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Últimos Días de Simón Bolívar en Santa Marta

El documento narra los últimos días de Simón Bolívar, desde su llegada a la Quinta San Pedro Alejandrino hasta su fallecimiento el 17 de diciembre de 1830. Se menciona la presencia de su séquito, la preocupación de Manuela Sáenz por su salud y las circunstancias de su muerte y sepultura. Además, se incluye un relato sobre la defensa de la estación El Dorado ante una invasión inglesa en 1895, destacando la figura del General Domingo Antonio Sifontes.
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Últimos Días de Simón Bolívar en Santa Marta

El documento narra los últimos días de Simón Bolívar, desde su llegada a la Quinta San Pedro Alejandrino hasta su fallecimiento el 17 de diciembre de 1830. Se menciona la presencia de su séquito, la preocupación de Manuela Sáenz por su salud y las circunstancias de su muerte y sepultura. Además, se incluye un relato sobre la defensa de la estación El Dorado ante una invasión inglesa en 1895, destacando la figura del General Domingo Antonio Sifontes.
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Último viaje en carruaje y recuerdos de San Mateo

Después de su alojamiento en la Casa de Aduanas de Santa Marta, para diciembre de 1830, el


Libertador Simón Bolívar ya se encuentra en la Quinta San Pedro Alejandrino, propiedad del señor
Joaquín Mier, ubicada en el pie de monte de la Sierra Nevada de Santa Marta, se trata de una
plantación de caña de azúcar con ingenio para hacer panelas de papelón y melaza. Según una
recreación literaria de Gabriel García Márquez, en su obra "El General en su Laberinto" el
Libertador, se trasladó en un carruaje propiedad del señor Mier, iba envuelto en su vieja manta de
cruzar los páramos y según el imaginario genial del autor, mucho antes de llegar y ver la casa,
Bolívar "sintió la brisa saturada de melaza caliente, y sucumbió a las insidias de la soledad,
suspirando". !Es el olor de San Mateo!, la hacienda y casa familiar ubicadas en los valles de
Aragua, que siempre fué el centro de sus añoranzas. Al Libertador en sus últimos días le
acompañaba, un séquito conformado por los edecanes: Cap. Andrés Ibarra, los coroneles Wilson
Belfor y José de la Cruz Paredes; y los generales Mariano Montilla, José María Carreño y José
Laurencio Silva; además de su sobrino Fernando Bolívar Tinoco y su servidores libertos José
Palacios y la quiteña Fernanda Barriga (cocinera). Por instrucciones de Bolívar, Manuela Sáenz, se
había quedado en Bogotá recibiendo correspondencia y atendiendo asuntos personales del
Libertador.

Recopilación y redacción: Arnaldo Pino

Avisan a Manuela que el General está muy enfermo

En el mes de diciembre de 1830, el Libertador ya se encontraba en Santa Marta, y por esos dias
pasó a visitarle el coronel Luis Perú De Lacroix, un exoficial de los ejércitos de Napoleón al servicio
de la República de Colombia, quien además había sido edecán del Libertador, y que, en1828 le
acompañó en su estancia en Bucaramanga, mientras se desarrollaba la Convención Constituyente
de Ocaña.

Luis Perú de Lacroix, es el autor de un manuscrito (Diario de Bucaramanga) que recoge


conversaciones y anécdotas con Bolivar. Al enterarse del grave estado de salud del General, lo
primero que hizo fue escribirle una carta a Doña Manuela Sáenz, "la carta de la verdad". Fue el
militar francés quien la puso al tanto del rápido deterioro de la salud del Libertador.

Tan pronto Manuela recibió la carta, emprendió viaje hacia Santa Marta, pero al llegar a Guaduas,
le informaron la infausta noticia.

Escribe García Márquez en su novela, "El General en su Laberinto" que "la noticia la borró del
mundo. Se hundió en sus propias sombras". Con Manuela, Bolívar vivió los últimos ocho años de
su vida, ejerciendo los roles de secretaria, escribana, consejera, amiga, amante y Coronela del
Ejército Libertador.

Recopilación y redacción: Arnaldo Pino


Fallece El Libertador

El 17de diciembre de 1830, justo a la una de la tarde, en la mejor habitación de la casa principal
del Ingenio de la Florida de San Pedro Alejandrino, propiedad del señor Joaquín Mier, ubicada en
el Municipio de Santa Marta, falleció a los 47 años, el General Simón Bolívar, expresidente
Libertador de Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador. El General Mariano Montilla, comandante del
Departamento del Magdalena, había dispuesto todo lo necesario para las atenciones al Libertador.
Para esa fecha, el Gral. Rafael Urdaneta era el Presidente de Colombia, después de asestar un
golpe de estado contra el presidente Joaquín Mosquera en el mes de septiembre de 1830, era esa
la situación política del momento.

El Médico francés Alejandro Próspero Reverand fue el encargado de sus cuidados médicos. Aquél
dia 17 escribió en su boletín médico número 32 de las 7:00 de la mañana, que "todos los síntomas
están llegando al último grado de intensidad: el pulso está en el mayor decrecimiento... La muerte
está próxima", y posteriormente en el boletin medico número 33, de la 1:00 de la tarde, señaló
que, "A las doce empezó el ronquido, y a la una en punto expiró el excmo. Señor Libertador,
después de una agonía larga pero tranquila"

Recopilación y redacción: Arnaldo Pino

Sepultura de Bolívar con camisa prestada

El mismo 17 de diciembre de 1830, después de la muerte del Libertador, su cuerpo fue trasladado
a la Casa de Aduanas de Santa Marta para su embalsamamiento. El procedimiento estuvo a cargo
del médico francés Alejandro Próspero Reverend. De él es la versión de la camisa prestada,
recogida en un libro o diario de su autoría, publicado en París en el año1866, titulado "La Última
Enfermedad, Los Últimos Momentos y Los Funerales De Simón Bolívar". En la página 27 de la obra,
Reverend afirma, que cuando se le entregaron las piezas para vestir al difunto, advirtió que la
camisa estaba rota, tiró de ésta y exclamó: "Bolívar, aun cadáver, no viste ropa rasgada, si no hay
otra voy a mandar por una de las mías". Fue entonces cuando le trajeron una camisa del General
José Laurencio Silva, quien era parte del séquito del Libertador.

