1 CONTENIDO
1 Contenido................................................................................................................................... 1
2 Qué hacer psicológicamente frente el cáncer de mama en mujeres ............................... 2
2.1 Introducción ....................................................................................................................... 2
2.2 Revisión de la Literatura .................................................................................................. 4
2.3 Conceptos Fundamentales ........................................................................................... 13
2.4 la propuesta de intervención ......................................................................................... 15
2.5 Procedimiento de aplicación. ........................................................................................ 18
2.5.1 Identificar áreas problemáticas. ........................................................................... 18
2.5.2 Descripción del proceso. ....................................................................................... 18
2.5.3 Instale el sensor...................................................................................................... 18
2.5.4 Planificación regional. ............................................................................................ 18
2.5.5 Instalación de sensores. ........................................................................................ 18
2.5.6 Memoria. .................................................................................................................. 19
2.5.7 Hechos instantáneos. ............................................................................................ 19
2.5.8 Configuración. ......................................................................................................... 19
2.5.9 Entrenamiento de recuperación. .......................................................................... 19
2.5.10 Relajación. ............................................................................................................... 19
2.5.11 Respiración profunda. ............................................................................................ 19
2.5.12 Para recordar. ......................................................................................................... 20
2.5.13 Siga las instrucciones. ........................................................................................... 20
2.5.14 Ejercicios de simulación. ....................................................................................... 20
2.5.15 Desarrollo de habilidades. ..................................................................................... 20
2.5.16 Seguimiento y control. ........................................................................................... 20
2.5.17 Practica en casa. .................................................................................................... 20
2.5.18 Evaluación de progreso. ........................................................................................ 20
2.6 Beneficios. ....................................................................................................................... 21
2.6.1 Dormir mejor. ........................................................................................................... 21
2.6.2 Reducir el estrés. .................................................................................................... 21
2.6.3 Mejorar la autoestima. ........................................................................................... 21
3 Referencias ............................................................................................................................. 22
2 QUÉ HACER PSICOLÓGICAMENTE FRENTE EL CÁNCER
DE MAMA EN MUJERES
2.1 INTRODUCCIÓN
El presente, es una revisión de los aspectos más relevantes en la dimensión
biológica, emocional y social que se enfrenta un paciente que padece la patología
de cáncer de mama. Ante esto se realiza una propuesta de intervención, desde la
perspectiva del biofeedback que contribuya a reducir los niveles de estrés que este
padecimiento genera en el paciente.
El cáncer de mama es una enfermedad que ocurre cuando las células de la mama
cambian y comienzan a crecer sin control, formando tumores peligrosos. Si no se
detecta y trata a tiempo, estas células cancerosas pueden propagarse a otras partes
del cuerpo, lo que pone en peligro la vida. Inicialmente, el cáncer de mama se
desarrolla en las glándulas mamarias, específicamente en los finos vasos
sanguíneos que transportan la leche desde los lóbulos mamarios hasta la mama.
En su etapa inicial, conocida como carcinoma in situ o etapa 0, el tumor no ha
invadido otros tejidos y puede detectarse fácilmente mediante pruebas
inmunológicas. Sin embargo, al avanzar, el cáncer puede propagarse y causar
metástasis, afectando otros tejidos y aumentando el riesgo de mortalidad.
Además de su impacto físico, el cáncer de mama afecta profundamente a la
identidad, el autoconcepto y la autoestima debido a los cambios en la imagen
corporal que genera. Esto puede repercutir en ámbitos sociales, maternales y
sexuales, dando lugar a emociones como ansiedad, incertidumbre, miedo o
depresión, y afectando las relaciones sociales y familiares. Estas repercusiones
subrayan la necesidad de un enfoque integral que considere tanto los aspectos
médicos como los psicológicos y sociales.
La Psicología de la Salud, centrada en cómo los factores psicológicos, conductuales
y sociales influyen en la salud y la enfermedad, ofrece una perspectiva única para
comprender y abordar el cáncer de mama. El enfoque biopsicosocial, que integra
dimensiones biológicas, psicológicas y sociales, ha ganado relevancia en la
investigación y tratamiento de enfermedades crónicas como esta. Este modelo
permite explorar cómo los factores psicológicos pueden influir en el desarrollo,
tratamiento y supervivencia del cáncer de mama, proporcionando una visión más
amplia y humana de la enfermedad. El cáncer de mama afecta a millones de
mujeres en todo el mundo y constituye un desafío tanto médico como humano. En
2022, se diagnosticaron aproximadamente 2.3 millones de casos, y 670,000
mujeres fallecieron por esta causa https://www.who.int/es/news-room/fact-
sheets/detail/breast-cancer 13 de marzo 2024.
Lo más preocupante es que cerca del 50% de los casos se presentan en mujeres
sin factores de riesgo identificables, como antecedentes familiares o exposición a
carcinógenos, lo que convierte a esta enfermedad en una amenaza silenciosa para
todas las mujeres, independientemente de su estilo de vida o genética (World Health
Organization, s. f.; International Agency for Research on Cancer, s. f.).
