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Mensaje del III Domingo Ordinario

El documento es una liturgia del III Domingo del Tiempo Ordinario, que incluye la intención del arzobispo de confiar en la Divina Providencia y compartir bendiciones con la comunidad. Se presentan lecturas bíblicas que enfatizan la conversión y el llamado de Jesús a seguirlo, así como una reflexión sobre la importancia de estar unidos a Dios y la comunidad. La celebración culmina con oraciones y la invitación a vivir en la luz de Cristo.

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Temas abordados

  • Cántico nuevo,
  • Mensajero de la Palabra,
  • Gloria,
  • Primera carta a los corintios,
  • Evangelio,
  • Comisión Arquidiocesana,
  • Educación,
  • Caridad,
  • Conversión,
  • Jesús
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Mensaje del III Domingo Ordinario

El documento es una liturgia del III Domingo del Tiempo Ordinario, que incluye la intención del arzobispo de confiar en la Divina Providencia y compartir bendiciones con la comunidad. Se presentan lecturas bíblicas que enfatizan la conversión y el llamado de Jesús a seguirlo, así como una reflexión sobre la importancia de estar unidos a Dios y la comunidad. La celebración culmina con oraciones y la invitación a vivir en la luz de Cristo.

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  • Jesús

ENSAJER

M
O
A
D

PA L A B R
LA
E

21 de enero de 2024
III Domingo del Tiempo Ordinario
Año 24 No. 1147
Liturgia de las horas: 3a. Semana del Salterio

“El Reino de Dios ya está cerca”


(Mc 1, 15)
1
Intención de nuestro Arzobispo para el mes de
ENERO
Confiar en la Divina Providencia para recibir las
gracias necesarias que nos ayuden a santificar la
vida y compartir las bendiciones recibidas con los
hermanos de la comunidad.

Por ser Domingo del Tiempo Ordinario utilizamos el color verde.

RITOS INICIALES

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 95, 1.6


Canten al Señor un cántico nuevo, hombres de toda la tierra,
canten al Señor. Hay brillo y esplendor en su presencia, y
en su templo, belleza y majestad.

ENTRADA
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.

SALUDO
La gracia y el amor de Jesucristo, que nos llama a la con-
versión, estén con todos ustedes.
Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL
El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la
Eucaristía, nos llama ahora a la conversión. Reconozcamos,
pues, que somos pecadores e invoquemos con esperanza
la misericordia de Dios. (Silencio).

2
Señor, ten misericordia de nosotros.
Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.


Y danos tu salvación.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone


nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.

Señor, ten piedad.


Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.


Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.


Señor, ten piedad.

GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres
que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te
bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo
del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad
de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende
nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú
Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en
la gloria de Dios Padre.
Amén.
3
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, dirige nuestros pasos de ma-
nera que podamos agradarte en todo y así merezcamos en
nombre de tu Hijo amado, abundar en toda clase de obras
buenas. Por nuestro Señor Jesucristo …

LITURGIA DE LA PALABRA
Del libro del profeta Jonás 3, 1-5. 10

En aquellos días, el Señor volvió a hablar a Jonás y le dijo:


“Levántate y vete a Nínive, la gran capital, para anunciar
ahí el mensaje que te voy a indicar”.

Se levantó Jonás y se fue a Nínive, como le había mandado


el Señor. Nínive era una ciudad enorme: hacían falta tres
días para recorrerla. Jonás caminó por la ciudad durante
un día, pregonando: “Dentro de cuarenta días Nínive será
destruida”.

Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se


vistieron de sayal, grandes y pequeños. Cuando Dios vio
sus obras y cómo se convertían de su mala vida, cambió de
parecer y no les mandó el castigo que había determinado
imponerles.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

4
Del Salmo 24

R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad


de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos
en ti nuestra esperanza. R.

Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura.


Según ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros. R.

Porque el Señor es recto y bondadoso, indica a los peca-


dores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y
descubre a los pobres sus caminos. R.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios


7, 29-31

Hermanos: Les quiero decir una cosa: el tiempo apremia.


Por lo tanto, conviene que los casados vivan como si no lo
estuvieran; los que sufren, como si no sufrieran; los que están
alegres, como si no se alegraran; los que compran, como
si no compraran; los que disfrutan del mundo, como si no
disfrutaran de él; porque este mundo que vemos es pasajero.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios ya está cerca, dice el Señor. Conviértanse
y crean en el Evangelio (Mc 1, 15).
Aleluya, aleluya.

5
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Del santo Evangelio según san Marcos 1, 14-20

Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se


fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía:
“Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca.
Conviértanse y crean en el Evangelio”.

Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando


vio a Simón y a su hermano, Andrés, echando las redes en
el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y
haré de ustedes pescadores de hombres”. Inmediatamente
dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de


Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus
redes. Los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre
con los trabajadores, se fueron con Jesús.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

PROFESIÓN DE FE (Credo Nicenoconstantinopolitano)


Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,

6
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
(En las palabras que siguen, hasta se hizo hombre, todos se inclinan).
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato,
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

7
ORACIÓN UNIVERSAL
El Señor es recto y bondadoso con su pueblo, porque siem-
pre atiende las súplicas y necesidades de sus hijos que
acuden ante su corazón divino. Unidos en la fe, presentemos
las intenciones de la comunidad, decimos:

R. Padre, escúchanos.

Para que la Iglesia sea una luz de esperanza para la hu-


manidad y ayude a los pecadores a convertir su vida al
Señor, presentando el Evangelio con alegría y entusiasmo.
Oremos.

Para que en los signos del tiempo presente descubramos


la presencia de Dios y respondamos al llamado que nos
hace de ser testigos de su Reino de paz y justicia. Oremos.

Para que broten nuevas vocaciones sacerdotales y reli-


giosas en la comunidad, con la entrega total de su vida al
servicio de los más pobres y necesitados. Oremos.

Para que nuestra celebración del domingo, día del Señor,


sea una renovación de la mente y el corazón para conver-
tirnos en verdaderos apóstoles de la misericordia. Oremos.

Señor, gracias por escucharnos, recibe nuestras humildes


plegarias y recuerda tu ternura para el pueblo fiel que confía
en tu bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

8
LITURGIA EUCARÍSTICA
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, benignamente, nuestros dones, y santifí-
calos, a fin de que nos sirvan para nuestra salvación. Por
Jesucristo nuestro Señor.

CONSAGRACIÓN
Después que el sacerdote pronuncia las palabras de consagración
del pan y del vino, se sugiere realizar la siguiente proclamación:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió.


Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este
cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

PADRE NUESTRO
Pidamos al Señor que nos muestre su Reino de amor y
misericordia, oremos con fe.

Padre nuestro...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 8, 12)


Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue, no
camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Concédenos, Dios todopoderoso, que, al experimentar
el efecto vivificante de tu gracia, nos sintamos siempre
dichosos por este don tuyo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

9
RITO DE CONCLUSIÓN

(Inclinen la cabeza para recibir la bendición).

El Señor esté con ustedes.


Y con tu espíritu.

Señor Dios, que tu pueblo fiel progrese impulsado por tu


misericordia y, movido por un arrepentimiento saludable,
cumpla con alegría tus mandamientos y pueda así alcanzar
lo que le prometes. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo + y


del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca
para siempre.
Amén.

Fortalecidos con la gracia del Señor, pueden ir en paz.


Demos gracias a Dios.

Oración por los sacerdotes

Oremos todos los sacerdotes, para que escuchen y sigan


el llamado de Jesús, para que se conviertan y crean en
el Evangelio, y sean pescadores de hombres: mensajeros
que lleven el amor y la misericordia de Dios a todos los
rincones de la tierra, a través de su Palabra.

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

10
Reflexión

Seguir a Jesús es
la mejor opción
Pbro. Lic. Bernardo González González

En una ocasión, un párroco se enteró de que uno


de sus feligreses no quería ir más a la misa
dominical, al día siguiente, por la tarde, el párroco lo
fue a buscar a su casa y al recibirlo el hombre le dijo:
“Padre yo no necesito ir a la Iglesia para estar con
Dios, yo lo puedo encontrar estando solo y donde yo
quiera”. En eso el párroco le contestó: “Hijo salgamos
a tu patio y hagamos una fogata, hicieron la fogata y
después de no tratar cosas de la Iglesia sino sólo de
estar conversado largo rato de cosas de la vida. El
párroco tomó las pinzas y sacó una brasa del fuego y
le dijo: “Mira hijo ¿vez esta brasa? La dejaremos un
rato fuera del fuego. La dejaron y conforme pasaba el
tiempo se iba consumiendo y apagando lentamente
hasta consumirse. Al final el párroco dijo: “¿Hijo qué
te deja esta lección?” “Tiene razón padre, no debo de
estar separado de Dios”.

