Espacio San José
VOS
TAMBIÉN
PODÉS
SER
UN
Inf l u en c e r
de D i os
Alvaro Panzitta
VOS TAMBIÉN PODÉS
SER UN
Inf l u en c e r
de D i os
Espacio San José
“Todos nacen como
originales, pero muchos
mueren como
fotocopias”.
Los santos son aquellos que vivieron en plenitud
el llamado de Dios para sus vidas.
Cuando decidimos seguir sus pasos o imitarlos,
no tenemos que olvidar que Dios no se repite,
por lo tanto, podemos inspirarnos en ellos sin
dejar de ser nosotros mismos.
Si querés ser santo, ser apóstol, llevar el
Evangelio a todas partes, tenés que ser
auténticamente vos mismo en Jesús, para que se
cumpla la Palabra “ya no soy yo, sino es Cristo
que vive en mí” (Gal. 2, 20).
Esta vocación que te fue confiada por Jesús, puede ser
descubierta en la oración personal y en el
acompañamiento pastoral con un sacerdote.
Si de verdad querés ponerte en camino a ser santo,
vas a descubrir que tu llamado personal está
enraizado en tu historia de vida, en las cosas que te
apasionan para bien, en los valores del Evangelio y en
los dones que Dios te regaló al crearte. Eso te vuelve
original y no fotocopia.
Seguramente aún no veas el final de la senda, pero
mientras discernís cómo emprender tu camino de
santidad, podés anhelar un horizonte, lo que muchos
llaman “tener visión”. Por ej.: anhelo alcanzar la
santidad siendo un buen docente católico.
Al proponerte una meta, todas tus decisiones te van a
conducir a ella sin dispersarte con otras propuestas.
Ser original es ser vos mismo en Jesús, encontrar tu
vocación y lanzarte a ella.
"No el amor
propio, sino la
gloria de Dios".
El camino del apóstol es hermoso, la búsqueda de
la misión, la santidad, pero tendrás que tener el
corazón siempre orientado a Dios para que la
vanidad no te venza. Hay muchos santos que no
son conocidos, y muchos de los conocidos no
fueron "famosos" en su tiempo.
Esta frase de Carlo tiene que estar en tu
horizonte misionero y en tu caminar diario, sobre
todo en una época en la que los "likes" parecieran
serlo todo. No, no dejes que tu corazón tome el
camino del amor propio, sino el de buscar mayor
gloria para Dios.
Una letanía que te puede ayudar es "Jesús, que yo
disminuya y vos crezcas" (Cfr. Jn. 3, 30). También
podés usar otra frase de Carlo: "no yo, sino Dios".
"Nuestra Meta
debe ser el Infinito, no
el finito".
Hay una frase conocida que dice "todo lo que
hagas en la tierra dejará huella en el Cielo". Por
eso nuestro horizonte más allá de nuestra visión
misionera, tiene que ser la Eternidad.
Podemos preguntarnos ¿esto haría yo si fuera
santo? ¿lo haría de esta manera? ¿Cuál es la
mejor manera de hacer lo que estoy haciendo? Si
pudiera ver a Jesús a mi lado ¿haría lo mismo, del
mismo modo?
Podemos rezar la siguiente letanía "Jesús, dame
tus mismos sentimientos, tus modos, tu manera
de amar". Tengamos presente la imagen de San
Juan recostado en el Sagrado Corazón de Jesús,
tengamos sus mismos sentimientos.
En esto se cumple otra frase de Carlo: "estar siempre
unido a Jesús es mi programa de vida". No basta con
nuestras buenas intenciones de llevar el Evangelio a
los demás, porque por naturaleza podemos errar en el
modo. Es necesario estar unidos a Cristo.
Carlo decía también "¿de qué le sirve al hombre ganar
mil batallas si luego es incapaz de ganarse a sí
mismo?". Lo podemos pensar respecto al mundo ¿de
qué me sirve ser famoso, por ej., si no logro alcanzar
la Santidad? Pero también el éxito del mundo se nos
puede colar en la vida cristiana cuando queremos
enseñar la Verdad sin amor. Ganar una batalla sin
amor, es perderla.
