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Sanidad Divina para Todos

El documento aborda la sanidad divina como una promesa de Dios para todos, enfatizando que la fe en esta promesa es tan válida como la fe en la salvación. Se argumenta que la sanidad debe ser predicada y creída de la misma manera que la salvación, ya que ambos son beneficios ofrecidos por Dios. Además, se destaca la importancia de reconocer que Dios desea sanar y que la sanidad es parte integral del mensaje del Evangelio.

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Sanidad Divina para Todos

El documento aborda la sanidad divina como una promesa de Dios para todos, enfatizando que la fe en esta promesa es tan válida como la fe en la salvación. Se argumenta que la sanidad debe ser predicada y creída de la misma manera que la salvación, ya que ambos son beneficios ofrecidos por Dios. Además, se destaca la importancia de reconocer que Dios desea sanar y que la sanidad es parte integral del mensaje del Evangelio.

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Serie: Jesucristo el sanador

Tema: Sanidad divina para todos


Tema 2

Sanidad divina para todos


Samos 103:1-3
Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. 2 Bendice, alma mía, a
Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. 3 Él es quien perdona todas tus iniquidades,
el que sana todas tus dolencias.

Introducción

A. Es importante que nosotros, como hijos discípulos de la Visión CCN y miembros del
cuerpo de Cristo, veamos la sanidad, no como una enorme responsabilidad sobre
nuetsros hombros, sino como una tarea a llevar a cabo en el desarrollo de nuestra gran
comisión.

B. No tenemos que “tratar de convencer a Dios” para que cumpla sus promesas, solo
debemos hacer nuestra parte, predicar el evangelio para la salvación, sanidad y
liberación de las personas.

1. Una promesa definida.

1.1. La fe ha sido presentada como que es algo muy difícil, pero no lo es, fe es
simplemente creer que Dios dijo la verdad.

1.2. Hay una promesa definida para cada clase de gente necesitada. Cristo no nos envió
sin sus promesas.

1.2.1. A los pecadores, él promete, “serán salvados", yo no tengo que salvar al


pecador. Sea una persona moralmente buena o un criminal, Dios lo puede
salvar.

1.2.2. ¿Qué de los enfermos? Es lo mismo con un dolor de cabeza, como con el
cáncer. Estamos aquí para hablar de las promesas de Dios, él hace el resto.

1.3. Es extraño que, cuando la gente le habla a una pecador o lo ve venir al servicio y
oír el mensaje, en sus corazones están diciendo: “ ¡Aleluya! Ese terrible pecador
será salvado esta noche". En cambio, cuando se trata de una persona notablemente
enferma el pensamiento muchas veces es: “ ¡Oh!, qué bueno sería que Dios quisiera
sanarlo.

1.4. ¿Cómo tiene usted fe para esperar la salvación, pero se le hace difícil creer por la
sanidad de una persona? Para uno, usted recibió la fe de la promesa de Cristo que
usted conoce, pero, ¿por qué no creer de la misma manera, en la otra promesa de
Dios que usted también conoce?
Serie: Jesucristo el sanador / Tema 2: Sanidad divina para todos

1.4.1. Esa actitud ata las manos de Dios, eso es duda y Dios no puede honrar la
duda, Dios solo bendice por medio de nuestra fe, y su promesa es la base
para nuestra fe.

1.5. Traemos mil pecadores y declaramos que Dios salvará a cada uno de ellos, pero,
traemos mil enfermos y muchos dicen que Dios ha enviado la enfermedad sobre
algunos de ellos, que Dios quiere enseñar a algunos a tener paciencia, que otros
están enfermos para la gloria de Dios, que algunos otros deben permanecer
enfermos para perfeccionar su carácter cristiano, etc., etc., etc., etc.

1.6. La verdad del asunto es que los que así dicen, no creen que Dios realmente sanará
a alguno de los pobres enfermos, y por causa de esa actitud, Dios no puede
manifestar su poder sanador, como muestra su poder perdonador.

2. Fundamento para la fe.

2.1. Tenemos exactamente el mismo fundamento para la fe que trae sanidad, que para
la que alcanza el perdón. La misma Biblia que prometió perdón a cada pecador,
prometió sanidad para todos los enfermos.

2.2. “No olvides ninguno de sus beneficios". David proclama en el mismo instante, “él
es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias"; (Salmo
103:2-3).

2.3. La expresión, “todo aquel" es usada cuando se invita al pecador a aceptar el perdón,
y las palabras “todo", “cualquiera" y “cada uno", se usan cuando se habla de la
promesa de sanidad para los enfermos.

2.3.1. La misma palabra hebrea usada para indicar que Cristo quitó nuestros
pecados, es también usada para expresar que él quitó nuestras dolencias.

