EMDR
El método de Desensibilización y Reprocesamiento mediante movimientos oculares o EMDR (Eyes
Movement Desensitization and Reprocessing) es una psicoterapia integrada reconocida por la APA
desde 1998 como método eficaz para el tratamiento del trauma. En el año 1987 la Dra. Francine
Shapiro observa durante un paseo cómo sus ojos se movían de un modo particular cuando estaba
pensando en una serie de asuntos preocupantes. De esta forma, descubrió que los movimientos
oculares voluntarios reducían la intensidad de la angustia de los pensamientos negativos. A partir de
esta observación, comenzó a estudiar el efecto de los movimientos oculares espontáneos en el
cerebro y desarrolló todo el modelo que supone la base actual del EMDR.
Estudios controlados en víctimas de la guerra de Vietnam (Shapiro, 1989), abusos, accidentes,
víctimas de catástrofes, indican que EMDR es el método de elección en TEPT (trastorno por estrés
postraumático). Actualmente existen más estudios controlados sobre EMDR que en cualquier otro
método. Las investigaciones indican que el método EMDR es altamente efectivo y de resultados
duraderos (Blore, 1997; Silver y Rogers, 2001; Nadler, 1996; Graham, 2004)
También se usa EMDR para aliviar la angustia y/o la fobia de hablar en público, para mejorar el
rendimiento en el trabajo, en los deportes y en las interpretaciones artísticas.
Existen múltiples investigaciones acerca de cómo funciona el EMDR a nivel neurológico, si bien el
papel específico que juegan los movimientos oculares en la acción terapéutica sigue siendo motivo
de controversia . Algunos investigadores (Stickgold; Christman y Garvey, 2000) han señalado la
relación existente entre el EMDR y el sueño MOR, caracterizados ambos por un rápido movimiento
ocular. La relación entre el sueño MOR y los procesos de memoria está constatada desde hace
tiempo; así, una de las hipótesis sobre las funciones del sueño es que se trataría de un mecanismo de
revisión, borrado y procesamiento de recuerdos. A favor de esta hipótesis, hay evidencia
experimental que demuestra que una tarea recién aprendida se recuerda mejor si tras las sesiones de
aprendizaje se le permite al sujeto dormir algunas horas. Según estos autores el EMDR induciría
cambios en la activación regional del cerebro y en la neuromodulación, similares a los produciría el
sueño MOR.
El cerebro es un sistema complejo compuesto de una variedad de estructuras que se encuentran
tanto en el hemisferio derecho como en el izquierdo. Una serie de modelos plantean que la EB
alterna acrecienta la comunicación entre el cerebro izquierdo y el derecho. El rápido y potente fluir
del procesamiento con EMDR intensifica la comunicación constante de todas las estructuras
cerebrales interconectadas, facilitando la integración hemisférica. El Dr. Stickgold (2002), propone
que el flujo de información desde el hipocampo (que almacena información) a la neocorteza (que
analiza la información) es direccionalmente inverso en EMDR de la misma manera que ocurre
durante la fase del sueño REM permitiendo al cerebro reevaluar información congelada en un
sistema que se encontraba abrumado en el momento del evento traumático. Chemtob (2002)
basándose en las investigaciones de Le Doux, plantea que el EMDR facilita el movimiento de la
información desde donde puede estar “atascada" -sistema límbico (amígdala)- hasta la corteza
frontal, donde puede llegar a ser accesible para el reprocesamiento .
Es salientable que este abordaje terapéutico está guiado por el modelo de procesamiento adaptativo
de la información (PAI) que desarrolló la autora del mismo para contextualizar el procedimiento en
un marco teórico comprensivo y que se explicará con más detalle. Este sistema de reprocesamiento
adaptativo consigue que los recuerdos traumáticos se reprocesen, traduciéndose en cambios
positivos en el afecto, creencias, sensaciones corporales y otros indicadores de los elementos del
suceso almacenados en la memoria. Se aprende la utilidad de la experiencia, se almacena la
emoción apropiada y se encamina de forma adecuada al paciente en el futuro. El protocolo del
tratamiento completo involucra dianas de eventos pasados, presentes y futuros y se estructura en 8
fases de tratamiento que se abordan desde la conceptualización del caso y la planificación del
tratamiento hasta la resolución adaptativa y la capacitación del suceso a afrontar de forma
adaptativa las situaciones presentes y futuros retos.