Por eso es bueno hacer una introspección unidos al
Corazón de Jesús. ¿Cómo estoy anunciando el
Evangelio? Como decía Carlo "¡criticar a la Iglesia
significa criticarnos a nosotros mismos! La Iglesia es la
dispensadora de tesoros para nuestra salvación".
¿Cómo estoy siendo Iglesia? ¿Estoy llevando la
salvación en mis modos de anunciar?
“Encuentra a Dios
y encontrarás el
sentido de tu
vida”.
Es necesario encontrarnos con Dios antes de salir
a anunciar el Evangelio y durante la
evangelización, para no equivocarnos. Hay una
cita del Evangelio que cuenta como San Juan
quiere hacer caer fuego del cielo para consumir al
que pensaba distinto y Jesús lo reprende (Lc. 9,
54-55).
Es necesario ir a la Fuente y permanecer en ella.
Carlo nos enseña a vivir la Eucaristía, a
encontrarnos con Jesús que está tan cerca nuestro,
poder recibirlo a Él es poder recibir todo lo que
necesitamos para ser felices y para emprender
nuestra misión.
El rezo del Santo Rosario, tan amado por los
santos, es otra herramienta para caminar al Cielo
y poder vencer las tentaciones, que en un
apostolado pueden ser vanidad, creernos más que
el otro, imponer la verdad sin amor, y tantas más.
Carlo no alcanzó el Cielo por saber usar internet,
sino por vivir unido a Jesucristo. La parte
cibernética fue una herramienta, la capacidad que
tenía para su edad fue un don de Dios, pero lo que
lo santifica es su corazón unido al de Cristo.
Otra frase suya nos recuerda "después de la
Sagrada Eucaristía, el Rosario es el arma más
poderosa para luchar contra el Diablo". Son
herramientas que tenemos al alcance de nuestras
manos, para vencer las batallas espirituales, la
tentación diaria.
Si Jesús es nuestro Señor, María tiene que volverse
Guardiana de nuestra fe, compañera de camino,
aliada para poder alcanzar la misión y la santidad.
Dios tiene un proyecto para vos, para cada uno de
nosotros y María quiere ayudarnos en nuestros
proyectos. Animémonos a caminar con ella y
aceptar su ayuda maternal.
"Sin Él no puedo
hacer nada".
Nuestro proyecto misionero, como ya dijimos, tiene
que estar unido en esencia a Jesús, porque fuera
de él no podemos hacer nada.
Como también decía Carlo "sólo los que hagan la
voluntad de Dios serán verdaderamente libres" y
añadía "el verdadero discípulo de Jesucristo es
aquel que en todo trata de imitarlo y de hacer la
voluntad de Dios".
La unión con Dios es la que nos lleva a convertir
nuestra vida para que cada vez sea más parecida
a lo que Dios sueña para nosotros. Su Proyecto
con nosotros es lo que nos hace bien en plenitud.
Carlo nos decía "la conversión no es más que
mover la mirada de abajo hacia arriba, basta con
un simple movimiento de los ojos”. Convertirse es
despojarse de todo lo que nos aleja de Dios.
Y lo que nos aleja de Dios es la falta de amor hacia
Él, hacia otros, y hacia nosotros: comunmente llamado
pecado. Como nos lo recuerda Carlo "lo único que
verdaderamente debemos temer es el pecado ".
El camino del misionero, sea digital o no, tiene que ser
ante todo un camino de conversión personal donde
vamos uniéndonos cada día más a Jesús. La misión es
amor a Dios y a los otros, es servicio. Si no nos
despojamos de lo que nos hace pecadores, no
podemos amar a nuestros misionados.
"¿Por qué a los hombres les importa tanto la belleza
de su cuerpo y luego no les importa la belleza de su
alma?" se preguntaba Carlo, y es una pregunta que
llama a la conversión. La conversión, no sólo del
mundo sino del católico, porque el mundo peca a
veces por ignorancia, pero nosotros, conociendo el
amor de Jesús, no podemos dejar de buscar la belleza
interior, la que verdaderamente importa.
