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Capitulo Iii

La reforma agraria en el Perú, impulsada por el gobierno de Juan Velasco Alvarado entre 1968 y 1975, buscó redistribuir la tierra expropiando grandes latifundios para beneficiar a campesinos sin tierra, logrando la entrega de 10 millones de hectáreas a más de 300 mil familias. A pesar de sus objetivos de mejorar las condiciones de vida y modernizar el campo, la reforma enfrentó críticas por la resistencia de terratenientes y problemas logísticos, lo que limitó sus efectos a largo plazo. Aunque tuvo un impacto significativo en la estructura agraria, muchas de sus medidas fueron revertidas con el tiempo debido a cambios políticos.

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Capitulo Iii

La reforma agraria en el Perú, impulsada por el gobierno de Juan Velasco Alvarado entre 1968 y 1975, buscó redistribuir la tierra expropiando grandes latifundios para beneficiar a campesinos sin tierra, logrando la entrega de 10 millones de hectáreas a más de 300 mil familias. A pesar de sus objetivos de mejorar las condiciones de vida y modernizar el campo, la reforma enfrentó críticas por la resistencia de terratenientes y problemas logísticos, lo que limitó sus efectos a largo plazo. Aunque tuvo un impacto significativo en la estructura agraria, muchas de sus medidas fueron revertidas con el tiempo debido a cambios políticos.

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CAPITULO III

3. La Reforma Agraria en el Perú


La reforma agraria en el Perú tuvo lugar principalmente durante el gobierno del
General Juan Velasco Alvarado, quien lideró un gobierno militar entre 1968 y 1975.
Esta reforma fue parte de un amplio programa de cambios sociales y económicos
implementados por el gobierno militar peruano, que tenía como objetivo central la
redistribución de la tierra y la modernización del campo peruano.
La reforma agraria en el Perú se llevó a cabo mediante la expropiación de
grandes latifundios y su redistribución entre los campesinos sin tierra. Durante este
período, se expropiaron alrededor de 10 millones de hectáreas de tierras, beneficiando
a más de 300 mil familias campesinas. Estas tierras expropiadas fueron entregadas a
los campesinos en forma de cooperativas agrícolas y comunidades campesinas.
El objetivo principal de la reforma agraria en el Perú era combatir la
concentración de la tierra en manos de unos pocos propietarios y mejorar las
condiciones de vida de los campesinos. Además de la redistribución de la tierra, el
gobierno militar también implementó políticas para mejorar la infraestructura agrícola,
proporcionar asistencia técnica y financiera a los agricultores, y promover la
diversificación de cultivos.
Sin embargo, la reforma agraria en el Perú no estuvo exenta de críticas y
dificultades. Hubo resistencia por parte de los propietarios de grandes haciendas y
terratenientes, lo que llevó a conflictos y tensiones sociales en algunas regiones del
país. Además, la implementación de la reforma enfrentó desafíos logísticos y
administrativos, lo que en algunos casos provocó demoras y problemas en la
distribución de tierras.
A pesar de estos desafíos, la reforma agraria en el Perú tuvo un impacto
significativo en la estructura agraria del país y en la vida de miles de campesinos. Sin
embargo, con el paso del tiempo y los cambios políticos posteriores, algunas de las
medidas implementadas durante la reforma agraria fueron revertidas o modificadas, lo
que limitó en cierta medida sus efectos a largo plazo.
a. Contexto histórico y político peruano
El contexto histórico y político del Perú en el siglo XX estuvo marcado por una
serie de desafíos socioeconómicos y políticos, incluyendo la desigualdad en la
distribución de la tierra y la marginación de los sectores rurales. Durante décadas, el
país enfrentó un sistema agrario caracterizado por la concentración de la tierra en
manos de grandes terratenientes y la exclusión de la mayoría de la población
campesina de la propiedad y el acceso a la tierra.
