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DEPRESION

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DEPRESION

La depresión es un trastorno mental caracterizado fundamentalmente por un bajo estado de ánimo


y sentimientos de tristeza, asociados a alteraciones del comportamiento, del grado de actividad y del
pensamiento.

Supone una de las patologías más frecuentes en Atención Primaria y es la primera causa de atención
psiquiátrica y de discapacidad derivada de problemas mentales.

Aparece con más frecuencia en mujeres y en personas menores de 45 años.

El tratamiento con psicofármacos y/o psicoterapia, consiguen, en la mayoría de los casos, aliviar
parcialmente o en su totalidad los síntomas. Una vez se han superado los síntomas de la depresión,
convendrá seguir bajo tratamiento antidepresivo el tiempo necesario para evitar posibles recaídas.
En algunos casos, el tratamiento deberá prolongarse de por vida.

Síntomas

Si bien la depresión puede producirse solamente una vez en la vida; por lo general, las personas
tienen varios episodios de depresión. Durante estos episodios, los síntomas se producen durante
gran parte del día, casi todos los días y pueden consistir en:

• Sentimientos de tristeza, ganas de llorar, vacío o desesperanza


• Arrebatos de enojo, irritabilidad o frustración, incluso por asuntos de poca importancia
• Pérdida de interés o placer por la mayoría de las actividades habituales o todas, como las
relaciones sexuales, los pasatiempos o los deportes
• Alteraciones del sueño, como insomnio o dormir demasiado
• Cansancio y falta de energía, por lo que incluso las tareas pequeñas requieren un esfuerzo
mayor
• Falta de apetito y adelgazamiento, o más antojos de comida y aumento de peso
• Ansiedad, agitación o inquietud
• Lentitud para razonar, hablar y hacer movimientos corporales
• Sentimientos de inutilidad o culpa, fijación en fracasos del pasado o autorreproches
• Dificultad para pensar, concentrarse, tomar decisiones y recordar cosas
• Pensamientos frecuentes o recurrentes sobre la muerte, pensamientos suicidas, intentos
suicidas o suicidio
• Problemas físicos inexplicables, como dolor de espalda o de cabeza

Para muchas personas con depresión, los síntomas suelen ser lo suficientemente graves para causar
problemas evidentes en las actividades cotidianas, como el trabajo, la escuela, las actividades
sociales o las relaciones con otras personas. Algunas personas pueden sentirse infelices o tristes en
general sin saber realmente porqué.

Síntomas de depresión en niños y adolescentes


Los signos y síntomas frecuentes de depresión en los niños y adolescentes son similares a aquellos
en los adultos, pero puede haber algunas diferencias.

En los niños más pequeños, los síntomas de depresión pueden consistir en tristeza, irritabilidad,
apego, preocupación, dolores, negarse a ir a la escuela o bajo peso.

En los adolescentes, los síntomas pueden comprender tristeza, irritabilidad, sentirse negativo e
inútil, ira, bajo rendimiento o poca asistencia a la escuela, sentirse incomprendido y
extremadamente sensible, consumir drogas de uso recreativo o alcohol, comer o dormir demasiado,
autolesionarse, perder el interés por las actividades habituales y evitar la interacción social.

Síntomas de depresión en adultos mayores


La depresión no es una parte normal del envejecimiento, y nunca debe tomarse a la ligera.
Lamentablemente, la depresión a menudo no se diagnostica ni se trata en adultos mayores, quienes
pueden sentir reticencia a buscar ayuda. Los síntomas de la depresión pueden ser diferentes o
menos evidentes en los adultos mayores, entre ellos:

• Problemas de memoria o cambios en la personalidad


• Dolores físicos
• Fatiga, pérdida del apetito, problemas del sueño o pérdida del interés en el sexo, que no son
resultado de una enfermedad ni de un medicamento
• Querer quedarse en casa con frecuencia, en lugar de salir a socializar o hacer cosas nuevas
• Pensamientos o sentimientos suicidas, en especial en los hombres mayores

¿Cuáles son las causas de la depresión?


