INVESTIGACIÓN EN INCENDIOS FORESTALES
(GUIA TÉCNICA PARA LA
EVALUACIÓN Y MONITOREO)
LAURA PATRICIA GÓMEZ MURILLO, JOSÉ GERMÁN FLORES GARNICA, LIBRADO ROBERTO CENTENO
ERGUERA, VIDAL GUERRA DE LA CRUZ, JAQUELINE XELHUANTZI CARMONA, ALVARO AGUSTÍN CHÁVEZ
DURÁN, JULIAN CERANO PAREDES
Centro de Investigación Regional Pacífico Centro
Campo Experimental Centro Altos de Jalisco
Noviembre 2013. Tepatitlán, Jalisco, México
Folleto Técnico Núm. 1, ISBN: 978-607-37-00193-8
Directorio Institucional
SECRETARÍA DE AGRICULTURA, GANADERÍA, DESARROLLO RURAL, PESCA Y
ALIMENTACIÓN
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INSTITUTO NACIONAL DE INVESTIGACIONES FORESTALES, AGRÍCOLAS Y
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CENTRO DE INVESTIGACIÓN REGIONAL PACÍFICO CENTRO
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SITIOS PERMANENTES DE INVESTIGACIÓN EN INCENDIOS
FORESTALES (GUIA TÉCNICA PARA LA EVALUACIÓN Y
MONITOREO)
M.C. Laura Patricia GÓMEZ MURILLO
Investigador C.E. Centro Altos Jalisco CIRPAC-INIFAP
Dr. José Germán FLORES GARNICA
Investigador C.E. Centro Altos Jalisco CIRPAC-INIFAP
M.C. Librado Roberto CENTENO ERGUERA
Investigador del C.E. Mocochá Yucatán CIR SURESTE
Dr. Vidal GUERRA DE LA CRUZ
Investigador C.E. Tlaxcala Tlaxcala CIR CENTRO
Biól. Jaqueline XELHUANTZI CARMONA
Investigador C.E. Centro Altos Jalisco CIRPAC-INIFAP
M.C. Álvaro Agustín CHÁVEZ DURÁN
Investigador C.E. Centro Altos Jalisco CIRPAC-INIFAP
M.C. Julián CERANO PAREDES
Investigador de CENID-RASPA
Instituto Nacional de Investigaciones Forestales,
Agrícolas y Pecuarias
Centro de Investigación Regional Pacífico Centro
Campo Experimental Centro Altos de Jalisco
Tepatitlán de Morelos Jalisco, México
Folleto Técnico Núm. 1 ISBN 978-607-37-00193-8 Noviembre del 2013
SITIOS PERMANENTES DE INVESTIGACIÓN EN INCENDIOS
FORESTALES (GUÍA TÉCNICA PARA LA EVALUACIÓN Y
MONITOREO)
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de 2013 en los talleres Gráficos de Prometeo Editores, S.A.de C.V.
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Su tiraje consta de 150 ejemplares
La cita correcta de esta obra es:
Gómez M. L.; Flores G. J.; Centeno E. L.; Guerra de la Cruz. V.;
Xelhuantzi C. J.; Chávez D. A. y Cerano P. J. 2013. Sitios
Permanentes de Investigación en Incendios Forestales (Guía Técnica
para la Evaluación y Monitoreo). Folleto técnico Núm.1. INIFAP-
CIRPAC. Campo Experimental Centro-Altos de Jalisco, México. xxxp.
CONTENIDO
1. INTRODUCCIÓN
2. ECOLOGÍA Y MANEJO DEL FUEGO
2.1. El fuego como factor ecológico
2.2. Régimen del fuego
2.3. Clasificación de los efectos del fuego
2.4. Manejo integral del fuego
3. SITIOS PARA LA EVALUACIÓN Y MONITOREO
DE LOS EFECTOS DEL FUEGO
3.1. ¿Porqué monitorear?
3.2. Diseño de muestreo
3.3. Equipo y materiales
3.4. El Concepto de Área de Respuesta
Homogénea (A.R.H.)
3.5. Tamaño de la muestra
3.6. Ubicación del sitio
3.7. Material fotográfico
3.8. Componente combustibles muertos
3.8.1. Variables de medición y registro
3.8.2. Revisión de efectos y uso de la
información
3.9. Componente vegetación
3.9.1. Variables de medición y registro
3.9.2. Revisión de efectos y uso de la
información
3.10.Componente fauna
3.10.1. Variables de medición y registro
3.10.2. Revisión de efectos y uso de la
información
3.11.Componente suelo
3.11.1. Variables de medición y registro
3.11.2. Revisión de efectos y uso de la
información
3.12.Componente agua
3.12.1. Variables de medición y registro
3.12.2. Revisión de efectos y uso de la
información
4. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
5. LITERATURA CITADA
6. ANEXOS
1. INTRODUCCIÓN
México es uno de los 10 países que enfrentan la
mayor pérdida de bosque en el mundo1 (Organización
de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura [FAO], 2010). Varias causas se han
asociado a la pérdida y degradación de la superficie
forestal, sin embargo, las de mayor peso son la
conversión, degradación e intensificación del uso del
suelo por la actividad humana. Este problema sigue
siendo aún más alto en las regiones tropicales del
sureste, donde se sustenta una enorme biodiversidad
(Mas y Sandoval, 2011). Si a esto se le agregan los
efectos del cambio climático a diferentes escalas, es
más acentuada la disminución en la capacidad de
resiliencia2 del ecosistema, de sus recursos y
servicios.
Un factor natural, y estrechamente relacionado a la
problemática anterior en gran medida por la actividad
humana, son los incendios forestales. En México, se
registran cada año un promedio de 8 mil incendios
forestales (CONAFOR, 2013), este número es
producto de temporadas combinadas con picos y
decrementos dependientes en gran medida de las
condiciones climáticas, y el cual para las últimas
décadas, incluye el registro de un caso extraordinario
como la temporada de 1998, con más de 14,000
1
Estimada en una pérdida anual de superficie del 0.5%, en los períodos
de 1990 a 2010 (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y
la Agricultura [FAO], 2010).
2
En ecología, y particularmente en un ecosistema, la “resiliencia”, es
la capacidad de estos sistemas para retornar al estado previo a un
episodio de afectación considerable. Por ej. algún evento climático
fuerte, como una sequía (Lloret, 2012).
incendios y casi un millón de ha. afectadas
(CONAFOR, 2013).
Si bien, la ciencia ha demostrado que el fuego como
factor ecológico es necesario para el ecosistema, se
requiere del entendimiento de su régimen natural; que
incluye, entre otros, su intensidad y frecuencia según
la evolución de cada ecosistema (The Nature
Conservancy [TNC], 2004; CONANP, 2011). De esta
manera, se tienen ecosistemas dependientes,
sensibles e independientes al fuego (Jardel et al.,
2006; CONAFOR, 2010; CONANP y TNC, 2009).
A pesar de ser un elemento fundamental en las
estrategias de Manejo integral del fuego, en la
actualidad, la ciencia enfocada a los efectos del fuego
sobre los ecosistemas es mínima en el territorio
nacional (Jardel et al., 2006); dentro de los cuales, la
mayoría corresponden a exploraciones en vegetación
viva o combustible muerto (Rodríguez, 2001;
Espinoza et al., 2008; Escutia et al., 2009; Alanis et
al., 2010). Esto pudiera relacionarse a la complejidad
de los ecosistemas presentes en el país; a la todavía
insuficiente información sobre el comportamiento del
fuego como factor físico y, a las alteraciones
periódicas que tienen los ecosistemas por presión
humana o natural.
De acuerdo a lo anterior, en este documento, se
detallan conceptos y técnicas de partida para realizar
una evaluación de los efectos de los incendios
forestales en distintos ecosistemas mexicanos. Se da
especial énfasis a los combustibles, a la vegetación y
algunas consideraciones en el suelo, fauna y agua,
identificando elementos importantes para su
monitoreo e interpretación.
Esta publicación pretende ofrecer las herramientas
necesarias para determinar los efectos de los
incendios forestales a mediano plazo (3 años
aproximadamente), en un tiempo relativamente corto,
y sin que represente altos costos de operación. Para
ello, es necesaria la implementación operativa de
estas técnicas por todas aquellas personas que, de
una u otra forma, estén relacionadas con la
evaluación de los impactos de los incendios
forestales. Su estructura se ha definido de tal forma
que: a) Mantenga una secuencia lógica, b) Se
adquieran los conceptos de las variables y técnicas
en su medición, c) Se realice adecuadamente la toma
de muestras, d) Se registre correctamente la
información en formatos de campo y e) Se
proporcionen elementos clave para el monitoreo e
interpretación de las variables estudiadas. El
contenido de esta publicación, es una versión
revisada y aumentada de publicaciones antes
editadas por este Instituto.
2. ECOLOGÍA Y MANEJO DEL FUEGO
2.1. El fuego como factor ecológico
Hoy en día se sabe que los incendios, constituyen un
factor que ha definido la estructura y composición de
varias comunidades arboladas a lo largo del mundo
(Pardos, 2010 y CONANP, 2011): cada año miles de
hectáreas de bosques, sabanas, pastizales,
matorrales, humedales, tundras, desiertos y campos
agrícolas en varios países son impactados por el
fuego. Cabe recordar que, en muchos casos estos
eventos producen pérdidas de recursos naturales de
gran valor ecológico y económico con una
recuperación difícil y en ocasiones, imposible
(CONAFOR, 2011)3.
Así entonces, el papel ecológico específico que
desempeñan los incendios en los ecosistemas
forestales (en muchos casos de perturbación, aunque
en otros como factor integrado en el proceso
evolutivo del ecosistema), les confiere un tratamiento
independiente. En cualquier caso, cabe subrayar que
los incendios forestales, junto con las plagas y los
aprovechamientos de madera pueden desempeñar
un papel significativo en la modificación del
funcionamiento de un ecosistema; de ahí que se
planteen estudios en que se comparan sus
respuestas (Pardos, 2010).
La importancia, y el entendimiento del fuego en los
ecosistemas no es fácil. Si bien la sociedad ha sido
educada para asociarlo en muchas ocasiones a
destrucción y daño, lo cierto es que el fuego y los
ecosistemas han establecido relaciones, donde
incluso, algunos ecosistemas han desarrollado
adaptaciones para beneficiarse de sus efectos, como
la reducción de competencia por malezas, el
saneamiento y/o control de enfermedades entre las
plantas, la liberación e incorporación de nutrientes y
en algunos casos, la germinación de algunas semillas
(CONAFOR, 2010).
3
En el año 2011 se registraron 12,113 incendios forestales con una
superficie afectada de más de 956 mil ha. Tan solo en Coahuila,
entidad con mayor superficie afectada, se invirtieron más de 300
millones de pesos. Esto claro, sin contar el costo ecológico que tendrá
efectos posteriores (Magaña, 2011).
Lo anterior, queda complementado en las siguientes
influencias del fuego en los ecosistemas y los
paisajes en el mundo:
Procesos geomórficos e hidrológicos en
laderas y canales;
Propiedades físicas y químicas del suelo;
Pérdida de nutrientes;
Acumulación de biomasa;
Adaptaciones genéticas en plantas;
Composición vegetal y diversidad, mortalidad,
regeneración, crecimiento y sucesión;
Hábitat de la vida silvestre y dinámicas
poblacionales; y,
Presencia y abundancia de insectos, parásitos
y hongos en las zonas forestales.
