0% encontró este documento útil (0 votos)
16 vistas5 páginas

Apoyo y fortaleza en tiempos difíciles

El mensaje es un apoyo emocional y espiritual para Alejandra, recordándole su fortaleza y la importancia de no cargar sola sus problemas. Se le anima a soltar lo que no puede controlar, a pedir ayuda y a avanzar en pequeños pasos hacia sus metas. Además, se le recuerda que Dios tiene un propósito para ella y que no está sola en su camino.

Cargado por

Benny Zepeda
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
16 vistas5 páginas

Apoyo y fortaleza en tiempos difíciles

El mensaje es un apoyo emocional y espiritual para Alejandra, recordándole su fortaleza y la importancia de no cargar sola sus problemas. Se le anima a soltar lo que no puede controlar, a pedir ayuda y a avanzar en pequeños pasos hacia sus metas. Además, se le recuerda que Dios tiene un propósito para ella y que no está sola en su camino.

Cargado por

Benny Zepeda
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Mi quería Alejandra,

(Esto me recuerda que necesito ponerte un apodo bonito para este tipo de momentos)
Quiero que antes de todo recuerdes algo muy importante: jamás te juzgaré. Lo que has vivido
no solo habla de los retos tan grandes que has enfrentado, sino de la increíble fortaleza que
Dios ha puesto en ti. Aunque te conozco poco (relativamente), quiero que sepas que te valoro
y te quiero mucho. En cada palabra que me compartes, veo a una mujer que lucha, que no se
rinde y que, a pesar del dolor, sigue caminando. Y quiero ser ese apoyo para ti, la persona que
te recuerde que no estás sola y que, en Cristo, todo es posible.
La Biblia nos enseña en la historia de Jacob, cuando tuvo su encuentro en Peniel (Génesis
32:22-30), que antes de recibir su bendición, tuvo que luchar. Mi reina, todos pasamos por
momentos como ese. Enfrentamos tormentas, desiertos y pruebas que nos parecen
interminables, pero cada uno de esos momentos es una preparación. Jacob no salió de esa
lucha siendo la misma persona; Dios lo transformó e incluso le cambio de nombre, fue una
transformación total y por sobre todo le dio un propósito y una nueva identidad. Así también
hará contigo, nada puede detenerlo.
Ahora bien, quiero hablarte desde el corazón y con los pies en la tierra, porque Dios obra
también a través de las cosas prácticas. Hay momentos en que nos sentimos agobiados, y
aunque hacemos mucho, parece que nada avanza. Aquí hay algunas cosas que quiero que
consideres:
1. No seas tan dura contigo misma. Es verdad que te exiges demasiado, pero
quiero recordarte algo que quizá ya sabes: no todo está bajo tu control, y está bien que sea
así. Aprende a soltar aquello que no puedes cambiar y enfócate en lo que sí está en tus
manos. Lo demás, déjalo en las manos de Dios. Es cierto que tienes grandes expectativas
para ti y eso habla de tu compromiso con tus metas y valores. Pero también es importante
reconocer que no somos omnipotentes. Hay cosas en la vida que escapan de nuestro control
y no aceptar esto puede ser una carga innecesaria para tu mente y corazón.
Te invito a reflexionar: ¿Cuántas veces te has culpado o preocupado por situaciones que, al
final, no estaban en tus manos resolver? Recuerda que la perfección no es real y fallar no te
define, sino cómo eliges levantarte y seguir adelante.
Aprende a soltar lo que no puedes cambiar.
Esto no significa rendirte o abandonar tus responsabilidades, sino enfocarte en lo que sí
puedes influir. Pregúntate: “¿Qué depende de mí en esta situación?” Haz lo mejor que
puedas en esas áreas, y deja lo demás en manos de Dios, del tiempo o de la vida misma. La
serenidad viene de aceptar que no todo está en tu control, y eso no es debilidad, es sabiduría.
Confía y descansa.
Tener fe no solo significa creer en algo superior, sino también creer en ti misma. Dios no te
piden que lo hagas todo sola recuerda en la predica del sábado les dije “Ustedes tienen un
dios sobrenatural, a nosotros como seres humanos nos toca lo natural, prepararlos, estudiar,
leer, buscar la oportunidad, mandar el CV y dios en su infinito amor hará aquello
sobrenatural”. Permítete descansar sabiendo que, después de dar lo mejor de ti, el resto no
depende únicamente de tu esfuerzo. Aprende a confiar en que las cosas tomarán su curso y
que siempre encontrarás el camino, incluso en la incertidumbre.
Ser gentil contigo misma no es conformismo, es cuidar de tu mente y espíritu para seguir
creciendo.
2. Pide ayuda cuando lo necesites. A veces pensamos que tenemos que
cargarlo todo solos, pero eso no es verdad. Incluso Jesús, camino al Calvario, necesitó que
Simón de Cirene le ayudara a cargar la cruz. Tú no tienes que llevar tus cargas sola. Déjame
ayudarte, quiero ser tu apoyo. Es natural querer demostrar fuerza y valentía enfrentando las
dificultades por tu cuenta, pero la verdad es que no estamos hechos para cargar todo solos.
Incluso en los momentos más significativos de la historia, como cuando Jesús caminó hacia
el Calvario, necesitó la ayuda de Simón de Cirene para cargar su cruz. Ese acto nos enseña
una lección valiosa: aceptar apoyo no te hace más débil, sino más humano.
Permítete reconocer cuando algo pesa demasiado y busca apoyo en quienes te aman. A
veces, basta con compartir tus pensamientos o preocupaciones con alguien de confianza
para aliviar el peso en tu corazón. No siempre se trata de buscar soluciones inmediatas, sino
de tener a alguien que camine contigo en los momentos difíciles.
Déjame ayudarte.
No soy perfecto, pero quiero ser ese apoyo para ti. Estoy aquí para escucharte, animarte y, si
es necesario, ayudarte a encontrar las respuestas que necesitas. No estás sola en esto
recuerda que como dicen los políticos “cuentas con un aliado”; juntos podemos enfrentar lo
que venga. A veces, lo único que necesitas es dar ese primer paso de abrir tu corazón y
confiar en que no necesitas cargarlo todo tú sola. Estoy contigo, y lo estaré hasta que el gran
arquitecto de este universo nos lo permita.
3. Crea un plan de pequeños pasos. Puede ser en tu casa, en tus relaciones o
en tus metas profesionales. A veces nos abrumamos porque queremos resolverlo todo de
golpe, pero la vida se construye poco a poco. Como dice Filipenses [Link] “Todo lo puedo en
Cristo que me fortalece.” Toma un paso cada día, y verás cómo las cosas empiezan a
cambiar.

