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HERMENÉUTICA

La hermenéutica es la ciencia y arte de interpretar la Biblia, esencial para discernir el mensaje de Dios y evitar distorsiones. Se basa en principios de interpretación que incluyen la lectura literal, el análisis histórico y gramatical, y la comparación de Escritura con Escritura. La correcta hermenéutica es vital para aplicar el mensaje bíblico a la vida contemporánea y prevenir interpretaciones erróneas que pueden llevar a herejías.
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HERMENÉUTICA

La hermenéutica es la ciencia y arte de interpretar la Biblia, esencial para discernir el mensaje de Dios y evitar distorsiones. Se basa en principios de interpretación que incluyen la lectura literal, el análisis histórico y gramatical, y la comparación de Escritura con Escritura. La correcta hermenéutica es vital para aplicar el mensaje bíblico a la vida contemporánea y prevenir interpretaciones erróneas que pueden llevar a herejías.
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INTRODUCCIÓN

HERMENÉUTICA: INTERPRETANDO CORRECTAMENTE LA BIBLIA

La hermenéutica puede definirse como “la ciencia y arte de interpretación bíblica”; ciencia porque tiene
normas que posibilitan un sistema ordenado, y “arte porque la comunicación es flexible, y por lo tanto, una
aplicación mecánica y rígida de las reglas a veces distorsionará el verdadero sentido de una comunicación”.
En pocas palabras, hermenéutica es la “disciplina que trata con los principios de interpretación.
La hermenéutica es esencial para una interpretación válida de la Biblia. Al hacer uso adecuado de ella,
podemos tener una mayor seguridad de estar oyendo la voz de Dios, y no la voz de la cultura, o nuestra propia
voz.

Razones para practicar una hermenéutica apropiada


Una de las razones por las cuales debemos practicar la hermenéutica apropiada es con la finalidad de discernir
el mensaje de Dios. Un sistema hermenéutico cuidadoso puede ser muy útil para discernir de manera apropiada
lo que Dios dice en su Palabra, mediante manos y mentes humanas. Así, la hermenéutica nos protege de la
utilización indebida de las Escrituras, que podría llevarnos a distorsionarla para nuestro propio interés. Eso es
posible porque la hermenéutica adecuada provee la estructura conceptual para interpretar correctamente por
medio de una exégesis cuidadosa.
Una segunda razón es para evitar o disipar equívocos o perspectivas y conclusiones erróneas sobre lo que
enseña la Biblia.
Finalmente, una tercera razón para practicar la hermenéutica apropiada es para ser capaces de aplicar el
mensaje de la Biblia a nuestra vida. De acuerdo con Carnell, podemos usar términos y expresiones de una de
estas tres maneras: con solo un sentido (unívocamente), con diferentes significados (equivocadamente), y con
un significado proporcional: en parte, la misma; en parte, diferente (analógicamente). Si aplicamos esta
clasificación a la Escritura, entonces podemos decir que su mensaje puede ser tanto unívoco, como equívoco,
o analógico.
Siendo así, entidades como ángeles, demonio, Dios, Jesucristo, etc., tendrían el mismo sentido para Pablo y
Juan, que para nosotros (comprensión unívoca). Por otro lado, términos como león y serpiente pueden
aplicarse tanto a Jesucristo como a Satanás, dependiendo de la circunstancia (equívoco). Las evidencias de
esto las encontramos en 1 Pedro 5:8 y Apocalipsis 5:5; 20:2 y Juan 3:14.
Además, la Biblia usa expresiones en las que se percibe relación de correspondencia o semejanza entre cosas
y/o personas distintas (analogía). Es el caso, por ejemplo, de la afirmación “vosotros sois la luz del mundo”
(Mateo 5:14). Considerando que, a lo largo de los tiempos, las personas siempre poseían o poseen algún
sistema de iluminación (antorcha, vela, lamparita, lámpara, linterna, etc.), entonces esa analogía es
comprensible. Obviamente, un sistema hermenéutico correcto es extremamente útil en la explicación de
términos unívocos, equívocos y analógicos.

Una tarea desafiante


Sostener la idea de un Dios que se revela en un texto escrito no fue algo desafiante para el cristianismo en el
primer milenio y medio de su historia. De hecho, en virtud de su origen judío, el cristianismo primitivo estaba
habituado a reconocer la autoridad de los documentos escritos como Escritura, o sea, los cristianos creían que
la revelación y voluntad de Dios estaban registradas en materiales escritos que servían para el culto y para las
1
necesidades morales de la comunidad de la fe. “La noción de que la autoridad residía en lo que después se
llamó Escrituras del Antiguo Testamento nunca fue cuestionada en la comunidad cristiana primitiva”.
Pero, en la actualidad, hablar de la revelación divina no es una tarea fácil. Afirmar hoy en día que la Biblia
fue dada por Dios, y que por eso difiere de cualquier otro texto, requiere justificaciones y explicaciones muy
bien fundamentadas, las cuales son poco aceptadas especialmente en sociedades escépticas y secularizadas.
Sin embargo, a pesar de argumentos muy bien estructurados que se puedan ofrecer, la creencia en la revelación
de Dios al ser humano requiere fe. Pero, como McGowan se apresura a afirmar, eso no significa tratar al
cristianismo como anti-intelectual o racionalmente inconsistente, al borde de un “ciego fideísmo”. Después
de todo hay varias obras que tratan de la temática de la racionalidad de la fe cristiana, y lo hacen con una
consistencia admirable.
En última instancia, como afirma Duncan Ferguson, la fe es una pre-comprensión necesaria para interpretar
correctamente la fe cristiana.
Eso no significa, bajo ninguna hipótesis, que necesariamente haya oposición entre un estudio literario o
histórico de la Biblia y la fe. Todavía, como destacado por Ferguson, evidencias históricas pueden hasta
sugerir la actuación de Dios en los eventos, “Pero no pueden suplir la experiencia personal de confianza y
compromiso con el Señor resucitado”. Así, para la comprensión y práctica de una hermenéutica bíblica, se
hace necesario el debate con relación a la Cristocentricidad de la Escritura, con vistas a que la confianza y el
compromiso personales del lector contemporáneo, sean efectivas.
Al cerrar esta breve reflexión es importante recordar que el desafío de la lectura y comprensión de la Biblia
es tal, que los cristianos deben encararlo con cuidado y esmero; después de todo, están delante de un texto
diferenciado, la auto-revelación de Dios. Y, en ese sentido, el teólogo G.C. Berkouwer afirmó que “no hay
cuestión más significativa en toda la teología y en toda la vida humana que la naturaleza y la realidad de la
revelación”. Así, los “cristianos siempre creyeron que la Biblia es la Palabra de Dios”. Y con esto entienden
que “ella tiene su origen en la actividad reveladora del Dios personal de quien ella habla […] y por la cual él
se comunica con sus criaturas que él hizo”.

