, exactamente como…
aquellos padres…

MAESTRO NIÑO

RESPUESTA
EFECTO

Figura. 22

De un lado hay un maestro y del otro lado está el niño; es decir, el maestro es
el otro del niño y entonces era como si allá el mar, que era tranquilo, influyera
sobre los niños, que tenían un pie arriba del otro, y eran también ellos tranquilos.
Y entonces era como si del valor del menú del maestro fuera tomado por los

29
otros la estrella de pacifico; el mar del maestro era calmado y el efecto sobre
los niños es la respuesta de mar calmado (Fig. 22)
O al revés, cuando en Bélgica, en una escuela, un maestro tiene un momento de
corriente intensa, verdaderamente son como relámpagos de guerra…
tú…tú…tú… por lo cual se necesita hacer intervenir, el psicólogo, el director,
etc… (Véase Fig. 23).

Los niños están bien si el otro tiene el mar calmado; si el papá está bien, goza,
si la mamá etc…, si la corriente entre mamá y papá circula bien, los hijos están
bien; los hijos no son nada más que el otro hablante. Es decir la corriente 120
da corriente 120, a corriente industrial… du…du…du… rompe todo y los niños
responden rompiendo todo.
Decía esto porque nunca hay que olvidar que el niño es siempre una respuesta,
la respuesta, en efecto de lo que pasa en otro lugar, pero este otro lugar no es
despegado, es sobrepuesto. Si allá hay pelea, allá se registran los golpes, se
registran, puede ser inconscientemente pero se registran.

DOCENTE NIÑO

RESPUESTA
EFECTO

Figura. 23.

De todos modos, los problemas mayores los tienen los hombres, los papás.
Alguien esta tarde ha dicho: “Son más las mujeres aquí dentro…”. ¿Cómo es
que las mujeres no las encontramos en un bar a media noche platicando…?
Normalmente las encontramos, cuando son jóvenes, adolescentes, siempre en

30
dos, normalmente, no sé, por lo menos en Bélgica una es graciosa, la otra menos
graciosa… ¿Quién sabe por que? Hay de todos modos una lógica… y entonces
la cuestión es que es difícil para los hombres ser padres. ¿Porque es difícil ser
padre? Porque el padre llega a decir no, esta es la única función del padre: ¡decir
que no! decir que no es separar el niño de la madre, y al mismo tiempo es como
dar el nombre al niño. ¿En nombre de qué cosa un padre viene a decir al
hijo…”no”?
“Papá, yo quiero…” dice el hijo.
Y de inmediato el padre compra. A menudo el padre, que debería ser aquello
que, en práctica a la función de decir no, se vuelve aquel que en cambio se
transforma en esclavo, por trabajar, por comprar todo lo que el hijo pide. Al
contrario, su función tendría que ser de decir no. Ahora la función del padre es
aquella de recordar al niño: ”¡No, hay una rebanada de tu pastel que no
encontraras jamás!” Pero ¿En nombre de qué cosa tiene que decir: “¡¿No, yo no
te la compro!?”.
El hijo dice: “¿No?, ¿Pero mi compañero lo tiene y entonces porque yo no?”,
dado que todos lo tiene…el padre compra; pero, más el padre compra todo al
hijo, más el hijo no está contento.
El hijo dice ”inconscientemente”: “Te pido un regalo, pero por favor no me
compres lo que te estoy pidiendo, porque lo que te pido verdaderamente no es
lo que te estoy pidiendo, sino, sino te pido de ser capaz de decirme que no”. Es
decir el niño a nivel inconsciente dice: “¿Papá, eres capaz de decirme que no?
¿De ponerme límites? ¿Es decir de hacerme aceptar que en la vida no encontraré
jamás esta rebanada de mi mundo?” Y es exactamente allá donde en la vida
nosotros padres estamos a menudo en dificultad, es decir de poder decir que no
al hijo para que logre, en su sueño, de agredirnos y de matarnos.
Es un peligro si a nivel inconsciente no deseara, en una manera u otra, de
eliminar el padre; porque es exactamente eliminando inconscientemente el
padre que podrá, reencontrar el mundo del amor. Ahora la fortuna de un hijo es
que el padre le diga no. Y es exactamente porque se convence que ha perdido
definitivamente esta rebanada de goce que puede hacer su camino por buscar
esta rebanada en otro lugar, con otra mujer. Por el padre la primera dificultad es
autorizarse a decir que no, sabiendo que su decir de no le puede causar un
sentido de culpa extrema, porque el hijo lo puede agredir, rebelándose a su “no”;
aunque si después, después de años, le dirá: “Por suerte que he tenido un padre

31
que me ha dicho no, sin explicarme nada, sin razón”. El no allá es sin razón, es
decir establece un parte aguas: o en el mundo de la locura o en el mundo de la
normalidad, de la regla.

La segunda dificultad de un padre, más que por un padre, por un esposo, es que
un padre no es solo padre sino, es también esposo y por un hombre es difícil,
contestar a la pregunta: “¿Qué quiere la mujer?”, sobre todo por el hecho de que
la mujer misma no sabe lo que quiere.

Todavía a la primera dificultad podemos autorizarnos a decir que no. Todos nos
preguntamos a donde se han ido los padres. ¿Hay aun padres que logran decir:
“mi hijo, puede llorar a gusto, insultar a gusto,… pero yo te digo que no”? Uno
de los problemas de nuestra cultura post industrial es: ¿A dónde se han ido los
padres que logran decir que no? Y a menudo los jóvenes, exactamente porque
no encuentran este límite, esta barreara, están mal. Es un poco como las aguas,
cuando hay un derrame, una inundación, el goce, la pulsión ha desbordado. El
padre es aquello que da los márgenes al hijo para decir: tu pulsión, tu
agresividad, tiene que ser canalizada, pero, para ser canalizada, necesita bordes.

Y los bordes ¿Quién es quién puede darlos? La función del padre.

32
Tercera conferencia: Lo que hace correr al adolescente

Hoy intentaremos comprender que pasa al joven y a la joven en el momento de


la adolescencia. Fuimos a visitar Santa María de la Rocca: por una parte uno se
queda con la boca abierta y por otra recibe un efecto de depresión. Yo me dije:
“¿Al final hoy en día nosotros qué hacemos para dejar a alguien con la boca
abierta?” Cuando vemos aquellos frescos, se percibe una depresión, entonces
uno dice a sí mismo: “¿Pero para que vivo?” ¿Qué logramos nosotros crear de
bello para hacer correr al hombre? Además había el Sr. Gino que explicaba los
detalles y con él era como si ahí el tiempo nunca pasara; es decir, uno es tomado
de tal manera por la pasión que hay por aquel lugar, que está ahí a leer todas
las indicaciones. Hay un escrito detrás del altar:
“El monje fulanito ha sido interdicto para decir la misa…”. Se ve que el escrito
está en parte cancelado entonces pregunto al sr. Gino: “¿Qué estaba escrito
allá?” Me contestó irónico con un
“Eh, eh, eh….”.
Yo digo: “Apuesto que se trata de una historia de mujeres…” .
Estaba escrito “¡Por ganas de una mujer!” ¡Esplendido!
Un detalle pequeñito pero digno de enseñanza. Mientras un sacerdote celebraba
la misa ha llegado alguien y le ha dicho:
“¡No! Tú no puedes más celebrar”.
“¿Porque?”.
“Eh, eh, eh,… ¡Por ganas de mujer!”.

En cambio, en India, es exactamente por ganas de mujer que se puede celebrar


más, porque ahí hay la situación de las prostitutas sagradas, se puede ir a adorar
y rogar a Dios a la condición que primero se haya honrado la prostituta.

Esta tarde, en efecto, tenemos que hablar de este “por ganas de mujer”. Quisiera
hablar de un caso o dos de adolescentes y de como nosotros, buscamos de
responder al problema del adolescente: chico o chica.

33
Daniela era una chica que iba a la cama con quien quisiera, huía de noche, se
drogaba, bebía, golpeaba; nos las enviaron en el instituto porque estaba en
riesgo de volverse prostituta. El otro caso es Karim, un marroquí, que era
violento. Una de las primeras noches se ha oído un ruido en el cuarto y luego lo
encontré distendido la cama, con a su alrededor muchos niños. ¿Qué estaba
haciendo? Había pedido a los niños que lo masturbaran ¡Yo eh dado un grito!
¿Por qué? ¡Hay que ver porque se necesita gritar cuando un hijo está ahí
masturbándose! Solo que él, el niño de 13 años, había tomado niños de 6 y 7
años que estaban ahí manteniendo la erección. He dado un grito y no me ocupé
del adolescente, los niños han huido todos dentro de sus camas y yo regresé al
cuarto a mirar donde estaba Karim. ¡Pero no estaba en su cuarto! Lo he buscado
abajo en la sala, no estaba. He ido a los cuartos de los operadores, no estaba. He
levantado la mirada…había subido al techo de la casa y para subir se necesitaba
salir la ventana del baño y brincar un espacio vacío entre dos casas de un metro
y medio. Además, los techos ahí, en Bélgica, no son como los nuestros, son
lisos. “¡Demonios! ¿Qué hago? Este se va caer, son 15 metros…”. Y le he
pedido:
“¿Qué haces allá?”.
“Tú me golpeas…”.
“¿Por qué tendría que golpearte?”.
No era el momento de discutir con él, entonces le he dicho:
“Mira yo voy adentro y ahí te espero”.
En otra ocasión él había descubierto algo de la inflexibilidad del educador, ¿Y
qué ha hecho? Ha salido del instituto, ha cerrado el instituto con llave, ha salido
afuera en la calle, ha tomado algo para quemar y se ha ido abajo del auto del
operador, del operador que ha sido inflexible y empezó a darle fuego.

Frente a esta violencia, ¿Qué hacer? ¿Qué hacer frente a la violencia de Daniela,
que por ejemplo, toma la navaja, está siempre en la cama, no come nunca, y se
corta los brazos, pero solo cuando hay alguien ahí que la mira y luego los brazos
están llenos de sangre? ¿Qué hacer? ¿Quitarle la navaja? ¿Llamar al policía?
¿Llamar a la ambulancia? Pongo por el momento a lado el problema de Daniela
y el problema de Karim e intentamos de ver en que consiste el problema del
adolescente, y si hay problema, o el momento de la crisis, de la adolescencia.

34
El niño, en calidad de sujeto que es un nada -un vacío, la nada del zorro -,
encontrando al otro, es decir el menú del otro, los valores del otro, logra tomarse
por alguien, ser alguien; tomando las estrellas del menú construye su menú acá.
(Fig. 25)

SUJETO OTROS

Figura 25

Cuando llega la función del padre, que es de decir que no y de separar el madre
e hijo ¿Qué se produce por efecto? (Fig. 26.)

ç
Nombre del Padre

Figura. 26.

Tenemos dos círculos incompletos, el papá y la mamá son incompletos de la


parte del niño que pone los pies en pasto del padre y de la madre, y luego está

35
el niño que se queda incompleto del Otro materno, paterno, etc… es decir de la
parte del niño que pertenecía a los padres. Entonces un padre, cuando llega a
decir no a ambos, descompleta el Otro materno de la parte del niño y
descompleta el niño del Otro materno; entonces sea el niño sea al Otro materno
le falta un pedacito (Fig.27.)

NIÑO OTRO

Figura. 27.

Solo que el niño, en un primer tiempo, se satisface de vestirse de los valores, es


decir de aquello que él piensa que le da más garantía: el Milan, la Juve…; y
entonces escoge ser milanista; otro niño dice: “No, me cae gordo Cabello, nada
de Milan” escoge ser Juventino. El niño se satisface de la estrella que es la más
luminosa por él. Lo estaba viendo esta mañana en el aula: ¡La Juve ah, Milan
ah, ah! Ya empiezan: toman la estrella que les da más satisfacción. El niño se
satisface de tener algunas bellas estrellas que toma del padre, de la madre, etc…
hasta la adolescencia.

¿Qué pasa cuando llegan a 12, 13, 14, años? ” Cuando llegan a 12, 13, 14,
empiezan a decir; ”¿Esto? ¡Puffh, no eh! ¿El profesor? ¡Puffh…deficiente…!
Vasco Rossi sí, pero Vasco Rossi es…”. Y empiezan a tomar estrellas un poco
raras. En la adolescencia, ¿Qué pone el niño en lugar de las estrellas? Para
entender esto se necesita hacer una pequeña desviación.

Primera etapa: tomamos la escena en la cual hay un hermano y una hermana en


la tina de baño: él tiene tres años, ella un año y medio. Se lavan, juegan, la niña

36
se lava, él juega con un lego. Hasta que a un cierto punto mete la mano en el
agua… el niño, continua a jugar… ¿Qué descubre el niño, todos los niños? Hay
aquel que lo tiene y aquel que no lo tiene. Ahora ¿A la niña le falta algo? ¿¡No!?
¿Cómo? ¿Sí? ¡¿La niña tiene todo lo que tiene que tener?! ¿Sí o no? Le falta
algo y se hace la hipótesis que todos deben tenerlo. ¿Y entonces que pasa? La
niña llama a la madre y llora. Y el niño dice:” ¡Todos lo tienen!” Aunque, al
límite, no lo veas dice dentro de sí: “Yo no lo veo, pero tiene que estar en algún
lado, puede ser chiquito, pero está”. Es decir, cada niño busca construirse, no se
preocupa, por él todos tienen el pajarito, solo que, cuando ve que la niña/la
mamá no lo tiene, mira por todos lados y luego se pregunta:
“¿A dónde lo has escondido mamá? ¿Mamá, donde lo has puesto? ¡Tiene que
tenerlo en algún lado!” En realidad, él intenta preguntarse:
“¿Pero porque no lo tiene?”