Stern (1975) El gobierno de Juan Velasco Alvarado, que llegó al poder
mediante un golpe de Estado en 1968, se propuso llevar a cabo una serie de reformas
transformadoras en el país, incluyendo una reforma agraria radical. Velasco Alvarado
buscaba reestructurar la economía y la sociedad peruana, promoviendo una mayor
equidad en la distribución de la tierra y el desarrollo de los sectores rurales como parte
de su proyecto de "Revolución Nacional".
Legislación agraria republicana
Como refiere (Basadre, 1961) La República del Perú promulgó una serie de
leyes y decretos destinados a regular la propiedad y el uso de la tierra en el país.
Estas leyes incluían disposiciones sobre la titulación de tierras, la protección de los
derechos de los campesinos y la promoción de la agricultura como motor de desarrollo
económico.
En el contexto del derecho agrario republicano peruano, se promulgaron leyes
y normativas destinadas a regular la tenencia de la tierra, los contratos agrarios y los
derechos de los agricultores. La constitución política del Perú de 1823 reconoció la
propiedad privada de la tierra y proporcionó una base para proteger los derechos de
los propietarios. Luego se aprobaron leyes especiales para regular la propiedad de la
tierra, como la Ley Básica de Reforma Agraria de 1969, que estableció mecanismos
para la expropiación y redistribución de grandes propiedades y la protección de los
derechos de los trabajadores agrícolas.
La reforma agraria peruana, una de las más radicales de América del Sur, se
desarrolló principalmente en las décadas de 1950 y 1960. Las condiciones internas
que la impulsaron incluyeron migraciones campo-ciudad, protestas campesinas y una
concentración extrema de la propiedad de la tierra. La clase política conservadora,
aunque inicialmente resistente, se vio obligada a intervenir para modificar la estructura
de la propiedad. La reforma se implementó principalmente en la costa y la sierra del
país, expropiando tierras y redistribuyéndolas a beneficiarios, principalmente
asociaciones campesinas. A pesar de sus impactos positivos, como el acceso directo a
la tierra para los pobres rurales y la eliminación del poder de los terratenientes
tradicionales, también enfrentó críticas. Se argumenta que causó descapitalización
agrícola, retroceso técnico y no resolvió completamente la pobreza rural. La
cooperativización de las haciendas fue en su mayoría un fracaso, y la reforma tuvo
que enfrentar crisis económicas y falta de coherencia en el modelo económico.
Antecedentes (1920-1968)
La reforma agraria del Perú se llevó a cabo en un contexto internacional
posterior a la Guerra Fría que, por diversas razones, fue favorable a otras reformas
que se estaban llevando a cabo en América Latina. Las recientes reformas agrarias del
Perú comenzaron en las décadas de 1920 y 1930, en las que los indígenas peruanos,
tanto artística como académicamente, hicieron visible la situación indígena y
cuestionaron la explotación rural que enfrentaban. También se discute en los debates
políticos nacionales. Al mismo tiempo surgieron los primeros sindicatos y
confederaciones agrarias, así como diversos movimientos campesinos en todo el país,
que se formarían y expandirían a nivel regional y nacional en las décadas siguientes.
Una combinación de factores explica así los primeros tímidos intentos de 1964,
seguidos de las reformas radicales del gobierno de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Juan Velasco Alvarado.
b. Primera Reforma Agraria del Perú (1969)
El 24 de junio de 1969, el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas por
parte de Juan Velazco Alvarado promulgó el Decreto Ley Nº 17716, contemplándose
entre sus objetivos principales los siguientes: a. Eliminación del latifundio, del
minifundio y de toda forma antisocial de tenencia de la tierra.
Según el (Instituto Peruano de Economía, 2021 ) La reforma agraria
implementada entre 1969 y 1980 significó la expropiación de 10,5 millones de
hectáreas, equivalentes al 56% de la superficie agrícola, según un informe del Instituto
de Estudios Peruanos (IEP). En ese período, las haciendas se convirtieron en
aproximadamente 1.200 empresas asociativas o cooperativas. Estas empresas
fracasaron rápidamente y la gran mayoría terminaron siendo parceladas o
abandonadas. De acuerdo con un estudio del INEI, este período se caracteriza por un
notable retroceso tecnológico con graves consecuencias para la producción
agropecuaria.