En los países con altos índices de desarrollo humano, una de cada 12 mujeres será
diagnosticada con cáncer de mama en algún momento de su vida, pero gracias a la
detección temprana y los avances médicos, solo una de cada 71 fallece por esta
causa. En contraste, en naciones con menor desarrollo, aunque el riesgo de
diagnóstico es menor (una de cada 27), la tasa de mortalidad es más alta: una de
cada 48 mujeres diagnosticadas pierde la vida. Estas cifras reflejan las
desigualdades en el acceso a diagnóstico y tratamiento oportunos (World Health
Organization, s. f.). Estas estadísticas no solo invitan a reflexionar sobre la
dimensión médica de la enfermedad, sino también sobre su impacto emocional y
social. Abordar el cáncer de mama no se trata únicamente de salvar vidas, sino
también de preservar la calidad de vida de las pacientes y sus familias. Esto implica
brindar esperanza y apoyo en cada etapa del proceso. La educación, la empatía y
el compromiso colectivo son esenciales para transformar estas cifras en historias
de superación y resiliencia.
2.2 REVISIÓN DE LA LITERATURA
El cáncer de mama ha sido objeto de una intensa investigación, explorado desde
diversos ángulos con el objetivo de comprender sus orígenes, evolución y
tratamiento. Los marcos teóricos y la investigación empírica han acentuado la
influencia fundamental de las variables psicológicas en esta enfermedad,
complementando los elementos biológicos y sociales. El cáncer de mama afecta
gravemente la salud y puede causar la muerte en muchas mujeres alrededor del
mundo. 'Según la OMS, la cifra anual supera los 2,3 millones, lo que lo convierte en
la neoplasia mamaria líder en mujeres.' Aunque los avances en el diagnóstico
precoz y los tratamientos han mejorado considerablemente las tasas de
supervivencia, la influencia de esta enfermedad se extiende mucho más allá de lo
físico, afectando el bienestar psicológico, social y emocional de quienes la padecen.
Dentro de este marco, los modelos psicológicos y los paradigmas biopsicosociales
han sido esenciales para comprender y abordar el cáncer de mama desde una
perspectiva más integral.
La Teoría de la Regulación de la Emoción de Lazarus y Folkman (1984) postula que
es el proceso de evaluación y valoración que las personas realizan durante
situaciones estresantes lo que moldea sus sentimientos y acciones posteriores. En
el caso del cáncer de mama, este modelo aclara por qué el diagnóstico puede verse
como una amenaza para la vida, el autoconcepto y la compostura emocional.
El cáncer de mama suele hacer que la gente se sienta muy emocional, preocupada
y confundida. La principal evaluación realizada por la persona evalúa la importancia
del diagnóstico para su salud, mientras que la evaluación adicional examina las
opciones para afrontar esta nueva situación (Lazarus & Folkman, 1984). Una mujer
que interpreta su pronóstico como un peligro inevitable podría sufrir un estrés
intenso, mientras que otra que se ve a sí misma equipada para afrontar la
enfermedad podría mostrar más resistencia.
Se han encontrado diversas investigaciones que indican que la tensión que
acompaña al diagnóstico y el manejo del cáncer de mama puede influir
sustancialmente en el bienestar físico y emocional de las personas afectadas. El
estrés crónico puede debilitar el sistema inmunológico y puede acelerar el
empeoramiento de la enfermedad, según los investigadores Fawzy y sus colegas
en 1993. Muchos pacientes se sienten más ansiosos porque no saben cómo tratar
su problema, les preocupa que pueda volver a ocurrir y se preocupan por los
cambios físicos, como la extirpación de una parte de su cuerpo. El estudio de
Andersen (1994) muestra que las terapias para reducir el estrés pueden mejorar la
salud emocional y también ayudar a seguir los consejos del médico. La depresión
es una afección mental común en pacientes con cáncer de mama, particularmente
durante sus etapas más graves. Los ajustes en la autopercepción, la disminución
de las capacidades corporales y el miedo a la mortalidad son elementos que facilitan
la aparición de signos depresivos (Bandura, 1997). A las pacientes les resulta útil
tener formas de lidiar con las dificultades que conlleva el cáncer. Folkman (1984)
descubrió dos formas principales de lidiar con el estrés: centrada en el problema,
dirigida a abordar la situación causante, y centrada en la emoción, centrada en
manejar los sentimientos derivados del estrés. La utilidad de cada metodología
puede variar según la situación y los recursos disponibles.
Por otro lado, el modelo biopsicosocial de Engel (1977) ha sido fundamental para
dilucidar la interacción entre las influencias biológicas, psicológicas y sociales en la
aparición y el desarrollo del cáncer. Este método permite percibir las afecciones de
salud no solo como una complicación médica, sino también como una situación
humana multifacética que influye en diversos aspectos de la vida. Además, la
amplia aplicación de la terapia cognitivo-conductual (TCC) ha demostrado eficacia
para ayudar a las personas a manejar el estrés, la ansiedad y otras emociones
relacionadas con la enfermedad, facilitando la adaptación mental al diagnóstico y al
tratamiento (Antoni et al., 2006).
Entre las técnicas utilizadas en la TCC se incluyen:
a) Reestructuración cognitiva que ayuda a identificar y desafiar pensamientos
negativos relacionados con el diagnóstico y el tratamiento.
b) Técnicas de relajación para reducir la activación fisiológica asociada con el
estrés.
c) Entrenamiento en resolución de problemas para mejorar la capacidad de las
pacientes para manejar desafíos cotidianos relacionados con su tratamiento.
