Resumen - “Peralta, Luis Arcenio y otro c/ Estado Nacional (Ministerio de Economía –
BCRA)” – CSJN 27/12/1990.-
Hechos:
El PE dicto un Decreto de necesidad y urgencia para enfrentar la crisis económica
imperante en la época, el cual ordenaba que la devolución de depósitos de más de $1000 se
hiciera en bonos. Peralta consideró afectado su derecho de propiedad con la sanción del decreto,
por lo cual interpone acción de amparo contra el Estado Nacional y el Banco Central, pidiendo la
inconstitucionalidad del decreto y el pago de su plazo fijo.
En primera instancia su acción es rechazada, en Cámara se hace lugar al amparo, y por
Recurso Extraordinario Federal la Corte Suprema de Justicia de la Nación manifiesta que los
Decretos son validos siempre que se sigan “ciertas pautas”.
Se afirma que el Estado debe procurar proteger los derechos, pero para ello debe primero
existir como Estado. No hay violación al art. 17 CN sino una restricción al uso que puede hacerse
de la propiedad, ello para atenuar la crisis o superarla. Los derechos no son absolutos, y están
subordinados a las leyes que reglamenten su ejercicio. El fundamento de las leyes de emergencia
es poner fin o remediar las situaciones de gravedad que obligan a intervenir en el orden
patrimonial.
Como se anticipó, se esgrimen ciertos requisitos para que una ley de emergencia sea
valida y su sanción esté justificada:
- Que exista situación de emergencia que imponga al estado el deber de amparar los
intereses vitales de la comunidad.
- Que la ley tenga como finalidad legitima, la de proteger los intereses generales de la
sociedad y no a determinados individuos.
- Que la moratoria sea razonable, acordando un alivio justificado por las circunstancias.
- Que su duración sea temporal y limitada al plazo indispensable para que desaparezcan
las causas que hicieron necesaria la moratoria.
La CSJN consideró que estaba en juego el poder de policía, y el límite a este es que la
propiedad privada, no puede ser tomada sin declaración de utilidad pública y previamente
indemnizada. No obstante, en situaciones de emergencia se reconoce que se pueden dictar leyes
que suspendan los efectos de los contratos libremente convenidos por las partes siempre que no
se altere la sustancia o espíritu de las leyes, a fin de proteger el interés público.
Solo se exige que la legislación razonable y no desconozca garantías individuales o las
restricciones que la CN contiene sobre las instituciones libres.