(Cepes, 2014 ) La reforma agraria de Perú de 1969 tenía como objetivo
redistribuir la tierra entre la población rural mediante la expropiación de grandes
haciendas y la transferencia de la propiedad de la tierra a pequeños agricultores
mediante compra o arrendamiento. Entre 1969 y 1979, se expropiaron 15.826 fincas y
más de 9 millones de hectáreas de tierra, la mayoría de las cuales fueron a parar a
370.000 beneficiarios y cooperativas establecidas en propiedades expropiadas. El
sector agrícola se vio aún más afectado por la implementación de políticas de
orientación urbana después de la reforma agraria. El sector de exportación agrícola
actual ha experimentado un crecimiento significativo debido a la desregulación del
mercado de tierras y la inversión empresarial.
Decreto Ley Nº 17716
La Ley del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas es la última de una serie
de leyes, decretos y programas que han intentado, sin éxito, resolver los problemas de
tenencia de la tierra del Perú y aliviar a los agricultores de su etapa más crítica de
éxito. Durante la administración del presidente Belaúnde. Las controversias y errores
del pasado dejaron más claro que se necesitaba un enfoque verdaderamente nuevo y
propusieron a fondo un sistema justo de propiedad y uso de la tierra que promovería el
desarrollo general del país y se convertiría en un pilar del desarrollo del país. La
política de desarrollo nacional es consistente con el progreso en otros sectores de la
economía. No sólo la ley de reforma agraria, sino también la difusión pública de la
primera ley demostró que no es sólo otra promesa política para justificar la
permanencia en el poder, que no es sólo una herramienta para lograr objetivos
políticos. El "cliente" en las masas campesinas, pero el resultado de un proceso
cuidadosamente diseñado y detallado, que, repetimos, se basó en parte en las
experiencias fallidas de gobiernos anteriores. Al respecto, en los dos primeros artículos
de la Ley de Transferencia de Tierras se puede leer un planteamiento que ilustra
plenamente la forma integral y no aislada en que se inicia el proceso:
Artículo 1.- "La Reforma Agraria es un proceso integral y un instrumento de
transformación de la estructura agraria del país, destinado a sustituir los regímenes de
latifundio y minifundio por un sistema justo de propiedad, tenencia y explotación de la
tierra, que contribuya al desarrollo social y económico de la nación, mediante el
ordenamiento agrario que garantice la justicia social en el campo y aumente la
producción y la productividad del sector agropecuario, elevando y asegurando los
ingresos de los campesinos para que la tierra constituya para el hombre que la trabaja,
base de su estabilidad económica, fundamento de su bienestar y garantía de su dignidad
y libertad”.
Artículo 20.- "La Reforma Agraria como instrumento transformador formará
parte de la política nacional de desarrollo y estará íntimamente relacionada con las
acciones planificadas del Estado en otros campos esenciales para la promoción de las
poblaciones rurales del país, tales como la organización de una Escuela Rural efectiva,
la asistencia técnica generalizada, los mecanismos de crédito, las investigaciones
agropecuarias, el desarrollo de recursos naturales, la política de urbanización, el
desarrollo industrial, la expansión del sistema nacional de salud y los mecanismos
estatales de comercialización, entre otros".
Planteada en estos términos, la Reforma Agraria Peruana, desde su fase inicial,
contaba pues con toda una visión integral del problema y con todo un planteamiento no
presente en las Reformas Agrarias Mexicana y Boliviana, para sólo mencionar casos en
Latinoamérica.