Los factores psicológicos que afectan la aparición, el curso y la supervisión del
cáncer de mama constituyen un área clave, destacando la interacción sustancial
entre el estado mental y el físico en el desarrollo de esta enfermedad. Estudios como
los de Fawzy et al. (1993) y Andersen et al. (1994) demuestra que el estrés
duradero, la ansiedad y los trastornos depresivos afectan negativamente tanto el
bienestar mental como las funciones corporales de las personas. Esta influencia
perjudicial puede modificar la respuesta inmunitaria y endocrina, debilitando la
capacidad del organismo para combatir la malignidad e influyendo en la potencia de
las intervenciones terapéuticas.
La tensión persistente, por ejemplo, está relacionada con niveles elevados de
cortisol y hormonas del estrés similares, que, en exceso, pueden desactivar la
defensa inmunitaria y fomentar un entorno propicio para la expansión neoplásica.
La aprensión, por otro lado, puede dificultar el cumplimiento del tratamiento al
fomentar la evasión o una deficiencia en el cumplimiento de las recomendaciones
del médico. La depresión, como afección distinta, puede provocar una disminución
en las acciones de cuidado proactivo, como los hábitos alimenticios nutritivos, la
actividad física y las actividades de bienestar mental. Se debe prestar atención al
bienestar emocional y mental durante el proceso de tratamiento.
Bandura (1997) destaca la importancia de las creencias en la propia capacidad, es
decir, la confianza que las pacientes tienen para afrontar las dificultades del cáncer
de mama. La creencia que una persona tiene sobre su capacidad para tener éxito
(autoeficacia) impacta directamente en si sigue las pautas del tratamiento y elige
sus estrategias de respuesta. Una persona con confianza en vencer su cáncer debe
participar en la terapia, ser proactiva en la búsqueda de conocimiento, tomar
decisiones bien informadas y mantener una postura tenaz ante las dificultades. Una
pequeña creencia en la propia capacidad puede resultar en sentimientos de
impotencia, soledad y desesperación, impactando tanto en el bienestar físico como
emocional.
Igual que otras cosas, la percepción del riesgo influye mucho en cómo las pacientes
piensan sobre la enfermedad que tienen y qué deciden hacer al respecto. Una
comprensión equilibrada influye en que las pacientes se adhieran a las terapias
prescritas y adopten hábitos beneficiosos, mientras que un juicio incorrecto,
subestimando o exagerando el peligro, promueve acciones ineficientes. Este
método podría facilitar que las pacientes construyan una perspectiva más realista y
favorable hacia su enfermedad, reforzando su resiliencia para afrontar sus desafíos.
Los modelos recientes apoyan una estrategia holística que reconoce la interacción
entre los elementos biológicos, mentales y sociales en el tratamiento del cáncer de
mama. Ciertas construcciones de IA se basan en la premisa de que las neoplasias,
además de dirigirse a los tejidos somáticos, también afectan la personalidad del
paciente, sus conexiones interpersonales y su satisfacción existencial. Así que,
cuidar mejor, no solo la enfermedad, sino también los sentimientos y las amistades
es muy importante.
Un método integral que incluye técnicas cognitivo-conductuales ayuda a las
pacientes con cáncer de mama a afrontar el estrés, la ansiedad y la tristeza. Estos
tratamientos podrían ayudar a alguien a corregir patrones de pensamiento
negativos, mejorar la gestión de problemas y buscar apoyo en su entorno. Además,
la participación en grupos de apoyo reduce la soledad, fomenta el intercambio de
experiencias y promueve la conexión comunitaria, crucial para la salud mental.
Por otro lado, la atención centrada en la persona y en la empatía es crucial en este
enfoque. Prestar atención activa a las pacientes, validar sus sentimientos y ofrecer
una guía clara y comprensible fortalecerá la relación médico-paciente y animará a
las mujeres a participar activamente en su proceso de recuperación. Este tipo de
atención no solo mejora el cumplimiento del tratamiento, sino que también aumenta
su autoestima y su capacidad de autogestión durante un período de vulnerabilidad.
La combinación de métodos médicos y estrategias psicológicas dentro de un
modelo biopsicosocial facilita un tratamiento integral de la enfermedad, mejorando
tanto la curación física como la salud emocional., como profesora de inglés, la frase
simplificada podría ser: "Este método no solo previene daños, sino que también
transforma momentos dolorosos en historias de fortaleza y superación". Centrando
a las pacientes en el enfoque de la atención, se confirma la importancia de una
práctica humanizada, que honra tanto la sanación física como espiritual.
La relación médico-paciente trasciende una mera interacción técnica o
transaccional. Es una conexión humana que puede tener un impacto sustancial en
la evolución de una neoplasia maligna, particularmente en casos de carcinoma
mamario. Muchas mujeres se enfrentan no solo a un problema de salud, sino
también a un desafío emocional y vital difícil tras el diagnóstico. En este contexto,
una atención compasiva y centrada en la paciente es un pilar fundamental para su
salud integral.
