Introducción
La giardiasis, causada por el protozoo Giardia lamblia, es una enfermedad parasitaria
intestinal que ha sido reconocida por su impacto en la salud humana desde hace siglos.
Aunque fue observada por primera vez en 1681 por Antony van Leeuwenhoeck, inventor
del microscopio, su importancia clínica no fue demostrada hasta 178 años más tarde,
cuando se detectó el parásito en la materia fecal de un niño sintomático.
Este protozoo flagelado se transmite principalmente a través de la ingestión de agua o
alimentos contaminados con quistes de Giardia, lo que hace que la giardiasis sea una de
las parasitosis intestinales más comunes a nivel mundial, afectando aproximadamente a
280 millones de personas cada año, especialmente en áreas con condiciones de
saneamiento deficiente y agua no potable.
El ciclo de vida de Giardia lamblia implica dos etapas principales: el estado de quiste,
que es la forma infectante resistente en el medio ambiente, y el estado de trofozoíto, que
es la forma activa que se adhiere a la mucosa intestinal del huésped y puede causar
síntomas gastrointestinales como dolor abdominal y diarrea.
Aunque aproximadamente la mitad de las personas infectadas pueden ser asintomáticas,
la giardiasis puede manifestarse con síntomas agudos o crónicos, especialmente en niños
y en aquellos que viajan a áreas endémicas o tienen contacto cercano con personas
infectadas. Las complicaciones pueden incluir síndrome de mala absorción, desnutrición
y retardo en el crecimiento en niños.
El diagnóstico de la giardiasis puede ser desafiante debido a la variedad de síntomas y su
superposición con otras condiciones gastrointestinales. Sin embargo, los análisis de
materia fecal para detectar quistes o antígenos del parásito son métodos comunes de
diagnóstico.
Giardiasis
Giardia fue el primer protozoo parásito visto en 1681 por Antony van Leeuwenhoeck, el
inventor del microscopio. La importancia médica se demostró 178 años más tarde cuando
se detectó el parásito en materia fecal de un niño sintomático.
La giardiasis, también conocida como lambliasis, es una enfermedad parasitaria intestinal
causada por el protozoo Giardia lamblia. Este parásito se transmite por vía fecal-oral, es
decir, a través de la ingestión de agua o alimentos contaminados con quistes de Giardia.
Agente etiológico
El agente etiológico descrito es Giardia intestinalis, un protozoo flagelado que puede
causar infecciones tanto en humanos como en animales. El parásito se presenta en dos
formas principales: el trofozoíto, que tiene una forma piriforme con dos núcleos unidos
en el centro, y el quiste, que es ovalado y tiene una doble membrana. El trofozoíto posee
una cavidad o ventosa que utiliza para fijarse a la mucosa intestinal, así como un axostilo
con cuerpos parabasales y blefaroplastos. El quiste puede contener de dos a cuatro
núcleos.
Se han identificado varios genotipos de Giardia intestinalis, siendo los principales el
genotipo A (subdividido en A-1 y A-2) y el genotipo B, con este último mostrando mayor
capacidad de eliminación de quistes y posiblemente mayor patogenicidad en humanos.
Además de estos, se han descrito otros genotipos en animales: C, D, E, F, G.
Epidemiología
Prevalencia: La giardiasis es una de las parasitosis intestinales más comunes a nivel
mundial. Se estima que afecta a alrededor de 280 millones de personas cada año,
principalmente niños en países en desarrollo.
Distribución: La giardiasis es más común en áreas con condiciones de saneamiento
deficiente y agua no potable. Se encuentra con mayor frecuencia en países tropicales y
subtropicales, pero también puede ocurrir en países desarrollados.
Ciclo de vida
El ciclo de vida de Giardia lamblia, también conocida como Giardia intestinalis, implica
dos etapas principales: el estado de quiste y el estado de trofozoíto.
Fase de Quiste:
La forma infectante de Giardia lamblia es el quiste. Los quistes son robustos y
pueden sobrevivir en el medio ambiente durante períodos prolongados, lo que
facilita su transmisión.
