Prólogo
La ceremonia sería dentro de una hora. No deberías hacer
esto, Khun Nueng, me dije. Aunque estamos a punto de
casarnos, el novio todavía me trataba con respeto y se
dirigía a mí de manera muy educada y propia ¿Es esta
realmente la persona que compartiría mi cama y sería mi
familia? Lo miré y sonreí
—¿Eres digno de mí?
La naturaleza nos brinda la oportunidad de experimentar
tanto la alegría como la tristeza como parte de la vida
ordinaria, la felicidad de dar a luz a un hijo, la tristeza de
perder un juego, la dicha del primer amor y el dolor de una
relación que termina por una infidelidad. Eso supone ser
una vida normal. Pero la mía era diferente.
A decir verdad, no he experimentado ninguna decepción ni
desánimo. Nací en una familia noble con un título formal de
«Mong Luang ML».
A pesar de su falta de relevancia en la actualidad, el título
todavía daba la impresión de poder y dignidad.
Por supuesto, cuando la gente me atribuía esas cualidades
sentía la necesidad de actuar de tal manera que cumpliera
con sus expectativas.
Nacer en un hogar aristocrático requería acatar ciertas
costumbres que diferían de la mayoría de las familias. Todo
debía ser perfecto. Nada estaba más allá de mi capacidad.
Esta enseñanza de mi infancia se había arraigado en mi
carácter.
Podría ser una recompensa por las buenas acciones que
había hecho en la vida pasada que el karma me hubiera
convertido en una mujer con un cuerpo hermoso y una
inteligencia a la altura. Por lo tanto, no había tal cosa como
la decepción en mi vida.
Nunca
Mi abuela me había transmitido sus ideales perfeccionista
desde que era un niña y estaba grabado en mi conciencia
«Ser superior, ser superior, ser superior»
Hasta que sentí que nadie me merecía.
Fue el día en que me obligó a casarme cuando experimenté
una oleada de enojo contra mi abuela. Di mi consentimiento
para el trato, pero planeé abandonar la ceremonia
abruptamente para humillarla, ya que solo estaba
preocupada por su sentido de superioridad.
Por supuesto, también lastimé a otras personas, incluyendo
al novio, el hijo de un gobernador del que ella había dado su
aprobación.
—¿Eres digno de mí?
Esa era la única pregunta que nadie podía responder. Todos
los que me confesaron su amor recibieron la misma
pregunta. Se callaron y se iban humillados. Si no podía
encontrar a alguien que se considerara digno, no podría
salir con él.
Esta soy yo ML Sippakorn.
Me distancié de mi familia y de todos los que conocía para
aprender a vivir mi vida. Mi problema fundamental era que
no poseía ninguna ambición. Ni siquiera tenía una meta
profesional, ya que no creía que ningún trabajo mereciera
mi atención. Aprovechando mis experiencias previas en el
arte y el dibujo, había podido divertirme mientras creaba
una fuente de ingresos para mí.
Algunos días podía pagar mi comida, pero otros días no. A
diferencia de los días en que me quedaba en una gran
mansión, en ese momento, vivía en una tienda alquilada
que costaba unos pocos miles de baht al mes. Sin embargo,
no sentía ningún tipo de angustia. No podía comprender las
emociones de alguien que intentaba suicidarse debido a un
problema financiero.
Quería experimentar alguna decepción, pero no había
ninguna. Si me preguntabas por qué estaba haciendo eso,
era simple, esperaba que eso molestara a mi abuela.
Esperaba que fuera invadida por la preocupación, la falta de
control y una profunda depresión de que nada saliera como
ella quería. Eso se debía en parte a lo que sucedió con
Khun Song, mi hermana pequeña.
Tenía que ser castigada por su acción.
¿Había algo por ahí que me diera pena? Incluso mi intento
de torturarme así, no podía entenderlo. No puedes
comprender la alegría sin reconocer la tristeza. Deseaba
conocer la sensación de felicidad que haría latir tan fuerte
mi corazón hasta que esté doliera.
—Tía Nueng.
—¿Qué?
Miré a una joven que probablemente era más de una
década más joven que yo, que me miraba con dulzura en su
mirada. Esta podría ser la centésima vez que venía a verme
este mes. Desde que nos conocimos, había sido una
invitada habitual a la que le encantaba estar cerca de mí y
observarme con interés.
Pero, su voz me producía una ligera molestia cada vez que
decía: «Te amo, tía Nueng»
Esta chica podría ser mi primera iluminación sobre el
concepto de sufrimiento.
El nombre de la chica era «A-Nueng»
1 La chica imperturbable
—¿Dónde estabas, tía Nueng?
—¿Por qué estás aquí? Deberías irte a casa —miré el reloj y
fruncí el ceño —Son casi las 9 p. m .
—Te estaba esperando en el mercado, pero no viniste. Estás
más arreglada que de costumbre. ¿A dónde fuiste? ¿Con
quién? Por favor dime.
A-Nueng, una alumna que tuve como cliente para un dibujo
de retrato en días anteriores, ahora estaba haciendo un
montón de preguntas, como si fuera mi dueña. Por el amor
de Dios, ni siquiera mi abuela había fastidiado tanto mi vida
personal.
Ella no pudo más, porque yo me fui.
—No lo diré. No hay nada que necesites saber. Además, deja
de llamarme tía Nueng. ¿Cuándo nos hicimos tan cercanas
como para llamarme así?
—Cuando dibujaste mi retrato.
Ella me sonrió mostrando sus arrugas. Probablemente creía
que la adoraría si hacía eso, pero no dejaría que mi
expresión se mostrara, no permitiría que su sonrisa me
afectara.
—¿Quieres decir que yo debo ser cercana a cada cliente? —
Elegí dirigirme a mí mismo como "yo" sin saber qué otra
cosa era más apropiada. Dirigirme a mí como 'tía' podría
darle la impresión de que éramos cercanas. Eso no era algo
que me encantaría ver que sucediera. —Solo vete a casa.
Quedarse fuera tan tarde no es seguro.
—Entonces, por favor, dime dónde estabas. Si respondes,
iré directamente a casa.
—¡Ey! —le grité a la chica por exigir la respuesta sin
modales, pero luego dejé escapar un suspiro cuando me di
cuenta de que no le importaba ni en lo más mínimo
mientras mostraba su enorme sonrisa.
—Crees que soy fastidiosa, ¿verdad? Puedo decirlo por tu
cara —me daba vueltas mientras miraba mi cara
constantemente y trataba de parecer linda. —Normalmente
no muestras ninguna expresión en tu cara. Me encanta
cuando te enojas.
—¿Puedes no molestarme más? —le pregunté y ella negó
con la cabeza
—No puedo. Eres mi felicidad, después de todo.
—¿Hm?
—Tú eres la indicada —la niña me guiñó un ojo, actuando
más genial de lo que en realidad era, y dijo: —Cuando estoy
a tu lado, puedo sentir esa energía.
—¿¡Qué!? —Salté cuando ella me abrazó con todas sus
fuerzas. traté de alejarla, pero provoqué el efecto
contrario. Ella me abrazó más fuerte y no me soltaba.
—¿Tomaste un trago? Apestas a alcohol. ¿Fue una
celebración?
—No hubo celebración. Alguien me ofreció la bebida.
¿Puedes dejarme ir ahora? Eres demasiado pegajosa.
—Vaya, estás furiosa. Me alegro de poder hacerte enojar y
perturbarte. Tu cara lo dice todo. Normalmente, no puedo
decirlo ya que no tienes mucha expresión.
—¿Por qué te encanta jugar conmigo?
—Porque te quiero.
Esta confesión se sintió como la centésima vez que la
escuchaba. Suspiré con cansancio y simplemente dejé que
me abrazara, sin resistirme más.
—Todavía eres joven. ¿Es una buena idea enamorarte de
alguien tan rápido? ¿No te da vergüenza decir esas cosas en
voz alta?
—No me avergüenza decirte esas cosas. Siempre quiero
mostrarte mi amor. Reprimir tus sentimientos no es bueno,
tía.
—¿Así que dejaste salir tus emociones conmigo?
—Y también soy con quien puedes desahogarte. Incluso
puedes gritarme cuando estás enojada. ¿No es increíble?
Fruncí el ceño aún más. ¿Por qué existían ese tipo de
chicas? ¿Quién disfrutaba cuando otras personas se
enojaban?
—De ahora en adelante, ¿no me enfadaré contigo?
—Eso también es genial, porque en su lugar me sonreirás.
—¿Qué? ¿Quieres decir que todo lo que hago solo funciona
para ti?
—Sí, quiero aceptar todo de ti.
Estaba aturdida, y mi mandíbula cayó al suelo. La pequeña
niña me miró, con una sonrisa en su rostro.
Inconscientemente, desvié la mirada.
De alguna manera, me sentía sonrojada…
—Date prisa en ir a casa ahora. Hace calor y humedad
afuera. Quiero darme una ducha e irme a la cama.
—Dime dónde estabas primero.
—Una cita.
—¡Guau! ¿Con quién saliste? ¿Un hombre o una mujer?
—No te lo diré.
—¿Con quién fuiste? —Ahora era el turno de la niña de
fruncir el ceño y finalmente ella me soltó
—Pero es solo una cita. Lo permito.
—No necesito tu permiso. ¿Qué autoridad tienes sobre mí?
—La autoridad de tu futura novia.
Me reí de irritación y agité mi mano para que se fuera.
—Solo vete a casa.
—Está bien. Digamos que tengo la respuesta, aunque no es
la que quiero escuchar —dio un paso atrás y balanceó su
bolso delgado sin cuidado, lista para irse.
—Tía—se giró y me llamó.
—¿Qué cosa? —respondí con agotamiento en mi tono,
ansiosa por regresar a mi habitación. La siguiente pregunta
que recibí, sin embargo, me dio ganas de sonreír.
—¿Fue digna de tener una cita contigo?
—Un poco. Un médico no es una elección terrible.
—Incluso un médico todavía obtuvo una pequeña
calificación. Eso significa que la persona todavía no es
digna. ¡Yay!
—Yay, ¿qué?
—Porque yo también puedo serlo.
Cuando realmente se fue, no pude evitar preocuparme y
mis ojos la siguieron. Al final, elegí asistir a su casa
discretamente para asegurarme de que está a salvo.
Esa no era la primera vez...
Desde que nos conocimos, A-Nueng se había interesado por
mí. Pasaba todos los días después de la escuela y se iba a
las 06:00 de la tarde.. Ciertos días, la seguía hasta su casa,
preguntándome dónde vivía y qué estaba haciendo. Esa
había sido una situación constante durante semanas.
No disfrutaba expresando mis sentimientos, sino que ponía
una sonrisa. Esa chica era la única que podía hacer que lo
revelara, aunque fuera por irritación. Me hizo gritar fuerte,
algo que nunca había hecho con nadie. A excepción de mi
abuela, por supuesto.
A pesar de eso, nunca encontraba a A-Nueng de mal humor.
Le encantaba bromear conmigo y eventualmente se
disculpaba con algo como: «Ah, lo siento. Pero cuando la tía
Nueng se enoja, pareces más una persona común».
Si regañara a otras personas de esa manera, ciertamente
comenzarian a distanciarse. Cuando estaba enojada, emitía
un aura intimidante, por lo que intentaba mantenerme
alejado. Pero esta chica no le presta atención a esas
reacciones y aceptó mis sentimientos como si me
entendiera, como si una esponja absorbiera agua.
En ese momento, me estaba escondiendo en la esquina de
la calle, frente a la casa de A-Nueng. Me subí al mismo
autobús que ella y la seguí hasta este lugar, no muy lejos de
mi casa. Noté a la chica parada en la entrada, dudando en
entrar. Inhalando profundamente para reprimir su miedo,
abrió la puerta que parece tener un demonio al otro lado.
¿Qué había dentro de la casa que la estaba asustando
tanto?
¡No! no quería saber. Eso no era asunto mío. Que estuviera
sana y salva en casa era todo lo que necesitaba. Intervenir
en los problemas de otras personas cuando no es mi lugar
crearía un estrés innecesario.
El dinero debería ser mi mayor preocupación en este
momento. El alquiler vencía pronto, pero no tenía suficiente
para cubrirlo. Las personas ahora pueden usar sus
teléfonos para tomar fotografías y aplicaciones para que se
vean mejor, eliminando la necesidad de alguien experto en
arte. Por lo tanto, tenía menos ingresos. Al final, debía usar
mi último recurso.
—Pequeña, ¿puedo tomar prestado tu dinero?
Últimamente, había estado recurriendo a mi hermana
menor en busca de ayuda en tiempos difíciles, sin
preocuparme tanto por mi orgullo. ¿Qué más podía hacer?
Fue lamentable.
[Lo siento por ti, Khun Nueng. ¿Qué tal si vienes a trabajar
conmigo]
Mi pequeña y adorable hermana menor Sam me preguntó
con genuina preocupación. Sin embargo, estaba siendo
honesta conmigo misma y siempre diría lo que quería.
—No me interesa. Ese tipo de trabajo no es algo en lo que
pueda ayudar
—Pero has estado pidiendo mi dinero con demasiada
frecuencia últimamente
—T... ¿Me odias ahora? —puse una voz triste y pretendí
llorar. Eso hizo que Sam entrara en pánico y ella comenzara
a disculparse.
—No es eso. Estoy preocupada por ti. Nunca quiero que me
devuelvas el dinero. Este estilo de vida podría causar
problemas en el futuro. ¿Qué pasa si muero
inesperadamente?
—Entonces conseguiré todo tu dinero.
—Khun Nueng.
—Es broma. Estoy en una misión para descubrir quién soy.
Estoy tratando de no convertirme en un oficinista sin
sentido.
—También soy oficinista —dijo mi hermana pequeña con
suavidad.
Me reí —Estoy bromeando. No estoy interesada en
permanecer dentro de los límites y las reglas. Déjame
disfrutar de esta libertad un poco más. Si encuentro algo
para mí y ganó algo de dinero, mantendré mi palabra y te
pagaré —tomé mi cuaderno y pasé las páginas con el dedo,
—cincuenta y dos mil cien baht en total.
—En realidad lo anotas.
Tenía mi orgullo.
—Pedir prestado era pedir prestado. ¿Alguna vez has pedido
dinero?
—No, nunca lo hice. Si ese es el caso, te enviaré algo de
dinero. ¿Serán veinte mil?
—Solo envíame cuatro mil. Mi alquiler es barato —Sin
embargo, mi hermana pequeña era demasiado linda. Me
dio diez mil baht en lugar de cuatro mil. Me aseguré de
escribir el número para que mi hermana pequeña no me
tuviera más lástima de lo que ya lo hacia. Miré el dinero
que salía de la máquina y sonreí.
Ahora estaba extendiendo mi vida por un mes. Pero valía la
pena considerar lo que dijo Khun Sam. ¿Cuánto más de
esta vida puedo tomar? Si al final no podía descubrirme a
mí misma, ¿Me permitiría confiar en mi hermana por el resto
de mi vida?
No de ninguna manera.
¿Había otros trabajos que requerían que usara mis manos
además del dibujo y la música?
Al día siguiente...
—Tía Nueng
Escuché la misma voz nasal proveniente de la misma chica
imperturbable que me visitó la noche anterior, justo antes
de mi hora habitual de ir a mi cabina de dibujo de retratos.
Desde que esa chica descubrió mi dirección, había estado
aquí con más frecuencia.
—¿No nos estamos viendo demasiado a menudo?
—Para nada. Unas pocas horas es muy poco tiempo para ti.
¿Vas al mercado? ¿Necesitas que te lleve algo?
—No, estoy bien.
—¿Por qué estás siendo tan mala?
"....."
—¿Ahora estás enojada? Ah, es tan refrescante verte
mostrar emociones. Me siento especial.
Esa chica estaba totalmente fuera de control. Todo el mundo
se intimidaba cuando ponía la cara en blanco, incluidos mis
propios amigos y familiares.
—¿Por qué no te vas a casa? Estás en tu último año de
secundaria, ¿No? ¿No tienes que preocuparte por los
exámenes para la universidad?
—Incluso tú necesitas mencionar el examen. Estoy tan
aburrida —la chica más pequeña de repente pareció
exhausta. —Esperaba que estar contigo me animara. ¿Por
qué el mundo entero está tan concentrado en el examen?
—Debido a que eres un estudiante, debes concentrarte en
el examen.
—¿Por qué no hablamos de romance en su lugar? Como, te
amo, por ejemplo.
Estaba segura que no había dicho nada que pudiera llevarla
a aquel tema, sin embargo, esa niña traviesa se las
arreglaba para conectar todo a su favor.
—Regresar a casa.
—No lo haré.
Miré a la chica rebelde y me di cuenta de algo. Si
reconstruía lo que estaba viendo ahora con sus acciones de
ese día en su casa...
—¿Qué pasa?
"...."
—Sólo dilo.
—Si yo lo digo, tienes que ser responsable.
—¿Cuál es el problema con eso? ¿Qué es exactamente?
—Prométeme que serás responsable. —le dije
—Está bien, sólo escúpelo ya.
Después de escuchar su respuesta, me dí cuenta de que tal
vez subestimé a la niña.
Ella saltó para abrazarme y dijo —Me estoy escapando, y
tienes que dejar que me quede contigo ya que ahora lo
sabes.
¿Me levanté con el pie izquierdo esta mañana o que?
Sin dudarlo, le prohibí entrar al edificio y actúe con frialdad
hacia ella. No podía hablar en serio. Hacerlo por mi cuenta
ya es un desafío. ¿Cómo sería posible que una chica
desconocida se quedara conmigo también? Eso era
absurdo.
—¡Lo que quise decir es que puedes dormir frente al
edificio! —le grité de nuevo. Mi reacción la emociona tanto
que tuvo que bromear conmigo a través de su cara.
—Si no me dejas dormir contigo, dormiré aquí, fuera del
edificio.
—Haz lo que quieras.
—Si quieres que haga lo que quiero, entonces voy a vivir
contigo
—Te resbalaste de nuevo, que linda.
Ugh, ella iba a ser mi fin. Parecía que no importaba lo que
hiciera, ella no se iría. ¿Era hora de empezar a llorar ahora
para alejarla?
—En serio, ¿podrías parar y dejar de jugar conmigo? —
Respiré hondo y me calmé lo mejor que pude. —No me
gusta esto.
—Tía Nueng
—Entiendeme. No dejes que llegue al punto en que tenga
que mudarme por tu culpa.
Si ella no podía entenderme de otras maneras, entonces
podría ser más efectiva, ser más dura y directa. Le daría la
espalda y seguiría caminando sin mirar atrás.
2 Personas del mismo tipo
Esta podría ser la primera vez en los últimos años que me
estaba distanciando seriamente de alguien, además de mi
abuela. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que hice algo
como esto?
Fue hace un tiempo, sí.
Recuerdo precisamente el día en que mi mejor amiga reveló
sus sentimientos románticos por mí porque no podía
soportar verme coquetear con otra chica genial en la
escuela. Temiendo que alguien más me llevara, apretó el
gatillo. Pero sin un momento de consideración yo la
rechacé.
Fue aplastada y humillada y finalmente desapareció de mi
vida por completo.
Estaba en medio del mercado aburrida, y se notaba que
nadie me pagaba por bocetar algo.
Tal vez porque tenía mucho tiempo libre, pero no podía
dejar de pensar en la chica que traté tan fríamente antes.
Honestamente, estoy preocupada por ella.
¿Se sintió mal de la misma manera que mi amiga?
¿Qué pasaría si ella desapareciera y se hiciera algo malo a
sí misma?
Mi ansiedad aumentó a medida que mis pensamientos
giraban cada vez más rápido, y me resultaba más difícil
mantenerme quieta. ¿Por qué esta persona que acababa de
conocer tenía un efecto tan poderoso en mí?
No tenía sentido quedarme ahí por más tiempo, así que
empecé a empacar mis cosas. Justo cuando estaba a punto
de irme alguien habló:
—¿Khun Nueng eres tú?
Detuve mis pasos por una voz que conocía. Me giré
lentamente para ver si esa persona era en la que estaba
pensando.
—Chet
—Eres realmente tú
Chet era mi ex prometido, cuya estima se destruyó como
resultado de que me fui de la boda.
Cuando volví a posar mis ojos en él, no pude evitar sentir
una punzada de culpa por mis acciones pasadas. Una ligera
punzada
—¿Qué te trae por aquí? —Le pregunté con curiosidad,
preguntándome por qué estaba ahí en este mercado central
en lugar de en algún lugar más apropiado para un hijo de
gobernador. Parecía que no solo me miraba a mí, sino
también a mis pertenencias.
—Estoy haciendo una campaña para las próximas
elecciones.
—¿Seguimos teniendo elecciones? —Ofrezco una respuesta
alegre pero estoy empezando a impacientarme. —Ah, por
eso te encuentro aquí. Está bien, tengo que irme. Adiós.
Cuando estaba a punto de irme, de repente me agarró del
brazo y dijo: —Khun Nueng, solo espera un segundo —Pero
tan pronto como lo miro a los ojos, me suelta. —Mis
disculpas.
—¿Hay algo más?
—Solo me alegro de verte
—¿Te alegras? —Estaba muy desconcertada. —¿Después de
la forma en que te traté? Deberías hacer que el asesino a
sueldo de tu padre me dispare a mí en su lugar.
Una risa tranquila escapó de la boca de Chet después de
escuchar eso.
—No te odio en lo más mínimo.
—Solo ódiame. Me harás sentir mejor de esa manera.
No pude evitar sentir que debería despreciarme en lugar de
tener esta charla amistosa. Si mal no recordaba, tuvimos
que salir por un tiempo antes de nuestra boda, por pedido
de nuestras familias. Él era un tipo decente, y sabía que
tenía fuertes sentimientos por mí.
Sin embargo, independientemente de lo buena que sea una
persona, nadie es digno.
—Nunca te odié, de verdad. De hecho, estoy feliz de verte
aquí. Además, por favor acepta esto —saca algo de su
bolsillo. Yo instintivamente retrocedí y di un paso atrás,
asumiendo cuál era el objeto. —Mi tarjeta.
—En realidad es tu tarjeta de presentación.
—¿Qué pensaste que sería?
—Un arma.
—Es una broma, ¿verdad?
Levanté las cejas en respuesta a su pregunta. —No te rías
—le dije respondiendo con una sonrisa.
—Es un placer verte.
—Estoy mucho más feliz de lo que crees. Te extraño.
—Por cortesía, detengámonos aquí. Tengo que irme ahora...
Hasta que nos volvamos a encontrar.
—Khun Nueng
Me detuvo una vez más. Cuando me giré hacia él, ví cuán
brillante y feliz era su rostro.
—¿Así que 'hasta que nos volvamos a encontrar' significa
que podríamos encontrarnos pronto? —Él preguntó para
asegurarse.
—Tal vez...
¿Qué más podía decirle? ¿Debe reconocer que era sólo una
respuesta cortés?
Salí del mercado y me dirigí a mi habitación, una sensación
de pavor se apodera de mí. El miedo corría por mis venas,
pensando que la chica no me esperaría como dijo, y tuve
que luchar contra la tentación de ese pensamiento.
¿Había vuelto a casa? No era de extrañar después de un
regaño tan duro.
—Disculpa —le dije al encargado del edificio, que estaba
tranquilamente viendo la televisión. —¿Has visto a una
chica por aquí que siempre sonríe como si no hubiera un
mañana?
—Tan amplia
—¿Es la pregunta demasiado amplia?
—Su sonrisa era tan amplia, ¡es como si hubiera salido el
sol! La recuerdo claramente. Está allí con el propietario —
Ella señaló hacia una mesa de piedra al lado del edificio.
A-Nueng y la anciana dueña parecían estar teniendo una
gran conversación, como si hubieran sido amigas de toda la
vida. Su risa hizo eco en toda la zona, creando una
sensación de alegría y paz.
Ella todavía estaba ahí, incluso después de lo que hice....
La culpa que experimenté después de decirle las cosas
equivocadas comenzó a desvanecerse. La idea de que ella
se fuera e hiciera algo impensable me asustaba.
Traté de permanecer fuera de la vista manteniéndome
alrededor en una esquina de la pared. Pero todo fue en
vano cuando la chica me sintió y miró en mi dirección,
saludando alegremente.
—Estás aquí, tía Nueng.
No importaba cuánto quisiera gemir de frustración cuando
escuché su voz alegre, no podía negar la pequeña sensación
de comodidad que llenó mi pecho.
—¿Por qué sigues aquí?
—¿Cómo puedo ir a casa si soy una fugitiva?
—Si te estás escapando, ¿por qué no te quedas con tus
amigos?
—De ninguna manera. Escoger el lugar de mis amigos es
demasiado fácil para ser descubierta. Yo no quiero molestar
a los padres de mis amigos tampoco.
—Pero no tienes ningún problema en molestarme, ¿verdad?
—Le respondí, fingiendo una mirada de sorpresa a pesar de
la alegre sonrisa de la chica. Ella trató de fruncir los labios
para parecía más atractiva, pero mi opinión sobre ella no
cambió.
—¿Por qué tengo que tener cuidado contigo? Somos muy
cercanas.
—¿Cuándo pasó eso?
—Estamos cerca ahora, así que el tiempo no es importante.
La chica se mantuvo imperturbable en su posición. Su
brazo envolvió firmemente el mío mientras se apoyaba en
mi hombro. Estaba tan llena de frustración que quería
gritar. Sin embargo, solo me quedé ahí, permitiéndole hacer
lo que quería. Se había vuelto tan agotador en este punto.
—¿Por qué eres tan descarada?
—Dijeron que si tienes vergüenza, es imposible hacer las
cosas. Por lo tanto, debería ser descarada ya que quiero
hacer esto contigo. Vamos a tu habitación. ¿Cuál es?
La niña me llevó ansiosamente a la entrada del edificio. Por
supuesto, no había forma de que pudiera entrar sin la
tarjeta de acceso. Me quedé allí, mirándola con los brazos
cruzados, con una leve sonrisa de placer en mi rostro. Podía
ser todo lo audaz que quisiera conmigo, pero no podía ser lo
suficientemente audaz como para forzar la puerta cerrada.
—Tía, ¿por qué sigues parada aquí? Llévame a tu habitación
—Nunca mencioné nada acerca de que fueras a mi
habitación. Te llevaré a casa.
—¡De ninguna manera me voy a casa! —la chica del
uniforme escolar gritó desafiante, pateando furiosamente
sus pies. Su cola de caballo se movía hacia arriba y hacia
abajo como la cola de un cachorro. —Dijiste que podía
quedarme. —Yo no dije eso.
—Cuando me preguntaste antes, dijiste que asumirías la
responsabilidad. Un rey nunca rompe su palabra.
—No soy un rey. Solo soy un artista —suspiré, tratando de
calmar mi furia. En un esfuerzo por llevarla a casa, caminé
a su lado y tomé su collar en mi mano. Hablé en voz baja:
—Regresemos. Iré contigo.
—Ni siquiera sabes dónde vivo.
—Por supuesto que lo sé. Vives en una casa grande al lado
del departamento de infantería. Puerta marrón recién
pintada. Estilo moderno en gris.
Como licenciada en arquitectura, recordaba perfectamente
los detalles de la casa de A-Nueng. Mientras la seguía a su
casa, me asombró la estructura. Mi mente divagaba,
pensando en lo caro que debía haber sido construirla y qué
materiales se usaron. También pensé en lo difícil o fácil que
debía haber sido planificar el diseño de la casa.
—¿Qué? ¿Cómo lo sabes? —La voz de la chica se llenó de
curiosidad. Dudé en responder, mis cejas se fruncieron aún
más en pensamiento.
—¿Viniste detrás de mí a mi casa?
—Hablas demasiado.
—¿Es verdad? ¿De verdad me seguiste a casa? —estaba tan
emocionada que abandonó sus planes de ir a mi habitación.
Toda su atención se centró en mí ahora mientras me seguía
paso a paso, como un patito bebé tras su madre.
—¿Cuántas veces me seguiste a casa?
—Cuatro veces.
—¡Guau! Cuatro veces. Entonces, solo mantendrás la calma
mientras muestras interés en mí, ¿verdad? ¡Si nuestra
historia va a tener un nombre, lo llamaría El artista genial
...!
—y la niña desordenada.
—Eso ni siquiera es un poco romántico... ¡Oppa!
—Soy una mujer, así que es Unnie
—¡Eres tan moderno, tan genial!
Aflojé mi agarre en el cuello de la chica y puse mi palma en
mi frente mientras mi cabeza comenzaba a palpitar. La
diferencia de edad podría ser la razón por la que siempre
estaba hablando, como si no necesitara hacer una pausa
para tomar aire. ¿Me volveré loco en cualquier momento?
—¿Te importaría quedarte callada por un segundo? ¿No
estás exhausta?
—No estoy nada cansada Siempre es divertido charlar
contigo.
—¿No hay nadie con quien hablar en casa?
"...."
La joven que me había estado hablando continuamente
hasta ahora se detuvo de repente. Su boca estaba abierta
de par en par, incapaz de pronunciar una sola palabra. Ella
me siguió en silencio, un marcado contraste con su
comportamiento típico. Una mirada rápida a ella me dijo
que mis palabras habían ido directamente a su punto
sensible.
¿Era culpa lo que estaba sintiendo en este momento? ¿Yo?
¿Sintiendo culpa?
—¿Qué ocurre?
"...."
—¿Por qué te quedas callada?
—¿No querías que me callara la boca?
—No seas así.
—¿Cómo?
—Sarcástica.
—No lo soy. Simplemente ya no sé qué decir.
Verla no ser su yo normal y alegre me hizo sentir terrible.
Una diminuta figura con uniforme permaneció inmóvil a mi
lado en la parada de autobús. El incómodo silencio me
resultó insoportable, así que suavemente le dí un codazo en
el hombro.
—¿No tienes a nadie con quien charlar en casa?
—Bueno... no sé de qué deberíamos hablar. Podría ser la
diferencia de edad.
—¿Tus padres son muy viejos?
—No... no vivo con mis padres —murmuró. Me sorprendió
su sombría respuesta. Supuse que prefería que fuera
habladora que callada.
—¿Qué pasó con tus padres?
—Ya no hay aquí.
¿Fallecieron? Podría haber tocado algo que no debería
haber tocado.
"...."
—¿Por qué estás tan callada de repente? Tú empezaste esto;
no te detengas ahora. Me estoy metiendo en esto, así que
sigamos antes de que el sentimiento se desvanezca.
¿A qué se estaba refiriendo...? Me rasqué la cabeza
confundida. ¿Estaba esperando que le pidiera que me
contara más del problema?
—Entonces… ¿Con quién vives?
No era curiosa pero ella quería que me enterara.
—Vivo con mi abuela. Ahora tiene 60 años.
—¿Solo tú y tu abuela en esa casa?
—Tenemos cuatro o cinco personas: sirvientas y otros
trabajadores. Pero ahora mi familia es solo ella y yo.
—¿Y simplemente te largaste y la dejaste sola? ¿No te
sientes mal por ella? ¿Qué pasa si se tropezó con las
escaleras y se lastimó?
—No conoces a mi abuela, así que puedes decir lo que
quieras.
—¿Está siendo dura contigo?
—Sí.
—¿Discutiste y luego te escapaste?
—Uhm.
La chica me trajo un recuerdo y no pude contener la risa. A-
Nueng me miró un poco impresionada, empujándome con el
codo.
—¿Qué es tan gracioso? Esto es serio.
—No me hagas caso. Acabas de recordarme a alguien
similar. ¿De qué se trataba la pelea?
—Sobre el reciente examen de inglés. Tomé el examen ayer
y ella revisó mi calificación. Pensó que no lo hice lo
suficientemente bien, así que me golpeó.
—Ella es solo una anciana. No dolerá tanto. Solo déjala
hacerlo —le dije mientras mi risa se hacía más fuerte, pero
la chica a mi lado frunció el ceño aún más.
—Ya no te amo.
El autobús estaba llegando a nuestra parada. Ninguna de
las dos dijo una palabra durante el resto del viaje, pero me
quedé a su lado hasta que su casa apareció a la vista. Justo
antes de que estuviera a punto de marcharse, le agarré la
cola de caballo y le impedí ir más lejos.
—Me duele, tía —dijo ella. El dolor estaba grabado en su
rostro.
—Estás exagerando. No te di un tirón fuerte.
Con una risa alegre, pateé suavemente su pantorrilla , la
chica se puso en cuclillas, envolviendo sus brazos alrededor
de su pierna y haciendo una mueca de dolor.
—Eres toda una actriz. No necesitas fingir que estás herida.
¿Hm? —Cuando observé más de cerca sus piernas, pude ver
una multitud de delgados moretones verdes por todas
partes, pero cuando me acerqué para ver mejor, la niña
aparta las piernas.
—Iré adentro, tal como dijiste. Ya que me llevarás de
regreso a casa.
—¿Pero qué le pasó a tus piernas?
—Me caí.
—¿Qué tipo de caída podría?
—Hasta mañana, tía. Adiós.
Ella se despidió con la mano de manera alegre, lo que
significaba que era hora de que me fuera a casa. Mientras
la veía alejarse, mi mirada la siguió hasta que desapareció
por la puerta. Un sentimiento de inquietud se quedó
conmigo mientras me daba la vuelta.
De ninguna manera esos moretones provenían de tropezar
o resbalar.
Habían sido hechos al ser golpeada... con un bastón.
3 Ex novio
—¿Por qué tocaste mal una parte de la música?
Recibí un golpe.
—¿Por qué pudiste obtener una calificación completa?
Recibí otro golpe.
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
—¡Ah!
Me desperté abruptamente, mi cuerpo temblaba mientras
saltaba de la cama de repente. La luz del sol que brillaba a
través de las ventanas hizo que mis ojos se entrecerraran.
Aún después de todos estos años, podía recordar el dolor y
el sonido del bastón de mi abuela golpeándome, como si
estuviera grabado en mi corazón y mi cuerpo.
Hacía tiempo que no tenía esa pesadilla. Entonces, ¿por
qué la tenía ahora?
Todavía recordaba los moretones en las piernas de A-Nueng
y el dolor que intentaba ocultar con su personalidad alegre.
La vista de esas heridas me devolvió a los momentos
desagradables de mi pasado, pero esa historia había creado
mi yo del presente.
A la que no le importaba nada en el mundo.
Me dí cuenta de que era mucho más temprano que mi hora
habitual de despertarme. Pero ya que mi sueño había sido
perturbado, no sabía qué debía hacer. ¿Debería ir a darle
algunas ofrendas de comida al monje? Teniendo en cuenta
que estaba arruinada, no podía permitirme comprar una
comida, así que si les ofrecía comida, era probable que
terminara comiéndola de todos modos.
Soy una pecadora.
Tenía una vida bastante aburrida en la que solo necesitaba
ir al mercado todas las noches para instalar mi cabina de
dibujo. Como resultado, intentaba enseñarle a mi reloj
biológico a que despertara más tarde, a las 3 p. m., en lugar
de las 9 a. m.
Pero ya que estaba despierta, había algo que debía hacer.
Mi estómago estaba rugiendo debido a mi hambre.
Mientras miraba hacia los estantes que deberían haber
estado llenos de filas y filas de fideos instantáneos, me
encontré con un vacío. Incluso los fideos instantáneos me
traicionaban.
Parecería que necesitaba abrir mi billetera de nuevo.
Tomé un momento para refrescarme antes de salir de mi
habitación y buscar algo para llenar mi estómago
hambriento. Sin embargo, una figura familiar me detuvo.
—Chet.
—Khun Nueng
Le doy al hombre, que una vez iba a ser mi esposo, una
mirada de complicidad, y eso hizo que se sintiera
avergonzado por su comportamiento. Le dije con firmeza: —
Me seguiste hasta aquí intencionalmente —mientras metía
la mano en el bolsillo y dejaba que se acercara a mi con un
pesado suspiro. —Solo una coincidencia es suficiente. Me
incomoda que hagas esto.
—Yo…
Arrancar el vendaje rápidamente es la mejor manera de
comunicarse. Esa era la lección que había aprendido
temprano cuando todavía me faltaba el coraje para resistir
cualquier cosa que me impusieran. Fui firme con mis
palabras y mantuve mis emociones alejadas de mi rostro ya
que se habían convertido en mi segunda naturaleza. No
importaba cómo me sintiera por dentro, siempre podía
mantener una sonrisa, así que nadie podía saber lo que
pasaba por mi cabeza.
—Debería ser claro para ti. Adiós—
—Te extraño.—ñ
Mis piernas se detuvieron y mis ojos se cerraron. Parecía
que se negaba a rendirse.
—Pero...
—Al menos, permíteme invitarte a comer
—¿Invitarme a una comida?
Mis labios formaron una sonrisa encantadora después de
escuchar eso. Qué momento perfecto para tal oferta.
—Si me extrañas tanto, déjame elegir el lugar.
—Sí, señora.
Aunque mi habitación estaba en Bangkok, elegí un
restaurante en Samut Songkhram para mi comida. ¿Por qué
tenía que disculparme por ser egoísta, si el hijo del
gobernador quería acompañarme con mucho gusto? Había
visto muchas críticas positivas de ese lugar en las redes
sociales y tenía muchas ganas de probarlo algún día. Me
sorprendió que el día fuera más rápido de lo que esperaba.
De vez en cuando, extrañaba a mi abuela. Ella era rica y
podía darse el lujo de proporcionarme comida sabrosa. Eso
era lo único que disfrutaba cuando vivía con ella.
No estaba preocupado de que pudiera haber sido engañado
para que viniera hasta aquí, Chet dijo: —Adelante, pide lo
que quieras —Sus ojos todavía brillaban con admiración
cuando me miraba, de la misma manera que lo hacían hace
muchos años.
Pero no eran los ojos de alguien que sería un buen esposo o
padre. Todavía era indigno.
—Si tú lo dices.
—Si alguna vez quieres comer algo delicioso, no dudes en
llamarme. Vendré.
—Si está tratando de usar la comida para acercarse a mí, no
te servirá.
"..."
—Te estás comportando como un cachorro.
—¿Disculpa??
—Deberías tener una cierta cantidad de ira hacia mí, Chet
—le dije con un poco de agravación. Haciendo caso omiso
de la etiqueta que me inculcó mi abuela, quité el caparazón
de cangrejo y alcancé la deliciosa carne. —Lo que hice fue
una desgracia para ti y tu familia. ¿No le gusto a tu familia?
—Sí.
—Deberías hacer lo mismo que hicieron tus padres. Ser
hostil conmigo. No te comportes como un cachorro que ama
ciegamente a su dueño. Te hace ver patético.
—Eres más atrevida, ya no eres reservada.
—Estaba oprimida. No tienes idea de lo que estaba
pensando cada vez que mi
la abuela me hacía pasar el rato contigo.
—Entonces, ¿cuál era tu opinión sobre mí?
—¿De verdad quieres que lo diga? —Levanté una ceja
anticipándome a su respuesta, para asegurarme de que
estaba listo para aceptar lo que estaba a punto de decirle.
—No te enojes cuando te lo diga.
—No me molesté cuando te fuiste.
Me reí tanto que casi me atraganto con la comida. Dejando
todas las cosas que estaba haciendo, me concentré en una
conversación más seria.
—Pensé que eras muy incapaz.
—¿Eh?
—Un niño incapaz que siempre obedecía a los padres. No
tuviste objeciones a la mujer que tus padres te asignaron. Ni
siquiera trataste de argumentar en contra de la idea, como
si no tuvieras una opinión propia —le dije inclinándome con
la barbilla apoyada en ambas manos. Lo miré fijamente
mientras él escuchaba en silencio.
—Pensé en cómo serías el tipo con el que tendría un hijo,
tendría sexo, tendría que depender de ti para liderar a la
familia, mientras que ni siquiera podías levantar tu propia
voz y ser escuchado. Me compadecí de ti. Eso fue
demasiado.
Tomé el cangrejo que todavía estaba en mi plato y seguí con
la comida. Él asintió y dijo: —Entonces, déjame decir algo.
—Adelante.
—No soy incapaz. Puedo entender y analizar mis
pensamientos. Incluso me gradué de la Universidad de
Oxford—.
—Tener un título no significa que la persona sea capaz.
—Sirve como prueba de mi comprensión y educación. Es
importante que sepas que fui yo quien inició la conversación
sobre el matrimonio.
Me encogí de hombros y le eché una mirada dubitativa.
—Creo que me conociste la primera vez que nos vimos.
—En realidad te he conocido por mucho más tiempo que
eso. Camino de regreso a nuestros años de escuela
primaria, cuando asistía a la escuela de niños al lado de la
tuya —Me quedé boquiabierta cuando me di cuenta de que
nunca antes me había encontrado con esta información.
—¿En serio? Yo no sabía eso.
—Porque nunca me preguntaste. Eras bastante popular en
la escuela, ¿verdad?—
Levanté la barbilla y lancé mis hermosos mechones por
encima del hombro, orgullosa de mi pasado.
—Estás exagerando un poco.
—Todos los chicos de mi escuela eran tus admiradores. En
los días de deportes, pasaban el rato alrededor de la cerca y
adivinaban quién sería el tambor mayor ese año.
—Obtuve el puesto todos los años.
—Sí,... eras tan increíble. Te he estado admirando durante
mucho tiempo, pero nunca tuve el valor de hablar contigo.
Porque sentía que… no valía la pena —lo miré a los ojos y
dije burlonamente.
—Así es.
—Incluso el día de la ceremonia, todavía sentías que no eras
digno.
—Sí, para mi, nadie en el mundo es digno.
—¿Qué tal ahora?
"...."
—Parece que tu respuesta sigue siendo la misma.
Solté una carcajada y continué con mi comida, esa podría
ser la primera vez que experimentaba la sensación de caer
en la glotonería. Quería comer todo lo que pudiera, ya que
no sabía cuándo podría volver a tener mucha comida
deliciosa frente a mí. ¡Aún no estás llena, Nueng! ¡Puedes
comer más! Me dije.
Llevarlo de regreso podría ser una buena decisión, así
podría conseguir más comida buena la próxima vez.
—Pero mis puntos de vista cambiaron después de que nos
conocimos. Pensé para mis adentros: 'Solo tengo que
trabajar en mí mismo si soy inadecuado' —Nunca antes me
había mirado con dureza, pero ahora me miraba
directamente a la cara. Él continuó: —Lo que sea necesario
para ser digno. Lo haré y luego volveré a pedir tu mano en
matrimonio.
—¿Qué estás intentando hacer? —Encontré divertido que
ese pensamiento pudiera ser casi imposible. —Nadie puede
hacerme sentir de esa manera
—Haré lo que me pidas. Estoy dispuesto a volar a la luna, si
eso es lo que deseas.
—Estás exagerando, otra vez.
—Lo digo en serio.
Su actitud había arruinado la alegría de comer mi cangrejo.
Mirándolo con frustración, le dije: —Si te conviertes en
primer ministro, lo pensaré.
—Trato.
—Estás demasiado seguro de ti mismo. Ni siquiera puedes
ser elegido para un alcalde estos días.
—Voy a ser el primer ministro, tal como dijiste. Lo prometo
—Me miró con confianza. —El día que lo logre, recuerda que
iré por ti.
En broma dije: —Oh, sí, y todo el país me honrará.
¿Quién en su sano juicio podía hacer algo por otra persona?
Era absurdo.
Una vez que terminamos la comida, Chet me consiguió una
orden de langostinos y cangrejos para llevar. Me conmovió
tanto que casi lloré y le pedí que se casara conmigo de
nuevo. No, no debería casarme con alguien solo por
comida, así que lo acepté por cortesía.
—Gracias por el regalo.
Salí del lujoso auto y ví las miradas inquisitivas de las
personas que me rodean, preguntándome por qué el auto
de los 12 millones está en este vecindario.
—Khun Nueng
Me agarró del brazo con su mano grande. Y de nuevo, tan
pronto como se topó con mi feroz mirada, rápidamente soltó
su agarre.
—Pido disculpas.
—¿Hay algo más?
—¿Estaría bien que volviera aquí para verte?
—Absolutamente no.
Esa no era mi voz. Ambos nos giramos para mirar a quien
sea que estuviera hablando con esa voz nasal, era A-Nueng,
que tenía la cara arrugada y miraba a Chet peligrosamente.
—¿Hmm? —Chet levantó el hombro y preguntó: —¿Se
conocen?
—Um, sí, terminemos nuestra conversación aquí. Me iré
ahora. —Entonces, ¿puedo venir a verte de nuevo?
"..."
—Está bien.
Mi silencio debería hacerle entender mi negativa por
completo, y no quería arruinarle la cara frente a mucha
gente. Chet volvió a girarse y miró a la chica, obviamente
con algo en mente.
—¿Cuántos años tiene?
—No te dire... Oye, ¿por qué estás mirando mi pecho? —La
chica alegre mostró sus manos para cubrir el área del
pecho, pero Chet solo se rió sin considerar su
comportamiento grosero.
—Estaba mirando tu uniforme. ¿Es de la misma escuela a la
que asististe, Khun Nueng? Tengo la sensación de haber
visto esto antes.
A-Nueng me miró con sorpresa y me preguntó: —Fuiste a la
misma escuela que la mía?
—Si no te vas ahora, te golpearé con un palo de escoba—, le
dije a Chet, por qué quería que se fuera ya.
—Me voy. Solo tengo curiosidad... Su rostro me resulta
familiar.
—¿Familiar? —Miré por el rabillo del ojo a la chica y
consideré lo que acababa de decir Chet. Si era honesta,
sentí que había visto ese tipo de cara cuando la conocí por
primera vez, pero su comportamiento molesto hizo que
simplemente lo ignorara.
—Me despediré ahora.
—De acuerdo.
Observé cómo se alejaba su costoso automóvil hasta que lo
perdí de vista. La chica a mi lado me dió un codazo en la
cintura y me dijo: —Lo has estado mirando demasiado.
Estoy celosa.
—¿Qué te pondría celosa?
—¿Quién es el tipo?
—¿Por qué quieres saber?
—Porque quiero saber quién es mi rival. Nadie más puede
robarte el corazón; debo ser yo.
—Si decido decírtelo, lo haré.
—Entonces dime.
—Con el que casi caminé por el pasillo. ¡Guau! —La figura
más pequeña estaba agarrando su pecho, pareciendo como
si estuviera a punto de colapsar. Sin embargo, su
inclinación hacia mí me mostró que simplemente estaba
tratando de llamar mi atención.
Dejé escapar un suspiro silencioso y tiré de su cuello para
que pudiera ponerse de pie.
—Eres pesada. No te apoyes en mí así.
"..."
—Nueng
Al principio, supuse que estaba bromeando sobre el
desmayo, pero cuando noté su respiración entrecortada y
sus manos heladas, ya no estaba segura.
—Nueng... ¿Qué pasó? ¿De verdad te vas a desmayar?
Nueng!
De repente, me miró y me sacó la lengua.
—Mi corazón está roto.
—¿Fingiste?
—No me dejes ir, tía. Si me sueltas, definitivamente me
caeré. No me quedan fuerzas. Estoy enferma…
—Será mejor que te detengas o me enfadaré.
—Te amo tía… Auch .
Sin decir nada, la dejé caer con un golpe, y ella gimió de
dolor. Me dí la vuelta rápidamente para ver cómo estaba,
alarmada por dentro, pero mantuve mis emociones ocultas.
—Me duele tanto... la cabeza...
Ella rozó ligeramente el lugar en su cabeza que había
golpeado con fuerza el suelo. El líquido anaranjado se pegó
a sus dedos y eso hizo que mi corazón se acelerara.
—A-Nueng
—Yo…
Eso fue todo lo que pudo decir antes de caer al suelo,
inconsciente. Estaba petrificada solo mirándola, sin saber
qué hacer. En cambio, uno de los inquilinos salió corriendo
y me miró como si fuera una persona sin corazón que no
tuviera intención de ayudar a la niña.
—Se desmayó. ¿No vas a ayudarla?
—Ella podría estar fingiendo.
—Eres tan mala.
—¿Q... qué?
Empecé a sentirme ansiosa cuando me dí cuenta de que
más personas se estaban reuniendo y me estaban
regañando sin pensar en que yo podría escucharlos.
—¡Está bien! Está bien, la ayudaré.
Me abrí paso entre la gente, tratando de alcanzar a la
chica. La levanté con cuidado en mis brazos, me dirijo a la
multitud entrometida y pregunté: —¿Están contentos ahora?
Sin embargo, la que respondió no fue la gente de los
alrededores, sino la persona que estaba en mis brazos.
—Lo estoy ahora.
A-Nueng me miró con un ojo y una sonrisa traviesa en su
rostro, como si ya hubiera ganado la batalla más dura. La
miré y cerré lentamente los ojos, mis emociones eran las de
la derrota.
Esa niña debería recibir un premio de la Academia algún día
por sus habilidades de actuación.
Por el amor de Dios.
4. Día de la Madre.
Esta era la primera ocasión en que permitía que un
miembro que no fuera de la familia entrara en mi espacio
personal. Era muy cuidadoso con mi zona privada, por lo
que nunca dejaba entrar a extraños, no quería compartir mi
aire con ellos.
A veces era demasiado cautelosa.
Habian pasado solo dos meses desde que la conocí y ají
estaba ahora, acostada en mi cama. Yo estaba sentada en
el suelo, mirándola en silencio, mi mirada atraída por los
moretones que se desvanecian en sus piernas.
Golpes, fue mi suposición, probablemente de su abuela. Mi
propia historia no era muy diferente, así que podía imaginar
lo que sucedió. A menudo, sentía que esa chica se parecía
demasiado a mí. Podía ver los ecos de mi propio pasado en
ella. Tenía curiosidad acerca de sus padres, ya que escuché
que vivía sola con su abuela.
—Después de todo, la tía Nueng debe tener un lado más
suave —murmuró A-Nueng mientras se acostaba de lado,
sin sentirse incómoda en lo más mínimo en un entorno
desconocido. —No me dejaste allí sola para sufrir en la
calle. ¿Significa esto que a la tía Nueng también le gusto un
poco?
—De ninguna manera. ¿De verdad estás tratando de hacer
una broma después de despertarte? ¿También fingiste un
desmayo para que la gente me culpara? Qué descarada
—No estaba fingiendo —me susurró, sentándose a la
defensiva. —Estaba realmente cansada y quería que mi
amante me ayudara a llegar a su dormitorio. Ahora que lo
mencionas, todavía me duele la cabeza.
Lo tienes merecido. No, no lo diré en voz alta. No quería
arruinar mi imagen.
—Realmente no me respetas, considerando que soy mucho
mayor que tú. ¿Has pensado en la diferencia de edad entre
nosotras?
—¿Tienes 26?
—Qué dulce charla.
—Entonces, 28.
—Me estás halagando.
—30 es la respuesta final.
—Tengo 34
A-Nueng se sorprendió al escuchar la verdad, su boca se
abrió mientras sus manos taparon su cara.
—¿Eres tan vieja? Tu edad es la misma que la de mi madre.
—¿Cuántos años tienes?
—18
—Tu mamá era una adolescente cuando te tuvo, ¿eh? —dije
en broma, pero la chica se quedó en silencio. Mis palabras
me habían hecho sentir un poco culpable por insultar a su
madre. —Vamos, solo estaba bromeando.
—Pero lo que dijiste no está mal. Ella me dio a luz cuando
era muy joven, luego me dejó sola con mi abuela.
—Lo siento.
—Está bien.
—¿Cómo falleció? —Pregunté, mi voz suavizándose con
comprensión porque yo también perdí a mis padres en mi
niñez. La niña arrugó la frente con perplejidad y respondió:
—Pero mi mamá todavía está viva.
—¿Qué?
—La abuela la envió al extranjero para escapar de los
rumores de embarazo —dijo con un suspiro y los hombros
caídos. —Mi abuela es la única que me ha cuidado. Qué
vida tan miserable he tenido.
—¿De verdad te sientes mal? Tu rostro no se ve así. ¿Has
tenido la oportunidad de reunirte con tu mamá?.
—Nunca la conocí. Todo lo que tengo es su rostro de las
fotos y su voz de las llamadas telefónicas. Es como si fuera
huérfana, pero peor. Al menos los huérfanos cuyos padres
fallecieron pueden imaginar lo que se siente ser amaba,
pero nunca lo sabré porque ella todavía está viva y nunca
me dejó experimentarlo
—Supongo que ella regresó al menos una vez, ¿correcto?
—Mi abuela le dijo que no volviera y fuera una desgracia
para la familia —La figura más pequeña se encogió de
hombros, como si no le importara, y dijo: —Creo que puedes
entender, nací como un niño no deseado. Mi madre trató de
terminar conmigo, pero logré sobrevivir.
—¿Eh?
La enérgica niña narró su historia con una leve sonrisa en su
rostro, como si la historia no fuera suya. La sonrisa en su
rostro me intrigó aún más; ella era muy parecida… a mi.
No me refería a su rostro físico, sino a la sonrisa que usaba
para ocultar sus verdaderas emociones. Podía identificarme
con lo que estaba pasando, ya que conocía ese sentimiento
muy bien. La única diferencia era que no traté de poner
una sonrisa tanto como ella. Mi expresión estaba en blanco,
por lo que mi abuela no pudo leer mis pensamientos.
—¿Por qué me miras? ¿Te enamoraste de mí?
Suavemente, pasé mi mano por sus mechones y la miro a
los ojos con la esperanza de encontrar su verdadero yo. Sus
hermosos ojos se abrieron con sorpresa; luego desvió
rápidamente mi mirada, como si me sorprendiera.
—Si me miras por mucho tiempo, serás tentada. —Siempre
tienes que hacer una broma, ¿no? —Dije, con un toque de
comprensión. Miré mi mano, que había estado descansando
sobre la cabeza de la chica hace un momento. —¿Alguna
vez te lavas el cabello? Es muy grasoso.
—Lo lavo todos los días. Eres tan mala, quejándote del 'aire'
limpio de otras personas.
—¡Es 'pelo' limpio!
—Es dulce de tu parte seguirme el juego con mi broma
tonta.
La diminuta figura saltó y envolvió sus brazos alrededor de
mí, apretando con fuerza. Me congelé, no estaba
acostumbrado al afecto físico. Traté de quitarle los brazos
suavemente, pero la niña dijo: —Por favor, solo déjame
tener este abrazo. Tu aroma me calienta.
—¿Estás hablando de mi olor? —Llevé mi brazo a mi nariz,
pero no pude detectar nada inusual. Tal vez solo estaba
acostumbrada a mi propio olor. —¿A qué tipo de olor te
refieres?
—El aroma de la seguridad, la paz. Ojalá fueras mi madre
real.
—¿Tu mamá? —suspiré dramáticamente, sorprendida de
escuchar eso. A-Nueng continuó sosteniéndome fuerte,
negándose a soltarme. —¿Cuánto tiempo más vas a
abrazarme? No puedo respirar.
La verdad sea dicha, era un poco introvertida. Un abrazo
como ese era bastante extraño para mí.
—Tía Nueng, por favor sé mi mamá.
—¿Eh? Qué quieres decir?
—La próxima semana en la escuela, tendremos una
celebración del Día de la Madre. Todas las madres están
invitadas para que sus hijos puedan demostrarles cuánto las
apreciamos. Me encantaría que pudieran unirse y recibir
una guirnalda de mi parte.
—¿Hablas en serio? —Empujé a la chica lejos, alejándome
de ella hacia la pared, incapaz de aceptar lo que acababa de
escuchar. —¿De verdad crees que podría ser tu madre?
—Pero nunca tengo lo que todos los demás tienen…
El dolor en su voz hizo que mis labios se fruncieran. ¿Por
qué se ponín tanto énfasis en tener a ambos padres en la
vida de uno? Es desalentador ver que la escuela aún realiza
ese tipo de eventos, uno en el que no todos pueden
participar. ¿No ven que pone a los estudiantes sin padres en
una posición aún más difícil?
Es solo un aspecto de la vida. ¿Por qué necesitan hacer un
gran problema de eso?
—¿Qué tal si llevas a tu abuela contigo?
—Si no quieres, está bien. Colocaré las flores en el mismo
asiento vacío. Hago eso todos los años
La niña habló como si ya no estuviera interesada en el
tema. Agarró sus lentes y se puso de pie rápidamente,
actuando como si no hubiera acaba de desmayarse.
—¿Estás bien ahora?
—Sí, y me voy a casa.
—Eso está mejor. Ve directamente a casa y no te
entretengas —le dije con severidad, queriendo que A-Nueng
comprendiera La chica, que me había estado haciendo
pucheros hacia un segundo, ahora giró su mirada hacia mí y
sonrió.
—Cambié de opinión.
—¿Hay algo mas?
—¿No tienes que salir y montar tu stand hoy? Iré contigo
Estaba deprimida y a su manera, se las arregló para
animarse. ¡Que agradable!
Aunque traté de ignorar la historia que me contó A-Nueng
aún permanecía en mi mente. Pensando en retrospectiva,
me costaba recordar cómo me sentía acerca del Día de la
Madre cuando era más joven.
—¿Cómo fue para ti, pequeña, cuando viste a las mamás de
los otros niños en la celebración del Día de la Madre?
Llamé a mi hermana pequeña, Khun Sam, como hacia
normalmente. Por lo general, eran charlas triviales, excepto
cuando necesitaba pedirle dinero prestado, pero Khun Sam
era demasiado dulce para quejarse. Esta vez, pareció
desconcertada por mi repentina pregunta.
—¿Deseando amor y cuidado, tal vez?
Estuve cerca de escribirlo en una canción.
—¿Alguna vez has tenido una emoción como esa?
—Tal vez fue porque observé que mis otros amigos tenían a
sus madres con ellos mientras yo estaba acompañada por
nuestra abuela. Me hizo sentir fuera de lugar.
—Ya veo. Todavía teníamos a nuestra abuela...
—¿Por qué haces esta pregunta? ¿Estás pensando en
mamá?
El comentario de mi hermana me sacó una pequeña
sonrisa. De todas nosotras, yo era la que tenía más
recuerdos de nuestros padres. Khun Sam, sin embargo, era
la más joven; ella era muy pequeña para tener recuerdos,
por lo que estaba mucho más apegada a nuestra abuela.
Ahh... A decir verdad, los estsba extrañando. Si todavía
estuvieran ahí, no sería la nieta elegido de la abuela.
—Ciertamente los extraño. Todavía tengo recuerdos de la
hermosa sonrisa de nuestra madre, tú tienes la misma
sonrisa, ya sabes, la que hace que tus mejillas se arruguen.
Tan pronto como pensé en mamá, me vino a la mente otra
cara…
Esa chica
Ah, ahora entendía. Sus rasgos me recordaban a mi
hermana pequeña, que se parecía a mamá. ¿Por qué tanta
gente parece tener el mismo aspecto?
—Estoy celosa. Todavía recuerdas algunas cosas sobre
mamá y papá mientras que no puedo recordar nada—.
—¿Por qué necesitas estar celosa? Si no lo has
experimentado, entoncesno lo anhelarás
—Porque eres audaz y segura, a diferencia de mí. Cada vez
que se acerca el Día del Padre y el Día de la Madre, siento
que falta algo ya que no puedo tener lo que tienen mis
amigos
—Pero tienes a tu abuela, ¿no? Ella te quiere mucho.
—Pero ella te prestó toda su atención; tú eras la única a la
que le prestaba atención. Sé que me ama, pero la que
recibió todo lo demás fuiste tú
—Casi suena como si me quisiera, pero no puedo obligarme
a creerlo. Cada vez que pienso en esa anciana, siento un
dolor de cabeza. Terminemos esta llamada. ¿si?—
—Ella no está bien en estos días. ¿Por qué no vienes y la
visitas?
—Ella te tiene a ti, así que no me necesita. Necesito irme
ahora. Adiós.
Terminé la llamada abruptamente y me dejé caer en la
cama. El día de la madre no era tan importante. Esa chica
podía simplemente poner la guirnalda en la silla. Mis
hermanas y yo, así como otros niños, todavía podiamos
crecer sin padres.
La cultura de este país estaba arruinando la vida de algunas
personas. Que problemático. Sin embargo, ahi estaba yo,
misteriosamente frente a mi antigua escuela. El entorno de
los terrenos seguían siendo el mismo que recuerdo. Ese
lugar se había renovado gracias a las generosas donaciones
de las familias de los antiguos alumnos. Y hoy era el día de
la celebración anual del Día de la Madre, el 11 de agosto.
Estaba usando un bodycon negro, el mismo vestido que usé
el día que tuve un enfrentamiento con mi abuela que la
envió al hospital. Quería usarlo hoy porque me daba un aire
de formalidad y seguramente llamaría la atención tan
pronto como entrara a la escuela.
La mayoría de los maestros que me enseñaron estaban
jubilados, por lo que no mucha gente sabía que solía ser la
superestrella de la escuela. Todos los chicos venían en
masa a la cerca de la escuela cuando era el día del deporte,
para mirarme.. A veces recordaba esos días de gloria con
nostalgia.
—Khun Nueng
El sonido suave y constante de la voz llamó mi atención, y
me sorprendió encontrar a mi antiguo profesor de
matemáticas de la escuela secundaria parado allí.
—Señorita Manee —Era un nombre que nunca olvidaría, la
mujer me sonrió como si estuviera feliz de volver a verme
después de un largo tiempo.
—¿Cuánto tiempo ha pasado? Nunca te veo pasar por aquí
—a pesar de las intenciones de la profesora, mantuve un
aire de formalidad, negándome a borrar la división entre
nosotros.
—Pasaron muchas cosas. Por cierto, es el Día de la Madre,
todavía se lleva a cabo en el mismo auditorio?
—¿Vas a asistir al evento? Oh, estás…
—Sí, estoy participando, como lo pidió mi hija.
Era el tipo de persona que era duro por fuera, pero amable
por dentro. Mis propios pies me llevaron de vuelta a mi
antigua escuela, donde pretendía ser la madre de A-Nueng.
Una vez que llegué al auditorio y me caminé lentamente a
la sección designada para los padres, pude escuchar los
murmullos de las otras personas a mi alrededor. Algunos
curiosos, mientras que otros audaces, suponiendo que yo
fuera una madre joven.
Sin embargo, no sé cuándo me convertí en madre.
—Tía Nueng.
La voz familiar de la joven resonó en la gran sala. Su
expresión era una mezcla de conmoción y júbilo, una
sonrisa radiante que se extendió de un lado a otro de su
rostro. Podía sentir una sonrisa tratando de cruzar mis
labios, pero mantuve mi expresión serena, manteniéndome
en línea con mi protocolo.
—¿Por qué estás corriendo de esta manera? Todo el mundo
está mirando.
—No puedo creer que aparecieras. Estaba segura de que
me rechazarías.
—De alguna manera, solo quería visitar mi antigua escuela,
y resultó ser el Día de la Madre, y recordé que no tenías una
madre que viniera contigo, así que simplemente caminé
hasta aquí
—Entonces, tú serías el que reemplazaría a mi mamá,
¿verdad?
La chica, mucho más baja que yo, envolvió sus brazos
alrededor de mí en señal de gratitud. Sentí su cabeza
apoyada en mi pecho mientras se quedaba en silencio. Por
un momento, creí que se iba a desmayar de nuevo.
—Ey...
—Estoy tan feliz... Ahora tengo a alguien a quien darle la
guirnalda.
Soy débil. Mi presencia tenía un efecto inesperado en la
chica; ella estaba llorando sin ninguna reserva, atrayendo
la atención de todos los que miran. No supe qué hacer, así
que estaré la mano y toqué ligeramente su hombro,
murmurando suavemente: —Regresa a tu asiento. Y luego…
—¿y luego? —dijo la niña me miraba desde detrás de sus
gruesas gafas, su cara era una imagen de inocencia llorosa.
—Entonces puedes darle tu guirnalda a tu madre.
Mi vida no es más que una comedia, por el amor de Dios.
Los niños regalan guirnaldas de jazmín a sus madres en el
Día de la Madre es una tradición tailandesa para ilustrar el
amor y el aprecio entre madre e hijo. El Día de la Madre es
el 12 de agosto de cada año.
Turbio? Bueno....
5. Los ojos son la ventana
del alma
Costaba creer que había tenido que asumir el papel de
'madre', esperando mi turno para recibir la guirnalda. Mi
rostro se calentó cuando A-Nueng se arrodilló frente a mí y
se inclinó en mi regazo. De manera inconciente, acaricié su
cabello también, considerando que ni siquiera era su
verdadera madre, eso parecía completamente ridículo.
—Nueng... Tu mamá es tan hermosa. Estoy celoso.
—Ojalá mi mamá se viera tan bonita como la tuya.
—Quiero ser tu papá.
Podía escuchar a las otras chicas susurrando sobre A-Nueng,
como si quisieran que ella escuchara lo que se estaban
diciendo. Pero ella permaneció en silencio con su amplia
sonrisa y su postura orgullosa. Ella parecía disfrutar de la
atención mientras nos dirigimos a casa.
La miré por el rabillo del ojo y le dije: —No has dicho mucho
hoy. Eso no es propio de ti.
—Porque quiero que tú también seas feliz, y reconozco que
mi la charla constante te molesta.
—Entonces, recuerdas que no me gusta, pero sigues
haciéndolo de todos modos, ¿verdad?
—Quiero verte enojada.. Entonces pareces más humana.
Pero lo hoy seré buena y me quedaré callada. Sin embargo,
me quedaré contigo.
—¿Más humana? Eso suena un poco extraño —dije,
arrugando la cara. —Participé en el evento del Día de la
Madre. ¿Tengo que participar también en el Día del Padre?
—¡Eso sería increíble! ¡Es como si fueras dos padres en uno!
Si tuviéramos un Día del Esposo, también te llevaría a eso.
Significas el mundo para mí.
Día del marido, ¿eh? Que idea tan imaginativa.
Dije por dentro cuando empecé a caminar hacia la estación
de autobuses, donde podía tomar el autobús de regreso a
mi habitación antes de irme al mercado más tarde en la
noche, noté la presencia inquebrantable de A-Nueng a mi
lado, como un chicle pegado a la suela de mi zapato. Pero
eso no era del todo malo. Su sonrisa era hermosa,
iluminaba el mundo entero.
—Me está mirando de nuevo
—¿Qué? —Aparté la cabeza del autobús y traté de
centrarme en la chica. —Solo miro tus anteojos. ¿Por qué
necesitas lentes tan gruesos?
—Ya te dije que nací prematura, pero ¿sabes el verdadero
razón? Es un alto secreto, y tú eres la única persona a la
que se lo diré.
—No quiero saber.
—Debes tener curiosidad por las gafas. Hemos llegado a
este punto. en la conversación, sigamos.
"...."
—Por favor, pregunte
—¿Quieres que escuche o que pregunte?
—Por favor, pregúntame por qué tengo mala vista —puse
los ojos en blanco con un pequeño suspiro. ¿No había dicho
ella que estaría callada hoy?
—¿Por qué tienes mala vista?
—Porque mi mamá trató de abortarme
—¿Cuál es el vínculo entre el aborto y tu mala vista?
—Porque de bebé no estaba listo, entonces sucedió esto.
La niña dijo su respuesta alegremente, en completo
contraste con su pasado poco prometedor. Me giré
lentamente para mirarla y la encontré sonriendo mientras
estoy atónito. Tan pronto como se dió cuenta de mi
sorpresa, se echó a reír.
—¿Qué pasó? ¿Por qué estás haciendo esa cara?
—Increíble que aún puedas sonreír ante una historia tan
triste.
—Debido a que ya está en el pasado y es inmutable, ya no
encuentro ningún uso en compadecerme de mí misma. Mi
madre había tomado la píldora abortiva por su cuenta para
deshacerse de mí, pero yo era demasiado terca. Ella tenía
miedo de perderme en el último momento, por lo que se
apresuró al hospital a tiempo. Por lo tanto, terminé naciendo
prematuramente, con el efecto secundario de una gran
miopía.
Aun así, no podía evitar sentirme incómoda. Si yo fuera la
chica en esa situación, sabiendo que mi madre había
intentado quitarme la vida, ¿podría haberme puesto una
máscara de alegría como ella?
Pero A-Nueng no parecía obligarse a sí misma. Tal vez a ella
realmente no le importa, como dijo. —¿Por qué tu madre
tomó la píldora si no quería perderte en primer lugar?
—La abuela me dijo una vez que su amiga le había
aconsejado que concentrara su energía en su propio futuro
en lugar de tener un bebé. Le advirtieron que si yo nacía, su
futuro sería destruido.
—¿Su amiga?
—Aún así, puedo entender la perspectiva de su amiga. Mi
madre era estudiante de secundaria y dependía del apoyo
de sus padres. Toda la situación era una vergüenza para la
familia y una carga a largo plazo que mi madre tenía que
soportar. Además de eso, toda la familia tendría que
cuidarme.
—Pareces entender bastante bien.
—Necesito entender, incluso si no quiero. Mi historia está
llena de acontecimientos, ¿no es así? Además de ser
severamente miope, también sufro de asma y varias
alergias. La tía Nueng tiene que cuidar de mí, estoy segura
de que no viviré mucho.
—Estás diciendo tonterías.
No trato de apartar sus manos como solía hacer,
permitiéndole salirse con la suya. No estaba segura si la
sonrisa en su rostro era real o no. Ella podría estar siendo
optimista.
No era lo mismo que yo.... Entonces, ¿somos el mismo tipo
de persona o no?
—¿Hmm?
Un escalofrío me recorrió la columna, casi como si alguien
estuviera mirando por encima de mi hombro. Me dí la
vuelta para buscar a quien sea, pero no hay nadie extraño a
la vista. Debía estar poniéndome paranoico.
—¿Qué pasa, tía Nueng?
—No lo sé, siento que… —me detuve a mitad de la oración,
no queriendo que la chica se sintiera incómoda. —me siento
adolorida. Te has estado apoyando contra mí por mucho
tiempo
—Por hoy, te estoy considerando a ti, madre mía. Por favor,
consuélame, mamá.
—Tú eres tan …
Moví mi cuerpo torpemente en su lugar, no por calambres,
sino por mi timidez. Dejé que el marco más pequeño
descansara sobre mi hombro hasta que lleguamos a nuestro
destino, decidí dejar que eso suceda hoy, después de todo,
era el Día de la Madre.
No realmente el Día de la Madre por que oficialmente era al
día siguiente. Pero como sea.
Una vez que salimos de la parada, no pude quitarme la
sensación de que alguien nos está siguiendo, aunque la
chica a mi lado todavía no se da ñba cuenta. Dí un paso
adelante y jalé a la chica conmigo.
—¿Por qué estás acelerando? ¡Guau!
Tan pronto como llegamos a la esquina de una calle, me
escondí y esperé a ver quién era el perpetrador. Apareció
una figura alta que vestía un uniforme verde del ROTC y se
detuvo en medio de la calle, buscando algo. Salté desde la
esquina y le dí un golpe en la cabeza a la persona.
—¡Auch!
"...."
—Oh.
Un adolescente, que parecía tener la misma edad que A-
Nueng, me miró y dejó escapar una risa hueca. La niña que
estaba a mi lado lo señaló con el dedo y dijo:
—¿No eres de la escuela que está justo al lado de la mía?
¿La que siempre está al acecho alrededor de la cerca?
—¿Cómo sabes?
A-Nueng parece asombrado de encontrarse con un niño de
una edad similar en esta área. —No, pero lo conozco—,
dijo. —¿Vives cerca de aquí?
—S... Sí.
Le doy una mirada de complicidad y sonreí
—Mentiroso.
A pesar de que nací en una familia noble, no me inmutaba
utilizando ese tipo de palabras. Sin embargo, el chico que
llevaba el uniforme jadea y tartamudea buscando una
excusa.
—Honestamente, estoy cerca.
—¿Qué calle es?
—Ésta..
—¿Cuál casa?
El niño alto se puso de puntillas y miró calle abajo, dando
rápidamente una explicación más detallada.
—La casa con la puerta azul
—Excelente. Te acompañaré a casa —Me dirijí hacia el único
edificio con una entrada azul y presioné el timbre. Una
anciana salió a saludar, mientras que el niño extraño
rápidamente se inclina en un gesto de disculpa y luego se
iba.
La mujer que había salido pregunta: —¿A quién buscas?
Sonreí tímidamente y abrí los ojos con sorpresa, dándole a
A-Nueng un pellizco en el costado.
—¿No te dije que no le hicieras bromas al vecino?
—¿Qué?
—Perdóname por interrumpir. —Me disculpé y le hice un
gesto a la chica que estaba a mi lado para que también
inclinara la cabeza a modo de disculpa. —Esta niña no
entiende cómo interactuar con las personas. Su madre trató
de abortarla y le afectó el cerebro.
La anciana se lleva las manos al corazón y pregunta: —Qué
historia tan desgarradora. ¿Su madre optó por un
medicamento o un procedimiento médico?
—En ese momento, ella no tenía la oportunidad de elegir
entre papas fritas o ensalada.
Ví el rostro de A-Nueng contorsionarse en un ceño fruncido
cuando preguntó: —¿Estás hablando de mí? —Luego giró
sobre sus talones y se alejó No pude evitar sonreírle a la
mujer mayor que tenía delante, luego la seguí lentamente,
todavía sumida en mis pensamientos.
—¿Estás triste?
Observé la figura más pequeña frente a mí, con su cola de
caballo rebota junto con sus pasos.
—Todavía no. Simplemente no pensé que hablarías de eso
tan casualmente, como si no fuera importante.
—Realmente no importa.
De repente, echa la cabeza hacia atrás y me mira con
seriedad en su mirada.
—¿Qué te hace pensar de esa manera?
—Porque ya está en el pasado y es inmutable, tienes mucho
ahora que mucha gente envidiaría —le dije, pasando junto a
la chica y mirándola de nuevo. —Estás físicamente
capacitado. También tienes un buen hogar y comida en la
mesa. Tu escuela es muy prestigiosa y tu familia
probablemente sea rica. Además, eres bastante atractiva,
ya que ese chico te sigue a todas partes.
Podía apostar que ese chico la había seguido desde la
escuela, pero no tuvo las agallas para decirle cómo se
sentía. Probablemente era algo que no era correspondido.
De la nada, la chica lanzó sus brazos alrededor de mí por
detrás. Miro a mi alrededor con nerviosismo, esperando que
nadie hubiese notado ese abrazo.
—¿Qué estás haciendo?
—Me alegro.
—¿te alegras?
—Que me encuentres atractiva —se dió la vuelta para
mirarme, acercándome a ella y accidentalmente dejando
caer las gafas de su cara. —¡Ups! Se me han caído las
gafas.
—¡Espera!
Me aferré a su cuello con firmeza, impidiendo que se
alejara. Miré sus ojos castaños. Había pasado un tiempo
desde que la vi, pero nunca antes había podido ver más allá
de sus anteojos.
—Tus ojos son preciosos.
El silencio se extendió por lo que pareció una eternidad.
Finalmente, A-Nueng se movió, saltando de mi abrazo y
recogiendo los anteojos que habían caído al suelo,
rompiendo el silencio.
—Yo... me iré ahora.
—¿Eres tímida? —me reí de su vergüenza cuando ví que sus
mejillas se volvieron adorablemente rosadas. —Creí que
serías un poco más atrevido, como la forma en que me
dices cómo te sientes todos los días.
—Porque fui yo quien lo inició
—¿Qué diferencia hace?
—Es por eso que me despreocupé cuando me miraste... así.
—¿Cómo qué?
—Me voy ahora.
—¿Adónde vas?
—Regresaré a mi propio territorio. Regresaré pronto y nos
enfrentaremos de nuevo. Hasta entonces, adiós.
La chica salió corriendo. Mis ojos la siguieron mientras
corría y yo estaba perpleja por la situación.
¿Qué tipo de mirada le di?
Los capítulos se detienen aquí, hasta que la autora actualice
pues lo estoy trabajando de su versión en inglés. Entonces
cuando ella actualice, lo haré yo.
Les pido por favor que respeten mi perfil. Si se van a sugerir
otras cuentas donde traducen de manera ilegal los libros, no
lo hagan en mi perfil. Creanlo o no, muchos autores revisan
los perfiles de sus traductores. Tal vez para ti esto no sea un
problema pero para mí si. Quien esta conmigo desde que
inicie Gap sabe por qué.
Linda noche ❣️
6. Diferencia de Edad.
Después de un día de retiro, A-Nueng apareció a verme el
sábado por la mañana. Y sí... no era mi hora normal de
despertarme. El personal del primer piso me llamó para
decirme que alguien estaba ahí para verme. Cuando bajé y
ví que era la niña pequeña con anteojos gruesos, hice una
expresión lo más aburrida que pude. Casi le maldije, pero
me contuve.
—Es demasiado temprano.
—¿Qué es demasiado temprano? Son las 10 a. m.
—No es mi hora de despertarme.
—Pero estás despierta.
A-Nueng actúa como si no le importara, así que sólo pude
suspirar porque sabía que insultarla no llevaría a ninguna
parte.
—¿Qué te trajo aquí conmigo tan temprano en la mañana?
—Bueno...—La pequeña miró al suelo y dibujó círculos con
su pie. Ella estaba tratando de actuar linda. —Deseo...
La palabra —deseo— de A-Nueng me sorprendió un poco.
Coloqué mi mano sobre mi pecho y se aceleró sin
comprender. Estaba empezando a imaginar cientos de
cosas que ella podría —desear—
Quería llorar.
Quería cantar.
¿Quería besa…
—Quiero que seas mi compañera de práctica de baile.
¿Estaba pensando en besarme? Algo no está bien en mi
cabeza...
—¿Eh?
—¿Por qué pareces decepcionada?
—Quién está decepcionada... No. —Sacudí la cabeza con
tanta fuerza que casi se me rompió el cuello. Si la niña
sabía que estaba teniendo pensamientos extraños, se
sentiría muy engreída. No. No. —¿Por qué no practicas con
un amigo? ¿Por qué yo?
—Nadie puede hacer un buen trabajo. Y ya te elegí a ti. Así
que no puede ser nadie más.
—Cuando me elegiste, ¿me preguntaste si estaba de
acuerdo?
—Tú eras mi madre. ¿No puedes hacer esto por tu hija?
Miré a la chica alegre con fastidio pero también con
adoración. Cuando ví su sonrisa, casi dejé escapar una
sonrisa también. Pero cuando estaba en estado de ensueño
y estaba a punto de abrir la boca, una voz nos interrumpió.
—Khun Nueng.
—Chet.
Mi ex novio era... Supongo que todos estaban ahí para
verme porque era fin de semana. Cuando A-Nueng vió a un
extraño ahí para verme, rápidamente se acercó para estar a
mi lado y rodeó el mío con su brazo como una niña
posesiva. Pero Chet no lo entendió. Entonces nos saludó
con su cara habitualmente feliz. —¿Estoy interrumpiendo
algo?
—Alguien ya estaba aquí para interrumpirme primero, así
que no eres el primero —Miré a A-Nueng, como si dijera que
me refería a ella. —Ustedes dos se levantan muy temprano.
—Son las 10 a. m. No es temprano —Chet discutió y le
sonrió a A-Nueng. —¿Cierto?
—....
La pequeña niña no respondió. Ella simplemente sonrió.
Chet la miró con adoración y pareció curioso.
—A quién te pareces... Te ves tan familiar. ¿Cómo se llaman
tus padres? Tal vez los conozco.
—No creo que los conozcas. El mundo no es tan redondo —
La pequeña no pareció querer responder, así que la
interrumpí.
—Ella es huérfana.
—¡Tía Nueng! —A-Nueng me golpeó ligeramente el brazo,
como si se quejara. —¿Por qué dices eso? Mis padres no
están muertos. Simplemente no vivimos juntos como
familia... Pero sí, es como si fuera huérfana.
—Oh. Lo convertí en una historia triste —Me rasqué la
cabeza y cambié de tema. —Entonces, ¿por qué están los
dos aquí?
—Quiero practicar baile.
—Quiero invitarte a comer.
Miré a ambos mientras pensaba. Bueno, de cualquier
forma ya estaba despierta, así que lo que sea estaba bien...
—Está bien. Ustedes dos esperen aquí. Me daré un baño y
me vestiré. Nos vemos en diez minutos.
—¿Vas a correr por el agua? Sólo ponerte la ropa lleva cinco
minutos.
Moví mi cabello casualmente.
—Una persona hermosa no necesita maquillarse. Terminaré
en cinco minutos. Luego todos podemos ir a comer algo
mientras bailamos
—¿Hay un lugar así?
—Sí.
E hice lo que había dicho que era bañarme y vestirme.
Utilicé el temporizador de mi teléfono para realizar un
seguimiento del tiempo. Me tomó exactamente 15 minutos
bañarme, vestirme y ponerme talco. Llevaba una camiseta
informal sin mangas con cuello en V y jeans con corte de
bota y las piernas ligeramente dobladas. Mis zapatillas eran
unas zapatillas Nanyang blancas de segunda mano que
había comprado en un mercado callejero por 50 baht.
A-Nueng y Chet me miraban con admiración, especialmente
la niña alegre que no pudo quitarme la mirada de encima
durante todo el viaje en el auto.
—Tienes una figura de modelo. No llevas nada caro, pero
haces que todo parezca muy caro.
—Todo depende de la percha —Me encogí un poco de
hombros porque no me gustaba ser humilde. —Y me acabo
de dar cuenta de que no necesito usar nada caro. Sólo tiene
que ser apropiado y adaptarse a uno mismo.
—¿Te diste cuenta de eso después de que te mudaste a vivir
sola ? —Chet, que era nuestro conductor, preguntó con
verdadero interés. Eso me hizo responder de buena gana.
—Aja. Me acabo de dar cuenta de que a la gente realmente
no le importa lo cara que sea tu ropa. La gente se encuentra
y se separa. Sólo hacemos alarde de nuestras posesiones en
reuniones sociales o reuniones de negocios para aumentar
nuestra credibilidad. Se trata de respetar el lugar y la
ocasión para que otros no juzguen tu educación.
—Realmente me gustas.
Las palabras de Chet no dejaron claro si le gustaba o le
agradaba mis creencias. Pero lo tomaría como que le
gustaba.
Pero pareció que a alguien no le gustaba nuestra
conversación.
—Me gusta la tía Nueng... más.
Miré a la chica de secundaria que asomó su cara arrugada.
—Ese tono de voz no es nada lindo.
—¿Alguna vez he sido linda ante tus ojos... Oh, sí. Me
felicitaste porque mis ojos eran hermosos el otro día —Y la
niña errática comenzó a torcer su cuerpo tímidamente,
mientras que yo, la persona a la que se referían, no sabía
qué hacer y sólo podía retorcerme incómodamente.
—¿Qué? ¿Por qué de repente mencionas esto?
—¿La tía Nueng ha dicho alguna vez que el tío Chet es
guapo?
Como quería golpear al único hombre en ese auto, A-Nueng
se giró para preguntarle amenazadoramente. Chet
simplemente sonrió casualmente.
—No.
—Yo gano.
—Eres muy protectora con la tía Nueng.
—Amo a la tía Nueng —La franqueza de la chica alegre me
hizo mirar por la ventana y apoyar la barbilla en la mano,
fingiendo no escucharla. Simplemente los dejé hablar a los
dos.
—También amo a la tía Nueng
Está bien... Luchen por mí. Simplemente saquen un arma y
dispárense el uno al otro. Par de locos...
—¿Hace mucho que conoces a la tía Nueng? —la chica
alegre siguió preguntando sin parar. —¿Cómo se
conocieron?
—Íbamos a casarnos.
—Eh...
—Así que nos conocemos desde hace mucho tiempo.
Finalmente, el coche llegó a nuestro destino final.
Estábamos en el área de Bangpu. El restaurante estaba
junto al mar y también era un club de baile de salón. Tan
pronto como A-Nueng entró al lugar, se giró para mirarme
con curiosidad.
—¿Cómo conociste este lugar?
—Solía venir aquí con mi abuela.
Antiguamente... Mi abuela nos llevaba frecuentemente a
comer ahí porque le gustaba mucho el mar. En los días
buenos, podíamos escuchar música de Suntharaporn (la
primera banda tailandesa que compuso música de estilo
occidental) y ver bailes de salón de los mayores. Y sí... Ese
día también había bailes de salón.
—Comamos primero y podemos intentar bailar. Podemos
pedirles a esos mayores que nos enseñen
—Bueno.
A-Nueng, que había estado alegre durante todo el viaje, se
quedó callada cuando empezamos a pedir comida y a
comer. Cuando la niña, que normalmente hablaba sin parar,
se quedó callada, de repente me sentí sola...
Se supone que debería estar molesta porque ella hablaba
sin parar. ¿Pero por qué me hacía sentir mal que estuviera
callada?
—¿Qué te pasa? ¿No te gusta la comida? —Chet le preguntó
a la pequeña niña con adoración, como siempre. Lo que
estaba presenciando parecía una conversación entre un
padre y una hija.
—No.
—Entonces, ¿qué te pasa? ¿Por qué estás callada? Estabas
bien cuando estábamos en el auto —Esta vez fui yo la que
preguntó. Pero A-Nueng no dijo nada. Ella simplemente
jugó con la comida en su plato, como si no quisiera
comerla. Entonces Chet llegó a una conclusión por sí solo.
—Probablemente quiera bailar.
—Nueng. —dije su nombre. No era frecuente que la
llamaran por su nombre porque me sentía incómoda
llamando a alguien con un nombre similar al mío. —Vamos
a bailar.
—¿Eh? —A-Nueng pareció sorprendida. Entonces me
levanté y la llevé a la pista de baile. Moví mi dedo para
llamarla.
—Date prisa antes de que cambie de opinión.
—S... sí.
Caminamos hasta el centro de la pista de baile. Había
gente bailando, así que no nos dió vergüenza empezar a
bailar también.
—¿Qué baile tienes que hacer?
—Vals... como este.
—Es fácil. ¿Por qué no puedes hacerlo? ¿Eres estúpida?
—Sí. Soy estúpida.
No estaba actuando normal...
—¿Cuál es el problema? Estás tan deprimida que pareces
enferma.
—¿Qué pasa contigo y el tío Chet? ¿Se suponía que
deberían estar casados?
Entonces eso era lo que la molesta...
—Ya te dije que fue casi mi marido. Pensé que ya habías
terminado de sorprenderte por eso. ¿Por qué estás
sorprendida por el mismo asunto? Eres extraña.
—Si casi se casaron, ¿significa que fueron amantes?
—¿Qué son los amantes?
—¿Eh?
—¿Qué son los amantes en tu definición... ¿Qué es eso? —
Tomé las manos de la pequeña y las coloqué en las
posiciones correctas antes de empezar a bailar. Conduje a
la chica a seguir mis pasos mientras hablábamos.
—Personas que se aman, comparten cosas y hacen cosas
juntas.
—Entonces Chet no era mi amante porque no nos
amábamos.
—Pero el tío Chet dijo que te ama... Lo escuché en el auto.
—Entonces ya seríamos amantes porque me confiesas tu
amor todos los días.
—Eso es cierto... Pero casi te casas con él. Tienes que tener
algunos sentimientos por él. ¿Por qué si no te habrías
pensado en casar con él?
—A veces la gente se casa por razones estúpidas. Y al final,
yo no me casé porque me escapé —sonreí al pensar en el
evento de hacía seis años. Recordaba que fue una gran
noticia en la alta sociedad durante un tiempo. Me sentí bien
cuando pensé en la reacción de mi abuela. —No siento
nada por Chet. ¿Confesarle mi amor? Ni lo pienses.
—No le confesarás tu amor a nadie.
—Lo sabes. Entonces, según tu definición de amantes...
Chet y yo no calificamos.
Cuando dije eso, A-Nueng comenzó a sonreír y volvió a
estar animada. Era como un árbol que había sido regado
durante la estación seca después de años de estar
marchito.
—Sí. Porque nadie es digno de ti. — Esta vez, la pequeña
bailó alegremente. Su sonrisa me persuadió a sentir lo
mismo mientras la miraba con adoración.
—Conoces bien mi lema. ¿La razón por la que estabas triste
y no hablabas era esa?
—Dijiste que ibas a casarte. Por cierto, ¿quién eres? ¿Por
qué casi te casas con el tío Chet? Por el auto que conduce,
las cosas que usa, los accesorios que usa y su apellido...
Parece que viene de la alta sociedad. Y tú no eres más que
un artista que no tiene que comer.
—¿Artista hambrienta?
—Cambié la palabra para hacerte lucir genial.
—Gracias.
Esta niña era una sobreviviente.
—Déjenme reformular eso. ¿Cómo terminaron ustedes dos
casi casándose?
—No te lo voy a decir. —Respondí con franqueza porque no
había ninguna razón para que le contara a esta niña la
historia de mi vida.
—Caray...
—¿De repente quieres saber mis antecedentes? ¿Es
importante para ti? —Pregunté con interés. A-Nueng negó
vigorosamente con la cabeza.
—Puedes ser cualquiera para mí. Sólo te lo pregunto porque
quiero conocerte… —La pequeña levantó la vista con esos
hermosos ojos y me miró a los ojos. Sus ojos estaban llenos
de determinación y curiosidad. Me aturdieron.
—¿Por qué?
—Cuando amamos a alguien, queremos saber todo sobre
esa persona... Eso es lo que siento.
De repente, mi corazón latió con fuerza. Aunque nos
miramos a los ojos, era consciente de que había una
sensación extraña en el lado izquierdo de mi pecho.
Era tan decidida... Esos ojos eran muy cautivadores.
—¿Amor? Nos acabamos de conocer. No sabes mucho sobre
mí ni sobre quién soy.
—Es muy extraño, ¿no?... A mí también me sorprende.
Nunca me había interesado nadie desde que nací hasta que
te conocí.
Seguimos bailando el vals y mirándonos a los ojos. Era
como si intentáramos mirar dentro del corazón de la otra.
—¿Qué te hace estar tan interesada en mí?
—No puedo decirlo. Algo me atrae hacia ti... Es como la
gravedad —la pequeña pareció contemplarlo
profundamente. Finalmente dejó escapar un suspiro. —Es
tan irrazonable. Y cuando no puedo encontrar una razón
para ello, me digo a mí misma: Definitivamente es amor. Lo
sé porque lo leí en un libro
—¿Qué libro?
—Es una novela llamada Plutón: Una historia, un planeta y
amor. Dice... No hay razón cuando se trata de amor. Si la
hubiera, no sería amor.
Levanté las cejas y traté de seguir ese hilo de pensamiento.
