Factores relacionados con la nupcialidad en mujeres colombianas
vinculados con el entorno, características personales y de la pareja
Autores: María Andrea Buelvas Hernández, José Jacobo Buelvas
Mebarak, Gianpiero Caramés Polito, Andrea Carolina Clavijo Quintero
Proyecto de investigación presentado en el curso: Proyecto de Grado II
UNIVERSIDAD DEL NORTE
División Ciencias de la Salud
Programa de Medicina
Departamento de Salud Pública
Barranquilla, Junio 12 de 2018
ii
Factores relacionados con la nupcialidad en mujeres colombianas
vinculados con el entorno, características personales y de la pareja
Autores: María Andrea Buelvas Hernández, José Jacobo Buelvas
Mebarak, Gianpiero Caramés Polito, Andrea Carolina Clavijo Quintero
Proyecto de investigación presentado en el curso: Proyecto de Grado II
Asesor:
Rafael de Jesús Tuesca Molina
UNIVERSIDAD DEL NORTE
División Ciencias de la Salud
Programa de Medicina
Departamento de Salud Pública
Barranquilla, Junio 12 de 2018
iii
PÁGINA DE ACEPTACION
Firma del Asesor Firma del Jurado
iv
CONTENIDO
Página
1. INTRODUCCIÓN 1
2. MARCO TEÓRICO 4
2.1 Características sociales 4
2.2 Matrimonio 5
2.3 Fecundidad 6
3. METODOLOGÍA 7
3.1 Tipo de estudio 7
3.2 Población de estudio 7
3.3 Variables 7
3.4 Recolección de datos 8
3.5 Aspecticos éticos 8
3.6 Procesamiento de datos 8
3.7 Presentación de datos 8
3.8 Análisis de datos 8
4. RESULTADOS 9
5. DISCUSIÓN 21
6. CONCLUSIONES 24
7. RECOMENDACIONES 26
8. BIBLIOGRAFIA 27
9. ANEXOS 30
v
LISTA DE TABLAS
Página
Tabla 1. Caracterización de la situación de nupcialidad según
9
variables personales
Tabla 2. Caracterización de la situación de nupcialidad según
11
variables del entorno
Tabla 3. Caracterización de la situación de nupcialidad según 12
variables de la pareja
Tabla 4. Análisis bivariado de las características asociadas a vivir
13
en pareja y a nunca haber estado unidas en mujeres colombianas
de 25 a 49 años
Tabla 5. Análisis bivariado de las características asociadas a vivir
16
en pareja con o sin pareja actual en mujeres colombianas de 25 a
49 años
vi
LISTA DE ANEXOS
Página
30
Anexo 1. Tabla de operacionalización de variables.
31
Anexo 2. Tabla de presupuesto del proyecto
31
Anexo 3. Aspectos administrativos
Anexo 4. Gráficas de la caracterización de la situación de
32
nupcialidad de la mujer según sus características, las del entorno
y de la pareja
vii
LISTA DE GRÁFICOS
Pag
Gráfica 1. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad 32
según la edad de la mujer
Gráfica 2. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad 32
según el nivel de riqueza de la mujer
Gráfica 3. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad 33
según la etnia de la mujer
Gráfica 4. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad 33
según el nivel educativo de la mujer
Gráfica 5. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad 34
según la ocupación de la mujer
Gráfica 6. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad 34
según la región
Gráfica 7. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad 35
en la mujer según el tipo de residencia
Gráfica 8. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad 35
en la mujer según el nivel educativo de la pareja
Gráfica 9. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad 36
en la mujer según la ocupación de la pareja
Gráfica 10. Gráfica de edad de las mujeres en edad fértil al momento 36
de su primera unión conyugal
viii
GLOSARIO
● Cohabitar: habitar juntamente con otra u otras personas.
● Demografía: estudio estadístico de una colectividad humana, referido a
un determinado momento o a su evolución.
● Emancipación: liberarse de cualquier clase de subordinación o
dependencia.
● Mulato: nacida de negro y blanca, o de blanco y negra, de color moreno.
● Nupcialidad: número proporcional de nupcias o matrimonios en un tiempo
y lugar determinados.