La cualidad esencial para esta conexión es la capacidad de escucha atenta. Más
allá de los síntomas clínicos, cada persona lleva consigo una gama de sentimientos,
preocupaciones y experiencias vitales que deben ser escuchadas y validadas.
Escuchando activamente, mostrando una preocupación genuina y respondiendo
con compasión, el médico fomenta un vínculo de confianza que puede convertir los
encuentros médicos en entornos seguros y acogedores. Comprobar si una paciente
se siente bien implica reconocer su tristeza, sus miedos y sus sueños sin
menospreciarla o apresurarse a resolver las cosas inmediatamente. Este
reconocimiento refuerza profundamente: aumenta la autoestima de la paciente y
consolida su capacidad para afrontar los obstáculos futuros.
Una mujer a la que se le ha extirpado una glándula mamaria a menudo experimenta
la sensación de verse confrontada con su sentido de autoidentificación y feminidad.
En este escenario, un médico compasivo solo manejará los elementos quirúrgicos,
discutirá las emociones relacionadas con el procedimiento y sugerirá ayudas como
la reconstrucción mamaria o unirse a grupos de ayuda. Esta forma de tratamiento
holístico refuerza el concepto en el paciente de que su valor se extiende más allá
de lo físico y que su estado emocional tiene la misma importancia.
Transformar e incorporar el concepto 'La percepción y adherencia al tratamiento
pueden verse afectadas por diversos factores. El enfoque principal debe ser
reformular la oración de manera que mantenga su significado original. Oración: "Los
pacientes que se sienten comprendidos y apoyados por sus médicos
probablemente sean más dóciles y comunicativos cuando se trata: esto mejora la
calidad del tratamiento y disminuye la tensión asociada a la enfermedad.
Este enfoque anima a los pacientes a encontrar esperanza y coraje en tiempos
difíciles. El cáncer de mama a menudo cambia la perspectiva de vida de una mujer,
haciéndola reevaluar temas importantes de la vida, apreciar el apoyo familiar y
descubrir fortalezas personales previamente desconocidas. Cuando un médico se
convierte en un asociado empático, ayuda al paciente no sólo a soportar la
enfermedad, sino también a cultivar la resiliencia y el autodesarrollo.
Un vínculo médico-paciente rico en simpatía y compasión se esfuerza por sanar
algo más que el cuerpo físico. Su objetivo también es nutrir el espíritu. La forma en
que los proveedores de atención médica interactúan con los pacientes puede ser
tan influyente como los tratamientos médicos, a pesar de la compleja naturaleza de
la lucha contra el cáncer de mama. Este enfoque de atención, centrado en la
individualidad y la esencia humana, fomenta un entorno donde las mujeres pueden
descubrir el aliento, la resiliencia y el optimismo en medio de las fases más difíciles
de su existencia.
Para simplificar el texto: hubo un gran momento en el que la gente encontró que los
genes BRCA1 y BRCA2 estaban relacionados con el cáncer de mama. El
descubrimiento de los genes BRCA1 y BRCA2 supuso un gran hito en la
investigación del cáncer de mama. Los genes buenos, que ralentizan los tumores,
ayudan a reparar el ADN roto. Los genes modificados que se transmiten de padres
a hijos pueden aumentar las probabilidades de que alguien padezca cáncer de
mama o de ovario. (2003) sugiere que las mujeres portadoras de estas alteraciones
genéticas tienen hasta un 70% de riesgo de padecer cáncer de mama a lo largo de
su vida. Técnicas adicionales como la ecografía y las imágenes con contraste son
instrumentos críticos para este proceso de diagnóstico, ya que permiten la detección
de alteraciones menores en el tejido mamario antes de su descubrimiento táctil u
observable mediante estrategias alternativas.
La resonancia magnética, en particular, ha demostrado ser particularmente potente
entre las mujeres jóvenes o aquellas con mamas compactas, ya que produce
presentaciones más complejas. Es importante encontrar los problemas
rápidamente para que podamos actuar con rapidez y salvar la vida de las personas.
¿Qué pasaría si fuera necesario revisar la estructura de la oración para resaltar el
aspecto de los 'chequeos frecuentes' como punto de énfasis, manteniendo el
significado original y al mismo tiempo centrándose en los beneficios médicos y la
sensación de control? Un método profiláctico alternativo para mujeres portadoras
de mutaciones en Los genes BRCA1 y BRCA2 son la quimio prevención o la
aplicación de fármacos para disminuir la probabilidad de aparición del cáncer. El
tamoxifeno y el raloxifeno son moduladores selectivos comunes de los receptores
de estrógeno.
El tamoxifeno funciona inhibiendo el impacto del estrógeno en el tejido mamario,
reduciendo así el riesgo de cáncer de mama en mujeres con susceptibilidad
hereditaria. Este medicamento es particularmente útil para mujeres
premenopáusicas. Por otro lado, un medicamento como el raloxifeno, aunque
funciona de manera similar, se usa principalmente en mujeres que han pasado por
la menopausia. Se ha demostrado que ambos remedios reducen notablemente la
aparición de cáncer de mama, ofreciendo una opción alternativa y no invasiva para
las personas que se esfuerzan por disminuir sus posibilidades de desarrollar la
enfermedad.