En términos generales, la ley de Reforma Agraria 17716 busca principalmente:
a) Incrementar el ingreso del sector campesino y asegurar, al mismo tiempo,
estabilidad laboral en el sector. Este objetivo se logra a través de la participación de las
utilidades de las nuevas empresas entre los socios. En caso de que se trate de personas
jurídicas, es decir, de sociedades de personas, los trabajadores tendrán una
participación del 50% de la renta anual de la empresa. Si se trata de personas naturales,
la participación no podrá ser menor al 20% del mismo tipo de renta. Se busca igualmente
la estabilidad laboral de la mano de obra de los predios en los que hay personas
naturales al frente de su conducción.
b) Garantizar justicia social en el sector menos favorecido del campesinado,
regulando el derecho a la propiedad, señalando las limitaciones de la misma en base al
interés social. Para el efecto, se desterraba toda forma de explotación como el
yanaconaje, colonato, mediero, etc., sistemas que aún estaban presentes en el agro
peruano a pesar de existir leyes aboliendo, algunos de estos sistemas, de regímenes
anteriores. El planteamiento subyacente en relación a este punto de justicia social es
que "todo derecho sobre el producto de la tierra se origina en el trabajo”. Hay expresa
abolición en la Ley, de toda relación interpersonal en la que se plantee la oferta de un
trabajo gratuito por el uso de un terreno. Así mismo, la tierra no será símbolo de status
ni materia de acaparamiento.
c) Incrementar la producción y productividad del sector, asegurando
además la comercialización de los productos obtenidos. La situación de crisis de la
agricultura en Perú y América Latina, movía a los grupos en el poder a tratar de ver que
la producción del sector aumentara para librarnos de la dependencia en la compra de
alimentos del exterior. Esta preocupación de por lo menos mantener la producción, se
hace evidente al controlar directamente por parte del gobierno en un inicio del proceso,
aquellas unidades de producción que, como las haciendas azucareras, tenían una
productividad alta, lo que permitía no solamente poder cubrir el mercado interno, sino
también poder hacer ingresar divisas al país. En este caso, sin embargo, hubo además
un interés también evidente de poder controlar políticamente el proceso de transferencia
en los complejos azucareros, donde tradicionalmente el Partido Aprista Peruano tenía
su bastión más sólido.
La preocupación por la producción de los fundos afectados se reflejaba además
en las disposiciones dadas en la Ley en lo que concierne a la forma de afectación. No
sólo era materia de afectación la tierra, sino también el ganado existente, las
maquinarias, así como las instalaciones y plantaciones de cultivos perennes. Esta
disposición trataba de garantizar a los campesinos contar con los mismos elementos de
producción con los que se contaba antes de la expropiación.
Por último, si bien se señalaba claramente que las formas asociativas, ya sea
Cooperativas Agrarias de Producción (CAP) o las Sociedades Agrícolas de Interés
Social (SAIS), eran prioritarias en este proceso de cambio, sin embargo, se decía
expresamente en la Ley y así lo afirmaron los dirigentes de la Revolución, que tanto la
mediana propiedad, como la pequeña propiedad serían no solamente respetadas, sino
también apoyadas.
d) Uno de los principales objetivos del Proceso de Reforma Agraria es la de
favorecer la movilización campesina. El sistema autogestionario implantado para el
sector rural, tiene como finalidad primordial garantizar no solamente un salario acorde
con las necesidades de los trabajadores, sino también la posibilidad de tomar decisiones
en la marcha de la empresa, así como la toma de responsabilidad en la implementación
de las políticas a seguir. La idea de participación y no de manipulación es uno de los
pilares no sólo para las nuevas empresas en el sector rural, sino también en el resto de
los sectores de la economía del Perú. Este es, a nuestro entender, la decisión más
importante para el planteamiento de una nueva sociedad y también, lógicamente, la más
riesgosa. Teniendo este esquema en mente es que se alienta la difusión y consolidación
de las cooperativas de producción y de las SAIS, como los modelos más acordes a los
principios de participación. Así mismo, en la misma Ley, se norman los sistemas
comunitarios de explotación de la tierra.
