EL COMPROMISO DE LOS JÓVENES
EN EL MÉXICO ACTUAL
Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se
asciende a la libertad.
Diego Luis Córdova, pensador colombiano.
Les saludo cordialmente el día de hoy, maestros, maestras, jurado, compañeros, y público
presente. Soy _______________________________ estudiante del
____________________ en la escuela Secundaria “Gilberto Castellanos Tenorio” de Ajalpan,
Puebla; en esta occasion he venido para hablarles de un asunto de suma importancia para
nuestra actualidad.
¿Cuál es el compromiso de nosotros los jóvenes en el México actual? Hay muchas
respuestas para esta pregunta; una de ellas se puede resumir en una palabra: educación. La
educación, que desarrolla las cualidades del ser humano al máximo, que lleva a una
sociedad hacia el futuro y el progreso; ese complejo ideal que es a la vez derecho y
obligación.
¿Derecho? Se ve y se lee a menudo en los medios de comunicación que muchos jóvenes
dejan la escuela. Pero no lo leamos y escuchemos en las noticias; salgan a la calle y cuenten
cuántos jóvenes ven de 18, 15, 12 hasta de 10 años que trabajan. Estamos acostumbrados a
ignorar estas realidades incómodas, pero aunque sea por un día, salgan y cuenten a los
jóvenes y jovencitas que deberían estar en la escuela, pero no están ahí, y yo les digo que
no van a poder sacar cuentas. ¿Saben por qué? Porque son incontables. Dense cuenta: ¡es
una realidad!
La mayoría de los niños que entran a la primaria no llegan ni a la preparatoria. ¿Por qué?
Hay varias razones para esto. Una de ellas es que los jóvenes prefieren trabajar, que a la
primera oferta de trabajo van tras ella. Ellos son jóvenes que ya quieren ganar su dinero y
gastarlo como ellos quieran, crecer y ser independientes. “¡Qué irresponsables!”, pensarán
ustedes “¡Qué ingenuos!”.
Pero en esto no toda la culpa se dirige a ellos. ¿Cómo convences a un adolescente que pase
los siguientes 10 años de su vida sentado en un aula, cuando podría empezar a ganar dinero
ahora? ¿Cómo lo convences de que esa espera vale la pena cuando muchos profesionistas
con carrera y título están desempleados? ¿Cómo lo apartas de la tentación de vivir sólo el
aquí y el ahora, cuando en un país con crisis y violencia el mañana es incierto?
Pero si algunos adolescentes abandonan sus estudios por voluntad, hay muchos otros que lo
hacen por necesidad. Aquí en México hay mucha pobreza, desgraciadamente, y es un
problema que ha existido desde hace años y muchos jóvenes, aunque lo quisieran, no
podrían estudiar porque necesitan mantenerse a ellos mismos y a veces hasta a sus familias.
¿Y qué hay de los adolescentes que lo tienen todo, que no tienen que trabajar porque a sus
padres les alcanza el dinero, que tienen acceso a los mejores recursos, a Internet, a
libros…? ¿Cuál es su excusa? Lo tienen todo y no lo aprovechan. Dejan a un lado lo que es
importante, de lo que depende su futuro, por cosas que sólo los satisfacen al momento. Esto
incluye la vida social, los juegos, y hasta los vicios y adicciones, entre otras cosas.
Al día de hoy la tecnología hace cosas increíbles: teléfonos con wifi, ipads, consolas de
videojuegos o drones. Y sí, son maravillosas; y todo padre quisiera que sus hijos tengan lo
mejor… Pero, ¿vale la pena si los jóvenes se desvelan toda la noche para pasar el próximo
nivel de un videojuego? ¿Les compran celulares a sus hijos para que se la pasen en las
redes sociales en vez de atender las clases y hacer su tarea? ¿Y qué pasa con el muchacho
que se va toda la noche de fiesta? Se la pasa saliendo todo el tiempo y no se interesa por su
educación.¿Es que jamás tendrá un alto?
Mamás, papás: sus hijos no necesitan unas vacaciones de lujo, ni la última consola de
videojuegos, ni que les den dinero sin limite; lo que realmente necesitan son figuras de
autoridad, guías que les hagan darse cuenta de las cosas importantes de la vida, que los
preparen para el futuro.
“Ah, bueno, pero esto no es mi culpa”, pensarán algunos de ustedes “Yo sí atiendo bien a
mis hijos”. Quizá como individuos no todos podamos ser culpados, pero como sociedad
todos somos responsables.
¡Padres, ustedes como autoridades deben enseñarles a terminar todo lo que empiezan! ¡Les
deben enseñar a conseguir sus metas!