Entonces macho y hembra, ambos, se interrogan ¿en relación a qué? No tanto


en relación al pajarito, sino a la importancia que tiene el hecho de tenerlo o no
tenerlo. El pajarito en sí, no es importante. ¿Por qué nos reímos cuando
hablamos de pajarito y no reímos cuando hablamos de la nariz? ¿Por qué? ¿Lo
han notado? ¿Por qué nos reímos al nivel del sexo y no de otra cosa?, quiere
decir qué, por el ser humano desde que es chico el pajarito no tiene una simple
función de “escucho “ ,“olfateo” “hago pipi”, tiene la función mucho más
grande es decir, tiene la función de falo. ¿Qué quiere decir falo? Es en práctica,
el metro, el punto de referencia de todo.
Cuando el joven dice:
“Ah, ah, ah, mi papá lo tiene más largo que el tuyo, ah, ah, en efecto tiene un
Mercedes…”.
“Si, pero mi padre, tiene la Ferrari Testa Rossa…”.
“Si, pero yo tengo una Lamborghini…”
¿De qué hablan? Hablan del falo, lo que está en juego en el discurso es: quien
lo tiene más largo. Y por decir quien lo tiene más largo del otro, buscamos todas
las variaciones sobre este tema. Ahora, por el niño que lo tiene, el temor es que
un día otro, alguien pueda cortárselo. “Niñito, haces atención eh…, porque si
insistes en… se desatornilla eh… lo pierdes eh…”. La niña, que no lo tiene,
dice: “No lo tengo, es verdad, no lo tengo, pero antes o después un día por otro,
¡Yo lo tendré! Tú lo tienes sí, pero lo tienes para darlo, y podrías perderlo”. Por

37
eso los niños cuando la noche no duermen, viven la angustia de que el padre o
alguien podrían cortarlo; la angustia de los niños concierne que un día para otro
podrían perderlo. En cambio, la joven, la niña dice: “Yo no lo tengo, pero de un
día para otro tendré algo de parecido o de sustitutivo”. Y es allá donde
encontramos a menudo el enamoramiento de la niña por el padre; la niña piensa:
“No lo tendré del papá sino de otro hombre en su lugar”. Le estoy diciendo lo
que los pacientes dicen en las sesiones: “Cuando eh tenido al hijo no le he dicho
a mi esposo, pero en el fondo era un niño que yo he hecho deseando que fuese
el niño de mi papá”. Ahora, claramente todo esto está a un nivel inconsciente.
Al fondo la posición femenil es: no lo tengo, pero un día tendré algo de
sustitutivo. Entonces ustedes notan, que en relación de ser en posición
masculina o en posición femenina, el punto de referencia, la estrella polar es el
falo. Detengámonos aquí.

Segunda etapa: ¿Por qué Freud no ha dicho que todo tiene que ver con el
pajarito? No ha dicho que todo tiene que ver con el pajarito, pero ha dicho que
todo es sexual, no sexual como pene, sino ha dicho que el niño se interroga entre
que pasa entre mamá y papá, no en tanto que papá y mamá son padres, sino en
tanto en que papá y mamá son mujer y hombre, es decir papá está en posición
masculina y mamá en posición femenina. Y el niño, viendo que el pajarito está
o no está, se pregunta: “¿De dónde vienen los niños? ¿De dónde vengo yo ‘? ¿A
dónde estaba? ¿A dónde no estaba? ¡Qué raro, oigo ruido en la recamara de
mamá y papá! ¿Pero qué es? ¿Se golpean? Qué raro…”. Y el niño es un gran
teórico, sin saberlo, en su cava inconsciente intenta explicarse que está pasando
allá, en la recamara…empieza a construirse su historia, su teoría sobre que es
unen a papá y mamá, y el niño sin darse cuenta… se da cuenta a partir de las
medias palabras, de los silencios, de la tos…
“Allí está el niño…no hablamos de esto…”. Algunos gestos…
“¿Por qué la tocará?” El niño no se atreve a preguntar…
“Esta el niño…”, uno se vuelve rojo de vergüenza, estas cosas no se dicen.

El niño y la niña construyen la teoría que gira alrededor de cuatro temas


centrales, cuatro objetos: el primero es lo que tiene que ver con el seno, con la
oralidad. Ustedes saben mejor que yo que el niño chupa, ah…ah.. ” ¿Cuál niño,
dice San Agustino, es más felices que aquello pegado al seno de la madre?”

38
Cuando el hermanito lo ve, tiene la mirada asesina, porque, pobrecito, el
hermanito está colgado al seno y el…no. El objeto de goce del cuerpo de la
madre es el primer objeto. El segundo objeto: la relación al ano, llamémosla así:
”a la caca”. La relación al ano, es decir, cuando la mamá dice: “Oh, oh, oh la
bella caquita; oh, ¡que bella!” El niño se pregunta: “¿Qué quiere esta mamá, que
pregunta tanto si la tengo, si la hice? Que dice: ¿Hazla por mí?...” La mamá lo
dice al papá: “Sabes, el niño la hizo...”. “¡Oh, oh, que bravo!” contesta el padre.
Entonces el niño se pregunta: “¿Pero este seno y esta caca porque son tan
importantes?”

Tercer objeto es la mirada. La chica, caminando por la calle, ve a un hombre


que se voltea y se pregunta: “¿Me mira?” Y empieza un poco a agitarse, intenta
de acomodarse los cabellos…” Me mira”. Es decir se pregunta: ”¿Qué desea?
¡No me ha preguntado nada!” El cuarto objeto: la voz. Es decir cuando alguien
me habla, me habla... ¿Por qué me habla? La voz del otro tiene que ver con la
cuestión del deseo. El otro me mira, soy mirado por el otro, soy objeto de su
mirada; el otro tiene el usufructo sobre mí a través de la mirada; el otro me habla
y hay algo en mí...oh… ¡Cuando me habla! Cuando dos jóvenes se hablan por
teléfono, “Sí… pero...háblame…”. Es decir media hora en el teléfono y no hay
nada que decirse. ”Sí… pero háblame: mañana nos vemos a las cinco… de
acuerdo… “. Por dos horas… los adolescentes tienen el teléfono siempre
ocupado; no tienen nada que decir y están ahí por dos horas. ¡¡Ah… se goza!!

¿Qué es lo que hace gozar? La oralidad, la analidad, la mirada y la voz. Solo


que los primeros dos objetos funcionan más en los primeros momentos de la
vida; la oralidad y la analidad tiene que ver con la demanda, “Papá y mamá me
piden de adaptarme”. Podríamos decir mejor: el niño demanda a la madre el
seno, mientras, al revés, es la madre que demanda al niño la caca. Son dos
demandas: una que viene del niño, otra que viene del papá o de la mamá.
Mientras en cambio los otros dos objetos, mirada y voz, tienen que ver con el
enigma del deseo: ¿Por qué me mira? ¿Por qué me habla?

¿Por qué he hablado de uno, dos, tres, cuatro objetos? ¿Por qué son importantes
estos objetos? Lo que pasa que quien está en posición masculina, desde chico,
sin darse cuenta, se construye una programación a nivel de las entrañas, a nivel

39
del inconsciente, por explicarse lo que pasa entre mamá y papá, por hacerse una
razón.

El niño puede decir: “Qué bello es devorarse al otro”.


O bien: “¡Ah que bello ser… objeto de interés maternal a nivel anal!” Es decir,
el niño se construye un fantasma en el cual podría gozar con el otro a nivel anal,
es decir, se dice entre sí: ”Entre papá y mamá hay algo de anal…”. Y él lo hace
suyo. O bien, tercer tipo de fantasma alguien dice: “Ah… como seria bello tener
cincuenta mil personas allá que me miran”. Se trata de la programación
inconsciente. El cuarto tipo de fantasma, que gira alrededor del objeto voz, hace
decir: “¡Ah, el día que podré hablar…¡” o bien “¿Cuándo podre encontrar al
otro que tiene la voz sensual como la actriz romana Monica Vitti con su voz
ronca?”. Sería como si el niño tuviese un disquete para computadora, y desde
chico, a partir de muchos elementos, que a nosotros escapan y que por nosotros
no son importantes, programa lo que por él hace el encuentro único entre papá
y mamá.

El niño, hasta los 10, 11 años, oculta el problema de la falta, de lo que le falta,
oculta su falta cubriéndola con las estrellitas, con el menú, y juega a las
estampas: juega Milan, Inter, Juve… y la programación fantasmática se pone
de lado. Pero, en el momento de la adolescencia, la chica, que ve el chico que
la mira, empieza a volverse roja. ¿Qué es eso? El varón se ha construido un
fantasma, por ejemplo a nivel de los senos, entonces oral, y a causa de este
fantasma, atribuye a la muchacha de tener el objeto que le falta y se enamora de
la muchacha que tiene los senos más grandes. (Fig. 28)

CHICA CHICO

OBJ.
ORAL

Figura 28

40
Entonces, antes los ideales, el menú, lo tenían calmado, tenían
calmados ambas, el varón y la muchacha, mientras que ahora llegó el momento
en el cual él, está pellizcado, provocado a nivel de su fantasma, que podría ser:
¡Qué bello ser colgado a este cuerpo de muchacha!”. El varoncito se programa
siempre en relación a los cuatro objetos y a cosas que tiene relación con huecos:
la oralidad, la analidad, la voz, la mirada. El niño sin saberlo, localiza en los
huecos aquellos que son los lugares en donde podría gozar.

En la adolescencia es como si la programación, hecha anteriormente, viniera en


superficie; la muchacha es como la ocasión que le hace saltar la frase única:
“Que bello gozar de una muchacha a nivel de los senos, devorarla…eh…”.
Razón por la cual este hombre goza de una mujer a condición de englobarla, de
devorarla toda.

Entonces, en el momento de la adolescencia, el fantasma es como si dijera:


”Te prometo que encontrarás la parte que te falta y te dijo que la tiene el otro a
nivel de los senos”. Entonces él la ve en la otra, pero por sí mismo; es como
decir: “¡Al final me encontré con la parte que me falta!”. Solamente que la parte
que le falta la tiene el otro. Y es allí dónde está el encuentro.
El chico no come más, no duerme más, no estudia más. ¿Pero por qué debería
de estudiar? ¿Para qué tendría que hacerlo? ¡Ha encontrado!
¡América….América…Ha encontrado!
“¡He encontrado a la mujer, mi ser profundo, he encontrado mi bolsa perdida¡”

Nosotros somos engañados por el fantasma que dice: “Tú has perdido la pieza,
pero yo te la hago reencontrar mediante el fantasma “. Pero el fantasma es una
construcción del niño que ha dicho: “¡Ah…aquel ruido…ta...ta…ta…Ah, es
cuando podré devorar al otro que habré hallado mi bolsa!”. Y entonces, apenas
encuentra el cuerpo, no aquel de la madre, porque aquello está prohibido por la
presencia del padre, sino aquello de la muchacha…bruumm…bruumm…
chispas…tourbillons…”! Lo he encontrado¡”

Y cada vez que nosotros intentamos de educarlos diciendo:” ¡Pero no, es una
pobre idiota, pero no, déjala ir, pero no¡”, él contesta: “¡Pero no… es una

41
mujer!”. Ustedes podrán decir todo lo que quieren, pero no lograrán
convencerlo, ¿Por qué?

Escribimos otra vez el esquema de las relaciones humanas (Fig. 29)

SUJETO OBJ. ORAL


OBJ. ANAL

S
VOZ
MIRADA

Figura. 29.

El sujeto no se convence, porque se ha hecho desde la infancia la construcción


fantasmática, según la cual el objeto oral-anal-mirada-voz puede garantizarle la
recuperación de su bolsa; así que, cuando es adolescente, cuando encuentra su
objeto en el cuerpo de una mujer, piensa que aquella mujer podrá asegurarle el
goce, es decir la recuperación de su bolsa. Pero el sujeto encuentra el objeto que
le falta solo en el fantasma, ¡Nunca lo encontrará en la realidad! ¡¡Doble línea
continua!! Es su fantasma que dice que la muchacha tiene el objeto que le falta.
Es su fantasma que dice: “¡Sí, sí, sí, está el objeto, es aquella muchacha allá!”.
Y más vosotros decís que no más es él. ¡¿Ven la paradoja?!
Y es allá en donde los padres, no es que no sean a la altura, sino que es allá en
donde tienen que luchar una lucha imposible. Es decir: ¿Cómo impedir que la
muchacha, que el varón, se vaya al cuerno y se equivoque? Y para que no vaya
al cuerno, se dice que no; pero más nosotros decimos que no, mas ella o él dicen
que sí. Sabemos todos que por hacer desear una cosa a alguien se la prohíbe, así
hacemos a la Antenne “Miren chicos, pueden hacer lo que quieren, excepto una
cosa: abrir aquel armario allá”. Resultado: los chicos no hacen otra cosa que
ocuparse del armario. Entonces nosotros a veces hacemos así con los niños,

42
decimos: “¡Mira tú vas a la escuela, pero no te atrevas a trabajar con la profesora
esa fulana!” Hasta cierta edad queda bien, pero cuando son adolescentes,
ustedes pueden sermonear, pero es como sermonear en el desierto, ellos han
encontrado el objeto. ¿Y entonces cual es la solución? Es importante saber ante
todo cuál es la revolución.

Los hijos en la adolescencia, no son más amos de ellos mismos, porque el


verdadero amo es él: el fantasma. El fantasma lo hace poner en la ventana para
ver a la muchachita, es decir es el objeto mirada que lo obliga a mirar el mundo
desde esa ventana; si en cambio su fantasma tiene que ver con la analidad, con
el dinero, lo obliga todo el tiempo a decir: “Entonces… un millón, dos
millones…tres millones…ah…ah…ah….muy bien...un millón, dos
millones….tres millones”. ¡Goza! “¡No, me equivoque! Un millón…dos
millones…tres millones…” Y va en el banco a pedir…” ¿Entonces cuánto me
da de interés? Entonces estos los pongos allá, estos los pongos allí, estos los
pongos arriba… Es mejor el banco a donde fuimos ayer, porque…; si pero
escuche decir que la otra banca de Offida… “. Y uno pasa así el tiempo, porque
no es él el amo. Es la construcción fantasmática que lo empuja a gozar del
dinero; cuando uno tiene el objeto anal intenta amontonar y dice: “Llegaré a dos
millones…no, mejor a cuatro millones… no, mejor a diez millones... Y es decir
ahorro, ahorro, ahorro…”. Pero el dinero nunca es suficiente… en efecto el
objeto promete, pero luego cuando lo verificamos, nunca va bien, ¿Por qué?
¡Por qué no existe, lo hemos construido nosotros! Pero no es dicho que, porque
nosotros lo hemos construido, no nos haga correr, ¿Logro hacerme entender?

