En la Biblia Reina-Valera 1960 (RV 1960), Gálatas 2:20 dice:
> "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que
ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo
por mí."
Estudio sobre Gálatas 2:20 (RV 1960)
En este versículo, el apóstol Pablo describe de manera profunda y personal la realidad de su
vida cristiana y la relación con Cristo. Aquí están los elementos clave del pasaje, que reflejan
un aspecto fundamental de la doctrina cristiana:
1. "Con Cristo estoy juntamente crucificado"
Pablo comienza hablando de una identificación espiritual con Cristo. El uso de la palabra
"juntamente" indica que Pablo no está simplemente observando la crucifixión de Jesús, sino
que está unido a ella de manera mística y espiritual. La crucifixión de Cristo no es solo un
evento histórico, sino que para Pablo tiene un significado profundo: él, como creyente, está
espiritualmente crucificado con Cristo. Esto se refiere a la muerte al pecado y a la vieja
naturaleza humana que cada cristiano experimenta al recibir la salvación en Cristo.
Para Pablo, la crucifixión de Cristo es algo que afecta su vida diaria y su identidad espiritual. El
morir con Cristo significa renunciar a la vida anterior de pecado y ser transformado en una
nueva creación. Esto es parte de la enseñanza paulina sobre la unión con Cristo: al ser
crucificado con Él, el creyente ya no es esclavo del pecado.
2. "Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí"
Esta es una de las declaraciones más poderosas de Pablo sobre la transformación espiritual. El
apóstol dice que ya no vive para sí mismo, sino que Cristo vive en él. La vida del creyente no
es una continuación de su vida anterior, sino una nueva vida vivida en Cristo. Es la vida de
Cristo que se manifiesta a través de la vida del creyente.
Este concepto está relacionado con lo que Pablo enseña en otras cartas, como en Colosenses
3:3, donde dice que la vida del cristiano está "escondida con Cristo en Dios". Esto significa que,
como creyentes, ya no vivimos según nuestros propios deseos egoístas, sino que nuestra vida
es guiada y fortalecida por Cristo mismo. Esta transformación no es solo un cambio superficial,
sino un cambio en el centro mismo de nuestra existencia.
3. "Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios"
Pablo hace una distinción aquí entre su vida anterior y la nueva vida que ahora tiene. Aunque
aún vive en su cuerpo físico ("en la carne"), la forma en que vive es completamente distinta: lo
vive en la fe. Es decir, su vida presente no depende de sus propios esfuerzos ni de su vieja
naturaleza, sino que está fundada y sostenida en la fe en Jesús, quien es el Hijo de Dios.
Este punto resalta que la fe no es solo un acto inicial de aceptación de Cristo, sino que es la
forma en que el creyente vive cada día. Pablo depende de la fe en Cristo para cada acción,
pensamiento y decisión. El vivir "en la fe" implica una total confianza en el poder de Cristo para
sostener y dirigir la vida del creyente, reconociendo que sin Él no se puede hacer nada (Juan
15:5).
4. "El cual me amó y se entregó a sí mismo por mí"
Finalmente, Pablo concluye este versículo recordando el motivo detrás de su vida
transformada: el amor sacrificial de Cristo. Cristo no solo murió por la humanidad en general,
sino que se entregó por Pablo específicamente, y lo mismo se aplica a todos los creyentes.
Este sacrificio es el fundamento de la fe cristiana. Cristo murió voluntariamente para redimir al
hombre del pecado, y este acto de amor es lo que impulsa a Pablo a vivir para Cristo.
El amor de Cristo se muestra de manera incondicional y sacrificial, lo que lleva a una vida
transformada. El cristiano vive en respuesta a ese amor, y esa es la motivación que guía cada
acción y cada decisión del creyente. La muerte de Cristo no fue solo por una idea abstracta,
sino por cada persona, por ti y por mí.
Conclusión: Una vida transformada por Cristo
Gálatas 2:20 describe una radical transformación en la vida del creyente. A través de la muerte
y resurrección de Cristo, el cristiano experimenta una nueva vida. Pablo nos dice que ya no
vivimos de acuerdo con nuestra vieja naturaleza, sino que vivimos por la fe en el Hijo de Dios,
quien nos amó y se entregó por nosotros. Esta verdad tiene profundas implicaciones:
1. Identificación con Cristo en su muerte: El creyente muere al pecado y a la vieja vida,
identificándose con la crucifixión de Jesús.
2. Cristo vive en el creyente: La vida cristiana es una vida vivida por el poder de Cristo, quien
mora en el corazón del creyente.
3. La fe es el principio de la vida cristiana: El creyente no vive por sus propios esfuerzos, sino
que depende de la fe en Cristo para guiarlo y sostenerlo.
4. El amor sacrificial de Cristo: La motivación detrás de todo esto es el amor inmenso y
sacrificial de Cristo, quien dio su vida por cada uno de nosotros.
En resumen, Gálatas 2:20 expresa el corazón del evangelio: la transformación radical que
ocurre en la vida de aquellos que se identifican con Cristo, viviendo por fe, en el poder de Su
amor y en Su resurrección.