Jóvenes, ¡no pierdan la mejor oportunidad de la vida! ¡No es sólo una obligación, sino un
derecho que cada joven debe recibir y cumplir!
Me despido con una historia que encierra una reflexión final. Una noche un joven fue a un
concierto de piano. Al escuchar al talentoso pianista el joven quedó encantado de su arte, y
cuando terminó el concierto, se le acercó y le dijo: “Yo entregaría toda mi vida por tocar como
tú”. Y él le respondió: “pues eso hice, entregué toda mi vida para tocar como lo hice esta
noche”.
Gracias.
“Tus valores definen quién eres realmente. Tu identidad real es la suma total de tus valores”
Es un placer para mi estar esta mañana con ustedes y aprovecho para dirigirles un cordial
saludo al jurado calificador y a todos los presentes, soy
_______________________________ estudiante del ____________________ en la escuela
Secundaria “Gilberto Castellanos Tenorio” de Ajalpan, Puebla; y me encuentro aquí para
exponer ante ustedes un tema imprescindible: La relevancia de los valores humanos en la
sociedad.
Los valores humanos son asunto de todos los días, y vivir poniéndolos en práctica es
requisito indispensable para formar buenos seres humanos. No basta con ser bueno un solo
día. Diariamente se nos pide elegir entre la ganancia personal y la justicia, entre la
conveniencia propia y la honestidad, entre el egoísmo y la solidaridad.
A lo largo de los años los valores se han transmitido de unas generaciones a otras. De
padres a hijos, de maestros a alumnos a través de la enseñanza y el ejemplo. Valores ¿algo
perdido? Si se transmitían de generación en generación ¿en qué generación se quedaron?
¿En qué pupitre están escondidos? Si a diario vivimos bombardeados por mensajes que nos
ofrecen una imagen atemorizante del mundo: noticias negativas sobre la violencia, la
delincuencia, la violencia de género, la contaminación y la incertidumbre sobre el futuro.
El mundo de hoy es un lugar complicado y confuso, lleno de opiniones contradictorias y
mentiras. Todos quisiéramos vivir en un mundo más honesto y más justo y los primeros
pasos para lograrlo inician en casa, con la educación de los hijos. Un valor se realiza, se
hace pleno, cuando se convierte en un hábito, pero… qué pasa cuando mamá o papá me
dicen di siempre la verdad, obedece a tus padres, y en un momento tan cotidiano de la vida
llega alguien a buscarlos y me piden que diga que ¡no están! ¿Qué hago? ¿Obedezco o digo
la verdad?
Hemos visto hasta qué punto la falta de honestidad puede deteriorar la situación de un país,
la mentira, la simulación de diversas acciones para ocultar la realidad de un hecho se han
vuelto cada vez más comunes y muchas personas piensan que pueden ser buenos medios
para progresar, sin darse cuenta que en realidad impiden el progreso y la solución de
problemas.
Nadie es igual a nosotros…pero en el fondo, todos compartimos la misma naturaleza
humana, las mismas posibilidades. La intolerancia política, social y religiosa ha conducido a
guerras y matanzas que han cobrado millones de vidas a lo largo de la historia. El hecho de
que alguien sea distinto a nosotros no nos amenaza ni nos pone en peligro, sólo nos revela
una perspectiva diferente del mundo. ¡No discrimines!
Ser tolerante no solo implica soportar las diferencias, es aceptarlas con amor, comprensión y
entusiasmo por aprender de ellas. ¡Respeta! El respeto debe ser la regla de convivencia en
todos los ámbitos sociales. No se trata sólo de respetar, sino también de de darte a respetar.
La escuela es el ámbito idóneo para promover que se asimile este valor en varias
dimensiones: aprecio por las diferentes creencias, igualdad de derechos sin distinción de
género, edad, raza, religión o situación económica. Maestros, padres de familia, ¡ayúdennos
a rescatar esos valores! ¡A demostrar que no se han perdido, que siguen aquí aunque ante la
mayoría pasen desapercibidos!
La divulgación de los valores parten de un principio de reciprocidad: dar lo mejor de nosotros
mismos y estar preparados para recibir lo mejor de los demás. En un mundo ideal ninguna
persona haría daño a otra; ese es un mundo al que debemos aspirar. Ése es el mundo que
no sólo yo quiero y necesito, es el que todos necesitamos.
GRACIAS
“Educar en la igualdad y el respeto es educar contra la violencia”
Buenos días jurado calificador y a todas las personas que me honran hoy con su
presencia, mi nombre es _____________________________, curso el
______________ en la Escuela Secundaria “Gilberto Castellanos Tenorio”
ubicada en Ajalpan Puebla; y estoy frente a ustedes para conversar un tema de
gran relevancia: “La igualdad de género”.
