Distingue las figuras retóricas que aparecen en los siguientes fragmentos de
canciones:
Como quisiera poder vivir sin aire,
como quisiera calmar mi aflicción,
como quisiera poder vivir sin agua,
me encantaría robar tu corazón. (Maná)
Hay días que parece que nunca se va a acabar el sol
y otros son más tristes que una despedida en la estación. (Fito y Fitipaldis)
La tristeza y la alegría viajan en el mismo tren (Fito y Fitipaldis)
Y yo, mordiendo el rojo de tu cara
regateando a la conciencia entre tus alas. (Pablo López)
Tú juegas al despiste, yo juego a que te entiendo. (Vanesa Martín)
Su cuerpo se enraizó en el muelle. (Maná)
Tú, relámpago y dolor, misión suicida,
veneno y muerte en la mordida,
eres la canción prohibida. (Pablo López)
Llueve sin descanso en mi interior,
la tristeza inunda mi sentir,
cada paso tuyo es un adiós
que no me deja seguir;
llueve el desconcierto sobre mí,
se consume toda la ilusión,
las dudas vienen a por mí,
manchándome el corazón. (Manuel Carrasco).
Si no cierras bien los ojos, muchas cosas no se ven. (Fito y Fitipaldis)
Se dejó comida en el mantel, un gato, una ventana abierta. (Pablo López)
Nunca se empieza una batalla tarde,
las penas siempre llegan enseguida,
tú siempre pides para nunca darme,
yo sólo pido lo que tú me quitas. (Fito y Fitipaldis)
Hay corazones llenos de agujeros, pero no lo saben (Fito y Fitipaldis)
Ayer, eclipse de sol eran sus pupilas;
hoy son lagunas negras donde el mal se hacina. (Ismael Serrano)
Y tú… ¿Cuánto esperas de mí? (Pablo López)
Ella le ofrece unas manos llenas de mentiras (Ismael Serrano)
No hay nada más difícil que vivir sin ti;
el frío de mi cuerpo pregunta por ti. (Maná)
Que también la pena me ahoga en esta playa. (Malú y Pablo Alborán)
De amor se puede parar el tiempo (Malú y Pablo Alborán)
Bailar pegados es bailar,
igual que baila el mar con los delfines;
corazón con corazón y en un solo salón
dos bailarines. (Sergio Dalma)
Tú bailando en tu volcán,
y a dos metros de ti
bailando yo en el polo. (Sergio Dalma)
Llegó para irse, como quien viaja a la cola del viento. (Vanesa Martín)
Y yo que soy un perro que no tiene dueño,
me escapé: corrí como un niño pequeño. (Pablo López)