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La Lógica se define como la capacidad de la mente humana para razonar y buscar la verdad, diferenciándose entre Lógica natural y Lógica científica. La Lógica científica estructura el pensamiento natural para facilitar el conocimiento verdadero, siendo esencial en disciplinas como el Derecho, que requiere argumentación lógica. En resumen, la Lógica es tanto una ciencia que estudia los principios del razonamiento como un arte que perfecciona la habilidad de pensar de manera ordenada y coherente.

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La Lógica se define como la capacidad de la mente humana para razonar y buscar la verdad, diferenciándose entre Lógica natural y Lógica científica. La Lógica científica estructura el pensamiento natural para facilitar el conocimiento verdadero, siendo esencial en disciplinas como el Derecho, que requiere argumentación lógica. En resumen, la Lógica es tanto una ciencia que estudia los principios del razonamiento como un arte que perfecciona la habilidad de pensar de manera ordenada y coherente.

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CAPÍTULO SEGUNDO

Qué es la Lógica

I. LÓGICA NATURAL Y LÓGICA CIENTÍFICA

L a mente humana se caracteriza porque naturalmente está creada para razonar y,


con ello, dirigir sus actos. A diferencia de los animales, la mente humana no
actúa de manera meramente instintiva, sino que sigue un cierto “orden natural” al
proceder; de ahí que, cuando nos enfrentamos a la realidad, la mente identifica in-
mediatamente los elementos cognitivos que debe seguir para ejecutar sus actos; es
lo que coloquialmente se dice como “actuar con lógica”. En efecto, estructurar y rea-
lizar con orden y coherencia los pensamientos, que dan lugar a los razonamientos,
es la manera de proceder de la Lógica, por tanto su importancia dentro del estudio
de las llamadas ciencias del espíritu o humanidades, entre ellas, el Derecho.
La Lógica es una capacidad de la inteligencia humana en su proceso de co-
nocer las cosas y llegar naturalmente a la verdad, por eso, el orden lógico espontáneo
–o “Lógica natural”– es común a todos los hombres, a pesar de que la inteligencia par-
ticular de cada persona opere de manera diversa, en función de elementos forma-
tivos, históricos, culturales, etc. Consiguientemente, una disposición originaria de
la mente humana está en identificar las cosas con una lógica natural en su búsqueda
del conocimiento hacia la verdad, como sostiene Aristóteles: “Sabemos de manera ab-
soluta las cosas y no de modo sofístico, puramente accidental, cuando sabemos que la
causa por la que la cosa existe es la causa de esa cosa, y por consiguiente, que la cosa
no puede ser de otra manera que como nosotros la conocemos”11.

11
Aristóteles, Analíticos Segundos, I, 2, 71b, 9.

Manual de Lógica Formal para su empleo práctico en el Derecho 35


Desarrollar esas habilidades intelectuales de conocer por inquietud natural
la verdad de las cosas es lo que la filosofía aristotélica definió como una “virtud
intelectual” o hábito de la razón por identificar los primeros principios que dirigen a
la inteligencia humana12.
Como hábito que es, la Lógica natural requiere una serie de condiciones in-
telectuales para que esa disposición innata por conocer la verdad se encuentre de-
bidamente ordenada, es decir, de una serie de conocimientos de tipo teórico que
ordenadamente estructurados orienten de manera efectiva esa natural disposición
hacia el conocimiento; esto es lo que llamamos como “Lógica científica”.
De este modo, la Lógica científica permite un desarrollo mucho más estruc-
turado del pensamiento natural para que, por medio de modelos mentales, el razo-
namiento opere de forma correcta. El buen empleo de los elementos que proporciona
la Lógica es un medio muy efectivo para adquirir el conocimiento verdadero, el cual
nos permite pensar con orden, facilidad y sin error, para dirigir el pensamiento
hacia un argumento sólido. Así pues, el conocer los principios y las técnicas del
razonamiento en su camino, para perfeccionar a la Lógica natural, es el propósito
central de este trabajo.
El Derecho, al ser una ciencia con amplio contenido filosófico, también está
empapado de aquellos elementos lógicos. Si tomamos en consideración que la finali-
dad del Derecho es la justicia (siendo esta una virtud intelectual), apreciamos que la
búsqueda de esta, también es una disposición natural de las personas, pero que su
defensa y definición implica el empleo de una serie de conocimientos teóricos que
decanten en una efectiva argumentación para establecer, con verdad, qué es lo que le
corresponde a cada quien en la solución de problemas concretos.
Así por ejemplo, cualquier persona sin formación en conocimientos jurídi-
cos, inmediatamente es capaz de identificar cuándo se encuentra frente a una
violación del orden natural en la sociedad, es decir, emplea la Lógica natural para
percatarse cuándo está frente a una injusticia. La mente jurídica, además de advertir
naturalmente la injusticia, debe estructurar adecuadamente un razonamiento for-
12
Cfr. Gómez Robledo, Antonio, Ensayo sobre las virtudes intelectuales, 2ª. ed., México, Fondo
de Cultura Económica, 1996, pp. 17-44.