—¿Una novela? El título es interesante... Pero amar sin
ningún motivo o sin usar la cabeza es una estupidez.
—Ahora soy estúpida... porque te amo sin ningún motivo.
—Dices eso con tanta confianza.
—Porque realmente te amo. —La pequeña niña se apresuró
a abrazarme rompiendo nuestro ritmo, por lo que nos
quedamos quietas entre otros que todavía bailaban a
nuestro alrededor.
—Eres demasiado joven. No te apresures a amar a
alguien... Y ambas somos mujeres. Además, con nuestra
enorme diferencia de edad, es imposible —Retrocedí pero A-
Nueng se apresuró a abrazarme. Su cara estaba enterrada
en mi clavícula debido a nuestra diferencia de altura.
—No me importa si eres mujer o hombre. Simplemente te
amo.
—¿Cuántos años tiene?
—18.
—Tengo 34... Esa es nuestra diferencia de edad. Cuando
tenía 16, tú recién naciste en este mundo.
—¿Entonces?
—Significa que cuando tú tengas 20, yo tendré 36. Nuestra
diferencia de edad es demasiado grande. No es posible que
nos llevemos bien —Intenté explicárselo a la pequeña niña
que todavía me abrazaba como un mono bebé. —Algún día
encontrarás a alguien adecuado, alguien con tus mismas
creencias. Me olvidarás cuando lo hagas.
—Míralo desde otro ángulo. Cuando tú tengas 86 años, yo
tendré 70. Entonces la gente dirá que tenemos edades
similares. Y podré cuidarte si te enfermas, dado que soy
más joven. Y más fuerte. ¿No es genial? Además... Sólo hay
una como tú en este mundo.
—Sí. Soy una edición muy limitada.
Me jacté con orgullo. No podía haber una segunda yo en
este mundo, ni siquiera una copia de primera calidad.
—Entonces significa que nadie puede reemplazarte —La
pequeña retrocedió y me señaló con el dedo como si me
estuviera disparando: —Aún estás soltera. ¿Alguna vez te
has preguntado por qué nunca amaste a nadie?
¿Por qué era yo la que estaba siendo interrogada ahora...?
—¿Por qué?
—Porque estabas esperando que yo naciera en este mundo.
Y finalmente nos conocimos. No puedes alejarte de mí.
Me reí un poco. Me estaba mareando tratando de persuadir
a la chica para que dejara de sentir algo por mí. Ella era tan
decidida. Esperaría y vería si ella me olvidaba dentro de
dos años después de que ingresara a la universidad y
tuviera un nuevo círculo social.
—¿Y crees que eres lo suficientemente digna?
Le hice mi pregunta habitual, lo que hizo que todos
retrocedieran asustados cuando pregunté. Pero esta chica
era diferente...
—Todavía no. Pero algún día seré digno de ti. Lo prometo.
La chica respondió con confianza y fui yo quien me sentía
asustada.
Retomando la historia de apoco ...
Recuerda que está es una novela controversial si no es de
tu agrado, pásala de largo. No quiero mensajes donde le
faltes al respeto a la autora o directamente te bloquearé
7. No eres digna de mi.
Sam me había pedido que la ayudara a elegir un vestido
para un evento que conmemoraba el centenario de nuestra
escuela.
—¿Por qué no eliges uno también? Te lo compraré, soy rica.
Mi hermana, que era muy directa con sus sentimientos y
palabras, me hizo mirarla de reojo con una sonrisa en el
rostro. Si no fuera Sam, habría estado segura de que
estaba alardeando de su riqueza. Pero... ella de verdad
tenía mucho dinero.
Era la ejecutiva de una empresa multimedia holística.
Además, era muy guapa y provenía de una familia
importante. Lo único poco común en ella era que tiene una
amante.
—¿Qué estás mirando?
Mi pequeña hermanita preguntó con curiosidad cuando
sintió que la estaba mirando. Me reí un poco porque sabía
que la estaba mirando con tanta rudeza que ella podía
sentirlo.
—Estaba pensando que mi pequeña es tan linda.
—Qué...—Cuando la halagué, Sam inmediatamente se
sonrojó. —¿Por qué de repente me halagas?
—Eres perfecta. Eres guapa, rica, vienes de una familia
importante... y tienes un buen amor —encontré un lugar
para sentarme y apoyé la barbilla en la mano mientras
miraba a mi hermana pequeña con seriedad. —Es extraño
que nuestra abuela te haya dejado tener una amante.
—La abuela probablemente siente que no puede perder a
otra nieta... ¿No piensas en volver al palacio? La abuela te
extraña.
Inmediatamente torcí la boca cuando escuché eso.
—Pequeña... Sé que tienes buen corazón. Pero ponerle un
filtro de campo de lavanda a nuestra abuela es demasiado
extraño.
—¿Qué quieres decir?
—Tu visión del mundo es tan hermoso como la caricatura de
My Little Pony. Decir que nuestra abuela me extraña... La
abuela y yo somos como Tom y Jerry; no intentes que
volvamos a estar juntas. No funcionará. —negué
rotundamente la idea mientras sacudia la cabeza. —Lo que
le hice a nuestra abuela fue grave. Y lo que ella me hizo a
mí no fue menos grave. Así que estamos en paz. No hay
necesidad de que arreglemos las cosas.
—Nueng... fue hace mucho tiempo.
—¿Te has olvidado de Song?
—....
—¿A quién culpas más por lo que le pasó a Song: a nuestra
abuela o a mí?
Mi abuela me reemplazó con mi hermana mediana cuando
me fui. Y mi hermana no pudo soportar la presión. Eso era
algo que nunca perdonaría a mi abuela.
Nunca...
Pero desde el punto de vista de los demás, me culpaban a
mí. Nadie se había puesto nunca en mi lugar... Si Song no lo
hubiera hecho, tal vez sería yo quien hubiera desaparecido
de este mundo.
Suficiente... No quería hablar más de eso.
—Si terminaste, vámonos —Interrumpí la conversación
porque sabia que se estaba volviendo demasiado estresante
para nosotras. Sam vió que no quería hablar de eso, así que
señaló con la cabeza todos los percheros de la tienda.
—No has elegido ninguno.
—¿Por qué debería?
—En caso de que tú también vayas.
—¿Por qué lo haría?
—Ve a encontrarte con tus viejos amigos. Revive la vieja
atmósfera.
—No. No hubo nada impresionante en esos días. Sólo iba a
clases para dejar pasar el tiempo.
—Es un paso del tiempo que fue perfecto. Eres la leyenda
de nuestra escuela... No me importa; toma uno en caso de
que cambies de opinión. Elegiré uno para ti.
—¿Crees que puedes elegir mejor que yo?
—No, pero tengo más dinero.
—....
—Así que los compraré todos. Seguro que habrá alguno que
te guste.
Odiaba a mi hermana pequeña...
Al final, elegí uno para terminarlo porque parecía que Sam
realmente quería gastar dinero. Mientras paseabamos por
el centro comercial, me detuve en una librería para buscar
una novela. Era la de la que había hablado A-Nueng y
mencionó una cita sobre el amor.
'No hay ninguna razón cuando se trata de amor. Si lo
hubiera, no sería amor’
Con curiosidad, tomé un libro con dos mujeres leyendo un
libro en la portada. En la contraportada, había un
comentario que decía —para mayores de 18 años—. Sam
se dio vuelta para verlo y parpadeó sin comprender.
—¿Leerás una novela?
—¿Qué es una novela Yaoi/Yuri?
—Es una novela sobre el amor entre personas del mismo
sexo.
—Oh. Entonces es una novela para ti.
—A veces las leo. Pero mi historia es la mejor.
Empezaba a entender por qué esta novela tenía dos
mujeres en la portada. Y empecé a notar que, además de
esta novela, en esta librería había muchas novelas con dos
hombres en la portada.
—¿Todas estas son novelas Yaoi/Yuri?
—Sí. Son populares hoy en día. ¿Pero lees novelas?
—No. Alguien me mencionó esta novela, así que sentí
curiosidad —Volví a mirar la contraportada y fruncí el ceño.
—Oh. ¿Cuántos bocetos tengo que dibujar para poder pagar
esta novela? Yo... la alquilaré.
—Eres licenciada en arquitectura; ¿por qué no sigues una
carrera en ese campo?
Mi hermana pequeña siempre estaba preocupada por mi
carrera. Me hizo sonreírle con adoración mientras dejaba la
novela.
—Sólo elegí ese campo para frustrar a nuestra abuela. Eso
es todo
—Pero obtuviste una distinción de honor de primera clase.
—Soy buena en todo lo que hago, pero no haré lo que no
me gusta... Dibujar es uno de mis talentos, pero no es lo
que más me gusta —Miré mis manos mientras usaba mis
pensamientos. —Debe haber algo que pueda hacer con
estas manos.
De hecho, podía seguir cualquier carrera. Pero no haría lo
que otros me ordenaran. Mi abuela había vivido mi vida
para mí toda mi vida. No podría soportar recibir órdenes de
un jefe, dueño de negocio o cliente.
Debia haber una carrera en la que pudiera sobresalir y tener
total libertad. ¿Cuál era ese talento mío?
La conversación se interrumpió allí cuando salí de la
librería. Sam caminó un poco más antes de seguirme y salir
del centro comercial. Tan pronto como llego a mi lugar de
alquiler, me despedí de mi hermana y le agradecí la comida
que me invitó.
—Sobreviví a otra comida. Gracias, pequeña —No sólo le
agradecí, sino que también me metí con su hermoso
cabello. Aunque tenía más de 30 años, todavía era una niña
pequeña a mis ojos.
—Nueng. Sé que te frustrarás si digo esto, pero este lugar
no te conviene... Por favor, regresa al palacio.
—Estoy realmente frustrada.
—Allí al menos puedes comer tres comidas completas. Y
puedes dormir en una cama cómoda. Nuestra abuela ya no
te obligará a hacer nada.
—Pequeña, escúchame…
—Si...
—Diré algo. No te frustres.
—Ajá.
—Pregúntame de nuevo después de que nuestra abuela
haya muerto. Adiós.
Sabía que mi hermana pequeña quería y respetaba mucho
a nuestra abuela, decir eso la haría retroceder. Sin embargo,
todavía me agarró la muñeca y me entregó una bolsa con el
logo de la librería.
—Qué es esto.
—La novela. Vi que la querías, así que te la compré.
—No lo quería... Lo supones. Estás usando el dinero como si
estuvieras escupiendo. Es un desperdicio.
—¿Sabes quién soy?
—¿Quién?
—Una rica M.L.
Arg …
—Caray... Y yo soy la pobre M.L.
—Digamos que te doy esto. Puedes leerlo cuando estés
aburrido.
—No tienes que ser tan amable conmigo. Me compraste
ropa y una novela también.
—Así es. No hay razón cuando se trata de amor. Si la
hubiera, no sería amor.
Le sonrei a mi hermana pequeña. Sentí que ella era más
atrevida. Cuando era más joven, era torpe y no tenía ni
idea. Debió ser porque tenía una amante. La hacía ser
más animada. Podía ver un aura rosada emanando de ella.
—Vuelve a casa sana y salva. Llámame cuando estés en
casa, así no me preocuparé.
Mi hermosa hermana se subió a su hermoso auto, que
costó casi 8 millones de baht, y se alejó entre los ojos de
toda la gente ahí que estaba emocionada por ver un auto
importado. Sabía que alguien me estaba mirando
furtivamente, así que llamé a esa persona desde el rincón
donde estaba escondida.
—¿Cuánto tiempo más te esconderás allí? ¿Eres una
mirona?
La chica de las gafas se mostró detrás de un poste de luz.
¿Creía que era más pequeña que un poste de luz? ¡Qué
niña tan rara!
—¿Lo sabías?
—Por supuesto. No puedes esconderte detrás de ese poste.
¿Y por qué te escondes?
—No me atrevía a mostrarme.
—¿Qué pasa?
—....
Miré a la pequeña, que seguía mirando al suelo.
Normalmente venía con exuberancia y coraje, pero ahora
podía sentir su miedo y falta de confianza. Ella parecia
totalmente diferente.
—Si no hablas, me iré a mi habitación.
—Esa mujer... es muy hermosa.
A-Nueng finalmente habló. Pensé un poco y señalé en la
dirección que acababa de tomar Sam.
—¿Te refieres a esa mujer?
—Sí... la dueña del auto amarillo. Era pequeña y delicada.
Parecía rica y probablemente proviene de una familia
prestigiosa.
Asentí con la cabeza. Por supuesto. Esa era Sam, una
mujer con el título de M.L. en su documento de identidad.
Y sí... yo también.
—Es cierto. Esa chica lo tiene todo —Miré a A-Nueng, que
seguía mirando hacia abajo y evitando mirarme a los ojos.
—¿Por qué te tiembla la voz? ¿Qué te pasa?
—Me siento... totalmente derrotada.
—¿Eh?—
—Siempre he tenido confianza en mí misma, pero cuando te
vi desordenar el cabello de esa mujer y sonreírle
sinceramente, me hizo sentir... derrotada.
—¿Por qué querrías pelear con ella? No puedes competir.
Sam era mi hermana.
—S... sí.
—...
—Como sé que no puedo competir, debería retirarme ahora
—Los ojos de la alegre chica estaban todos rojos y llenos de
lágrimas. Ella me miró como si hubiera aceptado su
derrota. Realmente me frustró.
—¿Qué clase de tonterías es esta? ¿Por qué estás
derrotada? ¿Por qué te retiras? No me gusta la gente que
hace las cosas a medias.
—....
—Si crees que vas a perder, no deberías haber dicho que
pelearías en primer lugar. No me gusta alguien que hace las
cosas a medias
—Tía Nueng...
—Si así eres, no vuelvas a dar la cara ni vengas a verme
nunca más
La pequeña simplemente dejó correr las lágrimas porque se
quedó sin palabras. Yo, que me estaba poniendo furiosa, dije
lo que siempre decía para alejar a la gente de mí y así poder
terminar con esto. Siempre había tenido el efecto que
deseaba.
—No eres lo digna de mi.
8 Confianza en sí misma.
Habían pasado tres días... A-Nueng desapareció después de
que la ahuyenté por frustración. Para ser honesta, el primer
día que esa chica alegre no apareció, no sentí nada. Fue
bueno que no me vigilaran ni tuviera que escuchar ese
molesto tono de voz nasal. Pero cuando pasó el segundo
día...
Y luego el tercero... El silencio comenzó a afectarme.
No me sentía sola. Dejemos las cosas claras.
NO ESTABA SOLA. Estaba un poco preocupada porque
alguien que veía a diario había desaparecido. Me hizo
pensar en todas las cosas malas que le podrían haber
pasado a A-Nueng.
Entonces, ahí estaba yo, mirando a través de la cerca de su
escuela mientras sonaba la campana para indicar que la
escuela había terminado. Esto no era nada inusual.
¿Cómo podía ser inusual? Sólo estaba ahí para asegurarme
de que estuviera a salvo. Después de verla , me iría.. Soy
—Nueng—, a quien no le importa nada en este mundo.
De repente….
El aire apestaba a las actividades del día de un niño en la
escuela. Es el olor acumulado por los niños que se
convertían en adultos trabajadores. También podríamos
referirnos a él como —el olor de los estudiantes—. Me
mareó. Miré a los que me rodeaban y ví estudiantes
varones haciendo fila junto a la valla como si todos
estuvieran esperando ver a una celebridad.
Solía haber chicos haciendo cola en la valla esperándome
así... Ah. Extrañaba mis viejos y gloriosos días. Recibí
muchos dulces y flores cuando era estudiante ahí.
Esperara… El chico a mi lado me resultó familiar...
—Chico.
Llamé a la persona a mi lado que era el origen del —olor a
estudiante— del que estaba hablando. El niño con granos
en la sien se sorprendió y está a punto de huir.
—¿Adónde vas?
—¡Ay! — El chico era alto, pero a juzgar por los ojos,
probablemente fuera un poco más bajo que yo. Agarré su
mochila, lo que le hizo perder el equilibrio. Lentamente gira
la cabeza para mirarme. —P... ¿por qué me agarras?
—¿Nos hemos visto antes?
—....
—¿No eres tú el chico que vive en la misma calle que yo?
Me tomó un tiempo reconocerlo. Y cuando preguntó eso, el
chico cerró los ojos con fuerza, como alguien a quien habían
sorprendido cometiendo un delito.
—Sí.
—¿Por qué estás huyendo de mí?
—Yo... yo no…
—Seguiste a A-Nueng a casa ese día, ¿eh?
Su cara se sonrojó. Probablemente era una persona muy
tímida. No podía dejar de agacharse y esquivarme. A él le
gustaba pero no se atrevía a mostrarse porque tenía miedo
de la decepción.
—Lo lamento.
—¿Por qué? —Levanté la mano para aceptar su disculpa y
solté su mochila antes de volverme para echar un vistazo a
las chicas. —No hiciste nada malo.
—¿La tía no cree que soy espeluznante?
—¿A quién llamas tía? —Miré a la persona que me llamó
así, no feliz. Llamarme como si fuéramos parientes, aunque
fuera por respeto o por no saber cómo llamarme, era para
mí... inaceptable.
—T...tú.
—Llámeme, Khun Nueng. No soy su pariente.
—Sí, Khun. khun Nueng.
—¿Estás esperando a alguien?
—....
—Entonces, estás esperando a A-Nueng.
—Sí.
—¿Cada día?
Eso era algo extraño así que intenté hablar con este chico
porque normalmente no me acercaba a nadie primero.
—Si cada día.
—¿Cuánto tiempo hace que estás enamorado de ella?
Cuando pregunté directamente, la cara del niño se puso
roja como un tomate. Tragó tan fuerte que pude ver su
nuez moverse.
—Desde que era estudiante de segundo año.
—¿Sabe A-Nueng que alguien está indeciso esperándola
porque está enamorado de ella?
—No me parece.
—¿Nunca te has mostrado?
—Nunca.
—¿Por qué?
—No tengo la confianza suficiente para hacerlo... Tengo
miedo de que ella me odie.
Miré al perdedor antes de reírme un poco. ¿Lo que hacía
todos los días estaba mejorando algo? Si sabes desde el
principio que perderás o que no eres digno, ni siquiera
deberías entrar al campo de juego. Es molesto.
—Si sabes que no eres digno, entonces vete. No hay lugar
para perdedores en este mundo.
—¿Con quién estoy compitiendo?
Inmediatamente me giré para mirarlo cuando me preguntó
eso, y como esperaba… el chico con la cara roja desvió la
mirada. Estaba de pie con la espalda encorvada. Su falta
de confianza arruinó su buena personalidad.
—Compite con alguien que tenga más confianza que tú, por
supuesto. Y al final, él ganará, mientras que sólo puedes
imaginar la cara de A-Nueng cuando te ayudas a ti mismo.
—¿¡Qué!?
Me encogí de hombros con indiferencia. Lo que dije era
natural, así que no le dí mucha importancia. Todos los
chicos hacían eso. De todos modos, no tenía sentido seguir
hablando de eso, así que sólo hablaría de lo que quería
saber.
—¿A-Nueng ha estado en la escuela estos últimos tres días?
—Sí.
Suspiré de alivio porque me preocupaba que estuviera
enferma o algo así. Entonces escuchar eso me hizo sentir
mejor...
Pero estaba empezando a sentirme frustrada. Me sentía
aliviada; eso era una cosa. Pero ahora que sabía que no
estaba enferma, que estaba bien y que había ido a la
escuela como siempre, estaba furiosa. Si ella estaba bien,
¿por qué no fue a verme? ¿Qué demonios era eso?
—Me voy.
Eso fue todo lo que dije antes de alejarme de la valla. Pero
mientras me alejaba escuché el sonido nasal de A-Nueng
que me vió antes de que pudiera escapar.
—Tía Nueng.
Hice una pausa y me detuve en seco. Era raro... Cuando
escuché mi nombre en esa voz de esa boca, mi corazón
latió con fuerza, como si estuviera eufórica
¿Solo con que me hablara me sentía feliz? Eso no era
propio de mí en absoluto. Pero volverme y sonreírle
alegremente estaba fuera de mi carácter. Así que seguí
caminando sin prestar atención a esa llamada.
—....
Oh. Ella no corrió detrás de mí.
Lentamente miré hacia atrás y ví que A-Nueng estaba
parada, con una expresión triste en su rostro. La pequeña
niña que siempre me había perseguido ahora solo me miró
a los ojos durante dos segundos antes de mirar al suelo
mientras estaba a punto de caminar en otra dirección.
Loco... Nunca antes nadie me había dado la espalda.
—Nueng.
—....
—Bribona.
Grité un nombre nuevo para ella. A- Nueng probablemente
sabía que ese era su apodo, así que se giró para mirarme,
sorprendida. Esa era la primera vez que caminaba hacia
alguien.
Todos en mi vida, incluida mi abuela, me perseguían.
Nunca antes nadie me había dado la espalda. ¿Quién se
creía que era?
—Tía Nueng…
Tan pronto como me paré frente a ella, A-Nueng se paró
tímidamente, como un perro solitario. Ella no parecía saber
cómo comportarse o verse. Cuando la ví comportándose
lastimosamente, sólo pude morderme la boca porque yo
tampoco sabia lo que quería.
—Párate derecha y mantén la barbilla en alto.
—E... ¿eh?
—Actuar como alguien sin confianza no tiene sentido.
—¿Yo hago eso? — A-Nueng encogió el cuello y volvió a
mirar hacia abajo con miedo. Entonces le levanté la barbilla
y la obligué a mirarme a los ojos. —Umm... tía Nueng.
—Mírame a los ojos, en este mismo instante.
A-Nueng todavía intentaba apartar la mirada. Así que al
final, la obligué a mirarme juntando sus mejillas con tanta
fuerza que parecía estar frunciendo los labios. Esos ojos
marrones detrás de las gafas me miraban directamente. Y
fui yo la que se quedó atónita.
Bajo el cristal... ¿Eran sus ojos así de hermosos?
—Tía Nueng...
—¿Estás bien?
—¿Eh? — A-Nueng parece sorprendida y despistada. Luego
respondió confundida. —Estoy bien.
—¿Comes bien?
—Sí. Como normalmente.
—Entonces invítame a comer.
—¿Eh?
—Tengo hambre.
Solté su rostro y metí mis manos en el bolsillo de mi
pantalón. A-Nueng todavía no entendía lo que estaba
haciendo. Eso no era sorprendente. Porque ni siquiera yo
misma me entendía.
—¿Ya no estás enojada conmigo?
—¿Enojada?
—Me dijiste que no fuera a verte más. No sabía qué hacer —
La niña pareció muy triste cuando dijo eso. Recordaba lo
que dije pero pretendí olvidarlo porque sentía que lo que
dije y lo que estaba haciendo se contradecían demasiado.
—Si me invitas a comer, ya no estaré enojada contigo. No
he tenido clientes estos últimos días.
—....
Cuando A-Nueng se quedó callada, me sentí molesta.
Muchos querían comprarme comida. ¿Por qué la niña
estaba callada?
—Si no quieres invitarme, te venderé un boceto —Saqué un
boceto que hice con un lápiz B2 y se lo entregué a la
pequeña niña frente a mí. —50 baht. Sé mi cliente.
Apreté los labios. A-Nueng tomó el boceto de mi mano.
Ella siguió volviendo su mirada hacia él y hacia mí. Parecía
que tenía muchas preguntas que quería hacerme.
—¿Cómo pudiste dibujarme?
—Simplemente cerré los ojos, lo imaginé y dibujé. No es tan
difícil.
—¿Puedes dibujarme imaginando mi cara en tu cabeza?
—Ajá.
—¿Entonces estuve en tu cabeza estos últimos tres días? —
Y esa mirada brillante y astuta en esos ojos había
regresado. Me asustó un poco. —Estás tratando de hacer
las paces conmigo, ¿verdad?
—Tonterías. ¿Quién está tratando de hacer las paces
contigo? No me gusta alguien que carece de confianza.
Dijiste que serías digna de mí, pero cuando viste a mi
hermana dejarme, te quejaste y dijiste que te habías
rendido. Es frustrante simplemente hablar de ello. No
deberías haber dicho lo que dijiste en primer lugar si no
podías hacerlo.
Me quejé sin parar, pero la pequeña niña de repente
pareció llena de interés.
—¿La que condujo el auto amarillo que puede
transformarse en robot es tu hermana?
—Sí.
No tenía intención de decirle que Sam era mi hermana...
simplemente no quería que lo entendiera mal.
—¿Entonces no hay nada entre ustedes dos?
—Nadie tendría nada que ver con su propia hermana.
—¿En serio? ¿Esa es realmente tu hermana?
La euforia de A-Nueng me hizo sonreír desde la comisura
de mi boca. Ella era tan linda cuando ya no estaba
deprimida...
Esperar. ¿Qué... pensé que era linda?
—No me gusta repetirme. Y no me gusta que alguien haga
la misma pregunta repetidamente. Espera...— Y la pequeña
inmediatamente se lanzó a abrazarme fuerte. Ella también
se acurrucó y frotó su cara contra mis pechos como un
gatito. —¿No te da vergüenza? Todo el mundo está
mirando.
—No me da vergüenza. Quiero que todos vean que somos
cercanas. Viniste a la escuela a verme hoy y me explicaste
que la que tiene el auto amarillo es tu hermana.
—No vine a verte. Simplemente pasé por aquí... Y no te
expliqué nada. Solo estoy siendo Bird, quien cuenta una
historia [1]
—Viniste a reconciliarte conmigo con un sketch. ¿Me
extrañaste mucho?
—¿Quién intentó hacer las paces contigo? Eso no es cierto
—Mi voz se apagó mientras sacudía la cabeza
vigorosamente. —Te vendí mi boceto. Tengo hambre. No he
comido nada.
—Está bien. Está bien. Tienes los labios muy cerrados. No
intentaste hacer las paces conmigo. Bien... Entonces
compraré este boceto para que puedas comer
La pequeña niña deja escapar la más brillante sonrisa de
Duchenne[2]. Era todo lo contrario de cómo se veía hace
tres días. Pero antes de que pudiera decir algo, el boceto
que tenía la mano A-Nueng fue arrebatado valientemente.
El chico que llevaba un rato mirándonos tragó saliva, respiró
pesadamente y nos interrumpió haciendo uso de todo el
coraje que tenía..
—E... este boceto, por favor véndemelo.
—¿Eh? ¿Q... quién eres?
A-Nueng miró a la persona que salió de la nada para
interrumpirnos, totalmente confundida. Ella entonces
apresuradamente envolvió su brazo alrededor del mío y se
acurrucó, como si estuviera buscando protección.
—M... mi nombre es Folk.
Miré al chico que estaba reuniendo coraje para mirar a A-
Nueng a los ojos con la cara roja. Parecía que estaba a
punto de desmayarse, así que tuve que interrumpir.
—Respira profundamente. La confianza es la clave...
Entonces, ¿finalmente eres lo suficientemente valiente para
presentarte?
—S... sí.
—¿Lo conoces, tía Nueng?
Me preguntó A-Nueng, sorprendida. Sacudí un poco la
cabeza. No lo admitiría . Tampoco lo negaría. Pero Folk,
que pareció estar empleando su último esfuerzo, y ya no
pudo resistir más.
—Yo... yo...
Y el niño cayó al suelo como alguien que no podía bombear
suficiente sangre a su cerebro debido a la pura emoción.
Sólo pude sacudir la cabeza, mirar a A-Nueng y enseñarle.
—Así es la falta de confianza. ¿Cómo se siente que un
perdedor esté enamorado de ti?
—¿Enamorado? — A-Nueng se señaló a sí misma antes de
señalarme a mí. —¿Enamorado de mí?
—Sólo te estoy dando un ejemplo. ¿Cómo se siente que
alguien así esté enamorado de ti?
—No siento nada. —A-Nueng envolvió su brazo alrededor
del mío e inclinó su cabeza sobre mi hombro antes de
responder alto y claro. —Porque sólo te amo a ti.
La chica que estaba llena de confianza en el camino
equivocado había vuelto...
[1] Bird es un cantante muy famoso y una de sus canciones
más populares es 'Tell a Story (Lao Sue Kun Fung).
[2] Sonrisa de Duchenne' se usa como sinónimo de sonrisa
honesta que se asocia al placer y a la felicidad, la cual, a
nivel físico, supone no sólo el empleo de los músculos de la
boca, sino también de los ojos.
9 Hasta la habitación.
Folk, el niño que se desmayó frente a la escuela para niñas
recibió los primeros auxilios del dueño de la tienda de
bebidas que estaba ahí desde hacía más de veinte años
mientras A-Nueng y yo esperamos a que regresara a este
mundo. El niño había agarrado con fuerza el boceto.
Aunque realmente no lo conocíamos, esperamos,
estábamos preocupadas. Se desmayó justo delante de
nosotras. Si simplemente nos alejáramos, sería demasiado
cruel.
—No me gusta este tipo —A-Nueng dijo mientras miraba
enojada al chico que estaba enamorado de ella. Luego se
giró hacia mí. —El boceto que dibujaste para intentar
reconciliarte conmigo ahora está todo arrugado.
—Ya te dije que no lo dibujé para tratar de reconciliarme
contigo. Si realmente quieres el boceto, págame 50 baht y
te dibujaré uno nuevo.
—No es lo mismo... Lo dibujaste con el corazón preocupado.
Quiero ese. Es significativo. Lo arrebató de mi mano y se
desmayó porque estaba débil. Lo odio.
Intenté no sonreír mientras A-Nueng se quejaba porque
realmente quería ese boceto. Pero tenía razón... Todos mis
bocetos eran valiosos. Era una lástima que ahora estuviera
arrugado en la mano de Folk.
—Eres bastante encantadora. Hay un chico que ha estado
enamorado en secreto de ti desde tu segundo año.
—¿Estudiante de segundo año? Que espeluznante — A-
Nueng se frotó los brazos con las manos por miedo. —Es un
mirón. Ya no quiero ese boceto. Vámonos antes de que
recupere la conciencia.
—¿Por qué estás tan en contra de él? Tiene buenas
intenciones. Aunque es un poco débil, es honesto.
—No me gustan los hombres.
Miré a la pequeña niña que dijo eso en voz alta y clara. Me
dió un poco de vergüenza porque el dueño del lugar estaba
parado no muy lejos, así que escuchó todo.
—¿Por qué dices eso?
—Vamos. Quiero irme ahora. Cuando recupere la
conciencia, podrá llegar a casa por sí solo.
—Pero...
—Por favor. Muy por favor.
A-Nueng me arrastró como un niño quejándose y
arrastrando a su madre para ir a ver una jirafa, pero que la
madre insistía en ir a ver un rinoceronte[1] porque estaba
más cerca de su antepasado. Al final, obedecí a la pequeña,
así que dejamos a Folk allí, todavía inconsciente.
—Te extrañé mucho.
La pequeña niña juntó sus dedos con los míos y apretó mi
mano con fuerza antes de balancear nuestros brazos
mientras caminábamos. Miré a mi alrededor, ansiosa. Pero
cuando traté de soltar nuestras manos, la chica las apretó
con más fuerza.
—Me enfadaré si nos sueltas las manos.
—Adelante.
—Y si no paso a verte, tendrás que volver a hacer las paces
conmigo. ¿De verdad quieres eso? Es una pérdida de tiempo
que podrías utilizar para ganarte la vida.
—Dije que no intenté hacer las paces contigo —Insistí en lo
que creía firmemente. Alguien como Sippakorn no
intentaría reconciliarse con nadie. Ni siquiera mi abuela
podía obligarme...
Pero... La chica tenía razón.
Si volvíamos a pelear, afectaría el tiempo que podía usar
para dibujar porque estaría preocupándome por si estaría
enferma aunque en realidad, no era asunto mío si estaba
herida o moribunda.
—Te extrañé todos los días...—La pequeña todavía habló
con franqueza sobre el momento en que no nos vimos. —
Me preguntaba por qué nací tan tarde. Si hubiera nacido
antes, tendría un trabajo y sería tan rica como tu hermana...
Pensé que ella era tu amante.
—Incluso si eres mayor que esto, no significa que seas lo
suficientemente digno
—¿Cuáles son tus criterios?
—Bueno...
No había pensado en esto antes porque nunca pensé que
alguien pudiera ser digno de mí excepto el Príncipe Henrry.
Hmm... ¿Cuál era la especificación de mi amante ideal?
Nunca antes me había imaginado tener un amante.
—¿Bueno que?
—Está más allá de la imaginación —Miré a la pequeña niña,
que sonreía mientras caminaba, antes de preguntarle por
curiosidad. —¿Alguna vez habías estado tan apegada a
alguien antes?
—Nunca. Sólo he tenido a mi abuela. No tuve otra
cuidadora
—Entonces, ¿por qué eres así conmigo?
—No lo sé. Simplemente siento que... he conocido a un
pariente mayor al que soy muy cercana.
—¿Un pariente mayor? —Encogí un poco el cuello porque
de repente me sentí vieja. —¿Soy como tu abuela?
—No es eso... No puedo describirlo. Quiero estar cerca de ti
desde que te vi.
—¿Aunque solo soy alguien que duerme en una habitación
de alquiler barata y se gana la vida dibujando? ¿Por qué
crees que soy tan valiosa?
—Puedo sentir una cierta aura a tu alrededor... Y si no
fueras preciosa, alguien como el tío Chet no te coquetearía.
—¿Puedes juzgar a las personas por la persona que les
coquetea?
—No. Te juzgo por la forma en que te comportas. No eres
materialista. No importa lo caro que sea el coche en el que
te sientas. Tampoco importa lo valiosos que sean los
accesorios del tío Chet. No presta atención a esas cosas. Así
que siento que... eres preciosa
Miré a la pequeña niña, impresionada, sólo por un
momento. Los niños de hoy en día podían pensar por sí
mismos. No era fácil encontrar a una chica así. Pero no la
alagaría en voz alta.
—Así que realmente me quieres como un pariente mayor,
¿eh?
—No. Tu encanto es que eres difícil de entender. Quiero
acercarme cada vez más a ti de esta manera, pero no
quiero ser tu pariente, tu hermana cercana ni nada de eso.
—¿Qué quieres ser entonces?
—Quiero ser tu amante.
—Probablemente dices eso porque estás en una escuela
exclusivamente para niñas. Conocerás hombres cuando
estés en la universidad. Sabrás qué es la hormona
adolescente cuando lo hagas.
Dije eso porque entendía la naturaleza de los
adolescentes. La mayoría de mis amigas consiguieron
novios en su primer año de universidad. Era como si nunca
antes en sus vidas hubieran conocido a un hombre. Lo que
me pasó a mí no contaba. Mi abuela también me encontró
un hombre con quien salir desde el primer año. Aunque no
estaba involucrado emocionalmente, no fui contra ella. En
cierto modo fue bueno, porque nadie se atrevió a acercarse
a mí por eso.
El chico con el que salí era hijo de un primer ministro y yo
tenía el título de M.L. ¿Quién se atrevería...?
—¿Qué piensas de las mujeres que son amantes?
Vaya, me preguntó qué pensaba para intentar
persuadirme...
—Yo pienso, ¿para qué nacer mujer si no vas a usar tus
pechos? —Simplemente dije eso para evitar que la niña se
aferrara excesivamente a mí. —Las mujeres fueron creadas
para dar a luz. De lo contrario, no habría hombres que
enviaran esperma al tubo uterino de una mujer para que
naciera un bebé después de 9 meses.
—¿De verdad crees eso? ¿Tienes senos para que tu bebé y
tu esposo los chupen?
—¿Estamos profundizando demasiado en el tema? Digamos
que... ambas estamos familiarizadas con lo que sucede en
las escuelas exclusivamente para niñas. No hay niños, así
que tenemos que hacerlo entre nosotras.
—¿Alguna vez lo has hecho con una mujer?
Miré a la que preguntaba eso y sonreí levemente antes de
alejarme.
—Adivina
—Oyeeeew
Esta chica era muy escandalosa.
Llevé a A-Nueng de nuevo a mi habitación. Confieso que a
mí también me sorprendió haber dejado entrar así a mi
espacio personal a alguien que acababa de conocer.
Además, era la segunda vez que la llevaba a mi habitación.
La última vez se desmayó y se fue cuando recuperó el
conocimiento. Ahora, cuando volvió a subir a mi habitación,
aprovechó para explorarla como una niña curiosa. Ella
exploró cada rincón.
—Tu habitación está muy bien organizada. No hay polvo en
absoluto. Y todo está bien organizado.
—No toques nada.
La pequeña, que estaba a punto de tomar el despertador
que había junto a la cama, se detuvo. Luego sonrió
alegremente.
—Definitivamente eres una perfeccionista
—¿Qué? No. Simplemente no me gusta que la gente mueva
mis cosas.
—Te frustrarás si las cosas están fuera de orden, ¿verdad?
Alguien que es una perfeccionista como tú... no debería
soportar usar ropa rota.
Esta chica estaba empezando a conocerme demasiado
bien. Entró en mi habitación y la analizó como si fuera la
editora de las revistas Casas y Jardines [2].
Pero otra vez tenía razón... Usar ropa vieja y jeans rotos iba
muy en contra de mi naturaleza. No me gustaba esa ropa,
pero estaba aprendiendo a vivir con ella. Estaba
aprendiendo sobre la imperfección. Podía afrontarlo mejor
estos días. Pero tenía que tomarme un tiempo para
calmarme antes de ponérmelos todos los días.
Mis ingresos no se ajustaban a mis gustos. Sólo ganaba
unos cien baht al día. Llevar zapatos de Jimmy Choo o ropa
de la colección de miu miu estaba fuera de mi alcance.
—Simplemente estoy bien organizada. No actúes como si
supieras tanto.
—Quiero saber cómo creciste. ¿Cómo te criaron para ser
esta persona?
—¿Qué clase de persona es esta persona?
—El tipo de persona que me gusta. Nunca nadie ha hecho
latir mi corazón como tú.
La chica continuó diciendo eso descaradamente. Estaba
muy sorprendida.
—Confiesas tu amor con tanta naturalidad que empiezo a
dudar de lo que dices —me senté y crucé las piernas
mientras A-Nueng se sentaba en la cama porque no había
ningún otro lugar donde pudiera sentarse. Eso me frustró
un poco porque hizo que la sábana se arruguara.
—¿Cómo es eso?
—Cuando amamos o nos gusta alguien, no lo decimos
directamente de esta manera. Somos demasiado tímidas
para hacerlo. No nos atrevemos a mirarla a los ojos. No nos
atrevemos a confesar nuestros sentimientos. Tenemos
miedo de perder a la persona... Ese es el tipo de personas
que he conocido.
Pensé en todos los que entraron a confesarme su amor.
Cada uno tenía un carácter diferente. Pero todos tenían
miedo de la decepción y se los entregué sin preocuparme.
Pero esta chica... no tiene miedo.
—Ya perdí mi confianza. Pero la recuperaste dibujando un
boceto para hacer las paces conmigo. Esta vez, no hay
manera de que puedas deshacerte de mí... Has cometido un
grave error — La pequeña se levantó de la cama y se acercó
para acercar su cara a la mía. —¿Por qué me invitaste a tu
habitación?
—No hay motivo. Sólo te invité porque aún no es momento
de ir al mercado.
—¿En serio? ¿Eso es todo?
—¿Por qué pensaste que te invité?
—Pensé que...—A-Nueng extendió su mano para agarrar la
mía y besó mi palma suavemente. Me sobresalté, pero
traté de mantener la calma porque quería saber qué haría la
chica a continuación. —Te besarias conmigo.
—Eh...
—Está bien. Estoy en una escuela sólo para niñas. Tengo
muchas amigas que son marimachas. Sé lo que las niñas
pueden hacer juntas. Y sería bueno si...
—....
—Fueras mi primera.
[1] Los tailandeses comparan a las mujeres demasiado
atrevidas con los rinocerontes porque las hembras lucharán
por los machos.
[2] Una revista muy popular para las personas a las que les
gusta leer sobre arquitectura y jardinería.
10 La abuela.
La pequeña cara de A-Nueng se movió lentamente hacia mí
con ojos invitantes. Era algo serio y algo burlón al mismo
tiempo.. Miré sus acciones sin ningún rechazo. Quería ver
hasta dónde llegaría. Pero una vez que nuestras narices se
tocaron, empujé su frente antes de aplastar sus mejillas con
tanta fuerza que se escuchó una fuerte voz de bofetada.
—Ay.
—¿Qué demonios estás haciendo?
—Me pegaste... Eso duele.
—Te golpeé para que te lastimaras. ¿A qué juego estás
jugando?
A-Nueng retrocedió y se frotó las mejillas.
—¿Qué es esto? ¿No soy nada encantadora? Lo recuerdo de
una serie de GL
—¿No puedes separar la vida real de una serie? ¿Y por qué
no replicaste una escena mejor que esa? —La miré
fríamente y sacudí la cabeza. —Tampoco vayas a jugar así
con nadie más.
—Entonces, ¿solo puedo jugar así contigo?
No sólo no tenía remordimientos, sino que también parecía
eufórica mientras saltaba arriba y abajo, tergiversando mis
palabras.
—Ve a jugar con tu futuro amante.
—Entonces es cierto que jugué contigo, porque eres esa
persona. Jaja... Por cierto, ¿es esto todo lo que tienes? ¿No
hay nada más que pueda explorar?
—¿Por qué estás explorando mi habitación? No abras mi
armario...
La pequeña niña no escuchó mis objeciones. Abrió el
armario y examinó mi ropa, que estaba llena de camisetas
blancas y negras con cuello en V. Luego extendió su mano
para sacar el vestido que Sam me acababa de comprar para
el evento del aniversario de la escuela.
—Wow... tú también tienes algo como esto
—Te dije que no revisaras mi armario —Me acerqué y le
agarré el vestido. A-Nueng todavía sonreía e inclinaba su
cabeza hacia mí de manera linda. —Te regaño sin parar,
pero no tienes ningún remordimiento.
—¿A dónde llevarás este vestido?
—Lo usaré si hay una ocasión especial. No es para ningún
evento específico.
—Si tuviera que adivinar, es para el evento del aniversario
de la escuela. ¿Vas a ir?
Miré a la chica alegre, sorprendida. ¿Era ella una adivina?
¿Cómo podía entrar a mi habitación y analizar todo como si
ya lo supiera? ¿Podía decir para qué pretendo usar el
vestido con solo verlo?
—Todavía estoy pensando en ello
—Ve. Quiero verte disfrazarte.
—¿Vas a ir?
—Sí. Es mi último año. Sería divertido ir a un evento como
ese. Mi abuela también iba a esa escuela...—A-Nueng
inmediatamente se encorva cuando menciona a su abuela.
—Cuando pienso en eso, toda la diversión se ha ido.
—¿Toda la diversión se acabó sólo porque tu abuela estará
allí? ¿No estás exagerando?
—No lo entiendes.
Si alguien entiende de qué se trataba pelear con una
abuela, que me pregunte —a mí—. El noble premio por —
pelear con un pariente mayor— es mío, seguro.
—Dime lo que no entiendo.
—No importa. Si estás allí, será divertido. Estoy muy
emocionada de verte hermosa. Yo también me vestiré
elegante je je.
—Entonces no iré.
Cuando dije eso, A-Nueng se encorvó y torció la cara
inmediatamente.
—No eres nada linda.
—No me ames entonces.
—Ya lo hago. No puedo simplemente dejar de amarte
Aunque A-Nueng dijo esto casualmente mientras sonreía,
pude sentir en sus ojos que hablaba en serio cada palabra.
Así que sólo pude mirar hacia otro lado y fingir que no lo
veía.
—Depende de ti entonces. No me culpes si tienes el corazón
roto
—¿Por qué debería preocuparme? Vendrás a hacer las paces
conmigo si desaparezco.
Esta niña tenía tanta confianza en sí misma...
A-Nueng se quedó conmigo en el mercado hasta las 9 p.m.
A menudo me preguntaba si a las personas que la
esperaban en casa les preocupaba que saliera tan tarde.
Cuando tenía esa edad, mi abuela ni siquiera me dejaba ir
sola a casa. Un conductor me dejaba y recogía todos los
días.
—¿Por qué vuelves tan tarde a casa? ¿No es estricta tu
abuela?
Pregunté mientras caminábamos hacia la casa de la alegre
niña. A- Nueng me miró un poco cuando escuché eso.
—¿Te dije que mi abuela es estricta?
—No lo hiciste exactamente. Pero por nuestras
conversaciones y por tus marcas de látigo... creo que tu
abuela debe ser muy protectora contigo. Es inconsistente
que tu abuela sea protectora y estricta pero te deje volver a
casa tan tarde. Es demasiado extraño.
—Eres muy observadora. Veo que estás bastante interesada
en mis asuntos..
Esa sonrisa astuta me hizo mirar hacia otro lado con
cansancio. Ella siempre estaba jugando.
—No me importa.
—Caray. No te enojes tan fácilmente. Te lo diré... Le dije a mi
abuela que voy a la escuela de tutoría todas las noches.
Cuanto más estudio, más feliz está mi abuela. Tiene miedo
de que no tenga un futuro.
—Es normal que los adultos piensen de esa manera. Aun
así, tu familia parece rica; ¿no tienes conductor?
—Lo tengo por la mañana. Mi abuela me lleva.
—¿Eh?
—Cuando estaba en segundo año, mi clase terminaba muy
tarde, por lo que mi abuela no podía ir a recogerme. Desde
entonces, después de la escuela ha sido mi tiempo libre. Y
es genial porque me permitió conocerte.
—Pero no vas a la escuela de tutoría... Oh, ¿le mentiste a tu
abuela?
A-Nueng se rió secamente. Había un atisbo de culpa en su
voz. Entonces yo también dejé escapar una sonrisa.
—Más o menos. Quiero tiempo para respirar. He estado
estudiando mucho desde el segundo año. Obtengo buenas
calificaciones en mis exámenes. Lo que es importante para
una chica de mi edad es divertirse, tener una vida social,
tener amigos y tener tiempo para relajarse.
—No tienes amigos
—....
Asentí, entendiendo el silencio que venía después de eso.
¿Cómo podía haber alguien que viva una vida tan parecida a
la mía?
—¿Por qué no tienes amigos?
—Mi abuela no me deja salir con nadie. Decía que los
amigos me llevarían por el camino equivocado...—Esa voz
temblorosa de quien siempre está alegre hizo que mi
corazón se ablandara.
Pero A-Nueng levantó la vista y me miró a los ojos, así que
tuve que fingir que no sentía nada.
—Tengo amigos, pero son más bien compañeros de estudio.
No tengo un mejor amigo... Nadie quiere ser mi amigo
—¿Por qué? ¿Eres una mala persona?
—Todo el mundo tiene miedo de mi abuela... Ella fue a la
escuela e hizo un escándalo cuando mis notas bajaron.
Culpó a todos mis amigos y a todos los que me rodeaban
por llevarme por el camino equivocado.
—Todo es una cuestión de causa y efecto. ¿Qué hace que tu
abuela tenga esa creencia?
—Tiene miedo de que yo sea como mi madre. Mi abuela
decía que mi madre tenía una mala amiga.
Finalmente llegamos a la casa de A-Nueng. Nuestra
conversación pareció demasiado corta. No quería terminarlo
todavía porque la pequeña parecía demasiado triste...
—Debes estar muy sola. —Extendí mi mano para levantarle
la barbilla y mirarla a los ojos. Era como si me viera a mí
misma cuando era joven. Aunque siempre estaba alegre y
sonriente, estaba bajo mucha presión.
—¿Por qué no puedes hacerlo?
—¿Por qué no diste todo lo que pudiste?
—Esto no servirá.
—Eso no es lo suficientemente bueno.
Esas fueron las palabras de mi abuela que escuché
repetidamente mientras crecía. Y para no parecer
demasiado débil o demasiado perdedora, mantuve todo mi
dolor escondido dentro de mí. No importaba lo dura que
fuera mi abuela conmigo, yo sólo sonreía.
No podía soportarlo.
Podía manejarlo.
Sólo quedó esperar hasta el día en que rompí con mi
abuela...
—Ya no me siento sola porque te tengo a ti —La pequeña
niña tomó mi mano y se la puso en la cara. Ella inclinó la
cabeza y se acurruca en mi palma. —Tengo a alguien con
quien soy cercano ahora, y eres tú
—¿Por qué tengo que ser yo?
—Siento que he conocido a alguien como yo
De repente, mi corazón dio un vuelco. Estaba temblando por
todos lados. Era como si A-Nueng pudiera leer mi mente.
Eramos tan parecidas.
Mientras me quedaba allí atónita, la puerta se abrió
lentamente y pude ver la figura de una anciana mirándonos.
A- Nueng rápidamente se alejó de mí y juntó sus manos
frente a ella con miedo. En cuanto a mí, me quedé quieta y
miré esos ojos gris claro. Pude reconocer inmediatamente
quién era ella.
—Buenas noches.
Levanté la mano para rendir homenaje lo mejor que puedo,
usando lo que mi abuela me había inculcado toda mi vida.
Sin embargo, la anciana se limitó a mirarme sin siquiera
darse cuenta.
—¿Quién eres?
—Ella... sólo me pidió orientación, abuela.
A-Nueng inmediatamente puso una excusa. Eso me hizo
mirar a la pequeña niña que se había convertido en un
cachorro que fue azotado.
—¿Te pregunté, Nueng... quién es?
Esa voz autoritaria no era muy diferente a la de mi abuela.
Eso me hizo sonreír y responder casualmente. No mostré
ninguna emoción, como lo hacía normalmente con mi
abuela.
—Soy amiga de Nueng.
—¿Amiga? —La abuela miró a A-Nueng con ojos presionados
antes de volver a mirarme. —Por tu apariencia, ustedes dos
no parecen tener la edad para ser amigas.
—Abuela... La tía Nueng es...
—¿Tía?
—Soy una amiga que conoció a A-Nueng por casualidad.
—Nueng no necesita una amiga. No es una necesidad en su
vida —La abuela agarró a la pequeña del brazo y la arrastró
hacia el interior de la casa. Ella se giró para mirarme a los
ojos y dejó su último comentario. —Especialmente una
persona de clase baja como tú. — Y las dos desaparecen
dentro de la casa, dejándome mirando la puerta mientras
suspiraba.
Había alguien tan malo como mi abuela en este mundo...
11 La reunión.
Desde ese día, A-Nueng no había aparecido. Supuse que su
abuela la tenía bajo toque de queda y le había prohibido
hacer amistad con extraños porque tenía miedo de que su
nieta tomara el camino equivocado o cometiera un error
grave que manchara su reputación.
Eso era demasiado...
Yo misma empezaba a sentirme extraña porque la ausencia
de la alegre niña durante una semana pareció causarme
una frustración considerable. Pero si iba a verla ahora, ella
pensaría que quería volver a verla porque no había motivo
para preocuparme porque sabía que está a salvo con esa
anciana.
¿Realmente no dejaría que su nieta tenga amigos en esta
vida?
—Estás muy callada hoy, Khun Nueng.
Chet había ido a verme al mercado. Hizo un comentario
antes de aceptar ser mi cliente porque podía ver que hoy
estaba muy callada.
¿Qué quería que dijera? No era una persona tan habladora.
—Inicia una conversación. No sé de qué hablar.
—Ah. Lo olvidé. No eres una persona habladora. Ha sido así
desde los días que estuvimos juntos.
—¿Estábamos juntos?
—Quiero decir, como amigos.
Miré hacia arriba y miré a los ojos de la persona que intentó
iniciar una conversación y sonreí
—Lo siento. Estoy de un poco de mal humor
—¿Dónde está esa alegre niña tuya?
Cuando mencionó a A-Nueng, me quedé en silencio otra
vez. Luego me sorprendí cuando el fuerte dedo de Chet
presionó entre mis cejas.
—¿Qué estás haciendo?
—Estás frunciendo el ceño. Así que estás realmente de mal
humor por culpa de A-Nueng, como supuse. ¿Qué pasó?
—No estoy de mal humor por culpa de esa niña —Respiré
pesadamente y dejé caer la mandíbula porque ni siquiera yo
me creía. —Tal vez lo estoy. Bueno...
—.....
—Lo más probable es que su abuela tenga a A-Nueng bajo
toque de queda. El otro día, la dejé en su casa y su abuela
nos vio. Nuestra conversación no fue muy bien.
—Eso es extraño. ¿Por qué no le agradarías a su abuela?
—Probablemente tiene miedo de que haga de A-Neng mi
esposa —Lo dije sarcásticamente mientras me lamía los
dientes y me pasaba el pelo hacia atrás. —Caray. Aparte de
mi abuela, ¿hay alguien así en este mundo? ¿Controlarán
cada movimiento de alguien? A- Nueng no muestra signos
de ser una chica mala. Es una persona muy obediente, pero
es castigada sólo porque me tiene como amiga
—¿Su abuela sabe quién eres?
—¿Qué quieres decir? —Levanté las cejas, sin entender lo
que estaba diciendo. Chet me mostró una leve sonrisa y
buscó las palabras adecuadas para explicármelo.
—¿Cómo debería decir esto? Tal vez sea porque intentas
vestirte informalmente, entonces la gente te juzga por eso y
piensa que no eres nadie.
—¿Estoy tan mal vestida? —Me reí. —¿Juzgas a la gente
también por su ropa?
—Es la primera impresión que la gente usa para juzgar a
alguien. Es como una prenda de vestir. Una camiseta
sencilla puede costar 90 baht, pero una vez que le pones el
logo de la marca, puede costar miles o décimas de miles....
Espora eso que...
—La gente te juzga por fuera o por las marcas que usas.
—Sí. Lo que estoy diciendo es que si te pones tu marca, la
gente nunca te tratará como lo hizo la abuela de A-Neng
—¿Qué marca tengo?
—Tienes una marca que otras personas no poseen. Intenta
descubrir cuál es
Miré a Chet a los ojos y asentí con comprensión.
—Mi título, ¿eh? Es sólo un título de M.L.. No es nada
especial
—No es especial para ti, pero para aquellos que no lo
tienen, es diferente.
—Entonces, ¿qué debo hacer? Acercarme y decirle a la
abuela de A- Nueng que... Soy una M.L.; ¿dejar que tu
sobrina sea mi amiga ahora? Jaja. Eso es raro... Hey
Mientras estaba discutiendo, pensé en algo y mird a Chet a
los ojos. —Hay una manera de que la abuela de A-Nueng
conozca mi marca.
—¿Cuál es?
—El evento para conmemorar el centenario de nuestra
escuela.
Tan pronto como pensé en eso, fue como si tuviera la
victoria en mis manos. Nunca me había importado mi título
hasta ese momento o que se supiera que no era una don
nadie. Tampoco me hacía amiga de alguien fácilmente.
—Parece que te preocupas mucho por A-Nueng. La envidio
—¿Qué? —Yo, que recién tenía la victoria en la mano, miré a
Chet sorprendida, antes de intentar parecer normal para
que nadie pudiera leerme. —No me importa mucho.
Simplemente sentí que me faltaron el respeto. Todo el
mundo me quiere. Nadie me ha rechazado ni ha actuado
como si no valiera nada.
—Todavía la envidio. Nunca antes te había visto hacer tanto
por nadie, incluso si dices que es porque te sentiste
irrespetada. Umm... Eres de una familia estimada, pero
nunca te has jactado de ello. Pero esta vez, revelarás quién
eres realmente para poder ser amiga de esa niña.
—Eso no es cierto. —Me retorcí incómodamente, volviendo a
concentrarme en mi boceto y tomé el lápiz. —Terminemos
este boceto para que puedas irte a casa.
—Está bien.
He estado esperando ese evento por más de dos semanas.
Para ser honesta, antes de salir de mi habitación, pensé una
y otra vez en lo que iba a hacer.
Estaba muy emocionada por ese día, aunque nunca me
había gustado ir a un evento como este.
Hacía casi un mes que no veía a A-Nueng. Y hoy estaba lista
para revelar mi extraordinaria —marca— a todos. Mi chófer,
vestido con un traje de corte impecable, me recogió y me
miró con ojos brillantes cuando vio que estaba bien
arreglada.
—Te ves hermosa hoy.
—Tú también te ves bien. Te vestiste como si fuera el
centenario de tu escuela.
—No te burles de mí. Aunque no estudié allí, trepé la cerca
para mirarte todos esos años. Así que, aunque no fui a la
escuela, es como si sí lo hiciera. Tendré una oportunidad de
poner un pie en la famosa escuela para niñas hoy. Es una
ocasión especial.
—Tu razón es tan larga; ¿cómo puedo discutir?... Gracias por
acompañarme hoy.
—Sé que tienes una razón para venir conmigo. También
tengo una —marca—que es el apellido de mi padre.
Era listo.
Tenía la intención de ir con él para destacar aún más. Chet
era muy popular en la alta sociedad en ese momento. Tenia
un apellido prestigioso que era muy conocido. Su padre era
primer ministro y él mismo estaba a punto de dedicarse a la
política. Ir con él me pondría en el centro de atención.
Parecería prestigiosa y nadie podría decir que soy de clase
baja.
¿Cómo se atrevía esa anciana... a llamarme de clase baja?
Llegamos a mi escuela 15 minutos después. Había mucha
gente, por lo que no había aparcamiento cerca de la
escuela. Chet me dejó salir primero y él me seguiría. El
evento tenía lugar por la noche. Había música instrumental
de la banda de la escuela tocando una buena mezcla de
música tailandesa e internacional.
El campo que normalmente se utilizaba para la
programación de la mañana ahora estaba lleno de mesas.
Todos estaban bien vestidos porque todos querían mostrar
lo que —tenían— y construir sus —marcas—. Era una
especie de evento de negocios. Todos estaban ahí para
establecer conexiones con los exalumnos de cada año de
promoción.
Y tan pronto como entré, todos parecieron detenerse y
mirarme...
Era lo mismo de siempre... Todo era exactamente igual.
Todos todavía me daban protagonismo, sin importar cuántos
años hubieran pasado.
—Khun Nueng.
Escuché un grito desde lejos. Me giré para mirar y vi que
eran las amigas de Sam. Hablábamos a menudo cuando yo
era estudiante aquí. Una de ellas es una estrella de cine,
creo.
—Es realmente Khun Nueng. Quiero llorar... Mi ídolo — Jim,
la mejor amiga de Sam, se apresuró a abrazarme con
fuerza. La recuerdo bien porque siempre corría a abrazarme
y se jactaba ante todos de que éramos cercanas.
—¿Cómo te va? ¿Hace mucho que estás aquí?
—He estado aquí por un tiempo.
—¿Dónde está Sam?
—P.H. se excusó para ir a hacer algo y desapareció.
Probablemente volverá más tarde.
—Me encantaba el apodo de mi pequeña
Casi olvido que las amigas de mi hermana la llamaban —
P.H.— en lugar de M.L. Me reí de eso y quise llamarla así
también en ese momento, pero me habría hecho parecer
grosero.
—Déjame disculparme también. Estoy buscando a alguien.
—¿Qué debería decirle si te busca cuando regrese? — Me
pregunta Kate, la bella estrella de cine. Miré hacia arriba y
asentí.
—Dile que me llame.
—Está bien.
Como dije, no estaba ahí para charlar. Sólo quería revelarme
a todos para que la abuela de A-Nueng ya no me juzgara
mal. Por lo tanto, elegí buscar a A-Nueng porque estaba
segura de haber oído que la anciana era una alumna ahí.
Entonces ella también debía estar aquí.
Bien... me presentaría. La dejaría tan atónita que caería al
suelo.
Deslicé mi mirada para buscar a A-Nueng lamentando no
haberle pedido nunca el número. Empezaba a darme cuenta
de que era muy descuidada, hasta el punto de no
preocuparme lo suficiente.
Si la encontraba, realmente estaba considerando pedirle su
número...
Pero, pensándolo bien, sólo había ocasiones en las que otros
me pedían mi número. Nunca antes le había pedido el
número a nadie. Esa niña era algo. Si no le pedí su número,
¿por qué ella no me pidió el mío? Era frustrante.
Dejé que mi mente divagara mientras buscaba a A-Nueng. Y
finalmente encontré mi objetivo. A-Nueng había llegado
vestida con un moderno vestido tailandés. Le sentaba tan
bien que admiraba su elección. Contuve mi emoción ahora
que veía dónde estaba. Me ajusté la ropa, lista para
acercarme a ella cuando fuera el momento adecuado.
Espera... ¿por qué estaba ajustando mi atuendo?
—Khun Nueng.
—Arg... Chet. Me asustaste. —Puse mi mano sobre mi pecho
mientras dejaba escapar un suspiro. Chet, que me siguió, se
rió al ver eso.
—¿Cuál es el problema? Pareces sorprendida.
—Estaba a punto de ir a saludar a A-Nueng —.Apunté mi
cabeza en la dirección en la que estaba parado la pequeña
—Y en ese momento me hablaste.
—Eso no es nada por lo que asustarse. Estás actuando como
si fueras a confesarle tu amor a la persona que te gusta y te
estás mentalizando para ello.
Me giré para mirar duramente a la persona que dijo eso.
—¿Qué estás diciendo? ¿Quién te confiesa su amor?
—Sólo estaba haciendo una comparación. No hay necesidad
de enfadarse
—Usaste las palabras equivocadas, lo que puede crear
malentendidos —Lo dije con frustración. —Yo simplemente...
no sé cómo iniciar una conversación porque no hemos
hablado durante tres semanas y dos días.
—¿Cuentas los días?
Me sobresalté y me retorcí incómodamente otra vez.
—Solo tengo buena memoria. ¿Puedes dejar de intentar
encontrar fallas... Oh. ¿Qué estás haciendo? —Chet puso mi
mano en su brazo y le dio unas palmaditas suaves. —¿Qué
estás a punto de hacer?
—Hoy estás aquí con el hijo del ex primer ministro. Y me he
vuelto popular en la alta sociedad —Chet siguió caminando
mientras me empujaba para caminar a su lado lentamente,
con una sonrisa. Mucha gente nos miraba y empezaba a
susurrar entre ellos. —Y tú eras la estrella de esta escuela.
Eres más que digna y suficiente. ¿Por qué tienes miedo de
iniciar una conversación con una niña?..... A-Nueng, no nos
hemos visto en mucho tiempo.
Y Chet saludó a A-Nueng casualmente, mientras yo
mantenía una cara seria mientras la miraba A-Nueng parece
sorprendida de verme ahí.
—Tía Nueng.
—Oye. Yo te saludé primero. ¿Por qué solo saludas a tu tía
Nueng? ¿Qué significa esto?
—A... Ah...—A-Nueng me miró con ojos llorosos. Miré esos
ojos y asentí con comprensión. —Tía Nueng... yo...
—Entiendo. ¿Dónde está tu abuela?
—Ella está hablando con su amiga de allí
Chet, que conocía bien su papel, me arrastró en la dirección
donde estaba parada la anciana. Todos los ojos estaban
puestos en nosotros y todas las conversaciones se
detuvieron dondequiera que caminábamos. Y sí... incluso la
abuela de A-Nueng, que estaba hablando con alguien, notó
la extraña atmósfera y se giró en nuestra dirección.
La abuela de A-Nueng hizo una cara incómoda tan pronto
como nuestras miradas se encontraron.
—Tú... ¿La amiga de A-Nueng?
Saqué mi mano del brazo de Chet y le presenté mis
respetos por los buenos modales que me inculcó mi linda
abuela.
—Buenas noches.
—¿Por qué estás aquí?
—¿Por qué no, cuando yo...
—Nueng.
No había comenzado mi introducción cuando me congelé.
Nadie podía hacerme sentir tan bien y tan mal al mismo
tiempo, excepto esta persona.
Y resultó que esa persona era la que conversaba con la
abuela de A-Nueng.
—Abuela.
La intención de revelarme y derribar a alguien se desechó
cuando ví a la persona que me hizo quien era. Si la abuela
de A-Nueng era la tirana, mi abuela era la tirana suprema
con la que nadie puede competir.
—¿MC[1] conoce a esta chica? —La abuela de A-Nueng se
giró para preguntarle a mi abuela. Mi abuela todavía me
miraba fijamente. Ella asintió y me presentó de inmediato.
—Nueng no es alguien a quien alguien pueda llamar 'esta
chica'. Por favor llámala respetuosamente. —Mi abuela, que
era más autoritaria, lo dijo con calma pero con
desaprobación. Eso hizo que el rostro de la otra anciana
palideciera. Ella simplemente se quedó quieta y esperó la
presentación completa. —Esta es M.L. Sippakorn.
—....
—Mi nieta mayor.
Pude ver que la anciana, que se preocupaba mucho por las
clases sociales, pareció como si la hubieran engañado para
que viera una película de terror. Honestamente, esto estaba
más allá de mis expectativas. ¿Pero quién podía garantizar
mejor mi —marca— que la persona que la estableció?
—¿Nieta?
La abuela de A-Nueng me miró atónita. Aunque todavía
parecía perdida, pero fue suficiente para hacerme sentir
bien.
—Rara vez voy a eventos sociales, señora. Ha pasado un
tiempo... —Utilice —Señora—. para demostrar que era
superior a ella. —En realidad, normalmente no le hablo a la
gente sobre mi título. Por eso la gente tiende a pensar que
soy de clase baja.
Miré el cuello de la anciana. Parecía como si acabara de
tragar saliva. Aunque quería sonreír porque mi abuela
estaba aquí, tuve que mantener mi expresión impasible.
—Me sorprende verte aquí, Nueng. Te vestiste muy bien hoy
—Tengo que respetar el título que figura en mi documento
de identidad —No había terminado de hablar cuando la Sra.
Manee se acercó para saludarnos con una sonrisa.
—Khun Nueng. La vi desde la distancia. Nos vemos dos
veces este año.
—Hace mucho que no estoy aquí, pero la gente todavía me
reconoce.
—Nadie puede olvidarte. Eres la leyenda que todos los
estudiantes nunca podrán olvidar —Y la Sra. Manee era otra
que confirma mi estatus de Reina. —M.C. Kaekai también
está aquí. Buenas noches, señora
—Buenas tardes profesora
—Criaste a Khun Nueng impecablemente. Ella está tan
elegante como siempre.
Sonreí levemente y actué como si no estuviera segura
mientras pido confirmación.
—¿No parezco de clase baja?
—¿Por qué dirías algo así? ¿Quién se atrevería a decirte eso?
Miré de nuevo a la abuela de A-Nueng y sonreí dulcemente.
—Así es. Pensé que había madurado bien. Pero la gente
tiende a juzgar a los demás por su vestimenta, por lo que no
pueden decir que soy un M.L.
—Debo disculparme.
La abuela de A-Nueng retrocedió lentamente como si
estuviera en una plataforma rodante. Chet, que veía todo,
se giró hacia el otro lado y cerró la boca mientras se reía.
Me hizo aclarar la garganta.
—Vamos. Misión cumplida. —Me encogí de hombros y
levanté las manos para rendir homenaje a la señora Manee,
quien de repente se acercó para felicitarme, aunque no le di
la señal. —Permítame disculparme, señora Manee.
—¿Por qué tienes tanta prisa?
—No me gusta estar rodeado de gente mayor.
—Nueng.
Mi abuela sabía que iba dirigido a ella, por eso me llamó con
desaprobación. Significa que me estaba regañando. Me
enderecé un poco porque estaba acostumbrada a ser
obediente. Pero cuando me controlé, le sonrío.
—¿Por qué suena como si me estuvieras regañando? No
eres nada gentil.
—¿Cómo estás?
—¿Qué quieres decir?
Nos miramos fijamente. Sinceramente, podía suponer que
me preguntaba si estaba bien, pero fingí no entenderlo.
—¿Cómo apareciste aquí?
—Vine en el coche de Chet.
Mi abuela mira sorprendida a mi exnovio. Pero ella no pudo
preguntar nada porque ahí terminé la conversación.
—Me iré.
—¿Es esto todo de lo que hablaremos?
—Está bien. Entonces te saludaré de buena manera. —Me
encogí de hombros, tratando de parecer casual porque mi
misión se realizó maravillosamente. —Pareces mucho
mayor. Me sorprende que todavía estés viva
—¿Buscarás pelea cada vez que nos encontremos?
—Debo hacerlo. Me gusta ser consistente. Si de repente
actuara de forma amorosa, estaría fuera de lugar. Así que...
me iré ahora.
Levanté las manos para rendir homenaje a mi abuela y me
alejé con gracia, del brazo de Chet, dejando a mi abuela allí
sola.
Para mí, mi abuela era una prueba de mi sufrimiento. No
quería estar cerca de ella.
—Tía Nueng. —A-Nueng, que había estado observando de
cerca, corrió hacia mí y me preguntó con entusiasmo. —
¿Realmente eres un M.L.?
Incluso esta niña estaba entusiasmada con mi —marca—
—Mi título se difunde muy rápido. ¿De dónde escuchaste
eso?
—Estaba escuchando a escondidas. Estoy en shock. Lo
sabía. No eres una Jane común y corriente. Vaya... me
enamoré de la persona adecuada.
Su confesión casual me hizo sentir incómoda. Estaba más
perdida que cuando vi a mi abuela. De repente no supe
dónde poner las manos.
—¿Amar?
—Te amo.
Miré a Chet con torpeza. Si ella confesaba su amor cuando
estábamos juntas a solas, estaría bien. Pero ella está
diciendo esto delante de él. ¿Cómo lo tomaría?
—Lo sé, lo sé.
—Y te extrañé mucho. Es genial verte hoy —A-Nueng tomó
mi mano y la puso contra su mejilla. —¿Me extrañaste?
—Ah bueno...
—Por favor dímelo. ¿Me extrañaste?
Me quedé boquiabierta. No sabía qué decir. Si decía que la
extrañaba, estaría fuera de lugar. ¿Pero por qué diría eso?
Eso es una tontería.
—Yo...
Mientras pensaba si decir sí o no, una campana me salvó.
Alguien dijo mi nombre
—Khun Nueng.
Cerré los ojos y agradecí a quien me ayudó a salir de una
situación difícil justo a tiempo. Sin embargo, cuando me dí
vuelta para ver quién era, me quedé atónita. Ella era una
mujer de la misma edad que yo. Ella era la amiga que no
había visto en 18 años. Pero ahora ella estaba parada justo
frente a mí.
—Fah.
—Y tú estás aquí con Chet.
Chet, que está a mi lado, miró a mi vieja amiga, también
atónito. Luego dijo su nombre completo para confirmar que
se conocía
—Piengfah.
Lo que era más impactante fue el tono de voz nasal de A-
Nueng, ya que la única chica entre nosotras llama a mi
mejor amiga —Piengfah— por un nombre diferente.
—¿Mamá?
[1] Mom Chao (M.C.) es el título de la abuela de un M.L. Este
título todavía se considera de importancia..
12. La verdad
No podía creer que estar de vuelta en la vieja atmósfera y el
medio ambiente conducirían a este clímax.
Solo quería revelarme para que la abuela de A-Nueng,
supiera quién soy pero me había encontrado también a mi
abuela y una vieja amiga a la que no veía desde hacía 18
años.
Además... ella era la madre de la chica alegre.
—El mundo es increíblemente redondo. No pensé que
conocieras a A-Nueng, Khun Nueng
Miré a mi vieja amiga. Nos separamos de los demás, entre
los que se encontraban A-Nueng y Chet, para encontrar un
lugar tranquilo para hablar. Buscábamos resolver eventos
pasados que continuaban impactándonos en el presente.
—¿El nombre de tu hija es A-Nueng? —Reflexioné por un
momento antes de reírme como si quisiera preguntar
burlonamente: —¿Le diste el nombre de A-Nueng?
—Iba a llamarla 'Érase una vez' pero es un poco grandioso.
Lo siento por ella.
—El punto no es que el nombre sea extraño, sino que
pretendías que el nombre fuera similar al de Khun Nueng..
Estaba acostumbrada a usar —Khun Nueng— porque era
una forma de enfatizar lo superior que era a los demás. Era
lo que me inculcó mi abuela.
Y mi familia usaba esto para enfatizar nuestra superioridad.
—Sí. Esa era mi intención.
Miré a mi amiga a los ojos y el pasado inmediatamente
pasó ante mi.
—¿Por qué?
—Para recordarme que la niña nació de mi angustia más
severa y que tú eres la causa de todo.
—No me arrojes tus decepciones. Eso te lo hiciste a ti
misma.
—Así es. Pero no puedes negar que tienes algo de parte en
ello... ¿Quieres que te cuente lo que pasó?
No había necesidad. Recordaba bien todo lo que había
pasado hace 18 años. Como siempre había dicho, nací en
una familia estimada y tenía el título de M.L. Aunque ahora
no era nada importante, todavía se estimaba. Era como
una marca prestigiosa que no todo el mundo podía poseer.
Mi abuela me crió para ser una dama perfecta. Podía tocar
instrumentos musicales, mis calificaciones siempre eran las
mejores y nací con figuras y rasgos faciales sobresalientes.
Era la joya rara en esta escuela sólo para niñas. Todas
estaban enamorados de mí, tanto niños como niñas.
Y no habría sido un problema si una de esas chicas no fuera
la mejor amiga que había tenido desde la secundaria. La
persona que nunca consideré más que una amiga me rogó
que aceptara su amor porque ya no quería ser solo una
amiga.
—Detén tu loca idea. Fingiré que no escuché eso.
La rechacé fríamente, sin darle ninguna esperanza.
Despreciaba a una amiga que pensaba en mí como algo
más que un amigo. ¿Cómo sería si estuviéramos juntas?
¿Cómo sería mejor que ser mejores amigas?
—Khun Nueng... Soy yo. Nadie te conoce mejor que yo. Y
nadie puede amarte más que yo.
—¿Por qué haces esto, Fah? ¿Cómo confesarme tu amor
mejoraría algo?
—Es asfixiante estar enamorada en secreto de alguien.
Quiero que sepas cómo me siento.
—Ahora lo sé. Y fingiré que no lo sé. Por favor, actúa como
siempre lo has hecho.
—Pero ya te lo dije y tú ya lo sabes.
—¿Entonces lo dices, esperando algo a cambio? Bien...
¿Qué esperas? — Miré fijamente a Piengfah, mi única
amiga, que se quejaba molestamente. —¿Qué esperabas al
confesarme tu amor?
—Te amo.
—Ajá.
—Quiero que me mires sólo a mí
Miro a mi amigo.
—Te estoy mirando. ¿Es eso suficiente?
—¿Puedes por favor no fingir que no entiendes?
—¿Qué quieres? ¿Quieres que tengamos intimidad como lo
hacen los demás en el baño? ¿Quieres que nos
desnudemos, nos besemos y dejemos marcas de amor en el
cuello del otro? ¿Es eso lo que quieres al confesarme?
—K... khun Nueng.
Cuando dije eso con franqueza y despreocupación, Piengfah
se quedó allí, avergonzada y aturdida, con la cara roja.
Probablemente se sintió muy mal porque las cosas
terminaron así después de su confesión.
—No puedo hacer esas cosas contigo
—¿Por qué?
—No quieres saberlo
Estaba preparada para irme, pero Piengfah me agarró del
brazo.
—¡Dime por qué!
Y eso me hizo decírselo... sin rodeos.
—Somos de diferentes clases sociales.
Mis palabras en ese momento debieron haber destrozado el
corazón de mi mejor amiga. Fingimos que no pasó nada,
aunque algo sí pasó. Piengfah no se sentó conmigo como
solía hacerlo y eventualmente nos volvimos extrañas
durante casi un año.
Y un día, noté algo inusual en mi ex mejor amiga. No podía
comer su comida favorita porque seguía vomitando.
Además, nadie más notó que su figura cambió, pero yo sí
porque fui su mejor amiga durante toda nuestra escuela
secundaria.
Mi pequeña amiga estaba más gordita. Su barriga que
sobresalía... no era normal.
—¿Qué está pasando realmente contigo?
Un día, la seguí hasta la azotea del Edificio 4, cerca de la
cancha de baloncesto, durante la hora del almuerzo. Ella
tendía a ir allí cuando tenía algo en mente.
—Khun Nueng... ¿qué está haciendo aquí?
—Tengo preguntas sobre tus condiciones. Te enfermas con
frecuencia estos meses —no pregunté por preocupación,
sino más bien por curiosidad. Piengfah miró hacia otro lado
y se encogió de hombros.
—Soy sólo un ser humano. Por supuesto, me enfermo de
vez en cuando
—Tú también estás más gordita.
—¿Por qué te entrometes en mis asuntos?
Piengfah inmediatamente se volvió para atacarme y se
agarró la barriga. Sus extrañas reacciones me hicieron
sentir aún más curioso.
—Tu condición es como la de alguien...
—¡Qué!
Su ansiedad me hizo estar segura
—Pareces alguien que está embarazada.
Una vez que dije eso, Piengfah se quedó boquiabierta y se
quedó sin palabras. Al principio no estaba segura, pero
cuando ella se quedó callada, me puse ansiosa. Me acerqué
a ella y la agarré fuertemente con ambas manos.
—¿Es verdad?
—Déjame en paz. No es asunto tuyo
—Tienes razón. No es de mi incumbencia... Pero es
impactante —.No sabía cómo reaccionar. —¿Me acabas de
confesar y ahora tienes un bebé en la barriga? ¿No es
demasiado pronto?
—Todo es por tí.
—¿Qué?
—Porque soy de clase baja. Por eso hemos llegado a esto.
Era como si estuviéramos allí de nuevo. Debido a que el
dolor de ese día me golpeó, me mordí los labios con fuerza
por el remordimiento por lo que le dije. Debido a mis
hirientes palabras, Piengfah tomó la decisión equivocada,
decidió juntarse con un chico y sin querer quedó
embarazada... Yo fui la única que lo notó cuando ella ya
tenía siete meses de embarazo.
—No hiciste lo que te sugerí — No me atreví a mirar a mi ex
mejor amiga a los ojos porque todavía me sentía culpable.
Aunque no la dejé embarazada, todo sucedió gracias a mí.
—¿Quién dijo que no?
—¿Qué?
—Tomé toda la botella.
Me tapé la boca con la mano en el momento en que
escuché eso. Mi corazón latió más rápido que nunca. Eso
hizo que Piengfah esbozara una sonrisa.
—Wow. Es un gran privilegio verte en shock
—Lo tomaste...
—Sí.
Volviendo al pasado otra vez, era bastante despiadada y
rebelde. Quizás fui demasiado agresiva. No podía aceptar
la idea de que Piengfah estuviera embarazada. Si la madre
no estaba preparada, lo mejor era sacar al bebé.
—Es un pecado matar una vida, Khun Nueng
—Probablemente lo sea. Pero si no estás lista, no debes
dejar que nazca una vida. ¿Puede tu familia aceptar el
hecho de que estás embarazada?
Piengfah vaciló porque tenía miedo de decepcionar a su
familia, especialmente a su madre, de quien a menudo oí
decir que era muy estricta.
—Pero... Pero el bebé no hizo nada malo
—Lo hizo... Llegó en el momento equivocado —Le entregué
a Piengfah la medicina que había comprado en la farmacia.
—Escuché que esto eliminaría al bebé. Tómalo
—P... pero...
—Incluso si dejamos que nazca el bebé, no puedes criarlo.
¿Has visto la serie —Dao Pra Sook—, en la que la madre dio
a luz y dejó a su bebé en el hospital? El bebé finalmente
creció y fue a vivir en un burdel.
—Eso es una serie.
—Está basado en la vida real. ¡Este mundo es un lugar
cruel! — Puse la medicina en la mano de mi amiga y la
presioné. —No dejes que el bebé arruine tu vida. El pecado
es algo que te llega en tu próxima vida o después de tu
muerte. Puedes pagar por tu pecado en el infierno.
Y desde ese día... nunca volví a ver a Piengfah.
Me dejé caer al suelo, sin fuerzas. Piengfah siguió de pie
mientras me contaba lo que pasó. Ella me miró y sacudió la
cabeza lentamente.
—Hice lo que me dijiste que hiciera. Pero al final, tenía
tanto miedo que tuve que confesarle a mi madre porque
tenía mucho dolor. El bebé era demasiado testarudo. Y ya
estaba demasiado avanzado en mi embarazo para
deshacerse del bebé.
Asfixiándome, puse mi mano sobre el lado izquierdo de mi
pecho. Pensé en la linda cara de A-Nueng y me sentí
culpable. Esa niña con la sonrisa más hermosa... casi
muere por mi culpa.
Casi.
—Bien... Eso es bueno.
Pude sentirme temblar mientras decía eso. De repente,
lágrimas de alivio brotan de mis ojos.
—Bien, dices... A-Nueng nació prematura, por lo que tuvo
que permanecer en la encubadora durante meses —
Piengfah se arrodilló a mi lado mientras continuaba. Podía
escuchar el dolor en su voz. —Su desarrollo fue más lento
que el de otros. No podía ponerse al día en clase. Es tan
miope que técnicamente es ciega.
—H... eh...
—Si observas con atención, los anteojos de A-Nueng son
muy gruesos. Ese es el efecto de su nacimiento prematuro.
Es porque su madre hizo lo que sugirió su mejor amiga.
Debo admitir... ver a A-Nueng en la encubadora me hizo
sentir tan culpable y afligida que tuve que rogarle a mi
madre que me enviara a estudiar al extranjero
Las lágrimas corrían por las mejillas de Piengfah. Ella
sollozaba de dolor mientras hablaba. Era como si estuviera
atacando en el momento adecuado...
Y a la persona adecuada...
—Por eso la niña se llama A-Nueng. Es para que cuando la
gente la llame brevemente —Nueng—, yo piense en ti, la
persona que me hizo pedazos sin dejar rastro de quién solía
ser y la persona que sugirió que A-Nueng no debería estar
en este mundo.
—...
—Entonces, ¿cómo estás ahora, Khun Nueng? El bebé ya
creció y, por casualidad, fue lanzado a tu órbita. Es como
una especie de gravedad llamada... —Piengfah extendió su
mano para secarme las lágrimas. Ni siquiera sabía que
estaba llorando. —inevitable...
—....
—O tal vez sea el destino.
Me fuí, mirando hacia abajo y hacia afuera, justo después
de mi charla con mi vieja amiga. Chet, que me había
estado esperando, se acercó apresuradamente para
caminar a mi lado.
—Khum Nueng... ¿Cómo estás?
—¿Cómo estoy? — Miré a mi cita de esta noche, no estaba
de humor para hablar. —Estoy de mal humor en este
momento.
—¿De qué hablaron ustedes dos?
No estaba pensando con claridad. Miré fijamente a la
persona que parecía sorprendida de que mi vieja amiga
hubiera aparecido y soltó una risa débil.
Él también... Él está involucrado en todo esto. ¿Qué locura
era esta?
—Hablamos de... cómo tú y ella estaban juntos —Esta era
otra cosa que mencionó mi amiga cuando le pregunté sobre
el padre de A-Nueng. Piengfah me dijo casualmente, como si
estuviera hablando de lo que acababa de cenar. —
Felicitaciones... Tienes una hija.
—¿Q...qué?
—Impactante, ¿eh? A-Nueng es tu hija.
Puedo decir que mi declaración golpeó a Chet en la cara.
Parecía que Piengfah y Chet también estaban juntos gracias
a mí. Se juntaron. Mi amiga quedó embarazada. Y el bebé
era... A-Nueng.
Dios mío... esto se podía convertir en una serie.
—Te daré tiempo para que te sorprendas. Porque yo
también necesito tiempo.
Me despedí de mi cita y traté de salir de ahí. Era necesario
que encontrara un lugar seguro donde esconderme porque
realmente me sentía culpable por todo lo que había
pasado. Si estos fueran los viejos tiempos... antes de
conocer a A-Nueng, no estaba seguro de si podría sentir
algún dolor. Probablemente no... porque no tenía corazón y
no tenía vínculos con nadie excepto con mis hermanas.
Pero ahora mismo adoraba A-Nueng. Ella era parte de mi
vida. Entonces, por supuesto, estaba conmocionada... Nos
acabábamos de conocer; ¿Ya estoy tan apegada a ella...?
—Tía Nueng.
La voz familiar de A-Nueng hizo que me detuviera justo
cuando estaba a punto de dejar mi antigua escuela.
Recordaba bien de quién era esa voz. Pero mi vergüenza,
culpa o algo así hizo que no me atreviera a volverme a
mirarla.
No me atrevía... ¿Alguien como Sippakorn?
—¿Ya vas a regresar?
—Ah... ajá.
Y cuando no me giré a mirarla, la alegre niña se apresuró a
posicionarse frente a mí y sonreírme a través de esos
gruesos anteojos.
—¿Por qué vuelves tan pronto?
—Estoy cansada.
—Si tú no estás aquí, yo tampoco quiero estar aquí —La
pequeña niña juntó sus manos detrás de su espalda e
inclina su cabeza lindamente. —Por favor quédate un poco
más. Al menos hazme compañía. Tenerte aquí conmigo me
hace sentir como si tuviera un amigo... Oh, ¿por qué lloras?
—No es nada.
Me limpié las lágrimas con los dedos y traté de parecer
normal y sin emociones como siempre.
—Mi madre debe haberte dicho algo.
—....
—Hay muchas sorpresas hoy. Escuché a los adultos decir
que eres de una familia importante y que solías ser una
estrella en esta escuela. Eres tan perfecta que nadie puede
competir contigo. Caray... . Mi tía Nueng es un objeto tan
raro…
Extendí mi mano para cerrar la boca de la niña y evitar que
hablara sin parar. Nos miramos a los ojos. No pude
soportarlo más, así que le dí un fuerte abrazo.
—.....
—Gracias...
—¿Eh?
—Gracias por estar viva
—¿Qué es esto? ¿Por qué de repente te vuelves tan
sensible? —A-Nueng me devolvió el abrazo y se rió. —
Wow... Esta es la primera vez que vienes corriendo a
abrazarme.
Esta vez, fui yo quien acurruqué mi cara en el hombro de A-
Neng y hablé con voz apagada mientras lloraba. No podía
soportar más ese sentimiento. Si no fuera por mí, esos ojos
exquisitos no estarían oscurecidos por esas gafas y su físico
no sería tan frágil.
Tenía que pagarle... Tenía que compensar lo que hice.
—Gracias por nacer en este mundo... La buena niña de la
tía.
13La razón por la que la
odio.
La buena chica de la tía..
Debido a esas palabras que dejé escapar, no había dormido
en las últimas tres noches. Me sorprendió haber dicho algo
así. Y abrazar a A-Nueng para agradecerle por haber nacido
en este mundo no era algo que alguien como yo haría
normalmente.
Si tuviera un arma, me dispararía en la cabeza en ese
instante.
De repente sonó mi teléfono móvil barato junto a mi cama.
Miré el teléfono que todavía no estaba roto después de
todos estos años y extendí mi mano para agarrarlo y ver
quién llamaba. El nombre de Chet estaba en la pantalla.
Sólo pude suspirar porque probablemente no podría evitar
contestar su llamada esta vez. Ya había llamado más de
cincuenta veces en los últimos tres días. Algo que me decía
que mi exnovio tampoco había estado comiendo ni
durmiendo. Probablemente había estado pensando en lo
que le dije esa noche.
Probablemente estaba tan sorprendido y perdido como yo.
—¿Sí?
Sólo dije una palabra porque no quería mover la boca. Chet
simplemente suspiró a través de la línea. Parecía que había
conocido a alguien que era igual a mí. También estaba
demasiado cansada para emitir ningún sonido.
—Me gustaría reunirme contigo.
—Todavía no estoy de humor para ver a nadie
—Por favor. He estado en un estado de confusión durante
muchos días. Por favor, ven a reunirte conmigo
—¿Estás seguro de que nuestro estrés no nos hará
suicidarnos juntos?
—Al menos podemos estar seguros de que no moriremos
solos.
¿Se trataba realmente de una conversación entre dos
adultos de treinta y tantos? Colgué antes de suspirar y
tomar un baño después de enserrarme en mi habitación,
sobreviviendo con fideos instantáneos estos últimos tres
días. Chet fue a recogerme unos 15 minutos después de
colgar. Y como siempre acabamos en un restaurante
italiano. Sin embargo ese día... ninguno de los dos
teníamos apetito.
—Me invitaste a salir, así que haz algo. ¿Por qué estamos
sentados en silencio sin siquiera comer?
—No puedo comer
Yo me sentía igual.
Pero como no quería que el ambiente fuera demasiado
sombrío, recogí mis utensilios y empecé a comer los
insípidos espaguetis como un robot. Chet me miró mientras
yo comía y comenzaba una conversación después de que
habiamos estado tratando de evitarlo hasta ahora.
—¿A-Nueng es realmente mi hija?
Lo miré a los ojos y asentí mientras masticaba.
—¿Qué edad tiene ella?
—Ella es una estudiante de último año de secundariab— Me
limpié la boca con una servilleta y la puse al lado de mi
plato. —Entonces, ella tiene 18 años.
Chet contó con los dedos y calculó algo mentalmente antes
de pasarse el pelo hacia atrás, como alguien que tenía
muchas cosas en la cabeza.
—Su edad y su momento son muy parecidos a cuando yo
estaba con Piengfag..
—¿Sabías que estaba embarazada?
Mi pregunta directa lo dejó atónito. Él miró hacia abajo y
comenzó a comer, sin atreverse a decir nada. Y esa fue mi
respuesta...
—Lo sabía.
—Eras muy joven.
No era de pensar demasiado las cosas porque no se podia
retroceder en el tiempo para cambiar el pasado. Sólo
preguntaba porque quería saber.
—Le dije... que no estaba preparado. Mi padre me habría
matado a golpes.
—¿Y qué dijo Fah?
—Ella no dijo nada. Era como si ella sólo... quisiera
decírmelo y luego desapareció. Admito que me sentí
aliviado en ese momento. Tenía miedo de que ella llorara y
que alguien fuera detrás de mí. En ese momento, yo... era
tan inmaduro.
—Es bueno que al menos lo admitas con franqueza. No le
dijiste que abortara, ¿verdad?
—No. No dije nada de eso. —Chet rápidamente agita la
mano para negar eso. Era como si tuviera miedo de que yo
pensara peor de él de lo que ya pensaba. —Simplemente
tenía miedo, pero no quería que ella se deshiciera del bebé.
—Eres mejor persona que yo. Yo fui quien le entregó la
medicina para deshacerse del bebé
—Eh...
—Pero A-Nueng sobrevivió. Sobrevivió para convertirse en
esta linda niña —Me encogí de hombros y me reí secamente
antes de continuar interrogándolo. —Y si Fah llorara y te
pidiera que asumieras la responsabilidad, ¿qué habrías
hecho?