Los quistes son ingeridos por el huésped a través de agua o alimentos contaminados
o mediante el contacto directo con materia fecal infectada.
Fase de Trofozoíto:
Una vez que los quistes llegan al intestino delgado, se liberan los trofozoítos en la
forma activa.
Los trofozoítos se adhieren a la mucosa intestinal utilizando su ventosa y se
reproducen por división binaria simple.
Los trofozoítos interfieren con la absorción de nutrientes y pueden causar síntomas
como diarrea, malestar abdominal y pérdida de peso.
Fase de Formación de quistes:
En respuesta a condiciones adversas en el intestino delgado, los trofozoítos pueden
diferenciarse en quistes.
Estos quistes recién formados son liberados en las heces del huésped, completando
así el ciclo de vida de Giardia lamblia.
Factores de riesgo:
1. Viajar a áreas con saneamiento deficiente
2. Consumir agua o alimentos contaminados
3. Tener contacto cercano con personas infectadas
4. Asistir a guarderías o centros de cuidado infantil
5. Practicar sexo anal sin protección
Manifestaciones clínicas de la giardiasis
En el caso de las zonas endémicas aproximadamente la mitad de las personas contagiadas
con giardiasis son asintomáticas.
Se puede mencionar que los síntomas principales son:
1. Dolor abdominal difuso
2. Diarrea
En algunos de los casos la infección es crónica y se presente un síndrome de mala
absorción de nutrientes.
Las infecciones por giardiasis puede ser: asintomática, grave y crónica.
Infección asintomática
Un gran porcentaje de los casos que se le practica un examen coprológico, y resultan
positivos para giardiasis son casos asintomáticos. En especial los casos asintomáticos son
más frecuentes en la población adulta. Hay una diferencia notable en la variación de los
síntomas en personas residentes en una zona endémica, que las personas que son
visitantes.
Giardiasis aguda
Es la más común en viajeros no son inmunes, que han estado en contacto con una zona
endémica y presenta lo signos una o dos semanas después de haber estado en contacto.
Puede presentar:
Diarrea acuosa; puede que cambien a esteatorrea (grasa en las heces)
Heces lientéricas
Nauseas
Distención abdominal
Vomito
Pérdida de peso
En el caso de la diarrea dura entre dos a cuatro semanas y es acompañada por pérdida de
peso en la mayoría de los casos. Cuando el paciente está en estos casos se debe de
confirmar mediante un examen coprológico, ya que hay otras causas que puede producir
diarrea del viajero. La forma aguda de giardiasis se presenta más en niños que en adultos.
Giardiasis crónica
Entre 30% y 50% de los casos por giardiasis pasan a ser crónicos. En este caso la diarrea
pasa ya a ser más persistente o son blandas, hay dolor abdominal, nauseas, vomito,
flatulencias, pérdida de peso, malestar, fatiga y con deficiencia nutricional en los niños
ocasionando efectos adversos en el crecimiento.
En estos casos crónicos se puede ver mala absorción de carbohidratos, grasas, vitaminas
y pérdida de proteinas, lo que se refleja en desnutrición y en posible anemia.
Como es de esperarse esta forma crónica de giardiasis se presenta con más frecuencia en
personas de países desarrollados. Personas de zonas endémicas casi nunca llegan a este
punto de la enfermedad.
Complicaciones
En pacientes pequeños (niños) se expresa con síndrome de mala absorción acompañado
de pérdida de peso. En niños causa retardo de crecimiento y probable aumento de peso.
Diagnóstico diferencial
No se puede hacer un diagnóstico acertado, por ello es que lo que se hace es tratar de
identificar buscando al parasito o a los antigenos de este. El parasito pude ser encontrado
en líquido duodenal o materia fecal diarreica y se examinan las solidad para buscar
quistes.