Los adolescentes son los verdaderos esclavos; mientras que nosotros adultos,
logramos decir: “¡Sí de acuerdo, mona es mona, pero: tiene un dedo chueco…¡”
Y nos salvamos de esta manera: “Sí, sí…la banca…es…todavía…”. Es decir
intentamos de hacernos una razón y esto es posible porque ya nos hemos dado
en la madre con la cosa. Solo que los hijos dicen: “¡Escucha tú te has roto la
madre, pero yo estoy convencido que aquella es la muchacha correcta…!”. En
conclusión, ustedes padres tienen la peor parte… es decir de ser jugadores de
antelación.
“Esta tarde no sales.”
“¿Por qué, por qué?”

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“¡No¡”
Y sobre todo dicen que no, cuando piensan que la muchacha o el varón están en
peligro. No hay ninguna ley que diga “Ustedes hacen bien o no hacen bien”. Es
necesario que ustedes se sientan a gusto en el decir que si o que no. El vecino
tiene sus temores, sus libertades, son las suyas, vuestros hijos son los vuestros.
Lo importante es que el padre y la madre tienen que decir que no a un varón y
a una muchacha que nunca aceptarán, pero que quizá aceptarán con diez años
de retraso. Y entonces está allí el problema entre padres e hijos: que ustedes
tienen que tener una orientación, sabiendo que el hijo vos dirá que no, pero que
un día dirá: “!Qué suerte que vosotros, papá y mamá, me han dicho que no¡ No
porque tenéis el cerebro estrecho, sino porque habéis calculado cuál fue lo mejor
por mí!”. Y sobre esto los hijos, si son responsables, les darán la razón, pero, si
a ellos les conviene decir: “La culpa es de los 45 minutos de la mamá y del
papá“, entonces vos echarán la culpa.

Ahora, el trabajo que hemos intentado hacer con Karim de 14 años, ha sido
aquello de decir: “Chico, no hay solamente la responsabilidad del padre o del
operador”. ¿Qué hemos hecho? El operador ve Karim que de fuego bajo su
coche, la incendia, llama por teléfono enseguida al director terapéutico, luego
grita al chico: “!Karim está llegando el director terapéutico¡”. Karim se detiene,
porque el director terapéutico era un tipo, no malo, sino raro…El director
terapéutico, después de que el chico ha regresado, le dice: “¿Estás listo?”. Por
tanto, en primer lugar, se ha sorprendido. En lugar de llegar allí y decir:”
¿Entonces, que es esta historia? ¡Arreglamos las cuentas!”, el director
terapéutico dice: “¿Estás listo? ¡Mira tienes dos minutos…me voy!”
Karim se va con el operador y el director, los tres en coche. El director telefoneó
a su esposa, para que prepare la cena. Son las once de la noche. Tienen que
todavía cenar, entonces el director saca una buena botella de vino Chianti y por
primera vez Karim se encuentra a comer con el director terapéutico y el
operador. No hablan de lo que ha pasado, pero lo tratan como un príncipe.
Este chico, que era violento, que molestaba a las muchachas, etc…, se ha puesto
otra vez en marcha con una pregunta:” ¿Qué me quiere éste? ¿Qué soy para el?”
No hemos tenido nuca jamás problemas con él.

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La adolescente Daniela, se hería cuando llegaba el operador o la operadora, me
decía:
”¡Virginio escribe!” y yo escribía.
“Ya no soy virg…”.
“¿Virginio?”
“!No¡ virgen…”.
“Eh, eh, eh,-ella me dice- Ya no soy virgen”.
“¿Y entonces?”.
Ella, que era una pequeña prostituta, está sorprendida viendo mi reacción. Una
noche, llaman al director, porque ha hecho una travesura. El director llega, ella
está espantada, porque el director es uno…eh…eh…eh… El director se acerca,
le da la mano, la mira directo a los ojos y ella piensa: ” La he combinada
grande…me sacuden fuera…”. Y él: ”Tú tendrías que preguntar a la mujer,
como embellecerse”. No hemos jamás tenido problemas de sexo.

Es decir el humorismo, la sorpresa, el decir a una chica: “No , mira, tu hoy no


vienes con nosotros, tú estás afuera, tu hazte a un lado…”, el hecho de sacar
afuera a un joven, todo esto permite a usted de decir, aún que no. Más decimos
que no al niño, más decimos de si al sujeto, es decir, le damos el sillón Frau;
más lo sorprendimos diciéndole, por ejemplo: ”He pensado en ti”, más lo
reconocemos como sujeto.

En otra ocasión Daniela huyó durante el fin de semana. Luego que la policía la
regresó, hemos hecho de inmediato la reunión, la directora llegó y dijo:”!Éste
es para ti¡” “¿Cómo…para mí?….”. Abrió la caja y al interior estaba un espejito.
En realidad, hizo falta apalearla; nos había hecho preocupar todo el fin de
semana, en cambio ¡¡la directora le ha llevado este regalo femenino!! En el
fondo el riesgo es que nosotros con nuestros hijos sabemos todo por adelantado
y todo es dado por hecho, sobre todo con las muchachas, con las mujeres. En el
fondo, por cada uno de nosotros, la manera de sorprender a los hijos, consiste
en cómo crear un vacío por el cual el hijo piense.
“ ¿¡ Pero entonces mi padre… Entonces mi madre… Pero entonces…!?

Hay quien está en posición masculina y quien en posición femenina. Esto


significa que no todas las mujeres son femeninas, ni que todos los hombres son

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masculinos, y entonces el sexo anatómico no garantiza nada, porque de hecho
si se ve una pareja: un hombre y una mujer, podría ser que el hombre sea en
posición femenina y la mujer en posición masculina. Si luego observamos una
pareja homosexual puede ser que un hombre sea en posición femenina y el otro
en posición masculina. Ahora ninguno de nosotros lo saben, es el propio
inconsciente, ni ellos quizás lo saben. Esto es por decir que, cuando decimos de
alguien “Mira como….” Nos equivocamos, o podemos equivocarnos, lo más
seguro es que no sabemos nada, porque ni siquiera el interesado lo sabe.

Entonces hay quien está en posición femenina y quien en posición masculina.


¿Quién está en posición masculina?
La primera cosa que decimos todos es que está posición masculina quien lo
tiene, es decir quien tiene el falo. Escribimos esta fórmula. (Fig. 30.)

Figura. 30.

Es la fórmula para decir falo. Habíamos dicho que el sujeto masculino como el
femenino es al inicio un vacío, el sujeto en sí es vacío; por ser alguien se
necesitan las estrellas, el menú del otro. Quién está en posición masculina es un
vacío, una nada, pero por otra parte tiene algo, tiene el centro del mundo, lo que
hace mantener el mundo, lo que hace bailar a todos.

¿Y quién está en posición femenina? Quien está en posición femenina, quien


está en posición de mujer, no tiene el valor que pueda decir qué es la mujer en
cuanto mujer. Espero que haya aquí algunas feministas así me agredirán… Es
decir la mujer, por reencontrarse en el mundo de la sexualidad, necesita también
ella del punto de referencia fálico, en el sentido que, incluso si “no lo tiene”, no
lo tiene en relación al falo; pero el valor, que puede decir que esta es mujer, en
cuanto mujer, falta, no hay. La mujer en si no existe. (Fig.31)

46
HOMBRES MUJERES

S La

Figura 31.

No solamente las mujeres no lo tienen, además no existe el valor que puede


decir “Yo soy mujer por esto”. Entonces algunas dicen:
”Si, pero yo soy mujer… porque los hombres no hacen hijos…”. Sí, pero no es
el hijo que puede decir la estructura de la mujer, el hijo es un sustituto, algo que
remplaza. ¿Pero entonces que tiene la mujer? No hay la mujer, pero si alguien
aquí dice:
”Sí, existe la mujer, buscan a la mujer”.
Seguramente alguna contesta: “¡Yo, yo soy una mujer!”.
En la Antenne nosotros bromeábamos y decíamos:
“¿Entonces, aquí hay mujeres?
“¡Soy yo la mujer!”
“¡Noooo! Adelante, ven acá, sube sobre la mesa, muéstranos lo que hace que
una mujer sea una mujer”.
Vanessa, una italiana de la Calabria, una bella niña, una bella muchachita, se
subió sobre la mesa y ha dijo:
“Ah, ah, buenos días, ¿Cómo estás?”
“¡Pero esto lo puede hacer también un hombre!”
“¡Ah, mi niño…mono…mono…mono!
“Sí, pero esto no es suficiente, aunque no se llevan en el vientre, todavía todos
tenemos nuestros hijos. ¿No es así? ¡Es siempre el hijo de papá y mamá!”
Entonces mueve las faldas y dice: “¡Ah, miren!” Y se gira sobre sí misma.
“Sí, pero también esto no dice nada, abajo no hay nada…También los hombres
pueden hacer así con la falda”

47
Y entonces lentamente, ha bajado de la mesa. No logró decir en qué una mujer
es mujer. La hemos festejado con champagne cuando ha dicho: “Aquí está la
mujer!” pero, cuando ha tenido que probarlo, en qué una mujer es mujer, no lo
logró.
Entonces, falta el valor por el cual la mujer es mujer, pero la mujer tiene uno de
los cuatro objetos que el hombre, o mejor quién está en posición masculina,
imputa a la mujer. Son los cuatro objetos, de los cuales hemos ya hablado, que
no tienen que ver con la sexualidad. Es como si el hombre, inconscientemente
cargado de encontrar la mujer en otros lugares que los de la sexualidad, fuera
convencido que la mujer tiene algo, uno de estos cuatro objetos: oral, anal,
mirada y voz. Pero la mujer tiene también, algo más, y es que la mujer es S del
grande otro A tachado. (Fig32.) ¿¡Esta bien claro!?

S(A)
Figura. 32.

Intento explicárselo. Quiere decir que nosotros hombres logramos orientarnos


en relación al falo: los pumas, la televisión, la casa bella, etc. Es decir somos
todos, quién está en la posición masculina, bajo la grande sombrilla del falo;
mientras que la mujer no se pone toda bajo la sombrilla, sino que hay una parte
de ella que la sombrilla no logra cubrir (Fig. 33.)

HOMBRES MUJERES
ORAL

S
ANAL
OBJ. VOZ

MIRADA

La (La mujer non existe)

Fig. 33. ? =S(A)


48
¿A que corresponde eso? No pasa a todas, pero, en general las mujeres nos dicen
en el tratamiento, en el análisis, que prueban en su cuerpo propio un goce del
cual no saben decir una palabra. Ahora es como si lo que sienten en su cuerpo
y del cual no lograr comunicar, hablar, hace a la mujer única. Mientras los que
están en posición masculina, son todos únicos bajo la sombrilla del “Milan” o
del “Inter”. Toda mujer no puede decirle a la otra: “¡Ah, nos entendemos¡”
porque, en el momento en el cual percibe este goce único, es única y ya no allá,
en el punto a donde está el hombre. Es como si el hombre se quedase allá, en la
banqueta, esperando que la otra, la mujer, regrese, y cuando intenta preguntarle:
“Pero ¿qué ha pasado?” En ese punto el hombre tiene alguna dificultad: o
empieza a golpear, o empieza a llorar. Es como si existiera una barrera enorme
entre la posición de dónde ha partido ella, en cuánto está en posición femenina,
y la posición en donde se quedó el pobre desgraciado.

¡Aún no se acaba! La mujer, cada una de esas mujeres, está en la dificultad para
nombrar, para poner palabras sobre aquél indecible y, para nombrar el indecible,
necesita que sea el otro al nombrarlo. Entonces el hombre, en su posición de
nada, encuentra su ser allá, es decir quien está en posición masculina va a buscar
la mujer, pero en la mujer no busca toda la mujer, busca algo a nivel
fantasmático. El fantasma le dice: ”Lo tiene ella…”. ¡Pero no es todo! Porque
los hombres dicen: ”¿Es aquella no… la otra?”. Es decir, ¿Qué es lo que hace
decir a un hombre “¡Es aquella!”? Es su fantasma. Alguien ha
preguntado:”¿Pero que es el fantasma?”. El fantasma es exclusivo de los
hombres y no de los animales. ¿Los animales tienen fantasmas? No. cuando hay
un hombre que escoge entre tantas, tantas, tantas mujeres, no es él que escoge,
es su fantasma que le hace decir que es aquella y no la otra; esto al punto que
un varón, que ya está a la octava mujer dice: “¡Suficiente! ¡Ya estoy harto de
repetir siempre el mismo error, aquellas las dejos todas… son todas muchachas
que tienen los ojos azules!”. Pero cada vez que ve una mirada
azul…¡tu…tu…tu…tu…buum! Y luego busca encontrar su ser, todas las
posiciones, etc… Pero no lo encuentra, la mujer no lo tiene… y luego ve otra
que tiene los ojos más azules y escoge éste.

49
Es decir el hombre encuentra a la mujer a partir del fantasma. La mujer
entonces, que no existe, intenta encontrar una respuesta a lo indecible, ¿De qué
manera? Enamorándose del otro sexo a nivel del que lo tiene: “Es fuerte, es un
cazador de elefantes y que me trae los colmillos por regalo… es aquello que
construye…”. Es decir el hombre hace las más grandes empresas, viaja hacia
las Américas, descubre la india y la mujer encuentra al hombre en relación a
este valor fálico. Quien lo tiene más gr… Esta cosa no se veía hace 20 años;
ahora en cambio, si notan, por lo menos así pasa en Bélgica, encontramos que
a menudo, la muchachita de 18, 20 o 25 años, está con un hombre maduro y no
se sabe si es la hija o es la esposa. A menudo las muchachitas se acompañan
con este gran viejo, adulto, rico señor “fálico”. Ahora el hombre, quien está en
posición masculina, se enamora de la muchachita que le hace perder la cabeza.
Nosotros hombres paseamos con aquella que consideramos la perla más rara,
en cambio quien está en posición femenina se acompaña con el Everest.