Salvo algunos casos de depresión asociada a enfermedades orgánicas (enfermedad de Parkinson,
tuberculosis, etc.), la depresión se produce generalmente por la interacción de unos determinados
factores biológicos (cambios hormonales, alteraciones en los neurotransmisores cerebrales como la
serotonina, la noradrenalina y la dopamina, componentes genéticos, etc.), con factores psicosociales
(circunstancias estresantes en la vida afectiva, laboral o de relación) y de personalidad
(especialmente, sus mecanismos de defensa psicológicos).

¿Cómo se diagnostica la depresión?


Encontrarse en un momento determinado más triste o con el estado de ánimo más bajo no es
suficiente para un diagnóstico de depresión.

Para eso, es preciso que la intensidad de los síntomas, su duración (al menos, 2 semanas) y la
incapacidad que generan, sean de una entidad suficiente como para afectar el normal o adecuado
funcionamiento de la persona.

¿Cómo se trata la depresión?


El tratamiento ideal de la depresión dependerá de las características específicas del subtipo de
depresión y será, como siempre, personalizado, por lo que es fundamental una adecuada relación
médico-paciente. Básicamente, el tratamiento se compone de psicoterapia y farmacoterapia.

Con la psicoterapia, se ofrece seguridad, confianza, comprensión y apoyo emocional; se intentan


corregir los pensamientos distorsionados; se explica el carácter temporal y se desdramatiza la
situación; se consigue la participación del paciente en el proceso curativo y, por último, se enseña a
prever las posibles recaídas.

Como tratamiento farmacológico se utilizan antidepresivos, ansiolíticos y otros fármacos


coadyuvantes, como las hormonas tiroideas, el carbonato de litio o psicoestimulantes.

Por último, el tratamiento electroconvulsivo, que se realiza en algunas circunstancias (depresión


mayor grave del adulto, depresión resistente), bajo control anestésico y miorrelajación. Es una
técnica segura y sus efectos secundarios sobre la memoria son habitualmente leves y transitorios.
Por razones operativas, económicas y socio-culturales se reserva a indicaciones muy concretas.

Qué secuelas puede dejar una depresión


Las secuelas después de una depresión pueden variar de una persona a otra, pero a continuación se
presentan 12 secuelas comunes que pueden experimentarse:

• Disminución de la autoestima: la depresión puede afectar negativamente la percepción de


uno mismo, generando sentimientos de inutilidad, culpa y baja autoestima y autoconfianza.
• Dificultad para experimentar emociones positivas: después de la depresión, algunas
personas pueden tener dificultades para experimentar emociones positivas, lo que puede
resultar en una disminución del interés y la capacidad para disfrutar actividades placenteras.
• Pérdida de interés en actividades previamente disfrutadas: la depresión puede llevar a una
pérdida de interés en actividades que antes resultaban agradables, lo que se conoce como
anhedonia. Esta secuela puede persistir incluso después de que los síntomas depresivos
hayan disminuido.
• Alteraciones del sueño: la depresión puede alterar el patrón de sueño, causando insomnio o
hipersomnia. Después de la depresión, algunas personas pueden seguir experimentando
dificultades para conciliar el sueño o mantenerlo de manera adecuada.
• Dificultades cognitivas: la depresión puede afectar la cognición, lo que incluye problemas de
concentración, dificultades para tomar decisiones, disminución de la memoria y dificultades
en la resolución de problemas.
• Fatiga y falta de energía: muchas personas experimentan fatiga y una sensación
generalizada de falta de energía después de la depresión. Esto puede afectar su capacidad
para llevar a cabo las actividades diarias de manera efectiva.
• Cambios en el apetito: la depresión puede alterar el apetito, resultando en una disminución
o aumento significativo de la ingesta de alimentos. Después de la depresión, algunas
personas pueden seguir lidiando con cambios en el apetito y la relación con la comida.
• Aislamiento social: durante la depresión, es común que las personas se aíslen socialmente.
Sin embargo, incluso después de la recuperación, algunas personas pueden tener
dificultades para reintegrarse socialmente y pueden experimentar ansiedad social o miedo al
rechazo.
• Trastornos de ansiedad: la depresión y los trastornos de ansiedad a menudo se presentan
de manera conjunta. Después de la depresión, algunas personas pueden desarrollar
trastornos de ansiedad, como trastorno de pánico, trastorno de ansiedad generalizada o
trastorno de estrés postraumático.
• Autocrítica y rumiación: la depresión puede aumentar los niveles de autocrítica y rumiación,
lo que implica pensamientos negativos recurrentes y una autocrítica constante. Estos
patrones de pensamiento pueden persistir después de la recuperación de la depresión.
• Baja motivación: la falta de motivación es una secuela común después de la depresión. Las
personas pueden experimentar dificultades para encontrar sentido o propósito en las
actividades diarias, lo que puede afectar su productividad y satisfacción general.
• Vulnerabilidad a futuros episodios depresivos: después de un episodio de depresión, existe
un mayor riesgo de experimentar episodios recurrentes en el futuro. Esta vulnerabilidad
puede deberse a factores biológicos, genéticos, ambientales y psicológicos, y es importante
tomar medidas preventivas y buscar apoyo adecuado para reducir este riesgo.

