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RC.000424 161019 2019 18 603 - 082748

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SALA DE CASACIÓN CIVIL

Exp. N° 2018-000603

Magistrada Ponente: MARISELA VALENTINA GODOY ESTABA.

En el juicio por resolución de contrato de arrendamiento y daños y


perjuicios, intentado ante el Juzgado Noveno de Primera Instancia en lo Civil,
Mercantil, Tránsito y Bancario de la Circunscripción Judicial del Área
Metropolitana de Caracas, por el GRUPO EMPRESARIAL URBINA G.E.U.,
C.A., sociedad mercantil inscrita por ante el Registro Mercantil Primero de la
Circunscripción Judicial del Distrito Federal y estado Miranda, el 12 de marzo
de 1992, bajo el Nº 21, Tomo 101-A-Pro, representada judicialmente por los
abogados Rafael Simón Arocha Urbina, José Alejandro Silva Febres, Humberto
Briceño León, Orlando Suarez Contramaestre, Maria Begoña Epelde Salazar,
José Rafael Salazar Navas y Yanireth Hernández Aguilar, venezolanos, mayores
de edad, de este domicilio, abogados en ejercicio, inscritos en el Inpreabogado
bajo los Nros. 44.395, 42.333, 13.946, 53.904, 105.131, 123.286 y 178.118,
respectivamente, contra el CENTRO CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C.A.,
persona jurídica inscrita por ante el Registro Mercantil Segundo de la
Circunscripción Judicial del Distrito Capital y estado Miranda, el 13 de
septiembre de 1999, bajo el Nº 50, Tomo 255-A-Sgdo., representada
judicialmente por los abogados Jorge Bazo Targa, José de Jesús Blanca Arcila,
Matilde Pinto Acosta y Gladys Niño, inscritos en el Inpreabogado bajo los Nros.
15.873, 74.234, 47.541 y 177.922, correlativamente; el Juzgado Superior Quinto
en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la mencionada Circunscripción Judicial,
dictó sentencia en fecha 31 de Mayo de 2018, declarando con lugar la apelación
interpuesta por la parte demandada, contra la decisión dictada por el a quo en
fecha 31 de julio de 2017, en consecuencia, SE REPONE la causa, al estado del
libramiento del oficio Nro. 345-2016, a la persona jurídica denominada
Mercantil Seguros, C.A., a fin de la evacuación de la prueba de informes,

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promovida por la parte demandada, en el punto 3 del capítulo VI, de su escrito


de promoción de pruebas. En consecuencia, se ordenó al a-quo, culminar la
evacuación de la prenombrada prueba.

Contra la mencionada sentencia del juzgado de alzada, la


representación judicial de la parte actora, anunció recurso extraordinario de
casación, el cual fue admitido mediante auto de fecha 25 de septiembre de 2018
y oportunamente formalizado e impugnado, hubo réplica y contrarréplica.

Por auto de fecha 6 de diciembre de 2018, el presidente de la Sala de


Casación Civil, asignó la presente ponencia a la Magistrada MARISELA
VALENTINA GODOY ESTABA.

Siendo la oportunidad para decidir, se pasa a dictar sentencia bajo la


ponencia de la Magistrada que con tal carácter la suscribe, en los siguientes
términos:
NUEVAS REGULACIONES EN EL PROCESO
DE CASACIÓN CIVIL VENEZOLANO

Conforme a lo estatuido en fallo de esta Sala de Casación Civil


del Tribunal Supremo de Justicia, N° RC-510, del 28 de julio de 2017,
expediente N° 2017-124; y sentencia de la Sala Constitucional de este
Tribunal Supremo de Justicia, N° 362, del 11 de mayo de 2018, expediente
N° 2017-1129, caso: Marshall y Asociados C.A., contra Aseguradora Nacional
Unida Uniseguros, S.A., con efectos ex nunc y erga omnes, a partir de su
publicación, se declaró conforme a derecho la desaplicación por control
difuso constitucional de los artículos 320, 322 y 522 del Código de
Procedimiento Civil, y la nulidad del artículo 323 eiusdem y, por ende,
también quedó en desuso artículo 210 ibídem, y SE ELIMINÓ LA FIGURA
DEL REENVÍO EN EL PROCESO DE CASACIÓN CIVIL, como regla, y

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lo dejó sólo de forma excepcional y, en consecuencia, esta Sala fija su


doctrina, en aplicación de la nueva redacción de dichas normas por efecto del
control difuso constitucional declarado, y en aplicación de los supuestos
descritos en la primera parte del ordinal primero (1°) del artículo 313 del Código
de Procedimiento Civil, LA REPOSICIÓN DE LA CAUSA EN CASACIÓN
SÓLO SERÁ PROCEDENTE, cuando: a) En el proceso se hayan quebrantado
u omitido formas sustanciales de los actos que menoscaben el derecho de
defensa; b) Por desequilibrio procesal por no mantener el juez a las partes en
igualdad de condiciones ante la ley; c) Por petición de principio, cuando
obstruya la admisión de un recurso impugnativo; d) Cuando sea procedente la
denuncia por reposición no decretada o preterida; y e) Por la violación de los
principios constitucionales de expectativa plausible, confianza legítima,
seguridad jurídica y estabilidad de criterio, que degeneren en indefensión, con la
violación del debido proceso, derecho a la defensa y del principio de legalidad de
las formas procesales, con la infracción de los artículos 7, 12, 15, 206 y 208 del
Código de Procedimiento Civil, así como de una tutela judicial eficaz, por la
observancia de un vicio grave que afecte de nulidad la sustanciación del
proceso, o que la falta sea tan grave que amerite la reposición de la causa al
estado de que se verifique el acto o la forma procesal quebrantada, en
aplicación de la doctrina reiterada y pacífica de esta Sala, que prohíbe la
reposición inútil y la casación inútil. (Cfr. Fallo N° 848, del 10 de diciembre de
2008, expediente N° 2007-163, caso: Antonio Arenas y otros, en representación
de sus hijas fallecidas Danyali Del Valle (†), Yumey Coromoto (†) y Rosangela
Arenas Rengifo (†), contra SERVIQUIM C.A., y otra).

En tal sentido, verificado y declarado el error en la sustanciación


del juicio, la Sala remitirá el expediente directamente al tribunal que deba
sustanciar de nuevo el proceso, o para que se verifique el acto o la forma
procesal quebrantada, y si está conociendo la causa el mismo juez que cometió el

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vicio detectado en casación, éste no podrá continuar conociendo del caso por
razones de inhibición y, por ende, tiene la obligación de inhibirse de seguir
conociendo el caso y, en consecuencia, lo pasará de inmediato al nuevo juez
que deba continuar conociendo conforme a la ley, el cual se abocará al
conocimiento del mismo y ordenará la notificación de las partes, para darle
cumplimiento a la orden dada por esta Sala en su fallo.
Por lo cual, al verificarse por parte de la Sala la procedencia de una
denuncia de forma en la elaboración del fallo, en conformidad con lo estatuido
en el ordinal primero (1°) del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, o
verificada la existencia de un vicio de forma de orden público, conforme a lo
previsto en los artículos 209, 243 y 244 eiusdem, ya sea por indeterminación: I)
Orgánica, II) Subjetiva, III) Objetiva y IV) De la controversia; por
inmotivación: a) Porque la sentencia no contenga materialmente ningún
razonamiento que la apoye; b) Porque las razones expresadas por el sentenciador
no guardan relación alguna con la pretensión deducida o las excepciones o
defensas opuestas; c) Porque los motivos se destruyen los unos a los otros por
contradicciones graves e inconciliables; d) Porque todos los motivos son falsos;
e) Por motivación acogida; f) Por petición de principio, cuando se de por
probado lo que es objeto de prueba; g) Por motivación ilógica o sin sentido; h)
Por motivación aparente o simulada; i) Por inmotivación en el análisis de las
pruebas; y j) Por falta de señalamiento de las normas de derecho aplicables para
la resolución de los distintos aspectos del fallo; por incongruencia, de los
alegatos de la demanda y contestación u oposición, y de forma excepcional de
los informes y observaciones, ya sea: 1) Negativa, omisiva o citrapetita; 2)
Positiva o activa; 3) Subjetiva; 4) Por tergiversación de los alegatos; y 5) Mixta
por extrapetita; por reposición: a) Inútil y b) Mal decretada; y en torno de lo
dispositivo: I) Por la absolución de la instancia, al no declarar con o sin lugar la
apelación o la acción; II) Que exista contradicción entre la motiva y la
dispositiva; III) Que no aparezca lo decidido, pues no emite condena o

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absolución; IV) Que sea condicional o condicionada, al supeditar su eficacia a un


agente exógeno para su ejecución; y V) Que contenga ultrapetita; la Sala
recurre a la CASACIÓN PARCIAL, pudiendo anular o casar en un aspecto, o
en una parte la recurrida, quedando firme, incólume y con fuerza de cosa juzgada
el resto de las motivaciones no casadas, independientes de aquella, debiendo la
Sala recomponer única y exclusivamente el aspecto casado y verter su doctrina
estimatoria, manteniéndose firme el resto de la decisión, por cuanto los hechos
fueron debida y soberanamente establecidos en su totalidad siendo, por tanto,
innecesario la nulidad total del fallo; sin perjuicio de ejercer la Sala la
CASACIÓN TOTAL, vista la influencia determinante de la infracción de forma
de lo dispositivo del fallo suficiente para cambiarlo.

Ahora bien, la facultad de CASACIÓN DE OFICIO, señalada en el


aparte cuarto (4º) del artículo 320 del Código de Procedimiento Civil, cuya
constitucionalidad ya ha sido declarada por la Sala Constitucional. (Vid.
Sentencia N° 116 de fecha 29 de enero de 2002, expediente Nº 2000-1561, caso:
José Gabriel Sarmiento Núñez y otros), al constituir un verdadero imperativo
constitucional, porque asegurar la integridad de las normas y principios
constitucionales es una obligación de todos los jueces y juezas de la República,
en el ámbito de sus competencias (ex artículo 334 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela), se constituye en un deber, lo que reitera
la doctrina pacífica de esta Sala, que obliga a la revisión de todos los fallos
sometidos a su conocimiento, independientemente de que el vicio sea de forma o
de fondo y haya sido denunciado o no por el recurrente, y su declaratoria de
infracción de oficio en la resolución del recurso extraordinario de casación,
cuando la Sala lo verifique.

Cuando la Sala declare la procedencia de una denuncia de infracción


de ley en la elaboración del fallo, en conformidad con lo estatuido en el ordinal

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segundo (2°) del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, en


concatenación con lo previsto en el artículo 320 eiusdem, que en su nueva
redacción señala: “…En su sentencia del recurso de casación recurso de
casación, la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia, se
pronunciará sobre las infracciones denunciadas, pudiendo extenderse al fondo
de la controversia y ponerle fin al litigio…”, o verifica la existencia de dicha
infracción que afecte el orden público, por: a) La errónea interpretación; b) La
falta de aplicación; c) La aplicación de una norma no vigente; d) La falsa
aplicación y e) La violación de máximas de experiencia; y en el sub tipo de
casación sobre los hechos, ya sea por la comisión del vicio de suposición falsa
cuando: 1) Se atribuya a instrumentos o actas del expediente menciones que no
contiene; 2) Se da por demostrado un hecho con pruebas que no aparecen en
autos; 3) Se da por demostrado un hecho con pruebas cuya inexactitud resulta de
actas e instrumentos del expediente mismo; 4) Por desviación ideológica
intelectual en el análisis de las cláusulas del contrato; 5) Por silencio de pruebas,
total o parcial en suposición falsa negativa; o por: 6) La infracción de una norma
jurídica expresa que regule el establecimiento o valoración de los hechos o de las
pruebas; y 7) Las violaciones de ley relacionadas con el control de las pruebas no
contempladas expresamente en la ley o prueba libre; la Sala recurrirá a la
CASACIÓN TOTAL, vista la influencia determinante de la infracción de ley de
lo dispositivo del fallo suficiente para cambiarlo y, en consecuencia, anulará la
totalidad del fallo recurrido en casación, es decir, LO CASA señalando los
errores de fondo y, por ende, adquiere plena y total jurisdicción y DICTA UN
NUEVO FALLO SIN NECESIDAD DE NARRATIVA, sino estableciendo
las pretensiones y excepciones, analizando y apreciando las pruebas y dictando
el dispositivo que dirime la controversia, sin menoscabo de aplicar a la
violación de ley, la CASACIÓN PARCIAL, si la infracción no es de tal
magnitud que amerite la nulidad total del fallo recurrido y el error pueda ser
corregido por la

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Sala de forma aislada, como ocurre en el caso de las costas procesales, ya sea
cuando estas se imponen o se exime de su condena de forma errada.

Por último, ante la violación de los principios constitucionales de


expectativa plausible, confianza legítima, seguridad jurídica y estabilidad de
criterio, por: a) La aplicación de un criterio jurisprudencial no vigente, de esta
Sala o de la Sala Constitucional, para la fecha de presentación de la demanda, o
b) Que se aplique un criterio contrario a la doctrina y jurisprudencia de esta Sala
o de la Sala Constitucional, dado su carácter de orden público, al estar
íntimamente ligados a la violación de las garantías constitucionales del derecho
de petición, igualdad ante la ley, debido proceso y derecho a la defensa, la Sala
tomará su decisión tomando en cuenta la influencia determinante del mismo de
lo dispositivo del fallo y si éste incide directamente sobre la sustanciación del
proceso o sobre el fondo y en consecuencia aplicará como correctivo, ya sea LA
REPOSICIÓN DE LA CAUSA o la CASACIÓN PARCIAL o TOTAL,
según
lo amerite el caso, en una interpretación de la ley en forma estable y reiterativa,
para una administración de justicia idónea, responsable, con transparencia e
imparcialidad, EVITANDO CUALQUIER REPOSICIÓN INÚTIL QUE
GENERE UN RETARDO Y DESGASTE INNECESARIO DE LA
JURISDICCIÓN, conforme a lo señalado en los artículos 2, 21, 26, 49, 51 y
257 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que adoptan
un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia, que propugna como
valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la
libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad
social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el
pluralismo político; el derecho de igualdad para acceder a la justicia, a la tutela
judicial efectiva de los derechos, de forma equitativa, sin formalismos inútiles,
en un proceso como instrumento fundamental para la realización de la justicia.
Así se declara. (Sentencia N° 255 de fecha 29 de mayo de 2018, caso: DALAL

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ABDRER RAHMAN MASUD, contra los ciudadanos YURI JESÚS


FERNÁNDEZ CAMACHO y KIMI IPARRAGUIRRE).