Realmente había mucha sabiduría en el corazón de
Carlo cuando decía "la santificación no es un proceso
de suma sino de resta. Menos yo para dejar espacio a
Dios ”.
"Una vida es
verdaderamente hermosa
solo si llegamos a amar a
Dios sobre todo, al
prójimo como a nosotros
mismos".
Jesús nos dejó este mandamiento "amarás a Dios
con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, y al
prójimo como a ti mismo" (Cfr. Mt. 22, 37-39).
La misión que vayas a emprender, en el mundo
digital o en el físico, tiene que comulgar con este
llamado, amar a Dios y amar al prójimo como a ti
mismo. Amarte a vos mismo es buscar tu
conversión. Mientras que la misión tiene que ser
causa de salvación para otros y para vos. Un
verdadero servicio. No olvides que Jesús, antes de
entregarse por amor a vos, te lavó los pies,
entonces "ve y haz tu lo mismo".
En todo, buscá amar a Dios hasta ser todo Suyo,
para que, como decía Carlo, esto se cumpla: "si
Dios posee nuestro corazón, poseeremos el
Infinito".
Encontrarnos con el pecado propio, hacia el prójimo,
hacia nosotros y hacia Dios, no nos tiene que
desanimar, sino llevar enseguida a la Reconciliación.
Al abrazo amoroso del Padre.
El pecado es la forma en la que nos alejamos de Dios,
pero el desánimo es la manera en la que no logramos
volver. Por eso ¡ánimo! Y si en medio de la misión
pecaste, ve pronto a reconciliarte, repara el error de
ser posible, y vuelve a empezar. Como decía Carlo ""la
felicidad es la mirada hacia Dios. La tristeza es la
mirada hacia uno mismo" y "nuestra alma es como un
globo aerostático… Si existiese un pecado mortal, el
alma caería a la tierra y la confesión sería como el
fuego… Es necesario confesarse a menudo".
No olvidemos, en cuánto al amor al prójimo se trata,
que Carlo salía a dar de comer a los más necesitados
¡de su propio plato! Y si bien es el patrono de Internet,
no dejaba de vivir lo físicamente real, lo cual le era
muy importante. Vivamos también nosotros la caridad
"cara a cara". “La vida es un regalo porque mientras
estemos en este planeta podemos incrementar nuestro
nivel de caridad. Cuanto más alto sea, más
disfrutaremos de la Eterna Bienaventuranza de Dios”.
"Lo que verdaderamente nos
hará hermosos a los ojos de
Dios será sólo la forma en que
lo hemos amado y cómo
hemos amado a nuestros
hermanos".
Al principio hablamos de tener un horizonte
misionero que nos conduzca a la Santidad, por ej.:
ser profesor. Esa es una llamada vocacional. Pero
puede que quieras ser un evangelizador digital a
modo de hobby o servicio periódico (como lo hace
la gran mayoría).
Aún así podés ponerte un horizonte misionero
(visión), discernir tu proyecto e incluso soñar a lo
grande, porque no sabés cuán lejos quiere llevarte
Dios.
Si tu visión misionera no está ligada a tu
profesión, de todas formas tenela presente para
no dispersarte eligiendo cosas que no la
construyan. Por ej.: si tu horizonte es hacer el
Evangelio ilustrado una dispersión puede ser "se
me ocurrió hacer un podcast". Lo ideal es apuntar
al horizonte.
La misión es el servicio concreto que hoy podés hacer
y que te lleva al horizonte planeado. Por ej.: ilustrar
algunos dibujos de fe y subirlos a tu red.
Es bueno pensar a quién va dirigida tu misión, por ej.:
no es lo mismo un público infantil que uno adulto.
Según de qué trate el proyecto también puede diferir
un público soltero que uno casado, etc. No olvidemos
que el público es aquel a quien le vamos a lavar los
pies, a servir, a amar. Si nuestra misión estuviera
dirigida a hermanos que están presos, no convendría
empezar diciendo "estás pagando tu culpa", porque
estaríamos revolviendo su pecado en vez de salir a
amarlos para que puedan volver a Dios.