TIPOS DE DEPRESION.

TRASTORNO DE DEPRESION MAYOR.


La depresión mayor forma parte de los denominados trastornos del estado de ánimo, en el cual
aparece reflejado un sentimiento constante de tristeza, de ánimo decaído, de falta de motivación
por realizar aquellas actividades en las que antes disfrutabas. Estos sentimientos afectan a todo el
conjunto de nuestros sentimientos, pensamientos y comportamientos, lo cual produce una
interferencia en todos los ámbitos de nuestras vidas, como el personal, laboral y/o relacional.

La depresión mayor no es considerada simplemente una tristeza temporal, que pueda mejorarse de
un día para otro, en la gran mayoría de ocasiones requiere un tratamiento a largo plazo, no
obstante, no te preocupes, en la mayoría de casos es reversible.
Para poder determinar la aparición de un trastorno de depresión mayor, cinco (o más) de los
siguientes síntomas deben aparecer al mismo tiempo durante dos semanas, representando un
cambio en el modo de funcionar que tenía la persona que se aprecie en el estado de ánimo
deprimido, o bien, en la pérdida de interés en las cosas, de motivación o placer:

• Debe apreciarse un estado de ánimo deprimido gran parte del día, en casi todos los días.
• Se aprecia una disminución del interés por las actividades que solían generar dicha emoción,
durante casi todo el día, la mayor parte de los días.
• Se produce una pérdida o aumento de peso.
• Alteraciones en los hábitos del sueño, como insomnio o hipersomnia, casi todos los días.
• Uno mismo y su entorno observan una mayor agitación o disminución psicomotora, casi
todos los días.
• La persona se siente fatigada y/o con falta de energía, casi todos los días.
• Aparecen sentimientos de culpabilidad y de inutilidad excesivos.
• Dificultad para mantener la concentración o para tomar decisiones.
• Aparecen pensamientos relacionados a la muerte de forma recurrente, que pueden ser
ideaciones suicidas sin un plan determinado por llevarlo a cabo, intentos de suicidio o
meditaciones previas para llevar a cabo el suicidio.

También se deben cumplir los siguientes criterios:

La aparición de los síntomas generan un elevado malestar que genera un deterioro en las diferentes
áreas en las que se encuentra la persona, como laboral o social.

Los síntomas no pueden estar relacionados al consumo de una sustancia, a un efecto fisiológico o a
una enfermedad médica.

El episodio depresivo no concuerda mejor con un diagnostico del trastorno esquizoafectivo,


esquizofrenia, esquizofreniforme, un trastorno delirante u cualquier otro trastorno no especificado
de entre los trastornos psicóticos.

Nunca se ha dado un episodio maníaco o hipomaníaco.