Para concluir, allá donde la mujer no logra nombrar lo indecible, intenta


nombrarlo a través del amor; la mujer no tiene necesidad continua de la
sexualidad, que a la condición que él, le diga: “Te amo…te llamo… los
cigarros…”, gestos mínimos, pero que tienen la función de nombrar ese
indecible, ¿Cómo busca nombrarlo? Haciendo de manera que sea el esposo a
nombrarlo bajo la forma de “Te amo”. “¿También hoy me amas?” “¿Y me amas
también después de que me quejo?” “¿Y también después de que…?”. Y otra
vez dice:” ¿Me amas?” “¿Pero cómo? Te llevé al restaurante el otro día…”.”Sí,
pero ¿También hoy?”. “Pero si te eh comprado el abrigo de piel…”. “Sí, ¿Pero
también hoy?”. “Pero te eh comprado la maquina…””Si, pero hoy…”. Por lo
cual al fin los hombres dicen: “En breve, ¿Qué quieren estas mujeres?”

Las mujeres tienen esto de difícil. Y en efecto a menudo el esposo, cuando va


de paseo con la esposa, piensa: “¡Caramba! He visto a Claudia Schiffer”. Y la
mira…” Luego piensa: tengo que tener cuidado…”. De hecho, lo que pone en
dificultad la mujer, no es tanto que su esposo mire a otro lado, sino el hecho que
ella piense: ”¿Qué tiene la otra mujer que yo no tengo?”. Las mujeres no se
enojan con los esposos, sino se perciben en peligro en relación a la otra mujer.
“¿Qué es lo que la otra mujer tiene de más o de menos para cautivar su
atención?, ¿Qué tiene de fundamental para cautivar la mirada de mi esposo?”.

50
Y entonces ella se siente en peligro… en peligro que se quede sola y no sabe
nombrar estos su indecible.

Allí está el punto en donde nosotros hombres estamos en dificultad. No


entendemos que nos preguntan nuestras esposas. Hago un chiste: ¿Quién es
verdaderamente infiel, son los hombres o las mujeres? ¿Por vosotros? Si nos
regulamos sobre la teoría diríamos quien es verdaderamente fiel es la mujer.
¿Por qué? La mujer es fiel a este goce único, pero, por ser fiel a ese goce único,
escapa al otro y entonces es allá donde el hombre está en dificultad y dice:” No
logro nunca agarrarla”. Entonces piensa: ”No es la mujer justa para mí, por eso
la cambio, por aquella con los senos más a pera…”. Y luego también aquella
con los senos más a pera… no logra agarrarla…

Entonces el hombre, por ser fiel a su fantasma, es infiel a la mujer, por eso se
dice que el hombre es infiel. Pero quizás también la mujer es infiel al hombre,
por ser fiel a su indecible. Hay esta fidelidad última de la mujer que es: la mujer
intenta nombrar este indecible a través del amor del hombre que llega para
nombrar lo imposible de la mujer. De todos modos, cada uno de nosotros está
libre de hacer su elección, de intentar de resolver lo imposible.
Entonces, si es tan difícil por nosotros adultos, imagínense cuanto puede ser
difícil por los varones en la adolescencia: ¡Por ellos es como una revolución,
como un temblor, es el descubrimiento del América!

51
Michelle Daubresse3 Los inicios de la Antenne4

Los inicios de la Antenne fueron apasionantes en la medida que es haciendo


camino que hemos podido inventar toda una organización hasta los menores
detalles, aunque quedando al servicio de nuestro proyecto clínico.
Todo ha comenzado en septiembre 1994. Antonio Di Ciaccia, por el hecho de
su orientación lacaniana, es contratado como psicólogo a la Maison Familiale,
una Escuela Primaria de Educación Especial y un Centro de tratamiento para
niños llamados caracteriales, en roptura con lo educativo y lo social, y
eventualmente provenientes del Tribunal de los Menores. Antonio es contratado
para ocuparse, al interior de esta institución misma, de los niños que eran
marginalizados por el cuerpo enseñante, por el personal paramédico y también
para los otros niños, tanto eran refractarios a la enseñanza especial misma. Si
trataba de cuatro niños psicóticos, autistas, con edad de ocho a doce años, que
habían dado buena pelea a los diferentes logopedas, terapéutas ocupacionales,
fisioterapéutas, psicoterapéutas y educadores, de manera que esta institución
pioniera decide que se necesitaba inventar algo diferente para ellos, al interior
mismo de la institución que. sin embargo, ya era organizada para recibirlos.
Antonio aceptó la propuesta. Poniendo todavía una condición: quiere poner en
función una organización específica para esos cuatro niños, y para hacerlo,
quiere sobretodo juntar un equipo motivado.
La Maison Familiale había sido creada para educar y reeducar. El objetivo de
Antonio no era ni educativo, ni, paradójicamente, terapéutico. Sabías lo que el
psicoanálisis enseña, que es suficiente poner en evidencia su propio deseo en
relación a un niño -por ejemplo normalizar un niño desviado o bien escolarizar
a un estudiante indisciplinado – para que este objetivo no pueda ser alcanzado.
Él no quería, sin embargo, aplicar el psicoanálisis a estos niños – error que le
parecía común en numerosas instituciones que se referían al psicoanálisis.

3
Psicoanalistas en Rome, talia, miembro de la Scuola Lacaniana di Psicoanalisi del Campo freudiano. Hace
parte del núcleo fundador de la Antenne hasta 1990. Este texto es una conferencia pronunciada en el Instituto
“Casa Clementini” de Rimini, el 13 de febrero de1999
4
Traducido desde “Preliminaire” N 11, 1999, Antenne 110, Bruselas, pág. 15-25

52
Quería sólo verificar, según la hipótesis de Lacan, que los psicóticos y los
autistas, aunque no hablen, están en el lenguaje, y a partir de esto considerar las
consecuencias prácticas que se puedan sacar.
Al principio, dos educadores fueron contratados. Se trataba de Nando Mattozzi,
un amigo de Antonio, y de mi misma. Los dos teníamos una licenciatura y
estábamos interesados al psicoanálisis. Teníamos que ocuparnos de estos cuatro
niños psicóticos durante el horario de escuela, de manera tal que no molesten
las clases en las cuales ellos abrían tenido que incorporarse durante el día,
esperando sus diferentes sesiones de terapia individual.
Estábamos bastante desorientados. En efecto ¿que se puede hacer durante ocho
horas de fila con cuatro niños, de los cuales dos no hablaban en lo absoluto y
no echaban que gritos que resonaban en una sala cuyos muros eran de cemento?
Como material teníamos algunas sillas de plástico, una mesa, un rollo de papel
para dibujar y una caja de zapatos que contenía lápices de varios colores, pintura
aguada y dos pinceles.
A la noche, después del trabajo y para sostenernos, nos reuníamos con Antonio.
Hablábamos de Y. que nunca pronunciaba una sola palabra y que aceptaba de
dibujar en una hoja de papel pegada a la pared solamente balanceandose con el
pincel en la boca, y hacia esto hasta obtener un hueco en este papel, hueco al
cual después aplicaba su boca. Hablábamos de Ph. que repetía siempre las
mismas palabras: “Ph. Un aéreo. Pan”, que fingía de robar, que se tapaba las
orejas y emitía un grito de dolor, y qué no contestaba ninguna de nuestras
preguntas. Hablábamos de F. al cual debíamos cambiarle los pañales con
frecuencia, que la mayoría del tiempo estaba dormido sobre una silla y no se
manifestaba que a través de gritos. Hablábamos de R. que parecía más accesible
a nuestras palabras aunque, en su lenguaje muy elemental, solo utilizaba la
tercera persona, sea en lugar del “yo” que en lugar del “tu”, que retorcía las
muñecas cuando encontraba un rechazo y que no dudaba en golpearse la cabeza
contra el muro hasta que sangrara.
Esos momentos de palabras sobre los niños se volvieron muy pronto
indispensables. Nos permitían de continuar a trabajar con ellos.
Progresivamente, esta reunión se ha vuelto un punto cardinal de l’Antenne. Lo
retomaré más tarde. Ahora seguiré con otro tipo de reunión.

53
La reunión de palabras

Nosotros queríamos entonces verificar la hipótesis lacaniana según la cual el


psicótico, el niño autista, está en el lenguaje. Con este propósito, hemos
improvisado la mañana una pequeña reunión con los niños. Nos sorprendimos
al descubrir que ellos estaban interesados lo que se decía sobre ellos mismos.
Se quedaban cerca de nosotros, muy tranquilos, contrariamente a sus
costumbres, y nos lanzaban de cuando en cuando una mirada fugaz. A modelo
de lo que R. nos había enseñado, hablábamos de ellos y con ellos en tercera
persona, no les dirigíamos directamente la palabra, haciendo la hipótesis que
esta manera de hacer les permitía quizás de escuchar.
Cada día empezaba con esta reunión. Poníamos las sillas en círculo y los
llamábamos. De este modo pensábamos de dar un semblante de cohesión a este
pequeño grupo. Nos Saludábamos, se hacían las presentaciones, se establecía el
programa del día, nos contábamos lo que uno y otro habían hecho, se intentaba
de implicar a todo, se esperaban las respuestas pero en vano. Llegó un momento,
hay que reconocerlo, que pusimos en duda la utilidad de estas reuniones: estos
niños parecían tanto fuera de toda palabra articulada.
Hasta el día en el cual fuimos verdaderamente sorprendidos. Un día entonces -
afortunadamente que haya llegado este día, tanto por ellos que para nosotros -
estábamos en retardo. Con nuestra gran sorpresa los encontramos ya sentados
en círculo y todos -excepto F. quizás – nos han mirado. Un solo instante, pero
nos han mirado. Nos esperaban. O más bien esperaban la reunión. Esta fue su
primera respuesta, o, en todo caso – fuertes de la enseñanza de Lacan -hemos
dado a su comportamiento, valor de respuesta. Como lo demostrará la
continuación de la experiencia, no nos habíamos equivocados.
¿Qué nos había enseñado esta primera respuesta?
En primer lugar, hemos aprendido que la reunión permitía a cada uno de
encontrar un lugar al cual tenía; en segundo lugar, hemos aprendido que
debemos – siempre apoyándonos en la enseñanza de Lacan – extender la noción
del lenguaje más allá de la comunicación. La comunicación, aquella de las
abejas por ejemplo, es univoca. El lenguaje humano, en cambio, es equívoco.
Por ejemplo, si una muchacha dice a un muchacho que lo quiere mucho, éste se
preguntará que quiere decir esto, como tiene que tomarlo.

54
Así que nosotros hemos intentado de transformar cada uno de sus gestos – una
actitud, un grito, una ojeada – en palabras, y hemos intentado, a través de
nuestras intervenciones, inventadas en el momento, de responderle, de ponerlos
en dialéctica.
No se trataba de completar sus gestos con una palabra como lo hace el analista
en la interpretación. Esta última revela, por lo menos debería revelar, lo
reprimido. Queríamos sólo crear una alternancia, un latido, un intento de
dialectización, como es el caso, por ejemplo, en el encuentro entre el grito del
bebé y la respuesta de la madre, o bien, aún, como en el juego de la oca en donde
la marcha de los diferentes peones se sucede, se alterna.
El niño psicótico juega todo solo con el lenguaje. Hay que intentar entonces, sin
hacerle violencia, que él acepte de incluirnos en su juego, para que nazca de su
acción, de su grito, de su silencio, un esbozo de sentido, de sentido potencial,
un sentido por descubrir y que no conocemos de antemano.
Para entrar en detalles con la reunión de los niños, insistiré sobre un punto: la
importancia de respeto de la palabra. Aquel que no había recibido la palabra no
podía hablar, pero se hacía de manera que la palabra transite en cada uno, uno
por uno, también si no hablaba. En este caso, era un adulto que ponía en palabras
su gesto o su acción. Por ejemplo, cuando un niño se levantaba aunque no había
recibido la palabra, se decía que no era aún su turno de hablar, pero que tendrá
su tiempo. Es decir que nosotros considerábamos el hecho de levantarse como
una palabra.
Era además emocionante constatar como un niño psicótico logra entender de
qué se trata, aunque no utilice el lenguaje de la misma manera que nosotros, los,
así dichos, normales. Me recuerdo de una reunión donde T., que no hablaba
nunca, ha guardado la palabra por un largo momento aunque quedándose en
silencio; era visiblemente contento del hecho que todo lo estábamos
escuchando. Cuando se les ha preguntado de pasar la palabra otro niño, se ha
levantado, se ha puesto en frente de otro niño y, no sabiendo de verdad que tenía
que darle, le ha tendido la mano.
Esta reunión ha tomado siempre más importancia en la medida en que el número
de los niños aumentaba. Ella permitía no solamente a palabra de los niños de
circular. Sino aún, lo hemos constatado, ella se ha puesto en función como
tercero, es decir como lugar en donde el niño, presente, puedes darse cuenta que
no está sumiso al capricho del adulto sino que el mismo adulto esta sumiso a

55
Leyes, que entre él y el adulto hay siempre un tercero al cual el adulto se refiere,
al cual está sumiso, un tercero que descompleta su saber y su poder. También
para los adultos, la reunión de la palabra con los niños funcionaba como un
lugar al cual se podía siempre hacer referencia, sea para subrayar algo que había
pasado a un niño, sea como salida posible cuando se encontraba en dificultad
en relación a un niño.
En una palabra, hacíamos funcionar la reunión – y esto se ha extendido a todas
las actividades de las cuales hablaré más adelante -según la modalidad de las
leyes del lenguaje. Puesto que no se puede encontrar el significado de un
significante sin recurrir a otros significantes (en el diccionario, por ejemplo, una
palabra prendida a ocho palabras), nosotros hacíamos siempre referencia a un
tercero: otro educador, la dirección, el responsable terapéutico, personas
presentes o ausentes, la reunión misma, un texto escrito, las leyes de la sociedad
civil, y esto siempre con la punta de ironía necesaria. El objetivo no era de
investir al otro de un poder de autoridad represiva, sino de poner en evidencia
que la estructura humana está esencialmente hecha de un reenvío infinito en
donde nadie puede pretender de detener la última palabra.