A menudo, el peso de nuestras responsabilidades o sueños puede parecer abrumador, como


si enfrentáramos una montaña demasiado alta para escalar. Pero la verdad es que la vida no
se transforma en un solo salto, sino en pequeños y consistentes pasos que damos día a día.
Esto aplica a todo: mejorar nuestras relaciones, organizar nuestra casa, avanzar en nuestros
estudios o cumplir nuestras metas profesionales.

Divide el camino en partes manejables.

En lugar de intentar resolverlo todo de una vez, pregúntate: ¿Cuál es el primer paso que
puedo dar hoy? Tal vez sea ordenar un rincón de tu espacio, hablar con alguien importante
para ti o dedicar 15 minutos a aprender algo nuevo. Cada acción, por pequeña que parezca,
es un ladrillo que construye el camino hacia tus objetivos.

Confía en que puedes hacerlo, paso a paso.

La Escritura en Filipenses 4:13 nos recuerda: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
Esto no significa que debemos hacerlo todo de inmediato, sino que podemos confiar en que,
con la fuerza que viene de Dios y nuestra propia determinación, somos capaces de avanzar.
Incluso cuando el progreso parece lento, cada paso cuenta, y cada esfuerzo tiene valor.

Celebra tus avances, por pequeños que sean. Cada día que tomes un paso, estarás más
cerca de construir la vida que deseas. Y recuerda: no tienes que hacerlo sola. Dios está
contigo, y también están las personas que te rodean, dispuestas a apoyarte cuando lo
necesites.

Confía, avanza y persevera. ¡Un paso cada día hace toda la diferencia!

Nadie que este haciendo algo que verdaderamente valga la pena la paso bien al principio, yo
personalmente no eh logrado nada y no sabes la de pruebas que eh vivido e incluso estoy
viviendo en la actualidad… Pero debemos vivir el presente bae.