Como hemos indicado, la base teórica del EMDR es el Sistema de Procesamiento Adaptativo de la
Información (PAI), un modelo neurobiológico funcional .
Shapiro (2004) propuso tres principios que estructuran el cuerpo de su modelo El primer principio
hace referencia a la existencia de un sistema de procesamiento de la información intrínseco al
sistema neurobiológico humano que procesa la información, de forma innata, promoviendo
resoluciones adaptativas ante situaciones de estrés, el PAI.
Tras el desequilibrio que produce una situación estresante en una persona, estos recursos internos
favorecen la vuelta al estado de equilibrio (tanto fisiológico como emocional y cognitivo). 2
El segundo principio hace referencia que un acontecimiento traumático o un estrés persistente
durante una fase de desarrollo vital puede interrumpir ese sistema de procesamiento innato. Cuando
experimentamos un hecho que nos genera un gran impacto emocional, el correcto funcionamiento
se ve alterado. La razón de que un acontecimiento angustioso sea capaz de provocar un error en el
procesamiento y almacenamiento de los recuerdos no está clara. Una buena hipótesis es la que
atribuye a la adrenalina el papel causal del fallo. Es un hecho conocido que las situaciones que
ponen en riesgo la integridad física o la vida (como por ejemplo sufrir una agresión sexual o ser
víctima de un accidente), incrementan considerablemente la secreción de adrenalina por parte de las
glándulas suprarrenales. Según esta hipótesis, el nivel anormalmente alto de adrenalina alteraría el
equilibrio químico del Sistema Nervioso Central y bloquearía su capacidad para procesar
correctamente los nuevos datos. Debido a ello, el cerebro almacenaría lo sucedido de una forma
incorrecta.
Las personas que están traumatizadas por vivencias no procesadas son vulnerables a la
hiperactivación y a la hipoactivación fisiológica y con frecuencia oscilan entre estos dos extremos,
ya que su margen de tolerancia es más estrecho y tienden a desregularse a causa de las variaciones
normales en la activación fisiológica.
Para poder procesar las situaciones pasadas sin resolver y devolverlas al pasado, la persona tiene
que mantenerse dentro de los márgenes de tolerancia, en esa zona óptima de activación fisiológica.
Cuando se produce una activación excesiva y se excede el margen de tolerancia, se interrumpe el
procesamiento de la información emocional relacionada con el suceso traumático o el factor de
estrés y se almacena de modo disfuncional. Estos recuerdos traumáticos se mantienen en un sistema
de memoria implícito (hemisferio derecho) y a corto plazo que mantienen las respuestas
emocionales y fisiológicas de estrés, no desplazándose al sistema explícito (hemisferio izquierdo)
que ayuda a obtener una narración adaptativa de la vivencia.
El tercer principio que propone la autora, es que la combinación de las 8 fases del protocolo
estándar de EMDR y los movimientos oculares con la atención dual, reparan el equilibrio del
sistema de reprocesamiento adaptativo de la información, reiniciando el procesamiento bloqueado y
resolviendo la resolución adaptativa del mismo. EMDR le devuelve a esa ventana de tolerancia
donde la persona puede volver a ser eficaz en el procesamiento de la información a través del
trabajo con el acceso a los elementos del recuerdo traumático y la estimulación bilateral.
Descripción del protocolo estándar de 8 fases de EMDR
1. Fase 1: Historia del paciente
1.1.1. En esta fase se procede a recoger la información sobre la historia del paciente, con el fin de
identificar los recuerdos pasados que provocan la sintomatología actual que presenta. También será
importante identificar los estímulos que en el presente disparan el malestar así como recursos
internos y externos del paciente y su capacidad de aprendizaje para desarrollar conductas
adaptativas en el futuro. Otro objetivo de esta fase es identificar si se han producido agrupaciones
de recuerdos. Se trata de recuerdos que se han almacenado en la memoria, conectados entre sí por
compartir características semejantes. Si se selecciona adecuadamente un recuerdo de esta
agrupación y se reprocesa, se puede dar un efecto de generalización para el resto de recuerdos
conectados de manera que se reprocesan por este efecto.
2. Fase 2: Preparación del paciente
2.1.1. El objetivo central es que la persona esté preparada para procesar las dianas (recuerdos
traumáticos) que se eligieron en la fase anterior y/o aquellas que puedan surgir durante el proceso.