RECURSO POR DEFECTO DE ACTIVIDAD


ÚNICA

Con fundamento en el artículo 313 ordinal 1° del Código de


Procedimiento Civil, se denuncia la infracción de los artículos 15, 206 y 209 del
Código de Procedimiento Civil, en concordancia con los artículos 26 y 258 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, por incurrir en el vicio
de reposición de la causa.

Por vía de fundamentación el formalizante expresó textualmente lo

siguiente:

“…La recurrida incurrió en el vicio de reposición mal


decretada al reponer de manera indebida e inútil la causa,
infringiendo así los artículos 15, 206 y 209 del Código de
Procedimiento Civil concatenados con los artículos 26 y 257
de la Constitución. Dichos artículos establecen el deber de los
jueces de procurar la estabilidad de los juicios, evitando o
corrigiendo las faltas que puedan anular cualquier acto
procesal. De igual forma dichas disposiciones
constitucionales y legales establecen que para declarar la
nulidad de un acto procesal debe ser en los casos
determinados por la ley o cuando haya dejado de cumplirse en
éste alguna formalidad esencial a su validez y que en ningún
caso se declarará la nulidad si el acto ha alcanzado el fin al
cual estaba destinado todo ello a los fines de evitar
reposiciones inútiles y el sacrificio de la justicia por la
omisión de formalidades no esenciales.
Respecto a la figura de reposición de la causa mal decretada
esta Sala de Casación Civil se ha pronunciado en
innumerables sentencias, entre las cuales destacamos la
sentencia número 523 dictada en fecha 10 de noviembre de
2011, con ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. En
efecto, en dicha sentencia estableció que la reposición de la
causa por tener como consecuencia una nulidad, "sólo debe
declararse cuando se constate que: a.) efectivamente se ha
producido el quebrantamiento de formas sustanciales del
proceso; b.) que la nulidad esté determinada por la ley o se

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haya dejado de cumplir en el acto alguna formalidad esencial


para su validez; c) que el acto no haya alcanzado el fin al
cual estaba destinado y d) que la parte contra quien obre la
falta, no hayc dado causa a ello o haya consentido en ella
expresa o tácitamente; pues la reposición debe tener un fin
útil por cuanto, se repite, la consecuencia de si declaración es
una nulidad." Por ello a los fines de ilustrar mejor la denuncia
planteada verificaremos la infracción del Juez de alzada
analizando dichos aspectos al presente caso que nos ocupa:
a) No se produjo el quebrantamiento de formas procesales en
el juicio de primera instancia.
En criterio del Juez Superior en el procedimiento en primera
instancia donde se dictó sentencia definitiva se quebrantó una
forma procesal por el hecho de no esperar las resultas de la
prueba de informes dirigida a Seguros Mercantil para dictar
dicha decisión y que con ello se menoscabó el derecho a la
defensa de la demandada. El hecho que no se haya esperado
las resultas de la prueba de informes para dictar sentencia en
primera instancia no constituye un quebrantamiento de una
forma del proceso y mucho menos con ello se le violó el
derecho a la defensa a la parte demandada, tal y como lo
explicamos en este recurso.
El Juez de Primera instancia por el contrario dio
cumplimiento a todas las formalidades y así garantizó el
derecho a la defensa de las partes. En efecto, el auto de fecha
27 de octubre de 2016 admitió entre otras la prueba de
informe dirigida a Seguros Mercantil y a tal efecto se libró
oficio dirigido a Seguro Mercantil, fijándose además el lapso
de treinta (30) días de despacho para evacuación de las
pruebas. Posteriormente en fecha 31 de octubre se ordenó
notificación de las partes por haberse pronunciado respecto de
las pruebas promovidas fuera del lapso, verificándose la
última de las notificaciones el 14 noviembre de 2016.
Se observa que la parte demandada contó con treinta (30) días
de despacho impulsar y esperar las resultas de la prueba de
informes promovida, resultas no llegarían por falta de impulso
de la demandada como se detallará infra. Ahora bien,
evacuadas, como en efecto estaban las pruebas promovidas e
impulsadas por las partes, el tribunal de primera instancia en
fecha 26 de enero de 2017 fijó oportunidad para la
celebración de la audiencia o debate oral de conformidad con
lo establecido en el artículo 869 del Código de Procedimiento
Civil. En efecto dicho artículo en su parte in fine dispone:
"Evacuadas las pruebas a que se refiere el artículo anterior y
el presente artículo, el tribunal fijará uno de los treinta días
siguientes del calendario y la hora para que tenga lugar la
audiencia o debate oral." (Destacado nuestro).
El Juez de Primera Instancia actuó de manera correcta
conforme al artículo antes parcialmente citado al verificar que
cursaban en el expediente todas las pruebas que habían sido
impulsadas y evacuadas por las partes y así fijó la oportunidad
para la celebración de la audiencia o debate oral conforme al

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artículo 869 eiusdem, oportunidad en la que destacamos la


demandada no insistió en la prueba de informes que
posteriormente denunció en el tribunal de alzada. No
podía el Juez de Primera Instancia abstenerse de fijar la
oportunidad para la celebración la audiencia o debate oral y
así dictar su decisión por esperar unas resultas de una prueba
de informes que nunca llegarían pues como se indica más
adelante éstas no llegaron por falta de impulso de la
demandada; tampoco podía el Juez suplir la carga de impulsar
la prueba lo cual le correspondía a la demandada como
promovente. Adicionalmente las resultas de la prueba de
informes tampoco alterarían de ninguna forma la decisión
de fondo, tal como se detallará infra. De este modo, el haber
celebrado la audiencia o debate oral y dictar la decisión
correspondiente sin haber esperado las resultas de la prueba
de informes que no fue impulsada por la demandada en modo
alguno puede constituir el quebrantamiento de una forma
procesal ni la violación al derecho a la defensa de la
demandada. Ninguna disposición legal podría establecer que
un Juez antes dictar sentencia definitiva deba esperar las
resultas de una prueba que la parte interesada no haya
impulsado, eso le daría a las partes el poder de impedir se
dicte sentencia definitiva si así le conviniera. Como ejemplo
del cumplimiento estricto de todas las formas procesales
observamos que en el juicio de primera instancia en fecha 06
de julio de 2016 se repuso la causa al estado de contestación
de la demanda, para que la contestación y los demás actos
subsiguientes se siguieran mediante el Procedimiento Oral y
como consecuencia de ello declaró nulas y sin efecto jurídico
las actuaciones posteriores al acto de la citación exclusive,
aun cuando antes de esa reposición el lapso probatorio había
sido prorrogado en dos ocasiones, por ello mal podría
ordenarse una nueva reposición de la causa cuando no hubo
quebrantamiento de formas procesales que hayan ocasionado
la violación del derecho a la defensa de la demandada, pues
como insistimos éste fue garantizado en todo momento.
b.) La nulidad de la sentencia de primera instancia por
haberse dictado ésta sin haber esperado las resultas de la
prueba de informes con la consecuente reposición de la causa
no tienen fundamento legal. En el proceso de primera
instancia no se incumplió alguna formalidad esencial para su
validez.
Tal como se indicó anteriormente el Juez Superior estimó que
al no haber esperado el Juez de Primera Instancia las resultas
de la prueba de informes para dictar su sentencia constituyó
un quebrantamiento de una forma procesal, específicamente
se refirió el Juez Superior a la supuesta violación al derecho a
la tutela judicial efectiva previsto en el artículo 26 de la
Constitución. El Juez para poder decretar la reposición de la
causa debe constatar que ésta tenga una base legal que
fundamente la nulidad pretendida y que se haya dejado de
cumplir una formalidad esencial que acarreara la nulidad del

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acto. Ninguno de estos dos supuestos ocurrieron en el juicio


seguido en primera instancia, pues la sentencia dictada por ese
Juez de Primera Instancia se dictó en un proceso que cumplió
con todas las formalidades esenciales, tal como se detalló
supra, es decir cumpliendo con el mandato del artículo 26 de
la Constitución invocado por el Juez de alzada en su
sentencia. La audiencia o debate oral del juicio de primera
instancia, se fijó una vez concluido el lapso probatorio y
evacuadas todas las pruebas impulsadas por las partes, de
conformidad con lo establecido en la parte in fine del artículo
869 del Código de Procedimiento Civil. Tal como se
detallará infra, no llegaron las resultas pues esta prueba
no fue impulsada por la parte demandada en su condición
de promovente. De este modo, el Juez de Primera Instancia
de manera acertada verificó que las pruebas promovidas e
impulsadas por las partes habían sido evacuadas y fijó la
oportunidad para la celebración de la audiencia o debate oral,
cumpliéndose todas las formalidades esenciales del proceso y
garantizando el derecho a la defensa a las partes. Así ese Juez
de Primera Instancia dictó el dispositivo del fallo declarando
con lugar la demanda incoada pues verificó fehacientemente
la existencia de los tres incumplimientos contractuales
demandados.
c) La supuesta actividad incumplida que según el Juez
Superior constituyó el no haber esperado el Juez de
Primera Instancia las resultas de la prueba de informes
antes de dictar sentencia definitiva, alcanzó su fin pues los
hechos que querían probarse con la prueba de informes
quedaron demostrados con las pólizas que cursan en el
expediente, por ello no son relevantes ni determinantes las
resultas de dicha prueba de informes ya que no
cambiarían el contenido del fallo dictado en primera
instancia.
En el escrito de consideraciones presentado por la
demandada ante la alzada ésta no indicó la incidencia que
tendría para el fondo de la causa las resultas de la prueba
de informes por ella promovida. Destacamos que el objeto
de esa prueba de informes dirigida a Seguros Mercantil
era de acuerdo al escrito de promoción de pruebas de la
demandada el siguiente:
"...solicitamos a ese tribunal que le requiera por vía de
informes a la empresa SEGUROS MERCANTIL
específicamente a la presidencia de la mencionada persona
jurídica, ubicada en Dirección: Av. Libertador con
Avenida Isaías "LÁTIGO" Chávez; Chacao Z.P. 1060,
Caracas-Venezuela, de manera que informe a ese
Despacho, la identidad del sujeto que las contrato y los
riesgos que cubre."
La reposición decretada por el Juez Superior es inútil pues el
objeto para el cual fue promovida la prueba de informes no
impulsada por la demandada ya se había alcanzado con las
pólizas consignadas en la contestación de la demanda que

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cursan en los folios 264 al 268 de la primera pieza del


expediente, y que también cursan en los folios 52 al 56 de la
segunda pieza. Estas pólizas fueron nuevamente traídas al
juicio en virtud de una reposición de la causa decretada
por el tribunal de primera instancia en fecha 06 de julio
2016; en efecto, con motivo de esa reposición en primera
instancia antes referida, la parte demandada en una
segunda contestación de la demanda consignó nuevamente
esas mismas pólizas marcadas D1 a D3 en los folios 266 a
270, y que volvió a ratificar en un segundo escrito de
promoción de pruebas que cursan en los folios 44 al 47.
Obviamente dichas pólizas señalan la identidad de la
persona que las contrató y los riesgos que cubre ya que
son informaciones básicas que deben contener toda póliza.
La propia demandada en el acta de la audiencia o debate oral
respecto al incumplimiento atinente a la contratación de la
póliza de seguros reconoció haber consignados las pólizas
antes señaladas:
"Con respecto al último incumplimiento señalado, nosotros
consignamos en el expediente las pólizas que evidencian
nuestra sujeción a lo normado en la letra del contrato,..."
(Destacado nuestro).
Es decir, esperar por las resultas de las pruebas de informes
era y es irrelevante porque con esa prueba de informes se
pretendía probar quien era la identidad de la persona que
contrató las pólizas y los riesgos que cubren, hecho que ya fue
demostrado con las pólizas antes identificadas. De este modo
esa prueba de informes solo podía verificar nuevamente un
hecho que ya había sido probado y no fue controvertido. El
incumplimiento demandado relativo a la obligación de
contratar una póliza de seguros cuya beneficiaría debía
ser la arrendadora, Grupo Empresarial Urbina GEU,
C.A, quedó probado con las pólizas consignadas por la
demandada y si hubiese llegado la prueba de informes no
cambiaría tal hecho. La obligación de contratar una póliza
de seguro cuya beneficiaría sea la arrendadora está
prevista en la cláusula vigésima cuarta del contrato de
arrendamiento la cual estipula:
"VIGÉSIMA CUARTA: El Arrendatario se obliga a
contratar y mantener durante la vigencia de este contrato
una Póliza contra incendio y motín a favor del inmueble y
como beneficiario La Arrendadora y a entregarle el soporte
de la misma." (Destacado nuestro).
En las pólizas consignadas por la demandada, se
demuestra fehacientemente que la beneficiaría no es la
arrendadora sino la arrendataria Centro Clínico Vista
California, C.A quedando así plenamente probado el
incumplimiento de la cláusula vigésima cuarta antes
citada. Por ello es evidente que resulta inútil la reposición
decretada por el tribunal de alzada pues de haber llegado
las resultas de la prueba de informes éstas no tendrían, ni
tienen un valor probatorio determinante ni capaz de

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modificar el dictamen realizado por el Juez de Primera


Instancia sobre los incumplimientos declarados, y que lo
llevaron a decidir la resolución del contrato de
arrendamiento. En efecto, se demandó la resolución del
contrato de arrendamiento por el incumplimiento de tres
obligaciones, la primera relativa obligación de pagar
íntegramente el canon de arrendamiento pactado, la
segunda la prohibición de subarrendar y ceder el contrato
de arrendamiento y la tercera la obligación de contratar y
mantener durante la vigencia del contrato una Póliza
contra incendio y motín a favor del inmueble y como
beneficiario la Arrendadora y a entregarle el soporte
correspondiente, incumplimientos éstos que quedaron
plenamente probados, por lo que en el supuesto negado de
haberse obtenido las resultas de la prueba de informes en
nada hubiese cambiado la decisión dictada por el tribunal
de primera instancia. La reposición inútil decretada por el
Juez de alzada es censurada por nuestra jurisprudencia por no
haber constatado el Juez Superior los supuestos para su
procedencia. En el supuesto negado que la prueba de informes
fuera determinante para demostrar que la arrendadora si
cumplió con la obligación contractual que sobre el
beneficiario de las pólizas establecía la cláusula vigésima
cuarta, el tribunal igualmente habría declarado la resolución
del contrato de arrendamiento por los otros dos
incumplimientos, es decir por falta de pago íntegra del canon
y por el subarrendamiento, incumplimientos estos que
quedaron plenamente demostrados en el juicio y por los
cuales vale decir no alegó nada la demandada en su escrito de
apelación y que el Juez de alzada tampoco se pronunció. Al
no tener estos incumplimientos relación alguna con el objeto
de la prueba de informes dirigida a Seguros Mercantil de igual
forma resultaría inútil la reposición decretada, pues de igual
forma debía declararse la resolución del contrato por falta de
pago íntegra del canon de arrendamiento y por el
subarrendamiento.
Por otra parte, la utilidad de la reposición de la causa se
encuentra íntimamente ligada a los principios y postulados
desarrollados en la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela, que en su artículo 26 señala:
…Omissis…
Asimismo, el artículo 257 ejusdem (sic) establece lo
siguiente:
…Omissis…
Conforme a los artículos antes citados el Juez de alzada al
declarar la reposición de la causa debió verificar si esta
reposición atendía a una finalidad y utilidad en el juicio, por
ello en el supuesto negado, que insistimos no ocurrió, si el
Juez de Primera Instancia hubiese incumplido o quebrantado
alguna forma procesal para que proceda la reposición, es
presupuesto indispensable para la reposición de la causa que
el acto no haya alcanzado su finalidad, que sea imputable al