11
Queridos hermanos en el evan-
gelio que hemos escuchado,
Jesús hace la invitación
a Pedro y Andrés a se-
guirlo y posteriormente
a Santiago y a Juan. Es
una aventura que Jesús
quiere que emprendan.
Hoy Jesús nos llama
también a nosotros a ser
sus discípulos, esta llama-
da es personal, ¿usted estaría
dispuesto (a) a seguirlo? Es decir,
a renunciar a todo lo que no corresponde
al bien, dejar atrás el pecado y todo lo que fuera
causa de problemas para usted y para los suyos.
¿Quiere usted unirse al grupo de Jesús? Recuer-
de el ejemplo del fuego, Jesús es ese fuego que
nos invita a ser esas brasas para estar con él,
mientras más brasas sean y estén en el fuego,
arderá más y se hará una gran fogata. Así nos
quiere Dios, que estemos unidos a su Hijo y que
nos demos cuenta que vale la pena arriesgarnos
a estar con él: Jesús no está llamando a cualquier
persona, sino a quien sabe que puede responder
y usted es una de esas personas que Jesús ne-
cesita, no nos llama por los logros obtenidos en
nuestra vida, nos llama porque nos ama, porque
le importamos y tiene toda la confianza puesta en
cada uno de notros y sabe que podemos ayudarle
en su misión.
12
Es muy cierto que su predicación es muy fuerte: ¡Conviér-
tanse, porque el Reino de los Cielos está cerca! Tal vez
esta frase ya la hemos escuchado miles de veces que nos
parece todo tan normal, ya no nos dice nada, estamos tan
instalados en nuestras rutinas diarias, en nuestras opinio-
nes de siempre que no le hemos puesto atención de una
manera más seria y comprometedora. Jesús, en este evan-
gelio, invita a unos pescadores a convertirse, a dejar sus
redes, su familia, sus comodidades ordinarias; a nosotros
nos llama a lo mismo, nos invita a realizar algo nuevo, algo
diferente, algo que de verdad valga la pena haberse esfor-
zado. ¿Qué pasaría si usted como padre o madre pusiera
un poquito de más aten-
ción en la educación de
sus hijos? ¿Sabe todo
de ellos? ¿Qué pasaría
si como hijos le diéramos
un poquito más el valor
que se merecen nues-
tros padres por todo lo
que hacen diariamente
por nosotros? ¿Nos he-
mos comprometido en
amarlos cada día más?,
nos hemos preguntado
¿por qué estamos tan
estresados que todo nos
molesta, todo nos hace
enojar, todo nos irrita,
todo nos cansa, todo nos
preocupa?
13
Tal vez será porque parecemos brasas que queremos de-
pender de nosotros mismos (no frecuentamos la Eucaristía,
no nos confesamos, no participamos en la hora santa, no
rezamos el rosario, no hacemos alguna obra de caridad),
iniciamos bien pero cuando estamos fuera del alcance de la
fogata comenzamos a apagarnos, es decir, queremos resol-
ver todos nuestros problemas sin la orientación que Jesús
quiere que llevemos en la vida. Hermanos no rechacemos
la propuesta de Jesús y si nos llama a ser sus discípulos
digámosle que sí deseamos emprender una nueva forma
de vivir ya que hemos estado viviendo meras rutinas que
ya nos cansaron y no logramos mejorar. Jesús sabe que
usted puede, por eso pone su confianza en que lo logrará.
Jesús está dispuesto a apostar por usted. ¿Quiere seguirlo?

14
Oración por las vocaciones

¡Oh Jesús, Pastor eterno de las almas!


Dígnate mirar con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.

Señor, gemimos en la orfandad.


Danos vocaciones, danos sacerdotes,
religiosos y almas consagradas santos.

Te lo pedimos por la inmaculada


Virgen María de Guadalupe, tu dulce y Santa Madre.
¡Oh Jesús, danos sacerdotes, religiosos
y almas consagradas según tu corazón!
Amén.

15
Se ha cumplido el tiempo del Señor, por eso nos invita a seguirlo
en el camino de la conversión y el servicio. Respondamos a su
llamado con alegría y mucha disposición a obedecerle. Ordena
las imágenes de acuerdo con el evangelio colocándole el número
que le corresponda en el círculo.

Directorio
S.E. Mons. Raúl Gómez González L.L.L. Edith Muciño Martínez Ventas:
Arzobispo de Toluca Cuidado de la Edición Tels. (01 722) 213 01 81
213 50 78
L.D.G. Isela Castro Serrano
S.E. Mons. Maximino Martínez Miranda
Diseño Gráfico
Obispo Auxiliar Consulte la versión electrónica en:
César A. Zetina Rojas arquidiocesistoluca.org.mx
Pbro. Jorge Rosas Suárez Ilustrador
Responsable de CODICOSOC

“Mensajero de la Palabra” es una publicación semanal de la Arquidiócesis de Toluca que, a través de la Comisión Arquidiocesana
para las Comunicaciones Sociales, (CODICOSOC) e integrantes de la Pastoral Litúrgica editan para facilitar la participación consciente,
activa y plena de los fieles en la celebración eucarística. Las oficinas de la CODICOSOC están ubicadas en Belisario Domínguez No. 103,
Col. Centro, C.P. 50000 Toluca, México. Registro en trámite.

Su opinión nos interesa, escríbanos a: [email protected]

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