2
CAPÍTULO 1
¿QUÉ ES LA HERMENÉUTICA BÍBLICA?

La hermenéutica bíblica es el estudio de los principios y métodos de la interpretación del texto de la Biblia. El
propósito de la hermenéutica bíblica es ayudarnos a saber cómo interpretar, entender y aplicar correctamente
la Biblia. 2 Timoteo 2:15 ordena a los creyentes a usar bien la palabra de verdad: "Procura con diligencia
presentarte a Dios aprobado, como obrero que…usa bien la palabra de verdad". Y esto en cierto sentido es
hermenéutica.

Leyes de la hermenéutica.
1. La primera ley es que la Biblia debe interpretarse literalmente. Hemos de entender la Biblia en su sentido
normal o claro, a menos que el pasaje obviamente esté destinado a ser simbólico o si se usan figuras literarias.
La Biblia dice lo que significa y significa lo que dice. Por ejemplo, cuando Jesús habla de haber dado de comer
a "los cinco mil" en Marcos 8:19, la ley de la hermenéutica dice que deberíamos entender de manera literal el
número cinco mil. Había una multitud de personas hambrientas que sumaban cinco mil y un salvador
milagroso los alimentó con pan y pescado verdadero. Cualquier intento de "espiritualizar" el número de
personas, o negar un milagro literal, es hacer una injusticia con el texto e ignorar el propósito del lenguaje, el
cual es comunicar.
Algunos intérpretes cometen el error de intentar leer entre las líneas de la Escritura, para inventarse
significados o interpretaciones que realmente no están en el texto. La hermenéutica bíblica nos mantiene fieles
al significado que pretendía darse de las Escrituras y nos aleja de simbolizar versículos bíblicos que debemos
entender literalmente.

2. Una segunda ley fundamental de la hermenéutica bíblica, es que debe haber una interpretación histórica,
gramatical y contextual de los pasajes.
Interpretar un pasaje históricamente, significa que debemos tratar de entender la cultura, los antecedentes y la
situación que originó el texto. Por ejemplo, para entender plenamente el viaje de Jonás en Jonás 1:1-3,
debemos investigar la historia de los asirios en relación con Israel.
Para interpretar un pasaje gramaticalmente, se necesita seguir las reglas de la gramática y reconocer las
diferencias del hebreo y del griego. Por ejemplo, cuando Pablo escribe en Tito 2:13 "nuestro gran Dios y
salvador Jesucristo", las reglas de la gramática dicen que las palabras Dios y salvador son términos paralelos
y ambos están en unión a Jesucristo; en otras palabras, Pablo claramente llama a Jesús "nuestro gran Dios".
Interpretar un pasaje contextualmente, implica considerar el contexto de un versículo o de un pasaje cuando
se intenta determinar el significado. El contexto incluye los versos que están antes y después del texto, el
capítulo, el libro y, en un sentido más amplio, toda la Biblia.
Por ejemplo, muchas declaraciones confusas en el libro de Eclesiastés tienen un sentido más claro cuando se
mantienen en el contexto. El libro del Eclesiastés está escrito desde la perspectiva terrenal, mencionada como
"debajo del sol" (Eclesiastés 1:3). De hecho, la frase debajo del sol, se repite alrededor de 30 veces en el libro,
estableciendo el contexto para todo lo que es "vanidad" en este mundo.

3. Una tercera ley de la hermenéutica bíblica, es que la Escritura siempre es la mejor intérprete de la Escritura.
Por esta razón, siempre comparamos la Escritura con Escritura, cuando se intenta determinar el significado de
un pasaje. Por ejemplo, la condenación de Isaías respecto al deseo de Judá de buscar la ayuda de Egipto y de

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poner su confianza en una fuerte caballería (Isaías 31:1), estuvo motivada, en parte, por orden expresa de Dios
de que Su pueblo no fuera a Egipto a buscar caballos (Deuteronomio 17:16).
Algunas personas evitan el estudio de la hermenéutica bíblica, porque equivocadamente creen que limitará su
capacidad de aprender nuevas verdades de la Palabra de Dios o que apagarán la iluminación del Espíritu Santo
respecto a las Escrituras. Pero sus temores no tienen fundamento.
La hermenéutica bíblica es acerca de cómo encontrar la correcta interpretación del texto inspirado. El
propósito de la hermenéutica bíblica es que nos protege de hacer una mala aplicación de las Escrituras o de
tener una inclinación a cambiar nuestra comprensión de la verdad. La Palabra de Dios es verdad (Juan 17:17).
Queremos ver la verdad, conocer la verdad y vivir la verdad lo mejor que podamos, y es por eso que la
hermenéutica bíblica es vital.