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Juez, que no haya sido consentido o convalidado por las


partes, y resulte lesionado el derecho de defensa de alguna de
ellas. Con esa indebida reposición de la causa, el Juez
Superior quebrantó el debido equilibrio procesal que debe
existir entre las partes del juicio, al decretar la reposición de la
causa al estado de la evacuación de una prueba cuyos hechos
que pretendía demostrar y que como se explicó supra ya
cursan demostrados fehacientemente en el expediente.
d) La parte demandada es causante de la falta de respuesta de
Seguros Mercantil respecto a la presentación de la prueba de
informes en el juicio y además consintió tácitamente a esa
falta de respuesta.
Respecto a otro de los aspectos que debió constatar el Juez
para proceder a reposición de la causa tenemos "que la parte
contra quien obre la falta, no hay dado causa a ello o haya
consentido en ella expresa o tácitamente". Corre observamos
en el presente caso la carga para la evacuación de la prueba de
informes a Seguros Mercantil era imputable exclusivamente a
la demandas como promovente de la prueba. El motivo por el
cual no se obtuvieron las resultas de la prueba de informes
promovida por la parte demandada es porque no consta en el
expediente que ésta haya gestionado lo conducente ante la
Oficina de Alguacilazgo para ¿efectiva remisión a Seguros
Mercantil del oficio distinguido con el № 628-201 i del 16 de
junio de 2016. Destacamos la falta de interés de la demandada
durante el juicio para que llegaran las resultas de la prueba de
informes promovida, ya que esa misma prueba había sido
promovida antes de la reposición de la causa decretada por el
Juez de Primera Instancia y el tribunal antes de esa reposición
libró el oficio 345-2106, dirigido a Seguros Mercantil
solicitando se sirviera informar sobre identidad de los sujetos
de derecho que contrataron y los riesgos que cubren los
cuadros pólizas № 01-44-101255, 01-102288 y 01-20-
102368, siendo que la demandada tampoco impulsó dicha
prueba de informes. En efecto, consta en el folio 206 de la
tercera pieza, diligencia de fecha 9 de mayo de 2017 del
ciudadano Felwil Campos, alguacil adscrito al Circuito
Judicial de Tribunales Primera Instancia en lo Civil,
Mercantil, Tránsito y Bancario en la cual consignó oficio №
345-2016 dirigido a Seguros Mercantil por no haberse
impulsado entrega a la sede de Seguros Mercantil ubicada en
la Avenida Libertador con Avenida Isaías "Látigo" Chávez,
Chacao, Caracas. Dicho oficio fue consignado falta de
impulso por parte de la demandada y promovente de la prueba
de informes y cursa en el folio 207 de la tercera pieza. Como
hemos expuesto este recurso, las resultas de la prueba de
informes no llegaron por causa de. Tribunal sino por el
reiterado incumplimiento de la carga de la promovente de
impulsar la prueba, por ello el tribunal de primera instancia no
vulneró el derecho a la defensa de la demandada al iniciar la
audiencia o debate oral y dictar la sentencia correspondiente.

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Respecto de la carga que tienen las partes de impulsar las


citaciones, notificaciones y demás actos procesales la Sala
de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia en
sentencia № 466, de fecha 21 de julio de 2008, estableció
que para efectuar la citación o notificación o cuando el
alguacil deba trasladarse a lugares que disten más de
quinientos metros de la sede del Tribunal, la parte debe
poner a disposición del alguacil los medios necesarios para
lograr ese acto procesal. No consta en autos que se haya
efectuado la consignación de emolumentos para el
traslado del alguacil por lo que dicha omisión de la parte
demandada no es en modo alguna responsabilidad del
tribunal de primera instancia.
La falta de evacuación de la prueba de informes en todo caso
fue consentida tácitamente por la demandada al no insistir en
ello en la oportunidad de la audiencia o debate oral. En efecto,
si la parte demandada consideraba que las resultas de la
prueba de informes eran relevantes para el fondo de la
controversia debió insistir en su evacuación en la oportunidad
de la celebración de la audiencia o debate oral, lo cual no
ocurrió tal como se evidencia del acta de audiencia o debate
oral suscrita el 03 de marzo de 2017 (f.f. 183 al 192 de la
pieza № III).
La Sala de Casación Civil en sentencia número 225 de fecha
20 de mayo de 2003 ha señalado que la reposición debe
acordarse cuando alguna de las partes la solicite por verse
afectado por un acto de procedimiento viciado de nulidad,
puesto que si ella realiza nuevas actuaciones sin reclamarla,
debe entenderse que renuncia a tal derecho; por no haberlo
hecho en la primera oportunidad de conformidad con lo
establecido en el artículo 213 del Código de Procedimiento
Civil. En efecto dicha Sala estableció:
…Omissis…
Esta causa ya tiene más de tres años de haberse iniciado y con
la demanda se solicitó la notificación de la Procuraduría
General de la República por tratarse de una clínica y
conforme a la sentencia vinculante No. 484, de la Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, de fecha 12
de abril de 2011, siendo efectivamente notificada la
Procuraduría en fecha 16 de octubre de 2018 tal como consta
en el folio 163 de la primera pieza del expediente y
suspendido el juicio por noventa (90) días continuos de
conformidad con lo establecido en el artículo 96 del Decreto
con Fuerza de Ley Orgánica de la Procuraduría General de la
República por lo que se encuentra debidamente informada de
este procedimiento judicial. De igual forma puede observarse
en el procedimiento en primera instancia: (i) hubo un acto
conciliatorio solicitado por la demandada, (ii) el tribunal de
primera instancia ordenó la reposición de la causa a los fines
de que el juicio se tramitara por el procedimiento oral y no
por el procedimiento breve como se estaba sustanciado y (iii)
antes de esa reposición había transcurrido el lapso probatorio

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de 20 días de despacho por efecto de dos prórrogas solicitadas


y acordadas a la demandada…”.
Así la reposición mal decretada por el Juez Superior
constituye un retardo judicial que solo favorece a la
demandada quien a lo largo del juicio evidenció su falta de
interés y debida conducta procesal llegando a promover una
prueba testimonial siendo el testigo un apoderado de la propia
demandada, lo cual confesó frente al Juez de Primera
Instancia con la consecuente procedencia de la tacha
propuesta por esta representación, alineado con esa conducta
procesal indebida la demandada promovió la prueba de
informes a Seguros Mercantil que no impulsó y que fue
motivo para la reposición mal decretada por el Juez Superior
y que se denuncia como vicio en esta sede casacional…”.
(Negrillas de la Sala).

Para decidir, la Sala observa:

Alega el formalizante que el juez de alzada incurrió en el vicio de


quebrantamiento de formas procesales, infringiendo los artículos 15, 206 y 209
del Código de Procedimiento Civil, con base en que el ad quem incurrió en
“reposición mal decretada”, pues ordenó la reposición de la causa al estado de
que el a quo, debía esperar que la empresa SEGUROS MERCANTIL, enviara el
informe que se le había solicitado, en la promoción de pruebas que hiciera la
parte demandada referido a que expresara quién era el beneficiario en las pólizas
Nros 01-44-101255, 01-06-102288 y 01-20-102368.

En ese sentido expresa el formalizante que el juez de alzada no debió


reponer la causa a ese estado por las siguientes razones: a) la parte demandada
no se quejó respecto de la falta de entrega de dicho informe, b) la parte
demandada, no fue diligente en impulsar el proceso a fin de que dicha prueba
llegara al tribunal de primera instancia, pues nunca pago los emolumentos
necesarios a fin de que el alguacil se trasladara y buscara el respectivo informe, y
por último c) esa prueba no es determinante en el dispositivo del fallo, pues la
misma fue promovida con el objeto de demostrar "…solicitamos a ese tribunal

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que le requiera por vía de informes a la empresa SEGUROS MERCANTIL


específicamente a la presidencia de la mencionada persona jurídica, ubicada
en Dirección: Av. Libertador con Avenida Isaías "LÁTIGO" Chávez;
Chacao Z.P. 1060, Caracas-Venezuela, de manera que informe a ese
Despacho, la identidad del sujeto que las contrato y los riesgos que cubre...",
lo cual había quedado demostrado con las pólizas de Seguro Marcadas D1 a D3,
siendo que dichas pólizas señalan la identidad de la persona que las contrató
y los riesgos que cubre ya que son informaciones básicas que deben contener
toda póliza, y la beneficiaria no es la arrendadora, razón por la cual no es
determinante esta prueba en el dispositivo, pues con las pólizas quedó
demostrado que no cumplió con la cláusula Vigésima Cuarta del Contrato de
arrendamiento, en consecuencia se evidencia que reposición decretada por el
quem, es inútil.

Sobre el vicio de reposición indebida o mal decretada, esta Sala en


sentencia N° RC-000423, proferida el 13 de junio de 2012, dictada en el juicio
seguido por Inversiones y Construcciones Da Silva Lino, C.A. contra
Inversiones Barquipan, C.A., exp. N° 11-651, dejó establecido el siguiente
criterio jurisprudencial:

“…La Sala, ha sido constante al señalar que existe


quebrantamiento u omisión de las formas sustanciales que
menoscaban el derecho de defensa, cuando por acción u
omisión del juez, se conceden preferencias, se acuerdan
facultades, medios o recursos no establecidos por la ley o se
niegan los permitidos en ella, en perjuicio de una de las
partes. Asimismo, se considera vulnerado el mencionado
derecho, si el juez no provee sobre las peticiones en tiempo
hábil en perjuicio de una parte; si se niega o silencia una
prueba o se resiste a verificar su evacuación; en general
cuando el juez niega o cercena a las partes los medios
legales con que pueden hacer valer sus derechos,
rompiendo así el equilibrio procesal en perjuicio de un
litigante. (Ver entre otras, sentencia Nº 736, de fecha 10 de
diciembre de 2009, caso: Toyama Maquinarias, S.A., c/ Apca
Mantenimiento y Servicios, C.A., la cual reitera la decisión de

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fecha 30 de enero de 2008, caso: Rústicos Automundial, C.A.,


c/ Remigio Margiotta Lamore)…”. (Negrillas de la Sala y
subrayado del texto).

En relación con los principios establecidos en el artículo 209 del


Código de Procedimiento Civil, la casación civil de la extinta Corte Suprema de
Justicia, expresó la siguiente doctrina con motivo del vicio de reposición por
errores de forma, en la sentencia N° 512 de fecha 26/11/1987, caso Jorge
Enrique Aparicio y otros contra CORPOVEN S.A., reiterada posteriormente en
la sentencia N° 31, de fecha 10/2/1988, caso María de Los Ángeles Cáceres y
otros contra Villa Del Este C.A., cuando advirtió sobre el punto lo siguiente:

“…Tal sistema, según lo expresa a su vez Márquez Añez, era


inconveniente y aún contradictorio, por dos razones básicas: la
primera, por ser manifiestamente contrario al principio de
economía procesal, pues bien pudiera el juez de segundo grado
anular el fallo, y simultáneamente pronunciarse sobre el
mérito de la causa; y la segunda, porque al limitar su
pronunciamiento a la simple rescisión de la sentencia, el juez
de segundo grado cercena el efecto devolutivo de la apelación,
que es el medio jurisdiccional que hizo pasar la causa a su
conocimiento. Por consiguiente, no es necesario un gran
esfuerzo para comprender los inconvenientes de este sistema
para la economía de los juicios, al permitir al juez de alzada la
remisión de la causa al juez a-quo (reposición) por simples
vicios in procedendo del fallo apelado, siendo que el efecto
devolutivo de la apelación atribuye al juez de alzada la
facultad de realizar un novum iudicium sobre la cuestión del
mérito.
(…)
En consecuencia, a los fines de adaptar el viejo sistema de la
nulidad de la sentencia dictada en el primer grado de la
jurisdicción, al nuevo esquema procesal previsto en el artículo
209 del Código de Procedimiento Civil vigente, la Sala
analizará en denuncias de infracción similares a ésta, si la
propia alzada corrigió el vicio en que hubiere podido haber
incurrido la sentencia dictada en primera instancia, en ejercicio
del amplio grado de jurisdicción que le trasmite la apelación.
Si como consecuencia de ello, observó la recurrida el vicio y
procedió a corregirlo, dictando al respecto la correspondiente
sentencia sobre el fondo del litigio, la denuncia será
desechada, por improcedente. Y al contrario, si el vicio
persiste, porque la recurrida no lo observó, procederá la
denuncia, y la Sala ordenará al Superior competente que dicte
nueva sentencia, corrija el enunciado vicio de forma de la

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decisión del primer grado de la jurisdicción y resuelva también


sobre el fondo del litigio…”.

Más recientemente, sobre el vicio de reposición mal decretada esta


Sala ha señalado, en la sentencia N° 536, de fecha 22/11/2011, caso:
Financiadora Tauro S.R.L. contra Juan José Paulino Fernández, lo siguiente:

“…El segundo de los artículos trascritos (209) impone al


juez del segundo grado, como consecuencia del efecto
devolutivo de la apelación, el deber de resolver el fondo de
la controversia; razón por la que su efecto no es la
reposición de la causa sino el conocimiento y decisión del
asunto, no pudiendo el ad quem, con base a esta disposición
subvertir el orden público procesal, ordenando una
reposición inútil; pues tales actuaciones procesales deben,
además de corregir vicios en los que efectivamente se haya
incurrido en el iter procesal, perseguir una finalidad
beneficiosa que coadyuve a restaurar el equilibrio procesal,
garantizando a los litigantes el derecho a la defensa…”.

Criterio reiterado, entre otros, en la sentencia Nº 775, de fecha


4/12/2014, caso César Ramón Contreras Cortez y otro contra Transporte Rodolfo
Contreras C.A. y otros, cuando la Sala sostuvo:

“…Acorde con el criterio ut supra transcrito, en concordancia


con lo establecido por el juez de alzada en su fallo, estima la
Sala que este no debió ordenar la nulidad de la decisión
proferida por el a quo, con la consecuente reposición de la
causa al estado en que el juzgado de cognición emita nuevo
pronunciamiento conforme con el criterio establecido por el ad
quem, pues este al emitir el correspondiente pronunciamiento
con respecto a la defensa de fondo de falta de cualidad,
correspondía seguidamente conocer del fondo de la
controversia, a fin de darle aplicación al principio de economía
procesal y al efecto devolutivo de la apelación, que es la
revisión del mérito de la cuestión apelada…”.