No olvidemos que entar al corazón del hermano tiene
que ser a imitación de Moisés frente a la zarza
ardiendo, cuando Dios le dijo "descalzate porque estás
pisando un suelo sagrado" (Éx. 3, 5). Nuestro prójimo
es sagrado y no podemos andar pisoteándolo, por eso
tenemos que descalzarnos, para sentir mejor el "suelo"
de su corazón.
Elegir un público es elegir la porción de pueblo que
nos toca servir y que disfrutamos porque tiene que ver
con nuestro llamado personal a la misión.
Te ofrezco un kit
para alcanzar la
santidad
Cuando nos proponemos una misión, sobre todo
cuando la discernimos como vocación, no sólo
pensamos en el público al que estará dirigido, sino
que buscamos solucionar una necesidad ajena con
ayuda de Dios. Por ej.: hacer un Evangelio
ilustrado para generar atracción en los jóvenes.
Aludiendo a esto, podemos pensar que Carlo nos
trajo una solución a todos con su "kit de santidad",
que es un conjunto de herramientas para alcanzar
a Dios con mayor facilidad. Por supuesto, él era el
primero en ponerlo en práctica.
Vos también podés pensar qué cosas te acercan
más a Dios y ofrecerlas como camino para la
salvación de los otros. Por ej.: rezar con la Palabra.
El paso de Dios por tu vida es el que se hace
testimonio y pan para alimentar a los demás.
¿Cuál es la solución que ofrecés en Jesús al
mundo? ¿Cómo lo hacés para no ser fotocopia de
otro?
Por si no conocías el kit de santidad de Carlo, te lo dejo:
1) Tienes que quererlo con todo tu corazón y si aún no
lo quieres tienes que pedírselo al Señor con insistencia.
2) Intenta ir a la Santa Misa todos los días y tomar la
Sagrada Comunión.
3) Recuerda rezar el Santo Rosario todos los días.
4) Lee tú mismo todos los días un pasaje de la
Sagrada Escritura.
5) Si puedes hacer unos momentos de Adoración
Eucarística frente al Sagrario donde Jesús está
realmente presente para que veas cómo tu nivel de
santidad aumenta prodigiosamente.
7) Si puedes confesar incluso tus pecados veniales
cada semana.
8) Haz a menudo intenciones y sacrificios al Señor y
Nuestra Señora para ayudar a los demás
9) Pide continuamente ayuda a yu ángel de la
guarda, quien debe convertirse en tu mejor amigo.
Hablaba con sus amigos
de las cosas de Dios, les
explicaba la importancia
de conocerlo y dejarse
alcanzar por Él.
Empezá tu misión con algo pequeño, realizable,
que sepás que está a tu alcance y que, aún así, se
encamine hacia ese horizonte que soñaste. Porque
no sabemos los caminos de Dios, es mejor ofrecer
lo que podemos dar y soñar lo que aún no
podemos. Por ej.: si queremos hacer una radio
católica, mejor empezar mandando audios de
WhatsApp. Entrená de a poco tu misión.
Aunque empecés por algo pequeño, hacé que
funcione. Si querés escribir un libro, podés
empezar por un blog, es funcional. Si simplemente
dejás escritos en tus stories, es probable que se
terminen perdiendo.
Animate al feedback, a recibir opiniones ajenas,
confrontá tu proyecto con la realidad. Así vas a
poder ver con claridad qué funciona y qué no.
No tengás miedo. Ni al fracaso, a defender tu
proyecto con amor. Ni tampoco a reconocer los
errores y volver atrás. No te desanimés, no des lugar
a la tentación, recordá lo que decía Carlo "la
felicidad es mirar hacia Dios. La tristeza es mirar
hacia uno mismo". Si el proyecto es querido por Dios,
va a salir adelante. ¡Ánimo! A veces hay que
retroceder un poco o empezar de nuevo para
avanzar.
Como ya dijimos, animate a recibir opiniones y
discerní qué cosas de lo que te dicen vienen de Dios
y cuáles no. A veces nos exhortan con justa razón y
otras veces están hablando de sus propios miedos o
fracasos, si es así rezá por ellos.