36 Héctor López Bello


mal que manifieste la ruptura del orden social y la manera en la que se debe rees-
tablecer, es decir, debe argumentar jurídicamente mediante una Lógica científica. Aquí
nos percatamos que el Derecho, como razonamiento que es, necesita emplear estos
conocimientos.

II. CONCEPTO REAL DE LÓGICA


Cuando hablamos de Lógica, estamos en presencia de un conocimiento de tipo cien-
tífico, es decir, establecido bajo una modalidad de rigor, de exactitud, de universali-
dad y de sistematización; la Lógica es considerada como una ciencia (episteme) bajo la
perspectiva filosófica aristotélico-tomista de considerar como ciencia a un conocimien-
to cierto de las cosas por medio de sus causas. Por ello, “decir que la Lógica es una ciencia
equivale a decir que es un sistema de conocimientos ciertos fundados en principios
universales”13.
La Lógica, por tanto, es un conocimiento científico en la medida que ofrezca con
certeza las razones de lo que afirma, conteniendo además, una estructura formal
para justificar la causas de ese conocimiento, a la vez que proporciona elementos
suficientes de objetividad. Pero la Lógica no es el fundamento del saber científico,
sino solo el instrumento para lograr el saber correcto. La Lógica así, asegura la co-
rrección formal del pensamiento, pero no la verdad, la cual está en las cosas que la
mente conoce y no en el propio pensamiento, el cual puede errar14. De ahí el papel
central de la Lógica como instrumento intelectual para vincular el pensamiento con
corrección según la naturaleza del objeto que se conoce.
Etimológicamente, la palabra lógica proviene del griego “logos” (λόγος), el
cual, en la antigua filosofía griega, toma una triple significación15:
a) El logos es una ley u orden universal que dirige al mundo y que, en con-
secuencia, posibilita al hombre su existencia; es así que los presocráticos
identificaron al orden del universo como una razón de la existencia.

13
Jolivet, Régis, Tratado de Filosofía. Lógica y Cosmología, trad. de Leandro de Sesma, Buenos
Aires, Ediciones Carlos Lohlé, 1976.
14
Analizaremos en el capítulo siguiente cómo el objeto del conocimiento es llegar a la verdad.
15
Cfr. Domínguez Prieto, Pablo, Lógica, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 2010, pp. 6-21.