(Barnes et al., 1980).
Un componente imprescindible en la ecología del
fenómeno, es el comportamiento del fuego; el cual
comprende la evaluación de parámetros como las
características de la llama (altura, longitud),
intensidad, velocidad de propagación, entre otros. De
esta manera, su caracterización es necesaria para su
manejo y control (Kunst et al., 2012).
Tomando en cuenta los efectos anteriores, se plantea
el concepto de régimen de fuego y que se describe
en el apartado a continuación.
2.2. Régimen del fuego
El régimen de fuego queda definido como el tipo de
fuego y sus efectos inmediatos más destacables que
caracterizan a un área en específico. Está
típicamente caracterizado por las siguientes
características: tipo, frecuencia, intensidad,
severidad, tamaño y temporada de quema. Sin
embargo, los tres factores: tipo, frecuencia e
intensidad, son los más importantes (Barnes et al.,
1980).
El tipo refiere al nivel de lo que queman, como: suelo,
superficie o fuegos de copa. La frecuencia indica la
recurrencia de un fuego en un área determinada a lo
largo del tiempo. Aquí es importante tener en cuenta
el concepto de “intervalo de retorno”; que es el
promedio de años entre fuegos sucesivos (Barnes et
al., 1980). Y, la intensidad, que es producto de la
longitud de llama o la cantidad de energía generada
de éste parámetro (mientras que la severidad refiere
al efecto del incendio sobre el suelo o la vegetación;
en el banco de semillas, mortalidad) (Barnes et al.,
1980).
Se han descrito muchos modelos de regímenes,
según las características propias de las regiones4. En
este documento, se muestra una ampliamente
utilizada (por los ecosistemas afectados) y que, en la
diversidad del territorio nos ha convenido aplicar. Así,
los ecosistemas se han clasificado en 3 categorías:
4
Por ejemplo, un autor en la década de los 80, muestra una
clasificación para los bosques templados de América; en los que se
reconocen tres tipos: 1. Los incendios “no letales”, 2. Los incendios “de
reemplazo de rodal” y 3. Los incendios “variables o mixtos” (Barnes et
al., 1980).
ecosistemas sensibles, dependientes o
independientes del fuego, y sus características se
presentan en el cuadro 1 (CONAFOR, 2010).
Cuadro 1. Tipos de ecosistemas en México según el régimen de fuego: sensibles, dependientes e
independientes.
Ecosistema Características
Selva alta y mediana perennifolia y Típicamente, estas áreas son frescas o húmedas
Ecosistemas sensibles
subperennifolia, bosque tropical caducifolio y poseen una vegetación y una estructura del
(selva baja caducifolia), manglar, bosque ecosistema que inhibe el inicio o la propagación
de oyamel y posiblemente varios del fuego.
bosques de encinob. De esta manera, incendios eventuales que se
presentan cada varios siglos cuando hay sequía
extrema resultan ser catastróficos a
(consecuencia de cambio climático, p. ej).
Para la recuperación de la vegetación original, ha
de transcurrir la sucesión b.
Cuadro 1. Tipos de ecosistemas en México según el régimen de fuego: sensibles, dependientes e
independientes (cont).
Ecosistema Características
Abundan en México. En la región central y Los bosques de taiga en Siberia, las sabanas del
noroeste hay matorrales mantenidos por Cerrado en Brasil y los bosques de eucaliptus de
incendios relativamente poco frecuentes Australia, han evolucionado con incendios que
Dependientes
Ecosistemas
(con períodos entre 30 y 100 años). ocurren en el marco prescrito por el clima anual y
Incluyen géneros como Arctostaphylos, estacional a. Las especies señaladas se
Ceanothus, Pinus, Quercus y Garrya, entre regeneran bien sobre sitios quemados, donde el
muchos otros. En el particular caso de los fuego ha removido la barrera de zacate y materia
encinos arbustivos en México central, orgánica acumulada para que la semilla pueda
destacan Q. frutex, Q. microphylla, y Q. hacer contacto con el suelo mineral.
repandab.
En este grupo quedan incluidos los No hay incendios en gran parte debido a la falta
Independientes
ecosistemas de desiertos y la tundrab.
Ecosistemas
de vegetación o de fuentes de encendido, tal
como sucede en el Desierto de Namibia, en
África, o en los ecosistemas de tundra de la costa
s
Antárticaa.En México, corresponde a los desiertos
y otras regiones sin continuidad de vegetación.
a b
Fuente: The Nature Conservancy [TNC] 2004 y CONAFOR, 2010 .
A partir de la clasificación anterior, expertos han
deducido que el 46% del área mundiales
dependiente del fuego o influidos por éste, el 36%
es sensible y el 18% se muestra independiente a
este (The Nature Conservancy [TNC], 2004). En este
mismo contexto, se estima que para México, el 40%
de la superficie con vegetación corresponde a
ecosistemas mantenidos por el fuego (pinares,
zacatonales, diversos matorrales, varios encinares,
palmares, popales, tulares y sabanas), 50% a
ecosistemas susceptibles o influenciados (todo tipo
de selvas, bosque mesófilo de montaña, oyametales,
manglares, varios matorrales y varios bosques de
galería) y 10% a independientes (vegetación de las
zonas más áridas) (Espinoza et. al., 2008).
2.3. Clasificación de los efectos del fuego
Los efectos del fuego sobre los ecosistemas se
clasifican en lo que algunos autores han manejado
como efectos de: a) Primer orden, 2) Segundo orden
y 3) Tercer orden. Esta clasificación en ocasiones,
por simplicidad, se ha asociado al tiempo en que
transcurre cada orden (Reinhardt, 2003), sin
embargo, más que establecer períodos estrictos, es
necesario considerar ciertas transformaciones en el
ecosistema.
De esta forma, los efectos de primer orden son
aquellos que tienen que ver con las consecuencias
directas e inmediatas de un incendio; de los efectos
químicos producidos por el calor, como la mortalidad
del arbolado, el consumo de combustibles, la
producción de humo, calentamiento del suelo entre
otros. Son los efectos de primer orden los que se
aprovechan en el manejo del fuego, teniendo por
ejemplo la aplicación de una quema prescrita, que
puede ser utilizada para: a) la eliminación de
especies vegetales indeseables, b) la reducción de
combustibles y/o c) el consumo de materia orgánica
(Reinhardt, 2003; NWCG, 2001). (Figura 1).
Estos efectos son base fundamental para entender
los efectos secundarios, como la regeneración de
arbolado, la sucesión vegetal o cambios en la
productividad del sitio, y que interesan en principal
medida a todo experto y usuario en manejo (efectos
de segundo orden). Sin embargo, hay que tener en
cuenta que estos segundos también son influidos por
variables como: clima, insectos, enfermedades,
efectos de fauna, etc (Reinhardt, 2003).
Los cambios de tercer orden, son aquellos que
ocurren después de los anteriores, y que tienen que
ver con efectos que son producto de una serie más
evolucionada de procesos (Reinhardt, 2003).
Figura 1. Aplicación de una quema prescrita.
2.4. Manejo integral del fuego
El reconocimiento del papel del fuego en la dinámica
natural o histórica de muchos ecosistemas forestales
del mundo, ha llevado a plantear la necesidad de
transitar del enfoque predominante de supresión de
incendios a la adopción de estrategias de manejo del
fuego basadas en principios y criterios ecológicos
(Jardel, 2010).
El manejo del fuego es un componente del manejo
de ecosistemas, y puede definirse como un proceso
de intervenciones tanto técnicas como institucionales
y comunicativas, que están dirigidas a lograr
objetivos de conservación, aprovechamiento
sustentable o restauración, mediante: (a) el
mantenimiento y/o restauración de los regímenes de
incendios dentro de su rango de variación natural o
histórica, (b) la utilización del fuego como
herramienta para manejar la estructura y
composición de la vegetación y combustibles en la
silvicultura, el manejo de hábitat, el manejo de
agostaderos o la agricultura y (c) la prevención o
mitigación de los impactos ambientales negativos de
los incendios forestales (Jardel, 2010).
De acuerdo a lo anterior, la necesidad de proteger
vidas, recursos y propiedades contra los efectos
adversos del fuego, debe estar en equilibrio con la
necesidad de un uso apropiado del fuego según los
requerimientos del ecosistema (Organización de las
Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
[FAO], 2007; Jardel, 2010).
En un país como el nuestro, de gran heterogeneidad
ambiental, de alta diversidad biológica y complejidad
ecológica y social el reto es importante. Por lo tanto,
es indispensable considerar que cualquier programa
dirigido al manejo del fuego, incluyendo en esto
aspectos de prevención y protección, educación
ambiental, restauración de áreas quemadas y
capacitación y entrenamiento, debería tomar en
cuenta principios y criterios ecológicos; además de
tener bases sobre análisis de las condiciones
sociales y ambientales particulares de los lugares
donde se aplicará (Jardel, 2010).
Con base a lo anterior, el entendimiento de los
efectos del fuego sobre los ecosistemas, es
primordial en la formulación y aplicación de políticas,
planes y programas en manejo del fuego y por lo
tanto, de la conservación del patrimonio natural del
país.
3. SITIOS PARA LA EVALUACIÓN Y
MONITOREO DE LOS EFECTOS
DEL FUEGO
3.1. ¿Por qué monitorear?
Como se ha explicado en el apartado anterior, los
distintos efectos que puede sufrir un ecosistema en
respuesta al fuego, pueden manifestarse, ya sea
inmediatamente después del incendio, después de
días, semanas e incluso varios años.
Todo esto, dependerá de distintos factores,
incluyendo las condiciones del ecosistema (salud,
presiones externas, etc), las características del
ecosistema (composición y estructura de la
vegetación, fauna, características físicas y
ambientales entre otras), de la relación que tiene ese
ecosistema con el fuego (independiente, sensible,
dependiente) y, por supuesto, de las características
del incendio que lo haya impactado en comparación
a los factores a los cuales está adaptado ese
ecosistema (Clark y Miller, 2001).
Para tener la posibilidad de observar y evaluar los
distintos cambios que sufren los componentes, es
necesario realizar un seguimiento, una evaluación
periódica de las condiciones y así, comenzar a
determinar los procesos de respuesta en los
componentes de interés.
Es muy importante tomar en cuenta el tiempo en que
se evalúan estas condiciones a lo largo de un año;
deben ser representativas, es decir, que se realice
tanto en temporada seca como en temporada de
lluvia, de pérdida de follaje y de regeneración. Esto,
será de gran utilidad, sobre todo en la evaluación de
combustibles forestales y que es el componente que
determina el inicio, propagación y/o intensidad de un
incendio; sucedido o que esté por ocurrir.
3.2. Diseño de muestreo
El diseño de muestreo aquí revisado se maneja en lo
que se denomina un conglomerado. Este, representa
la agrupación de tres sitios dentro de un círculo de
1000 m2. Cada uno de estos sitios se denomina Sitio
Permanente de Investigación sobre Incendios
Forestales (SPIIF). Así entonces, cada conglomerado
cuenta con tres SPIIF´s (Figura 2). El propósito de
este diseño es tener una estimación confiable de la
media y varianza, de los parámetros evaluados.
Figura 2. Diseño de muestreo de los
conglomerados donde se agrupan los tres
SPIIF´s.
En la totalidad del círculo de 1000 m2 (radio de 17.84
m), se evaluará el arbolado, midiendo entre otras,
variables como: diámetro de copa, altura total y de
fuste limpio, diámetro a la altura de pecho (DAP) y su
condición, refiriéndose a si está vivo o muerto, etc.