La reunión de los adultos

Como decía, había también otra reunión, la de los adultos. Voy a decir sobre
eso algunas palabras. También estaría bien funcionaba como tercero por los
adultos mismos, Como un lugar en donde es saber de cada uno se descompleta,
no logra concluir lo que se podría decir sobre el niño del cual se habla, como un
lugar en donde nos interrogamos sobre nuestra propia práctica con los niños.
Antonio, que era el responsable terapéutico, insistía siempre sobre este punto:
era necesario qué la reunión fuese un lugar de Interrogación y de crítica positiva.
No estaba permitido criticar vanamente los demás, sino cada uno tenía el deber
de hacer su autocrítica. Podían existir ruidos de pasillo, pero estos no venían
tomados en cuenta, el solo lugar adecuado para las eventuales críticas siendo la
reunión, en donde estás podían volverse operatorias. Esta reunión se ha vuelto
un momento crucial en el funcionamiento de la Antenne. Ella exige una gran
humildad y ascetismo.

56
El trabajo diario

Otro punto determinante para nuestra orientación fue de considerar todos los
eventos de la vida cotidiana como momentos clínicos eventuales. Hemos
notado, en efecto, que los niños salían de su torpor justo al momento de la
comida, al momento de ir al baño, al momento de ir a la cama, o bien al
momento de la rotación de los educadores.
Era necesario entonces darnos la posibilidad de recoger estos momentos y de
no quedarnos en la actitud de esperar y ver, en la posición de guardianes de la
sala de espera de los diferentes operadores terapéuticos que habrían recibido
estos niños en la institución o bien al exterior de ella. La actitud de esperar y
ver es dimisionaria en relación al niño que no espera la hora de la terapia para
dirigir una mirada a un adulto, para golpearse la cabeza en contra de un muro,
para amenazar un compañero con cuchillo, para hablar de su culpa en relación
a la muerte de su hermana o aún por hacer la pipí en el piso.
Queríamos darnos otros medios, queríamos comprender, queríamos utilizar las
pértigas que nos tendían estos niños para volvernos sus aliados. No queríamos
intentar educarlos, habíamos este caso fracasado en esta tarea exactamente
como aquellos que nos habían precedido no obstante sus buenas intenciones.
Nuestro objetivo tampoco era de funcionar como buenos padres y buenas
madres por qué los padres y las madres suficientemente buenos fracasan en el
caso de la psicosis. Lacan nos ha enseñado que la psicosis no es el resultado de
una carencia materna o paterna, sino el resultado de la carencia significante, es
decir de la carencia de este elemento gracias al cual un padre y una madre
pueden decirse ” padre” y ” madre”. En la psicosis, el defecto es simbólico, el
pivote que sostendría el padre y la madre en su función está dañado. En este
sentido, echar la culpa los padres es un error. Retomaré mas adelante esta
cuestión del trabajo con los padres.
Hemos entonces decidido de ocuparnos de estos niños 24 horas sobre 24.
Mientras tanto, el número de los educadores se había acrecentado, teníamos que
estar bien atentos a los momentos críticos y frágiles que son los momentos de
pasaje, los momentos en que un educador se va y otro llega.
Hemos empezado a tomar en carga, junto con los niños mismos, la preparación
de la cena. Había quien llegaba para quitar la tapa de la cacerola y que, por la

57
rabia, echaba en el piso el sartén que contenía las costillas; había quien, en la
tienda, arrancaba de la boca de un bebé su chupón; Había Y. que ponía la mesa
siempre con el número exacto de cubiertos mientras que no sabía contar; había
quien la mesa no querían comer o comían solo los restos del plato de educador.
Todo esos detalles eran tomados en consideración para hacer mover las cosas.
Pagar las otras actividades del día, los adultos estaban invitados a presentar a
las dirección un proyecto de taller, que juntaba un ciertos números de niños por
un periodo de tres o quatro meses. Se intentaba aportar una grande variedad a
las diferentes actividades: había el taller de teatro, alberca, música, bricolaje,
cocina, para no nombrarlos todos.
Antonio decía que el lugar más apropiado por la terapia no era el consultorio,
por otro lado inexistente en la Antenne, sino cada rincón de la casa en cada
momento del día. Decía aún que se había lugares privilegiados en donde algo
de subjetivo y de desearte puede producirse en estos niños que se muestran
como muertos al deseo, son por excelencia la cocina, el espacio entre dos
puertas, el cuarto para dormir y el baño.
En ningún lado se hacía análisis. Lo que se requería al adulto, no era cierto de
ponerse como terapeuta o psicoanalista, sino de ser capaz de suscitar una luz de
deseo a partir del encuentro con el niño.
El encuentro, esta es la palabra clave. Y para que haya posibilidad del encuentro,
es necesario que la responsabilidad de la emergencia del deseo en el niño no sea
relegada al solo responsable terapéutico. Cada adulto es responsable de esta
emergencia. Para favorece este encuentro, Antonio preconizaba el hecho que,
en los talleres, los adultos hagan actividades que le gusten. Cada adulto era
invitado a desarrollar su propio estilo en el respeto del trabajo de los otros
adultos.

La relación con los padres

Hemos constatado que el hecho de hablar de los niños los pacificabas, pero
nosotros, a este propósito, no disponíamos que pocas indicaciones encontradas
en los expedientes. Entonces hemos decidido de encontrar sus padres.
Queríamos saber más, que nos ayudarán a entender.

58
Estos encuentro con los padres no tenían entonces un objetivo terapéutico, no
nos ponemos en la posición de sujeto supuesto saber. Esta estrategia, hay que
decirlo, se ha revelado ganadora. Aunque haya tenido que ser ajustada, para que
algunos padres no hagan la ley en la Antenne, cosa que puede pasar el caso que
sean ricos, poderosos o paranoicos por ejemplo.
Estás reuniones tenían lugar en la Antenne, da Antonio, y a veces en el mismo
domicilio del niño. Cosa que se ha revelado, a veces, muy clarificadora. Es el
caso por ejemplo, de nuestro primer encuentro con Y.
A la edad de 8 años, Y. no había aún pronunciado palabras, pero entendía todo.
La mayor parte del tiempo, se balanceaba atrás y adelante. No era para nada
agresivo. Por momentos, emetía gritos colocando la mano de frente a la boca
dirigiéndola, a manera de un embudo, hacia la oreja. Entonces estábamos todos
juntos en el salón una magnífica Villa, recibidos por la familia al gran completo:
el padre, la madre, los dos hermanos mayores de Y., y… sin duda el personaje
más importante de todos: el cocker de la madre. Cada uno tenía su lugar en un
diván, incluido el cocker, excepto…Y. Él había quedado afuera Y se balanceaba
gritando. No había lugar para sentarse para él. Después de un tiempo, se sentó
en las rodillas de Antonio.
Antonio entonces ha pedido a la madre de Y. de hablar de su familia. Después
algunas frases usuales y banales, se puso a hablar de su cocker y de sus cockers
anteriores. Decía que era particularmente ligada a su cocker e insistía sobre los
celos Y. en relación a su cocker. Después tomó la palabra el padre de Y. Dijo
que desde su niñez Y. Rompía todos sus juguetes. Entonces pensaron de hacer
bien comprando juguetes que no se podían romper. Pero Y. Había roto todas las
puertas de la casa en el intento de introducir estos juguetes en el ángulo
formado, del lado de la bisagra, por la puerta que se abre, y que él cerraba.
Entonces no le han dado más juguetes, y en su cuarto no había que una cama.
Invitados por nuestros anfitriones a visitar la casa, nos suspendimos en constatar
el gran número de cuadros y de litografías que representaban cocker. De
encuentro casual con la criada aprendimos que, contrariamente al perro, Y. no
comía con los parientes en el comedor, comía en la cocina. Y allá, con
frecuencia, vaciaba el plato del perro.
Un día, mientras que había perdido a todos los niños de dibujar una muñeca que
había puesto en la mesa, Y. dibujó cabeza de perro con largas orejas. Este niño
había entonces percibido que el objeto del deseo de la madre, no tachado por el

59
Nombre del Padre, como nos enseña Lacan, era este perro, y responde a este
deseo identificándose con el cocker. Identificación psicótica, es decir fija, no
dialéctica, que no permitía ningún desplazamiento hacia otras identificaciones.
La reunión con los padres entonces nos servía esencialmente para comprender
los elementos de base, los elementos de estructura que eran los del niño. A
menudo, es verdad, nos ha también permitido de ponerte en movimiento este
objeto que es la palabra, la palabra sobre el niño, a partir de la cual puede
emerger una cuestión a propósito del deseo de los padres hacia sus niños. Este
no fue el caso de Y. Durante otros coloquios que ha tenido con Antonio, su
madre hizo bien comprender de no querer trabajar esta cuestión para no romper
el equilibrio familiar existente. Constatando de todo modo que Y. había
encontrado una cierta pacificación en nuestro equipo sus padres nos propusieron
que financiar una institución por crear alrededor de su niño, pero a una
condición, querrían ser dejados tranquilos en relación a sus deseos hacia el niño.
Nosotros hemos rechazado la oferta y hemos continuado a trabajar con Y., que
se quedó varios años con nosotros, siempre en la misma situación.
Hablaré ahora de un otro caso, una niña por la cual las cosas han cambiado
radicalmente. Ella se presentaba con características fenomenológicas similares
a la psicosis.
S., que tenía siete años, era muy bonita. No hablaba, emetía gritos, hacías
brincos, trepaba por todo lado, nos saltaba con frecuencia al cuello. Sonreía, nos
miraba en los ojos, pero su mirada parecía vacía. Era, por otro lado, muy
presente durante las diferentes actividades. ¿porqué no hablaba?
En el curso de la primera entrevista con sus padres, aprendimos que el padre de
S. trabaja en el extranjero, que regresar raramente en la casa, y que es el
hermano mayor que se ocupa mucho de su pequeña hermana. Antonio pregunta
entonces que a la siguiente entrevista sea también el presente. Él se presenta
entonces con un pequeño simio que se trepaba sobre sus espaldas o que se
escondía en su bolsillo, que lo seguía por todo lado.Y S. se interesa mucho de
esto pequeño símio. Antonio le pregunta entonces si quiere a su hermano. Ellas
hace signos que si. Y luego le pregunta si está celosa este pequeño símio: ¿puede
ser que ella quiere ser como este pequeño simio por por ser amada por su
hermano? S. dice que sí y se pone a llorar. Poco después este encuentro - casi
como por milagro – S. se pone a hablar y progresa rápidamente sea con la

60
logopeda que con la maestra. Después de un año, deja la Antenne, regresa con
su familia y reintegra la enseñanza tradicional.
Y. y S. han llegado los dos en la Antenne con el diagnóstico psiquiátrico de
psicosis con manifestaciones autistas. Y. se ha quedado identificado al perro,
impermeable a cualquier tentativa de desplazamiento. Era psicótico. S., al
contrario, que pasada de la identificación a un simio a otras identificaciones.
Era neurótica.
Evidentemente, es sólo a posteriori que hemos podido deducir en estos dos
niños una estructura diferente. En Y., la posibilidad de un desplazamiento no
estaba inscrita, en cambio ha sido suficiente poner S. en la condición de poder
aceptar una interpretación puesta en el momento justo para quitar este velo
oscuro que la mantenía, sin que ella lo supiera, en su identificación al simio.
Digo velo oscuro porque un día S. había dibujado un animal en jaula y que había
recubierto todo su dibujo con tinta oscura.
¿Cómo dar cuenta de la posibilidad o de la imposibilidad de esto
desplazamiento?
Freud dice de una mujer que ella está siempre en correlación con una falta, y
que para obturarla, ella se refiere a un objeto imaginario del deseo, por ejemplo
se casa con un hombre rico. Normalmente, el solo hecho de volverse madre
permite a la mujer de rellenar, por lo menos parcialmente, esta falta. El niño
entonces llega a rellenar de algún modo el lugar de esta falta. Él puede entonces
identificarse al objeto imaginario del deseo de la madre y, en este caso, se vuelve
el objeto de goce de ella. Esta primera identificación siempre tiene lugar, se
presenta por lo menos en dos maneras: o el niño mismo es el objeto imaginario
el deseo de la madre, está identificado a lo que Freud llama el falo, o bien se
identifica a este objeto imaginario que, para Y., se presenta bajo la forma del
cocker.
El problema de la psicosis infantil se pone cuando la función paterna no
interviene para meter en movimiento esta primera identificación con una serie
de otras identificaciones, cuando el padre, o mejor el Nombre-del-Padre, no
eleva al estatuto simbólico, el objeto del deseo de la madre desplazando en otro
lugar, pudiendo un veto al goce materno. En este caso, el niño se identifica de
manera congelada al objeto imaginario deseado por la madre.

61
Y. había individual cuál era el objeto que llenaba la falta de su madre y se
quedaba congelado a una identificación a este. No había en el triangulación
edípica, de elementos terceros que le habrían permiso de despegarse éste
pegamento al objeto del deseo de su madre. Al contrario, en S. que era neurótica,
es el hermano, en la ausencia del padre, que ha tomado lugar en la triangulación
edípica. La separación con la madre estaba bien inscrita, había encontrado como
soporte simbólico el hermano, Y S. se ha identificado al objeto del deseo de él.
Es sobre esta base que la interpretación ha podido operar. Después de ella, la
niña se ha puesto además a llorar, lo que es signo de una pérdida de goce, y le
ha sido posible pasar a otras identificaciones.
La interpretación no opera entonces que en el caso en el cual el niño está inscrito
en lo simbólico, que en el caso en el cual es neurótico. Y eso pasa a menudo en
el consultorio de los psicoterapeutas o de los psicoanalistas. El el caso de la
psicosis, en cambio, la interpretación no funciona, hasta puede ser peligrosa
porque riesga de identificar el terapeuta al persecutor.
En la Antenne, en donde la mayoría de los niños son psicóticos de estructura, el
trabajo consiste esencialmente en intentar de poner en movimiento el deseo, en
introducir triangulaciones por intentar elaborar un Edipo artificial. Y es
importante, para esta inmensa tarea, de trabajar en equipo. La práctica con los
niños psicóticos en la Antenne, que ha visto la luz en 1974, es una práctica entre
varios, como la ha recientemente calificada Jacques-Alain Miller.

