Tema 7: En busca de una identidad propia: el
Abbey Theatre
En 1898, después de una comida ofrecida por Lady Gregory a Edward Martyn
y a W.B. Yeats, mientras hablaban de literatura y de Irlanda, los tres
acordaron crear un teatro irlandés.
Aún sin contar con teatro propio y teniendo que actuar en otros, la primera
obra representada fue “The Countess Cathleen” de Yeats, en 1899 (esta obra
fue en un principio duramente criticada). Al día siguiente se presentó el
drama de Edward Martyn “The Heather Field”, también crticada.
Por fin en 1904, la sociedad logró comprar un pequeño teatro en la calle
Abbey. Su prestigio se extendió por toda Irlanda, y pronto sería
mundialmente conocido. En un principio, tanto escritores como actores
trabajaron de forma desinteresada: la meta era lograr un teatro que diera
prestigio a Irlanda y a su pueblo. Pese al entusiasmo de todos, el teatro era
difícil de mantener. El público solía ser escaso y el teatro era considerado
como un pasatiempo de una minoría burguesa que no tenía otra cosa que
hacer.
Serían las obras de Synge las que lograrían llenar el teatro con espectadores
que se creían ultrajados por sus obras. La polémica que levantaron dio pie
para que sus obras fuesen rápidamente conocidas en todo el mundo.
Uno de los aciertos del Abbey Theatre fue no ofrecer al público irlandés lo
que deseaba ver, sino lo que sus dramaturgos consideraban de auténtica
calidad artística, gustara o no. Era un teatro nacionalista creado para el arte,
no para el público.
Los directores y dramaturgos del teatro (Yeats, Lady Gregory y Synge)
lograron llevar al Abbey Theatre a su máximo esplendor. Los tres de origen
protestante, se identifican con Irlanda y su pasado gaélico, y forjan las bases
de un teatro auténticamente irlandés, así como también escriben una serie
de obras de temática irlandesa de gran calidad artística.
No obstante, su contribución a la literatura irlandesa de su época fue, en
ciertas ocasiones, mal interpretada, sobre todo en el caso de Synge. Pese a
todo, fueron los dramas de Synge, así como algunos de Yeats y de O’Casey,
los que con sus tumultos y fuertes críticas en contra lograrían llenar el Abbey
y que este fuera conocido en el mundo.
O’Casey se identificó en buena medida con la línea de crítica social de Ibsen.
Sus dramas presentan un Dublín convulsionado por las polémicas más
violentas del momento (religión, patriotismo…).
Yeats, escapando a toda realidad social, se sumergía en sus obras en el
mundo fantástico de la mitología celta.
Synge partiría de la realidad en que vive el pueblo, pero escapa de ella
gracias a su lenguaje poético y a la exageración (tanto trágica como cómica)
en sus obras.
Lady Gregory sigue ambas tendencias, poseyendo su obra una indiscutible
calidad literaria.
El Abbey Theatre influyó tanto en la historia literaria de Irlanda como en su
sociedad. El sentir nacionalista del teatro se unió al deseo de independencia
irlandesa. Obras como “Kathleen Ni Houlihan” de Yeats, “The Rising of the
Moon” de Lady Gregory, y “Deirdre of the Sorrows” de Synge, sirvieron para
fomentar el espíritu nacionalista irlandés.