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Ahora bien, a fin de verificar las aseveraciones expuestas por el


formalizante la Sala procede a examinar las actas que consten en el expediente
en los siguientes términos:

En fecha 16 de septiembre de 2015, que consta a los folios del 3 al


26 de la pieza 1/ 3 del expediente, la parte actora interpuso escrito de demanda
mediante la cual expresó lo siguiente: que mediante documento autenticado ante
la Notaría Pública Séptima del Municipio Chacao del estado Miranda, bajo el N°
63, Tomo 55, su representada celebró un contrato de arrendamiento con la
sociedad mercantil CENTRO CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C. A, sobre un
inmueble de su propiedad constituido por un edificio de cinco (5) pisos y tres (3)
sótanos para estacionamiento, denominado GEUCA, ubicado en la calle Triestre
de la Zona Industrial de Los Ruices Sur, Municipio Sucre, estado Miranda, cuyo
objeto fue la destinación para realizar las actividades inherentes a su objeto
principal y el funcionamiento de una clínica de servicios médicos y servicios
relativos al área de la salud, tal y como se evidencia de copia certificada
consignada como anexo marcado “B”.

Asimismo, que se estableció inicialmente la duración del contrato


por un lapso de cinco (5) años, el cual podía ser prorrogado y se estableció un
canon de arrendamiento para los primeros cinco años de la relación arrendaticia
en la cantidad de VEINTIOCHO MIL QUINIENTOS DÓLARES DE LOS
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA (US$ 28.500,00).

Que la arrendataria desde el mes de abril de 2014 hasta la fecha no


pagó en bolívares el monto total que debía pagar para cubrir el pago del canon de
arrendamiento que en moneda de cuenta dólar es de TREINTA MIL DÓLARES
DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA (US$ 30.000,00), por lo que se
encuentra pagando actualmente en moneda de curso legal al tipo de cambio

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oficial la cantidad de UN MIL QUINIENTOS CUARENTA CON NOVENTA Y


CINCO CENTAVOS DE DÓLARES DE ESTADOS UNIDOS DE AMERICA
(US$1.540,95), por lo que adeuda por la falta de pago de canon de
arrendamiento íntegro desde el mes de abril de 2014 hasta el mes febrero de
2015, a su contra valor en bolívares a la tasa oficial referencial SICAD II, y
desde el mes de marzo de 2015 hasta el mes de agosto de ese mismo año, a su
contra valor en bolívares a la tasa referencial SIMADI, la cantidad de
CUATROCIENTOS CUARENTA MIL DOSCIENTOS VEINTINUEVE CON
CINCO CENTAVOS DE DÓLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE
AMÉRICA CON CINCO CENTAVOS (US$ 440.229,05).

Que la parte demandada también incumplió lo previsto en la cláusula


décima primera, en el sentido de que el contrato se consideraba celebrado intuito
personae, en atención a ello, no podía cederlo, traspasarlo ni subarrendarlo total
o parcialmente, siendo el caso que la arrendataria emitió unos certificados de
uso, certificados de médicos consultante, a través de los cuales arrienda
consultorios médicos, en contravención a lo previsto contractualmente.

Finalmente, que la arrendataria incumplió lo previsto en la cláusula


vigésima cuarta del citado instrumento toda vez que, no contrató una póliza
de seguro durante la vigencia del contrato que cubriera los riesgos de motín
o incendio a favor o en nombre de su representada, razón por la cual
demandan a la arrendataria por RESOLUCIÓN DE CONTRATO DE
ARRENDAMIENTO E INDEMNIZACIÓN POR DAÑOS Y PERJUICIOS, los
cuales fueron estimados en la cantidad de CUATROCIENTOS CUARENTA
MIL DOSCIENTOS VEINTINUEVE CON CINCO CENTAVOS DE
DÓLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA CON CINCO
CENTAVOS (US$ 440.229,05), en razón del diferencial de los cánones de
arrendamientos dejados de percibir desde el mes de abril de 2014 hasta el mes de

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agosto de 2015, así como los cánones de arrendamiento que se siguieran


causando hasta la entrega del inmueble.

Las cláusulas del contrato de arrendamiento alegadas como


infringidas por el actor, textualmente expresan lo siguiente:

“…TERCERA: La pensión de arrendamiento es la suma de


Veintiocho Mil Quinientos Dólares ($28.500,00), mensuales
que El Arrendatario se obliga a pagar en dinero efectivo, con
toda puntualidad, por mensualidades adelantadas los cinco
primeros días de cada mes; hasta que entregue el inmueble
arrendado completamente desocupado. De conformidad con
los -artículos 95, 97 y 98 de la Ley del Banco Central de
Venezuela, dicha suma equivale a la cantidad de Diecisiete
Millones Ochocientos Noventa y Ocho Mil Bolívares (Bs.
17.898.000,00) para el día de hoy, al tipo de cambio de Bs.
628,00 por U.S.$. 1,00. Se establece como lugar de pago el
domicilio de La Arrendadora en la siguiente dirección:
Avenida Francisco de Miranda, Edificio EASO, PB. Local 7,
Chacaíto, Caracas, que El Arrendatario declara conocer.
NOVENA: El término fijado para la duración de este contrato
es de cinco (5) años contados a partir del 1 de Enero del 2.000,
fecha en la cual entrara en vigencia, prorrogable
automáticamente por períodos de cinco (5) años siempre que
La Arrendadora y/o El Arrendatario no se notificaren por
escrito y /o notificación judicial con noventa (90) días, antes
del vencimiento del plazo fijo o de cualquiera de las prórrogas,
su deseo de no prorrogarlo más. Las prórrogas se consideran
como tiempo fijo, estipulado en favor de ambos contratantes, y
así lo acepta El Arrendatario. Queda entendido entre las partes
que la notificación a que se refiere la presente clausula podrá
hacerse en la persona de El Arrendatario y/o La Arrendadora
dependiendo del caso y/o de cualquiera otra persona que
labore en las oficinas administrativas de las partes para el
momento de ser practicada la misma. Queda entendido
entre las partes que de producirse la prórroga del contrato
una vez vencido el plazo de duración inicial de cinco (5)
años, el canon de arrendamiento mensual de dicha
prórroga será de Treinta Mil Dólares ($30.000,00)
mensuales, que El Arrendatario se obliga a pagar en
dinero efectivo, con toda puntualidad, por mensualidades
adelantadas los cinco primeros días de cada mes hasta que
entregue el inmueble arrendado completamente
desocupado.
DÉCIMA PRIMERA: Este contrato se considera
rigurosamente celebrado intuito personae por lo que respecta
a El Arrendatario y en atención a ello, El Arrendatario no
podrá ceder o traspasar el presente contrato, ni subarrendar

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total ni parcialmente el inmueble objeto del mismo, sin previo


consentimiento escrito de La Arrendadora. Este no reconocerá
como inquilino a ninguna otra persona que ocupe el inmueble
sin ese consentimiento, y El Arrendatario continuará
respondiendo por los alquileres y demás obligaciones
contraídas en este contrato, hasta su terminación^ así como de
los daños y perjuicios y gastos judiciales oí extrajudiciales que
se ocasionaren por razón de cualquier procedimiento, y
Asimismo La Arrendadora no tendrá ningún vínculo de
naturaleza laboral, comercial y /o dependencia con las
personas naturales y/o jurídicas que laboren en el inmueble
con ocasión del objetivo para el cual fue arrendado,
establecido en la cláusula SEGUNDA, ni por ningún otro
concepto.
VIGÉSIMA CUARTA: El Arrendatario se obliga a contratar
y mantener durante la vigencia de este contrato una Póliza
contra incendio y motín a favor del inmueble y como
beneficiario La Arrendadora y a entregar le el soporte de la
misma…”.

En fecha 30 de mayo de 2016, la parte demandada mediante escrito


de contestación a la demanda, que consta a los folios 219 al 226 de la pieza 1/3
del expediente, en la cual expresó lo siguiente: como punto previo la
inadmisibilidad de la demanda, en primer lugar, por no reunir el escrito libelar
los requisitos dispuestos en la norma contenida en el artículo 864 del Código de
Procedimiento Civil, y en segundo lugar, por contravenir disposiciones del
Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Regulación del Arrendamiento
Inmobiliario para el Uso Comercial, concretamente, el contener la expresión del
canon de arrendamiento en moneda extranjera, lo que denota que la misma sea
ilegal, ya que va en detrimento del orden público.

Asimismo, negó, rechazó y contradijo la demanda en todas y cada


una de sus partes, en su decir, por no ser cierto los hechos alegados ni resultar
aplicable el derecho invocado.

En lo que respecta a la falta de pago del canon de arrendamiento


refirió que el canon de arrendamiento convenido y vigente para el año 2015 fue

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la cantidad de TRESCIENTOS SIETE MIL TRESCIENTOS SETENTA Y


OCHO CON CINCUENTA CÉNTIMOS DE BOLÍVARES (Bs. 307.378.50), lo
cual ha venido pagando de manera periódica a la arrendadora, por lo que su
representada ha cumplido con la entrega total del canon de arrendamiento, por lo
que no debe proceder la denuncia del incumplimiento de la cláusula novena del
contrato.

En relación al subarrendamiento adujo que, conforme a lo estipulado


en la cláusula segunda del citado instrumento, el mismo tiene por finalidad
desarrollar el objeto de prestar consultas médicas, las cuales deben ser realizadas
por personas naturales distintas a su representada y en la sede del centro
dispensador de salud CENTRO CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C.A., y con
ello, contribuir con la materialización del objeto de su representada, por lo que la
emisión de certificados de médicos consultantes no debe ser catalogada como un
subarrendamiento del inmueble.

Finalmente, alegó que su representada no incumplió la obligación


prevista en la cláusula vigésima cuarta toda vez que, su representada contrató
las pólizas de seguro con SEGUROS MERCANTIL en los años 2015 y 2016,
por lo que solicita se declare sin lugar la demanda y se condene al pago de
las costas y costos del proceso.

En fecha 14 de junio de 2016, el apoderado judicial de la parte


demandada consignó escrito de promoción de prueba que consta a los folios del
12 al 24 de la pieza 2/3 del expediente.

En fecha 15 de junio de 2016, el apoderado judicial de la parte actora


consignó escrito de promoción de pruebas, el cual consta en el expediente a los
folios 73 al 76 de la pieza 2/3 del expediente.

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Consta copia certificada de contrato de arrendamiento suscrito entre


las partes, debidamente autenticado, folios 31 al 38 de la pieza 1/3 del
expediente, y ratificada en la oportunidad de promoción de pruebas.
Copia simple de notificación extrajudicial practicada por la Notaría
Pública Trigésima Séptima del Municipio Libertador del Distrito Capital,
remitida por la arrendadora a la arrendataria, donde le notifica su voluntad de no
renovar ni convenir prórroga alguna al contrato y que al finalizar la última de las
prórrogas comenzaría a transcurrir el lapso de prórroga legal, folios 39 al 59,
pieza 1/3 del expediente, y ratificada en la oportunidad de promoción de pruebas.

Documentos privados contentivos de comunicaciones, de fechas 25


de mayo, 2 de julio y 4 de agosto de 2015 (folios 60 al 62, 64 y 65, 67 al 69), y
ratificada en la oportunidad de promoción de pruebas, igualmente reproducidas
en copias simples y originales inserta a los folios 240 al 247 de la pieza 2/3 del
expediente, mediante la cual la arrendadora notificó a la arrendataria la tasa de
cambio oficial para el pago de su equivalente al canon de arrendamiento pactado,
que estaban pendientes los cánones de arrendamiento correspondientes a los
meses de marzo, abril, mayo, junio y julio de 2015, y que dicha comunicación no
implicaba renuncia a otro diferencia pendiente; lo cual guarda relación con
comunicación privada de aviso de cobro de los meses de junio y julio de 2015,
de fechas 2 de junio y 2 de julio de 2015, respectivamente (folios 63 y 66).

Originales de recibos denominados “FACTURA” de fechas 1° de


marzo y 1° de abril de 2015, folios 28 y 29 de la pieza 2/3 del expediente, que
aparecen debidamente con sellos húmedos de las partes y debidamente firmados,
los cuales se emiten por descripción de alquiler correspondiente a los meses de
marzo y abril 2015, por las cantidades de TRESCIENTOS SIETE MIL

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TRESCIENTOS SETENTA Y OCHO CON CINCUENTA CÉNTIMOS DE


BOLÍVARES (Bs. 307.378,50).

Copia simple de recibo denominado “FACTURA” de fechas 1 de


mayo de 2015, folio 30 de la pieza 2/3 del expediente, que aparece debidamente
con sellos húmedos de las partes y debidamente firmados, el cual se emite por
descripción de alquiler correspondiente al mes de mayo 2015, por la cantidad de
TRESCIENTOS SIETE MIL TRESCIENTOS SETENTA Y OCHO CON
CINCUENTA CÉNTIMOS DE BOLÍVARES (Bs. 307.378,50).

Impresión de certificados de transferencias electrónicas de fondos del


Banco Mercantil y Banesco, de fechas 30 de enero, 27 de febrero, 3 de marzo, 31
de marzo, 29 de abril, 2 y 3 de junio, 1° de julio, 3 de agosto, 2 de septiembre, 1°
de octubre de 2015, 4 de enero y 3 de marzo de 2016, por las cantidades de
TRESCIENTOS SIETE MIL TRESCIENTOS SETENTA Y OCHO CON
CINCUENTA CÉNTIMOS DE BOLÍVARES (Bs. 307.378,50), folios 31 al 51
de la pieza 2/3 del expediente, y reproducidas las correspondientes a las fechas
27 de febrero, 31 de marzo y 29 de abril de 2015, en copias simples a los folios
261, 263 y 264. Al respecto se observa que durante el lapso probatorio la
representación judicial de la demandada promovió la prueba de informes
dirigida a las referidas instituciones financieras, cuyas resultas constan en
autos a los folios 92 al 114 de la pieza principal III, así como a los folios 123
al 128 de la misma pieza.

Copias simples de los cuadros de las pólizas Nos. 01-06-102880,


01-20-102368 y 01-44-101255, emanadas de MERCANTIL, SEGUROS,
relativas al recibo de prima de Seguro de Responsabilidad Civil General,
Seguros de Dinero y Valores, y Seguro de Todo Riesgo Industrial, cuyas
vigencia es desde el 1° de julio de 2015 hasta el 1° de julio de 2016, folios 52

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al 56, reproducidas igualmente en copias simples a los folios 266 al 270. De


la precedente pólizas se desprende que el CENTRO CLÍNICO VISTA
CALIFORMIA C.A. es el beneficiario de las mismas.