2.4. Si mil pecadores creen, todos serán salvos; si mil endemoniados vienen a nosotros
y ordenamos a los demonios que salgan en el nombre de Jesús, serán liberados; si
mil enfermos vienen y creen, todos deben ser sanados.

3. Dios desea sanar.

3.1. Hasta que tú no estés completamente convencido que Dios desea sanar a través de
ti, siempre habrá una duda en tu mente y, mientras dure esa duda en tu mente, la
sanidad no llegará.

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Serie: Jesucristo el sanador / Tema 2: Sanidad divina para todos

Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del
mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 7 No piense, pues,
quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. Santiago 1:6-7.

3.2. El tener conocimiento de esto, hace que el terreno sea completamente fértil para
que la fe perfecta, pueda desarrollarse y crecer.

3.3. No es asunto de pensar por más tiempo si es la voluntad de Dios o no, porque
realmente sabemos que es la voluntad de Dios.

3.4. Cuando hacemos nuestra parte, Dios siempre es fiel para hacer su parte. Si Dios
sanó a todos, entonces él todavía sana a todos; es decir, todos los que vengan a Él
buscando sanidad. “Jesucristo, es el mismo ayer, y hoy y por los siglos” (Hebreos.
13:8). “Y le siguieron muchas gentes, y sanaba a todos” (Mateo 12:15).

3.5. Jesús estaba tan listo para sanar las enfermedades, como lo estaba para perdonar
los pecados. Jesús NUNCA vaciló para sanar los enfermos que eran traídos hasta él.

3.6. Si Jesús gustó la muerte que debía gustar cada hombre, él con toda seguridad quiso
hacer claro que cada uno habría de beneficiarse por el hecho de su muerte.

4. La sanidad es para todos y debe ser predicada a todos.

4.1. Felipe fue y predicó en la ciudad de Samaria. Y la gente, unánime, escuchaba


atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que
hacía. 7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían estos dando grandes
voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; 8 así que había gran gozo en aquella
ciudad. (Hechos 8:6-8). Jesús probó allí cuando Felipe predicó su mensaje, que él
era exáctamente el mismo.

4.2. Pedro también predicó a Cristo, y sabemos que el paralítico de la Puerta la Hermosa
fue sanado en esa ocasión. Jesús probó ser el mismo de todos los tiempos cuando
Pedro predicó.

4.3. Dondequiera y comoquiera que el mensaje de Jesucristo sea predicado en su


completa expiación por el pecado y la enfermedad, la sanidad será el resultado en
los cuerpos enfermos, tanto como la salvación en los perdidos.

4.3.1. Este método nunca falla, pues la fe nunca puede fallar. Dios siempre ha
premiado grandemente a una fe viva en su Palabra.

4.4. La sanidad es una parte muy importante del Evangelio.

4.4.1. Cristo siempre sanó.

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Serie: Jesucristo el sanador / Tema 2: Sanidad divina para todos

4.4.2. Los doce apóstoles poseían poder para sanar a los enfermos y echar fuera
demonios.

4.4.3. Los setenta enviados por Jesús siguieron adelante sanando por
dondequiera.

4.4.4. Pedro y Pablo sanaron a los enfermos.

4.4.5. Es muy saludable para los discípulos seguir hoy día, en las pisadas de Jesús.

4.5. Es tan importante predicar sanidad en el tiempo presente, como lo era en la Iglesia
primitiva.

4.5.1. Hoy, las enfermedades “incurables”, matan a muchas personas al año, así
que, si alguna vez ha habido una oportunidad para la Iglesia de seguir su
marcha hacia adelante en el empeño de hacer “lo imposible”, es hoy.

4.5.2. La furia de las enfermedades y la crueldad de las dolencias, son suficiente


evidencia para probar la necesidad de este ministerio.

4.6. La razón por la cual muchos dudan de la disposición de Dios para sanar a cada uno,
es que la verdad no ha sido claramente predicada acerca de la sanidad.

5. Si la salvación es para todos, la sanidad divina es para todos también.

5.1. Si se nos hubiera enseñado la verdad misma en relación con la sanidad del cuerpo,
del mismo modo que se nos ha enseñado en relación con la salud del alma, la gente
creería con la misma prontitud en la sanidad, como lo hacen con la salvación.

5.2. No hay tal cosa como “quizás”, él aún sana a todos los que vienen a él creyendo en
sus promesas. En todo su poder infinito, Dios respalda su Palabra para ponerla por
obra, sinceramente, debes creer eso.

5.3. No toleremos el pecado en nuestras vidas porque Jesús llevó nuestros pecados.
Tampoco toleremos la enfermedad en nuestros cuerpos, porque Jesús llevó
nuestras enfermedades.

5.4. Declaremos guerra abierta a toda forma de enfermedad, y tomemos autoridad


sobre todo poder del demonio, en el nombre poderoso y conquistador de
Jesucristo.

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