● Procrear: engendrar un individuo de su misma especie.
ix
RESUMEN
La medida simple de formación de uniones a partir de datos arrojados de
encuestas demográficas ofrece una mirada del patrón de nupcialidad y su
comportamiento en Colombia; por ello esta concepción conlleva a un análisis
especial de este fenómeno en nuestro país.
Se busca establecer los determinantes vinculados con las características
personales, de la pareja y del entorno que establezcan relación con la nupcialidad
en mujeres de 15 a 49 años en el 2010 en Colombia. Los objetivos específicos
plantean: caracterizar a la población estudiada según grupo etario, nivel
educativo, nivel de riqueza, etnia y ocupación, para luego describir el patrón de
nupcialidad según el entorno de acuerdo con el área geográfica y tipo de
residencia y de esta manera establecer si el modelo de nupcialidad se encuentra
vinculado con lo previamente mencionado.
Se espera que los resultados posibiliten valorar la relación del patrón de
nupcialidad y los diferentes factores que lo afectan, facilitando el entendimiento
de esta relación en el área de la salud y comunidad general, para así ocasionar
una difusión efectiva, ya que al generar interés en la comunidad puede causar
impacto en la misma.
Es un estudio de naturaleza transversal, la población objeto de análisis la
conformaron 49,818 mujeres que responden a su condición actual de estado
conyugal de acuerdo con datos publicados de la Encuesta Nacional de
Demografía y Salud 2010. Se analizaron los datos con las variables de estudio y
se reagrupa la variable objeto del estudio en tres categorías: vive en pareja
(casadas y en unión libre); solteras y vivió en pareja (actualmente no).
Las variables analizadas fueron: independientes: entorno: región y tipo de
residencia. Personal: edad, nivel educativo, nivel de riqueza, etnia y ocupación.
Pareja: nivel educativo y ocupación. Como variable dependiente: el patrón de
nupcialidad.
Se presenta un análisis de distribución frecuentista en las variables de interés y
por cada categoría de la variable de estudio; luego se desarrolló un análisis
bivariado, mediante odds ratio y su respectivo intervalo de confianza, teniendo
en cuenta la categoría de vive en paraje como contraste de análisis y las
respectivas variables independientes con la variable de referencia de acuerdo
con la literatura. Se evidenció que las mujeres de 30 a 49 años tienen mayor
probabilidad de vivir en pareja (OR=3,40), mientras que las mujeres entre 15 a
24 años tienen una menor probabilidad (OR=0,35), con relación a la etnia los
Colombianos nativos mostraron una mayor probabilidad de vivir en pareja
(OR=1,34), por otra parte se encontró que a menor educación se incrementa la
probabilidad de tener pareja (OR=9,86), y finalmente las regiones que
demostraron tener una mayor probabilidad de vivir en pareja fueron otros
territorios nacionales (OR=1,73) y Atlántica (OR=1,54).
x
Esta investigación contó con el aval del Comité de Ética de Investigación de la
Universidad del Norte, declarándola como investigación sin riesgo de acuerdo a
los lineamientos éticos vigentes en Colombia (Resolución 8430 de 1993); por
otra parte la base de datos en condición anónima garantiza la protección de los
sujetos, asumiendo principios legales vigentes para protección de datos en
Colombia (Ley 1581 de 2012).
En este estudio fue posible observar que hay un cambio en la dinámica de
nupcialidad en Colombia; esto puede repercutir en riesgos obstétricos y
reproductivos, de tal manera que se afecta directamente las características de la
población.
1
1. INTRODUCCIÓN
El término nupcialidad hace referencia a la formación de uniones consensuales,
matrimonios o nupcias en un tiempo y lugar determinados (1) y está relacionada
con el impacto en la conformación de las familias. El matrimonio es la modalidad
más estable que abre la puerta a la reproducción demográfica (2) pudiendo
generar tanto un incremento poblacional cuando se mantienen patrones de
nupcialidad temprana, como una disminución cuando las nupcias se consolidan
de forma estable (desde el punto de vista religioso y legal) y a mayor edad (3).
