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Los Sacramentos. 2 de 9. Libro de Cielo

El documento aborda la ingratitud humana hacia los sacramentos y la gracia divina, enfatizando que el sacrificio voluntario por Dios es un consuelo para Él. Se destaca la importancia de permanecer en la Voluntad de Dios, que ofrece una transformación más profunda que el bautismo, eliminando debilidades y pasiones. Además, se menciona que solo a través de la conformidad con la Voluntad divina se puede alcanzar la verdadera felicidad y el orden en la vida humana.

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Los Sacramentos. 2 de 9. Libro de Cielo

El documento aborda la ingratitud humana hacia los sacramentos y la gracia divina, enfatizando que el sacrificio voluntario por Dios es un consuelo para Él. Se destaca la importancia de permanecer en la Voluntad de Dios, que ofrece una transformación más profunda que el bautismo, eliminando debilidades y pasiones. Además, se menciona que solo a través de la conformidad con la Voluntad divina se puede alcanzar la verdadera felicidad y el orden en la vida humana.

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LOS SACRAMENTOS.

2 de 9
Libro de Cielo. Luisa Piccarreta

“Hija mía, la ingratitud humana es horrenda;


no sólo los sacramentos, la gracia, las luces,
las ayudas que doy al hombre, sino también las
mismas dotes naturales que le he dado, todas
son luces que sirven para encaminarlo en el
camino del bien, y por lo tanto para encontrar
la propia felicidad, y el hombre convirtiendo
todo esto en tinieblas, busca allí la propia
ruina, y mientras allí busca la ruina dice que
busca mi propio bien; ésta es la condición del
hombre, ¿se puede dar ceguera e ingratitud más
grande que ésta? Hija, mi único consuelo y
gusto que me puede dar la criatura en estos
tiempos, es el sacrificarse voluntariamente por
Mí, porque habiendo sido mi sacrificio todo
voluntario por ellos, donde encuentro la
voluntad de sacrificarse por Mí, me siento
como recompensado por lo que hice por ellos.
Por eso, si quieres aliviarme y darme gusto,
sacrifícate voluntariamente por Mí.”
Septiembre 27, 1904. Vol. 6

“Hija mía, te recomiendo que no salgas de


dentro de mi Voluntad, porque mi Voluntad
contiene tal potencia, que es un nuevo
bautismo para el alma, es más, más que el
mismo bautismo, porque en los sacramentos
hay parte de mi Gracia, en cambio en mi
Voluntad está toda la plenitud; en el bautismo
se quita la mancha del pecado original pero
quedan las pasiones, las debilidades; en mi
Voluntad, destruyendo el alma el propio
querer, destruye las pasiones, las debilidades y
todo lo que es humano, y vive de las virtudes,
de la fortaleza y de todas las cualidades
divinas.” Marzo 23, 1910. Vol. 9

“Ahora, al crear al hombre infundimos en él


nuestra imagen y semejanza para poder
arrollar al hombre en nuestra felicidad y
reflejarnos y hacernos felices en él, pero el
hombre rompió el primer anillo de conjunción,
esto es, de voluntad entre él y el Creador y por
lo tanto perdió la verdadera felicidad, es más,
cayeron sobre él todos los males, por eso ni
podemos reflejarnos en él ni hacernos felices.
Sólo en el alma que hace en todo nuestro
Querer lo hacemos y gozamos el fruto completo
de la Creación, porque aun en aquellos que
tienen alguna virtud, que rezan, que frecuentan
los Sacramentos, pero si no son uniformes a
nuestro Querer no podemos reflejarnos en ellos,
porque como está separada la voluntad de ellos
de la nuestra, todas las cosas están
desordenadas y revueltas. ¡Ah, hija mía, sólo
nuestra Voluntad es grata, porque reordena,
hace feliz y lleva consigo todos los bienes! Por
eso siempre y en todo haz mi Voluntad, no
pongas atención en otra cosa.” Febrero 8,
1915. Vol. 11

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