Manual de Lógica Formal para su empleo práctico en el Derecho 37


b) El logos también es una facultad de la mente racional por la que el hombre
es capaz de alcanzar el conocimiento de la realidad que le rodea. A partir
de Sócrates, Platón y Aristóteles, el conocimiento racional se convierte en la
pauta de la verdad, de ahí la clásica definición del hombre como un “animal
racional” (zoon logon éjon). Bajo esta segunda acepción, la idea de “Lógica” es
la que hace referencia a la ciencia que estudia el entendimiento humano en
cuanto es capaz de ordenar y unificar.
c) Una última acepción de logos, más literal, es identificarla como palabra,
expresión, discurso, argumento, etc. El logos se identifica con la estructura
lingüística manifiesta, formalmente mediante un argumento para unir las
expresiones a las cosas mismas, dotándole de un significado objetivo.
En suma, el “logos” es el orden, la razón y la estructura de la mente humana en
cuanto a operación, que le lleva a resolver objetivamente problemas reales.
Asentados los elementos sustanciales de la raíz etimológica de nuestra ma-
teria, podemos sugerir una definición real de la Lógica, diciendo que “es la ciencia
que estudia los pensamientos en cuanto a sus formas mentales para facilitar el raciocinio
correcto y verdadero”, o también, que la Lógica “es el estudio de los principios y métodos
utilizados para distinguir el razonamiento correcto del incorrecto”16. Por tanto, la Lógica
es la ciencia del pensamiento y de la razón.
Así las cosas, hemos dicho que la Lógica es una “ciencia”, pero también pode-
mos decir que es un “arte”, en el sentido que lo concibe la filosofía griega como la
habilidad creativa de la mente humana para realizar algún tipo de actividad. Santo
Tomás de Aquino definió a la Lógica como “el arte por el que se dirigen los actos de
la razón, para proceder en el conocimiento de la verdad ordenadamente, con facilidad y sin
error”17. Por ello, la Lógica es una habilidad intelectual que requiere práctica y ejer-
cicio para lograr pensar, distinguir, definir, discurrir y argumentar, con un sentido

16
Copi, Irving, y Cohen, Carl, Introducción a la Lógica, 2ª. ed., trad. de Jorge A. Rangel, México,
Limusa, 2011, p. 4.
17
Aquino, Santo Tomás de, “Comentario a los Analíticos Primeros”, Opúsculos y cuestiones
selectas. Filosofía, 2ª. ed., Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, t. I, 2004, 1a.

38 Héctor López Bello


ordenado y coherente, es decir, con razón. La práctica de la Lógica es también un
arte del pensar, habilidad indispensable también para el jurista.

III. OBJETO DE LA LÓGICA


Para comprender la utilidad de la Lógica es importante especificar su objeto, pues
de esta forma le determinará y distinguirá de las demás disciplinas filosóficas co-
nexas, como la Psicología o la Metafísica (que también estudian a las ideas), pero
es diferente de estas porque la Lógica se aboca en conocer los juicios, los procesos
de distinción y abstracción, así como la concreción, la corrección y la relación de
los razonamientos.
En otras palabras, el objeto de la Lógica son los actos del pensamiento en cuanto
este se ordena a conocer la realidad18. Por ello:
Podemos afirmar, evidentemente, que el objeto de la Lógica es dirigir la ra-
zón; pero en este caso el vocablo objeto tiene el sentido de fin. También pode-
mos decir que el objeto de la Lógica es el acto de la razón; pero el vocablo es
tomado ahora en sentido del sujeto por dirigir o de materia por ordenar… La
Lógica tiene por finalidad dirigir el acto de la razón, a saber, el razonamiento,
pero su objeto es el conjunto de las relaciones que el espíritu establece en su
pensamiento entre las cosas que piensa. En esto consiste precisamente el razo-
namiento: vincular nuestros pensamientos de modo que uno resulte necesa-
riamente de otro19.
Ahora bien, en cuanto al objeto de estudio de la Lógica, identificamos dos
características esenciales, a saber:
a) Objeto material: es la cosa, contenido o tema del que trata un conocimiento;
así, el objeto material de la Lógica es el pensamiento en general (representa-
ción mental de cualquier objeto) en cuanto se ordena a conocer la realidad.
b) Objeto formal: es el aspecto de una cosa que se estudia; así, el objeto formal
de la Lógica son las distintas maneras del pensamiento, es decir, el estudio del
orden de los pensamientos.
18
Sanguineti, Juan José, Lógica, 7ª. ed., Pamplona, Eunsa, 2011, p. 19.
19
Verneaux, Roger, Introducción general y Lógica. Curso de filosofía tomista, trad. de Joseph A.
Pombo, Barcelona, Herder, 1989, pp. 75-76.

Manual de Lógica Formal para su empleo práctico en el Derecho 39


Por eso, la Lógica distingue tres formas de pensamientos: a) el concepto o idea;
b) el juicio; y c) el raciocinio. En suma, la Lógica estudia las formas mentales de los
pensamientos, es decir, la estructura correcta de las ideas, los juicios y los razona-
mientos, cuestión que analizaremos a profundidad en los capítulos posteriores.