Como se observa en la Figura 2, dentro de este
círculo se encuentran tres círculos más pequeños
(sitios), donde se evalúan los combustibles vivos
(hierbas, arbustos y regeneración). El centro de estos
círculos se colocará a 9 metros del centro del
conglomerado con su respectiva posición (N, 120° y
240°). Además, dentro de estos 3 sitios se observan
tres líneas de muestreo o transectos de 15 m cada
uno, los cuales están orientados al N franco, a 120° y
a 240° respectivamente.
Estos transectos están representados por cuerdas
que para propósito de las distintas mediciones,
deben estar marcadas a los 3.5 m, 7 m y 15 m. Las
mediciones contemplan lo siguiente:
a) Tres transectos de intersecciones planares.
En estos transectos lineales se medirá el
combustible grueso o material leñoso caído. De
esta manera, los combustibles de 1 y 10 horas5
se miden en una distancia desde 0 a la marca de
3.5 m (sobre cada cuerda), los de 100 horas,
desde 0 a 7 m (sobre cada cuerda) y los de 1000
horas, desde el centro hasta los 15 m que
marque la cuerda.
b) Un círculo de 3.5 m. de radio. Este círculo,
concéntrico, se utilizará para la medición de
combustible vivo, arbustos, hierbas, pastos y
regeneración;
c) Tres cuadros de 30 x 30 cm. Se trata de
cuadrantes en los que se evaluará la profundidad
y porcentaje de mantillo orgánico, se encuentran
distribuidos al final de cada transecto de
intersecciones planares.
Siguiendo el diseño mostrado, se instalan las
cuerdas orientadas en sus respectivas posiciones (N
Franco, 120° y 240°) (Figura 3), deben estar lo más
tensas posible. Se debe tener cuidado en alterar al
mínimo la vegetación y el material combustible que
intercepten. En el caso de que la vegetación sea muy
5
1 hora: Combustibles de hasta 0.5 cm de diámetro;
10 horas: Son aquellos de entre 0.6 y 2.5 cm de diámetro;
100 horas: Combustibles de entre 2.51 y 7.5 cm de diámetro;
1000 horas: rebasan los 7.5 cm de diámetro. Estos suelen clasificarse
en firmes y podridos.
**Para más detalle, consultar apartado 3.8. Componente combustibles
muertos.
densa, la cuerda pasará por encima de esta. Al fijar
cada una de estas cuerdas, se debe anotar el
porcentaje de pendiente.
Figura 3. Esquema con el diseño del sitio de muestreo
de combustibles forestales, mostrando la longitud y
orientación de los transectos en cada sitio.
Para los combustibles vivos, se realizan registros de
parámetros como altura y diámetros dentro de los
sitios SPIIF´s (círculo de 3.5 m de diámetro).
Además, se incluye la colecta de individuos fuera del
SPIIF con el propósito de estimar la carga de
biomasa de estos grupos en el sitio. Esto, utilizando
ecuaciones alométricas. Los detalles de este
procedimiento se presentan en el folleto: Ecuaciones
alométricas para estimar el peso seco de
combustibles forestales vivos6.
6
Gómez M. L.P.; Villanueva U. A. y Flores G. J. 2013. Ecuaciones
alométricas para estimar peso seco de combustibles forestales vivos
en Tlaxcala y Jalisco . Folleto Técnico Núm. 2. INIFAP-CIRPAC.
Campo Experimental Centro-Altos de Jalisco, México. xp
Asimismo, dentro del área de 1000m2, se estará
verificando la evidencia directa o indirecta de fauna,
incluyendo mamíferos, aves, reptiles o insectos; ya
que se ha comprobado que la migración y/o
propagación de ciertos grupos de animales (caso
muy estudiado el de los mamíferos y algunos
insectos) está fuertemente vinculada a los efectos del
fuego (Gómez en Flores, 2009).
También se evaluarán efectos del fuego en el suelo,
tomando muestras dentro del conglomerado y de
otros puntos adyacentes, con el fin de observar los
efectos del fuego sobre el mismo, que van desde
fenómenos físicos como la erosión o la hidrofobia a
químicos, como la disminución de la acidez.
A la evaluación de los efectos, también pueden
realizarse pruebas en el agua, lo más recomendable
en este sentido es que, se trate de un cuerpo léntico
(sin movimiento).
En específico, sobre los análisis de suelo, aire y de
agua, más que en los otros componentes, es
necesario contar con datos de control. Es decir, los
datos de los parámetros antes y después del
incendio sobre estos componentes. Ya que,
originalmente pueden tener composiciones o
características que se manifiestan con o sin fuego.
Una alternativa es tomar muestras control en sitios
con características similares y que no hayan sido
afectados por el fuego. Otra opción, consiste en la
aplicación de una quema prescrita; de manera que
antes y después de la quema se miden las
características del suelo (infiltración, materia
orgánica, cationes, organismos, etc.), los parámetros
de calidad del agua (carbono orgánico disuelto,
metales, iones, etc.) o en el aire (CO2, CO,
partículas, metales, etc.) deseados. Esto, con el fin
de poder comparar y analizar los cambios efectuados
por la combustión.
3.3. Equipo y materiales
Para el muestreo, a continuación se presenta una
lista de materiales y equipo suficiente para evaluar
los componentes en los que se basa este documento
(Figura 4). Son de fácil adquisición y comúnmente de
bajo costo. De requerir mayor detalle sobre sus
características, se explicarán en los apartados de la
metodología respectiva. En general, el equipo y
material se divide en grupos según la función y son:
a) Para la ubicación del sitio
Brújula, tabla para formatos, formatos de campo,
unidad de navegación (GPS), lápices, carta
topográfica del sitio y clinómetro.
b) Para el trazado del sitio
Cinta métrica de 30 m de longitud, flexómetro de 5 ó
10 m. de longitud, 3 cuerdas de 15 m., marcadas a
3.5 m., 7 m y 15 m, y, estaca principal y tres
complementarias para fijación y tensión de cuerdas.
Figura 4. Materiales y equipo
requerido para el establecimiento y
evaluación de un SPIIF.
c) Para la evaluación de combustibles
Cuadro flexible de 30 X 30 cm (pvc, madera,
plástico), taladro de Pressler, popotes para
almacenar muestras de viruta, calibrador de
combustibles forestales, bolsas de plástico de
diferentes tamaños, marcador permanente, una cinta
diamétrica, regla, cuchara de albañil, tijeras de podar
y machete.
d) Evaluación de vegetación
Prensa botánica (2 rejillas rectangulares de madera
de aprox. 40x 35 cm) para transportar muestras no
identificadas, cartón y periódico, cordón/cuerda para
amarrar la prensa, bolsas grandes (para guardar la
prensa y otro material botánico de utilidad para
identificación: frutos, flores, etc. y el cálculo de
biomasa forestal), etiquetas de papel atables (con
hilo), Recomendable: guías de identificación
botánica y cualquier otro documento que pueda
ayudar a identificar directamente en campo.
e) Evaluación de suelo y fauna
Agua suficiente para prueba de efecto hidrofóbico en
evaluación de suelo, Bolsas de polietileno (1 muestra
de suelo por conglomerado, para 1 kg de
material).Recomendable: Guías de identificación de
fauna silvestre u otro elemento que permita esta
identificación
f) Otros
Vehículo 4 X 4, Casa de campaña, Mochila de
campo, Cámara fotográfica con tripié, Equipo de
primeros auxilios, Señalizador (vara con señal). Y
todo lo demás que considere necesario para su
actividad.
3.4. El Concepto de Área de Respuesta
Homogénea (A.R.H.)
Durante la fase de planeación del estudio, se deberá
considerar las condiciones del sitio, del detalle o
enfoque de los resultados a obtenerse, así como de
los recursos disponibles. Una fuente primaria y
ampliamente recomendada de información
actualizada, corresponde a las bases de datos del
INFyS (Inventario Nacional Forestal y de suelos) de
la CONAFOR. En estas bases, es posible contar con
información “en bruto” de diversos parámetros para
seleccionar el área más apropiada para estudiar,
consistente en miles de puntos ubicados a lo largo
del país. Estas bases pueden ser procesadas y
filtradas con programas como Access. Algunas
consideraciones sugeridas son:
Año de ocurrencia del incendio.
Tipo de incendio ocurrido: superficial, aéreo o
subterráneo;
Pendiente del terreno;
Ecosistemas de estudio
Condiciones de accesibilidad
Tipo de propiedad (p.e. si es un área
protegida).
Una vez que se hace un primer filtro con las áreas
propuestas, se revalidan, ya sea con nuevos criterios
o seleccionándolas al azar. Lo que se persigue es
que se cumpla con la representatividad de la muestra
de acuerdo a los criterios establecidos en el estudio.
Para facilitar más este proceso, es importante
considerar dividir el territorio de estudio en sub-
áreas, o áreas de respuesta homogénea. Se
describen a continuación.
Al trabajar en campo, estadísticamente sería casi
imposible hacer esfuerzos de levantamiento en todos
los sitios que permitan la representatividad de una
muestra. En este sentido, se establece una
estrategia cuyo principio se basa en que, las
regiones pueden clasificarse y “homogenizarse” por
parámetros como por ejemplo altitud o tipo de
vegetación (Figura 5). Esto permite que, con base a
sitios inventariados, se puedan hacer estimaciones
de variables, en este caso, de las cargas de
combustibles forestales en sitios no inventariados,
partiendo de las características que ambos sitios
comparten (Velasco et al., 2012).
Figura 5. Selección y ubicación de áreas de
respuesta homogénea.
3.5. Tamaño de la muestra
Estadísticamente, el tamaño de la muestra debe
estar en función del error de los datos, el cual se
busca sea alrededor del 10% para todos los
combustibles (Flores et al., 2003).
Asimismo, debe considerarse el área a estudiar
(tamaño y heterogeneidad) y de los criterios a
considerarse para cumplir con los objetivos del
trabajo. De igual manera, se sugiere el uso del
concepto de A.R.H. que contribuya a esta decisión.
3.6. Ubicación del sitio
Se registrará la información georreferenciada, de tal
forma que se facilite la ubicación espacial del sitio, y
permita regresar a este en ocasiones posteriores.
Después que se ubica un sitio potencial en gabinete
para el estudio, y acceder a éste por primera vez, se
consulta y confirma con los distintos medios
disponibles para llegar correctamente. Se identifican
vías, la condición de las mismas y otras referencias,
así como el tiempo en que posiblemente tome para
llegar y programar el itinerario. Es muy importante,
que en esta primera ocasión, se tome nota y
referencias geográficas de puntos clave que faciliten
el retorno al sitio y/o, la salida del lugar.
Durante la aproximación y llegada al sitio, se deberá
también ir llenando el formato (incluido en 6.
ANEXOS) con la información referente a los datos de
control y ubicación del sitio. La información de datos
de control a registrar es la siguiente:
1. Clave del sitio. Establecer una clave con la
cual se identifique cada sitio a estudiar.
Recordar que son 3 sitios por
conglomerado (Figura 1). Por ejemplo:
BPRIM1_2.
Lo que se traduce a conglomerado No. 1 del ANP
Bosque La Primavera (BPRIM), sitio No. 2.
2. Estado. Anotar la entidad federativa donde
se encuentra el sitio.
3. Municipio. Anotar el municipio
correspondiente.