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Bruno de Halleux5 En contra de la segregación, una práctica entre varios6

Hace 25 años, un inmigrante italiano, Antonio Di Ciaccia, fundaba en Bélgica


una institución para el tratamiento de los niños psicóticos. Instauraba desde su
origen una práctica nueva y original, práctica conocida hoy por el nombre de”
Práctica entre Varios”.7 Esta práctica tiene como originalidad una manera
inédita de tratamiento de la “pulsión de muerte” en el campo de la institución.
Aquellos que trabajan en institución conocen solamente los efectos
devastadores de la pulsión de muerte: los conflictos interminables que nacen al
interior del personal o entre la dirección y el personal o aún entre los amos del
saber (los psiquiatra o los psicólogos) y el resto del equipo. La práctica
inventada por Antonio Di Ciaccia nos ha ahorrado una gran parte de estos
conflictos. Mi propósito de hoy es de indicarne algunas razones.
Mi exposición se compone de tres partes: por primero, un ejemplo para rendir
palpable esta práctica; luego intentaré de indicar los puntos vivos de esta
práctica; en fin terminaré sobre los efectos de esta práctica para los niños y para
los adultos.

YOL, PIERRE Y LA ESCUOLA

Yol, una educadora, es responsable desde poco tiempo de conducir Pierre a la


escuela. Pierre tiene seis años. Es vital, astuto e inteligente. Por esta razón lo
hemos inscrito en una escuela normal cerca de la Antenne 110. Es muy
excepcional que un niño de la Antenne sea inscrito en una escuela al exterior.
Hemos largamente madurado este proyecto en equipo, encontrado el director de
la escuela, luego la maestra, y, con el acuerdo de todos, hemos optado para
intentar esta apuesta. Apuesta por qué no estábamos seguros qué Pierre – a
5
Psicoanalista en Bruselas, Bélgica, miembro de la École de la cause freudienne de Paris
6
Traducido desde “Preliminaire” Nº11, Antenne 110, 1999, pág. 81-87.
7
Bruno de Halleux , trabaja en la Antenne, como Administrador Delegado. Este texto ha sido presentado en
la Jornada de Estudio del Envers de Paris, sobre “El adolescente, la ciudad y sus culturas”, a Paris, el 26 de
junio 1999.

63
causa de las dificultades que presenta -resistiría en un cuadro externo a la
Antenne. Ahora, sorpresa, la cosa va bien, y hasta tan bién, después quince días
de pruebas, decidimos de inscribirlo a tiempo pleno, mientras que en este
período de prueba ibas solo las mañanas. La secuencia clínica se desarrolla el
día de este cambio de horario por Pierre. Yol, la educadora, no sabe nada de
esto.
Desde la llegada de Yol en la institución, Pierre se lamenta, lloriquea, no quiere
ir al escuela. Yol, sin entender mucho, insiste, parlamenta, alardea los
significantes de la escuela, su maestra, sus compañeritos, su clase, el patio del
recreo, pero no obtiene nada. O más bien, si, más Yol insiste, y más Pierre
resiste.
“Ni hablar, dice, no iré a la escuela”. Sin recursos, Yol entonces recurre a
Chantal, a Christine, a Bruno. Pero es sin esperanza, la decisión de Pierre es
definitiva. Después de haber utilizado todos nuestros recursos de persuasión, de
paciencia y de diálogo, desistimos todos. Entonces Yol decide de teléfonar a
Bernard, que se ha ocupado particularmente del seguimiento de Pierre en la
escuela. Aquí, las cosas toman un giro sorprendente. Yol, habitualmente muy
calma, se pone de inmediato, al teléfono, en un enfado tremendo, se vuelve roja
de ira, insulta a Bernard. Dice que Pierre tiene perfectamente razón der no
querer ir al escuela dado que este cambio de horario no ha sido anunciado a
todos en reunión y que de todos modos, aunque si eso había sido hecho, Ella se
sería opuesta decididamente Al Hecho que su pequeño favorito pase todo el día
en la escuela, y no en la Antenne, y que además, Bernard no ha ni siquiera
pensado que festejar la inscripción de Pierre en la escuela con un regalo y un
aperitivo especial, y… continúa en este registro algunos minutos más.
Lo que nos sorprende entonces, mientras que Yol insulta Bernard, es darnos
cuenta que las lágrimas de Pierre se secaron milagrosamente, y luego de verlo
tomar el teléfono de las manos de Yol y de meterse, en la misma modalidad de
ella, a prolungar sus invectivas respeto a la decisión apresurada que lo
concierne. Luego, lo escuchamos ordenar la comida que le gusta por su fiesta,
pedir un cuaderno para dibujar nuevo como regalo, y reponer en fin, encantado,
el teléfono en las manos de Yol. Entonces le dice de manera perentoria: “está
bien, está bien, está arreglado, voy a la escuela, pero agrega, en tono más bajo,
sobretodo, no cuenten nada de todo eso a la Señora Jeannine (su maestra)”

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¿Que se puedes extraer de este pequeño ejemplo? Un niño que quiere ir a la
escuela y eso, por alguna razón desconocida a la educadora. La Educadora
acepta de lo entender. No fuerza al niño. Más bien, pide ayuda a sus colegas. La
llamada a los colegas no es suficiente para disolver crisis, entonces ella tiene la
idea de llamar al educador que se ha ocupado de su inscripción en la escuela.
Ella decide entonces de estar del lado de Pierre, de defenderlo en relación a esta
decisión apresurada Y de enfadarse con Bernard con mucha. teatralidad por un
error después de todo menor.
Ne consigue una verdadera toma de enunciación de Pierre. Pierre decide, in
fine, de ir al escuela y se trata de una decisión que le pertenece.
Dos observaciones aún.
Yo habría podido oponerse a Pierre, forzarlo, o aún aceptar su rechazo y dejar
las cosas como estaban. No. Ella no se posiciona en una posición especular,
posición que implica un ganador y un perdedor. Tampoco cede por estar en paz.
En lugar de eso, realiza que frente a este estancamiento, hay que hacer un rodeo,
el rodeo del sujeto y por eso, hay que inventar una estrategia. Ella decide
firmemente de situarse del lado del sujeto Pierre. Le hace entender que toma
nota de su rechazo al escuela, lo sostiene como sujeto en relación al cual una
decisión apresurada ha sido tomada, se autoriza a enojarse con un colega, y
haciendo así, confía en el hecho que este colega jugará el juego de esta práctica
entre varios.
Bernard, por su parte, había podido tomar mal esta llamada matutina y agresiva.
Pero no es así, sigue el juego, relanza la pelota, hace su mea culpa, y hace
entender a Pierre que, ciertamente, no puede ser que cualquier tome una
decisión en relación de un niño sin tener su consentimiento explícito. Es justo
en este momento de hecho que Pierre, tranquilizado, decide que irá a la escuela
todo el día.

La reunión general o los puntos vivos de esta práctica

En el corazón de nuestra práctia, una reunión general junta todo el equipo cada
semana. Ella constituye el fundamento de lo que hace nuestra práctica entre
varios. Durante esta reunión, hablamos de las impases encontradas en la clínica

65
con los niños. Apartir de allá, a partir de lo real de nuestra clínica, intentamos
orientarnos gracias a las hipótesis y a los conceptos de Freud y de Lacan.
Descubrimos también la riqueza del invento clínico de nuestros colegas,
realizamos en fin que nadie detenga un saber a priori en relación a las impases
encontradas. Esta reunión general tiene entonces por función de empujarnos en
hacer un trabajo de elaboración y de articulación.
Hablar de nuestra clínica y enfrentarse a ella de la buena manera implica algunas
condiciones.

Un Otro regulado e incompleto

Lacan nos enseña que la condición de sujeto depende de lo que se desarrolla en


el lugar del Otro. En relación al sujeto psicótico, se trata de preguntarse cuál
Otro le convenga. El ejemplo de Yol, Pierre de su inscripción en la escuela nos
enseña a este propósito. Yol, frente a las lágrimas y al rechazo de Pierre de ir al
escuela, toma en serio este rechazo. Está atenta. Supone que este rechazo dice
algo del sujeto. Se deja entonces descompletar de su papel – llevarlo a la escuela
-y al mismo tiempo, hace entender al sujeto un ”Si” sin condiciones. Además,
se desplaza de la autoridad que encarna la regla. Ella hace recurso a sus colegas,
y luego a Bernard. Es decir que ella no se presenta a Pierre como aquella que
sabe todo y que se identificaría a esta función de saber todo. Más bien, su
respuesta constituye una manera de pluralizar al Otro, de arreglarse sobre una
ley a la cual ella misma está sumisa. En cierto modo, ella se destituye de este
lugar de saber y de poder.

Un saber no saber

Respecto a las relaciones con el saber, los niños psicóticos nos hacen descubrir
dos punto: por primera cosa que nuestros saber a priori constituye algo como
un obstáculo a toda forma de elaboración por parte de ellos. Luego, que el niño
psicótico está al trabajo incesantemente para construir diques que puedan
canalizar su Otro desarreglado. No espere nuestra cita para estar al trabajo de
una elaboración. Estar trabajo de la mañana hasta la noche Y no sólo en el

66
consultorio del analista o del psicoterapeuta. Sobretodo está trabajo en el
momento de las comidas (comer, no comer), al momento de dormirse (quedarse
despierto o dormirse), o al momento de ir al baño (vaciarse o guardar). Todo
eso necesita por lo tanto un partner para el sujeto que sea al mismo tiempo atento
a esta elaboración continua del niño Y que sepa hacer un lugar a esta elaboración
presentándose como un lugar vacío de todos saber previo.

Una puesta entre paréntesis del narcisismo

Apuntar el proyector sobre el trabajo en curso del niño implica un borramiento


del narcisismo de cada uno de nosotros. Frente a la clínica, cualquier posición
narcisista de un curador es siempre destinada a fracasar. En la reunión general,
hay siempre un colega que nos dice lo que ha pasado entre nosotros y niño ya
ha pasado anteriormente con él. Nadie tiene el monopolio de la buena manera
de hacer. El responsable terapéutico tiene como función en la reunión general
de garantizar la enunciación de cada miembro del equipo y esto es la perspectiva
del acto. Él está ahí para sostener cada uno para que sea pronto y rápido a
contestar a la convocatoria del sujeto psicótico. Por eso, se necesita que cada
miembro del equipo sea descentrado de su posición narcisista, que logre poner
a distancia su fantasma. Despertarse un poco de nuestro fantasma es posible
gracias a nuestra práctica entre varios. Porque ella produce una destitución
permanente sobre cada uno de nosotros. Centrándose sobre el trabajo en curso
del sujeto, nos distraímos de nuestro objeto fantasmático.

LOS EFECTOS DE ESTA PRÁCTICA

Sobre los adultos

Cada miembro del equipo se hace convocar por los pedazos de real del sujeto
psicótico. Frente a este real, las distintas competencias se encuentran
subvertidas. Psiquiatras, psicólogos, educadores, kinesiterapeutas, logoipedas
se encuentran desplazados en relación a su saber específico. Cada uno debe
orientarse a partir de la cuestión del sujeto, del goce y su tratamiento. Tomar

67
como brújula lo real de la clínica, quiere decir aceptar de destituirse de su
especificidad, de sus títulos, de su posición narcisista.
La práctica entre varios permite poner en dialéctica entre cada uno de nosotros
esta destitución. En su dirigirse al sujeto, un miembro del equipo puede hacer
un desvío hacia uno de sus colegas. A través de esta maniobra, él instituye así
su colega y se destituye así como lugar del saber.
Este juego dialéctico que se juega entre los miembros de todo el equipo, este
centrarse sobre la elaboración del sujeto, este encuentro que surge entre un
operador y un niño, en el momento más inesperado, esta atmósfera que se
desprende en donde el deseo empieza a circular como una pelota en un campo
de fútbol, estos inventos de los educadores, estas creaciones que los niños
producen, todo eso constituye una práctica nueva que Jacques-Alain Miller ha
llamado “la Práctica entre varios”. Una ligereza se produce, un ambiente se crea,
un clima se dibuja: el humor nunca está muy lejos, tampoco el reírse. El dirigirse
al otro se hace menos bajo el modo de la pulsión agresiva que bajo un modo
que mira a hacer surgir una posición de enunciación. La práctica entre varios
empuja cada uno a un “autorizarse” con su propio estilo, pero en el camino de
la construcción del sujeto. La práctica entre varios es una práctica en donde se
trata de ”autorizarse”, precisamente de un “autorizarse” que pasa por el Otro.

Sobre los niños

Un doble efecto se produce por la puesta en en función de tal práctica. Por


primera cosa, asistimos a una pacificación del sujeto. El sujeto se pacifica
porque encuentra Otro regulado, un Otro marcado por la ley, un Otro no
caprichoso. Paralelamente a esta pacificación, descubrimos también sujetos que
realizan una construcción, construcción que les permite de producirse como
sujetos. A veces lo hacen de manera irónica. Llegan a reírse de nosotros, a
divertirse, a sorprendernos. Esta modalidad de trabajo entre varios hace surgir,
sujeto por sujeto, una posición de enunciación. Por lo tanto el sujeto psicótico,
qué está estructuralmente fuera del discurso, puede a estas condiciones puede
encontrar una dignidad y un lugar en el lazo social.