—Realmente no lo sé.
—Al final, le habrías pedido que se deshiciera del bebé...
Éramos jóvenes y estúpidos. Eso es lo que habría pasado —
Me reí y pensé en mí en ese momento. El embarazo de Fah
ni siquiera era asunto mío, pero le entregué ese veneno sólo
porque no quería que mi amiga perdiera su futuro.
—¿Qué tengo que hacer?
—No tienes que hacer nada. Es el pasado
—Pero ahora sé que soy el padre de alguien. Conocí a mi
hija... En realidad, debería hacerme una prueba de ADN.
Le dí una mirada fría. Chet rápidamente intenta explicarse
mientras agitaba las manos vigorosamente.
—No es que no crea que A-Nueng sea mi hija. Sólo quiero
que todo sea legítimo, así saber cómo manejar la situación.
La transparencia haría todo más fácil. No desprecio a mi
propia hija, por supuesto. Estoy listo ahora.
—No están pidiendo nada. Así que no es necesario que
tomes ninguna medida. A-Nueng fue criada por su abuela.
Eres simplemente un extraño para ella —Me encogí de
hombros e hice puchero.
Chet encorvó la espalda desesperado. Miré la reacción de
mi exnovio y me reí un poco.
—¿Por qué estás tan desesperado? Estás actuando como si
quisieras una hija
—Estoy bien con tener una hija. Estoy listo ahora... Es
como, está bien cuando no lo sabía pero ahora que lo se…
además, mi hija es tan linda.
Le mostré a Chet una débil sonrisa cuando habló así de A-
Neng porque estaba de acuerdo con él.
—Sí. A-Nueng es linda... Sería una pena si Fah lo habría
cambiado de opinión demasiado tarde y no llegara al
hospital a tiempo.
—Wow... Mi hija es tan fuerte.
—Ni siquiera te has hecho una prueba de ADN todavía y ya
la estás llamando hija tuya repetidamente
Chet me dió una sonrisa avergonzada.
—Honestamente. He adorado a A-Nueng desde que la
conocí. Ahora que sé que es mi hija, la amo
instantáneamente. Es extraño... Ni siquiera la crié, pero
puedo amarla de inmediato.
—Para ser completamente exactos, A-Nueng es sólo una
proteína que salió de ti cuando tuviste relaciones sexuales.
—Ah...
—Sólo lo digo científicamente —Me encogí de hombros con
indiferencia ante lo que acababa de decir. Era como si
estuviera siendo casualmente sarcástica al respecto. —No
es nada extraño... A- Nueng es una niña adorable. Todos los
que están a su alrededor pueden enamorarse fácilmente de
ella.
—¿Tú también? — Chet me miró feliz, pero me sobresalto
porque me devolvió la palabra —amor—.
—No la amo. Quiero decir, creo que es una niña adorable.
—Me alegro.
—¿Qué? —Me retorcí incómodamente mientras me ponía el
pelo detrás de la oreja. —¿Por qué estás contento?
—Normalmente no pareces preocuparte por nadie, pero
adoras a A-Nueng... Ella tiene mucha suerte de recibir tu
amor
—No la amo. No digas eso.
—Pero no parece que lo digas en serio.
—Cállate y come. Eres tan molesto.
Terminé la conversación allí y me concentré en comer mi
comida.
¿Por qué la amaría? Ella no era mi hija...
Caray. ¡Suficiente!
Chet me dejó en mi casa. Probablemente me tomaría otro
día libre porque no tenía energía para ir al mercado, y A-
Nueng podía estar esperándome allí. Pero lo olvidé... A-
Nueng no necesitaba ir a esperarme allí porque ella me
había esperado ahí antes.
—Tía Nueng.
La voz animada y la cara sonriente corrieron hacia mí con
uniforme de estudiante. Miré a la linda niña, que no sabía
nada, y me sentí tan culpable que no me atrevía a mirarla a
los ojos.
—Ah... Hey.
—Hola, tío Chet.
Chet no era diferente a mí. Mi exnovio miró a A-Nueng
emocionado. No sabia si sonreír o llorar.
—¿Puedes llamarme papá? Te daré 15.000 baht como
dinero de bolsillo [1]
—¿Qué?
Miré a la persona que parecía estar cantando música
tradicional tailandesa y sacudí la cabeza. Chet pareció
perdido en el espacio. Rápidamente se aclaró la garganta,
pero todavía no pudo actuar con normalidad.
—¿Ir a la escuela fue una experiencia agradable para ti?
¿Qué estaba diciendo?
—Ah... fue una experiencia agradable. —Respondió A-
Nueng, aparentemente tan sorprendida como yo. Molesta,
ahuyenté a Chet.
—Deberías regresar y descansar un poco. Te llamaré más
tarde.
—Pero yo...
—Que disfrutes del viaje.
—¿Qué clase de dicho es ese?
—Uno amable.. Si sabes a lo que me refiero... regresa
primero.
Quería decirle que ambos no sabiamos qué hacer. Chet
dudó durante un largo rato antes de que finalmente
regresara voluntariamente. Así que sólo quedamos A-
Nueng y yo. La niña inmediatamente comenzó a
chismorrear tan pronto como su padre (que probablemente
no sabía que existia) se fuera.
—El tío Chet estaba actuando extraño. Parece perdido.
De repente tenía una hija. ¿Quién no estaría perdido?
¿Quieres intentar tener un padre de repente?
Por supuesto, no dije eso en voz alta. Sólo estaba
pensando en mi cabeza.
—Probablemente no durmió lo suficiente. Entonces, ¿tienes
algo conmigo?
—No.
—¿Por qué estás aquí entonces?
—¿Por qué no puedo venir a verte? Te extraño —Ella se
quejó con su tono de voz nasal. Miré a la pequeña niña,
atónita, cuando escuché eso.
Linda...
—Tía Nueng... ¿Estás bien?
—E... ¿eh?
—No te he visto desde el evento escolar
—¿Cómo podríamos? ¿No estás bajo toque de queda.
—Oh, ¿cómo lo supiste? Pero desde el evento, mi abuela ya
no me regaña. También me dijo que te invitara a comer a
casa.
—¿Eh? —Encogí el cuello con sorpresa. Y tan pronto como
miré esos ojos marrones detrás de esos anteojos, aparté la
mirada. —Yo... lo haré cuando tenga la oportunidad.
—Tú también pareces extraña hoy.
—¿Eh?
—¿Por qué no me miras a los ojos? ¿Hiciste algo mal? —A-
Nueng intentó asomar la cara y mirarme a los ojos. —¡Por
qué evitas mis ojos!
—No es nada.
—¿Ves? Estás evitando mis ojos. Alguien tan segura como
tú nunca ha sido así. ¿Mamá dijo algo sobre mi?— La voz de
la pequeña niña se volvió temblorosa por el miedo. —Ella
debe haber dicho algo. De lo contrario, no estarías
actuando así.
—¿Cómo qué?
—Como si me odiaras.
Mis ojos se abrieron de par en par mientras miraba a la
persona quejándose, toda confundida.
—Estás pensando demasiado en ello. ¿Quién te odia?
—Si esto no es odio, ¿qué es?
—Te lo digo, no te odio — Todavía traté de evitar sus ojos.
Pero seguí poniendo excusas porque no quería que me
malinterpretara.
—Me odias.
—No te odio.
—Me odias.
—¡No te odio!
—Si no me odias, entonces ¿qué es?
—¿Qué es lo opuesto al odio?
—¿Me amas?
—Sí.
—¿Qué?
Caí en su trampa...
Lentamente lancé mi mirada hacia la pequeña, que me
miraba como un cachorro pidiendo bocadillos. Entonces
suspiré
—¿Qué pasa?
—Dijiste que sí.
—¿Entonces?
—Finalmente me amas. ¡Yay! —A-Nueng estaba tan feliz
que no supe cómo mirarla. Así que la empujé y le hice un
gesto para que se alejara.
—Vuelve a casa. No iré al mercado hoy.
—No quiero volver
—Tu abuela te regañará si llegas tarde a casa
—No, no lo hará. Porque ahora no me presta atención. Toda
su atención está con mi madre en este momento.
—Entonces deberías ir a prestarle atención a tu madre
como a tu abuela.
—No.
—¿Por qué?
A-Nueng me sonríe levemente. Es una señal de que la
pequeña niña no estaba de buen humor.
—Odio a mi madre.
Miré a la niña que se rebelaba contra su madre y sentí
como si me estuviera mirando a mí misma rebelándome
contra mi abuela. Cuando la pequeñita vio eso, me quedé
en silencio, ella sonrió y trata de romper el silencio entre
nosotras.
—No. No hablemos de esto. ¿Puedo ir a tu habitación hoy?
Puedes dejarme tarde en la noche como de costumbre.
Ella estaba pidiendo ternura. Me ablandó
—Está bien. Pero dime, ¿por qué odias a tu madre? Me
dijiste que no estás enojada y que entiendes a tu madre...
por intentar abortar
Mientras hablamos de esto, fue como si yo también
estuviera tratando de encontrar una salida a mi culpa. Si
podía perdonar a su madre, probablemente tampoco se
enfadaría conmigo, o... algo así.
—No estoy enojada porque mi madre intentó abortar
cuando me tuvo.
—Entonces, ¿por qué estás enojada con ella?
La pequeña levanta la vista y me mira a los ojos. Ella
sonrió fríamente.
—Estoy enojada porque ella dijo que tú fuiste quien le
ordenó que lo hiciera.
[1] Similar a la letra de una canción tradicional tailandesa,
cambiando de bebé a papá
14 la madre y la hija.
A-Nueng volvió a subir a mi habitación. Al principio, tenía la
intención de que se fuera inmediatamente porque no quería
darle otra oportunidad de explorar mi habitación. Pero una
vez que escuché por qué estaba enojada con Piengfah, lo
olvidé todo y llevé a la hija de mi amiga a mi habitación.
Ella podía hacer lo que ella quisiera. Sería bienvenida...
Si la alegre niña supiera que lo que decía su madre era
verdad, ¿cómo reaccionaría?
Aquello era sorprendente, incluso para mí. Nunca había
llevado a nadie a mi habitación porque era mi espacio
personal. Yo era la única persona permitida en mi mundo.
Esta niña había hecho grandes avances para estar en mi
habitación por tercera vez. Ella era solo la hija de una
amiga. Esto no significaba que pudiera venir a mi
habitación cuando quisiera. Ni siquiera Sam podía.
—¡Tienes una novela!
La niña alegre corrió hacia la mesa al lado de mi cama y se
sentó en la cama. Ni siquiera se dió cuenta de que hice mi
cama meticulosamente, tan apretada que si le arrojas una
moneda, rebotaría. No importaba...
—Ajá.
—Es Plutón. Es muy popular ahora mismo. Ya te lo conté:
No hay razón cuando se trata de amor. Si la hubiera, no
sería amor.
—Lo compré porque dijiste eso. Tía normalmente no lee
novelas.
—....
—¿Qué? —De repente, A-Nueng me miró fijamente y levantó
la novela para cubrirse la cara, toda tímida. Su extraña
reacción me hizo retorcerme incómoda. —¿Por qué
escondes tu rostro detrás de la novela? ¿Qué tienes que
decir? Dilo ahora.
—Te iba a preguntar desde ese día en el evento de la
escuela, pero pensé que te había escuchado mal... Te llamas
'Tía'... Me da mucha vergüenza mirarte a los ojos.
Cuando la niña dijo eso, la que se avergonzó fuí yo. Pero no
podía demostrarlo o parecerís una perdedora. Esa no era yo
en absoluto.
—¿Cómo es eso extraño? Eres la hija de mi mejor amiga.
—Normalmente sólo usas 'yo' Pero esto es bueno... me
siento un poco más cerca de ti. —La alegre niña me dedicó
su sonrisa Duchenne. Me hizo dejar escapar una sonrisa de
adoración. —Me hace sentir que eres amable conmigo
cuando usas 'tía'
—Bueno, eres mi sobrina. Tengo que ser amable contigo.
—Entonces no me gusta. Usa 'yo' como solías hacerlo. No
quiero ser tu sobrina. Me frustra solo pensar en eso —A-
Nueng se quejó. No discutí con ella porque quería esperar a
que me dijera lo que tenía que decir. —Mi madre dijo que
estaba enamorada de ti cuando estaba en la escuela...
Enamorada de ti, románticamente.
—¿Por qué le dijo eso a su hija?
—Porque le dije que me gustas y que quiero ser tu amante.
Oh, ¿esta es una conversación entre madre e hija estos
días? Supuse que ahora el amor entre personas del mismo
sexo estaba ampliamente aceptado. ¿Pero no era realmente
incómodo para una madre decirle a su hija que le gustaba
una mujer? Quería exclamar y ponerme la mano en la boca,
pero no estaría bien hacerlo.
—Quizás estaba bromeando y no lo decía en serio.
—Mi madre hablaba tan en serio que te acusó de casi
matarme.
Miré nerviosamente a la pequeña mientras se quejaba de
su madre antes de profundizar más.
—¿Tu madre te explicó cómo casi mueres?
—Ella afirmó que le diste el medicamento para poder
deshacerse de mí. ¡Caray! ¿Realmente cree que yo creería
eso? No quería retenerme. Debería culparse a sí misma, no
a su amiga. Pero no importa. No me importa lo que ella
diga... Ella ni siquiera me crió, pero ahora actúa como si me
quisiera muchísimo. Ella dice que tenía buenas intenciones
cuando me dijo que deberías dejar de gustarme y me dio
estas estúpidas razones. No puedo soportarlo.
Después de decir eso, A-Nueng simplemente se acostó en
mi cama y leyó mi novela. Olvidé por completo lo mucho
que no me gustaba que otros se revolcaran en mi cama
porque, comparado con lo que hice en el pasado… esto no
era nada.
—¿Has terminado la novela?
—Ni siquiera he empezado.
—¿Quieres que te lea?
—¿No la terminaste ya?
—Sí. Lo terminé, pero te la leeré. Estoy practicando la
lectura para un audiolibro.
—¿Por qué?
—Quiero tener una voz encantadora y creíble. Quiero ser DJ
—A-Nueng me contó su sueño. Asentí para reconocerlo. —
Una DJ no necesita ser hermosa; ella Sólo necesita tener
una hermosa voz y saber comunicarse con sus oyentes.
—Pero hoy en día todos los DJ son guapos. Muchos se
convirtieron en celebridades.
—Ser DJ puede generar muchas oportunidades, supongo.
Pero yo sólo quiero ser DJ. Sólo quiero tocar mis canciones
favoritas y tener conversaciones comprensivas con las
personas que me llaman sobre sus problemas en la vida.
—Ese es el show del Club Friday [1]
—Puede ser cualquier cosa. Sería bueno... No tengo que
expresarme a través de mi expresión facial. Quiero ese tipo
de trabajo... Estoy cansada de fingir. No quiero fingir ser
feliz todo el tiempo.
—¿Estás fingiendo ser feliz?
Cuando le dí un codazo, pareció darse cuenta de lo que
acababa de decir y me sonrió.
—Yo soy feliz. Pero no quiero demostrarlo cuando estoy
triste. Así que elijo sonreír.
Nos pareciamos mucho... Ella es exactamente igual a mí
cuando vivía en el palacio con mi abuela. No podía parecer
de mal humor cuando estaba infeliz. Cada segundo era una
lucha cuando vivía con mi abuela. Entonces sonreír era la
única manera de expresarme y evitar que alguien me
leyera.
Pero era asfixiante... lo sabía bien.
Me levanté de mi silla y me senté junto a ella en la cama.
Miré a la pequeña con su uniforme de estudiante mientras
leía la novela. A-Nueng escondió lentamente su rostro
detrás de la novela y simplemente me sacó los ojos.
—¿Ahora que?
—Que me mires así me da vergüenza.
—No tienes que fingir cuando estás con tía. Puedes
demostrarme que estás enojada si estás enojada.
—Si te muestro que estoy enojada, me ahuyentarás... No
pareces ser alguien a quien le guste que los demás
arremetan contra ti. No me atrevería a hacer eso.
—Puede ser.
—....
—La tía te da permiso para hacer eso.
—Entonces tienes que hacer lo mismo cuando no estás
contenta con algo. Puedes fruncir el ceño cuando estás
enojada y gritarme cuando estás furiosa.
—¿No es extraño que nos pidamos que estemos furiosos la
una con la otra... ¿Podemos hacer esto?
—Es un intercambio. Es para que nos mostremos nuestros
lados malos para poder acercarnos más.
—¿La gente puede acercarse mostrando su lado malo?
— No lo entiendo del todo porque soy alguien que sólo
tiene lados buenos.
—Lo que digas, pero... ¿qué lados malos tienes?
—Oh. Estás tomando la iniciativa. Bien... Debido a que yo
sugerí la idea, comenzaré — Y la pequeña siguió diciéndolo
muy bajito y tímidamente. —Soy muy tra...
—¿Qué? No puedo oírte.
—Soy traviesa...
—¿Eh? —Incliné mi oído hacia ella mientras ella se
enderezaba para decírmelo. Entonces su boca golpeó mi
mejilla.
No hubo nada más que aire muerto a nuestro alrededor.
Observé cómo A-Nueng se frotaba la mejilla.
—No quise hacer eso —A-Nueng cerró la boca con la mano
antes de mirarme con picardía. —Pero me gusta.
—Nueng.
—Ese es mi lado malo... soy muy traviesa.
Ella sonrió tan traviesamente... Estaba de acuerdo, era muy
traviesa.
—Y a ti también te gusta aprovecharte de mí
—Tía Nueng, tendrás que soportar eso. Y mi picardía no se
limita a solo besarte en la mejilla. Cuando te miro... escaneo
todo tu cuerpo —La alegre niña pasó sus ojos de mi cabeza
hacia abajo, deteniéndose en mis pechos. No me cubrí los
senos ni nada porque ella solo podía mirar de todos modos.
—Y sigo pensando en lo que hay debajo de esa ropa. ¿Qué
tienes tú que yo no tenga?
—Mi talla de Bra es grande. —Esta vez, asomé la cabeza y
le dije eso sin sentirme intimidada en lo más mínimo por
esas miradas traviesas. —Eso es algo que una niña como tú
no tiene.
—Lo haré cuando sea mayor. Voy a leer la novela — A-
Nueng dejó de hacer tonterías y se recostó para seguir
leyendo la novela. Sin embargo, ella me miró y preguntó.
—¿Quieres escucharme leertelo?
—Está bien. Así no tengo que usar mis ojos.
—Tengo una idea. —A-Nueng chasqueó los dedos y me miró
con determinación. —Haré audiolibros y te los enviaré.
Puedes hacer comentarios. Es una buena idea, ¿no?
—¿Parezco alguien que tiene tiempo para eso?
—Argh. —la chica alegre hizo pucheros de frustración. —No
eres nada linda.
—Ese es mi lado malo. Ahora estamos un poco más cerca.
—Te los enviaré hasta que los escuches. Ho Ho Ho. Por
cierto, ¿qué título debería obtener si quiero ser DJ?
—Cualquier cosa. Rara vez veo personas que siguen una
carrera de acuerdo con sus títulos. Mírame. Tengo una
carrera de arquitectura, pero no tengo trabajo, entonces les
pido dinero a mis hermanitas.
—¿En serio? Sería bueno si pudiera estudiar lo que me
gusta
—¿Aún no lo sabes?
—Aún no.
—Ya eres mayor.
—Estoy confundida. Pero lo resolveré; no te preocupes.
Digamos que creo que sé lo que quiero hacer y lo que me
gusta.
—¿Qué son esos? Enuméramelos.
La pequeña sonrió alegremente y levantó los dedos para
contar como si tuviera mucho que enumerar.
—Primero, quiero ser DJ
—Ajá.
—Dos, me gustas y algún día seré tu amante
—Tu madre seguramente te dejaría hacer eso.
—Tres, no me gusta mi madre ¡El fin!
Me reí con adoración. Probablemente ella era como yo era
cuando me rebelé contra mi abuela. Podía entenderla.
Cuando A-Nueng estaba a punto de acostarse y leer la
novela en voz alta, palabra por palabra, sonó su teléfono.
Pero tan pronto como vió el número de la persona que
llamaba, puso una expresión de aburrimiento y siguió
leyendo.
—Contesta. Es molesto
—Pondré el teléfono en modo silencioso
Cuando A-Nueng entendió la mano hacia su teléfono, yo lo
levanté primero. La pantalla mostraba la palabra —Mamá
—, así que contesté la llamada en su lugar.
—¡Tía!
—Hola.
[Khun Nueng...]
Piengfah inmediatamente reconoció mi voz cuando la
escuchó. Estaba impresionada. Pero eso fue todo. Yo era
una edición limitada. Una vez que era parte de la vida de
alguien, era difícil olvidar incluso mi voz.
—Tu hija está leyendo conmigo. No te preocupes, la
llevaré..
[Estoy pensando si debería preocuparme más ahora.]
—No hagas un escándalo. — Utilicé un tono de voz serio. A-
Nueng dejó lentamente la novela y me miró impresionada.
Piengfah se quedó en silencio por un momento antes de
responder.
[Lo lamento.]
—Está bien... ¿Quieres que tu hija se vaya a casa? La
llevaré ahora
[Ya que vendrás, cenemos juntas. Tengo algo que discutir
contigo.]
Miré a A-Nueng por un momento mientras dudaba... Pero
estaba bien, podía manejarlo.
—Claro. Me reuniré contigo para cenar. Espero que haya
Chicken Massaman en la mesa
[Ah…]
Sonreí por la comisura de mi boca porque sentía que había
ganado. Por supuesto, era demasiado tarde para preparar
un menú que requería tiempo para cocinarse.
—Tienes que entender que no puedo simplemente comer
comida común. Ya sabes cómo soy.
[Entonces, ¿comemos fuera?]
—Fah.
[¿Sí?]
—Estaba bromeando
[...]
—¿Por qué estás tan callada?
[Has cambiado mucho. Estás bromeando ahora. Hablabas
muy en serio en el pasado.]
Me encogí un poco de hombros mientras pensaba en mi
pasado, que estuvo lleno de presión y modales estrictos,
porque no podía actuar como una plebeya.
—El tiempo cambia, la gente cambia
[Pero nunca he cambiado. Todavia me gustas.]
Llevé a A-Nueng por petición de mi mejor amiga. Pero
tenía la intención de hacerlo incluso si ella no lo dijera. Se
había convertido en mi responsabilidad... Tal vez me sentía
más preocupada por ella y sentía que tenía que cuidarla
especialmente ahora que sabia que A-Nueng era la hija de
Piengfah.
Eso era todo, nada más.
Era la primera vez que entraba en la casa de A-Neng.
Aunque era cercana a Piengfah cuando era más joven,
nunca visité su casa porque mi abuela hacía que alguien me
llevara y recogiera todos los días. Además, no me gustaba
visitar la casa de nadie, ya que ninguna es tan hermosa
como mi casa, o 'palacio'.
Miré con admiración la casa de estilo moderno que
probablemente había sido renovada con admiración. Sabía
que había sido renovado porque aún se mantenían las
partes que eran arquitectura tradicional. Supuse que el
propietario quería que siguiera así pero necesitaba renovar
algunas partes. A- Nueng me invitó a su casa. La persona
que salió a saludarme fue su abuela, quien una vez desde
arriba. Sin embargo, esta vez me sonríe amablemente.
Ella era tan sincera...
—Hola. Lamento haber traído a A-Nueng un poco tarde.
—Está bien. KhunNueng llegaste justo a tiempo. La abuela
hizo que el chef de un restaurante te preparara el pollo
masaman que querías comer. Espero que te guste.
Miré a la anciana que se hacía llamar 'Abuela' y sonreí
levemente por buena educación antes de unirme a la mesa.
No tenía mucho que decir. Sólo quería comer y seguir mi
camino. Era sorprendente poder comer un menú que era
muy difícil de preparar en tan poco tiempo. Mi marca era
realmente grandiosa.
—Escuché de M.C. que puedes hablar tres idiomas.
La abuela de A-Nueng habló de mi talento. Podía que
incluso hablara de la riqueza de mi abuela, que mi abuela
nunca compartía con nadie.
—Principalmente tailandés e inglés. El otro lo olvido porque
rara vez lo uso —Le dije honestamente porque ahora no
podía hablar el idioma.
—Y escuché del director de A-Nueng que allí eras una
leyenda. Es muy admirable.
—No es nada, realmente.
—Tú también tienes una buena educación. ¿Tienes una
maestría?
¿Me habían invitado aquí para que me elogiaran?
—Casi. Antes de terminar mis estudios me di cuenta de que
la educación no significaba mucho. Así que dejé de trabajar
en mi tesis a mitad de camino y la abandoné para
simplemente pasar el rato y no hacer nada —respondí con
franqueza porque me estaba molestando. Dejé mis
utensilios para indicar que estaba lleno. —Fah. ¿Tienes algo
de lo que quieras hablar? ¿Hablamos aquí o afuera?
—Afuera... Déjame disculparme para hablar un rato con
Khun Nueng, madre
Mi amiga se dió cuenta de que quería salir de ahí, así que
se lo dijo a su madre antes de llevarme afuera para
asegurarnos de que nadie pudiera oírnos. Creo que, sobre
todo, no quería que su hija nos escuchara
—Son las 9 p. m. Di lo que tengas que decir.
—Quiero hablar sobre A-Nueng.
—Ajá.
—Aprendí de ella que... Ella te admira mucho.
—Entonces quieres que ella me odie diciéndole que te
ordené que abortaras. Y también le dijiste que te gusto y me
confesaste tu amor... Qué movimiento.
Tan pronto como terminé, el silencio cayó entre nosotras.
Piengfah suspiró y se frotó la cara.
—Sí. Yo hice eso.
—¿Por qué lo hiciste? No eres una niña. ¿Por qué estás
tratando de pelear por quién le gusta más a quién? Además,
ella es tu propia hija. Ahora eres madre; ¿no puedes pensar
por ti misma?
—¿Vas a regañarme? ¿Al menos escucharás lo que tengo
que decir?
Piengfah todavía me habló cortésmente, como solía
hacerlo. Tal vez sea porque cuando era más joven, siempre
me aseguraba de que los demás supieran que yo era
superior, así que no importaba cuánto tiempo hubiera
pasado, ella seguía siendo muy educada conmigo. Me
alegré de que todavía me tratara con respeto.
—Así es. Me invitaste para poder escuchar lo que tenías
que decir. Así que adelante.
—Envidio a mi propia hija por gustarte más que a yo,
aunque ni siquiera querías que naciera
Aunque esto ya se había dicho antes, todavía me sentía
abrumada cuando se volvía a mencionar. Era como echar
sal en mi herida.
—Fue hace mucho tiempo, pero alguien sigue
desenterrandolo. Te di una opción. No vertí el medicamento
en tu boca. No actúes como si yo fuera el cerebro detrás de
esto.
—Pareces enojada.
—¿Qué?
Cuando me atraparon, cambié mi tono de voz a uno frío y
distante. Piengfah se cruzó de brazos sobre el pecho y me
miró fijamente mientras sonreía con la comisura de la boca.
—Tengo razón. Estás enojada... Estás agitada. ¿Por qué? ¿Te
afecta tanto que A-Nueng sepa que querías deshacerte de
ella antes de que naciera?
—Deja de balbucear. Si me invitaste solo para poder hacer
comentarios sarcásticos, entonces me iré a casa.
—¿Puedes arreglar las cosas entre mi hija y yo?
Cuando realmente estaba a punto de irme, Piengfah dijo
eso apresuradamente. Era como si tuviera miedo de que
me escapara. Miré a mi amiga, que parecía
apesadumbrada. Esto despertó mi interés. Piengfah
todavía estaba resentida conmigo por el pasado, pero no
sabía qué hacer ante el hecho de que su hija se apusiers a
ella. Sacudí rápidamente la cabeza para rechazarla.
—No puedo ayudarte con eso, tu te metiste en esto, ahora
debes salir tu sola… Abandonaste a tu bebé justo después
de haberla dado a luz. ¿Ahora, de repente, quieres ser toda
amorosa con tu hija? Eso no es posible. A-Nueng cree que
ella es quien es hoy porque su abuela la crió. Ella no
necesita una madre. Y no sé por qué necesito involucrarme
cuando no es de mi incumbencia.
—Por favor...—Piengfah se precipitó hacia mí y me agarró
de los brazos. Ella apoyó su rostro en mi hombro. —Si
todavía me consideras una amiga, por favor ayúdame
—Ya eres mayor. ¿Por qué sigues haciendo cosas como
esta? —Intenté alejarla de mí, pero mi amiga inmadura
todavía abrazó mi brazo con fuerza. —Fah.
—Me voy a casar.
—¿Eh?
Miro a mi amiga. Piengfah me miró como un cachorro
triste.
—Me casaré dentro de unos meses con un chico que conocí
en el extranjero. Mi madre aún no sabe nada de esto. Tengo
la intención de hablar con ella acerca de llevar a A-Nueng
allí a vivir conmigo...
—Entonces, así es como es. Estás tratando de arreglar las
cosas con ella porque quieres llevártela contigo
Hice lo más que pude para no permitir que mi voz se
quebrara. De repente me sentí vacía por dentro cuando
pensé en la chica que viviera en el lado opuesto del planeta.
—Quiero pasar más tiempo con mi hija. Por favor, Khun
Nueng, ayúdeme
—¿Qué puedo hacer? Sólo soy un extraña.
—Nunca eres una extraña para mí —Piengfah me miró a los
ojos. Algo allí me dijo que los amigos no se miraban así.
—¿Eres alguien que está a punto de casarse? ¿Qué es esa
mirada en tus ojos?
Cuando dije eso, Piengfah intento no sonreír y me golpeo.
—No te estoy ocultando nada. Como te dije por teléfono,
todavía me gustas. Pero sé que es imposible porque no soy
digna. Más importante aún, encontré a alguien que
realmente me ama.
—Entonces deja de mirarme así.
—¿Por qué? ¿Estás conmocionado?
Torcí la boca y me quedé en silencio porque estaba
demasiado cansada para explicar.
—Creo que sé lo que A-Nueng obtuvo de ti.
—¿Qué?
Como la madre estaba emocionada de saber en qué se
parecia su hija a ella, no se dió cuenta de que la pequeña
con anteojos gruesos me estaba llamando con voz profunda
y cara arrugada desde la puerta principal.
—¿Ya coquetearon lo suficiente? ¿Es por eso que ustedes
dos vinieron a hablar fuera de la casa?—A-Nueng corrió
hacia mí y abrazó mi brazo de manera protectora. —¿De
qué estás hablando? ¿Por qué tardas tanto?
—Sólo estamos charlando
Respondí con indiferencia y miré divertida a la niña de
anteojos, que parecia más protectora conmigo que su
madre, que nos miraba con ojos de cachorro. Esa era la
misma forma en que Chet miraba a su hija.
Está chica era la niña de los ojos de todos...
—Si sólo estás charlando, entonces ve a charlar dentro de
la casa.
—En realidad, estoy invitando a salir a tu tía Nueng —
Piengfah de repente dijo eso sin consultarme primero. Eso
hiO que A-Nueng inmediatamente mirara fijamente a su
madre.
—¿Qué fecha? ¿A dónde vas? No... ¡no puedes ir!
—Al parque temático
—Eres demasiado mayor para ir al parque temático, mamá.
La niña no pensaba en que tenía la misma edad que su
madre, en absoluto. Dios…
—¿Quieres venir con nosotras? —Miré con cansancio a A-
Nueng, que estaba amenazando a su madre. ¿Qué tan
extraña era su relación? —Ahora que lo pienso, somos muy
viejas. De repente, tu madre quiere hacer lo que nunca tuvo
la oportunidad de hacer cuando era más joven porque tu
abuela nunca la aceptó
—Vamos vamos vamos vamos.
Piengfah me miró agradecida cuando la acompañé
mientras la pequeña aceptaba apresuradamente ir sin
siquiera detenerse a pensar en ello. Era como si tuviera
miedo de que me llevara bien con su madre y la obligara a
ser solo una observadora.
¿Alguien podía tener celos de su propia madre?
Cuando Piengfah vió que su hija aceptó ir, se apresuró a
intentar terminar la conversación.
—Está bien. Vámonos todas. ¿Qué tal este sábado?
—Deberas ir por mi.
—No hay problema... Tengamos una cita los tres.
A-Nueng no le responde a su madre, como lo rebelde que
es. El niño sólo me mira. Quiere demostrarle a su madre
que no es feliz.
¿Por qué estaba en medio de una pelea entre madre e
hija? ¿Qué obtenía al tener una cita de tres personas: una
que es hija y otra que es madre?
Que divertido…
[1] Un popular programa de radio se convierte en una serie
en la que los oyentes llaman para hablar de sus problemas.
15 Alguien como
Sippakorn.
—Iré también.
Cuando mi exnovio, que de repente era padre, se enteró de
que iba al parque temático el sábado, se apresura a
ofrecerse a unirse sin invitación. Incluso fue a suplicarme a
mi residencia porque lo rechacé cuando hablamos por
teléfono.
¿Realmente creía que estaría de acuerdo porque él
apareciera? No entendía..
—Justo te estaba contando sobre eso. No te voy a invitar.
—Por favor, déjame unirme a ti. ¿Por qué le das a Piengfah
la oportunidad de acercarte a su hija, pero no a mí?
—¿No quieres hacerte una prueba de ADN primero?
—A-Nueng es linda. Tiene mi ADN de ternura en toda su
cara. No hay necesidad de una prueba rigurosa —El hombre
que seguía los pasos de su padre para convertirse en un
futuro político se frotó las manos y me suplicó amabilidad.
—Yo también quiero acercarme a mi hija. Piénsalo Khun
Nueng. Si Fah se gana el corazón de mi hija, se la llevará al
extranjero con ella. No podré volver a hablar con A-Nueng
nunca más... Eso es demasiado triste
Confieso que estaba molesta con él y lo adoraba al mismo
tiempo. Actuó sin pensar cuando era más joven y no aceptó
la responsabilidad de sus acciones porque era demasiado
inmaduro. Pero ahora que era mayor, tenía muchas ganas
de ser padre.
—Si vas, ¿no te sentirías incómodo con Fah?
—Fue hace mucho tiempo. Creo que Fah no pensaría nada al
respecto. Ella se va a casar, ¿no?
—¿Cómo voy a decirle a Fah que irás con nosotros? ¿Por
qué toda tu familia me arrastra en medio de esto? ¿Y
alguien como yo por qué iría a un parque temático? —Me
froté la cara mientras decía eso con cansancio. ¿No era mi
vida lo suficientemente aventurera tal como era? ¿Qué era
todo esto?
—Está bien. Entonces, iré .
—Pero...
—Yo también voy.
—¿Eh?
Nos interrumpió la voz quebrada de un chico que llega a la
pubertad. Chet y yo volteamos para mirar en dirección a
esa voz para ver al niño tímido que se desmayó frente a la
escuela de A-Neng. Esto no era una coincidencia porque él
no vivia por ahí.
—¿Cómo llegaste aquí? ¿Cómo te llamas? —pregunté
olvidadizamente, como un autor que se olvida de su propio
personaje porque ese personaje va y viene.
—Folk
—¿Y que te invites a ti mismo significa que has escuchado
todo?
El chico alto me miró y me dio una sonrisa avergonzada
antes de rascarse la cabeza. Lo miré con frustración porque
no me gustaba la gente que escuchaba a escondidas. Era
algo de mala educación. Sin embargo, cuando lo ví, crei
que era una buena idea...
—Está bien. Puedes ir. Tener un hijo de una edad similar
puede hacer que A-Nueng se sienta menos incómoda.
Probablemente sea extraño para ella tener de repente una
madre y un padre, como si fuera el principio de enseñanza
en el Día de Makha Bucha [1].
—¿Qué? — preguntó Chet, confundido. No podía ayudarlo
pero tuve que dejar que fuera.
—De repente todo el mundo llega sin concertar una cita.
Por fin había llegado el sábado que los padres de A-Nueng
estaban esperando. Acordamos encontrarnos en el parque
temático, que era más bien un cementerio porque ya nadie
iba ahí. El lugar era antiguo y no estaba bien mantenido.
Pero no importaba. Podía actuar como si las atracciones con
colores descoloridos fueran emocionantes. Después de
todo, no todos los días ibamos a un parque temático.
—Khun Nueng. No me diste los detalles de quién se uniría a
nosotros hoy.
Piengfah se refería a Chet y Folk, que iban bien vestidos. A-
Nueng también estaba de muy mal humor desde que vio
que el chico que la perseguía y que no le agradaba, también
estaba ahí. Ella me mostró los dientes tan pronto como lo
vió.
—¿Por qué lo trajiste la tía Nueng?
—Así no será tan aburrido. Te aburrirías si solo estuvieran
contigo personas mayores.
A-Nueng todavía parecía infeliz. Así que traté de levantar
el ánimo jugando con el cabello de la pequeña. Pareció que
eso mejoró su estado de ánimo porque sonrió ampliamente
y se olvidó por completo de su frustración.
—Ah... estoy derrotada. Por favor, hazlo más a menudo—
—Las cosas buenas sólo vienen de vez en cuando. Si lo
hago con demasiada frecuencia, te aburrirás.
Me alejé de A-Nueng y llamé la atención de todos como si
fuera el jefe de la aldea que dirige una reunión entre los
aldeanos.
—Hoy aprovecharemos al máximo nuestro tiempo. Por
favor, sean felices porque yo también intentaré hacerlo —
Miré a todos. Ninguno pareció muy feliz, excepto Folk, que
estaba allí de pie, todo tímido e ignorante. —Para que
quede claro para todos, seremos honestos entre nosotros de
ahora en adelante... A-Nueng, hoy eres el centro de
atención de todos.
A-Nueng, que tampoco sabía nada, me miró mientras
levanta las cejas con sorpresa.
—¿Cómo es eso?
—Tu madre y yo realmente no estamos saliendo hoy..
—¿Cómo podrías si yo también estoy aquí? Y el tío Chet
también está aquí para interponerse en el camino de mamá.
Hay muchas terceras ruedas.
—Todos están aquí hoy gracias a ti.
La alegré chica todavía no parecía entender. Y para
abreviar la historia, lo resumí todo en una frase.
—Tu madre quiere pasar tiempo de calidad contigo para
que ustedes dos puedan acercarse más, así que mintió
acerca de salir conmigo hoy.
Piengfah me miró un poco antes de apartar la mirada y
reírse burlonamente. ¿Pero por qué debería importarme?
Era su problema; ella necesitaba arreglarlo ella misma. Ya
era bastante bueno que estuviera ahí.
—En cuanto a Chet... Probablemente sea demasiado pronto
para que sepas esto ahora, pero te lo diré de todos modos.
Él era el novio de Fah. Y tú eres el resultado de sus
acciones. ¡Felicitaciones! Ahora tienes un padre.
Aplaudí fuerte. A-Nueng dejó caer la mandíbula y mira a
Chet, mientras Chet me mira a mí en estado de shock.
—Khumñn Nueng... deberías decir esto con más delicadeza.
Y, repito, no era mi problema. Esto era algo que los padres
debían manejar después de sus actos estúpidos en el
pasado. Así que simplemente acerqué mi mano a Folk, la
última persona ahí, para presentarle al padre y a la madre
de A-Nueng. Les diría quién era, de dónde era y qué
relación tenía con su hija.
Qué, cuándo, dónde y por qué: aquí vamos.
—Y este es Folk; él es el chico que ha tenido un
enamoramiento por A-Nueng desde la escuela secundaria y
simplemente se dio cuenta de que finalmente debería hacer
un movimiento. Es muy apropiado en términos de
acercarse a ella ante los ojos de los adultos. Eso es todo
para nuestras presentaciones de hoy —Aplaudí para señalar
el final de la reunión. —Hagamos todos un buen trabajo
como padres de A-Neng y su futuro amante.
Y todo quedó en silencio. A nadie le gustó lo que acababa
de hacer. Todos actuaron como si estuviéramos
condenados. Entonces, supuse que a la gente no le gustaba
la honestidad y era por eso que la atmósfera de repente se
volvió sombría.
Entonces, para que el espectáculo continuara, entré al
parque temático y elegí una atracción sencilla para
empezar. A-Nueng caminó sola, sin hablar con nadie. Así
que aprovechoñé esta oportunidad para empujar a Folk para
que fuera a hablar con ella y mantenerla acompañada.
Él estaba ahí para momentos como ese...
Sabía de antemano que A-Nueng se sorprendería cuando le
revelara la verdad sobre sus padres. Pero todo el mundo
tenía que ser capaz de afrontar lo que se le presentaba. Era
lo mismo que cuando me enteré que mis padres tuvieron un
accidente. Tuve que fingir ser fuerte, como si nada, porque
quería ser la roca para mis hermanas menores.
Los humanos nacemos para afrontar lo inesperado. Esto no
era nada. De repente tuvo una madre y un padre. A-Nueng
superaría esto... La chica era fuerte.
—Mi hija no quiere hablarme en absoluto, Khun Nueng.
—Aquí igual.—ñ
Y después de aproximadamente una hora, los padres, que
eran unos perdedores, empezaron a quejarse conmigo
porque A-Nueng, frustrantemente, seguía jugando en las
atracciones con el chico que no era pariente de ella.
—¿Por qué tuviste que hacer esto? Quería pasar buenos
momentos con mi hija. ¿Por qué tuviste que traer a alguien
más?
Miré a Piengfah y le guiñé un ojo.
—¿Chet es otra persona?
—Él ni siquiera sabía que existía A-Nueng.
—Eso no es propio de ti. Sabías que A-Nueng existía, pero
nunca viniste a verla.
Cuando le respondí, Piengfah se quedó atónita y
simplemente se quedó en silencio. Chet, que sabía bien lo
franca que podía ser, se quedó quieto dócilmente.
—Ese niño nos roba escena. No hay ninguna escena para
nosotros, los padres.
—Y si ese chico no estuviera aquí, ¿crees que tu hija te
haría parte del momento?
Los padres se miraron y suspiraron. Llevarse bien con los
chicos a esta edad es difícil. Y A-Nueng era terca de manera
silenciosa. Ella no era obediente. No podías simplemente
ordenarle que fuera de izquierda a derecha como deseabas
—Lo hiciste más difícil de lo que ya era. Ella no pasará
tiempo conmigo así
—Dale algo de tiempo para que se adapte. Una vez que
pueda aceptar la verdad, irá contigo.
Miré a A-Nueng, que estaba en la noria con un chico de su
edad. La compadecí y me sentí vacío por dentro al mismo
tiempo. Mientras pensaba para mis adentros, Piengfah dijo
algo que inmediatamente captó mi atención.
—No quieres que A-Nueng vaya conmigo, ¿verdad?
—¿Qué estás diciendo?
—Es tu plan... Quieres que mi hija se ponga contra mí, así
que elegiste hacer que A-Nueng me odiara aún más. —
Piengfah se gira para mirar a Chet, como si estuviera
buscando apoyo. —Ahora nuestra hija te ve como la única
heroína, mientras que nosotros, sus padres, somos los
demonios. ¿Estás enamorada de mi hija?
—Si dices una palabra más, te sacaré los dientes ahora
mismo.
Mi voz firme hizo dudar a Piengfah, que era
emocionalmente inestable. Ella giró hacia el otro lado
porque no sabía qué hacer. Sin embargo, como no quería
ceder, siguió quejándose.
—Lo que hiciste me obliga a pensar eso
Cerrë los ojos mientras trataba de ser paciente antes de
asentir con comprensión.
—Bien... haré que A-Nueng me odie y te vea como su
heroína. ¿Feliz?
—Pruébalo. No digas sólo palabras vacías
—Ya es suficiente, Fah. —Chet empezó a estar en
desacuerdo con su exnovia, por lo que intentó detenerla.
Pero Piengfah no le dió ningún valor.
—No puedo soportarlo más. Esa es mi hija... ¡Mi hija!
—Está bien. Te daré de comer A-Nueng para que puedas
masticarla ahora mismo.
Finalmente, la noria completó un círculo. Cuando A-Nueng
estaba a punto de salir, la empujé hacia adentro y empujé a
Folk hacia afuera. El chico me miró confundido. Ella evitó
mirarme a los ojos.
—Tengo algo de qué hablar contigo.
—Bueno.
—¿Qué pasa?
Ella no sólo estaba en contra de sus padres, sino que
también estaba en contra de mí...
—Nada.
—Habla con confianza. ¿Qué te pasa?
La pequeña miró por la ventana y se quedó callada. Estaba
empezando a llorar. Eso me sobresaltó.
—No te regañé ni nada. ¿Por qué lloras?
—No estoy llorando porque estés a punto de regañarme.
Sólo estoy triste.
—¿Debido a tus padres?
—Acerca de que intentaste que me fuera a vivir con mi
madre.
La pequeñita lo sabía... Pero se mantuvo callada desde esa
mañana. Probablemente estaba esperando un buen
momento para quejarse de que le arroje el asunto de su
padre abruptamente y eso probablemente la hizo perder el
equilibrio, por lo que sus sentimientos estaban todos
mezclados.
—¿Desde cuándo te enteraste?
—Escuché hablar a mi madre y a mi abuela. Incluso sabía
que venir aquí hoy era un plan para acercarme más a mi
madre. Ya no sé por qué estar triste entre ustedes
engañándome aquí para acercarme a mi madre o que de
repente tenga un padre que te está coqueteando, o que
traigas a Folk sabiendo que lo odio. En general, estoy muy
triste por una cosa, que eres tú.
Escucharla me hizo darme cuenta de que se tratab de un
asunto muy largo y complejo. Y parecía que estaba más
equivocada que otros.
—Sólo tenía buenas intenciones. Dejé que Folk me
acompañara porque pensé que deberías tener a alguien de
tu edad contigo como amigo.
—La persona que quiero conmigo como amigo eres tú.
¿Estás tan molesto conmigo que tienes que buscarme otro
amigo?
—No pienses así —Miré a la hija de mi amiga, sin saber
cómo me sentía. Era como si estuviera enojada conmigo
por razones equivocadas. ¿Debería hacer que me odiara
para que viera a sus padres como héroes como quiere Fah?
—Pero puedes pensar lo que quieras. Si quieres pensar que
estoy molesta, piensa eso. Si crees que te estoy alejando, lo
que sea. Eres libre de pensar lo que quieras.
Esta vez soy yo quien miró por la ventana en un esfuerzo
por ocultar mi conciencia culpable a A-Neng.
—No me gustan mis padres.
—Ellos realmente te aman.
—Son como extraños para mí.
—Nos acabamos de conocer también.
—No es lo mismo.
—Lo es.
—Nunca me abandonaste.
—¡Pero le dije a tu madre que se hiciera un aborto!
Al final le dije la verdad porque creia que eso la
decepcionaría mucho de mí. Cuando me oyó gritar eso, las
lágrimas corrieron por sus mejillas. Ella sollozó
lastimosamente.
—.....
—¿Por qué eres tan mala conmigo?
El sollozo de A-Nueng me hizo morderme los labios hasta
hacerlos sangrar. Yo, que no me preocupaba por nadie, ni
siquiera por mi abuela, sufrí una agonía al escuchar el
sollozo de la chica que tenía delante. No sabía qué hacer.
‘Lo siento…’
Sólo dije eso en mi mente. No hice ningún sonido porque
tenía miedo de que todo lo que había hecho se
desperdiciara.
—¿Me odias ahora?
—No. Me entristece que hayas mencionado eso sólo para
que te odie. Estás tratando de alejarme. ¿Por qué soy la
única que intenta estar contigo? ¿Por qué no quieres estar
conmigo en este momento?
Estaba completamente perdida. Acuné el rostro de la
pequeña niña frente a mí porque no soporté verla llorar
más.
—¿No me odias?
—No estoy ni un poco enojada contigo. —A-Nueng levantó
su puño para golpearme ligeramente. —¿No puedes no
alejarme? Te amo. Realmente te amo
—.....
—Realmente te amo, tía Nueng.
Miré esos ojos llorosos mientras mi corazón daba un vuelco.
De repente me sobresalté mientras me sonrojaba y no podía
controlar la temperatura de mi cuerpo.
—Si quieres que vaya... iré.
Sus palabras de desesperación me hicieron entrar en
pánico aún más. Antes de subirme a la noria, tenía la
intención de hacer todo lo posible para demostrarle a
Piengfah que no quería quedarme con esta chica.
Enamorarme de ella... Eso era imposible.
¿Pero por qué no podía... soportar oírla hablar como si se
hubiera rendido así?
—No...
Extendí mi mano para agarrar la mano de la pequeña y la
apreté con fuerza antes de desviar la mirada al suelo por
miedo a hacer contacto visual.
Alguien como Sippakorn no se atrevía a mirar a los ojos a
una chica de dieciocho años. ¿Era eso posible?
—No que...
—No te dejaré ir.
—Tía Nueng.
Miré hacia arriba y miro a la hija de mi amiga. Luego dije lo
contrario de mi intención inicial.
—La tía no te dejará ir... La tía quiere que te quedes aquí.
[1] Un día sagrado budista, es el día en que 1.250
seguidores de la Sangha budista vienen inesperadamente a
escuchar la enseñanza principal del Buda.
16. Una promesa
[No hiciste lo que prometiste, Khun Nueng. Dijiste que
harías que A-Nueng te odiara y se mudaría a vivir conmigo.
Pero cuando mi hija se bajó de la noria, inmediatamente
corrió hacia mí y me dijo con firmeza que —no irá—. ¿Cómo
se supone que debo sentirme?]
Después de separarnos y regresar a casa, Piengafh me
llamó para gritarme, aunque no dijo una palabra en el
parque temático. Probablemente no quería reaccionar de
esa manera delante de A-Nueng porque tenía miedo de que
A-Nueng pensara mal de ella.
—No quiero forzarla.. A-Nueng lloró mucho cuando supo
que tenía que mudarse para vivir contigo. Probablemente te
ama mucho, ¿eh?
[¿Estás diciendo que A-Nueng no quiere ir porque te ama
más que a mí? ¿Cómo puedes hacer esto? ¿Cómo puedes
amar así descaradamente a la hija de otra persona?]
Inmediatamente me enderecé cuando escuché eso. Tenía
demasiado ego para admitir que sentía —amor—.
Últimamente me habían dicho mucho esa palabra.
Interrumpí inmediatamente porque no podía soportarlo.
—Habla apropiadamente. ¿Quién ama a tu hija?
[Es un hecho. Si quieres una hija, haz una tú misma. Esta
es mi hija... No dejaré que vuelvas a ver a A-Nueng. ¿Cómo
puede amar a un extraño más que a su madre?]
Una vez que escuché eso, me sentí aliviado porque
Piengfah no pensó que yo —amaba— a A-Nueng de esa
manera. Hice un puchero divertido, como si hubiera
ganado, cuando me dí cuenta de que la niña me amaba más
que a su madre biológica.
—Eso es muy normal. La gente tiende a amarme más que
la gente común. Así que que tu hija me ame más que a su
madre biológica no es nada extraño
[¿Cómo puede una jovencita amar a otra persona más que
a su madre? Tienes prohibido reunirte con A-Nueng hasta
que arregle las cosas con ella. Adiós.]
—Espera...
Abrí la boca para hablar pero tuve que callarme cuando la
llamada terminó abruptamente. ¿Cómo podía eso resolver
el problema? Evitar que A-Nueng y yo nos reunamos no
haría que A-Nueng se mudara al extranjero con ella. Pero si
madre e hija se acercaban más, A-Nueng podía verse
influenciada. Los niños de esa edad eran
temperamentales. Así que para evitar que la alegre niña
cambiara de opinión, tenía que hacer algo.
No podía creer que un día, yo, que era reina en la escuela y
pasaba mis ojos para mirar a los niños trepando la cerca
como monos y mirándome con admiración, sería el mono en
la cerca con esos niños que olían como si hubieran estado
jugando fútbol al sol y revolcándose en la basura. Estaba
ahí entre ellos, mirando a las chicas soñadoramente.
Ése no era mi lugar. Sólo estana ahí para ver a la hija de
mi amiga... Eso es todo.
¿Tenía que llegar tan lejos?
—Khun Nueng.
Folk, que estaba en su lugar habitual, levantó la mano para
mostrarme sus respetos cortésmente. Me aclaré un poco la
garganta y me enderecé.
—No estoy aquí para espiar ni nada. Estoy aquí para ver….
—No dije nada —Folk estaba en la cerca esperando a que
saliera A-Nueng. —¿Ha salido ya A-Nueng?
—No.
—....
—.....
Bribón.
—Por cierto, ¿A-Nueng realmente irá a vivir con su madre al
extranjero? — Folk cambió el tema, pero ese tema hizo que
mi corazón doliera incontrolablemente.
—A-Nueng no quiere ir, pero su madre está tratando de
persuadirla para que... En realidad, estoy aquí porque quiero
hablar con ella. Su madre me ha prohibido verla.
—Entonces, realmente estás aquí para esperarla.
Folk me sonrió alegremente. Le mostré los dientes y miré
hacia la escuela de A-Nueng.
—Nueng está aquí.
La pequeña niña con anteojos hablaba con su amiga
mientras caminaba hacia la puerta. Corrí hacia ella pero
tuve que detenerme cuando ví a Piengfah esperando a A-
Nueng afuera de la puerta.
—Esa es la madre de A-Nueng..
—No.—
—¿Quién es ella entonces?
—Ella es el diablo. —Enseñé los dientes y le dí a mi amigo
un nuevo apodo antes de correr a esconderme detrás de un
árbol, donde las dos probablemente no me verían. A-
Nueng mantuvo la cara seria cuando vió a Piengfah. Ella no
parecía feliz ni nada por el estilo.
¿Qué debía hacer? La madre estaba haciendo insinuaciones
agresivas.
—No quiero ir a casa contigo... No es algo que quiera hacer
— Se podía escuchar la voz de A-Nueng mientras pensaba
en lo que debía hacer a continuación. Entonces dirigí mi
atención a la madre y la hija.
Bien por ella. Su hija la estaba regañando.
—¿No puedes darme una oportunidad?
—Es demasiado extraño. Eres una extraña para mí.
Piengfah quedó desconcertada por la franqueza de A-
Nueng. Me gustaba lo que estaba viendo. Pero cuando ví a
mi amiga así, me dio lástima. A-Nueng se alejó de su madre
hacia mi.
Espera, ¿hacia mi?
—Vámonos a casa, tía Nueng.
Me sacaron de mi escondite. Piengfah me miró y suspira
con cansancio.
—No estás cumpliendo en absoluto, Khun Nueng. Te dije
que no vinieras a verla.
Tan pronto como A-Nueng escuchó eso, se giró para mirar
duramente a su madre.
—¿Le prohibiste a la tía Nueng venir a verme? No es de
extrañar que la tía Nueng estuviera trepanda la cerca como
un mono.
Sippakorn se encuentra en el punto más bajo de su vida.
—No soy un mono. Sólo quería ver si tuviste una
experiencia agradable hoy en la escuela.
—Hablas como mi padre.
¡Ops! Chet lloraría lágrimas de arcoíris si escuchara a su
hija llamarlo —padre— de buena gana. Lo actualizaré sobre
esto y haré que me invite a un langostino de río como
recompensa.
—Ya te lo dije, no me mudaré a vivir contigo en el
extranjero, pase lo que pase. Me quedaré aquí.
A-Nueng reiteró firmemente su decisión. A Piengfah se le
llenaron los ojos de lágrimas. Se volvió hacia el otro lado
para ocultar sus lágrimas. Miré a mi amiga con empatía y
ayudé a hablar en su nombre.
—No seas tan dura con tu madre, Nueng. Ella lo está
intentando.
—Sólo quiero que ahorre energía porque es un esfuerzo en
vano. ¿Por qué debería mudarme a vivir con ella, aunque
nos acabamos de conocer? Quiere que actúe como si
fuéramos cercanas y me mude con ella y un nuevo padre a
una nueva ciudad. ¿Ha considerado siquiera lo difícil que
sería para mí?
—Quiero que tú también me entiendas. No pude cuidar de
ti en ese momento porque no estaba lista. No es que no te
ame.
—Puedes dejar de decir eso. Digamos simplemente que no
quiero ir. No somos tan cercanas.
Piengfah se tragó el nudo que tenía en la garganta y trató
de actuar con fuerza.
—Está bien. Lo entiendo. Si no quieres ir, no te obligaré.
—Bien. Entonces, por favor regresa primero. Iré a pasar el
rato con la tía Nueng.
A la niña no sólo no le importó en absoluto su madre, sino
que estaba demostrando claramente que me prefería a mí
antes que a ella. Piengfah probablemente sentía como si
alguien le estuviera cortando el corazón en pedazos. Hice
una pausa para pensar un momento antes de negar con la
cabeza.
—Pero yo voy con tu madre. Necesito hablar con ella sobre
algo.
—Tía Nueng —La alegre niña se giró hacia mí. —Mi madre
te prohíbe verme. ¿Por qué vas con ella?
—Le pediré que te deje vivir conmigo.
—¿Eh?
Ahora, Piengfah, A-Nueng y yo estabamos viendonos unas a
las otras en la mesa del comedor, con la abuela de A-Nueng
como testigo. Y sí... Folk quien todavía no tenía ningún
papel. ¿Por qué fue mencionado? Es un desperdicio de
papel.
—Estoy aquí para hablar sobre A-Nueng —Empecé la
conversación. El tema hizo que A-Nueng, que estaba
sentada a mi lado, pusiera su mano en mi muslo y lo
apretara. Estaba muy emocionada porque su abuela se
unió a nuestra conversación. —A-Nueng no quiere irse a
vivir con su madre.
—A-Nueng no tiene derecho a tomar esa decisión. Yo soy la
madre. Yo tomaré esa decisión.
—Pero no tienes ningún derecho. Yo la crié. El derecho a
tomar esa decisión es mío —La abuela de A-Nueng habló
casualmente. Eso hizo que Piengfah emitiera un sonido con
la garganta.
—Mamá... yo también quiero tener la oportunidad de pasar
tiempo con mi hija.
—¿Tu hija quiere estar contigo? Mírala a la cara. Está a
punto de llorar porque tiene miedo de tener que ir contigo.
A-Nueng miró su regazo porque no tenía derecho a decir
nada. Parecka que la niña alegre había sido criada para
simplemente recibir órdenes.
Lo mismo que yo, Song y Sam en el pasado...
—A-Nueng puede sentirse fuera de lugar al principio, pero
se adaptará después de un tiempo —Piengfah no se rindió.
—Pero si Khun Nueng está con ella todo el tiempo así, no irá
conmigo. ¿Por qué un extraño como tú tiene más influencia
sobre ella que yo? Eso es muy frustrante.
—Tal vez sea porque fui yo quien asistió a su evento del Día
de la Madre y no la persona que grita en este momento —
Mencioné el evento de la escuela al que me uní y recibí una
guirnalda de parte de A-Nueng. Piengfah me miró,
sorprendida. Ella le preguntó, confundida.
—¿Qué quieres decir?
—La tía Nueng estaba allí como mi madre, así que tuve a
alguien a quien presentarle mis respetos mientras estabas
con el hombre con el que quieres formar una nueva familia.
A-Nueng interrumpió. Su voz estaba llena de dolor y
agonía. Quería herir a su madre tanto como pudiera con
sus palabras. Apreté la mano de la pequeña niña y sacudí
la cabeza para detenerla antes de hablara más.
—Nueng no está lista para adaptarse a un nuevo círculo
social. Todavía quiere estar aquí. Se siente cómoda viviendo
con su abuela y estando con sus amigos en la escuela...
—Y tener a Khun Nueng con ella. Piengfah interrumpió en
agonía.
—Ah-huh. Y tenerme.
Todo quedó en silencio después de eso. Incluso la abuela
no tuvo nada que decir porque no estaba segura de cómo
se desarrollaría el evento.
—¿Estaría bien si... te pidiera que asumiera tu papel
mientras estás en el extranjero?
—¿Qué?
De repente me ofrecí. Hablé sin pensar. Ahora todos se
volvieron para mirarme.
Maldita sea... ¿Pedí ser la madre de esta niña?
—Ah...— Pero como ya lo dije, lo llevaría hasta el final. —
Adoro mucho a A-Nueng…
La pequeña me miró con ojos chispeantes que brillaban de
alegría. Mi corazón se derritió mientras seguía hablando
cuando ví esos ojos brillar a través de sus gruesos anteojos
para darme esa mirada.
—La amo mucho...
—.....
—Como mi propia hija.
Cada palabra salió con dificultad. Cuando las palabras —
como mi propia hija— salieron, A-Nueng hizo un puchero
como si no quisiera aceptar eso. Sin embargo, ella no
discutió. La abuela sonrió levemente, pareciendo feliz.
—Así que creo que mientras no estés aquí, me gustaría
cuidar de A-Nueng. La prepararé para que sea una persona
buena y perfecta de la misma manera que mi abuela me
preparó a mí.
—¿Sabes lo que estás diciendo? — Piengfah me miró con
incredulidad. —Estás hablando como si amaras a mi hija.
Me enderecé, mostrando claramente que no lo admitiría. A-
Nueng, que estaba sentada y sonrojada a mi lado, lo tomó
de la misma manera que yo.
—¿Estás loca….
—Acepta la oferta, Fah. Tu hija no irá contigo, pase lo que
pase. Además, Khun Nueng nos dio su palabra de que
cuidaría de A-Nueng. Eso es un alivio para mí... A-Nueng
tiene una buena cuidadora que sea una hermana mayor,
una amiga y una tutora es algo bueno
—Pero mamá...
—Y yo también estoy aquí. A-Nueng tiene mucha suerte de
haber conocido a Khun Nueng. Tienes que aceptar esto. En
lugar de perder el tiempo tratando de que tu hija vaya
contigo, usa este tiempo para vincularte con tu hija. Cuanto
más la obligues, más te odiará. Créeme
Mi mejor amiga probablemente ahora me veía como su
enemiga. Ella miró hacia otro lado, frustrada, mientras la
abuela me sonreía como una amable anciana. Ah... Esto era
tan diferente del primer día que nos conocimos. Necesitaba
hacer el comentario de que ella sabía que soy una M.L.
Ella es una de las que está loca por mi titulo.
—Mamá hablará con Piengfah. Gracias, Khun Nueng, por
adorar a tu sobrina. Estoy segura de que A-Nueng crecerá y
se convertirá en una niña buena e ideal si tú, que eres
descendiente directa de M.C. Kaekai, cuida de ella.
Me frustró bastante que la anciana se hiciera llamar —
mamá—, pero no perdí la compostura al demostrarlo. Solo
asentí y respondí distantemente.
—Permítanme agradecerles en nombre de A-Nueng por
comprenderla. Yo, M.L. Sippakorn, siempre cumplo mi
palabra. Si digo que la cuidaré, la cuidaré lo mejor posible
—Realmente amas a tu sobrina.
Cuando su abuela añadió eso, A-Nueng me miró
alegremente.
—Sí. La amaré lo más que pueda.
Supongo que era una promesa mía...
17 Un buen ejemplo.
¿Qué se necesita para ser un buen guardián, dar un buen
ejemplo o ser un ídolo para una niña...?
Curiosamente, estaba bajo mucha presión ahora que tenía
la bendición de la familia de A-Nueng, especialmente de su
abuela. Todavía vivía en una habitación alquilada. ¿Cómo
podía dar un buen ejemplo a A-Nueng? Mientras dejomaba
que mi mente divagara con A-Nueng haciendo su tarea en
mi cama, la pequeña me sopló aire en la oreja y me
sobresalté.
—¿Qué?
—¿Qué estás pensando?
La chica se rió alegremente al ver que hizo que me
sonrojara. Lo sabía porque me veía en el cristal de la
ventana. Y estaba en consonancia con los latidos de mi
corazón.
—No hagas tonterías..
—Lo copié de un manga.
—¿Copiar soplar aire en el oído de alguien? ¿Por qué harías
eso?
—Dice que es el punto sensible de una persona. Y he
demostrado que es cierto. Tu cara está de color rojo brillante
—A- Nueng inclinó la cabeza de un lado a otro como si fuera
un gesto excepcionalmente entrañable. —¿Has estado
enamorada?
—¿De qué manera? Si te refieres a amar a mis hermanas y
a mis padres, por supuesto que sí.
—Deja de esquivar la pregunta. Quiero decir de una
manera romántica.
—Nunca he llegado tan lejos. Nadie es lo suficientemente
digno —Miré a A-Nueng. La chica esperó que la persona que
amaba fuera ella. —Y todavía eres una niña. Tampoco eres
lo suficientemente digna.
—Ya te dije que algún día sería digna de ti. Ya no haré mis
deberes. Leeré la novela —A-Nueng cerró su libro
instantáneamente sin preguntarme y tomó la novela —
Plutón— para leer. —¿Dónde me quedé la última vez?
—Termina tu tarea primero.
—No. Estoy aburrida.
—Le di mi palabra a tu madre y a tu abuela. Si estás
holgazaneando así, tu abuela y tu madre ya no confiarán en
mí. Y eventualmente tendrás que mudarte a vivir con tu
madre si no puedes ingresar a la universidad… de acuerdo a
su condición
Sí... Ésa era la dura condición que nos pusieron. Después
de cenar ese día, Piengfah todavía no renunció a querer
llevarse a A-Nueng a vivir con ella, aunque le prometí
firmemente que amaría y cuidaría muy bien a A-Nueng. Por
lo tanto, Piengfah propuso una oferta, lo que le dió la última
esperanza de llevarse a A-Neng con ella. Es decir... si A-
Nueng no podía ingresar a la universidad que esperaba, A-
Nueng tendría que volar para vivir con ella de inmediato.
¿Pero qué era esto? ¿La chica estaba leyendo una novela?
—No entiendo por qué está haciendo esto. Cuanto más me
obliga, más no quiero ir.
—No puedes conseguir todo lo que quieres —Le arrebaté la
novela a A-Nueng y le puse la tarea delante de ella. —
Termina tu tarea y podrás hacer lo que quieras
—¿Cualquier cosa que quiera?
—Ajá.
—¿Puedo besarte en la mejilla?
—¿Qué?
La alegré niña dijo parpadeándome con picardía, tratando
de verse linda. Se parecemía a esas muñecas (Blythe) con
las que le gustaba jugar a Chompoo Araya... ¿Cómo se
llamaba? Las que parecían muy aterradoras, pero la gente
se decía a sí misma que eran lindos, hasta que se volvieron
muy populares.
—Beso en el cachete.
A-Nueng lo recalcó tan fuerte y claramente que
inmediatamente tuve que sacudir la cabeza para negarme.
—No.
—Entonces no leeré. Estoy aburrida.
—¿Quieres mudarte al extranjero con tu madre?
—Si ni siquiera puedo besarte en la mejilla, mi vida no será
divertida, incluso si obtengo un doctorado.
—¿Cómo se relaciona besar mi mejilla con obtener un
doctorado? ¿Y cómo puede ser divertida tu vida besándome
en la mejilla?
—Podría, porque si te comparara con algo, te compararía
con comida deliciosa. Yo... estoy obsesionada contigo.
Supuse que esas palabras también eran del manga que
leía. Quería decirle desesperadamente que hablar así no la
hacía nada sexy.
—Si quieres irte a vivir con tu madre, entonces no es
necesario que estudies.
—Está bien... me iré a vivir con mi madre
Y A-Nueng siguió leyendo la novela sin decir nada más.
Estaba usando el silencio para presionarla y que supiera que
no me gustaba lo que estaba haciendo. ¿Por qué era tan
terca? No sentía nada, incluso cuando la miré así.
Y lo que era más frustrante era que no podía mantener la
calma cuando se trataba de esta chica.
—Si terminas tu tarea, yo...
—¿Lo harás?
—Te dejaré besar mi mejilla.
A-Nueng inmediatamente tiró la novela y se dio vuelta para
hacer su tarea, como si hubiera estado esperando esto.
Miré a la hija de mi amiga y me quedé boquiabierta cuando
ví su reacción.
—Me diste tu palabra. Si te retractas, me iré a vivir con mi
madre.
—Si quieres ir, vete.
—No quieres que me vaya. Eso está claro... Está bien,
terminaré mi tarea en cinco minutos. Puedes
cronometrarme.
—¿Así de rápido?
—Mírame.
Y A-Nueng me sorprendió al terminar un problema de
matemáticas y terminar su tarea. Cuando estaba a punto
de quejarme, ella sonrió y me guiñó un ojo con picardía.
—Solo me quedaba uno cuando me volví perezosa. Pero
ahora que tengo una buena oferta...—A-Nueng se sentó
sobre sus rodillas y luego corrió para rodearme el cuello con
sus brazos antes de susurrarme al oído. —Tengo ganas de
terminarlo.
Los labios húmedos de la pequeña niña besaron mi mejilla.
Luego me sonrió inocentemente mientras me congelaba
porque estaba demasiado sorprendida como para saber
cómo reaccionar ante eso...
Me engañó una niña…
—Ah... tu mejilla es tan suave. Creo que si puedo hacer
más, seguramente entraré a la universidad de mis sueño.
—Ni lo sueñes. —la empujé de la cara y rápidamente
retrocedí dos pasos para mantenerme a una distancia
adecuada. No es mucho... Sólo necesitaba espacio para
recomponerme porque todavía no sabía qué hacer.
Ella era muy agresiva, más que cualquiera que hubiera
hecho insinuaciones conmigo.
—Sé que no me dejarás ir. Al final me dejarás hacer más.
La palabra —hacer— me hizo sentir incómoda. De repente,
imágenes extrañas flotaron en mi cabeza durante unos dos
segundos. Inmediatamente hice un gesto con la mano para
despedirlos.
—¿Qué estás haciendo?
—Estoy ahuyentando a los mosquitos —Intenté sonar
normal. —Si terminaste tu tarea, puedes irte a casa ahora.
Ya son más de las 8 p.m.
—Ops. Me acabo de dar cuenta de que también tengo tarea
para mi materia de idioma tailandés.
—¿Qué?
—Ah... me falta inspiración.
—Ni se te ocurra volver a besar mi mejilla.
—Entonces me iré a vivir con mi madre.
Y siguió igual que antes. Maldita sea... ¿Cómo llegó a esto?
Para ser un buen tutor y dar un buen ejemplo, además de
animarla a amar la educación, también había que prepararla
en todos los aspectos. Por eso sugerí que A-Nueng tomara
cursos intensivos especiales para fortalecer sus habilidades.
Tenía que darlo todo. Sippakorn no era alguien que pudiera
perder. Tenía que llegar al extremo porque no quería que
nadie dijera que no estana haciendo un buen trabajo,
especialmente la madre que busca encontrar fallos.
—Sé cómo ayudarte a ser una mejor estudiante.
[¿Cómo?]
De repente se me ocurrió esta idea, así que llamé a A-
Nueng, aunque nunca era de las que llamaban primero. La
persona en el otro extremo de la línea pareció muy
emocionada de atender mi llamada por primera vez.
Sonaba claramente feliz, lo que me hizo sonreír.
—Se me ocurrió esta idea cuando me dijiste que querías ser
DJ y hacer audiolibros. Creo... grabaré lo que necesitas
saber para tus exámenes para que lo escuches. Después de
que lo escuches, tienes que grabar el siguiente capítulo y
enviármelo. ¿Es una buena idea?
[Es una gran idea, pero es aburrida.]
¿Qué?
[Bueno… es muy educativo. No tiene nada de atractivo.]
—¿Besar mi mejilla no es suficiente?
[Eso no cuenta. Ja ja.]
Esa voz vivaz, como la brisa del verano, me cansaba.
—Dilo. ¿Qué quieres, querida?
[Graba lo que necesito estudiar y yo te grabaré una novela.
También esperaré tus comentarios sobre si mi voz ya es
adecuada para ser DJ. Llamémoslo intercambio. ¿Suena
bien?]
¿Desde cuándo quería escuchar un audiolibro novedoso...
Tonterías?
—Si digo que no...—ñ
[Me iré a vivir con mi madre.]
Vete... Por Dios.
—Está bien. Sólo graba algo.
[Tienes que escucharlo.]
—¿y si no?
[Te preguntaré sobre el contenido. Si no puedes
responderme, serás castigada besándote la mejilla.]
—¿Me estás probando?
[Sí. Si puedes ponerme a prueba, tengo que comprobar si
realmente también prestas atención a mi novela.
Llamémoslo intercambio.]
—Bien... Y si no puedes responder sobre mi contenido,
también serás castigada
[¿Besarías mi mejilla?]
—No nos veremos hasta dentro de un día
[Oh. Eso es malo... Sabes que no verte es una tortura para
mí.]
Intenté no sonreír ante su lindo lloriqueo y responder con
voz plana.
—Si quieres verme, tienes que concentrarte en mi
grabación. Es así de simple.
[Bueno. Lo sé...]
—Ese es un trato. Iré a buscar libros para leerte.
Caray. ¿Tenía tanto tiempo libre? ¿Por qué estaba haciendo
esto? No estaba en edad de leer libros para prepararme
para ingresar a la universidad.
[Te amo, tía Nueng.]
—¿Por qué dices eso?
[Porque quiero que sepas eso. BESOS Y ABRAZOS]
El tono de voz travieso indicaba claramente que se estaba
divirtiendo burlándose de mí. Y para no dejarla engreída,
colgué. Tomé un cuaderno para dibujar un diagrama de lo
que necesitaba hacer.
Hablaba muy en serio; era como si yo misma estuviera
solicitando ingreso a una universidad. Que pruebas se
tenían que hacer estos días... Argh. Soy tan vieja.
—Pareces muy interesada en los libros educativos.
Sam, a quien arrastré conmigo, me miró con curiosidad
porque una vez que llegamos al centro comercial, la arrastré
a la librería. Tenía la intención de que ella pagara por mí.
Soy tan buena hermana...
—Estoy preparando a una chica para que crezca y se
convierta en un ciudadano modelo. Tengo que tomarlo en
serio.
—¿Preparar a una chica? ¿Qué chica?
—Es una larga historia. Digamos que mi orgullo está en
juego. ¿Qué tan difíciles son los exámenes hoy en día? Me
he graduado hace más de diez años —Me giré hacia mi
hermana, luciendo muy seria.
—He oído que es bastante difícil. Los chicos de hoy en día
tienen que ir a agotadoras escuelas de tutoría
—Ah... A-Nueng también debería ir a la escuela de tutoría.
Si estudia sola, probablemente no pueda competir con los
demás.
—¿El nombre de la chica es A-Nueng? El nombre es similar
al tuyo.
—Hay una historia detrás de eso —Todavía me concentré
en elegir los libros para la hija de mi amiga. —Hay tantas
cosas. ¿Cuál debería elegir?
—El que leíste.
—¿Eh?
—Usa la enorme pila de libros en el palacio. Todavía los veo
en el almacén. Entré a la universidad leyendo tus notas.
Miré a mi hermana y me empezó a gustar la idea. Pero
volver al palacio y encontrarme con nuestra abuela...
—Está bien. Si tengo que volver al palacio por ellos,
prefiero comprar libros nuevos.
—¿Tanto es tu disgusto por ver a nuestra abuela?
¿Realmente la odias?
Mi hermana de repente me preguntó eso, aunque nunca
hablaba de ello abiertamente. Estaba perdida. Su voz triste
me hizo poner los ojos en blanco porque odiaba los dramas.
—He estado bajo su control durante mucho tiempo. He
decidido que no volveré allí nunca más. Ella era una espina
en mi corazón. Tengo que ser una espina en su corazón a
cambio.
—Pero creciste perfectamente. Aunque ella era estricta, tú...
—Suficiente.— Detuve a mi hermana. Aunque lo dije en
voz baja, lo dije con firmeza. —Deja de intentar hablar en
nombre de nuestra abuela. Ella no me preparó por amor.
Sólo quería que yo fuera lo que ella quería. Si pudiera
retroceder el tiempo, ella misma se habría casado con Chet
—Sigo pensando que ella te ama más que a nadie. Cuanto
más amas a alguien, más estricto eres con él
—Quien obtuvo el amor de nuestra abuela eres tú. Soy su
trofeo que realza su credibilidad.
—Eres egoísta. Sólo miras desde tu punto de vista.
Miré a la niña buena de nuestra abuela y me reí
burlonamente. Sam amaba mucho a nuestra abuela. Nadie
podía tocarla. Para mí hablar tanto de nuestra abuela ya
era mucho pedirme.
Pero, pensándolo bien... mis libros eran realmente
atractivos porque estaban llenos de conocimiento
recopilados de mis tutorías e investigaciones. Esos eran los
libros que prepararon a esta arquitecto. Tenía que hacer
algo, como...
Colarse en mi propio palacio.
18. Lo que es importante
En ese momento, eran las 00:15... La letra de la canción 25
Horas flotaba en mi cabeza como un gusano[1] bailando. El
cielo estaba completamente negro. Ah... era hora de
colarse en una casa.
Mi propio palacio, claro está.
Como nací y crecí ahí, sabía exactamente por dónde debía
entrar para evitar las cámaras de seguridad. En la parte
trasera del palacio había una pequeña valla que podia
escalar. Como no había perros en el palacio (casa), el
costado estaba despejada para un ladrón como yo.
¿Por qué conocía la forma y los medios de entrar? Era
porque una vez me escapé para ir a la discoteca con mis
amigos de la universidad. ¿Quién podía conocer su propia
casa como quien la diseñó?
Después de entrar, caminé lentamente de puntillas hacia la
sala de almacenamiento, que estaba en el otro extremo. La
sala del ama de llaves estáñaba frente al trastero. Podía
escuchar música tradicional tailandesa y oler el delicioso
Som Tam que salía de la habitación.
¿Quién comía Som Tam a estas horas de la noche?
Mientras el ama de llaves miraba el programa de música,
fui de puntillas al almacén y giro el pomo de la puerta.
Estaba cerrada.
El hecho de que la puerta estuviera cerrada con llave me
frustró. ¿Qué hay allí tan valioso que tenían que cerrar la
puerta? Maldije. Mis libros estaban ahí.
No planeé con anticipación qué hacer si eso sucediera. Y
no era un ladrón profesional que supiera romper una
cerradura. Entonces, la única opción era derribar la puerta.
¿Pero cómo podía hacer eso sin hacer ningún ruido?
Mi último recurso era…
No me quedó más remedio que llamar a la puerta del ama
de llaves que tenía la llave. Cuando se abrió la puerta, el
ama de llaves, que había estado aquí desde que yo era
niña, pareció sorprendida al verme.
—Khun Nueng.
—¡Shh! —Puse mi dedo en mi boca para indicarle a la
persona frente a mí que bajara la voz. —No hagas ruidos
fuertes.
—¿P...por qué estás aquí tan tarde en la noche?
—No tengo opción. ¿Puedes ayudarme?
—¿Con qué necesitas ayuda?
—Por favor, ábreme la sala de almacenamiento.
¿No era así de sencillo? ¿Por qué tenía que hacer las cosas
difíciles, como el protagonista de una serie, usando una
pinza para el cabello o un clip para abrir la puerta cuando
podía simplemente tocar en la puerta y preguntarle
amablemente al ama de llaves? Ahora mi montón de libros
estaba en mis brazos.
—¿Por qué viniste tan tarde?
—No quiero ver a mi abuela. Sería mejor si no le dijeras que
entré a hurtadillas.
—Eres tan traviesa. ¿Por qué haces cosas como esta? ¿No
tienes miedo de romperte los brazos o las piernas? Y es muy
tarde. ¿Quieres dormir aquí?
—¿Dónde quieres que duerma? Deja de balbucear. Me voy.
Gracias por abrirme la puerta —Abracé al ama de llaves,
extrañándola. Cuando me dí vuelta, ella me agarró del
brazo.
—¿Sí?
—Por favor, ven a visitar a M.C... Ella no se encuentra bien.
Sería genial si vinieras a visitarnos algunas veces.
—Ella no morirá tan fácilmente. Vivirá una vida larga.
—Khun Nueng... no estoy bromeando.
—Yo tampoco. Ella es muy fuerte... —Dudé un poco mientras
pensaba en el día que tuvo que ser ingresada en el
hospital. —Y es muy rica. Puede ir al médico y mejorar en
poco tiempo.
—¿Por qué eres tan obstinada?
Esa queja me hizo suspirar. No sólo Sam, sino todo el
mundo decía esto.
—Supongo que soy como mi abuela. Lo pensaré. Tal vez
venga de visita... algún día.
Sólo dije eso para darle esperanza antes de irme
rápidamente, ya que ya tenía lo que estaba aquí para
conseguir. Misión cumplida. Ahora sólo necesitaba grabar
algo y enviárselo a A-Nueng.
Sin embargo... alguien frustrantemente arruinó mi plan.
—Veo que te estás preparando para tu examen. Es difícil
estudiar por tu cuenta y predecir lo que habrá en el examen
—Chet, que estaba bien preparado, llegó con buenas
intenciones y le entregó un folleto de una escuela de tutoría
a A-Nueng, que está sentada frente a él. —Deberías venir
aquí. Yo pagaré las clases.
Chet usó su voz cálida y habló con tanta educación que es
como si fuera Tik[2] de la serie Vanida[3].
—Está bien. Estoy aburrida de dar clases particulares en las
escuelas. Quiero libertad.
Intenté no sonreír y sentirme ganadora mientras miraba al
padre que se entrometió Soy Sippakorn. Sería yo quien
llevaría a esta niña a la universidad y me aseguría de que
tuviera un futuro brillante por delante. ¿No era suficiente
tenerme como su tutora?
—Pero...
—No seas un adulto que impone su voluntad sobre su hija.
Si ella no quiere hacerlo, déjalo así. Y ya le he trazado un
plan.
—Pero no eres tutor. ¿Cómo puedes ser tan bueno como
esos tutores en las escuelas de tutoría? Tenemos que
anteponer el futuro de A- Nueng. ¿Qué pasa si no puede
ingresar a la universidad y tiene que mudarse a vivir con su
madre?
Era razonable, pero todavía no estaba de acuerdo con eso.
—A-Nueng, entonces decides tú. Traté de ayudarte, pero tu
padre se está entrometiendo.
A-Nueng tomó el folleto y reflexionó durante unos dos
minutos antes de tomar una decisión.
—Está bien. Iré.
Su respuesta me hizo arrugar la cara porque estaba
frustrada. A-Nueng vió eso, así que corrió para aferrarse a
mí.
—No son todas las materias. Sólo hay una que no puedo
entender si estudio por mi cuenta. Probablemente
realmente necesito tutoría para esa..
—¿Qué tema?
—Matemáticas... sólo iré a clases intensivas de tutoría de
matemáticas. El resto, dejaré que la tía Nueng haga mi plan
de estudio por mí.
Consideré la solución que proponía la pequeña y me sentí
aliviado. Probablemente estaba tratando de encontrar una
solución ganadora para todos. No quería herir los
sentimientos de Chet y tampoco quería que todo lo que
había preparado se desperdiciara
Ella era buena...
—Está bien. Podemos hacerlo. Si realmente quieres asumir
el papel de padre, ocúpate de ello tú mismo.
—Ah. También tengo otra petición. —Chet dijo esto,
luciendo ansioso. Podía ver que estaba nervioso, así que le
pregunté de nuevo.
—¿Qué quieres de tu hija?
—¿Puedo pedir... tu taza?
Todo queda en silencio. En realidad, Chet no tenía que
hacer esa petición. Podría haber esperado a que nos
fuéramos y agarrarlo. Esto lo hizo parecer muy estúpido. Y
A-Nueng era lo suficientemente inteligente como para saber
por qué quería la taza
—No.
Suspiré mientras miraba a Chet, quien se quedó
boquiabierto.
—¿P...por qué no?
—No quiero demostrar que soy tu hija. Bueno... tu
existencia ya es incómoda para mí. Si haces todas esas
pruebas, me temo que habrá asuntos más complicados con
los que tendré que lidiar.
—Nue...
—No quiero nada de ti. No quiero tu riqueza ni tu apellido.
No aceptaré nada de eso. Soy feliz viviendo con mi abuela.
Ni siquiera quiero mudarme a vivir con mi madre. Entonces,
si quieres probar mi identidad o algo así, no lo quiero
A-Nueng se levantó, agarró su mochila y se alejó. Miré a
Chet, que todavía estaba aturdido, antes de suspirar y darle
una palmadita en el hombro.
—¿Eres estúpido?
—Mi hija me rechaza.
—¿Quién estaría feliz de que le pidieran que se hiciera una
prueba de ADN? Estás actuando como su padre, pero pides
que se pruebe su identidad... Yo también me enfadaría si lo
hiciera ella Que te acepte como padre debería ser
suficiente. No deberías haberte vuelto codicioso.
—Creo con todo mi corazón que ella es mi hija. Estoy
pidiendo la prueba para que haya evidencia. Ahora tengo
una hija. Y ella es mi única hija. Quería el resultado de la
prueba para que si me pasara algo, ella podría obtener
legalmente todo lo que tengo. También es para que mis
padres no puedan rechazarla.
Para ser honesta, entendía muy bien a Chet. Alguien de su
estatus, que tuviera pruebas legítimas en la mano, podía
resultar muy útil. De lo contrario, los niños de todo el país
afirmarán que son sus hijos.
—Intentaré explicárselo. Todo iba bien. Lo arruinaste
—Por favor ayúdeme, Khun Nueng.
—No sé qué puedo hacer, pero lo intentaré.
A-Nueng me envió un mensaje para decirme que estaba
esperando frente al centro comercial y quería ir a pasar el
rato en mi habitación para matar el tiempo. Ella parecía
normal. No había signos de tristeza o frustración.
—Pensé que estarías más molesta por lo que pasó
—Lo estoy. No me gustó en absoluto. Pero no hay razón
para descargar mi frustración contigo... Entonces, ¿dónde
está la grabación? ¿La has hecho?
—¿Cómo supiste que ya lo sabía?
—Porque parecías muy gruñóna cuando mi padre quiso que
fuera a la escuela de tutoría. No quieres que otros arruinen
tu plan. Eres demasiado perfeccionista..
Torcí un poco la boca antes de enviarle el clip desde mi
teléfono móvil. A-Nueng me da su sonrisa Duchenne y la
escuché tan pronto como la capté. Me dió un poco de
vergüenza
Loca….
—Tu voz es muy agradable de escuchar. Si la escucho todos
los días, seguro entraré a la universidad. Prometo que la
escucharé después de cada comida y antes de irme a la
cama. Creo que memorizaré cada palabra
—No exageres —Me enderecé, sintiéndome orgullosa de mí
misma. —Simplemente termínalo y te interrogaré a las 10
p. m. todas las noches. Si no puedes responderme, no nos
veremos durante un día
—¿Qué pasa si no puedo responder dos preguntas?
—Dos días.
—Dios. Eso es demasiado difícil.
—Así que tienes que concentrarte.
—¿No me extrañarás?
—No. No te hagas ilusiones.
—Argh.
Todo iba según lo planeado. A-Nueng fue a pasar un rato en
mi habitación y la dejé en su casa. Después de terminar mi
rutina personal, envié inmediatamente mis preguntas a
través de la aplicación de chat LINE. A-Nueng hizo bien su
tarea... Ella podía responderme.
—Buen trabajo. Mi grabación no se desperdició
[Entonces también tienes que escuchar mi grabación. Si no
puedes responderme, te besaré en la mejilla.]
Poco después, la pequeña niña me envió su grabación. Me
puse los auriculares y me tumbé en la cama para escuchar
su grabación. Su lindo tono nasal de voz hizo eco en mi
cabeza como si estuviera sentada aquí a mi lado. Su
sincera lectura me hizo sonreír.
Ella era buena.
**Marisa hizo un trato con Satanás: daría cualquier cosa por
tener éxito en la vida, incluso tener todo lo que un ser
humano ni siquiera soñaba tener. Satanás aceptó
inmediatamente el trato y le dio a Marisa diez años de vida.
Después de eso, Satanás regresaría para pedirle algo
importante que ella no pudiera darle.
—¿Qué no puedo dar excepto mi vida? Si quieres mi vida, no
haré un trato contigo.
—No tiene por qué ser una vida. Sabrás qué es más
importante que tu vida, tu aliento y tu muerte cuando llegue
el momento.
—No se me ocurre nada. Pero, está bien. Mientras no pidas
mi vida, te la puedo dar. Pero tienes que concederme la
belleza, el dinero y todo lo que un ser humano desea tener.
—Eso no es un problema en absoluto, humana tonta...
Sabrás que todas las riquezas y posesiones externas no son
importantes en absoluto, ser ignorante **
A-Nueng leyó en voz baja y profunda cuando fue la parte de
Satanás. Una sonrisa de adoración apareció en mi rostro. Y
luego llegué a la última parte.
**Estoy de acuerdo con Satanás. La fama y la riqueza no
era importantes en absoluto... Si tuviera que hacer ese
trato, lo haría.
Prefería ser pobre o morir. Quizás sea porque sabía que era
lo más importante en la vida. Ni siquiera podría soportar la
idea de que Satanás me quitara eso.
Sabes qué es eso...
Eres tu.
Te amo, tía Nueng**
Mientras escuchaba la última parte, puse mi mano en mi
corazón, abrumada. A-Nueng todavía usó su tono de voz
nasal único, pero estaba lleno de seriedad y emociones. Era
tan poderoso que no podía evitar sentirme avergonzada.
Estaba tan sorprendida por las extrañas sensaciones que
sentía que me quité los auriculares y los tiré. Maldita sea.
¿Por qué me confesaba su amor justo cuando estaba a
punto de acostarme? Ella era buena.
Pero todavía era sólo una niña
[1] Un gusano del oído o un gusano cerebral también se
conoce como música pegajosa o síndrome de canción
estancada.
[2] Un actor tailandés muy famoso.
[3] Una serie de época muy famosa.
19. Está bien.
Mi plan de estudios iba bien. Ya llevabamos dos semanas
enviándonos grabaciones. Para A-Nueng, escuchar mi
grabación para estudiar para su examen era bueno porque
no tenía que leer tanto. Y que me grabara la novela era un
momento de relajación para ella.
**Marisa se convirtió en la mujer más bella y rica del
mundo como resultado del trato. Nadie podía igualarla. Ella
consiguió todo lo que deseaba.
