Módulo 1 Diplomado
Módulo 1 Diplomado
Seguridad Ciudadana
Introducción
Es importante comprender que los diferentes conceptos de seguridad coexisten y muchas veces se presentan
de manera simultánea, por eso es importante que tengas claridad en sus similitudes y diferencias de tal manera
que te sea posible identificarlos en tu vida cotidiana y en tu labor profesional.
En esta lección revisaremos algunos conceptos de seguridad, su importancia y utilidad, así como sus
limitaciones. Finalmente destacaremos el concepto de seguridad ciudadana, que pone en el centro de las
prioridades, las necesidades de seguridad de las personas y sus comunidades, pero a su vez complementa y se
nutre de los otros conceptos de seguridad.
La palabra seguridad -en su sentido más amplio- se refiere a la ausencia de riesgos y amenazas; y sus definiciones
abarcan desde la seguridad nacional, que se orienta hacia la defensa del Estado y la soberanía; hasta la seguridad
humana, que busca que el principal objetivo del Estado sea la protección de los derechos fundamentales de su
población.
Los conceptos de seguridad han cambiado a lo largo del tiempo para responder, teórica y prácticamente, a
necesidades surgidas en diferentes contextos sociales y circunstancias históricas. Cabe señalar que estos conceptos
no evolucionaron de forma lineal y no se sustituyen entre sí, sino que coexisten y también se complementan.
Hoy en día, las amenazas a la seguridad rebasan las fronteras y no pueden ser enfrentadas por un sólo actor, por lo
que se requiere la corresponsabilidad y el compromiso de todos los actores y sectores sociales. Esta coproducción de
seguridad favorece una mejora en la relación entre el gobierno y la sociedad, una mayor confianza mutua y el
fortalecimiento de la cohesión social y comunitaria.
Sin embargo, es conveniente tener presente que la corresponsabilidad de la sociedad civil y los organismos privados
en la construcción de la seguridad no exime al gobierno de su responsabilidad y no niega la importancia de fortalecer el
Estado de Derecho y el papel del sistema judicial como instrumento central para la resolución de conflictos y el
combate a la impunidad, mediante el seguimiento del debido proceso y la sanción de los delitos, en un marco
democrático y con pleno respeto de los derechos humanos.
Seguridad Nacional
Durante mucho tiempo, el concepto de seguridad nacional se relacionó principalmente con acciones que tenían por
objetivo la protección de la nación frente a riesgos y amenazas, la preservación de la soberanía e independencia
nacional, la defensa del territorio, el mantenimiento del orden legal y el fortalecimiento de las instituciones del Estado.
Sus estrategias estaban dirigidas exclusivamente a controlar y prevenir amenazas como el terrorismo, el narcotráfico,
los riesgos ambientales y los fenómenos sociales de escala global (desplazamientos humanos, migraciones masivas,
entre otros), así como la protección de sus fronteras frente a las amenazas externas de carácter militar o los
desequilibrios en el contexto geopolítico. Desde esta perspectiva, los principales actores de la seguridad nacional son
las Fuerzas Armadas y la Policía Federal.
Actualmente, el concepto de seguridad nacional se ha ampliado debido a que las nociones tradicionales de defensa
militar e interés nacional son insuficientes para enfrentar problemas como la ingobernabilidad, los gobiernos ineficaces,
la corrupción, la pobreza y la inseguridad ciudadana que son retos de la seguridad nacional de carácter interno y no
externo. (Ramos, 2005).
Podemos observar que el concepto de seguridad nacional está muy centrado en la protección del estado frente
amenazas externas y por lo tanto se requiere conocer otras concepciones que integren y den respuesta a las
necesidades de seguridad de las personas y sus comunidades.
Módulo 1. Seguridad Ciudadana
Cierre de la lección
En esta lección conociste los diferentes conceptos de seguridad, sus principales supuestos y su relevancia para el
diseño de políticas públicas y la implementación de acciones encaminadas a mejorar las condiciones de seguridad de
las naciones, instituciones y personas. Comprender sus similitudes y diferencias te permitirá saber que todos estos
conceptos coexisten de manera simultánea en nuestra vida social.
En el caso específico de la seguridad ciudadana y la seguridad pública, es importante tener en cuenta que no se trata
de sustituir una por otra, sino de generar las condiciones necesarias para la seguridad ciudadana y, al mismo tiempo,
formar en seguridad ciudadana a los encargados de preservar el orden público. En ese sentido, adquiere gran
relevancia la reforma policial de abajo hacia arriba, cuyo objetivo es legitimar el trabajo policial, mejorar las
condiciones de seguridad e involucrar a la ciudadanía en iniciativas de prevención del delito (Salgado, 2010). Ejemplos
de lo anterior son: la mejora de los sistemas informáticos y de fenomenología delictiva, el fortalecimiento de la
capacitación policial en materia de seguridad ciudadana y la creación de una policía de proximidad profesionalizada y
regulada por consejos de participación ciudadana.
Recuerda que en los diferentes países de América Latina han coexistido -y coexisten- diferentes conceptos de
seguridad; que van desde los tradicionales, pública y privada; hasta los más integrales, humana y ciudadana;
encontrando a su vez otros igualmente reconocidos como la seguridad urbana y la seguridad nacional en entornos
democráticos.
Con respecto a la seguridad ciudadana, en la próxima lección te presentaremos sus concepciones y enfoques teóricos.
Para ello, analizarás cómo algunas situaciones, condiciones, acciones, razonamientos y factores derivados de los
problemas en materia de seguridad de algunos países de América Latina, han abonado a la construcción de la
seguridad ciudadana.
¿Cuál consideras que es la relevancia de la seguridad ciudadana en comparación con los demás
conceptos?
Introducción
En esta lección conocerás las diferentes concepciones que existen en algunos países de América Latina sobre
seguridad ciudadana, además de su concepción como fundamento, bien común, derecho y valor público.
Comprenderlas te permitirá identificar la condición de la seguridad como un derecho formal y las condiciones para su
ejercicio.
También revisarás los diferentes enfoques teóricos: epidemiológico, ecológico y el de eficacia colectiva para que
puedas tener un marco teórico que te permita analizar y entender las diferentes problemáticas y amenazas que afectan
a la seguridad ciudadana.
Esto te servirá de base para asumir una concepción integral de la seguridad ciudadana y comprender que del enfoque
teórico que se privilegie, dependerá el carácter de las acciones que se diseñen e implementen para atender el
problema de violencia e inseguridad.
En América Latina, diversos factores favorecieron la concepción y construcción de la seguridad ciudadana, entre ellos:
La transición a la
democracia
Esto puso en tela de juicio la concepción tradicional de la seguridad, que se entendía como la defensa de la soberanía
y la autonomía de los Estados; y dio como pauta en las últimas décadas, a que la definición de seguridad
presente importantes cambios fundamentados en los siguientes argumentos:
México
México
Definición
"La seguridad ciudadana tiene como objetivo primordial que el Estado garantice el pleno goce de los derechos
fundamentales de los ciudadanos, en particular, de aquellos que permiten desarrollar y salvaguardar su integridad
personal, sus derechos cívicos y el goce de sus bienes. El catálogo de derechos sujetos de protección de la seguridad
ciudadana incluyen los derechos a la vida, a la integridad personal, a la libertad y seguridad personales, a las garantías
procesales y a la protección judicial, a la privacidad y a la protección de la honra y de la dignidad, a la libertad de
expresión, de reunión y asociación, y de participar en los asuntos de interés público" (Lineamientos de la Política de
Prevención Social de la Violencia, la Delincuencia y la Participación Ciudadana, 2011:1).
Marco normativo
Colombia
Colombia
Definición
"La seguridad ciudadana es la protección universal a los ciudadanos frente a aquellos delitos y contravenciones que
afecten su dignidad, su seguridad personal y la de sus bienes, y frente al temor a la inseguridad" (Proyectos
Estratégicos Consultoría, S.C. coord., 2014).
Marco normativo
El salvador
El Salvador
Definición
"El concepto de seguridad ciudadana se dirige al desarrollo de condiciones orientadas a fortalecer la dignidad del
ser humano para el goce pleno de sus derechos, al aseguramiento de condiciones que permitan la convivencia
armónica y al fortalecimiento de la articulación de actores" (Proyectos Estratégicos Consultoría, S.C. coord., 2014).
Marco normativo
Guatemala
Guatemala
Definición
Marco normativo
Honduras
Honduras
Definición
"La seguridad ciudadana se refiere a un orden ciudadano democrático que elimina las amenazas de la violencia en la
población y permite la convivencia segura y pacífica. Concierne, en esencia, a la tutela efectiva de una parte del
amplio espectro de derechos humanos, y en concreto, del derecho a la vida, a la integridad personal y otros
derechos inherentes al fuero más personal (inviolabilidad del domicilio, libertad de tránsito, al disfrute del patrimonio),
así como otros más colectivos como el derecho al aprovechamiento de espacios públicos" (Proyectos Estratégicos
Consultoría, S.C. coord., 2014).
Marco normativo
Como puedes observar, existe una importante tendencia en la región hacia la seguridad ciudadana, esto se atribuye a
la aplicación de políticas públicas integrales, el respeto a los derechos humanos y el fortalecimiento de la cohesión
social, aunado a un fuerte énfasis en el enfoque de prevención social y en la participación ciudadana. Sin embargo, es
importante mencionar que en México debemos avanzar hacia la formulación de una Ley General de Seguridad
Ciudadana que permita impulsar acciones a nivel nacional, con la participación interinstitucional y con presupuestos
que permitan implementar acciones de largo plazo.
A su vez, estas diferentes concepciones de seguridad ciudadana nos permiten observar que ésta no puede ser
considerada únicamente como la ausencia de temor o agresión, sino que retoma elementos y bases más amplios que
es necesario tomar en cuenta en la realización de acciones para su construcción.
A continuación, te mostramos algunos de estos elementos y bases que amplían el enfoque de seguridad ciudadana y
que permiten garantizar la vida, la libertad, los derechos humanos y la integridad física y material de las personas.
Fundamento
Fundamento
Es un principio básico para el despliegue de las capacidades humanas, la libertad, la solidaridad y la creatividad.
Es un valor central que debe articularse con otros valores y principios (igualdad, libertad, multiculturalidad, respeto, diversidad, solidaridad,
entre otros).
Es el fundamento primordial para el desarrollo pleno y equitativo de la vida en sociedad.
Bien común
Busca coadyuvar al bienestar general y, al mismo tiempo, al bienestar individual. Esto significa que no debe apelarse al
bienestar general para restringir el ejercicio de los derechos y libertades individuales, pues la seguridad nunca está por
encima de los derechos humanos y civiles de las personas. Aunque en algunos contextos autoritarios y dictatoriales los
individuos pueden sentir cierta seguridad, esto puede ser en detrimento de sus derechos y libertades individuales. En
los contextos democráticos la seguridad y la libertad siempre deben ir de la mano y por ello la seguridad ciudadana es
un bien común y, al mismo tiempo, un bien individual.
La seguridad y la libertad son parte integral del bien común de las sociedades, y a su vez se relacionan e implican
mutuamente. Estos valores no son contradictorios sino complementarios, puesto que un ser humano no puede sentirse
libre si no se siente seguro, y no puede estar seguro en detrimento de su libertad.
Derecho
Desde la perspectiva de los derechos humanos, la seguridad es un derecho humano que debe ser protegido. El
derecho a la seguridad es un pilar fundamental para establecer una buena relación entre gobierno y ciudadanía, y su
quebrantamiento constituye un obstáculo para la vida plena de las personas y el buen funcionamiento de la sociedad
(IDHC, 2009).
La instauración de la seguridad ciudadana requiere comprender al derecho como la responsabilidad que tiene el
Estado de crear normas, leyes, mecanismos e instrumentos que regulen la convivencia y garanticen la participación de
todos los actores y sectores en la producción de seguridad. Por otro lado, en relación con los derechos humanos, el
Estado tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad ciudadana como un derecho humano y generar las
condiciones para su ejercicio y goce.