Observemos más detenidamente cuáles son los síntomas que aparecen en el trastorno depresivo
mayor, los cuales pueden dividirse en síntomas psicológicos, físicos, de conducta, intelectuales o
cognitivos y sociales, siendo los siguientes:

• Psicológicos: la persona experimenta un sentimiento constante de tristeza, acompañado de


sentimientos excesivos de culpabilidad o inutilidad. Aparecen pensamientos vinculados a la
muerte, que se manifiestan con ideaciones suicidas recurrentes, con o sin plan de
consecución y pueden darse intentos de suicidios o suicidios consensuados.
• Físicos: es habitual en una persona que sufra una depresión mayor que tenga alteraciones
en la higiene del sueño, los cuales pueden cursar con insomnio o hipersomnia, así como
alteraciones en la alimentación, produciendo pérdidas o aumento de peso. La motricidad
también puede verse afectada, con la presencia de lentitud de movimiento y una sensación
constante de fatiga y falta de energía.
• Conductuales: aparece un desinterés hacia las actividades que previamente generaban
satisfacción, junto a una falta de motivación.
• Intelectuales o cognitivos: puede aparecer una disminución de la capacidad de
concentración, de la toma de decisiones y del pensamiento en general.
• Sociales: la sintomatología presentada en el trastorno depresivo, puede comportar un
aislamiento de la persona, produciendo con ello un deterioro en las relaciones sociales.

Causas de la depresión mayor


Para hablar de las causas de la depresión debemos tener presentes los factores biológicos,
personales y ambientales. Su origen puede ser atribuido a uno o varios de dichos factores.

Factores biológicos

Alteración en los neurotransmisores: nuestro cerebro funciona a partir de la correcta comunicación


entre las neuronas del cerebro. Las neuronas pueden comunicarse entre sí mediante de los
neurotransmisores, tales como la dopamina, la serotonina y la noradrenalina. En la depresión estas
conexiones neuronales se ven alteradas y por ello se produce un mal funcionamiento cerebral.

Alteraciones en áreas cerebrales: en la depresión se produce una alteración en el área frontal y en el


sistema límbico de nuestro cerebro.

Alteraciones genéticas: frente a la herencia genética en la depresión, donde hay más posibilidades
desarrollar un trastorno depresivo si un familiar cercano ha sufrido uno, se entrevé un factor
genético en dicho trastorno. Sin embargo, actualmente todavía no se ha señalado un gen que se
relacione con la aparición de la depresión.

Factores relacionados con la personalidad

La personalidad de cada uno nos hace más vulnerables a un posible desarrollo de una patología. En
la depresión, las personalidades más inseguras, ansiosas, dependientes, perfeccionistas y
autoexigentes, tienen más posibilidades de desarrollar una depresión.

Factores ambientales

Determinados sucesos traumáticos o estresantes de la vida de la persona, como la pérdida de un


familiar, duelos, situaciones económicas precarias, enfermedades agudas,… pueden predisponer el
desarrollo de la enfermedad.

DEPRESION ATIPICA

La depresión atípica es un trastorno depresivo en el cual aparecen mejorías en el estado de ánimo


frente a eventos considerados como positivos para la persona que padece este cuadro clínico. Esto
nos marca una diferencia con respecto a otros trastornos vinculados a la depresión, ya que en ellos
no suele haber cambios en el estado de ánimo a lo largo del tiempo.

Como el nombre indica, la depresión atípica está representada por algunas reacciones que se
pueden considerar como atípicas en un cuadro depresivo

A pesar de que en la depresión atípica estén presentes los síntomas característicos de la mayoría de
los trastornos depresivos, también hay episodios en los cuales el estado anímico de una persona
mejora en un lapso corto de tiempo.
La existencia de algunos de estos síntomas de forma aislada no implica necesariamente que estemos
frente a un cuadro de depresión atípica. Ante esto, es necesario que el diagnóstico sea realizado por
un profesional de la salud, quien debe llevar a cabo el tratamiento adecuado, teniendo en cuenta las
particularidades de cada persona.

DISTIMIA
Es un trastorno psicológico que implica que la persona se encuentre en un estado de ánimo
deprimido la mayor parte del tiempo. Tiene un elevado impacto funcional en nuestro día a día,
afectando a todas las áreas de la persona: laboral, relacional, cognitiva, etcétera.