4. Predio. Anotar el predio correspondiente.
5. Tenencia. Anotar la clave o registrar
directamente según sea (Cuadro 2).
Cuadro 2.Opciones del tipo de propiedad de las
tierras.
a) Ejidal d) Propiedad
particular
b) Comunal e) Propiedad federal
c) Propiedad f) Otro
estatal
6. Exposición. Anotar la exposición
dominante del terreno en formato Norte,
Sur, etc. En caso de ser llano registrar
como Zenital.
7. Pendiente. Anotar la inclinación del terreno
en grados.
8. Asociación vegetal. Anotar el tipo de
asociación vegetal presente en donde se
realice el sitio de muestreo. Para el caso
de bosques y selvas, se considera al
género arbóreo dominante. P. ej. “bosque
de pino-encino” (Pinus-Quercus, género
Pinus dominante).
9. Fecha. Anotar la fecha en que se realiza el
muestreo en formato dd/mm/aaaa.
10. Institución. Anotar el nombre de la
institución responsable del muestreo.
11. Brigada/responsable. Anotar el nombre del
responsable de la brigada que realiza el
levantamiento.
Dentro de los datos de ubicación, para realizar el
registro se puede hacer uso de las siguientes
herramientas:
El Sistema de Posicionamiento Global
(GPS) (Figura 6).
Cartas topográficas.
Figura 6. Ubicando el SPIIF con ayuda
de un GPS.
12. Latitud/Longitud: se debe hacer en el formato
de grados, minutos y segundos, tanto para
longitud como para latitud (hasta décimas de
segundo).
13. Altitud: Se anota la altitud del sitio en metros
sobre nivel del mar (m.s.n.m).
14. Información complementaria: Aquí se anotarán
otros datos que den mayor soporte para
corroborar la ubicación del sitio.
15. Datum: es una superficie constante y
conocida, utilizada para describir la
localización de puntos sobre la Tierra,
asociado a modelos geométricos. Los GPS
manejan distintos modelos. Para este estudio
se utiliza y recomienda el Datum WGS 84.
16. Error de precisión: Es la distancia en metros,
de un posible desplazamiento en la ubicación
del punto real (tomado de la lectura del GPS).
Este no deberá ser mayor a 15.
17. Croquis de ubicación: En este apartado se
hará un bosquejo de los rasgos principales del
paisaje y vías de acceso que describan con
facilidad el traslado al sitio del levantamiento
del conglomerado (Figura 7). Se parte de
centros de población, cuerpos de agua,
formaciones rocosas, obras de minería,
intersecciones de carreteras principales, etc.
Figura 7. Croquis de referencia de la ubicación
de un sitio para la evaluación de efectos de
incendios forestales.
18. Descripción y justificación: se explicará en
forma escrita, los datos relacionados con el
traslado al centro del conglomerado, partiendo
de centros de población, o intersecciones de
carreteras. Si el sitio se cambió de lugar al
originalmente seleccionado, también se
incluirá la razón aquí.
Los formatos de campo, serán útiles para el registro
de la información de todos los componentes que se
evaluarán (vegetación, combustible, fauna, etc.).
Estos formatos, se muestran en su totalidad en 6.
ANEXOS.
3.7. Material Fotográfico
La documentación fotográfica permite contar con
elementos que no fueron suficientemente percibidos
o incorporados a los registros en campo, además de
que incrementan el respaldo y la calidad del estudio.
El objetivo de esta sección es describir el tipo de
fotografías que se requieren, así como la forma en
que deben etiquetarse y organizarse. Cabe aclarar
que, al igual que todas las técnicas aquí mostradas,
no son limitativas, y pueden agregarse elementos de
medición, según los enfoques que se requieran en
cada estudio en particular.
Llegando al sitio de muestreo, y antes de establecer
los transectos se toma una fotografía panorámica
(Figura 8) de Norte a sur, sobre la línea del límite del
conglomerado (17.84m) para incluir las condiciones
del terreno y los principales rasgos del paisaje en el
lugar, al fondo de la imagen.
Para documentar la estructura y densidad de la
vegetación, y como complemento a la información
obtenida en el inventario de combustibles, se
realizará un proceso para generar “pares” con
imágenes que pueden ser visualizadas como 3D7. .
Esto, se obtendrá mediante la toma de dos
fotografías estereoscópicas por conglomerado. El
principio para obtener esta ilusión es el mismo que
se usa para las fotografías aéreas. Es decir, se
visualiza el mismo sitio desde dos puntos separados
por cierta distancia, resultando en una percepción de
profundidad. Para este caso, permite apreciar mejor
la densidad, la altura, algunas características de
fuste y ramas. Para referencia de posición de la
cámara en estas fotografías, es necesario partir de la
marca de donde se tomó la panorámica. El detalle a
continuación.
Figura 8. Fotografía panorámica del
conglomerado de muestreo.
7
El uso de fotografías 3D, es un proceso muy utilizado en la
determinación de Modelos de Combustible (MC). Un MC es un
conjunto de características de la cama de combustibles que tienen una
enorme variedad de aplicaciones en el modelaje del fuego (Anderson,
1982).
Los elementos para registrar la clave de esta
fotografía son los siguientes:
DESCRIPCIÓN ETIQUETA
Identificación del conglomerado al C1
que pertenece el sitio evaluado.
Tipo de fotografía. En este caso PAN
corresponde a Panorámica
Numero secuencial de la fotografía 1
Con lo anterior, se tiene la siguiente Clave para la
Fotografía panorámica:
C1_PAN (1)
Para la toma de las dos fotos estereoscópicas, se
maneja un señalador de escala a 10 m. Dicho
señalador de escala está hecho con tubo PVC de 1 a
2 pulgadas de diámetro con una altura de 1.5 metros,
dicho tubo deberá de tener una marca cada diez
centímetros (alternando blanco y negro), además,
deberá de tener sujeta en la parte superior una tabla
de 40 x 40 cm de color blanco con un triángulo
equilátero de 30 centímetros por lado. El grueso de
la línea deberá de ser de al menos 3 centímetros de
ancho de color negro. En la base del señalador se le
sujetará una varilla de aproximadamente 10 a 15 cm,
para poder clavarse al piso.
De esta manera, el proceso que se seguirá para la
toma de estos pares estereoscópicos es el siguiente:
1. Instalar la cámara en los límites del
conglomerado, o sea a 17.84 m (Figura 9) del
centro del conglomerado en dirección N franco.
2. El señalizador se clavará a 10 m de la cámara,
con su cara (esquema del cartoncillo) frente al
Norte (es decir, hacia la cámara) (Figura 10).
3. Ubicando el señalizador en el centro del marco
de la cámara, el fotógrafo tomará dos
fotografías. La primera foto se tomará medio
metro a la derecha de donde se tomó la
panorámica. Para tomar la segunda fotografía
el fotógrafo se desplazará medio metro hacia la
izquierda de donde se tomó la panorámica. De
esta forma se tendrán dos fotografías del
mismo punto, pero a diferentes ángulos (Figura
9).
4. Para las claves de estas dos últimas fotos
(figura 11) se tomará en cuenta el
procedimiento que se ha venido manejando,
solo modificando el tipo de fotografía
(EST_DER y EST_IZQ), junto con sus números
respectivos. Quedando de la siguiente forma:
C1_EST_DER (2)
C1_EST_IZQ (3)
Figura 9. Distancia a la que debe tomarse el par
de fotografías para formar la visión
estereoscópica.
Figura 10. Señalizador para la
toma de las fotografías.
5. Ya instalados los sitios de muestreo, y antes
de tomar las muestras de combustibles en
los cuadros de 30 x 30 cm (detalles en
apartado 3.8. Componente combustibles)
ubicados al extremo de cada transecto, es
necesario tomar fotografías digitales
verticales (Figura 12). La foto se efectuará
usando una cámara digital colocada a una
altura de 1.0 m. Deberá estar tomada de
manera muy clara y perpendicular al punto.
6. Después de la toma de fotografía a nadir, en
el mismo punto, se toma una fotografía “a
cielo” (Figura 13).
Siguiendo los ejemplos anteriores, cada etiqueta
deberá llevar la siguiente información:
DESCRIPCIÓN ETIQUETA
Identificación del sitio: Por lo C1
general llevará el número del sitio
SPIIF.
Refiere al sitio que se está evaluando S1, S2 ó S3
Tipo de fotografía. En este VER
caso corresponde a
verticales
Dirección del transecto en el que N, SE ó SW
se tomó la fotografía
Número secuencial de la fotografía 4,5 ó 6
De tal forma que las etiquetas serían las siguientes:
C1S1_VER_N (4)
C1S1_VER_SE (5)
C1S1_VER_SW (6)
Figura 11. Par de fotografías estereoscópicas, con las que se puede observar tercera
dimensión a través de un estereoscopio de bolsillo.
Figura 12. Toma de una fotografía a nadir
de cada punto con un cuadro de 30 x 30
cm colocado donde se realizará el
muestreo.
Figura 13. Fotografía tomada al cielo en
el punto de recolección de la muestra de
combustible.
Para el caso de las fotografías tomadas a cielo, es el
mismo procedimiento en el etiquetado de las fotos,
nada más cambiaría en el tipo de fotografía, que
sería (CIE), y el número secuencial. Quedando las
siguientes etiquetas:
C1S1_CIE_N (7)
C1S1_CIE_SE (8)
C1S1_CIE_SW (9)
7. Ya que se han tomado las muestras de
combustible correspondientes, esto es, el
material del cuadro de 30 x 30 cm, será
posible medir la profundidad de dos
componentes: hojarasca y capa de
fermentación, a esto, se le llama “perfil”
(Figura 14). Es necesario tomarla los más
horizontalmente posible, de tal forma que se
aprecie bien la profundidad de la capa de
hojarasca y de fermentación. Para
dimensionar el tamaño de las dos capas,
debe incluirse una regla en el extremo
izquierdo de la fotografía.
Figura 14. Fotografía
horizontal que corresponde
al “perfil” de la capa de
hojarasca.
3.8. COMPONENTE COMBUSTIBLES
MUERTOS
3.8.1. Variables de medición y registro
Una manera adecuada de iniciar el entendimiento de
los efectos del fuego es la vegetación, identificando
las características estructurales de un bosque
natural. Esto es un aspecto muy importante para
conocer su dinámica y especialmente para definir su
estructura y composición, lo que permitirá diseñar un
plan de manejo (Alvis, 2009). La vegetación,
representa al combustible vivo, y este a su vez, da
origen al combustible muerto. Ambos tipos de
combustibles pueden evaluarse mediante inventarios
en los cuales se considera la evaluación de una o
más propiedades de los combustibles: carga
(peso/superficie), humedad, continuidad,
compactación, composición, etc. Una de las
propiedades más evaluadas por su importancia en el
peligro de incendios forestales es la carga de
combustible, es decir, la cantidad (en peso) de
combustible que se presenta en un área
determinada. Una de las técnicas más utilizadas para
este propósito es la metodología de intersecciones
planares desarrollada por Brown (1974), con la que,
a partir del conteo de frecuencias de piezas leñosas
sobre un transecto ajustado, se trabaja con
ecuaciones que estiman las cargas por cada tipo de
combustibles: 1 hora, 10 horas, 100 horas y 1000
horas (Cuadro 3).
Cuadro 3.Clasificación de los combustibles
muertos, con base a su tiempo de retardo
(Fosberg, 1970; Pyne et al., 1996).