El derecho a la seguridad está ligado a otras dimensiones sociales (salud, educación, empleo, movilidad, entre otras)
y está presente en las demandas sociales. Cuando se pide seguridad, también se pide que haya una mejor política
urbana y social. Por ejemplo: Cuando una mujer pide un mejor servicio de transporte, también demanda seguridad.
Desde la perspectiva jurídica, la seguridad ciudadana debe ser entendida como un derecho y contar con el andamiaje
institucional y normativo necesario para su implementación (Hart, 1963; Cáceres, 2000).
Además de este marco jurídico, es necesario que los ciudadanos participen en la defensa y promoción de este
derecho, por lo que es imposible concebir la seguridad sin los ciudadanos y sin una política transversal que la integre a
grandes temas como la justicia, la inclusión social o los servicios urbanos.
Valor Público
Se refiere al valor que crea el Estado a través de servicios, leyes, regulaciones, políticas, programas y otras acciones
que garantizan la vida, el patrimonio, la integridad física y psicológica, y los derechos humanos de las personas. Para
que la seguridad se convierta en un valor público, son necesarias ciertas condiciones para que las personas y las
comunidades reconozcan la eficacia y eficiencia de las acciones públicas.
El valor público se crea cuando el Estado garantiza los derechos, ofrece servicios de calidad y obtiene resultados que
satisfacen a la ciudadanía, de tal manera que se generan o fortalecen los lazos de confianza entre el Estado y los
ciudadanos. En ese sentido, la calidad en los resultados sustenta la legitimidad de las acciones implementadas,
considerando tanto el impacto en términos de costo-beneficio, como en la satisfacción de los principales demandantes:
la ciudadanía.
Para crear valor público hablaremos de tres categorías (CEPAL ILPES-AECID, 2009):
1. Servicios. Depende del grado de satisfacción de los ciudadanos respecto de los servicios públicos que ofrece el Estado.
2. Resultados. Requiere que el Estado lleve a cabo acciones, más allá de los servicios públicos, que den respuesta efectiva,
eficaz y útil a las demandas de las personas. En este sentido, los resultados son un instrumento clave y objetivo, que
permite valorar y evaluar las acciones públicas. Por ejemplo, las políticas de inclusión de género y de no discriminación.
3. Confianza. Se centra en la relación de confianza entre ciudadanos y Estado en correspondencia con servicios que
construyen comunidad, tales como ciudadanía, democracia, capital social, deliberación, participación, entre otros.
Cuando se satisfacen los servicios públicos de manera efectiva y se logran buenos resultados, se crean lazos
de credibilidad, confianza y legitimidad entre el Estado y las personas, y se obtiene valor público.
Módulo 1. Seguridad Ciudadana
Los enfoques teóricos permiten entender, analizar, organizar e interpretar hechos de la vida cotidiana y se sustentan en
determinados supuestos, categorías y conceptos. Todos los fenómenos sociales pueden ser observados y estudiados
a partir de distintas perspectivas teóricas.
En esta sección, presentamos tres enfoques teóricos provenientes de distintas disciplinas que proporcionan
importantes elementos para la construcción de la seguridad ciudadana, y muestran cómo las aportaciones de diversas
disciplinas, articuladas y organizadas, permiten enriquecer la comprensión del mundo en el que vivimos y dar una
respuesta integral a los problemas de violencia e inseguridad.
Enfoque epidemiológico
Enfoque ecológico
Enfoque epidemiológico
En 1993, dada la magnitud y complejidad de la violencia, la Organización Panamericana de la Salud, reconoció que
ésta debía ser tratada como un tema de salud pública, puesto que no sólo produce lesiones y homicidios, sino que
también deteriora la cohesión social.
Asi mismo, los jóvenes no han sido solamente las víctimas, sino también agresores, una tendencia común encontrada
en toda la región.
INEGI, 2015:
En este año a nivel nacional fallecieron 292 hombres por cada 100 mujeres de 15 a 29 años.
Las cuatro principales causas de muerte en los varones son provocadas por agresiones (25.4%), accidentes de
transporte (17.8%), causas externas (10.5%) y por lesiones autoinfligidas intencionalmente (8%), todas ellas
catalogadas como violentas y en conjunto representan 61.7% de las defunciones totales de este grupo de población.
En la población femenina se mantiene una estructura similar a la de los varones, fallecen principalmente por accidentes
de transporte (10.7%), agresiones (10.3%), lesiones autoinfligidas intencionalmente.
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Acciones dirigidas al conjunto de la población para prevenir la violencia antes de que ocurra (particularmente la promoción de
Primaria estilos de vida saludable y libres de violencia). Por ejemplo: Programas generales de prevención dirigidos a evitar el abandono
escolar de niñas y niños que los pone en condición de vulnerabilidad y aumenta la probabilidad de ser víctimas o victimarios.
Acciones dirigidas a grupos y personas específicas que se encuentran en situación de mayor riesgo o vulnerabilidad de sufrir o
ejercer violencia y/o delincuencia (niños y niñas, jóvenes o mujeres). Por ejemplo: Programas de regularización y tutorías
Secundaria
focalizados en niñas y niños con bajo rendimiento escolar que se encuentran en riesgo de abandono escolar y de implicarse en
dinámicas violentas o delictivas.
Se orienta a intervenir a grupos y personas específicas que han cometido o sufrido actos de violencia o delitos (particularmente,
Terciaria programas de reinserción social, prevención de la reincidencia o revictimización). Por ejemplo: Programas de reinserción
escolar dirigidos a niñas y niños que ya han abandonado la escuela y se han visto involucrados en actos violentos o delictivos.
En ese sentido, para atender las amenazas de la violencia y la delincuencia, la seguridad ciudadana retoma del
enfoque epidemiológico la clasificación de tres niveles de intervención (Banco Mundial, 2012):
Así mismo, también considera del enfoque epidemiológico la identificación y atención de los factores de riesgo que
aumentan la probabilidad de que personas y grupos se involucren en actividades violentas o delictivas y
promover los factores de protección que disminuyen la probabilidad de que se presente o perpetúe la violencia.
Y por último, retoma de este enfoque la identificación de poblaciones o grupos en situación de riesgo o vulnerabilidad y
los contextos que requieren mayor atención prioritaria como un requisito para la construcción efectiva de seguridad
ciudadana.
La comprensión y el tratamiento de la violencia como un problema de salud pública, no implica que deba ser
considerada una enfermedad y tampoco significa que debamos identificar los factores individuales y grupales de
manera aislada. En consecuencia, es importante tener presente que la seguridad y la salud son atributos de las
sociedades y no sólo de individuos o grupos aislados (OPS, 2006).
La salud, la seguridad y el desarrollo son aspectos estrechamente relacionados y necesarios para mejorar la
calidad de vida de las personas y sus comunidades, pero la presencia de la violencia y sus diversas manifestaciones
amenazan el bienestar individual y colectivo.
Enfoque ecológico
En el Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud se retomó el enfoque ecológico, que entiende a la violencia no
sólo desde una perspectiva de víctimas y victimarios, sino como la interacción de las personas en diferentes niveles
y contextos, mediante el análisis de sus características individuales, relaciones cercanas, vínculos comunitarios e
inserción social (OMS, 2002).
Este enfoque destaca las múltiples causas y la relación de los factores de riesgo y protección que operan en
los diferentes niveles (individual, relacional, comunitario y social). Señala además que la violencia puede ser
causada por distintos factores de riesgo y protección en diferentes niveles de interacción y que tales factores no
actúan de manera aislada dentro de cada nivel, sino que interactúan de forma compleja para reducir o aumentar la
vulnerabilidad de las personas frente a la violencia.
actores de riesgo
Este nivel centra su atención en las características del individuo que aumentan la probabilidad de ser víctima o
perpetrador de actos de violencia. Busca identificar los factores biológicos y la historia personal que influyen en el
comportamiento de una persona. Además toma en cuenta otros factores tales como la impulsividad, el abuso de
sustancias psicoactivas y los antecedentes de comportamiento agresivo o de haber sufrido maltrato.
Factores de protección
Reconocimiento de las aptitudes individuales, autoestima positiva, resolución positiva de conflictos, entre otros.
Por otro lado, el enfoque ecológico subraya la importancia de integrar una mirada multidisciplinaria (psicologica,
biológica, sociológica, juridica, antropológica, entre otras) para la comprensión de la violencia, porque considera que
por sí sola no ofrecen una explicación completa del fenómeno (OPS, 2006).
El enfoque ecológico busca esclarecer e interrelacionar las causas de la violencia y sus complejas
interacciones. Considera, que la violencia en un espacio determinado, debe ser comprendida desde una
perspectiva sistémica, dado que para su aparición confluyen e interactúan múltiples factores, dinámicas y
actores en distintos niveles. También plantea que es posible atenuar y erradicar la violencia mediante el
establecimiento de lazos y vínculos sociales de solidaridad y confianza entre los integrantes de la comunidad y con el
trabajo conjunto de múltiples actores y sectores en un contexto determinado.
En un caso de violencia escolar no sólo debe observarse la interacción entre agresores y víctimas, sino también la
intervención de la familia, los pares, la comunidad escolar, las autoridades locales de salud, las instancias para la
protección del menor, entre otros. Esto implica reconocer que los estudiantes se desarrollan en un ambiente con
múltiples actores, relaciones y dimensiones que le afectan e influyen tanto dentro como fuera del centro escolar.
Factores de riesgo
Explora cómo algunas relaciones cercanas -con los amigos, la pareja, la familia- pueden incrementar las probabilidades
de que algunas personas se conviertan en víctimas o perpetradores de actos violentos. En los casos de violencia
infligida por la pareja y del maltrato hacia niñas y niños, la convivencia cotidiana o el compartir el domicilio con un
agresor puede aumentar las posibilidades de que se produzcan encuentros violentos y las víctimas sean
reiteradamente maltratadas. En el caso de la violencia entre jóvenes es más probable que estos se involucren en actos
violentos cuando sus amigos promueven y aprueban esos comportamientos.
Factores de protección
Crianza positiva, familias democráticas, cohesión familiar, ambientes escolares pacíficos, entre otros.
Por otro lado, el enfoque ecológico subraya la importancia de integrar una mirada multidisciplinaria (psicologica,
biológica, sociológica, juridica, antropológica, entre otras) para la comprensión de la violencia, porque considera que
por sí sola no ofrecen una explicación completa del fenómeno (OPS, 2006).
El enfoque ecológico busca esclarecer e interrelacionar las causas de la violencia y sus complejas
interacciones. Considera, que la violencia en un espacio determinado, debe ser comprendida desde una
perspectiva sistémica, dado que para su aparición confluyen e interactúan múltiples factores, dinámicas y
actores en distintos niveles. También plantea que es posible atenuar y erradicar la violencia mediante el
establecimiento de lazos y vínculos sociales de solidaridad y confianza entre los integrantes de la comunidad y con el
trabajo conjunto de múltiples actores y sectores en un contexto determinado.
En un caso de violencia escolar no sólo debe observarse la interacción entre agresores y víctimas, sino también la
intervención de la familia, los pares, la comunidad escolar, las autoridades locales de salud, las instancias para la
protección del menor, entre otros. Esto implica reconocer que los estudiantes se desarrollan en un ambiente con
múltiples actores, relaciones y dimensiones que le afectan e influyen tanto dentro como fuera del centro escolar.
Factores de riesgo
Examina los contextos de la comunidad en los que se inscriben las relaciones sociales como la escuela, el lugar de
trabajo y el vecindario. Busca identificar los aspectos de estos ámbitos que favorecen que algunas personas puedan ser
víctimas o perpetradoras de actos violentos.
La escasa o nula cohesión social, la alta densidad de población, el tráfico de drogas, el desempleo, la desconfianza en las
instituciones y el aislamiento social generalizado, incrementan la posibilidad de que se presenten hechos violentos. Por
ejemplo: cuando las personas no conocen a sus vecinos o no tienen ninguna participación en las actividades locales.
Es importante señalar que determinados ámbitos comunitarios favorecen la violencia más que otros. Por ejemplo: las
zonas de pobreza o deterioro físico, o donde hay poco apoyo institucional.
Factores de protección
Lazos de vecindad, mejora de colonias y barrios, participación ciudadana, disminución y control en el acceso a armas de
fuego, el alcohol y las drogas, entre otros.
