EXPOSICIÓN DEL SUBSECRETARIO DE POLÍTICA COMERCIAL,
SEÑOR JULIO NOGUÉS
Me voy a referir al multilateralismo y a la experiencia de la Argentina en el sistema
multilateral y trataré de hacer un balance para el futuro. En particular, dentro de los temas del
multilateralismo, quiero elegir tres temas: los resultados de la Rueda de Uruguay, los costos
macroeconómico del proteccionismo y los principios que deben guiar las negociaciones
comerciales multilaterales.
La Ronda Uruguay fue muy balanceada para los países en desarrollo. El gráfico
muestra, en el lado derecho, dos barras correspondientes a los países en desarrollo y, del lado
izquierdo, las correspondientes a los países desarrollados. Las más altas son las concesiones
arancelarias otorgadas por los países en desarrollo a las exportaciones de otros países.
Adelante están las concesiones recibidas por los países en desarrollo a sus exportaciones.
Muestra un gran desbalance entre unas y otras. Los países en desarrollo no obtuvieron un
acceso a los mercados de valor equivalente del que obtuvieron los países desarrollados en sus
negociaciones en la Rueda Uruguay. Detrás hay miles de posiciones arancelarias en promedio
sobre un conjunto de cien países en desarrollo. Es el resultado global de la Rueda Uruguay
en el área de acceso a mercado. Atrás de esta explicación del desbalance cada línea
arancelaria aporta un pedazo. Me quiero referir a la parte del desbalance que acabo de
mostrar y quiero mirar en más detalle las negociaciones agrícolas.
Los países industriales en las negociaciones de la Rueda de Uruguay tuvieron o
asumieron tres obligaciones: primero, arancelar todas las barreras no arancelarias que
estaban vigentes antes de la Rueda de Uruguay; segundo, reducir en un período de 6 años los
aranceles resultantes en 36 % ; tercero, reducir otras formas de subsidios en un 20 %, también
en un período de 6 años. Si estas cosas se hubieran hecho de la manera en que cada uno de
nosotros asumiría implícitamente que se deberían hacer, la Argentina hoy debería estar
enfrentando aranceles en los países industriales que serían 36% menores a los que imperaban
al finalizar la Rueda Uruguay. Esto no fue así y hay muchas explicaciones y muchas políticas
de asistencia a los sectores agrícolas. Simplemente, me quiero focalizar en lo que Federico
Sturzenegger ha señalado como más destacado, que son los problemas de acceso a mercados,
que son los que explican el grueso de los costos para la Argentina. Los subsidios a las
exportaciones explican otro pedazo, pero mucho menor que las barreras a las importaciones.
En este cuadro ustedes tienen para un conjunto de cuatro productos agrícolas y cuatro
productos pecuarios dos columnas: la primera -y muestro datos correspondientes a la Unión
Europea y a Japón- es el equivalente arancelario de las barreras no arancelarias, es decir, la
primera obligación de los países industriales. Es el arancel que uno pensaría deberían haber
notificado los países industriales a la OMC como base de la rueda Uruguay para reducir sus
aranceles posteriores.
La segunda es el arancel promedio que efectivamente notificaron a la OMC. Ustedes
pueden apreciar que en varios productos hay una diferencia sustancial entre los aranceles
notificados por estos grupos de países a la OMC y los promedios arancelarios. En algunos
casos, como por ejemplo el del arroz, uno disminuye un arancel del 360% en 36% y tiene
como resultante un arancel que es más alto post Rueda Uruguay que antes de la Rueda
Uruguay. ¿Cuán extendido fue el arancelamiento sucio? A esto se lo ha llamado así -
arancelamiento sucio- en términos del vocabulario internacional. El Banco Mundial ha
estimado que el 81% de las notificaciones realizadas por los países industriales a la OMC
tuvieron elementos de arancelamiento sucio. Por lo tanto, hoy el proteccionismo agrícola es
más alto que antes y que durante la Rueda Uruguay. El proteccionismo agrícola y el acuerdo
sobre Agricultura de la Rueda Uruguay es el peor acuerdo, probablemente, de todos los que
se hayan negociado en el sistema multilateral de comercio. Es el único acuerdo que ha
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legalizado aumentos de protección; todos los demás han legalizado disminuciones de
protección.