Caso clínico
Se trata de un paciente masculino de 26 años, de raza blanca, valorado en reiteradas
oportunidades en consultas de medicina general desde hace 9 años, por presentar
episodios recurrentes de diarreas, en ocasiones con diagnóstico de Lambia intestinalis, así
como otros cuadros infecciosos, siendo predominantes los de tipo respiratorio. Dichos
cuadros resolvían inicialmente, pero reaparecían por lo general alrededor de tres meses
posteriores al tratamiento. Los estudios endoscópicos llevaron al diagnóstico de gastritis
crónica, con probable hiperplasia linfoidea en duodeno. Como dato positivo se evidenció
además, que en la segunda porción duodenal la mucosa mostraba aspecto nodular y
engrosamiento difuso. La biopsia de las respectivas mucosas reportó presencia de
Helicobacter pylori sin alteración inflamatoria a nivel gástrico, y duodenitis crónica no
específica con hiperplasia linfoide folicular. Un control endoscópico efectuado un año
después mostró hallazgos similares. Los coproanálisis seriados realizados cada 6 meses
evidenciaron parasitismo crónico por L. intestinalis. En estudios humorales se detectó
hipogammaglobulinemia. Se descartó enfermedad celíaca y síndrome de malabsorción,
con diagnóstico final (para entonces) de gastritis crónica y diarrea crónica asociada a
infección crónica por giardiasis.
El paciente se mantuvo en seguimiento en Gastroenterología durante tres años,
realizándose periódicamente cuantificación de IgG, con resultados similares a los
iniciales y persistencia de diarreas recurrentes con infección por L. intestinalis, por lo que
es referido a consulta de Inmunología. La cuantificación de inmunoglobulinas mediante
nefelometría reportó en ese momento los siguientes resultados: IgG 1,21 g/l (valor de
referencia 7,51-15,6), IgA 6 mg/dl (82-453 mg/dl), IgM 7 mg/ dl (46-304 mg/dl).
A los tres meses el paciente acudió a consulta refiriendo infecciones virales a repetición
y diarreas. Se evidencia nuevamente hipogammaglobulinemia marcada. La citometría de
flujo mostró linfocitos B en 405 cel/μl (valor de referencia 200-1200 cel/μl), linfocitos T
CD4+ en 349 cel/μl (355- 1213 cel/μl) y linfocitos T CD8+ en 306 (208-796 cel/μl). La
serología por VIH fue negativa.
Se concluyó así el diagnóstico de inmunodeficiencia común variable, y se inició
tratamiento con esquema degammaglobulina polivalente intravenosa en dosis de 0,5 g/
kg de peso corporal, cada 3-4 semanas, además de medidas higiénico sanitarias estrictas.
La respuesta clínica fue favorable, pues las infecciones respiratorias pasaron a ser
esporádicas, con muy buena respuesta a las terapias habituales cuando fueron necesarias,
así como mejoría evidente de las concentraciones plasmáticas de la IgG (alcanzándose un
nivel de 5,35 g/l).
Conclusión
La giardiasis representa un problema de salud pública significativo a nivel mundial
debido a su alta prevalencia y su capacidad para causar síntomas gastrointestinales tanto
agudos como crónicos. A pesar de haber sido observada por primera vez hace más de tres
siglos, esta enfermedad parasitaria continúa siendo un desafío para la salud global,
especialmente en regiones con condiciones de saneamiento precarias.
El ciclo de vida de Giardia lamblia, con sus formas de quiste y trofozoíto, subraya la
importancia de medidas preventivas como el tratamiento del agua y el mejoramiento de
la higiene personal y comunitaria para reducir la transmisión del parásito. Además, la
capacidad del protozoo para causar infecciones asintomáticas y complicaciones graves
como el síndrome de malabsorción y la desnutrición resalta la importancia de la detección
temprana y el tratamiento adecuado de la giardiasis.
Aunque el diagnóstico de la giardiasis puede ser desafiante debido a la variedad de
síntomas y la superposición con otras enfermedades gastrointestinales, los análisis de
materia fecal para detectar quistes o antígenos del parásito siguen siendo herramientas
fundamentales en su identificación.
Bibliografía
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https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0001-
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