Por otro lado, el enfoque ecológico subraya la importancia de integrar una mirada multidisciplinaria (psicologica,
biológica, sociológica, juridica, antropológica, entre otras) para la comprensión de la violencia, porque considera que
por sí sola no ofrecen una explicación completa del fenómeno (OPS, 2006).
El enfoque ecológico busca esclarecer e interrelacionar las causas de la violencia y sus complejas
interacciones. Considera, que la violencia en un espacio determinado, debe ser comprendida desde una perspectiva
sistémica, dado que para su aparición confluyen e interactúan múltiples factores, dinámicas y actores en distintos
niveles. También plantea que es posible atenuar y erradicar la violencia mediante el establecimiento de lazos y vínculos
sociales de solidaridad y confianza entre los integrantes de la comunidad y con el trabajo conjunto de múltiples actores y
sectores en un contexto determinado.
En un caso de violencia escolar no sólo debe observarse la interacción entre agresores y víctimas, sino también la
intervención de la familia, los pares, la comunidad escolar, las autoridades locales de salud, las instancias para la
protección del menor, entre otros. Esto implica reconocer que los estudiantes se desarrollan en un ambiente con
múltiples actores, relaciones y dimensiones que le afectan e influyen tanto dentro como fuera del centro escolar.
Factores de riesgo
Aquellos que crean un clima de aceptación de la violencia, los que favorecen su aparición y los que crean y mantienen
la desigualdad entre distintos segmentos de la sociedad, o que generan tensiones entre diferentes grupos o países.
Entre los factores sociales más generales destacan las normas culturales que legitiman la violencia, actitudes que
consideran el suicidio como una opción personal más que como un acto de violencia evitable, normas que refuerzan el
dominio masculino sobre las mujeres y los niños, normas que respaldan el uso excesivo de la fuerza policial contra los
ciudadanos, normas que apoyan los conflictos políticos, entre otros.
Otros factores más generales hacen referencia a aquellas políticas sanitarias, educativas, económicas y sociales que
mantienen niveles altos de desigualdad económica o social entre distintos grupos de la sociedad.
Factores de protección
Cultura de la legalidad, publicidad responsable, mejores espacios y servicios públicos, entre otros (SEGOB-PCC,
2015).
Por otro lado, el enfoque ecológico subraya la importancia de integrar una mirada multidisciplinaria (psicologica,
biológica, sociológica, juridica, antropológica, entre otras) para la comprensión de la violencia, porque considera que
por sí sola no ofrecen una explicación completa del fenómeno (OPS, 2006).
El enfoque ecológico busca esclarecer e interrelacionar las causas de la violencia y sus complejas
interacciones. Considera, que la violencia en un espacio determinado, debe ser comprendida desde una
perspectiva sistémica, dado que para su aparición confluyen e interactúan múltiples factores, dinámicas y
actores en distintos niveles. También plantea que es posible atenuar y erradicar la violencia mediante el
establecimiento de lazos y vínculos sociales de solidaridad y confianza entre los integrantes de la comunidad y con el
trabajo conjunto de múltiples actores y sectores en un contexto determinado.
En un caso de violencia escolar no sólo debe observarse la interacción entre agresores y víctimas, sino también la
intervención de la familia, los pares, la comunidad escolar, las autoridades locales de salud, las instancias para la
protección del menor, entre otros. Esto implica reconocer que los estudiantes se desarrollan en un ambiente con
múltiples actores, relaciones y dimensiones que le afectan e influyen tanto dentro como fuera del centro escolar.
Módulo 1. Seguridad Ciudadana
Cierre de la lección
En esta lección revisaste las diferentes concepciones de seguridad ciudadana presentes en algunos países de América
Latina, los factores que la impulsaron, su implementación dentro de los marcos institucionales de prevención de la
violencia y la construcción de seguridad ciudadana; así como su definición como fundamento, bien común, derecho y
valor público, para garantizar la vida, la libertad, los derechos humanos, la integridad física y material de las personas.
Desde los enfoques teóricos, como el epidemiológico, comprendiste que existen factores de riesgo que hacen más
proclives a las personas de sufrir o ejercer violencia, por lo que cobra vital importancia identificarlos y trabajar en su
prevención a partir de los factores de protección. El enfoque ecológico, te da elementos para entender que estos factores
de riesgo están presentes en los diferentes niveles en que las personas se desarrollan y relacionan, y qué cierto tipo de
violencia está interconectada con otros niveles, lo que genera y reproduce otro tipo de violencia. Finalmente, desde el
enfoque de la eficacia colectiva, comprendiste que los vecinos -aunque no tengan vínculos afectivos de carácter
personal- mantienen un control y actuación social al actuar conjuntamente frente al delito y la violencia.
Estos enfoques son una base importante para el diseño, implementación y evaluación de políticas de seguridad
ciudadana centradas no sólo en la represión, sino también en la prevención de la violencia, pues recuerda que la
violencia es un fenómeno multidimensional que amerita la aplicación de propuestas teóricas diversas que favorezcan
acciones innovadoras para su reducción y prevención, y a la vez, permitan comprender los factores y las causas que
faciliten su aparición y permanencia, así como los diferentes niveles de atención que deben tenerse en cuenta para llevar
a cabo acciones integrales, creativas y con una sólida base teórica que garanticen la obtención de resultados basados en
evidencia.
Estas concepciones y enfoques teóricos te sirven para entender la integralidad de la seguridad ciudadana, y poder
identificar dichos elementos dentro del marco legal y administrativo para la política pública de seguridad ciudadana que
se aplica en México y que revisarás en la siguiente lección.
¿Consideras que algunos de estos factores de riesgo pueden hacer que tú o las personas con las que convives estén más
propensas a sufrir violencia?
¿Crees que tú y tus vecinos -con los que quizás no convives o te relacionas con frecuencia- pueden llevar a cabo alguna
acción para solucionar un problema de su comunidad?
Introducción
En la siguiente lección se presentan los principales marcos normativos que sustentan y regulan las acciones en materia
de seguridad ciudadana, recordemos que en México no existe una Ley General de Seguridad Ciudadana; sin embargo,
hay marcos normativos para la prevención de la violencia y la delincuencia que tienen como finalidad contribuir en la
construcción de seguridad ciudadana.
Es de gran importancia conocer estos instrumentos porque expresan los principios básicos que rigen la prevención y
también constituyen el marco regulatorio para la implementación de acciones preventivas que evitan la exclusión y
estigmatización de grupos sociales y se sustentan en el respeto pleno a los derechos humanos.
Cualquier proyecto encaminado a reducir o prevenir la violencia debe armonizarse adecuadamente con los principios y
lineamientos establecidos en los programas, planes y políticas de seguridad a nivel local, estatal y federal; además de
integrar otros elementos para lograr la seguridad ciudadana como son, la cohesión social y comunitaria, la
transformación positiva de conflictos, el liderazgo local y la relación policía-comunidad que abordaremos más adelante.
Módulo 1. Seguridad Ciudadana
Establece la implementación
de políticas necesarias para
promover el goce de los
Tiene como objetivo que el derechos humanos.
Integralidad
Estado garantice el pleno goce Impulsa la
Perspectiva social
de los derechos ciudadanos, en participación coordinada de
y comunitaria
particular, los que permiten diversas instituciones públicas y
Dimensión
desarrollar y salvaguardar su privadas, y actores sociales para
territorial decisiva
integridad personal, sus derechos modificar las dinámicas sociales,
Acciones
cívicos y el goce de sus bienes. urbanas, económicas y
focalizadas y
Promueve una política de culturales favorables a la
multidimensionales
seguridad que busque la violencia.
Acciones
garantía de los Establece el diseño de
articuladas y
derechos humanos y realice acciones encaminadas a
transversales
acciones integrales, disuadir o desalentar las
Coordinación
intersectoriales, participativas, acciones violentas y la
interinstitucional
universales, intergubernamentales comisión de delitos, mediante
Efectos continuos
y sostenibles en el tiempo. una mayor sinergia entre la
y consistentes
Implica también prevención y la política social.
Institucionalización
la profesionalización de los Las acciones deben realizarse
Compromiso con
cuerpos de seguridad y los en territorios focalizados y que
una cultura de la
sistemas de procuración e consideren una intervención de
prevención
impartición de justicia. corto, mediano y largo
plazo impulsando la
participación ciudadana y la
cohesión social.
Estos lineamientos se sustentan en la perspectiva de la seguridad ciudadana, la prevención social y principios que
deben ser considerados en el diseño de políticas de prevención social:
Con miras a establecer criterios y prioridades que tendrán como base los diagnósticos locales de cada
comunidad o ciudad donde se pretenda intervenir.
Son un antecedente de gran importancia en materia de seguridad ciudadana en nuestro país y permiten colocar en el
centro de las políticas de seguridad a la prevención social y la participación ciudadana, así como establecer los
principios y criterios para el diseño e implementación de acciones preventivas.
Con base en lo expuesto y teniendo presente que la articulación multiactor y multisector, así como el enfoque de
prevención social, son aspectos centrales para el establecimiento y consolidación de una política pública de seguridad
ciudadana que logre trascender los enfoques puramente represivos y permita el diseño e implementación de acciones
preventivas creativas y sustentadas en criterios y prioridades concretas, revisaremos los instrumentos legales y
administrativos vigentes que guían las políticas de seguridad ciudadana en México.
Estos instrumentos constituyen importantes esfuerzos por consolidar una estrategia integral de carácter preventivo que
permita hacer frente a los graves problemas de violencia e inseguridad que afectan a nuestro país y que impiden la
construcción de seguridad ciudadana.
Módulo 1. Seguridad Ciudadana
Como pudimos observar en los lineamientos, las políticas de seguridad ciudadana comprenden todos aquellos
programas, proyectos y actividades destinados a prevenir la violencia y delincuencia y con ello garantizar los derechos
de los ciudadanos. A su vez, la armonización con los principios, criterios y prioridades de la prevención social,
requieren que dichas políticas incluyan la participación social y se articulen con otras políticas (salud, economía,
trabajo, desarrollo social, educación, entre otras), ya que la seguridad ciudadana no puede ser el resultado de una
política aislada, sino de un conjunto de políticas articuladas y transversales que incluyan medidas de prevención,
reformas institucionales, inversión pública suficiente, cambios en la relación entre el Estado y las comunidades,
voluntad política amplia y sostenida, y la adopción de sistemas de información y de intervención más modernos y
eficaces.
En ese sentido, es de vital importancia que ciudadanos, funcionarios públicos, autoridades y expertos actúen desde
una perspectiva integral y no de manera separada como si los problemas de seguridad y el resto de los problemas
sociales fueran problemas independientes (PNUD, 2014).
El diseño de una política pública de seguridad ciudadana requiere de una adecuada identificación del problema
y sus causas con base en evidencia científica, y de mecanismos e instrumentos que la sustenten y armonicen.
Para ello, se requiere de diagnósticos para conocer a profundidad las realidades locales y los factores de riesgo que en
tales lugares se presentan. Asimismo, la evaluación de las acciones implementadas debe sustentarse en la
identificación y atención de qué factores son atendidos, por lo que deben evaluarse rigurosamente los resultados
obtenidos. Aun cuando la evaluación intersectorial puede ser compleja, debe recurrirse a criterios científicos para
evaluar el impacto de las acciones en la reducción y prevención de la violencia, con la finalidad de establecer una
fuerte base de evidencia que permita la replicabilidad o, en su caso, la corrección oportuna de acciones con poca
probabilidad de éxito.
Es importante aprovechar los recursos y maximizar los beneficios a partir de acciones coordinadas entre los
distintos órdenes de gobierno y, al mismo tiempo, una participación de los gobiernos locales en la prevención
de la violencia y la delincuencia.
Todas las acciones preventivas deben armonizarse adecuadamente con los instrumentos establecidos en la
Constitución, de tal manera que exista coherencia y equilibrio entre el diseño de proyectos, el plan nacional de
desarrollo vigente, la ley de seguridad ciudadana (en México actualmente hace falta una ley nacional de seguridad
ciudadana que impulse y establezca acciones para su construcción, ya que las acciones actuales están enmarcadas en
lo que establece Ley General para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia) y el programa nacional cuyos
principios, estrategias y líneas de acción sustenten los proyectos que se quieren implementar (PNUD,2014).