En concordancia con esta política, los predios afectados se otorgan de acuerdo
a prioridades fijadas, donde las nuevas empresas autogestionarias planteadas tienen
preferencia. En este sentido, en orden descendente de prioridad, las afectaciones son
dadas a las Cooperativas Agrarias de Producción, a las Comunidades Campesinas, a
las Sociedades Agrícolas de Interés Social, a los Grupos Pre-Cooperativos y, por último,
a las personas naturales.
e) Como se ha señalado anteriormente, en la elaboración de la Ley se vio
en forma aislada. Su vinculación con el sector urbano-industrial se ve como fundamental
f) Se garantiza con la Ley de Reforma Agraria el derecho de las antiguas
comunidades de indígenas (llamadas a partir de la Ley Comunidades Campesinas), el
derecho de propiedad sobre sus tierras, dándoles, además, cuando forman parte de una
SAIS, la posibilidad de recibir excedentes de las unidades de producción eficientemente
organizadas, las cuales habían conformado las antiguas haciendas en el orden
tradicional, como se ha señalado anteriormente. La permanencia de estas unidades
garantizaría la eficiencia en la producción, siendo el excedente canalizado hacia las
antiguas comunidades de indígenas. Al mismo tiempo, se propugna el habilitar tierras,
allí donde sea posible, a las comunidades para atender sus problemas de población.
Históricamente, estas comunidades habían perdido sus tierras a expensas de los
latifundios en expansión.
Este tipo de organización dio origen a las denominadas Sociedades Agrícolas de
Interés Social (SAIS).
g) Por último, como se señaló anteriormente, la ley claramente señala que
se tiene la intención de consolidar la pequeña y mediana propiedad. La consolidación
de la pequeña propiedad centra su principal problema en la existencia de una dispersión
de minifundios, cuya agrupación es un trabajo extremadamente complicado. La solución
del minifundio está planteada principalmente en términos de consolidación parcelaria,
cuyo objetivo es el de reunir a los pequeños minifundios en unidades de producción
mucho más rentables económicamente y mucho más factible de manejar desde el punto
de vista tecnológico Esta intención de mantener la pequeña y mediana propiedad está,
por supuesto, supeditada a una explotación directa por parte de los propietarios.
c. Procesos de la reforma agraria
La reforma agraria en Perú ha sido un proceso complejo y controvertido que ha
tenido impactos significativos en la estructura de la propiedad de la tierra y en el
desarrollo rural del país. Iniciada en las décadas de 1950 y 1960, la reforma agraria
peruana fue una de las más radicales de América del Sur, con el objetivo de redistribuir
la tierra a campesinos pobres y modificar la concentración de la propiedad agraria. Si
bien logró algunos avances en términos de justicia social y equidad, también enfrentó
críticas y desafíos importantes.
Uno de los aspectos positivos de la reforma agraria fue la redistribución de
tierras a campesinos pobres, lo que permitió que muchas familias accedieran a tierras
que antes estaban en manos de grandes terratenientes. Esto contribuyó a mejorar las
condiciones de vida de muchos campesinos y a reducir la desigualdad en la tenencia
de la tierra. Sin embargo, la reforma agraria también enfrentó críticas por
descapitalizar el agro, es decir, por disminuir la productividad y rentabilidad de las
tierras expropiadas, lo que afectó la economía agrícola del país.
Además, la reforma agraria peruana ha sido criticada por no haber logrado
resolver de manera integral la pobreza rural y por no haber impulsado un desarrollo
rural sostenible. Se ha señalado que hubo un sesgo urbano en las políticas agrarias,
beneficiando principalmente a la agroexportación y dejando de lado a la pequeña
agricultura y a los campesinos minifundistas. La modernización agrícola resultante de
la reforma fue excluyente y no logró abordar de manera efectiva las necesidades de
los sectores más vulnerables de la población rural.
En este contexto, es importante destacar algunas lecciones aprendidas de la reforma
agraria en Perú. Es fundamental aprovechar contextos favorables para implementar
reformas estructurales, garantizar el know-how empresarial en la gestión de las tierras
expropiadas, no imponer asociaciones de productores y mantener coherencia en el
modelo económico para lograr un desarrollo.