4. Habla con alguien que pueda guiarte. Hay momentos en la vida en los que,
por más que intentemos, no logramos encontrar las respuestas o el rumbo por nuestra
cuenta. Eso no significa que seas débil o incapaz; al contrario, pedir orientación es una señal
de sabiduría y fortaleza. Un mentor, un consejero, un amigo de confianza o tus pastores
pueden ofrecerte una perspectiva diferente, basada en su experiencia, conocimiento o
simplemente desde un lugar de empatía.
No estás sola, y siempre hay alguien dispuesto a escuchar.
A veces, solo necesitamos que alguien nos escuche, sin juzgarnos, para aclarar nuestras
ideas o sentirnos comprendidos. Aunque yo estoy aquí para ti y quiero ser ese apoyo, también
entiendo que no siempre seré la primera persona a quien quieras acudir, y eso está bien. Lo
importante es que encuentres a alguien con quien puedas ser completamente honesta,
alguien que te haga sentir en paz y segura.
Elige lo que sea mejor para ti.
No importa si decides hablar conmigo o con alguien más que te inspire confianza. Lo que
realmente importa es que te permitas abrir tu corazón y buscar esa guía que necesitas. Es
válido recurrir a quien más te haga sentir comprendida, porque al final del día, lo esencial es
que encuentres las respuestas o el consuelo que buscas.
Recuerda: No tienes que cargar con todo sola y no hay vergüenza en pedir ayuda. Estoy aquí
para apoyarte siempre que lo necesites, pero también te animo a encontrar ese espacio
seguro con quien más te haga bien. Hablar con alguien puede ser el primer paso para liberar
lo que te preocupa y para descubrir nuevas soluciones o caminos. ¡No te cierres a recibir esa
ayuda! (Acá siempre contaras conmigo, pero te doy esa libertad de acudir a quien tu desees,
claro que después de platicar con dios)
Quiero que te lleves esta palabra contigo: Dios no te ha olvidado y no ha terminado contigo.
En Jeremías 29:11 nos dice: “Porque yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su
bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Todo lo que estás
viviendo ahora tiene un propósito, incluso si no lo ves aún.

Quiero que escuches este canto al finalizar de leer todo esto, se llama: “El rey te mando
llamar”
[Link]
%3A%2F%[Link]%2Fsearch%3Fq%3Del%2Brey%2Bte%2Bmando%2Bllam
ar%2Bletra%26oq%3Del%2Brey%2Bte%2Bmando%2Bllamar%26gs_lcrp%3DEgZjaHJvb
WUqBwgAEAAYgAQyBwgAEAAYg&source_ve_path=MTM5MTE3LDI4NjY0LDE2NDUwNg&
v=aNFKSb5wH_U&feature=[Link]
Este canto es un recordatorio de cómo Dios, el Rey de reyes, tiene un propósito perfecto para
ti, incluso en medio de las tormentas y las dificultades que enfrentas. En la historia que
inspira este canto, Mefiboset, un hombre quebrantado y olvidado, fue llamado por el rey
David no por mérito propio, sino por gracia, amor y fidelidad a una promesa. De la misma
manera, Dios te está llamando hoy, recordándote que no importa cuán difícil sea el camino
o cuán rota te sientas, Él tiene un lugar para ti en su mesa.
Cuando todo parece estar en caos —tu salud, la vida profesional, tus luchas internas—,
recuerda que Dios no se fija en tus circunstancias externas. Él ve tu corazón, tu esfuerzo y el
amor que tienes para dar. Aunque te sientas estancada o como si las puertas estuvieran
cerradas, el Rey te ha mandado llamar porque te ama profundamente, porque tienes un
propósito y porque en su plan siempre hay redención y esperanza.
El Rey no olvida a sus hijos. Así como Mefiboset fue llevado del anonimato al palacio, Dios
también te llevará a los lugares que ha preparado para ti.

Cada lágrima que has derramado, cada oración que has elevado, cada lucha que has
enfrentado, no han sido en vano. Este canto te dice que Dios no ha terminado contigo; lo
mejor está por venir. Confía en que el Rey ya ha mandado llamar tu nombre, y cuando llegue
el tiempo, su gracia abrirá las puertas que creías cerradas. Mantente firme, porque Dios no
te dejará caer.

Finalmente, quiero decirte esto: Mi niña, tú eres amada. Por Dios, por mí, y por aquellos que
te rodean. Eres valiosa, y tu vida tiene un propósito mucho más grande de lo que puedes
imaginar. Sigue luchando, sigue creyendo y no pierdas la fe. Estoy aquí para ti y sé que lo que
viene para tu vida será mucho mejor de lo que esperas. Dios está contigo y yo también.

Con mucho cariño y respeto,

Benny Zepeda P.

También podría gustarte