En nuestro país, el Plan Nacional de Desarrollo es un instrumento que se sustenta en la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, el cual establece la planeación nacional de desarrollo y es el eje que articula las
políticas públicas del gobierno federal. Asimismo, la Ley de Planeación puntualiza que todos los Programas
Sectoriales, Especiales, Institucionales y Regionales que definen las acciones del gobierno, deberán elaborarse en
congruencia con el Plan Nacional; y tanto en la Constitución como en la Ley de Planeación, se establece que
corresponde al Estado la jurisdicción del Plan Nacional de Desarrollo, al que se sujetarán de manera obligatoria los
programas de la administración pública federal.
Si bien la planeación nacional corresponde al Estado, lo cierto es que cada Plan se define con base en amplios
foros de consulta con la sociedad, en donde participan numerosas organizaciones de la sociedad civil, académicos,
líderes comunitarios y ciudadanos en general, de manera que se busca promover la efectiva democracia participativa
mediante un ejercicio reflexivo que convoca a la ciudadanía a pensar sobre los retos y oportunidades que el país
enfrenta, y la necesidad de trabajar conjuntamente todos los actores y sectores de la sociedad para alcanzar el
desarrollo del país
En ese orden de ideas, el Plan Nacional de Desarrollo indica las grandes Metas Nacionales (en cada sexenio
presidencial), así como las Estrategias transversales a las que deberán articularse los diferentes programas creados
para tales fines.
I. México en Paz
II. México Incluyente
III. México con Educación de Calidad
IV. México Próspero
V. México con Responsabilidad Global
Cabe destacar que en la Meta I. México en Paz, expresaba el siguiente propósito en relación a la seguridad:
Aspiramos a una sociedad donde todas las personas puedan ejercer plenamente sus derechos, que participen
activamente y cumplan sus obligaciones en el marco de una democracia plena; y que, por lo mismo, ninguna
persona en México se enfrente a la falta de seguridad, a un inadecuado Sistema de Justicia Penal o a la
opacidad en la rendición de cuentas. Si México quiere alcanzar su máximo potencial, necesita garantizar a cada
persona el derecho a la seguridad y un acceso equitativo a la justicia (DOF, 2013).
De tal manera que todas las políticas y acciones orientadas a la construcción de seguridad, prevención de la violencia y
procuración e impartición de justicia debían ser congruentes y favorecer el cumplimiento de la meta indicada.
Por lo tanto, el diseño de tu proyecto debe armonizarse con el Plan vigente, así como con las Leyes que existan
en materia de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia.
Cuando des clic en un enlace, se abrirá en una ventana nueva; pero la sesión de tu diplomado sigue abierta y la
encuentras en las pestañas de la parte superior de tu pantalla.
Módulo 1. Seguridad Ciudadana
Si bien es cierto que en la Ley General para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia(LGPSVD), promulgada en el
año 2012, no se habla explícitamente de la seguridad ciudadana, hemos visto que ésta última tiene como base un enfoque
preventivo y, por lo tanto, esta Ley puede tomarse como una base muy importante para el diseño e implementación de políticas
de seguridad menos reactivas y con miras a la identificación y atención de factores de riesgo y causas de la violencia y la
inseguridad. En ese sentido, es importante entender esta ley como el marco legal que regula el diseño e implementación de
iniciativas en materia de prevención social de la violencia y la delincuencia y establece las definiciones reglamentadas de conceptos
esenciales para la consolidación de políticas de seguridad ciudadana, tales como:
Esta Ley es "de orden público, interés social y observancia general en todo el territorio nacional, tiene por objeto establecer las
bases de coordinación entre la Federación, los Estados, la Ciudad de México y los Municipios en materia de prevención social de la
violencia y la delincuencia en el marco del Sistema Nacional de Seguridad Pública, previsto en el artículo 21 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos", por lo que representa un importante sustento jurídico para trascender la mirada represiva
y orientar las acciones de seguridad hacia la anticipación y la prevención (DOF-LPSVD, 2012).
En lo que se refiere a la armonización entre los proyectos y este importante instrumento, es conveniente tener presente que la
LGPSVD es una norma jurídica que sustenta la implementación de políticas públicas, programas y acciones (a nivel federal,
estatal y municipal) orientadas a atender las causas y disminuir los factores de riesgo que favorecen la aparición de la
violencia y la delincuencia. Además, establece principios esenciales (similares a los de los lineamientos revisados, pero con
mayores precisiones) que deben seguir todas las políticas y proyectos que busquen atender y prevenir los problemas de
violencia e inseguridad.
Principios de la Ley General para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia
Derechos humanos
Integridad
Trabajo conjunto
Comprende el desarrollo de acciones conjuntas entre las autoridades de los distintos órdenes de gobierno,
los diferentes sectores y grupos de la sociedad civil organizada y no organizada, la comunidad académica,
de manera solidaria para que contribuyan a la prevención social de la violencia y la delincuencia y al
mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad.
Con el fin de garantizar los cambios socioculturales en el mediano y largo plazo a través del fortalecimiento
de los mecanismos de participación ciudadana y comunitaria, asignación de presupuesto, monitoreo y
evaluación.
Interdisciplinariedad
Diversidad
Consiste en considerar las necesidades y circunstancias específicas determinadas por el contexto local
territorial, el género, la procedencia étnica, sociocultural, religiosa, así como las necesidades de grupos
vulnerables o en riesgo, mediante la atención integral diferenciada y acciones afirmativas.
Diversidad
Comprende la resolución pacífica de conflictos, con estrategias claras, coherentes y estables, de respeto a
los derechos humanos, la promoción de la cultura de la paz y sobre la base del trabajo social comunitario,
así como del contacto permanente con los actores sociales y comunitarios
Proximidad
Comprende la resolución pacífica de conflictos, con estrategias claras, coherentes y estables, de respeto a
los derechos humanos, la promoción de la cultura de la paz y sobre la base del trabajo social comunitario,
así como del contacto permanente con los actores sociales y comunitarios
Consiste en generar los mecanismos e instrumentos necesarios para informar, explicar y justificar sobre las
acciones y utilización de recursos que realice el gobierno en materia de prevención social.
Es importante que tengas muy presente el cumplimiento de estos principios al diseñar tu proyecto final de
intervención comunitaria, para que tus acciones cumplan con lo estipulado sin afectar los derechos humanos
de individuos y grupos, e incluir estrategias integrales para resolver los problemas de violencia en tu
comunidad.
El último instrumento que te presentaremos es el Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia
(PNPSVD) 2014-2018, cuya creación fue estipulada en la LGPSVD, se trato de una importante iniciativa en nuestro país para
posicionar a la prevención social de la violencia y la delincuencia como el paradigma más efectivo para garantizar la
libertad, seguridad y justicia de las personas.
Este programa estaba alineado a la Meta I. México en Paz, y se sustentaba en diferentes instrumentos como son: la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Ley de Planeación y la Ley General para la Prevención Social de la Violencia y la
Delincuencia.
El PNPSVD tenía como propósito general reducir los factores de riesgo que favorecen la aparición de violencia y
delincuencia e incidir en las causas que la generan, mediante la colaboración de los tres órdenes de gobierno, los
diferentes sectores de la sociedad civil, así como la participación de la iniciativa privada y los organismos
internacionales. Para ello establece cinco objetivos que articulan 16 estrategias y 97 líneas de acción que se implementarán
en coordinación con las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal.
Objetivos:
El Programa se fundamentaba "en el enfoque de seguridad ciudadana, el cual privilegia la participación ciudadana en
la construcción de ambientes seguros a través de la prevención, además de entender la seguridad como un derecho humano
que debe ser garantizado por el Estado pero que a su vez, debe ser coproducido por todos los actores sociales.El enfoque
preventivo asumido por el presente Programa plantea tres niveles de intervención: primario, secundario y terciario; y, cinco tipos de
prevención, social, situacional, comunitaria, psicosocial y prevención policial orientada a la comunidad." "Se sustenta en tres teorías
que explican las distintas aristas de la violencia y la delincuencia. La teoría ecológica del delito, la teoría epidemiológica del delito
y la teoría de la eficacia colectiva" (DOF-PNPSVD, 2014:1).
El enfoque de seguridad ciudadana -que ubica los derechos y libertades en el centro de la política pública de prevención
social de la violencia y la delincuencia-.
El enfoque de cohesión comunitaria -como proceso integral mediante la cual las personas y las comunidades alcanzan
su máximo potencial-.
La perspectiva de género -que busca identificar y revertir las relaciones de poder que generan desigualdad o inequidad
entre hombres y mujeres-.
La perspectiva de derechos humanos -que busca el respeto, promoción, protección y garantía de los derechos humanos
conforme a los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad-.
La planeación, ejecución y evaluación de estrategias, proyectos, programas y acciones para la consecución de los
objetivos específicos y la realización de las líneas de acción deberán alinearse a tales perspectivas y enfoques (DOF-
PNPSVD, 2014).
Recuerda que el proyecto que desarrolles, deberá estar orientado al logro de los objetivos de los programas vigentes en tu entidad
federativa o bien los que existan a nivel nacional, teniendo presente las metas que se establezcan en el Plan Nacional de Desarrollo
y los principios de la Ley General para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia.
En este apartado has conocido los marcos legales y normativos que indican los lineamientos y principios que
deben seguir las políticas, programas y proyectos encaminados a la construcción de la seguridad ciudadana.
Estos permiten una armonización necesaria para articular lo federal, lo estatal y lo local, dando lugar a
estrategias integrales y de amplio alcance. Un marco normativo debe ser programático para operar
efectivamente y debe contar con el presupuesto necesario, pero también debe rendir cuentas y presentar
resultados basados en evidencia.
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Módulo 1. Seguridad Ciudadana
La seguridad ciudadana no se construye en el vacío, sino que su adecuada implementación requiere el cumplimiento de
condiciones previas. En ese sentido, el involucramiento de los distintos actores y sectores, así como la transformación de ciertas
prácticas, creencias y formas de afrontar los conflictos se vuelven sumamente necesarias. La voluntad política y la formación policial
en materia de seguridad ciudadana son también requisitos esenciales para favorecer la perspectiva de seguridad ciudadana y
transitar del enfoque represivo al preventivo.
La participación ciudadana se entiende como el conjunto de acciones a través de las cuales los ciudadanos toman
parte, a título individual o colectivo, en el diseño, gestión y control de las políticas públicas, o colaboran en el desarrollo
de tareas de interés general. La participación permite jerarquizar las necesidades y expectativas de los ciudadanos, y
convertirlas en medidas de gobierno. Asimismo, hace posible articular esfuerzos en torno a objetivos específicos (DOF-
PNPSVD, 2014). Permite el ejercicio activo de los derechos que tienen los ciudadanos y su injerencia en los asuntos
públicos, con el objetivo de que se tomen en cuenta sus necesidades, problemáticas y se establezca un sistema de
vigilancia y monitoreo de sus representantes.
Participación responsable, colectiva y consensuada de las personas en coordinación con otras instancias
para la construcción de la convivencia y la exigencia de actuación y rendición de cuentas.
Participación en el diseño de políticas y programas y en su implementación, con miras a garantizar la
eficacia y la eficiencia de las estrategias, programas y proyectos orientados a la prevención social de la
violencia y la delincuencia.
Participación corresponsable y coproducción de los planes de seguridad y convivencia.
Participación corresponsable en el rol de replicadores de los programas de prevención de la violencia y
la delincuencia en sus comunidades y en los diferentes ámbitos de su vida.
Interés dinámico como participantes y observadores de los procesos de gobierno.
Participación en todas las etapas del diseño de la política pública de seguridad, desde el diagnóstico
hasta la evaluación.
Participación planificada, mediante el aprovechamiento de las iniciativas propias de la comunidad, la
atención a los diagnósticos participativos y la utilización de información -producto de la investigación
documental-.
Participación basada en asumir sus propias responsabilidades como ciudadanos al evitar ser partícipes de
actos de violencia o delictivos.