Animate, si va con el horizonte de tu proyecto, a
generar comunidad. Apasionate con lo que te gusta,
formate, documentá lo que te pueda servir para
evangelizar, creá soluciones a partir de lo
documentado y ofrecelas. Buscá en tu propia historia
de salvación, ahí vas a tener mucho material para
dar (sin caer en la vanidad o en la auto referencia).
Salí a servir a los demás y comprobá si les sirvió lo
que les diste.
“Estar siempre
unido a Jesús, ese
es mi proyecto de
vida".
Ante todo recordá que nuestro primer proyecto
tiene que ser estar unido a Jesús. Cuando empecés
la carrera no te olvidés de frenar, detenerte, mirar
con amor al prójimo. Necesitamos recurrir a Él
como la Fuente de todo.
"Lo único que tenemos que pedirle a Dios en
oración es el deseo de ser santos" decía Carlo y de
eso se trata. El fin no son las obras ni mucho
menos la fama que podamos obtener por ella, al
contrario, el fin es volverse tan pequeños como un
grano de arena, para que sólo Jesús pueda vernos.
El día del encuentro con Dios cara a cara no nos
van a preguntar cuantas webs hicimos o cuántos
mensajes mandamos. Nuestro Padre nos va a
preguntar "¿amaste?". En esto se cumple que
"seremos juzgados en el amor".
Nuestros proyectos tiene que tener la caridad del
Evangelio, buscar la salvación del otro, servirlos,
entregarnos por amor como lo hizo Jesús y buscar
tener sus mismos sentimientos. Él que le dijo a Pedro
"envaina tu espada" cuando lo estaban metiendo
preso, no busca que nuestra lengua hiera a nadie,
nuestros modos. Es necesario que permanezcamos
unidos a Jesús para que nuestro proyecto de misión
sea Su Proyecto, para que ser un influencer de Dios
no se vuelva influenciar a la gente según nuestra
naturaleza herida por el pecado. Ser apóstol es
correrse uno para dejar pasar a Dios, sea a través
de internet o cara a cara.
Nuestra misión tiene que ser testimonio del paso de
Dios en nuestras vidas. Ser testigos de aquello que
nos ayudó y ofrecerlo a otros. Ser a imagen del Buen
Pastor, que "pasó haciendo el bien" (Hech. 10, 38) e
influyó sin buscar ser una estrella. Pidamos a Dios
ser sencillos y humildes de corazón. Pidamos la
gracia de aprender a lavar los pies y amar hasta
dar la vida.
Animate a empezar, orando y discirniendo, buscando
tu Horizonte Misionero y tu Misión diaria. Animate a
ser santo en lo que te toca.
“La Virgen María
es la única mujer
en mi vida”.
Hablamos antes, un poco de María, pero no
quería dejar de recordarte que, cuando Jesús
empezó su vida pública (su apostolado, su misión),
fue ella quién lo animó contándole el problema
que había "no tienen vino" (Jn. 2, 1-12). Que sea
ella también la que nos muestre que necesidades
tienen los hermanos para salirles al encuentro.
Que sea ella la que interceda para que Jesús
transforme en Buen Vino todo lo que es agua en
nosotros.
El vino es signo de la alegría, de la fiesta, y por
supuesto de la entrega en la cruz y la Sangre de
nuestro Señor Jesús. Qué por María, Jesús cambie
nuestra agua en entrega de amor.
No le neguemos a los demás nuestros dones, que
también son Buen Vino, pongámonos al servicio de
los otros. Recordemos que "no nos predicamos a
nosotros sino a Cristo y somos servidores de los
hermanos por amor a Jesús" (Cfr. 2 Cor. 4,5)
A imitación de María: mantengamos viva la oración
personal, que es diálogo con Dios (diálogo es hablar
y escuchar, no sólo hablar); permanezcamos fieles en
la adversidad (no ser "hoy sí, mañana no");
confiemos en Dios más allá de la circunstancia (la
dificultad del hoy). Dígamosle que sí a Jesús a través
de María, que es Guardiana de nuestros proyectos.