Copias simples de Certificados de Médicos Consultantes suscritos


en los ciudadanos LUCIANO SANGLIMBENI, RAMÓN ARREZA,
ALBERTO PEROZA, MARIA JOSEFINA GONZALEZ y NYLIAN RINCON
y el Centro
Clínico Vista California, folios 57 al 71 de la pieza 2/3 del expediente.

Originales de Certificados de Médicos Consultantes suscritos en los


ciudadanos CARLOS BARRIOS, SILVIA PINTO y el Centro Clínico Vista
California, folios 236 al 239 de la pieza 2/3 del expediente, de los cuales se
evidencia que el Centro Médico cede, de manera temporal y limitada, un espacio
denominado consultorio, a los fines de realizar consultas dentro de la
especialidad del contratando, a cambio de una determinada contraprestación en
dinero.
Copias simples de mayor analítico por cuenta de los años 2009 al
2015, emanado del CENTRO CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C.A., folios 248
al 254, y 258 y 259 de la pieza 2/3 del expediente.

Copias simples de comunicación de fecha 25 de julio de 2014,


emitido presuntamente por el Departamento de Administración de la parte
accionante, suscrito por la ciudadana María Eugenia García, mediante la cual se
informa el nuevo canon de arrendamiento al Centro Médico Vista California
(folio 257 de la pieza 2/3 del expediente), y de recibos denominados
“FACTURA” de fechas 1° de marzo y 1° de abril y 1° de mayo de 2015 (folios
260, 262 y 265 de la pieza 2/3 del expediente), de los cuales se aprecia los sellos
húmedos de las partes y debidamente firmados, por concepto de alquiler
correspondiente a los meses de marzo, abril y mayo 2015, por las cantidades de

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TRESCIENTOS SIETE MIL TRESCIENTOS SETENTA Y OCHO CON


CINCUENTA CÉNTIMOS DE BOLÍVARES (Bs. 307.378,50). Al respecto, se
evidencia que fueron desconocidos por la representación judicial de la parte
actora, luego fueron ratificados por la representación judicial de la parte
accionada.

Asimismo, la parte demandada promovió prueba de informes


dirigida a Seguros Mercantil, para lo cual se libró oportunamente oficio No.
628-2016, de fecha 16 de junio de 2016, sin embargo, no constan las resultas
del mismo, por lo que no hay elementos probatorios que analizar. (Folio 204
de la pieza 3/3 del expediente), en el escrito de promoción de esta prueba se
expresa textualmente lo siguiente:

“…3.- por cuanto, sólo hemos podido tener acceso a copias de


los cuadros de las pólizas Nros: 01-44-101255, 01-06-102288
y 01-20-102368, emanadas SEGUROS MERCANTIL. De
esta documental se advierte que mi representada contrato la
póliza a que hace referencia la cláusula vigésima cuarta del
contrato de arrendamiento, por lo que, solicitamos a ese
tribunal que le requiera por vía de informes a la empresa
SEGUROS MERCANTILES, específicamente a la
presidencia de la lesionada persona jurídica, ubicada en
Dirección: av. Libertador con avenida Isaías “Látigo” Chávez,
Chacao, Z. P 1060, Caracas-Venezuela, de manera que
informe a ese Despacho, la identidad de sujeto de derecho que
le contrató y los riesgos que cubre…”.

Finalmente, en la oportunidad de celebrarse la Audiencia de Juicio


en la presente causa se evacuaron las testimoniales de los ciudadanos JORGE
BAZO TARGA y CARLOS ANTONIO BASTIDAS, titulares de las cédulas de
identidad Nos: V-3.753.824 y V-5.301.121, respectivamente, quienes una vez
juramentados por la Juez de este Juzgado, manifestaron tener interés en las
resultas del juicio, el primero, y el segundo, manifestó mantener una relación
laboral con la parte accionada. (f.f. 183 a la 192 de la pieza 3/3 del expediente).

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En fecha 31 de julio de 2017, el Juzgado Noveno de Primera


Instancia en lo Civil, Mercantil Tránsito y Bancario de la Circunscripción
Judicial del Área Metropolitana de Caracas, dictó sentencia mediante la cual
declaró:

“…Del Fondo
Analizadas y valoradas como han sido las pruebas aportadas
al proceso, pasa esta Juzgadora a emitir pronunciamiento
sobre el fondo del asunto debatido de la siguiente manera:
En cuanto al alegato de resolución del contrato de
arrendamiento suscrito entre las partes con fundamento en el
incumplimiento de las obligaciones contraídas por la
arrendataria, conforme a las cláusulas tercera, novena, décima
primera y vigésima cuarta, habiendo entrado en vigencia el
contrato ya referido en fecha 1° de enero del año 2000, desde
esa misma fecha la arrendataria debía cumplir con todas sus
obligaciones, en el caso particular, las contenidas en la
cláusulas tercera, novena, décima primera y vigésima cuarta,
referidas al pago del canon de arrendamiento, la prohibición
de ceder, traspasar o subarrendar total o parcialmente el
inmueble arrendado, sin previa autorización, y la obligación
de contratar una póliza de seguro contra incendio y motín a
favor del inmueble.
En lo que respecta al cumplimiento de las cláusulas tercera y
novena, la parte demandada fue conteste en reconocer que
pagó por concento de cánones de arrendamientos la cantidad
de TRESCIENTOS SIETE MIL TRESCIENTOS SETENTA
Y OCHO BOLÍVARES CON CINCUENTA CÉNTIMOS
(Bs.
307.378,50), desde el mes de mayo de 2015, así como en
reconocer que su representada ha expedido unos certificados
de médicos consultantes, que permite a los médicos
adquirentes desarrollar su especialidad.
En ese sentido, siguiendo la doctrina de la Sala de Casación
Civil del Tribunal Supremo de Justicia según la cual, los
hechos admitidos en el escrito de contestación deben
considerarse como la manera en que se traba la litis y no
como una confesión, toda vez que ésta tiene como
característica la indivisibilidad, así pues, la parte demandada
conviene expresamente que pagó una cantidad en bolívares
que al ser dividida a la tasa de cambio oficial para el momento
en que debió realizarse el pago del canon de arrendamiento
pactado por las partes, tal y como se evidencia del Libelo de
demanda y pruebas cursantes en autos, que es una cláusula
contravalor fijada en la cantidad de VEINTIOCHO MIL
QUINIENTOS DOLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE
AMÉRICA (US$ 28.500,00), para el período comprendido
desde el 1° de enero del año 2000 hasta el 31 de diciembre de
2004, y para los períodos comprendidos desde el 1° de enero
de 2005 hasta el 31 de diciembre de 2009, así como desde el

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1° de enero de 2010 hasta el 31 de diciembre de 2014, es la


cantidad de TREINTA MIL DOLARES DE LOS ESTADOS
UNIDOS DE AMÉRICA (US$ 30.000,00), toda vez que no
consta a los autos acuerdo suscrito por las partes o
determinación por parte del órgano competente de un canon
de arrendamiento distinto, es inferior. ASÍ SE ESTABLECE.
Asimismo, respecto a la cláusula décima primera, fue conteste
en reconocer que su representada expidió unos certificados de
médicos consultantes, que permite a los médicos adquirentes
utilizar unos determinados consultorios (folios 236 al 239 de
la pieza II) a los fines de desarrollar su especialidad, para lo
cual pagan una contraprestación dineraria, siendo el caso que,
independientemente de la figura que hayan adoptado o
denominado, cedieron parcialmente parte del inmueble
arrendado, en franca violación de la disposición contractual
antes referida, siendo este un hecho que escapa al debate
probatorio, satisfaciendo con ello el primero de los requisitos.
ASÍ SE ESTABLECE.
No obstante a lo anterior, sólo quedó demostrado en autos que
la arrendataria demandada probó el cumplimiento de la
cláusula vigésima cuarta fue a partir del año 2015 cuando
contrató pólizas Nos. 01-06-102880, 01-20-102368 y 01-44-
101255 de Seguro de Responsabilidad Civil General, Seguros
de Dinero y Valores, y Seguro de Todo Riesgo Industrial, con
la sociedad mercantil MERCANTIL SEGUROS, cuya
vigencia son desde el 1° de julio de 2015 hasta el 1° de julio
de 2016. De modo que, no consta en autos el cumplimiento de
tales obligaciones para el período comprendido desde el
primero (1ro) de enero del año de 2000 hasta el 30 de junio de
2015.
Lo anterior conduce forzosamente a este Juzgado a considerar
que el CENTRO CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C.A.,
incurrió en el incumplimiento de las obligaciones que le
imponían las cláusulas tercera, novena, décima primera y
vigésima cuarta del contrato de arrendamiento cuya
resolución se solicita. ASÍ SE ESTABLECE.
Como consecuencia de lo precedentemente expuesto, se
condena a la sociedad mercantil CENTRO CLÍNICO VISTA
CALIFORNIA, C.A., a pagar a la sociedad mercantil GRUPO
EMPRESARIAL URBINA, G.E.U., C.A., la cantidad de
CUATROCIENTOS CUARENTA MIL DOSCIENTOS
VEINTINUEVE DOLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS
DE AMÉRICA CON CINCO CENTAVOS (US$
440.229,05),
por concepto del diferencial de los cánones de arrendamientos
dejados de percibir correspondiente a los meses abril, mayo,
junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y
diciembre de 2014, enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio,
julio y agosto de 2015, más el pago de los cánones de
arrendamiento que se causen a partir del mes de septiembre de
2015, inclusive, hasta la fecha en que la presente sentencia
quede definitivamente firme. Dicha cantidad será pagada con
la entrega de lo equivalente, en moneda de curso legal, al tipo

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de cambio vigente en el mercado, utilizando como referencia


la tasa de Divisas Complementarias (Dicom) regulada a través
del Centro Nacional de Comercio Exterior (CENCOEX), para
el día del pago efectivo, o la que aplicare para la fecha de
pago, si aquella fuere sustituida. ASÍ SE ESTABLECE.
-III-
DECISIÓN
Como consecuencia de los elementos de hecho y fundamentos
de derecho precedentemente expuestos, este Juzgado Noveno
de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito y
Bancario del Área Metropolitana de Caracas, administrando
justicia en nombre de la República Bolivariana de Venezuela
y por autoridad de la Ley, DECLARA:
PRIMERO: CON LUGAR la pretensión contenida en la
demanda que por RESOLUCIÓN DE CONTRATO DE
ARRENDAMIENTO E INDEMNIZACIÓN POR DAÑOS Y
PERJUICIOS incoara la sociedad mercantil GRUPO
EMPRESARIAL URBINA, G.E.U., C.A., contra la sociedad
mercantil CENTRO CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C.A.
SEGUNDO: Por vía de consecuencia, QUEDA RESUELTO
el contrato de arrendamiento autenticado ante la Notaría
Pública Séptima del Municipio Chacao del estado Miranda,
bajo el Nº 63, Tomo 55, en fecha 30 de septiembre de 1999.
TERCERO: SE ORDENA a la sociedad mercantil CENTRO
CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C.A., antes identificada, la
entrega inmediata y en las mismas condiciones en que lo
recibió, libre de personas y bienes, el inmueble constituido
por un (1) edificio de cinco (5) pisos y tres (3) sótanos para
estacionamiento, denominado GEUCA, ubicado en la calle
Triestre de la Zona Industrial de Los Ruíces Sur, Municipio
Sucre, estado Miranda.
CUARTO: SE CONDENA a la sociedad mercantil CENTRO
CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C.A., a pagar a la sociedad
mercantil GRUPO EMPRESARIAL URBINA, G.E.U., C.A.,
antes identificadas, la cantidad de CUATROCIENTOS
CUARENTA MIL DOSCIENTOS VEINTINUEVE
DOLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
CON CINCO CENTAVOS (US$ 440.229,05), por concepto
del diferencial de los cánones de arrendamientos dejados de
percibir correspondiente a los meses abril, mayo, junio, julio,
agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 2014,
enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio y agosto de
2015, más el pago de los cánones de arrendamiento que se
causen a partir del mes de septiembre de 2015, inclusive,
hasta la fecha en que la presente sentencia quede
definitivamente firme. Dicha cantidad será pagada con la
entrega de lo equivalente, en moneda de curso legal, al tipo de
cambio vigente en el mercado, utilizando como referencia la
tasa de Divisas Complementarias (Dicom) regulada a través
del Centro Nacional de Comercio Exterior (CENCOEX), para
el día del pago efectivo, o la que aplicare para la fecha de
pago, si aquella fuere sustituida.

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Dada la naturaleza del presente fallo, de conformidad con lo


establecido en el artículo 274 del Código de Procedimiento
Civil, se condena al pago de las costas a la parte demandada
por haber resultado vencida en esta instancia…”.

Al respecto, la parte demandada apeló de la decisión del a quo en


fecha 14 de agosto de 2017, diligencia que consta al folio 240 de la pieza 3/3 del
expediente.

El Juzgado Superior, conociendo en apelación dictó decisión en


fecha 31 de mayo de 2018, (hoy recurrida ante esta sede) consta a los folios 263
al 275 de la pieza 3/3 del expediente, en la cual se expresó lo siguiente:

“…IV. MOTIVACIONES PARA DECIDIR.


