Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor.
Escucha
mi oración hecha de labios sin engaño.
2
De tu presencia proceda mi vindicación; Vean tus ojos la rectitud.
3
Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; Me has
puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; He resuelto que mi boca no
haga transgresión.
4
En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios Yo me
he guardado de las sendas de los violentos.
5
Sustenta mis pasos en tus caminos, Para que mis pies no resbalen.
6
Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; Inclina a mí tu
oído, escucha mi palabra.
7
Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se
refugian a tu diestra, De los que se levantan contra ellos.
8
Guárdame como a la niña de tus ojos; Escóndeme bajo la sombra
de tus alas,
9
De la vista de los malos que me oprimen, De mis enemigos que
buscan mi vida.
10
Envueltos están con su grosura; Con su boca hablan
arrogantemente.
11
Han cercado ahora nuestros pasos; Tienen puestos sus ojos para
echarnos por tierra.
12
Son como león que desea hacer presa, Y como leoncillo que está
en su escondite.
13
Levántate, oh Jehová; Sal a su encuentro, póstrales; Libra mi alma
de los malos con tu espada,
14
De los hombres con tu mano, oh Jehová, De los hombres
mundanos, cuya porción la tienen en esta vida, Y cuyo vientre está
lleno de tu tesoro. Sacian a sus hijos, Y aun sobra para sus
pequeñuelos.
15
En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; Estaré satisfecho
cuando despierte a tu semejanza.