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CAPÍTULO 2
LA HERMENÉUTICA Y LA EXÉGESIS BÍBLICA

1. INTRODUCCIÓN
La hermenéutica: Es la ciencia de interpretar correctamente la Biblia usando el método histórico-gramático,
tomando en cuenta el impacto directo del contexto en el cual se dio la Palabra de Dios. Del verbo Gr.
Hermeneúo = interpretar. (Hermes, mitología griega) Cf., Hch. 14:11-15
EXÉGESIS: Se encarga de estudiar y de buscar ¿Cuál es el significado original del Texto bíblico?
HERMENÉUTICA: Estudia y busca que se entienda ¿Cuál es el significado del Texto hoy?

2.- FASES DE LA INTERPRETACIÓN:


Escudriñamos la Biblia para:
OBSERVAR: La Palabra de Dios para conocer lo que dice ¿Qué dice?
INTERPRETAR: La Palabra de Dios para entender lo que dice ¿Qué significa?
APLICAR: La Palabra de Dios para vivir lo que dice ¿Qué debo hacer?

PROPÓSITO FUNDAMENTAL DE LA HERMENÉUTICA:


Obedecer la Santa Palabra de Dios.
No es el mero conocimiento de la Escritura.
Leer la Biblia es bueno, estudiarla es mejor, vivirla es excelente

3. IMPORTANCIA (Pr. 30:5-6)


¿Por qué es importante la Hermenéutica?
Porque las Escrituras pueden ser interpretadas erróneamente. Una interpretación errada puede llevar a herejías
destructivas y por lo tanto a malas prácticas. En el Siglo V antes de Cristo, ya era necesario interpretar las
Escrituras, ¿será necesario hacerlo hoy? (Nehemías 8:8)
En los tiempos de Jesús ya habían errores en la interpretación (Ver Mateo 22:29) ¿Existirán errores hoy? Por
eso el apóstol Pablo nos insta a ser siervos que “usan bien la Palabra de Verdad”, o como dice la NVI “que
interpreta rectamente la palabra de verdad”.
Así como se puede usar bien la palabra, se puede usar mal, ¿o no? El apóstol Pedro reconoce que en su tiempo
habían personas que abiertamente torcían las Escrituras (2 Pedro 3:16)
Hechos 6:2, 4. Según Pedro, el siervo de Dios debe persistir y enfocarse en: La oración y El ministerio de la
Palabra
Esdras 7:10. Esdras (sacerdote y escriba del AT) es definido como un erudito en las Escrituras, y él estableció
4 aspectos en la hermenéutica:

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Preparar el corazón.
Investigar en la Palabra de Dios.
Cumplir o aplicar la Palabra del Señor en su propia vida, y
Enseñar en el pueblo de Dios, los estatutos y decretos del Señor.
2 Timoteo 3:16-17. Pablo, el gran hermeneuta del NT. Estableció los propósitos de la Escritura inspirada, para
dar como resultado un creyente maduro “enteramente preparado para toda buena obra”: Enseñar, reargüir,
corregir e instruir en Justicia

4.- CONCEPTOS TEOLÓGICOS RELEVANTES

Teología : Es la ciencia de Dios. Del Gr. Teos = Dios, y Lógos = Palabra, estudio, tratado. Es el estudio de la
doctrina de Dios: Persona, Obra y Palabra. Es la madre de las ciencias (edad Media) Es la reflexión sobre la
fe.

Biblia: Del Gr.(Griego) Biblión que significa libro. “Es la Palabra de Dios dada en el lenguaje de los hombres
y dentro de la historia” (George Eldon Ladd) No es una enciclopedia ambulante, ni un libro mágico. Tiene su
propio tema: La historia de la redención del hombre.

Revelación:
Del Gr. Apokaluptein. Significa descorrer el velo para mostrar algo nuevo, que hasta allí, había estado oculto
en el pasado. Implica que Dios existe, que puede ser conocido y que se comunica. General (creación) y
Especial (Sagradas Escrituras, Autorrevelación).

Inspiración: La Biblia es “soplada” por el aliento de Dios. Se refiere a la preservación de la revelación de


Dios en forma escrita, La Biblia es de autoría divina. El Espíritu Santo la inspiró, preservó y canonizó

Iluminación: Teológicamente se refiere al ministerio del Espíritu Santo, que capacita a los creyentes para
entender y aceptar la Escritura como la verdad de Dios (Jn. 14:26; 16:13; 1 Co. 2:12-14; 2 Pd. 1:19-21). El
Espíritu Santo es el agente en la reflexión teológica. Él inspiró el Texto y nos ilumina para entenderlo. “El
Espíritu Santo no es un sustituto del estudio bíblico, el Espíritu Santo hace que nuestro estudio bíblico sea
efectivo” (nuestro maestro y guía).
Cosmovisión: Es la forma en que vemos a Dios, su palabra, el mundo y a nosotros mismos. Es la perspectiva
histórica propia desde la cual leemos la realidad que nos circunda. Está condicionada por factores internos y
externos (cultura, personalidad etc.).

Contextualización: Es el proceso de transportar el mensaje de la Escritura hasta nuestros días, sin violentar
su sentido original, pero propiciando ahora el mismo impacto que tuvo en los oyentes primarios. Nuestro
contexto histórico es totalmente distinto al contexto histórico de la Escritura. No se trata de imponerle

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significado a la Escritura (Eiségesis). Diálogo entre las fronteras histórico – contextuales. Es el intento de
devolverle la frescura a la Biblia aquí y ahora.

5.- LA BIBLIA Y SU TRANSFONDO.