Tipo Descripción
1 hora: Combustibles de hasta 0.6 cm de
diámetro;
10 horas: Son aquellos de entre 0.6 y 2.5
cm de diámetro;
100 horas: Combustibles de entre 2.51 y 7.5
cm de diámetro;
1000 horas: Rebasan los 7.5 cm de diámetro.
Estos suelen clasificarse en
firmes y podridos.
Esta clasificación se basa en el tiempo de retardo,
que es el tiempo que a un combustible le lleva
equilibrar 2/3 partes de la diferencia entre su
contenido de humedad con la del ambiente. Es decir,
entre más grueso, más tiempo le llevará, y mayor
tiempo de retardo tendrá (Brown, 1974; Villers,
2006).Complementando con otras ecuaciones,
también se hacen estimaciones de la cama de
combustible fino, es decir de hojarasca y
fermentación.
Los combustibles muertos se clasifican en gruesos o
pesados y finos o ligeros. Los gruesos corresponden
ramillas hasta troncos de árboles y arbustos que
estén separados de su fuente original (Ruiz, 2004).
Como ya se explicó, se agrupan en clases según su
diámetro que es un indicador de tamaño influyente
en el tiempo de retardo de los combustibles. Para
facilitar el conteo de estas piezas, se utilizan
calibradores, fabricados con plástico o cualquier otro
material resistente y ligero que elija el usuario (Figura
15).
Figura 15. Calibrador, para evaluar los
combustibles de acuerdo a su tiempo
de retardo.
Con base a los transectos en el diseño de sitio de
muestreo (figura 2) en cada línea de intersección
(transecto) los combustibles serán contabilizados en
un plano vertical de 0 a 150 cm (figura 16) y en plano
horizontal, siguiendo las marcas de 3.5 m y 7 m en
cada cuerda de la manera en que se explica en el
apartado 3.2. Diseño de muestreo. El registro de
estos datos se realizará en los formatos
correspondientes (6. ANEXOS).
Figura 16. Plano vertical en el que se basa el
concepto de intersecciones planares.
Figura 17. Contabilizando material
combustible de 1 hora.
Adicionando algunas consideraciones que hay que
tomar en cuenta con esta metodología son: a) una
pieza curva se cuenta dos veces; b) para los
combustibles de 1000 hr se registra su diámetro,
medido con flexómetro; c) las piezas contadas
deberán atravesar el plano desde su parte central
(figura 18).
Figura 18. Consideraciones en el registro
de combustible muerto.
Luego, al extremo de cada uno de los tres
transectos (figura 3), se coloca el cuadro de 30 x 30 y
con el cual se registrarán datos del material muerto
ligero (Hojarasca y fermentación).
Los pasos son los siguientes:
1) Se coloca el cuadro. Sin remover ni extraer
material, se toma la fotografía a nadir (antes
descrita) y, se registran (cuadro 3) los datos de
cobertura de los diferentes elementos: pastos,
hojarasca, fermentación, suelo mineral y pastos.
La suma de todos estos debe ser un 100% (figura
19).
Figura 19. Porcentaje de
cobertura: 97% hojarasca, 3%
hierbas.
2) Se retira el material y se almacena en dos
bolsas, uno conteniendo hojarasca (HO) y otro,
fermentación (FE). Se debe omitir todo aquél
material que no esté incluido en este, como
piedras, animales, etc. También se llevará otro
material combustible vegetal como conos,
cortezas y otros similares.
3) Las bolsas deberán ser correctamente
etiquetadas (Conglomerado/sitio/transecto/HO o
FE/ Fecha).
Lo anterior, se hará en la medida de lo posible, ya
que de cualquier manera estas muestras se
someterán a un proceso de limpieza exhaustiva en
laboratorio para su preparación en la estimación del
peso seco.
4) Finalmente, se tomará la fotografía horizontal,
para apreciar la profundidad de las capas de
hojarasca y fermentación (Figura 14).
Cuadro 3.Sección de llenado en formato para
combustibles muertos gruesos y finos
TRANSECTO A
A. Datos del transecto de intersecciones planares
3. No. de Intersecciones < 7.5 cm.
1 hr. 10 hr. 100 hr.
4. Diámetro de intersecciones 1000 hr.
Firmes Podridos
B. Datos del cuadro de 30 x 30 cm.
5. Pendiente:
Cobertura de capa de
Capa hojarasca (cm):
Profundidad del hojarasca (%):
mantillo orgánico Cobertura de capa de
Capa fermentación (cm):
fermentación (%):
Cobertura de capa Cobertura de capa de Cobertura de suelo
de hierbas (%): pastos (%): mineral:
3.8.2. Revisión de efectos y uso de la
información
Como se comentó anteriormente, caracterizar el
comportamiento del fuego es un objetivo prioritario
para lograr el manejo y control adecuado de un
incendio. Entender este comportamiento implica
conocer que para que un fuego inicie y se desarrolle,
se involucran básicamente tres componentes:
topografía, tiempo atmosférico y combustibles
(Santiago et al., 1999; Clark y Miller; 2001;
Harrington, 2005). De estos, son los combustibles los
que se pueden manejar, por lo que la caracterización
de este, por ejemplo, mediante un inventario, es un
punto de partida para lograr los objetivos de manejo.
Por ejemplo, si existen acumulaciones de
combustible de 1000 horas (Figura 20), de
presentarse un incendio, generará mayores
intensidades.
Figura 20.Acumulación de combustibles
muertos de 1000 h en proceso de
descomposición.
Evaluar el combustible muerto asimismo permite
evaluar la tasa de acumulación de material en el sitio,
lo que puede ser una herramienta para determinar la
periodicidad del manejo de combustibles que
requiere esa área. Otra ventaja de esta evaluación,
es observar la protección del suelo (erosión), los
procesos de adición de nutrientes al suelo y la
influencia en las condiciones favorables para la
regeneración de arbolado.
3.9. COMPONENTE VEGETACIÓN
3.9.1. Variables de medición y registro
La evaluación del sotobosque corresponde a una
evaluación de arbustos, hierbas, pastos y
regeneración. Esto se realiza a través de un
muestreo en un círculo de imaginario 3.5 m de
diámetro, ubicado en el centro del sitio, con límites
sobre la primera marca de los transectos. Este
círculo se divide en tres tercios (Figura 21), y en cada
uno se debe localizar por género al individuo
representativo de mayor y menor tamaño: 1)
regeneración; 2) arbustos; 3) pastos y 4) Hierbas. En
el formato se registrará (cuadro 4) la altura y
cobertura de copa, porcentaje de cobertura por forma
biológica en cada uno de los tercios (Figura 22).
Figura 21. Muestra los tres tercios del círculo de
3.5 m de diámetro.
Debido a que el objetivo principal de esta evaluación
es la determinación del peso seco de biomasa en
sotobosque, es necesario realizar la extracción de
individuos de diferentes especies para su posterior
procesamiento en laboratorio y determinar su peso
seco. Este peso será útil para la generación de
ecuaciones alométricas. Los detalles de este
procedimiento se muestran en el folleto: Ecuaciones
alométricas para estimar el peso seco de
combustibles forestales vivos8.
De acuerdo al formato del Cuadro 4, el llenado de
los datos se realiza de la siguiente manera:
No. Corresponde al número único de
ejemplar.
Tercio. Se indicará el tercio donde se
encuentra el ejemplar
8
Gómez M. L.P.; Villanueva U. A. y Flores G. J. 2013. Ecuaciones
alométricas para estimar peso seco de combustibles forestales vivos
en Tlaxcala y Jalisco .Núm. 2. INIFAP-CIRPAC. Campo Experimental
Centro-Altos de Jalisco, México. xp
Forma Biól. Se registra la forma biológica del
individuo: pasto, hierba, arbusto o
regeneración.
Nombre. Se registra el nombre, común y/o
científico de la planta. En caso de no
identificarla en campo, indicar un nombre
alternativo para su control. Posteriormente,
deberá llevarse mediante prensa botánica a
laboratorio para su identificación.
Altura. Se registrará la altura del individuo.
Diámetro mayor (cm). Se registrará el
diámetro mayor del individuo.
Diámetro menor (cm). Se registrará el
diámetro menor del individuo.
Porcentaje (%) de cobertura. Se estimará
visualmente el porcentaje de cobertura que
tiene esa especie dentro de cada transecto: 1,
2 y 3.
Cuadro 4. Formato de registro de combustible
vivo.
El formato del cuadro 4, se llenará en lo posible,
para una sola especie. Esto debido a que, como se
extraerán individuos para la generación de
ecuaciones alométricas, es necesario contar con
distintos representantes de diferentes dimensiones y
así generar una mejor correlación. Sin embargo,
para no perturbar el sitio entre monitoreos ni extraer
masivamente individuos, esto se realizará a los
alrededores del conglomerado.
Dentro del sitio, solamente se ubicarán dos
individuos de una misma especie: uno de gran talla
y uno pequeño. Estos, se registrarán en las dos
primeras filas (relleno oscuro). Estos no se
extraerán.
Para la colecta, se ubicarán 8 o más individuos,
evitando la mínima perturbación hábitat y lo que los
recursos de trabajo permitan. Serán almacenados
en bolsas plásticas con su clave (puede ser el
número único) y llevados a laboratorio.
En el caso de no reconocer alguna especie en
campo, se fijará dentro de una prensa botánica para
su posterior identificación en gabinete con expertos9.
Los individuos de regeneración no se extraerán.
A continuación se muestran algunas imágenes sobre
la forma de tomar estos datos (Figura 22, Figura 23
y Figura 24).
9
A parte de fijarlas en prensa, las plantas pueden ser fotografiadas
sobre un fondo blanco (Figura 25), de manera que aunque llegasen a
perder partes importantes, puedan ser identificadas. La identificación
debe ser un proceso sistemático, donde se puede utilizar publicaciones
especializadas en identificación botánica (p. e. Flora Novogaliciana de
R. McVaugh que contiene decenas de publicaciones sobre las distintas
familias botánicas). Asimismo se sugiere el uso de portales de internet
especializados. Cuando sea necesario, las colectas se llevaran con
especialistas de la zona de instituciones reconocidas, como son
centros de investigación o universidades.
Figura 22. Ejemplo de cómo debe
medirse la altura y cobertura de
los pastos en el sitio.
Figura 23. Toma de los datos de
altura y cobertura de copa de
arbustos.
1.1.1.
1.1.2.
1.1.3.
1.1.4.
1.1.5.
1.1.6.
Figura 24.Tomando medidas a un
individuo de regeneración de
encino.
Figura 25.Ejemplares de especies
de combustibles vivos para
identificación.
Otra evaluación que debe realizarse es la del
arbolado en el sitio.
El arbolado será evaluado dentro del círculo de 17.84
m de radio, que comprende el área de 1,000 m 2. Se
recomienda que se haga separando por secciones
con ayuda de una cuerda marcada a los 17.84 m., e
ir midiendo todos los árboles en el sentido de las
manecillas del reloj, comenzando hacia el norte
franco (Figura 26).
N 1
Figura 26. Círculo de 1000 m2, donde se evaluará
el arbolado adulto. El individuo
señalado como “1” será el primero en
tomarse medidas, y en ese sentido
sucesivamente hasta cubrir los 13
individuos que aparecen.
Se deberá registrar a todos los árboles, de los cuales
se anotará el número de árbol (No.) que le
corresponda, considerando que deberán llevar una
secuencia consecutiva, la especie, el nombre común,
condición, diámetro normal (a 1.30 m. de altura),
diámetro de copa, altura total, altura de fuste limpio,
vigor y el daño, entre otros que a continuación se
explican. Estos datos serán registrados en el
formato, que se observa en el Cuadro 5.