Después de recibir el deseo perfecto, comenzó a vivir su
vida aburrida. Ella no quería nada más en la vida porque ya
lo tenía todo y tenía la vida perfecta. A veces, Marisa
simplemente quería suicidarse porque la vida ya no era
interesante. Hasta que un día, ocho años después del
acuerdo, su mejor amiga, 'Parn-Net', le pidió a Marisa que
rompiera con un ex al que nunca había conocido y sólo
había hablado por teléfono. Su amiga le pidió a Marisa que
rompiera con su ex por teléfono porque se parecían. Debido
a que su vida estaba vacía y no tenía nada que hacer,
aceptó casualmente y lo olvidó por completo.
Supongo que por eso necesitamos inspiración en la vida. Si
nunca nos decepcionamos y tenemos éxito en todos los
sentidos, no hay nada que quieras hacer en la vida... Era
una suerte que te tenga como mi objetivo. Cuanto más
difícil es conseguirte, más valioso eres.
Te amo, tía Nueng.**
A-Nueng terminaba cada grabación con —Te amo, tía
Nueng—. Era como si esa fuera su firma.
Y parecía que me había acostumbrado a su confesión de
amor. Se había convertido en algo que escuchaba a diario,
y si no lo escuchaba, sería como si no hubiera bebido agua
ni comido. Sería como si faltara algo.
Presioné detener y pensé en la novela que A-Nueng grabó
para mí. Ahora que lo pensaba... después de que a Marisa
se le concediera su deseo, probablemente fuera como yo.
No había nada que no pudiera conseguir.
Entré en la universidad que quería.
Entré en la facultad que quería.
Tuve que dejar el palacio y ya no vivir bajo la sombra de mi
abuela... La vida no siempre es fácil, pero la capacidad de
valerme por mis propios pies me motivaba a seguir
adelante, incluso cuando me caía. Tal vez si seguía viviendo
la vida perfecta que mi abuela me dio, me aburrirí tanto que
me suicidaría.
Una vida demasiado buena no es buena, en realidad.
Y ahora tenía una nueva motivación, que era conseguir que
A-Nueng ingresara a la universidad a la que asistí. Hacía
mucho tiempo que no estaba tan decidida. A-Nueng me dió
esperanza. Ella me inspiraba para levantarme por la
mañana y preparar su plan de estudios.
Ah... Ese día también iba a cocinar para la hija de mi amig
Era una recompensa para la chica buena.
No... Accidentalmente vi un clip de cocina mientras
navegaba en mi teléfono y pensé que sería divertido.
Recuerdo que mi abuela me crió con el enfoque del palo y la
zanahoria. Si era buena, mi abuela me daba dinero extra
para gastos de bolsillo o me permitía acostarme después de
las 22:00 horas.
Y A-Nueng había sido una buena chica. Entonces, estaba
cocinando comida deliciosa como recompensa por la niña
alegre. Era rara la ocasión en que alguien como M.L.
Sippakorn cocinaba
Era la primera vez que iba a esperar a A-Nueng en su
escuela de tutoría. Y estaba segura de que cuando la niña
pequeña saliera, estaría feliz de ver que yo, que nunca he
demostrado que me importe, cociné para ella. Por
supuesto... Tenía que ser feliz. Si ella no era feliz, yo lo
haré...
No se me ocurrió nada...
Finalmente, era hora de que ella saliera. Niños de todo
Bangkok salían en tropel de la escuela de tutoría y
regresaban a casa. Busqué a mi alrededor a la hija de mi
amiga entre la multitud de niños que vinieron con el olor a
estudiante... lo cual odiaba. No importaba, los niños de esta
edad tenían este olor.
Estaba mareada...
—Tía Nueng.
—Nueng... ¿Folk?
Yo, que aún no había dejado escapar una sonrisa,
rápidamente recuperé la compostura cuando ví al chico de
la escuela al lado de A-Nueng salir con ella. A-Nueng se
apresuró a agarrarme del brazo como lo hacía normalmente
y me sonrió.
—¿Cómo llegaste aquí? ¿No fuiste al mercado a dibujar
hoy?
—Resulta que estaba por aquí cerca.
A-Nueng miró con curiosidad la caja de plástico dentro de la
bolsa de plástico.
—¿Qué trajiste contigo?
—Nada.
—Parecen cajas que solían contener comida —Y el niño
entrometido me arrebató la caja de la mano y la olió. —Hay
comida allí.
—Yo lo compré.
—¿Te lo dan en esta caja? ¿Dónde lo compraste? Usan un
embalaje muy caro.
Era demasiado vaga para responder, así que cambié de
tema para intentar desviar la atención de A-Nueng de la
caja que llevé.
—¿Ustedes vienen juntos a la escuela de tutoría? ¿Por qué
no me dijeron esto?
A-Nueng mira a Folk con indiferencia.
—Resulta que él también viene. No tenemos amigos, así
que nos sentamos juntos para estudiar juntos es mejor que
estudiar solos
—No necesitaba a nadie cuando entré a la universidad
—Es porque eres muy inteligente.
—Correcto. ¿Qué puedo esperar de niños estúpidos?
Y todo quedó en silencio. Folk, que ha estado escuchando
en silencio, miró su reloj y levantó las manos para
mostrarme sus respetos antes de disculparse.
—Adiós, tía Nueng.
—Llámeme, Khun Nueng. ¿No te lo he dicho ya?
Debido a que el estado de ánimo ya era amargo, cuando
hablé, pareció como si lo mirara con desprecio como lo
hacía normalmente, A-Neng rápidamente despidió a Folk y
se giró para sonreírme en un intento de mejorar el estado
de ánimo.
—Nos vemos el siguiente martes.
—Adiós... Adiós, Khun Nueng.
Folk hizo lo que le dije y se disculpó mientras yo seguía con
el cuello rígido. Todos los estudiantes habian regresado a
casa, por lo que solo quedabamos A-Nueng y yo en el área.
—Vamos, tía Nueng. Es tarde.
—Ajá.
—¿A Donde fuiste hoy?
—.....
—....
Ambas nos quedamos en silencio. A-Nueng lentamente
quita su mano de mi brazo y abraza su mochila frente a
ella. Miré a la niña alegre, que de repente se volvió tímida.
—¿Qué pasa?
—Nada.
—Es obvio que si hay algo..
—No sé qué hacer. Parece que estás enojada conmigo. Si
estoy demasiado alegre, puedes estar más enojada y
ahuyentarme.
—No estoy enojada... ¿Y por qué de repente eres tan tímida
ahora? Normalmente eres muy insensible cuando te
ahuyento
—No importa cuán insensible sea, todavía me siento mal si
me ahuyentas con demasiada frecuencia. Cuando amas a
alguien, no quieres ser su molestia.
—Las personas que se aman se lo cuentan todo.
—¿Qué no te dije?
—Tu tutoría.
—Ya te dije que estoy tomando clases intensivas de tutoría
de matemáticas.
—Pero olvidaste contarme los detalles: que estás tomando
el curso con Folk.
—Él no es nada importante.
Eso me hizo sentir un poco mejor a mí, que estaba
frustrada. Así que me giré para mirar a la chica con gafas,
que miraba al suelo sin saber qué hacer.
—¿De verdad?
—Por supuesto. Te lo cuento todo. Tú lo sabes.
Asentí con la cabeza y dejé escapar una leve sonrisa. A-
Nueng, que todavía estaba confundida, continuó hablando.
—Estás actuando como si estuvieras celosa
—Eh...
Y ambas nos quedamos quietas, como si tuviéramos los
pies encadenados al suelo. Ambas nos quedamos en
silencio nuevamente. Lentamente, la pequeña niña me
miró y yo le devolví la mirada.
Esa era la primera vez que miraba a los ojos a la chica que
era 16 años menor que yo y se sentía así. Incluso yo podía
sentir que algo dentro de mí ha cambiado.
Linda... ¿Desde cuándo se ha vuelto tan linda?
—Te amo, tía Nueng.
—....
—Tía Nueng
—Blep
—¿Eh?
Le saqué la lengua y rápidamente caminé hacia adelante.
A-Nueng, que todavía estaba en shock, corrió
apresuradamente detrás de mí y me agarró del brazo. Ella
me obligó a recurrir a ella. Evité sus ojos y levanté la otra
mano para cubrirme la cara. Podía escuchar la risa animada
de la pequeña
—La tía Nueng es tan linda. Has perdido la compostura,
¿no? Ho Ho Ho.
—Eres una dama. ¿Por qué te ríes así?
Aunque me quejé con ella, todavía me cubrí la cara para
evitar que me mirase. Debía admitir que había perdido
completamente la compostura; Esta no era de ninguna
manera la versión genial de mí. En más de treinta años de
vida, este era el día en el que más había perdido la
compostura.
¿Blep? ¿Sacar la lengua? ¿A mí?
—Me alegro de que estés celosa..
—No lo estoy —bajé la mano y discutí con firmeza. Sin
embargo, A-Nueng simplemente agitó las manos como si no
le importara. —No hagas esto. Dije que no estaba celosa.
Sólo estoy…
—¿Solo estás….?
—Es un poco extraño — Me aclaré la garganta antes de
levantar la barbilla, mientras recobraba la compostura. —
Estás bajo mi cuidado. Así que no está bien que no sepa con
quién estás o qué estás haciendo. Folk es un chico. Y me
dijiste que no te gusta.
A-Nueng saltó para abrazarme y apoyar su barbilla en mis
pechos. Habló con una animada sonrisa en su rostro.
—No me gusta. Sólo me gustas tú.
—....
—Tu corazón late con fuerza.
Empujé la cara de A-Nueng antes de señalar con el dedo
para detenerla cuando estaba a punto de correr para
abrazarme de nuevo.
—Deja de jugar. Vámonos a casa.
—Está bien. Está bien. Hoy es un buen día. Esto es
suficiente —Y volvimos a nuestro modo habitual Tía-Sobrina.
A-Nueng envolvió su brazo alrededor del mío y apoyó su
cabeza en mi brazo. Caminó como alguien sin columna. —
Estudiaré mucho. Conseguiré un buen trabajo. Seré digno de
ti.
Aunque mantenía la cara seria, podía sentir que mi corazón
hacía tantas cosquillas que era irritante. ¿Qué tipo de
sentimiento era este?
—Estudia mucho por ti mismo. No lo hagas por mí.
—Lo hago por mí misma. Cuando sea digno, podré ser tu
amante. Podemos estar juntos hasta que seamos viejas.
—Telenovela... Desde que nací, nunca he visto a una pareja
vivir junta hasta envejecer.
—Si no lo has hecho, hagámoslo. Seremos las primeros.
—¿Quién te dijo que envejecería contigo?
—Lo hice. No puedes alejarte de mí. Estás perdidamente
enamorado de mí —Todavía no estaba de acuerdo.
—Crees que ahora soy perfecta. Pero a medida que pasa el
tiempo y adquieres más experiencia en la vida, encontrarás
a alguien mejor que yo. Cuando lo hagas, me dejarás. Es
como tu madre. Ella estaba desconsolada por mi culpa. A tu
edad. Ahora ha encontrado a alguien nuevo y está a punto
de casarse. No hay nada seguro en la vida.
—Por eso tu muro es tan alto y eres tan cautelosa. Nunca
has tenido un amante, ¿verdad?
—Esa no es la razón. Es porque realmente siento que nadie
es digno de mí, ni siquiera tu padre.
—Si mi madre y mi padre no son dignos de ti, entonces
debo ser yo, la hija. Soy más joven. Puedo cuidar de ti
cuando seas mayor. Es perfecto.
—Deja de balbucear. Eres tan engreída. Si fuera un hombre,
seguramente tendrías muchas esposas.
—¿Te tendré como una de mis esposas?
—Loca. — Me mordí los labios, pero no pude evitar dejar
escapar una sonrisa. —Deja de decir tonterías. ¿Has
comido?
—Sólo una salchicha… —Y A-Nueng pareció recordar algo.
—Oh. No me digas que la comida que compraste es para mí.
—Bueno...— Al principio, iba a decirle que lo había cocinado
yo misma. Pero supuse que sería mejor que le dijera que lo
compré. Si no estaba bueno, podía culpar a otra persona.
—Ajá.
—¿Por qué lo pusieron en contenedores tan bonitos?
—Lo llevé yo misma. Salvemos el mundo... Busquemos un
lugar para sentarnos y comer —asentí con la cabeza hacia
el banco en una parada de autobús cercana. Nos sentamos
y le entregué la comida. —Pruébalo. Si es bueno, te lo
compraré de nuevo.
—Déjame probarlo primero.
A-Nueng lo probó inmediatamente. Intenté mantener la
cara seria, pero no pude evitar sentirme nerviosa mientras
esperaba su respuesta. Y tan pronto como A-Nueng se llevó
la comida a la boca…
—Tía...
—¿No es bueno?
A-Nueng no respondió. Ella dió mordiscos cada vez más
grandes. La comida se acabó en un abrir y cerrar de ojos.
Parpadeé sin comprender, sorprendida, mientras miraba a la
hija de mi amiga, que cerraba los ojos y daba el último
bocado.
—¿Estas muy hambrienta?
—Está fuera de este mundo, delicioso. ¿Dónde lo
compraste?
Mi corazón se emocionó. Intenté no sonreír demasiado.
—Por aquí.
—Es... Delicioso... Lo cocinaste tu ¿Cierto? — A-Nueng
sacudió mi muslo, emocionada. —¿Lo cocinaste? Tengo
razón, ¿verdad?
—Ajá.
—¡Tía! — A-Nueng levantó las manos por encima de la
cabeza en un gran gesto, como si llevara el mundo sobre
sus hombros. —Esto es del nivel Michelin. Está fuera de
este mundo; no, está fuera de esta
galaxiaaaaaaaaaaaaaaaaa.
—No exageres
—Lo digo en serio. Puedes abrir un restaurante. ¿Por qué
eres tan buena cocinera? ¿Cuánto tiempo llevas cocinando?
—Sólo hoy.
—¿Cómo puede haber alguien tan perfecto en este mundo?
—A-Nueng se tapó la boca con la mano y me miró
admirablemente. —Quiero ser tu esposa ahora.
—¡Loca!
A-Nueng me abrazó con fuerza y sonaba decidida.
—No dejaré que nadie te tenga. Es un tipo de amor muy
agresivo. Por favor, que no te agrade mi madre. Además,
por favor, que tampoco te agrade mi padre. Tengo que
agradarte yo.
—¿Es esto una confesión o una orden…
Los labios de A-Nueng se fueron directamente hacia los
míos. Estaba aturdida y había olvidado cómo respirar.
Inmediatamente empujé a la pequeña niña que llevaba el
uniforme de estudiante y me tapé la boca en estado de
shock. Sin embargo, la niña me miraba con determinación y
esperaba que la tomara en serio.
—¿Por qué hiciste eso?
—No quiero que pienses que estoy bromeando. Puede que
no hablara tan en serio al principio porque sabía que era
imposible. Pero ahora mismo... hablo muy en serio.
—Nueng... No deberías hacerle esto a tu tía.
—Cuando nos miramos a los ojos antes, supe que había
algo entre nosotras. Tú también lo sentiste, ¿no?
—No sentí nada. Vámonos a casa.
Me levanté pero no sabía adónde ir porque esa ya era la
parada del autobús. Además, no quería dejar sola a la
pequeña niña a esas horas de la noche. Así que al final,
sólo pude intentar mantenerme alejada de ella. Cerrë los
ojos y reflexioné.
Maldita sea... ¿Cómo dejé que este sentimiento se
apoderara de mí? Ella es la hija de mi amiga.
—Estás celosa.
—¿Por qué sigues hablando de esto?
—Estás empezando a verme como una mujer.
—¡¡¡Nueng!!! —Miré fijamente a la hija de mi amiga, toda
seria. Intenté con todas mis fuerzas mantener la
compostura y actuar con madurez para evitar que ella
perdiera el tiempo. —Lo he dejado pasar todo este tiempo.
Pero hoy cruzaste la línea. Fingiré que no sucedió
—No puedo hacer eso. Y creo que tú tampoco puedes
hacerlo
—Si vas a ser así, no deberíamos volver a vernos
—Te amo, tía Nueng.
—No me hagas responder eso... te desprecio.
Esas palabras que dejé escapar hicieron que la pequeña
niña me mirara y se quedara en blanco. Luego miró hacia
abajo y asintió de buena gana.
—Está bien.
Estaba siendo tan obediente que no podía creerlo.
20. Lo dije
Esa era la primera vez que M.L. Sippakorn: Tenía una noche
de insomnio.
Había tenido noches sin dormir antes, pero era por mi
resentimiento hacia mi abuela. Seguía pensando en lo que
haría cuando me graduara, lo que podría causarle un dolor
tremendo a mi abuela. Pero eso fue hace 5 o 6 años. Esta
era la primera vez en los últimos años que me levantaba de
la cama con círculos oscuros alrededor de los ojos.
Eran las 4 de la mañana y todavía no había dormido. A las
6 de la mañana todavía tenía los ojos bien abiertos. Así que
al final visité a mi pequeño Sam en su lugar de trabajo por
primera vez. Me senté en su oficina, irritada. Ah... También
llevé algo que cociné mientras mi mente corría para dárselo
a mi hermana.
—Nunca has estado en mi oficina. Y me traes comida. Me
asustas...
—¿Asustada de qué?— Miré de reojo a mi hermana,
confundida, mientras mi hermanita se frotaba los brazos.
—¿Moriré?
¿Mi hermana se estaba burlando de mí? Pero ella parecía
tan seria. Por eso estaba confundida. Entonces, en lugar de
reírme del chiste, estaba aún más enojada.
La verdad es que estaba enojada desde el día anterior.
—Eso no es divertido.
—Ahora realmente creo que esto da miedo. Estás
frunciendo el ceño. Cuando te sientes deprimida,
generalmente intentas enmascararlo sonriendo o riendo.
Pero frunces el ceño como si no pudieras controlar tus
músculos faciales
Mi hermana pequeña conocía bien mi máscara. Entonces
ella estaba analizando mi estado de ánimo como una
profesional. Miré a los hermosos ojos de Sam e hice la
pregunta más ridícula que jamás había hecho.
Creo...
—¿Cuál es la diferencia de edad entre tú y Mon?
—¿Esta es la razón por la que vienes a verme con este ceño
fruncido?
—Responder a mi pregunta.
La pequeña se tranquilizó cuando vió que no estaba
bromeando con ella en absoluto. Por supuesto que no lo
haría. Este no era el momento para pasar un buen rato.
—8.
—¿No tienes miedo de que la gente te mire de forma
extraña?
—Parezco mucho más joven que mi edad.
Entrecerré los ojos para mirar a mi hermana mientras ella
decía eso con confianza y no pude evitar reírme. La
pequeña me miró sorprendida de que me estuviera riendo
sin motivo.
—¿Te estás riendo? Ni siquiera te conté otro chiste.
—Eres naturalmente linda.
—¿Por qué de repente me preguntaste eso? Nunca antes te
importó
—Bueno… —Me retorcí incómodamente. A veces envidiaba
a Sam por tener esas amigas tan boconas. (Así es como
nuestra abuela llamaba a las amigas de Sam). Podían hablar
de todo. Aunque solo tengo una mejor amiga que me
confesó su amor y le sugerí que tomara algún medicamento
para deshacerse de su bebé antes de que naciera el
travieso A-Nueng...
Esto debe ser algún tipo de karma de mi vida pasada.
—Bueno, ¿qué? Hiciste una pausa por tanto tiempo.
—Hay alguien muy joven aferrado a mí.
—Oh... ¿Qué tan joven es?
—Muy joven.
—¿25?
—No.
—¿22?
—No.
—20.
—No.
—¿Qué tan joven es joven?
—18.
—Debes tener mucho cuidado. No se puede confiar en los
niños de hoy en día. Tal vez esté intentando manipularte
para que te enamores de él, y luego te abandonará. O tal
vez sabe que eres un M.L. rica, así que quiere dinero de ti.
Los hombres dan miedo. Excepto nuestro padre….
—No es un hombre.
—¿¡Eh!?
La mandíbula de Sam cayó. Era tan adorable que tuve que
cerrarla antes de darle una ligera palmadita en el hombro.
—Ella es la hija de mi amiga. No es nada. Sólo me irrita...
Entonces tú y Mon, 8 años, ¿eh?
—Pero tu... Vaya. —Sam levanta los dedos para contar en
estado de shock. —Eso es 16. No tienes que querer
vencerme tanto. Mi novia es 8 años menor que yo,
¿entonces quieres duplicar eso?
—No estoy diciendo que la dejaré ser mi novia. Sólo estaba
preguntando. Voy a regresar. Hablar contigo es tan inútil.
—Nueng. —Sam agarró mi mano para detenerme y me miró
a los ojos. —Esta niña debe estar molestándote mucho.
Nunca te había visto así antes. No eres tú misma en
absoluto. Puedes ocultar tus sentimientos a nuestra abuela,
pero no puedes cuando se trata de esta niña. Parece muy
ansiosa.
—¿Soy tan obvia?
Mi hermana me empujó para que me sentara a su lado
antes de que ella asintiera en respuesta.
—Sí. ¿Qué pasó? Debe haber algo más. Puedes decírmelo.
Sé que no tienes amigos. Siento pena por ti.
¿Podía abofetear a mi propia hermana? Pero como Sam era
tan ingenua, decía lo que pensaba sin ningún filtro. Así que
sólo pude reírme con cansancio.
Bueno. Soy realmente lamentable.
—Bueno... hay algo. Digamos que estoy aquí para relajarme
Finalmente le hablé a Sam sobre A-Nueng, desde la primera
vez que nos conocimos hasta el evento más reciente. Sam
escuchó en silencio. Ella no hizo ningún sonido. Ella
simplemente se mordió los labios como si estuviera
pensando.
—Lo que dijiste fue muy duro. Le he hecho eso a Mon
antes, así que sé lo que estás sintiendo. ¿Estás ansiosa
porque tienes miedo de que A-Nueng se sienta mal por eso?
—No.
—¿De verdad?
—....
—Está bien. No.
—Está bien. Sí, lo hago. — Suspiré y me apoyé en el sofá,
sin fuerzas. No tenía energía para hacer nada. —¿Esa chica
estará realmente triste?
—Por supuesto. Dijiste que la desprecias. Hay muchas
maneras de decir —no—. O podrías haber razonado con ella
que es inapropiado. Lastimarla con esas palabras es peor
que abofetearla.
—Eres repugnante.
—....
Apreté la mejilla de Sam con tanta fuerza que se escuchó un
sonido de —bofetada—. La pequeña me miró atónita.
Incliné la cabeza con curiosidad.
—¿Realmente duele más que una bofetada?
—A veces eres realmente estúpida.
—…
—¿Te duele más cuando te llamo estúpida, dado que tienes
el ego más grande del mundo, que recibir una bofetada?
Los músculos de mi cara se contrajeron cuando me sentí
realmente frustrada. Nuestras pruebas terminaron ahí. Y
me hizo darme cuenta de que...
—Realmente dolió más que recibir una bofetada. Gracias,
pequeña.
Le sonreí a mi hermana y me preparé para irme antes de
mirar la comida que lleve y llevármela conmigo.
—¿Oh? ¿No me trajiste eso?
—Sí. Pero te trere otro día. Usaré esto para intentar
reconciliarme con alguien primero.
—Wow. Eres algo linda.
Esa era la primera vez en mi vida que realmente me sentía
culpable. Sam tenía razón. Si A-Nueng estaba equivocada,
debería haber razonado con ella. Usar palabras duras no
condujo a un buen resultado. Sólo hirió los sentimientos de
la otra persona. ¿Cómo estaría la niña alegre? Ella debía
estar realmente herida.
Ah… probablemente no se atrevería a ir a verme después
de lo que dije. Entonces tenía que ir con ella.
Por la noche, fui a esperar a A-Nueng a su escuela. Todo
seguía como siempre. El ambiente era ruidoso y olía mal, lo
que me mareó. Pero ese dia algo era diferente... Ya eran las
cuatro de la tarde y A-Nueng aún no había salido de la
escuela.
¿O sabía que estaría ahí para intentar reconciliarme con
ella?
¿Pero cómo podía saber eso? Nunca antes en mi vida había
intentado reconciliarme con nadie.
Después de pensarlo, me dí cuenta de que A-Nueng no
aparecería, así que necesitaba usar mi último recurso.
Llamé a A-Neng por teléfono. Rara vez la llamaba.
Normalmente, solo le enviaría mensajes de voz. Pero esta
vez era diferente. Si le enviaba mensajes de voz y ella los
leía pero no respondia, no sabría que más hacer.
Está bien... Siempre había una primera vez para todos.
El timbre hizo que mi corazón se acelerara. A-Nueng
contestó la llamada y sonaba normal. No había ni una pizca
de estrés en su voz.
Pero tampoco habia ningún indicio de su vivacidad habitual.
[¿Sí, tía Nueng?]
—...
[Ah, estás en silencio... Probablemente presionaste
accidentalmente el botón de llamada.]
—No. No. Estoy aquí.
Pude suponer que A-Nueng estaba a punto de colgar, así
que hablé rápidamente. El otro extremo de la línea se
quedó en silencio, pero podía decir que ella no había
colgado.
—Nueng.
[Tía llamó, mamá... No es una llamada de broma.]
A-Nueng parecía estar hablando con alguien. Al escuchar
eso, sé que ella estaba con Piengfah. Y de repente, la voz al
otro lado de la línea cambia a la voz de mi mejor amiga sin
que yo le pidiera hablar con ella
[Llama como si supiera lo que quieres Khun Nueng. No
interrumpas mi tiempo con mi hija.]
—¿Por qué están juntas?
[Que madre e hija estén juntas es normal, ¿no?]
—Pero ustedes dos normalmente no lo son. Así que no es
normal
[Bueno… puedes decir eso. Hoy mi hija no fue a la escuela,
así que la invité a salir. A-Nueng vino a comer conmigo... No
interrumpas nuestro momento amoroso y placentero. Estoy
haciendo buenos progresos.]
—¿Qué progreso?
[Conseguí que A-Nueng se mude a vivir conmigo, por
supuesto. Dijo que irá hace un momento porque no cree
que pueda entrar a la universidad que quiere...]
—Pon a A-Nueng al teléfono
[No.]
—Piengfah.
Cuando usé mi voz profunda, mi amiga supo que hablaba
en serio, así que le devolvió el teléfono a su dueño. Hablé
antes de que A-Nueng pudiera decir algo porque era
consciente de que la pequeña niña estaba desorientada por
lo que pasó el día anterior.
—Estoy tratando de reconciliarme contigo.
[...]
—Dije que estoy tratando de reconciliarme contigo.
[Tía Nueng...]
—La tía se equivocó ayer. La tía estaba atónita. Nunca he
besado a nadie... No, lo he hecho. No importa. Digamos que
estoy tratando de reconciliarme contigo. La tía lamenta
haber Sido demasiado dura con mi palabras. Sé que te
lastime. No pude dormir y he venido a la escuela para hacer
las paces contigo, pero no estás aquí. Te traje comida que
también cociné. Probablemente sea un desperdicio. Bla Bla
909ejf#EER@ #638
Balbuceé tonterías sin parar. Sólo dije lo que se me ocurrió
Si pudiera hablar en código Morse, lo haría.
A pesar de todo lo que balbuceé, A-Nueng permaneció en
silencio. Eso me pudo aún más ansioso.
—¿Estás realmente enojada conmigo?
[Sollozo.]
Ahora era yo quien se quedó en silencio. Podía oír a
Piengfah al otro lado de la línea. Ella preguntaba qué le
pasaba a su hija. Pero sólo podía escuchar un sollozo. Me
dolía tanto el corazón que tenía que agarrarlo. No sabía por
qué lloraba si me estaba disculpando
—No llores... buena niña
[Estoy tan feliz... La tía Nueng no me odia.]
—La tía no te odia.
[Me haces llorar... Pero ayer, tía Nueng...]
—La tía te ama.
Incluso yo mismo estaba sorprendida por lo que acababa
de dejar escapar. Inmediatamente colgué porque me dió
mucha vergüenza.
Lo dije... dije la palabra —amor—.
¡Cómo podría!
21. Ser un tirano
Me sentía como si estuviera en un agujero negro después de
lo que dije. Todo estaba oscuro. Seguía mirando al suelo,
sintiéndome mareada. Después de escuchar lo que dije, A-
Nueng apareció como de costumbre y siguió
preguntándome:
—¿La tía Nueng me ama?
—....
—¿La tía Nueng realmente me ama?
—....
—Si no me contestas me iré a vivir con mi mamá.
—Deja de ser tan exigente.
Enseñé los dientes mientras miraba a la alegre niña a los
ojos. Ella estaba en mi habitación tan a menudo que era
como si hubiera sido mi mejor amiga desde mi vida
anterior. No importaba. Pasaba la mayor parte del tiempo
estudiando para su examen conmigo como tutora. Ahora
que lo pensaba... ni siquiera sabía cómo me había
convertido en su guardián.
También fui su madre el Día de la Madre.
Y ahora era su tutor.
¿Qué seré la próxima vez? Aquello era muy divertido.
—Solo estaba bromeando. No tienes que ser tan seria.
Pero te ves bien sin importar el humor que tengas. Ya no me
sentiré indigna. Ni siquiera si hablas mal de mis padres.
—¿Porqué dices eso?
—No hay razón cuando se trata de amor. Si lo hubiera, no
sería amor.
Y A-Nueng me dedicó una sonrisa Duchenne tan amplia que
su cara estaba toda arrugada. Si su cara fuera una hoja de
papel, tendría muchas arrugas.
—Desde que estás de mal humor, no he podio escuchar tu
audio de la novela
—No te preocupes. Tengo toda mi vida para leerte novelas
porque seré una DJ de renombre que todos escuchen. —La
niña alegre me guiñó un ojo alegremente. —Y ya sé qué
facultad quiero estudiar.
Me giré para darle toda mi atención y levanté las cejas.
—¿Por qué eligiste una? Ya elegí una para ti.
—¿Eh?
—Haré que estudies administración de empresas.
Lo dije con toda la confianza del mundo. Cuando estaba
elaborando el plan de estudios de A-Nueng, investigué un
poco sobre a qué facultad deberían aspirar los jóvenes de
hoy en día: la facultad que se adaptaba al mundo
materialista de hoy y que generaría un buen flujo de
ingresos.
—De ninguna manera. Eso ni siquiera está en mi conjunto
de consideraciones. Además, ya he decidido que quiero
estudiar artes de la comunicación.
Inmediatamente fruncí el ceño en desacuerdo al escuchar
eso. Nadie había rechazado nunca mi sugerencia antes.
Mis ideas siempre habían sido impecables porque lo había
analizado todo antes de plantearlas.
—¿Qué harías si obtuvieras ese título?
—Seré DJ.
—¿De verdad vas a ser DJ? No es que puedas convertirte en
una después de graduarte pero no tienes conexiones.
—No tiene nada que ver con conexiones. ¿No puedo
estudiar algo porque me gusta y tengo pasión por ello?
—No. Es un callejón sin salida. Confía en tía. Obtén un
título en administración de empresas o en derecho, como tu
padre. Y luego ve a obtener una maestría en el extranjero.
—...
—No seas terca conmigo.
El silencio de A-Nueng me hizo darme cuenta de que se
estaba rebelando. El ambiente que alguna vez fue animado
y agradable comenzó a tornarse tenso. A-Nueng cerró sus
libros, los metió en su bolso y se preparó para partir.
—¿Adónde vas? ¿Ya no vas a leer?
—No. No tengo ningún plan para obtener el título que
deseas, por lo que no tiene sentido leer o hacer el examen.
Prefiero pasar el rato y divertirme todos los días.
—Tendrás que irte a vivir con tu madre si no puedes entrar
a una universidad aquí.
—Tal vez no sería tan malo irme a vivir con mi madre.
A-Nueng se fue después de decir eso. La miré mientras se
alejaba sin pensar en seguirla como un estúpido
protagonista masculino de una serie que corria tras la
protagonista femenina, que estaba de mal humor porque no
estaban de acuerdo.
Ya había sido yo quien había intentado reconciliarse con
ella demasiadas veces. Estaba en mi capacidad máxima en
ese momento. ¿Por qué tenía que hacerlo de nuevo? Y en
esto no me equivocaba. Había analizado todo por ella. No
tenía que perder el tiempo pensando qué título quería
obtener. ¿Pero de repente quería licenciarse en artes de la
comunicación? ¿Una facultad en la que tendria que
dedicarse al negocio del entretenimiento después de
graduarse? ¿Cómo podía tener éxito sin ninguna conexión?
Todavía estaba esperando... Ella aún no había regresado.
Y como me sentía frustrado, llamé a Chet, que tenía
muchas ganas de ser padre. Le conté lo que había pasado
con la esperanza de encontrar un aliado. Pero Chet
simplemente se rió con indiferencia.
[No piense demasiado en el futuro, Khun Nueng. Déjala
obtener el título que quiera.]
—No seas estúpido. Por eso no has hecho nada de ti
mismo. ¿De verdad quieres ser primer ministro? Estás
soñando. ¿Piensas casarte conmigo? Quizás en tu próxima
vida.
Estaba frustrada como nunca antes en mi vida, aunque era
mejor que nadie para enmascarar mis emociones.
Mi abuela nunca sabía cuándo estaba frustrada o enojada.
A-Nueng parecía haber abierto la puerta y estaba dejando
que todas mis emociones se derramaran.
[Khun Nueng, las cosas que no podemos controlar son su
educación, su carrera y su amor. ¿Cómo te sentiste cuando
tu abuela te obligó a obtener la carrera que no te gustaba?]
—Pero tengo buenas intenciones.
[Tu abuela también.]
—Mi abuela sólo quería que yo fuera lo que ella quería que
fuera.
[No veo ninguna diferencia entre M.C. Kaekai y tú ahora
mismo.]
Se me dio un vuelco el estómago cuando los comentarios
de Chet me golpearon en la cara. Lo que sentí cuando mi
abuela me obligó y empujó me hizo reflexionar y
ablandarme. Pero todavía no quería perder.
—Pero puedes obtener cualquier título para ser DJ.
[Entonces déjela obtener el título que quiere. Si no ve la
luz al final del túnel, no querrá seguir adelante. ¿Por qué
debería proceder con sólo un candelabro en la mano? Es
mejor esperar en la oscuridad hasta que alguien la rescate.
Y esa persona que la rescatará será Piengfah, la luz en la
que A-Nueng nunca pensó en confiar hasta que le diste una
oportunidad.]
-Voy a colgar. Deja de sermonearme.
Colgué y empecé a pensar en lo que acababa de decir
Chet. Recientemente, A-Nueng se había estado acercando a
Piengfah, mientras ella me veía como su enemigo.
Simplemente nos reconciliamos y la alejé de nuevo.
Todo esto me hizo pensar en mi abuela. ¿Ella sentía lo
mismo que yo ahora? ¿Quería que estudiara derecho o
ciencias políticas porque pensaba que era bueno para mí?
Tal vez ella no hizo todo eso por ella misma...
Mi abuela me amaba
Ewww... se me puso la piel de gallina. De repente me sentí
abrumada, como si fuera la chica llamada Matchstick[1].
Sacudí rápidamente la cabeza y dejé de pensar en mi
abuela antes de suspirar al darme cuenta de que mi abuela
y yo éramos iguales.
Eramos —Tiranos—. Tenía ese rasgo de mi abuela.
—Khun Nueng.
El ama de llaves abrió la puerta cuando toqué el timbre de
mi palacio. Ella me miró atónita, porque me había vestido
para irritar a mi abuela. Rasgué el agujero de mis jeans
para que fuera más grande de lo que era y lo combiné con
una camiseta sin mangas negra y una fina camisa blanca.
Esperaba que mi abuela llorara cuando me viera.
Por la reacción del ama de llaves, había hecho un buen
trabajo.
—¿Está la abuela por aquí?
—Viniste a visitar a M.C. ¿Usando esto?
—¿No puedo?
—No es que no puedas, pero sabes lo estricta que es con
respecto a la vestimenta adecuada. No importa. Que la
visites es suficiente.
Mi abuela era perfeccionista en todos los sentidos, desde la
vestimenta, maquillaje, cabello, accesorios y más.
Era alguien que juzgaba a los demás por su apariencia
externa. No era necesario que fuera caro, pero si
necesitaba ser apropiado. Porque eso decía cómo esa
persona.
Y tan pronto como aparecí en el palacio que diseñé, mi
abuela, a quien le informaron que lo visitaba, bajó
lentamente las escaleras. Ella me miró con fuego en los
ojos.
—Khun Nueng.
—Mi querida abuela — Utilicé una voz aguda, como si fuera
la sobrina que acaba de regresar de París. —¿Me
extrañaste?
—....
—Ah…
Como mi abuela se quedó callada, yo hice lo mismo.
Nos miramos fijamente, como si estuviéramos conversando
con nuestros ojos. Era una sensación de... extrañarnos la
una a la otra, supuse. Nos vimos por última vez en la
celebración del centenario de nuestra escuela secundaria.
No me di cuenta de cuánto había envejecido porque
siempre la visitaba ahí por las noches. Y la última vez que
estuve en palacio, hice que la ingresaran en el hospital.
Ah... mi abuela se había hecho mucho mayor.
—¿Has comido? — Mi abuela se acercó para sentarse en el
sofá. Era más suave, como alguien que estaba cansada.
Ella no dijo nada sobre cómo estaba vestida. Eso no salió
según lo planeado.
—Todavía no. Pero no tienes que preocuparte por eso. No
puedo comer contigo. El olor a gente mayor me hace perder
el apetito.
Como mi abuela no me había atacado, seguí intentando
irritarla. Esperaba poder hacer que se enojara. La anciana
de cabello gris solo suspiró mientras intentaba tener
paciencia.
—¿Viniste porque quieres pelear conmigo?
—Sí.
—No quiero pelear. Entonces volveré a subir para
acostarme.
—Pareces mucho mayor. El Botox no ayudó en absoluto —
No pararía. Pero a través de mis duras palabras, en realidad
le preguntaba sobre su bienestar, por ejemplo, —¿Estás
bien, abuela?
—Soy vieja. No podemos luchar contra el tiempo
—¿Cuándo morirás?
—¡Nueng!
La reprimenda de mi abuela me sobresaltó y me enderezó.
Pensé en el pasado, cuando ella usaba ese tono de voz cada
vez que yo hacía algo mal. Ah... lo había logrado. Estaba
feliz ahora.
—¿Sientes que te decepciono en todos los sentidos?
—¿Cuál es el punto de preguntarme eso?
—De repente siento la necesidad de preguntarte cómo te
sientes porque te desobedecí, me quedé sin mi propia boda
y nunca regresé.
—Decepcionada y devastada..
—¿Estás enojada?
—Lo estoy .
—Y cuando quisiste vencerme, entonces usaste a Song
como mi reemplazo, ¿eso te hizo sentir bien?
El ambiente se volvió sombrío cuando mencioné a Song.
Aunque no estuve presente cuando mi hermana se ahorcó,
recordaba lo angustioso que fue culparme a mí misma.
Si no hubiera huido, Song no habría fallecido así.
Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo y ya me
habia culpado bastante, pensé... ¿Por qué soy yo la
culpable? Sólo quería vivir mi vida. Si alguien tenía la
culpa, debería ser mi abuela, que intentó controlar a otra
nieta cuando ella no pudo controlarme a mí. Desde
entonces, odié a mi abuela aún más. Si tuviera un cuchillo
en la mano, la habría apuñalado en el pecho para que
supiera cuánto dolor tenía.
Ella era la única culpable... Todo era por su culpa.
—Voy a regresar. Ni siquiera sé por qué estoy aquí.
Cuando pensé en el pasado, mi ira aumentó. Sin embargo,
seguí manteniendo la cara seria para que mi abuela no
supiera lo que estaba pensando. Mi abuela, sin embargo,
me llamó cuando estoy a punto de irme.
—Nueng.
—....
—Come conmigo antes de irte.
La voz suave que rara vez escuchaba me tomó por
sorpresa. Pero como creía que aceptar su invitación estaría
fuera de lugar y me haría parecer una perdedora, respondí
—No. He perdido el apetito.
Levanté la mano para mostrarle respeto casualmente y salí
sin volverme atrás.
Luego aparecí frente a la casa de A-Nueng…
En un corto período de tiempo, ya había intentado
reconciliarme dos veces con la chica que era 16 años menor
que yo. Nadie me había obligado a hacer aquello antes...
Esta niña era realmente extraordinaria.
Piengfah me saludó después de tocar el timbre; tenía la
expresión de un perro curioso.
—¿A-Nueng no fue a verte? Se fue temprano esta mañana
Eso me puso nervioso.
—Ella salió de mi habitación desde el mediodía. Ya son casi
las 4 p.m..
—¿Dónde está mi hija? ¿Por qué se separaron tan temprano
hoy?
—Tranquila. La estoy llamando. Deja de quejarte — Le hice
un gesto con la mano a mi vieja amiga y llamé a A-Nueng
quien contestó la llamada rápidamente y habló dócilmente.
[Tía Nueng.]
—¿Dónde estás? ¿Por qué no estás en casa?
[¿A dónde fuiste? ¿Por qué no has vuelto todavía a tu
habitación? He estado esperando hasta que mis piernas se
pusieron rígidas.]
—¿Oh? Vine a verte a tu casa. Tengo algo de lo que quiero
hablarte.
[Tengo algo de lo que quiero hablar contigo también. Dime
primero.]
—No. Tú primero.
[...]
—....
Y ambas nos quedamos en silencio. No era porque ambas
quisiéramos ganar. Sólo queriamos escuchar lo que cada
una tenía que decir.
[Está bien… yo iré primero. Peleamos tan a menudo que
estoy cansada, tía Nueng.]
Ella sentía lo mismo que yo...
—¿Y?
[He pensado en ello. Quizás lo que elegí no fue una buena
elección. Eres perfecta. Obviamente eres más progresista
que yo, que soy sólo una niña. Tal vez... Si te...]
—Puedes obtener el título que quieras.
[No seas sarcástica. Estoy tratando de reconciliarme
contigo.]
—También estoy tratando de reconciliarme...— Miré a
Piengfah, que estaba escuchando a escondidas, y me tapé
la boca con la mano antes de continuar lo más
silenciosamente que pude. —Vine a verte a tu casa, pero no
estás aquí...
[Intentas reconciliarte conmigo otra vez... Esto es genial.
¿Te preocupas tanto por mí?]
No quería admitirlo…
—Es tu vida. Tienes que elegir tu camino. Así debe ser
[Pero podría entender si eligieras un camino para mí. Te
amo, tía Nueng.]
—Yo también...
Puse mi mano en mi cadera, sintiéndome avergonzada.
Como Piengfah estaba a mi lado, no podía hablar
libremente. Pero en un momento como ese, las palabras
dulces y alentadoras probablemente sean más importantes
que mi ego.
No podía ser como mi abuela... soy Sippakorn.
[Tú también, ¿qué?]
Podía sentir que la persona al otro lado de la línea estaba
emocionada. Era como si supiera bien lo que iba a decir.
Cuando sentí eso, de repente quería vengarme de ella.
—Soy razonable.
[¿Es tan difícil decir que me amas? No importa. Hemos
progresado mucho... ¿Pero estás segura de que quieres que
elija mi propio camino?]
—No me preguntes si estoy seguro. Alguien como Sippakorn
no incumple su palabra
[Serás un marido perfecto.]
—Eh...
[Te amo, tía Nueng.]
Intenté no sonreír antes de responder vagamente.
—Ah-huh. Yo también.
[¡DIOS MÍO!]
Tenía una gran sonrisa en mi rostro mientras colgaba. Me
giré para mirar a Piengfah a los ojos. Mi mejor amiga me
miró con ojos que no pude leer. Luego habló con un tono de
voz tan serio que mi estado de ánimo cambió tan rápido
que no supe cómo sentirme.
—Tenemos que hablar, Khun Nueng.
—¿Acerca de?
—Acerca de tu relación con A-Nueng.
[1] Esta es una referencia a una escena de la serie —Find
Your Love— donde un padre y una hija se reconcilian
mientras hablan sobre una mascota pollita llamada
Matchstick de su pasado.
22. Escena de Amor.
Piengfah me invitó a entrar a casa para hablar en el jardín.
Iba a decirle que no actuara como si estuviéramos en una
serie porque no tenía un jardín como el Edén aquí en
Tailandia, y la luz del sol ahí nos recordaba constantemente
que había karma en este mundo. Si hacía tanto calor en la
tierra, ¿qué calor habría en el infierno, hacia donde me
dirigía?
¿Pero qué podía hacer? No era mi casa. Si el dueño de la
casa me invitaba a sentarme en el jardín, tenía que
obedecer. También había mosquitos. ¿No podría al menos
ofrecerme repelente de mosquitos?
—¿Qué tienes que decirme?
Inicié la conversación cuando ví que mi amiga simplemente
bebía un sorbo de su té Earl Grey, que sabía exactamente
igual que el té de una marca local (Tra Mue).
—Se trata de A-Nueng. Estoy preocupada por ella.
—¿Qué te preocupa? Tienes miedo de que ella entre en la
universidad que quiere, ¿no? —sonreí desde la comisura de
mi boca burlonamente. —Si soy yo quien cuida de ella, no
hay manera de que ella no entre. Después de todo, soy
Sippakorn
—No me preocupa eso.
—¿Entonces qué?
—Estoy preocupada por mi hija.
—Estás de vuelta donde empezamos.
—Estoy preocupada porque mi hija parece quererte
demasiado —Piengfah me mira con toda seriedad. —Me
asusta.
—¿Porque estas asustada?
Me retorcí incómodamente cuando mi amiga me miró así.
Aunque no había hecho nada malo, de repente sentí que
tenía fiebre.
—Me temo que herirás sus sentimientos, como hiciste con
los míos.
—No es lo mismo.
—Lo dices como si aceptaras su amor.
—¡Estás loca! —Grité desafinado cuando escuché eso.
Incluso yo podía sentir que estaba entrando en pánico. —
¿Cuántos años tengo?
—Lo sé. Sé que alguien como tú ni siquiera le echaría un
vistazo a una niña como A-Nueng. Pero mi hija
probablemente no piensa eso. Es muy joven. Ella ama con
todo su corazón. Y tú la adoras dandole esperanza. ¿Has
trazado una línea clara de que sólo puedes ser su tía, es
decir, la amiga de su madre?
Piengfah no estaba tratando de ponerme límites ni nada
por el estilo. Sólo quería asegurarse de que no le estaba
dando ninguna esperanza a A-Nueng.
—Por supuesto lo hice.
—Bien. Así que no estaré tan preocupad. Pensé que nunca
le habías dicho algo así. Me temo que se perderá si le
rompes el corazón.
—No soy tan cruel... Me diste una lección
Lo dije llena de culpa. Pero traté de sonar lo más normal
posible. Como dije, no quería que nadie supiera lo que
estaba pensando o sintiendo. Mi comportamiento tranquilo
era mi refugio seguro.
—Me siento aliviada ahora. A-Nueng te ama mucho, Khun
Nueng.
—Ajá.
—Tú también la amas, ¿verdad?
Nos miramos a los ojos. Piengfah no creia que —amara—
profundamente a A-Nueng ni nada por el estilo.
Probablemente quería decir que la adoraba como hija de un
amiga.
—Amar es mejor que odiar.
—Te sientes culpable por intentar que me deshiciera de
ella, ¿no? En realidad tienes corazón. Me alegro de que
adores a A-Nueng.
Bebí un sorbo del té Earl Gey y le guiñé un ojo a mi amiga.
—Ah-huh... la adoro.
Eso era lo más apropiado que podía decir alguien en mi
posición.
A-Nueng y yo volvimos a reconciliarnos... Nuestra relación
era como el mercado de valores. ¿Qué pareja de tía y
sobrina se enojan con tanta frecuencia? Es como si
fuéramos amantes.
—No te he leído la novela últimamente.
—Como no puedo esperar a que el DJ de voz agradable me
lo lea, debo leerlo yo misma —Le sonreí a la chica que
estaba leyendo en mi cama. A- Nueng tomó la novela y la
abrió en la página que había marcado como favorita.
—Oh. ¿Has llegado a la escena de amor?
—Leí más allá de esa parte, pero la marqué como favorita
porque es excitante.
—Eres bastante traviesa
—Pero es bueno que ya lo haya leído. Sería extraño que me
lo leyeras en voz alta.
Encogí un poco de hombros mientras decía lo que sentía.
Sin embargo, A-Nueng pareció tener una idea divertida.
Rápidamente se sentó y se aclaró la garganta.
—¿Qué tan extraño sería eso? Intentémoslo
—¿Eh?
—Te leeré la escena de amor.
—Detente.
—Un DJ tiene que poder hacer algo como esto. ¿Crees que
los personajes de dibujos animados pueden producir por sí
solos los sonidos de una escena de amor? Los actores de
doblaje deben hacerlo.
—¿Has visto ese tipo de cosas?
—Está bien. Déjame leertelo.
Ella no me respondió. Procedió a leer la escena de amor
cargada de emociones que yo había marcado como favorita,
ignorando por completo mi pregunta.
—Marisa y Nubdao nunca habían hecho algo así antes, por
lo que ambas parecían avergonzadas. Pero si se detenían,
no sucedería...
—Detente.
—Los personajes no paran.
—Quiero decir, puedes dejar de leer ahora.
—Marisa tomó la iniciativa, dejándose llevar por su instinto.
Su mano se deslizó lentamente debajo de la camisa de
Nubdao. Con ternura, movió sus dedos por el cuerpo, desde
el abdomen hasta los senos, hasta sentir los latidos del
corazón. Nunca imaginó que lo haría. No me excitaba el
cuerpo de una mujer porque tenía las mismas cosas. Sin
embargo, la sensación que sentía en sus dedos la hacía
incapaz de detenerse. Quería que Nubdao hiciera más ruido.
—Ah...
—Nue...
La voz de A-Nueng me dejó boquiabierta, especialmente el
—Ah—. Hizo que la imagen del personaje que estaba
haciendo esa voz apareciera en mi cabeza. Pero a pesar de
mi protesta, A-Nueng no dió señales de detenerse.
—Nubdao respiraba con dificultad. Debido a que su
corazón estaba trabajando tan duro, la temperatura de su
cuerpo estaba aumentando. No sabía qué era esa
sensación, pero los dedos en su pezón la hicieron perder el
control. Marisa podía ver que la mujer debajo de ella
arqueaba la espalda, como si Nubdao quisiera que ella
hiciera más. Eso la animó a seguir adelante. Utilizó su boca
para acariciar cada parte de la suave piel de Nubdao sin
quitarle el sostén ni la ropa interior. Mientras sus dedos
estimulan, ella también quería adueñarse de cada parte de
su boca.
—Dao... Déjame probarte.
—Aunque Marisa hizo una petición, no esperó su
respuesta. Tan pronto como desabrochó el sujetador de
Nubdao, su boca se apodera de lo que había debajo
mientras su mano acariciaba el otro lado. Acarició hasta
que el pezón rosado se endureció en su boca..
Inmediatamente tomé el libro de las manos de A-Nueng y
traté de mantener la cara seria. La alegre niña, que todavía
se divertía leyendo el libro en voz alta, hizo pucheros para
mostrar que no estaba contenta.
—No he terminado aún.
—Ya es suficiente. Eres sólo una niña. No deberías estar
leyendo algo como esto —apreté el libro con fuerza con las
axilas antes de ponerlo debajo de la mesa. —Ojalá
estuvieras tan ansiosa cuando estudias.
—Lo estaba. Lo viste. Leer novelas es mi relajación.
—Eso es suficiente por ahora. Te conseguiré algunos
dibujos animados de Doraemon para que los leas. Este tipo
de novela es…
—Emocionante.
Estaba a punto de decir inútil, pero la chica me interrumpió
antes de que pudiera terminar la frase.
—Este tipo de novela no está bien para jovencitas
—Pero dice que es para audiencia de 18 años o más y yo ya
tengo 18. Las personas de mi edad: si les dices que no
hagan algo, estarán aún más ansiosos por hacerlo. Argh...
estoy excitada después de leer eso.
—¡Qué! —Grité tan fuerte que A-Nueng se rió a carcajadas.
—Estoy excitada. Caray... Sólo estoy siendo honesta. Eres
tan anticuada. Este tipo de cosas son naturales. Incluso si
me impides leerlo. Sabes que agarrar y acariciar son
normales en la escuela sólo para niñas.
Quería discutir, pero todo lo que acaba de decir A-Nueng
era verdad. Cuando leí lo anticuados que eran los mayores
en nuestra sociedad y que no querían cajas de condones
gratis en la escuela, pensé que tenían una mentalidad
estrecha. Muchas veces lo comenté, como si fuera tan
progresista que parecía que venía del futuro. Pero ahora,
después de escuchar a A-Nueng leer esa escena de amor,
me dí cuenta de que no tenía la mente tan abierta como
pensaba.
—Es...
—Hablemos con franqueza. Cuanto más traviesas
hablemos, más unidas nos volveremos.
La mirada en los ojos de A-Nueng mientras hablaba
sonriendo me hizo verla bajo una luz diferente. Ella era muy
educada, pero muy traviesa. Y ella se estaba expresando
muy abiertamente.
—¿Qué quieres decir?
—¿Has tenido relaciones sexuales?
—Eh...
¡¡Eso era demasiado franco!! Estaba atónito, pero si lo
demostraba, pareceria una perdedora. Una mujer de treinta
años no podía perder contra una niña.
—Antes de responder eso, respóndeme primero... ¿Has
tenido relaciones sexuales?
—No.
Qué alivio...
—Sí. Aún no estás en una edad apropiada. No digo que no
puedas, pero es mejor que te concentres en tu estudio por
ahora...
Lo que dije se contradecía tanto que hasta yo misma
estaba molesta conmigo misma.
—Entonces, ¿has tenido relaciones sexuales?
Ahí estaba... Me había devuelto la pregunta.
—No con un hombre.
—Lo has hecho con una mujer —A-Nueng asintió para
reconocer eso, sin parecer sorprendida. —Creo que ya lo
has insinuado antes, si no recuerdo mal. ¿Desde cuándo?
¿Desde la secundaria?
—No. Cuando era más apropiado.
La pequeña niña asomó alegremente su rostro, luciendo
realmente curiosa.
—¿Cómo se siente?
—Eso es demasiado personal.
—¿Es como en la novela? Estás muy caliente. Tu corazón se
acelera. Te angustias si no te liberan. Es como si hubiera un
imán atrayendote para intercambiar...
—Eso es una telenovela —.Me reí y me encogí de hombros.
—No es tan bueno. Es sólo físico. Es todo lujuria
—Descríbelo. Quiero saberlo.
Supuse que los niños de esa edad sentían mucha
curiosidad por esas cosas. Hacían preguntas sin parar y son
preguntas difíciles de responder en detalle. Ahora entendía
a los padres con niños pequeños que les preguntan cómo
nacieron.
—¿Qué quieres que te describa? Es como si comieras
cuando tienes hambre y durmieras cuando tienes sueño.
—Ah... lo entiendo un poco.
—Lo entiendes muy fácilmente —Miré a la chica inteligente
y me sentí aliviada de no tener que responder más.
—Es como cuando me siento angustiada y rocío el agua...
—¿Eh? ¿Rociar agua?
—Ayudarte a ti mismo. En cierto modo lo entiendo.
Lo que la hija de mi amiga acababa de decir casualmente
me asombró y sólo pude parpadear sin comprender. Quería
saber qué entendió.
—¿Cómo puedes entender eso?
—Bueno... mis amigas en la escuela me dijeron que hay
una manera de ayudarnos a nosotros mismas. Es similar a
cómo los chicos se ayudan a sí mismos. Para las niñas,
rociamos agua. Lo intenté
—....
—Así que entiendo cómo describe el sexo. Come cuando
tiene hambre. Duerme cuando tiene sueño. Y si quieres
liberarse... ¿verdad? — A-Nueng me guiñó un ojo, como si
fuera algo natural.
—....
—Usé esa experiencia cuando leí la escena de amor y dije
—ah— de la misma manera mientras leía la novela en voz
alta. ¿Sonaba real? ¿Fue como cuando tuviste sexo? Tía...
¿por qué tu cara está tan roja?
Apoyé la cabeza en la mesa porque ya no podía sentarme
erguida. Entonces esta era una chica del los años 2000,
¿eh? Estaban tan avanzadas que me sentí vieja.
Quería desmayarme.
23. El sentimiento que ha
cambiado
Creo que últimamente me encuentro con Sam con
demasiada frecuencia. No nos habíamos visto en más de 6
años antes de esto. Entonces, ¿por qué quería reunirme con
ella tan a menudo últimamente? Era como si quisiera
alguien con quien hablar.
Debo admitir que no tenía amigos...
—Nos has estado mirando desde que empezamos a comer.
¿Tienes algo que quieras decir?
Sam dijo esto cuando vio que solo miraba a la pareja con
los brazos cruzados sobre el pecho. Aunque no podían
casarse, estaban abiertamente juntas.
—¿Es bueno tener un amante más joven?
Las dos se miraron con torpeza. Probablemente pensando
que era extraño que una hermana preguntara esto. —¿Hay
algún problema de diferencia de edad? Como... una brecha,
es decir, problemas de comunicación.
—Honestamente, Khun Sam es la persona con la que más
difícil es comunicarse que conozco.
Estaba de acuerdo...
—¿Qué quieres decir con eso? —Mi hermana miró a su
amante, como si no quisiera admitirlo. —¿Por qué es difícil
comunicarse conmigo?
—Digamos que te entiendo, Mon. Lo que quise decir con —
problema de comunicación— no es que no se entienden...
Um. ¿Cómo debería explicar esto? Me entiendes, ¿verdad,
Mon?
—Entiendo. —Doraemon se rió al verme ansiosamente
tratando de explicárselo. —Hay algunos problemas. Pero
Khun Sam y sus amigas son muy amables y me recibieron
con los brazos abiertos desde el principio, así que no hay
ningún problema. Si hay alguno, se debe principalmente a
que Khun Sam es confusa y no tiene ni idea aveces. Así que
tengo que trabajar un poco más duro para entenderla.
—¿Y tú, Sam? —Me giré a pedir la opinión de mi hermana
sobre esto también. —¿Cómo se siente tener un amante
más joven?
—Bueno...—mi pequeña hermana miró hacia arriba, como
alguien que está pensando mucho. —Es emocionante. Mon
es animada. Le gusta el color rosa
Realmente creía que mi hermana era difícil de entender.
Ella estaba respondiendo mi pregunta, ¿verdad? ¿Por qué
sentía que no había obtenido mi respuesta?
—¿Por qué de repente preguntas esto... Ah. ¿Se trata de
esa chica de 18 años?
Sam preguntó, como si acabara de recordarlo. Cuando la
conversación llegó a este punto, de repente sentí que mi
silla estaba ardiendo. Doraemon, que estaba sentada junto
a su amante, pareció emocionada. Era como si ella ya
supiera sobre esto.
—Sólo estoy pidiendo sus opiniones.
—La Khun Nueng, que normalmente tiene mucha confianza
y siempre sonríe, parece estar perdiendo la compostura en
este momento.
La amante de mi hermana me miró y sonrió con esos labios
besables en forma de corazón. Le enseñé un poco los
dientes e inmediatamente hice un gesto con la mano para
cambiar de tema.
—No estoy hablando de esto. Cambiemos de tema.
—Está bien, hablemos de otra cosa —Sam dijo esto
mientras sonreía porque no quería ponerme en una
situación difícil. —Me enteré por el ama de llaves del
palacio que fuiste a visitar a nuestra abuela.
No estaba segura si realmente quería cambiar el tema en
ese momento. Pero no importaba. Era mejor que hablar de
A-Nueng porque no quería responder ninguna pregunta
sobre eso.
—Lo hice.
—¿Qué te ha pasado?
—Muchas cosas. Quería ver cuántos años tiene ahora.
—Ah. En otras palabras, ¿querías saber cómo le está
yendo? — La amante de mi hermana interpretó lo que
acababa de decir como si me conociera bien. Esta niña. Le
pedí dinero prestado una o dos veces y ella actuaba como si
supiera todo sobre mí.
—Ella no está enferma como me dijiste. Simplemente es
mayor.
—Nuestra abuela está muy enferma.
No quería darle importancia a la nieta que adoraba a
nuestra abuela porque Sam tendía a reaccionar de forma
exagerada cuando se tratara de ella.
—Debes visitarla a menudo si estás tan preocupado por
ella. ¿Entendido?
—No seas tan cruel. Te arrepentirás cuando ella ya no esté.
—¿Parezco alguien que estaría tan triste si nuestra abuela
no estuviera cerca? Hablemos de otra cosa. ¿Por qué hoy
solo hablamos de cosas que no son alegres? Ah. Lo sé,
Mon...—Miré hacia arriba a la hermosa mujer, que era la
persona más joven en la mesa. Tenía curiosidad por la
anatomía humana. —Tengo curiosidad por algo. Ya que eres
el más joven y de mente más abierta entre nosotros aquí
—Ah-huh.
Doraemon sorbió su bebida con su pajita mientras
esperaba mi pregunta.
—¿Alguna vez te has ayudado a ti misma ?
Y terminó rociando agua sobre toda la comida de nuestra
mesa. Era una suerte que no quedara mucho; de lo
contrario, tendríamos que comer alimentos con el agua
rociada por Mon.
—¿Por qué preguntas esto? — Mon se ahogaba hasta que
su cara se puso roja y se quedó sin aliento. —me tomaste
por sorpresa
—Estoy preguntando científicamente sobre la anatomía
humana y el Código Da Vinci —simplemente me encogí de
hombros y asentí en dirección a Sam. —Cuanto más
profundas sean nuestras conversaciones, más cercanas nos
volveremos, especialmente si se trata de algo malo — Se
me ocurrió esta idea de una chica con visión de futuro como
A-Nueng. ¿Ves lo abierta que soy? Las dos mujeres frente a
mí deberían seguir mi ejemplo.
—Es cierto. —Sam asintió, estando de acuerdo conmigo. —
Cuanto más traviesas seamos, más unidas estaremos.
—Khum Sam, pero esto no es algo de lo que podamos
hablar casualmente. Es muy privado
—Pero esta es mi hermana. Está bien. Puedes hablar
abiertamente con ella... Sí, Khun Nueng
Sam me respondió en su lugar. Resistí la tentación de
sonreír y en lugar de eso le dí el visto bueno a Doraemon en
señal de admiración. Así que no son sólo los hombres los
que se ayudan a sí mismos. Las mujeres también podemos
hacerlo.
—Estamos cerca, Mon.
—Yo nunca he hecho eso.
—¿Oh? Pero mi hermana dijo eso...
—No quise decir Mon.
—¿A quién te refieres entonces?
—Me refiero a mí. —Sam se señaló a sí misma. —Yo, Sam.
—Tú has... Ah...— Me quedé boquiabierto mientras mi
hermana asentía y lo admitía con franqueza.
—Sí. Cuanto más profundas son nuestras conversaciones,
más cerca estamos, ¿verdad?
Y todas seguimos comiendo nuestra comida
tranquilamente. Cuando se trataba de mi hermana
haciendo aquello, por alguna razón queria meter mi cara en
la olla caliente.
Estaba tan avergonzada...
No podía quitarme de la cabeza lo que había dicho A-
Nueng. Aunque actuaba normal cuando estaba con la hija
de mi amiga, a menudo pensaba en la voz que hizo cuando
leyó la novela.
‘Ah…’
Aunque era sólo una voz, creo que mi imaginación volaba.
A veces pensaba en lo que hizo que esa voz saliera de la
boca de A-Nueng cuando estaba acostada en la cama. Qué
estaba haciendo y cómo... Y todas las posiciones
reveladoras que se me ocurrieron aparecieron en mi cabeza
hasta que me sentí como alguien demasiado obsesionado.
Estaba sucediendo en ese momento.
—Tía Nueng
—....
—Tía Nueng.
—E... ¿eh?
Podía ver esos labios carnosos sonriendo con picardía. A-
Nueng asomó la cabeza mientras le daba clases
particulares. Eso me sobresaltó.
—¿Qué pasa? ¿Por qué estás acercando tanto tu cara?
—Mi examen es mañana.
—¿Y?
—Si puedo entrar a la universidad, ¿qué me darás como
recompensa?
Miré fijamente esos labios que la hija de mi amiga estaba
usando para hacer ese tono de voz nasal. No podía
concentrarme. Lentamente desvié la mirada.
—No tengo dinero.
—¿Dije que quiero algo que requiera dinero? —A-Nueng
siguió acercando su rostro cada vez más al mío, así que
encogí el cuello para tratar de mantener la distancia.
¿Le tenía miedo? ¿Yo? Esto no serviria... No podía ser una
perdedora y ceder. Así que al final, alejé su rostro del mío.
—¿Qué quieres? Dilo.
—¿Puedo ser tu amante?
—No.
—Argh... ahora me falta inspiración para estudiar para mi
examen.
—Es nuestro futuro. Deja de hacer tonterías —Yo suspiré.
Una vez que A-Nueng escuchó eso, abrió mucho los ojos y
torció mis palabras.
—¿Nuestro futuro? ¿Ves nuestro futuro?
—Ahí lo tienes.
—Sólo dame una pequeña recompensa que me motive a
hacerlo bien mañana. Eres mi mejor motivación en este
momento.
—Sigues jugando. ¿Qué quieres? Dilo... pero no que seamos
amantes.
—Ah... Entonces —A-Nueng me lanzó una mirada maliciosa
y puso su barbilla en su mano. —¿Puedo usar mi boca
contigo?
—¡Qué!
Puse mi mano sobre mi pecho en estado de shock. Usar su
boca... ¡Su boca!
Eso iba mucho más allá de besar.
No se trataba sólo de agarrar y acariciar a las chicas en las
escuelas exclusivamente para niñas.
—Quiero decir, besarte en la boca.
—¿Besarme? —Me lamí los labios porque sentía que estaban
muy secos antes de frotarme la cara. —Solo besarnos,
¿verdad?
—¿Sólo significa que estás de acuerdo?
—No. —Cuando dije eso, A-Nueng inmediatamente se
encorvó como alguien que carecía de motivación en la vida.
—¿Qué pasa contigo y los besos? — Pregunté.
—Así es como la gente expresa el amor. Quiero que usemos
la lengua, respiremos profundamente y conversemos con
los labios en lugar de con las palabras. Es íntimo.
La voz de A-Nueng hizo temblar mi corazón. ¿Tenía que dar
tantas explicaciones? ¿Qué pasaba con las chicas hoy en
día?
—Puedes besarme en la mejilla.
—Ya hice eso. No es lo mismo.
—Estás siendo codiciosa.
—Quiero todo de tí.
—¿¡Qué!? —Estaba aturdida de nuevo. Pero A-Nueng
rápidamente cambió de tema.
—Entonces, ¿puedo abrazarte para que duermas por una
noche?
—¿Eh?
—¿Puedo abrazarte para que duermas esta noche? —la voz
que pedía ternura me debilitó. También me hizo sentir
incómoda de alguna manera. —Puedes verlo como si me
estuvieras dando superpoderes. Así que tendré una buena
noche de sueño.
—¿Solo abrazando?
A-Nueng me miró entrecerrando los ojos, sonrió con la
comisura de su boca.
—Sí.
¿Por qué esa sonrisa me puso nerviosa?...
Era hora de ir a la cama…
Esta era la primera vez que A-Nueng pasaba la noche
conmigo. Ya le habíamos informado a su familia que
estudiaría hasta tarde y que iría al examen desde aquí en la
mañana. Estaba empezando a sentirme insegura de si,
después de todo, esto era una buena idea. La persona que
actualmente compartía mi cama conmigo había sido la
única causa de mi falta de sueño recientemente, ya que
había estado preocupada por visiones recurrentes de
imágenes extrañas. Entonces me sentía un poco incómodo
en ese momento.
Después de ducharnos, A-Nueng estaba leyendo la novela
en mi cama, vestida con una camiseta y pantalones cortos.
Ella balanceaba sus piernas blancas y tararea alegremente.
Miré su comportamiento relajado con sentimientos
encontrados.
Creía que ella era adorablemente linda.
Y... de alguna manera sexy.
Pero claro... sólo tenía 18 años. Aún no había crecido del
todo.
—Vete a la cama un poco temprano esta noche, así te
sentirás fresca cuando te despiertes —dije esto mientras me
sentaba en la cama y la miraba sonreir alegremente. —
¿Qué tan segura estás acerca del examen de mañana?
—Mi cabeza está llena de conocimiento. No cometeré
ningún error. No quiero decepcionarte. Si tengo que irme a
vivir con mi madre, te sentirás muy sola. No soporto ver
triste a mi amante.
—Solo dices tonterias.
La palabra —amante— me hizo mostrar los dientes antes
de decirle que se girara hacia un lado de la cama para
dejarme espacio para acostarme. A-Nueng todavía tenía la
novela en sus manos.
—¿No vas a dormir?
—Estoy en la parte divertida.
—¿Lo estás releyendo?
—Lo están haciendo.
—¿Estás leyendo esa página otra vez? —Estaba a punto de
tomar la novela de sus manos, pero ella la puso fuera de mi
alcance. Además, empezó a leerlo en voz alta para burlarse
de mí. —Ah... Marisa. Se siente bien ahí mismo. Más rápido.
Estoy a punto de...
—Nueng.
—¿Cómo te sientes cuando...
La pregunta me tomó por sorpresa. Le arrebaté la novela y
la tiré lo más lejos que pude. Me giré para decírselo a A-
Nueng con toda seriedad, tal vez porque me daba
vergüenza.
—Ve a dormir.
—Está bien. No tienes que actuar tan seria.
Inmediatamente me acerqué para apagar la luz al lado de
la cama y le di la espalda. A-Nueng aprovechó esta
oportunidad para rodear mi cintura con su brazo y
abrazarme con fuerza.
—Tu espalda es tan ancha... Y acabas de ducharte. —Pude
sentir algo moviéndose en mi espalda. Podía oírla
olisqueándome desde la columna hasta la nuca. —Hueles
tan bien.
—Duermete
—Esta es la primera vez que dormimos juntas. Estoy muy
emocionada.
—Duermerte
—Arg…
Hubo aire que soplaba en mi cuello y llegaba hasta mi
oreja. Se me puso la piel de gallina por todas partes. Me
sobresalté y me senté.
—¿Por qué estás asustado? Ja, ja
—¿Por qué no duermes? Deja de jugar. Tienes que
levantarte temprano mañana.
—Dijiste que me abrazarías, pero duermes de espaldas a
mí, así que, por supuesto, no puedo dormir.
Le daba la espalda y ella había sido traviesa sin parar. Si la
enfrentaba, ¿con qué tendría que lidiar? ¿No me
consideraba en absoluto una amiga de su madre?
—Si te abrazo, ¿realmente dormirás?
—Sí.
—¿Lo prometes?
—....
Como quería terminar con esto de una vez, me giré para
mirarla y puse mi brazo debajo de su cuello antes de
acercarla para abrazarla. El olor del cabello lavado con
champú y del cuerpo lavado con jabón de A-Nueng me hizo
sentir tranquila de alguna manera. Pero la pequeña niña se
congeló, lo que me hizo reír.
—¿Dónde está la chica valiente y traviesa?
—Admito que estoy emocionada de que me abraces.
—Simplemente relájate y vete a dormir para despertarte
fresca para tu examen.
A-Nueng me rodeó con su brazo y acurrucó en mis pechos
como un gatito.
—Tu abrazo es tan cálido
—Ajá
Sentía lo mismo. Tal vez fuera porque rara vez abrazaba a
alguien. Rara vez abrazaba incluso a mis propias hermanas
porque valoraba mi espacio personal. Se podía decir que A-
Nueng era realmente algo.
Abrazar a alguien se sentía bien…
—Cuando digo que te amo, ¿me crees?
—Lo dices tan a menudo que empiezo a dudarlo. Pero
todavía te creo —Respondí honestamente. La pequeña
retrocedió un poco y me miró.
—¿Tengo alguna oportunidad?
—Tengo sueño. Vamos a dormir
Evité responderle. A-Nueng no presionó para obtener una
respuesta. Ella se fue a dormir de buena gana. No estaba
segura si ella realmente estaba dormida.
¿Tenía ella una oportunidad... Sí, ¿la tiene?
No podía responder a eso. Nadie podía. Muchas cosas me
decían que ella y yo eramos líneas paralelas. ¿Cómo podían
estar enamoradas dos personas con esta enorme diferencia
de edad? Y seguía pensando que me gustaban los hombres,
así que tenía que tener mucho cuidado con mis
sentimientos. A-Nueng era demasiado joven.
Ahora le gustaba, pero cuando conociera a más personas,
sería solo una amiga de su madre. Esa era la realidad.
Sería mejor que durmiera... No tenía sentido pensar en ello.
Un suave toque de esos labios hizo que dejara de respirar.
Pensé que A-Nueng estaba dormida, pero ese beso me dijo
que estaba equivocada. Y no me atrevía a abrir los ojos.
Sólo podía fingir que dormía como si nada.
—¿No puedes amarme?
Esa pregunta hizo que yo, que me hacía la dormida, abriera
los ojos y la mirara. Nos miramos fijamente en la
oscuridad. Y eso me hizo…
Extender mi brazo para agarrar su cuello y acercarla para
darle un beso.
Nuestros labios se tocaron suavemente. No había nada
más que eso. Simplemente nos aferramos a ese toque por
un tiempo antes de alejarnos.
—Dulces sueños.
—Bueno.
Nuestra conversación terminó con ese toque suave. La
pequeña no tenía más preguntas y finalmente se fue a
dormir.
Esa noche fue como un sueño...
Y ambas fingimos que nunca sucedió.
24. Confianza
A-Nueng había terminado su examen. La vida continuó con
normalidad. Teníamos que esperar pacientemente el
resultado durante dos meses. Probablemente no fuera
estresante para otros, pero para aquellos para quienes el
resultado determinará su futuro, es una espera larga y
agonizante.
Aunque la pequeña actuaba como si no estuviera bajo
ninguna presión, cuando llegó el momento de que A-Nueng
ingresara su identificación de estudiante para ver el
resultado, se mordía las uñas con tanta tensión que tuve
que golpearle la mano.
—No te muerdas las uñas. Eso no refleja bien tu carácter
—¿Entraré en la universidad que quiero, tía Nueng?
—No.
Esa era la voz de Piengfah. Ella estaba a nuestro lado y era
la más estresada de todas nosotras. No quería que su hija
fuera a la universidad, pero también quería verla triunfar.
La única persona que estaba tranquila y actuaba con
madurez era la abuela.
—¿Por qué eres tan fría? Harás que tu hija pierda la
confianza.
—Si lo logra, sería malo para mí. No quiero que ella entre.
—Wow. El resultado ya está disponible. ¡Entré! —A-Nueng
saltó y gritó frente a la computadora. Ella nos mostró el
resultado a todos. —Entré. Abuela. Tía Nueng. Mamá.
¡Entré!
—¡Guau! Mi hija es muy inteligente —Piengfah saltó y gritó
con A-Nueng antes de que pudiera terminar la frase. Ella
olvidó lo que quería. Luego se tiró al suelo y empezó a
llorar. _Entraste. Así que no vivirás conmigo.
—Tía Nueng, entré. Ahora puedo estar contigo—
A-Nueng me abrazó sin importarle la agonía de su madre.
Estaba tan abrumada que no podía hablar. Sólo podía
abrazar en silencio a la hija de mi amiga. Estaba feliz y
aliviada al mismo tiempo. También estaba orgullosa de mí
misma por participar en el brillante futuro de esta alegre
niña.
Así era como se sentía... cuando la persona que cuidamos
es todo lo que queremos. Era TAN abrumador.
—Bien. Lo hiciste muy bien.
—Podemos estar juntas a partir de ahora. No tengo que ir a
ningún lado —A-Nueng lloró y me miró emocionada. —
Creceré para ser lo que esperas de mí. Seré tu buena chica.
Sólo tuya
Le sonreí a la hija de mi amiga antes de acunar su rostro y
asentir. Algo dentro de mí había cambiado.
—Siempre has sido mi buena chica. Siempre.
—....
—Eres el mejor que existe
Nuestra celebración no terminó ahí porque Chet, que quería
actuar como padre, quería celebrar el primer paso hacia el
éxito de su hija. Me rogó que la llevara a comer con él.
Como dije, A-Nueng era el centro del amor y la atención de
sus padres. Pero esos dos tenían que rogarme que fuera el
intermediario cuando querían pasar tiempo con su hija.
—Lo hiciste muy bien, hija. Eres inteligente como yo.
Miré a Chet, quien felicitó a su hija pero quería tener parte
en su éxito, aunque lo que reclamaba era solo un gen
intangible.
—No importa lo inteligente que sea, no habría tenido éxito
si no hubiera estudiado.
—Entonces eres tan decidida como mi padre y yo.
—¿Mi abuelo?
Para A-Nueng, la palabra —abuelo— era nueva y extraña
porque solo había usado la palabra —abuela— en toda su
vida. De repente tenía muchos parientes al ser mayor.
—Sí. Te lo presentaré algún día. Él realmente quiere
conocerte.
—¿Le dijiste a tu padre que tienes una hija? ¿Qué dijo?
—Al principio se sorprendió. Pero le mostré la foto de A-
Neng cuando se lo conté y él la adoraba mucho. Es tan
linda.
—¿Cómo conseguiste mi foto, padre? —A-Nueng estaba
empezando a sentirse más cómoda llamando a Chet —
padre—. Ella parecía sorprendida cuando se enteró de la
foto.
—Te tomé una foto sin que te dieras cuenta. Ahora tus
abuelos, tías y tíos realmente quieren que vayas a comer
con ellos para conocerte. Hagámoslo.
—Ah...
Chet comenzó a entrar en pánico cuando vió que A-Nueng
dudó porque temía que A-Nueng no aceptara a su lado de la
familia.
—Tus abuelos son muy amables.
—No es eso. Es sólo que son extraños para ella —Lo dije
con comprensión. Chet estaba a punto de discutir, pero
cuando me vió negar con la cabeza, pareció entender lo que
decia
—Está bien. Podemos ir paso a paso. Estaremos juntos por
mucho tiempo. Hablemos de recompensas. ¿Qué quieres, mi
querida A-Nueng?
Estaba hablando con mucha cortesía, como Tik otra vez.
Estaba tan molesta.
—Está bien. No quiero molestarte.
—No seas tímida. Soy nuestro padre. Lee mis labios... Te
amo. Puedes pedir lo que quieras. Papá es ricohhhhhh[1]
Ahora era Toh... y se jactaba de su riqueza como un
profesional. Debería casarse con Sam. Mi abuela eligió a la
sobrina equivocada para casarse con él.
—En realidad, tengo algo que quiero
—Sea lo que sea, sólo dilo.
A-Nueng no quiso decir nada. Ella simplemente le sonrió y
le guiñó un ojo.
—Te lo diré más tarde. Será un secreto entre nosotros.
Miré a A-Nueng, un poco molesta.
—¿Tienes un secreto con él? ¿Qué hay de mí?
—No te lo voy a decir. Es un secreto, así que es mejor que
menos gente lo sepa.
Crucé los brazos sobre el pecho y miré a A-Neng mientras
se reía alegremente con su padre y empezaba a ponerme
de mal humor. ¿Entonces ahora era una extraña?
—¿Estás enojada conmigo?
La chica me rodea cuando regresamos a mi habitación.
Guardé silencio porque no tenía nada que decir.
—No.
—No significa que estás de mal humor. ¿Estás enojada
conmigo porque te guardo un secreto?
Miré fijamente a A-Nueng, que acercó su cara a la mía, y
parpadeé bajo esos gruesos anteojos.
—Simplemente siento que tal vez no somos tan cercanas.
Por eso nos guardamos secretos. Pero eso es normal. Soy
una extraña. No soy tu padre.
—Es bueno que seas un extraño. Si fueras mi padre, no
podríamos ser amantes.
—¿Qué?
La pequeña se aferró a mí y me sacó la lengua como si
fuera un gatito despeinando su pelaje en mi brazo.
—Déjame guardarte algunos secretos. Si te lo cuento todo,
pensarás que soy aburrida.
—¿Por qué tienes que ocultármelo? ¿Es algo importante?
—Más o menos. Es un gran cambio. Prometo que después
de terminarlo, serás la primera en verlo.
Todavía no pude evitar ponerme de mal humor.
Normalmente no era alguien demasiado sensible. No sabía
por qué, cuando se trataba de esta niña, no podia
controlarme. Realmente no era propio de mí en absoluto.
—Dame una pista.
—Ah... Está bien. Te daré una pequeña pista. —A-Nueng me
acunó la cara y me miró a los ojos. Miré fijamente esos
hermosos ojos marrones y pensé en un incidente del
pasado...
El día que nos miramos en la oscuridad.
—¿Qué?
—Mírame a los ojos. Esa es la pista.
—Tengo que resolver el rompecabezas, ¿eh?
—Quiero ser misteriosa.
Había cuidado a A-Nueng durante menos de un año y ya
sabía lo difícil que era entender a los adolescentes.
Imagínese lo que tuvo que pasar la abuela de A-Nueng o mi
abuela. Qué agotador fue para mi abuela criar a tres
nietas... ¿Especialmente cuando ella tenía a alguien como
yo?
Había casos por los que le estaba agradecida a mi abuela.
Pero para mí actuar de repente de manera emocional, era
imposible. Se me puso la piel de gallina sólo de pensar en
eso.
Después de que A-Nueng ingresara a la universidad que
quería, sería hora de prepararse para la universidad.
Piengfah aprovechó al máximo su tiempo con su hija. Iban
al cine, a la playa, buceaban y ahora compraban uniformes
universitarios. En realidad quería hacer eso, pero debería
darle a Piengfah esa oportunidad.
Al final, la madre quejosa tendría que volver porque el
novio, que había estado esperando que regresara su novia,
estaba perdiendo la paciencia.
—Por favor, cuide bien de mi hija, Khun Nueng.
—Su abuela y su padre están aquí incluso si yo no hago eso.
Estabamos todos en el aeropuerto. Chet también estaba
ahí, como amigo y padre de A-Nueng.
—No confío en nadie más que en ti. Además, mi hija sólo te
escucha a ti... Confío en ti, Khun Nueng
Confianza...
De repente, fue como una cadena enrollada alrededor de
mi cuello con una gran piedra atada a ella. Algo al respecto
me hizo sentir culpable, aunque no habia hecho nada.
No había hecho nada...
—Ella crecerá bien.
—Escanea a sus amigos. Y si un chico se acerca a ella,
tienes que interponerte en el camino. No quiero que ella sea
como yo. Mi madre no podría soportar eso otra vez —
Piengfah miró nerviosamente a su madre, que estaba
parada en silencio. Aún así...
—¿Y si tengo novia?
A-Nueng pregunta eso de repente con una amplia sonrisa en
su rostro. Piengfah sólo pudo dejar caer la mandíbula.
—Yo... es... no lo sé.
—¿Qué quieres decir con eso? ¿Te parecería bien? —A-
Nueng miró brevemente en mi dirección antes de rodear mi
brazo como una pista. —Vamos, mamá. ¿Me dejarás tener
novia?
—Si es la tía Nueng, estoy bien —Piengfah respondió en
broma y se tapó la boca como si quisiera mantenerlo en
secreto, pero continuó para que todos lo escucharamos. —
Porque sé que la tía Nueng nunca aceptaría ser tu novia
Mantuve mi cara seria mientras A-Nueng arruga la cara,
frustrada.
—Incluso si ella no me deja hacer eso, lo haré. No puedes
detenerme.
Todos rieron con adoración. Fui la única que podía sentir
que A-Nueng hablaba en serio, y la palabra —hacer— que
acaba de decir A-Nueng tenía un doble significado. Así que
sólo me quedé quieta y guardé silencio.
—Vete ya. No te preocupes. A-Nueng crecerá lo mejor que
pueda. Lo prometo.
Piengfah se apresuró a abrazarme, afortunadamente, antes
de irse. Después de que despedimos a Piengfah, A-Nueng
tomó mi mano y juntó sus dedos con los míos. Ella me
estaba enviando una señal sin que nadie se diera cuenta.
También susurró para que sólo nosotras la escucháramos.
—Creceré para ser digno de ti, tía Nueng. Lo prometo.
Miré a la pequeña que me miraba. No sonreia ampliamente
como lo haría normalmente, pero sus ojos estaban llenos de
determinación.
—Soy tuya y sólo tuya.
[1] Letra de la canción de Toh
25. Enfurruñada
Piengfah se había ido, así que ahora de alguna manera me
había convertido en la guardiana principal de A- Nueng. Era
la madre, la tía y todo. Veía madurar a la hija de mi amiga y
sí... A-Nueng dió otro gran paso adelante ese dia. Ese día
era su primer día como estudiante universitaria.
Hice el esfuerzo de levantarme temprano para cocinarle la
comida que siempre le encantaba antes de correr a esperar
a la alegré chica en su casa. Tan pronto como la llamé para
decirle que estaba esperando frente a la casa, A-Nueng salió
corriendo a recibirme con su nuevo uniforme universitario.
Llevaba una falda plisada y zapatillas blancas. Se soltó el
cabello, ya que ya no era necesario que lo atara
prolijamente como cuando estaba en la escuela secundaria.
Y otro gran cambio fue...
—¿No estás usando tus anteojos?
—Ta-da. ¿Soy hermosa sin anteojos? —A- Nueng se dió
vuelta para mostrar su nueva apariencia y me guiñó un ojo.
—¿Soy una mujer
Ya era mayor... Y era más bella sin gafas. Pero no era
alguien que elogiase fácilmente, así que simplemente me
encogí de hombros.
—Te ves un poco mejor que antes.
—Caray. ¿No puedes animarme con algunos elogios?
—¿Por qué no llevas gafas? ¿Puedes ver así?
—Sorpresa. Ya no necesito anteojos. Esta es la recompensa
que le pedí a mi padre.
—¿Eh?
—¡Me hice la cirugía LASIK! —La alegre mujer se jactó con
orgullo antes de correr para tomar mi brazo. —Aparte de mi
abuela, eres la primera en verlo. De ahora en adelante,
querrás mirarme a los ojos todo el tiempo—
La mujer de ojos dulces me miró con ojos llenos de amor.
Eso me hizo quitarme a la traviesa de encima.
—¿Entonces desapareciste porque fuiste a hacerte el
procedimiento LASIK?
—Sí. Pero fuiste tan mala. Ni siquiera me llamaste una vez.
¿No me extrañaste? ¿No te sentiste sola en absoluto?
Estuve muy ansiosa esos últimos días. Pero si me
comunicaba con ella con demasiada frecuencia, sería
demasiado engreída. A ella le gustaba pensar que me
sentiría sola si no nos veiamos.
—No.
—Así que soy la única que te extraña. Argh... Nuestro amor
no es igual.
Cuando la alegre mujer se quejó, suspiré y jugueteé con su
hermoso cabello.
—Hablas mucho hoy. Este es tu primer día de clases,
¿verdad? Tómalo —Le entregué la comida que cociné —Vine
a darte esto.
—Wow. Me hiciste un bento, como una esposa japonesa que
se los hace a su marido. Estoy muy feliz.
—Siempre encuentras una manera de vincular las cosas
con los amantes, ¿eh?
—¿Puedes cocinar para mí todos los días?
—¿Estás loca? ¿Quién se levantaría temprano para cocinar
todos los días?
—¿Qué tal la cena? Pasaré por tu habitación todos los días
para comerla.
—¿Todos los días? De ninguna manera. Me olvidarás una
vez que hagas nuevos amigos.
—¿Quién olvidará a su amante?
—Date prisa y ve a clase
—Entonces, ¿me prepararás la cena todos los días? —La
mujer alegre me miró pidiendo ternura. Cuando ví eso, me
ablandé.
—Lo haré si tengo tiempo.
—Lo esperaré todos los días.
¿Quién creía que era: la cocinera de un programa de
cocina? No importa. Digamos que era una recompensa por
ingresar a la universidad que ella quería. La comida no era
tan difícil de cocinar. Cocinaría platos sencillos.
—Realmente cocinaste para mí.
La mujer alegre fue a mi habitación como había dicho que
haría. Ella miró los pocos platos de comida que cociné en la
mesa, emocionada. Me enderecé y le guiñé un ojo.
—Estaba matando el tiempo. No es gran cosa.
—Entiendo cómo se siente un marido japonés cuando va a
casa a comer la comida que ahora prepara su esposa
—Parece que últimamente te gusta el carácter de un
marido japonés. ¿Por qué quieres tanto que sea tu esposa?
—Puedes ser el marido si quieres. No me importa. Puedo
estar en ambos lados. Ay... Tía, usaste una cuchara para
golpearme.
Mi mano era más rápida que mi cerebro, así que usé la
cuchara en mi mano para golpear a la alegre mujer en la
cabeza. Caray. ¿Cómo podía decir eso con indiferencia?
—¿Cómo estuvo el primer día de universidad?
—Es tan delicioso — A-Nueng comió soñadora mientras me
miraba y sonreia. —Te quiero mucho, tía Nueng.
Casémonos tan pronto como me gradúe.
—Responde mi pregunta, tonta.
—Estuvo bien. Hice muchos amigos.
—¿Alguien te ha coqueteado ya? —Intenté parecer normal
cuando pregunté eso. A-Nueng respondió sin pensar mucho
en ello.
—No lo sé, pero alguien me pidió mi ID de LINE.
—¿Se lo diste?
—Adivina — La alegre mujer me dió su habitual sonrisa
Duchenne mientras me guiñaba un ojo. Ella estaba
tratando de burlarse de mí y frustrarme. Levanté la mano
como si fuera a darle un golpe en la frente, pero ella
retrocedió antes de que pudiera. —Lo hice, pero no lo leeré.
Simplemente no quería herir sus sentimientos porque
tenemos que ser compañeros de clase
—¿La gente se liga desde el primer día de universidad?
—Soy hermosa, ¿sabes? Tienes que ser muy protectora
conmigo. Te sentirás sola si disfruto demasiado de mi vida
universitaria.
—Puedes tener un amante si quieres. Es bueno, así puedo
tener algo de tiempo para mí
—¿Lo dices en serio?
—Ajá.
—No eres nada amable. ¿No puedes estar un poco celosa?
— A-Nueng jugó con su comida. —Quiero que seas
protectora conmigo. Quiero sentirme amada.
—Hay muchas maneras de demostrar amor. Yo cociné para
ti. Ser protector puede hacerte sentir asfixiada
—Quiero que estés celosa
—Eres una niña
—¡No soy una niña! —Cuando A-Nueng me vió negar con la
cabeza, gritó en señal de negación. —Soy una estudiante
universitaria. Puedo tener bebés lindos si encuentro un buen
esperma
—¿Cómo llegó el tema de tener bebés?