Es el libro más singular en toda la literatura humana que la llamamos Biblia (Gr. Biblion) escrita en un período
de aproximadamente 1500 años por alrededor de 50 autores (hagiógrafos = escritores sagrados), en tres
idiomas (Hebreo y Arameo AT, Griego NT), en tres continentes (Asia menor, Europa y África), dos pactos
(AT, NT), con 66 libros canónicos, 39 y 27.
Canon judío: Ley, Profetas y los Salmos. Cf., Lc. 24:27, 44-46. Características: Inerrante, infalible e
inmutable. Contexto cultural es de Oriente: más contemplativa que reflexiva. Autor: El Espíritu Santo.
Creo que George Eldon Ladd, ha proporcionado la definición más simple, clara y a la vez profunda de lo que
es la Biblia o Sagrada Escritura. “Es la Palabra de Dios, dada en lenguaje de los hombres y dentro de la
Historia” En ésta definición se destacan tres aspectos que es preciso explicar:
Es la Palabra de Dios: Es la palabra de Dios, no sólo contiene la Palabra literal de Dios. Es de inspiración
divina. Por ello es autoritativa y normativa para todos los hombres y todos los tiempos.
Dada en Lenguaje humano: La Biblia no tiene un lenguaje angelical. Fue escrita en idiomas conocidos y
dialectos comunes y populares. Por ello la Biblia usa lenguaje antropomórfico (antropomorfismos)
Dentro de la Historia: Es revelación intrahistórica. Cristo se encarnó no solo en un cuerpo humano; además
se encarnó en una cultura; en suma… en la historia (Hb. 1:1-4; Jn. 1:1-4, 14; 1 Jn. 1:1-4)
La Biblia es la revelación especial –escrita- de Dios Y básicamente cuenta de tres aspectos fundamentales de
esa revelación divina:
¿Quién es Dios? Su Persona: La Biblia es teísta, habla de un Dios personal (no impersonal como la filosofía
oriental)
¿Qué ha dicho Dios? Su Mensaje: Siendo el centro de la revelación escrita de Dios: el Evangelio del Reino de
Dios que entroniza al Rey de Reyes y Señor de Señores, para toda la eternidad: Jesús nuestro Señor
¿Qué ha hecho Dios? Su Obra: Desde la creación hasta la consumación de los tiempos. Siendo la más
trascendente obra, la realizada en el Calvario para nuestra redención. Y luego en la tumba, en la resurrección,
la victoria sobre la muerte, para nuestra esperanza y seguridad eterna
Su énfasis: el amor de Dios. El tema de la Biblia es la historia de la redención del Hombre. El propósito de la
Biblia es dar testimonio suficiente acerca de lo que Dios ha hecho en función de esa redención. Por eso se dice
también que la Biblia es el registro escrito de los actos redentores de Dios.
Sin embargo, más importante es el Dios de la Palabra que la misma Palabra, porque el fin es propiciar un
encuentro salvífico entre el hombre pecador y el Dios santo, por medio de Jesucristo como Señor y Salvador
(Jn. 14:6; 17:3; Rom. 5:1)
La Biblia no es el fin en sí misma; es el medio. Los creyentes no somos bibliólatras ni fetichistas. Amamos la
Palabra porque ella revela al Dios de la Palabra que finalmente se encarnó en Cristo para ser nuestro Sustituto
perfecto. Ella da testimonio de Él (Jn. 5:39) Cf., Dt. 6:1-9. La manera de honrar la Palabra de Dios es
obedeciéndola y pregonándola.
Esdras 7:10 revela el propósito y aplicación de la Escritura: humillación; investigación; aplicación;
divulgación.

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CAPÍTULO 3
LA EXÉGESIS EN CUATRO PASOS

¿Qué es exégesis?
Exégesis viene de la palabra griega exago que significa extraer, sacar, llevar o conducir fuera. Hacer una
exégesis es hacer un análisis bíblico para sacar a la luz o extraer el verdadero significado de un texto o pasaje
de las escrituras.

¿Por qué es importante estudiar exégesis?


Es importante estudiar exégesis para:
– Conocer mejor la Palabra de Dios.
– Descubrir el mensaje que el Señor ha querido comunicar al hombre
– No poner la opinión propia por encima del significado verdadero de un texto o pasaje.
– Ayudarnos a conocer mejor al Señor Jesús ya que Él es el mensaje central de las Escrituras
Ejemplos de una incorrecta interpretación:
Deuteronomio 22:5 -Sobre el vestuario (¿Puede una mujer usar pantalón o no?)
Mateo 19:23 – Sobre la riqueza (¿Puede un cristiano ser rico o no?)

4 Pasos de la exégesis:
Analizar el contexto original en el que fue escrito el texto
Analizar el significado lingüístico del texto
Interpretar el texto bíblicamente y teológicamente
Aplicar el mensaje en el contexto en que vivimos

1.- ANALIZAR EL CONTEXTO ORIGINAL EN EL QUE FUE ESCRITO EL TEXTO


Análisis del contexto histórico: Buscar información con respecto al autor, el año en que fue escrito el texto,
información acerca de los destinatarios, el idioma, la cultura, etc. Esta información se consigue en la
introducción del libro en un comentario bíblico, o en una biblia de estudio, al principio del libro.
Análisis del contexto literario: El texto a estudiar es:
Profecía Isaías, Jeremías, Oseas.
Ley Pentateuco.
Poesía Proverbios, Salmos.
Historia I y 2 Reyes, Hechos.
Sabiduría Eclesiastés, Job.
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Evangelios Mateo, Marcos, Lucas, Juan.
Epístolas Corintios, Efesios, Gálatas.
Apocalíptica Daniel, Ezequiel, Apocalipsis.
Narración Evangelios, Historia.