Se centra la atención en la descripción del proceso y técnicas de afrontamiento para preparar al
paciente de la manera más adecuada para el tratamiento. Las técnicas que le enseñaremos en esta
fase para que se sienta seguro serán: la señal de stop, para podrá utilizar si la perturbación le
resultara excesiva, el lugar seguro, un lugar imaginario que le inspire tranquilidad y al que
accederemos entre sesiones; el uso de metáforas, etc.
Fase 3: Evaluación
2.1.2. En la fase uno ya se seleccionó el conjunto de recuerdos a procesar, estableciendo un
orden a través de la conceptualización del caso y la planificación del tratamiento. Por lo tanto, en
esta fase se va a guiar al paciente a que acceda al recuerdo a tratar. Empezaremos identificando la
imagen más representativa del recuerdo, la creencia negativa que tiene el paciente sobre sí mismo
en relación con esa imagen y la creencia positiva asociada a esa imagen. Además estableceremos la
Validez de la Cognición Positiva (VOC) que es una escala de 1 a 7 y el SUD que es la Escala de
Unidades de Perturbación Subjetiva, siendo ésta la escala de medición de la cognición negativa con
valores de 0 a 10. Además identificamos las emociones que surgen al unir la cognición positiva con
la imagen del recuerdo.
2.1.3. Fase 4: Desensibilización
En esta fase se accede al target y se estimula la red de la memoria produciéndose las
conexiones con redes más adaptativas partiendo de la exposición a la imagen, la
cognición negativa, las emociones y sensaciones y avanzando hasta la resolución
adaptativa a través de ciclos de estimulación bilateral (24 a 30 movimientos en cada
serie) de la atención. Esta fase durará hasta que el SUD (medición de la perturbación
de la imagen en la actualidad) baje a un valor de cero, es decir, que el recuerdo ya no
produzca ninguna perturbación en el paciente.
La EB puede ser a través de movimientos oculares bilaterales, a través de tonos
auditivos alternos, a través de tapping (golpecitos bilaterales en manos, rodillas y
hombros), o a través de la estimulación sensorial que proporciona el aparato de
vibración táctil.
Fase 5: Instalación
Como se ha comentado anteriormente, cuando el SUD del recuerdo llega a 0 para el
paciente, éste está preparado para iniciar la siguiente fase de instalación. El objetivo
fundamental de esta fase es conectar la creencia positiva con lo que queda del
problema pasado, de manera que el recurso positivo que le provee esta creencia
positiva a la persona se enlace con el antiguo problema. Se trata de una ampliación
del procesamiento que facilita la generalización de los efectos del tratamiento con
una integración completa de una nueva perspectiva sobre la red de recuerdos diana
(Leeds, 2011).
Fase 6: Chequeo corporal
Se le pide que esté atento a sensaciones de tensión o perturbación, pero también si
nota sensaciones positivas en el cuerpo mientras mantiene el recuerdo y la CP en su
mente.
Los residuos corporales de ansiedad se reprocesan con series similares a las de la
fase 4 (entre 24 a 30 movimientos completos en cada serie) partiendo del recuerdo,
la CP y la sensación de malestar, hasta que ésta se desvanece.
Si surgen sensaciones positivas, también se refuerzan con series breves de EB (de 4 a
6 movimientos completos), para potenciar el resultado.
2.1.4. Fase 7: Cierre
El objetivo de esta fase es el cambio de estado del paciente, deteniendo el
procesamiento focalizado. El cierre es necesario tanto si la sesión se ha completado
con SUD=0 y VOC=7, como si se ha quedado incompleta.
Si el SUD no ha llegado a 0 y hemos consumido el tiempo de la sesión, se considera
sesión incompleta y se introducen ejercicios de relación y estabilización para que el
paciente se pueda marchar de la sesión en un adecuado estado. En este sentido se
puede recurrir al Lugar Seguro para bajar la activación o a cualquier otra estrategia
con la que el terapeuta esté familiarizado.
Fase 8: Reevaluación
En esta fase, el terapeuta realiza un seguimiento del procesamiento que se realizó en
la sesión anterior, revisando las cosas que ha observado entre las sesiones. Puede
haber observado algunos cambios, aparecido nuevos insights, recuerdos,
sensaciones, pensamientos, imágenes o emociones, o haber tenido algún sueño
significativo. Si la sesión fue incompleta, se tendrá que reanudar el procesamiento de
la diana.
* EB:
Para reforzar e instalar: pocas tandas (15 seg aprox)// Para el reprocesamiento: 30
segundos