Hoy en día hablar de género resulta de fundamental importancia por su impacto
en el desarrollo de hombres y mujeres, en la construcción de sociedades más
justas y respetuosas de la dignidad humana.
La historia nos ha dado múltiples muestras de discriminación, especialmente
sobre las mujeres, cuyo origen se encuentra en estereotipos sexuales y
culturales. Estos han repercutido de manera determinante en la falta de
oportunidades para el desarrollo de las mujeres, así como para mantenerlas
expuestas y sujetas a la violencia emocional, económica, sexual y física. Superar
estos problemas es una labor que exige atención desde distintos frentes: político,
jurídico y, desde luego, cultural y educativo.
Reconocer la igualdad en derechos implica dos condiciones: la igualdad de
oportunidades y la creación de condiciones para que esas oportunidades puedan
aprovecharse por igual.
La igualdad de oportunidades de hombres y mujeres no siempre se cumple en la
realidad cotidiana; el principio de igualdad entra en contradicción con las
creencias sobre lo que debe ser un varón o una mujer, con prácticas muy
concretas de exclusión hacia unos y otras, con formas de ejercer el poder, con
usos y costumbres de cada cultura. Todo ello afecta de manera directa, y con
frecuencia desequilibrada, el ejercicio de derechos y la satisfacción de
necesidades, especialmente de las mujeres.
Desde mi punto de vista la equidad significa partir del reconocimiento de que
todas las personas somos iguales en dignidad y derechos y, por tanto, que todas
deberían tener garantizadas las mismas oportunidades para orientar su vida en la
forma que ellas mismas decidan y estar a salvo de privaciones graves.
En nuestra Constitución el principio de igualdad ante la ley ha inspirado la
formulación de artículos que protegen a amplios grupos de la sociedad que por
distintas razones se encuentran en situaciones de vulnerabilidad; tal es el caso de
las mujeres que, aun constituyendo la mitad de la población de nuestro país, han
visto restringidos varios de sus derechos por décadas. Por sólo mencionar
algunos ejemplos, el rezago educativo es más alto en ellas y siguen siendo las
principales víctimas de la violencia, incluso en países de primer mundo.
Por esta razón los progresos en materia de igualdad de oportunidades no siempre
dependen de la riqueza de un país, ni del grado de desarrollo humano del mismo,
pues se trata de transformaciones relacionadas con la cultura, las creencias y el
uso del poder, por eso se dice que no es suficiente con garantizar derechos como
el acceso a la educación o a servicios de salud pública para que exista equidad
en el desarrollo de hombres y mujeres; es necesario generar cambios en nuestro
pensar y actuar.
Todas las personas, y en particular padres y madres podemos tomar acciones
concretas para que los adultos del mañana crezcan libres de estereotipos, puedan
desarrollar su potencial y no se vean limitados por su género. Para hacer esto
durante los años críticos de la primera infancia propongo las siguientes acciones
que pueden contribuir a redefinir los roles de género, a transformar gradualmente
las normas sociales y creencias que sustentan las desigualdades.
Los invito a reflexionar y comprometerse con al menos una de estas seis
acciones. Entre todos, podemos hacer la diferencia:
1. Dar el ejemplo como padres y madres, compartiendo las responsabilidades de
cuidado y las tareas domésticas. Las personas que crecen en hogares donde
ambos, padres y madres; comparten las responsabilidades laborales y familiares
y donde se respetan mutuamente, tienen mayores probabilidades de reproducir
relaciones equitativas en su vida adulta.
2. Incentivar juegos, juguetes y libros no sexistas que no segreguen y categoricen
espacios, temas, actividades y roles para niños y niñas.
3. Asegurar que tanto niñas como niños aprendan y gradualmente tomen
responsabilidades relacionadas con el cuidado, el orden y la limpieza, así como
tomar decisiones, liderar iniciativas, expresar sus opiniones y resolver problemas
apropiados para su edad.
4. Oponerse a cualquier burla sexista, comentario peyorativo o que refuerce roles
estereotipados de género, desde preguntarle a un niño de 4 años cuantas novias
tiene, hasta reírse de él porque tiene miedo o criticar a una niña porque se
muestre dominante.
5. Incentivar a las niñas en el aprendizaje de diferentes ramas de la ciencia y
enfrentar los sesgos inconscientes de que el estudio y aprendizaje no son para
ellas.
