¿Quiénes Somos y Qué Buscamos?
Buenos días
Hoy me gustaría reflexionar sobre una pregunta que, aunque suena
sencilla, es demasiado compleja: ¿Quiénes somos? Esa cuestión, que
parece tan básica, ha sido el motor de la filosofía durante siglos y sigue
siendo igual de importante para nosotros hoy.
Desde que nacemos, vivimos rodeados de ideas que nos dicen quién
deberíamos ser: un buen hijo, un buen estudiante, un buen ciudadano.
Pero ¿alguna vez nos detenemos a pensar si todo eso realmente define
quiénes somos? Es fácil seguir un camino que ya está trazado, pero quizá
lo más importante sea preguntarnos: ¿Qué significa ser uno
mismo/auténtico?
Los grandes filósofos han intentado responder esta pregunta desde
diferentes perspectivas. Por ejemplo, Jean-Paul Sartre decía que los
humanos estamos “condenados a ser libres”. Aunque suene raro, lo que
quería decir es que somos responsables de darle sentido a nuestra vida,
porque nadie más lo hará por nosotros. Esto suena bien, pero a la vez da
miedo, ¿no? Tener que decidir qué queremos ser, sin garantías de que
estamos tomando la decisión correcta, es una carga enorme. Esa decisión
puede ser tu camino hacía el éxito y el logro o hacía la ruina y tú mismo
te lo has decidido.
En el día a día, muchas veces preferimos evitar este tipo de preguntas
porque pueden llegar a ser incómodas. Hacemos todo lo posible para
ignorar el hecho de que todo depende de ello y lo disuadimos con las
redes sociales, los videojuegos, u otras cosas que nos ayudan a
mantenernos ocupados. Pero esas distracciones no resuelven el problema
del que hablamos: ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué queremos hacer con
nuestra vida?
Algo similar decía Viktor Frankl, un filósofo que vivió experiencias terribles
en un campo de concentración. Él llegó a la conclusión de que lo más
importante no es buscar la felicidad, sino encontrar un motivo para vivir.
Esto significa que no necesitamos esperar a que la vida nos dé “algo
especial” para sentirnos completos. Podemos encontrar ese motivo en las
cosas más simples: en nuestras aficiones, en las personas que amamos o
incluso yendo de compras.
Yo pienso que la vida no se trata tanto de buscar una respuesta definitiva,
sino de aprender a vivir con las preguntas, que aunque tengamos dudas,
es bueno vivir con ellas.
Martin Heidegger, un filósofo alemán, decía que somos un “ser para la
muerte”, pero no lo decía de forma pesimista, lo que él quería resaltar es
que nuestra vida tiene un límite, y eso la hace valiosa. Ya que, si
viviéramos para siempre, no valoraríamos tanto las cosas que hacemos
cada día.
Entonces, ¿qué hacemos con el tiempo que tenemos? Muchas veces
hacemos cosas porque “es lo que toca” o porque otros esperan que las
hagamos. Pero todas nuestras decisiones deberían estar conectadas con
lo que realmente somos o lo que queremos ser y eso es lo que tenemos
que hacer.
Lo que quiero decir con esta reflexión es que aprendamos que no somos
solo estudiantes, ni solo hijos, ni solo parte de un sistema. Somos mucho
más que eso. Y aunque no tengamos todas las respuestas, tenemos algo
aún más valioso: la capacidad de cuestionar, de crear y de darle sentido a
nuestra propia existencia.
Así que la próxima vez que os preguntéis “¿Quién soy?”, no busquéis una
respuesta rápida. Pensar en todo lo que podemos ser, porque al final del
día, el verdadero desafío no es encontrar quiénes somos, sino en
atrevernos a serlo.