El texto, contiene figuras literarias tales como:


 Símil. Es una comparación en la que se usa el adverbio “como” Ejm. 1 Pd. 1:24
 Metáfora. Es una comparación donde una cosa representa otra. Ej. Jn. 15; 10:9. Mt. 5:13. Stg. 3:6
 Personificación o Prosopopeya. Dar características humanas a ideas, objetos o animales. Ej. Is. 55:12;
1 Co. 15:55; 1 Pd. 4:8; Slm. 85:10-11
 Antropomorfismo. Atribuir a Dios características humanas. Es. 8:31
 Expresión Idiomática. Forma propia o característica de un idioma. Forma particular de hablar. Hch.
2:42
 Eufemismo. Forma decorosa de hablar. Es la sustitución de una palabra o expresión que pudiera ser
culturalmente ofensiva, por otra que no lo es. Ej. 1 Sam. 24:3 (cubrir sus pies, Hb = desahogarse,
satisfacer una necesidad natural o fisiológica) Mt. 18:17 (gentil y publicano, perro y traidor)
 Hipérbole. Es el uso de la exageración para enfatizar una enseñanza. Ej. Jn. 21:25; 1 Co. 13:[Link].
6:41-42 El Sermón del Monte Núm. 13:34. Dt. 1:28.
 Ironía. Expresión sarcástica que significa lo opuesto, para resaltar el sentido verdadero. E.. 1 Ry.
18:27; 2 Co. 11:5; 12:11; 11:13. Job. 12:2
 Merismo. Expresión que incluye dos ideas en contraste, cuyo objetivo es expresar un todo. (Ej. Slm.
139:2
 Diatriba. Método argumentativo de auto preguntas y respuestas (Ej. Jesús en el Sermón del Monte y
Pablo en Romanos)
 Sinécdoque. Cuando la parte se pone por el todo o viceversa. Ej. 1 Co. 11:26; Hch. 24:5
 Metonimia. Cuando se pone la causa por el efecto o la señal o símbolo por la realidad que indica el
símbolo Ej. Lc. 16:29; Jn. 13:8; 1 Jn 1:7
 Alegoría. Consta de varias metáforas unidas, representando cada una de ellas realidades
correspondientes. Ej. Jn. 6:51-65; Is. 5:1-7; Slm.80:8-13
 Fábula. Es una alegoría histórica poco usada en la Escritura. Ej. 2 Ry. 14:9
 Enigma. Es un tipo de alegoría pero de difícil interpretación. Ej. Jue. 14:14; Pr. 30:24
 Tipo. Es un tipo de metáfora que no consiste solo en palabras sino en hechos, personas u objetos que
proyectan un significado futuro. Ej. Jn. 3:14; Mt. 12:40; Rom. 5:14; Hb. 9:11-28; 10:6-10
 Símbolo. Representa una cosa o hecho por medio de otra cosa o hecho familiar que arroje luz sobre
el significado del concepto original. Ej. Ap. 5:5; 6:2 cf., Mt. 10:16; Mt. 16:19 cf., Lc. 1:69 Rom.
6:3-4; 1 Co. 11:23-26
 Parábola. Es una narración alegórica que usa símbolos terrenales y conocidos para ilustrar verdades
celestiales y eternas. Ej. 18:1-7; Mt. 13:3-8; Lc. 15:1ss: 18:10-14.
 Antítesis. Contraponer dos conceptos opuestos para resaltar la verdad. Ej. Dt. Cp. 27-33: 30:15; Mt.
7:13-14; Mt, cp. 24-25; 2 Co. 6:8-10
 Proverbio. Dicho común o adagio. Ej. Pr. 1:2-6; Lc. 4:23; Mr. 6:4; 2 Pd. 2:22
 Acróstico. Versos. Ej. Slm. 119: 111 y 112; 23 y 34; Lam y Jer. (Ichthus = pez)
 Paradoja. Declaración opuesta a la opinión común. Ej. Mt. 16:16; [Link] 12:46ss
El contexto en la historia de la redención: Definir qué papel juega el texto con respecto al plan de salvación.

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2.- ESTUDIO DE LA SEGUNDA REGLA DE UNA EXEGESIS:
Análisis lingüístico del texto
– a. Estudio del aparato textual (variante en los manuscritos).
Son las notas al pie de la página que se encuentran en los manuscritos antiguos. La mayoría de los nuevos
testamentos en griego tienen estas notas.
– b. Estudio de la semántica (significado de las palabras).
Analice el contexto inmediato donde se encuentra la palabra.
Analice el léxico (uso del diccionario).
Uso de concordancias para revisar los versículos donde aparece la palabra
Programa de computadoras que tienen estudios completo de palabras
– c. Estudio de la morfología (formas de las palabras). Tiene que ver con el tiempo, modo, casos de los
sustantivos y adjetivos, y cualquier otra forma de análisis morfológico que afecte la comprensión del pasaje.
– d. Estudio de la sintaxis (estructura de la oración). Se analiza las cláusulas y frases, y la relación que
existe entre ellas.
Nota: El segundo paso concluye con la realización de una propuesta personal de traducción del texto en
estudio, con una explicación de por qué se tradujo así.

3.- INTERPRETAR EL TEXTO BÍBLICAMENTE Y TEOLÓGICAMENTE:


1. Haga un resumen del mensaje principal del texto. Pregúntese:
– ¿Cuál es el mensaje principal del versículo o pasaje?
– ¿Qué entendieron aquellos que escucharon este versículo por primera vez?
– ¿Qué significado tenia para ellos?
2. Haga una interpretación teológica y bíblica del texto o pasajes. En este paso debe entenderse el significado
del pasaje en el contexto de la Biblia como un todo. Pregúntese:
– ¿Cuáles son las inquietudes teológicas que surgen?
– ¿Hay algo en el texto que parece contradecir algún otro pasaje bíblico?
– ¿Parece contradecir alguna doctrina importante?
– ¿Qué enseña acerca de Jesús y de la salvación?
Nota: El pasaje de estudio debe compararse con otros pasajes y doctrinas bíblicas, a fin de armonizar la
enseñanza del versículo o pasaje de estudio a todo el contenido bíblico. Examine los pasajes paralelos, pasajes
relacionados con el tema, leer comentarios y libros de teología sistemática, ver la relación del texto o pasaje
con Jesús y la salvación.