Es fundamental reconocer que la quimio prevención conlleva reacciones adversas,
por lo que el inicio de este tratamiento debe consultarse minuciosamente con un
profesional médico. Los pacientes necesitan saber qué podría suceder y por qué,
para asegurarse de que su decisión se ajuste a lo que son más importantes y a
cómo viven. Las mujeres que deseen reducir drásticamente sus posibilidades de
contraer cáncer pueden considerar someterse a una cirugía preventiva. Esta
estrategia abarca técnicas como la mastectomía profiláctica, que implica la
extirpación preventiva del tejido mamario en previsión de un posible cáncer, y el
ovario histerectomía, que implica la escisión de los ovarios y las trompas de Falopio.
Las investigaciones indican que la mastectomía preventiva puede reducir el riesgo
de cáncer de mama entre un 90% y un 95% en mujeres que albergan anomalías en
los genes BRCA1 y BRCA2. Vuelva a escribir la siguiente oración sustituyendo solo
las palabras, conservando el sentimiento original: Aunque la elección tiene un peso
físico y emocional sustancial, numerosas mujeres experimentan tranquilidad con la
seguridad de que han actuado con decisión para salvaguardar su bienestar.
El tamoxifeno actúa como un escudo, evitando que el estrógeno cause daño al tejido
mamario y reduciendo las posibilidades de contraer cáncer de mama en mujeres
que tienen más probabilidades de padecerlo. Este medicamento funciona mejor en
mujeres que aún no han pasado por la menopausia. El raloxifeno, si bien funciona
de manera similar, lo utilizan principalmente mujeres que han pasado por la
menopausia. Se ha demostrado que estos medicamentos reducen en gran medida
las posibilidades de contraer cáncer de mama, brindando a las personas una forma
segura y no invasiva de protegerse.
Es fundamental recordar que la prevención de la quimioterapia puede tener algunos
efectos secundarios, por lo que es importante hablar con un médico antes de iniciar
este tratamiento. Es importante informar a los pacientes sobre los riesgos y
beneficios potenciales, para que puedan tomar una decisión que se ajuste a sus
necesidades y preferencias. Si desea reducir sus posibilidades de contraer cáncer,
existe una cirugía que realmente puede ayudar. Este método incluye cirugías como
la mastectomía preventiva, en la que se extrae tejido mamario antes de que
aparezcan signos de cáncer, y la salpingooforectomía, que significa extirpar los
ovarios y las trompas de Falopio.
Las investigaciones han descubierto que someterse a una mastectomía profiláctica
puede reducir las posibilidades de contraer cáncer de mama en un sorprendente
90-95 % en mujeres que tienen mutaciones BRCA1 y BRCA2. Tomar la decisión de
someterse a una histerectomía es una decisión difícil, pero puede brindar una
sensación de alivio y empoderamiento al saber que está tomando el control de su
salud.
Es fundamental recordar que la prevención de la quimioterapia puede tener algunos
efectos secundarios, por lo que es importante hablar con un médico antes de iniciar
este tratamiento. Es importante informar a los pacientes sobre los posibles riesgos
y beneficios, para que puedan tomar una decisión que se ajuste a sus necesidades
y preferencias. Si desea reducir sus posibilidades de contraer cáncer, existe una
cirugía que realmente puede ayudar. Este método incluye cirugías como la
mastectomía preventiva, en la que se extrae tejido mamario antes de que aparezcan
signos de cáncer, y la salpingooforectomía, que significa extirpar los ovarios y las
trompas de Falopio.
Trastuzumab, un medicamento especial, fue uno de los primeros tratamientos
elaborados exclusivamente para el cáncer de mama que tiene una determinada
proteína llamada HER2. Este medicamento se adhiere a una proteína especial de
las células cancerosas, impidiéndoles recibir los mensajes que necesitan para
crecer.
1. Cuando se trata de cáncer de mama en etapa temprana, el uso de
trastuzumab adyuvante puede reducir significativamente a la mitad las
posibilidades de que el cáncer regrese.
2. Cuando se usa junto con quimioterapia o medicamentos más nuevos como
pertuzumab, trastuzumab se vuelve aún más poderoso en la lucha contra el
cáncer.
2.3 CONCEPTOS FUNDAMENTALES
Según el modelo biológico de la psicología de la salud, el cáncer de mama no es
sólo una enfermedad física, sino también una enfermedad crónica que afecta el
bienestar emocional y conductual de una persona y, en última instancia, afecta su
calidad de vida en general.
Este enfoque combina lo que sabemos sobre las causas biológicas de la
enfermedad con cómo nuestros pensamientos y sentimientos pueden afectarla. En
el plano biológico, el cáncer de mama se origina a partir de alteraciones genéticas
y moleculares que conducen a la proliferación descontrolada de células en el tejido
mamario. Factores como las mutaciones en genes como BRCA1 y BRCA2, los
desequilibrios hormonales, la exposición a carcinógenos ambientales y el
envejecimiento contribuyen al desarrollo de la enfermedad. Sin embargo, el modelo
biológico reconoce que estas bases fisiológicas no operan en aislamiento, ya que
están moduladas por variables psicológicas y conductuales.