—No lo sé. Pero no soy una niña.
—Si todavía te quejas así, eres una niña —Suspiré y entendí
mi mano para acariciar suavemente la mejilla de la pequeña
mujer, quien estaba visiblemente angustiada. —No seré
protectora. Sólo estoy preocupada. Puedes aferrarte a mí
ahora, pero pronto te aferrarás a tus amigos. Seré yo a
quien dejen.
—Habrá muchas actividades, pero encontraré tiempo para
estar contigo. No quiero que nadie me robe tu amor.
—¿Quién hará eso?
—Muchos. Todo el mundo te quiere.
—Pero no amo a nadie, excepto… —Casi lo dejé escapar.
Eso hizo que A-Nueng sonriera ampliamente.
—Soy yo, ¿verdad? Está bien. Ahora me siento mejor.
Comamos… —El humor de A-Nueng cambió tan
abruptamente. Ahora comía deliciosamente. Yo, que cociné
para ella, no pude evitar sonreír ante eso. —Ah, casi lo
olvido. Vi a Folk hoy.
—¿Ese chico inseguro?
—Sí. Ingresó a la misma universidad que yo, pero está en
una facultad diferente. Está en la facultad de administración
de empresas.
—Wow. Esa es buena. Tendrá un futuro brillante.
—También se hizo un nuevo corte de pelo. Se veia
totalmente diferente. Supongo que todos parecen más
maduros cuando son estudiantes universitarios.
—Tú también. Ya eres mayor. Ya no te atas el cabello ni usas
anteojos. Mi niña ahora es una mujer. Muchos chicos te
perseguirán.
—Pero sólo te perseguiré a ti.
—Sí. Sí. Veré cuánto tiempo puedes seguir así
La notificación LINE de A-Nueng seguía vibrando. Lo miré y
vi los nombres Arm y Nice. Me hizo fruncir el ceño. A-
Nueng también lo miró, pero seguía comiendo.
—¿Esos son los que te pidieron tu ID de LINE?
—Sí.
—Elige cuidadosamente con quién sales
—Seguro.
—No tengo que preocuparme por ti, ¿verdad? Puedo confiar
en ti, ¿verdad?
—Por supuesto. Siempre he sido tu buena chica. Sabes
que... Ah, estoy llena—A-Nueng presentó respetos a su
plato, como siempre lo ha hecho. —Gracias. Lavaré los
platos—.
Sabe ser linda y útil porque su abuela la crió bien. La miro
con adoración mientras la pequeña mujer continúa con su
tarea. Parece muy diferente ahora que lleva puesto su
uniforme universitario en lugar de su uniforme de
estudiante.
—Tía Nueng.
La pequeña mujer habló mientras lavaba los platos sin
voltear a mirarme.
—¿Mmm?
—¿Puedo pasar la noche contigo?
—¿Por qué no te vas a casa?
—Quiero abrazarte para que duermas.
De repente, la habitación queda en silencio. El incidente de
esa noche vuelve a aparecer. No le he dado una respuesta.
Solo miro su espalda mientras reflexiono.
—¿Solo abrazando?
—Igual que antes.
A-Nueng dejó de lavar los platos y se giró para mirarme con
complicidad. Ambas recordamos lo que pasó esa noche.
Simplemente nunca hablamos de ello abiertamente.
—No.
Lo dije alto y claro. La pequeña mujer asintió y continuó
lavando los platos.
—Bueno.
Nuestra conversación terminó ahí.
Sí... Si no hablamos de ello e hicimos como que no pasaba
nada, podíamos seguir así.
—¿Vendrás a comer conmigo hoy?
—Sí. No me digas qué vas a cocinar. Quiero que sea una
sorpresa.
—Bueno.
—Por cierto... ¿puedo pasar la noche contigo?
—No.
—Bueno.
A-Nueng todavía hizo lo que dijo que haría que era ir a
cenar conmigo todos los días. Ella me haría la misma
pregunta todos los días. —¿Puedo dormir contigo?— Era
una pregunta que no significaba sólo dormir. Y también
hacía lo mismo todos los días, que era rechazarla para no
cometer otro error. Era bueno que A-Nueng no insistiera ni
me hiciera sentir incómoda.
Me había convertido en una excelente cocinera y, en lugar
de dibujar, estaba pensando en vender comida para llevar.
Pero todavía no tenía tanta confianza en mi cocina. La
mujer alegre podía adorarme tanto que pensaba que todo lo
que hacía era genial. Entonces necesitaba una rata de
laboratorio, que era...
—Es delicioso.
Visité a Sam en su oficina y la obligué a comer lo que
cociné. Mi pequeña hermana parecia sorprendida cuando
tomó el primer bocado y continuó hasta terminarlo al
instante. Me enorgullecía bastante.
—No estás mintiendo, ¿verdad?
—Es muy delicioso. Eres guapa, correcto y sabes cocinar
bien. Eres demasiado perfecta.
—Probablemente sea un talento. Soy buena con todo lo que
pongo en mis manos —Me miré las manos y le guiñé un ojo.
—Estoy pensando en vender comida para llevar. ¿Qué
opinas?
—¿Por qué no piensas en grande? Abre un gran
restaurante. Yo invertiré. Soy rica
—Eso es demasiado grandioso. Déjame probarlo primero. Si
va bien, pediré un préstamo a los ricos M.L.
—Está bien, eres la hermana de un rico M.L.
—Genial. Me iré ahora. —Miré mi reloj. —Tengo que
preparar la cena.
—¿Cuál es la prisa? Vives sola. ¿O estás cenando con
alguien?
—Comeré con A-Nueng —Respondí honestamente. Eso hizo
que Sam me sonriera con picardía.
—Escucho ese nombre muy a menudo. Quiero conocerla.
—Es sólo una niña. Te presentaré si ustedes dos se
encuentran. Tengo que irme antes de que no queden
buenos ingredientes en el mercado.
Todas las noches, pasaba por el mercado de productos
frescos a comprar ingredientes para preparar la cena para
la pequeña mujer. No tenía mucho dinero, así que solo
cocinaba algunos platos que no requerían ingredientes
costosos para comer juntas. A veces A-Nueng no podía ir
debido a las actividades deportivas en la universidad.
Parecia tener más eventos sociales a los que asistir.
Ahora tenía muchos amigos...
¿Que pasaba conmigo?
A veces, de repente me sentía sola cuando pensaba en los
nuevos círculos sociales que tenía A-Nueng. Ella ya no se
aferraba a mí como en los viejos tiempos. Pero, como dije,
lo entendía. Ella era una adolescente. Tenía que tener
amigos de su edad con quienes poder hablar de cosas que
yo no entendía.
Después de salir del mercado de productos frescos, preparé
una comida sencilla. Estaba espera do que llegara la mujer
alegre para comer juntas. La manecilla corta del reloj se
encontraba ahora en el número siete. El cielo se estaba
oscureciendo y estaba empezando a preocuparme.
N° 1: Nueng, ¿dónde estás? ¿Por qué no has vuelto
todavía?
Esperé unos cinco minutos para recibir una respuesta. La
pequeña mujer respondió con una pegatina de —lo siento—
y palabras que hicieron que los músculos de mi cara se
tensaran.
A-Nueng: Lo siento, tía Nueng. Lo olvidé totalmente.
A-Nueng: Iré corriendo.
Una vez que leí eso, apreté los labios. Estaba furioso como
no lo había estado en mucho tiempo. Pero respondí
brevemente.
N° 1: Está bien. Es tarde. Sólo quédate con tus amigos.
Puse el teléfono boca abajo y no leí más mensajes. Tiré
toda la comida que había en la mesa. Podía escuchar el
sonido de algunos mensajes entrantes. Luego se escuchó un
tono de llamada. Sabía lo ansiosa que estaba.
Levanté el teléfono y rechacé la llamada antes de llamar a
alguien. La voz al otro lado de la línea sonaba claramente
sorprendida al ver que la estaba llamando.
[Khun Nueng. ¿De qué humor estás para llamarme?]
—Tengo hambre.
Soné como alguien que estaba enojada porque tenía mucha
hambre. Eso hizo reír a la bella doctora al otro lado de la
línea.
[No puedo invitarte a comer otra vez. Casi me quedé en
quiebra la última vez.]
—Puede ser algo no demasiado caro.
[¿Qué pasa? No suenas muy feliz.]
—No lo sé. De repente te extraño... Por favor, invítame a
comer, hermosa Doctora Wan Viva.
26. La llamada
Fue un poco inesperado. Podía ver a la novia de la Doctora
Wan ViVa, una cantante en ciernes, además de sentarme a
cenar con ella, una vieja amiga con la que habia tenido una
relación íntima. Mientras enrollaba y mordía los espaguetis,
su novia me miraba con expresión amarga. Me reí y le
guiñé un ojo a —Sieng-Pleng—, quien claramente se estaba
estableciendo como mi enemiga.
—Sonríe un poco, mi hermosa cantante. No estoy aquí
como un enemigo. Solo tengo hambre, así que le pedí a la
Doc que me invitara a comer
No hice nada la última vez que nos vimos. Simplemente
seguí el guión que me pidió Wan ViVa.
Ah... Déjame darte un poco de historia. La última vez, mi
vieja amiga me llamó para invitarme a cenar. Supuse que
quería vengarse de su novia por algo. Conseguí una comida
gratis con champán, así que acepté. La bella doctora no
soportaba bien el alcohol y se emborrachó bastante, por lo
que Sieng-Pleng me veía con malos ojos, como lo hacía en
ese momento ..
—Lamento estar mirándote con rudeza. Solo tengo
curiosidad por saber por qué invitaste a Wan a comer
cuando hay tanta gente en este mundo.
—Cuando estaba pasando por un mal momento, acudí a
ella.
—Entonces, ¿qué te pasa? —Wan ViVa tenía miedo de que
entrara en demasiados detalles sobre ese día, por lo que
interrumpió rápidamente. Me encogí un poco de hombros y
respondí vagamente.
—Estoy aburrida.
—¿Qué puede aburrir a Khun Nueng, a quien no le importa
nada en este mundo?
—¿Cómo puede alguien ser feliz todo el tiempo? Cuando
me aburrí, pensé que me sentiría mejor si podía ver el dulce
rostro de la Doctora Wan Viva —Le sonreí a Sieng-Pleng,
intentando ser su amiga. —No pienses demasiado. No tiene
nada de malo. Sólo extrañaba a mi vieja amiga.
—Es bueno si sólo piensas en Wan como un amiga
—Entonces, ¿Que te pasa realmente, Khun Nueng? Hemos
estado aquí por un tiempo y todavía no sé nada —Wan ViVa
preguntó con verdadera preocupación. Así que la dejé
entrar un poco como agradecimiento por la cena.
—Estoy un poco estresada. ¿Alguna vez te has sentido
confundida acerca de algo... como, tal vez amar a alguien
pero no poder demostrarlo? —Luego rápidamente inventé
una excusa. —No se trata de mí. Se trata de un amigo mío.
—¿Estás tan estresada por los asuntos de otra persona? —
Sieng-Pleng interrumpió. Wan ViVa rápidamente la golpeó
en el brazo y se giró para sonreírme.
—Sí. Cuando era más joven, estaba enamorado de alguien,
pero no podía decírselo... Ella era la hija de mi jefe.
Al final de eso, se giró para mirar a su novia y miró hacia
abajo con timidez. Ella no dijo más, pero no había
necesidad de siquiera adivinarlo; Esa persona seguramente
era esta cantante.
—¿Cómo terminó?
—Después de aceptar la realidad, le confesé lo que sentia.
Eso es todo.
—¿Y la otra persona, la hija de tu jefe, aceptó tu amor tan
fácilmente?
—Cuando fuismos mayores, ella ya no era la hija de mi jefe
—Wan ViVa se rió mientras Sieng-Pléng añadia.
—Ahora es su esclava.
—¿Esta hermosa doctora es difícil? —Esta vez recurrí a
entablar conversación con la novia de la doctora, quien
tenía una cara muy dulce. Sieng-Pleng parecía más
relajada, por lo que habló casualmente sobre su vida
personal.
—Por supuesto que lo es. Ella me dio un ultimátum de
repente. Es como si estuvieran jugando conmigo. Ya no te
amaré si tú no me amas... ¿Qué opción tenía?
—No tenías elección. Eres mía
Miré a la pareja amorosa y sonreí mientras sacudía la
cabeza.
—Mi asunto no es tan simple.
—No lo hagas difícil. La vida es corta — Wan ViVa me
sonrió. —Somos viejas. Moriremos pronto.
—Tienes razón. Pero yo soy viejo mientras la vida de la otra
persona apenas comienza.
—¿Eh?
—Nada.
Reunirme con la pareja me hizo sentir mejor. Al menos
tenía a alguien con quien comer en lugar de estar atrapada
sola en mi habitación porque me olvidaron.
Wan ViVa y Sieng-Pleng me llevaron a casa. Cuando estaba
a punto de salir del auto, ví a A-Nueng esperándome frente
a mi edificio. Mi corazón se aceleró, pero también me
preocupó su seguridad porque ya era tarde. Ella ya debería
estar en casa a esa hora.
—Doctora Wan, ¿podría acompañarme hasta la puerta
principal? Pleng, quédate en el auto. Por favor, finje que no
estás aquí.
—¿Eh?
Sieng-Pleng y Wan ViVa exclaman al mismo tiempo. Miré a
la bella doctora y le di una pista.
—Es hora de que me devuelvas el favor.
Salí del auto después de decir eso. Wan ViVa me siguió y
se quedó a mi lado porque no quería caminar hasta mi
edificio.
—¿Qué pasa, Khun Nueng?
—Por favor sonríeme.
—¿Eh?
—No mires. Solo inclina la cabeza y sonríeme lindamente.
La pequeña doctora hizo lo que le pedí de buena gana. Ella
estaba empezando a entender lo que estaba haciendo, así
que soltó una carcajada.
—¿A quién intentas molestar?
—Bien. Ríete así. Por favor, agarra mi brazo. Sería bueno si
pudieras frotarlo.
—Pero...—Wan ViVa miró dentro del auto como si se sintiera
incómoda, pero lo hizo de buena gana. —Me estás
metiendo en problemas.
—Puedes manejarlo.
—Esto no es propio de ti en absoluto. ¿Cuál es el punto de
todo esto?
—Supongo que me hace sentir mejor —Le devolví la
sonrisa. —Gracias por esto. No lo olvidaré.
—Regresaré ahora.
—Conduce con seguridad.
Le dije adiós a Wan ViVa y miré hasta que ya no pude ver la
luz trasera antes de caminar hacia mi edificio. Miré a A-
Nueng, que me esperaba con cara de mal humor.
—¿Con quién viniste?
—Un amiga.
—No tienes amigas.
—Eso es una exageración. Tengo amigos. Simplemente no
salgo mucho con ellos. Tú también tienes amigos, así que
deberías entenderlo.
—¿Qué clase de amiga se frota el brazo y se sonríe así?
—Una buena amiga. — Sonreí un poco mientras pensaba en
la relación entre Wan ViVa y yo. —Es una hermosa amistad.
—¿Qué es esa sonrisa? ¿Quién es ella?
A-Nueng parecia más frustrada que nunca. Estaba
emocionada pero mantuve la cara seria.
—Ella es una doctora con una cara dulce.
—¿Una doctora? ¿Con la que saliste?
—¿Tienes tan buena memoria? ¿Pero por qué estás aquí? Es
tarde.
—Te dije que vendría corriendo. Te llamé, pero no
contestaste.
—Ah. Lo vi.
—¿Por qué no me devolviste la llamada?
—Me olvidé.
Mostré una cara despreocupada. Los ojos de A-Nueng se
llenaron de lágrimas. Le temblaba la boca. Me ablandé
cuando ví eso, así que le puse la mano en la espalda y le dí
un codazo para que caminara hacia adelante.
—Hablemos en mi habitación. Aquí hay muchos mosquitos.
La pequeña mujer me quitó la mano mientras se
enfurruñaba. Ella respiró con dificultad y se negó a hacer lo
que le decía.
—Te estás vengando de mí. ¿Lo hiciste por venganza?
—¿Cuántos años crees que tengo? Yo no haría algo así.
Tenías actividades con tus amigos en la universidad, así que
fui a cenar con mi amiga. Eso es todo.
—Dije que lo olvidé porque estaba en medio de un trabajo
en grupo hasta que olvidé la hora. Me disculpé y corrí tan
pronto como me di cuenta. No estaba saliendo con nadie.
¿Por qué no puedes entender eso?
—Dije que entendía.
—Si es así, ¿por qué haces esto?
—No me levantes la voz.
—¡Ya no te amo!
A-Nueng se alejó corriendo tan pronto como terminó de
decir eso. Simplemente me quedé inmóvil y me mordí los
labios hasta que sangraron, furiosa porque ella me levantó
la voz. Pero también me preocupaba la mujer menuda. No
quería que volviera sola a casa tan tarde en la noche, así
que al final, corrí tras ella y la agarré del brazo.
—No me des la espalda. No me gusta.
—Y no me gusta que hayas salido con otra mujer. Ya sabes
cómo me siento. ¿Por qué hiciste eso? ¿No puedes tenerme
sólo a mí? ¿No puedes amarme sólo a mí?
—¿Qué locura estás diciendo?
—Puedes seguir sin hablar de lo que pasó la noche antes de
mi examen. Eso no me importa. Pero eso no significa que no
sucedió. Nos besamos. ¿Recuerdas eso? Nos besamos.
—Detente en este instante.
—Lo dije. ¡¡¡Sucedió!!!
Me cubrí la cara con las manos de manera estresante. A-
Nueng había soltado lo que había estado evitando todo este
tiempo. Tenía que aceptar que sucedió. No debería haber
hecho lo que hice esa noche.
Ella era la hija de mi amigo... Sólo tenía 18 años. No
debería haber dejado que mis emociones se apoderaran de
mí.
—No hablaremos de esto...
—Si lo haremos.
—¡¡¡Nueng!!! —Levanté la voz, pero sonó el teléfono. Era
una campana que me salvó. Ahradecí a la persona que me
llamó en un momento como este.
—Hola.
[Nueng.]
La voz sollozante de Sam me hizo inmediatamente prestar
toda mi atención a mi hermana al otro lado de la línea.
Alguien dijo una vez que cuando estamos realmente
estresados por algo y queremos salir de ello, necesitamos
encontrar algo más estresante con qué lidiar, así nos
olvidamos por completo del estrés anterior.
Y la llamada de Sam era exactamente eso.
—¿Qué pasó, pequeña? ¿Por qué suenas así?
Algo me decía que no eran buenas noticias y era algo
realmente grande. Porque esta no era la hora del día en la
que Sam llamaría para charlar entre hermanas.
[Nueng... Nuestra abuela falleció.]
27. Ayuda
Un gran número de personas asistieron al funeral el primer
día para presentar sus respetos a mi abuela. Sam organizó
todo, desde contactar al templo hasta trasladar a nuestra
abuela al lugar.
Aunque el lugar estaba lleno, me sentía solo porque apenas
conocía a nadie. Nuestra abuela era la única familia que
teníamos Sam y yo porque nuestros padres fallecieron
cuando éramos muy pequeñas. Ahora sólo me quedaba
Sam.
Eso era todo lo que me queda...
Como pariente más cercano y mayor de nuestra abuela,
era mi responsabilidad expresar gratitud a nuestros
invitados. Aunque Sam no parecía devastada porque tenía
un buen control sobre sí misma, no estaba tan animada
como siempre. Ambas teníamos treinta y tantos años, por
lo que debíamos actuar en consecuencia. Además, nuestra
abuela no quería que sus nietas mostraran sus debilidades a
nadie.
Podía hacerlo bien. O, para ser exactos, parecía muy
distante. No mostré ninguna tristeza. Era mi personalidad.
Llorar no me hacía mejor ni peor persona. Mi
distanciamiento era mi escudo perfecto.
—Lo siento, Khun Nueng.
A-Nueng y su abuela estaban en el funeral. La abuela me
dió el pésame de costumbre. Levanté las manos para
presentarle respeto y las invité a pasar. A-Nueng me miró,
mostrando más tristeza que yo, que era la verdadera nieta.
—¿Qué pasa?
Pregunté cuando A-Nueng me miró con los ojos rojos e
hinchados. Se veía tan lamentable que suspiro.
—Nada.
—Bien.
Después de eso, regresé para atender a los demás
invitados. Seguimos con la oración, y a las 21 horas todos
los invitados se habían ido. Sam me pidió que me quedara
con ella después de eso. Luego me abrazó y lloró a mares.
mi hermana, que amaba demasiado a nuestra abuela,
probablemente no podía aguantar más.
—Khun Nueng.
—Ya eres un adulto, pequeña.
Abracé a mi hermana y suspiré. Sam era como un niño de
tres años en ese momento. Mon y sus amigas estaban
cerca, sollozando.
—La abuela ya no está con nosotros. Yo... no debería
haberme mudado.
—Si no te mudabas, ¿cómo podrías tener una vida con
Mon? Mira el lado positivo: ahora que nuestra abuela ya no
está aquí, tú y Mon pueden mudaros al palacio. Yay. — Fingí
estar animada. Todos me miraron en shock. —¿Qué?
—¿No estás nada triste porque nuestra abuela falleció? —La
voz de Sam se volvió severa. Ella se alejó de mi abrazo. —
No pareces nada triste.
—¿Tengo que llorar? Puedo hacerlo si quieres.
—Nueng...
—Sam, ahora somos adultas. Nuestra abuela tenía que
dejarnos algún día. No podemos luchar contra el tiempo.
No podemos escapar de nuestras muertes. Tu llanto no la
traerá de vuelta. Piensa en lo que harás mañana... ¿Has
contactado con nuestro abogado?
—¿Por qué debería contactar al abogado?
—Para preguntar sobre el testamento que preparó nuestra
abuela... Song ya no está con nosotros. Podemos dividir
todo por la mitad. Eso es simple... ¿Hay impuestos?
Sam lloró aún más después de escuchar eso. Ahora se
tapaba los oídos con las manos. Doraemon me miró y
suspiró, como alguien que intentaba tener paciencia.
—Está bien si no estás triste. Pero no hay necesidad de
herir los sentimientos de Sam de esta manera.
—¿Cómo le duele a Sam hablar del testamento?... Está
bien, no hablaré de eso. Vayamos cada quien por su lado.
—¿No vas a volver al palacio? —pregunta Mon. Me hizo
poner mi mano en mi pecho.
—¿Estás loca? ¿Por qué haría eso? Tengo miedo de los
fantasmas.
Todos me miraron atónitos y decepcionados. Pero no me
importaba.
—Escuché que cuando alguien simplemente muere, no
sabe que ya está muerto. La abuela seguramente estará en
el palacio esta noche. No nos llevábamos tan bien cuando
ella estaba viva. Seguramente me romperá el cuello. por
huir de la boda ahora que ella está muerta. No... Tú y Sam
pueden volver allí. Oh...— Chasqueé los dedos como si
acabara de pensar en algo. —Nos vemos el día de la
cremación. No me gustan los funerales. Escuché que te dan
mala suerte. Adiós.
Podía oír el sonido de mi hermana sollozando, pero no me
importó mirar atrás. Simplemente tomé un taxi frente al
templo de regreso a mi habitación.
Finalmente estaba sola…
Me senté en mi cama sin fuerzas cuando regresé a mi
habitación. No tenía idea si dormí algo ya que sabía que mi
abuela murió. Y no tenía nada de sueño. Creia que hacía
más de 48 horas que no dormía.
Nadie sabia... que no podía cerrar los ojos.
Las últimas palabras que le dije a mi abuela fueron mi
rechazo cuando me invitó a comer con ella, aunque lo dijo
como si fuera su último pedido. No podía sacarme de la
cabeza la forma en que ella me miraba. Creo que se
quedará ahí… para siempre.
Mi abuela realmente se había ido... Esa anciana estricta,
que parecía tan fuerte y siempre lucía tan perfecta, murió
repentinamente de una enfermedad cardíaca. Todo fue tan
repentino. Ella simplemente se cayó. Y su última palabra al
ama de llaves fue mi nombre...
Mi abuela me llamó por mi nombre y acaba de fallecer...
Lloré de nuevo... Lloré sin parar la noche anterior. Lloré
hasta que pensé que mi cuerpo se había quedado sin líquido
y no podía llorar más. No podía creer que todavía pudiera
llorar. Y parecía que no podía dejar de llorar.
Ayuda... Ayúdame.
Me golpeé en el pecho para que me doliera. Si me
lastimaba físicamente, podría disminuir el dolor dentro de
mí. Si estamos estresados por algo, necesitábamos
encontrar algo que nos distraiga. Si no era algo realmente
dichoso, debía ser algo de mayor gravedad.
Tenía que salir. ¡Tenía que sacarme esta pena!
—Tía Nueng.
Alguien llamó a la puerta. Yo, que seguía llorando sin
parar, miré hacia la puerta. Estaba segura de que era la voz
de A- Nueng. ¿Por qué estaba ella ahí ahora? No lo entendí
mal, ¿verdad?
—Tía Nueng. Por favor, ábreme la puerta.
—Tengo sueño.
Grité de vuelta, tratando de contener mis sollozos, porque
no quería que nadie lo escuchara. Pero A-Nueng era
demasiado testaruda para marcharse voluntariamente.
Ella estaba llamando a la puerta cada vez más fuerte hasta
que tuve que respirar profundamente y tragar el nudo en mi
garganta. Abrí la puerta, tratando de parecer normal pero
molesta.
—Estoy muy cansada. ¿Tengo que lidiar contigo también
después del funeral de mi abuela?
—Está bien.
—¿Qué está bien?
—Estoy aquí.
Y la pequeña mujer me abrazó con fuerza antes de que
pudiera cerrar la puerta. Con ese abrazo, el frente fuerte
que había levantado se derrumbó como un dominó. Mis
piernas y brazos habían perdido toda su fuerza. Me recosté
porque no tenía fuerzas para resistir la fuerza de A-Nueng
mientras ella se inclinaba hacia mí.
—Tía Nueng.
Caí al suelo como una hoja seca de un árbol. Mis lágrimas
caían por mis mejillas. No podía contenerme más
A-Nueng vió que había perdido todas mis ganas de vivir,
por lo que lloró lastimosamente y trató de secarme las
lágrimas.
—Sé que estás sufriendo mucho. Lo puedo notar.
—No actúes como si me conocieras.
—Usamos las mismas máscaras. Puedo ver a través de ti.
Cuanto más finges estar bien en el funeral, más sé que
sufres tanto dolor como todos los demás. Simplemente no
puedes perder
Le devolví el abrazo a la pequeña mujer y lloré hasta que
todo mi cuerpo tembló. Así era como te sentías cuando
estabas muriendo.
No... Morir sería mejor. Toda la culpa me estaba
destrozando. Todas las palabras que le lancé a mi abuela
cuando estaba viva me estaban arrancando el corazón.
‘¿Cuándo morirás?’
‘No. No soporto el olor de los viejos. No puedo estar
contigo’
‘Morirás sola. Nadie se preocupará por ti. Así debe ser’
—¿Cómo pude haberle hecho eso a mi abuela? Y después
de todo lo que le he hecho, ¿cómo pudo pensar en mí
cuando está a punto de irse? ¿Por qué hice eso? —apreté mi
mano en un puño y golpeé a A-Neng, quien simplemente se
sentó allí y me dejó abrazar. —Si pudiera retroceder en el
tiempo, comería con ella y le hablarémía amablemente. Es
posible que entonces hubiéramos hecho las paces
—Tía Nueng
—O... si me casara con Chet, mi abuela moriría en paz.
—No te culpes así, tía Nueng. No hagas eso.
—Ayúdame. —sentía que no podía seguir. Si alguien me
entregara un cuchillo ahora mismo, sería un acto de
bondad. —Ayúdame, Nueng.
A-Nueng me abrazó y me meció de un lado a otro, como si
estuviera arrullando a un recién nacido para que se
durmiera. La mujer alegre era mi mejor amiga y ella me
guiaría en mis momentos difíciles. Nadie se dio cuenta de
cómo me sentía. Sólo ella supo cuánto dolor tenía.
La pequeña mujer me besó en la sien para consolarme. Su
pequeña mano frotó mi cabeza suavemente, sabiendo que
lo que necesito ahora ers aliento. Y como recibí su calidez,
retrocedí y miré a la pequeña mujer, que sollozaba tan
fuerte como yo.
—Nueng.
—Tía… —A-Nueng me limpió las lágrimas de la cara con sus
labios. —¿Hay algo que pueda hacer por ti en un momento
como este?
—.....
—Cualquier cosa.
Nos miramos fijamente durante mucho tiempo. Y la
pequeña mujer se inclinó, como si estuviera a punto de
besarme. Pero antes de hacerlo, pareció darse cuenta de
que era inapropiado…
—Esto no está bien... No debería estar haciendo esto en un
momento como este...
Agarré su cuello para evitar que se alejara de mí.
—Está bien.
—Tía...
—Ayúdame.
Nunca en mi vida le había pedido ayuda a nadie.
Realmente no sabia qué quería decir con lo que acababa de
decir. Era mi permiso. Era mi súplica. Quería que ella
hiciera algo para que yo pudiera superar esto. Cuando A-
Neng escuchó eso, se inclinó hacia mí y me presionó contra
el suelo, respirando con dificultad.
—Solo dilo y haré cualquier cosa.
—¿Cualquier cosa?
La persona que estaba encima de mí estaba
desabotonando lentamente mi camisa negra.
—Si cualquier cosa.
A-Nueng comenzó a hacer lo que ella dijo que haría. Sólo
me quedé quieta y me puse el brazo en la frente para
taparme los ojos. No quería reconocer nada excepto los
toques que me daba A-Nueng.
Aquello era una distracción.
—Ah...
Mi cuerpo estaba respondiendo a la estimulación de A-
Nueng. Ella pasó sus labios húmedos desde mi oreja hasta
mi ombligo. Había dolores agudos en algunos puntos... pero
no era nada desagradable. Y estaba empezando a
excitarme porque no podía negar mis propios deseos físicos.
—¿Hay algo más que quieras que haga?
Levanté el brazo de mi frente y miré a A-Neng, que me
miraba desde la cintura de mis pantalones. El rostro de la
pequeña mujer estaba todo rojo de vergüenza. Pero podía
decir que ella también tenía curiosidad.
—Si te pido que hagas algo... ¿lo harás?
—Cualquier cosa. — A-Nueng me miró como si estuviera a
punto de llorar. —Eres mi sueño.
Sonreí desde la comisura de mi boca y acaricié la cabeza
de la pequeña mujer antes de empujarla hacia abajo, como
si fuera alguien en posición de darle órdenes.
—Quítame los pantalones y sabrás adónde ir a partir de ahí
28. La superior y la
Subordinada
Me desperté sobresaltada por la alarma en el teléfono de A-
Neng. La menuda mujer se había duchando y estaba
poniéndose el uniforme universitario. Se apresuró a apagar
la alarma y sonrió disculpándose.
—Lo siento, tía Nueng.
—Está bien. ¿Vas a ir a la universidad? —Me acosté boca
abajo, desnuda, debajo de la manta. Me puse de lado y la
miré mientras hacía una pregunta muy obvia.
—Sí. Quiero quedarme contigo, pero hoy tengo un examen.
Volveré rápido —A-Nueng me quitó cariñosamente el pelo
de la mejilla mientras se recostaba en el borde de la cama.
—Pensaré en ti todo el día.
—Vete ya. Estoy bien.
—Pero estaré bien…—A-Nueng pidió ternura. Era la
primera vez que sonreía durante este momento difícil.
—Date prisa. Me levantaré en un momento.
—¿Vas a ir al funeral hoy?
—....
Me quedé en silencio porque no estaba segura de qué
hacer.
—¿Tengo los ojos hinchados?
—Un poco.
—Entonces no iré. No quiero que la gente me tenga lástima
—Miré a la hija de mi amiga y dejé escapar una risa débil.
—No quiero que me miren como tú me miras ahora.
—No te estoy mirando con lástima.
—¿Entonces, qué estás haciendo?
—Te estoy mirando con amor.
Apreté los labios y me cubrí la cara con la almohada antes
de despedirla.
—Ve a clase ya
—Está bien. Te amo, tía Nueng.
A-Nueng era muy consistente. Ella decía que me ama
todos los días, como si fuera su rutina diaria. Era como
comer, cepillarse los dientes o ducharse. En los cinco
minutos posteriores a que la pequeña mujer se fue, me
levanté, me duché y me puse la ropa. Volví a revolcarme en
la cama. Y cuando estuve sola, mi pena regresa.
¿Por qué era tan doloroso?
Sonó el teléfono junto a mi cama. Me acerqué para
levantarlo y ví que Sam me estaba llamando. Mi hermana
decía que está esperando abajo y todavía parecia triste.
—Bajaré.
Después de eso, bajé hacia ella. El auto amarillo importado
de Sam estaba estacionado frente al edificio. Tan pronto
como me acomodé en el asiento del pasajero delantero del
vehículo con aire acondicionado, mi hermosa hermana, que
tenía los ojos hinchados, comenzó a contar lo difícil que fue
para ella pasar la noche. Después de eso, se gira para
mirarme y habla con voz temblorosa.
—Lo siento.
—¿Por qué?
—Ayer fui irrazonable. Olvidé que cuando estás demasiado
feliz, significa que te sientes muy mal. Puede que nadie te
entienda, pero ahora soy tu única familia. Debería
entenderte más que nadie.
No dije nada. Simplemente puse mi mano sobre su cabeza,
con adoración y comprensión.
—Ayer estaba muy molesta.
—Solo quedamos nosotras dos.
—Ajá.
—Te amo. —Sam extendió su mano para agarrar mi muslo.
—No peleemos.
—Ni siquiera pienso en pelear con alguien que está tan
confundido como tú, pequeña. Porque no sé si entenderías
lo que digo cuando te ataque
Nos sonreímos débilmente. El dolor por el fallecimiento de
nuestra abuela superaba la diversión de nuestras burlas.
—¿Irás al funeral hoy?
—Por supuesto. No puedo dejar que cargues con todo. Ayer
me excedí un poco... Sentía demasiado dolor —Lo admití
honestamente y me encogí de hombros. —Pero no puedo
soportar mostrar mis lágrimas a los demás. Ni siquiera
nuestra abuela ha visto mi debilidad
—Lo entiendo. Sólo saber que realmente no odias a nuestra
abuela me hace bastante feliz —Sam suspiró y pareció
recordar algo. —Ah. Vi a A-Neng salir del edificio hace un
momento
El día anterior le había presentado a A-Nueng a Sam en el
funeral. La pequeña estaba demasiado triste para hacer
muchas preguntas. Pero reconoció a A-Nueng.
—Ah. Pasó la noche conmigo. Se dio cuenta de que no
estaba estable.
—Me siento peor al escuchar eso. Debería ser yo quien más
te entienda, pero resulta ser...— Sam hizo una pausa en
medio de su oración y miró fijamente mi cuello.
—¿Qué es?
—Hay una marca en tu cuello.
Ambas nos quedamos en silencio. Sam apartó la mirada de
mi cuello y me miró fijamente durante un largo rato. Sabía
lo que mi hermana estaba pensando, así que dije algo con
calma. No pensaba ocultarle cosas, pero tampoco le estaba
dando una orden.
—Por favor finge que no ves nada.
—Bueno.
—Te veo esta tarde.
Salí del auto y caminé de regreso al interior del edificio.
Sam no dijo nada y solo se fue. Sabiamos que no debíamos
entrometernos en los asuntos personales de cada una.
Además de la visita de Sam, Piengfah también me llamó
desde el extranjero para darme su más sentido pésame por
el fallecimiento de mi abuela. Ella era la amiga que más
sabía sobre mi pasado. Aunque nunca conoció a mi abuela
en persona, había oído hablar mucho de ella por mí.
[Lamento no poder estar allí contigo, Khun Nueng.]
—No podríad hacer nada de todos modos. No puedes hacer
que ella vuelva a la vida
[¿No puedes aceptar amablemente mi más sentido
pésame? No tienes que ser sarcástica todo el tiempo,
¿sabes?]
—Sólo digo que no necesitas sentir pena por no estar aquí.
Tu hija está aquí de todos modos.
Dejé escapar una sonrisa cuando pensé en A-Nueng. Ella
me ayudó en mi peor momento. Aunque todavía estaba
triste y no lo había superado del todo, era mucho mejor que
estar sola
Mucho mejor…
[Me alegra saber que A-Nueng te resulta reconfortante.
Gracias por amar y adorar a mi hija. Para ser honesta, me
siento mejor que ella esté contigo que con su abuela.]
—¿Por qué dices eso?
[Eres un buen modelo a seguir.]
Modelo a seguir...
De repente me sentí culpable hacia Piengfah cuando
escucché sus elogios. Mi amiga no tenía idea de que usé a
su hija para ayudarme a superar mi dolor, usando la palabra
—guardián— como excusa.
[Nunca olvidaré lo buena que eres con mi hija. Sé que ella
crecerá y será una buena persona; solo la mitad de bueno
que tú es más que suficiente.]
—No me des tanto crédito. No soy tan buena persona
[Si no eres una buena persona, ¿quién lo es? Caray... Oh,
te llamo para expresar mi más sentido pésame, no para
pedirte que cuides de mi hija. Siento tu pérdida. Por favor,
sabes que siempre nos tendrás a A-Nueng y a mí, en
quienes puedes confiar.]
—Fah...
Llamé a mi amiga con voz temblorosa. Dejó a su hija a mi
cuidado. Ella confió en mí. Sin embargo, lo que hice...
[¿Sí? ¿Qué pasa, Khun Nueng?]
Tenia que parar... aunque ya lo había comenzado.
—Cuidaré a A-Nueng lo mejor que pueda. No te preocupes.
[Confío en ti. No estoy nada preocupada. Te llamaré
nuevamente más tarde.]
Piengfah colgó y yo me quedé ahí, sosteniendo con fuerza
mi teléfono. Cerré los ojos para juntar los pedazos de mi
corazón que parecían haberse hecho añicos el día anteior.
Rompí algo más con eso.
Confianza...
Por mi sensibilidad, traicioné la confianza que mi amiga
había depositado en mí. La noche anterior me estaba
ahogando y A-Nueng fue el único tronco que se me acercó.
Hundí el tronco para salvarme como resultado.
Pero todavía había tiempo. Debería poder recuperar esa
confianza si nadie sabia lo que pasó. Fingirémia que nunca
sucedió. Sí... lo había estado haciendo todo este tiempo.
Esta vez sería lo mismo.
Si no hablábamos de ello, nadie lo sabría.
El estrés de perder a alguien se reemplazó por un nuevo
estrés, que era la confianza de mi amiga que rompí. Dejó a
su hija a mi cuidado. Ella nunca supo que estaba dejando
un polluelo bajo el cuidado de un monje [1].
Ese día, como el anterior, había mucha gente en el funeral.
Sam y yo expresamos nuestra gratitud a quienes iban a
presentar juntos sus últimos respetos a nuestra abuela.
Cuando tuvimos la oportunidad, le mencioné algo.
—Regresaré al palacio.
—¿De verdad? — Mi hermana pequeña me miró eufórica. —
Finalmente volverás a casa.
—Ya no hay nada allí. La persona que intenté evitar... ya no
está allí —. Miré el ataúd de nuestra abuela y me sentí
triste. Pero rápidamente me recompuse porque no quería
que los demás supieran cómo me sentía. —Y no
retrocederás. Si no vivo allí, las termitas lo derribarán.
—Esto es bueno. Me preocupaba dejar a las criadas y a los
guardias de seguridad allí
—¿Lo quieres vender?
—Nueng.
—Estoy bromeando. A nuestra abuela le encanta el lugar.
Deberíamos guardar algo en su memoria —Me encogí de
hombros y suspiré. —Es algo que una buena nieta debería
hacer.
—Así es. Y ahora tu buena sobrina viene para acá.
Sam asintió en dirección a A-Nueng, que se acercaba con
Folk. Miré a mi hermana, que se estaba burlando de mí.
Supuse que no podía evitarlo, aunque esta mañana le pedí
que fingiera no ver nada.
—Hola, tía Nueng. Hola, Khun Sam
El día anterior le había presentado a A-Nueng a mi
hermana, así que ella levantó la mano para presentar sus
respetos a Sam cortésmente. Lo sorprendente fue que nos
llamó muy diferentes.
La tía Nueng y Khun Sam...
—Ve a tomar asiento. Lleva a tu amigo contigo.
—Déjame acompañarte.
La mujer alegre me miró con ojos de cachorrito. Sam,
quién sabia de nuestra situación, miró hacia otro lado
porque no quería que me sintiera incómoda.
—Está bien. Deberías ir a sentarte adentro con tu amigo.
Intento parecer indiferente mientras dije eso en un intento
de proyectar un aire de normalidad. A-Nueng estaba
perplejo pero no hizo ninguna pregunta. Ella simplemente
asintió y entró. Sam abremió la boca como si quisiera decir
algo, pero cuando la miromé fijamente, simplemente se
calló
—Bueno.
Significa que no estomaba listo para hablar...
—Tía Nueng.
No quería escuchar las oraciones, así que estaba paseando
sola mientras todos escuchaban las oraciones en este
momento. A-Nueng probablemente estaba buscando un
buen momento para hablar conmigo, así que se apresuró a
llegar.
—¿Qué pasó?
—¿Que pasa contigo?
Su voz tímida cuando la pequeña mujer vió que no charlaría
con ella como lo hice esa mañana, me hace mirarla con un
sentimiento encontrado. Maldita sea... anoche fui
demasiado sensible. Después de cruzar la línea, era difícil
regresar.
Realmente difícil, especialmente con esos ojos que miran
los míos
—No es nada.—
—Es algo... lo puedo decir. ¿Hay algo que te molesta? —La
mujer pegajosa extendió su mano para agarrar mi brazo.
Giré mi brazo suavemente para soltar su agarre y me alejé
—No es nada.
—Es algo.
A-Nueng estuvo segura tan pronto como vio mi reacción.
No era de las que andaban con rodeos porque era molesto.
Y también era muy direct. Así que fui directo al grano.
—Está bien. Es algo.
—¿Qué es?
—¿Puedes fingir que no pasó nada?
—....
—Hagamos un reinicio y comencemos desde cero
Todo quedó en silencio. Junto con el sonido de las
oraciones, había un sonido que hacía que me duela el
corazón.
A-Nueng comenzó a sollozar. Era como si ella ya supiera
que lo que me molestaba era lo de la noche anterior.
Cuando la alegre mujer comenzó a sollozar, se tapó la boca
con la mano para no hacer demasiado ruido. —Por qué...
Estuvimos bien esta mañana.
—¿Qué pensaste que fue anoche?
Pregunté, mientras mis pensamientos luchan dentro de mi
cabeza. ¿Debía ser amable o arriesgarme para poner fin a
esto? En realidad, si no hablamos de ello, podiamos fingir
que no sucedió.
Como ese beso... No sería nada si no hablamos de ello.
—Amor.
—¿Es realmente amor?
—¡Era para mi!
—Pero para tía...— Miré fijamente a la pequeña mujer frente
a mí y dije las palabras como la persona cruel que había
sido toda mi vida. —Eres sólo algo para sacarme de la
mente de mi pesadilla.
—.....
—Dijiste que harías cualquier cosa. Eso es lo que estabas
haciendo anoche
La pequeña mujer retrocedió, sin fuerzas. Ella asintió
lentamente y se alejó sin decir nada más.
¿Por qué no dijo nada? ¿Por qué se fue en silencio?
—Nueng...— El pequeño cuerpo se desvaneció lentamente
sin escuchar lo que tenía que decir. —Lo lamento.
.
[1] Hay un dicho en tailandés, —El monje se come el pollo—,
que se refiere a que un superior tiene una relación prohibida
con su subordinado porque un monje nunca debe matar ni
comer carne.
29 Contaré del 1 al 5
No había vuelto a ver a A-Nueng desde el funeral de mi
abuela. Habían pasado casi dos semanas. No nos
habíamos contactado. La mujer alegre probablemente ya
no quería tener nada que ver conmigo. Aunque me dolía
por dentro, podia entenderlo. Probablemente era lo mejor.
No eramos adecuadas la una para la otra. No deberíamos
empezar nada entre nosotras.
Era una suerte que me hubiese mudado a mi palacio,
porque era más fácil para mí mientras estaba ocupada
mudándome. Eso evitó que me volviera loca.
Ah... no había vuelto allí desde hacía unos 7 años. Muchas
cosas sucedieron mientras estuve fuera. Era un lugar lleno
de recuerdos.
—¿Eso es todo? —Sam, que me estaba ayudando con la
mudanza, preguntó alegremente porque tenía miedo de que
cambiara de opinión y dejara ese lugar vacío.
—Eso es todo. ¿Estás segura de que no te mudarás aquí
conmigo?
—Está demasiado lejos de mi oficina. Pero definitivamente
haré visitas frecuentes. Cuando estoy aquí, puedo pensar
en... nuestra... abuela.
Y mi hermanita estaba a punto de llorar otra vez, así que la
abracé para consolarla mientras reiía
—No llores demasiado a menudo para que otros sean
testigos. Es un signo de debilidad
—Nuestra abuela es mi punto débil. Realmente no puedo
pretender poner cara de valiente.
—Pasara.
—Esto es bueno. Al menos todavía te tengo para poder
desahogarme.
—¿Qué tal tu novia?
—Quiero lucir genial cuando esté con Mon. Digamos que
acudiré a ti sí quiero llorar.
Me reí de mi hermana pequeña. Seguimos metiendo todo
dentro del palacio. Ahora era la persona más poderosa en
este palacio. Ah... lo llamaria hogar. Mi título no servía de
nada, excepto para verse bien en mi identificación
personal. Ahora era la cuidadora de esa casa, en lugar de
mi abuela. Era bueno. Ya no tenía que pagar alquiler.
En cuanto al testamento, Sam me había dicho que lo
abriríamos la próxima semana. Realmente no me importaba
eso porque, no importaba cuánto recibiera, no me
pertenecía. Tenía la intención de utilizarlo para el
mantenimiento de ese palacio. En cuanto a mí, tendría que
seguir buscando mi sueño y mi talento.
Cuando las cosas empezaban a volver a la normalidad y
terminé con la mudanza, no tuve nada que hacer y empecé
a sentirme ansiosa.
No podía dormir...
No era la primera noche que no podía dormir. Durante el
día podía fingir que me olvidaba de todo. Pero cuando
llegaba la noche, sólo pensaba en A-Nueng y nuestra noche
juntas. Me venían a la mente pensamientos sobre los
toques sofocantes de la pequeña mujer que me dificultaban
recuperar el aliento. Loca... No es que no haya hecho ese
tipo de cosas antes. ¿Qué pasaba conmigo?
Esa noche, me dormí a las 6 a.m.
—¿Has contactado a A-Nueng últimamente?
Chet me visitó ese día en el palacio. Habló de su hija con
entusiasmo. Normalmente, sólo veía a A-Neng conmigo
como la persona intermedia porque no quería ver a su
abuela si podía evitarlo. Se conocieron en el funeral y la
abuela de A-Nueng no estaba feliz de saber que él fue quien
dejó embarazada a su hija.
—No.
—Normalmente están juntas todo el tiempo. ¿Pelearon?
—Ella ya es estudiante universitaria. Probablemente
prefiera estar con sus amigos
—Pero A-Nueng no es alguien que prefiera a los demás
antes que a ti. ¿Puedes arreglar una visita con mi hija?
Quiero verla
—Tú eres su padre; haz arreglos para encontrarte con ella tú
mismo. Es tu derecho
—No soy cercano a ella todavía. Ah... aunque A-Nueng me
habla cortésmente, puedo decir que todavía hay un muro
entre nosotros. No me atrevo...
—Si no te atreves a contactarla, entonces no la veas. Eso
es todo.
Aparte de que Chet me molestaba por esa mujer alegre,
alguien más me llamó para molestarme por la noche. Era
alguien que nunca pensé que me llamaría por teléfono.
[Khun Nueng, soy mamá.]
Era la voz de la madre de Piengfah al teléfono. Parecía
incómoda llamándome por teléfono. Desde que sabia quién
era realmente, me sentía superior a ella cada vez que
conversabamos.
—¿Cómo estás, abuela de A-Nueng?
[¿Está A-Nueng contigo, Khun Nueng?]
—No.
[¿Te has reunido con A-Nueng últimamente? Sé que
probablemente estés ocupada con el funeral y todo eso.
Pero tengo que preguntar.]
—Ella no está conmigo. No nos hemos visto en un tiempo.
[De verdad... Hmm. Últimamente llega bastante tarde a
casa. A veces ella no vuelve a casa en absoluto. Pensé que
ella estaba contigo. Está bien entonces. La llamaré.]
Estaba un poco preocupada, pero no pregunté nada. Dos
personas habían hablado ese día de A-Nueng. Si hubiera
una tercera, pensaría que estaba intentando llamar mi
atención.
Tener dinero estando en casa y sin hacer nada era muy
aburrido. Casi olvidé por qué me escapé de casa para vivir
mi propia vida. Fue porque me faltaba motivación para vivir
porque lo tenía todo.
Era lo mismo en ese momento. El bien de mi abuela, una
casa por la que no tenía que pagar alquiler y tres comidas
completas al día me aburrían...
Eso fue hasta que hubo una llamada de un número
desconocido a las 11:30 p.m.
[¿Es esta Khun Nueng?]
—¿Quién es? Preséntate. No estoy familiarizado con tu voz.
[Soy Folk.]
Saqué el teléfono de mi oreja para mirarlo y asegurarme de
que era mi teléfono. Folk... ¿ese chico que seguía a A-
Nueng como un perro perdido?
—¿Cómo obtuviste mi número?
[Del lugar que solías alquilar. Fui a buscarte, pero no
estabas, así que te pedí tu número de teléfono.]
Y sí... esa es la tercera persona de ese día.
—¿Por qué me llamas? ¿No es un poco tarde para estar...—
Me senté y traté de conectar los puntos en mi cabeza. —¿Le
pasó algo a A-Nueng
[Sí.]
—¿Qué pasó con A-Nueng?
Después de enterarme de lo que le pasó a A-Nueng, salí
corriendo de casa en el hermoso auto europeo de mi abuela
(que ahora era mío) para ir a ver a A-Nueng. Folk me había
llamado para decirme que A-Nueng estaba muy apegada a
sus amigos estos días. Salía con ellos todo el tiempo y no
volvía a casa.
Además, mucha gente se le estaba insinuando, y la traviesa
les daba a todos una oportunidad sin siquiera molestarse en
examinarlos. Eso incluía a Folk, quien dijo que no le
agradaba.
¿Por qué estaba frustrada por esto? ¿Y por qué conducía
tan rápido para ir a verla?
Terminé en un pub detrás de una famosa universidad
privada. No era la universidad de A-Nueng, pero la alegre
mujer terminó ahí. Folk me estaba esperando.
Levantó las manos para mostrarme respeto antes de
llevarme al interior del pub llamado 'Pub'.
Tan estupido...
Cuando ví a A-Nueng bailando salvajemente con su
uniforme universitario, inmediatamente quise quemar este
estúpido —Pub—.
—Nueng.
—....
—¡¡¡Nueng!!!
Agarré el brazo de la pequeña mujer. Probablemente ella
no me había escuchado al principio. Ella se giró para
mirarme. Sus ojos eran dulces como la miel debido al
alcohol en su cuerpo. La mujer alegre solo me miró y sonrió
—Debo estar muy borracha para verte aquí.
—¿Por qué no te vas a casa? Estás siendo muy traviesa.
—En realidad es la tía Nueng. Hace mucho tiempo que no
nos vemos —A-Nueng me dedicó su sonrisa Duchenne
mientras sus ojos vagaban. —Así son los adolescentes, tía
Nueng. Si no nos divertimos ahora, ¿cuándo deberíamos
hacerlo?
Mientras hablamos, un chico que bailaba cerca de repente
abrazó a la alegre mujer por detrás y le apoya la barbilla en
el hombro. Los ojos de A-Nueng se abrieron de par en par
por la sorpresa. Ella rápidamente le quitó las manos de
encima.
—¿Qué estás haciendo? No me gusta esto.
—Te invité a bailar conmigo. ¿Con quién estás hablando? —
El chico se gira para mirarme. —¿Es esta tu hermana?
—La hermana de mi madre.
—¿Qué?
Como el chico fingió no escuchar lo que acaba de decir A-
Neng, respondió frustradamente para terminar de una vez.
—¡¡¡Soy toda para ella !!!
Agarré el brazo de A-Nueng y la jalé para que se parara a
mi lado. Luego busqué su bolso, que probablemente llevó
consigo, antes de sacarla a rastras. No podía caminar
erguida porque estaba borracha, pero aun así podía
comunicarse. Ella apartó su brazo de mi agarre y me
empujó.
—¿Por qué te entrometes? Me estoy divirtiendo con mis
amigos.
—Parecía que habías visto un fantasma. ¿Qué te pareció
divertido? Este no es tu estilo. Vete a casa. Yo te llevaré
—No. Ya le dije a mi abuela que hoy tengo que trabajar en
mi informe.
—¿Y tú también estás mintiendo estos días?
—Métete en tus propios asuntos. Ya no somos cercanas,
¿recuerdas?
Cuando la chica me respondió, me quedé atónito. Estaba a
punto de responderle, pero Folk se apresuró a interponerse
entre nosotras.
—Por favor, no peleen ahora. Salgamos de aquí primero.
—Tú otra vez. Estás actuando como un acosador. ¿Y te
entrometiste para arrastrar a la tía Nueng hasta aquí?
Estaba dispuesta a ser tu amiga, pero ¿me delataste? Sal
de mi vida. Vete, ahora mismo.
Folk pareció como si alguien le hubiera tirado mierda a la
cara. Así que le empujé la cabeza hacia atrás para alejar al
chico tímido y enfrentarme a A-Nueng.
—Si esta es tu manera de llamar mi atención, lo has
logrado. Vámonos a casa.
—No. ¡No me voy a casa!
—Está bien. No nos vamos a casa.
Lo dije con cansancio. Pero A-Nueng pareció estar a punto
de llorar.
—¿Te rindes tan fácilmente? Si digo que no, tienes que
obligarme.
—Sé que querías que hiciera eso. — yo suspiré. —Si no
quieres volver a casa, entonces no iremos a casa
—.....
—Vamos a mi palacio. Pasa la noche conmigo allí.
Finalmente logré arrastrar a A-Nueng conmigo. Dejé a Folk
en su dormitorio cerca de la universidad antes de conducir a
casa. Las amas de llaves que fueron a recibirnos fueron
expulsadas para que pudiéramos pelear libremente. Y el
mejor lugar para la pelea, donde nadie pudiera oírnos, fue...
Mi dormitorio.
—Si quieres pelear, ven hacia mí. Estoy lista.
—¿Por qué fuiste a verme?
—Escuché lo traviesa que has sido. Incluso tu abuela me
llamó preocupada. Dijo que llegas tarde a casa todas las
noches y que a veces ni siquiera vuelves a casa. ¿Dónde
has estado durmiendo?
—Con amigos.
—¿Tienes amigos con quienes puedas quedarte a dormir
ahora?
—Tengo que encontrar una manera de sobrevivir. Me
echaron del único lugar donde podía quedarme a dormir.
Sólo soy algo para distraer.
A-Nueng finalmente habló de esa noche. Estaba preparada
para esto porque no podíamos evitarlo. Había estado en mi
mente también. Lo pensé todas las noches.
—Si estás tan enojada conmigo, golpéame. No te lastimes.
—Haces que todo parezca simple. Si estoy enojada, debería
golpearte. Pero estaba hecha un desastre.
—¿Por qué hacerlo difícil?
—Eres una persona terrible.
Aunque le dije que fuera hacia mí, cuando dijo: —Eres una
persona terrible—, me puse tensa. Era como si me
estuvieran inyectando mil inyecciones de Botox en la cara.
—Se te está yendo de las manos
—Lo que hiciste no fue diferente de un atropello y fuga. Sin
fianza. Nada. Lo hicimos, y simplemente me lo dijiste para
hacer un reset, como si nada hubiera pasado. Si no eres
una perra, ¿qué eres?
—¿Cuándo te golpeé? ¡Tú eres quien me golpeó!
Argumenté, mientras A-Nueng simplemente hacía un ruido
con su garganta. La vergüenza hizo que me pusiera la
mano en la cara.
—¿En qué se diferencia eso? Me viste como un objeto
sexual temporal. ¿Parezco tu juguete sexual?
—No eres un juguete sexual. Esas cosas vibran hasta que
se les acaban las pilas. Pero te quedaste dormida porque
estabas cansada
Sólo estaba balbuceando, pero eso no mejoró nada. Las
cosas empeoraron cuando la comparé con un consolador.
—¿Viniste a mí para empeorar las cosas?
—No.
—Entonces, ¿por qué lo hiciste?
A-Nueng me miró y estaba a punto de llorar de nuevo. Miré
a la hija de mi amiga y suspiré. Me desabroché la camisa
desde arriba hasta el último botón para revelar mi nuevo
sujetador negro.
—Te extraño.
—....
Lo dije mientras me froto la cara, como si fuera alguien que
lo daba todo porque no tenía nada que perder.
—Te extraño todos los días. No calificas como un juguete
sexual ya que esos objetos no requieren mi ayuda sobre
cómo hacerlos bien.
—¿Estás tratando de hacer las paces conmigo? ¿Por qué
suena como si te estuvieras quejando, pero extrañamente
me hace sentir bien? —El llanto se convirtió en una
pregunta curiosa. Le enseñé los dientes a la persona frente
a mí porque no estaba haciendo lo que esperaba que haga.
—Contaré del 1 al 5. Si todavía tienes preguntas, abrocharé
un botón a la vez mientras cuento.
—Tía Nueng.
—Uno (Nueng en tailandés)
—¿Sí?
—Estoy contando... dos.— Apreté el segundo botón. La
pequeña mujer pareció dudar sobre qué debía hacer a
continuación.
—Tres.
Como tenía miedo de que cambiara de opinión, saltó sobre
mí. Yo, que estaba esperando a la alegre mujer, abrí mi
brazo para sostener su pequeña figura y la abracé fuerte.
—¿Estás usando esto para persuadirme?
—¿Funciona?
—¿Estás haciendo las paces conmigo?
—Esto no es una reconciliación...
Puse los ojos en blanco porque ni siquiera yo creia lo que
estaba diciendo. Empecemos de nuevo.
—Tal vez estoy tratando de hacer las pases contigo. Está
bien... lo estoy. Estaba enojado conmigo misma. Seguí
pensando que si no hubiera sido demasiado sensible esa
noche, no lo habríamos hecho. Me preocupa cómo se
sentirían tu madre y tu padre. También está el asunto de tu
abuela. Aunque lo que hicimos no estuvo tan mal...
—¿Te sentiste bien?
—Bueno...— Me mordí los labios y cambié de tema. —Tu
madre me matará. Además, tu padre y tu abuela. Todos
confiaron en mí, pero yo hago esto...
A-Nueng me miró a los ojos y me apretó las mejillas, como
si estuviera tratando de consolarme.
—¿Por qué te preocupas por los demás más que por mí?
¡Esto se trata de nosotras! Siempre te he dicho que te amo.
Así es…
—Aún eres joven. Tienes mucho tiempo para conocer gente
mejor que yo. Puedes pensar que ahora me amas, pero una
vez que tu mundo se abra...
—Está justo aquí frente a mí; eres mi amor
La pequeña mujer me miró con ojos llenos de obsesión. Era
como si ella me estuviera seduciendo. Miré su rostro
soñadoramente y empecé a no sentirme yo misma.
—Fuiste la única que lo hizo esa noche —Empujé a A-Nueng
contra la cama hasta que se acostó sobre ella. Me puse
encima de ella y lentamente me quité la ropa, una pieza a la
vez. —No lo hiciste bien esa noche. Creo que hay muchas
cosas que debemos arreglar juntas.
—Tía Nueng...
La pequeña mujer me miraba vacilante. Estaba muy
excitada. Me agaché y le mordí suavemente el puente de la
nariz por una linda agresión.
—La tía te enseñará.
30 La chica resentida
Empujé a A-Nueng sobre la cama y me desabroché la
camisa con una mano. Me apoyé en un brazo mientras
miraba a la persona borracha que respiraba con dificultad
debajo de mí. A- Nueng parecía emocionada pero también
parecía tener sentimientos encontrados. Sus ojos
mostraban confusión. Ella no entendía lo que estaba
pensando.
—A veces eres muy difícil de entender. Me alejaste, pero
ahora dices que me extrañas y estamos juntas en esta
posición
—Yo tampoco me entiendo. La peor partede mí es querer
ganar —Me agaché y empiezo a deslizar mi nariz por su
cuello. Estaba asimilando su aroma corporal. —No he
bebido nada, pero me siento borracha
—Me tienes lástima, ¿no?
—No respondo a la lástima con esto.
—Ah…
A-Nueng dejó escapar un grito incontrolable cuando le mordí
la oreja. Su temperatura corporal estaba aumentando y
respiraba con más dificultad. Eso me hizo querer hacer
más.
—Tía Nueng...
—¿Eh?
—Si hacemos esto otra vez... ¿me dejarás como lo hiciste?
Su voz lastimera me aturdió y empecé a sentir lástima por
ella. Cuando A-Nueng vió que estaba atónita, me dio la
espalda. Sabía lo que está a punto de hacer, así que la
abracé por la espalda y me acurruqué en su nuca. Continué
hablando con ella mientras aspiraba más de su aroma
corporal.
—Lamento haber herido tus sentimientos. Debes haber
perdido tu confianza por mi culpa
—Lloré todos los días.
Sus quejas me hicieron abrazar su pequeño cuerpo con
más fuerza. Mis manos, que nunca habían sido
innecesariamente traviesas o aventureras, ahora estaban
bajando hasta la cremallera de su falda. Lentamente le
desabroché la falda. El sonido de la cremallera al abrirse
resonó por toda la habitación.
—¿Cómo debería consolarte? —Le quité la falda y empecé a
besar las zonas sensibles de su cuerpo. —¿Que quieres que
haga?
—No sé.
—¿Te gusta esto? — Una de mis manos se metió en su ropa
interior. A-Nueng se alejó
—Ahh... tía.
—¿Sí?
—No me he duchado.
—Está bien.
—Pero no tengo confianza
—¿No tienes confianza o tienes miedo?
El silencio de A-Nueng era mi respuesta. Esta era la
primera vez que tomaba la iniciativa, por eso la pequeña
mujer estaba asustada. Tenía miedo de que le doliera.
—Está bien. No tengo prisa. Hay muchas maneras...—ara
animarla a continuar, separé sus piernas y moví mi dedo en
círculos. —Te enseñaré
—Ah...—A-Nueng estaba cumpliendo. En lugar de resistirse
por miedo, se acostó voluntariamente y me apretó los
hombros. Ella se relajó y abrió las piernas. Lamí sus labios
fruncidos para consolarla. Pero también le dí una orden
mientras lo hacía.
—Quiero oír tu voz.
—No. Es... es...—A-Nueng se mordió los labios con más
fuerza. —Es... vergonzoso.
Dejé de mover el dedo, como si la estuviera tomando el
pelo. Era como si la pequeña mujer fuera detenida a mitad
de su viaje. A-Nueng frunció el ceño y me miró fijamente,
todavía respirando con dificultad.
—Por qué...
—No sé cómo te sientes.
—....
—Dime.
—¿Qué quieres que te diga? —A-Nueng me golpeó el
hombro con el puño, pero se abstuvo de expresar
verbalmente su petición. —¡Tía Nueng!
—Sé honesta contigo misma. Di lo que quieras.
La pequeña mujer pareció estar a punto de llorar, pero
habló lentamente mientras se tapaba la cara con la mano.
—Por favor, hazlo por mí...
—¿Hacerlo?
—Por favor, ayúdame. — A-Nueng se armó de valor para
agarrar mi dedo y moverlo lentamente. —Ah... por favor, tía
Nueng. Se siente bien.
—Puedo hacerte sentir aún mejor —Levanté las manos y
me preparé para desabotonar la camisa de la pequeña
mujer, pero A-Neng me apretó la mano con las piernas.
Estaba sorprendido. El coraje de A-Nueng estaba
aumentando rápidamente. —Oh…
—¿Qué estás haciendo?
—Quítate la camisa.
Aunque era muy tímida, no quería detenerse a mitad de
camino, así que A-Nueng se desabotonó la camisa y se
desabrochó el sujetador. Ella gimió de frustración cuando
alejé mi mano del área entre sus piernas.
—¿Estás feliz ahora? ¿Algo más que quieras?
Le dí a la mujer una pequeña sonrisa antes de tomar el
pecho que me invitaba con la boca. Luego respondí lo más
honestamente que pude.
—Te deseo.
—Ah...
El gemido que lentamente se escapó de su garganta me
animó. Mordisqueé, probé y chupé hasta que la pequeña
debajo de mí cubrió su rostro en agonía.
—No puedo soportarlo más, tía Nueng
A-Nueng empujó mi cabeza hacia abajo por instinto.
Habiamos hecho esto antes, aunque no era yo quien lo
hacía. Esta vez, estaba decidida a pagarle a la traviesa
mujer por consolarme sin pedir nada a cambio esa noche.
Lentamente pasé mi lengua hasta su ombligo. Lo rodeé en
broma para molestarla y lo logré. La alegre mujer se sentó
y se mordió el labio inferior.
—Tía. Es molesto. Haz algo.
—¿Que quieres que haga?
Mi pregunta directa hacia ella hizo que A-Nueng suspirara
molesta. Le sonreí con adoración.
—Cómeme. Ahora.
—Te estoy complaciendo.
—Sé codiciosa. Me estoy muriendo aquí
—¿Quieres que haga algo así?
Separé sus piernas y la probé, todavía con su ropa interior
entre mi boca y su cuerpo desnudo.
Aunque hice lo que ella deseaba, no fue suficiente para
satisfacerla. Era como si le picara, pero la estaba rascando
con la ropa puesta.
Estaba dirigida al lugar correcto, pero no era lo
suficientemente satisfactorio...
—Así... pero no exactamente... Ah...
—¿Qué pasa con esto?
Deslicé mi dedo debajo de su ropa interior e introduje un
dedo... A-Nueng torció su rostro como si tuviera dolor, pero
también tenía curiosidad. He pasado por esto antes con mi
pareja anterior. Ah-huh... La estoy haciendo sentir bien,
aunque también había dolor.
Pero sólo dolerámía por un tiempo. Y a partir de ahí todo
iría viento en popa.
—¿Y esto?
Empujé la ropa interior hacia un lado hasta que pude ver su
parte privada, luego me incliné para complacerla, como dije
que haría... La estaba rascando en el acto. A-Nueng gimió
suavemente para demostrar que prefería eso.
Quería que su primera vez fuera buenas así que saqué mi
dedo y lo reemplacé con mi suave lengua.
—Creo que preferirías esto.
—Ah...
—¿Así te gusta?
—Ajá.
—¿Qué? —Moví mi cara hacia atrás. Eso hizo que A-Neng
dejara escapar lo que sentía al terminar con esto de una
vez.
—Me gusta. Termínalo. Por favor.
Ella era muy directa al expresar su deseo... mi sobrina.
Esta era la segunda vez... Que algo así sucedia entre A-
Nueng y yo. Y lo que era más impactante era que fui yo
quien comenzó esta vez. Escuchar el sonido de una ducha
en el baño hizo que mi sangre bombeara porque no podía
evitar preguntarme qué estaba haciendo la otra persona
allí.
¿Que pasaba con migo?
Cuando pensé en la noche anterior, me emocioné. Llegamos
al punto de la —intimidad—, pero de una manera que A-
Nueng pufiers saber cómo se sentía hacerlo suavemente.
Un paso a la vez. No había necesidad de apresurar las
cosas...
Mientras dejaba que mi mente divagara con los ojos
cerrados, A-Nueng salió del baño con una camiseta de gran
tamaño que sacó de mi armario. La pequeña mujer me miró
durante tanto tiempo que no pude soportarlo. Entonces abrí
los ojos para mirarla.
—¿Qué pasa? ¿Por qué estás ahí parada, mirándome?
—Estoy confundida
Intenté no sonreír mientras me sentaba. Actuar con toda
timidez en este momento era demasiado tarde. Habiamos
llegado lejos.
Ah... muy lejos.
—¿Qué es lo que te confunde?
—¿Como llegué aqui?
—¿Eh?
A-Nueng frunció el ceño y miró alrededor de la habitación.
—Recuerdo que volví contigo y luego todo se quedó en
blanco.
Miré a A-Nueng a los ojos. La alegre mujer todavía actúaba
ingenuamente mientras me miraba e inclinaba la cabeza
hacia un lado.
Muy convincente... ¿Fingía que no podía recordar nada
después de estar sobria? No había forma de que no
recordara haber dicho mi nombre durante toda la noche.
Pero le seguiría la corriente. Quería saber hasta dónde
llegaria.
—No puedes soportar bien el alcohol, ¿eh? ¿Bebiste
mucho?
—No recuerdo mucho. También tengo un fuerte dolor de
cabeza —la pequeña mujer se masajeó las sienes. —Mi
cabeza parece que están a punto de explotar.
—Probablemente sea resaca. Ven a acostarte —Le di unas
palmaditas a la cama para que ella se acostara a mi lado.
Quería ver si ella haría eso. Ella sacudió la cara para
rechazar mi oferta. Eso era interesante.
Normalmente, ella aprovecharía cada oportunidad para
estar cerca de mí.
—Está bien. Si me acuesto, no me levantaré de la cama en
todo el día. Además, hoy tengo que ir a trabajar en un
informe con mis amigos.
—¿Cuales Amigos? — Mi voz se volvió severa cuando pensé
en el tipo que abrazó a A-Nueng la noche anterior.
—Los de la universidad, por supuesto. Hay mucho trabajo
en grupo para un estudiante de primer año —A-Nueng
buscó su uniforme universitario y frunció el ceño. —No es
una buena idea usar el que usé ayer.
—Por supuesto que no. Apesta a alcohol
—¿Por qué no me dejaste anoche en casa de mi abuela?
—¿Tu abuela no te golpearía en la cabeza si volvieras así de
borracha?
—Ah. Eso es razonable. — A-Nueng se encogió de hombros.
—No hay forma de evitarlo. No tengo nada más que
ponerme.
—¿A qué hora volverás?
—No estoy segura. Tengo que ver si mis amigos me invitan
a salir después.
—Nueng. —Mi voz inmediatamente se volvió severa al
escuchar eso. El acto de —hacerse el tonto— tenía que
terminar ahora.
—¿Sí?
—Vuelve a casa justo después de que termines. Te recogeré
hoy.
—Está bien.
—¿A qué juego estás jugando ahora?
—No entiendo. ¿Qué juego? —La mujer alegre se hizo la
tonta. Así que crucé los brazos sobre el pecho y la miré con
severidad.
—¿Estás diciendo que no recuerdas nada de anoche?
—¿Qué paso anoche?
—¿Parezco estúpida?
Cuando vió que la estaba mirando, luciendo muy seria,
cambió su enfoque.
—Ah... ahora lo recuerdo. — A-Nueng miró la cama y actuó
como si no le importara. —Lo hicimos anoche.
Cuando la mujer alegre dijo eso, fui yo quien se avergonzó.
Sin embargo, tenía que mantener la calma para mantener la
compostura.
—¿Y luego?
Su pregunta casual me deja atónito.
—¿Qué quieres decir?
—¿Qué esperas de lo que pasó anoche?
—Bueno...
Esta vez fui yo quien no pudo responder a esa pregunta
sencilla. A-Nueng mantuvo su cara seria y se encogió de
hombros como si no le importara.
—Si no hay nada que esperas, entonces hagamos como
que no pasó nada
—Nue...
—Creo... que deberíamos reiniciar y empezar desde cero
otra vez
31. Fuera de Control
En ese momento comencé a entender como se sintió ella
cuando hablo de —atropellar y darse a la fuga—. A-Nueng
se fue sin que hablaramos más. Solo asentí
comprensivamente y le dije...
—Entonces depende de ti. Podemos fingir que no pasó
nada.
Y A-Nueng se fue sin siquiera volverse a mirarme...
Maldita sea... Alguien como M.L. Sippakorn nunca se había
sentido tan indigna. Era bueno que no me hubiese
arrodillado y le rogara que se quedara. Si ella quería irse,
no la detendria. Ya habíamos tenido una conversación
civilizada.
¡Qué conversación civilizada tuvimos!
Había estado frustrada todo el día y mi única liberación era
Chet, que de repente pasó por el palacio. Entonces sí, se
convirtió en mi salida. Sin embargo... parecía que no era el
único que estaba de mal humor.
—Mir, Khun Nueng.
Chet, frustrado, deja 5 o 6 fotos sobre la mesa de café. Yo,
que estaba preparada para arremeter contra él, tuve que
contenerme porque él me atacó a mí primero.
—¿Qué son éstos? —Las recogí y fruncí el ceño. —¿Por qué
me muestras fotos de hombres? ¿Quieres que elija a alguien
con quien casarme?
—No te gustan los chicos.
Mi cara se tensó un poco porque me había tomado con la
guardia baja. Pero lentamente volví a colocar las fotos y
repetí mi pregunta.
—Entonces, ¿de quién son estas fotografías?
—Todos los hombres que están coqueteando con A-Nueng
Tan pronto como escuché eso, las tomé todas nuevamente
para examinarlos más cuidadosamente. Ahora sentía que
mi pecho se estaba expandiendo y estaba a punto de
explotar. Pero no... Chet se está portando peor que yo.
—¿Los 6? Tu hija es muy hermosa.
—Este no es el momento de bromear, Khun Nueng.
—Estoy felicitando a tu hija. ¿Cómo es eso de burla? Esto es
normal. Muchos hombres coquetearon conmigo cuando
estaba en la universidad. Es emocionante. Todo es
apropiado para un estudiante de primer año.
No estaba segura si estaba apretando los dientes cuando
dije eso, pero pretendía sonreír mientras miraba esas fotos.
—¿Tienes a alguien que tome fotos de todos los hombres
que coquetean con tu hija? Ten cuidado. Si A-Nueng se
entera, se enojará contigo.
—No dejaré que se entere... Extraño a mi hija. Quiero saber
cómo está. Así que hice que alguien la siguiera y me
informara. Y mientras hacía eso, encontré todas estas
sanguijuelas.
—¿Te gusta alguien en particular?
—¡¡Khun Nueng!!
—Está bien. Dejaré de bromear. —Miré las fotos y tomé una
con interés. Era una foto de un hombre guapo con el que
estaba muy familiarizada porque nos conocimos la noche
anterior. Él fue quien abrazó a A-Nueng justo en frente de
mí. —No se puede confiar en este.
—Para mí, no se puede confiar en ninguno de ellos. Son
hombres...
—Sí. Puede que siga el mismo camino que su madre si
conoce a alguien como su padre.
Chet se giró para mirarme con una expresión difícil de
describir. Era como si estuviera enojado y avergonzado al
mismo tiempo.
—Estoy bromeando. Lo haré en serio ahora... Folk me llamó
anoche. ¿Recuerdas al chico que fue al parque temático con
nosotros, verdad?
—Sí.— Chet asintió. —Aquí también hay una foto de él.
—Me llamó a las 11 de la noche para decirme que A-Nueng
no iba a ir a casa. Estaba bebiendo con su amiga...— Le dí
más detalles sobre dónde está el lugar antes de señalar la
foto de ese tipo. —Este tipo abrazó a tu hija justo en frente
de mí.
—Qué...
—Si yo fuera tú, detendría el fuego antes de que pudiera
comenzar.
No hizo falta decir más. Chet inmediatamente asintió con
complicidad. Alguien con su poder podía deshacerse
fácilmente de alguien, especialmente de alguien que había
cruzado la línea con su hija. Y lo estaba apuntando hacia la
luz.
—Está bien. Detendré a este tipo.
—No juegues demasiado duro.
—No soy de la mafia —Nos sonreímos, sabiendo que no
había necesidad de decir más. Luego cambiamos de tema.
—¿Qué pasa con los otros cinco?
—¿Te vas a deshacer de todos? ¿No la dejarás tener novio?
—Ella no está en una edad apropiada para eso. ¿O crees
que sí?
—Tú eres su padre. No haré comentarios sobre esto.
—Pero eres como una madre para mi hija. Quiero saber qué
piensas.
—Hija...— torcí la cara, sorprendida. —No. No puedo
asumir ese papel.
—Lo harás si te casas conmigo.
—¿Eres digno?
—Estaré listo para ese papel cuando sea primer ministro.
—¿Ya tienes tanques en tu poder?
—No.
—Entonces tendrás que esperar un tiempo antes de poder
convertirte en primer ministro.
—Cambiemos de tema
Estaba ede acuerdo…
—Quiero ver a mi hija. Si soy una buena figura paterna con
quien ella puede hablar sobre cualquier asunto, es posible
que se sienta más cercana a mí —Chet mira esas fotos
como si estuviera pensando en algo y de repente chasquea
los dedos. —Oh. Tengo una idea.
—¿Qué?
—Seré su Cupido. ¿Qué piensas?
—¿Qué estás diciendo?
—Si soy demasiado posesivo, ella estará en mi contra. Pero
si soy un padre comprensivo...—Chet chasqueó los dedos.
—Eso es todo. Eso es lo que haré.
—Te estás adelantando a ti mismo.
—Seré su Cupido. Haré arreglos para reunirme con ella y
con todas las personas con las que sale. ¡Esto será genial!
Chet estaba celebrando alegremente solo y tomó las fotos,
preparándose para irse.
—¿Te vas?
—Gracias. Tu fuiste fundamental para que encontrara una
solución.
¿Qué hice? Esto no era lo que quería.
—Bien.
—Te diré cómo va todo.
Así que él estaba ahí para hablar solo, divertirse solo y
marcharse sin darme la oportunidad de expresar mi
frustración.
Eso fue amable de su parte...
Chet desapareció durante unas dos semanas. Y durante
este mismo período de tiempo A-Nueng también
desapareció. Esto me puso un poco ansiosa. Y cuando
estaba en casa sin nada que hacer, trabajé en mis
habilidades culinarias porque estaba empezando a
considerar seriamente hacer de ello una carrera. Estaba
debatiendo entre abrir un restaurante o hacer entrega de
comida a domicilio utilizando el mismo modelo de negocio
que una suscripción mensual a entrega de comida
saludable.
—Es una buena idea. A Mon y a mí nos encanta la comida
deliciosa. Seremos tus clientes todos los días.
—Le pondré un precio alto.
—Soy rica.
Realmente amaba a mi hermana. Ella se jactaba de su
riqueza de una manera tan irritantemente linda.
—Si abro un restaurante, sería en esta zona porque es
probable que los clientes puedan permitirse mi servicio.
Pero estoy dudando entre eso y la entrega de comida. Me
gusta la simplicidad. También a la gente hoy en día. —
Utilizo mucho la entrega de comida hoy en día. Fuí a
inspeccionar el área de Thong Lor. Cada terreno es tan caro
como el oro. Pero sería una buena inversión.
—¿Qué tipo de comida venderás?
—Comida tailandesa.
—Bien. Me encanta la comida tailandesa. Compraré todos
los menús. Sólo házmelo saber.
—¿Qué tan linda eres? ¿Quieres ser mi esposa?
—No puedo. Nací para ser marido.
—Ah...
—....
Eramos hermanas cercanas. Pero en algunos asuntos no
necesitabamos ser tan cercanas. Era raro.
Mientras mi hermana y yo paseamos por la zona de los
ricos en busca de una buena ubicación para mi restaurante,
sonó mi teléfono. El número de Chet estaba en la pantalla.
Envió una voz muy ansiosa en el momento en que respondí
su llamada.
[Khun Nueng, ¿puedes hablar?]
—¿Qué pasa?
[Quiero que me acompañes. No estoy nada bien con la
persona que está saliendo A-Nueng.]
Cuando escuché que se trataba de A-Nueng, me enderecé
inmediatamente. Sam me miró sorprendida, pero no dijo
nada.
—¿Dónde estás?
[En un restaurante japonés en Thong Lor.]
—Qué coincidencia; yo también estoy en el área. ¿Puede
acompañarme Sam?
[Claro, siempre y cuando vengas.]
Fuí al restaurante japonés al que Chet me dijo que fuera.
No estBa lejos de donde estábamos Sam y yo. Tan pronto
como llegué allí, ví la cita de A-Nueng. Sam y yo nos
miramos y parpadeamos sin comprender.
—Estoy sorprendida. Khun Sam y la tía Nueng están aquí
también.
A-Nueng levantó las manos para mostrarnos respetos a
Sam y a mí cortésmente antes de presentar a su amiga,
quien hizo lo mismo que A-Nueng.
—Yui, ellas son la señorita Sam y la tía Nueng.
El nombre Yui era lo que preocupaba a Chet. Porque la cita
de A-Nueng era una marimacho. Debo admitir, por lo que
ví, que A-Nueng tenía buen gusto. La hermosa mujer que
llevó era hermosa. Tenía el pelo corto, una nariz de puente
alto y una sonrisa muy cautivadora.
El único problema era el padre de A-Nueng.
—Hola.
Sam me miró un poco porque entendía bien la situación.
Mi hermana no habló mucho. Como era muy confusa
cuando hablaba, prefirió quedarse callada.
—Linda pareja. —Le sonreí a la hermosa mujer, como un
mayor que adora a alguien más joven que ella. —¿Estás en
la misma facultad que A-Nueng?
—Sí.
—¿Cómo se volvieron cercanas ustedes dos? —sonreí y
coloqué un poco de salmón en su plato. Yui me miró atónita
y asintió. Se sonrojó porque se estaba avergonzando
—Hemos sido cercanos desde las actividades de novatadas.
Y resulta que estamos juntas en el club de transmisión, por
lo que nos volvimos aún más cercanos.
—Ah. Entonces tienes el mismo pasatiempo —asentí para
reconocer eso y me giré hacia A-Nueng. —¿Y tú? ¿Cómo
estás? No nos hemos visto en mucho tiempo.
—Estoy bien. Tener a Yui conmigo ayuda mucho.
—¿Ya leíste una novela al aire? — Le pregunté a A- Nueng y
luego me giré para conversar con Yui. —A-Nueng le gusta
leer novelas. Sueña con convertirse en DJ y escribir
audiolibros. ¿No es lindo?
Yui se giró para mirar a la alegre mujer y le sonrió.
—Deberías leer novelas al aire algunas veces.
—Lo haré.
—Los amigos deberían ayudarse unos a otros de esta
manera. Ustedes dos hacen una buena pareja —le sonreí a
Yui de nuevo. —Por favor, cuida de A-Nueng. Me alivia ver
que tiene una amiga amable y sincera.
—Voy al baño.
Chet, que había estado tratando de contenerse, se preparó
para escapar, pero lo agarré del brazo.
—Siéntate.
—Pero...—Chet tartamudeó. Estaba claramente frustrado y
no me obedecía. Al final me levanté para ir con él.
—Déjame disculparme un poco. Por favor, acompaña a A-
Nueng, Sam.
Me levanté y me alejé para hablar con Chet. El padre
estaba claramente frustrado. Me gritó porque necesita una
salida.
—Te invité aquí para ayudar a hacer algo, pero las estás
animando.
—¿Qué es lo que quieres que haga?
—¿No ves que está saliendo con una marimacho? ¡Es una
marimacho!
—¿Y qué? Es linda.
—¡Khun Nueng! Esa es mi hija. Su abuelo es el ex primer
ministro. Su abuela tenía un título. Y yo soy su padre.
—¿No puedes tener a una marimacho como marido si eres
de una familia importante? —Miré a Chet, molesta. —Salir
con un hombre y tener un bebé a los 16 años como su
madre tampoco está bien.
—¡¡Khun Nueng!!
—Estoy ilustrando que incluso si A-Nueng sale con el hijo
del ex primer ministro, si él la deja embarazada y la
abandona porque tiene miedo de su padre, su cita también
es una mierda.
—Deja de golpearme. ¡El problema es que no soporto que
mi hija no sea heterosexual!
Tragué fuerte mientras fijaba mi mirada en Chet.
—Entonces díselo tú mismo.
—Porque A-Nueng confía en ti. Quiero que seas tú quien le
diga eso
—No haré nada de eso. Si ella tiene una buena relación, la
apoyaré — Lo dije, pero sabia que en el fondo tampoco me
gustaba lo que estaba pasando. Sin embargo, sería
inmaduro para mí mostrar eso. —Si quieres acercarte más a
tu hija, sé comprensivo como dijiste que serías.
—....
—Si no puedes soportarlo, espera afuera. Iré a comer ahora.
No quiero que nos esperen por mucho tiempo. Lo que estás
haciendo es grosero e inmaduro.
Lo golpeé con fuerza antes de volver a la mesa y sonreírle a
la amiga de A-Nueng.
—¿Te gusta la comida, Yui?
—Es múy déliciosa.
—Eres linda cuando eres tímida —Incliné la cabeza y le
sonreí. Sam me miró hasta que tuve que mirar hacia atrás y
conversar con ella a través de nuestros ojos.
—Te ves muy aterradora en este momento.
—No digas nada, Sam.
—Tía Nueng... ¿Cuántos... años tienes? —Yui me preguntó
vacilante y rápidamente volvió a mirar su plato con timidez.
—34 y cumpliré 35 en unas pocas semanas.
Sam, que se había mantenido callada, acababa de darse
cuenta de esto.
—Así es. Es casi tu cumpleaños.
—No te pareces en absoluto a alguien de unos treinta años
—La guapa mujer me felicitó sinceramente. Me hizo apoyar
la barbilla en la mano y hablarle con atención.
—¿De qué edad parezco?
—Pareces tener veintitantos años —Y la marimacho me
miró a los ojos. —Pareces más una hermana que una tía.
—Puedes llamarme 'hermana' si así es como realmente te
sientes.
Después de permanecer en silencio todo el tiempo, A-Nueng
perdió la paciencia y golpeó la mesa. Todos se quedaron en
silencio. Fuí yo quien la miró y le advirtió severamente.
—Esto no es algo que haga una dama encantadora.
—Entonces no me ames.
—Si dices eso... está bien.—Miré a Yui y le sonreí de nuevo.
—Aquí hay alguien más encantadora.
Al oír eso, A-Nueng agarró su bolso y abandonó la mesa.
Yui dudó sobre si debería quedarse o seguir a A-Nueng.
Pero al final, preocupada, corrió tras la alegre mujer.
Eso nos dejó solo a Sam y a mí sentadas a la mesa.
—¿Puedo hablar ahora?
—Seguro. —Bebí mi té caliente sin expresión alguna. —
¿Que tienes que decir?
—Estabas fuera de control
—No hice nada.
—A-Nueng realmente me sorprende. ¿Cómo puede alguien
tan joven hacer que mi hermana, que normalmente no es
fácilmente sensible, se convierta en esto?
—¿Me convierte en qué?
Mi hermana pequeña se giró para mirarme a los ojos.
—Alguien que está celosa.
—Tonterías. No hice nada. —apreté con fuerza la taza de té
que tenía en la mano porque sabía que mi hermana me
estaba leyendo como un libro abierto. Estaba ardiendo por
dentro, pero sólo podía mantener la calma, para que nadie
pudiera darse cuenta de que había perdido la compostura.
—Deberías haber dejado que Chet se encargara de ello. Tú
eres la que no podía soportarlo, así que te encargaste tú
misma. Coqueteaste, aunque nunca has coqueteado con
nadie. Probablemente Yui ya esté de mal humor a estas
alturas.
Le sonreí a Sam y le guiñé un ojo.
—Sólo quería ver la cita de la hija de mi amiga para ver qué
tan sincera era.
—¿Estás haciendo esto como amiga de su madre o...
—¿O que?
Esta vez fue el turno de mi hermana de guiñarme un ojo
mientras sonreía alegremente.
—Suggar mommy
32. Es amor
—Khun Nueng, hay un invitado aquí para verla.
Sonrío con la comisura de mi boca mientras practicaba mis
habilidades culinarias. Sabía que A-Nueng iría a verme
tarde o temprano, así que aproveché esta oportunidad para
prepararnos también la cena.
Era como si ahora conociera un poco mejor a esa mujer
alegre. Se agitaba fácilmente.
—Puedes dejarla entrar a la cocina.
—Ya estoy aquí.
A-Nueng interrumpió detrás del ama de llaves antes de que
pudiera invitarla a pasar. El ama de llaves se disculpó una
vez terminada su tarea.
—¿Qué te trajo aquí hoy?
—¿Por qué hiciste eso?
—¿Qué hice?—l
—Estabas coqueteando.
Me alejé del sushi que estaba haciendo con una receta que
encontré en Internet y me giré para mirar a la alegre mujer
a los ojos. Se veía muy malhumorada.
—¿Cuándo hice eso?
—En el restaurante. Nunca antes habías hecho algo así
—¿Cómo lo sabes? Quizás lo haya hecho, pero tú nunca lo
has visto.
—¡No! Al menos nunca has hecho eso conmigo.
—Está bien. Está bien. Nunca he hecho eso contigo —asentí
como si estuviera izando la bandera blanca. —Y coqueteé.
—¿Por qué? ¿Por qué hiciste eso? ¿Te gusta Yui? —A-Nueng
apretó el puño y los labios. Seguí adelante cuando ví lo
furiosa que estaba.
—Sí. Ella es linda. Si estuviera en una escuela solo para
niñas, sería una estrella.
—Pero le gusto a Yui.
—Veamos si todavía lo hace después de hoy —sonreí de
oreja a oreja. —Nunca antes me había sentido atraída por
una marimacho. Ella es alguien con quien me gustaría
intentarlo. Sería bueno si Yui y yo pudiéramos explorar...
—....
Bromeé con A-Nueng moviendo mis dedos. A- Nueng
finalmente no pudo soportarlo, así que tomó mi mano y la
apretí con fuerza.
—¿Explorar qué? ¿Qué piensas hacer con Yui? ¿Lo que
hiciste conmigo?
Nos miramos fijamente mientras sonreia por la comisura de
mi boca.
—¿Qué hicimos?
—¿Qué?
—¿Qué hicimos?
—No esquives mi pregunta, tía Nueng. Sabes de lo que
estoy hablando.