IV. FINALIDAD DE LA LÓGICA


En atención a los elementos hasta aquí enumerados del concepto de la Lógica,
podemos decir que su finalidad es facilitar el raciocinio correcto y verdadero. Ahora
bien, para comprender cabalmente esta finalidad es importante advertir que exis-
ten diferencias sustanciales entre el pensamiento correcto y el pensamiento verdadero.
En efecto, aunque aparentemente se equiparan, en esencia, no son lo mismo, por
ello distingamos a continuación:
a) Pensamiento verdadero: es el pensamiento que está de acuerdo con la realidad
a la que relaciona. Este tipo de pensamiento se entiende con mayor facili-
dad porque es suficiente con atender a la realidad para determinarlo. Por
ejemplo, si yo pienso que cualquier extranjero goza de los derechos hu-
manos reconocidos en la Constitución, mi pensamiento es acorde con la
realidad porque, extranjeros o mexicanos, todos son personas que gozan
de la protección de los derechos humanos en el territorio nacional.
b) Pensamiento falso: es el que no está conforme con la realidad a la que se relaciona.
También es fácil de establecer si se atiende a la realidad. Verbigracia, si
pienso que los animales gozan de la protección de los derechos humanos,
mi pensamiento es falso, porque los animales no son personas y los dere-
chos humanos solo protegen a las personas.
c) Pensamiento correcto: es el pensamiento congruente con las leyes de la razón,
consigo mismo y que respeta una estructura formal. Aquí es un poco más com-
plicado delimitar su alcance, pero basta entender de manera ordenada y
congruente un pensamiento para determinar su corrección. Por ejemplo,
si pienso que la justicia es una virtud intelectual que implica dar a cada
quien lo que le corresponde, mi pensamiento es congruente porque doy
una buena definición de la justicia.

40 Héctor López Bello


d) Pensamiento incorrecto: es aquel que va en desacuerdo con las leyes de la razón y,
aunque respete una estructura formal, no corresponde con la realidad. También
resulta complicado identificarlo de manera inmediata, pero la posibili-
dad se facilita cuando identifico que el pensamiento no es congruente
con la razón. Por ejemplo, si pienso que la justicia es lo que hace justos a
los juristas, enuncio una verdad formal, pero es incorrecta mi afirmación,
porque en ella no respeto una regla de la definición –“lo definido no entra
dentro de la definición”–20, además de que con esa definición no agoto la
cualidad óntica del buen jurista, pues en realidad el buen jurista, amén de
ser justo, debe ser también ético, sabio y prudente.
Ahora bien, tomando en cuenta estas cuatro categorías del pensamiento y,
para determinar cabalmente la finalidad de la Lógica, es importante identificar las
posibles combinaciones de pensamientos; entonces tenemos que:
a) Lo normal conforme a la razón, es la existencia de un pensamiento correcto
y verdadero. Si digo, “en México todas las personas, independientemente
de su nacionalidad, están protegidas por los derechos humanos”, estoy
afirmando algo en el itinerario normal de la razón.
b) Lo alterado conforme a la razón, es la existencia de un pensamiento falso e
incorrecto. Al aseverar que, “si María reprueba Derecho Romano, no será
abogada; María reprobó Derecho Romano; luego, María no podrá ser abo-
gada”, es una afirmación disconforme a la razón, porque la conclusión no
se deriva de las premisas21, pues bien podría acreditar la materia en un exa-
men extraordinario y terminar sus estudios para convertirse en abogada.
Asimismo, estas combinaciones sirven también para determinar las posibles
desviaciones en el pensamiento y la manera de corrección, para salvaguardar la
finalidad operativa de la Lógica; así encontramos que:

20
En un capítulo posterior explicaremos detenidamente las reglas que debe seguir una buena
definición lógica.
21
Más adelante estudiaremos las reglas de los silogismos de manera mayormente detallada.