Entre los aspectos destacados en el patrón de nupcialidad en Latinoamérica se
encuentra la unión consensual, la cual es bastante frecuente y goza de
considerable aceptación social. Algunos autores señalan que el principal factor
determinante para la presentación de dicho fenómeno es la pobreza; por ende,
no se considera como una representación de la independencia femenina y de la
apatía por las normas tradicionales de la unión conyugal evidentemente
observada en los países desarrollados (4), lo cual es corroborado por Arriagada
que afirma que esta tendencia en algunos casos no está directamente ligada con
la modernidad sino con tintes de marginación social, tomando así la unión el
significado según el grupo socioeconómico en el que se presente (5).
Esto se ha visto reflejado en investigaciones que afirman que cerca del 50% de
las mujeres que conviven en unión libre tienen hijos antes de haber culminado su
educación secundaria, lo que genera evidentemente una problemática de salud
pública pues se aumentan las tasas de maternidad en adolescente y todas las
consecuencias sociales que esto trae consigo para el Estado, la sociedad, la
madre y el niño (6).
También se ha constatado en América Latina que las personas que pertenecen
a un estrato socio económico medio/ alto o aquellas que tienen un nivel educativo
alto son las que más se separan de su pareja. Sin embargo. esta información no
es del todo cierta, pues la población de bajos recursos no se divorcia por dos
razones principales: No suelen formalizar la unión por lo que es más difícil
registrar la separación o no cuentan con los recursos para los trámites
requeridos, generándose así la duda si realmente son los estratos más altos
quienes se divorcian más (4).
Otro factor que también hay que tener en cuenta para la nupcialidad es la región
en la que se encuentre la mujer. En 2010, en Colombia fue posible notar que
Bogotá y Medellín fueron las regiones en las que más se encontró la idea de
posponer cualquier unión, y de esta manera, la reproducción de la pareja. Las
regiones en las que menos se encontraron estas ideas fue en Guajira y Bolívar;
esto es comprensible, siendo que hay un fuerte arraigamiento con la cultura de
la formación de una familia centrada en la procreación (7).
Es evidente la influencia de la edad en el patrón de nupcialidad, notándose una
disminución en la edad para los hombres y un aumento para las mujeres,
2
generándose así una homologación al momento de la unión, lo que genera un
debilitamiento del modelo patriarcal-autoritario (8).
La nupcialidad es un determinante en el marco de la planificación familiar y la
fecundidad. Establece distintas relaciones con la exposición al riesgo de
embarazo y la organización de la familia como tal; hecho que determina
posteriormente la calidad de vida de los miembros de ésta (9) (10).
En Colombia, la Constitución Política de 1991 establece a la familia como un pilar
fundamental, por ser el motivo principal de crecimiento y estabilidad que ofrece
medidas de protección a los que la componen y por su papel moral y pedagógico,
lo cual es acorde a un Estado Social de Derecho, cimentado en la dignidad
humana y los principios constitucionales básicos. Es ese Estado social, a quien
le corresponde garantizar el progreso armónico e integral, y el ejercicio pleno de
los derechos de las parejas (11).
El estudio de los factores relacionados con la nupcialidad en mujeres
colombianas, asociados con el entorno y algunas características personales y de
pareja, es importante por distintas razones. Principalmente, establecen un
indicador de la tenacidad de la línea divisoria que separa a los distintos grupos
sociales. Por otro lado, el hecho de poseer algún recurso enormemente estimado
por la sociedad (como la educación, un mayor nivel de riqueza) influye
contundentemente sobre las “relaciones de poder al interior de la pareja”, ya que
acorde a esto, se toman decisiones relacionadas con una buena calidad de vida
de sus miembros y se fijan también decisiones desde el punto de vista
reproductivo (12). En Colombia, la ausencia de educación en muchos sectores,
la pobreza y las condiciones precarias, dan lugar a la presentación de situaciones
no convenientes como el tener muchos hijos inmersos en condiciones no aptas
para su desarrollo, sumado a una pésima calidad de vida. Últimamente se ha
convertido en una necesidad manejar la intersectorialidad en el ámbito de la
salud pública, lo que impulsa en primera instancia a tomar medidas.