—Realmente no entiendo. ¿Pasó algo entre nosotras? —Le
guiñé un ojo y me dí la vuelta para seguir haciendo sushi,
sin importarme cómo reaccionó A-Nueng a lo que acababa
de decir. Pero tan pronto como le dí la espalda, la pequeña
mujer me abrazó por la espalda.
—¿Por qué nunca puedo vencerte?
—¿Estamos compitiendo?
—¿Por qué no estás celosa en absoluto? Salí con mucha
gente, pero no te importa en lo más mínimo.
Su voz claramente se había suavizado y no estaba tan
furiosa como antes. Podía decir que ella me estaba
poniendo a prueba. Pero era mayor y tenía más experiencia
que ella. Seguir el juego a alguien bajo mi cuidado parecía
inmaduro.
No me gustaba estar celosa. Incluso si lo estaba, nunca lo
demostraría.
—Soy demasiado mayor para hacer algo infantil como eso.
Soy demasiado mayor para perseguir a las personas que me
dan celos. Quiero una vida sencilla. Si te gusto, quédate
conmigo. Si no, no me importa.
—¿Y te gusto?
Elegí permanecer en silencio. A-Nueng suspiró, pero me
abrazó con más fuerza.
—No lo estás haciendo tan simple como dijiste que
deberíamos hacerlo. Estoy desanimada.
—Nueng.
—¿Sí?
—Prueba esto. —Tomé un sushi que me inspiré a hacer
después de visitar un restaurante japonés y se lo dí a A-
Nueng. —Por favor, dime si está bien .
A-Nueng me miró tímidamente cuando cambié de tema,
pero comió sushi de buena gana.
—Es delicioso.
—Lo hice con amor. —Me encogí de hombros y seguí
hablando. —Todo lo que hago es con consideración. Cocino
con amor
—Ajá.
—Cuando te hago el amor, también es con amor.
Y el sushi, que era del tamaño de los que se vendian en el
mercado callejero por 5 baht, salpicó mi cara desde la boca
de A-Nueng. Así que ahora mismo tenía la cara cubierta de
arroz de alta calidad que los agricultores cultivaron con
mucho esfuerzo.
—Yo... lo siento.
La pequeña mujer se tapó la boca con la mano. Estaba
sonrojada desde la cara hasta el cuello. Cerré los ojos
porque tenía la cara cubierta de arroz. Limpié lentamente y
mantuve una actitud tranquila, como si lo que acababa de
decir fuera genial.
—Salpicarme arroz en la cara de esta manera no es nada
lindo.
—Yo... me sorprendió. Usaste las palabras —hacer el amor
—....
Ella estaba en lo correcto. No teníamos que ser tan
específicas. Y estaba empezando a sentirme incómoda al
mirar directamente a A-Neng de esta manera. Entonces me
alejé de ella.
—Está bien. Lo admito. Sentí algo cuando trajiste a una
amiga contigo al restaurante. Aparte de esa marimacho,
también saliste con muchos hombres... En realidad, no fue
fácil para mí. Pero para mí estar celosa de ti es inapropiado.
—Estás celosa...
Podía decir que la pequeña mujer estaba atónita. Pero
también estaba intentando con todas sus fuerzas controlar
los músculos de su cara para sonreír.
—¿Entonces el sushi es bueno? —Me dí vuelta de nuevo,
preparándome para hacer más sushi. Sin embargo, A-
Nueng me agarró del brazo. —¿Eh? ¿Qué pasa?
—Sabes mejor tu..
—....
Estaba empezando a entender cómo se sentía la mujer
alegre. Si tuviera arroz en la boca, también se lo habría
salpicado en la cara por la sorpresa.
—Por supuesto. Soy una edición muy limitada.
—¿Estamos hablando de esto y todavía estás haciendo
sushi?
—¿Qué debería hacer sino sushi?
Ahora nos comunicabamos con nuestros ojos. A- Nueng
señaló con la cabeza hacia el segundo piso, en dirección a
donde estaba mi dormitorio.
—¿Vamos, tía Nueng?
—Eres tan egocéntrica.
Me reí un poco antes de comunicarme con ella a través de
mis labios en lugar de mis ojos.
—Tú sube primero. Yo limpiaré… —A-Nueng salió corriendo
de la cocina y corrió escaleras arriba alegremente.
—Ven rápido. Estaré esperando.
El sonido de sus fuertes pasos me hizo sonreír. A pesar de
mis mejores esfuerzos por mantener la compostura, no
pude evitar sentir el implacable ataque de mis intensos
deseos.
¡Bien! Olvídate de estos sushis. ¡Este no es el momento
de estar cocinando!
Rápidamente me quité el delantal y corrí escaleras arriba.
Tan pronto como abrí la puerta de mi habitación, ví a A-
Nueng, que todavía llevaba su uniforme universitario,
sacándose la camisa de la falda. Ella me hizo un gesto
astuto con la palma de la mano hacia arriba.
—Mi querida tía... por favor date prisa…
Cerré y puse llave a la puerta con cuidado antes de dar un
paso hacia ella muy lentamente, como si estuviera
provocándola y haciendo que me deseara más.
—No necesito apresurarme. Me gusta tomar las cosas con
calma.
—Argh. Nunca podré vencerte.
Y A-Nueng fue quien saltó sobre mí como un mono bebé.
Llevé a la persona de complexión más pequeña a la cama y
besé con nostalgia a la chica traviesa que había
desaparecido durante dos semanas. La extrañaba;
Simplemente nunca lo dije en voz alta.
O tal vez sí... No importaba. Prefería hablar a través de mis
acciones.
—Te extrañé mucho, tía Nueng.
—Si me extrañabas, ¿por qué no viniste a verme? —Deslicé
mi mano dentro de su camisa para sentir su vientre suave y
desnudo mientras besaba su cuello. —Estabas ocupada
saliendo con toda esa gente.
—Has estado vigilándome... Ah... eso es bueno —Antes de
volver a besar, pasé los dientes por su mandíbula. —
Aunque sabes lo que estaba haciendo, no me llamaste ni
una vez.
—No es necesario. Tu padre me dice...
Cuando pensé en Chet, hice una pausa. Me sentía
culpable. A- Nueng sabía lo que estaba pensando, así que
me acunó la cara y me obligó a mirarla a los ojos.
—No pienses en los demás. Sólo estamos nosotras dos aquí
y ahora
—Pero… —comencé a dudar. A-Nueng vió que estaba a
punto de retroceder, así que me empujó sobre la cama y se
puso encima de mí. —¿Es esta una buena idea?
—Lo hemos hecho dos veces, tía Nueng. No podemos
volver atrás —La pequeña mujer se desabrochó la camisa
para mostrarme su fina camiseta blanca. Su suave aroma
hizo que mi corazón se acelerara. —No puedo volver ahora.
Yo... quiero.
Toda mi fibra moral se desmoronó cuando la escuché
tartamudear. Me senté y la levanté para que se sentara
encima de mí. Su falda plisada lo hizo fácil. Pasé mi mano
por su muslo.
—Tía Nueng... necesito que... A... Ah…
Mis dedos se deslizaron debajo de su ropa interior para
sentir el calor y la humedad. Supe inmediatamente que ella
estaba lista y que realmente no podía regresar.
—Mi querida tía... entra.
Estaba rodeando el área con mis dedos mientras miraba a
A-Nueng vacilante. Pero una vez que ella lo solicitó, intenté
deslizar mi dedo...
La pequeña mujer se sobresaltó un poco cuando entré.
Entendía lo que sentía mi sobrina. Sin embargo, justo
cuando me preparaba para quitarme el dedo, A-Nueng me
abrazó con fuerza y apoyó su rostro en mi hombro.
—Sigue adelante... Ah...
Intenté ir despacio. A-Nueng me mordió el hombro hasta
que me dolió, pero lo ví como algo bueno. Casi le pedí que
me mordiera más fuerte.
—Así que esto es lo que se siente... Así es como se siente
—A-Nueng me dijo esto al oído mientras dejaba de
moverme. Poco después, la pequeña mujer, que era muy
curiosa, se movió lentamente. —Tía... por favor ten
paciencia conmigo. Estoy aprendiendo.
—Está bien. Puedes controlar el ritmo
—Ah... es mejor...
Y A-Nueng me mostró que era realmente mejor. La
pequeña mujer pareció haberse familiarizado con ello y
descubierto cómo controlar el ritmo. Ella comenzó a
moverse lentamente y gradualmente aceleró. La
temperatura de su cuerpo estaba aumentando tanto que
podía sentirlo. El sonido que hizo me hizo mirarla de
manera diferente.
Ella había crecido...
Ella era más hermosa...
—Tía, estoy cerca... Ah...— A-Nueng se tensó. Ella me
apretó fuerte con sus piernas. Su cuerpo se sacudió y
apoyó su cabeza en mi hombro sin fuerzas. A medida que
aumentaba la humedad en mi dedo, lo saqué.
—¿Cómo fue?
—Estuvo bien. —A-Nueng se alejó de mí y abrió mucho los
ojos cuando ví que probé lo que tenía en el dedo. —¡Qué
estás haciendo!
—¿No puedo?
La pequeña mujer se sonrojó mucho. No era vergüenza. A
ella le gustaba y ahora me empujaba hacia la cama.
—Aún no has terminado.
Miré a la persona que se había convertido en una mujer
adulta en menos de veinte minutos. Ahora se estaba
portando mal y quería tomar la iniciativa.
—¿No estás cansada?
—Puedo hacer esto todo el día.
—Parece que te gusta hacer esto.
—Sólo contigo...—Y la mujer alegre pasó lentamente sus
labios por mi ombligo para excitarme. Luego me quitó los
pantalones cortos sin esfuerzo. —Déjame probarte también.
Le sonreí y separe las piernas.
—Puedes comer hasta que estés llena.
A-Nueng y yo lo hicimos hasta las 2 a. m. Ah... Fueron
muchas horas. Con la manta encima, ahora estábamos
tumbadas boca abajo. Hablamos como nunca antes
habíamos hablado, aunque lo habíamos hecho dos veces
antes.
—¿Fingiremls que no pasó nada como las dos últimas
veces? — La pequeña mujer me miró nerviosamente.
Probablemente estaba conteniendo la respiración,
esperando ver qué haría esta vez.
—¿Quieres hacer eso?
—Estoy cansada de estar de mal humor.
—Entonces...
—Entonces...
A-Nueng me miró con entusiasmo. Le guiñé un ojo con
indiferencia.
—Déjalo ser.
—Dios mío —A-Nueng se cubrió la cara con la almohada y
gritó eufórica. Luego me miró a los ojos. —Está pasando.
No puedes faltar a tu palabra.
—Ajá.
—¿Esto significa que podemos seguir haciéndolo una y otra
vez?
—Parece que realmente te gusta.
A-Nueng se puso las manos en las mejillas y se rió
alegremente.
—Es como si mi pecho estuviera explotando. Estoy muy
feliz ahora mismo —La mujer alegre gritó. Me hizo darme
cuenta de que ella estaba realmente feliz. —Eres como un
sueño hecho realidad para mí.
—No reacciones exageradamente.
—¿Que somos?
Era una pregunta sencilla, pero me quedé callada. No la iba
a rechazar ni nada por el estilo. Era sólo una relación
complicada...
La hija de mi amiga...
Una persona bajo mi cuidado...
Una sobrina...
Y ahora ella también era mi amante y eso era...
—Parece que acabas de ver un fantasma. Pero... lo
entiendo. Eres mi guardián. Debe ser difícil para ti.
—¿Estás enojada?
—No me enojé cuando descubrí que le dijiste a mi madre
que se deshiciera de mí porque te entiendo. Así que
también puedo entenderte en este asunto
Ella era muy amable y de mente abierta. La miré con
orgullo. Ella era una pensadora profunda que me entendía
bien.
—Gracias.
—Está bien. Podemos hacer un trato. El amor debe venir
acompañado de comprensión. Ahora que lo pienso... hay
algo que quiero que entiendas sobre mí también.
—¿Qué es?
Hubo un silencio entre nosotras. A-Nueng negó un poco
con la cabeza y fingió quedarse dormida.
—Te diré después.
—¿No puedes decírmelo ahora?
—Dulces sueños.
—Nueng.
No importó cuánto intente despertarla, A-Nueng fingió
dormir. ¿Qué era lo que tenía que entender a cambio de
que ella me comprendiera?
¿Qué…?
33. Comprensión
Entendía el entusiasmo y la energía de los adolescentes...
A-Nueng tenía tanta energía, sí.
—Tía Nueng...
Estaba esbozando el diseño interior de mi restaurante. Sin
embargo, la gatita más sexy del año 2000 me estaba
molestando. A-Nueng frotó su cara contra mi nuca e hizo
pequeñas voces.
—¿Qué estás haciendo?
—Trabajo
—No puedes lucir sexy con cada movimiento que haces así
—La temperatura corporal de la alegre mujer estaba
aumentando. Era tan alta que podía sentir el calor
evaporándose de ella. Ella estaba acurrucando su nariz en
mi cuello. Mantuve la calma simplemente aclarándome la
garganta y mirándola con complicidad.
—¿No me dejarás hacer nada más?
—No dije nada —La pequeña se movió lentamente hacia mi
regazo y acurrucó su nariz contra mi mejilla. —Sólo quiero
un poco de ternura.
—Si es sólo eso, no te detendré —Dejé el lápiz y me recosté
en la silla. Cuando A-Nueng notó que me estaba aflojando,
envolvió sus piernas alrededor de mi muslo. —Tu cuerpo es
tan caliente
—Creo que estoy enferma.
—Entonces necesitas descansar mucho.
—Por favor, ayúdame a acostarme.
Lentamente pasé mis manos por sus muslos y las deslicé
dentro de sus pantalones de pijama. Ella no llevaba ropa
interior. La humedad que sentí gritaba su deseo.
—¿Estás segura de que quieres descansar?
—Ah...
Su voz estaba llena de deseo, pero no se atrevía a expresar
sus necesidades directamente. Ella sólo los expresaba a
través de su cuerpo. Le sonreí con adoración y me incliné
para morderle el hombro. A-Nueng se sobresaltó
—Tía Nueng...
Me detuve instantáneamente porque sabía que había algo
que quería decir. Pero cuando la miré, ella se quedó en
silencio.
—¿Qué? ¿Qué quieres decirme?
—Nada...
—Si no me hablas con franqueza, no haré nada.
Quité mi mano de sus pantalones y levanté una ceja con
indiferencia. La pequeña estaba inestable en este
momento. Ella frunció el ceño y respiró con dificultad.
—¡Tía Nueng! Este no es el momento de burlarse de mí.
—Di lo que tienes en mente.
Cuando la gatita vió que hablaba en serio, apretó los labios.
Ella pareció muy vacilante. Pero como su deseo era
demasiado grande para negarlo, tuvo que ceder.
—Yo...
—¿Ahh?
—Por favor, no creas que soy rara... Ah, no quiero decir esto
—A-Nueng se inclinó para acurrucar su cálido y atractivo
cuerpo contra el mío. Estaba empezando a excitarme, pero
controlaba mejor mis emociones que ella.
—Solo dilo. Quiero saber todo sobre ti. No te miraré de
manera extraña. ¿Qué quieres decir?
—....
—Nueng.
—Quiero que... muerdas.
—Ah...—Me sonrojé un poco cuando escuché eso pero traté
de parecer normal. —Lo haré.
—Me encanta.
Oh... me estaba entusiasmando con lo que estaba diciendo.
—Está bien. Morderé.
—No mordisquear. Quiero que me muerdas fuerte —A-
Nueng me abrazó fuerte y me mordió el hombro a modo de
demostración. Mordió tan fuerte que me sobresalté.
—¿No es demasiado fuerte?
—Me gusta...—Y la pequeña mujer encima de mí retrocedió,
pareciendo vacilante. —¿Es eso algo malo, ahora que sabes
lo que es?
Estaba sorprendida. Nunca pensé en nada de eso. Pero
podía entender que era una especie de emoción cruda.
—No. Es sólo tu preferencia. —extendí mi mano y tiré de su
cabeza hacia atrás por su cabello, exponiendo su piel
desnuda en su cuello, antes de pasar mis dientes por su
vena y morderle el hombro. —¿Como esto?
—Ah... exactamente.
—.....
—Mi querida tía.
Aunque hice parecer que lo que le gustaba a A-Nueng era
algo normal, una vez que terminamos, busqué rápidamente
en Internet para ver si otras personas hacían lo que hicimos
nosotras. Me abrió al mundo de lo que A-Nueng y yo
acababamos de hacer juntos, que era el —BDSM—.
Soy Sippakorn. Soy superior y tengo un título. Pero ser
dominante en ese sentido era...
Ah...
Maldita sea. ¿Por qué no tenía amigos? Y la única amiga
que tenía resultaba ser la madre de mi esposa... No. Me
refería a la madre de A-Nueng. ¿Con quién podía hablar
sobre esto?
—Nueng.
La llamada de Sam cuando entró a mi casa me sobresaltó.
Mi hermana pequeña me visitaba con frecuencia. Ella me
sonrió y sí... traía consigo a Doraemon, su hermosa amante.
—¿Qué te trae por aquí?
—Quiero visitarte tan a menudo como pueda. No quiero
que te sientas sola.
—¿Qué estás haciendo? Pareces muy estresada. — La
mujer de los labios en forma de corazón preguntó con
curiosidad porque podía ver desde lejos que estaba perdida
en mis pensamientos. Las miré a las dos y me mordí las
uñas mientras pensaba si debería hablar con ellos sobre
esto.
¿Por qué tenía que estar ahí cuando necesitaba hablar de
algo inusual como esto? ¿Cómo podía preguntarle a mi
hermana sobre algo como esto?
Ver un fantasma no sería tan impactante.
—Nada.
—Eso significa que es algo —Doraemon me miró fijamente
con la barbilla apoyada en la mano. —¿Qué es?
—¿Somos lo suficientemente cercanas como para hablar de
ello contigo?
—Ah...
Evidentemente, mis burlas hicieron que Doraemon
palideciera, mientras que Sam, que ignoraba la situación,
simplemente lo vió como mi forma normal de hablar.
Si creciste con nuestra abuela, lo que acababa de decir no
era nada perjudicial.
—Sólo estaba bromeando. Te asustas tan fácilmente... Hay
algo en mi mente —Estaba tratando de compensar a Mon
respondiéndole. —Pero no es algo de lo que pueda hablar
con nadie.
—¿Se trata de que tengas relaciones sexuales con la
persona bajo tu cuidado?
—¡¡Sam!!
—¡¡¡Khun Sam!!! —Antes de que pudiera llegar a Sam, su
amante entró corriendo para taparle la boca, sorprendida.
Me cubrí la cara con las manos por vergüenza. ¿Por qué ella
era así?
—¿Qué dije mal? Es algo que Nueng no quiere contarle a
nadie.
—¿Entonces hablas de eso? —Mon suspiró un poco y torció
la cara mientras me miraba. —Pido disculpas, Khun Nueng.
—Supongo que ya has oído hablar de eso. Tienes una boca
tan grande, pequeña.
—No tengo secretos con Mon. ¿Pero se trata de eso?
Cuando vieron mi reacción incómoda, podrán adivinar la
respuesta a esa pregunta. Y como habiamos llegado hasta
ahí, asentí para admitirlo.
—Ajá.
—¿Ha pasado algo?
Cuando vieron que lo admití, inmediatamente preguntaron
por curiosidad. Mi vida personal probablemente fuera algo
muy apasionante para ellas.
—Un poco. Ahora que lo pienso... si no les hablo a ustedes
dos sobre esto, ¿con quién puedo hablar?
Finalmente les conté la parte importante. Podía notar, sin
tener que mirarme en el espejo, cuán roja estaba mi cara
mientras hacía eso. Aunque traté de explicar lo menos que
pude, Sam se tapó la boca con las manos por la sorpresa.
En cuanto a Doraemon, si su piel fuera realmente azul
(como Doraemon), probablemente ya estaría morada por el
bombeo acelerado de sangre.
—No es nada inusual. No te preocupes
—¿Realmente puedo hacer eso? Yo...—Me levanté y caminé
por la sala porque no sabía qué hacer. —Soy un M.L.
Nuestra abuela me preparó para ser perfecta, pero yo...
—¿Tú?
—¿Tú?
Tanto Doraemon como Sam dijeron eso, como si estuvieran
haciéndome eco. Me hizo volver a taparme la cara con las
manos porque realmente no podía aceptarlo.
—Me gusta.
Y todo quedó en silencio. Puede que hayan sido sólo 30
segundos, pero parecieron una eternidad.
Finalmente, Sam rompió el silencio.
—Si tu pareja también está contenta con ello, no tiene nada
de malo. Pero hay que conocer el límite
—¿Ah en serio?
—Naciste líder. Nuestra abuela te lo ha inculcado desde que
naciste. Puedo decir que mandar a la gente es tu talento.
Creo que... ser dominante no es algo malo.
Me abracé nerviosamente. Esta era la primera vez en mi
vida que alguien con tanta confianza como yo era así. Esto
era algo con lo que era difícil llegar a un acuerdo...
—No lo consideres algo malo. Es una preferencia personal.
Te gusta. A tu pareja también le gusta. Es una situación en
la que todos ganan —Doraemon añadió. Sam sonríe, aunque
no estaba claro si la pura intención de Mon era ofrecerme
apoyo.
—¿Por qué ustedes dos entienden tan fácilmente? Sean
honestas conmigo... ¿Han hecho algo como esto?
—Sí. Mon fue el dominante.
—¡¡¡Cuándo hicimos eso !!!
Esta vez, Doraemon gritó fuerte por el shock. Sam
mantuvo su inocencia mientras respondía abiertamente a su
amante.
—Cuando yo era el perro y tú eras mi jefe
—No es lo mismo. Lo que quise decir es que quiero que
seas leal y que sólo me ames como a un perro.
—¿No quieres decir también que te gusta que te lama?
—¡¡¡Sam!!!/ ¡¡¡Khun Sam!!!
Sam y Doraemon se habían ido, dejándome en paz.
Continué dibujando en mi habitación como de costumbre.
A- Nueng iría a pasar la noche después de clase. Hoy, la
mujer menuda lucia diferente. Me obligó a detener lo que
estaba haciendo para determinar por qué ella no se
apresuró a abrazarme como lo haría normalmente.
—Estás actuando muy rara hoy. Normalmente serías muy
pegajosa.
El silencio de A-Nueng me hizo dejarlo todo y centrar mi
atención en ella. La mujer alegre pareció tan tímida que
tuve que caminar hacia ella.
—¿Qué pasa?
—¿Crees que no soy normal?
—¿Eh?
—Cuando te pedí que... hicieras esas cosas. —La pequeña
mujer me miró nerviosamente. —Parecías extraña esta
mañana. ¿Piensas mal de mí?
Estaba actuando extraño esta mañana. Pero no era por lo
que le gustaba a A-Nueng. Era por mi culpa...
Fue porque a mí también me gustó.
—Has estado pensando en eso todo el día, ¿no? No pareces
ser tu misma, alegre.
—No quiero que me odies —La alegre mujer se apresuró a
abrazarme y sollozó suavemente. Era como si le doliera
pero no pudiera llorar. Le dí unas palmaditas suaves en el
pelo castaño claro.
—No te odio. En absoluto.
—¿Aunque tengo preferencias extrañas?
—Sí.
—He estado pensando todo el día que debes odiarme.
Probablemente no...
—Me gusta.
—¿Qué?
—Me gusta lo que hicimos... mucho.
Estaba hablando desde el fondo de mi corazón. Me
gustaba ejercer mi poder. Dar órdenes me excitaba.
Aunque no quería admitirlo, no podía negarlo.
Pero todo debia estar dentro de unos límites: ni demasiado
ni muy poco.
A-Nueng retrocedió y me miró, sorprendida. Sus ojos
húmedos estaban muy abiertos. Ella olvidó todo su dolor.
Tan pronto como ví su reacción, agarré su cabello por la
espalda y le levanté la cara, obligándola a mirarme
directamente a los ojos. Luego le sonreí con autoridad.
—Tía Nueng.
—Deja de preocuparte por estas tonterías y hagamos lo
que a ambas nos gusta —Me incliné y le susurré al oído. —
No quiero perder más tiempo.
34. La directora
Como ese día era feriado, A-Nueng y yo estabamos viendo
televisión juntas en casa. Y lo que elegimos ver no podía
ser otra cosa que...
—Cincuenta sombras de Grey
Admití que estaba bastante sorprendida mientras veía la
película. Aunque había oído hablar de ella y sabía de qué se
trataba, no sabía que incluía cadenas, látigos y esposas.
Sin embargo, tenía que fingir que no me sorprendió para
verme bien. Soy Sippakorn. Nada podía sorprenderme.
Excepto que la mujer alegre 4staba divertida viendo la
película.
Observé a A-Nueng con gran interés mientras mirábamos la
película. Pasé mis ojos desde su cabello hasta su cara,
cuello y cintura. Empezaba a darme cuenta de que la
persona bajo mi cuidado era en realidad una mujer adulta.
En realidad, había sentido que ella había crecido desde hace
un tiempo. Ella era traviesa cuando era más joven. Y ahora
estaba tan caliente como el fuego. No serías capaz de decir
esto con solo mirarla...
—Has estado espiándome furtivamente desde hace un
tiempo, su alteza —A-Nueng me guiñó un ojo mientras me
llamaba por el apodo que usabamos cuando hacíamos cosas
malas. —Crees que soy linda, ¿no?
Cuando me descubrieron en el acto, simplemente desvié la
vista hacia la televisión y lo negué.
—No te estaba observando. Y no me llames así aquí. Si
otros lo escuchan, sonaría raro.
—No puedo evitarlo. Cuando te llamo así, me excita —La
pequeña mujer arrastró sus dedos por mi muslo
provocativamente. —¿Eres consciente de que el reflejo de
la televisión me permite ver tu expresión facial exacta? Vi
cómo me mirabas…
—¿Cómo te estaba mirando?
—¿Cómo?
—¿No estabas prestando atención a la película?
—¿Honestamente? También te estaba viendo a través del
reflejo en la televisión.
Nos miramos fijamente. Hubo una chispa. A-Nueng estaba
a punto de inclinarse hacia mí, pero la alejé con indiferencia
a pesar de querer hacer lo mismo que ella. No podía dejar
que se saliera con la suya todo el tiempo.
Debía haber un límite.
—¿Te gustan ese tipo de cosas debido a esta película? —
Cambié el tema. A-Nueng hizo un poco de puchero antes de
responder con severidad, frustrada porque no la dejé
inclinarse.
—Una sola película no puede determinar mis preferencias.
Es cierto... pero me gustaba ser dominante y dar órdenes
debido a mi educación. ¿O tal vez no?
Mientras mantenía mis ojos en la televisión, A-Nueng se
inclinó lentamente hacia mí. Era como si estuviéramos
acurrucados mientras mirabamos la televisión. Disfruté
pasando una mano por el delicado cabello de mi sobrina. Al
mismo tiempo, A-Nueng frotó irresistiblemente su cabeza
contra mi cuello y absorbió mi aroma. En lugar de mirar
televisión, ahora nos estabamos besando. Empezabamos a
respirar pesadamente. La picardía de la pequeña mujer me
excitaba. Empezaba a percibir su aroma también,
moviéndome desde su coronilla hasta sus sienes.
Peri en ese momento….
—Khun Nueng, hay un invitado aquí para...
El ama de llaves entró al salón. Me sobresalté e
inmediatamente me alejé de A-Nueng. Nuestra extraña
reacción confundió aún más al ama de llaves, pero la
persona mayor decidió no decir nada. Conocía su lugar y
sabía que no tenía derecho a hablar.
—¿Quién es?
—El señor Chet.
Y poco después, mi ex novio, que también era el padre de
A-Nueng, entró alegremente. Le sorprendió ver a A-Nueng
ahí.
—¿Nueng también está aquí? Esto es genial: dos pájaros de
un tiro. Yo también quiero hablar contigo. ¿Qué estás
haciendo? —Chet se sentó y centró su atención en la
televisión antes de fruncir el ceño. —¿Ustedes dos están
viendo esto? Es inapropiado.
—¿Cómo es eso? —Pregunté, queriendo escuchar su
opinión sobre esto. Chet inmediatamente desempeñó el
papel de padre y predicó lo mala que es la película.
—Es tentadora para A-Nueng querer probar este tipo de
actividades sexuales.
—Estás subestimando a tu hija —Me encogí de hombros
con indiferencia. —Incluso si A-Nueng no ve esto, si quiere
saberlo, puede buscarlo en Internet.
—Sigo pensando que es mejor no verlo.
—Eres como esa gente anticuada que se opone a la idea de
una caja de condones gratis en la escuela. Si nuestros
padres hubieran tenido la mente abierta cuando éramos
más jóvenes, la habrías usado y A-Nueng no habría nacido.
Cuando dije ese argumento, la pequeña mujer a mi lado se
volvió hacia el otro lado y trató de ocultar su risa. Chet
pareció infeliz cuando le rompí la cara de esa manera
delante de su hija.
—A-Nueng es mi hija.
—Pero la tía Nueng es mi tutora —La hija de Chet me
defendió. Eso hizo que su padre perdiera aún más la cara.
—Y terminé de verlo incluso antes de que la tía Nueng la
pusiera.
Oh... si ya la vio, ¿por qué volver a verla? Miré a la
pequeña mujer y me dí cuenta de que era una niña muy
mala. Ella quería que lo viera para excitarme a plena luz del
día.
—Antes de continuar nuestra pelea, dime por qué estás
aquí.
Chet, que todavía estaba frustrado, se recompuso y cambió
de tema de buena gana.
—Este domingo es tu cumpleaños. Quiero invitarte a la
playa.
A-Nueng inmediatamente me agarró del brazo al escuchar
eso y sacudió la cabeza en señal de desacuerdo. Las
palabras —salir de la ciudad— probablemente significaran
algo más íntimo que un simple viaje para adolescentes en
estos días. Probablemente tenía miedo de que Chet
intentara hacer algo conmigo.
Nadie podía hacerme nada...
Ah… Olvidé que el padre no pudo, pero la hija ya hizo
bastante.
—¿La playa? ¿A dónde?
—Phuket.
—Demasiado lejos.
—Mi padre acaba de abrir un hotel allí, así que quiero
aprovechar esta oportunidad para invitarte a ser uno de
nuestros primeros huéspedes. Por supuesto, también invito
a A-Nueng —Chet mira expectante a su hija. Y tan pronto
como lo hizo, A-Nueng hizo una petición.
—Pero dormiré con la tía Nueng.
Intenté no sonreír mientras esperaba ver cómo manejaba
esto el padre. Cuando Chet vió que su hija aceptó ir con
nosotros, accedió inmediatamente.
—Claro que puedes. Les daré la mejor habitación a ustedes
dos. Será la habitación más lujosa que construyó tu abuelo.
—¿Es una suite dulce?
—Puedes elegir la habitación que quieras.
—Genial. Quiero la suite dulce. Debe ser esa
Chet y A-Nueng se sonrieron alegremente, ambas
pensando en cosas diferentes. Miré a Chet, quien era capaz
de presentarle a A-Nueng su mundo. Luego miré a A-Nueng,
que no pensaba en su padre en absoluto. Lo único en lo
que pensaba era en los pensamientos traviesos de lo que
hariamos en esa dulce suite.
—¿Tu familia también estará allí?
Mi pregunta hizo que todos se quedaran en silencio. La
sonrisa de A- Nueng inmediatamente desapareció de su
rostro porque no quería conocer a sus abuelos. Se giró para
mirar a Chet mientras esperaba su respuesta.
—¿No somos sólo nosotros tres?
—Bueno ...—el nuevo padre estaba perdido. Él asintió para
admitir su culpa. —Sí, mi familia también irá.
—¿Y tus padres saben que voy?
—No.
Obviamente... insulté al ex primer ministro al quedarme sin
la boda. Si descubrían que estaría en este viaje, se
arruinaría. No le agradaba a ninguno de los miembros de su
familia, excepto él y su hija.
—Lo estás pidiendo. No les agrado a tus padres. Vete.
Puedes llevarte a A-Nueng contigo. Yo me quedaré aquí.
—Entonces yo tampoco iré —A-Nueng me abrazó con
fuerza, como si fuera un mono bebé. —Todos son extraños
para mí excepto la tía Nueng
Chet se señaló a sí mismo, esperando que su hija agregara
—y papá—, pero A-Nueng simplemente se quedó callada...
Hace que mi ex novio pareció muy lamentable.
—Ve, Nueng. Todos somos familia.
—No.
El firme rechazo de la pequeña mujer hizo que Chet parecía
a punto de llorar. Entonces me tapé la boca con mi mano y
susurré para que sólo A-Nueng y yo lo escucharamos.
—Si aceptas ir con él, seré la directora que usará anteojos
esta noche
A-Nueng se enderezó emocionada y me miró con
incredulidad.
—Es interesante, pero... no lo suficientemente atractivo.
A-Nueng respondió alto y claro. Chet no escuchó lo que
susurré. Así que simplemente miró a su hija como un perro
curioso.
—¿Qué?
Agité la mano para decirle a Chet que se callara antes de
hacerle un nuevo trato a la pequeña mujer.
—Te pondré a prueba y te suspenderé en todos los temas.
—¿Y?
—Así que tendrás que ir a la sala disciplinaria y ser
castigada.
—¿Cómo?
Nos miramos a los ojos de una forma que sólo nosotras dos
entendimos.
—Serás azotada.
—¿Con?
—Un palo.
—¿Y usarás anteojos?
—Seguro.
—En la mesa de estudio
—¿No es el espacio demasiado reducido?
—Si lo limpiamos todo, es muy espacioso.
—Ah.
—Bueno. — A-Nueng se giro hacia Chet y respondió de
mala gana. —Iré contigo.
Aunque Chet no entendía lo que estabamos discutiendo,
sonrió alegremente antes de darse vuelta para decirme
cuánto lamenta que yo no estuviera allí.
—¿De verdad no vas a ir? El hotel es muy bonito. Y es tu
cumpleaños.
Cuando A-Nueng se dió cuenta de eso, abrió mucho los
ojos.
—Así es. Es el cumpleaños de la tía Nueng. No, no lo haré…
—Tenemos un trato.
El trato estaba sellado. A-Nueng se sintió de mal humor
mientras Chet estaba muy feliz de que su hija fuera a su
viaje familiar con él. En cuanto a mí, celebraria mi
cumpleaños sola en Bangkok.
No pasaba nada si fuera así... creo.
—Nueng.
A-Nueng simplemente se sentó tranquilamente en mi
habitación después de que Chet se fuera. Sabía que la
pequeña mujer estaba de mal humor porque no podría
celebrar mi cumpleaños conmigo, así que me acerqué a
ella. Sin embargo, ella me dió la espalda y se quedó en
silencio.
—¿Estás enojada?
—¿Cómo puedo estarlo? Ya hice el trato para ir con mi
padre. Olvidé que sería tu cumpleaños
—Es sólo un cumpleaños. Es sólo un día en el que soy un
año mayor.
—Pero es el primer año que podré celebrar tu cumpleaños
contigo —A-Nueng se giró para mirarme con los ojos
inyectados en sangre. Estaba tan devastada que tuve que
intentar no sonreír.
—Pero estamos juntas casi todos los días. ¿No es
suficiente?
—Puede que para ti no sea importante, pero para mí...
—Eres un niña
—¡No soy un niña!
—Lo eres... eres mi pupila , ¿recuerdas? Estudiante A-Nueng
— Saqué un cordón de zapato que llevé conmigo y até la
muñeca de la pequeña mujer con él. Los ojos de A-Nueng
ahora brillaban.
—¿Qué es esto?
—Eras una chica mala. Discutes conmigo sin parar.
Extiende tu mano hacia mí
—....
—O no lo ataré —sonreí levemente. A-Nueng todavía
estaba de mal humor, pero quería jugar a ese juego
travieso. Entonces ella me extendió su muñeca de mala
gana. —Bien... buena chica.
—No tienes los anteojos puestos.
Suspiré un poco. Parecia que esa mujer era muy traviesa y
detallista.
—Bueno.
Me levanté para ir a buscar mis lentes de computadora. A-
Nueng me miró y sonrió alegremente. Ella también se
mordió los labios con fuerza.
—Mi corazón se acelera
—¿Estás feliz ahora, Estudiante A-Nueng? Eres tan tenaz.
Eres una chica mala.
—¿En qué grado estoy?
—En el que quieras.
—Entonces, digamos... Estoy en mi último año de escuela
secundaria.
—Ah, todavía eres un estudiante con el pelo corto.
—Me llamaste estudiante. Si quieres una estudiante de
secundaria, debes llamarme Khun Nueng.
Bien...
—Entonces, ¿cuántos años debería tener?
—Tienes buena edad. Enseñas religión. Eres hermosa, pero
tienes una mentalidad muy estrecha.
Estaba un poco aturdida. Sé que aquello era una fantasía,
pero no esperaba enseñar religión.
¿Y qué era eso de la estrechez de mirada? Soy una edición
limitada. Soy muy moderna y con visión de futuro.
—¿Por qué este tema?
—Los profesores que enseñan esta materia probablemente
estén reprimidos. Y acabo de ver la noticia de que el
profesor que ganó el primer premio de la lotería enseña esta
materia.
Estaba muy actualizada...
—Depende de usted. Cualquier tema está bien. Pero no
tengo que orar, ¿verdad?
Cuando la alegre mujer se sintió incómoda con esto, se rió
a carcajadas.
—Eres tan linda. Me dejas hacer todo a mi manera.
Digamos... Eres una maestra de unos treinta años que eres
muy anticuada y estricta. Y enseñas religión. Wow... El
director de la escuela es tan hermosa.
—Soy anticuada, ¿pero estoy haciendo esto con un
estudiante?
—No estás bien de la cabeza.
Hasta ahí había llegado Sippakorn...
A veces me preguntaba por qué estaba haciendo esto.
¿Tenía que llegar tan lejos para intentar reconciliarme con
alguien? Soy la arrogante M.L., que a veces soy la
dominante.
—Si soy una chica mala, ¿me azotarías? —La alegre mujer
sonrió levemente pero seductoramente mientras
preguntaba con un tono de voz nasal.
—Haré muchas cosas. Y... te estoy atando ahora porque
eres muy traviesa. Tengo miedo de que intentes alejarte de
mí.
—No hables tanto. Haz lo que quieras hacer. No intentaré
escaparme. Tengo tantas ganas de que lo hagas que estoy
temblando por todos lados.
Me reí con adoración y levanté la muñeca, pretendiendo
mirar la hora en mi reloj.
—Es casi la hora del descanso...— dije esto mientras
configuraba la alarma de mi teléfono para que sonara: —
¿Escuchas el timbre?
—¿Y? — Los ojos de A-Nueng estaban llenos de curiosidad.
Empujé a la pequeña mujer hacia la cama.
—Si eres una chica mala, serás disciplinada. Tendrás que ir
a la sala de disciplina y ser castigada. Por favor, debes
saber que la directora de esta escuela es muy estricta.
—¿Y si soy una buena chica?
—Podrás beber leche y comer algo delicioso, mi buena
niña.
Las dos opciones eran tan tentadoras que A-Nueng se
olvidó por completo de su frustración. Ella estaba
decidiendo con entusiasmo entre ser castigada o
recompensada.
—Depende de usted entonces, directora. Lo que sea...
siempre y cuando sólo me mire a mí.
—Eres una chica tan buena. Entonces... ya que no podemos
celebrar mi cumpleaños juntas….
—.....
—Serás castigada y comida al mismo tiempo. De esta
manera, no tendremos prisa
—Si no presionamos, ¿dónde está la diversión?
—Simplemente usé la palabra equivocada. Enseño religión,
no idioma. Por favor, disculpa mis pobres habilidades
lingüísticas
Intenté hablar tan formalmente que A-Nueng se rió.
Ahora que estabamos en racha, disfrutabamos
divirtiéndonos con nuestras travesuras.
Pensaría en eso como una compensación por haberle hecho
sentir mal por no poder celebrar mi 35 cumpleaños juntas...
mi A-Nueng.
35. Familia
—Feliz cumpleaños, mi tía Nueng.
Miré con aburrimiento el mensaje que recibí la noche
anterior desde Phuket. ¿Por qué mi casa estaba tan
silenciosa sólo porque A-Nueng no estaria aquí por un día?
Mientras dejaba que mi mente divagara, sonó mi teléfono.
La pantalla mostraba el número de Chet. Lo miré
sorprendida, pero decidí levantar el teléfono porque tenía
curiosidad.
¿Había pasado algo?
—¿Cómo te va? ¿Te estás divirtiendo?
[Antes que nada, feliz cumpleaños, Khun Nueng.]
—Muy amable de tu parte. Gracias por recordar mi
cumpleaños
[Siguiente... ¿Puedes venir a Phuket, por favor?]
—¿Eh?
[A-Nueng está muy triste. Probablemente se sentiría mejor
si estuvieras aquí.]
Me enderecé un poco cuando escuché eso. Pero aceptar
eso de inmediato me haría parecer poco atractivo. Tenía
que jugar duro para parecer valiosa...
—No lo sé. Estoy un poco ocupada. Es mi cumpleaños, así
que tengo citas...
[Esta bien. Pensé que no vendrías.]
—¿Has reservado mi billete?
[¿Qué?]
—Si quieres que vaya, reserva un boleto por mí.
Era tan tonto. Si fingí estar ocupada, tenía que presionar
más y hacerme sentir importante. Era bueno que no me
hubiera casado con él.
[Bueno. Reservaré tu boleto ahora.]
—Nos vemos.
Llegué a Phuket poco después de las 9 p.m. Como era fin
de semana y el billete se reservó en el último momento, fue
difícil conseguirlo. Pero Chet era un buen tipo. Como se
preocupaba por su hija y por mi bienestar, él se encargó de
todo. Llegué a Phuket sólo 50 minutos después de salir de
Bangkok con un coche que me recogió en el aeropuerto sin
tener que mover un dedo.
Era una distancia considerable desde el aeropuerto hasta el
hotel en el área de Patong. No sólo había mucho tráfico y
semáforos en rojo en Bangkok, aquí ocurría lo mismo. Pero
finalmente llegué al hotel. No era un hotel muy grande,
pero estaba limpio y bellamente diseñado. Era una mezcla
de estilos chino y portugués. Todavía no estaba demasiado
lleno porque estaba recién inaugurado. Pero era muy
iluminado y parecía seguro porque el personal estaba listo
para recibirme cuando llegué.
—Khun Nueng.
Chet, que me estaba esperando al frente, me sonrió
agradecido. Incliné la cabeza y lo miré con complicidad.
—¿Estás aquí porque tienes miedo de que tus padres me
vean?
—Sí.
—¿Dónde está A-Nueng?
—En su habitación. Te llevaré allí.
Mi corazón estaba acelerado de emoción. Aunque era mi
cumpleaños, era yo quien estaba ahí para sorprender a la
pequeña mujer. Chet estaba a punto de entrar conmigo en
el ascensor, pero hice un gesto con la mano para detenerlo.
—No tienes que subir conmigo. Yo mismo sorprenderé a tu
hija
—Quiero ver su cara cuando te vea. Hoy no ha sonreído en
todo el día.
—Lo verás mañana por la mañana. No te preocupes... yo
me encargaré de todo.
Me veía tan seria que Chet accedió a decirme la dirección a
mi habitación y retrocedió. De hecho, no quería que fuera
conmigo porque me preocupaba que A-Nueng, siendo la
mujer traviesa que era, pudiera tener una reacción extraña
al verme.
Sonó el timbre del ascensor y se abrió la puerta. Chet dijo
que sólo tenía que girar a la izquierda para llegar a mi
habitación, la habitación número 421. Miré la puerta de
madera bellamente diseñada antes de levantar la mano
para cerrar la mirilla y tocar el timbre.
—¿Quién es?
A-Nueng preguntó con su habitual tono de voz nasal.
Intenté no sonreír. Era yo quien estaba ahí para
sorprenderla, pero también estaba emocionada de verla.
—¿Quién es?
Ella era muy cautelosa. Era algo bueno. Saqué la mano de
la mirilla y metí la cara. A-Nueng inmediatamente abrió la
puerta y me miró fijamente, congelada.
—¡Tía Nueng!
—¿Cómo te va, mi buena niña?
—¿Hay alguien aquí contigo?
—No.
—Bien.
— .…
—Su Alteza.
—Oh. ¿Así es como lo haremos? —Encogí un poco el cuello.
A-Nueng regresó lentamente a su habitación y se
desabotonó la camisa. Ella no dijo nada más. —¿No vas a
saludar primero?
—No.
Entré a la habitación y cerré la puerta mientras inclinaba la
cabeza para mirar a la pequeña mujer con toda seriedad.
—Nos extrañé mucho —Me llamé —Nos— cuando hice el
papel de reina, es decir, cuando ella me llamaba alteza.
Luego la agarré del brazo y la atraje hacia mí. —¿Cómo
estabas cuando no estábamos aquí?
—Muy aburrida
—¿Y ahora que estamos aquí?
—Tengo muchas ganas de hacerlo.
Agarré su cabello por la espalda e incliné su rostro para que
recibiera mi beso apasionado. Sentía exactamente lo
mismo que ella. La añoraba y realmente la extrañaba,
aunque estuvimos separadas solo un día.
—Ah.
A-Nueng gritó cuando retrocedió, la giré hacia mí y la
empujé contra la pared. Le mordí el hombro y mi mano
libre se deslizó debajo de sus pantalones cortos. Sonreí
cuando pude sentir la humedad en mi mano.
—Nos acabamos de ver, ¿y me deseas tanto?
—Te extrañé todo el día. Aunque la habitación es hermosa,
sin ti aquí, es muy aburrido. Oh...
Le dí una nalgada para que le doliera antes de agarrarla
con fuerza. A-Nueng apoyó la cara contra la pared y respiró
con dificultad y cansancio.
—Probablemente ya no estés aburrida
—Esto es realmente bueno. Estás aquí...
—Si no estuviera aquí, ¿qué harías?
—....
El silencio de la pequeña mujer frente a mí me hizo capaz
de adivinar cuál sería su respuesta. Me alejé de ella y puse
mi mano detrás de mi espalda. Enfureció a la persona bajo
mi cuidado.
—¿Por qué te detienes?
—¿Por qué me hablas con esa confianza? Eres sólo un
esclavo. ¿Cómo te atreves a hablarme como a un igual?
—Si no te gusta, azotame —A-Nueng se mordió los labios
con fuerza por frustración. Sonreí un poco y me acerqué
para sentarme en la cama con una pierna cruzada sobre la
otra.
—Hay muchas maneras de torturar a alguien. Mírate... Te
estás volviendo loca, esclava.
Cuando se dió cuenta de lo que estaba hablando, pisoteó,
ya que no sabía qué hacer.
—No me tortures así.
—Hazlo.
—¿Hacerlo?
—Haz lo que harías si yo no estuviera aquí.
—....
—Quiero verte.
—Tía Nueng...—La pequeña mujer se sonrojó hasta que su
cara se puso toda roja. Aunque a ella realmente le gustaba
desempeñar el papel de sumisa, probablemente le déñaba
mucha vergüenza hacer lo que le pedía. —Es...
—Es mi cumpleaños.
—...
—Dame un regalo.
Incluso yo misma estaba sorprendida por mi travesura. A-
Nueng dudó un poco antes de desnudarse lentamente.
Luego se acercó para sentarse en mi regazo.
—Está bien... dejaré que me mires como regalo de
cumpleaños. Pero tienes que tocarme mientras lo hago.
—Ajá.
La niña de hace un año se había convertido en una mujer
muy sexy ahora. A-Nueng tocó sus zonas sensibles y gimió
mientras me besaba. Mi papel era simplemente frotarla
aquí y allá, además de besarla y felicitarla de vez en
cuando, para animarla a ser más valiente.
—Ah...
Las emociones de A-Nueng aumentaron mientras bailaba
sobre mí después de haber dejado de lado toda su
vergüenza. Me acosté lentamente en la cama y miré a la
hija de mi amiga, quien satisfacia sus deseos físicos con sus
propias manos.
—Buen trabajo... Lo estás haciendo bien.
—¿Le agrado?
—Sí.
—¿Me amas?
—Sí.
—Si me amas...—La pequeña mujer se subió a mi cara, me
agarró del pelo y me dio una orden. —Cómeme toda.
Abrí la boca para continuar lo que A-Nueng empezó de
buena gana. El pequeño cuerpo se sacudió antes de que
ella me alejara. Pero mis emociones también habían subido
mucho. Y me encantaba torturar a la persona bajo mi
mando.
—No he terminado.
Las piernas de A-Nueng temblaban. Sin embargo, las
separé y deslicé mi dedo dentro...
—Recién estoy empezando. Y te torturaré toda la noche.
—Me extrañaste, ¿no?
Preguntó A-Nueng mientras entraba al baño donde yo
estaba La pequeña mujer inclinó la cabeza y me dio su
sonrisa Duchenne mientras preguntaba eso.
—¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan feliz tan temprano en la
mañana.
—Volaste para venir a verme aquí. Si no es porque me
extrañaste, ¿qué es?
—Pero parece que alguien me extraña más.
—No puedes usar la palabra señorita; tienes que decir
anhelar —A-Nueng ocupó mi lugar bajo el agua y me rodeó
el cuello con sus brazos. —Eres muy sexy cuando estás
toda mojada así.
—¿No estás nada cansado? Anoche...
—Nunca me canso cuando estoy contigo.
—Los adolescentes son muy fuertes.
—Yo también soy muy adicta al sexo.
—Creo que soy consciente de ello —Le sonreí con
adoración. Mientras nos mirabamos fijamente, nuestras
emociones aumentaron. Pero el timbre nos interrumpió.
—¿Quién viene tan temprano en la mañana? No saben
nada de buenos modales —La pequeña mujer arrugó la
cara. Pero cuando escuchó quién llamab, inmediatamente
se quedó en silencio. Tuve que reírme de eso.
—¿Está despierta, Khun Nueng?
—Es tu padre quien no sabe buenos modales... Ya terminé.
Date prisa y termina tu ducha
—¿Cómo puedo terminar si ni siquiera hemos empezado?
—Estás siendo traviesa otra vez.
Agarré la bata de baño y me la puse antes de salir a
saludar a Chet. El apuesto padre me miró y sonrió como si
estuviera impresionado. ¿Qué era esto? ¿Nunca había visto
a una persona mojada?
—¿Te estabas duchando?
—Sí. ¿Por qué estás aquí tan temprano?
—Quiero invitarte a desayunar. ¿Qué pasa con mi pequeña?
—Ella se está duchando.
—¿Eh? —Chet parece confundido porque dije que acababa
de terminar mi ducha. Probablemente estaba confundido
acerca de cómo A-Nueng podría estar duchándose cuando
yo también me estaba duchando, a menos que...
Nos ducharsmos juntos.
Maldita sea...
—Te seguiremos en un momento. Pero... ¿tus padres están
de acuerdo con que me invites a desayunar contigo?
—En realidad...— Chet pareció estar bastante incómodo,
pero asintió como si hubiera tomado una decisión sobre
algo. —Ellos no lo saben, pero tengo la intención de
pretenderte.
—¿Pretender?
A-Nueng salió del baño en bata de baño, igual que yo. Salió
justo a tiempo para escuchar lo que Chet tenía que decir
acerca de invitarme a desayunar con él.
—Le diré a mi familia que te pediré que seas mi novia y que
quiero casarme contigo.
—....
—Porque A-Nueng te ama y yo he estado enamorado de ti
durante tanto tiempo. Sería ideal si todos fuéramos una
familia feliz.
36. El del corazón y el otro
Ahora que lo pienso, la vida es divertida. Pensé que nunca
volvería a encontrarme con la familia de Chet en esta vida
porque los había avergonzado públicamente. Sin embargo,
ahora mismo estaba frente al ex primer ministro, que era el
padre de Chet. Seguía evitando el contacto visual porque
no podía aceptar el hecho de que su hijo había dicho...
—Realmente amo a Khun Nueng.
Hizo un sonido con su garganta para dejar claro que no
pensaba en mantener sus buenos modales conmigo. Me
quedé quieta como si no me importara, como siempre. Ver
a Chet jugar así de grande me resultó divertido.
Había otra persona que estaba sentada a mi lado con cara
de mal humor cuando su padre dijo repetidamente cuánto
me amaba.
—¿No has aprendido nada de lo que pasó?
La madre de Chet dijo esto mientras miraba en otra
dirección, como lo hizo su marido. Para ser honesta, creo
que Chet debería escuchar a su familia. ¿Por qué amar a
alguien que se escapó de una boda en la que era el novio?
Insulté gravemente a su familia.
Y también tenía una relación con su hija... Pero esto era
algo que Chet aún no sabia.
—Era un matrimonio a ciegas entonces. Khun Nueng no me
conocía lo suficiente en ese momento. Pero ahora somos
más cercanos. Y A-Nueng realmente la ama y ella ama
mucho a A-Nueng.
En este punto, los abuelos miraban a A-Nueng como si
quisieran su confirmación sobre esto. Sin embargo, A-Nueng
simplemente guardó silencio.
—¿Cómo se volvieron cercanas A-Nueng Khun Nueng?
Aunque no le agradaba al ex primer ministro, todavía me
llamó —Khun Nueng—.
—Fue el destino.
A-Nueng interrumpió, como si quisiera contar su historia.
Eso animó a Chet a seguir persuadiendo a sus padres.
—¿Ven cuánto ama A-Nueng a Khun Nueng? Creo que será
bueno si ustedes nos dan la oportunidad de...
—Me duele la cabeza. — El ex primer ministro interrumpió
la conversación y no permitió que Chet siguiera hablando.
—Iré a acostarme un rato
—Hablemos de esto más tarde.
Y los abuelos se fueron dejándonos atrás. Crucé los brazos
sobre el pecho y me recosté en la silla. Miré a Chet, que
parecía decepcionado porque sus padres no intentaron
entenderlo.
—Te dije que era inútil, pero insististe en que lo harías
realidad. El resultado es el que esperaba.
Me reí con indiferencia mientras A-Nueng dejaba escapar
una sonrisa al ver que sus abuelos no estaban de acuerdo
con su padre.
—No me importa.
—¿Qué?
—Incluso si mis padres están en contra de la idea, saldré
contigo.
—Has estado haciéndolo por un tiempo. ¿Te he dicho que
saldré o me casaré contigo?
—Pero no protestaste.
—No lo hice porque sabía que tus padres nunca estarían de
acuerdo con eso. Además... no te convertirás en primer
ministro —Me encogí de hombros y miré en dirección a A-
Nueng. —¿Y le has preguntado a tu hija si le parecería bien
tenerme como madrastra?
—Por supuesto que lo sería. Ella te ama. Si nos casamos,
ella será tu hija.
—Nunca dije que quiero ser la hija de la tía Nueng —A-
Nueng dijo esto con severidad, ya que parecía haber
ejercido toda su paciencia con su padre. —Y ahora quiero
volver a Bangkok. Aquí no es divertido.
—Nue…
Y la niña de los ojos de todos se alejó de mal humor. Seguí
apoyando a Chet porque sentía lástima por él porque nada
salía como quería.
—¿Por qué es tan dura la vida? Sólo quiero ser un buen
padre, pero mi hija no me obedece en absoluto. La traje
aquí, pero no parece nada feliz. Quiero casarme contigo,
pero ella no lo aceptará
—No puedes conseguir todo lo que quieres. Y nunca he
dicho que me casaría contigo. ¿Quieres que te lo repita para
que se te pase por la cabeza?
Era una persona muy sencilla. Aunque últimamente me
desvié un poco, todavía quería mantenerme firme en mi
postura. Si digo que no a algo, significa que hay un cero por
ciento de posibilidades de que eso suceda. No hay
esperanza. No hay nada.
Y cuando estaba a punto de ir tras A-Nueng, Chet me
detuvo con su pregunta.
—¿Por qué?
—¿Qué?—
—No estás saliendo con nadie. ¿Por qué no puedes darme
una oportunidad?
—Eso no tiene nada que ver con eso. Porque cuando no
salía con nadie, tampoco salí contigo.
—¿Entonces significa que ya tienes a alguien en tu
corazón?
Esa pregunta me hizo enderezarme. Sentí que me estaban
clavando y obligando a mirarlo a los ojos para que pudiera
encontrar fallas. Por una fracción de segundo, supe que
perdí el control de mis músculos faciales. Pero rápidamente
me puse mi máscara inexpresiva.
—Khun Chet. —Lo llamé fríamente. Cuando me sentía
insegura o muy estresada, llamaría respetuosamente el
nombre de la persona. —Escúchame
—....
—No es asunto tuyo.
Me alejé tan pronto como terminé de decir eso, dejando al
padre de A-Nueng parado donde estaba sin siquiera pensar
en mirar atrás. Pero lo que dijo Chet me hizo darme cuenta
de algo. Algún día, alguien descubriría sobre A-Nueng y
sobre mí. Y si A-Nueng se aferraba a mí sin salir con nadie,
alguien eventualmente sospecharia algo.
Y ese alguien era... Chet. Él notarís algo y se le iría de las
manos.
¿Cómo podía evitar que la gente supiera de nosotras?
¿Cómo podía evitar cualquier sospecha?
—¿Qué estás pensando, tía Nueng? ¿Por qué te ves tan
estresada?
Con la mano en el bolsillo del pantalón, miré hacia el
océano. Me giré para mirar a la pequeña mujer y le sonreí.
—Sólo estoy dejando que mi mente divague.
—No me digas que estás pensando en casarte con mi
padre.
—¿No quieres eso? Me convertiré en tu madre.
—¡No! ¿Qué madre hace ese tipo de cosas con su hija? —la
pequeña mujer tiró de mi brazo para abrazarme con fuerza.
—Por favor, no te cases con mi padre.
—¿Parece que me gusta tanto tu padre? En realidad...
tengo algo en mente —Suspiré y hablé con A-Nueng con un
tono de voz serio. —Si te aferras a mí así, tu padre
eventualmente lo sabrá.
—¿Quieres decir sobre nosotras?
—Sí.
—Déjalo. Eso es bueno. Quiero que todos en este mundo
sepan sobre nosotras, para que seas mía y sólo mía. Y mi
padre finalmente dejaría de molestarte. A mi madre dejarías
de gustarle. Yui dejaría de soñar contigo. .
—¿Yui? ¿Tu amiga marimacho?
—Sí. Ella ha estado hablando de ti sin parar desde que
coqueteaste con ella ese día, y ya no soy su amiga por eso.
Dios... Ella estaba coqueteando conmigo, pero luego le
agradó mi novia. ¿Que clase de amiga era?
—¿Qué estás diciendo?— Rápidamente detuve a la persona
frente a mí para que no hiciera más y más ruido. —¿Qué
pasa si alguien nos escucha?
—Te dije que quería que todos supieran sobre nosotras.
—No.
—¿Por qué? ¿A qué tienes miedo?
—¿No tienes miedo de que tu abuela se entere?
A-Nueng podía ser terca con todos en este mundo, pero su
abuela siempre seria la excepción. Lo mismo nos pasa a mi
abuela y a mí. La pequeña mujer finalmente se dió cuenta
de que nuestra relación ers como caminar sobre la cuerda
floja. Si lo mantenimos en secreto y nadie lo sabía, estaba
bien. Pero si alguien se enterara...
No quiero ni pensar en las consecuencias.
—¿Qué debemos hacer?
—Estoy pensando en ello. Sería extraño si no salieras con
nadie
—Pero mi abuela no me permite tener un amante de todos
modos. Dijo que tiene miedo de que me vuelva como mi
madre.
—Pero sería extraño, ¿no? Ya eres mayor. Puedes decir que
no quieres tener un amante. Pero que estés siempre
conmigo es extraño
—¿Entonces qué debo hacer?
—¿Debería aceptar la propuesta de tu padre para que la
gente no sospeche de nosotros? Si soy cercana a ti porque
soy tu madrastra, no sería sospechoso.
—¡No! —A-Nueng gritó fuerte. Estaba actuando como una
niña aterrorizada por algo. —No. No lo permitiré. Ahora
somos cercanas y nadie sospecha nada. Eres mi tutor y eres
una mujer
—Tu padre acaba de preguntarme si tengo a alguien en mi
corazón
—¿Y cómo respondiste a eso?
—Probablemente actué de manera sospechosa. Por eso él
sospecha algo. Tu padre no es estúpido.
Mientras ambas contemplabamos el horizonte que
separaba el cielo del océano, ambas caíamos en un estado
de profunda contemplación. A-Nueng apoyó su cabeza en
mi hombro y dijo, como si estuviera hablando sola.
—¿Está mal nuestro amor, tía Nueng?
—Probablemente sea inapropiado.
—¿Porque ambas somos mujeres?
—Porque soy tu turora.
—Si fuéramos extrañas y yo no fuera la hija de tu amiga,
¿sería menos malo?
Miré a la persona que hizo esa pregunta y seguí su línea de
pensamiento antes de extender mi mano para poner un
mechón de cabello detrás de su oreja mientras respondía
honestamente.
—No tengo ni idea.
Sí. Si no estuviéramos conectadas de esa manera y
fuéramos sólo dos extrañas, ¿sería esto menos malo...?
Parecía haber olvidado que estaba preocupada por mi
relación con A-Nueng.
Habían pasado dos semanas desde mi cumpleaños, cuando
la alegre mujer me lo recordó invitándome a reunirme con
Chet y ella misma. Tanto para Chet como para mí, eso fue
inesperado.
—Esto es extraño. Hoy, A-Nueng fue quien me invitó a salir.
Para ser honesto, estoy feliz. Normalmente, mi hija rara vez
me habla —Chet me sonrió emocionado. Permanecí
inexpresiva porque reunirme con A-Nueng era muy habitual
para mí.
—Tu hija probablemente se siente más cercana a su padre.
—Ah... Mi hija. Oh, ella está aquí. —Chet hizo un gesto con
la mano para indicarle a A-Nueng dónde estabamos antes
de hacer una pausa cuando vió a alguien con ella. —¿A
quién trajo?
—Oh... es Folk. El chico que fue al parque temático con
nosotros.
No sentí nada. Solo le sonreí al chico que trepó la valla a
mi lado. Era un chico tímido entonces, pero se veía mucho
mejor ahora que era estudiante universitario.
Ambos habían crecido.
—Lo siento. Había tanta gente en la estación de Siam que
nos tomó un tiempo poder subir al tren aereo. ¿Verdad? —A-
Nueng buscó el apoyo de Folk. El hombre tímido miró
tímidamente a la mujer habladora y asintió.
—Sí.
Recordaba que A-Nueng estaba muy en contra de Folk
cuando estaba en la escuela secundaria. Aunque siguieron
siendo amigos, no sabía cuándo se habían vuelto cercanos.
—¿De qué humor estás? ¿Por qué pediste reunirte
conmigo?
—Ah. Muchas emociones me atraviesan. —A-Nueng sonrió
y fue directo al grano. —Hoy quiero presentarles
formalmente a Folk
—¿Eh?
—¿Eh?
Chet y yo hicimos un ruido con la garganta, sorprendidos.
Ambos ya conocíamos a Folk. ¿Por qué nos lo presentaba?
Supe por qué, tan pronto como la alegre mujer volvió a
presentar formalmente a Folk, pero con un nuevo estatus.
—Padre, este es Folk... mi novio.
37. El regalo
—Nueng.
—¿Sí?
—¿Vamos a hablar de esto?
Seguí a A-Nueng al baño y crucé los brazos sobre el pecho
mientras miraba a la mujer bajo mi cuidado, la hija de mi
amiga y alguien cercano a ser mi amante. La mujer alegre
sabía de qué quería hablar, pero solo me dio una amplia
sonrisa con indiferencia.
—Estoy haciendo esto porque tienes miedo de que alguien
sospeche algo si soy demasiado apegada a ti y no salgo con
nadie. Estoy saliendo con alguien ahora. Mi padre y mi
abuela no sospecharán nada.
—¿Folk sabe que lo están utilizando?
—....
—Esto no es nada agradable, A-Nueng.
Sacudí la cabeza para mostrar mi desaprobación. Jugar con
los sentimientos de alguien era egoísta. Si no te agradaba
la persona, no debías darle esperanzas ni utilizarla haciendo
algo como esto.
—Folk estaría de acuerdo con eso. Es beneficioso para
todos. Él está feliz de salir conmigo y puedo usarlo como mi
novio falso cuando, en realidad...—A-Nueng se acercó a mí y
entrelazó sus dedos alrededor de mi segundo botón desde
la parte superior. —Estoy con otra persona.
Agarré la mano de A-Nueng y la apreté con fuerza mientras
sacudía la cabeza.
—Esto no está bien. Como tu tutora que te preparará para
que seas una dama perfecta, no puedo permitir que
lastimes a alguien para tu propio beneficio —Aparté la mano
de A-Nueng de mí para mostrar lo serio que hablaba con
esto. —Busquemos otra solución. No hagas esto.
—¿Qué mejor solución tenemos? No te dejaré salir con mi
padre.
—Nunca dije que saldría con tu padre. Ya lo rechacé. Y
quiero que hagas lo mismo con Folk.
—Oh...—A-Nueng inclinó un poco la cabeza y me miró con
picardía. —O en realidad estás celosa.
—Deja de perder el tiempo. —Extendí ampliamente mis
cinco dedos antes de empujar a la pequeña mujer en la
cara. —Lo digo en serio. Rompe con él y confiesa que...
—¿Estoy enamorada de ti? Está biennnnn.
Le dí a la pequeña mujer una expresión aburrida cuando
usó un tono tan alto que era como si estuviera en la cima de
una montaña.
—Tú sabe lo que quiero decir.
—Está biennnnn
—Deja de hacer ese ruido.
—Bésame y pararé
—Disparates.
—Está biennnnn
Intenté no sonreír cuando A-Nueng continuó dándome su
sonrisa Duchenne. Solo suspiré y me incliné para darle un
beso en la boca. Para ser honesta, nunca pensé que estaría
haciendo algo como esto. Nunca pensé que adoraría tanto
a alguien mucho más joven que yo como para besarla en un
lugar público. Esto no se parecía en nada a Sippakorn.
—Ah...
Olvidé que estábamos es un baño público. Y como no tuve
el cuidado suficiente de comprobar si había alguien más
aquí, pareció que otro cliente escuchó y vio todo. Lo noté
por el enrojecimiento de sus mejillas mientras salía
rápidamente sin siquiera lavarse las manos.
—¿Ella nos vio?
—¿Tu que crees?
—Genial.
—¿Cómo es eso?
—Al menos alguien sabe que realmente nos amamos.
Quiero que todo el mundo lo sepa. Pero resulta que el
mundo entero incluye a mi abuela, mi madre y también a mi
padre... y es mejor que no lo sepan. Estoy feliz tal como
está. Mantener esto en secreto es algo emocionante. Ja, ja
Entendí mi mano para desordenarle el cabello y le sonreí
con adoración. No sabía cómo describir exactamente cómo
me sentía. Era una mezcla de obsesión, adoración y linda
agresión que no podía identificar.
Nuestra relación era realmente complicada...
[¿Qué piensas sobre el asunto?]
La voz de Chet estaba al otro lado de la línea. Regresé a mi
palacio después de dejar a A-Nueng. El padre no se atrevió
a decir nada delante de su hija, así que prefirió llamarme
para discutirlo conmigo ahora.
—Es lo que querías. No quieres que ella salga con un
marimacho, así que ahora está saliendo con un hombre.
Estaba claramente frustrada. Y Chet lo sabia.
[¿No estás feliz de que A-Nueng tenga novio?]
—¿Qué estás diciendo?
[Entiendo. La amas como si fuera tuya. Saber que tiene
novio te preocupa. Estoy seguro de que A-Nueng te ama
demasiado como para decepcionarte... pero esas son
simplemente palabras reconfortantes. Porque ni siquiera yo
creo lo que acabo de decir.]
Chet terminó la conversación sin darme ninguna
oportunidad de hablar. Pensé en una de las canciones de
Rapter.
Preguntó y respondió él mismo. Eso funcionó...
—Ya están juntos. No podemos hacer nada al respecto.
[Pero podemos controlar la situación. No dejaré que pase
la noche con él. Hice que una de mis personas más
cercanas la siguiera. Creo que una de las razones por las
que A-Nueng está con él es porque no conduce. Tiene que
usar el transporte público.]
—¿Y?
[Si conduce, irá a pasar la noche con su abuela o a tu
palacio. Entonces le compraré un auto.]
—¿Eh?
No pensé que Chet hablara en serio, pero la abuela de A-
Nueng me llamó dos semanas después, sorprendida. Ella
gritó a través del auricular que tenía un auto compacto
nuevo frente a su casa. Tuve que ir para verlo con mis
propios ojos. A-Nueng también estaba sorprendida por esto.
—¿Es en serio?
Miré el Mini Cooper rojo con la bandera del Reino Unido en
el techo. Chet, que estaba a mi lado, pareció feliz de poder
regalarle esto a su hija porque era la primera vez que podía
hacer algo bueno por ella (porque acaba de descubrir que
tenía una hija).
O, en realidad, lo sabía, pero lo olvidó.
Bueno... A-Nueng era sólo una proteína de su cuerpo.
—Por supuesto que hablo en serio. Creo que A-Nueng
debería tener su propio coche. Es mucho más conveniente
para moverse. Su abuela me dijo que rara vez viene a casa
porque está lejos de la universidad, por lo que normalmente
va a pasar la noche en el palacio. De ahora en adelante,
puedes conducir a casa, Nueng. Ah... te transferiré dinero
para combustible.
Era un derrochador.
Pero...
—No, gracias. — A-Nueng lo rechazó rotundamente. Ella no
estaba nada emocionada. Ella no mostró ninguna emoción.
Ella simplemente se acercó a mí antes de decírselo. —No sé
conducir.
—Está bien. Yo te enseñaré.
—No.
—Nue…
—Está bien. Hablaré con ella —Le quité la llave del coche al
padre rico y miré a A-Nueng. —Tu padre te lo compró.
Tómalo. Mira... Ahora parece un perro triste.
Chet se quedó boquiabierto cuando me escuchó. Pero
cuando A-Nueng lo miró, claramente miró hacia abajo. Y
finalmente, la abuela, que había estado observando la
situación, habló, tratando de ayudar.
—En realidad, no quiero que recibas un regalo tan caro.
Pero... él tiene que hacer su trabajo como tu padre —La
abuela de A-Nueng miró a Chet con odio. —Espero que no
vuelvas a pedir nada en el futuro.
—¿Qué puedo pedirte a ti o a ella?
—Y estoy de acuerdo con la idea de que puedes volver a
casa ahora que tienes tu propio coche.
—No.
A-Nueng seguía firme. Y creí entender por qué.
—Tómalo. La tía te enseñará a conducir
—No. No lo quiero. No quiero conducir. ¡Quiero pasar la
noche en el palacio contigo!
La mujer más directa con sus sentimientos en este mundo
dejó escapar lo que yo sospechaba. Admito que estaba
nerviosa y preocupada de que su abuela y su padre
sospecharan algo de por qué quería tanto irse a dormir a mi
casa. Sin embargo... ambos simplemente se rieron como si
la adoraran.
—¿No quieres un coche porque no quieres volver a dormir
con tu abuela y perder la oportunidad de ver a la tía
Nueng? Oye... estás demasiado apegado a tu tía.
Mi corazón se aceleró, como si fuera alguien culpable. A-
Nueng me miró. Estaba empezando a darse cuenta de que
era demasiado obvia.
—Ah bueno...
—Está bien. Puedes conducir el coche hasta el palacio de la
tía Nueng o volver aquí para dormir con tu abuela. Depende
de ti —Chet añadió, lo que hizo que A-Nueng empezara a
dudar.
—¿Puedo hacer eso? ¿Aún puedo pasar la noche con la tía
Nueng?
—Por supuesto que puedes. —respondí suavemente.
—¿Y me enseñarás a conducir?
—Yo también puedo enseñarte —Chet ofreció de nuevo. Sin
embargo, A-Neng siguió mirándome y repitiendo su
pregunta.
—¿La tía Nueng me enseñará?
—Está bien. Te enseñaré.
—Bien entonces. — A-Nueng se giró hacia Chet y le sonrió
mientras le quitaba la llave al padre, que realmente quería
complacer a su flamante hija. —Aceptaré tu regalo.
—Genial. Déjame abrazarte, hija.
Chet abrazó con entusiasmo a A-Nueng, mientras yo
cruzaba los brazos sobre el pecho, como si me estuviera
protegiendo. No quería que nadie supiera sobre mi miedo
oculto. Aún asi...
—¿Por qué está tan callada, Khun Nueng? ¿Está preocupada
por algo?
La abuela de A-Nueng había estado notando mi condición,
así que preguntó preocupada. Sacudí un poco la cabeza y le
sonreí levemente.
—No es nada.
—Khun Nueng.
—¿Sí?
—¿Debería preocuparme por este regalo del padre de A-
Neng?
—¿Qué quieres decir?
—La gente hace cosas esperando algo a cambio. Chet está
intentando con todas sus fuerzas acercarse a A-Nueng. Tal
vez quiera que ella se vaya a vivir con él. Mamá está un
poco preocupada.
La voz preocupante me hizo sonreír un poco y sacudir la
cabeza en desacuerdo.
—Incluso si lo hace, A-Nueng no irá. Puedes confiar en mí
en esto.
Seguía siendo la arrogante Sippakorn que hablaba
distantemente con la madre de mi amiga y la abuela de A-
Nueng sin llamarla —mamá—. La primera impresión de
cuando nos conocimos era inolvidable.
—Es bueno que seas la persona intermediaria. Al menos, A-
Nueng te escucha más que su padre. Por favor, cuida a tu
sobrina por mí. Él le compró un auto hoy. No estoy seguro
de qué comprará la próxima vez.
—Estoy seguro de que A-Neung no amará a Chet más que a
su abuela sólo porque le compró un coche.
—Eso es cierto. Pero ella no lo aceptó al principio sólo
porque tenía miedo de no poder pasar la noche en tu
palacio. Tal vez debería preocuparme más de que ella te
ame más que a mí
Solo miré a la anciana que se burlaba de mí con una leve
sonrisa en su rostro sin responder. Sin embargo, mi corazón
se aceleró por wl miedo de que me atraparan.
Maldita sea. ¿Cuánto tiempo más tendria que vivir con un
miedo así...?
El plan de Chet fue un éxito. Una vez que A-Nueng aceptó
el coche, pudo mantener a —Folk— a cierta distancia. Creí
que era una tontería, pero tal vez sólo quería gastar dinero
para complacer a su hija.
—El auto es lindo. Todos te envidiarán cuando lo conduzcas
a la universidad.
Me senté en el asiento del conductor mientras conducía
hacia el palacio y dejé mi auto en la casa de la abuela de A-
Nueng. Haría que el conductor de mi abuela fuera a buscar
mi coche más tarde.
—¿Por qué me envidiarían? Ni siquiera quiero el auto. Pensé
que ya no podía venir a pasar la noche contigo.
—¿Es por eso que te negaste a tomarlo al principio?
—Sí.
—Creo que sería más fácil si rompieras con Folk. Tu padre
te compró un auto porque no quiere que uses el transporte
público porque te permite pasar más tiempo con Folk
—Es tan tonto. Entonces, ¿Todos aos que visitó en su casa
se convierten en mi marido o mi esposa?
Ops... pero ella tenía razón.
—Él te protege porque es un novato en ser padre. Está loco
por ti. Deberías prestarle un poco de atención
—Lo estoy intentando. Pero no es fácil. Estoy más cerca de
ti que mis padres. ¿Pero cómo se pueden comparar?
Hablamos en la cama todos los días
—¿De qué estás balbuceando? Eres tan traviesa.
—¿Tú sabes de qué estoy hablando o no sabes a qué me
refiero?
No respondí porque no quería continuar esa línea de
conversación. Llegamos a mi palacio poco después. El cielo
ahora estaba oscuro, pero había luces del jardín del palacio.
Tan pronto como apagué el motor y estaba a punto de salir
del auto, A-Nueng me agarró la muñeca.
—¿Eh? ¿Qué pasa?
—Me acabo de dar cuenta en el camino hacia aquí. No
necesitamos hablar sólo en la cama
—¿Qué estás pensando?
A-Nueng se desabrochó el cinturón de seguridad y se sentó
encima de mí en el asiento del conductor. Después de eso,
inclinó el asiento hacia atrás con picardía.
—Oye. No. El auto es muy pequeño. No seas traviesa.
La mujer alegre no me escuchó. Se levantó la falda de corte
A y me mira a los ojos.
—¿Realmente puedes decir que no?
—Puedo.
La traviesa chica metió mi mano en su falda. Podía sentir
la humedad.
—Pero no puedo esperar —Sólo pude reírme porque no
sabía qué hacer. Si decía que no, la mujer menuda perdería
la confianza. Así que al final lo dejé así y deslicé mi dedo. —
Ah... ayúdame.
—Sólo por esta vez. Y no te muevas demasiado. El auto es
pequeño. Otros sabrán lo que estamos haciendo si ven que
el auto se sacude.
—Si no me muevo, ¿cómo puedo hacerlo? Ah... se siente
tan bien —A-Nueng se inclinó sobre mí y apoyó su frente
contra la mía. —Me gusta cuando usas el dedo.
—Por eso te digo que no te muevas.
—....
—Porque yo haré los movimientos.
38. La diferencia
Además de ser amiga de su madre, tutora... y amante (a
veces o casi siempre) de A-Nueng, ahora también era su
profesora de conducción. A-Nueng no tenía clase ese día,
así que me ofrecí a enseñarle a conducir por mi palacio. A-
Nueng pidió encender la radio para entretenerse antes de
comenzar.
—Me pongo nerviosa cuando conduzco, así que déjame
escuchar algo de música para calmarme
—¿Podrás concentrarte? —No estaba de acuerdo porque
cuando yo conducía o cuando alguien conducía para mí, no
me gustaba escuchar música. Lo encontraba molesto.
Prefería tomar una siesta tranquila. Pero este no era mi
coche. —Tú decides.
A-Nueng encendió la radio y buscó la estación que le
gustaba. Una vez que lo hizo, chasqueó los dedos.
—Lo encontré.
Escuché hablar a la DJ, que de vez en cuando era grosera y
traviesa. Me hizo fruncir un poco el ceño.
—¿Pueden hablar así en el aire estos días? ¿No tienen
miedo de que haya niños escuchándolos y copiándolos? Es
muy grosero
—Eres anticuada.
—¿Qué?
—Los oyentes pueden pensar por sí mismos. Y es sólo
entretenimiento. Si hablas monótonamente, como si
estuvieras leyendo las noticias, la gente se quedará dormida
mientras escuchas. Más importante aún… —A-Nueng arrugó
la cara e hizo pucheros mientras cruzaba los brazos sobre
su pecho. —Quiero ser DJ en esta estación.
—¿Y tendrás que hablar así de groseramente? Esto no
sirve. Deberías obtener otro título. Encuentra una nueva
carrera.
—No seas tan anticuada. Si consigo ser DJ, no hablaré tan
groseramente. Además, quiero estar en un programa similar
a... Club Friday, no uno como este.
—¿Es el programa al que llama la gente para hablar de sus
vidas, por ejemplo, la muerte de un padre, la estafa de un
suegro, el engaño de un marido o la relación con el hijastro?
—¿De quién es esa vida? ¿Por qué es tan triste? —A-Nueng
se puso la mano en el pecho. Sólo me encogí de hombros
porque solo estaba balbuceando. —Digamos que
terminemos la conversación aquí y empecemos a conducir.
Ni siquiera hemos empezado y ya te estás quejando como
una anciana
—Hoy dijiste que ya soy anticuada dos veces.
—¿Oh? ¿Te hace perder la confianza? — A- Nueng apoyó su
barbilla en mi hombro y se inclinó, como si estuviera
pidiendo ternura. —Te amo sin importar la edad que tengas.
—Conduce. —Empujé a la alegre mujer en la cara y actué
muy seria. —Empecemos arrancando el motor. Pise el freno
y presiona...
Le enseñé, comenzando con el primer paso. En realidad,
no era nada difícil. Creía que A-Nueng podía aprender a
conducir fácilmente porque era inteligente. Sólo me tomó
un día. No fue tan difícil.
Pero... Supuse que no era igual para todos.
Mientras enseñaba, noté que A-Nueng estaba confundida.
De repente pisó el acelerador con fuerza y frenó hasta que
casi salimos volando por el parabrisas. Era una suerte que
tuvieramos el cinturón puesto. Intenté controlar mis
emociones y mantener la paciencia. Continué enseñándole
hablando despacio. Pero no fue nada fácil.
Nada.
—Caray, Nueng. Estamos conduciendo. ¡¡¡Conduciendo!!!
—Le grité como nunca antes lo había hecho. —¿Qué tan
difícil puede ser? Solo recuerda pisar el freno antes de
cambiar de marcha. D es conducir hacia adelante y R es
retroceder. ¿Por qué no puedes recordar eso? ¿Eres
estúpida?
—Dame algo de tiempo. Este es mi primer día. Todo el
mundo se equivoca en el primer intento.
—Nunca lo hice. Pude conducir el primer día que lo intenté.
¿Qué es esto? Si eres tan estúpida, no conduzcas. ¡Monta en
un búfalo!
—¿Crees que montar un búfalo es fácil?
—¡Probablemente sea lo mismo que montar a caballo!
—¡Argh!
A-Nueng golpeó el volante con frustración y salió del auto
en medio de la nada. Me frustró que ella me hubiera
levantado la voz. Pero aun así logré salir del auto y gritarle
para empeorar las cosas.
—¡Bien! Vete. Monta de regreso en un búfalo. ¡Maldita sea!
Le grité enojada y pateé el auto.
—Ay...
Y fue como si el mundo llegara a su fin cuando un dolor
agudo recorrió desde el dedo del pie hasta la punta del
cabello. Quería llorar de dolor, pero no me atrevía a hacerlo
porque necesitaba mantener la calma. Sólo dejé que mis
lágrimas fluyeran porque exageré. Maldita sea. Eres sólo
un coche; ¿Cómo te atreves a provocar un M.L. tanto
dolor?
Mi ... mi uña estaba rota.
Esperar. ¿Qué acababa de exclamar?
El dolor redujo mi ira y me permitió recomponerme. A-
Nueng se había alejado bastante de mí y estaba empezando
a preocuparme por la hija de mi amiga ¿A dónde iba ella?
Yo dije que se fuera, ¿entonces ella se iba? ¿Estaba loca?
—Vuelve ahora mismo.
Lo dije rotundamente mientras miraba el vacío, lleno de
preocupación.
—Uno...
—Dos...
—Bien. Intentaré reconciliarme contigo.
Cojeé hasta el lado del conductor y conduje lentamente
para buscar a A-Nueng. Ví a la pequeña mujer pisoteando
sin pensar en la distancia. Ni siquiera le importó que su
teléfono y su bolso estuvieran en el auto. Probablemente
estaba muy enojada conmigo.
Vaya.
—¿Adónde vas, jovencita?
A-Nueng me miró de reojo y continuó caminando hacia
adelante. Al darme cuenta de que la pequeña mujer se
estaba haciendo la difícil, empecé a fruncir el ceño, ya que
no tenía mucha paciencia.
—Sube al auto. Vámonos a casa.
—No.
La mujer gruñona (ese era su nuevo apodo) respondió con
severidad. Le enseñé los dientes, pero sabía que todo
aquello se debía a que me faltaba paciencia. Así que sólo
podía seguir intentando reconciliarme con ella.
—¿Adónde vas? Tu teléfono y tu bolso están en el auto
Cuando se lo recordé, A-Nueng pareció darse cuenta de
ello. Miró dentro del auto y se mordió los labios. Pero ella
siguió actuando y continuó su caminata.
—Estoy buscando un búfalo para montar. Dijiste que es más
fácil que conducir un automóvil.
—Estaba demasiado irascible. Sube al auto. Vámonos a
casa.
—Primero tengo que encontrar un búfalo para montar
—¿Dónde puedes encontrar uno en Bangkok?
—Tendré que encontrar algo para llevarme a casa porque
soy estúpida
—Si te subes al auto, te dejaré montar
—¿Montar qué? No hay búfalos en Bangkok
—Montarme
Y A-Nueng, que estaba de mal humor, instantáneamente se
giró para mirarme mientras detenía el auto y congeaba
hacia ella. La pequeña mujer miró mi herida, como si
quisiera preguntarme al respecto. Pero ella todavía estaba
enojada conmigo, así que pareció como si no supiera cómo
mirar. Quería preguntar, pero todavía estaba enojada. No
estaba segura de cuál ganaría al otro.
—¿Q... qué quieres decir con montarte?
—Tienes una gran imaginación
Y la pequeña mujer empezó a tener dificultades para
controlar los músculos de su rostro. Ella pasó de estar
enojada a sonreír alegremente ante mi oferta. Sin embargo,
ella todavía estaba tratando de no reconciliarse conmigo
demasiado fácilmente.
—¿Eres un búfalo?
—Soy tu todo. ¿Qué más quieres? ¿Quién soy yo? —Puse
mis manos sobre mi cabeza antes de ponerlas en mis
caderas. Luego le pregunté por última vez porque hacía
tanto calor que me sentía frustrado nuevamente. —¿Vas a
entrar o no?
—¿Podré montarte si entro?
—¿Hay algo más en tu cabeza?
—¡Tú me hiciste la oferta! — A-Nueng se alejó pisando
fuerte porque estaba de mal humor otra vez. Pero una vez
que le dí la respuesta que quería, se detuvo.
—Está bien. Te dejaré montarme si entras.
Eso hizo que la pequeña mujer sonriera y se girara
rápidamente.
—Está bien, entraré. Entonces, ¿quieres ser una vaca o un
búfalo?
—Vas a aprovechar esto, ¿no?
¿Cómo llegué a esto? ¿Cómo llegué a ofrecerme ser una
vaca o un búfalo para la mujer de la que le dije a mi amiga
que se deshiciera?
Al final, Chet decidió enseñarle a A-Nueng a conducir
porque quería pasar tiempo con ella como padre e hija.
Pero la persona que llevó a A-Nueng para obtener la licencia
de conducir fue...
—Folk me llevó. Se quedó conmigo todo el día mientras
hacía la prueba.
A-Nueng me informó mientras mostraba con orgullo su
licencia de conducir que obtuvo con un solo intento. No
estaba nada feliz con eso, mientras me concentraba en el
novio que A-Neng llevó al palacio con ella.
Mi palacio.
Era nuestro lugar... pero ella llevó a alguien más aquí. ¿Qué
quería decir esto?
—¿Por qué trajiste a Folk?
—Ah. Lo invité a cenar aquí como agradecimiento por su
tiempo. Y me he jactado de lo deliciosa que es la comida
que cocinas
—Y... ¿no pensaste en contarme esto primero?
Lo hice sonar como si estuviera bromeando. Folk no podía
decir cómo me sentía porque era buena ocultando mis
sentimientos. Pero A-Nueng, que estaba conmigo casi todo
el tiempo, sabía inmediatamente que estaba muy
descontenta con esto.
—Supongo que no estás libre...Folk, hagamos esto después.
La tía Nueng no ests disponible hoy. Olvidé decirle.
—Está bien. Podemos hacerlo en otro momento. Entonces...
yo me iré primero. Adiós, tía Nueng.
Folk levantó la mano para mostrarme sus respetos
cortésmente antes de despedirse de A-Nueng. El puso la
mano en su cara para indicarle que la llamaría más tarde.
Miré eso, frustrada. Metí las manos en el bolsillo del
pantalón para despedir al hombre hasta que solo quedamos
nosotras dos.
—¿Por qué no has roto con él?
A-Nueng se giró para mirarme y cambiar de tema.
—Me gusta cuando estás celosa.
—¿Qué?
—Para mí, ser amiga o amante de Folk es lo mismo. Así que
no veo la necesidad de decir nada... No quiero perder a un
amigo.
—¿No lo mantienes como una opción? —Dije esto
sarcásticamente y me giré para caminar dentro del palacio.
Pero A-Neng me agarró del brazo antes de que pudiera
hacer eso.
—No lo mantendré como una opción. Ya te dije que sólo te
amo a ti.
—No me gusta esto. No estás siendo sincera. El hombre
piensa que tiene esperanza. Puede que no quiera nada de
su estatus de novio por ahora, pero algún día querrá más.
Esto no está bien.
—Él nunca obtendrá lo que tú obtienes.
—¡Entonces rompe con él ya!
Grité fuerte. Todo quedó en silencio hasta que pudimos
escuchar la respiración de la otra. A-Nueng me miró a los
ojos y asintió.
—Está bien. Romperé con él esta noche. Todavía estoy con
él, así que nadie sospecha nada. Pero si crees que es una
idea tan mala y te hace sentir incómoda, lo haré esta noche
—A-Nueng entendió su mano para sostener mi brazo. —Lo
siento, tía Nueng. Por favor, no estés celosa.
—Caray. —Me giré hacia ella, preparada para arremeter
contra ella de nuevo. Pero cuando ví cómo me miraba, me
ablandé. —¿Por qué te gusta pensar que estoy celosa?
—Quiero que estés celosa. Me hace sentir amada.
—Qué…
—El amor de M.L. Sippakorn no es algo que surge
fácilmente. Mis padres no pudieron hacerlo... ¿Te imaginas
lo bien que me hace sentir?
—¿Cuándo te amé? —Hablé con indiferencia. —Sólo estoy
preocupada.
—Me amas. Es que eres muy callada.
—Estas diciendo tonterías.
A-Nueng hizo lo que le pedí. Ella rompió con Folk. Me
contó que Folk lloró sin parar porque no entendía qué hizo
mal. Había Sido bueno cuando la llevó a sacar su licencia
de conducir. A pesar de que A-Nueng actuó como si todo
estuviera bien, estaba segura de que está triste; sin
embargo, ocultaba su tristeza detrás de su sonrisa.
Ella no debería haberle dado esperanzas en primer lugar...
—Vamos a correr, tía Nueng.
—¿Eh?
A-Nueng entró al baño a las 8 a.m. mientras me lavaba los
dientes. La pequeña mujer llevaba puesto su calentador y
estaba lista para salir a correr. Ella me sonrió alegremente.
—Vamos a correr para hacer ejercicio.
Aunque me sentía extraña, creí que sería bueno hacer este
tipo de actividades. Corrimos por las calles alrededor de mi
palacio. La pequeña mujer estaba llena de energía. Me
sorprendió lo enérgica que era.
