La complejidad y la masividad de las violaciones de derechos humanos,
muchas veces referidas a los derechos económicos, sociales y culturales,
pero también a los de primera generación, hacen que con frecuencia una
sentencia tradicional no sea idónea para superar la situación de vulneración
de derechos.
ANTECEDENTES GRINGOS:
Debido proceso instrumental y debido proceso sustantivo.
Problemas de poder institucionales y la acción de los organismos del
estado sobre los individuos.
El juez debe inmiscuirse en los casos que le son entregados, lleva una
carga de de deber ser y hacer.
Las sentencias son instrumentos que tienen una serie de problemas por
un lado al tratar los debidos procesos y por el otro en cuestión de deber
frente a posiciones contrapuestas de la limitación e intervención del
Estado. Además, tienen un poder limitado y no siempre efectivo frente a
sus pronunciamientos en los problemas que quieren tratar.
LOS CASOS COLOMBIANOS:
El peso de las sentencias para procurar y defender los derechos de los
ciudadanos hacen que las sentencias sean afiladas: por un lado pueden
favorecer el ejercicio democrático y salvaguardar los derechos de los
ciudadanos, por el otro, pueden sobrecargar el sistema judicial,
repuestas menos efectivas y politización de la justicia al judicializar la
política.
Sentencia 153 de 1998
Las sentencias estructurales en Colombia, influenciadas por el modelo
judicial estadounidense, se han convertido en un mecanismo crucial
para abordar violaciones sistemáticas de derechos humanos. A través de
tres casos emblemáticos - Sentencia 153/98 sobre hacinamiento
carcelario, Sentencia 606/98 sobre salud de reclusos y Sentencia 25/04
sobre población desplazada -, el Tribunal Constitucional ha intervenido
en políticas públicas para garantizar el respeto a los derechos
fundamentales.
Estas sentencias abordan problemas arraigados, como el hacinamiento
en prisiones, la atención médica a reclusos y el desplazamiento por el
conflicto armado. El Tribunal ha emitido órdenes específicas a diversas
autoridades, exigiendo acciones concretas para corregir las violaciones
constitucionales.
Sin embargo, surgen interrogantes sobre su eficacia a largo plazo y su
capacidad para influir en políticas públicas complejas. La
implementación de estas sentencias puede verse obstaculizada por
limitaciones presupuestales y desafíos logísticos. Además, se cuestiona
hasta qué punto un órgano judicial puede intervenir efectivamente en la
formulación y ejecución de políticas públicas.
En resumen, mientras las sentencias estructurales colombianas
representan un paso significativo hacia la protección de los derechos
humanos, su impacto a largo plazo y su alcance en la transformación de
políticas públicas requieren un análisis continuo y crítico.
Las tres sentencias mencionadas ilustran la relevancia y el impacto de las sentencias
estructurales en Colombia:
1. Sentencia 153/98 (Hacinamiento Carcelario): Esta sentencia aborda el problema
del hacinamiento en las cárceles colombianas. El Tribunal Constitucional reconoció
que el hacinamiento carcelario violaba los derechos fundamentales de los reclusos
al impedirles acceder a condiciones mínimas de vida digna y al desvirtuar los fines
de la rehabilitación penal. Emitió órdenes específicas para diversas autoridades,
exigiendo la elaboración de planes de construcción y remodelación carcelaria, así
como la suspensión de contratos que no contribuyeran a mejorar las condiciones de
reclusión. Esta sentencia puso de relieve el fracaso del sistema penitenciario y
obligó al Estado a tomar medidas concretas para remediar la situación.
2. Sentencia 606/98 (Salud de Reclusos): En esta sentencia, el Tribunal abordó la
deficiente atención médica en las cárceles, declarando que el Estado tenía la
responsabilidad integral de garantizar la salud de los reclusos. Ordenó medidas
urgentes para proporcionar atención médica adecuada, incluyendo exámenes y
tratamientos necesarios, así como la implementación de un sistema de seguridad
social en salud para los reclusos. Esta sentencia destacó la obligación del Estado de
proteger la salud de los individuos privados de libertad y de garantizar su acceso a
servicios médicos adecuados, independientemente de su condición carcelaria.