El cáncer de mama comienza cuando hay cambios en nuestros genes y moléculas
que hacen que las células de la mama crezcan sin control. Hay muchas cosas que
pueden causar cáncer de mama, como cambios en nuestros genes, problemas
hormonales, estar cerca de cosas que pueden causar cáncer y envejecer. Pero esta
es la cuestión: el modelo biológico sabe que estas bases fisiológicas no funcionan
solas. También están influenciados por nuestros pensamientos y acciones. Este
modelo muestra que cómo nos sentimos mentalmente, como estar estresados,
ansiosos o tristes, en realidad también puede tener un impacto en nuestros cuerpos.
Tomemos como ejemplo el estrés crónico. Afecta los sistemas inmunológico y
endocrino, que son como las fábricas de hormonas y defensas del cuerpo, lo que
dificulta la lucha contra el cáncer. Cuando los niveles de cortisol son altos, puede
debilitar nuestro sistema inmunológico, causar inflamación e incluso ayudar a que
los tumores crezcan.
Cuando alguien recibe un diagnóstico de cáncer de mama, puede provocar una
serie de reacciones emocionales que pueden dificultarle el cumplimiento de su plan
de tratamiento. Cuando los pacientes se sienten asustados, inseguros o como si no
tuvieran el control, puede resultarles difícil hacer lo que dice el médico o involucrarse
en su propio tratamiento. Como resultado, algunas personas pueden optar por no
seguir su plan de tratamiento o realizar los cambios necesarios en su estilo de vida,
lo que puede afectar su salud de manera negativa.
Cuidar nuestro cuerpo y tomar decisiones saludables es muy importante para
prevenir y controlar el cáncer de mama. Cuidar su cuerpo comiendo sano,
manteniéndose activo y controlando el estrés puede fortalecer su sistema
inmunológico y ayudarlo a combatir las enfermedades. Lee y cols. (2020) dicen que
el ejercicio puede ayudar a reducir la inflamación, fortalecer el corazón y hacerte
sentir más feliz, todos los cuales son importantes para mejorar cuando estás
enfermo. Además, comer muchas frutas, verduras y grasas saludables no solo le
brinda a su cuerpo los nutrientes que necesita, sino que también le ayuda a
mantener un peso saludable, lo que puede reducir su riesgo de cáncer de mama
(Fondo Mundial de Investigación del Cáncer, 2020).
La duración del tratamiento es otro aspecto a tener en cuenta en el manejo eficaz
del cáncer de mama y esta depende, en gran medida, de la motivación de las
pacientes, de su percepción de autoeficacia y de sus habilidades de autogestión. La
autoeficacia o el creer que uno es capaz de manejar las vicisitudes de la vida
(Bandura, 1997) afecta de forma directa a la adherencia al tratamiento, de forma
que si las pacientes piensan que ellas pueden controlar su salud y son
correctamente apoyadas, tienen más chances de ajustarse a dicho tratamiento y,
por tanto, la eficacia del tratamiento se aproxima al 100% de efectividad.
Estas ideas pertenecen a la perspectiva biológica de la psicología de la salud, que
intenta integrar factores biológicos, psicológicos y sociales para explicar los
fenómenos salud-enfermedad-social. Este modelo, fuertemente defendido por
autores como Ribes (2004), opta por no estudiar la experiencia de una enfermedad
grave como el cáncer de mama de una manera diferente, sino adoptar un enfoque
que combine diferentes aspectos de la biología, la psicología y la sociedad.
2.4 LA PROPUESTA DE INTERVENCIÓN
La presente propuesta, es un boceto sobre el quehacer psicológico en la patología
del cáncer de mama. El estrés constituye una respuesta natural del organismo
frente a amenazas percibidas, pero, cuando se torna crónico, se evidencian efectos
adversos muy relevantes en la salud física y psicológica, fundamentalmente en
pacientes con cáncer de mama. La activación continua del eje hipotalámico-
hipofisario-suprarrenal (HPA, por sus siglas en inglés) y del sistema nervioso
simpático producen una prolongada liberación de cortisol y de otras hormonas del
estrés, lo que puede alterar el sistema inmunitario, generar inflamación y afectar la
progresión de la enfermedad (Sapolsky, 2004). Por lo tanto, el manejo del estrés no
solo se posiciona como un abordaje eficaz, sino que también se convierte en una
vertiente del tratamiento del cáncer de mama en el tratamiento integral del paciente.
El abordaje del estrés para pacientes con cáncer de mama engloba las
intervenciones que buscan reducir los síntomas físicos y emocionales que el estrés
produce o con las que prevenimos el bloqueo en la progresión de la enfermedad.
Se establece así una forma de mejorar la calidad de vida en estos pacientes a partir
del uso del biofeedback que se articula en tres ejes: aumentar la conciencia
corporal, promover el autocontrol y reducir la carga del estrés.
En primer lugar, el biofeedback contribuye al desarrollo de la conciencia corporal,
porque permite a los pacientes ver en tiempo real de qué manera el estrés
incrementa la respuesta fisiológica de sus cuerpos. Los sensores que llevan a cabo
el monitoreo de parámetros como la frecuencia cardíaca, la tensión muscular o la
actividad cerebral van conectados a un ordenador que, procesando la información
en tiempo real, permite a los pacientes ver cómo se concretan patrones específicos
de activación en su cuerpo que normalmente no son evidentes. Por ejemplo, es
posible que la persona con elevada ansiedad busque cómo los pensamientos
estresantes contribuyen a aumentar la tensión en el hombro o aceleran su ritmo
cardíaco. Este conocimiento resulta ser la pieza clave para poner en marcha un
cambio consciente de aquellas respuestas.
