“Heroico Colegio Militar”
Trabajo: “INVESTIGACION”
Docente: Prof. Ofelia Farfan Olvera
Asignatura: ETICA
Grupo: LAM 215
Discente:
Cdte. de 1ra 2do Año de Cab. Carlos
González Cruz
Cdte. 2do Año Cab. Fernando Gael González
Galindo
LA PATISTICA
La Patrística es el conjunto de enseñanzas y escritos teológicos desarrollados por
los Padres de la Iglesia durante los primeros siglos del cristianismo,
aproximadamente entre los siglos II y VIII. Este periodo se caracteriza por el
esfuerzo de los cristianos primitivos para explicar y defender su fe ante los
desafíos filosóficos, culturales y religiosos del mundo grecorromano.
Los Padres de la Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente, fueron
fundamentales en la formación de la doctrina cristiana, la cual incluyó la definición
de conceptos clave como la Trinidad, la naturaleza de Cristo, la salvación, y la
relación entre la fe y las obras. Además, muchos de ellos se dedicaron a
interpretar las Escrituras y a establecer una tradición teológica coherente que
ayudara a unificar a la comunidad cristiana frente a diversas herejías y disputas
internas.
En la Patrística se destacan figuras como San Ignacio de Antioquía, San Ireneo de
Lyon, Orígenes, San Atanasio, San Agustín y San Jerónimo. Cada uno de estos
pensadores aportó al desarrollo de la teología cristiana, adaptando elementos de
la filosofía griega a la comprensión cristiana. Por ejemplo, San Agustín influyó
profundamente en la doctrina del pecado original y la gracia, mientras que
Orígenes fue pionero en la interpretación alegórica de la Biblia.
La Patrística también abarcó temas como la relación entre la Iglesia y el Estado, la
organización eclesiástica, y las bases del derecho canónico. A través de estos
escritos, se cimentó la enseñanza ortodoxa que perduraría en el cristianismo
medieval y en muchas tradiciones cristianas actuales.
En resumen, la Patrística no solo constituye el fundamento de la teología cristiana,
sino que también refleja la adaptación del cristianismo a un mundo culturalmente
diverso, contribuyendo a su expansión y consolidación a lo largo de los siglos.
La patrística, además de ser un período teológico, se caracteriza por ser una
época de reflexión profunda sobre las bases de la fe cristiana. En sus inicios, el
cristianismo tuvo que enfrentarse a los desafíos del pensamiento filosófico griego y
romano, así como a las doctrinas heréticas que amenazaban con desvirtuar la
verdadera enseñanza de la Iglesia. En respuesta a estos problemas, los Padres
de la Iglesia elaboraron teologías sistemáticas y defendieron la ortodoxia cristiana
frente a las diversas corrientes que surgían.
JUDICRISTIANA
La religión judeocristiana, también conocida como la tradición judeocristiana, es
una corriente de fe que ha influido profundamente en la cultura, la moral y la
historia del mundo occidental. Esta tradición religiosa se forma de la fusión de las
enseñanzas del judaísmo y el cristianismo, dos religiones monoteístas que
comparten muchas raíces, pero que se desarrollaron de manera distinta a lo largo
de los siglos. A pesar de sus diferencias, ambas religiones tienen en común una
visión de un solo Dios, el compromiso con la justicia, y la importancia de los
valores éticos en la vida cotidiana.
El origen de la religión judeocristiana puede rastrearse a los antiguos textos
sagrados del judaísmo, principalmente la Torá (los primeros cinco libros del
Antiguo Testamento), que constituye el núcleo de la Biblia hebrea. Estos escritos
narran la historia del pueblo de Israel, su relación con Dios, y la promulgación de
leyes que regulan la vida social, moral y religiosa. Entre las enseñanzas
fundamentales del judaísmo, se destacan la creencia en un solo Dios (Yahvé) y la
importancia de seguir los mandamientos divinos. La figura del Mesías, un salvador
que restauraría la paz y la justicia en la tierra, también es central en la tradición
judía.
Por otro lado, el cristianismo surge como una secta dentro del judaísmo en el siglo
I d.C. con la predicación de Jesús de Nazaret, quien, según los cristianos, es el
Mesías prometido y el hijo de Dios. A través de sus enseñanzas, su muerte en la
cruz y su resurrección, el cristianismo propone la salvación a través de la fe en
Jesús y el amor al prójimo. Aunque el cristianismo conserva muchas de las
enseñanzas del Antiguo Testamento, como la moral y los principios éticos,
introduce una nueva interpretación centrada en la vida y obra de Jesús, lo que
lleva a la creación del Nuevo Testamento.
Uno de los puntos más destacados de la religión judeocristiana es su énfasis en la
moralidad y la justicia. Los Diez Mandamientos, una parte fundamental tanto para
judíos como para cristianos, reflejan los principios éticos que guían la vida de los
fieles: no robar, no mentir, honrar a los padres, amar al prójimo y adorar a un solo
Dios. Además, la enseñanza cristiana de amar a los enemigos y perdonar a los
que nos ofenden, planteada por Jesús en el Sermón del Monte, ha tenido un
impacto profundo en el pensamiento ético y moral occidental.
En conclusión, la religión judeocristiana no solo ha sido una tradición de fe, sino
también un motor de transformación en la historia de la humanidad. A través de su
énfasis en el monoteísmo, la justicia, el amor al prójimo y la salvación, ha
moldeado las estructuras sociales y culturales de muchas naciones. A pesar de los
desafíos y las interpretaciones diversas que ha enfrentado a lo largo de los siglos,
la tradición judeocristiana sigue siendo una fuerza viva y significativa en la
actualidad.