La sintomatología presentada en la distimia es parecida al trastorno depresivo mayor, pero con una
intensidad menos elevada, y con mayor persistencia de los síntomas. Frente a ello nos preguntamos,
¿cómo puedo diferenciar una depresión mayor de una distimia, si cursan con una sintomatología
parecida?

La diferencia entre distimia y depresión mayor es que para poder diagnosticar la depresión crónica,
es necesario que la persona, en un período de dos años, no haya estado más de dos meses sin
presentar ninguno de los síntomas

Síntomas de la distimia
• Poco apetito o sobrelimentación: el trastorno causa que la persona reduzca
considerablemente el apetito o, por el contrario, produce la necesidad de una sobreingesta.
• Insomnio o hipersomnia: la distimia produce perturbaciones en el sueño, ya sea por un
déficit de este (insomnio), como por exceso (hipersomnia).
• Poca energía o fatiga: uno de los síntomas de la distimia es la falta de energía, la cual influye
mucho en el funcionamiento cotidiano del paciente.
• Baja autoestima: el trastorno conlleva que el autoconcepto de la persona se vea afectado,
así como la percepción de sus capacidades. Descubre cómo ayudar psicológicamente a una
persona con baja autoestima.
• Falta de concentración o dificultad para tomar decisiones: se produce una disminución de la
concentración y dificultad para tomar decisiones que producen una impactante frustración
en la persona.
• Sentimientos de desesperanza: es muy característico en las diferentes presentaciones de la
depresión. Produce que la persona no contemple una salida de la situación actual, sin
esperanzas de futuro.

DEPRESION POSTPARTO
Algunas madres tienen sentimientos de tristeza y preocupación que comienzan en los primeros días
después del nacimiento. Con la tristeza posparto una mujer puede sentirse feliz durante unos
minutos y a continuación, tener necesidad de llorar. En general presenta sentimientos de tristeza,
irritabilidad, infelicidad, cansancio, desánimo…
La tristeza posparto puede durar entre unos días y 1 o 2 semanas. Si dura más de 2 semanas y esos
sentimientos persisten o empeoran se trata de una depresión posparto. Estos cambios del estado de
ánimo se suelen explicar como un efecto natural de los cambios hormonales que ocurren durante el
embarazo y el parto. Los niveles de estrógenos y progesterona se incrementan durante el embarazo
y bajan bruscamente tras el parto, pudiendo alterar el humor.

Estos niveles vuelven a la normalidad tras 1 o 2 semanas después del parto. Así, la tristeza posparto
suele remitir sin necesidad de tratamiento.

Para afrontar la tristeza posparto las nuevas madres deberían aceptar ayuda durante los primeros
días y semanas. De esta forma, podrán descansar bien y dedicar un tiempo a ellas mismas. Hablar
con otras madres o con gente cercana a ellas puede ayudarlas a no sentirse solas. La tristeza
posparto pasará, es cuestión de tiempo.

Los síntomas de esta depresión se desencadenan por el nacimiento del bebé. Para algunas mujeres
los sentimientos de tristeza y cansancio persisten durante semanas y no mejoran, incluso pueden
empeorar. La depresión posparto puede comenzar poco antes del nacimiento del bebé o en
cualquier momento en los 12 meses posteriores al parto.

Una mujer con depresión posparto puede sentirse triste, con ganas de llorar continuamente,
ansiosa, desanimada, siente que no vale para nada, se siente sola, etc. Además, algunos síntomas de
la depresión postparto son:

• Sentirse triste o con ganas de llorar, incluso sin saber por qué
• Sentirse cansada por no poder dormir
• Irritabilidad, ansiedad, enfado…
• El estado de ánimo cambia bruscamente
• Perder el interés en cosas que antes le gustaban
• Problemas para concentrarse o completar tareas cotidianas
• Perder las ganas de comer o el interés por la comida
• Sentirse una mala madre, culpable
• Pérdida de interés en su hijo o sentirse ansiosa sobre la salud del bebé
• Sentirse sobrepasada por su situación y creer que las cosas no pueden mejorar.

