ENSAYO SOBRE EL TESTAMENTO EN REPUBLICA
DOMINICANA, ASPECTOS SUSTANTIVOS Y SUS
MODALIDADES
Eddy Ramirez 18-0308
Materia: DERECHO CIVIL VIII (SUCESIONES Y LIBERALIDADES)
Profesor: FRANCISCO ANTONIO PEREZ LORA
El testamento ha sido una herramienta jurídica fundamental en la transmisión del
patrimonio de una persona tras su muerte desde tiempos remotos. En la antigua Roma, por
ejemplo, el derecho a testar era visto como un privilegio que solo algunos ciudadanos tenían, y el
proceso para crear un testamento estaba estrictamente regulado por la ley. A lo largo de los
siglos, esta figura ha evolucionado considerablemente, y en la actualidad, en la República
Dominicana, el testamento forma parte integral del sistema legal sucesorio, permitiendo a
cualquier persona con capacidad jurídica disponer de sus bienes para cuando fallezca, siempre y
cuando se respeten las normas establecidas en el Código Civil.
El Código Civil Dominicano se basa en el Código Napoleónico, que introdujo el
concepto de la "legítima" y las normas que regulan la herencia forzosa. Estas disposiciones son
esenciales para comprender el alcance y las limitaciones del testamento, pues aunque el testador
tiene el derecho de decidir a quiénes dejar sus bienes, no tiene libertad absoluta. Este sistema
busca un equilibrio entre la voluntad del testador y la protección de los derechos de los herederos
forzosos, como los descendientes, ascendientes y el cónyuge sobreviviente.
La legítima es una porción del patrimonio del testador que la ley reserva obligatoriamente
para ciertos herederos, limitando su capacidad de disponer libremente de todos sus bienes. En la
República Dominicana, el artículo 913 del Código Civil establece que los descendientes tienen
derecho a una parte del patrimonio del testador, conocida como "la porción reservada". Este
derecho tiene como objetivo proteger a los herederos más cercanos al testador, garantizando que
reciban una parte del legado, incluso si el testador tenía otras intenciones. De esta manera, el
testamento no puede privar a estos herederos forzosos de su parte correspondiente de la herencia,
salvo en circunstancias excepcionales, como cuando un heredero ha sido desheredado por
razones legalmente justificadas.
Es importante comprender que la porción de la herencia que no está sujeta a la legítima se
conoce como la "porción disponible". Esta porción es la parte del patrimonio que el testador
puede disponer libremente, sin necesidad de respetar los derechos de los herederos forzosos. En
la práctica, esto significa que, aunque el testador tiene cierta libertad para designar beneficiarios
fuera del círculo familiar, su capacidad está limitada por las disposiciones legales sobre la
legítima. Esta restricción tiene como fin evitar que el testador deje a sus herederos forzosos en
una situación de desamparo económico tras su muerte.
El testamento, como acto jurídico, también está sujeto a una serie de requisitos de forma
y capacidad. En cuanto a la capacidad para testar, el Código Civil establece que pueden otorgar
testamento todas aquellas personas que no estén legalmente impedidas de hacerlo. Entre las
personas incapacitadas para testar se incluyen los menores de dieciséis años, salvo en los casos
donde la ley lo permite, como en situaciones de emancipación. También están incapacitadas las
personas que, al momento de testar, no se encuentran en pleno uso de sus facultades mentales, ya
sea por enfermedades mentales, consumo de sustancias o cualquier otra causa que les impida
comprender plenamente el acto que están realizando.
El cumplimiento de las formalidades es otro aspecto crucial para la validez del
testamento. El Código Civil Dominicano reconoce tres tipos principales de testamento: ológrafo,
auténtico y místico. Cada uno de estos tipos tiene sus propias exigencias legales en cuanto a la
forma en que debe ser redactado, firmado y presentado. El testamento ológrafo, como ya se ha
mencionado, es aquel escrito y firmado por el testador sin intervención de notario ni testigos.
Aunque es una opción relativamente sencilla, este tipo de testamento presenta varios riesgos,
entre los que se incluyen su vulnerabilidad a ser falsificado o impugnado, así como la posibilidad
de que se pierda o destruya. Para evitar estos problemas, muchos optan por el testamento
auténtico, que se otorga ante un notario y en presencia de testigos.
El testamento auténtico ofrece una mayor seguridad jurídica. En este tipo de testamento,
el notario actúa como garante de la legalidad del proceso, verificando que el testador esté en
pleno uso de sus facultades mentales y que no exista coacción alguna en la disposición de sus
bienes. El notario también tiene la responsabilidad de custodiar el testamento, asegurando su
conservación y evitando que se extravíe o se destruya. Además, el testamento auténtico es
registrado en las oficinas correspondientes, lo que facilita su localización tras la muerte del
testador.
Por su parte, el testamento místico combina aspectos del testamento ológrafo y el
auténtico. El testador redacta su testamento de forma privada y luego lo presenta ante un notario
en un sobre cerrado. El notario certifica la existencia del testamento sin conocer su contenido.
Esta modalidad, aunque menos común, ofrece un grado de confidencialidad que puede ser
deseable en ciertos casos, ya que el contenido del testamento solo será revelado tras la muerte del
testador.
Además de estas formalidades, el testamento puede contener diversas disposiciones, tales
como legados, fideicomisos y sustituciones hereditarias. Los legados permiten al testador asignar
bienes específicos o sumas de dinero a personas determinadas, que pueden o no ser herederos
forzosos. El fideicomiso, por otro lado, es una figura en la que el testador deja ciertos bienes en
manos de un fiduciario, para que estos sean administrados en beneficio de un tercero. Las
sustituciones hereditarias permiten al testador designar a una persona que recibirá su herencia si
el heredero originalmente designado no puede o no desea aceptarla.