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4.- APLICAR EL MENSAJE EN EL CONTEXTO EN QUE VIVIMOS:
1. Reflexionar respecto de nuestro ambiente social. Pregúntese:
– ¿Qué está pasando en la sociedad en general?
– ¿Cuáles son las corrientes de pensamiento en el mundo y en su país?
– ¿Qué está sucediendo en su comunidad?
– ¿Qué está sucediendo en la iglesia?
– ¿Qué está sucediendo en la familia?
– ¿Qué está sucediendo en nuestras propias vidas?
– ¿Qué es lo importante que la gente debe de escuchar del versículo o pasaje que se analiza?
– ¿Cómo la gente lo interpreta o debe de interpretarlo?
2. Buscar aplicaciones prácticas para el vivir diario. El análisis del texto o pasaje debe producir cambios en
la vida. Pregúntese:
– ¿Qué debo hacer para responder a las verdades de este pasaje?
– ¿Qué dice el texto o pasaje sobre las responsabilidades como cristiano?

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CAPÍTULO 4
MÉTODOS DE ESTUDIO DE LA BIBLIA

Muchas veces nos preguntamos después de un buen sermón cómo fue posible para el predicador encontrar
tanta riqueza en el texto bíblico. Nos hace sentir “culpables” por no estudiar la Biblia de la misma manera y
de no tener las mismas habilidades para descubrir por uno mismo las mismas enseñanzas. Por otro lado,
también nos frustramos cuando algún predicador muestra falta de sentido y profundidad en su exposición, y
experimentamos una “santa indignación” cuando alguno se atreve a predicar sin la debida preparación.
Considerando que la mayoría de los cristianos quieren estudiar la Biblia y exponerla de una manera adecuada,
pero sin saber cómo, y que otros no lo hacen porque no se sienten motivados, se PRESENTAN algunos
métodos sencillos para el estudio de las Sagradas Escrituras e incentivarnos a rescatar de ella el máximo de
tesoros, y estar preparados para exponerla adecuadamente en un sermón o en una clase bíblica. “El buen
predicador no sólo debe saber estudiar él mismo la Biblia sino hacer que otros la estudien”.[1]

Métodos de estudio de la Biblia: “Fueron halladas tus palabras y yo las comí –dijo el profeta-; y tu palabra
me fue por gozo y por alegría de mi corazón” (Jeremías 15: 16). “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!”
–exclamó el poeta- (Salmos 119: 103). Según Howard Hendricks, destacado educador y conferencista, entre
las actitudes hacia el estudio bíblico se encuentra la etapa “fresas con crema”, es decir, se estudian y transmiten
las verdades de la Biblia con gozo.[2] Ahora bien, para que el estudio de las Sagradas Escrituras sea realmente
un deleite es necesario ser metódicos, tener un continuo espíritu de oración y de investigación y considerar
que toda verdad bíblica gira en torno a la persona y la obra de Jesús y la perspectiva del gran conflicto.[3] De
igual manera se debe reconocer que la Biblia es su propio intérprete. “Escudriñad las Escrituras –exhortó el
Salvador-, ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5: 39; cf. Lucas 24: 27). Esta metodología se conoce
en general como método histórico-gramatical o método histórico-bíblico.[4]
Los principales métodos de estudio de la Biblia que nos pueden conducir a obtener material espiritual de alta
pureza para sermones o clases bíblicas contundentes se pueden resumir como sigue:

Método devocional
“Bienaventurados los que leen” (Apocalipsis 1: 3). Jamás deberían estudiarse las Sagradas Escrituras sin
oración. El estudio de la Biblia y la oración son prácticas inseparables. Todo estudioso de las Escrituras debería
iniciar su actividad con una plegaria solicitando la guía y la iluminación del Espíritu de Dios, pues sólo quienes
siguen la luz ya recibida pueden esperar recibir la iluminación adicional del Espíritu Santo (Juan 16: 13, 14;
1 Corintios 2: 10-14).[5]
En este método se selecciona una breve porción de la Biblia y con oración se medita en ella hasta que el
Espíritu manifieste cómo pueda aplicarse la verdad descubierta en la propia vida. La oración será vital en éste
y en todos los métodos mencionados más adelante. A fin de no ser subjetivos en nuestra aplicación recordemos
que la correcta aplicación de las Escrituras en la vida personal depende de la interpretación adecuada del texto
bíblico. Mucha subjetividad puede resultar peligrosa. “Aquel a quien fuese mi palabra, cuente mi palabra
verdadera” (Jeremías 23: 28; cf. 2 Pedro 1: 20, 21). “Sin la dirección del Espíritu Santo, estaremos
continuamente expuestos a torcer las Sagradas Escrituras o a interpretarlas mal… Cuando el Libro de Dios se
abre sin oración y reverencia… el enemigo se posesiona de los pensamientos y sugiere interpretaciones
incorrectas”.[6]