Ésta es la verdadera circunstancia en la que se presenta el episodio de la "camisa prestada", que


sirvió para crear el mito de que Bolívar murió en pobreza y abandono.

Recopilación y redacción: Arnaldo Pino


Rondón no ha peleado todavía

La fecha y el lugar del nacimiento de Juan José Rondón, no están documentados; se dice que
nació en 1790, en el poblado de Espino o en Santa Rita de Manapire, en territorio del actual
estado Guárico, que para entonces pertenecía a la Provincia de Barinas.

Juan José Rondón fue un oficial de caballería de los ejércitos de Venezuela y Colombia.
Originalmente él acompañó al ejército realista y estuvo al servicio de José Tomas Boves, pero al
cambiar las circunstancias de la guerra, en 1817, ingresó al ejército patriota a las órdenes del
General José Antonio Páez.

Fue oficial destacado en la Batalla de Las Queseras del Medio, y posteriormente participó en la
Campaña de la Nueva Granada (1819), junto al Libertador Simón Bolívar, también combatió en las
batallas del Pantano de Vargas y de Boyacá.

De él es la famosa frase que le da respuesta al Libertador, cuando en plena refriega, Bolívar grita
“¡Se nos vino la caballería y esto se perdió!” a lo que el coronel responde, "es que Rondón no ha
peleado todavia" y Bolívar contestó: -¡Entonces salve Ud. la patria, Coronel!.

El ensayista venezolano Augusto Mijares, refiere en sus escritos que hasta en los juegos de bolos,
dominó o cartas, era frecuente oír la frase en cuestión.

En la política doméstica de Venezuela, la frase ha salido a relucir en tiempos del Guzmancismo


(1870 a 1888), en la época de influencia del General Joaquín Crespo (1884 a 1897), y durante el
Gomecismo (1908 a 1935). También en el siglo XXI ha sido utilizada.

De vuelta a los territorios de Venezuela, Rondón estuvo bajo el mando del coronel Ambrosio Plaza
en la Batalla de Carabobo, el 24 de junio de1821. Después que Bolívar emprende la Campaña del
Sur, en 1822, Rondón regresa a las filas del General José Antonio Páez, participando en los
primeros asedios contra el bastión realista de Puerto Cabello. Rondón libró su última batalla en
Naguanagua el 12 de agosto de 1822, contra las tropas del brigadier Francisco Tomas Morales, en
defensa de la ciudad de Valencia, allí recibió una herida en un talón que le causó la muerte en los
días posteriores, producto del tétano, una enfermedad por infección bacteriana que afecta los
tejidos musculares y produce la muerte por insuficiencia respiratoria o cardíaca.

Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 25 de agosto de 1896.

Recopilación y redacción: Arnaldo Pino


Rescate de la estación El Dorado y deportación de los ingleses invasores

El 9 de enero de 2024 fueron trasladodos al Panteón Nacional los restos del Gral. Domingo
Antonio Sifontes, después de 112 años de su fallecimiento. ¿Porqué se ha hecho merecedor de
estos honores?. Esta es la historia.

Corría el año 1895 y Venezuela era gobernada por el General Joaquín Crespo, en medio de una
profunda crisis económica, política y moral. El 2 de enero de ese año, el súbdito colono inglés
Douglas Barnes, quien se desempeñaba como inspector de policía en el Distrito de la Guayana
Británica, aprovechó la ausencia por festividad de fin de año, de personal criollo en la estación
venezolana "El Dorado", y junto a un grupo de oficiales y tropas, procedió a ocuparla, arrió la
bandera nacional e izó la inglesa.

La estación estaba ubicada en la confluencia de los ríos Cuyuní y Yuruán (Yuruari), en el estado
Bolívar.

Fue el Capitán Andrés Avelino Domínguez quien de inmediato procedió a retomar la estación y a
capturar a los invasores, ésto según una carta testimonio de fecha 19 de abril del año en
referencia, escrita por el General Domingo Antonio Sifontes, dirigida al señor Carlos Pumar,
director del diario El Tiempo de Caracas, en la que relata los hechos y deja claro que el día del
incidente, él no se encontraba en el lugar, pero que al llegar el día 8 de enero al Cuyuní, procedió a
instruir el sumario de ley y a ordenar el traslado de los colonos invasores a la población de Upata.

El día 20 de enero, por órdenes del presidente Joaquín Crespo, fueron liberados y expulsados los
invasores, trasladados a Georgetown, capital de la Guayana Inglesa, por vía marítima, a través de
Trinidad.

El General Domingo Antonio Sifontes y el Capitán Andrés Avelino Domínguez, junto a lugareños de
lo que hoy es el pueblo de El Dorado (Municipio Sifontes) protagonizaron la defensa territorial de
la nación, en una hora menguada de la república.

La fallida invasión inglesa a la estación El Dorado, era parte de los planes expansionistas del
Imperio Británico, posteriormente el 3 de octubre de 1899, el Laudo Arbitral de París nos despojó
del territorio esequibo en base a la delimitación realizada por el explorador británico Robert H.
Schomburgk.

Recopilación y redacción: Arnaldo Pino

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