Para que lo anterior sea posible, es preciso que las diferentes instancias públicas de los tres órdenes de gobierno
realicen las siguientes acciones:
Fomentar la organización de los ciudadanos para que participen en el diseño, evaluación, ejecución y
seguimiento de las políticas públicas de seguridad.
Apoyar e impulsar la creación de redes, coaliciones de organizaciones civiles especializadas en los temas de
seguridad, prevención y desarrollo social.
Impulsar la capacitación de las organizaciones ciudadanas para mejorar sus destrezas y habilidades en temas
relacionados con la seguridad ciudadana.
Apoyar e impulsar las mejores prácticas desarrolladas por las organizaciones ciudadanas en temas
relacionados con la seguridad y la cohesión social.
Fomentar la apertura de espacios de cooperación, diálogo y concertación para impulsar el fortalecimiento de la
sociedad organizada y no organizada.
La participación se centra en la corresponsabilidad, y esta última puede definirse como la responsabilidad conjunta
entre autoridades y ciudadanía para impulsar el compromiso y la participación de todos en los asuntos de convivencia y
seguridad ciudadana; implica la incorporación de la ciudadanía en la construcción de soluciones para los problemas de
violencia e inseguridad que se presentan en su comunidad, a través de programas y acciones en materia de seguridad,
lo que permite la cooperación entre autoridades, actores y organizaciones.
Los ciudadanos y las autoridades participan de manera articulada y desde su propia responsabilidad en la
identificación, financiamiento, gestión, supervisión, evaluación, monitoreo de las políticas, programas y proyectos para
la prevención social de la violencia y la delincuencia. A diferencia de la seguridad pública, la seguridad ciudadana se
construye mediante la participación y corresponsabilidad de todos los actores y sectores, y requiere que los
ciudadanos se coloquen en el centro de las políticas públicas de seguridad (esto significa prestar especial atención a
las necesidades de seguridad de las personas y no sólo de las instituciones).
Coproducción de la seguridad
La Seguridad Ciudadana requiere la corresponsabilidad de los ciudadanos y las autoridades, para hacer posible la
coproducción de la seguridad mediante la participación conjunta. De tal manera que "la coproducción en materia de
seguridad involucra a las agencias del Estado -central o local-, a la sociedad civil y al sector privado, que están
invitados a participar en forma responsable en la formulación e implementación de políticas de prevención"
(Vanderschueren, 2005).
La coproducción de seguridad es el proceso que permite que todas las instancias del gobierno federal, estatal y
local, las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado y los habitantes involucrados, participen de
forma responsable en la construcción de seguridad que demanda una ciudad o comunidad para enfrentar de manera
eficaz y coordinada los problemas de la inseguridad.
Empresas productivas o
de cualquier tipo
Privados y (Financieras,
Observatorios ciudadanos
académicos Comerciales, Servicios)
Universidades y Centros
de Investigación
Adicionalmente a los actores mencionados, es importante señalar que los ciudadanos tienen un gran
compromiso a nivel individual en lo que se refiere a la participación, pues es conveniente que se
involucren en las decisiones que les atañen, mediante la participación en foros consultivos, diagnósticos
participativos y otros canales para implicarse en el diseño, implementación, evaluación y rendición de
cuentas de las políticas, programas y proyectos en materia de seguridad. Su participación debe replicar
las estrategias preventivas en su actividad laboral y en su vida cotidiana, así como asumir su
responsabilidad en los problemas de inseguridad y evitar la comisión o el encubrimiento de acciones violentas
o delictivas.
Convivencia ciudadana
Es aquella relación en la que los ciudadanos se reconocen iguales en derechos, tienen la voluntad de
entenderse desde una actitud de aceptación y respeto, y los conflictos se resuelven de manera positiva.El
derecho a la seguridad implica aceptar la diversidad y las diferencias de edad, género, etnia, religión entre
otros, para convivir en paz.
Es importante destacar que uno de los mayores obstáculos para la convivencia ciudadana son las actitudes y las
prácticas discriminatorias basadas en prejuicios y estereotipos. Al respecto, el Consejo Nacional para Prevenir la
Discriminación (CONAPRED) identifica como grupos en situación de discriminación, entre otros, a los adultos mayores,
afrodescendientes, etnias, migrantes y refugiados, personas con discapacidad, personas con VIH/SIDA, minorías
sexuales y trabajadoras domésticas; así como a las mujeres, niños y niñas, y jóvenes.
"La discriminación es la negación del ejercicio igualitario de libertades, derechos y oportunidades para que las
personas tengan posibilidades iguales de realizar sus vidas"(CONPARED, 2015)
La intención de negar la diversidad ha sido utilizada por personas y gobiernos autoritarios para justificar la persecución
y exterminio de grupos e individuos, y por ello es necesario reconocer la diferencia y crear condiciones de
inclusión y diálogo que permitan fomentar una cultura de paz, definida por las Naciones Unidas como el conjunto de
valores, actitudes y comportamientos que rechazan la violencia y previenen los conflictos tratando de atacar sus
causas para solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación entre las personas, con base en el
respeto a los derechos humanos.
Es necesario contar con espacios donde personas de diferentes identidades y condiciones socioeconómicas puedan convivir y
reconocerse como parte de una comunidad. La falta de interacción cotidiana en los espacios públicos y la fragmentación del
territorio y de los grupos, aumenta el sentimiento de indefensión, la percepción de inseguridad y la probabilidad de que ocurran
prácticas de violencia y delitos.
En ocasiones, en los espacios de convivencia se presentan prácticas discriminatorias basadas en prejuicios y estereotipos. Por
ejemplo: una causa y consecuencia del distanciamiento entre las clases medias y los estratos populares es el temor al contacto, éste
se sustenta en el desconocimiento mutuo y en una serie de prejuicios y estereotipos que impiden el acercamiento (CEPAL, 2010).
Es conveniente señalar que la recuperación y apropiación de los espacios públicos, implica una importante responsabilidad de
quienes los utilizan, pues de ello depende su preservación y mejor aprovechamiento. El trabajo conjunto entre quienes conviven en
los espacios públicos, para mantenerlos en buen estado y limpios, puede generar redes de organización que les permitan,
eventualmente, resolver diversos problemas comunes. En ese sentido, evitar conjuntamente el deterioro de los espacios, es una
forma de participar como ciudadanía en la generación de entornos seguros y el fortalecimiento de los vínculos comunitarios.
Se requieren espacios públicos de encuentro y convivencia que, entre otras cosas, promuevan el sentido de pertenencia, la
confianza y la solidaridad entre diferentes personas y grupos.
Cuando las personas y grupos conviven cotidianamente en un espacio, es inevitable que se presenten conflictos. Si entendemos
estos conflictos y los abordamos como una oportunidad, podremos encontrar, mediante el diálogo, nuevas formas para
resolverlos. Cuando los conflictos no son procesados adecuadamente o no se conocen las alternativas para dirimirlos, pueden
desembocar en violencia. En ese sentido, es de gran relevancia tener presente los métodos alternativos para procesar, transformar o
resolver conflictos, pues de ello dependerá que tus proyectos logren contener o anticiparse y prevenir situaciones conflictivas que
pudieran eventualmente devenir en actos violentos.
Adoptar métodos para la transformación positiva de conflictos puede resultar en soluciones en las que todos ganan y
obtienen beneficios.
Lo relevante de estos métodos, es que estos son útiles para prevenir la violencia, pero también para detener su escalada cuando ésta
ya se ha presentado. En ese sentido son de gran relevancia para evitar brotes generalizados de violencia en las comunidades y
brindar a las personas distintas alternativas para lograr soluciones satisfactorias para ambas partes. Aunque en principio parezca
complicado, ten presente que la prevención de la violencia se sustenta firmemente en que las personas sean capaces de resolver
aquello que les confronta de manera madura, creativa y orientada al diálogo y la comprensión.
La alternativa más adecuada para tratar un conflicto, dependerá de las circunstancias específicas y del contexto, las prácticas
más comunes son: la mediación, la negociación, la conciliación, el arbitraje y las expresiones de justicia restaurativa. En el módulo 5
de este diplomado, profundizaremos en la mediación y la negociación como estrategias de gran importancia para la
transformación y resolución positiva de conflictos.
Podemos entender a la cohesión comunitaria como el resultado de un proceso social en el que se construyen oportunidades,
relaciones, identidades, incentivos y vínculos que permiten a los individuos y sus comunidades alcanzar su máximo potencial.
Para ello, se requiere afrontar y superar la debilitada capacidad ciudadana para organizarse y actuar conjuntamente en la resolución
de los retos económicos, políticos y sociales que se les presenten.
Una sociedad bien cohesionada implica la ampliación de las posibilidades para que las personas tengan una vida digna,
autónoma y sustentada en vigorosas relaciones sociales impermeables a la violencia y, sobre todo, en sólidos mecanismos de
inclusión social, comportamientos y valoraciones ciudadanas que potencialicen la confianza entre individuos e instituciones,
incrementen el capital social, el sentido de pertenencia, la solidaridad, la aceptación de normas de convivencia y la disposición para
participar en espacios de deliberación y en proyectos colectivos.
Como hemos visto, la promoción y el fortalecimiento de la cohesión social son imprescindibles para el diseño e
implementación de estrategias que coadyuven a la construcción de la seguridad ciudadana. Esto sólo es posible si las políticas
públicas consideran el fortalecimiento de mecanismos de participación ciudadana desde la etapa de planeación, y los programas y
proyectos implementados son capaces de promover la confianza, empatía y solidaridad social en las comunidades, estableciendo
mecanismos de intervención temprana en los conflictos sociales y medios alternativos para su transformación positiva, lo que incide
directamente en la cooperación entre autoridades y ciudadanía.
Las políticas de seguridad ciudadana deben impulsar el enfoque de cohesión comunitaria mediante la atención de ocho dimensiones:
1. Derechos y deberes
2. Interacción
3. Igualdad
4. Identidad y pertenencia
5. Diversidad
6. Divisiones, tensiones, conflictos, amenazas y riesgos
7. Participación
8. Relaciones
Es de gran utilidad tener presentes estas dimensiones al diseñar tu proyecto, pues de esta manera contribuyes a la
consolidación de la cohesión social y comunitaria requerida para la construcción de la seguridad ciudadana. Cada una de estas
dimensiones será tratada con mayor profundidad en el Módulo 4 de este diplomado. De tal manera que la cohesión comunitaria:
Concibe lo comunitario como la escala de lo humano, de las relaciones cotidianas, de los problemas compartidos (violencia
en la calle, basura, medio ambiente, servicios, educación, etc.).
Promueve la creación y funcionamiento de redes locales (padres de familia, clubes de deporte, asociaciones de apoyo a
grupos vulnerables, etc.).
Impulsa la colaboración cercana con las instituciones municipales competentes para emitir políticas públicas y rendir
cuentas a la comunidad.
Promueve mecanismos de democracia participativa directa a nivel local.
Favorece el cambio de las dinámicas sociales y refuerza las redes de confianza mutua. La comunidad es el espacio por
excelencia donde se establece el diálogo entre habitantes y autoridades que comparten una identidad básica y un futuro
común.
Impulsa el establecimiento de valores y propósitos comunes.
Busca el diseño e implementación de proyectos de desarrollo económico local que generen resultados en el corto y
mediano plazo.
Orienta la gestión de proyectos de prevención, detección y gestión de riesgos de violencia social.
Busca el empoderamiento de personas y comunidades.
Liderazgo Local
Se conforma por tomadores de decisiones que apoyan y acompañan las iniciativas de prevención social de la violencia y la
delincuencia, esto incluye la toma de decisiones para la asignación de presupuestos, la planeación estratégica participativa, la
articulación con otras instancias y actores sociales, y el monitoreo y evaluación.
Al inicio de todo proceso de seguridad ciudadana, tiene que existir un liderazgo local que propongauna visión capaz de:
Expresar el sentir de los actores locales (que fue discutido, negociado y contrastado con los habitantes y las organizaciones
sociales).
Ser coherente con el resto de la política local.
Ser flexible y poder rectificar las acciones durante el proceso de implementación para la prevención social de la violencia e
incremento de la seguridad ciudadana.