Esto explica, por lo tanto, una parte de esos bloques iniciales que yo mostraba entre
concesiones otorgadas y concesiones recibidas por países en desarrollo y por países
industriales. El desequilibrio de la Rueda Uruguay fue más acentuado, porque además se
negociaron áreas nuevas -como servicios, propiedad intelectual y varias otras- en las cuales
nos podríamos explayar in extenso; pero aquí quiero hacer tres o cuatro comentarios sobre la
propiedad intelectual.
Las negociaciones de propiedad intelectual fueron negociadas y concluidas sin un
conocimiento claro económico de los costos y los beneficios. Para averiguar el efecto de una
variación arancelaria hacen falta dos pedazos de información muy simples: una variación
arancelaria -si varía 5%, 10%..- y una elasticidad del precio de la oferta y la demanda. Con
esos dos datos podemos tener una idea del efecto de las modificaciones arancelarias.
Para averiguar los efectos de introducir una patente, que es un tema muchísimo más
complicado, hoy en día no tenemos todavía una base intelectual y modelos económicos
sólidos para evaluar con claridad cuáles son los efectos económicos y sociales de la
propiedad intelectual.
Vamos a ir un poco más rápido. Estas concesiones se introdujeron bajo amenazas
retardatorias, o sea no fue una concesión que los países en desarrollo firmaron alegremente.
Han tenido efectos sociales negativos y basta para comprobarlo que cualquiera de nosotros
lea hoy el diario La Nación, que tiene un editorial sobre el sida en el mundo, y una reunión
internacional de Naciones Unidas para discutir cuáles son los efectos. Y de la Unión Europea
me han llegado noticias de que se está juntando con sus firmas farmacéuticas para ver si es
posible que ellas puedan vender a los países en desarrollo drogas para combatir la malaria, la
tuberculosis y el sida a precios mucho más razonables y accesibles para una mayor parte de
la población de lo que son accesibles ahora estas drogas en los países pobres. El sistema
internacional está en estos momentos tratando de emparchar algunos descalabros que
ocurrieron como parte de las negociaciones de propiedad intelectual en la Rueda Uruguay.
En resumen, en la Ronda Uruguay un típico país en desarrollo consolidó en la OMC
reducciones arancelarias de mayor valor que las que recibió. Y además estos países guardaron
concesiones importantes en servicios y propiedad intelectual. A cambio de esto, como vimos
en el primer cuadro, un típico país en desarrollo recibió concesiones por valores económicos
muchísimo menores que los que otorgó.
Quiero hacer dos comentarios sobre los efectos macroeconómicos del proteccionismo;
en este caso, del proteccionismo agrícola. Voy a volver a referirme a lo que mencionó
Federico Sturzenegger, que es el estudio de la Fundación Mediterránea.
En ese estudio se estiman efectos sobre las exportaciones argentinas del
proteccionismo agrícola, que equivalen a pérdidas de exportaciones de 25% y 50%,
correspondientes a las dos columnas que tienen ustedes en la parte de arriba del gráfico. Y en
el costado pueden observar dos estimaciones de la elasticidad del riesgo país con respecto a la
relación servicio de deuda y exportaciones -estas son elasticidades que tengo estimadas en
otro trabajo sobre el riesgo país-. En mis estimaciones se muestra una elasticidad del 0,7%.
Aquí pongo dos valores para que tengan una idea, pero consideren que se trata de un ejercicio
de simulación y no de una predicción. Si la Argentina pudiera, por ejemplo, aumentar sus
exportaciones agropecuarias en un 25% -que es el valor mínimo que estima la Fundación
Mediterránea- y una elasticidad muy conservadora del 0,5% del riesgo país con respecto a la
relación servicio de deuda y exportaciones, el riesgo país podría disminuir 10%. Las otras
partes del cuadro muestran otros datos.
Con esto quiero decir lo siguiente: el costo macroeconómico -o el costo económico-
del proteccionismo agrícola sobre países exportadores eficientes, como la Argentina, es
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mucho más elevado de lo que se computa usualmente con modelos reales. Si uno introduce
los costos financieros a través del riesgo país y los costos financieros de mayores tasas de
interés sobre el crecimiento económico, los costos del proteccionismo agrícola suben de
manera sustancial.