En segundo lugar, el biofeedback permite a los pacientes ser un poco menos
impotentes mediante el ensayo de un autocontrol de sus respuestas fisiológicas que
no es pasivo. Con la ayuda de un especialista, los pacientes aprenden a usar
técnicas como la respiración diafragmática o ejercicios de visualización para facilitar
la disminución del aumento fisiológico visto en las sesiones. Por ejemplo, el paciente
que presenta palpitaciones antes de una sesión de quimioterapia es capaz de
realizar respiraciones profundas para calmar su sistema nervioso y obtener una
frecuencia cardíaca más estable. Este entrenamiento sirve para el manejo del estrés
en situaciones específicas, pero además proporciona a los pacientes un soporte a
su confianza en su capacidad para manejar sus reacciones.
Finalmente, el biofeedback ayuda al control del estrés y disminuye la carga del
estrés, disminuyendo los efectos del estrés crónico que presenta una prevalencia
muy alta en los pacientes oncológicos como la fatiga, el insomnio y la ansiedad. Así,
los pacientes refieren mejoras en su descanso nocturno, una menor percepción del
dolor y una mayor sensación de bienestar general, lo que no solo se traduce en una
mejora emocional, sino también en la manifestación de una mejora del estado para
poder tolerar los tratamientos médicos y para tener una visión más positiva a lo largo
de su trayectoria de recuperación. En conjunto, estas áreas de intervención hacen
del biofeedback una estrategia eficaz para abordar las necesidades psicológicas y
fisiológicas de las pacientes con cáncer de mama, brindándoles herramientas
prácticas para mejorar su calidad de vida y afrontar su enfermedad con mayor
resiliencia.
La técnica necesita la evaluación de la variabilidad de la frecuencia de contracción
cardíaca (VFC), un índice fundamental de la salud del sistema nervioso autónomo,
así como de la capacidad del cuerpo para hacer frente al estrés. Los sensores
situados en los dedos o en el tórax capturan la variación del ritmo del corazón y la
proyectan en la pantalla. Con esta señal, se persigue enseñar a los pacientes a
regular su frecuencia de contracción cardíaca mediante el uso de otras habilidades,
entre las cuales se informa la respiración diafragmática, que contribuyen a la
activación del sistema nervioso parasimpático, que promueve la relajación y la
recuperación.
Por ejemplo, un paciente que experimenta ansiedad anticipatoria a la llegada de la
quimioterapia puede practicar respiración guiada para conseguir estabilizar su ritmo
cardíaco y disminuir la sensación de estrés. Con la práctica, los pacientes pueden
llegar a incrementar su VFC y aquí la interpretación es claramente positiva, ya que
implica una mayor capacidad resiliente ante la circunstancias físicas y emocionales
relacionadas con el tratamiento. Emplea para ello microfones colocados en partes
del cuerpo muy dispuestas a la tensión como son los hombros, el cuello o la frente,
y yo observo que las cosas son las que son. Ella me indica una actividad eléctrica,
me provoca el hecho de que el sujeto pueda ver ante él su tensión real en tiempo
real. Durante las sesiones, se enseña la relajación conscientemente en los
músculos que yo me acuerde de los ayunos hacía la relajación progresiva o de la
meditación.
Con esta práctica no solo disminuyen los dolores musculares muy frecuentes en los
oncológicos, sino que también pueden mitigar la influencia del estrés en el
organismo (por ejemplo, mi paciente experimenta tensiones cefaleas como
resultado del estrés, y yo le ayudo a relajar los músculos de la frente y los hombros,
de manera que la frecuencia i la intensidad de las mismas se reduce).
El biofeedback de tensión muscular es una técnica que emplea dispositivos
específicos para, a partir de la actividad eléctrica de la zona muscular, ver la tensión
muscular real. Es una técnica muy útil en la medicina oncológica, porque permite a
los pacientes saber cómo manejar y detectar tensiones de gran parte, o del todo,
origen de la ansiedad y el estrés asociados a su diagnóstico y tratamiento.
La finalidad de la intervención es, por lo tanto, que los pacientes aprendan a percibir
la tensión que hay en su musculatura y que adquieran habilidades para relajarlos
de forma consciente. Lo anterior, además de mejorar el bienestar físico que conlleva
el control de las tensiones musculares, permite que los pacientes tengan una mejor
calidad de vida, disminuyendo síntomas como son el dolor en la musculatura, las
cefaleas tensionales o las molestias corporales a nivel general.
2.5 PROCEDIMIENTO DE APLICACIÓN.
La intervención comienza con una evaluación integral de las necesidades y
circunstancias del paciente. Estos métodos son:
2.5.1 Identificar áreas problemáticas.
La tensión muscular del paciente se determinó mediante entrevistas. Las áreas
comunes incluyen el cuello, los hombros, la frente y el mentón. También explora
cosas estresantes, como eventos o emociones específicas.