La Reforma Agraria en el Perú, promulgada en 1969 por el gobierno militar de
Juan Velasco Alvarado, fue un proceso de transformación radical que buscaba
redistribuir la tierra y el poder en el campo peruano. (Morales, 2020) Este proceso tuvo
varias etapas y medidas clave que impactaron profundamente en la estructura agraria
del país:

Expropiación de latifundios y haciendas tradicionales:


La Reforma Agraria implicó la expropiación de grandes extensiones de tierras,
tanto de latifundios capitalistas como de haciendas más tradicionales. Se afectaron
distintos tipos de propiedades, desde las más rentables y modernas hasta las más
arraigadas en la tradición.
Conflicto entre trabajadores y propietarios:
Uno de los puntos álgidos de la Reforma Agraria fue el conflicto en la hacienda
Huando, donde los trabajadores del sindicato lucharon por conquistar la propiedad de
la tierra, mientras que los propietarios resistían la pérdida de sus propiedades.
Creación de cooperativas autogestionarias:
Como parte de la implementación de la Reforma Agraria, se establecieron
cooperativas autogestionarias en las ex haciendas parceladas. Esta medida buscaba
entregar la tierra a los trabajadores agrícolas organizados en cooperativas, como
ocurrió en Huando.
Anulación de parcelaciones privadas y aumento de expropiaciones:
Entre 1971 y 1973, se anularon todas las parcelaciones privadas, se
incrementaron las expropiaciones de fundos y se establecieron cooperativas
autogestionarias en las ex haciendas parceladas. Estos fueron síntomas de la
radicalización de la Reforma Agraria en ese período.
Impacto en la productividad agrícola y en la sociedad:
La Reforma Agraria tuvo como objetivo sacar al campo del atraso técnico y
económico en el que se encontraba, con la finalidad de elevar la productividad agrícola
a largo plazo. Además, la redistribución de la tierra y el poder en el campo tuvo
repercusiones sociales y políticas significativas en la sociedad peruana.
4. OBJETIVOS Y MEDIDAS DE LA REFORMA AGRARIA
La reforma agraria en Perú tuvo como objetivo principal la redistribución de la
tierra para promover la equidad en la tenencia de la misma y mejorar las condiciones
de vida de los campesinos pobres. Este proceso buscaba acabar con la concentración
de la propiedad agraria en manos de grandes terratenientes y fomentar la organización
colectiva de la producción agraria, con el fin de impulsar un desarrollo rural más
equitativo y sostenible.
Según (Morales, 2020) los objetivos de la Reforma Agraria fueron:
Redistribución de la tierra: Uno de los principales objetivos de la Reforma
Agraria fue la redistribución de la tierra para garantizar un acceso más equitativo a
este recurso entre los campesinos y trabajadores agrícolas.
Modernización del sector agrario: Se buscaba sacar al campo peruano del
atraso técnico y económico en el que se encontraba, promoviendo la modernización
de las técnicas agrícolas y la mejora de la productividad en el sector.
Empoderamiento de los trabajadores agrícolas: La Reforma Agraria tenía
como objetivo empoderar a los trabajadores del campo, otorgándoles la propiedad de
la tierra y fomentando su participación en la gestión de las cooperativas agrarias.
Eliminación de latifundios: Se pretendía eliminar los latifundios y
concentraciones excesivas de tierras en pocas manos, promoviendo una distribución
más equitativa de la propiedad de la tierra.
Expropiación de latifundios: Se llevó a cabo la expropiación de grandes
extensiones de tierras pertenecientes a latifundios y haciendas, con el fin de
redistribuir la propiedad de la tierra entre los trabajadores agrícolas.
Creación de cooperativas autogestionarias: Se establecieron cooperativas
autogestionarias en las ex haciendas parceladas, donde los trabajadores agrícolas
organizados tenían la responsabilidad de gestionar y trabajar la tierra de forma
colectiva.
Anulación de parcelaciones privadas: Se anularon todas las parcelaciones
privadas que se habían realizado, como parte de la radicalización de la Reforma
Agraria, con el objetivo de garantizar una redistribución más justa de la tierra .