—¿Por qué me invitas a hacer ejercicio? Nunca te había
visto hacer ejercicio antes
—Quiero que mi corazón lata con fuerza. Dicen que la
adrenalina hace que nuestro cuerpo libere endorfinas (la
hormona de la felicidad).
—¿No estás feliz? —Corrí detrás de A-Nueng. Estaba
siguiendo su línea de pensamiento. Cuando empecé a
comprender por qué me invitaba a correr, reduje el paso y
le dije que dejara de hacerlo. —¿Estás estresada?
—No
—¿Sobre Folk?
—No quiero hablar de esto. Date prisa y sígueme. La que
llegue primero a ese cruce gana. ¡Vamos! — Y la persona
que inició la carrera se marchó, dejándome atrás mientras
esperaba frustradamente una respuesta. No me gustaba
que los demás cambiaran de tema cuando preguntaba algo.
—Nueng. Detente. Necesitamos hablar.
—Primero alcanzarme.
Dí grandes zancadas para alcanzarla. Pero pareció que
cuanto más intentaba alcanzarla, más lejos estaba porque
estaba cansada. Mientras me concentraba en querer
vencerla, empecé a darme cuenta de algo. Reduje la
velocidad y mire a A-Neng, que estaba muy por delante de
mí.
No podía alcanzarla...
Eramos demasiado diferentes. Esto era en lo que debería
estar pensando.
Mi edad.
—¿Qué estás haciendo, tía Nueng? Ya estoy en la meta.
La alegría de la mujer, que estaba a punto de cumplir
veinte años, se reflejó en mí. A-Nueng estaba llena de
energía y tenía un futuro brillante por delante, mientras que
yo era una mujer de mediana edad que se cansaba de hacer
jogging. Teníamos diferentes perspectivas e ideales debido
a nuestras diferencias de edad. No importaba desde qué
ángulo lo mirase, no eramos adecuadas la una para la otra.
—Eres vieja
—....
—Eres anticuada
Miré mi palma cuando me golpeó... Realmente era vieja.
—Tía Nueng. ¿Por qué te detuviste?
A-Nueng, que estaba en la línea de meta, corrió hacia mí
mientras se quejaba.
—Estoy cansada.
—Te cansas muy fácilmente porque eres vieja
La mujer pequeña, que no sabía nada, se burló de mí como
solía hacerlo. Miré a la hija de mi amiga y le sonrímeí
mientras me evaluaba. Luego asentí y le desordené el
cabello.
—Sí. Soy mayor. Deberías invitar a amigos de tu edad a
hacer ejercicio contigo... Tal vez te estaba controlando
demasiado en cuanto a tu relación con Folk. Si estás
estresada por eso, ¿por qué no llamas para disculparte?
Puedes decirle que fue algo espontáneo... Puede que sea
una buena idea.
—¿Qué te pasa, tía Nueng?
Moví la cara para dar a entender que no es nada y le sonreí
comprensivamente a la pequeña mujer.
—Estoy vieja.
—....
—Soy realmente demasiado mayor.
39. Mal momento
—No abriré un restaurante. Prefiero hacer entrega de
comida a domicilio online.
—Así que necesitarás una cocina central.
—Sí. Si es en el área central, sería bueno. Entonces puedo
hacer que los autos distribuyan la comida desde allí
Mi hermana y yo nos reunimos para hablar de mi negocio.
Inicialmente planeé hacerlo sola, pero Sam estaba
preocupada por mí, así que pidió ser accionista. Ella no
quería que me cayera sin una red de seguridad. Su
justificación era a la vez entrañable e irritante, y me dejó sin
saber si sentir resentimiento o aprecio.
—Soy rica.
Soy alguien que tenía un ego muy alto. No quería a mi
hermana como red de seguridad, para no sufrir lesiones
graves si fallaba. Pero cuando ví su determinación, me
ablandé. Lo bueno era que podíamos pasar más tiempo
juntas después de no habernos visto durante más de seis
años.
—¿Entonces por qué concerté una reunión con el diseñador
de interiores?
Ambas nos dirigiamos al apuesto diseñador de interiores,
que nos había estado escuchando desde hace un tiempo.
Le sonreí por buena educación, pero no sentía ninguna
culpa por no haberle pedido que viniera.
—Es una gran pérdida de tiempo para ti, Art.
—Está bien.
Él respondió con voz profunda y asintió. Tenía
aproximadamente la misma edad que yo. Me sonrió
levemente. Detecté algo en sus ojos, pero hice como que
no me daba cuenta...
—Hablemos más tarde. En lugar de un diseñador de
interiores, deberíamos buscar un lugar para la cocina
central —Me encogí un poco de hombros. —Y en caso de
que lo olvides, puedo hacer yo misma el diseño interior.
—Pero tu eres arquitecta. Tu título no es de diseño de
interiores.
—De todos modos no vamos a utilizar su servicio. Gracias
de nuevo por su tiempo
Evité disculparme con él, pero en cambio le agradecí.
Alguien como M.L. Sippakorn nunca se equivocaba.
—Tengo muchas ganas de probar la comida que cocinas.
—¿Eh? —Me giré y le levanté una ceja.
—Escuché de Khun Sam que su hermana era una maestra
de cocina.
—Sam está exagerando. —Miré a mi hermana. No me
quejé ni nada. La rica M.L. simplemente se encogió de
hombros.
—Cuando me comuniqué con Art, le dije que íbamos a abrir
un restaurante. Me jactaba de la comida que cocinas. ¿Qué
iba a decir...? La comida de mi hermana es peor que la
mierda de perro, pero tiene muchas ganas de abrir un
restaurante?Eso no sería una buena idea.
A veces creía que mi hermana lo estaba pidiendo…
Volví a mirar a Art y cuando estaba a punto de decirle otra
vez que Sam estaba exagerando, una idea extraña apareció
en mi cabeza. Entonces cambié de opinión en una fracción
de segundo.
—Ven al palacio. Yo cocinaré para ti —Sam me miró y
pareció como si hubiera visto un fantasma. Ella sabía bien
que no era una persona amigable. —¿Te unes a nosotros,
pequeña Sam?
—Tengo que ir a la casa de Mon hoy. El viernes es su día
familiar. Y quiero ser parte de ello.
—Ah-huh. Entonces... ¿qué debemos hacer? Si Sam no se
une a nosotros, ¿quieres ir, Art?
—Yo fui quien dijo que quería probar la comida que tú
cocinas. Así que estoy disponible.
Era tolerante, nada digno.
Y tampoco era un M.L. coqueta, así que después de invitar
a Art, también invité a Chet y Folk a cenar.
Y por supuesto... A-Nueng se unió a nosotros.
Todos se miraron unos a otros, curiosos por saber qué
estaba pasando, excepto Art, nuestro invitado. Chet miró al
diseñador de interiores que llevé. Era consciente del motivo
de Art. Lo que no sabía era por qué invité a todos a cenar.
¿Por qué todos tenían tanta curiosidad? Los invité a todos
a cenar, así que solo debía comer.
Decidí probar un nuevo menú: curry agrio tailandés con
cangrejo y huevas de cangrejo. Era un poco difícil de
cocinar. Alguien lo compartió en una publicación de
Facebook hacía unos días, así que le pedí al ama de llaves
que comprara cangrejo con huevas y lo cocinaria por
primera vez. Y como siempre, fue un éxito y pareció muy
atractivo.
Por supuesto, también es delicioso. Esta es comida real
(porque se cocina en un palacio).
—Por favor, come. No hay necesidad de ser tan correcto —
Dije esto y fui la primera en darle un mordisco. Otros
hicieron lo mismo. Entonces todos me miraron con
curiosidad, especialmente A-Nueng. Estaba segura de que
tenían muchas preguntas que querían hacerme.
¿Quién era este tipo Art?
¿Por qué invité a Chet?
¿Por qué estaba ahí Folk, con quien ya rompió?
Conocía todas esas preguntas que tenía. Y estaba a punto
de darle la respuesta lentamente mientras comíamos.
—¿Cómo estás, Folk?
Le pregunté a Folk. No hablamos mucho porque era muy
arrogante. Entonces el joven se puso rígido y casi se ahoga.
—Ah... Khun…
—Come despacio. —Le ofrecí un pañuelo. Casi se inclinó
mientras lo tomaba como si estuviera recibiendo su título.
—Es muy delicioso. He oído que la comida de Khun Nueng
no es de este mundo, pero esta es la primera vez que la
pruebo.
—Puedes llamarme tía Nueng.
—¿Qué?
—Eres más joven que yo. Y A-Nueng también me llama tía...
Está bien. Eres como un pariente para mí —Lo recalqué
antes de pasar a hablar con Art. —¿Te gusta la comida?
—Es realmente delicioso.
—¿Por qué no me preguntas?
Me rei y agité la mano cuando Chet se quejó.
—Puedes comerlo cuando quieras. Caray...
—Es cierto. —Chet se enderezó, como si acabara de ganar
el trofeo de “persona más cercana a M.L. Sippakorn”. —
¿Pero por qué nos invitaste a todos a cenar?
—De repente me doy cuenta de que hacía muchos años
que no cenaba en una mesa llena como esta. Charlar
durante la cena es bueno. Podemos intercambiar ideas.
Quiero tu opinión sobre mi negocio...
Entonces Chet, Art y yo intercambiamos ideas sobre mi
negocio. Como era licenciada en arquitectura, hablé con Art
sobre la distribución de la cocina central. Pero cuando se
trataba del aspecto empresarial, consulté a Chet porque era
dueño de muchos negocios, tanto de su familia como
suyos. Entonces pareció que estabamos sacando a A-Nueng
y Folk de la conversación. Hablamos durante más de veinte
minutos antes de darme cuenta de que...
—Oh. Los chicos se han quedado callados. Probablemente
estés aburrido —Me giré para hablar con la pequeña mujer.
—Pero tienes un amigo de tu edad contigo. Probablemente
haya algo de lo que ustedes dos puedan hablar.
—Es bueno que hayas invitado a Folk, o A-Nueng se
aburriría por completo —Chet añadió.
—Sí. Cuando miro a A-Nueng, me siento vieja. Ja, ja.
Y volvimos a hablar de temas en los que A-Neng no podía
participar antes de que todos se fueran alrededor de las 8
p.m. Acompañé a Art hasta su coche.
—Gracias por invitarme a cenar, Khun Nueng. ¿Estaría bien
si volviera?
—No. —Respondí con una sonrisa en mi rostro. —Te traje
aquí para que conocieras a Chet.
—.....
—Para que sepas que no eres digno de mí. Adiós.
Le dije adiós con la mano. Pareció como si le hubieran
dado un golpe en la cabeza. Estaba completamente
confundido y se marchó aturdido. Chet, que había estado
observando cerca, se acercó con las manos en los bolsillos
del pantalón.
—¿Qué te hizo invitarlo hoy?
—Para hablar de mi negocio.
—Pensé que te gustaba.
—Él no se puede comparar contigo.
—Entonces por qué...
—Si no es digno, él no obtendrá nada de mí. Puedes estar
tranquilo. Vete a casa. Tengo sueño —Le dije un débil adiós.
No esperé a que se subiera al coche y se fuera como hice
con Art. Chet estaba acostumbrado a que yo fuera así, así
que se marchó voluntariamente. Ahora era el momento de
despedirme de mi último invitado.
—Gracias por la cena, tía Nueng.
—Date prisa a casa ya
Era evidente que me entristecía ver a Folk parado ahí. El
apuesto hombre parecía tan confundido como Art, pero se
fue a casa en silencio.
De todos los invitados de ese día, era al que más odiaba.
Maldito. Lo invité yo misma. ¿Por qué estaba siendo una
idiota?
—Tía Nueng.
A-Nueng, que me había estado esperando desde hace un
tiempo, me llamó. Miré a la pequeña mujer y le sonreí
—¿Sí, mi buena niña?
A-Nueng se apresuró a abrazarme con fuerza como un mono
bebé. Estaba un poco sorprendida mientras trataba de
quitármela de encima porque tenía miedo de que las amas
de llaves hablaran sobre nosotras. Pero no veía ninguna
señal de poder quitármela de encima.
—Déjame ir primero. No quiero que las amas de llaves vean
esto.
—No. —La voz de A-Nueng era apagada porque acurrucaba
su rostro contra mi pecho mientras hablaba. —No entiendo.
—¿Qué es lo que no entiendes?
—Trajiste a un extraño a casa. Invitaste a mi padre y a Folk.
¿Qué quieres decirme? —dejé de intentar quitármela de
encima y dejé caer los brazos a los lados. Cuando A-Nueng
vió mi reacción, me abrazó con más fuerza. —Dime. ¿Qué
quieres decirme?
—No es nada. Déjame ir primero —Me quité los brazos que
rodeaban mi cintura y estaba a punto de alejarme. Pero A-
Nueng se dió vuelta para abrazarme por detrás y apoyó
todo su peso sobre mí. —¿Qué estás haciendo? Eres
pesada.
—Me aferraré a ti así hasta que me respondas. ¿Sabes que
si estás muerto, pesarás más?
—¿Estás muerta?
—Sin ti, preferiría estar muerta —Me reí. Hice que A-Nueng
se pusiera derecha y dejara de apoyarse en mí. Ella me
miró y repitió su pregunta. —Ah... finalmente te hice reír.
Dime, ¿qué te pasa?
—....
—Tía Nueng.
—Yo tengo 35 este año, mientras que tú tienes 19.
—Ajá.
—Yo tendré 40 en 5 años y tú tendrás 24
—¿Por qué vuelves a hablar de nuestras edades?
—Nueng... soy vieja
—...
—....
—¿Me estás pidiendo que me case contigo? Dios mío. ¡Lo
haré! —A-Nueng saltó alegremente sin preocuparse. Miré a
la persona en su propio mundo de fantasía y puse mi
cabeza entre mis manos.
Maldita sea. Esta mujer.
—No. Estoy diciendo que soy vieja...
—Dios mío, Dios mío, Dios mío.
—Oye. Escúchame primero.
—No puedo oírte. ¿Qué dijiste?
—Dije que soy vieja.
—Está bien. Ya dije que sí.
—¡¡Nueng!!
Cuando le grité, la pequeña mujer, que intentaba evitar lo
que quería decir, se quedó en silencio. Ambas nos
quedamos en silencio. El ambiente agradable se volvió
tenso.
—¿Sí?... Tía Nueng.
—Soy muy vieja. He estado sintiendo esto desde hace un
tiempo. Tu vida apenas comienza, mientras que la mía se
está marchitando.
—¿Y?
—Nuestra diferencia de edad es demasiado grande. Viste lo
que pasó en la mesa. No puedes unirte a la conversación
porque no entiendes de qué estábamos hablando Art, tu
padre y yo. La única persona con la que podías hablar era
Flork
—....
—Soy muy mayor. Tendré canas en unos años. Me canso
cuando hago ejercicio. Ni siquiera puedo seguir tu ritmo
cuando corremos...— Mi corazón se aceleró y mi voz tembló
con dolor porque no podía ignorar mi edad. —Un día... te
aburrirás de mí. Te molestarás porque soy vieja. No podré
ver ni oír bien. No podré tener una conversación contigo...
A-Nueng acunó mis mejillas y me obligó a mirarla. Ella
sonrió y habló como si fuera mayor que yo.
—¿Qué puedo hacer? Sólo hay uno como tú en este mundo
—Nue...
—Has vivido tanto tiempo sin siquiera pensar en amar o
agradar a nadie más que a mí, ¿no?
—.....
—Es lo mismo para mí. Nunca pensé en amar o gustarme a
nadie más que a ti. Ambas somos ediciones limitadas. Si
morimos, nadie podría reemplazarnos. Nadie puede
reemplazarte a ti. Nadie.
Las lágrimas cayeron por mis mejillas. No era nada triste.
Era como si estuviera tan conmovida por lo que dijo la
pequeña mujer cuando lo hizo con tanta determinación. Y
sus ojos eran los mismos que el primer día que nos
conocimos.
Ella todavía estaba obsesionada conmigo. Ella se
enamoraba de mí nuevamente todos los días.
—Pero yo moriré primero.
—Eso es bueno. Porque sentirás mucho dolor si yo muero
antes.
—Tal vez tenga que usar sillas de ruedas.
—Soy más fuerte. Te empujaré.
—¿Qué pasa si ya no podemos tener relaciones sexuales?
—Tenemos pepinos.
—¡¡¡Traviesa!!!
—¿Sabes de lo que estoy hablando? ¿Quién es la traviesa?
Y la pequeña mujer me rodeó el cuello con sus brazos y me
acercó para besarme. Olvidé que estabamos al aire libre,
pero ya no me importaba. Porque no importaba quién lo
viera, no se atrevería a decir una palabra porque no tenía
derecho a hacerlo.
Pero olvidé algo... Habia alguien que tenía ese derecho y
tendria algo que decir al respecto.
—Me olvidé de algo...
Chet estacionó frente al palacio y entró corriendo porque
había olvidado su billetera. Llegó justo a tiempo para vernos
besar.
Maldita sea... De toda la gente que nos podía ver
besándonos, ¿por qué tenía que ser el padre de A-Nueng?
40. La Persona que
regresa.
Todo quedó en silencio. A-Nueng todavía tenía sus brazos
alrededor de mi cuello porque no sabía cómo reaccionar
para parecer lo menos sospechosa posible.
Si ella inmediatamente me quitaba los brazos de encima,
parecería sospechoso.
Pero no quitarme los brazos de encima era aún más
sospechoso.
¿Qué podía hacer para que fueramos menos sospechosas
aparte de girarme para mirar a Chet con cara seria, como si
lo que A-Nueng y yo estabamos haciendo fuera normal?
—Eres tan descuidado. ¿Qué tan lejos estuviste... Y tú, por
qué te aferras a mí como un mono bebé? —Lentamente
quité los brazos de A-Nueng de mí y metí mis manos en los
bolsillos de mi pantalón, actuando como si todo fuera
normal. —Ve a ayudar a tu padre a buscar su billetera.
—Si.
A-Nueng se alejó con la cabeza gacha para interpretar el
papel de alguien que acababa de ser regañado. Chet
observó cómo A-Neung se alejaba y luego se dirigió hacia
mí. Él permaneció en silencio. Me puso nerviosa.
¿Era sospechosa?
Crei que lo había llevado bien...
—¿A-Nueng pasará la noche aquí?
—Es tarde. No quiero que ella conduzca sola a casa. Aún no
es una buena conductora.
—Bien. —Chet se quedó quieto. No entró a buscar su
billetera como pretendía. Pero su hija finalmente salió con
la billetera que volvió a buscar.
—¿Donde estaba?
—En la mesa del comedor.
—¿Quieres ir a casa? Te llevaré.
—No.
A-Nueng respondió casi de inmediato, sin siquiera
pensarlo. Chet asintió y nos sonrió.
—Regresaré entonces. No duermas demasiado tarde.
El hombre de mi edad sonrió y se alejó silenciosamente.
Era como si estuviéramos apostando en una partida de
póquer. No tenía idea si su silencio significaba sospecha o
no. Sin embargo, Chet continuó conversando con A-Neng
de la misma manera que antes.
—¿Crees que mi padre nos vio?
—Estoy tratando de resolver eso. ¿Qué piensas?
—Probablemente no. Me habla de la misma manera que
siempre lo hace.
—Tenemos que dejar de ser tan descuidadas.
—¿Qué es esto? Esta es nuestra casa. ¿Por qué tengo que
preocuparme de que la gente sepa de nosotras? Si no me
beso contigo, ¿dónde está la diversión? Mi ternura proviene
de mis habilidades de seducción.
Miré a la pequeña mujer, que estaba preocupada pero
seguía hablando en broma, y me reí a carcajadas.
—¿Todavía puedes ser traviesa en un momento como este?
—Estábamos teniendo nuestro momento. ¿Continuamos?
Casi te impresioné hasta el punto de acostarme contigo.
Empujé su rostro con fuerza y sacudí la cabeza cuando
escuché eso.
—¿Cómo puedes ser tan travieso?
—Pero también soy linda... Mi padre se ha ido. Sigamos
coqueteando.
A-Nueng se aferró a mi hombro por detrás y saltó como un
conejo. Moví la mano en broma, molesta porque, en
realidad, no estaba nada molesta. Sólo quería que
mantuviera la compostura de vez en cuando. Pero aunque
todavía podía reírme, no podía sacarme de la cabeza los
ojos de Chet cuando nos miraba.
Esperaba estar pensando demasiado.
La vida continuó como siempre. Chet no mostró sus
sospechas. Pero A-Nueng y yo habiamos sido más
cuidadosas desde ese día. Le prohibí a la pequeña mujer
besarse conmigo en público, incluso en mi palacio.
Sí... el dormitorio no contaba
Ah... el baño tampoco.
Pero en todos los demás lugares estaba prohibido. A-Nueng
obedeció de buena gana. Como dije, todo siguió como
siempre. Hasta que un día, mientras A-Nueng y yo
discutiamos sobre política porque quería poner a prueba a
la hija de mi amiga para ver si los adolescentes de estos
días prestaban atención a lo que sucedía en nuestro país,
escuché una voz familiar desde lejos.
—¿De qué están hablando ustedes dos? Parecen muy
estresadas.
Era una voz aguda y fina, similar a la de A-Nueng. Supe
inmediatamente quién era sin tener que girarme para
mirar. La repentina aparición de Piengfah nos sorprendió a
A-Nueng y a mí en lugar de hacernos felices.
—¿Cómo has llegado hasta aquí?
—¿Qué es esto? ¡Sorpresa! ¿No puedes lucir feliz? —La
madre de la pequeña mujer le sonrió a A-Nueng y abrió los
brazos expectante. —¿Por qué estás sentada ahí? Corre a
mis brazos
A-Nueng no conocía a su madre. Ella me miró un poco
antes de acercarse, cumpliendo la orden de Piengfah, y la
abrazó torpemente. En cuanto a mi amiga, que realmente
quería desempeñar el papel de madre, abrazó fuertemente
a su hija y la besó en ambas mejillas con nostalgia.
—Pareces una mujer adulta sin tus anteojos. Estuve fuera
sólo tres meses; ¿cómo pudiste haber cambiado tanto? —
Piengfah hizo girar a A-Nueng para examinarla. —Eres
hermosa, igual que yo.
—¿Cómo llegaste aquí, madre?
—Tomé un avión
—Lo sé...— A-Nueng se rascó la cabeza. —Quiero decir,
acabas de regresar. ¿Por qué has vuelto aquí tan pronto?
—Te extrañaba. ¿No puedo venir a verte? Déjame abrazarte
de nuevo —Piengfah atrajo a la alegre mujer mientras ella
me miraba. —tambien te extrañé Khun Nueng. Pero déjeme
saludar a mi hija primero.
—Tómate tu tiempo. Pasa todo el tiempo que quieras con tu
hija
—Ah... no puedo creerlo. A-Nueng se ve mucho más
hermosa ahora que es estudiante universitaria. Apuesto a
que mucha gente coquetea con ella —Piengfah se giró para
mirarme. —¿Has estado cuidando bien de mi hija?
—Hago lo que puedo. Puedes preguntárselo tú misma —
Metí las manos en el bolsillo del pantalón y miré a Piengfah
con desconfianza. Mi vieja amiga se alejó de A-Nueng, le
acarició la cara y la besó en la frente.
—¿Ya tienes un amante, hija?
—No.
—Eso es inusual. Alguien tan hermosa como tú debería
salir. Al menos, debe haber alguien coqueteando contigo
—Lo hay — A-Nueng intentó no sonreír, mientras Piengfah le
dedicó una dulce sonrisa.
—¿Muchos?
—Bastantes
—Y no te gusta ninguno de ellos... Pero lo entiendo bien —
Piengfah se giró hacia mí. —Cuando tienes a alguien como
la tía Nueng contigo, nadie parece lo suficientemente
bueno. Ella pone el listón demasiado alto. Todos son
indignos comparados con ella.
—Por supuesto. Soy una edición limitada.
—Pero te diré esto. Tienes que estar con alguien del mismo
estatus. Lo más importante...
—....
—Debe ser un hombre.
Piengfah me miró mientras decía eso, pero luego se volvió
para sonreírle a su hija.
—Dormiré contigo esta noche. Volvamos a la casa de tu
abuela.
—Pero...
—Ve a dormir con tu madre —A-Nueng, que estaba a punto
de protestar, cerró la boca cuando la interrumpí. Piengfah
sonrió de mejilla a mejilla.
—Gracias, Khun Nueng. Tiene que dejar de aferrarse a su
tía Nueng. Ya es mayor
Y Piengfah siguió charlando con su hija, conmigo como
observadora silenciosa.
Estaba cocinando en la cocina. Estaba probando un nuevo
menú: fideos de harina de arroz fermentada con cangrejo.
Sacar la carne de cangrejo de su caparazón llevaba mucho
tiempo, al igual que preparar la salsa. Sin embargo, no
podía concentrarme en cocinar en absoluto. Sentía que
Piengfah era una bomba de tiempo y estaba esperando a
ver cuándo explotaria
—Khun Nueng.
Ahí estaba…
Todavía le dí la espalda. Pretendí concentrarme en cocinar.
No tenía ganas de hablar con ella. Ella se acercó en
silencio. Respondí con indiferencia.
—¿Ya te vas a casa?
—Sí.
—¿No te quedarás a cenar?
—Planeo ir a comer con mi madre. Pero quería hablar
contigo antes de irme.
—¿Que pasa? — Me giré para mirarla y levanté una ceja.
Aunque mi corazón latía con fuerza, mantuve mi cara seria.
—Escuché algunas historias extrañas de Chet
—¿Acerca de?
—Algún tipo de relación entre tú y A- Nueng...— Piengfah
cruzó los brazos sobre el pecho y me miró fijamente. La
frase —algún tipo de relación— me quedó a mí para
completar el espacio en blanco.
Si me sentía culpable, lo cual era cierto, sabría de
inmediato a qué se refería. Pero tenía que fingir que no lo
sabía...
—¿De que tipo?
—¿Tú y A-Nueng están en una relación?
—No me digas que viniste hasta aquí por esto.
Todo quedó en silencio. Tenía que hacer que lo que decia
sonara lo más ridículo posible.
—En realidad, también extraño Tailandia y a mi hija. Así que
cuando surgió esto, me sentí motivada a volver.
Me quité el delantal y me apoyé en el mostrador mientras
entraba en un concurso de miradas con Piengfah.
—¿Qué quieres que te diga?
—Cualquier cosa. Sólo quiero saber.
—Ah-huh… —Me quedé en silencio por un momento antes
de responder. Quería ver su reacción a esto. —Es cierto.
—....
—Estoy en una relación con A-Nueng.
41. Evidencia.
El silencio nos envolvió. Y para romper el silencio entre
Piengfah y yo, segui hablando.
—Es una relación entre adultos. Rara vez confesamos
nuestro amor y nunca se lo contamos a nadie. Es sólo entre
nosotras dos
—¿Y?
Piengfah se cruzó de brazos sobre el pecho y me miró
fijamente, como si me estuviera presionando. No era
alguien que se echara atrás en un concurso de miradas, así
que seguí adelante.
—A-Nueng duerme aquí más de 4 días a la semana porque
mi casa está más cerca de la universidad. Le estoy
enseñando a conducir. No tenemos mucha actividad;
principalmente desayunamos, cenamos y dormimos
—Dormir...
—Hacemos cosas que dos mujeres hacen entre sí. A-Nueng
tiene preferencias muy interesantes. A ella le gusta que la
lastime, pero no demasiado. La excita. A veces hacemos
juegos de roles. Yo soy la directora y ella es una estudiante.
Si es una chica mala, no obtendrá la puntuación completa y
será castigada. Le gusta hacerlo en el coche o en la mesa
de estudio. Su gemido llega a lo alto...
—Suficiente. Me rindo. —Piengfah levantó la mano y la
agitó para mostrar que realmente se rendía. —Sé que
puedes seguir adelante. No tienes que ser tan sarcástica.
Sólo di que no es verdad y te creeré.
Sonreí por la comisura de mi boca y me reí a carcajadas.
—¿Qué es esto?
Solo estaba contando la mitad...
—Puedes ser sarcástica con cualquier cosa, pero no tienes
que llegar al extremo de decir que a mi hija le gusta el
sadomasoquismo como en la película 50 sombras de Grey
—La madre actuó como si tuviera la piel de gallina. —Lo
describiste tan vívidamente. ¿Tuviste que ir tan lejos como
para describirle su gemido a su madre?
—¿No estabas aquí para escuchar eso? Entonces, ¿me crees
o no?
—¿Cómo podría? No hay manera de que hagas eso con una
chica de 19 años
Tragué fuerte, pero no discutí. Es mejor para ella pensar
eso. Y mientras hablabamos, alguien tosió. Era A-Nueng,
de pie con una cara roja brillante en la cocina con nosotras.
¿Desde cuándo estaba ella aquí?
—¿Q... de qué están hablando ustedes dos?
—Sólo esto y aquello, hija. —Piengfah rápidamente cambió
de tema y se rió. —Vamos a ver a tu abuela. Ya terminé de
hablar con Khun Nueng.
—Bueno.
A-Nueng me miró antes de caminar hacia su hermoso Mini
Cooper. Piengfah se alejó mientras yo empezaba a sentir
que….
Se avecina un gran lío.
[Realmente te extraño, tía Nueng. Se supone que hoy es mi
día contigo...]
La voz de A-Nueng estaba al otro lado de la línea. Me hizo
sonreír. Estaba tumbado frente al televisor, dibujando el
retrato de A-Nueng con un lápiz 2B.
—Estás tan apegada a mí. Pasa algún tiempo con tu madre.
[Estar con mi madre no hace que mi corazón se acelere
como cuando estoy contigo. Tenía planes de hacer muchas
cosas contigo esta noche...]
—No seas tan descuidada. ¿Está tu madre en la zona?
Dejé el lápiz y me senté nerviosamente. A- Nueng me
respondió como si no tuviera sentido común.
[Por supuesto que no. ¿De qué otra manera podría llamarte
y quejarme... ¡Además! ¿Tuviste que decirle a mi madre
que me gustaba hacerlo en la mesa de estudio?]
—Estabas escuchando a escondidas. —Me rei alegremente.
—Tu madre preguntó, así que la dejé saber. Pero parece que
no cree lo que dije. Obviamente... su hija es tan linda.
¿Quién imaginaría que le gusta que le jalen el cabello
cuando...
[No lo digas en voz alta.]
—¿Eres tímida?
[No. Me excita.]
Realmente no podía ganar con ella. Ella era una
descarada.
—Esto significa que tu padre realmente sospecha de
nosotros. Por eso llamó a tu madre.
[¿Y que? Todavía estaré contigo.]
—No es así de fácil.
[¿Por qué hacerlo difícil?]
—Haces que todo parezca fácil, pero en realidad no lo es...
Tus padres confiaron en mí. Confiaron tanto en nosotras que
no pensaron que…
[Prométeme que no me dejarás.]
—¿Eh? — Encogí el cuello y arrastré la voz. —¿Por qué te
dejaría?
[No sé. Pero estoy asustada.]
La voz de la pequeña mujer al otro lado de la línea me
sacudió. Quizás sea porque no creía que fuera fácil. Sería
realmente difícil. La probabilidad de que estuviéramos
juntas era del 0%.
Hija de una amiga cercana.
La hija de mi exnovio.
La persona bajo mi cuidado.
¿Dónde estaba la posibilidad? ¿Y cómo podía haber llegado
tan lejos?
[¿Porque estás callada?]
—Sólo estoy pensando en esto y aquello.
[Debes estar muy estresada. Oye... te recomiendo que
escuches la radio. ¿Recuerdas la estación que te dije que
me gusta y con la que trabajaré como DJ? Enciendela
ahora.]
—No tengo radio.
[Puedes usar la computadora. Enciendela. Escuchémosla
juntqs.]
—¿Qué quieres que escuche? —Me reí. La mujer alegre que
pedía mi ternura ahora me daba órdenes. —No me gusta
ninguna canción estos días.
[No te estoy pidiendo que escuches música. Quiero que
escuches el programa al que llama la gente para hablar de
sus vidas.]
—Eso es incluso peor. Ni siquiera sabemos si es verdad o
una historia inventada. La gente es rara hoy en día. ¿Por
qué compartir tu dolor con los demás?
[Pero me gusta escucharlo, especialmente ahora que tengo
una relación contigo.]
—¿Por qué?
[Cuando estoy estresada y siento que las cosas entre
nosotras son demasiado pesadas para lidiar con ellas, siento
que no somos las únicas que tenemos problemas. Otros
también tienen problemas. Y lo superaron y ahora lo
comparten con otros.]
—Está bien... lo intentaré.
[Bien. Escúchalo mucho. Entonces, cuando me convierta
en DJ en ese programa, ya estarás acostumbrada a
escuchar este tipo de programas.]
—¿No me estás leyendo novelas ahora?
[¿Por qué debería? Ya estamos juntas. Nuestras escenas
son más calientes que las de la novela.]
La risa animada del otro lado de la línea me frustró y
avergonzó al mismo tiempo, y no pude evitar gritarle.
—¡Ey!
Aunque fingí no pensarlo mucho, abrí el sitio web y busqué
ese programa después de colgar el teléfono. La mayoría
llamaba para hablar sobre su vida amorosa. Estaba a punto
de apagarlo cuando llamó una mujer con una voz profunda.
—Mi nombre es B. Mi historia es un poco extraña... Sueño
con alguien con frecuencia. Pero cuando me despierto, no
puedo recordar el rostro de la persona. Lo único que
recuerdo son sus ojos marrones, cristalinos. Los dibujaba
todos los días, hasta que un día me di cuenta de que esos
ojos existen en la vida real.
—¿Qué quieres decir con eso?
—En la televisión... los veo en la televisión. Me convertí en
una fan silenciosa de la persona. Hice como que no siento
nada, pero grito con todos mis pulmones por dentro cada
vez que me encuentro con la persona. Pero esa persona
piensa que todo lo que siento es odio. No soy bueno para
expresarme, ¿Sabes? Tengo miedo de que si estoy
demasiado eufórica, la persona piense que estoy loca. Así
que para que no parezca que estoy coqueteando, finjo
odiarla... Una vez, fui tan dura con mis palabras que la
persona no pudo soportarlo. Peleamos y me abofetearon.
—¿Qué clase de hombre abofetea a una mujer?
—No es un hombre...
¿Esto es lo que tenía que escuchar? Giré un poco la boca
antes de apagarla e irme a la cama. No tenía idea de que a
la mañana siguiente... llegará el gran lío.
Chet fue a verme temprano en la mañana y me habló con
un tono de voz serio. Nunca antes me había hablado tan en
serio. Ni siquiera se atrevió a levantarme la voz antes de
esto. Pero esta vez, era más él mismo que nunca. Y él
estaba desempeñando un papel de padre. No podía aceptar
el hecho de que su hija tuviera una relación conmigo, que
soy su tutora.
Y una mujer...
—Haré que A-Nueng se mude a vivir con Fah
—¿Por qué te portas así tan temprano en la mañana?
Y el apuesto padre golpeó algo sobre la mesa de café. Una
pequeña tarjeta SD giró sobre la mesa. Lo mirolé,
confundida.
—¿Qué es esto?
—Clips grabados del coche de A-Nueng.
Cuando escuché eso, rápidamente evalué la situación en mi
cabeza e inmediatamente me dí cuenta de lo que estaba
pasando. Podía sentir el sudor formándose en mi espalda.
Una cámara en el auto de A-Neng reveló lo que había
estado tratando de mantener oculto.
—Vi lo que se grabó en la cámara del auto de A-Nueng. Las
imágenes y el sonido... de lo que A-Nueng y tú hicieron allí.
—....
—Khun Nueng. Eres despreciable.
42. Indigna
Chet y yo nos miramos furiosos. Y esta era la primera vez
que era yo quien miraba hacia otro lado primero. Porque...
Sentía lo mismo que él. Nuestra relación, la que existía
entre A-Nueng y yo, era incorrecta no sólo a los ojos de los
demás sino también a los míos. Me había estado sintiendo
así desde hace un tiempo.
—No entiendo de qué estás hablando.
Para ser honesta, soy quien más comprendía esto. Pero no
podia admitirlo. Quizás esto fuera un engaño; Quizás Chet
estaba intentando engañarme para que le revelara la
verdad. No debería estar de acuerdo con él.
—¿Alguien como tú no entiende esto? ¿Me estás diciendo
que el gemido es de una película porno? Son los gemidos de
mi hija y los tuyos. Y la imagen...— La cara de Chet estaba
tan roja y no sabía si era por ira o por vergüenza. Pero era
suficiente para hacerme terminar inmediatamente la
conversación.
—¿Qué estás diciendo? ¿Instalaste una cámara en el auto?
—¿Por qué crees que estoy mintiendo cuando quiero saber
dónde va mi hija y con quién va? Entonces es por eso que
no aceptarías salir conmigo ni con nadie más. Es porque no
eres normal…. Te gustan las mujeres. Te gustan las niñas...
La niña que Piengfah y yo te confiamos. ¡Rompiste nuestra
confianza al hacerlo descaradamente con la persona bajo tu
cuidado! ¡Desvergonzada!
—Nueng… — No podía encontrar una excusa, así que
estaba tratando de desviarla. —No entiendo lo que estás
diciendo.
—Khun Nueng... eres una persona muy directa, pero estás
mintiendo sobre esto. Y es muy obvio que lo estás.
—¡Cierra la boca! ¿Con quién crees que estás hablando?
Empecé a alzar la voz y miré a Chet con furia. Podía estar
enojado por esto. Pero no podía hablarme sin respeto. Eso
no me parecía bien.
—Estoy hablando con una mentirosa. Eres su guardiana.
Recibiste la confianza de los padres de una niña y de los
miembros de su familia. Sin embargo, te la comes. Ella es
sólo una niña inocente. Piensa en lo que has hecho... ¡La
única razón por la que no es tan repugnante es porque eres
mujer!
—....
—Si fueras un hombre, ¿cómo terminaría esto? Eres el
monje que se comió el pollo[1]. No eres diferente de esos
directores que engañan a las chicas para llevarlas a los
moteles y les dan dinero.
—No engañé a nadie. ¡Estamos enamoradas!
Al final me derrumbé. Chet se quedó callado y me miró
fijamente.
—Al final lo admites.
Estaba temblando por todos lados. Me tapé la boca con la
mano y me dejé caer en el sofá sin fuerzas. No podía
pensar con claridad. Mi ira, mezclada con miedo, me hizo
soltarlo sin querer aquello de lo que nunca podría
retractarme.
—¿Cuál es el problema? Soy yo. Qué tan malo podría ser...
¿Cómo no soy adecuada o digna de A-Nueng?
—¿Cómo te atreves a preguntar eso? Si tienes conciencia,
sabrás que no eres adecuado para ella
—Dilo, ¿cómo?
Chet avanzó lentamente hacia mí. Inconscientemente dí
un paso atrás para mantener nuestra distancia.
—Primero, eres una mujer.
—Entonces tienes un problema con eso
—En segundo lugar, su diferencia de edad es de 16 años.
Khun Nueng... son 16 años
—Hablé con A-Nueng sobre esto. No es un problema.
Nosotras...
—Maldita sea. A-Nueng todavía es joven. La entiendo. Pero
tú. Eres inteligente. Eres la reina en todos los sentidos. ¿Por
qué eres tan idiota cuando se trata de esto? Khun Nueng...
mi hija tiene sólo 19 años. Su vida apenas comienza. Mírate.
No podrás tener hijos dentro de unos años.
—Chet. —Utilicé mi voz profunda mientras trataba de
controlar mi ira. Pero parecía que el padre frente a mí
estaba más fuera de control que yo y ya no le importaba
nada. Eso me incluía a mí, a quien él solía adorar.
—Ella acaba de ingresar a la universidad mientras tú te
estás marchitando. Cuando caminan juntas, ¿no te sientes
más como su madre que como su amante?
—Suficiente.
—Ni siquiera estoy hablando de que ambas sean mujeres.
A-Nueng ni siquiera ha tenido novio. Creció en una escuela
sólo para niñas. Puede que piense que eres lo mejor que
hay en este mundo. Pero cuando se encuentre al chico
perfecto para ella, te olvidará. Se enojará con la anciana
que la persiguió y estaras celosa de ella.
—¡Te dije que te callaras!
Me tapé los oídos porque no soportaba escuchar lo que
decía. Me dejé caer en el sofá como un niño pequeño
asustado. Chet estaba atacando todos mis puntos débiles.
La diferencia de edad era lo que más me golpeaba.
Pretendí olvidarlo todo.
Sí... sabía que la vida de A-Nueng acababa de empezar.
Quise dar un paso atrás más de una vez, pero la mujer
alegre siempre lograba detenerme. Ella siempre me
convencía de que podíamos superarlo.
Pero Chet estaba ahí ahora para confirmar que lo que me
preocupaba era válido. Que A-Nueng y yo estuviéramos
juntas era solo un sueño. Y finalmente tenía que aceptar
eso.
Chet se inclinó justo delante de mí y me quitó las manos de
las orejas.
—Rompe con mi hija.
—....
—Deja de ser egoísta.
—¡Qué estás haciendo, padre! —A-Nueng gritó desde la
puerta principal. Corrió para empujar a Chet y me abrazó
con fuerza. —¿Por qué la hiciste llorar?
—¿Cómo has llegado hasta aquí?
—Vengo aquí todo el tiempo. ¿Qué es todo esto? ¡¿Qué
locura estás haciendo?!
—Le estoy diciendo a la tía Nueng que te deje ir.
—¿¡Déjame ir a dónde!?
A-Nueng pareció confundida porque no sabía nada. La miré
sorprendida.
—¿No sabes de qué estamos hablando? —Miré a Chet y lo
supe de inmediato. —¿Me engañaste?
—Alguien tan inteligente como tú puede dejarse engañar.
Supongo que el amor te vuelve ciego y estúpido.
—Tía Nueng. ¿De qué está hablando?
—Chet sabe todo sobre ti... y sobre mí —le dije a A-Nueng
en voz baja. Intenté levantarme con la ayuda de A-Nueng.
—Tu padre quiere que rompamos.
—¡No!
A-Nueng respondió sin siquiera detenerse a pensar. Eso
hizo que Chet la mirara con fuego en los ojos.
—Tienes que hacerlo. De lo contrario, tendrás que irte a
vivir con tu madre al extranjero.
—¿Estás loco? ¿Qué derecho tienes a obligarme?
—El derecho de un padre.
—Ni siquiera me criaste. Simplemente apareces y dices que
eres mi padre ahora que soy mayor. Eso no te da ningún
derecho
A-Nueng, que siempre había sido una niña obediente y
nunca se había rebelado desde que Chet anunció que era su
padre, ahora se rebelaba. Era como un tigre atrapado en un
rincón y estaba dispuesto a saltar sobre cualquier cosa que
tuviera delante. Chet estaba atónito. Sin embargo... Tenía
su arma secreta, que era...
—Pero yo, tu madre, sí.
Piengfah pareció haber estado escuchando desde hace un
tiempo. Sin embargo, ella simplemente se mostró y lo
anunció en el clímax. Pero A-Nueng seguía luchando con
todas sus fuerzas.
—Tampoco tienes ningún derecho
—Hablé con tu abuela y ella está de acuerdo en que
deberías mudarte a vivir conmigo —Piengfah me miró y
negó con la cabeza, decepcionada. —Khun Nueng... Te amo
mucho. Pero esta es mi hija. Tú arruinaste todo el amor y
respeto que tenía por ti.
—Fah...
Toda su decepción chocó contra mí. Sentí como si me
estuvieran apuñalando con mil agujas. Piengfah me amaba
y respetaba, aunque teníamos la misma edad. Pero ahora,
no sé lo que era ante sus ojos. Era decepción y disgusto. Y
me dolía.
—No pelearé contigo como lo hizo Chet. Pero razonaré
contigo como madre de una niña y tu amada amiga. Mis
palabras tienen más peso que las de Chet... Tal vez me
escuches.
—Tía Nueng, no escuches. —A-Nueng se interpuso entre
Piengfah y yo. Tenía miedo de que su madre pudiera
persuadirme. —No digas nada. No romperé con la tía
Nueng. Si va a ser así de complicado, ¡simplemente huiré
con la tía Nueng!
—¿Es este su amor, Khun Nueng? —Piengfah me miró
lastimosamente. —Mi hija ni siquiera puede pensar como
una adulta. Lo único que puede hacer es huir de sus
problemas, y te pide que te escapes con ella. Eres alguien
que debe saber bien que huir no ayuda en nada.
—Deja de hablar, mamá. ¡No iré contigo!
A-Nueng gritó y sollozó lastimosamente. Miré a una niña
peleando con sus padres por culpa de una extraña como
yo. Me hizo darme cuenta.
¿Cómo llegué hasta ahí...?
—Está bien, Nueng. —agarré a la pequeña mujer por los
hombros. La atraje para que se parara a mi lado antes de
responderle a Piengfah mientras miraba a mi amiga con
comprensión. —Yo mismo hablaré con tu madre.
—No. Estarás de acuerdo con ella.
—Déjame hablar con ella primero.
A-Nueng me apretó el brazo con fuerza y negó con la
cabeza. Miré a la pequeña mujer que estaba sollozando
lastimosamente.
A-Nueng realmente era demasiado joven. Luchaba por su
amor sin motivo y sin mirar a su futuro. Había vivido la vida
durante muchos más años que la de ella. Sabía bien que...
el amor por sí solo no era suficiente. El amor debía ir con la
lógica. La cabeza debía caminar de la mano del corazón.
—Déjame hablar con tu madre primero.
—Por favor, no me dejes.
—Ajá.
—Lo prometes.
—Ajá.
Respondí, aunque no estaba segura de poder hacer lo que
decía. Debía decirlo porque quería hablar con Piengfah a
solas, sin A-Nueng.
Ahora Piengfah y yo estábamos en el segundo piso.
Elegimos hablar en mi dormitorio porque era el espacio más
privado de ese palacio.
—Así que aquí es donde ustedes dos duermen.
Piengfah mira la cama blanca y limpia, cubierta con una
sábana muy ajustada. Parece estar pensando en algo y
estoy seguro de que puedo adivinar qué es.
—Hablemos. A-Nueng ya no está aquí para
interrumpirnos... Entonces, ¿te llevarás a tu hija contigo?
—Tengo que.
—Es extraño que no te estés comportando como Chet.
—Sé que no puedo usar mis emociones cuando hablo
contigo. Respondes a razones. Te conozco lo suficiente
como para saber cómo tratar contigo.
—Correcto. — Metí las manos en el bolsillo del pantalón y
caminé hacia la ventana por donde entraba la luz. —¿Estás
enojada conmigo? ¿Sabiendo que estoy con A- Nueng?
—Sería mentira si dijera que no. Dejé a mi hija con la
persona en la que más confiaba. Pero al final, te la di
directamente en la boca. Le dejé un pez al gato [1]
—....
—Tú preguntaste, así que respondo con franqueza.
—Ah-huh. No voy a decir nada. —Estaba mirando a
Piengfah con severidad, pero ahora asentia con
comprensión. —Tienes razón. Yo también estaría enojada si
fuera tú. Una amiga reclama a su linda hija.
—Pero aparte de la ira, también tengo mucha curiosidad...
Tú eres Khun Nueng, a quien no le importa nadie en este
mundo, sin importar cuán perfecta sea esa persona. ¿Por
qué A-Nueng? ¿Por qué tiene que ser mi hija?
—No hay ninguna razón cuando se trata de amor. Si la
hubiera, no sería amor —Dije la famosa frase de una novela
y me reí un poco porque nunca pensé que me estaría
refiriendo a ella. —No sé por qué. No sé por qué ella es tan
especial
—¿Te sientes responsable de ella?
—¿Eh?
—Te sientes culpable por haberme dicho que me deshiciera
de ella, así que te sientes responsable de ella. Tal vez
dejaste que tus emociones se apoderaran de ti. Tal vez no
hablas en serio con mi hija.
—¿Parezco alguien que golpea y corre, Fah? —Le pregunté a
la persona que decía que me conocía bien.
Nos quedamos en silencio un rato. Y quien habló primero
fue Piengfah, que finalmente tenías que cumplir con su
deber de madre.
—Creo que ya has decidido que hablemos así en privado.
—....
—Tienes que ser tú quien hable con A-Nueng sobre esto
porque ella no escuchará a nadie más
Como dijo Piengfah, ella era mi mejor amiga y la que más
me conocia desde que éramos jóvenes. Dejar que mi vieja
amiga me hablara en privado significaba que dejaria ir a A-
Nueng.
Sólo quería hablar con ella en privado para hacer un trato.
—Está bien. Hablaré con ella.
—¿Qué harás después de que la dejes ir?
—Esperaré hasta que sea más madura y tenga mejores
habilidades para tomar decisiones. Ella volverá a mí. Ambas
seremos adultas. Sabemos bien que... lo único que
mejoraría esto es el tiempo.
Piengfah se acercó a mí y levantó la mano para acariciarme
el brazo consoladoramente.
—Lamento haber llegado a este punto, Khun Nueng. Te he
amado y sé bien lo doloroso que es tener el corazón roto.
Pero como madre... no soporto ver a mi hija tomar una
decisión equivocada. Ella todavía es joven.
—Ella tiene 19 años.
—A los ojos de una madre, eso es ser muy joven. Espero
que te olvide y conozca a un buen hombre
—¿Y si ella ama a una mujer?
—Entonces no podré detenerla
—Para ti y Chet, puede ser cualquiera menos yo, supongo
—dije en agonía. Pero también la entendía. Piengfah, que a
estas alturas tenía que ser madre, respondió con franqueza
—Sí. Cualquiera en este planeta excepto tú, que eres la ex
novia de su padre, el primer amor de su madre y también la
guardiana en la que confiaba su abuela. Eso es lo que tu
eres para ella, Khun Nueng. Todo eso y el peso de todo eso,
es asfixiante. Lo siento. Nunca pensé que te estaría diciendo
esto en esta vida pero...
—¿Qué?
—No eres digna, Khun Nueng.
[1]Un dicho para cuando uno deja algo con alguien en quien
no se puede confiar para que lo mantenga a salvo.
43. Sentimientos No
Expresados
Finalmente había vuelto a vivir en el mundo real. El amor...
no se trataba de dos personas. Aunque insistimos en que
nos amabamos, muchos factores no estaban a nuestro
favor.
Visto desde una perspectiva externa, sin pensar demasiado
en ello, era amor entre personas del mismo sexo. O era —
simplemente— amor entre personas con una gran diferencia
de edad. Pero cuando le sucedia a alguien cercano o a sus
parientes más jóvenes, la palabra —simplemente— se
examinaba minuciosamente hasta convertirla en la palabra
clave. Nos habíamos estado engañando durante demasiado
tiempo. Todo lo que quedaba por hacer era enfrentar la
verdad.
A-Nueng tenía que despertar de ese sueño lo antes posible.
Piengfah y Chet me dejaron para hablar con A-Nueng en
privado. La mujer alegre que siempre había tenido una
sonrisa en su rostro se quedó en silencio. Ella lo sabía y
estaba completamente en contra de lo que iba a decir.
—Nueng.
—No voy a romper contigo.
—No voy a romper contigo.
—No voy a ir con mi madre.
A-Nueng se adelantó a todo lo que estaba punto de decir,
mirándome a los ojos con lágrimas. Parecía que ni siquiera
yo podía comunicarme con ella.
—Quiero que me escuches. Y puedes decidir qué quieres
hacer después de eso.
—No seas mala. No importa lo que digas o lo malo que sea,
no importa cuánto me hagas odiar o lastimarte, no iré. ¡Me
quedaré aquí!, incluso si me ahuyentas, persistiré, incluso si
no quieres verme. Lo toleraré hasta que no puedas
soportarlo. ¡Preferiría morir antes que romper contigo!
Y la mujer alegre, cuya sonrisa había desaparecido de su
rostro, sollozó hasta que me dio lástima. Al final, fuí yo
quien no podía soportarlo y la atrajé para abrazarla con
fuerza. La balanceé de lado a lado como si estuviera
balanceando una cuna.
—Nadie se está muriendo. Llegaremos a un acuerdo. No
haré que me odies. No te ahuyentaré. Hablaremos con
razones.
—No puedes persuadirme. No conseguirás lo que quieres.
He decidido que no iré
Acuné su rostro y la miré a los ojos mientras hablaba con
ella con franqueza.
—Nueng. Ahora todo el mundo sabe de nosotros y nadie lo
aprueba.
—No me importa. Es mi vida. Es mi amor. ¿Por qué debería
importarme quién aprueba o no?
—Pero tienen razones. Y siento que sus razones son
válidas, demasiado válidas para ignorarlas.
—No estoy escuchando.
—Nueng... Lo que siempre he tenido miedo no es que otros
nos separen. Pero tengo miedo de que tú cambies algún día.
—¿Qué estás diciendo? ¿Cómo podría? Estoy decidida a
amarte sólo a ti
—Has estado en este mundo durante 19 años. El número
que está delante sigue siendo 1. Pero tus padres y yo, o
especialmente tu abuela, llevamos mucho más tiempo en
este mundo y lo vemos de otra manera. Todo cambia,
especialmente los sentimientos.
—¿¡Por qué no me crees!? —A-Nueng gritó como si no
quisiera ser paciente y encontró irritante mi explicación. —
¿Cómo pueden otros entenderme mejor que yo mismo,
incluso tú?
—Simplemente entiendo cómo funcionan las cosas. Tal
vez... si nos distanciamos y hacemos lo que los demás
quieren, podemos demostrarles que no importa cuánto nos
distanciamos, todavía nos amamos...
Eso no era cierto. La gente se separaba por la distancia.
La gente no era lo suficientemente firme y cambiaba
constantemente. Sería bueno que A-Nueng me olvidara
cuando estuvieramos separadas...
Era indigna.
Incluso si era de una familia estimada, no era digna para A-
Nueng en todos los sentidos. Soy amiga de su madre. Soy
su tutora Como había dicho Chet, si fuera un hombre, no
sería más que un sugar daddy que cuida a una niña para
engañar a su esposa
—¿Quieres que me vaya? ¿Puedes soportarlo? —A- Nueng
se inclinó para abrazarme. No importaba cuántas ganas
tuviera de llorar, tenía que ser fuerte, para que ella creyera
lo que acababa de decir.
—No puedo. Pero quiero que seas un poco mayor que esto.
Si nuestro amor permanece inquebrantable, entonces nada
podrá interponerse en tu camino. Ni tu padre, ni tu madre,
ni tu abuela.
—Me amas, ¿verdad? —La pequeña mujer me sacudió el
brazo, esperando una respuesta. —Dime que me amas.
—No sé.
Dije algo que sabía en mi corazón que era mentira. Eso
aturdió a la pequeña mujer.
—¿Qué es lo que no sabes?
—Tu partida también me ayudará a comprenderme mejor a
mí misma. Me permitirá comprenderme mejor, al igual que
te permitirá demostrar que tus sentimientos no cambiarán.
—¿Por qué tienes que ser mala conmigo? Fingir ser mala es
mejor que decir así que no sabes. —A-Nueng me golpeó
débilmente mientras se quejaba. —¿Cómo puedes decir
que no sabes si me amas después de todo el tiempo que
hemos pasado juntas?
—Es por eso que tienes que irte. Piensa en ello como... me
estás dando una opción.
Aunque no ahuyenté a A-Nueng, la razón por la que solía
hacer que se fuera no fue menos mala. Pasamos más
tiempo juntas que otros amantes, pero no dije que la
amaba. También dije que —no sabia — aunque si lo hacia.
Era doloroso, no importaba cómo lo miraras.
Después de ese día, Piengfah me dijo que A-Neng había
aceptado ir con ella. Abandonaria la universidad y se
mudaría al extranjero. Desde ese día no habíamos vuelto a
contactarnos. Me obligué a no leer los mensajes que me
enviaba la pequeña mujer a través de LINE ni atender sus
llamadas porque tenía miedo de no poder controlarme y
rogarle que no se fuera. Si era así, todo lo que le dije se
iría al traste.
Sin embargo... después de sólo una semana, mi restricción
llegó a su punto límite cuando A-Nueng me envió un breve
mensaje.
A-Nueng: Mañana me voy con mi madre.
A-Nueng: Creo que nunca te volveré a ver.
A-Nueng: Adiós
¿Qué significaba —Nunca más te volveré a ver—?
No estaba segura si ese adiós sólo significaba que se iba
con Piengfah o si tenía un significado más profundo.
Entonces al final la llamé. Los sollozos al otro lado de la
línea me ablandaron.
—¿Qué quieres decir con el mensaje que me enviaste?
[Puedes traducirlo directamente.]
—No... ¿Qué quieres decir con no volverme a ver nunca
más?
[...]
—Nueng.
[No quiero ir con mi madre. No soporto no volver a verte.
Preferiría morir.]
La inmadurez de A-Nueng me hizo sollozar con ella. Pero
tuve que aclararme la garganta y desempeñar el papel de
su guardián como solía hacerlo.
—No hables de la muerte. Es lo que hacen los perdedores
para huir de sus problemas. Nunca te he enseñado a ser así.
Si mueres, entonces qué... ¿Crees que me volverás a ver en
el infierno o en el cielo? No voy a morir después de ti. Tenlo
en cuenta.
[No quiero morir para huir de mis problemas. Pero es
demasiado doloroso seguir viviendo. ¡Estoy rota!]
Entendía bien la palabra —rota— que usó A-Nueng porque
yo estaba tan —rota— como ella. Simplemente era mayor y
tenía diferentes formas de expresarlo.
—Ve con tu madre. Estaremos juntas cuando nos volvamos
a encontrar.
[Ni siquiera puedes decir que me amas. ¿Cómo puedo
estar segura de que no cambiarás cuando regrese?]
—Nueng...— Me mordí los labios dolorosamente. ¿Qué
tenía que hacer? También la extrañaba muchísimo en este
momento. —Yo…
[Khun Nueng.]
Una voz claramente más madura interrumpió. Parecía que
la abuela de A-Nueng le quitaba el teléfono a su nieta para
hablar conmigo. Tragué fuerte antes de responder.
—Sí.
[No pensé que volverías a hablar con A-Nueng. Es
inapropiado... Si haces esto, le resultará más difícil irse.]
Podía escuchar la voz de A-Nueng de fondo. Parecia estar
gritando, pero su abuela se quedó al teléfono y siguio
hablando conmigo.
—Estaba preocupada porque ella me enviaba mensajes
extraños
[Lo que sea que te envió A-Nueng ya no tiene nada que ver
contigo. Por favor, detén esta relación. Eres una adulta.
¿No te da vergüenza tener una relación con una chica de 19
años? ¿Cómo se sentiria M.C. Kaekai ... No, incluso si
estuviera viva, no te importaría. Eres rebelde hasta los
huesos.]
Esas palabras me hicieron apretar con fuerza el teléfono.
Me abstuve de responder porque estaba equivocada en
esto.
—Insisto en que llamé porque estoy preocupada por ella. Y
por favor no hables de mi abuela. Por favor respeta a los
muertos.
[¿Es porque ella está muerta que no te importa en lo más
mínimo la ética o no tienes conciencia? No quiero
entrometerme en tus asuntos personales. Te pueden gustar
las mujeres si quieres, pero esta es mi nieta.] Y la abuela ya
no se llamó a sí misma —mamá—. [No te lleves a A-Nueng
contigo. Déjala vivir una vida buena y limpia.]
—¿Es tan sucio estar con una mujer? ¿Tu nieta debe dar a
luz a un bastardo como Piengfah para que no sea sucia?
[Tú... no te pareces a tu abuela en absoluto, ¿verdad? ¿Hay
sangre real en ti?]
—¿Qué?
[Por favor, ten en cuenta tu título y la sangre real que te
dieron tus padres. Pero ¿qué puedo esperar de alguien que
creció con su abuela y sin sus padres que la cuidaran? No
sorprende que hayas crecido sin cualidades redentoras.]
Y se cortó la línea. Miré el teléfono que tenía en la mano y
me tiré al suelo, sin fuerzas. Esa fue la primera vez que tuve
una confrontación directa con la abuela de A-Nueng.
Maldita sea... lo que dijo esa anciana era verdad.
Yo soy una mujer.
Era hora de que la dejara ir. Mi amor era imposible.
Alguien dijo una vez que si crees que tu vida era mala,
miraras a aquellos cuyas vidas eran peores que la tuya. La
verdad era que no estaba de acuerdo con eso. Era como
presionar a los demás para que te sintieras mejor. Pero en
este punto ayudaría con mi depresión el escuchar a las
personas que lo pasaban peor.
Estaba muy triste últimamente...
No sabía si tenía algo que ver con las estaciones. Había
estado lloviendo estos días. El pronóstico del tiempo decía
que habría tormentas e inundaciones. Miré por la ventana
de mi habitación, donde A-Nueng solía quedarse a dormir.
Cuando pensé en no volver a oír su risa, me sentí sola.
Quizás teníamos que estar separadas por mucho tiempo,
tal vez para siempre.
Entonces, para reducir mi soledad, encendí la radio en la
estación que A-Nueng siempre escuchaba en su
computadora portátil. Lo escuché una vez, pero pensé que
no tenía sentido escuchar los problemas de los demás, así
que lo apagué. Pero ahora estaba muy aburrida. Tenía que
distraerme. Entonces escuchar este programa era una
buena opción.
Muchas veces, no puedo evitar preguntarme por qué
alguien llamaría para contar la historia de su vida a
extraños. Ah... probablemente quieran sacarlo y contárselo
a alguien...
Miré el reloj. Eran poco más de las 7 p.m. El vuelo de A-
Nueng era a las 9 p.m. supuse que en ese momento
estaba camino al aeropuerto. Quizás estaba en un auto y
se sentía triste. Pero... el tiempo mejoraria las cosas. A-
Nueng lo superaría.
Pasara...
Pero para mí no fue tan fácil.
A-Nueng era mi primer amor. Había vivido más de 30 años
sin amar ni agradar a nadie porque no entendía cómo
funciona. Seguí pensando que esta persona no lo es, o que
esa persona no era digna, y me dije a mí misma que sólo
me casaría si encontraba a alguien como yo.
Entonces llega esta chica... Eramos tan parecidas que nos
convertimos en uno.
Cuanto más pensaba en cómo se iba la mujer alegre que
pasaba todos los días después de clase para abrazarse a mí,
más vacía me sentía por dentro. Era como si hubiera un
gran espacio en blanco dentro de mí. La soledad y la
tristeza me estaban devorando y derribando.
—Te extraño mucho, Nueng.
Tomé el teléfono, miré la foto de A-Nueng y lloré. Pasaria
un tiempo antes de volver a ver a la pequeña mujer. O tal
vez lo que sentíamos la una por la otra pasaría cuando no
volvieramos a vernos.
Nos convertiriamos en extraños... como en ese tipo de
novelas que siempre describia un tipo de relación hasta
convertirse en el título.
Plutón... Seremos el Plutón del otro.
—Los oyentes que tengan una historia que compartir,
pueden llamarnos para hablar... Si nadie más los escucha, lo
haremos nosotros.
La suave voz del DJ hizo que me girara para mirar mi
computadora, una cierta sensación surgió dentro de mí.
¿Contar mi historia me haría sentir mejor? ¿Alguien que
escuchara mi historia aliviaría el peso de mi corazón y haría
todo más fácil?
Soy M.L. Sippakorn, a quien ni siquiera le importaba mirar
televisión. Pero esa noche tomé el teléfono y marqué el
número que el DJ dio antes. Mi llamada tardó unos diez
minutos en entrar. Había una persona que anotaba la
historia para valorar si la mía era lo suficientemente
interesante como para sacarla al aire.
—Es una historia sobre el amor entre personas con una
diferencia de edad de 16 años... y ambas somos mujeres.
Una vez que dí esa sinopsis, salí al aire de inmediato.
Probablemente no haya muchas historias sobre el amor
entre personas del mismo sexo. Y la mía debía ser bastante
interesante.
—Hola, señorita A. ¿Qué quiere decirnos hoy?
Utilicé el alias —A— porque pensé en la persona que usó —
B— cuando escuché el programa la última vez. Sí... era así
de simple.
—Ah...—Hice una pequeña pausa. Hubo aire muerto. —Se
trata de amor entre personas con una diferencia de edad de
16 años, y está a punto de terminar.
—Puedes continuar. Si nadie más te escucha, lo haremos
nosotros.
Me rei un poco y empecé a pensar que lo que estaba
haciendo era una tontería. Pero la voz del DJ me
tranquilizó. Y empecé a contar mi historia sin
interrupciones.
—Todo empezó... el año pasado. Hay una chica que vino y
se aferró a mí todos los días después de la escuela. Quiero
decir, ella…
Les dí un breve contexto.
—Al principio no le presté mucha atención. La alegre niña
era sólo un cliente que me pidió que la dibujara por 100
baht. Nos miramos fijamente cuando la dibujé. Tuve que
dibujarla, así que erw normal que me quedara mirándola a
la cara de esa manera. Pero esa chica inclinó la cabeza y me
sonrió con picardía. Luego se burló de mí... ¿Estás
secretamente enamorada de mí, mirándome así…?
Y llegamos a saber los nombres de cada una. El nombre
nos unía porque tenemos los mismos apodos... La niña
también se llama —A—. Tiene una hermosa sonrisa y
hermosos ojos. Aunque usa anteojos muy gruesos, puedes
ver lo hermosos que son sus ojos. Lo que más me gusta
cuando la miro son sus ojos y su sonrisa vivaz. Y debido a
que su sonrisa es tan adorable, no podría soportar
ahuyentarla. O incluso si lo hiciera, ella no iría… Nos
hicimos cercanas porque nos veíamos muy seguido. Una
vez, A desapareció y yo estaba perdida. Fue muy extraño
para mí porque nunca antes nadie me había hecho sentir
así. Pero A lo hizo... y una vez que supo que lo había hecho,
se le fue de las manos, pensando que podría ponerme
celosa. Más tarde descubrí que A es hija de una amiga, una
amiga cercana a la que le recomendé que se deshiciera del
bebé que tenía en la barriga cuando tenía 16 años. ¿No es
gracioso? La niña de la que le dije a su madre que se
deshiciera ese día ahora se aferraba a mí y me hacía
extrañarla, preocuparme por ella y crear un vínculo con
ella. Y sus padres confiaron en mí para que fuera su tutor.
Se puede decir que yo era todo para ella. Yo era su madre,
la amiga de su madre, su maestra y finalmente… su
amante. Ah. Sólo recuerdo que una vez fui su madre falsa
en la ceremonia del Día de la Madre de su escuela. Es todo
tan extraño... A es una persona a la que preparé y no me
decepcionó de ninguna manera. Ella va a la izquierda
cuando le digo que lo haga. Y ella va bien cuando se lo
digo. Se puede decir que ella es todo lo que esperaba que
fuera. Y es terrible que alguien que es su madre, tutora y
maestra también sea su amante, ¿no? No hay manera de
verlo de otra manera. Sí... yo era su todo.
Nuestro amor no fue apropiado. Obtener la confianza de su
familia fue como llevar algo muy pesado sobre mis
hombros. A su padre también le agradaba. Su madre me
amaba. Pero amo a su hija. Más importante aún, soy una
mujer... Es inusual, no importa cómo lo mires. Es
inapropiado para todos los que miran hacia adentro. Pero A
y yo nos convencimos de que... todo estaría bien. Si nadie lo
sabe… Pero no hay ningún secreto en este mundo. El
padre de A nos atrapó porque tenía curiosidad por saber por
qué éramos tan cercanas. Ella no conduciría el auto que él
le compró porque preferiría pasar la noche conmigo que
volver a dormir en casa. Nos duchabamos juntas. Volé
hasta Phuket porque no podíamos soportar estar separadas
sólo por un día. Y sí... no terminamos bien. Su padre
arremetió contra mí. Estaba muy decepcionado conmigo.
Pero la madre de A, que ha sido mi mejor amiga desde que
éramos jóvenes, lo manejó bien. Ella me rogó que dejara ir
a A. Para ser honesta, sé que nuestro amor es inapropiado,
así que la dejé ir fácilmente. Le rogué que saliera de mi
vida y se fuera a vivir con su madre al extranjero. Le dije
que eso nos haría saber si realmente nos amábamos. A
preguntó... si la amaba. Una pregunta simple, pero no pude
responder...
Y empecé a sollozar en la linea. Puse una mano sobre mi
pecho. Me agarré el pecho porque tenía mucho dolor. Me
preguntó el DJ, que llevaba un rato escuchando en silencio.
—¿No la amas?
Sonreí al teléfono y asentí con lágrimas en el rostro.
—No puedo decirlo — Me dió vergüenza. Lloré para que
todos los extraños que escuchaban el programa lo
supieran. Pero realmente no podía soportarlo más. —
Quiero que se quede, pero no puedo detenerla. Su vida
apenas comienza. Ni siquiera ha vivido su vida todavía. No
es justo detenerla y mantenerla con una anciana como yo
—¿Por qué piensas por ella?
—Porque así es. Los sentimientos de la gente cambian todo
el tiempo. Ella cambiará y yo no podré soportarlo.
Ese era mi miedo. La razón por la que empujé a A-Nueng
fue para mantener la distancia para no lastimarme. Pero
cuando se trataba de eso, me moría. Y estaba empezando
a entender mejor a A-Nueng.
Quería morir... Morir sería menos doloroso.
—Si A está escuchando, ¿qué quieres decirle?
—Si ella está escuchando, no diré nada —Rápidamente me
negué a decir nada. Entonces el DJ cambió su enfoque.
—Déjame reformular esto... Si A no está escuchando,
¿tienes algo que decirle?
—No.
—Sea honesta, señorita A. Estamos aquí para escucharla.
Puede que la haga sentir mejor
—¿Realmente ayudará?
—Intentalo... ¿Qué se esconde dentro de tu corazón? ¿Qué
te gustaría decirle a A?
Apreté los labios mientras dudaba. Me pregunté por qué
llamé. Pero poder contar mi historia me hizo sentir un poco
mejor.
Esperaba que alguien entendiera mi sufrimiento.
—Quiero decir… La tía te ama, Nueng.
44. Por favor.
Terminé mi historia... El DJ me recompensó con una petición
de canción. Como no conocía muchas canciones, solicité la
canción de Sadubpin.
Me acababa de dar cuenta de que la famosa canción de
Sieng-Pleng se llama —Tu canción—
Me siente en mi cama, en mi dormitorio, sin fuerzas. Llegar
a contar mi historia redujo un poco mi sufrimiento. Pero eso
fue todo. Todavía me preguntaba por qué lo hice. ¿Qué
había obtenido al contar mi historia a todo el país?
¿Qué esperaba...?
Mientras me masajeaba las sienes con los dedos y
escuchaba la canción que pedí, sonó mi teléfono. Era un
número desconocido. Lo miré con vacilación pero decidí
atender la llamada. Y la voz al otro lado de la línea hizo que
yo, que estaba sentada con la espalda encorvada, me
enderezara de la emoción.
—Nueng.
[Tía Nueng.]
—¿Aún no te has ido? ¿El teléfono de quién estás usando?
[Escuché todo. Tía Nueng... Yo también te amo. No voy a
ninguna parte.]
Los sollozos de la pequeña mujer hicieron que me tapara la
boca con las manos para evitar que se escapara mi voz
sollozante. Pero ya no podía retenerlo. Maldita sea... ella
realmente estaba escuchando. Pensé que ya estaría en el
avión.
—¿Dónde estás? ¿Qué teléfono estás usando?
[Estoy en un taxi. Me escapé de mis padres.]
—¿Taxi? Nueng...— Estaba estresada. Empezaba a
sentirme muy mal por llamar a ese programa y complicar
las cosas. —¿Dónde estás ahora?
[Voy a ir a verte. Tomé prestado el teléfono del taxista para
llamarte.]
—¿Porque te hiciste esto?
[Me amas... La próxima vez, dime lo que estás pensando.
No juegues así. Estoy tan conmovida que no sé cómo
reaccionar.]
Me hizo reír escucharla reír y llorar al mismo tiempo
mientras ella también actuaba con timidez.
—Tu familia me matará
[No me importa. No puedo vivir sin ti.]
Sonreí al teléfono y asentí, aunque sabía que la persona al
otro lado de la línea no podía verme. Lo que pasó hoy me
hace darme cuenta de que tampoco podía vivir sin A-
Nueng. Tal vez... tendria que dejarlo así.
Que pasara lo que tuviera que pasar.
—Yo tampoco puedo vivir sin ti.
[Hurra. Esto es bueno. Lo admites. Voy a verte. Tienes
que pagar el taxi y el teléfono porque no tengo nada
conmigo.]
—Ah-huh. Lo haré. Dame la matrícula, sólo para estar
segura
[Eres tan detallada. La matrícula es xx-10xx. Estoy en...
¡Argh!]
—Nue...
[...]
De repente, hubo un grito. Después de eso, no pude
escuchar nada al otro lado de la línea.
—Nueng... Respóndeme. Nueng.
Todo quedó en silencio. Mi corazón comenzó a acelerarse
cada vez más rápido, latia tan fuerte que me temblaban las
manos. No sabía qué causó ese grito, pero no podía ser
bueno. Entonces traté de volver a llamar. Pero nadie
contestó y la línea finalmente se cortó.
¡¡¡¿Qué había pasado?!!!
Estaba entrando en pánico. Respiré pesadamente y caminé
por mi habitación, tratando de controlarme. A-Nueng me
dio la matrícula justo antes de que cortaran la línea. x…
xx-10xx. Sí. Empezaría desde ahí. Llamé para informar de
un accidente, aunque no sabía qué pasó realmente.
—No lo sé exactamente, pero mi sobrina... Mi amante
estaba hablando por teléfono, luego gritó y todo quedó en
silencio. Por favor... Por favor, averigüe si le pasó algo.
La persona al otro lado de la línea simplemente escuchó
con indiferencia y me dijo que hablara despacio. Me
pidieron que repitiera lo sucedido. Entonces me dijeron:
—Todo debería estar bien.
—¡Oye! Acabo de decirte lo que pasó. ¿No puedes al menos
comprobarlo? Han pasado casi 30 minutos. La matrícula es
xx-10xx. Mi amante gritó. ¿Y si el taxista le hace algo malo?
O tal vez ….Fue un accidente. ¿Tienes que esperar a que
suceda algo antes de actuar? ¡¡¡Jesús!!!
Mientras gritaba en la linea, hubo una llamada. Era el
número del que A-Nueng solía llamarme. Por un momento,
sentí pena por entrar en pánico y llamar a la línea de
emergencia para gritarles. Inmediatamente contesté la
llamada porque estaba muy preocupada por A-Nueng.
—Nueng. ¿Qué pasó?
[No soy Nueng. Marqué la llamada más reciente por
teléfono. ¿Es este el teléfono de la mujer o el teléfono del
taxista?]
Había un hombre en la línea. Mi corazón empezó a latir con
fuerza de nuevo. Esto era inusual, pero tenía que mantener
la calma. Tenía que preguntar qué había pasado en lugar de
entrar en pánico.
—¿Quién eres? La mujer usó este teléfono para llamarme
antes.
[Soy el rescatista.]
—R... ¿rescatista?
[Estoy tratando de comunicarme con el familiar del
fallecido, así que llamé al número de este teléfono.]
—¿Quién murió? —Le pregunté: —¿Quién murió?
[El taxista. La pasajera, la mujer, también resultó
gravemente herida. La enviaremos al hospital. ¿Es usted
familiar del taxista o del pasajero?]
—¿Dónde... qué hospital?
[Estamos enviando al pasajero herido al hospital...]
Ni siquiera esperé a que cortaran la llamada Tan pronto
como supe en qué hospital, agarré las llaves de mi auto y
salí corriendo presa del pánico. Mis manos estaban
temblando. Estaba tan estresada que tenía un gran dolor
de cabeza. Pero nada podía detenerme. Mi adrenalina me
empujó a ir a ver a A-Nueng al hospital, que estaba a unos 8
kilómetros de mi casa. Busqué apresuradamente a la
pequeña mujer cuando llegué al hospital. Ella estaba en la
UCI. Los médicos estaban tratando de salvarle la vida.
—No puedes entrar.
La enfermera me bloqueó porque los extraños no deberían
interponerse en el camino de los médicos y enfermeras de
la UCI. Aunque sabía que no estaba permitido, sólo quería
asegurarme de que fuera A-Nueng la que estaba ahí.
—Por favor. Déjame ver con mis propios ojos que es
Nueng... Por favor. —Levanté las manos para suplicarle a la
enfermera sin vergüenza alguna. Había perdido mi ego. Le
rogué su amabilidad. La enfermera insistió en que no podía
entrar. Pero me hizo un breve resumen y me entregó una
billetera.
—Esto es propiedad del paciente. Realmente no puedo
dejarla entrar. Los médicos están haciendo todo lo posible
para salvar al paciente. Por favor, comprenda nuestro
procedimiento.
Abrí la billetera y ví que en realidad esa era la identificación
de A-Nueng. Ahora que estaba confirmado, tenía aún más
dolor. Me dejé caer al suelo y lloré tan fuerte que la
enfermera tuvo que sostenerme y comprobar mi estado.
—Por favor, cálmate. Siéntate allí y espera a que salga el
médico.
—¿La condición de Nueng es grave? ¿Cómo está la niña? —
Lloré como un niño de 3 años que llora de forma molesta.
Ya no podía retenerlo. —¿Lo logrará? ¿Estará bien?
—Los médicos están haciendo lo mejor que pueden.
—Por favor...— Agarré a la enfermera del brazo y la miré a
los ojos suplicante. —Déjame hacer cualquier cosa para
ayudarla.... Sólo dame una cifra. Te daré todo lo que tengo.
Mi abuela me dejó mucho. Puedes quedártelo todo. Sólo por
favor salva a Nueng
—No haga esto, señorita.
—Por favor, sálvala.
Al final, me senté en el sofá frente a la UCI con la ayuda de
la enfermera. Todo lo que podía hacer ahora era esperar. Y
esperar en el momento de la vida o la muerte como este era
una tortura.
A-Nueng había estado allí durante más de veinte minutos
sin ninguna actualización. Estaba nerviosa. Y mientras yo
estaba esperando, llegó la familia de A-Nueng.
Probablemente acababan de enterarse de la noticia.
Entraron corriendo. Cuando Piengfah me vió, se apresuró y
preguntó presa del pánico.
—Khun Nueng, ¿qué dijo el médico?
—Nada aún.
—¡Todo es por tí! —Chet, que era el más frustrado de todos,
entró corriendo y me estranguló. Estaba furioso y
necesitaba desquitarse con alguien. Y ese alguien soy yo.
—A-Nueng estaba a punto de irse. Pero tuviste que ser una
idiota y llamar a ese programa para contar tu estúpida
historia. ¡Idiota!
Piengfah era la más tranquilo de todos nosotros. Intentó
quitarme las manos de Chet y empujarlo hasta que estuve
fuera de su alcance. Ella también le gritó.
—Deja de actuar así de loco. ¡¿Cuál es el punto de volverse
loco?!
—Para que sepa que lo que hizo estuvo mal. Si no fuera por
ella, A-Nueng no sería así. ¿No te da vergüenza llamar a un
programa de radio y contarle al país tu historia? Tenías la
intención de que A-Nueng lo oyera, ¿no? Sabías que ella
estaría escuchando. ¡Sabías que mi hija acudiría a ti si lo
oyera!
—....
—Está loca, Khun Nueng. ¿Cómo pudiste hacerle esto a mi
hija?
—¿Por qué no? ¡Nos amamos! —Habiendo retenido todo
este tiempo, fui yo quien estaba atacando esta vez.
—¡Asqueroso! Eres una mujer. Mi hija también es una
mujer. ¿Cómo pueden amarse? Más importante aún...
confiamos en ti, pero nos apuñalaste por la espalda al
reclamar a nuestra hija. Asqueroso. Despreciable. ¡Bajo!
Chet empleó todo su vocabulario para humillarme. Pero no
tenía nada que perder en ese momento. Incluso mis
zapatos no combinan. ¿Qué podía perder?
¿Mi orgullo? ¿Mi ego? No me quedaba nada desde que
cortaron la línea de A-Neng.
—No pretendas ser un padre que aprecia tanto a su hija
cuando acabas de conocer a A-Nueng casi al mismo tiempo
que yo —Señalé a Chet a la cara. —Todos aquí nos
obligaron a separarnos. Todos hicieron lo que les hizo sentir
bien. A nadie le importó cuánto le dolía A-Nueng.
—No hables. Eres el extraño entre todos nosotros.
—¿Sí? Pero soy la extraña que más ama a A-Nueng. ¿A-
Nueng alguna vez ha sido feliz en su vida? Su madre la dejó
con su abuela desde que nació. Su padre ni siquiera sabía
que ella existía. A- Nueng tuvo que usar una máscara
durante toda su vida. Tuvo que fingir ser feliz. Tuvo que
fingir que estaba bien crecer con su abuela, sin haber tenido
padres. Pero en realidad, guardaba mucho dolor. dentro de
ella. ¿Alguien se ha dado cuenta de eso alguna vez?
—¿Y tú?
—Sí. Lo sé. — Hablé más que nunca. —Yo fui quien
escuchó su estrés cuando su abuela la empujaba a hacer
cosas. ¡Nunca ha tenido libertad porque su abuela tenía
miedo de que caminara por el camino equivocado como su
madre! Su abuela tenía miedo de que conociera a un
hombre como su padre. Al final, ella no tenía amigos, así
que tenía que venir a verme todas las noches. ¿Alguien
sabía esto? ¿Tú... o tú?
Señalé a Piengfah y luego a Chet. Quería que
reconsideraran cuánto sabian sobre su hija. Ambos
quedaron atónitos, pero no querían admitirlo.
—No culpo a su abuela por presionarla, ya que su madre
había dado muy buen ejemplo
—No me eches toda la culpa de esta manera, Khun Nueng.
Eso no tiene nada que ver con lo que le pasó a A-Nueng y
por qué está en un hospital como este. Si alguien tiene la
culpa, eres tú.. Si A-Nueng no te hubiera conocido, su vida
no tomaría este camino...
En este punto, incluso Piengfah perdió el control.
Normalmente, era muy razonable. Pero ahora ella me
culpaba. Todo recayó sobre mí y tuve que preguntar.
—¿Soy tan mala, Fah? ¿Soy tan indigna de A- Nueng? ¿Sólo
porque soy mayor y mujer? ¿Eso es todo?
—Sí.
—¿Y ustedes dos son dignos de mí? Chet... ¿por qué querías
tanto casarte conmigo? ¿No era porque soy perfecta en
todos los sentidos? ¿Y tú, Fah? ¿Estabas enamorada de mí?
¿No es porque soy mejor que los demás?
—....
—Entonces, ¿por qué, cuando A-Nueng me ama, no puede
ser así? — Caí al suelo y lloré. —¿Qué locura es esta? ¿Qué
hice tan mal? No he hecho nada malo en mi vida. Estaba
bien todo. ¿Por qué todos tienen que separarnos
—Khun Nueng...— Piengfah me miró ablandándose,
mientras Chet miraba hacia otro lado, frustrado.
—Nunca he sido feliz en esta vida hasta que conocí a A-
Nueng...
—...
—Nunca pensé que podría amar a alguien. Dentro de mí...
hay espacios en blanco por todas partes. Lo que sea que
vertí o con lo que intenté llenarlos, nunca se llenaron. Estoy
vacía por dentro. Estoy completamente sola. —Me golpeé
en el pecho mientras decía lo que nunca le había dicho a
nadie antes. —Hasta que A-Nueng entró en mi vida...
Aunque es extraño, cada día que la veo, los espacios en
blanco dentro de mí se llenan gradualmente hasta que ya
no estoy vacío. En todo este mundo, sólo A-Nueng pudo
hacer eso.. Me dije todos los días que... había alguien que
podía hacerme amar.
—....
—Entonces factores externos como los miembros de su
familia nos separan. ¿Y me culparán únicamente por esto?
¿Por qué no se culpan por tratar de separarnos, que fue lo
que llevó a esto? ¿Por qué no se culpan por no haber sido
nunca buenas personas? Fah,si hubieses sido una buena
madre, entonces no habría tenido que buscar a nadie más.
Y tú ¿Por qué no te culpas por no ser un buen padre,
entonces ella tuvo que encontrar una figura paterna? ¿Por
qué no te culpas por ser una persona tan estrecha? ¿Abuela
estabas tan consciente de que A-Nueng tenía que encontrar
su zona de confort? Y yo era todo eso para ella.
—....
—Y A-Nueng también es todo para mi.
Fui la única que habló, mientras los demás me escuchaban
en silencio. Miré a todos y me llevé la mano al pecho para
suplicar como nunca antes lo había hecho.
No tenía ego en mí. La Sippakorn de antes había muerto.
Quería rogar por su amabilidad...
—Por favor, no nos separen.
45. Un sueño al alcance
Al calmarnos, elegimos sentarnos en silencio en lugar de
gritarnos unos a otros. Ya no nos señalabamos con el dedo
unos a otros. Finalmente estábamos actuando como
adultos. Aunque todavía estábamos furiosos, sabiamos que
lo que hicimos no condujo a ninguna parte.
El médico salió de la UCI para decirnos que el estado de A-
Nueng es bastante grave. Dos de sus costillas estaban
rotas. Y como iba en el asiento trasero sin abrocharse el
cinturón de seguridad, también sufrió un traumatismo
cerebral. No era como en la serie donde el doctor les decía
a todos que se prepararan para lo peor ni nada por el estilo.
Aun así, era desalentador para todos. Ninguno de nosotros
se sentía mejor.
Aparte del estado de A-Nueng, descubrimos que el
accidente se produjo porque el coche que iba delante
cambió de carril y se salió del camino para evitar atropellar
a un perro.
El taxista del automóvil en el que iba A-Nueng entró en
pánico, por lo que cambió de carril y también se cayó al
costado de la carretera. Parecía ser que el conductor del
coche de delante también estaba en coma. Pero estabamos
demasiado agotados para intentar encontrar al responsable
del accidente. Sólo deseabamos que A-Nueng saliera sana
y salva.
El médico volvio a entrar y salió después de más de seis
horas. A pesar de que todos estabamos agotados, la
apariencia del médico saliendo del quirófano era como la de
un ángel enviado del cielo.
—Todo ha ido bien. Como la paciente es joven, debería
recuperarse rápidamente. No hay nada de qué preocuparse.
Nos sonreímos los unos a los otros. Una vez que supe que
A-Nueng estaba a salvo, me dejé caer y sollocé, aunque
nunca le había mostrado mi debilidad a nadie, ni siquiera a
mi propia abuela.
—Está bien….
—No te culpes, Khun Nueng. —Piengfah, que me conocia
mejor y era probablemente la más furiosa conmigo, se
acercó para inclinarse y tomar mi mano. —A- Nueng está a
salvo ahora. Deberías estar feliz
—Ella no debería estar herida así. Es por mi culpa...
—Sí. Es gracias a ti. —Chet todavía estaba lleno de
resentimiento. Me miró con rencor. —Ahora que sabes que
A-Nueng está a salvo, ya no hay razón para que estés aquí—
—No hables tanto. Tú también eres un extraño
La voz de la abuela de A-Nueng era autoritaria. Eso hizo
que Chet, que me estaba amenazando, dejara caer la
mandíbula y encorvara la espalda. Él le tenía miedo debido
a su culpa pasada
—Madre.
—No soy tu madre. — La anciana le mostró los dientes a
Chet y agitó la mano para ahuyentar a todos. —Todos
deben irse. Estar aquí no hará que A-Nueng recupere la
conciencia. Vuelva mañana por la mañana.
—Todos pueden volver excepto Khun Nueng — El nuevo
padre, que amaba y era muy protector con su hija, todavía
insistia antes de quedarse callado una vez que la abuela lo
miró fijamente.
—La única persona que puede decir quién puede o no
visitarla es la persona que la crió. Así que tú y tú...— La
abuela me miró un poco y juntó las manos frente a ella. —
No vuelvas a aparecer por aquí. No lo permitiré
Piengfah me dió unas palmaditas consoladoras en el dorso
de la mano mientras me ayudaba a levantarme. No tenía
sentido que pelearamos ahora porque todos todavía
estaban muy conmocionados.
La abuela estaba muy preocupada por su nieta.
El padre estaba muy frustrado.
Yo... la tía, estaba sufriendo mucho.
—Váyase primero, Khun Nueng. Le haré saber cómo está mi
hija.
Al menos Piengfah estaba intentando consolarme y aligerar
el ambiente. Me retiré voluntariamente porque no quería
pelear. También sabía, en el fondo, que estaba equivocada.
A-Nueng estaba en esa condición por mi culpa. Era normal
que sus padres y su familia estuvieran enojados conmigo.
Pero... no pude calmarme cuando estuve sola. Lo más
tortuoso era —esperar—.
Esperé a ver si recuperaba el conocimiento.
Antes no me importaba nada, pero ahora estaba
deambulando por mi habitación. No podía pensar con
claridad ni concentrarme en mi negocio. Intenté desviarme
usando la misma teoría de —pensar en algo más estresante
—. Sin embargo, no había nada más estresante que el
asunto de A-Nueng.
Me sentía exactamente como cuando acababa de fallecer
mi abuela. Era culpa. Estaba pidiendo ayuda. Superé eso
porque A-Nueng estaba conmigo. Pero esta vez ers
diferente.
Mi único amiga... aún no había regresado.
Necesitaba ayuda...
No lo soporto más.
Finalmente, llamé a Piengfah para preguntarle sobre el
estado de A-Nueng. Aunque mi mejor amiga dijo que me
mantendría informado, nunca lo hizo. Entendía que ella solo
lo decía para superar ese momento. Pero realmente no
podía soportarlo más. Debería haber algún avance.
Cualquier cosa.
—Fah. ¿Cómo está Nueng? No estás haciendo lo que me
dijiste. Dijiste que me dirías cómo está.
[No es que no esté cumpliendo mi palabra, Khun Nueng...
Pero A-Nueng no ha recuperado la conciencia desde ese
día.]
—Desde ese día— significaba el día del accidente. Ya había
pasado una semana desde ese día.
Una semana que intenté tener paciencia y no ir al hospital.
Llevaba una semana esperando que Piengfah me informara
sobre el estado de A-Nueng.
—Mientes. ¿Estás mintiendo porque no quieres que vaya a
ver a A-Nueng?