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Se debe memorizar un versículo clave del estudio. “Aunque la memorización de la Escritura parece haber
pasado de moda, en muchos círculos permanece como parte importante del estudio bíblico”[7]. “Cada día,
varias veces, se deberían consagrar unos momentos dorados y preciosos a la oración y al estudio de las
Escrituras, aunque sólo fuese para memorizar un texto, para que en el alma haya vida espiritual”[8].
Finalmente se debe expresar por escrito una aplicación personal. La meta final de todo estudio bíblico es
su aplicación. El estudio personal de la Palabra de Dios no es de valor hasta que aplicamos las verdades
descubiertas en nuestras propias vidas y circunstancias. Mediante la aplicación los rayos de luz de la Palabra
de Dios son proyectados sobre el creyente a fin de que responda favorablemente al mensaje, fortaleciendo la
salud espiritual y favoreciendo el crecimiento y madurez cristiana. Debería emplearse el tiempo suficiente
para saturarse del significado del texto y responder personalmente a la Palabra de Dios. Una aplicación
apropiada muestra la relevancia de las enseñanzas espirituales de las Escrituras en la vida diaria de las personas
y de la iglesia. De igual forma, la lectura devocional diaria y personal proporcionará al predicador temas para
sus sermones y clases bíblicas y le hará descubrir fuentes de riqueza espiritual en lugares insospechados.[9]
Las Escrituras tienen su cabeza en el cielo y sus pies sobre la tierra. Es tarea del estudiante, del predicador o
del instructor bíblico unir ambos mundos a través de un estudio minucioso. “Debemos tomar un versículo y
concentrar el intelecto en la tarea de discernir el pensamiento que Dios puso en ese versículo para
nosotros”.[10]Además “debemos procurar mirar con los ojos de quienes vivieron hace siglos y oír con sus
oídos cuando se les dirigía el mensaje bíblico”.[11]

Método de cualidades del carácter


“Un carácter formado a la semejanza divina es el único tesoro que podemos llevar de este mundo al
venidero”.[12] Una meta del cristiano es desarrollar un carácter como el de Cristo y este método nos ayudará
a reconocer qué rasgos deben ser fortalecidos o evitados. Se debe seleccionar una cualidad del carácter que se
quiera adquirir o dejar de lado en la experiencia personal y se investiga qué dice la Biblia al respecto. Se
escogen las referencias bíblicas más importantes. Podemos echar mano de una buena concordancia o de algún
buen diccionario bíblico. Al igual que en el método anterior se memoriza un texto clave del estudio y se
expresa por escrito una aplicación personal.

Método histórico-biográfico
La Biblia es un libro histórico. Narra la vida y la historia de diversos personajes relacionados con eventos y
circunstancias de importancia. “Las vidas relatadas en la Biblia son biografías auténticas de personas que
vivieron en realidad. Desde Adán hasta el tiempo de los apóstoles, a través de sucesivas generaciones, se nos
presenta un relato claro y escueto de lo que sucedió en realidad y de lo que experimentaron personajes
reales”.[13] Si se quiere entender la Biblia se deben entender las historias que enseña desde el punto de vista
del contexto histórico y cultural en que se desarrollaron. Este método nos permitirá descubrir qué fue lo que
hizo que un individuo tuviera éxito o fracaso en la vida y cómo las acciones desarrolladas en torno a él o ella
influenciaron en sus decisiones y desenlaces.
Se investigan todos los versículos que se relacionen con un personaje de interés en las Escrituras, considerando
aspectos físicos y psicológicos de su vida, obra, familia, carácter, actitudes, fortalezas, debilidades, etc. Se
puede estudiar su relación con otros personajes bíblicos y cómo es mencionado a los largo de las Escrituras,
de igual manera que el contexto histórico y socio-cultural. Memorizar un texto clave. Expresar por escrito una
aplicación personal ayudará a desear imitar sus virtudes y evitar sus defectos y resultará en madurez espiritual
al conocer la actitud de Dios hacia el personaje en estudio.

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Método temático: “En su vasta esfera de estilo y temas, la Biblia tiene algo para interesar a cada mente y
atraer cada corazón… En las verdades más sencillamente enunciadas se encierran principios tan altos como
el cielo y que abarcan la eternidad”.[14] Se elige un tema o tópico bíblico o algún sub-tema de interés presente
en las Escrituras (Por ejemplo: Tema o tópico: La oración; Sub-tema: La oración de Jesús, La oración
intercesora). El tema se puede obtener de un libro, del Antiguo o del Nuevo Testamento o de toda la Biblia.
Pensar en algunas preguntas (de tres a cinco está bien) respecto al tema elegido de las que se quisiera tener
respuestas. Se estudian en forma sistemática, minuciosa y precisa todas las referencias al tema que puedan
encontrarse en las Escrituras. Una Biblia de estudio con referencias o índice temático y una buena
concordancia serían muy útiles. Se pueden usar palabras sinónimas del tema elegido.
Este método es útil para estudiar alguna doctrina, enseñanza o profecía de la Biblia y es uno de los más fáciles
de convertir en un sermón o clase bíblica. Este tipo de sermón se conoce como sermón temático, evangelizador
o doctrinal. Esta ventaja ayuda al estudiante o maestro bíblico y al predicador a entender que la base y la
autoridad de sus ideas y de su sermón o clase bíblica son las verdades de la Escritura. A fin de cuentas, el
estudioso de la Biblia debe ser “retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda
exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (Tito 1: 9).
Primero se estudian los textos por separado y luego como conjunto. Se reúnen y comparan todos los versículos
relacionados con el tópico seleccionado y se escogen aquellos que respondan las preguntas elaboradas. Se
organizan las conclusiones en un bosquejo ordenado lógicamente que permita compartir el estudio con otras
personas en un sermón o una clase bíblica. Se memoriza un versículo clave y se expresa por escrito una
aplicación personal.