68
Para terminar, me reportaré un breve diálogo entre Danielle, una educadora, y
Pierre. Esto pasa en el momento dormirse. Pierre está en su cama, y este
momento nunca es fácil para él.
- ¿Tu tienes miedo de la oscuridad,le pregunta él?
- Si estoy en la oscuridad, tengo un poco de miedo, contesta ella.
- ¿de que?
- ¿de que podría tener miedo?
- ¿Qué un hombre te asalte?
- Si puedes ser…
- ¿De Monstruos?
- ¡Sí!
- Escucha, Danielle, los monstruos no existen, los dinosaurios ya no existen…
Y las ardillas ¿tienes miedo de las ardillas?
- ¡no, claro que no!
- ¡Tampoco yo! Pero si ellas me atacan, ¡entonces yo las asalto… 26 veces!,
¡No!, Una, dos, tres… ¡28 veces! Y entonces está muerto. Pero si tú tienes
miedo, entonces, yo puede venir a protegerte.

69
Bruno de Halleux San Nicolás y la gallina8

Intentaremos de contestar a las cuestiones de saber a que y a quien sirve una


institución a partir de la visita de San Nicolás y de la gallina de Nando.

La visita de San Nicolás

Desde 25 años, san Nicolás visita la Antenne. En principio, ¡nada es más simple
de organizar! Y todavía, cada año, encontramos dificultades. Pasa, en efecto,
que algunos niños se angustian; el ruido, a veces muy fuerte, perturba; los
regalos suscitan disputas y concupiscencias. Entonces hemos intentado, en el
transcurso los años, de encontrar la manera para remediar a estos impases. Así
hemos puesto en función un cierto número de disposiciones: san Nicolás ya no
viene desde el exterior, es un miembro del equipo; ya no viene acompañando
por el Hombre de la bolsa, que hacía espanto; ya no tiene su grande libro en
donde está escrito todo lo que ve y sabe sobre cada niño. No obstante, aún hoy,
la extrañeza acecha cuando san Nicolás llega y los muchos regalos pueden aún
echar los niños en la confusión.
Este año, Danielle, la nuestra artista, ha preparado un espléndido trono para San
Nicolás. En la impaciencia y con los educadores, los niños esperan el Gran
Santo. Mientras, el pequeño Thaddée se ha instalado en el trono, Y de allá arriba
mira satisfecho toda la escena. Luego es el turno de Charles. Él llama el director,
le propone de sentarse a sus pies y le dice:” entonces ¿has sido bueno?” Y luego,
invita una educadora:”¿hiciste estupideces?¡Sabes que te conozco bien…!”
Al fin llega San Nicolás. Los niños gritan, aplauden, se acercan, cantan:” al gran
San Nicolás, protector de los estudiantes…” Pero, no todos. La pequeña
Aurelia, ella, se pone a llorar. Con un educador, ella va a tocar san Nicolás: esto
la pacífica. Otro niño se queda tímidamente en su lugar, sentado muy pegado a
una educadora. Otros, al contrario, giran entorno al Gran Santo, se encargan de
su bastón, tocan su ropa.

8
Traducido desde “Preliminaire” Nº 12, Antenne 110, Bruselas, 2000, pág.15-19

70
San Nicolás toma la palabra:” llamo Ali, proclama, el niño más gentil de la
Antenne”. Entre nosotros, nos preguntamos que le pasa. Se dice que allí es el
más gentil, ¿que dirá por los otros? Creará celos. Luego llama un segundo niño:
“Y ahora, declara, llamo Corina, la niña más gentil de la Antenne…” Y continúa
así con cada uno de los 17 niños. Nosotros estamos sorprendidos, impactados,
sobretodo por la calma que estas llamadas suscitan en los niños. Por otro lado
se escucha, para aquí y para allá, algunos niños decir:” pero San Nicolás tiene
la voz de Eric, tiene el reloj de Eric, los zapatos de Eric.” ¿Que hemos calculado
en reunión general para producir este efecto, para contrarrestar la intrusión que
pudiera representar la presencia de San Nicolás?
Hacemos el punto. En primer lugar, hemos calculado que San Nicolás tenía que
ser encarnado por alguien del equipo, es decir por un familiar; en segundo lugar,
tenía que evitar propósitos moralistas o de hablar como si sabía todo sobre cada
niño; en tercer lugar, tenía que llamar los niños en función de sus capacidades
de esperar; en cuarto lugar, tenía que excepcionalizar cada uno de ellos; en
quinto lugar, no tenía que camuflarse deformando su voz, su cara, sino al
contrario, dejarse ver, tocar, o mirar a distancia según el niño; en sexto lugar,
no tenía qué interpelar o cuestionar a los niños como lo haría un gran Juez, sino,
al contrario, tenías que ser sobrio, regulado como un buen viejo padre; el
séptimo lugar, la semana que precedía a la fiesta, los educadores tendrían que
familiarizar los niños a la llegada del Grande Santo.
Terminada su presentación, san Nicolás, este año, se ha ido. No se ha quedado
mucho y ha dejado cada niño al goce de su regalo. Los regalos habían sido
escogidos por los educadores, no en función de criterios pedagógicos, sino
tomando en cuenta lo que los niños mismos habían pedido. Los niños entonces
se han aislados con los educadores en diferentes lugares de la casa. Se sentía
mucha calma: se jugaba, se vivenciaba, y nada de alboroto. Cada educador se
hacía partner de uno o de otro niño, introduciendo así entre ellos una
discontinuidad. En fin vino la hora de la comida. Como menú había el plato
preferido de los niños: “puré y salchicha”, servido sobre el mantel y servilletas
coloradas, y naturalmente ¡no faltaba el aperitivo! Un extranjero que pasara por
ahí ¡habría creído de estar en una casa en fiesta completamente normal!
Retomamos entonces nuestra cuestión: ¿para que y a quien sirve una
institución? Sirve sobretodo a los niños. Asimismo sirve a los educadores.

71
Sirve sobretodo los niños. El objetivo es que estos niños realicen una operación
fundamental: producirse como sujeto. Esta operación es un acto a través del
cual, en el mismo tiempo en que se substraen al Otro, toman el derecho a la
palabra, a la enunciación, a la iniciativa; realízan una construcción, una
elaboración de saber qué le es propia y por la cual encuentran un lugar en el
mundo, el gusto de aprender y aquello que ser con nosotros en un lazo social.
Los educadores sirven para que este acto se produzca.
La institución sirve también a los educadores. Claro, está les garantiza un
salario. Pero además, en este campo en donde ellos funcionan entre varios en
hacerse partner del sujeto, ella les permite de descubrir cada día un saber
siempre nuevo y sorprendente, aquello que adviene cuando se produce un
sujeto. En fin la institución puede aún agradablemente sorpender los
educadores. Ellos pueden descubrir en efecto que se puede trabajar
divirtiéndose, divirtiéndose con los niños y con sus colegas.
La desilusión es entonces orientada hacia el cumplimiento de este acto a través
del cual se produce un sujeto. Es para eso que sirven los educadores.
Y es precisamente eso que ha puesto función el fundador de la Antenne. Este
fundador en primer lugar ha puesto un ” sí fundamental” a la posición subjetiva
de cada uno de los educadores, sin todavía nunca sondarla. Este “si
fundamental”, lo ha puesto en la sola perspectiva del acto del sujeto. Se trata de
un: “si, adelante, tú puedes hacerte partner del acto del sujeto”. Y en fondo, de
hecho es esto lo que ha orientado nuestra organización de la fiesta de San
Nicolás: nosotros fuimos allá.

Intentamos ahora de extraer las diferentes formas de saber en juego en los


partners del sujeto que somos.
En primer lugar. Al principio hay un saber opaco. Es aquel que está en gestión
en estos niños, es aquel que nosotros nos comprendemos.
En segundo lugar, hay un saber anticipado. En nuestro caso, aquello de Freud
de Lacan. Pero este saber anticipado, nosotros no lo transformamos en una
verdad, válida en todo momento y en cualquier lugar. Lo tomamos más bien
como una hipótesis que debe, cada día, hacer sus pruebas, y que metemos a la
prueba de la clínica. Éste saber anticipado debe entonces servir a la clínica, y

72
no al revés. Y nosotros tenemos que estar listos, si él no nos garantiza de estar
al punto del sujeto, a echarlo.
A partir de este saber anticipado, nosotros desarrollamos un saber desde donde
operar. Quiere decir que calculamos la posición a partir de la cual podemos
funcionar como partner de estos niños, la mejor manera de dirigirnos a ellos,
como por ejemplo fue el caso para nuestro San Nicolás.
En cuarto lugar, hay un saber por verificar. A posteriori, se necesita verificar si
este” saber anticipado” ha sido capaz, no sólo de aclarar el saber opaco, aquello
que no entendemos, Sino, además y sobretodo si has sido operatorio, si ha
permitido estar al encuentro del acto de estos niños.
En quinto lugar, hay un saber por construir por parte del niño mismo. Éste tiene
que construir una teoría concerniente a su lugar en el mundo, su derecho a la
existencia, a la enunciación y al lazo social. Este saber por construir es posible
gracias a la localización de la lógica en juego en el saber opaco, y gracias al
cálculo, consiguiente, de la posición por adoptar por parte del educador para
asociarse a esta tentativa de desplegarse.
En sexto lugar, individuamos aún una otra forma de saber, el saber del cual si
tiene el gusto, el gusto de saber, que surge de la articulación de estas diferentes
formas de saber, de su puesta en común al momento de la reunión general. La
extracción de la lógica operante en cada tratamiento produce el gusto de saber
en más, siempre más para poder estar siempre más al encuentro del sujeto. La
institución entonces se transforma en una pequeña escuela en donde no se
termina nunca de aprender, de mantenerse en una posición de estudiante.
En séptimo lugar. A partir del intercambio de los impases y de los logros de
cada uno, se produce un saber hacer. Cada uno con su estilo, sus maniobras,
sus tácticas. Siempre diferentes, estas tácticas están todavía al servicio de una
estrategia común, calculada en equipo. Estrategia que, ella, está siempre al
servicio de la política del acto a través del cual el sujeto se produce.
En octavo lugar. Por fin hay el saber ser atentamente distraído. Más nos
hacemos atentos a la operación del sujeto, más nos ponemos entre varios a
buscar, a calcular, a verificar – Como fue el caso de San Nicolás -, más nos
distraemos de nuestro propio saber, de nuestro propio fantasma. Una de las
funciones de la reunión general, en donde se confrontan estas diferentes formas
de saber, es precisamente la de hacernos atentos a la clínica, para no ser tomados

73
por nuestro propio fantasma, por ejemplo, aquello del furor de curar. El deseo
de saber debe ser el hueso sobre el cual se muerde para no ponerse como
obstáculo de la operación del sujeto.

La gallina de Nando

Nos queda de hablar de la gallina de Nando, que, lo van a ver, no está sin
relación con san Nicolás.
A la reunión general, Nando propone un taller: quiere, junto a los niños,
construir un techo a una gallina. Se hace objeción. Se hace referencia a la
protección de los animales dos: ¿qué pasará con esta gallina, dejada sola,
durante los largos fin de semana en los cuales estamos ausentes?
Pero Nando no cede. Él quiere que en la Antenne una gallina tengas su techo.
Pone los niños al trabajo. Unos encuentran una tela en tal educador, otros una
caja en tal otro educador. Y en fin el gallinero está completo, con la más grande
satisfacción de los niños.
Nota: Nando no se ha sumiso al simbólico del consensus del equipo durante la
reunión general. A desafiado el equipo para construir su gallinero. No todos no
estaba de acuerdo con esto. ¿Quién tenía razón, quien estaba equivocado?,
¿Nando o el equipo?, ¿Hay que ver?

Retorno sobre San Nicolás

En la Antenne, san Nicolás llega dos veces por año, el mismo día: una primera
vez en la mañana por los niños, una segunda vez en la tarde, durante la reunión
general, por los adultos.
Este año, un niño, aún más perspicaz que los otros, ha cuestionado esta doble
visita del Gran Santo. Esta mañana, ha dicho, san Nicolás tenía la voz de Eric.
Y en la tarde, tenía la voz de Yol. ¿cómo es posible que haya la voz de la mañana
y aquella de Yol en la tarde, si solamente hay un solo grande San Nicolás?

74
Sea como sea, que sea uno o dos, aquel día, en la tarde, san Nicolás ha ofrecido
a Nando dos hueveras y una máscara de gallina. ¡no le falta cierto ironía a san
Nicolás! Él ha cortado. Más allá de la máscara de gallina, que habría podido ser
aquella de protector de los animales, ha festejado el logro de la clínica, de lo
que opera en la clínica; más allá de Nando y del equipo, él ha festejado el deseo
que se ha transmitido de Nando a los niños, y al fin a todo el equipo.

75
Pierre Skriabine9 Lacan topológo10

¿Cómo familiarizarnos con las formalizaciones lógicas y topológicas de


Jacques Lacan? Grafos, mathemas, nudos…¿a caso no incarnan, más allá de la
metafora, lo real de la estructura, la cual vale para el sujeto en lo cotidiano, así
como vale para la experiencia analítica?
Ponemonos en la posición de testimonios o martires – es la misma cosa,
recordaba Lacan – de este anudamiento del sujeto a la topología.

El pliegue

Para hacer eso, son suficientes a minima dos dimensiones, las de una hoja de
papel dibujata aquí abajo:

Esta hoja, vista en perspectiva, la podemos imaginar vista desde arriba (puesta
en el piso), o vista desde abajo (pegada al techo).
Esta perspectiva equivoca pone entonces el sujeto frente a una elección entre
dos maneras de mirar en el espacio. Reconoscemos el hecho de estructura al
cual nos introduce esta figura es decir el efecto del objeto – aquí la mirada –
sobre el sujeto: es la división subjetiva, la refente del sujeto a causa del objeto
que se encuentra allá presentificado.

9
Ex Psicoanalista en Paris, miembro de la École de la cause freudienne, deceduto.
10
Traducido desde “Cair.info”, revista de la Cause freudienne, 2011, distribución electrónica, pág. 259-271

76
Estas dos maneras de ver que se excluyen, podemos todavía hacerlas aparcer
sincronicamente, doblando esta hoja que podremos ver entonces al mismo
tiempo desde arriba y desde abajo.