Este tipo de pensamientos y sentimientos generan gran malestar en estas nuevas madres,
especialmente en un momento en el que se supone que una debe de ser feliz. Debido a esto,
muchas mujeres no dicen a nadie de su entorno cómo se sienten. A pesar de esto, la depresión
posparto es una condición a la que hay que prestarle atención y tratamiento.

Si estos sentimientos son fuertes y están presentes la mayor parte del día o todo el día, o si persisten
más de 1 o 2 semanas, acude a un especialista. La depresión posparto puede durar meses o incluso
más, si no se trata.

TRASTORNO AFECTIVO ESTACIONAL


Este trastorno fue descubierto en 1984 por Rosenthal y sus colaboradores[1]. Este equipo descubrió
durante su investigación que ciertas personas presentaban un patrón de síntomas muy parecidos a
los de la depresión pero dichos síntomas solo aparecían durante ciertas épocas del año,
generalmente coincidiendo con los meses más fríos y con menos luz. El equipo de Rostenhal
denominó este fenómeno como "seasonal depression".
Normalmente, este fenómeno se inicia durante la adolescencia y ocrre durante las épocas de otoño-
invierno, donde las personas que parecen presentar el trastorno afectivo estacional (o TAS) se
encuentran decaídas, irritables, frustradas y con otros síntomas parecidos a los del trastorno
depresivo. Sin embargo, los estudios desvelan algunas características que no encajan con un simple
cuadro de depresión.

Los síntomas de la depresión invernal se asemejan mucho a los principales síntomas de una persona
deprimida pero con algunas características que debemos destacar:

• Hipersomnia: aumento anormal de las horas de sueño.


• Hiperfagia: aumento del hambre y de la conducta de comer de manera abrupta y sin
ninguna explicación fisiológica aparente, con tendencia a ingerir hidratos de carbono (pan,
cereales, pasta, azúcar y bollería)
• Aumento de peso: contrario a la pérdida de peso característica del trastorno depresivo

Es importante comentar que el trastorno afectivo emocional puede derivar en una depresión mayor
o en ciclotímia si no se trata adecuadamente, por lo que, aunque los síntomas parezcan remitir, es
importante acudir a un especialista si percibimos que la depresión estacional se alarga más de lo
habitual.

Causas del trastorno afectivo estacional


Normalmente, este tipo de trastornos suele ocurrir en invierno por la falta de melatonina y de
exposición a la luz (por ello se suele conocer como depresión invernal). No obstante, se han
estudiado a fondo todas las posibles causas del TAS y por qué se dan los síntomas de hiperfagia e
hipersomnia.

Así pues, podemos afirmar que la depresión estacional está causada por la interacción de los
siguientes factores:

1. Disminución de la exposición solar: cuando nuestra retina capta menos luz, se produce más
melatonina durante el día, lo que desajusta los niveles de serotonina y causa la hipersomnia
(aumento del cansancio y de las horas de sueño al día)
2. Disminución de los niveles de serotonina: la serotonina es conocida como la hormona de la
felicidad, dicha hormona es la responsable de mantenernos enérgicos y activos durante el
día, cuando esta hormona se desajusta, nuestro ánimo decae y nos sentimos más cansados e
irritables.

Otras causas de la depresión estacional pueden estar relacionadas con el frío y el aislamiento social
que las condiciones climáticas propicia. En primavera y verano tenemos más horas de sol y el clima
nos anima a salir y a disfrutar más de las actividades al aire libre, al contrario que en otoño e
invierno.

.
Trastorno afectivo estacional en primavera y verano
¿Es posible que este trastorno depresivo ocurra en una época de alta exposición solar? Si bien es
cierto que la mayoría de personas que padecen de depresión estacional la sufren en otoño e
invierno. Entre un 1 y un 5% de la población estadounidense sufre SAD (seasonal affective disorder)
durante primavera y verano

1. No obstante, las causas del trastorno afectivo emocional en verano son bastante distintas:
2. Las altas temperaturas afectan a los niveles de activación de algunas personas que no
toleran bien el calor.
3. Los recuerdos de veranos anteriores
4. La baja autoestima y mala imagen corporal pueden causar esta tristeza y desesperanza
repentina durante los meses de más sol y calor del año.