Según un estudio en los Estados Unidos, a comienzos del siglo XX, la proporción
de mujeres que no se casaban era de 52% entre los 20 a 24 años y del 28%
entre las edades de 25 a 29 años. Eran poco diferentes de lo que son ahora, pero
con el paso del tiempo, hasta la actualidad, se ha evidenciado que la edad de
matrimonio ha ido en aumento. Hay varias razones para interpretar la tendencia
reciente hacia el aplazamiento del matrimonio en términos sencillos. La cantidad
de actividad sexual prematrimonial crece. Esto parece probable no sólo debido a
los cambios evidentes en las actitudes y en la situación de la mujer (en la
educación y el empleo, por ejemplo), sino también debido a las innovaciones
tecnológicas en la anticoncepción y la legalización del aborto. En este contexto,
las altas tasas de embarazo prematrimonial en los Estados Unidos pueden ser
vistas como el resultado de un enorme aumento en la cantidad y duración de la
exposición al riesgo (en edades más jóvenes y durante más años) (12).
Dentro de los elementos más importantes a tener en cuenta en el estudio de
nupcialidad es la edad de primera unión, siendo que es un determinante
3
importante para el riesgo de exposición de embarazo. (13) Además, este factor
es altamente influenciable por otros, tales como la región geográfica (y el impacto
cultural que tenga esta), etnia, nivel de riqueza, nivel de educación, entre otros.
En Colombia, actualmente existe el programa de Más Familias en Acción, el cual
es el programa de prosperidad social en el que familias de adolescentes menores
de 18 años reciben apoyos económicos para salud y educación (14). Por medio
de estos incentivos se busca mejorar los niveles de educación de la población y
de esta manera empoderar a la población femenina, de tal forma que la
nupcialidad se puede ver afectada en cuanto a un atraso en la edad de primera
unión, edad de primer embarazo, entre otros.
Es importante este estudio para establecer los factores más importantes y los
menos influyentes al momento de determinar el patrón de nupcialidad en
Colombia según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud del 2010 siendo
que así es posible considerar si son modificables o no y de esta manera poder
actuar.
Este trabajo intento determinar los factores relacionados con la nupcialidad de
las mujeres de 15 a 49 años en Colombia vinculados con el entorno,
características personales y de la pareja en 2010. De manera específica:
● Caracterizar la nupcialidad en las mujeres de 15 a 49 años según el grupo
etario, nivel educativo, nivel de riqueza y etnia.
● Describir el patrón de nupcialidad según el entorno teniendo en cuenta la
región y el área de residencia.
● Determinar si el modelo de nupcialidad se encuentra relacionado con
características de la pareja, como su ocupación y nivel educativo.
Los resultados hallados en este trabajo expresan una tipificación característica
de un marco muestral en la que se encuentran mujeres de todo el territorio
colombiano entre 15 y 49 años, las cuales reflejan las diferentes características
que influyen en el patrón de nupcialidad. Por ser esto así, se justifica tener en
cuenta esta investigación para la toma de decisiones relevantes en aspectos
importantes tales como la educación; de esta manera, el estudio genera un
importante impacto en la sociedad, ya que se convierte en una herramienta clave
al momento de orientar políticas educativas que influencien el incremento o
disminución poblacional de la misma, guiándose por los descubrimientos
hallados en el estudio.
Debido a la poca exploración que existe actualmente sobre este tema, esta
investigación puede posicionarse como línea de base para la formulación de más
preguntas, y de esta manera, conllevar a la generación de nuevas
investigaciones que permitan el ahondamiento del asunto, permitiendo la
generación de nuevos conocimientos que posteriormente puedan ser utilizados
en la práctica.
4
2. MARCO TEÓRICO
Una transición demográfica se establece mediante la observación de una
población de un país y los cambios que en ella ocurren. Anteriormente, alrededor
de los años 40 hubo una primera transición demográfica a nivel mundial, que se
caracterizó por un descenso marcado en la mortalidad y un aumento en la
supervivencia infantil. Desde los años 60 hasta la actualidad han surgido nuevos
cambios por lo que se dice que estamos en una segunda transición demográfica,
donde se ha evidenciado una serie de transformaciones en el comportamiento
de ciertas variables demográficas, en especial aquellas vinculadas a la
fecundidad, las uniones entre parejas y la disolución familiar (15).