La función del sujeto es aquella que asugura esta coexsistencia como posible.
En este plegue, podemos ver el plegue mismo de la división subjetiva de la cual
habla Lacan en el Seminario XX, Aún: “Para todo ser que habla, la causa de su
deseo es estrictamente equivalente, en lo que se refiere a su estructura, a su
boblez, por así decir, esto es, a lo que llamé su división de sujeto”11
Para hacer aparecer la topología del sujeto, es decir la estructuta moebiana, es
suficiente completar el dibujo del pliegue:

Reconocerán allí una banda de Moebius, que Lacan evocaba desde el 1953 en
“Función y campo de la palabra y del lenguaje…”
La manera con la cual el sujeto se engancha y se libera (pero solo para
encontrarse enganchado de otra manera) del objeto, su división a causa de este
objeto – la cual indica ya una elección y un consentimiento del sujeto –

11
J. Lacan, El seminario, Libro XX, Aún, Paidós, Buenos Aires, 2012, pág. 153

77
constituye una estructura moebiana, es decir, la topología que da cuenta de la
estructura del sujeto hablante.
Esta topología procede, nos dice Lacan en “El atolondradicho”, del “defecto del
universo”.12

El agujero

Entonces resulta esencial subrayar que el lenguaje, lo simbólico pone en juego


este defecto del universo que Freud ha desarrollado bajo diferentes aspectos. Se
trata en primer lugar de lo reprimido originario (Urverdrängung), luego de lo
no-analizable, sea bajo la especie del ombligo del sueño o, más
estructuralmente, de la “roca de la castración”: hay un punto en donde el
lenguaje es impotente, en donde lo simbólico deja aparecer su punto de
deficiencia, en donde la palabra falta, en donde eso no puede decirse, del lado
del goce sexual. Se trata aún de la castración misma, pérdida a la cual hay que
consentir en nombre de la Ley, que no es otra que la Ley simbólica.
Nuestro espacio está entonces estructurado por la pérdida, aunque nosotros no
queremos saber nada de eso o le rechazamos el consentimiento. Nunca jamás
coalescencia con el mundo quedado fuera del lenguaje, con la difunta
naturaleza, ya nada de coaptación con su entorno, ya nada de relación sexual
que no sea problemática: la manzana de Eva no es otra cosa que el lenguaje.
Hechado del paradiso, que era esférico, el sujeto hablante ahora es extranjero a
si mismo: ridículo o lúcido, sublime o abyecto, se agita en un mundo
agujereado.
El mundo del psicoanálisis es a-sferico; la topología de Lacan desplega su
estructura, en la cual y sobre la cual nosotros operamos.
Este defecto del universo, Lacan lo escribe A. Esto quiere decir simplemente
que el Otro absoluto, radical, él que sabe, el Otro del lenguaje y de la verdad,
aquello que sería el garante último, en otros términos el padre, o Dios, no existe.
Dios está muerto. Lo inventamos, los sustituimos con otra cosa, pero no existe.
La topología de la Lacan es una topología de A que toma de allá sus

12
J. Lacan, Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, pág. 501

78
fundamentos. Una estructura no es otra cosa que un modo de organización del
hueco – es decir una topología.

La estructura

Se puede definir la estructura como el modo en el cual se encuentra


topologicamente organizada la actividad psíquica del ser hablante y desde
donde está condicionada su relación con su entorno. No se reduce justamente a
su relación a la esfera, como lo indica el “buen” sentido - engañado por nuestros
sentidos – que parte de la imagen del cuerpo como una bolsa, de la evidencia
de un exterior y de un interior, de un derecho y de un reverso, de la reducción
tridimensional, y que da la ilusión euclidiana, el more geometrico, el pegamento
del pensamiento al modelo aristotélico de las esféras encajadas.
El sentido común nos hace ciegos a la estructura porque tiene horror del agujero.
Redonda y cerrada, la esfera no deja lugar a la falta.
No obstante, existen también superficies en donde trazar un círculo no delimita
forzosamente un interior y un exterior: un toro por ejemplo, que se materializa
en general bajo la forma la cámara de aire inflada.

Si trazan un círculo en la sección misma, o alrededor del hueco central:


¡Escándalo! ¡Interior y exterior están en continuidad! ¡O peor, ya no se pueden
definir! Se parte de un punto del círculo y si llega a la otra sin haberlo
atravesado.
¿Y la banda de Moebius entonces?

79
Partidos de un punto de la superficie, llegamos después de un giro alrededor del
hueco central, al punto opuesto de lo de partida, se necesitará un segundo giro
del hueco para regresar a la posición inicial: la banda de Moebius procede de
una topología de doble giro del hueco.
Ahí están realidades locales bien tangibles y todavía puramente ilusorias: dos
puntos de una parte al otra del borde de un círculo, pero se pasa de la una a la
otra sin atravesar este borde; un derecho y un inverso de la superficie son
localmente constatables, pero no están en continuidad todavía, se pasa del uno
al otro sin atravesar la superficie. Intentan de hacer eso con una esfera: pura
perdida de tiempo.

Del mismo modo, no tenemos la mínima chance de orientarnos en el


psicoanálisis si no se entiende lo que nos ha aportado Lacan con su topología,
es decir con la puesta en función estructurante de una falta, de un hueco, en fin,
del defecto en el universo.
La topología, del resto bien elemental, de la cual Lacan nos ha transmitido el
uso, es límpida. Esta elaboración tomada de la ciencia permite de circunscribir
y de interrogar la estructura válida por el ser hablante: una estructura a-sférica
y huecada.
Todavía, quedarse solo en eso sería una media medida. Lacan nos invita a hacer
un paso en más. Un paso radical. La topología no es solamente un modelo, una
excepción concedida a nuestra pasión para el imaginario esférico. «La topología

80
no está “hecha para guiarnos” en la estructura. Esta estructura ella misma lo
es».13
En otros términos, el psicoanalista tiene que esforzarse en pensar “a-sférico”.
Se trata de una exigencia ética que es un arrancamiento, un ascestismo continuo,
pero es a este precio que tendrá la posibilidad de pegarse a la estructura.
Es esto que muestra la topología del nudo borromeo, que constituye un esfuerzo
por pensar la estructura fuera de una referencia al Otro, a partir solamenrte de
los tres registros de la experiencia analítica: lo real, lo simbólico y lo imaginario.

Real, simbólico, imaginario

De inmediato, recordamos aquí estos tres registros que, a lo largo de la


elaboración de su enseñanza, han servido a Lacan de brújula.
Por primero el imaginario, que no se refiere a la imaginación, sino a la imagen,
a la Gestalt, y que confluye en fondo con una noción bien conocida por la
etología. Por el animal, es a través de la imagen, de la captura imaginaria por la
forma, que se produce y regula la adaptación del Innenwelt con el Umwelt. Es
menos sencillo por el ser hablante.
Lo simbólico, el registro del lenguaje, se refiere simplemente al hecho que los
seres humanos hablan, a diferencia de las otras especies vivientes. Ahora, el
lenguaje parasita al hombre, implica una dimensión que se refiere a la
disarmonía que introduce: ya no hay coaptación posible entre el ser y su
entorno, sino, al contrario, uno hiato, una falta. Ya no se trata de instinto o
necesidad, sino de demanda y de deseo. Y la mediación, el intercambio entre
los sujetos deseantes, que les son correlativos, su misma coexistencia, no son
ubicables que al interior de este sistema simbólico en donde el sujeto se cuenta
como je y se estructura como efecto del significante, mientras que el yo se
produce por una identificación imaginaria.
En cuanto mediator de las relaciones humanas, el simbólico se presenta como
el campo en donde se desarrolla el sentido y se vehicula la comunicación. Pero
es también una materia, sonora, vocal, escrita, así como una estructura, que

13
Ibid pág. 507

81
pueden funcionar fuera de sentido: como es el caso el discurso matemático y
del discurso de la sciencia.
Ahí se ve como a través de operaciones lingüísticas vaciadas de sentido, puede
extraerse un saber capaz de cambiar el real: por ejemplo, el invento de este sin
sentido que es el nombre dicho imaginario, i, raíces cuadradas de -1, es, entre
otros hechos simbólicos del mismo orden, al origen del desarrollo de la física
moderna, de la revolución tecnológica, O sencillamente del hecho que seres
humanos hayan podido ir en la luna.
Lo real, es justamente lo que, por un lado, escapa al imaginario (es lo que no
tiene imagen especular), y, por otro lado, no se refiere a lo simbólico (es
entonces lo que no se puedes decir: el misterio del mundo, lo inalcanzable del
sexo, o lo que insiste en el sufrimiento del síntoma como en la angustia).

El nudo

Con el nudo borromeo, Lacan nos introduce a una topología depurada, con.
referencias a los tres solos registros de la experiencia analítica, R S I. Esta
topología no es meno homogénea a sus anteriores desarrollos.
El nœud bo, no es una magía. Tomen un círculo de cuerda.

Le pongan en cima otro círculo, en este caso el verde.

82
Deslicen una tercera cuerda, una malla al derecho, una malla a la inversa – pasen
arriba del círculo que está arriba, y abajo del círculo que está abajo.

Cierren, y ¡el juego está hecho!

Dos a dos, los círculos están libres, pero los tres están anudados. Dos cualquiera
están anudados por el tercero. Y en este anudamiento, cada uno juega
exactamente el mismo papel.
Es lo que se necitaría para el sujeto: que para él, R S I se mantengan juntos, sin
mezclarse.

La topología del nudo borromeo

83
En efecto, para sostenerse en la “realidad humana”, aquella del discurso y del
lazo social, el sujeto necesita, a minima, de hacer mantener juntos estos tres
registros, R S I.
Pero estos tres registros son profundamente heterogéneos y no tienen nada en
común. El hecho de hablar no es suficiente para que se mantengan juntos. El
lenguaje es un malo instrumento. El Otro no existe que tachado, Dios está
muerto, el padre es profundamente defectuoso.

Todo eso da como resultado que R S I están disjuntos. Todos débiles, dirá
Lacan. Para que la cosa funcione, se necesita que el sujeto encuentre algo más;
esto puede ser construido, ready made, la “realidad psíquica” o el Edipo, dirá
Freud, un Nombre-del-Padre, dirá Lacan, pero puede ser cualquier bricolage
inventado por el sujeto. Lacan da algunos ejemplos de este cuarto círculo que
liga los otros tres.

84
De entrada, esto puede parecer complicado, este cuarto círculo y su función. De
hecho es muy simple. Tomamos el caso del síntoma que lacan explica en el
seminario “RSI”.14

14
Lacan J., El Seminario, Libro XXII, “RSI”, lección del 18 febrero 1975, en Ornicar?, n. 4, 1975, pág. 102-103

85
Un boblete S + S puede sustituirse a S para asegurar el anudamiento del nudo borromeo.
Así es que el síntoma es un Nombre-del-Padre. Se trata, nos dice Lacan, del síntoma como
nominación de lo simbólico.15

De Nombres-del-Padre, Lacan nos da otros: la angustia como nominación de lo real, la la


inhibición como nominación de lo imaginario.

Lacan, en su Seminario, El síntoma, desplega el caso de Joyce.16

15
ibid, curso del 12 de mayo 1975, en Ornicar? Nr. 5, invierno 1976, pág.66, y Lacan J., Le Seminaire, Livre
XXIII, Le sinthome, Paris, Seuil, 2008, pág. 20 y 94.
16
Lacan J., Le Seminaire, Livre XXIII, Le sinthome, op. cit., pág. 151-152.

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El imaginario no se sostiene, lo testimonia el episodio de la paliza. La obra de
Joyce, su escritura indescifrable en donde está cifrado, condensado su goce, le
sirve para reparar este defecto de anudamiento. Esta juntura es su síntoma
(sinthome), que Lacan nombra “Ego”. Del defecto original, del cual otra traza
es el enlazamiento de S e Y, dan testimonio también las epifanías en su obra.
Agregamos que Lacan se sirve del nudo bo, no desde el punto de vista
topológico, sino lógico, a partir de sus representaciones aplanadas; Como
esquema entonces para articular los goces (el sentido gozado, el goce fálico, el
goce a-sexuado, el mítico goce del Otro -goce interdicto a quien habla, al cual
se refieren goce sexual, goce femenino y goce psicótico).17

17
ibid, pág. 48, 55 y 72.

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Y más allá, Lacan nos permite de reencontrar allí la articulación con los
conceptos freudianos, comenzando con la inhibición, el síntoma y la angustia,
y con la clínica correlativa a ellos.

La topología, para una nueva clínica diferencial

Estas breves indicaciones nos dan una idea de la potencia operatoria y


conceptual de esta topología, que abre a una nueva clínica diferencial a partir
de esta simple cuestión: ¿Cómo puede arreglárselas cada sujeto para mantener
juntos R S I?
Después de haber propuesto un primer desarrollo en los “Complejos
familiares…”, Lacan rearticula su clínica diferencial en la “Cuestión
preliminar…”

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La última enseñanza de Lacan, es una clínica diferencial que engloba y abre la
precedente al infinito de los inventos de los sujetos para hacer tener juntos, bien
o mal, RSI.
A continuación una estructuración sumaria, construida siguiendo las
indicaciones que nos ha dejado Lacan. Esta clínica procede del nudo borromeo
y del saber clínico del cual Lacan ha sabido ver que él era – por su estructura –
el portador y el transmisor.

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La topología de Lacan, aquella del nudo bo, como también aquella de las
estructuras lógicas que han sido sus referencias anteriores, se apega a la clínica,
porque ella es la estructura misma de los casos. Todo eso procede de A. Todos
los hechos clínicos y todos los conceptos proceden de allá.
Esta topología es la estructura misma de la experiencia analítica y de la clínica.
Está al nosotros aprender a usarla. A los nudos, dice Lacan, ¡hay que romperse!

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Prácticas entre varios: antología de artículos Volumen 4.
Libro Digital
© Asociación Psicoanalítica de Orientación Lacaniana A.C. 2016

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