TRASTORNO BIPOLAR
El trastorno bipolar, antes denominado «depresión maníaca», es una enfermedad mental que causa
cambios extremos en el estado de ánimo que comprenden altos emocionales (manía o hipomanía) y
bajos emocionales (depresión).

Cuando te deprimes, puedes sentirte triste o desesperanzado y perder el interés o el placer en la


mayoría de las actividades. Cuando tu estado de ánimo cambia a manía o hipomanía (menos
extrema que la manía), es posible que te sientas eufórico, lleno de energía o inusualmente irritable.
Estos cambios en el estado de ánimo pueden afectar el sueño, la energía, el nivel de actividad, el
juicio, el comportamiento y la capacidad de pensar con claridad.

Los episodios de cambios en el estado de ánimo pueden ocurrir en raras ocasiones o muchas veces
por año. Aunque la mayoría de las personas presenten síntomas emocionales entre los episodios, es
posible que algunas no presenten ninguno.

Aunque el trastorno bipolar es una afección de por vida, puedes controlar los cambios en el estado
de ánimo y otros síntomas siguiendo un plan de tratamiento. En la mayoría de los casos, el trastorno
bipolar se trata con medicamentos y apoyo psicológico (psicoterapia).

Existen distintos tipos de trastorno bipolar y de trastornos relacionados. Estos pueden consistir en
manía o hipomanía y depresión. Los síntomas pueden causar cambios impredecibles en el estado de
ánimo y el comportamiento, lo cual da como resultado un gran sufrimiento e importantes
dificultades en la vida.

• Trastorno bipolar I. Has sufrido al menos un episodio maníaco que puede estar precedido
o seguido de un episodio hipomaníaco o un episodio depresivo mayor. En algunos casos, la
manía puede provocar una desconexión de la realidad (psicosis).
• Trastorno bipolar II. Has sufrido, al menos, un episodio depresivo mayor y, como mínimo,
un episodio hipomaníaco, pero nunca tuviste un episodio maníaco.
• Trastorno ciclotímico. Has tenido durante al menos dos años —o un año en el caso de
niños y adolescentes— muchos períodos con síntomas de hipomanía y períodos con
síntomas depresivos (aunque menos graves que la depresión mayor).
Otros tipos. Estos comprenden, por ejemplo, el trastorno bipolar y los trastornos relacionados
inducidos por ciertos medicamentos o bebidas alcohólicas, o debidos a una enfermedad, como la
enfermedad de Cushing, la esclerosis múltiple o un accidente cerebrovascular.

El trastorno bipolar II no es una forma más leve de trastorno bipolar I, sino un diagnóstico diferente.
Mientras que los episodios maníacos del trastorno bipolar I pueden ser graves y peligrosos, las
personas que tienen trastorno bipolar II pueden estar deprimidas durante períodos más largos, lo
cual puede causar un deterioro importante.

Si bien el trastorno bipolar puede aparecer a cualquier edad, generalmente se diagnostica en la


adolescencia o poco después de los 20 años. Los síntomas pueden variar de una persona a otra y
pueden cambiar con el paso del tiempo.

Manía e hipomanía
La manía y la hipomanía son dos tipos diferentes de episodios, pero tienen los mismos síntomas. La
manía es más grave que la hipomanía y causa problemas más notorios en el trabajo, la escuela y las
actividades sociales, así como dificultades en las relaciones. Además, la manía puede provocar una
desconexión de la realidad (psicosis) y requerir hospitalización.

Tanto los episodios maníacos como los hipomaníacos comprenden tres o más de los siguientes
síntomas:

• Episodios anormales de optimismo, nerviosismo o tensión


• Aumento de actividad, energía o agitación
• Sensación exagerada de bienestar y confianza en sí mismo (euforia)
• Menor necesidad de dormir
• Locuacidad inusual
• Frenesí de ideas
• Distracción
• Tomar malas decisiones, como hacer compras compulsivas, tener prácticas sexuales
riesgosas o hacer inversiones absurdas

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