Manual de Lógica Formal para su empleo práctico en el Derecho 41


c) Lo limitativo conforme a la razón, es la existencia de un pensamiento verda-
dero pero incorrecto. Así, al asegurar que “la justicia es una virtud de no
cometer actos que atenten contra los derechos fundamentales de las per-
sonas y de otorgar lo debido en los casos concretos”, aunque es verdad lo
que afirmo, hay una incorrección formal porque no respeto una regla al
definir la justicia –“la definición no debe ser negativa”–, por lo cual limito
razonadamente mi afirmación.
d) La incertidumbre inicial conforme a la razón, es la existencia de un pensa-
miento falso, pero correcto. Por ejemplo, “quien se emborracha se queda
dormido; quien se queda dormido no peca, quien no peca se va al cielo;
por tanto, quien se emborracha se va al cielo”, es un típico ejemplo de un
silogismo correctamente estructurado pero falso conforme a verdad, lo que
provoca una incertidumbre a la razón. En este rubro entran los diversos
tipos de falacias, esos pseudo-argumentos que tienen apariencia de correc-
ción, pero que en esencia son incorrectos conforme a la recta razón22.

V. DIVISIÓN DE LA LÓGICA
Para efectos del estudio que emprendemos en este trabajo, en términos generales,
la Lógica podemos dividirla en dos grandes categorías:
1. Lógica Formal
Es la que estudia las condiciones para que un pensamiento sea correcto y verda-
dero23.

22
Dedicaremos un capítulo exclusivo para estudiar qué es una falacia y los tipos de falacias
que existen.
23
Esta es la Lógica tradicional, iniciada por Aristóteles y cultivada en la Edad Media por la
escolástica tomista y recibe ese apelativo pues sus principios no han cambiado y permanecen
a través de los siglos. Es de tipo dialéctico, pues trata sobre el arte de discurrir o de disertar
dialécticamente por medio de la argumentación. Para efectos de nuestro trabajo, nos
decantamos primordialmente en torno a Lógica Formal por ser esta la herramienta primera
para orientar el razonamiento jurídico. Frecuentemente se ha reducido todo el estudio de
la Lógica al ámbito de la forma, pero ello no resta importancia a la Lógica Material, cuyo
estudio merece un tratado monográfico concreto.

42 Héctor López Bello


Analiza las diferentes formas que las operaciones mentales pueden adoptar,
primordialmente el razonamiento. Considera al raciocinio como un acto condicio-
nal siguiendo un esquema: “si es A, es B; es A, luego entonces es B” (“si Juan mató a
Carlos, cometió un delito; Juan mató a Carlos, entonces Juan cometió un delito”).
También es llamada como Lógica menor o Lógica de la razón correcta. Estudia
tres elementos: el concepto, el juicio y el raciocinio.
Este es el tipo de Lógica al cual nos abocamos en el presente trabajo puesto
que el Derecho, al momento de operar en la solución de los problemas concretos,
debe tener una estructuración formal conforme al espíritu de la ley interpretada y
el caso específico a resolver.
2. Lógica Material
Estudia las condiciones para llegar a los pensamientos verdaderos. Es una Lógica
de tipo más filosófico o reflexivo sobre la correspondencia entre el orden lógico y
el orden real.
Su propósito es identificar las operaciones lógicas de la mente humana para
determinar filosóficamente su naturaleza. Estudia, por tanto, los prolegómenos del
pensamiento y la teoría de la demostración: verdad, certeza, ciencia y métodos.
También es llamada como Lógica mayor o Lógica de la razón verdadera.
Si bien es cierto que esta Lógica también impacta en el Derecho desde el punto
de vista de la llamada “Teoría de la Justicia”, no profundizaremos aquí en ella, ya
que su estudio pertenece, en específico, al ámbito de la Filosofía del Derecho, ma-
teria que desde luego es objeto de otro estudio monográfico en particular.

VI. UTILIDAD DE LA LÓGICA PARA EL JURISTA


Ya hemos identificado que la Lógica, como ciencia y arte que es, busca asegurar la
rectitud en el conocimiento, con claridad y eficacia demostrativa. Aquí se deriva
su utilidad, pues resulta muy importante su empleo para efectos de dirigir con or-
den y coherencia el pensamiento humano y la manera en la que este se manifiesta
formalmente mediante una argumentación. Es un instrumento del conocimiento
científico para determinar de manera adecuada la verdad.