6. Brindar oportunidades para que las niñas tomen riesgos y realicen actividades
físicas (trepar, reptar, arrastrarse, hacer equilibrio). Sobreproteger a las niñas e
insistir en que tengan cuidado -en vez de incentivarlas a que superen su temor y
desarrollen coraje como se hace con los varones- porque se las piensa frágiles y
temerosas les enseña a evitar actividades fuera de su área de comodidad y no las
prepara para ser protagonistas de su vida.
El construir sociedades igualitarias donde las mujeres y hombres no crezcan en
desventaja y tengan las mismas oportunidades empieza por casa.
Comprometámonos hoy para apoyar a ampliar las aspiraciones de cada persona,
a que desarrollen las aptitudes y habilidades para perseguirlas y a alcanzar sus
ambiciones. GRACIAS.
“Tus hábitos se convierten en tus valores, tus valores se convierten en tu destino”
Les saludo cordialmente a todos los presentes: jurado calificador, maestras y maestros y
compañeros. Mi nombre es _______________________________ curso el
____________________ en la escuela Secundaria “Gilberto Castellanos Tenorio” de Ajalpan,
Puebla. Estoy frente a usted para reflexionar entorno el tema:” La juventud y sus valores”.
Juventud, rimbombante palabra que resalta sobre las demás etapas de la vida del ser
humano. Reconocidos autores han aludido a ella como una “etapa divida”. Los jóvenes
somos muy preciados y valiosos, ¿por qué? Por la única y sencilla de razón de poseer esa
chispa que nos contagia del entusiasmo y devoción que nos caracteriza. Somos valiosos
porque portamos las ideas innovadoras del presente y seremos los profesionales preparados
en el futuro para lograr los cambios necesarios en nuestro país.
Por otro lado, es triste ver como día a día la energía y entusiasmo de la juventud va cayendo
en un vacío, está sumamente dañada y corrompida, esto según los moralistas. Estas
personas moralistas nos juzgan y señalan culpables sin piedad. No culpemos a las
amistades, no culpemos a la escuela, no culpemos a los gobernantes, ¡NO! En la mayoría de
los casos los principales responsables de nuestras conductas negativas es la familia, que no
ha asumido aún el verdadero rol en la vida delos hijos.
Formo parte de la ya mencionada juventud, soy testigo a diario del comportamiento de
algunos jóvenes. De que muchos carecen de respeto, integridad moral, ética,
responsabilidad, entre otros. Es impactante estar en contacto con ese tipo de
comportamiento. Me preguntó; ¿es normal para ellos comportarse de esta manera?, ¿actúan
así en sus hogares?, ¿sus padres no les inculcaron valores y principios? A diario me digo:
esto no puede estar pasando. No recae en la juventud la responsabilidad de saber lo que es
bueno y malo. Es en el hogar que, papá y mamá deben inculcar estos valores y
continuamente reforzarlos. Pero muchos jóvenes carecen de un hogar íntegro, sus hogares
son disfuncionales, están solos en la calle y no tienen quien les modele, o sea, ejemplo de
valores positivos.
El comportamiento de los jóvenes es visto por los adultos como inaceptable, pero me
pregunto: ¿los adultos practican lo que predican?, ¿será ésta la causante de la crisis de
valores que vivimos? La sociedad está formada por todos: niños, jóvenes y adultos. Así que
todos deberíamos ya predicar la moral con compromiso. Reforcemos el núcleo familiar al
igual que otros aspectos de nuestra vida cotidiana. Ya la escuela cumple su parte, y todos
debemos esforzarnos, nuestra juventud lo merece.
Respeto, responsabilidad, civismo, compromiso, justicia y confianza, valores de fácil
adquisición. Propongamos que los padres se involucren más en las actividades de sus hijos.
Inviertan tiempo, compartan en familia. Apoyen sus preferencias y gustos. Como por ejemplo
actividades recreativas: baile, canto, o deportes. Apoyen la participación de sus hijos en
organizaciones escolares y cívicas. Ambas apoyan y ofrecen a nuestros jóvenes la
oportunidad de desarrollar sus talentos para el bien de nuestra escuela y país. Practiquen
junto a ellos sus pasatiempos. Jamás elijan por sus hijos. Tomen la tarea de saber que
realmente quieren ser en un futuro, aconséjenlos o mejor aun simplemente escúchenlos.
Para finalizar reitero que la juventud es una etapa que se va, pero se recuerda por siempre.
Los valores se inculcan desde la niñez y se vive con ellos para siempre, estos forman parte
esencial en todas las facetas de nuestra vida. Yo quiero un mejor país y sé, que, si cada uno
de nosotros aportamos tan solo un granito de arena, en tan regocijante causa, lograremos
ese México tan soñado y anhelado. GRACIAS.