Apuntar hacia la cohesión social y comunitaria, al mejoramiento de la calidad de vida, el ejercicio de los derechos humanos
y la formación de una cultura de prevención ciudadana.
La visión propuesta por el liderazgo local deberá ser una prioridad política del municipio (en articulación con la política de
seguridad a nivel federal y estatal) y conformar una estructura orgánica compuesta por un equipo técnico que:
Sin equipos profesionales y administrativos capacitados no se podrá implementar de manera eficaz una estrategia de
intervención comunitaria.La construcción eficiente y eficaz de la seguridad ciudadana precisa de voluntad política y un
liderazgo local con la intención honesta de afrontar los problemas de violencia e inseguridad mediante una mirada
participativa y preventiva.
Relación Policía-Comunidad
Un actor clave para la seguridad ciudadana es la policía y su relación de proximidad con la comunidad. La coproducción de la
seguridad implica la reciprocidad policía-comunidad en el diseño, implementación y evaluación de políticas y acciones de
prevención de la violencia y la delincuencia. En ese sentido, la policía colabora y aprende de la comunidad, al mismo tiempo que le
rinde cuentas, dando lugar a la solución de problemas en el marco de la aplicación de la ley, el respeto a los derechos humanos y la
colaboración interinstitucional, dando lugar a sinergias que favorecen la construcción de comunidades cohesionadas y seguras.
La consolidación de la proximidad implica también una transformación radical de las policías, de tal manera que puedan tomar
decisiones, en conjunto con la ciudadanía. Esto significa que la participación ciudadana efectiva y el éxito del trabajo policial
dependen de su capacidad para dar respuesta a los problemas concretos de las comunidades (Salgado, 2010).
Crear y fortalecer procesos y mecanismos efectivos de denuncia, a través de la modificación de procesos en las distintas
instancias de seguridad que permitan hacerlos más agiles y transparentes.
La formación e institucionalización de consejos y foros para el diálogo policía-comunidad.
Implementar mecanismos de monitoreo, evaluación ciudadana y rendición de cuentas sobre el estado de la inseguridad y el
trabajo de la policía.
Formar a la policía en materia de prevención y promover su participación directa en actividades preventivas y favorecer
procesos de resolución de conflictos.
Cuando los ciudadanos asumen su responsabilidad y la policía actúa en un marco de legalidad y de respeto a las garantías
individuales, se crea un clima de confianza y credibilidad, y la seguridad deja de ser un asunto exclusivo de la policía.
Lee el siguiente documento, para que conozcas qué acciones se han realizado en algunas regiones de nuestro país sobre policía de
proximidad.
Cierre de la lección
Haz revisado algunas de las principales condiciones para la construcción de la seguridad ciudadana; cada
una de éstas requiere un trabajo importante para la consolidación de las estrategias en materia de
seguridad, mediante la participación de los diferentes actores y sectores sociales. Además, implica una
nueva forma de concebir y atender los conflictos, así como una nueva relación entre policía y comunidad. En
ese sentido, se transforma la perspectiva sustentada únicamente en el paradigma de que la seguridad se
construye a partir del control y la sanción. Este cambio de visión permite establecer que para conseguir
seguridad ciudadana es necesario considerar la inclusión, participación, corresponsabilidad, confianza,
convivencia y transformación o resolución positiva de conflictos.
El establecimiento de tales condiciones implica un trabajo arduo, voluntad política y liderazgo local para
construir una política de seguridad ciudadana que privilegia la prevención en el corto, mediano y largo plazo.
Es fundamental contemplar en el diseño de tu proyecto los marcos jurídicos y las condiciones de seguridad
ciudadana necesarias para su adecuada y efectiva implementación.
¿Cómo incluirías cada una de estas dimensiones en tu visión de la seguridad ciudadana de tu comunidad?
Revisa la rúbrica que está en el encuadre del módulo, para que conozcas los criterios con los que se
evalúa la actividad.
Si tienes alguna duda, puedes escribirle a tu tutora o tutor para que te oriente.
Módulo 1. Seguridad Ciudadana
Introducción
La construcción de la seguridad ciudadana requiere -además de los elementos, concepciones y condiciones que hemos revisado en
las lecciones anteriores–, reconocer y comprender dos de los campos principales sobre los que actúa:
1. La ciudad
2. Los grupos en situación de vulnerabilidad.
Dicha construcción requiere entender a la ciudad como el espacio público por excelencia. Resulta importante señalar que la
concepción de la ciudad como un espacio público, urbano y político, y su relación con el "derecho a la ciudad" es relativamente
reciente, y es producto tanto de la expansión de las urbes como de las demandas sociales de integrar los derechos urbanos (vivienda,
movilidad, medio ambiente, etc.) a los derechos sociopolíticos (identidad, derechos políticos, participación ciudadana, etc.).
Asimismo, debe tenerse en cuenta que, así como en las ciudades hay colonias y barrios vulnerables, también existen grupos que, por
sus características, se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad. En ese sentido, el concepto de vulnerabilidad se aplica
a "la situación en la que quedan relegados algunos sectores o grupos de la población, debido a los procesos de exclusión,
segregación y discriminación que les dificultan o impiden incorporarse al desarrollo y acceder a mejores condiciones de bienestar"
(Programa de Trabajo de la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables, 2012).
Módulo 1. Seguridad Ciudadana
4.1 La ciudad
Para Henry Lefebvre (1969), el derecho a la ciudad "se manifiesta como una forma superior de los derechos: derecho a
la libertad, a la individualización en la socialización, al hábitat y al habitar". El derecho a la ciudad es un derecho en
permanente construcción y cambio, y es también una creación colectiva que no debe imponerse, sino que requiere la
formación de una cultura democrática local y la movilización de sus habitantes, mediante el ejercicio y goce de los
derechos y la atribución de responsabilidades en los diferentes niveles. El derecho a la ciudad que tienen las personas
implica que las autoridades locales promuevan y faciliten su colaboración y el placer de asumir su ciudadanía (Paquot,
2011).
El derecho a la ciudad es una respuesta democrática que integra los derechos de los ciudadanos al diseño
urbano (Borja, 2012).
La ciudad puede ser concebida como un espacio de integración, intercambio y pertenencia social, pero también como
un espacio donde se puede presentar la inseguridad, el conflicto y la violencia. Cuando la ciudad se vive
exclusivamente como un espacio de tránsito, consumo y diferenciación, se corre el riesgo de debilitar su papel de
espacio integrador.
Para autores como David Harvey (2008), la ciudad es un espacio ambivalente al que las personas se dirigen porque
concentra fuentes de trabajo y empleos mejor remunerados; sin embargo, también presenta una distribución
inequitativa de recursos, bienes y servicios.
La ciudad no es sólo un espacio físico, sino también un sistema de relaciones sociales que puede ofrecer condiciones
favorables para ejercer la ciudadanía. En este sentido, la ciudad determina el acceso y la calidad de los bienes,
servicios y espacios públicos, y garantiza la participación ciudadana. Sin embargo, es importante reconocer que
las grandes ciudades enfrentan el desafío de reestructurar los efectos de un desarrollo urbano difuso y fragmentado,
que ha traído consigo la distancia y separación entre personas, grupos sociales y regiones.
Alcanzar las condiciones para una ciudad justa implica integrar las diferencias y favorecer la diversidad. En
consecuencia, el gobierno local debe garantizar espacios de expresión y participación que permitan el encuentro y la
convivencia entre las diferentes personas y grupos sociales, y eviten la exclusión, la estigmatización y la discriminación.
De manera general, las ciudades presentan cuatro condiciones que pueden volverse asimétricas y derivar en procesos
de exclusión e injusticia. El objetivo de las políticas urbanas debe ser impedir que estas diferencias deriven en
desigualdades y que a partir de ellas se generen mecanismos de segregación y exclusión.
Ricos pobres
La apropiación y división de espacios de mayor y menor valor económico, según la clase social y en la
desigualdad de acceso a bienes y servicios de calidad.
Ejemplo:
Hombre mujer
Espacios marcados por una distinción que favorece a los hombres y dificulta el acceso a las mujeres.
Ejemplo:
Un empleo donde las mujeres ganan menos que los hombres por el mismo trabajo.
Jóvenes adultos
Una visión de superioridad de los adultos sobre los jóvenes, que puede tener como consecuencia procesos de exclusión y
estigmatización.
Ejemplo:
Cuando los adultos deciden lo que está bien para los jóvenes, sin tomar en cuenta su opinión.
Minorías mayorías
Privilegiar las demandas de las mayorías sobre las demandas de las minorías. Es decir, cuando la mayoría trata de
posicionar a las minorías en una categoría "de segunda", intentando disminuir la apropiación e incidencia en el espacio
público. Una mala política urbana puede terminar invisibilizando totalmente a las minorías y el patrimonio cultural que
pueden ofrecer.
Ejemplo:
4.1 La ciudad
transitar de una ciudad justa a una ciudad que además sea segura, requiere reconocer que la violencia y la
inseguridad limitan el uso de los espacios públicos (calles, plazas, parques, transportes, etc.) y hace necesaria la
implementación de acciones que permitan la recuperación y apropiación de dichos espacios, para y por la ciudadanía.
En este sentido, dos formas de lograr la recuperación de los espacios públicos consisten en:
1. Retomar el uso tradicional de los espacios públicos y su función en la creación del sentido de pertenencia,
reconociendo que el derecho a la ciudad es un derecho de todos.
2. Articular las políticas de desarrollo urbano con la política de seguridad ciudadana y sus estrategias
participativas y preventivas, que son el fundamento para ejercer el derecho a una vida sin violencia en la
ciudad.
Al respecto, se pueden considerar recomendaciones que incluyan el fortalecimiento de la cohesión social, el ejercicio
de la ciudadanía, la convivencia y los derechos, mediante la conjunción de nuevos valores urbanísticos y de diseño
urbano y arquitectónico que privilegien los valores de los espacios públicos como forma de la coproducción de
seguridad ciudadana, y que apuntan a:
a. Proponer un diseño urbanístico y arquitectónico que posibilite la vigilancia colectiva del espacio, los usos
múltiples, y el mantenimiento y utilización colectiva de los espacios públicos para el encuentro y convivencia
de los habitantes y las personas que transitan por los mismos.
b. Revalorar y reelaborar las políticas de desarrollo urbano para la construcción de la seguridad ciudadana y
la prevención social de la violencia, más allá de los intereses y plazos políticos, mercantiles o financieros.
c. Examinar las competencias de las autoridades y promover el liderazgo local para incrementar la
capacidad de gestión y un ordenamiento urbano que favorezca el desarrollo local y la seguridad ciudadana.
d. Integrar la participación ciudadana a la planeación urbana.
Las ciudades presentan diferencias entre sí y también entre sus barrios y colonias. Algunos territorios son más
vulnerables a la manifestación y escalada de la violencia y la inseguridad, especialmente cuando cuentan con servicios
sociales y urbanos de baja calidad, pocas oportunidades educativas y laborales, desorganización social e informalidad.
De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la vulnerabilidad alude al resultado de la
exposición a riesgos, aunado a la incapacidad para enfrentarlos y la inhabilidad para adaptarse activamente (CEPAL,
2002:2). Por otro lado, para ONU Hábitat la vulnerabilidad se refiere a "los problemas sociales que están presentes en
los barrios y que impiden el desarrollo de sus habitantes" (ONU-HABITAT, 2009).
Se considera que un barrio o colonia es más vulnerable a la aparición de violencia y delincuencia cuando presenta una
combinación de dimensiones de vulnerabilidad; es decir, existe deterioro en equipamientos, infraestructura y servicios
urbanos, así como alto consumo de alcohol y otras drogas, pocas oportunidades educativas y laborales,
estigmatización social, entre otras. En efecto, un barrio o colonia puede ser considerado como "crítico" cuando hay
presencia del narcotráfico y otros grupos del crimen organizado y cuando la violencia y la delincuencia han penetrado
el tejido social y generado una cultura de la ilegalidad; es decir, cuando los habitantes validan las actividades ilegales
por ser un medio de ingresos para sus familias o recibir prebendas de diversos tipos (ONU-HABITAT, 2010:96).