Este cuadro es el segundo y último que presento sobre el tema “Exportaciones y
Proteccionismo”. En él pueden observar las barras del lado izquierdo que representan el
aumento del proteccionismo agrícola de los países industriales durante los últimos tres años:
1997; 1998 y 1999. Pasó de un índice base 100 en 1998 y 86 en 1997, a un índice de 111. Es
decir, estamos viviendo un período de crecimiento acelerado del proteccionismo agrícola.
Nuestros precios de exportación durante esos mismos años se han desplomado. Estos
son los precios de exportación de productos primarios de la Argentina, con base 1993 igual a
100. Se han desplomado de un índice de 121 en 1997 a 92 en el año 1999. No estoy diciendo
que estas dos columnas estén perfectamente correlacionadas, pero sí estoy seguro de que
están muy relacionadas. ¿Por qué? Porque el objetivo del proteccionismo agrícola de los
países industriales, sobre todo de Europa, es mantener un nivel de precios dados a los
productores domésticos. Por lo tanto, cuando disminuyen los precios internacionales,
aumentan los aranceles, lo cual genera mayor volumen ofertado y mayor disminución de
precios.
Cuando se creó la OMC, la Declaración de Marrakesh dice en su artículo 3° que los
ministros confirman su resolución de esforzarse por dar mayor coherencia en el plano
mundial a las políticas en materia de comercio, moneda y finanzas.
Coherencia es una palabra muy difícil de definir, pero más aún es definirla como
opuesto a incoherencia.
Si yo miro este gráfico y lo proyecto unos años para adelante, sería como dos trenes
que van a chocar en algún momento porque van enfrentados por una misma vía. O sea, esto
no puede seguir así.
El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han estado haciendo mucho
esfuerzo en los dos últimos años por concientizar más al mundo sobre el tema del costo del
proteccionismo. Hace falta que estos organismos sigan trabajando muy fuerte en este tema.
Quiero terminar mi exposición sobre la importancia de las reglas que deben guiar las
negociaciones multilaterales.
Hay dos reglas que se crearon en 1947, que estaban en el viejo GATT y están en el de
1994. Son las reglas de transparencia y las de reciprocidad. Esas reglas se respetaron durante
las primeras siete ruedas de negociaciones multilaterales que concluyeron con la Rueda
Tokio. En esas siete ruedas se negociaron fundamentalmente reducciones arancelarias. Es
decir, los países industriales pasaron de un nivel de protección del 40 al 60 por ciento en
1947, a lo que es, como decía Federico, del 3 al 5 por ciento según el país. Esos son los
promedios. Con los out-layers en textiles, vestimenta y productos agrícolas.
La declaración ministerial de 1986 que lanzó la Rueda Uruguay decía textualmente su
segunda parte: “Con el fin de asegurar beneficios para todos los participantes, las
negociaciones serán realizadas de manera transparente”. Comparen esto con arancelamiento
sucio. La misma resolución ministerial de 1986 decía: “Las negociaciones deben lograr
concesiones balanceadas”. Más o menos sacados textualmente del viejo y del nuevo GATT.
Si uno lee la declaración ministerial de 1986, salvando algunas diferencias y haciendo
los ajustes que hay que hacer, hoy en día yo formaría otra declaración ministerial similar. El
problema no fue la declaración ministerial de 1986. Esta mañana estuvo con nosotros uno de
los padres de esa declaración ministerial, don Enrique Iglesias. El problema es que después el
proceso se descarrilló, se fue de curso. No tuvimos un Enrique Iglesias durante las
negociaciones ni tampoco para cerrarlas.
Entonces, lo que hace falta es crear un mecanismo que asegure que lo que se promete
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al lanzar una nueva ronda es lo que efectivamente se va a cumplimentar. Yo no sé si va a
haber una nueva ronda. Estamos todos discutiendo una nueva ronda. Pero me parece que el
objetivo del Mercosur, entre los muchos planteos que debiera hacer en el lanzamiento de una
nueva ronda, sería hacer estos planteos básicos.
Dejo a Federico Sturzenegger.