Otra cuestión relevante es la revocabilidad del testamento. En la República Dominicana,
el testamento puede ser revocado en cualquier momento antes de la muerte del testador. Esto
significa que, si el testador cambia de opinión acerca de la distribución de sus bienes, puede
redactar un nuevo testamento que anule el anterior. La revocación puede ser expresa o tácita. Es
expresa cuando el nuevo testamento contiene una cláusula que revoca el anterior. Es tácita
cuando el nuevo testamento es incompatible con el anterior, es decir, cuando las disposiciones
del nuevo testamento contradicen de manera evidente las del anterior.
En cuanto a la nulidad del testamento, es posible que un testamento sea declarado nulo si
no cumple con las formalidades exigidas por la ley o si se demuestra que el testador no estaba en
pleno uso de sus facultades mentales al momento de otorgarlo. Asimismo, si se prueba que el
testador fue coaccionado o influenciado de manera indebida por terceros, el testamento también
puede ser impugnado. La ley dominicana es clara en cuanto a la necesidad de que el testador
actúe de manera libre y voluntaria al momento de disponer de sus bienes.
Finalmente, el testamento no solo es un mecanismo para la distribución de bienes, sino
que también puede incluir disposiciones personales del testador. Por ejemplo, el testador puede
designar a un tutor para sus hijos menores de edad o dar instrucciones específicas sobre su
funeral o la disposición de su cuerpo. Estas disposiciones reflejan la naturaleza multifacética del
testamento, que no se limita a la transmisión de patrimonio, sino que también permite al testador
dejar un legado más amplio que abarca tanto su vida material como su vida personal.
En conclusión, el testamento en la República Dominicana es un acto jurídico de gran
importancia, que permite a las personas disponer de sus bienes para después de su muerte,
siempre dentro del marco de las disposiciones legales. A través de las diferentes modalidades de
testamento —ológrafo, auténtico y místico— el testador tiene la posibilidad de elegir la forma
que mejor se adapte a sus necesidades y circunstancias. Sin embargo, es fundamental que el
testamento respete los derechos de los herederos forzosos y cumpla con las formalidades
exigidas para su validez. Además, el testamento es un documento revocable, lo que otorga al
testador la libertad de modificar su última voluntad en cualquier momento antes de su
fallecimiento. En definitiva, el testamento sigue siendo una herramienta esencial en el derecho
sucesorio dominicano, permitiendo que la voluntad del testador prevalezca y se cumpla de
manera efectiva tras su muerte.
Referencias
Código Civil Dominicano. (2024). Ley de Sucesiones y Donaciones. Santo Domingo:
Gobierno de la República Dominicana.
Constitución de la República Dominicana. (2015). Constitución de la República
Dominicana. Gaceta Oficial.
Ley No. 136-03. (2003). Código para la Protección de los Derechos de los Niños,
Niñas y Adolescentes. Santo Domingo: Congreso Nacional de la República Dominicana.
Ley No. 189-11. (2011). Ley sobre el Mercado Hipotecario y Fideicomiso en la
República Dominicana. Santo Domingo: Congreso Nacional de la República Dominicana.
Villalona, P. (2019). El Derecho Sucesoral en la República Dominicana: Aspectos
Teóricos y Prácticos. Santo Domingo: Editora Jurídica Dominicana.
Testamento Auténtico
En la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana, a los catorce (14) días del mes de
octubre del año dos mil veinticuatro (2024), ante mí, Eddy Ramírez, Notario Público de los del
número para el Distrito Nacional, comparece el señor Armando Pérez, dominicano, mayor de
edad, portador de la cédula de identidad y electoral número 001-0000000-0, domiciliado en la
calle Principal número 123, del sector Los Jardines del Norte.
El señor Pérez, en pleno uso de sus facultades mentales y sin coacción de ninguna naturaleza,
declara su última voluntad en los siguientes términos:
Primero: El testador lega a su hija María Pérez, portadora de la cédula de identidad y electoral
número 001-0000000-1, la propiedad ubicada en la calle Segunda número 456, del sector Los
Prados, inscrita en el Registro de Títulos bajo el número 987654.
Segundo: El testador dispone que su hijo Juan Pérez Jr., portador de la cédula de identidad y
electoral número 001-0000000-2, reciba la suma de un millón de pesos dominicanos (DOP
1,000,000.00) de su cuenta bancaria número 000123456789, del Banco Popular Dominicano.
Tercero: El testador nombra a su esposa, Ana García, cédula de identidad y electoral número
001-0000000-3, como heredera universal del resto de sus bienes, derechos y acciones, sin
excepción ni reserva alguna.
Cuarto: El testador desea que sus restos sean cremados y que las cenizas sean esparcidas en el
Jardín Botánico Nacional, de conformidad con sus deseos expresados en vida.
Quinto: Revoca cualquier testamento anterior que hubiese otorgado antes de la fecha de este
acto.
Hecho y firmado en Santo Domingo, en presencia de los testigos fulano y mengano,
dominicanos, mayores de edad, con cédulas de identidad y electoral números 001-0000000-4 y
001-0000000-5, respectivamente.
Firmado:
Juan Pérez, Testador
Eddy Ramírez, Notario Público
Fulano de Tal, Testigo
Solomon Arístides, Testigo