La vulnerabilidad en los barrios y colonias puede clasificarse de acuerdo a las siguientes dimensiones:
El aislamiento social de un barrio o colonia se convierte en un terreno fértil para el surgimiento de subculturas
marginales, ya que en estos lugares se presentan barreras para la movilidad social y una baja autoestima de sus
habitantes como resultado de la exclusión que experimentan.
La reacción social frente a los hábitos y comportamientos de los habitantes de estos territorios, suele ser la exclusión y
la estigmatización, pues se catalogan como lugares donde residen "personas peligrosas" (CEPAL, 2003:21-22). Sin
embargo, la construcción de la seguridad ciudadana requiere que se identifiquen y atiendan los factores de riesgo y
protección de los barrios y colonias en situación de vulnerabilidad sin partir de la criminalización y la exclusión.
De acuerdo con ONU-HABITAT (2009: 51), los principales factores de riesgo y de protección de barrios y
colonias en situación de vulnerabilidad son:
4.1 La ciudad
Debe tenerse en cuenta que las violencias, el tipo de delitos y su intensidad son generalmente mayores en barrios y
colonias vulnerables por ser territorios marcados por la segregación, y requieren de la implementación de una política
de seguridad ciudadana enfocada a:
Trabajar con la población evitando cualquier estigmatización o etiquetamiento.
Apuntar a una reconciliación entre estos barrios y el resto de la ciudad que tiende a aislarlos y estigmatizarlos.
Realizar simultáneamente mejoramiento físico urbanístico y social.
Planificar inteligentemente estos barrios para fomentar la iniciativa local y el desarrollo local.
Instaurar mecanismos de resolución pacífica de conflictos.
Ofrecer espacios públicos de tolerancia y esparcimiento.
Coordinar la intervención social con las intervenciones policiales, sobre todo en los barrios críticos.
La ciudad es el espacio público en donde actúa la seguridad ciudadana y donde se ejerce el derecho a la ciudad, por lo
que se requiere integrar los derechos de los ciudadanos al diseño urbano y transitar de una ciudad justa a una ciudad
segura, en donde se disminuyan las asimetrías y se acorten las brechas de desigualdad.
4.1 La ciudad
Se considera que un barrio o colonia es más vulnerable a la aparición de violencia y delincuencia cuando presenta una
combinación de dimensiones de vulnerabilidad; es decir, existe deterioro en equipamientos, infraestructura y servicios
urbanos, así como alto consumo de alcohol y otras drogas, pocas oportunidades educativas y laborales,
estigmatización social, entre otras. En efecto, un barrio o colonia puede ser considerado como "crítico" cuando hay
presencia del narcotráfico y otros grupos del crimen organizado y cuando la violencia y la delincuencia han penetrado
el tejido social y generado una cultura de la ilegalidad; es decir, cuando los habitantes validan las actividades ilegales
por ser un medio de ingresos para sus familias o recibir prebendas de diversos tipos (ONU-HABITAT, 2010:96).
La vulnerabilidad en los barrios y colonias puede clasificarse de acuerdo a las siguientes dimensiones:
La reacción social frente a los hábitos y comportamientos de los habitantes de estos territorios, suele ser la exclusión y
la estigmatización, pues se catalogan como lugares donde residen "personas peligrosas" (CEPAL, 2003:21-22). Sin
embargo, la construcción de la seguridad ciudadana requiere que se identifiquen y atiendan los factores de riesgo y
protección de los barrios y colonias en situación de vulnerabilidad sin partir de la criminalización y la exclusión.
De acuerdo con ONU-HABITAT (2009: 51), los principales factores de riesgo y de protección de barrios y
colonias en situación de vulnerabilidad son:
Factores de riesgo
Factores de protección
4.1 La ciudad
Debe tenerse en cuenta que las violencias, el tipo de delitos y su intensidad son generalmente mayores en barrios y
colonias vulnerables por ser territorios marcados por la segregación, y requieren de la implementación de una política
de seguridad ciudadana enfocada a:
La ciudad es el espacio público en donde actúa la seguridad ciudadana y donde se ejerce el derecho a la ciudad, por lo
que se requiere integrar los derechos de los ciudadanos al diseño urbano y transitar de una ciudad justa a una ciudad
segura, en donde se disminuyan las asimetrías y se acorten las brechas de desigualdad.
Módulo 1. Seguridad Ciudadana
Las ciudades no sólo son distintas entre sí, sino que también sus barrios y colonias presentan diferencias significativas.
Algunos lugares se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad y demandan una política de seguridad
ciudadana que permita reducir las posibilidades de que se presente la violencia y la delincuencia. En estos barrios y
colonias habitan personas y grupos que se encuentran también en situación de vulnerabilidad, y en particular algunos
requieren una atención prioritaria.
Los grupos en situación de vulnerabilidad, son aquellos que por su condición y posición social, o por su procedencia
étnica, sociocultural o religiosa, tienen mayores posibilidades de verse afectados por situaciones que los
exponen a un mayor riesgo. Numerosos grupos se encuentran en situación de vulnerabilidad; sin embargo, hay
grupos que requieren una atención prioritaria, como niños, niñas, jóvenes, mujeres y adultos mayores (PNPSVD,
2014).
Hay situaciones y ciertos factores de riesgo asociados a éstas, que pueden colocar a algunas poblaciones en una
situación de mayor vulnerabilidad.
Socio-espacial Marginación
Acceso desigual a los servicios públicos e infraestructura básica.
Estos grupos en situación de vulnerabilidad son priorizados en la Ley General para la Prevención Social de la
Violencia y la Delincuencia (2012), la cual considera que las necesidades y circunstancias de los grupos están
determinadas por los contextos locales, la procedencia étnica, sociocultural y religiosa.
En el Objetivo 2 de este mismo Programa Nacional, se propone reducir la vulnerabilidad ante la violencia y la
delincuencia de las poblaciones de atención prioritaria. En este sentido, plantea que la violencia y la delincuencia
impactan a la población de manera heterogénea y que algunos grupos poblacionales como las niñas, niños,
adolescentes, jóvenes y mujeres registran mayor vulnerabilidad a experimentar estas problemáticas toda vez que su
condición y posición social influye en que se vean afectados por diversas situaciones que les exponen a un mayor
riesgo (PNPSVD, 2014).
Una distribución más justa en el ejercicio de la ciudadanía permite que las poblaciones en condición de
vulnerabilidad tengan mayor presencia en las decisiones políticas y da más viabilidad al pleno ejercicio de los derechos
sociales y culturales, lo cual también deriva en mayor bienestar social y mejor calidad de vida (CEPAL, 2009).
Bienvenidas y bienvenidos al Módulo 1. Seguridad Ciudadana
Cierre de la lección
En esta lección se ha dado especial énfasis a la vulnerabilidad en las ciudades, tanto en colonias y barrios como en los
grupos sociales que sufren la desigualdad y las restricciones para ejercer sus derechos. Frente a esto, el derecho a la
ciudad, la prevención social de la violencia y la atención a territorios y grupos en situación de vulnerabilidad, son
aspectos clave para implementar adecuadamente una política sostenible de seguridad ciudadana.
Es muy importante que al diseñar tu proyecto de intervención tengas presente las dimensiones de la vulnerabilidad, así
como los grupos en situación de riesgo que requieren mayor atención en tu comunidad. En el siguiente módulo se
profundizará sobre aquellas características que hacen más vulnerables a ciertas poblaciones de sufrir o ejercer violencia.
En la siguiente lección tendrás oportunidad de conocer los aspectos para la implementación de estrategias de seguridad
ciudadana.
¿Qué grupos en situación de vulnerabilidad identificas en tu lugar de residencia y por qué crees que se
encuentran en esa condición?
1. Previo a tu participación:
Piensa en alguna actividad o acción que puedas realizar para reducir esos factores
de riesgo en el grupo identificado.
2. Durante tu participación:
3. Posterior a tu participación:
Introducción
La seguridad ciudadana ha adquirido una gran relevancia en la región latinoamericana, debido al incremento en los
últimos años de la violencia y delincuencia, por lo que se vuelve de gran relevancia atender las necesidades de
capacitación en dicha materia con miras a realizar acciones preventivas que permitan mejorar las condiciones de
seguridad de los ciudadanos y sus comunidades.
En ese sentido, es importante que conozcas cómo participar coordinadamente en la prevención y atención de los
problemas de seguridad que afectan a tu comunidad mediante la implementación de estrategias colaborativas, eficaces
y eficientes. De esta manera podrás contribuir en la atención de los factores de riesgo asociados a la violencia,
trascendiendo el enfoque de seguridad pública tradicional que se basa exclusivamente en la presencia de policías en
las calles y la reclusión de delincuentes en cárceles.
Como hemos visto a lo largo de este módulo, la seguridad es un asunto que compete a todos y debe ser resultado de
estrategias que consideren la participación de multiactores y multisectores, que permitan modificar las condiciones en
que aparece y se perpetúa la violencia. En esta última lección revisaremos los principales elementos para realizar una
estrategia de seguridad ciudadana y construir una visión de seguridad ciudadana de tu comunidad.
Módulo 1. Seguridad Ciudadana
El diseño de una estrategia de seguridad ciudadana se orienta a la identificación de posibles soluciones a los
desafíos que se presentan en un territorio. Implica el diseño de programas y proyectos en función de los recursos
humanos y financieros disponibles y de las competencias existentes en los distintos actores y
coaliciones. Además considera el contexto específico de cada país o región y el conjunto de experiencias exitosas que
pueden servir de referencia (ONU-HABITAT, 2010: 50).
Es necesario planear una estrategia colaborativa para la construcción de seguridad ciudadana entre las distintas
instituciones locales, estatales y municipales responsables de atender los problemas de inseguridad en tu comunidad,
así como conocer las acciones que están llevando a cabo para atenuarlos y resolverlos. De este modo
tendrás claridad sobre la capacidad institucional instalada en el lugar donde vives o trabajas y lo que hacen o
pueden hacer las instituciones de seguridad y justicia mediante el trabajo colaborativo y la participación
ciudadana.
También se requiere la manifestación pública por parte de los gobiernos locales de que realizarán acciones
interinstitucionales para mejorar la seguridad de los ciudadanos mediante estrategias preventivas sustentadas en el
enfoque de seguridad ciudadana.
Para construir una estrategia de seguridad ciudadana, es importante considerar ciertos elementos esenciales, como se
muestra en el esquema:
Tareas principales:
El líder de la estrategia y su equipo deberá recoger información de las instituciones de seguridad y justicia que atienden
directamente los problemas de violencia y delincuencia y de otras instituciones que trabajan estos temas.
Realizar reuniones con las comunidades para identificar las necesidades y problemáticas de las poblaciones que
participen.
Explicar a todos los actores de la comunidad cuál es el objetivo de realizar el diagnóstico de violencia, delincuencia y
hechos que afectan la convivencia entre los habitantes de la comunidad.
Al finalizar, es necesario que el líder de la estrategia y su equipo construyan un solo mapa (mediante la integración de
los resultados de los diferentes grupos de trabajo) e identifiquen las instituciones públicas o privadas así como las
herramientas con las que cuenta la comunidad que pueden contribuir a atender o resolver los problemas.
Presentar a la comunidad los resultados y definir entre autoridades y ciudadanía las líneas de acción y los plazos para
atender los problemas identificados; mismos que deben insertarse en un plan o programa de seguridad y considerar la
sostenibilidad de la estrategia.
Una vez concluidas las reuniones de diagnóstico, se acuerdan reuniones posteriores con las comunidades para dar
seguimiento y hacer públicos los resultados con base en los compromisos adquiridos. De esta manera se transita del
diagnóstico a la acción, a la evaluación de resultados, al ajuste de las acciones y de nuevo a la evaluación y el
seguimiento.
Después de realizar el diagnóstico, es posible construir una visión de seguridad ciudadana que incorpore las
concepciones de los diversos actores que participaron en el diagnóstico para establecer lo que se desea
alcanzar con la estrategia de seguridad ciudadana en un determinado territorio.