Manual de Lógica Formal para su empleo práctico en el Derecho 43


No podemos negar la utilidad e importancia del conocimiento y empleo de
la Lógica para el ámbito del razonamiento jurídico, puesto que nuestra materia
conlleva una adecuada estructuración del pensamiento para identificar los actos y
hechos con relevancia jurídica y determinarlos, de manera fehaciente y coherente,
en un argumento válido que defienda una verdad, pero la decisión justa estará de-
terminada como tal en la medida en que se tenga la capacidad de ordenar correcta-
mente al pensamiento para asegurar una argumentación jurídica pertinente. Así lo
reconoce el siguiente criterio jurisprudencial:
REGLAS DE LA LÓGICA Y LA EXPERIENCIA. LA FALTA DE DEFINICIÓN
LEGAL PARA EFECTO DE LA VALORACIÓN DE PRUEBAS EN LA DECI-
SIÓN JUDICIAL, NO INFRINGE LA GARANTÍA DE SEGURIDAD JURÍDICA
CONTENIDA EN LOS ARTÍCULOS 14 Y 16 CONSTITUCIONALES.
El artículo 402 del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal
precisa que los medios de prueba aportados y admitidos, serán valorados en
su conjunto por el juzgador, atendiendo a las reglas de la lógica y de la expe-
riencia, y no define el contenido de los principios de esa ciencia, ni de la de la
experiencia; pero no se trata de una laguna legal que propicie la inseguridad
jurídica en contravención a la garantía de seguridad jurídica consagrada por
los artículos 14 y 16 constitucionales. En el precepto de que se trata, se regula como
sistema de valoración el arbitrio judicial pero no es absoluto, sino restringido por
determinadas reglas basadas en los principios de la lógica y la experiencia de los cua-
les no debe apartarse. Etimológicamente la palabra lógica proviene del griego
logiké, femenino de lógicos, lógico, y que significa ciencia que expone las leyes,
modos y formas del conocimiento científico. A su vez, el término logikós pro-
viene de logos, que es razón, discurso. El vocablo experiencia deriva del latín
experientiam, que significa: “Conocimiento que se adquiere con la práctica.”.
Entonces, la lógica es una disciplina del saber o ciencia que tiene reglas o principios
que son parte de la cultura general de la humanidad y que se presume está al alcance
de una formación profesional como la del juzgador cuya función esencial de juzgar
implica un conocimiento mínimo ordinario, por lo cual el legislador remite a esa cien-
cia o disciplina del saber; de modo que si es un elemento de la cultura universal la
cual debe formar parte de quien tiene la función pública de administrar justicia como

44 Héctor López Bello


una actividad profesional, no queda indeterminada la referencia a cuáles reglas deben
regir la valoración de pruebas y en general la decisión judicial. La experiencia, es
también un conocimiento que atañe tanto al individuo como al grupo social,
que acumula conocimientos ordinarios del quehacer cotidiano en las activi-
dades genéricas del ser humano mediante la observación de los fenómenos
sociales, culturales, políticos y de la naturaleza, lo que debe corresponder a
un sentido común que es inherente a cualquier otro humano; de modo que no
hay imprecisión ni incertidumbre jurídica en el precepto impugnado, ya que
dispone la forma en que el Juez deberá valorar pruebas con certeza jurídica24.

Así pues, el conocer los elementos que conforman a la Lógica Formal tam-
bién permite identificar y evitar los diversos tipos de falacias argumentativas que
suelen darse con mucha frecuencia en nuestra disciplina y, a conducir con ello, la
debida defensa e impartición de la justicia apegada a una verdad ontológica y no
solo a una corrección formal.
Si el jurista incorpora en su formación y desarrollo profesional los elementos
de la Lógica será un auténtico estudioso del Derecho, pues su labor estará enmar-
cada bajo el cobijo de la verdad, concepto al cual debemos dirigir nuestra vocación
personal pero que muchas veces ha sido denostado en la sociedad moderna25.

24
Tesis I.3o.C.714 C, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, t. XXIX,
enero de 2009, p. 2823.
25
Cfr. Mans Puigarnau, Jaime M., Lógica para juristas, Barcelona, Bosch, 1978, pp. 5 y ss.

Manual de Lógica Formal para su empleo práctico en el Derecho 45


CAPÍTULO TERCERO

El conocimiento lógico

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