3. Sentencia 25/04 (Población Desplazada por el Conflicto Armado): Esta
sentencia abordó la situación de la población desplazada por el conflicto armado en
Colombia. Reconociendo la extrema vulnerabilidad de esta población, el Tribunal
permitió que las asociaciones de desplazados actuasen como agentes oficiosos en la
presentación de acciones de tutela para proteger sus derechos. Además, ordenó al
Estado adoptar medidas para superar el estado de cosas inconstitucional, incluyendo
la implementación de políticas y programas para garantizar los derechos de la
población desplazada y la asignación de recursos necesarios para su protección. Esta
sentencia subrayó la responsabilidad del Estado de proteger a los grupos más
vulnerables y de abordar las causas estructurales del desplazamiento forzado.
En conjunto, estas sentencias ejemplifican el papel activo del Tribunal Constitucional en la
protección de los derechos humanos y su capacidad para influir en políticas públicas para
abordar problemas sistémicos en la sociedad colombiana.
APARTADO DE URUGUAY
La Sentencia 103/007, dictada en 2007 por la jueza Graciela Barcelona,
abordó la situación de los niños en situación de calle en Uruguay,
adoptando medidas para eliminar este problema. Esta sentencia,
aunque no fue apelada por el Estado, refleja un enfoque similar al de las
sentencias estructurales, con órdenes complejas y simples para resolver
el problema de raíz.
Posteriormente, en 2009, los abogados Gustavo Salle y Ramiro Chimuris
interpusieron una acción de amparo contra el Estado debido a las
violaciones de derechos humanos en las cárceles uruguayas. La jueza
Cristina Cabrera, en primera instancia, accedió parcialmente al amparo,
reconociendo la legitimación de los promotores y constatando graves
violaciones de derechos humanos en las cárceles. Sin embargo, esta
sentencia fue revocada en segunda instancia por el Tribunal de
Apelaciones en lo Civil de Tercer Turno, argumentando que el amparo no
era la vía idónea para resolver el problema carcelario y que existían
otras medidas gubernamentales más adecuadas.
La revocación de la sentencia de primera instancia generó críticas
debido a la restricción en la legitimación activa y a la percepción de que
el amparo no era la vía idónea para abordar las violaciones de derechos
humanos en las cárceles. Además, se cuestionó la falta de
establecimiento de un sistema de fiscalización o supervisión para
garantizar el cumplimiento de las medidas adoptadas.
En resumen, la sentencia inicial reflejó un enfoque similar al de las
sentencias estructurales, pero la revocación en segunda instancia
generó controversia debido a la interpretación restrictiva de la
legitimación activa y la percepción de que el amparo no era la vía
adecuada para abordar problemas estructurales en el sistema
carcelario.
Los problemas que genera el anterior
El texto aborda una serie de problemas derivados de la incapacidad del
Estado para abordar adecuadamente las violaciones de derechos
humanos, así como las dificultades en la protección judicial de estos
derechos. Algunos de los problemas que se identifican incluyen:
1. Incapacidad del Estado: El Estado no siempre puede
proporcionar respuestas adecuadas a través de sus funciones
legislativas y administrativas, lo que lleva a una creciente
demanda ante el Poder Judicial para la protección de los derechos
violados.
2. Limitaciones de las sentencias tradicionales: Las sentencias
tradicionales a menudo no son suficientes para abordar la
violación de derechos humanos de manera efectiva.
3. Rol del juez y de la justicia: Se plantea el problema del rol del
juez y de la propia justicia en la protección de los derechos
humanos, así como la cuestión de las decisiones políticas que
están fuera de la función jurisdiccional.
4. Distribución de competencias: Existen dificultades
relacionadas con la distribución de competencias y su incidencia
cuando se trata de violaciones de derechos humanos.
5. Discrecionalidad y control jurisdiccional: Se discute el tema
de la discrecionalidad en la toma de decisiones por parte de las
autoridades administrativas y legislativas, y cómo esto afecta al
control jurisdiccional.
6. Soluciones judiciales: Se exploran diversas soluciones judiciales
para abordar las violaciones de derechos humanos, incluidas las
sentencias estructurales y otras medidas que pueden ser
necesarias para proteger los derechos en juego.
7. Recursos escasos: Se reconoce que las soluciones judiciales,
como las sentencias estructurales, pueden chocar con la realidad
de los recursos escasos del Estado, lo que plantea desafíos
adicionales para garantizar la protección efectiva de los derechos
humanos.
En resumen, el texto destaca la complejidad y los desafíos inherentes a
la protección judicial de los derechos humanos, así como la necesidad de
abordar estas cuestiones de manera integral y equitativa dentro del
marco del Estado de derecho.