Cuadro 5. Fragmento del formato de campo para inventario del arbolado en el círculo de
los 1000 m2
Especie. De acuerdo al cuadro anterior se debe registrar el nombre científico de las especies
que se encuentren dentro del área de muestreo. Además de registrar, si se tiene conocimiento,
de que la especie está considerada bajo un estatus de protección de la NOM-05910
10
NORMA Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna
silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo. (Diario
Oficial de la Federación, 2010).
Nombre común. En este apartado se colocará el
nombre común de la especie, lo cual nos permitirá
que, en caso de no saber el nombre científico se
pueda identificar en gabinete, la importancia de
registrar esta información es que no todas las
especies responden de la misma forma a los
incendios forestales.
Altura total (A.T.). Aquí se registrará la altura total de
los árboles desde la base de los árboles hasta la
punta, esta deberá ser en metros y se realizará la
medición con la ayuda de un altímetro o clinómetro,
registrando los datos en metros o bien en grados y
realizar la conversión a metros. Figura 27.
Altura de fuste limpio (A.F.L). Comprende desde la
base de los árboles hasta donde está la primera rama
de la copa y deberá ser registrada en metros y se hará
con la ayuda de un clinómetro. Este dato es de utilidad
al relacionarla con la continuidad vertical de los
combustibles y la posibilidad de que un fuego se haga
de copa.
Figura 27. Medición de altura de
arbolado.
Edad. Esta variable será determinada con la ayuda de
un taladro de Pressler, con el cual se toma una
muestra de cilindro epidométrico a una altura de 1.30
m. El taladro de Pressler permite tomar una muestra
denominada viruta, la cual se colocará en popotes
para evitar que se fracturen o dañen durante el
traslado (Figuras 28a y 28b).
Figura 28. a) Uso del taladro de Pressler a una
altura de 1.30 m, para sacar una muestra (viruta)
(b), la cual permite determinar la edad del árbol.
Diámetro normal (D.N.). Se medirá con la ayuda de
una cinta diamétrica, a la altura de 1.30 m a partir del
suelo (Diámetro a la altura del pecho, [D.A.P].),
(Figura 29), se registrará en centímetros.
Diámetro de copa (D.C.). Se medirá con la ayuda de
una cinta métrica, para lo cual se debe estar debajo
de los límites de la copa del árbol observando sus
proyecciones (Figura 30). Se registrará en metros.
Figura 29. Muestra cómo
se debe medir el diámetro
de altura de pecho
(D.A.P.)
Figura 30. Muestra de donde a donde
abarca el diámetro de copa
Chamuscado de copa (CH.C.). En este apartado se
anotará el porcentaje de copa chamuscada, de
acuerdo la superficie de la copa afectada. Este
porcentaje puede variar desde 0 a 100%, de acuerdo
con la siguiente clasificación (Negrete, 2000):
La Figura 31 muestra un ejemplo del chamuscado en
el follaje resultante de un incendio de intensidad
moderada.
Figura 31. Chamuscado
en follaje después de un
incendio forestal (Puga,
2012).
Profundidad de quema (P.Q.). Esta variable se
refiere a los centímetros de grosor que se alcanzaron
a quemar de la corteza de los árboles y será evaluada
con la ayuda de un medidor de corteza o bien con la
muestra que se extrajo para determinar la edad de los
árboles (Figura 32), además de esta manera no se
dañará a otros ejemplares extrayendo más muestras.
Figura 32. Ejemplo de cómo se
toma la muestra de la corteza para
determinar la profundidad de
quema.
Presencia de resinación. En este caso también será
evaluada en porcentajes y tamaño de la cara
expuesta. Específicamente sobre el daño que los
resineros le causa al árbol cuando extraen resina,
dañando el cambium del árbol, afectando el
movimiento de los nutrientes. Para esto se usa la tabla
del Cuadro 6.
Cuadro 6. Claves para la evaluación del
impacto del proceso de resinación en el
arbolado.
% de
N° Resinación Descripción
Es cuando no hay presencia
1 0
de resina en el árbol.
Hay una pequeña presencia
de resina, principalmente es
2 1-14
por proceso natural de la
misma especie.
Se le considera este rango
aquellas especies que tienen
3 15-25 aprovechamiento de
resinación, pero la afectación
no es severa.
Se le considera este
porcentaje, cuando el
4 26-50 aprovechamiento ya afecta a
la mitad de lo que es el fuste o
tronco del árbol.
En esta etapa es cuando la
afectación del árbol, ha sido
5 51-75
severa pero aún está vivo el
árbol.
En esta etapa es cuando el
aprovechamiento de
6 76-90 resinación sobre paso y ha
provocado la muerte de los
árboles.
Color del follaje. En este apartado se colocará el
color que la vegetación tenga en el momento del
levantamiento de la muestra que puede ser desde
café hasta verde limón cuando los árboles no son muy
afectados (Figura 33).
Figura 33. Ejemplo de la coloración que
puede tener el arbolado quemado por un
incendio forestal.
Altura estimada de llama (A.L). Esta variable se
evaluará en los fustes de los árboles, ya que cuando
ocurre un incendio la corteza de los árboles se
chamusca (quema), dejando un rastro de la altura de
llama que alcanzó el incendio (Figura 34). Con la
ayuda de un flexómetro se registrara la altura
alcanzada por el fuego y será registrado en el formato.
Afectación de raíces. Esta variable será evaluada
siempre y cuando las raíces se encuentren expuestas
y se registrará, sí solo se quemó parte de la corteza o
la afectación de la raíz fue mayor, anotarlo en
porcentaje, siendo “0” sin daño y “100” calcinación
total de la raíz.
Figura 34. Medición de la altura
estimada de llama con
base al chamuscado
(quemado) de la corteza de
los árboles.
Condición. La condición reflejará directamente si el
arbolado está vivo o muerto, para el cual utilizará el
(1) para los árboles que estén vivos y el (2) para los
árboles que estén muertos.
Vigor. Se refiere tanto al tamaño del árbol como a la
capacidad intrínseca de las ramas principales y de las
ramas para crecer en longitud y en grosor. La
codificación del arbolado estará dada por un número y
una letra, el número califica la condición y la letra el
grado de vigor (Cuadro 7).
Cuadro 7. Clasificación del vigor de los
árboles.
Clave Descripción
A Vigor óptimo
B Vigor bueno
C Vigor pobre
D Vigor muy pobre
Daño. Se anotará el número de la clave del daño
principal en los árboles vivos o la causa de su muerte
en los sujetos muertos, de acuerdo con la clasificación
del Cuadro 8, se podrá determinar la afectación real.
Cuadro 8. Descriptivo de la clave y causa del
apartado de daño.
Clave Daño
1 Ausencia de daño
2 Daño humano directo
3 Plantas parásitas
4 Incendios
5 Insectos
6 Viento
7 Enfermo
8 Roedores
9 Pastoreo
10 Aprovechamientos
11 Rayos
12 Otros
3.9.2. Revisión de efectos y uso de la
información
Los efectos del fuego en la vegetación son variables,
estarán relacionados con el ecosistema, la estructura
de la vegetación, la condición de salud entre otras.
En el arbolado por ejemplo, afecta los procesos
fisiológicos de los árboles, reduce su vigor,
crecimiento, y les puede provocar la muerte.
Además, debe tenerse en cuenta que los impactos
de un incendio no sólo ocurren al momento en que
se presenta, también se compromete la
supervivencia y el vigor del arbolado a mediano
plazo. Sin embargo, cabe recordar que es un factor
ecológico que también produce efectos positivos, en
que podrían incluirse la escarificación de semillas
con latencia física, control de enfermedades y
plagas, regeneración de áreas quemadas y en
determinados casos, aumento de altura y diámetro
(Rodríguez T. en Flores 2009).
Así entonces, monitorear los efectos de la vegetación
puede proveer de mucha información clave sobre el
estado del sitio, no solo por los efectos del incendio,
sino a otros agentes de disturbio y/o de propia
evolución (sucesión) del ecosistema. La densidad y
el estado fenológico de estos organismos es un muy
buen recurso de observación.
En el caso particular del sotobosque, existen
elementos que pueden relacionarse con disturbio por
el fuego. Por ejemplo, el pasto del género
Muhlenbergia, la hierba Gnaphalium y el helecho
Pteridium (Figura 35.a, 35. b y 35.c) De ahí la
importancia que tiene la identificación de los
individuos encontrados, ya que muchos de ellos se
han reconocido como indicadores de distintos
agentes.
Estudios han demostrado que especies como M.
glabrata crece en lugares con suelos muy delgados y
sobrepastoreados se ve favorecido en zonas
forestales donde hay incendios muy frecuentes
(CONABIO, s.f.).
Por otro lado, la hierba Gnaphalium, se reconoce
como un género de plantas colonizadores de
terrenos degradados, incluyendo los procesos post-
incendio (Puelles y Villaseñor, 2008; USDA Forest
Service, 1995).
La presencia de individuos como Pteridium var. Feii
indica la colonización de uno de los individuos
invasores más exitosos del planeta, los cuales, han
sido relacionados a vegetación de disturbio post-
fuego en diversos estudios (Velázquez, 2001). Esta
especie, negativamente, retrasa la sucesión de los
bosques. Las evidencias disponibles parecen indicar
consistentemente que el establecimiento de
Pteridium, partiendo de esporas, es un evento muy
raro en situaciones naturales, pero en una gran
variedad de hábitats intervenidos por los humanos,
especialmente aquellos creados por la remoción y
quema de la cobertura vegetal, la colonización vía
esporas puede ser rápida y efectiva. Se sospecha
que incluso la presencia de fuego podría ser un
requerimiento para la germinación de las esporas.
Una vez removida la competencia natural, estas
plantas pueden completar su ciclo de vida
exitosamente. Bajo esas condiciones cada espora
que germine podría producir una invasión rápida en
dos años (Ramírez et. al. 2007).
a) b)
c)
Figura 35. Especies del sotobosque indicadoras
de disturbio y/o incendio. A) Muhlenbergia, B)
Gnaphalium y C) Pteridium (Comisión Nacional
para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad
CONABIO. S.f. Sitio de las Malezas de México.
CONABIO-Colegio de Posgraduados y
SEMARNAT)
3.10. COMPONENTE FAUNA
3.10.1. Variables de medición y registro
Una vez ubicado el centro y habiendo anotado todos
los datos de control del SPIIF se realizará el
muestreo de fauna silvestre, para no maltratar o
borrar algunos de los rastros que dejan los animales
en el bosque, se recomienda ir con la cuerda de
17.84 m rodeando el perímetro del círculo. Lo que se
debe buscar minuciosamente dentro del círculo de
los 1000 m2 se muestra en el Cuadro 9.
No: Número sucesivo de animales observados:
En este campo se anotará el número único que
identifica a cada animal o grupo de animales
vistos sucesivamente. Cuando se observe un
grupo de animales como por ejemplo una jauría
de coyotes, una bandada de aves o un grupo de
iguanas asoleándose, estos grupos de animales
se contarán como un individuo, así que solo se
apuntara el dato correspondiente en la columna
de la tabla con su número sucesivo.