Animémonos a recorrer el camino con ella.
Acordate de hacer proceso y no tomar decisiones
apresuradas, aunque eso te haga parecer que no
hay cambios (en realidad no hay cambios bruscos y
eso es bueno). Si dudás de todo lo que hacés, esa es
la forma que tiene el enemigo de alejarte del plan
de Dios, sé fuerte en Jesús y no creás que sos un
impostor ¡Dios te soñó santo!
Que no te gane la ansiedad, empezá de a poco, sin
pausa, pero sin apresurarte, No quemés vínculos ni
agotés a la gente en las redes, buscá los tiempos
justos. Dios te dio un don y te va a dar la fuerza
para usarlo, sé fiel, perseverá y vas a llega a la
Meta. Y nunca busqués el aplauso humano, sino el
amor de Dios. El proyecto de Dios está sembrado en
tu corazón.
"No temas, porque con la
Encarnación de Jesús, la
muerte se vuelve vida y no hay
necesidad de escapar: en la
vida eterna nos espera algo
extraordinario".
Algún día ya no estaremos en este mundo y hay
que aceptarlo, pero podemos dejar un legado, que
no es fama ni gloria del mundo, sino el paso de
Dios en nuestras vidas. Así como Carlo lo hizo,
todos somos llamados a hacerlo. A mí, en lo
personal, me gusta decir que podemos ser como
pan para compartir con el otro, el paso de Dios en
nuestra vida se puede hacer alimento para los
demás. ¿Qué legado queremos dejar en este
mundo? No tengas miedo a pensarlo, al fin y al
cabo, nuestro Horizonte no está en esta tierra.
Recordá que para ser más parecido a Jesús y
poder servirlo en los hermanos, es bueno recibirlo
en la Eucaristía, la que Carlo llamaba "mi
autopista al Cielo", y añadía que somos
afortunados de tenerlo en cada misa y, en ese
sentido "Jerusalén está a la vuelta de la esquina".
"Cuanto más recibamos la Eucaristía, más nos
haremos semejantes a Jesús, de modo que en la
tierra tendremos un anticipo del Cielo" decía
también Carlo ¡y cuánta verdad hay en esto! Hasta
podemos rezar en cada Comunión "que Tu Cuerpo y
Tu Sangre se mezclen con mi cuerpo y mi sangre
para ser cada día más parecido a Vos".
Últimos consejos, querido influencer, querido
hermano: ofrecé lo que te cueste este proyecto (y
cualquier sufrimiento) por amor a otros, en especial
al Papa y a la Iglesia, uníte a la cruz de Jesús para
la conversión del mundo. Animate a decir con Carlo
<<Hay gente que sufre mucho más que yo”. “Ofrezco
todo el sufrimiento que tendré que padecer por el
Señor, por el Papa y por la Iglesia”>>.
Y que, al final de nuestros días podamos decir como
Carlo “estoy feliz de morir, porque he vivido mi vida
sin desperdiciar un minuto en las cosas que no
agradan a Dios”.
Panzitta, Alvaro Vos también podés ser un influencer de
Dios : tras las huellas de Carlo Acutis / Alvaro Panzitta. - 1a
ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Valores, 2020.
Libro digital, PDF Archivo Digital: descarga ISBN 978-987-
47867-0-8 1. Misiones Cristianas. 2. Iglesia Católica. I. Título.
CDD 266.0092
GRACIAS CARLO
POR TU COMPAÑÍA AL
ESCRIBIR ESTE LIBRO, CON
FRATERNAL CARIÑO.
Espacio San José Álvaro Panzitta
"Un libro que va tras la
huella de Carlo Acutis
para que nos animemos a
ser santos y proyectar
una misión personal,
tenga que ver con
nuestra profesión o sea
un servicio a los demás.
Te ofrezco varios tips que te pueden ayudar a
orientar tu proyecto (digital o no) hacia un
horizonte.
Anteponiendo la caridad ante toda búsqueda de
ser influencer en la vida de los demás.
"No por amor propio sino para gloria de Dios "
(Cfr. Carlo Acutis).
Espacio San José