Se defiere al conocimiento de esta alzada el recurso de
apelación interpuesto los días 14 de agosto y 22 de septiembre
de 2017, por los abogados JOSÉ DE JESÚS BLANCA
ARCILA y MATILDE PINTO ACOSTA, en su carácter de
apoderados judiciales de la parte demandada, en contra de la
decisión dictada el 31 de julio de 2017, por el Juzgado
Noveno de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito
y Bancario de la Circunscripción Judicial del Área
Metropolitana de Caracas, que declaró con lugar la demanda
de resolución de contrato de arrendamiento y daños y
perjuicios, incoada por la sociedad mercantil GRUPO
EMPRESARIAL URBINA G.E.U., C.A., en contra de la
sociedad mercantil CENTRO CLÍNICO VISTA
CALIFORNIA, C.A.
Fijados los extremos del recurso, para resolver se considera
previamente los fundamentos de hecho y de derecho sustento
de la decisión recurrida, dictada el 31 de julio de 2017; ello
con la finalidad de determinar si fue emitida conforme a
derecho, en tal sentido se traen parcialmente al presente fallo:
“…La pretensión sujeta al estudio de este Tribunal se
circunscribe a la procedencia de la Resolución del Contrato
de Arrendamiento autenticado ante la Notaría Pública
Séptima del Municipio Chacao del estado Miranda, bajo el
Nº 63, Tomo 55, en fecha 30 de septiembre de 1999, sobre
un inmueble constituido por un edificio de cinco (5) pisos
y tres (3) sótanos para estacionamiento, denominado
GEUCA, ubicado en la calle Triestre de la Zona Industrial
de Los Ruices Sur, Municipio Sucre, estado Miranda, por
el incumplimiento de las cláusulas tercera, novena, décima
primera y vigésima cuarta, concretamente, el
incumplimiento del diferencial de pago de los cánones de
arrendamiento correspondiente a los meses abril, mayo,

[Link]/decisiones/scc/octubre/307522-RC.000424-161019-2019-18- 33/
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20:16 [Link]

junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y


diciembre de 2014, enero, febrero, marzo, abril, mayo,
junio, julio y agosto de 2015, por parte de la arrendataria;
el subarrendamiento del inmueble y la falta de contratación
de una póliza de seguros respecto al inmueble arrendado y
a favor de la propietaria, y adicionalmente, los Daños y
Perjuicios calculados en la cantidad de
CUATROCIENTOS CUARENTA MIL DOSCIENTOS
VEINTINUEVE DOLARES DE LOS ESTADOS
UNIDOS DE AMÉRICA CON CINCO CENTAVOS
(US$
440.229,05), en razón del diferencial de los cánones de
arrendamientos dejados de percibir desde el mes de abril
de 2014 hasta el mes de agosto de 2015, así como los
cánones de arrendamiento que se causen desde el momento
de la interposición de la demanda hasta la entrega material
del inmueble arrendado.
…Omissis…
Habiendo alegado la representación judicial de la parte
demandada la inadmisibilidad de la demanda por no reunir el
escrito libelar los requisitos dispuestos en la norma contenida
en el artículo 864 del Código de Procedimiento Civil, la cual
hace referencia a los requisitos de forma expresados en el
artículo 340 eiusdem y que debe acompañarse con el libelo
todos los medios de prueba documental de que se disponga,
incluyendo la identificación de los testigos que rendirán
declaración en el debate oral (de ser el caso); así como la
inadmisibilidad de la demanda por contravenir disposiciones
del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Regulación
del Arrendamiento Inmobiliario para el Uso Comercial,
concretamente, el contener la expresión del canon de
arrendamiento en moneda extrajera, lo que denota que la
misma sea ilegal, ya que va en detrimento del orden público,
al respecto, advierte esta Juzgado que con el libelo de
demanda fueron acompañados los medios de pruebas
documentales (fundamentales) en los cuales se sustenta la
pretensión, tales como el contrato de arrendamiento,
notificaciones, documento constitutivo y estatutario, así como
copias de las actas de asambleas de accionistas de la parte
accionada y de certificado de uso, anexos identificados C, D,
E, F, G, H, I, J, K y L, razón por la cual, se ratifica en todo su
contenido el auto de admisión de fecha 16 de septiembre de
2015, y como consecuencia de ello, se desecha dicho
argumento. ASÍ SE ESTABLECE.
Respecto a la inadmisibilidad de la demanda por contravenir
disposiciones del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley
de Regulación del Arrendamiento Inmobiliario para el Uso
Comercial advierte que, en Venezuela rige el principio de
Irretroactividad de la Ley, el cual se encuentra previsto en el
artículo 24 de la Constitución y desarrollado en las diversas
normas de rango legal, entre ellas, en el Código Civil (artículo
3), en el sentido de que ninguna disposición legislativa tiene
efecto retroactivo, salvo que imponga una sanción menor.

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Ahora bien, en el caso de autos, la representación judicial de


la parte demandada pretende la aplicación del Decreto con
Rango, Valor y Fuerza de Ley de Regulación del
Arrendamiento Inmobiliario para el Uso Comercial (cuya
vigencia es del año 2014), retroactivamente, pues para el
momento en que nació el contrato (año 1999), no existía
control de cambio en Venezuela, por lo que la obligación
pactada en moneda extranjera de mutuo acuerdo por las partes
es perfectamente válida, y como consecuencia de ello, se
desecha dicho argumento. ASÍ SE ESTABLECE.
…Omissis…
En cuanto al alegato de resolución del contrato de
arrendamiento suscrito entre las partes con fundamento en el
incumplimiento de las obligaciones contraídas por la
arrendataria, conforme a las cláusulas tercera, novena, décima
primera y vigésima cuarta, habiendo entrado en vigencia el
contrato ya referido en fecha 1 de enero del año 2000, desde
esa misma fecha la arrendataria debía cumplir con todas sus
obligaciones, en el caso particular, las contenidas en la
cláusulas tercera, novena, décima primera y vigésima cuarta,
referidas al pago del canon de arrendamiento, la prohibición
de ceder, traspasar o subarrendar total o parcialmente el
inmueble arrendado, sin previa autorización, y la obligación
de contratar una póliza de seguro contra incendio y motín a
favor del inmueble.
En lo que respecta al cumplimiento de las cláusulas tercera y
novena, la parte demandada fue conteste en reconocer que
pago por concepto de cánones de arrendamientos la cantidad
de TRESCIENTOS SIETE MIL TRESCIENTOS SETENTA
Y OCHO BOLÍVARES CON CINCUENTA CÉNTIMOS
(Bs.
307.378,50), desde el mes de mayo de 2015, así como en
reconocer que su representada ha expedido unos certificados
de médicos consultantes, que permite a los médicos
adquirentes desarrollar su especialidad.
En este sentido, siguiendo la doctrina de la Sala de Casación
Civil del Tribunal Supremo de Justicia según la cual, los
hechos admitidos en el escrito de contestación deben
considerarse como la manera en que se traba la litis y no
como una confesión, toda vez que ésta tiene como
característica la indivisibilidad, así pues, la parte demandada
conviene expresamente que pago una cantidad en bolívares
que al ser dividida a la tasa de cambio oficial para el momento
en que debió realizarse el pago del canon de arrendamiento
pactado por las partes, tal y como se evidencia del Libelo de
demanda y pruebas cursantes en autos, que es una cláusula
contravalor fijada en la cantidad de VEINTIOCHO MIL
QUINIENTOS DOLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE
AMÉRICA (US$ 28.500,00); para el período comprendido
desde el 1 de enero del año 2000 hasta el 31 de diciembre de
2004, y para los períodos comprendidos desde el 1 de enero
de 2005 hasta el 31 de diciembre de 2009, así como desde el 1
de enero de 2010 hasta el 31 de diciembre de 2014, es la

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cantidad de TREINTA MIL DOLARES DE LOS ESTADOS


UNIDOS DE AMÉRICA (US$ 30.000,00), toda vez que no
consta a los autos acuerdo suscrito por las partes o
determinación por parte del órgano competente de un canon
de arrendamiento distinto, es inferior. ASÍ SE ESTABLECE.
Asimismo, respecto a la cláusula décima primera, fue conteste
en reconocer que su representada expidió unos certificados de
médicos consultantes, que permite a los médicos adquirentes
utilizar unos determinados consultorios (f.f. 236 al 239 de la
pieza II) a los fines de desarrollar su especialidad, para lo cual
pagan una contraprestación dineraria, siendo el caso que,
independientemente de la figura que hayan adoptado o
denominado, cedieron parcialmente parte del inmueble
arrendado, en franca violación de la disposición contractual
antes referida, siendo este un hecho que escapa del debate
probatorio, satisfaciendo con ello el primero de los requisitos.
ASÍ SE ESTABLECE.
No obstante a lo anterior, sólo quedó demostrado en autos que
la arrendataria demandada probó el cumplimiento de la
cláusula vigésima cuarta fue a partir del año 2015 cuando
contrató pólizas Nos. 01-06-102880, 01-20-102368 y 01-44-
101255 de Seguro de responsabilidad Civil General, Seguros
de Dinero y Valores, y Seguro de Todo Riesgo Industrial, con
la sociedad mercantil MERCANTIL SEGUROS, cuya
vigencia son desde el 1 de julio de 2015 hasta el 1 de julio de
2016. De modo que, no consta en autos el cumplimiento de
tales obligaciones para el período comprendido desde el
primero (1ro) de enero del año de 2000 hasta el 30 de junio de
2015.
Lo anterior conduce forzosamente a este Juzgado a considerar
que el CENTRO CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C.A.,
incurrió en el incumplimiento de las obligaciones que le
imponían las cláusulas tercera, novena, décima primera y
vigésima cuarta del contrato de arrendamiento cuya
resolución se solicita. ASÍ SE ESTABLECE.
Como consecuencia de lo precedentemente expuesto, se
condena a la sociedad mercantil CENTRO CLÍNICO VISTA
CALIFORNIA, C.A., a pagar a la sociedad mercantil GRUPO
EMPRESARIAL URBINA, G.E.U., C.A., la cantidad de
CUATROCIENTOS CUARENTA MIL DOSCIENTOS
VEINTINUEVE DOLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS
DE AMÉRICA CON CINCO CENTAVOS (US$
440.229,05),
por concepto de diferencial de los cánones de arrendamientos
dejados de percibir correspondientes a los meses abril, mayo,
junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y
diciembre de 2014, enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio,
julio y agosto de 2015, más el pago de los cánones de
arrendamiento que se causen a partir del mes de septiembre de
2015, inclusive, hasta la fecha en que la presente sentencia
quede definitivamente firme. Dicha cantidad será pagada con
la entrega de lo equivalente, en moneda de curso legal, al tipo
de cambio vigente en el mercado, utilizando como referencia

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la tasa de Divisas Complementarias (Dicom) regulada a través


del Centro nacional de Comercio Exterior (CENCOEX), para
el día del pago efectivo, o la que aplicare para la fecha de
pago, si aquella fuere sustituida. ASÍ SE ESTABLECE…”.
Con la finalidad de apuntalar el recurso de apelación que
ejerció, la representación judicial de la parte demandada,
consignó el 26 de octubre de 2017, escrito de conclusiones, en
los términos que siguen:
“…La sentencia de fecha 31 de julio de 2017, emanada del
Juzgado Noveno de Primera Instancia en lo Civil,
Mercantil, Tránsito y Bancario de la Circunscripción
Judicial del Área metropolitana de Caracas, violenta el
artículo 49, numeral 3 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, pues, no se nos oye. Al efecto,
es preciso mencionar que esta representación alegó que
pretender el pago de una moneda en divisa extranjera, era
de ilegal o imposible ejecución, pues, de acuerdo a una
decisión prevista en la sentencia previa del tribunal de
primera instancia de fecha seis (06) de julio de dos mil
dieciséis (2016), emanada de ese tribunal ordena la
reposición de la causa al estado y grado de realizar una
nueva contestación de la demanda, dentro de los veinte (20)
días de despacho siguientes a esa fecha, ello en virtud que
la relación arrendaticia entre la demandante y mi
representada se rige por las disposiciones del Decreto con
Rango, Valor y Fuerza de Regulación del Arrendamiento
Inmobiliario para el Uso Comercial y por ende, el
procedimiento que se debe aplicar, para resolver, la
presente controversia es el oral, vale decir, lo normado en
los artículos 859 al 880 del Código de Procedimiento Civil,
de conformidad con lo establecido en el artículo 43 del
Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Regulación de
Arrendamiento Inmobiliario para el uso comercial.
Sin embargo, posteriormente, el sentenciador se desdice,
pues, en lo concerniente a la punta de la inadmisibilidad de
la demanda, por contravenir, las disposiciones del
mencionado Decreto Ley, el tribunal de instancia sostiene:
…Omissis…
Obviando el tribunal, de primera instancia, que esta
representación, nunca pretendió la aplicación de forma
retroactiva del referido instrumento legal, pues, lo que se
denunció era que el contrato de arrendamiento, cuyo
cumplimiento se exigía, debió ajustar su contenido, en un
lapso de 6 meses, del Decreto con Rango, Valor y Fuerza
de Regulación de Arrendamiento Inmobiliario para el Uso
Comercial tal como lo consagra la disposición transitoria
primera del mencionado Decreto Ley.
En efecto, lo que alegó esta representación, es que el
contrato no ajustó su contenido al mencionado instrumento
normativo, tal como éste lo exigía, por lo que, al no hacer
tal ajuste la convención contenía estipulaciones como el
pago del canon de arrendamiento en moneda extranjera y

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tal acuerdo está prohibido por el artículo 17 del antes


mencionado texto normativo. Resabio que es consecuencia
del incumplimiento del arrendador de lo normado en la
disposición transitoria primera del Decreto con Rango,
Valor y Fuerza de Regulación de Arrendamiento
Inmobiliario para el Uso Comercial.
Sin embargo, el sentenciador de primera instancia,
obviando el incumplimiento del contenido de la
disposición transitoria primera del Decreto con Rango,
Valor y Fuerza de Regulación de Arrendamiento
Inmobiliaria para el Uso Comercial y dejando a un lado
que con la entrada en vigencia del Decreto con Rango,
Valor y Fuerza de Regulación de Arrendamiento
Inmobiliaria para el Uso Comercial, esto es, el 23 de mayo
de 2014, tal como se evidencia del contenido de la Gaceta
Oficial de la República Bolivariana de Venezuela número
40.418, de la misma fecha (ver disposición final única del
mencionado decreto ley), se aplica, inmediatamente, la
disposición transitoria cuarta, por lo que, no es posible que
existieran, luego de la publicación del referido Decreto
Ley, contratos de arrendamiento cuyos pagos deben
hacerse en moneda extranjera, pues, de acuerdo a la citada
disposición transitoria, las convenciones con tales
estipulaciones, deben, convertirse a la moneda nacional,
dentro de los noventa (90) días de vigencia del referido
texto normativo.
No obstante, tal previsión normativa, aspecto que fue
expuesto en nuestro escrito de contestación, el tribunal de
primera instancia, en la sentencia del 31 de julio de 2017,
consideró que la “…obligación pactada en moneda
extranjera (…) es perfectamente válida…”, lo que deja
claro que el tribunal no consideró nuestros argumentos, por
lo que, la mencionada decisión violentó nuestro derecho a
ser oídos y por ende, el derecho a la defensa de mi
representada lo que genera que la decisión que se apela
adolezca de inconstitucionalidad lo que hace nula.
De otra parte, al considerar el sentenciador de primera
instancia, que mi representada pretendía la aplicación
retroactiva del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de
Regulación de Arrendamiento Inmobiliario para el Uso
Comercial, cuando lo denunciado o alegado por nosotros el
incumplimiento de las disposiciones transitorias primera y
cuarta del mencionado Decreto Ley del el contrato de
arrendamiento suscrito ante la Notaría Pública Séptima del
Municipio Chacao del Estado Miranda, en fecha treinta
(30) de septiembre de mil novecientos noventa y nueve
(1999), bajo el número 63, tomo 55 y por ende, la
vulneración de los artículos 17, 31, 32 y 33 del
mencionado por parte de la citada convención lo que hacía
que la exigencia del cumplimiento de una obligación en
moneda extrajera-fuera de ilegal- lo que hacía que la
demanda resultare inadmisible, incurre en una errónea