Aumento de expropiaciones: Se incrementaron las expropiaciones de fundos
durante el período de 1970 a 1973, como parte de las medidas para avanzar en la
redistribución de la tierra y en la consolidación de la Reforma Agraria
Cotler (1976) Para lograr estos objetivos, se implementaron diversas medidas
durante la ejecución de la reforma agraria en Perú. Una de las principales acciones fue
la expropiación de grandes latifundios y la redistribución de las tierras a asociaciones y
empresas de propiedad social, como cooperativas agrarias de producción (CAP) y
sociedades agrícolas de interés social (SAIS). Estas medidas tenían como propósito
liquidar social y económicamente a la clase terrateniente y garantizar que la tierra
fuera utilizada de manera más eficiente y equitativa.

CAPITULO IV
5. Impacto y logros de la reforma agraria en el Perú
La transferencia de tierras como parte de la Reforma Agraria en el Perú, seis
años después de su promulgación. Se destaca que esta reforma ha modificado
definitivamente la estructura de tenencia de tierras en el país, otorgando poder a
nuevos grupos de campesinos organizados en lugar de los antiguos grupos de poder.
Se enfatiza que el campesinado tiene ahora un papel protagónico en el futuro del
sector agrícola peruano.
Se menciona que las agrupaciones de campesinos han tenido prioridad en el
reparto de tierras, especialmente las SAIS y Cooperativas Agrarias de Producción,
beneficiando a nuevas organizaciones creadas en el campo. Se detallan cifras sobre la
expropiación de tierras y la cantidad de hectáreas adjudicadas a los campesinos, así
como el costo para el estado. Se resalta que el proceso de adjudicación a los nuevos
propietarios se está realizando en general de manera rápida, aunque se reconoce la
existencia de demoras en algunos trámites burocráticos. Se establece una meta para
completar el reparto de tierras para diciembre de 1976.
El texto también aborda los desafíos y problemas que enfrenta la reforma
agraria en el Perú, incluyendo la situación de las familias campesinas sin tierra, los
programas de concentración parcelaria, y la necesidad de trasladar mano de obra del
agro hacia otros sectores de la economía. Se destaca la importancia de las políticas
de reforma agraria, pero también se reconoce que el problema rural en el Perú está
lejos de resolverse completamente.
a. Resultados Económicos
La reforma agraria en el Perú tuvo un impacto significativo en el crecimiento
económico y el desarrollo del país. Según estudios como el de Thorp y Bertram
(1986), la redistribución de la tierra y la promoción de la agricultura familiar
contribuyeron a aumentar la producción agrícola y diversificar la economía rural.
Además, la reforma agraria estimuló la inversión en infraestructura rural y el acceso a
servicios básicos como educación y salud, lo que mejoró las condiciones de vida de la
población rural y fomentó el desarrollo humano en el país.
Incremento del ingreso del campesino
Evaluar el aumento del nivel de vida del campesinado es difícil debido a las
diferencias entre las empresas adjudicadas, pero se afirma que en general ha habido
un alza en los niveles de vida, especialmente para aquellos involucrados en las
cooperativas agrarias de producción (Caps.) y Sociedades Agrícolas de Interés Social
(SAIS).
Thorp y Bertram (1986) Se proporcionan ejemplos específicos de incremento
de ingresos en cooperativas azucareras, donde los obreros estables han
experimentado un aumento sustancial en sus ingresos. Sin embargo, se señala que no
todos los sectores han experimentado aumentos significativos, como las SAIS y las
zonas minifundistas.
b. Avances Sociales y desafíos
Mejoras en indicadores de salud y educación
La reforma agraria en el Perú también ha tenido un impacto positivo en los
indicadores sociales, como la salud y la educación. Según el Banco Mundial, la
inversión en programas de salud y educación rural ha contribuido a reducir las tasas
de mortalidad infantil y mejorar el acceso a servicios básicos de salud y educación en
las zonas rurales. Sin embargo, persisten desafíos en términos de calidad y cobertura
de estos servicios, especialmente en las regiones más remotas y desfavorecidas del
país.