Método de estudio de palabras, de términos o terminológico


Las palabras en las Escrituras son importantes (cf. Mateo 5: 18). “Si bien los escritores de la Biblia emplearon
sus propias palabras al escribir las Escrituras, fueron guiados divinamente en la elección de esas
palabras”[15] (cf. Jeremías 1: 5). Con el fin de comprender apropiadamente los profundos significados de
muchos pasajes de las Escrituras debemos hacer un cuidadoso análisis de las palabras que se hayan usado. El
propósito último de este tipo de estudio es entender con precisión lo que el autor quería comunicar con el uso
de cierta palabra en un determinado contexto. Para que la Escritura se comunique con nosotros, necesitamos
observar el texto en tres niveles: entender adecuadamente las palabras usadas, luego entender el co-texto
(oraciones, párrafos y capítulos que rodean al texto) y finalmente, el contexto (histórico, social, cultural).[16]
Se selecciona alguna palabra importante de las Sagradas Escrituras y se investiga su definición o significado
y cuántas veces y de qué manera es usada en diferentes contextos en la Biblia. “El significado etimológico de
las palabras requiere una cuidadosa consideración; y el estudio de los idiomas bíblicos es de una utilidad
incalculable”.[17] Se indaga su significado en el idioma original (hebreo y/o arameo, en el Antiguo
Testamento, o griego, en el Nuevo) y cómo se aplica en los versículos los que se menciona o qué quiso decir
el escritor bíblico con la palabra que usó. Son de utilidad varias versiones de la Biblia, un buen diccionario
bíblico o una buena concordancia. Se memoriza un texto clave y se expresa por escrito una aplicación personal.

Método de estudio y análisis de un pasaje o un capítulo


No debemos olvidar que las cosas que quedaron registradas en las Sagradas Escrituras tienen como propósito
nuestra enseñanza, amonestación y corrección (Romanos 15: 4; 1 Corintios 10: 11; 2 Timoteo 3: 15-17). Con
este propósito en mente se debería abordar el estudio de pasajes, capítulos o libros enteros.
“En el estudio diario, el método que consiste en examinar un versículo tras otro es a menudo utilísimo. Tome
el estudiante un versículo, concentre la mente para descubrir el pensamiento que Dios encerró para él allí, y
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luego medite en él hasta hacerlo suyo. Un pasaje estudiado en esa forma, hasta comprender su significado, es
de más valor que la lectura de muchos capítulos sin propósito definido y sin que se obtenga verdadera
instrucción” (La Educación, p.).
En esta modalidad de estudio se escoge un pasaje o un capítulo de las Escrituras que sea de interés personal.
Familiarizarse con él leyéndolo por lo menos cinco veces, ojalá en versiones diferentes, será de mucho
provecho. En este sentido, se debe escoger una versión de la Biblia que sea fiel al significado contenido en los
idiomas originales. Se puede profundizar el estudio del pasaje desglosándolo versículo por versículo, incluso
palabra por palabra, hasta dominar cada detalle de su contenido y su tema principal. “El descubrimiento del
tema de un pasaje es una de las primeras tareas”.[18] A fin de hallar el principal tema del pasaje, es necesario
estudiar el texto con diligencia. “Recuérdese siempre que el texto es sólo un pequeña parte del todo y el autor
bíblico nunca tuvo la intención de que el texto se considerara de manera independiente del resto de lo que
dijo”.[19]
Se deben plantear preguntas al texto respecto de su contenido y escribir un resumen de la idea central que se
halla encontrado (cf. Hechos 8: 32-35). También se pueden descubrir referencias cruzadas, comparar con otros
pasajes o capítulos bíblicos e incluso parafrasear el texto (expresarlo con palabras propias) o ponerle un título
propio. El estudio de la gramática, la construcción de frases, palabras claves, los párrafos precedentes y
siguientes, y el enlace de la idea del pasaje con la del resto del libro, será de gran utilidad. De igual manera,
se debe determinar el género literario que usa el autor: narrativa, poesía, parábola, alegoría, proverbio, salmo
o profecía. A pesar de ello no se debe olvidar que la Biblia es un libro primariamente literal.[20] Finalmente,
se memoriza un versículo clave y se expresa por escrito una aplicación personal.

Método de estudio y análisis de un libro: Aunque el conocimiento del libro completo debe preceder al
trabajo en cualquiera de sus partes, hay porciones de la Biblia que no pueden ser entendidas de una manera
apropiada sin hacer referencia a su marco histórico y cultural y al explicar las Escrituras, sección tras sección,
la congregación recibe la capacidad de comprender el significado y propósito que el texto quiere comunicar.
Considerando el propósito mencionado en el método anterior, se selecciona un libro bíblico de interés y se lee
varias veces, de preferencia en versiones distintas, hasta tener un panorama general y más amplio del mismo,
descubriendo y dominando su contenido y su tema o mensaje principal. Se investiga por quién y en qué época
fue escrito; se estudia lo relacionado con la historia, la geografía, la cultura, el arte, el ambiente político, etc.,
del período en que ese libro fue escrito. La arqueología, la antropología y la historia pueden contribuir a
comprender el significado de un texto. Se pueden utilizar diccionarios, comentarios y/o concordancias para
aumentar la comprensión sobre el libro elegido.
Se puede tomar notas del contenido narrativo, doctrinal y/o teológico del libro y escribir un resumen de los
contenidos y temas expuestos. Realizar un bosquejo del libro –introducción, tema, subtemas, conclusiones-
puede ser de utilidad. Este método resulta mejor después de haber estudiado y analizado cada capítulo. Para
finalizar, memorizar un texto clave y expresar por escrito una aplicación personal.

Conclusión: “El estudio de las Sagradas Escrituras es el medio divinamente instituido para poner a los
hombres en comunión más estrecha con su Creador y para darles a conocer más claramente su voluntad”[21].
En estos últimos días de la historia de este mundo Dios tendrá un pueblo que sostendrá sólo la Biblia como
fundamento de todas sus doctrinas y reformas. Por tanto, concluimos junto con Pablo: “Procura con diligencia
presentarte ante Dios aprobado, como obrero (estudiante, maestro o predicador) que no tiene de qué
avergonzarse, que usa (estudia, expone y predica) bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2: 15; énfasis
añadido).

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