Plantear una visión inicial consiste en imaginar y construir una serie de principios y condiciones que
permitan crecer, convivir y trabajar en un entorno seguro. Esta visión es la imagen del lugar a donde queremos
llegar, cómo queremos vernos en un futuro definido; es decir, nos permite plantear un futuro deseable que sea lo
suficientemente claro y motivante para trabajar en su cumplimiento. Es fundamental respondernos:
Sin embargo no es una construcción individual, es necesario que todos los actores involucrados compartan esa visión.
De acuerdo con Peter Senge (1998), una visión compartida no es una idea, es una fuerza en el corazón de la
gente, una fuerza de impresionante poder que si bien puede estar inspirada por una idea, llega a ser tan convincente
como para lograr el respaldo de más de una persona. Y es palpable, debido a que las personas involucradas
comienzan a verla como si existiera. Pocas fuerzas humanas son tan poderosas como una visión compartida.
La clave para lograr que una visión se convierta en esta fuerza humana poderosa, fuente de inspiración y
productividad, consiste en que todas las visiones personales alimenten la gran visión de la comunidad, y cada
persona sienta una conexión que lo impulse a dar todo de sí para convertirla en realidad.
Establece el rumbo y determina las prioridades, para definir el papel que desempeña cada uno de los actores
involucrados en la construcción de seguridad ciudadana.
Consiste en imaginar entornos seguros donde las personas pueden crecer, convivir y trabajar, protegiendo su integridad
física y material, asegurando el goce y ejercicio de sus derechos humanos, y el desarrollo de sus capacidades y libertades
para que puedan contribuir, con todo su potencial, a mejorar la vida de sus familias, comunidades e instituciones.
Integra las visiones y perspectivas que tienen los distintos actores y recoge las demandas ciudadanas de seguridad.
Une a las personas y confirma su compromiso en un trabajo conjunto para asumir responsabilidades y crear sinergias a
través del trabajo en equipo.
Es fácil de comunicar e inspira el esfuerzo de cada una de las personas implicadas.
Logra el compromiso de todos los miembros, y de esta manera, cada uno aporta el máximo potencial de sus
capacidades.
Esa visión es la que guiará el diseño e implementación de un plan, política, programa o proyecto local y debe involucrar a los
diversos actores, además de recoger sus demandas.
Un ejemplo de la construcción de la visión de seguridad ciudadana a nivel nacional ha sido establecida por el gobierno federal a
través de una política nacional de prevención e incremento de la seguridad ciudadana, que se denomina Programa Nacional para
la Prevención Social de la Violencia y Delincuencia, la cual sienta las bases para los programas estatales y municipales que a su
vez determinan políticas, planes, programas y proyectos a nivel local.
Para que la visión atraviese los diferentes niveles, favorezca la movilización de actores y permita la adopción de principios, debe
transmitirse de manera sencilla, clara y ser adaptable a distintas realidades.
Es fundamental que contemples para la visión de seguridad ciudadana que construirás al terminar el módulo y que será parte de tu
proyecto final de intervención, todos los elementos revisados, que sea coherente con el resto del plan, política, programa o proyecto
local y apuntar a los siguientes objetivos:
Diseño del Plan, Programa o Proyectos de Seguridad ciudadana: líneas estratégicas de acción
Con base en los resultados del diagnóstico, la construcción de la visión de seguridad ciudadana, las autoridades, los
líderes de la estrategia y la comunidad elaboran un plan, política, programa o proyecto local de seguridad ciudadana en
el que se establecen las líneas estratégicas de acción para atender los principales desafíos identificados en el
diagnóstico.
Desde el diseño de la estrategia deben estar presentes los diversos actores involucrados, ya que aquí se definirán las
funciones que corresponderán a cada uno. Es importante comprender que la manera de realizar este proceso depende
de las particularidades de cada territorio, pero es necesario determinar un orden de prioridades y para ello se definen
líneas estratégicas de acción.
"Las líneas estratégicas son los lineamientos que centran y priorizan las bases sobre las cuales se
definen y desarrollan los programas y proyectos para transformar el problema definido" (ONU-
HABITAT, 2009:51).
Estas líneas deben planificarse e implementarse, lo que significa definir los enfoques o perspectivas que se utilizarán
para resolver las problemáticas identificadas en el diagnóstico, fijar objetivos, definir actividades, responsabilidades,
tiempos necesarios, recursos y criterios de evaluación (ONU-HABITAT-UAH,2010). En el Módulo 6 conocerás algunas
metodologías para poder realizarlo.
7. Aunque las estrategias iniciadas por los gobiernos locales son de gran relevancia para la construcción de
seguridad ciudadana, éstas deben coordinarse de manera eficiente y adecuada con las diversas
instituciones del gobierno federal. De esta manera, es posible pensar en acciones interinstitucionales (desde
los diferentes órdenes de gobierno) en coordinación con las instancias privadas, organizaciones de la sociedad
civil y ciudadanía en general.
8. El resultado debe ser, como se ha mencionado, la creación de un sistema integral de seguridad ciudadana
(conformado por los consejos de seguridad) en cada municipio, el cual deberá funcionar por medio de planes,
objetivos y estrategias locales guiadas por las directrices nacionales y armonizadas con éstas.
9. Es de enorme relevancia que la seguridad ciudadana se institucionalice en todos los órdenes de gobierno, de
tal manera que los esfuerzos realizados respondan a acciones rigurosamente planificadas y sostenibles en el
tiempo. Como consecuencia de lo anterior, los gobiernos locales deben asumir competencias en materia
de seguridad ciudadana para que sus iniciativas contribuyan y complementen los esfuerzos nacionales
en la materia.
Programación presupuestal para acciones de seguridad ciudadana con base en presupuestos que no
dependan de la voluntad política, sino que sean formulados en función de las características de un marco
institucional de políticas públicas blindado frente a las transiciones sociopolíticas. Al respecto, se puede
proponer la creación de políticas mixtas de seguridad pública y ciudadana (Carrión, 2006).
El esquema presupuestal propuesto deberá visibilizar y articular los programas institucionales, las fuentes
de ingreso, los criterios de asignación de recursos, los mecanismos de control y la eficacia de la inversión
con base en indicadores de resultados y desempeño.
La construcción de indicadores claros y fiables es central para medir de forma transparente el presupuesto
designado a la seguridad ciudadana y conocer claramente los costos que representan los problemas de
violencia e inseguridad, y distribuir eficiente y efectivamente los recursos.
La instauración de un presupuesto exitoso, requiere concentrar en una institución específica la gestión, los
ingresos y egresos, y la coordinación interinstitucional (y con la comunidad) de planes, programas y
proyectos coherentes con metas medibles. Eso permite que haya un actor responsable y con ello se reduce
la posibilidad de un manejo presupuestal poco transparente con dificultades para su monitoreo y rendición
de cuentas.
El presupuesto a la seguridad ciudadana debe establecerse mediante disposiciones legales que formalicen y
transparenten: el origen de los fondos, la periodicidad del ingreso, el monto recibido, la relevancia de esta
inversión para el presupuesto nacional, entre otros aspectos.
Las medidas de seguridad ciudadana serán de orden preventivo y los recursos serán empleados para el desarrollo de ese
tipo de iniciativas y acciones.
Los ingresos designados para la seguridad ciudadana deben ser justos, regulares y suficientes para la operación de los
planes, programas y proyectos orientados a la prevención de la violencia y la delincuencia.
Los mecanismos deben permitir medir los costos directos e indirectos de los eventos de violencia y delincuencia en sí
mismos y en relación con los derivados de la atención médica, la morbilidad y la mortalidad; así como en efectos
multiplicadores que afectan la productividad laboral, y los daños temporales o permanentes de las víctimas. Así, será
posible medir los efectos de la estrategia de seguridad ciudadana en la reducción de dichos costos tanto económicos
como en el desarrollo humano.
Todas las políticas y acciones encaminadas a construir seguridad ciudadana deberán generar espacios de discusión entre
autoridades y con la ciudadanía sobre cómo presupuestar eficientemente los recursos. Esto incluye una participación
directa de las comunidades sobre cómo se invierten los recursos y, a la vez, un control y fiscalización estatal sobre los
recursos públicos operados por las organizaciones de la sociedad civil.
La planificación presupuestal y las acciones preventivas deben focalizarse según el territorios, los tipos de violencia y de
delitos, así como en las áreas y grupos más vulnerables (en cuanto a infraestructura y condiciones sociales y
económicas), con la finalidad de asignar recursos adecuados según las problemáticas a atender.
Para el control presupuestal se puede formar un comité de asesores encargado de fiscalizar los recursos, analizar los
gastos y las inversiones en acciones preventivas (evitando que se inviertan en acciones puramente represivas o con poca
evidencia de efectividad), vigilar la asignación focalizada de recursos y la supervisión y rendición de cuentas sobre los
mismos.
La supervisión presupuestal puede apoyarse en sistemas confiables de información y análisis estadísticos basados en
indicadores claros, fiables y resultados actualizados. De esta manera es posible priorizar y focalizar los problemas,
distribuir eficiente y efectivamente los recursos y prevenir la violencia y la delincuencia en el mediano y largo plazo.
Estas recomendaciones permiten que los presupuestos destinados a la construcción de seguridad ciudadana sean
utilizados eficientemente y permiten colocar en las agendas de los diferentes gobiernos la asignación de recursos para
realizar acciones de prevención que reduzcan la violencia y aumenten la seguridad de las poblaciones y las
comunidades.
Cierre de la lección
Al diseñar estrategias para construir seguridad ciudadana, es fundamental reconocer e involucrar a los distintos actores y sectores a
nivel local, estatal y federal, para que las acciones que se lleven a cabo sean coordinadas y colaborativas, y tengan resultados
eficientes y sostenibles en el tiempo.
Antes de diseñar cualquier estrategia, es necesario elaborar un diagnóstico local para identificar los principales problemas de
violencia e inseguridad de las diferentes poblaciones que integran la comunidad.
Con esta información, autoridades y ciudadanía, pueden definir qué acciones estratégicas implementar y su duración para atender
los desafíos de la seguridad en un determinado territorio, mismas que deberán articularse y armonizarse con las directrices estatales
y federales y con las instituciones responsables de mejorar la seguridad ciudadana.
Recuerda que la construcción de la seguridad ciudadana es un trabajo colaborativo que requiere de la participación ciudadana, y del
compromiso e involucramiento de los diferentes niveles de gobierno para llevar a cabo acciones interinstitucionales que garanticen
que los ciudadanos puedan crecer y convivir en entornos seguros y libres de violencia.
Cierre de módulo
Este módulo es de enorme relevancia para el tema de este diplomado, pues te permite conocer un enfoque de
seguridad que no se basa exclusivamente en el modelo de contención y sanción, sino en un conjunto de acciones
preventivas orientadas a mejorar la convivencia entre vecinos y la confianza entre la comunidad y las autoridades.
Para que tu participación sea efectiva, también es fundamental la voluntad política de los gobiernos y liderazgos locales
en la construcción de seguridad ciudadana a mediano y largo plazo, de tal manera que el presupuesto destinado para
las acciones preventivas sea eficiente y su manejo se caracterice por la transparencia y la rendición de cuentas.
Sin duda, el diseño e implementación de acciones de seguridad ciudadana implican diversos requerimientos que deben
alcanzarse mediante un esfuerzo continuo, y para ello cada contribución, por pequeña que parezca, es de gran
importancia.
Es importante que las estrategias de seguridad ciudadana que se diseñen e implementen, consideren las principales
problemáticas de violencia e inseguridad que afectan a cada comunidad; para poder hacerlo es necesario que
conozcas e identifiques claramente los diversos tipos de violencia, los ámbitos en dónde ocurren y las poblaciones que
son más vulnerables a sufrirla y ejercerla.
En el siguiente módulo conocerás estos elementos, con el objetivo de que puedas identificar y seleccionar un problema
de violencia presente en tu comunidad, para diseñar un proyecto que prevenga la violencia y la inseguridad, para que
tú, tu familia y los habitantes de tu comunidad puedan crecer, trabajar y convivir en un entorno seguro.
Esperamos que este módulo genere en ti la voluntad de participar e involucrarte, porque la indiferencia ante la
violencia e inseguridad, lacera en lo más profundo a las comunidades.
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