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interpretación de la realidad, vale decir, se produce un


falso supuesto de hecho.
…Omissis…
En tal virtud, podemos sostener que la sentencia de fecha
31 de julio de 2017, emanada del Juzgado Noveno de
Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito y
Bancario de la Circunscripción Judicial del Área
Metropolitana de Caracas, está en contradicción con lo
previsto en el ordinal 4º del artículo 243 del Código de
Procedimiento Civil y 49, ordinal 3° de la Constitución de
1999 y así solicitamos sea declarado.
Lo expuesto permite advertir que la sentencia, objeto del
presente recurso, no es el resultado del análisis de las
pretensiones de las partes, ni del análisis de las pruebas
aportadas por éstas en el debate procesal, por lo que, el
hecho que la sentencia objeto de apelación no se
pronuncie, expresamente, sobre las defensas expuestas por
la representación de la demandada, con relación a la
inadmisibilidad de la demanda hace que la sentencia sea
contraria al ordinal 5º del artículo 243 del Código de
Procedimiento Civil, y así solicitamos sea declarado.
…Omissis…
En tal virtud, podemos sostener que la sentencia de fecha
31 de julio de 2017, emanada del Juzgado Noveno de
Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito y
Bancario de la Circunscripción Judicial del Área
Metropolitana de Caracas, está en contradicción con el
ordinal 4º del artículo 243 del Código de Procedimiento
Civil y así solicitamos sea declarado.
De igual modo, el sentenciador tampoco resuelve el
planteamiento expuesto por la defensa, con relación a la
solicitud formulada por la representación de la parte
demandada, referida a la reposición de la causa, pues, “…
no se tramitó oportunamente, el oficio 62B-2016, dirigido
a SEGUROS MERCANTIL, ello en atención a la prueba
de informes que establecía el punto tres (03) del Capítulo
VI de nuestro escrito de promoción de pruebas, es decir,
que la audiencia a que hace referencia el artículo 870 del
Código de Procedimiento Civil, se realizó sin que
estuvieran o cursarán a los autos todas las pruebas
promovidas por las partes…”
La omisión de la resolución de estos planteamientos por
parte del juez constitucional, sin duda evidencia que la
sentencia objeto del presente recurso de apelación no
resuelve todo lo alegado y probado por las partes, lo que
sin duda violenta las previsiones del artículo 243, ordinal 5
del Código de Procedimiento Civil, lo que hace nula la
sentencia de fecha 31 de julio de 2017, emanada del
Juzgado Noveno de Primera Instancia en lo Civil,
Mercantil, Tránsito y Bancario de la Circunscripción
Judicial del Área Metropolitana de Caracas, a tenor de lo

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previsto en el artículo 244 del Código de Procedimiento


Civil.
Establecido lo anterior, debemos mencionar que en fecha 3
de marzo de 2017, se celebró la audiencia de juicio en la
presente causa, sin embargo tal como se aprecia de la
consignación de fecha 09 de mayo de 2017, no se tramitó
oportunamente, el oficio 62B-2016, dirigido a SEGUROS
MERCANTIL, ello en atención a la prueba de informes
que establecía el punto tres (03) del Capítulo VI de nuestro
escrito de promoción de pruebas, es decir, que la audiencia
a que hace referencia el artículo 870 del Código de
Procedimiento Civil, se realizó sin que estuvieran o
cursarán a los autos todas las pruebas promovidas por las
partes.
Prueba que además, sus resultas no se agregaron a los
autos, pues, no fue tramitada, oportunamente, en razón de
una falla de una de las oficinas de los tribunales de esa
circunscripción judicial.
Al efecto, es preciso tener presente que tal prueba fue
promovida oportunamente, por esta representación y
nosotros no renunciamos a la evacuación de la prueba de
informes dirigida a Seguros Mercantil, es claro que en este
procedimiento ocurrió una anomalía procedimental que va
en detrimento de los derechos subjetivos constitucionales
relativos al debido proceso y a la defensa consagrados en el
artículo 49 constitucional, de nuestra representada, lo cual
no sólo es una anomalía en el establecimiento de los
hechos que afecta la motivación de la sentencia objeto de
apelación, sino que además configura el vicio denominado
silencio de prueba.
En efecto este análisis somero genera que la sentencia
adolezca del vicio de silencio de prueba. El vicio de
silencio de pruebas se produce cuando el sentenciador
ignora completamente el medio probatorio, pues ni siquiera
lo menciona, o cuando refiere su existencia, pero no
expresa su mérito probatorio.
…Omissis…
En el presente caso, al no haber análisis de las pruebas de
informes promovidas por esta representación, se observa
que el juez no realiza un correcto análisis de las pruebas
promovida y admitidas, evidenciando la falta de examen de
tal instrumento probatorio, por parte del juez lo que da
lugar a que se configure el vicio de silencio de prueba.
En consecuencia, al no realizarse el análisis de la prueba de
informes, es forzoso sostener que la sentencia objeto de
apelación, está en contradicción con lo normado en el
artículo 243, ordinal 4º del Código de Procedimiento Civil
y así solicitamos sea declarado.
En razón de lo expuesto, se solicita:
PRIMERO: Que se admita el presente escrito.
SEGUNDO: Que se declare la nulidad de la sentencia de
fecha 31 de julio de 2017, emanada del Juzgado Noveno de

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Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito y


Bancario de la Circunscripción Judicial del Área
Metropolitana de Caracas…”.
De la exposición efectuada por la parte recurrente en su escrito
de conclusiones, se observa que fue alegada la nulidad de la
recurrida, por adolecer vicios de incongruencia, al haber
tergiversado los hechos en los cuales se fundamentó la defensa
de inadmisibilidad de la demanda y silencio de pruebas, al no
haber emitido pronunciamiento en relación a la prueba de
informes de la sociedad mercantil Seguros Mercantil, así como
la falta de pronunciamiento sobre la reposición de la causa al
estado de evacuar la prueba de informes dirigida a Seguros
Mercantil. En atención a ello, con la finalidad de emitir
pronunciamiento en relación a las referidas alegaciones, el
tribunal observa:
DEL VICIO DE INCOGRUENCIA:
Los artículos 243 y 244 del Código de Procedimiento Civil,
establecen lo siguiente:
“…Omissis…
De acuerdo a las normas transcritas, toda sentencia debe
contener los motivos de hecho y de derecho; los primeros se
corresponden a la premisa menor del silogismo jurídico,
constituyen el hecho específico real que debe ser determinado
por el juez en su función histórica de reconstruir los hechos
sobre la base del análisis de todas las pruebas que obran en los
autos. Sin embargo, previamente a la valoración de las
pruebas, el juez debe determinar la admisibilidad de las
mismas, según su oportunidad y cumplimiento de los
requisitos de ofrecimiento y evacuación que señala la Ley.
El principio de exhaustividad corresponde propiamente al
análisis del material probatorio y se encuentra dispuesto en el
artículo 509 del Código de Procedimiento Civil, entre otros
aspectos; y, según el cual los jueces están en el deber de
examinar toda prueba que esté en los autos, sea para declararla
inadmisible, impertinente, favorable o desfavorable, son pena
de incurrir en el vicio de silencio de prueba.
El principio de exhaustividad de la prueba está en relación
directa con la litis analizada. No es menester examinar las
pruebas relativas a los presupuestos materiales de la
pretensión, si se acoge una excepción previa de juridicidad.
Empero, cuando en el análisis de la litis el juez considera que
debe acoger una excepción de carácter preliminar que obvia el
análisis de la cuestión de fondo, como por ejemplo, la
prescripción o las cuestiones previas de inadmisibilidad
opuestas para ser decididas en la definitiva, de todas maneras
debe analizar las restantes pruebas de autos para dejar
constancia que –según su contenido- son impertinentes a la
excepción preliminar declarada estimatoriamente.
Tal análisis será somero, ya que su valoración sólo comporta
una apreciación sobre la pertinencia de dichas probanzas en
orden al punto previo decidido. Según el principio finalista
que informa al régimen de las nulidades procesales, el

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Tribunal Supremo puede abstenerse de casar la sentencia


recurrida si la prueba es inútil o superflua, sea porque no atañe
a la litis, sea porque el hecho lo acredita otra prueba no
silenciada. Esta potestad está implícitamente establecida en la
parte in fine del artículo 206 del Código de Procedimiento
Civil y en los artículos 26 y 257 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela.
Las afirmaciones genéricas e indeterminadas no son aptas para
excusar al juez del deber de la exhaustividad de la prueba. Así,
por ejemplo, si afirma que “las pruebas presentadas por la
demandante resultan tan inútiles para el triunfo de sus
pretensiones ya que no desvirtúan las conclusiones
establecidas en los capítulos precedentes”, estará incurriendo
en una petición de principio que infringe el artículo 254 del
Código de Procedimiento Civil.
Siendo que en el presente caso, fue denunciado el vicio de
silencio de pruebas por la parte demandada, se observa que la
jurisprudencia de la extinta Corte Suprema de Justicia hoy
Tribunal Supremo de Justicia, en un primer momento
consideró que dicho vicio no acarreaba la infracción de los
requisitos formales del artículo 243 del Código de
Procedimiento Civil, pues la sentencia aún así podía estar
provista de fundamentos, aunque fuesen erróneos o
deficientes, pero posterior ha expresado que el silencio de
prueba constituye una “motivación inadecuada” que comporta
violación del mencionado artículo 243. En la actualidad, la
Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia,
estima que el silencio de pruebas constituye un error de
juzgamiento y no un defecto de actividad, tal criterio fue
sentado en sentencia del 21 de junio de 2000, caso Farvenca
Acarigua, C.A., vs. Farmacia Claely.
En el presente caso se denunció el vicio de incongruencia por
falta de pronunciamiento en relación a la petición de
reposición de la causa, al estado de evacuación de las pruebas,
al expresar que no se tramitó oportunamente, el oficio 62B-
2016, dirigido a Seguros Mercantil, ello en atención a la
prueba de informes que establecía el punto tres (3) del
Capítulo VI del escrito de promoción de pruebas de la parte
demandada, es decir, que la audiencia a que hace referencia el
artículo 870 del Código de Procedimiento Civil, se realizó sin
que estuvieran o cursarán a los autos todas las pruebas
promovidas por las partes.
La denuncia entiende quien juzga, que se trata del
quebrantamiento de formas procesales en menoscabo del
derecho a la defensa, pues se considera que la recurrida, al
librar el oficio distinguido con el Nº 628-2016, del 16 de junio
de 2016, a la sociedad mercantil Seguros Mercantil y no
esperar las resultas para dictar su decisión, quebrantó formas
procesales que produjo como consecuencia el menoscabo del
derecho a la defensa de la parte demandada. Respecto a la
indefensión La Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo
de Justicia, en sentencia Nº 472, del 19 de julio de 2005,

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expediente Nº 02-986, caso: Producciones 8/1 C. A., contra


Banco Mercantil, C.A. S.A.C.A., señaló lo siguiente:
…Omissis…
Por su parte, la Sala Constitucional del TSJ se ha pronunciado
de la siguiente manera:
…Omissis…
Ahora bien, con respecto a los medios probatorios, se ha
pronunciado la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de
Justicia, en sentencia Nº 1442, del 24 de noviembre de 2000,
caso: Marieliza Piñango Buloz y Otro, expediente Nº 00-0738,
de la forma siguiente:
…Omissis…
De conformidad con la doctrina citada, de la cual se hace eco
este jurisdicente (sic), con la finalidad de defender la
integridad de la legislación y la uniformidad de la
jurisprudencia, de conformidad con lo establecido en el
artículo 321 del Código de Procedimiento Civil, puede
destacarse que el derecho a la prueba se ve vulnerado cuando
el juzgador impide de alguna manera que la prueba legal y
pertinente se incorpore al proceso o cuando siendo admitida y
se ordene su evacuación, no se esperen las resultas de las
mismas, con la finalidad de abonar en la producción de una
decisión final, conforme a lo alegado y probado por las partes,
con lo cual se estaría produciendo indefensión.
En sintonía con lo anterior y de conformidad con lo pautado
en el artículo 26 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, toda persona tiene el derecho a
obtener la tutela judicial efectiva, lo cual no se puede lograr
sino por medio de la oportuna y necesaria prueba de los
hechos litigiosos; así pues la prueba forma parte del derecho a
esa tutela como derecho a probar en el proceso las
afirmaciones de hecho realizadas por las partes al fundamentar
su pretensión.
Como puede observarse, la juzgadora de primer grado en la
oportunidad arriba señalada, libró el oficio Nº 628-2016, a la
sociedad mercantil Seguros Mercantil, C.A., para que por
medio de informes, remitiera la documentación referente a la
identidad de los sujetos que contrataron y los riesgos que
cubrían los cuadros de pólizas Nros. 01-44-101255, 01-06-
102288 y 01-20-102368, oficio que fue librado nuevamente el
16 de junio de 2016, distinguido con el Nº 345-2016; prueba
que en criterio de este jurisdicente (sic), es determinante en el
juicio, que se refiere a una de las causales alegada como
fundamento de la resolución del contrato de arrendamiento
que se demandó. Así pues la juzgadora de primer grado, una
vez librado el oficio debió esperar sus resultas para proceder a
la fijación de la oportunidad para la celebración de la
audiencia oral. En razón de ello, debió esperar las resultas de
la prueba de informes, pues no solamente bastaba el
cumplimiento de lo ordenado en el auto de admisión de
pruebas y el libramiento del oficio 628-2016, del 16 de junio
de 2016, sino que además como ya se estableció, fue librado

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nuevamente, bajo el oficio Nº 345-2016, por tanto, debió


esperar la materialización probatoria, y así preservar a las
partes el derecho a una tutela judicial efectiva, y por ende
garantizar el principio al medio probatorio, derecho y
principio constitucional que la recurrida no garantizó a las
partes en el presente juicio. Razón por la cual se ha producido
en la presente causa, el quebrantamiento de formas procesales
en menoscabo del derecho a la defensa, y como consecuencia
de ello, la presente denuncia, deberá prosperar en derecho y
así se establece.
En consecuencia de lo anterior, debe este jurisdicente (sic)
declarar con lugar la apelación interpuesta los días 14 de
agosto y 22 de septiembre de 2017, por los abogados JOSÉ
DE JESUS BLANCA ARCILA y MATILDE PINTO
ACOSTA, en su carácter de apoderados judiciales de la parte
demandada, en contra de la decisión dictada el 31 de julio de
2017, por el Juzgado Noveno de Primera Instancia en lo Civil,
Mercantil, Tránsito y Bancario de la Circunscripción Judicial
del Área Metropolitana de Caracas, la cual se anula, debiendo
reponerse la causa, al estado que se encontraba para la fecha
en que fue librado el último oficio a la sociedad mercantil
Seguros Mercantil, C.A., debiendo el a-quo lograr la
consumación del medio de prueba promovido. Todo lo cual se
hará de manera expresa y precisa en el dispositivo del presente
fallo. Así formalmente se decide…”.