Tipo: Se refiere a la clasificación de la fauna
sugerida en este documento: aves, mamíferos,
anfibios, reptiles, insectos
Nombre: Nombre científico o vulgar (local o
regional) de la especie, este último, si no se
conoce tendrá que investigarse con pobladores
locales. De preferencia tratar de identificar al
animal o grupos de animales por nombre
científico.
Registro: Se anotarán las claves de registro de
la siguiente clasificación. Para la identificación de
rastros observables de la presencia de
mamíferos. Para esto se consideraron 5 claves
donde se engloban los siguientes conceptos:
1. AD (Avistamiento directo)
2. AI (Avistamiento indirecto)
3. E: excreta
4. R: rastros
5. H: huellas
6. Nota: MN: Madrigueras y nidos
Avistamiento directo: Se consideran como
avistamientos directos a la detección visual del
animal en campo.
Avistamiento indirecto: Se consideran como
avistamientos indirectos a la detección auditiva o
visual (no se observa al animal en sí, pero se ve
movimiento de la maleza o entre la vegetación)
del animal en campo, así como silbidos, cantos,
graznidos u otros sonidos emitidos por animales.
Huellas: Se considerarán todas las huellas,
senderos, marcas y sobadores dejadas por los
animales en el paisaje.
Excretas: Son los desechos sólidos de los
animales, conocidos como excretas (Figura 36),
de las cuales se pueden encontrar en campo
vestigios o la excreta en sí.
Rastros: Para este apartado consideraremos los
restos de alimentos, semillas y cortezas roídas o
rasgadas, así como el pelo o plumas. Se
entenderá como marcas a los rastros dejadas por
las garras, pezuñas, cornamentas y/o astas,
mordidas y picoteo por aves. También deberá
registrarse si la especie se encuentra bajo un
estatus de protección de la NOM-059, en caso
de que sepa el encargado de la brigada.
Figura 36. Presencia de excretas de venados
dentro del sitio permanente.
Cuadro 9. Muestra de fragmento del formato del
muestreo de fauna silvestre.
No: Número sucesivo de animales observados, Tipo: a qué grupo taxonómico
se refiere, AD: Avistamiento directo, AI: Avistamiento indirecto, E: Excretas, H:
Huellas, R: Rastros.
3.10.2. Revisión de efectos y uso de la
información
La diversidad genética animal en un ecosistema
forestal, se manifiesta con especializaciones en
forma, función y conducta en relación al fuego. Lo
anterior, permite a cada especie explorar su
particular nicho ecológico, ejerciendo así una
demanda al espacio y a los recursos de manera muy
diversa. Aunque existen numerosos estudios sobre la
relación del fuego con distintas especies animales,
en muchos casos no se ha llevado a cabo con la
profundidad requerida, y menos aún, se han
considerado las diferencias que pueden aparecer
con distinto comportamiento del fuego.
Si se aplican los conceptos anteriores sobre los
efectos y su orden, algunos estudios (Engstrom,
2010) identifican tres niveles en los cuales los
incendios afectan a los animales: en el primero, el
fuego puede producir daños o incluso la muerte de
los individuos o, pueden fomentar a que migren de o
hacia la zona quemada. En el segundo, si suficientes
animales dentro de una población sobreviven, los
procesos post-fuego como el hambre, la predación o
la inmigración dentro del ambiente, determinarán la
viabilidad de la población. Y finalmente, en el tercer
nivel, el fuego puede modificar las especies animales
a lo largo del tiempo según su adaptación al fuego.
Los tres anteriores corresponderían respectivamente
a efectos de primer orden, efectos de segundo orden
y efectos sobre la evolución de las especies
faunísticas por el fuego (Engstrom, 2010).
En resumen, los animales y su hábitat son afectados
por el fuego principalmente en a) la dieta, b) el
territorio y c) los requerimientos de refugio. Por
ejemplo, inmediatamente después de un incendio, el
refugio y el alimento tienden a escasear, por ello,
algunos individuos llegan a morir de hambre o son
presa de otros animales. Además, debe considerarse
la temporada en que ocurre un incendio, ya que por
ejemplo, en la primavera (y que suelen ser intensos)
interrumpen ciclos de reproducción de una gran
cantidad de especies. Por el contrario, el vigoroso
resurgimiento de vegetación que un incendio puede
producir, favorece en gran medida a los herbívoros
(Clark y Miller, 2011; Gómez, en Flores, 2009).
Otros casos como los invertebrados, suelen
afectarse de manera directa e inmediata, esto, por su
capacidad baja de movilidad. Por su parte, los
anfibios resultan especialmente vulnerables a los
efectos del fuego, esto, por las necesidades de
humedad que requieren, y que es vital en su
supervivencia como especie (huevos y nidos)
(Gómez en Flores, 2009).
En general, las respuestas del fuego por parte de la
fauna están escasamente documentadas. Es
importante no sólo entender, sino también
dimensionar la temporalidad de esta asociación, con
base en la frecuencia del fuego que las condiciones
naturales del ecosistema permiten y al dinamismo
propio de los ecosistemas forestales (Gómez en
Flores, 2009).
3.11. COMPONENTE SUELO
3.11.1. Variables de medición y registro
Identificación de muestra. Consiste en una clave
para identificar la muestra. Se tomarán un total de 2
por conglomerado, como mínimo. Una “control”, o
sea, de suelo no quemado y otra, con el suelo
afectado. La cantidad será de aproximadamente 1 kg
de material. Se almacenará en bolsas plásticas
debidamente identificadas.
Se evaluarán dos aspectos: la textura y el efecto
hidrofóbico. Posteriormente, las muestras serán
sometidas a un proceso de laboratorio para
determinar parámetros fisicoquímicos.
Textura. Se evaluará si se trata de un suelo arenoso,
limoso o arcilloso. Esto, mediante una “prueba de
bola”, que consiste en el humedecimiento de una
porción y observar su pérdida o mantenimiento de la
estructura.
Para conocer la textura de una muestra de suelo,
separe primero la tierra fina, todas las partículas de
menos de 2 mm, de las partículas mayores como la
grava y las piedras, en la Figura 37, se muestra el
tamizado de la muestra de suelo
Figura 37. Proceso de tamizado de una muestra
de suelo.
Una vez que se haya tamizado la muestra se puede
determinar en campo la textura mediante la prueba
de bola la cual consiste en: Tomar una muestra de
suelo y humedecerla un poco (Figura 38) hasta que
comience a hacerse compacta sin que se pegue a la
mano.
Figura 38. Cantidad de suelo al cual se le agrega
agua hasta conseguir una consistencia
pastosa.
Después, se tiene que oprimir con fuerza, se abre la
mano y si queda compacta la bola, se puede decir
que se trata de un suelo con textura limosa. Si el
suelo mantiene la forma de su mano por un tiempo,
quiere decir que es arcillosa, pero si el suelo no es
capaz siquiera de mantener la forma, indica que ese
suelo contiene demasiada arena.
Erosión. La pérdida de la cobertura de vegetación a
causa de un incendio, produce una exposición directa
del suelo a diferentes grados, provocando que pierda
su estructura y presente grados de erosión.
Ya que el suelo puede ser erosionado por muy
diversos agentes (agua, viento, ganado,
contaminación, etc)11; se ubicará únicamente en el
conglomerado, si existe erosión provocada por
incendios forestales; esto se evidencia con la
exposición fuerte del suelo cubierto por restos
orgánicos calcinados y en ocasiones,
desprendimiento de material al pisar la zona.
Efecto hidrofóbico. Se describe como el proceso
que no permite la permeabilidad del suelo ó la
infiltración de agua por los capilares del suelo. Y será
evaluado de una forma cualitativa, ya que solo se
registrará si se presenta o no en el área afectada.
Esto se realiza vertiendo un poco de agua
directamente sobre el suelo con evidencia de fuego;
si el agua permea, indica que no existe efecto
hidrofóbico (cuadro 10).
11
* Erosión por otros agentes: Hídrica (por agua), eólica (por viento),
física (pastoreo, pavimento, paso de transporte) o química
(contaminación, incendios forestales, salinización).
Si la erosión no es causada por un incendio, como
una cárcava hídrica o pastoreo por ejemplo, anotar en
la columna siguiente (tipo de erosión) (cuadro 10).
Cuadro 10. Sección del formato de campo para
sobre parámetros a evaluar en el
suelo.
3.11.2. Revisión de efectos y uso de la
información
Sobre el suelo, se han realizado estudios mediante la
implementación de quemas prescritas para
determinar los cambios que tiene el material
postfuego. De manera general, cuando la materia
orgánica del suelo es quemada, las sustancias netas
contenidas son liberadas en forma de óxidos o
carbonatos que generalmente presentan reacción
alcalina. De ese modo, cuando las cenizas son
depositadas en el suelo, la tendencia es a disminuir la
acidez. Dando un ejemplo de esta afirmación,
estudios (Soares, 1985 en Martínez et al., 2004)
demuestran la reducción de dos a tres unidades de
PH, y que vuelve a rango normal cinco años después
de la quema.
Dando continuidad a los efectos que se presentan en
el suelo post-fuego, se presenta en resumen lo que
un estudio (Reyes 1980 en Aparicio, 2009) concluye:
Pérdida de nitrógeno y materia orgánica del
suelo, debido a la combustión de la
vegetación;
Pérdida de elementos naturales del suelo en
laderas, debido a la lixiviación durante las
fuertes lluvias;
En cuanto a la estructura, se observó mayor
fragmentación de los agregados
superficiales del suelo;
El pH se incrementó de 7.9 a 8.05 después
de la quema, debido a la adición de sales
mineralizadas contenidas en las cenizas y la
desagregación de los fragmentos
superficiales de caliza que se incorporan al
mismo suelo;
La materia orgánica se redujo. Se pierde en
forma de CO2, CO, cenizas y/o carbón
vegetal;
La relación C-N se redujo debido a la
pérdida de materia orgánica y nitrógeno.
Se incrementó el intercambio catiónico
debido a la adición de cenizas al suelo.
La cantidad de potasio aumentó después de
la quema.
3.12. COMPONENTE AGUA
3.12.1. Variables de medición y registro
En esta apartado se anotará el nombre y las
características principales de los cuerpos de agua
que se localicen cerca de la ruta tomada a los
SPIIF´s. Se indicarán las coordenadas geográficas de
un punto situado en el borde del cuerpo de agua. La
codificación para cada uno de los caracteres (tipo,
contaminación, azolve, eutrofización, presencia de
lirio acuático y uso actual) que describen a los
cuerpos de agua registrados se presenta debajo del
Cuadro 11.
Cuadro 11. Cuerpos de agua que pueden ubicarse en los
alrededores al sitio.
Con la ayuda del Cuadro 15, se facilitará el llenado
del cuadro anterior, ya que se da un número o clave,
lo cual agiliza este proceso.
Cuadro 12. Clasificación de los cuerpos de agua,
contaminación y uso actual
Además de los datos que se recaban en este
apartado, se debe considerar también lo que es el
pH, conductividad eléctrica, salinidad, cantidad de
oxígeno disuelto en el agua, temperatura, entre otras.
Toma de muestra. Se debe tomar una muestra de
agua, la cual deberá ser colocada en un recipiente
limpio, ya que si no es así se alterar algunos datos
que se vayan a tomar, además el recipiente debe
cerrar herméticamente esto para evitar que se riegue,
se recomienda colectar el agua de la parte donde no
haya tanto movimiento por la corriente o fluidez.
PH. El pH es una variable muy importante del agua,
ya que al haber presencia menor a 7 indican acidez,
esto afecta a la microfauna y flora presente en los
cuerpos de agua. Con la ayuda de un potenciómetro
se puede determinar el pH presente en el cuerpo de
agua como se observa en la Figura 39.