Persistencia de la desigualdad y la exclusión social
PNUD (2017) Los avances en algunos indicadores sociales, la desigualdad y la
exclusión social siguen siendo problemas graves en el Perú. Según el Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la brecha entre ricos y pobres sigue
siendo amplia, con grandes disparidades en términos de ingresos, acceso a servicios
básicos y oportunidades de desarrollo entre la población rural y urbana. Además,
grupos vulnerables como los pueblos indígenas y las comunidades campesinas siguen
enfrentando discriminación y marginalización en la sociedad peruana.
A pesar de los esfuerzos del gobierno por promover la inclusión social y reducir
las desigualdades, persisten obstáculos estructurales que perpetúan la exclusión y la
discriminación en el país. La falta de acceso a oportunidades de empleo decente,
vivienda adecuada y servicios básicos sigue siendo un problema importante para
muchas comunidades rurales y grupos marginados en el Perú. Además, la
discriminación étnica y cultural sigue siendo un problema grave, con casos de
violencia y abuso contra poblaciones indígenas y campesinas que siguen sin
resolverse adecuadamente.
c. Cambios políticos y fortalecimiento institucional
Avances democráticos y participación ciudadana
DESCO (2005) La reforma agraria en el Perú también ha contribuido a impulsar
avances democráticos y promover la participación ciudadana en la toma de
decisiones. Según el Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO), la
redistribución de la tierra y el fortalecimiento de las organizaciones campesinas han
permitido una mayor participación de los sectores rurales en la vida política y social del
país. Esto ha llevado a una mayor representación de los intereses de los campesinos y
una mayor inclusión en los procesos de toma de decisiones a nivel local y nacional.
Sin embargo, a pesar de estos avances, persisten desafíos en términos de
consolidación de la democracia y fortalecimiento de las instituciones políticas en el
Perú. La falta de transparencia y rendición de cuentas en el gobierno, así como la
presencia continua de prácticas corruptas y clientelistas, siguen socavando la
confianza en las instituciones democráticas y obstaculizando el desarrollo sostenible
en el país.
Retos en la consolidación del Estado de derecho y la gobernabilidad
Banco Interamericano de Desarrollo (2018) A pesar de los avances en materia de
democracia y participación ciudadana, el Perú sigue enfrentando retos importantes en
la consolidación del Estado de derecho y la gobernabilidad. Según el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), la corrupción y la debilidad institucional siguen
siendo problemas graves que obstaculizan el desarrollo sostenible y la consolidación
democrática en el país. Además, la falta de acceso a la justicia y la impunidad de los
actos de violencia y abuso de poder siguen siendo preocupaciones importantes para la
sociedad peruana. El Perú ha logrado avances significativos en la consolidación de la
democracia y el fortalecimiento de las instituciones políticas en las últimas décadas.
Sin embargo, es necesario seguir trabajando en la promoción de la transparencia, la
rendición de cuentas y el Estado de derecho para garantizar un desarrollo sostenible y
equitativo en el país.
d. Problemas de la Reforma Agraria
Uno de los problemas principales abordados es la inestabilidad en la
autogestión de las empresas agrarias y la falta de capacitación técnica adecuada para
los campesinos. Se señala que el choque entre el campesinado y los técnicos ahora
bajo su supervisión ha generado una pérdida considerable de estos últimos, lo que
afecta la gestión y eficiencia de las empresas. Además, se destaca la falta de
preparación de los nuevos técnicos para adaptarse a la nueva situación en el campo,
lo que afecta la productividad y el desarrollo de las empresas.
Otro problema identificado es la disminución en las horas de trabajo en algunas
cooperativas agrarias, lo que podría afectar negativamente la estabilidad del sector. Se
menciona que, a pesar de la exigencia de aumentar las horas de trabajo, en muchos
casos se sigue trabajando menos horas de las requeridas, lo que podría comprometer
la viabilidad económica de las empresas.
Además, se aborda la polarización entre las nuevas empresas asociativas y el
resto del sector agrario, especialmente los minifundistas, que enfrentan diversas
formas de descapitalización y dificultades para competir en el mercado. Se mencionan
una serie de factores que contribuyen a esta situación, como el pago de impuestos, la
falta de acceso al crédito y la asistencia técnica deficiente.

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