[¿Por qué te mentiría? ¿Sueno como alguien que miente
sobre la condición de mi hija...]
Piengfah no sonaba tan animada como siempre. Pero
todavía no quería creerle.
—Pero el médico dijo que debería recuperarse rápidamente.
[Pero no dijo cuándo recuperaría la conciencia. Mi madre y
yo estamos muy ansiosas en este momento... Khun Nueng,
si A-Nueng permanece en coma para siempre... ¿qué haré...]
Y Piengfah, que pensaba demasiado como una madre muy
preocupada por su hija, empezó a sollozar. Los sollozos de
mi amiga también me preocuparon, debilitada, me
desplomé en el sofá.
—No... ¿Cómo puede una niña vivaz como A-Nueng estar en
coma durante tanto tiempo? Pronto recuperará la
conciencia.
[Mi hija recuperará la conciencia, ¿verdad? Por favor dime
que lo hará, Khun Nueng.]
Generalmente Piengfah era quien me consolaba y hacía
que todo fuera mejor. Pero ahora era ella la que se
derrumbaba y me rogaba que la consolara. A pesar de mi
angustia y lágrimas, tenía que ser un pilar porque, en ese
momento, todos necesitábamos fuerza.
—Por supuesto que recuperará la conciencia.
[...]
—Ella me ama mucho. Prometió que moriría después de mí
porque no soportaba verme triste... Volverá con nosotros
Y tan pronto como colgué, lloré a mares. Pensaba en la
mujer alegre que hablaba sin parar de cómo estaríamos
juntas hasta la vejez y cómo ella estaría conmigo, me
cuidaría y moriría después de mí?
¿Por qué estás rompiendo tu promesa? ¿Por qué no te estás
recuperando?
Al final, mi desaparecida A-Nueng venció todo mi orgullo.
Aunque tenía prohibido visitarla, la visité. Ver a A-Nueng en
la cama del paciente con todas las máquinas a su alrededor
me dejó atónita. No sabi qué hacer. La abuela me miró y
asintió a modo de saludo. Nuestra relación no era buena en
ese momento. Tener una relación con A-Nueng destrozó su
confianza.
—¿A-Nueng ha estado así todo este tiempo? ¿Cómo puede
comer o ir al baño?
—La alimentan.
Piengfah respondió brevemente. Casi me atraganté y
lloré. Alimentar significa que la comida se mezclaba con
líquido y se introducía a través de un tubo que se introducía
en la nariz. Miré todas las bolsas de desechos liberadas de
su cuerpo. Era una lástima que una mujer tan enérgica
como ella tuviera que estar así en la cama.
—Ah...— Dudé mientras me giraba para hablar con la
anciana. —¿Has estado aquí con A-Nueng todo este tiempo,
mamá?
—Sí. Siempre hemos estado solo nosotros dos. Y así es
todavía —La abuela la alcanzó. Extendió la mano para
ajustar lastimosamente el cabello de su nieta. —La cuidé
así cuando nació. Es lo mismo. Ella es más grande.
—Te ayudaré.
—No pierdas el tiempo.
—Vendré.
—No lo permitiré
La abuela de A-Nueng finalmente perdió la paciencia
conmigo. Ella había estado tratando de mantener buenos
modales, pero cuando insistí en hacer lo que deseaba, me
gritó. Al ver eso, Piengfah rápidamente se acercó para
interponerse entre nosotras.
—Por favor, no peleén aquí. Todos estamos estresados en
este momento
—He tratado de mantener mis modales lo mejor que puedo.
¡Rompiste nuestra confianza! — La abuela me miró con ojos
llorosos. —A-Nueng no estaría en este estado si no hubieras
llamado a ese programa…
—¡A-Nueng tampoco estaría así si su padre, su madre y su
abuela no la obligaran a mudarse al extranjero sólo para
separarnos!
—¿Aún estás discutiendo conmigo cuando eres la causa de
todo esto?
—Si preguntas por la causa fundamental de todo esto, es tu
familia la que piensa que nuestro amor está mal. ¡Y gracias
a ti! —Señalé a la anciana con furia. —A-Nueng no le
importaba que nadie supiera de nosotros. La única persona
que le importaba en este mundo eras tú. ¡Tenía miedo de
decepcionarte!
—Sí. Estoy decepcionada por confiar en la persona
equivocada... Siempre he confiado en la persona
equivocada. Mi hija estaba embarazada sin marido, y mi
nieta está enamorada de la mujer de una familia estimada
en quien confiaba para ser su tutora
—Ella está pagando por ello al permanecer inconsciente en
la cama de esta manera. Tal vez todavía no ha recuperado
la conciencia porque no quiere volver con nosotros. Tal vez
sea más feliz en su mundo de sueños. ¿Es esto lo que
quieres? Ríete entonces, ¡Porque tu nieta prefiere estar
inconsciente antes que volver a estar con todos nosotros!
La bofetada de la abuela de A-Nueng hizo que mi cara se
pusiera roja. Ella estana llorando. Debido a que golpeé su
punto débil, era probable que su corazón se rompiera como
si lo hubiera atravesado repetidamente. Quizás ella estaba
pensando lo mismo que yo.
A-Nueng no había recuperado la conciencia porque el
mundo de sus sueños era mejor que su mundo real.
El mundo real era aquel en el que nadie aceptaba nuestro
amor.
Y la abuela se dejó caer en la silla en la que estaba y
sollozó. Al ver eso, Piengfah también sollozó. Así que era la
único que se mantuvo firme y miré a A-Nueng con
determinación.
—Está bien, Nueng. Estaré aquí cuando vuelvas con
nosotros. Eres como un sueño.
Caminé hacia el lado de la cama donde estaba acostada la
pequeña mujer y me incliné para besarla suavemente en la
frente. Luego le susurré como si pudiera oírme.
—Soy un sueño que está a tu alcance. Tienes que recuperar
la consciencia y estar conmigo hasta que seamos viejas...
por favor.
46. A
Habían pasado tres meses… y A-Nueng seguía en coma.
Todos los que estábamos esperando que la mujer alegre
regresara a nosotros estabamos empezando a perder la
esperanza. Chet, que inicialmente estaba furioso cuando
descubrió que estaba visitando a su hija, ahora actuaba
como si nada hubiera pasado. La abuela de A-Nueng y yo
nos turnamos para quedarnos junto a su cama. Y mientras
esperaba que ella regresara con nosotros, también estaba
comenzando mi negocio.
Sí... mi servicio de comida a domicilio.
Empecé poco a poco, utilicé el palacio como cocina central
y no aceptaba demasiados pedidos al día. Empecé
enviando muestras a la empresa de Sam.
Creía en el de boca en boca. Kate, la amiga de Sam que
era una celebridad, también lo promocionó gratis. Poco
después me hice muy conocida. Mi objetivo eran los
trabajadores de oficina que no querían salir a comer porque
era demasiado caro y preferían pagar la entrega semanal de
comida. Simplemente cociné según los menús que elegían
mis clientes.
Las ganancias eran satisfactorias. Estaba considerando
contratar cocineros para ayudar con la cocina y encontrar
un lugar para una cocina central más grande. Pero no
importaba lo ocupada que estuviera con mis negocios,
nunca olvidé encontrar tiempo para visitar a la pequeña
mujer en el hospital. Y actué como si A- Nueng no fuera un
paciente... Ah, podías decir que me estaba engañando. Pero
esto me hizo feliz.
—Debería descansar un poco, Khun Nueng. Puedo
quedarme con ella
—No. Me dije a mí misma que si A-Nueng recuperaba la
conciencia, seria la primera persona que viera... Está bien,
también te incluiré a ti, mamá —Me reí alegremente.
Estaba empezando a tener conversaciones corteses con la
abuela de A-Nueng. —Con tu permiso.
Saqué una grabadora de voz que había comprado hace
algún tiempo. Lo usé para grabar mi propia voz. Le
contaría historias de lo que le sucedia cada día a A-Nueng,
como si... ella pudiera escucharme y comprenderme. Al
menos, si todavía estaba viva y respiraba, sabría lo que
sucedía cada día.
Escucharme en su sueño era mejor que nada..
—Khun Nueng estás aquí. ¿Me trajiste comida? —Piengfah,
que fue a visitar a su hija y también a turnarse con su
madre, le tendió la mano para pedirle comida. Ella era una
de mis clientas que seguía entusiasmada con mi comida sin
parar. —Ah... tu comida alarga mi vida. No quiero volver.
—¿Mañana?
—Sí... Pero me daré prisa en regresar. Creo que volveré a
mudarme aquí.
Piengfah tenía que regresar a Australia al día siguiente.
Ella me dijo esto con tristeza. Estaba preocupada por su
hija, pero su marido le exigía que regresara. Al final,
aceptaron mudarse ahí después de arreglar todo allí. Si el
marido no se mudaba, ella simplemente se divorciaría.
¿Adivina si el marido estuvo de acuerdo? Por supuesto...
ella era su esposa después de todo.
—Iré a casa a buscar ropa limpia. Primero quédate con
Khun Nueng, Fah
—Está bien.
Después de que la abuela salió de la habitación, Piengfah
comió y olvidó sus modales porque se moría de hambre. No
pude evitar reírme de eso. Mi mejor amiga me miró de
reojo y suspiró.
—No te rías. Está delicioso
—No dije nada. Como la persona que lo cocinó, me hace
feliz verte comértelo así.
—Tienes tanto talento. Envidio a A-Nueng —Piengfah miró a
su hija y torció la boca. —¿Qué clase de madre soy para
decir esto?
—Una locoña... Ay.—Fingí gritar cuando Piengfah me golpeó
suavemente el hombro. Entonces me reí. —¿Qué?
—Tú. Eres tan fría con todos, pero tan gentil con mi hija.
¿En qué me diferencia de mi hija? Ella salió de mí —Piengfah
hizo pucheros. —Y de todas las personas en este mundo,
tenías que enamorarte de una chica de 19 años como A-
Nueng. No lo entiendo en absoluto.
—Yo tampoco me entiendo a mí misma. Nunca lo entendí —
Me encogí de hombros y estuve de acuerdo con Piengfah.
—Me conoces desde que éramos niñas. Sabes que nunca
amé ni me gustó nadie, ya sea hombre o mujer. Créeme,
soy yo quien más se sorprende de esto... No hay razón
cuando se trata de amor.
—Si lo hubiera, no sería amor... ¿Plutón? Esa también lo leí.
—¿Tú también lees novelas?
—La encontré cuando revisé las cosas de A-Nueng. Antes
de darme cuenta, oh... el final. Es una buena novela.
—Tenemos el mismo gusto.
—No quiero dejar a mi hija
—No te preocupes, yo me ocuparé de ella.
—¿Puedo confiar en ti? —Piengfah me miró de reojo. Le
enseñé los dientes porque sabía que estaba siendo
sarcástica, como si estuviera diciendo que dejaba el pollo
con el monje o dejaba el pescado con el gato.
—Pero hemos llegado hasta aquí... Al final conseguiste que
todos fuéramos blandos contigo.
—¿En serio? ¿Entonces dejarás que A-Nueng y yo estemos
juntas si ella regresa con nosotros?
—Es difícil decirlo... honestamente, Khun Nueng, cuando
estaba enamorada de ti, todo valía. Pero cuando es mi hija,
es diferente... Tu eres perfecta, pero todavía no...— Mi mejor
amiga pareció como si tuviera caca de perro en la boca. —
Honestamente, nadie es tan perfecto como tú en este
mundo. Estoy siendo muy confusa.
Creo que entendia cómo se sentía Piengfah. Cuando eres
madre y ves que tu hija tiene una amante, no puedes evitar
preocuparte por ella porque te parece antinatural.
Pero si no era yo, nadie sería una persona tan perfecta...
—Pero...
—¿Eh?
—Algo ha estado en mi mente. Déjame preguntarte
francamente ahora que mi madre no está aquí.
—¿Acerca de?
—¿A-Nueng realmente tiene esas preferencias?
Me quedé boquiabierto cuando escuché la pregunta que
tenía mi mejor amiga. Tanto el sujeto como el autor de la
pregunta eran inapropiadas para esta conversación, es
decir, una madre que pregunta si su hija es
sadomasoquista.
¿Cómo debería responder eso...?
—Me estás haciendo sentir incómoda
—Estabas hablando y hablando entonces…
—¿Estás segura de que puedes aceptarlo?
—Pruébame.
—A-Nueng le gusta cuando uso un palo. Si tenemos
cuerdas, le gusta que le aten las manos y los pies. Me pidió
que aprendiera a atar el hojojutsu….
—Está bien, basta... no puedo soportarlo. — Piengfah
levantó la mano y me hizo la señal para que me detuviera.
—Traté de tener la mente abierta, pero sólo una frase es
suficiente para dejarme estupefacta. Mantengamos eso en
secreto entre ustedes dos.
Me reí hasta que casi me ahogué cuando ví que la cara de
mi amiga se ponía roja brillante. Estaba claro que no era
tan atrevida como su hija.
—Pero... creo que sé en qué se parece A-Nueng a mí.
—¿Eh?
—¿No quieres intentar hacerlo conmigo? ¿Entonces sabrás
si prefieres a la madre o a la hija?
—Por favor, regresa rápido a Australia.
—JAJAJA.
Digamos que la familia de A-Nueng y yo nos llevamos bien.
Aunque no era al 100%, no estaban tan en mi contra como
cuando supieron de nosotras por primera vez. Tal vez era
porque les había demostrado que estaba realmente
enamorada de ella y que tomaba en serio nuestra relación.
Y haber probado lo que era perder a alguien importante
para ti porque obligaste a esa persona a hacer lo que
querías, la abuela, Chet y Piengfah se han ablandado.
Yo, la que fingia ser fuerte delante de todos, lloré
incontrolablemente cuando estuve sola. Tenía miedo de que
algún día A-Nueng dejara de respirar. Actué como si
estuviera segura de que A-Nueng volvería con nosotros
delante de todos, pero en realidad tenía mucho miedo.
—Por favor, abre los ojos, Nueng. Por favor, háblame.
Si A-Nueng me dejaba... no habría nadie a quien pudiera
amar en este mundo.
Pero era alguien que se recuperaba rápidamente. Después
de llorar, rápidamente recuperé la compostura y seguí
luchando. Mi rutina diaria incluía terminar mi trabajo, visitar
a la pequeña mujer, registrar los eventos diarios para A-
Nueng y...
Escuchar la radio.
Se había convertido en mi rutina diaria porque A-Nueng
decía que le gustaba. También era una buena distracción.
Escuchar los problemas y penas de los demás me recordaba
que no era la única triste y dolorida. Otros podían estar
pasando por cosas peores.
—Oh...—Busqué a tientas el teléfono que normalmente
usaba para escuchar la radio. Resultó que fue al mismo
tiempo que la enfermera entró para ver cómo estaba A-
Nueng. —Enfermera. ¿Puedes quedarte con ella un rato?
Dejé algo en mi auto
—Seguro.
Me había apegado a mi teléfono móvil y a ese programa de
radio. Corrí hacia el estacionamiento para tomar mi
teléfono en el auto. Una vez que lo conseguí, abrí la radio
vía 4G para escuchar el programa. La persona que llamaba
contaba una historia, como de costumbre.
Y recordé esa historia. Esta persona habia llamado antes...
Era algo acerca de que le gustaba alguien pero no sabía
cómo expresarse, por lo que esa persona pensaba que la
odiaba y no podían estar de acuerdo. Ella debía ser fanática
de ese programa. Ya la había escuchado dos veces.
Ella también era la que... recibió un implante ocular, y
cambió después de hacerlo. Ella seguía soñando con
alguien hasta que pudo dibujar a esa persona. Y esa
persona existia en la vida real.
Ah... era tan extraño.
Me senté en el balcón del estacionamiento mientras miraba
las calles llenas de luces cálidas. Saqué un paquete de
cigarrillos que hace rato tenía ganas de abrir. A menudo me
preguntaba por qué la gente tenía que depender de la
nicotina. Pregunté a uno y me dijo que te ayudaba a
relajarte cuando estabas estresado. La mayoría de las
personas recurrian al cigarrillo cuando estaban deprimidas o
simplemente querían ver cómo era. Pero yo quería usarlo
para disminuir mi dolor.
¿Pero cómo se fumaba?
—¿Estás siendo traviesa?
La voz de Chet me sobresaltó. Rara vez hablabamos estos
días. El padre de A-Nueng tenía las manos en los bolsillos
del pantalón mientras me miraba y se reía un poco. Parecía
un niño con problemas cuando los ojos de Chet se dirigieron
hacia el paquete de cigarrillos que traté de esconder detrás
de mi espalda.
—Demasiado tarde. Dame uno.
—¿Eh?
Chet se acercó para tomar el cigarrillo que tenía en la mano
y levantó una ceja.
—¿Quién te recomendó este? También es perfecto; buena
elección.
—Ah... creo que será refrescante cuando lo fume.
—Puedes masticar chicle para eso. ¿Por qué fumarías...?
¿Me prestas el encendedor? —Le di lo que pidió. Chet miró
el encendedor y se rió como si me adorara. —¿Los
compraste pero no has sacado nada del paquete? Qué
novata en ser una chica mala.
—Deja de hablar tanto — Saqué uno de mis auriculares
para poder escucharlo claramente, pero también escuchaba
el programa con el otro oído. —¿Tu fumas?
—Lo probé cuando estaba en el extranjero. No soy adicto.
Sólo quería probarlo... ¿Por qué no lo intentas tú también?
—¿No vas a detenerme?
—Ya pagaste por ello. No lo desperdicies. Inténtalo —Chet
me entregó uno. Perdería si no lo tomaba, así que lo hice y
lo coloqué en mi boca. Chet me lo encendió. —Inhala
—No me digas qué hacer. Inhalaré cuando quiera —Me
encogí de hombros antes de inhalarlo lo más fríamente que
pude. Entonces me atraganté.
—Eres tan graciosa. No te queda bien.
Me salió líquido por la nariz y los ojos. Ya estaba harta de
fumar. Mi garganta también apestaba, y una punzada de
frialdad penetrante recorrió mi cerebro debido al sabor a
menta. Bueno. Me rindo. Asumiré la personalidad de la
siempre genial M.L. Sippakorn como antes (sin fumar) y le
dí los cigarrillos a Chet.
—Puedes quedarte con todo el paquete.
—Gracias.
Volvimos a mirar en silencio las calles llenas de luces
cálidas. Miré al padre de A-Nueng, que había estado
peleando conmigo estos últimos meses. No entendía muy
bien lo que estaba pasando.
—¿Por qué me hablas? ¿Ya no estás enojado conmigo?
—Estaré enojado contigo toda mi vida.
—....
—Sólo estoy tomando un descanso. Estoy cansado —Chet
se frotó los ojos como si estuviera muy cansado. —Hace
muchos meses que no duermo bien. Estoy estresado por mi
hija... Estoy en un estado constante de miedo. Si también te
odio, el vaso sanguíneo de mi cerebro podría estallar.
—Entiendo por qué estás tan enojado conmigo
—Te he amado todo el tiempo. No me enojé cuando te
escapaste de nuestra boda. Pero... el asunto de A-Nueng es
muy delicado para mí. Puedes decir que estoy exagerando,
pero amo a mi hija .. mucho. Aunque no la crié, realmente la
amo, la adoro y la compadezco. Estoy muy enojado conmigo
mismo porque no pensé que ella existió durante más de
diez años. Por eso, cuando la conocí, quise ser un buen
padre. Pero mi ira la llevó a esto.
—....
—No te culpo únicamente por eso. Todos la presionamos
hasta que todo resultó así.
—Si pudieras retroceder en el tiempo, sabiendo que ella
tendría un accidente automovilístico como este, ¿aún
intentarías separarnos? ¿Aún estarías tan enojado con
nosotras?
—Lo haría, pero no la dejaría subir a ese auto.
—Tan malo.
—No viste los clips como yo.
Cuando dijo eso, mi cara se puso roja. Me aclaré la
garganta y pateé el aire. Maldito. No tenía por qué ser tan
directo.
—Si A-Nueng recupera la conciencia, ¿aún intentarás
separarnos?
—No lo sé.
—....
—Pero lo que pasó me enseñó mucho. Debemos ser buenos
con los demás mientras podamos... La vida de A-Nueng es
suya. Como padres, sólo podemos apoyarla lo mejor que
podamos. No estoy de acuerdo con ella, pero si ella regresa
con nosotros...
—.....
—Por favor, cuídala por mí.
Mis lágrimas estaban brotando, pero parpadeé para
contenerlas. No era un permiso. Simplemente no sabia qué
hacer. Y tenía que agradecerle por intentar ser padre a
pesar de que su hija no había recuperado el conocimiento.
—¿Qué estás escuchando? Ví que tenías los auriculares
puestos mientras hablábamos.
—Es un programa de radio que a A-Nueng le gusta
escuchar —Compartí uno de mis auriculares con él. —
Puedes escucharlo mientras fumas.
—Me siento como un chico de secundaria que comparte
auriculares con su amante.
—¿Fue así como te relacionaste con Fah?
—No. Me relacioné con ella gracias a ti
—Loco.
Me reí y ambos nos quedamos en silencio para escuchar a
la persona que llamaba. La actual estaba concluyendo su
historia y la DJ se dirigió a la última persona que llamó del
día.
—Estás al aire, A. Puedes comenzar a compartir tu historia
—m.
Sonreí ante el nombre, sabiendo que era un alias porque
también usé este cuando llamé. Así era. La persona que
llamaba podía usar cualquier nombre. Nadie usaría su
propio nombre en un programa como éste.
—Mi nombre es A y tengo 19 años.
Vaya... la misma edad que A-Nueng.
—He estado débil desde que nací. Es el resultado del
intento fallido de mi madre de abortarme.
¿Oh? Me enderecé y me concentré en la historia de la
persona que llamaba porque es... muy familiar.
—Mi abuela me crió. Es muy estricta porque tenía miedo de
que quedara embarazada sin un amante como mi madre.
Para ser honesta, no estoy enfadada en absoluto con mi
abuela. La entiendo bien. La decepción de mi madre me
hizo tener una visión del mundo oscura. No me permitió
tener amigos porque tenía miedo de que tuvieran una mala
influencia sobre mí. Así que me sentía un poco sola todo el
tiempo. Ah... no tienes que preguntar sobre chicos. Nadie
puede acercarse a mí. Incluso si hubiera algunos que lo
hicieran... No estaba interesada en nadie. Un día conocí a
alguien…. desde la primera vez que la vi... Para ser exactos,
tengo que decir que en la primera fracción de segundo que
vi a esa persona, me quedé helada. No podía quitar mis
ojos de esa persona. Me dije a mí misma: —Ésta es la
persona que siempre soñé conocer—. Ah... ella es una
mujer. Estaba dibujando en el mercado callejero
Mi corazón estaba palpitando. Me alejé lentamente del
estacionamiento. Aunque no estaba segura, algo me decía
que tenía que regresar rápidamente.
¡Ahora mismo!
—¿Oh? ¿Te vas? —Chet, que estaba disfrutando del
programa de radio, me miró con curiosidad, mientras me
alejaba corriendo, cuando se le cayó el auricular de la
oreja. —¿Qué pasa, Khun Nueng?
—Ahora no, Chet. ¡Ahora no!
—¡Khun Nueng!
Mi prisa hizo que Chet se diera cuenta de algo y corriera
detrás de mí. Me puse los auriculares que le presté a Chet y
me apresuré a salir del estacionamiento para regresar a la
habitación del paciente lo más rápido que pude.
—No soy una persona habladora. Me porto muy bien. Pero
con esta mujer, actué tan tontamente. Tanto es así que
parezco más su hija que alguien que estaba coqueteando
con ella. Sólo quería estar cerca de ella, ya ves. Nuestra
diferencia de edad es de 16 años. Más
sorprendentemente... ella es amiga de mi madre. Es como
una novela, ¿no? Esa tía es amiga de mi madre y ex
prometida de mi padre.
Simplemente perdí el ascensor. Me puse ansiosa. Esperar
a que subiera y bajara era muy frustrante. Mi corazón se
aceleró y creí que podría sufrir un ataque cardíaco si
continuaba acelerando así. El ascensor era más lento de lo
que mi corazón podía soportar. Parecía detenerse en cada
piso, como si alguien presionara para que se detuviera sólo
por diversión. Al final, no pude esperar más, así que subí
corriendo las escaleras de emergencia hasta el séptimo
piso.
El piso donde está A-Nueng...
—La tía reveló que no era una donnadie. Incluso mi abuela,
que al principio la menospreciaba, se sorprendió al saber
que... la tía tenía un título de M.L.. Puede hablar tres
idiomas: tailandés, inglés y ruso. Y ella era la baterista
principal cuando estaba en la escuela. Era una reina. Dios
mío... ¿cómo puede haber alguien tan perfecto en este
mundo?
Primer piso.
—Después de que mi abuela descubrió quién era la tía, la
admiró mucho. Así que me dejó bajo su cuidado. Nos
hicimos cercanas... Ella también llegó a ser mi tutora
Segundo piso.
—Ella también fue al evento del Día de la Madre de mi
escuela. Se puede decir que ella es mi todo... Lo siento. Mi
voz es un poco temblorosa.
Tercer piso.
—Ella era mi tutora. Me ayudó en todo hasta que entré con
orgullo en una universidad prestigiosa. ¿No es genial?
Cuarto piso.
—Recibí una recompensa cuando entré a la universidad.
Nos besamos. Así empezó todo... No lo escuchaste mal.
Ambas somos mujeres. Tenemos 16 años de diferencia. Y
nos besamos
Quinto piso.
—Cruzamos la línea y llegamos lejos. Es increíble que
alguien tan estimado y perfecto se enamorara de mí. Ella es
una M.L. Es muy hermosa. No estaba interesada en el hijo
del ex primer ministro ni en ningún hombre importante. Pero
dijo que ella me amaba... No sería tan feliz incluso si
ganara el primer premio de la lotería
Sexto piso.
—Su voz fue lo primero que escuché cuando recuperé la
conciencia. Mientras estaba inconsciente, soñaba con ella
todo el tiempo. Probablemente sea porque podía escuchar
su voz, la voz que se filtró a través de mi cerebro, mi
memoria y mi sueño. Parezco realmente obsesionada con
ella, ¿verdad? Quizás me enamoré de ella desde el vientre
de mi madre. Quizás me he dicho desde que fui concebida
que... ella es mi destino. Amaré a esta persona, incluso si es
una mujer.
Séptimo piso...
Finalmente llegué al piso de A-Nueng. Casi vomité porque
subí corriendo sin tomar ningún descanso. Mis lágrimas
corrieron por mis mejillas durante todo el camino mientras
escuchaba hablar a la pequeña mujer. Tuve que darme una
bofetada para asegurarme de que no era un sueño.
Duele. No estaba soñando.
—He llegado hasta aquí... Creo que estás escuchando, tía.
Por favor, permíteme anunciar esto.
Lentamente me dirigí al frente de la habitación de A-Nueng.
Tenía mucho miedo a la decepción. Me temía que no fuera
lo que creía que era. Podía caer de bruces si ese era el
caso. Así que me quedé ahí y no me atreví a abrir la
puerta. Pero creía que la persona de la radio lo sabía...
—¡Tía Nueng! Ya he hablado mucho; ya debes saber que
esta es nuestra historia. ¡Vuelve a la habitación en este
instante!
—....
—¡Estoy despierta!
Al final de esa declaración, abrí la puerta y ví a A-Nueng
sentada en la cama, dándome su sonrisa Duchenne.
—Corre y abrázame. He estado en la cama durante tanto
tiempo que no me quedan fuerzas para... Oh, eres tan
fuerte, tía Nueng.
La risa de A-Nueng se convirtió en llanto tan pronto como la
abracé. Era lo mismo para mi. Lloré como un bebé porque
estaba muy feliz de que finalmente haya llegado este día.
¡La mujer alegre estaba despierta!
47. La buena chica de la
Tía
Abracé a A-Nueng con tanta fuerza que podría aplastarla
entre mis brazos. A-Nueng se rió y me dijo que la deje ir.
Pero no podía dejarla ir.
Era real...
Ella era real...
Parecía como nueva…
Este tono de voz nasal era real.
—Nueng...— Llorw como un niño pequeño antes de caer de
rodillas junto a la cama, sin fuerzas. A- Nueng, que llevaba
meses sin mover un músculo, sólo pudo mirarme porque no
podía moverse. Ella me llamó con voz temblorosa.
—Por favor, no llores, tía Nueng. A mí también me dan
ganas de llorar.
Aunque ella dijo eso, todavía lloré sin parar. Era como si
todo lo que había guardado dentro de mí estuviera
estallando. Ya no mantuve un control sobre todas mis
emociones. Nuestra competencia de llanto había
comenzado. Cuando me dí cuenta de esto, me puse a reír.
Reír entre lágrimas es un sentimiento extraño.
—No llores, Nueng... Estarás cansada —Me levanté
lentamente y me senté en su cama. —Déjame ser la que
llore.
—Te compadezco cuando te veo llorar. Debes haber sentido
mucho dolor cuando estaba dormida
—No tienes idea...— extendí mi mano para limpiar las
lágrimas de las mejillas de la alegre mujer. A- Nueng me
miró directamente con sus ojos marrones cristalinos. —
Dormiste mucho tiempo.
—Soñé contigo todo ese tiempo. Te veías muy triste en mi
sueño. Y llorabas sin parar. Pero ahora estoy despierta...
Mira, estoy despierta. Deja de llorar en este instante.
—Exagerada... Eres tan exagerada. —Me incliné para
abrazarla y seguí llorando. Me sentía aliviada de que la
persona frente a mí estuviera realmente a salvo ahora.
Estaba consciente y hablaba sin parar como siempre. —
debes haber tenido un muy buen sueño. No te despertaste
durante meses.
—Soñé contigo. Así que, por supuesto, fue un buen sueño.
—No vuelvas a hacer eso. No vuelvas a dormir tanto
tiempo. No puedo perderte.
—Esto es genial. Dormí un rato y me desperté con tu
declaración de amor. Mi corazón se acelera
—No he dicho que te amo —Estaba tratando de actuar con
calma mientras me limpiaba las lágrimas. Luego miré a A-
Nueng a los ojos y le sonreí —Te amo, Nueng.
—Tía Nueng...
—Esta es una declaración de amor.
Ella comenzó a llorar
—Oh. ¿Por qué lloras porque te confieso mi amor...
Y así fue como estuvimos toda la noche en una
competencia de llanto. Era como si ganara la que tuviera
más lágrimas… Esto no incluyó a Chet, quien
sorprendentemente lloró como un bebé, aunque era un
hombre y no crió a A-Nueng él mismo. La abuela de A-
Neung también fue corriendo muy temprano en la mañana
tan pronto como supo que A-Neung había recuperado el
conocimiento. Ella también lloro sin parar.
Y por último pero no menos importante... la persona que
más lloró.
[¿Por qué tuviste que recuperar la conciencia cuando ya
volé hasta aquí? ¿Estás tratando de vengarte de mí por
algo?]
Piengfah lloró porque estaba enojada. Tuvo que reservar un
vuelo de regreso tan pronto como aterrizó en Australia sin
siquiera pasar a ver a su marido, quien probablemente ya
habría esperado hasta estar cubierto de telarañas.
La recuperación de A-Nueng no fue como la de las
películas, donde inmediatamente puede levantarse y
caminar. Como no había movido ningún músculo durante
meses, tenía que estar bajo la atenta mirada del médico.
Ella tuvo que hacer fisioterapia y hacerse un chequeo
exhaustivo para ver si había alguna lesión en algún órgano.
Nadie mencionó la relación entre A- Nueng y yo. Todos
tenían una mentalidad más abierta, pero no dejaron claro
que no éramos sólo una tía y una sobrina. Todo se hizo bajo
mi etiqueta de —guardián—. A-Nueng y yo estabamos de
acuerdo con eso porque el —estatus— nunca había sido
importante para nosotras.
—Ahora puedes conducir. De los siete días de la semana...
tienes que volver a casa y quedarte con tu abuela de lunes
a viernes. Los fines de semana...—la abuela me miró un
rato. —Puedes ir a donde quieras.
Aunque no estaba muy contenta con esta propuesta, era
mejor que nada. Y aunque A-Nueng se quejó un poco, como
dije antes, la mujer alegre era la niña buena de su abuela, y
siempre lo sería. Chet ya no mencionó nada sobre casarse
conmigo. No estaba segura de si aceptó que nunca lo
amaré o si renunció a convertirse en primer ministro.
Pero seguía siendo el padre que se interponía en mi
camino siempre que podía. Simplemente ya no era tan
obvio y agresivo como solía ser.
—Hija... cuanto mayor eres, más guapa te pareces a mí —
Chet iba a ver a A-Nueng a mi palacio. Él le entregaba una
revista y señalaba una página en la que aparecía un hombre
guapo. —¿Sabes que estar con un chico firme y guapo
puede ser muy refrescante?
¿Entiendes ahora lo que quiero decir con —a mi manera—?
Si pudiera hacerme tropezar... lo haría.
—Un chico no puede excitarme.
Y la respuesta de su hija le hizo levantar una bandera
blanca y marcharse. Ella era más directa que la locutora
más directa de la televisión...
Se había acabado el tiempo de miseria y obstáculos.
Sin embargo, era muy consciente por experiencia previa de
que nos enfrentariamos a una corriente interminable de —
obstáculos— hasta que una de nosotras muriera.
Pero A-Nueng y yo nos hicimos una promesa. Prometimos
que ya nada podría interponerse en nuestro camino. No
importaba lo que se nos presentara, lo superariamos juntas.
En toda mi vida nunca había creído que el amor existía. No
incluyo el amor de los padres, que es un instinto humano.
Pero claro, antes de esto no pensé que el amor de un padre
fuera tan puro.
Algunas dan a luz a un niño porque quieren que alguien las
cuide cuando sean mayores.
Algunos sólo quieren que alguien viva su sueño... Eso es lo
que pensé que mi abuela pensaba de mí, y esa fue la razón
por la que me rebelé contra ella.
Dudaba incluso del amor de... un vínculo familiar. Así que
el amor entre desconocidos me parecía imposible. Cuando
alguien se me acercaba, solía escanearlo de pies a cabeza y
pensaba:
Les agrado por mi titulo de M.L
Les gustaba mi buena apariencia...
Digamos que para mí el amor no existía. Juzgué todo
desde fuera. No entendía cómo alguien que no sabía nada
del otro podía enamorarse. Eso incluía a Chet... el chico de
la escuela de al lado que trepó la valla para buscarme hasta
convertirse en mi novio.
Piengfah... mi única mejor amiga que se enamoró de mí.
Pero la vida me puso una bola curva. La persona que nació
de ellos me hizo conocer el amor por primera vez...
—Tía Nueng, ven a tomarte una foto conmigo. ¡¡¡Date
prisa!!!
Miré a la pequeña mujer con su vestido de graduación y un
enorme ramo que Chet le compró. Era como si quisiera
anunciar a todos que —soy un padre muy rico, hija—.
Aparte de la familia de A- Nueng por parte de su madre, la
familia de su padre también estaba ahí para felicitar a su
linda nieta. Sin embargo, A-Nueng sólo me prestó atención
a mí, quien la miraba con orgullo desde lejos.
—No. Ustedes, chicos, sigan adelante.
—No. Es un día importante para mí. Debes ser parte de él
A-Nueng y yo intercambiamos miradas. Sacudí la cabeza
para decir que no, pero la pequeña mujer no lo permitió.
Ella estaba haciendo pucheros.
—¡Ya no me amas!
Tan pronto como escuché eso, apreté los labios porque no
sabía cómo mirar. Todos los familiares de A-Nueng nos
miraron, fingiendo no saber el verdadero significado detrás
de esas palabras.
—Tienes una voluntad tan fuerte.
—Apresúrate.
Sí... mi amante nació de esos dos. A- Nueng me enseñó
muchas cosas. Ella me enseñó que mi vida aburrida no era
tan mala. No me di cuenta de muchas cosas importantes y
cometí muchos errores graves.
Mi abuela... no me odiaba. Ella era la más estricta conmigo
porque quería que fuera perfecta y bien arreglada. Me di
cuenta de eso cuando me convertí en el tutor de la mujer
pequeña. Quería que ella resultara ser lo que esperaba de
ella.
Mi sueño... que nunca supe que tenía hasta que le cociné la
comida y a ella le gustó la comida que yo cociné.
El dolor... de perder a la persona que amaba. Fue obvio
cuando perdí a mi abuela, pero estaba aún más asustada y
ansiosa cuando A-Nueng tuvo ese accidente.
Y finalmente...
—Me gradué. Me mudaré con la tía Nueng.
Miré a la pequeña mujer, sorprendida, mientras tomabamos
la foto. A-Nueng parecía muy feliz. Otros que miraban
pensarían que estaba feliz de tener su título en la mano,
cuando en realidad... estaba feliz por lo que me acaba de
decir.
—¿Has aprendido mi recompensa?
—A eso lo llamas recompensa... He podido hacerlo por un
tiempo. Simplemente no te lo dije.
—¿En serio? ¿Puedes hacer el hojojutsu ahora? Genial.
—¿Por qué hablamos de esto en una ceremonia tan
honorable como ésta?
—Así soy yo. ¿No te gusta?
—....
—Ops. No estás respondiendo.
—No me gustas.
Y finalmente, lo que estaba a punto de decir fue... amor.
La pequeña mujer me hizo entender que podías amar a
alguien aunque no tuvieras ningún parentesco. Ella no era
mi familia. Ni siquiera nos conocíamos. Fue sorprendente
que pudieras sentirte así por alguien que no estaba
relacionado contigo por sangre.
Ella no era más que una extraña que conocí en un mercado
callejero y luego descubrí que era la hija de mi amiga.
Los espacios en blanco dentro de mí se estaban llenando
gradualmente y, antes de que me diera cuenta, se estaban
desbordando. Todo fue inesperado. No hubo equilibrio. Fue
divertido.
Mi amante era una mujer.
Nuestra diferencia de edad era de 16 años.
Extraño, muy extraño. Pero es lo que es.
Cuando me dí cuenta de esto, miré a la mujer pequeña que
fingió estar triste cuando dije que no me gustaba que fuera
traviesa. Luego me incliné para susurrar para que sólo
nosotras dos pudiéramos escuchar.
—Te amo, Nueng.
Y para devolverle la sonrisa a esa cara, tuve que confesarle
mi amor como a ella le gusta.
—Eso es perfecto. Mi tía Nueng.
Es como si me hubiera vuelto perfecta en todos los sentidos
posibles. No faltaba nada. Y no había nada que se
desbordara. Era como si todos mis espacios en blanco
desaparecieran por culpa de esta mujer.
Asentí y le sonreí. Era como si estuviera reconociendo
cómo me llamaba y prometiendo que siempre sería suya al
mismo tiempo.
—La tía es buena.
= Blank: llena el espacio en blanco con amor.=
Fin...
Día 14
Pov Nueng
Finalmente terminé mi carrera. Eso significaba que había
dado un paso más como adulta. Ya no volvería a pedir
dinero a mi abuela ni a mi padre porque tenía edad
suficiente para responsabilizarme de muchas cosas por mi
cuenta. El primer paso era buscar trabajo.
Pero como me acababa de graduar, primero me tomaría un
descanso... No fue fácil obtener mi título. Tenía que atesorar
y aprovechar al máximo este precioso tiempo haciendo
cosas que queria, como por ejemplo...
-¡Tía Nueng!
Salté al regazo de mi hermosa tía Nueng. Ella estaba
dibujando. La bella mujer me miró con una sonrisa. Ella no
mostró ninguna molestia. Me Hizo olvidar que debía tener
algunos modales con mi amante.
Ah... ¿desde cuándo me sentía tan cómoda con ella que era
totalmente yo misma con ella? Ni siquiera recordaba.
-Estás actuando como un niño pequeño otra vez. Crece ya.
-¿Qué estás haciendo? -ví que estaba dibujando. Sólo quería
iniciar una conversación con ella. -¿Por qué estás dibujando?
-Es para relajarme. Mi mano está rígida ahora porque no he
dibujado por un tiempo, así que quiero dibujar un poco
cuando tenga tiempo
-¿Estás dibujando comida?
-Ajá.
-Solo piensas en tu negocio de entrega de comida a
domicilio -Me quejé un poco. La tía Nueng se rió y me
pellizcó la nariz.
-¿No puedo dibujar la comida que entrego?
-Deberías dibujarme. Soy mucho más interesante que la
comida -hice puchero y traté de no sonreír.
-Dibujame como la primera vez que nos encontramos en el
mercado callejero.
Cuando dije esto, la tía Nueng sonrió alegremente. Ella miró
hacia arriba mientras intentaba recordar el evento.
-Fue hace un tiempo, ¿eh? ¿Hace cuánto que nos
conocemos?
-Cinco años para ti. Pero para mí son cinco años y catorce
días.
-¿Oh? ¿También cuentas los días? Muy detallado. ¿No nos
conocimos el mismo día?
-No. Te acosé durante casi dos semanas antes de acercarme
a ti. El día 14, decidí acercarme y pedir un boceto. Y así fue
como nos conocimos.
Sonreí y pensé en los días en que todavía vestía el uniforme
de la escuela secundaria. Recordaba haberle mentido a mi
abuela diciéndole que tenía clases particulares por las
tardes, pero en realidad ni siquiera las había pagado. No
quería meter más conocimiento en mi cerebro porque era
demasiado estresante. Si no pasaba el examen, no lo
aprobaría, por mucho que estudiara. Debería aprovechar mi
tiempo para pasear, observar pájaros y árboles, para
relajarme.
Pero me aburrí mirando pájaros y árboles todos los días.
Empecé a no tener adónde ir y obviamente no podía volver
a casa. Entonces decidí pasear por el mercadillo cerca de mi
escuela porque no sabía a dónde más ir.
El olor a pescado y verduras crudas le daba una vibra
diferente a los centros comerciales. Me gustaban las luces
cálidas que colgaban encima de los puestos. Me gustaba el
olor a humo de la comida que se asaba. Me gustaba mirar
las camisetas de 90 baht con personajes de dibujos
animados ilegales. Simplemente caminaba sin pensar.
Hasta que pasé junto a alguien...
De repente, mi corazón latió como nunca antes lo había
hecho. Esa extraña reacción me hizo detenerme
inmediatamente y mirar a mi alrededor. Entonces vi a
alguien por el rabillo del ojo. Era una mujer preciosa que de
ninguna manera encajaba en ese escenario. Estaba
dibujando alegremente y sin cuidado. Era como si el
mercado callejero fuera un parque tranquilo lleno de
cerezos en flor.
¿Por qué mi corazón latía con tanta fuerza al ver a la mujer
tan hermosa?
Su belleza no era el punto clave. El punto clave eran los
latidos de mi corazón. No podía quitarle los ojos de encima.
Ese día volví a casa con la imagen de un artista dibujando
en un mercadillo grabada en mi cabeza. No pude quitármelo
de encima.
¿Quién era ella?
Una vez que sentí curiosidad, hubo el segundo, tercer y
cuarto día. Y mi corazón latía con más fuerza cada día que
pasaba. Me convertí en una psicópata. La seguí hasta su
casa y descubrí dónde vivía. Todavía no entendía por qué no
me mostré ante ella.
Finalmente... las ganas de hablar con ella vencieron mi
timidez. El día 14, me acerqué a ella, me senté y me
convertí en su cliente.
-¿Cuánto... por un boceto mío?
-Eres sólo una niña. Sólo te cobraré 100 baht.
Caí más profundamente cuando escuché su voz y vi su
movimiento en Full HD. La miré fijamente todo el tiempo
que me dibujó. Olvidé la hora. Sólo sabía que podía mirarla
todo el día.
Quizás toda mi vida, si no erw demasiado exagerado.
-¿Cómo te llamas, hermana?
-¿Hermana? -La bella mujer se rió con aire tranquilo y
confiado. -Creo que puedo ser tu tía.
-De ninguna manera. Te ves tan joven.
-No soy tu hermana, seguro. Ah... mi nombre es Nueng.
Todo el mundo me llama Khun Nue...
-Tía Nueng.
-¿Eh?
-Te llamaré tía Nueng
Su expresión mostró claramente que no se sentía cómoda
con eso. Pero no sabía qué me había pasado porque insistí
en llamarla así. Y desde ese día me aferré a ella.
Hasta que estuvimos juntas como lo estábamos ahora.
-Eres una acosadora -La tía Nueng pareció atónita cuando
escuchó eso. Nunca habíamos hablado de esto antes.
Después de descubrir cómo me acerqué a ella, se sentía
muy avergonzada; era linda. -¿Cómo puede palpitar tu
corazón cuando conoces a alguien por primera vez?
-Muchos se enamoraron de ti a primera vista; tú misma
nunca te enamoraste a primera vista.
-Eso es verdad...-La bella mujer estuvo de acuerdo conmigo
y acarició mi mejilla ligeramente. -Gracias por aferrarte a mí
hasta que finalmente terminemos juntas.
-Tienes que agradecerme mucho. Si no fuera por mí, habrías
muerto sola.
-Tan presumida.
-Sólo me amas a mí, ¿no? -me acurruqué en su cuello como
siempre hacía cuando quería pedir ternura. Y sabía que ella
nunca se enfadaría conmigo. -Cuando estaba inconsciente,
alguien sollozó y me pidió que despertara. Tal vez esa
persona ahora lo olvidó.
-Sigues burlándote de mí, a pesar de que han pasado
muchos años. Honestamente, si no nos hubiéramos
conocido, tal vez ya estaría casada...
Inmediatamente me recosté y le hice un puchero a la
hermosa mujer cuando escuché eso.
-¿No crees que sólo puedes amarme a mí?
-Nada es seguro en este mundo. Tal vez existan A-Nueng #2
y A-Nueng #3.
-¡Soy una edición limitada! No me hagas enojar. Si te dejo,
llorarás como un bebé. Ahora eres vieja. Nadie te aceptará
excepto yo. Caray.
-Eres tan egocéntrica. ¿Qué te hace pensar que nadie me
coquetea estos días? -La tía Nueng se rió para sus adentros.
La miré con pánico.
-¿Alguien te coqueteó?
-Soy bastante hermosa, ¿Sabes?
-¿Por qué no sabía de esto?
-No te lo dije porque no era nada importante. Levántate...
Estás pesada -La bella mujer me dió un ligero codazo
mientras se levantaba y se estiraba porque llevaba un rato
sentada. Pero todavía estaba estancada en nuestro tema
anterior.
-¿Quién te está coqueteando? ¿Un hombre o una mujer?
-Un hombre, por supuesto.
-¿Cómo lo conociste?
-A través de un acuerdo comercial.
-...
-¿Estás celosa? -La bella mujer sonrió alegremente y tiró de
mi mejilla de manera divertida. -Sigues siendo tan directa
como siempre.
-Estoy celosa y enojada... No me dijiste que alguien te
coqueteó.
-Porque no es importante...
-Si alguien intentara acercarse a mi y no te lo dijera, ¿cómo
te sentirías?
Cuando le pregunté, hizo una pausa como si entendiera.
Luego me acarició la cabeza y me desordenó el pelo.
-No pienses demasiado. No quería estresarte, así que no te
lo dije. Y no pienso nada de él.
-Ah. ¿Significa esto que si te empieza a gustar, me lo dirás?
Entonces, ¿me estás diciendo ahora que significa que te
está empezando a gustar?
-....
-.....
Todo quedó en silencio. A pesar de afirmar que yo ahora era
una adulta, seguía lloriqueando como un niño. Tía Nueng
estaba empezando a mostrar que estaba molesta y
frustrada. Entonces, para redimirme y mejorar su estado de
ánimo, salté y me apoyé en ella, poniendo todo el peso de
mi cuerpo sobre ella como un muerto.
-No hagas esto. Es pesada.
-Mi corazón está roto. Estoy muerta.
-Ya eres un adulta
-Bésame y volveré a la vida.
Cuando me burlé de ella de esta manera, ella pasó de estar
de mal humor a reírse inmediatamente porque no quería
pensar en mis acciones anteriores. Eventualmente se rindió
y me besó como le pedí.
-Te besé; por favor levántate.
-Aún no me he recuperado del todo. Por favor, llévame a la
cama
-Nunca puedes tener suficiente, ¿eh?
-Sé que a ti también te gusta -La bella mujer vió que todavía
puse todo el peso de mi cuerpo sobre ella, por lo que
decidió cargarme como a un mono bebé y llevarme a la
cama como le pedí. Le susurré al oído con picardía antes de
llegar allí.
-¿Quieres divertirte más?
-¿Eh?
-Tenemos pepino en el frigorífico.
-¡Loca!
La propuesta de mi padre
Pov Nueng
Todos los que me rodeaban, incluida la tía Nueng, siempre
me preguntaban si tuve algún sueño mientras estaba
inconsciente. Si lo hice, ¿de qué se trató? Confieso que no
recordaba nada.
Pero cuando recuperé la conciencia, sentí que no se perdió
nada. Era como si fuera consciente de todo en todo
momento. eso incluido el negocio de entrega de comida de
la tía Nueng y lo que había sucediendo en todo el mundo. Si
crees en los milagros, probablemente fue porque la tía
Nueng me dijo todo cuando estaba inconsciente, y su voz
volvió a través de mí.
¿No era un milagro...?
Recordaba el momento en que la tía Nueng se apresuró a
abrazarme al despertar, como si fuera ayer. Era como si
tuviera miedo de que todo fuera un sueño. Ver a alguien a
quien amo tan feliz de tenerme de regreso hizo que mi
corazón temblara.
Pero eso fue hace tres años. Probablemente la tía Nueng ya
había olvidado lo triste que se sentía cuando yo no estaba a
su lado. Hoy en día, su única preocupación era tratar con un
gran distribuidor que podía ayudarla a llevar su comida a las
tiendas de conveniencia. Y el dueño de la empresa venía a
ocuparse de ella él mismo.
En otras palabras, ¡el dueño de esa empresa estaba
coqueteando con la tía Nueng!
Me escondí detrás de un pilar para observar al hombre de
negocios de mediana edad que fue él mismo a ver a su
socia a su casa en lugar de reunirse en su empresa. ¿Cuál
era la necesidad de que el propietario de una empresa tan
grande fuera él mismo? ¿No tenía miles de empleados?
-Hay muchos menús, pero lo que más gusta a mis clientes
parece ser el pollo salteado con pasta de curry rojo. Este es
un menú sencillo, económico y que cualquiera puede comer
en el día a día.
La tía Nueng habló de negocios de manera elegante. Ella no
fue amigable como con otros socios comerciales, que
tendian a hacerlo con un gran distribuidor. El hombre
parecía ser el que intentaba ganarse su favor, mientras
estaba sentado allí sonriendo como un chimpancé.
¡Eso era tan frustrante! Deja de sonreír ya. Te maldigo por
querer apegarse como a los chimpancés.
-¿Qué hace parada aquí, Khun Nueng? - El ama de llaves
dijo esto mientras pasaba y me veía husmeando. Esto hizo
que mis objetivos giraran para mirarme todos a la vez.
-Yo... estoy cansada, así que me apoyé en el pilar para
descansar.
-¿Por qué no te sientas en el sofá?
La tía Nueng sonrió con complicidad con la comisura de su
boca cuando escuchó la conversación entre el ama de llaves
y yo. Luego terminó la conversación con el empresario
levantándose y extendiendo su mano hacia la puerta para
empujarlo a que se fuera.
-Me pondré en contacto con el departamento de compras
para no molestar demasiado Sr. Jenpob.
-Está bien. Puedes contactarme directamente ya que ya
tienes mi número. Puedo acelerar el proceso.
-Creo que es mejor hacerlo a través de los canales
adecuados.
-Bueno.
Después de eso, la tía Nueng acompañó al hombre hasta su
Aston Martin, que valía muchas décimas de millones de
baht, y lo observó hasta que la luz trasera desapareció. Una
vez que el hombre se fue, inmediatamente me acerqué para
estar a su lado.
-Eres un cliente muy VIP. Quieres utilizar su canal de
distribución, pero el propietario de la empresa vino a hablar
contigo él mismo a tu casa.
-Bueno...- La tía Nueng se encogió de hombros y lo dejó así.
-¿Por qué estabas husmeando así en el pilar? ¿Estabas
escuchando a escondidas?
-Sí.
-Eres tan honesta.
-¿Porque mentirte? Es muy rico.
-Tu padre también.
-....
-Pero no me casé con él.
Eso me hizo sonreír, aunque todavía estaba nerviosa por
todo eso
-Parece tan perfecto. Es millonario y conduce un Aston
Martin.
-Ahora que lo pienso... eso es verdad.
Miré hacia abajo y empecé a sentirme indigna. Pero la tía
Nueng me golpeó la frente con tanta fuerza que lloré de
dolor.
-¿Por qué dices eso? Duele.
-Creo que tienes demasiado tiempo libre ahora que te
graduaste para estar de mal humor todos los días.
¿Supongo que vivir en paz no te hace subir la adrenalina?
-No puedo evitar sentirme mal. Es perfecto y te está
haciendo insinuaciones usando los negocios como excusa.
Si no lo aceptas, puede sabotear tu negocio.
-Tienes razón...- La tía Nueng se frotó la barbilla. -Tal vez
debería ser su amante.
-¡Tía Nueng!
La tía Nueng simplemente se encogió de hombros, sin poner
excusas. Luego entró tranquilamente al palacio con las
manos en los bolsillos del pantalón. Estaba empezando a
ponerme de mal humor mientras miraba la espalda de la
hermosa mujer, a quien no le importaba en lo más mínimo
cómo me sentía. No quería quejarme porque quería que ella
supiera que ya era un adulta.
Pero ser adulto no significaba que no pudieras tener celos.
-Papá... quiero trabajar.
Llamé a mi guapo padre, que estaba dispuesto a apoyarme
en todos los sentidos. Sólo necesitaba decirle lo que quería.
Pero esta vez no le gustó mi petición.
-Ah...- Dudé un poco. Pero como necesitaba un aliado y mi
madre no estaba ahí y no podía hablar con mi abuela sobre
esto, mi padre, que estaba dispuesto a apoyarme en todos
los sentidos, era mi mejor esperanza. -Un tipo está
coqueteando con la tía Nueng
-¿Que?
La voz de mi padre se volvió profunda y seria. No estaba
segura de si estaba enojado por lo que me hizo la tía Nueng
o si estaba celoso porque alguien le coqueteó. A pesar de su
desacuerdo con nuestra relación, estaba claro que todavía
sentía un gran afecto por la tía Nueng. Ers sólo que ella
estaba fuera de los límites.
Porque la tía Nueng era mía.
-Es un hombre de negocios...- Le dí a mi padre los detalles
necesarios sobre el socio comercial con el que estaba
tratando la tía Nueng. -Él es el dueño de la empresa.
Recientemente, ha estado visitando frecuentemente a la tía
Nueng y no puedo quejarme porque no quiero parecer
inmadura
-Es tu derecho. Si ella se equivoca, puedes arremeter contra
ella, hija. Creo... tal vez ella siente algo por él.
Apreté el teléfono en mi mano, pero traté de reírme como si
mi padre estuviera contando otro chiste.
-No intentes hacernos pelear.
-Lo digo en serio. Si ella no sintiera nada, ya lo habría
ahuyentado. ¿Alguna vez la has visto hablar con alguien
durante mucho tiempo o darle a alguien falsas esperanzas?
-Pero la tía Nueng me ama...
-El amor es amor. Pero a medida que pasa el tiempo, todo
cambia. Sólo el amor de los padres permanece inalterado
-Te llamé para pedirte que me buscaras un trabajo. ¿Cómo
llegamos a hablar de esto?
-Me estabas consultando, ¿no? ¿Qué tal esto... ¿Qué tal si
tienes un novio con quien vengarte de ella? Tengo un
catálogo de hombres para que elijas. ¿Qué tal este, Tiger
Woods?
Mi padre se estaba dejando llevar. Realmente quería
separarnos.
-Está bien, papá
-¿Quieres ser más importante para ella?
-¿Tienes alguna sugerencia?
-En lugar de encontrar un trabajo...
-Ajá.
-Ve a estudiar al extranjero
-Adiós papá.
Colgué mientras mi padre estaba tratando de encontrar una
manera de separarnos. Pero eso era todo... Lo que dijo tenía
sentido. Si la tía Nueng no estaba interesada, expulsaría a
esa persona de su vida sin preocuparse. Pero con este
empresario...
-Nueng.
-¿Sí? -Acababa de colgarle a mi padre y estaba sentado sin
pensar. La tía Nueng, que acababa de terminar de ducharse,
me llamó -¿Qué estás pensando? Te escuché hablando con
alguien.
-Estaba hablando por teléfono con mi padre.
-Tu padre es más apegado a su hija que ningún otro -La tía
Nueng se rió y se acercó para sentarse en el tocador. Ella se
estaba secando el pelo con la toalla. -¿De que hablabas?
-Ah...
-Déjame atender esta llamada brevemente -sonó el teléfono
para interrumpirnos. La tía Nueng lo levantó y miró el
número de la persona que llamaba. Ella pareció
sorprendida, pero contestó la llamada. -¿Sí?
Habló en un tono profundo y serio. Me acerqué un poco más
para ver con quién estaba hablando. La tía Nueng me miró y
frunció el ceño, como si estuviera diciendo que estaba
siendo grosera.
Pero a quién le importaba... simplemente me posicioné
frente a la mujer que estaba conversando con un hombre
justo frente a mí.
-Está bien. Me pondré en contacto con el Sr. Kan yo misma...
No quiero molestarte. Ya es muy tarde. No puedo hablar por
mucho tiempo... Está bien. Nos vemos mañana en el mismo
restaurante. Prepararé todos los documentos... Está bien.
Gracias.
La bella mujer colgó y suspiró. Luego ella inmediatamente
volvió para regañarme.
-Es muy grosero escuchar mi llamada de esa manera
-Si no hay nada que ocultar, ¿por qué no puedo escuchar?
¿Fue la persona que llamó la que conduce un Aston Martin a
tu palacio hoy?
-Estábamos hablando de negocios. ¿No escuchaste que ya
no hay nada más?
-¿Fue porque estaba parada aquí que no hubo nada más? -
Tenía la intención de no actuar de esa manera, pero las
palabras de mi padre, diciendo que solo era una cosa
segura, y el hábito de la tía Nueng de ahuyentar a todos los
que no le agradaban me hicieron decirlo. Ella contestó su
llamada durante nuestro tiempo juntas.
¡Y este es nuestro dormitorio!
-¿Estás buscando pelea conmigo?
-Sí.
-Estaba hablando de negocios y era trabajo. Tengo que ser
activo cuando trato con un socio comercial.
-A las 10 pm.? -Me reí burlonamente. -¿No es agradable
estar hablando de negocios en este momento?
-¿Cuándo crecerás?
-¿Qué? - La miré con frustración. Si la palabra -viejo- dolía a
tía Nueng, entonces la palabra -crecer- me dolía a mí.
-Lo que estoy haciendo es trabajo. Y si no entiendes eso y
buscas pelea conmigo, no sólo interrumpirá mi trabajo, sino
que también es muy molesto.
Apreté los puños al escuchar eso. Me sentía deprimida antes
de esto, pero sus palabras me pusieron furiosa.
-¿Molesto? Ahora que tienes a alguien nuevo, ¿estoy
molesta? Siempre he sido así. ¿De repente no puedes
soportarlo ahora?
-Te estaba dando tiempo para que crecieras. Si sabes que
ser infantil genera problemas entre nosotras, ¿por qué no
cambias?
-Debería haber muerto en el accidente. ¡No debería haber
recuperado la conciencia para vivir hasta el día en que tú
cambies!
-No he cambiado. Te estoy enseñando que esto es trabajo...
¡A dónde vas!
Me acerqué para tomar las llaves de mi auto y estaba lista
para salir corriendo del lugar. Después de bajar corriendo
las escaleras, corrí hacia mi auto. Pero la tía Nueng corrió
detrás de mí en estado de shock. Ella me agarró y me
abrazó tan fuerte que yo, que estaba jugando en grande,
me quedé atónito al verla así.
-T... tía Nueng.
-No... no te vayas.
El cuerpo tembloroso de la hermosa mujer me hizo
acercarme para darle unas palmaditas suaves en la espalda
para consolarla.
-¿Cuál es el problema? ¿Por qué estás tan sorprendida?
-No conduzcas así, por favor...- La tía Nueng cayó al suelo,
palideciendo. Me hizo agacharme para bajar nuestra
diferencia de altura. -Podemos pelear, pero no salgas. No
salgas así... No puedo soportar pérdidas como lo hice la
última vez.
La tía Nueng no lo olvidó...
Me apresuré a abrazar a la bella mujer y sollocé con ella,
como para disculparme y consolarla al mismo tiempo. Mi ira
disminuyó gradualmente y se convirtió en culpa. Una vez
que me controlé, me dí cuenta de que estaba siendo
infantil. Dejé que las palabras de mi padre me afectaran y
me sentí demasiado celosa, lo que empeoró las cosas.
-Lo siento, tía Nueng. Estaba de mal humor... estaba
demasiado celosa
La tía Nueng me devolvió el abrazo y balanceó nuestros
cuerpos de un lado a otro. Ella no dijo una palabra. Era
como si estuviera usando su abrazo para decirme que sólo
me amaba a mí y me pidiera que confiara en ella.
-Te amo demasiado, así que soy posesiva...- confese con
franqueza. -Sus ojos, cuando te mira, están llenos de
obsesión. Tiene influencia en tu negocio. Además... mi padre
dijo que la gente cambia con el tiempo.
-¿Tu padre? -La tía Nueng finalmente habló. Ella se inclinó
hacia atrás y me miró. -¿Chet?-l
-Sí.
-¿Qué dijo tu padre?
-Dijo que si no te agradara, ya lo habrías ahuyentado -la
miré con tristeza. -Y eso es lo que normalmente haces. Pero
con él, le dejas venir aquí. Le dejas que te llame a las 10
p.m. Parece que estás con él mucho últimamente. Y yo he
perdido prioridad.
-Nunca he bajado tu prioridad. Estoy muy ocupada
últimamente.
-Estaba siendo estúpido... ¿Sería mejor si fuera a estudiar al
extranjero? Te daré espacio y tiempo para desarrollar tu
negocio. Volveré cuando todo esté en su lugar.
-¿Estudiar en el extranjero? ¿De dónde sacaste esta idea?
-Mi padre lo propuso.
-. ...
-Llamé a mi padre para pedirle trabajo, pero me dijo... Que
es mejor si sigo mis estudios en el extranjero. Si estoy más
lejos de ti, volveré a ser importante
-¿Y estás de acuerdo?
Asentí lentamente y sonreí secamente.
-Un poquito... ¿Qué te parece? ¿Quieres que vaya?
La bella mujer se quedó en silencio por un momento antes
de asentir.
-Vete.
-¿Eh?
-Si es bueno para ti, no me interpondré en tu camino. Es
bueno... Si puede hacerte más madura -la tía Nueng se
levantó lentamente y caminó dentro del palacio sin siquiera
volverse a mirarme. -Deberías ir.
-¿No vas a detenerme? ¿No te sentirías sola?
Todo lo que recibí como respuesta fue silencio. Eso fue
suficiente para hacerme sentir peor.
Ella era tan fría... ¿Cómo ers que ella podía vivir sin mí, pero
yo no podía vivir sin ella?
Esto no era nada justo.
La tía Nueng está triste
Pov A-Nueng
—Nueng... ¿Puedes acompañarme hoy?
—¿Eh?
Estaba viendo la televisión en la cama cuando mi tía
hermosa me invitó a salir con ella. La tía Nueng llevaba una
camisa blanca fina con pantalones holgados negros. Ella
lucía muy elegante. Podía decir que iba a una reunión de
negocios.
Con ese hombre...
—Está bien si no estás libre.
Salté de la cama cuando ella dijo eso. Aunque la noche
anterior me sentí mal, enfrentarme a ese hombre era
demasiado interesante para dejarlo pasar.
—Puedo ir. No tengo trabajo, así que estoy libre. Por favor,
dame un momento para vestirme.
—Tómate tu tiempo. La cita es al mediodía. Podemos
almorzar cuando terminemos.
—Bueno.
No tardé en vestirme porque ya me había duchado. Elegí
un atuendo educado, que era un vestido azul ajustado al
cuerpo. Me dejé suelto el pelo hasta los hombros porque
me hacía parecer un poco más madura. Mientras la tía
Nueng y yo nos sentamos en el auto, nadie habló.
No sabia qué estaba pensando la bella mujer. Pero para mí,
me sentía incómoda y triste porque a la tía Nueng no
parecía importarle si me quedaba o me iba.
Ella no intentó detenerme. Ella no hizo nada...
—¿Estamos peleando?
—¿Eh? —La tía Nueng me miró un poco y negó con la
cabeza. —No.
—Bueno.
—¿Por qué preguntas eso?
—Apenas hemos hablado desde anoche. Tampoco me
abrazaste — Me gustaba que mi tía hermosa me abrazara
hasta dormir, por eso lo dije a modo de queja. —Así que
pensé que seguramente estábamos peleando
—No estamos peleando. Estaba profundamente dormida,
así que dormí como un tronco
—Ah-huh. Supongo que estarás bien cuando no esté cerca
El silencio volvió a caer, y así continuó hasta llegar al
restaurante. Agradecí que ese día no habia tráfico.
Llegamos al lugar antes de tiempo, pero no pedimos nada
porque teníamos que esperar a nuestro invitado. El señor
Jenpob apareció después de unos 15 minutos. Se disculpó y
usó una excusa que me hizo torcer la boca.
—Pido disculpas. El tráfico era muy malo.
¿Creía que habíamos tomado el Skytrain o qué?
Condujimos por la misma carretera, pero ¿se atrevia a decir
que había tráfico? De todos modos... no dije nada.
Simplemente me senté en silencio. La tía Nueng me
presentó al señor Jenpob.
—Nueng... Este es el Sr. Jenpob.
Levanté la mano para rendirle homenaje por buena
educación. Entonces la tía Nueng me lo presentó.
—Señor Jenpob, este es Nueng, mi amante.
Todos se quedaron en silencio. A mí. Jenpob me miró
fijamente y preguntó.
—¿Qué?
—Esta es A-Nueng, mi amante.
La forma en que me miró casi me hizo reír a carcajadas. La
mirada del empresario era de incredulidad. Bueno, debería
decir —no quería creer— para ser más exacto. La tía Nueng
no quería perder más tiempo, así que sacó los documentos
de los que hablaron la noche anterior y fue al grano.
—En resumen, empezaré con cuatro menús...— Y continúa
hablando de los detalles del producto. La tía Nueng no
habló de nada fuera del tema ni charló en absoluto. Todo se
hizo profesionalmente. Fue el Sr. Jenpob, que todavía
parecía de mal humor. Él simplemente asintió, aunque
parecia que nada le llegaba.
—Está bien... puedes enviar los detalles al departamento
de compras.
—Bueno.
¿Ya no tenía que tratar con él directamente? Dios...
—Entonces...—El apuesto empresario se levantó
rápidamente y se disculpó sin siquiera tomar un sorbo de
agua. —Tengo que irme
—Gracias por tu ayuda con todo. No lo olvidaré.
—Bueno.
Y el hombre alto salió silenciosamente, la tía Nueng me
miró y preguntó.
—¿Por qué sonríes?—m
—¿Tenías la intención de traerme aquí para presentarme a
él?
—Sí. No quiero que tengas dudas sobre nosotras. Es mejor
dejar todo muy claro. Y el Sr. Jenpob estaba empezando a
cruzar la línea demasiado... Llamarme a las 10 p. m. es
bastante grosero.
—Ajá.
—Pide algo. No has desayunado, ¿verdad? Hagamos un
brunch.
La tía Nueng pidió por mí porque sabía bien lo que me
gustaba. Mire a la hermosa mujer, que lucia perfecta desde
su ropa hasta su rostro, voz y movimientos. Podría mirarla
todo el día.
—¿Por qué me miras fijamente? Di lo que tengas que decir.
—Fui realmente estúpida anoche, ¿no? ¿Es por eso que
decidiste hacer esto para resolver el problema?
—Ajá.
Ella era tan directa. ¿No podía ser menos directa? Dios...
—Lo lamento.
—Está bien. Me acabo de dar cuenta de que te hice pensar
demasiado. Solía ser más firme. Pero cuando se trata de
trabajo, lo dejo pasar porque ayuda a hacer las cosas más
fáciles. Pensé que no importaba que él me coqueteara
porque no conduciría a nada si no respondiera.
—....
—No es propio de mí hacer eso en absoluto. Quiero decir,
usar mi encanto para ayudar con mi negocio. Así que elegí
dejar todo claro hoy.
Recuperé a mi tía Nueng... Pero hablar de esto con
franqueza me hizo sentir culpable por actuar como una
tonta. Debería conocerla mejor que nadie. ¿Y qué si
coqueteaba un poco? Ella no llegaría muy lejos de todos
modos.
—¿Esto afectará tu trabajo?
—Está bien. Si no podemos vender en tiendas de
conveniencia, podemos vender como solíamos hacerlo. No
lo hago para hacerme rica ni nada por el estilo. Ya tengo una
casa y un auto. Sólo quiero ganar algo de dinero para pagar
el mantenimiento del palacio.
El camarero sirvió nuestra comida poco después. La tía
Nueng enrolló los espaguetis con el tenedor pero no quería
comerlos. Era como si estuviera jugando con su comida. La
miré con curiosidad.
—¿No tienes hambre?
—Ah. Desde que cocino, salir a comer es un poco extraño...
Entonces, ¿has decidido a dónde irás para obtener tu título?
—Preguntó la tía Nueng sin siquiera mirarme. Podía
suponer que eso era lo que la estresaba y la hacía parecer
más seria de lo habitual.
—Todavía estoy decidiendo.
—¿Por qué no vas a Inglaterra? Me gusta el acento de
Hermione. Si vas a estudiar allí y aprendes ese acento, sería
lindo.
—Tía Nueng...
—O Estados Unidos también es agradable. Australia
también.
—Probablemente me quedaré con mi madre si voy —
respondí y la observé de cerca.
—Sí. No te sentirás solo si te vas a vivir con tu madre.
—¿Estarás solola?
—He estado solo toda mi vida. Estaré bien si no estás aquí
conmigo.
—Pero no tendrás a nadie a quien abrazar.
—Usaré una almohada para el cuerpo.
—¿Quién será tu esclavo?
—Muchos. Muchos están obsesionados conmigo.
—¿Saben que te gusta que se arrastren hacia ti y te lamen
desde los dedos de los pies hacia arriba? —dije eso,
tratando de no sonreír. La tía Nueng me miró con ojos
brillantes.
—Estoy tratando de tener la mente abierta y permitirte
continuar tus estudios en el extranjero.
—No podrás sostener un palo. No podrás regañar ni azotar
a alguien. Ni siquiera estoy hablando de las cámaras.
—....
—Me añorarás si me voy —Bebí agua, sabiendo que tenía la
ventaja. Pero la tía Nueng me hizo escupirlo todo con su
respuesta.
—No hay necesidad de preocuparse; tenemos pepinos en el
palacio.
—¿Qué estás diciendo?
—Pepino. ¿Qué es tan impactante?
—¿Te avergüenzas mucho cada vez que hablo de pepinos, y
ahora lo dices tú misma? ¿Cómo puedes? ¿Vas a usar un
artículo nuevo cuando yo no esté aquí? —hice un puchero
de frustración porque no podría divertirme con ella. —No
será tan divertido como hacerlo conmigo—m.
—Entonces, no te vayas.
—¿Eh?
—No... te vayas . — La bella mujer miró sus espaguetis y
dijo eso con voz profunda. Ella estaba tratando de sonar
normal. —Si te vas, nadie hará esas cosas conmigo.
Finalmente lo admitió... Tenía los labios muy reservados.
Ella estaba locamente enamorada de mí pero trataba de
actuar con calma.
—Recuerdo que dijiste que no te interpondrías en mi
camino si era bueno para mí. ¿Lo decías sólo para parecer
genial?
Me rei mientras preguntaba porque sabía que ella no me
respondería. Pero la bella mujer respondió de buena gana.
La hizo tan adorable a mis ojos.
—Sí.
—¿Si que?
—Sí... sólo lo decía para parecer genial.
—¿Pero no quieres que vaya?
—Ajá.
¿Por qué eres tan linda? Quiero enrollarla y comérmela
para que nadie la vea así de tímida en toda su vida. Ah... la
tía Nueng me habia hecho enamorarme de ella
repetidamente desde el primer día que nos conocimos hasta
ahora.
—Entonces... ¿cómo debería decirle a mi padre que ya no
voy a ir?
—¿Ya le dijiste que irías?
No le había dicho nada a mi padre. Pero verla deprimida
así me dio ganas de burlarme de ella un poco más.
—Pero si no quieres que vaya, no iré
La hermosa mujer inmediatamente me miró. Ella estaba
claramente feliz de escuchar eso. Ya no podía ocultar mi
sonrisa.
—Por favor, no seas tan linda. Ya no puedo ocultar mi
sonrisa. Argh.
—¿Por qué no puedes sonreír?
—No importa. Solo saber que no quieres que vaya hace que
mi corazón se llene tanto. Está bien... no iré. Pero tienes que
compensar por hacerme sentir mal. Estuve triste toda la
noche porque no me abrazaste.
—Estaba llorando.
—¿Eh?
—....
—Es por eso que no te giraste a abrazarme... Caray. Mi tía
Nueng —extendi mi mano para tomar la de ella, pero ella
todavía miró hacia abajo y hacia afuera. —No voy a ir. Por
favor abrázame esta noche. Pero...
Mi genial tía Nueng me miró y sonrió levemente. Debido a
que ella siempre era correcta, esta reacción ya era mucho
de ella.
—Eh.
—¿Hay pepinos en el frigorífico de casa ahora?
Me rindo [Final]
Pov A-Nueng
Aunque habiamos planeado hacerlo, al final, la tía Nueng no
usó pepino como imaginaba que lo haríamos. Pero no
importaba. Era sólo mi imaginación y fantasía. Que la tía
Nueng no usara vegetales para satisfacer mi extraña
fantasía realmente no me molestaba
Mientras veiá la televisión, el ama de llaves llevó un
paquete de tamaño considerable.
—¿Qué es?
—No tengo idea, señorita. Es para la Khun Nueng
—¿La tía Nueng compra en línea? Qué extraño... Me dijo
que ni siquiera sabe cómo transferir dinero en línea —
Murmuré para mis adentros mientras pensé en cuando la tía
Nueng me pidió que le enseñara cómo transferir dinero en
línea. Quizás fuera para eso.
Mi curiosidad me hizo seguir al ama de llaves e intentar
quitarle el paquete. Pero la tía Nueng lo vió primero.
—No seas grosera. Es mi paquete. ¿Por qué intentas
conseguirlo?
—Quiero saber que es. —Arrugué un poco la cara. —¿Que
ordenaste?
—Un juguete.
—¿Qué? ¿Figura de juguete?
—Algo como eso.
—Ábrelo. Quiero saber cuál tienes —Caminé detrás de ella,
puse mis manos sobre los hombros de la mujer más alta y
salté con entusiasmo. Pero la tía Nueng sonrió levemente y
negó con la cabeza.
—No.
—Tacaña
La tía Nueng ni siquiera intentó consolarme. La bella mujer
simplemente tomó el paquete y subió las escaleras
inmediatamente. Así que sólo pude ponerme de mal humor
y sacarle la lengua a sus espaldas. También me quejé en
voz alta para que ella me escuchara
—Muy tacaña. Ya no te amo
—Esta noche te tragarás tus palabras.
Nada podía hacer que dejara de sentirme enojada. ¡Argh!
Todavía tenía curiosidad... Tenía en mente lo que ordenó la
tía Nueng. Mi curiosidad era demasiada, por lo que mi mal
humor rápidamente cambió a estar enojada. La tía Nueng
no habló del juguete que compró. Era como si no existiera.
Durante nuestra cena, crucé los brazos sobre el pecho y me
quedé callada. Eso hizo que la tía Nueng me diera una
patada en la espinilla.
—¿Cuál es el problema? ¿Por qué te ves tan de mal humor?
—¿Me amas?
—Por supuesto.
—Entonces, ¿por qué me ocultas un secreto? ¿Qué
compraste?
—Lo que estás haciendo, si uso el dicho más común, es...
alguien que disfruta husmeando en los asuntos de los
demás.
—¡Tía Nueng!
La bella mujer se rió alegremente antes de colocar en mi
plato pescado picado frito con pasta de curry rojo que ella
misma preparó. También me sirvió una deliciosa salsa con
pepino.
—Come para relajarte.
—Estoy malhumorada
—Haré las paces contigo esta noche.
—Nada puede hacer que deje de enojarme. Tú me guardas
un secreto —Arrugué la nariz. Entonces, la tía Nueng
levanto las manos como si estuviera levantando una
bandera blanca.
—Está bien. Está bien. Te lo diré.
—¿Qué es?
—Podemos usar pepino esta noche —.Me sobresalté y me
senté de inmediato. Miré a la tía Nueng, que actuaba como
si no fuera nada importante. —Parece que me he
reconciliado contigo. ¿Ya no estás enojada conmigo?
—Qué... todavía estoy enojada — Mi voz era claramente
más suave y estaba claramente feliz. —¿Por qué cambiaste
de opinión de repente?
—La vida amorosa debe ser colorida. Tengo una amante
joven y muy atractiva. Tengo que adaptarme.
—No me estás tomando el pelo, ¿verdad?
—Puedo estar bromeando si eso es lo que quieres
—Tenemos pepinos aquí. ¿Por qué tuviste que pedirlos y
empaquetarlos tan apretados?
—Es de un tipo especial
Aunque estaba un poco avergonzada, el sentimiento de
emoción era mayor. La tía Nueng sonrió alegremente. La
cena empezó a ir bien. Mi rabia se disipó tan rápido como
creció mi curiosidad.
Sali del baño en pijama de Pikachu después de terminar mi
baño un poco después de las 9 p.m. La tía Nueng me miró y
negó un poco con la cabeza.
—¿Esto es lo que usarás para seducirme esta noche?
—¿Necesito usar algo cuando te seduzca? No lo haré. ¡Me
lo quitaré todo!
—Estás tan activa... Ve a esperar en la cama. Déjame
ducharme primero.
—¿Por qué tenemos que prepararnos tanto? Es como si
tuviéramos una cita formal para ello
—Hacer las cosas de manera diferente lo hace más
emocionante.
—Es cierto. Esperaré. Date prisa y báñate. ¡Yay!
Me subí a la cama y me puse las manos en el vientre
mientras esperaba. Podía escuchar el sonido de la ducha en
el baño. Significaba que la tía Nueng se estaba bañando.
Mi imaginación sobre esta noche se volvió loca.
Hacer el amor con la tía Nueng era muy estimulante. Ho
Ho Ho.
La puerta del baño se abrió. De allí salió vapor hacia el
dormitorio. La tía Nueng salió con sólo una toalla envuelta
alrededor de su cuerpo. Me hizo sonreír alegremente.
—Estás más preparada que yo.
—Como señalaste, ¿por qué debería usar algo para
seducirte? Me lo quitaré de todos modos.
—Salvaje.
—Cierra tus ojos.
—¿Tengo que cerrar los ojos?
—Por tu buena salud
—Guau. —Me reí. Estaba muy emocionada como de
costumbre. Cerré los ojos como me dijo la tía Nueng. Poco
después, sentí algo frío en mis párpados. Me hizo fruncir el
ceño. —¿Qué es esto?
Un toque y un olor familiares me hicieron alcanzarlo. Me
colocaron pepinos en rodajas en ambos ojos.
Inmediatamente supe que me habían engañado.
—Me engañaste.
—Ese pepino.
—No pretendía que lo usaras de esta manera
—¿Que debo hacer con eso?
—¡Tía Nueng! — Giré mi cara. Toda la emoción por lo que
había imaginado que sucedería esta noche se había ido. Sin
embargo, la tía Nueng se puso encima de mí y bloqueó mis
manos para evitar que me moviera. —¿Qué estás
haciendo? Estoy enojada ahora mismo
—Haré que dejes de estar enojada
El sonido de mi muñeca derecha al ser a telada se escuchó
y eso me sorprendió. Entonces noté unas esposas de acero
brillando en mi muñeca.
Bueno. Estaba emocionada
—¿De dónde has sacado eso?
Mi otra muñeca estaba bloqueada de la misma manera con
mis manos por encina la cabeza.
—Ahora, cierra los ojos. — Las rodajas de pepino se colocan
en mis párpados una vez más, pero esta vez se sentía
diferente. Al principio me sentí frustrado porque me
engañaron. Pero ahora estaba emocionado… —Relajarte
No respondí. Simplemente dejé que la tía Nueng hiciera lo
que quisiera, ya que siempre era la dominante en nuestros
juegos. Ella me quitó los pantalones fácilmente mientras
me levantaba la camisa. Respiré pesadamente mientras mi
emoción aumentaba. Los labios húmedos de la tía Nueng
acariciaron todo mi cuerpo, especialmente mi vientre.
—Ah...
Cuando no puedes prever lo que nos harán, nuestras
emociones aumentaban rápidamente debido a la emoción.
Mis emociones oscilaron incontrolablemente en respuesta a
los toques de tía Nueng en todos los lugares donde se
movían sus labios. Estar atado y no poder responder era
una tortura, pero me gustaba. Me hacía sentir bien.
Y eso también hizo que la tía Nueng se sintiera bien.
—Hoy seré el director de la prisión. Eres una prisionera
nueva que se prostituye.
—¿Por qué esa profesión?
—Porque serás bueno en tu trabajo —Me dió una palmada
en la cadera y me dio una orden. —abre tus piernas.
—Ti…. tía Nueng.
—¿Quién es tu tía? — Me sorprendí cuando la tía Nueng
ajustó ella misma mi postura. Sin embargo, después de eso
no pasó nada.
—Tía... Ah, directora . ¿Por qué estás tan callado?
—Quiero que te emociones y supliques por ello.
—¡Ay!
Algo se estaba deslizando lentamente dentro de mí. Me
sobresaltó. Arqueó la espalda y me giré. Pero la tía Nueng
me sujetó por el hombro. Ella también me tapó la boca.
—Sé bueno si quieres no meterte en problemas en prisión.
—A*&lm.%$
Sacudí la cabeza para intentar quitarme las rodajas de
pepino de los párpados. Ahora podía ver a la tía Nueng con
uno de mis ojos. Lo que ví fue una hermosa mujer
mirándome y sonriendo.
—¿Qué? ¿Tienes miedo? Ni siquiera he empezado.
La tía Nueng tenía un control remoto con un cable
conectado a lo que había dentro de mí. Ella sonrímió y
luego lo encendió. Mis ojos se abrieron de pánico tan pronto
como vibró. Dentro de mi cuerpo, había una sensación
nueva que nunca antes había sentido.
—A*&lm.%$
—¿Por qué me miras así?— La bella mujer, que
desempeñaba muy bien el papel dominante, lo apaga.
Inmediatamente fruncí el ceño. —¿Te sientes bien o no?
—.....
—Esto significa que se siente bien.
A pesar de la extraña sensación, mi cuerpo me dijo que le
encantaba el nuevo juguete que compró la tía Nueng. Mi
emoción aumenta rápidamente y corrí hacia la meta en
cuestión de minutos. Me da vergüenza eso. La tía Nueng,
que conocía bien mi cuerpo, lo apagó y sonríe.
—¿Te gusta?
Asentí y le dí ,una débil sonrisa.
—Si te gusta, entonces no es bueno. Porque no quiero que
te guste.
Como acababa de terminar, mi cuerpo no podía soportar
más estímulos. Entonces, cuando el juguete vibró, me
sobresalté y empecé a perder el control de mi respiración.
Ahí venia de nuevo...
—A*&lm.%$
—¿Por qué estás tan débil? Terminas tan pronto... Otra vez.
Miré a la tía Nueng en estado de shock. La bella mujer
volvió a encenderlo, con indiferencia. La tía Nueng se
inclinó para hablar conmigo y se acurrucó en mi cuello.
Aunque mi cuerpo ya no puede soportarlo, la seductora voz
de la hermosa mujer repetidamente hace que me
ablandeara
—¿Me amas?
—....
—¿Te agrado?
Mientras mis oídos escuchaban, mi cuerpo se
sacudiórepetidamente hasta que empecé a cansarme. Al
final cedí, aunque fuera yo quien estaba muy activo al
principio.
—Me rindo... me rindo.
—¿Qué? Acabo de empezar.
—No más. Me rindo.
Y otra vez...
Me temblaban las piernas porque mi cuerpo me decía que
podía perder el conocimiento si seguiamos. No sabía qué
hacer, así que me di la vuelta y traté de alejarme gateando.
La persona que estaba encima de mí, sin embargo, me
agarró del tobillo y me atrajo hacia ella. Me abrazó por
detrás y me mostró el control remoto que tenía en la mano.
Ella también me mordió la oreja.
—¿A dónde vas...? ¿Por qué tienes miedo? ¿Normalmente
no tienes muchos clientes cada noche?
—T... tía Nueng.
—Se profesional. — Ella sonrió con la comisura de su boca y
empujó el control remoto a la posición más alta.
—Ahhh…
Tiré de la sábana y me quedé boquiabierta. La vibración
hizo que todo mi cuerpo se tensara.
—Yo... no puedo soportarlo más. Me rindo.
—¿Qué? Oh... qué desastre.
La tía Nueng presionó el botón para detenerse y dijo eso
mientras explotaba. Aunque estaba exhausta, también me
dió vergüenza haber hecho un desastre en la cama.
—Yo... lo siento. No pude controlarlo.
—Eso no es muy higiénico.
—Lo lavaré por la mañana —Me miré a mí misma. Estaba
tan desordenado como la sábana. —Déjame ir a lavarme
primero—
La tía Nueng negó con la cabeza y me sacó el juguete.
Luego se colocó entre mis piernas y levantó mis caderas.
—Yo lo limpiaré por ti.
—¡Tía! Está sucio.
Me sobresalté cuando la tía Nueng se inclinó para probarlo
y usó la palabra —limpiaré—. Como dije anteriormente, mi
cuerpo estaba a punto de romperse, pero era impotente
contra el suave toque de la cálida lengua. Era demasiado
bueno para decir que no. No me atreví. Me sentía mal por
que ella hacía esto, pero se sentía tan bien.
—Entonces, ¿qué prefieres, el pepino o yo?
—¿Qué es más delicioso, el pepino o yo?
—Buena pregunta.
La persona debajo de mí tiró de mí para que me sentara
sobre ella. Era tan buena que podía hablar mientras lo
hacía. Estaba empezando a excitarme de nuevo. Inspiré
con la boca y empecé a moverme. Primero lentamente y
gradualmente aumenté la intensidad hasta que me sentí
avergonzada
—Por supuesto, estás mejor.
—También eres más deliciosa.
A medida que entraba en ritmo, movía mis caderas más
rápido. Agarré su cabello con una mano, como si estuviera
montando a caballo. La tía Nueng era el caballo, por
supuesto.
—Estoy a punto de, ah...
—Explota sobre mí.
—Ah.
Me sacudí de nuevo e inmediatamente me dejé caer en la
cama junto a ella porque tenía miedo de volver a crear un
desastre. La tía Nueng se dió vuelta para ponerse encima
de mí y me acaricia la cara con adoración.
—¿De qué tienes miedo? No te he acabado.
—No hables así —Me cubrí la cara con las manos. —Me da
vergüenza.
—¿Cómo te va? ¿Quieres más?
Sacudí la cabeza vigorosamente mientras cerraba los ojos.
Ni siquiera tenía fuerzas para hablar. Sólo podía pedir por
mi vida.
—No. Me rindo.
—Nueng.
La voz de tía Nueng se desvaneció lentamente. Era como
si alguien me estuviera llamando desde lo alto del
acantilado y lo único que podía escuchar era el eco
Recuperé la conciencia nuevamente por la mañana...
Normalmente era muy enérgica. Pero la noche anterior fue
como si me hubieran quitado toda la energía. La tía Nueng,
que debería dormir a mi lado, no estaba. Pero eso no fue
sorprendente porque cuando volteé a mirar el reloj,
mostraba que eran...
—11 a. m....
Para ser honesta, nunca antes me había despertado tan
tarde. Y a la tía Nueng no se le ocurrió despertarme.
No importaba. La noche anterior fue brutal. Creo que
debería dejar de desafiarla y reevaluarme cuando trataba
con la hermosa tía. Porque cuando se trataba de eso...
Como, realmente ven... ¿Cómo puedo describirlo para que
te hagas una idea?
Me puse la bata y bajé las escaleras después de ponerme la
ropa que la tía Nueng me había dejado a los pies de la
cama. Antes de bajar, ví por el rabillo del ojo el paquete
enviado.
Entonces eso era lo que me daba curiosidad. La tía Nueng
compró esos juguetes para jugar conmigo. No era una
figura de juguete, como había pensado.
Muy picante...
Aparté la mirada de ese paquete y bajé las escaleras para
buscar a mi hermosa tía. No sabía qué hizo después de que
me quedé dormido. Tenía que disculparme con ella por ser
tan débil.
Debió haber una revancha. Debí haberla dejado colgada
anoche.
Y entonces encontré a la tía Nueng en su lugar habitual: en
la cocina.
—Tía Nueng.
—Estas despierta. —La bella mujer llevaba un delantal. Ella
se giró para sonreírme. —Hoy te levantaste tarde.
La miré con obsesión, como siempre. Cada mañana,
cuando veía su rostro, agradecía haber nacido y haberme
ganado su corazón.
—Ah... estoy exhausta. Alguien absorbió toda mi energía
vital anoche.
—Estás exagerando. ¿Tienes hambre?
—Sí. ¿Qué estás cocinando?
—Todavía estoy decidiendo. Es bueno que estés aquí. Por
favor ayúdame a decidir —La tía Nueng tomó algunas
verduras para mostrármelas mientras me preguntaba . —
Sólo tengo pepino y berenjena... Oye, ¿adónde vas?
Cuando ví esas verduras, inmediatamente me dí vuelta y
subí corriendo las escaleras por miedo. Podía comer
cualquier cosa, pero no menús cocinados con algo con esa
forma.
¡Me rindo!
Novela finalizada.
Por favor cuida mi trabajo y no te lo robes ni la hagas pdf.
Aquí puedes leer y además te la pasas chido en los
comentarios.