El cuadro "El Aquelarre" de Francisco de Goya es una escena de un ritual
demoníaco que tiene lugar bajo la luz de la luna, con el diablo, en forma de
cabra, presidiendo a un grupo de brujas. Una de las mujeres le ofrece el
sacrificio de un recién nacido, mientras que una vieja bruja le regala un
niño esqueleto. Otra mujer tiene un poste del que cuelgan varios fetos
humanos. Al fondo hay otro grupo de figuras femeninas vestidas con
túnicas blancas y murciélagos que vuelan en el cielo sobre ellas.
Generalmente se considera que el cuadro de Goya "El Aquelarre" es una
crítica sobre todo en relación con las creencias sobre brujas y rituales
satánicos. También puede verse como una crítica a la Inquisición española
y a la caza de brujas que tuvo lugar en la España del siglo XVII.
El cuadro también podría representar los abusos de poder y las injusticias
cometidas por las autoridades religiosas y políticas de la época, que Goya
pudo haber visto de cerca. También podría representar una crítica a la
sociedad de la época y sus valores.
La película "Las brujas de Akelarre" es una película española. Se basa
libremente en la historia de los juicios por brujería que tuvieron lugar en el
pueblo de Zugarramurdi en el siglo XVII. El título "Akelarre" hace
referencia a un lugar de reunión de brujas.
Es interesante observar que el cuadro de Goya y la película "Las brujas de
akelarre" comparten el interés por el tema de la brujería y los juicios por
brujería que tuvieron lugar en España en el siglo XVII.