2.5.2 Descripción del proceso.
El terapeuta explica cómo funciona la biorretroalimentación, cómo se mide la
actividad muscular y cómo el cliente utiliza esta información para aprender a
relajarse. Sus beneficios son muy promocionados, como reducir el estrés, mejorar
el sueño y aliviar el dolor muscular.
2.5.3 Instale el sensor.
Actualmente, los equipos de biorretroalimentación incluyen:
2.5.4 Planificación regional.
Limpie las áreas seleccionadas (como los hombros o la frente) para que los
electrodos se adhieran bien.
2.5.5 Instalación de sensores.
Los electrodos se colocan en la superficie del músculo objetivo. Se conecta a un
monitor y muestra la actividad eléctrica en tiempo real mediante gráficos, señales
visuales y de audio fáciles de interpretar.
2.5.6 Memoria.
Este paso se centra en ayudar a los pacientes a comprender las conexiones entre
sus pensamientos, sentimientos y reacciones corporales:
2.5.7 Hechos instantáneos.
Los pacientes notan cómo se sienten sus músculos al realizar diferentes tareas o
responder a las emociones.
2.5.8 Configuración.
Los terapeutas ayudarán a los pacientes a determinar cuándo y por qué aumentan
sus niveles. Por ejemplo, puedes notar un aumento en este sentimiento cuando
hablas de un problema o recuerdas un momento estresante.
2.5.9 Entrenamiento de recuperación.
Existen muchos tipos de entrenamientos diseñados para reducir la tensión y el
estrés muscular:
2.5.10 Relajación.
Los pacientes aprenden a tensar y relajar diferentes músculos, comenzando con las
piernas y expandiéndose gradualmente hasta el cuerpo y la cabeza. Esto no sólo
alivia la tensión, sino que también aumenta la conciencia corporal.
2.5.11 Respiración profunda.
Está indicada la respiración diafragmática, en la que el paciente llena el estómago
al inhalar y lo relaja al exhalar. Este tipo de respiración estimula el sistema nervioso
parasimpático, favoreciendo las náuseas.
2.5.12 Para recordar.
Los pacientes practican la atención plena para detectar signos tempranos de estrés
o tensión muscular. Esto permite evaluar la efectividad, como por ejemplo utilizar
técnicas de relajación ante la tensión.
2.5.13 Siga las instrucciones.
Durante el tratamiento, los pacientes realizan un ejercicio especial bajo la
supervisión de un médico:
2.5.14 Ejercicios de simulación.
Por ejemplo, el terapeuta puede pedirle al paciente que imagine una situación
estresante, como una conversación difícil, y luego utilizar las habilidades aprendidas
para reducir el estrés que se muestra en el monitor.
2.5.15 Desarrollo de habilidades.
Cada ejercicio incluye instrucciones en tiempo real basadas en datos de
biorretroalimentación para ayudar a los pacientes a ajustar su técnica y lograr un
mejor control.
2.5.16 Seguimiento y control.
Las intervenciones continúan más allá del plan de estudios para garantizar la
integración de las habilidades adquiridas:
2.5.17 Practica en casa.
A los pacientes se les asignan actividades diarias para prácticas de relajación,
respiración profunda o atención plena.
2.5.18 Evaluación de progreso.
En sesiones posteriores, el médico revisa el progreso, realiza los ajustes necesarios
en el procedimiento y apoya al paciente animándolo a lograr su éxito.
2.6 BENEFICIOS.
2.6.1 Dormir mejor.
El insomnio es un problema común en pacientes con cáncer de mama y, a menudo,
es causado por el estrés, el dolor físico y el aumento del estrés. Las técnicas de
relajación aprendidas mediante biorretroalimentación permiten a los pacientes
reducir la tensión corporal antes de acostarse. Al relajar suavemente los músculos
del cuerpo, especialmente en los hombros y el cuello, los pacientes pueden relajar
la mente, lo que facilita el sueño. Esto no sólo mejora la calidad del descanso, sino
que también mejora la recuperación física y mental, lo cual es muy importante en el
tratamiento del cáncer.
2.6.2 Reducir el estrés.
La depresión puede ocurrir cuando el paciente siente que no puede controlar su
cuerpo y sus emociones. Con el biofeedback, obtienen herramientas para reconocer
y gestionar los síntomas del estrés físico, como la tensión muscular y la dificultad
para respirar. Los pacientes obtienen un alivio inmediato al relajarse y monitorear
su ansiedad en tiempo real. Esto reduce los síntomas de ansiedad y les permite
abordar su tratamiento con una mentalidad positiva y una sensación de bienestar.
2.6.3 Mejorar la autoestima.
La autoeficacia, es decir, la creencia en la propia capacidad para afrontar
situaciones difíciles, es importante en el tratamiento del cáncer. A través del
biofeedback, los pacientes desarrollan habilidades que les permiten controlar la
respuesta de su cuerpo al estrés. Cada sesión genera confianza en su capacidad
para influir en su cuerpo y mente. Por ejemplo, un paciente que aprende a relajar
los músculos puede hacer frente a los efectos secundarios de la quimioterapia o al
estrés diario, y hacer frente a las complicaciones de su tratamiento.
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