De la precedente transcripción de la sentencia recurrida se evidencia


que el juez de alzada declara la reposición de la causa con base en que “…debió
esperar las resultas de la prueba de informes, pues no solamente bastaba el
cumplimiento de lo ordenado en el auto de admisión de pruebas y el libramiento
del oficio 628-2016, del 16 de junio de 2016, sino que además como ya se
estableció, fue librado nuevamente, bajo el oficio Nº 345-2016, por tanto, debió
esperar la materialización probatoria, y así preservar a las partes el derecho a
una tutela judicial efectiva, y por ende garantizar el principio al medio
probatorio, derecho y principio constitucional que la recurrida no garantizó a
las partes en el presente juicio. Razón por la cual se ha producido en la presente
causa, el quebrantamiento de formas procesales en menoscabo del derecho a la
defensa, y como consecuencia de ello, la presente denuncia, deberá prosperar en
derecho y así se establece…”.

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Ahora bien, del análisis de las actas del expediente se evidencia que
efectivamente el juez de la causa envió el oficio pertinente a SEGUROS
MERCANTIL C.A. a fin de que informara respecto de las pólizas Nros 01-44-
101255, 01-06-102288 y 01-20-102368, y el beneficiario de estas, de ello se
constató que efectivamente el informe que debía expedir Seguros Mercantil
nunca llegó al tribunal, sin embargo el a quo dictó decisión sin esperar dicha
prueba, pues lo pertinente era hacer tiempo a que llegara el informe de parte de
SEGUROS MERCANTIL C.A., para proceder a dictar la decisión respectiva,
siempre y cuando la parte interesada hubiera solicitado una prórroga del lapso de
evacuación para la recepción de la prueba.

Amén de que existía la prueba debidamente promovida por la parte


demandada, de conformidad con lo previsto en los artículos 26 y 257 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, resulta pertinente
verificar la importancia o incidencia que tiene esta prueba en el dispositivo del
fallo, a fin de precisar la utilidad de la reposición de la causa, en ese sentido la
Sala pudo constatar que la prueba de informe fue solicitada con el objeto de
verificar quién era el beneficiario de las pólizas de seguro Nros 01-44-101255,
01-06-102288 y 01-20-102368, para demostrar el cumplimiento de la cláusula
Vigésima Cuarta del Contrato de arrendamiento, cuya resolución se demanda, de
acuerdo a ello la Sala pudo evidenciar que dichas pólizas constan en el
expediente y que de las mismas se desprende que el beneficiario es CENTRO
CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C.A., quiere decir que no es GRUPO
EMPRESARIAL URBINA G.E.U., C.A., es decir la arrendadora, entonces, se
evidencia que no cumple con la citada cláusula siendo que la póliza no está a
favor de la arrendadora.

De acuerdo a los razonamientos precedentemente expuestos, se


puede evidenciar que la reposición decretada por el ad quem es una reposición

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inútil, pues de otras pruebas que constan en el expediente se podía precisar el


objeto por el cual fue promovida la referida prueba de informe, como lo eran las
pólizas de seguro de donde se evidencia claramente que el beneficiario no era la
arrendadora, por lo que se declara procedente la denuncia bajo análisis y, así se
decide.

Ahora bien, siendo que en el caso de autos es aplicable el criterio


jurisprudencial previsto en la decisión N° 362 de la Sala Constitucional de fecha
10 de mayo de 2018, mediante la cual se elimina el reenvío, precedentemente
comentado, la Sala procede a CASAR la decisión recurrida, de conformidad con
lo previsto en los artículos 320 y 322 del Código de Procedimiento Civil,
procede a pronunciarse sobre el fondo en los siguientes términos:

Ahora bien, tomando en cuenta que la acción está referida a la


resolución del contrato de arrendamiento suscrito entre las partes con
fundamento en el incumplimiento de las obligaciones contraídas por la
arrendataria, conforme a las cláusulas tercera, novena, décima primera y
vigésima cuarta, y habiendo entrado en vigencia el contrato en fecha 1° de enero
del año 2000, desde esa misma fecha la arrendataria debía cumplir con todas sus
obligaciones, inclusive con las contenidas en la cláusulas tercera, novena,
décima primera y vigésima cuarta, referidas al pago del canon de arrendamiento,
a la prohibición de ceder, traspasar o subarrendar total o parcialmente el
inmueble arrendado, sin previa autorización, y a la de contratar una póliza de
seguro contra incendio y motín a favor de la arrendadora del inmueble.

En lo que respecta al cumplimiento de las cláusulas tercera y novena,


la parte demandada fue conteste en reconocer que pagó por concepto de cánones
de arrendamientos la cantidad de TRESCIENTOS SIETE MIL TRESCIENTOS
SETENTA Y OCHO CON CINCUENTA CÉNTIMOS DE BOLÍVARES (Bs.

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307.378,50), desde el mes de mayo de 2015, así como en reconocer que su


representada ha expedido unos certificados de médicos consultantes, que permite
a los médicos adquirentes desarrollar su especialidad.

En ese sentido, se evidenció que la parte demandada conviene


expresamente que pagó una cantidad en bolívares que al ser dividida a la tasa de
cambio oficial para el momento en que debió realizarse el pago del canon de
arrendamiento pactado por las partes, tal y como se evidencia del Libelo de
demanda y pruebas cursantes en autos, que es una cláusula fijada en la cantidad
de VEINTIOCHO MIL QUINIENTOS DÓLARES DE LOS ESTADOS
UNIDOS DE AMÉRICA (US$ 28.500,00), para el período comprendido desde
el 1° de enero del año 2000 hasta el 31 de diciembre de 2004, y para los períodos
comprendidos desde el 1° de enero de 2005 hasta el 31 de diciembre de 2009, así
como desde el 1° de enero de 2010 hasta el 31 de diciembre de 2014, es la
cantidad de TREINTA MIL DÓLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE
AMÉRICA (US$ 30.000,00), toda vez que no consta a los autos acuerdo suscrito
por las partes o determinación por parte del órgano competente de un canon de
arrendamiento distinto.

Asimismo, respecto a la cláusula décima primera, fue conteste en


reconocer que su representada expidió unos certificados de médicos
consultantes, que permite a los médicos adquirentes utilizar unos determinados
consultorios (folios 236 al 239 de la pieza 2/3 del expediente) a los fines de
desarrollar su especialidad, para lo cual pagan una contraprestación dineraria,
siendo el caso que, independientemente de la figura que hayan adoptado o
denominado, cedieron parcialmente parte del inmueble arrendado, en franca
violación de la disposición contractual antes referida, siendo este un hecho que
escapa al debate probatorio, satisfaciendo con ello el primero de los requisitos.

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No obstante a lo anterior, quedó demostrado en autos que la


arrendataria demandada no probó el cumplimiento de la cláusula vigésima cuarta
pues a partir del año 2015 cuando contrató pólizas Nos. 01-06-102880, 01-20-
102368 y 01-44-101255 de Seguro de Responsabilidad Civil General, Seguros
de Dinero y Valores, y Seguro de Todo Riesgo Industrial, con la persona jurídica
denominada MERCANTIL SEGUROS, cuya vigencia son desde el 1° de julio de
2015 hasta el 1° de julio de 2016, estas no estaba a favor de la arrendadora. De
modo que, no consta en autos el cumplimiento de tales obligaciones para el
período comprendido desde el primero (1ro) de enero del año de 2000 hasta el 30
de junio de 2015.

Del análisis precedentemente expuesto se evidencia que el CENTRO


CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C.A., incurrió en el incumplimiento de las
obligaciones que le imponían las cláusulas tercera, novena, décima primera y
vigésima cuarta del contrato de arrendamiento cuya resolución se solicita.

Como consecuencia de lo precedentemente expuesto, se condena a la


sociedad mercantil CENTRO CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C.A., a pagar a
la sociedad mercantil GRUPO EMPRESARIAL URBINA, G.E.U., C.A., la
cantidad de CUATROCIENTOS CUARENTA MIL DOSCIENTOS
VEINTINUEVE CON CINCO CENTAVOS DE DOLARES DE LOS
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA (US$ 440.229,05), por concepto del
diferencial de los cánones de arrendamientos dejados de percibir correspondiente
a los meses abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y
diciembre de 2014, enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio y agosto de
2015, más el pago de los cánones de arrendamiento que se causen a partir del
mes de septiembre de 2015, inclusive, hasta la fecha en que la presente sentencia
quede definitivamente firme. Dicha cantidad será pagada con la entrega de lo
equivalente, en moneda de curso legal, al tipo de cambio vigente en el mercado,

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de conformidad con la Resolución N° 19-05-01, de fecha 2 de mayo de 2019,


dictada por el Banco Central de Venezuela, publicada en Gaceta Oficial N°
41.264, para el día del pago efectivo, o la que aplicare para la fecha de pago,
para ello se ordena la experticia complementaria del fallo de conformidad con el
artículo 249 del Código de Procedimiento Civil, con el nombramiento de un (1)
experto, de conformidad con el artículo 113 de la Ley del Banco Central de
Venezuela. Así se establece.

DECISIÓN

Por los motivos antes expuestos, este Tribunal Supremo de


Justicia de la República Bolivariana de Venezuela en Sala de Casación
Civil, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad
de la ley, declara: CON LUGAR el recurso de casación, anunciado y
formalizado por la representación judicial de la parte actora GRUPO
EMPRESARIAL URBINA G.E.U., C.A., sociedad mercantil inscrita
por ante el Registro Mercantil Primero de la Circunscripción Judicial del
Distrito Federal y estado Miranda, el 12 de marzo de 1992, bajo el Nº 21,
Tomo 101-A-Pro, contra la decisión dictada por el Juzgado Superior
Quinto en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial
del Área Metropolitana de Caracas, en fecha 31 de mayo de 2018. En
consecuencia, se declara: PRIMERO: sin lugar la apelación interpuesta
por el apoderado judicial la parte demandada CENTRO CLÍNICO
VISTA CALIFORNIA, C.A., persona jurídica inscrita por ante el
Registro Mercantil Segundo de la Circunscripción Judicial del Distrito
Capital y estado Miranda, el 13 de septiembre de 1999, bajo el Nº 50,
Tomo 255-A-Sgdo., contra la decisión del a quo de fecha 31 de julio de
2017, en consecuencia se confirma la referida decisión con diferente
motivación; SEGUNDO: con lugar la pretensión contenida en la

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demanda que por resolución de contrato de arrendamiento e


indemnización por daños y perjuicios incoara la sociedad mercantil
GRUPO EMPRESARIAL URBINA, G.E.U., C.A., contra la sociedad
mercantil CENTRO CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C.A.
TERCERO: QUEDA RESUELTO el contrato de arrendamiento
autenticado ante la Notaría Pública Séptima del Municipio Chacao del
estado Miranda, bajo el Nº 63, Tomo 55, en fecha 30 de septiembre de
1999. CUARTO: SE ORDENA a la sociedad mercantil CENTRO
CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C.A., antes identificada, la entrega
inmediata y en las mismas condiciones en que lo recibió, libre de
personas y bienes, el inmueble constituido por un (1) edificio de cinco (5)
pisos y tres (3) sótanos para estacionamiento, denominado GEUCA,
ubicado en la calle Triestre de la Zona Industrial de Los Ruíces Sur,
Municipio Sucre, estado Miranda. QUINTO SE CONDENA a la
sociedad mercantil CENTRO CLÍNICO VISTA CALIFORNIA, C.A.,
a pagar a la sociedad mercantil GRUPO EMPRESARIAL URBINA,
G.E.U., C.A., antes identificadas, la cantidad de CUATROCIENTOS
CUARENTA MIL DOSCIENTOS VEINTINUEVE CON CINCO
CENTAVOS DE DOLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE
AMÉRICA (US$ 440.229,05), por concepto del diferencial de los
cánones de arrendamientos dejados de percibir correspondiente a los
meses abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y
diciembre de 2014, enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio y
agosto de 2015, más el pago de los cánones de arrendamiento que se
causen a partir del mes de septiembre de 2015, inclusive, hasta la fecha
en que la presente sentencia quede definitivamente firme. Dicha cantidad
será pagada con la entrega de lo equivalente, en moneda de curso legal, al
tipo de cambio vigente en el mercado, de conformidad con la Resolución
N° 19-05-01, de fecha 2 de mayo de 2019, dictada por el Banco Central

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de Venezuela, publicada en Gaceta Oficial N° 41.264, para el día del


pago efectivo, o la que aplicare para la fecha de pago, para ello se ordena
la experticia complementaria del fallo de conformidad con el artículo 249
del Código de Procedimiento Civil, con el nombramiento de un (1)
experto, conforme lo establece el artículo 113 de la Ley del Banco
Central de Venezuela en caso de que no haya cumplimiento voluntario se
ordena la indexación desde la fecha en que se proceda a la ejecución
forzosa de conformidad con la decisión N° 450, de fecha 3 de julio de
2017, de esta Sala de Casación Civil. SEXTO: de conformidad con el
artículo 274 del Código de Procedimiento Civil, se condena al pago de
las costas a la parte demandada por resultar vencida en el procedimiento.

Queda de esta manera CASADA la sentencia impugnada.

No ha lugar la condenatoria al pago de las costas procesales del


recurso, dada la naturaleza del dispositivo del presente fallo.

Publíquese, regístrese y remítase el expediente al tribunal de la


cognición, Juzgado Noveno de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil Tránsito
y Bancario de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas.
Particípese esta remisión al Juzgado Superior de origen, ya mencionado.

Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho de la Sala de


Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, a los dieciséis
(16) días del mes de octubre de dos mil diecinueve. Años: 209° de la
Independencia y 160° de la Federación.

Presidente de la Sala,

YVÁN DARÍO BASTARDO FLORES


Vicepresidente,

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FRANCISCO RAMÓN VELÁZQUEZ ESTÉVEZ


Magistrado,

GUILLERMO BLANCO VÁZQUEZ


Magistrada,

VILMA MARÍA FERNÁNDEZ GONZÁLEZ


Magistrada Ponente,

MARISELA VALENTINA GODOY ESTABA

Secretaria Temporal,

MARIAM JOSEFINA ALTUVE ARTEAGA

RC N° AA20-C-2018-000603
NOTA: Publicada en su fecha, a las

Secretaria Temporal,

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