Figura 39. Toma de muestra en
cuerpos de agua para determinar el
pH.
Oxígeno disuelto. Es simplemente la cantidad de
oxígeno que está disuelto en el agua. Esto significa
que es oxígeno “disponible” para los seres vivos que
en esta habitan.
.
Figura 40. Utilización del
potenciómetro para medir el
oxígeno disuelto en el cuerpo de
agua.
Sedimentación. Sedimento en suspensión, es la
cantidad de tierra que se encuentra moviéndose en
un arroyo y depende en gran parte de la velocidad del
flujo del agua, ya que la rapidez de la corriente
levanta y mantiene suspendida la tierra más que el
flujo con velocidad menor.
Una técnica utilizada en campo, consiste en agitar el
área donde se tomara la muestra, esto con el
propósito de remover la sedimentación del cuerpo de
agua y extraer la muestra, dejarla reposar y medir con
la ayuda de una regla, la sedimentación que se formó
en el fondo del recipiente. Esto se extrapola a la
capacidad del cuerpo. Se registran las observaciones.
Temperatura. El incremento de la temperatura en los
cuerpos de agua puede provocar efectos irreversibles
en la vida acuática. También puede afectar la
habilidad del agua para retener oxígeno y crear
compuestos, así como la capacidad de los
organismos para resistir ciertos tipos de
contaminantes. Se registran las observaciones.
3.12.2. Revisión de efectos y uso de la
información
Los incendios forestales pueden modificar los
procesos hidrológicos al reducir la infiltración e
incrementar los escurrimientos superficiales,
propiciando la erosión del suelo. La intensidad de
estos efectos, depende de distintas condiciones
ambientales como: el tipo de suelo, el tipo de cubierta
de suelo, la densidad del arbolado, la pendiente del
terreno, entre otros. Pero principalmente, dependen
del grado de alteración que llegue a provocar el fuego
en las condiciones del suelo por tan estrecha relación
(Alanís et al., en Flores, 2009).
Particularmente, en las propiedades fisicoquímicas
del agua, la medición de los distintos parámetros
puede indicar algunas anomalías para la
supervivencia de la vida acuática y toda la red trófica
dependiente.
Por ejemplo, el PH indica la acidez o salinidad de en
este caso, un cuerpo de agua. Normalmente, una PH
bajo, o ácido, representa un ambiente nocivo para
diversas formas de vida.
En el caso del Oxígeno disuelto, cuando se tiene en
concentraciones bajas, indica que hay gran actividad
microbiana degradando nutrientes (y/o
contaminantes). Eso, consecuentemente, afecta a
otras formas de vida al no tenerlo disponible para sus
funciones.
La sedimentación representa otro parámetro que en
el caso de incendios puede ser muy evidente. Como
se comentó, los efectos en el agua están muy
relacionados al suelo. Cuando hay un incendio, la
mayoría de las ocasiones se presenta erosión, la
cual, finalmente puede llegar a los cuerpos de agua.
En específico, la evaluación del agua es la que
posiblemente puede representar un reto mayor. Esto,
porque los cuerpos de agua tienen condiciones
fisicoquímicas en respuesta a muchos agentes, hoy
en dia quizá, la contaminación por actividad humana
sea la más marcada.
Además, es muy importante considerar que los
distintos parámetros y sus valores pueden
interpretarse de diferentes maneras, dependiendo las
formas de vida de las que se trate y/o el interés que
se tenga en el estudio y/o plan de manejo.
4. CONCLUSIONES Y
RECOMENDACIONES
- Una sugerencia para hacer este tipo de
evaluaciones más concisas, es tener sitios
“control”, dentro de la misma ARH con la
posibilidad de tener una base de cual sería “el
ideal” o más bien la condición anterior de ese
sitio antes del incendio.
- Una variante de la anterior, es implementar
quemas prescritas, así se tendrá un poco más
de información del sitio antes de la quema.
- En el caso de los combustibles, se puede
integrar otras características, como la
compactación, la humedad contenida u otros
elementos que permitan entender mejor la
respuesta al fuego.
- La vegetación que utilizada como indicador de
disturbio y/o fuego es un recurso que puede
resultar de enorme utilidad para determinar los
procesos de sucesión postfuego. En este
sentido, son fundamentales los procesos
adecuados de identificación.
- Para la fauna, es claro que hay mucho por
hacer. Tanto en investigación como en
técnicas en campo de respuesta al fuego. Esta
supone una oportunidad interesante a seguir.
- En el caso de las evaluaciones de suelo, hoy
en día es casi imposible encontrar un sitio que
no tenga erosión. En estos y en todos los
casos de estudio (y en manejo), sería
importante considerar acciones de
recuperación y conservación de suelos, esto
siempre, siguiendo criterios ecológicos y
económicos.
- Sobre el agua, como se mencionó en su
apartado, posiblemente representa uno de los
componentes más complejos de medir e
interpretar, además de tomar en cuenta la
temporalidad. Al igual que la fauna, representa
en un tema muy interesante para conducir
estudios en ecología del fuego.
- Sobre las metodologías empleadas, si bien son
una buena base, es importante continuar con
su alimentación y validación. Ya que se trata
de un primer esfuerzo “integral”, la meta es
ofrecer las pautas generales para evaluar los
efectos de los incendios en los distintos
componentes.
- En cuanto a los componentes, las
aproximaciones y el detalle al que se
pretendan manejar dependerá en última
instancia, del usuario y sus propósitos. Lo que
sí es aconsejable, es mantener una evaluación
más exhaustiva de la vegetación y su
estructura, así como de los combustibles, ya
que finalmente, estos son la base por la que
los otros componentes responden (fauna,
agua, suelo, aire, paisaje, etc).
- En respuesta a lo anterior, a parte de los
colaboradores en incendios, es muy importante
contar con un equipo de expertos, en botánica
en zoología e incluso en geología y suelos.
Todos esto le dará mayor calidad a nuestra
información y por lo tanto, mejor aplicación
operativa.
- En cuanto a la evaluación de combustible vivo
y su relación con las ecuaciones alométricas,
esto supone un importante avance en los
estudios de biomasa y carbono, no solo en
incendios sino con otras aproximaciones en
dinámica de gases a nivel regional y global.
- Como experiencia, se sugiere hacer este tipo
de estudios en una línea de tiempo más
extendida, obviamente, planeando en cuanto a
los recursos. Lo anterior, porque se hace
necesario considerar las diferentes
condiciones que se dan en el año y que
producen una u otra respuesta en los
diferentes componentes. Además, si se
pretenden evaluar los efectos estrictamente
como “órdenes” según las clasificaciones
explicadas en el primer apartado, el horizonte
crece a varios años.
5. LITERATURA CITADA
Alanís E.; O. Aguirre; J. Jiménez; M. Pando; E.
Treviño y R. Aranda. 2010. Efecto de la severidad
del fuego sobre la regeneración asexual de
especies leñosas en un bosque mixto (Pinus-
Quercus) en el Parque ecológico Chipinque,
México. Sep 2010, VOL. 35 Nº 9. Interciencia pp
690-695.
Alvis G., J. 2009. Análisis estructural de un
bosque natural localizado en zona rural del
municipio de Popayan. Presentación de caso.
Facultad de Ciencias Agropecuarias Universidad
del Cauca. Vol 7 no. 1. Pp 115-122.
Anderson, H.E. 1982. Aids to determining fuel
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6. ANEXOS
FORMATOS DE CAMPO
COORDINADORES DE LA INFORMACIÓN
M.C. Ramón Hernández Virgen
Dr. Gerardo Salazar Gutiérrez
EDICIÓN
Dr. José Germán Flores Garnica
M.C. Laura P. Gómez Murillo
REVISIÓN TÉCNICA
Ing. Ernesto Alonso Rubio Camacho
Dr. Martín Gómez Cárdenas
FORMACIÓN Y DISEÑO
Prometeo Editores
CODIGO INIFAP
MX-0-310606-23052509-1
Centros Nacionales de investigación Disciplinaria, Centros
de Investigación Regional y Campos Experimentales
Sede de Centro de Investigación Regional
Centro Nacional de Investigación Disciplinaria
Campo Experimental
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en el mes de Noviembre del 2013
en los talleres Gráficos de Prometeo Editores S.A. de C.V.
Libertad 1457, Col Americana, Guadalajara, Jalisco
C.P. 44160. Tel (33) 3826-2726
E-mail: [email protected]
Su tiraje consta de 150 ejemplares
Impreso en México
Instituto de Investigación Forestal Agrícolas y Pecuarias
MC. Ramón Hernández Virgen
Jefe de Campo
Lic. Sandra Lucia Vega Iñiguez
Jefe Administrativo
Personal Investigador del Campo Experimental Centro Altos de Jalisco
MC. Luis Eduardo Arias Chávez Leche
Dr. Rodolfo Barretero Hernández Carne de Rumiantes
Dr. Juan de Dios Benavides Solorio Manejo Forestal Sustentable y Servicios Ambientales
MC. Alvaro Agustin Chávez Durán Incendios Forestales
Dra. Celia de la Mora Orozco Manejo Integral de Cuencas
MC. Gerardo Domínguez Araujo Carne de Cerdo
MC. Eliab Estrada Cortes Leche
Dr. José Germán Flores Garnica Incendios Forestales
Dr. Hugo Ernesto Flores López Manejo Integral de Cuencas
MC. Alberto Jorge Galindo Barboza Carne de Cerdo
MC. Laura Patricia Gómez Murillo Incendios Forestales
MC. Javier Ireta Moreno Trigo y Avena
MC. Alejandro Ledesma Miramontes Maíz
MC. David Liceaga Rivera Carne de Rumiantes
Dr. Miguel Luna Luna Pastizales y Cultivos Forrajeros
MVZ. Raúl Martínez López Leche
MC. David Arturo Moreno González Manejo Forestal Sustentable y Servicios Ambientales
MC. Luis Alberto Nájera Calvo Maíz
Dr. Juan Francisco Pérez Domínguez Hortalizas
Dr. José Luis Ramírez Díaz Maíz
Biol. Gabriela Ramírez Ojeda Agrometeorología y Modelaje
Ing. Ernesto Alonso Rubio Camacho Manejo Forestal Sustentable y Servicios Ambientales
Dr. Agustín Rueda Sánchez Plantaciones y sistemas agroforestales
Dr. José Ariel Ruiz Corral Agrometeorología y Modelaje
MC. Santiago Ruiz Ramírez Maíz
Ing. José Martín Ruvalcaba Gómez Leche
Dra. Yolanda Salinas Moreno Maiz
Ing. Mario Antonio Vega Loera Pastizales y Cultivos Forrajeros
Ing. Jorge Humberto Villarreal Rodas Leche
MVZ. Fernando Villaseñor González Leche
Biol. Jaqueline Xelhuantzi Carmona Incendios Forestales
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El desarrollo social y económico de las sociedades
modernas, y entre ellas de la española, ha
inducido en décadas pasadas un proceso de
cambios agrarios y rurales que no tienen
precedentes en épocas anteriores. La agricultura y el
medio rural han sufrido profundas modificaciones
sociológicas, culturales, tecnológicas, económicas e
institucionales. Fruto de esta evolución histórica ha
sido la modernización técnica y empresarial de la
actividad agraria que han promovido los poderes
públicos y protagonizado los agricultores.
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