2.1 Características sociales
Esta transición demográfica se ve impulsada por profundos cambios sociales y
culturales, evidenciándose una pérdida progresiva de la influencia de la iglesia
en los valores institucionalizados en la familia y la mujer, mientras se arraigan
ideales de emancipación femenina buscando autonomía, igualdad de los roles
en el hogar, y realización profesional que se vieron reflejados en los nuevos
patrones de sexualidad, nupcialidad y maternidad (16). Ésta transición conllevo
a generar un nuevo concepto de familia conocida como postmoderna que se
caracteriza porque prima la búsqueda de la realización personal sobre la
realización como pareja, lo que a su vez conduce a una disminución del deseo
de procrear, la disolución de la unión se torna totalmente voluntaria, y
adicionalmente en busca de una alternativa al matrimonio se crean nuevos
modelos de organización familiar como la unión libre, hogares uniparentales,
cohabitación prematrimonial prolongada, maternidad dentro de cohabitaciones,
cohabitaciones después del primer matrimonio reemplazando segundos
matrimonios, y formación de hogares por parejas del mismo sexo. En este
proceso se pospone la edad a la que ocurre el primer matrimonio y por ende el
primer nacimiento, hay una acentuación de las uniones consensuales y un
aumento de los divorcios (17).
Se cree que una de las razones por la cual hay una alta prevalencia de las
uniones libres en Latinoamérica fue por los hechos que sucedieron muchos años
atrás en la época de los conquistadores. Estos individuos conquistaron tierras y
con ellas también a la población indígena que vivía allí, debido a lo que se
pensaba era masculinidad en ese tiempo estos conquistadores tenían relaciones
con muchas de las mujeres indígenas, si llegaban a ser duraderas estas eran
casuales, inestables o intermitentes ya que la mayoría de estos conquistadores
tenían una esposa o una familia. Se dice que este hecho generó más aceptación
hacia este tipo de relaciones y que esa aceptación ha transcurrido hasta la
actualidad y es por esto por lo que se ha vuelto tan prevalente en la actualidad
(18).
5
2.2 Matrimonio
Una de las variables con mayor impacto de esta segunda transición demográfica
es la disminución en la tasa de nupcialidad que ha venido descendiendo
gradualmente al transcurrir de los años. Se ha evidenciado en países del cono
sur un descenso considerable en las tasas brutas de nupcialidad. En el año 1970
se registró que dicha tasa en estos países estaba alrededor de 7 a 8 por mil
habitantes y que a comienzos del siglo XXI el promedio había disminuido a 3,5
nupcias por mil habitantes. Esto nos indica una fuerte reducción mayor al 50%
en un periodo de aproximadamente 40 años. Otra de las variables que se
observa es la postergación de la edad al primer matrimonio, entre las causas
relacionadas con este fenómeno encontramos la modalidad de las relaciones
modernas, tales como las uniones libres que a menudo conllevan a un
matrimonio legal más tardío, en chile se evidencio mediante la escala Singulate
mean age at marriage (SMAM) que entre 1985 y 2002 la edad promedio al
casarse pasó de ser 25,7 años a 27,7 años (19), otro aspecto influyente es la
escolaridad, pues se ha evidenciado a medida que aumenta el nivel educativo
hay una tendencia al retraso del calendario nupcial (11). En el caso de Colombia,
hacia el año 2000, la edad promedio de la primera unión fuera matrimonial formal
o de unión libre, era de 21,5 años. Cifra que no varió mucho con respecto al año
2005 la cual fue de 2,6. De hecho, si se compara con las uniones de hace
cuarenta años podría mostrar una tendencia de la mujer actual a unirse un poco
más tarde, pero realmente ha permanecido casi inmodificable en los últimos
quince años (Ver Anexo 4) (20)
Sin embargo, algunos autores afirman que existen variables como el tipo de
unión y las implicaciones que esto consigo trae, que se han visto sesgadas en
América Latina pues el aumento de las uniones consensuales se le atribuyen al
estado socioeconómico y no a los ideales de autonomía e independencia como
ocurre en los países desarrollados, esto se explica porque la pobreza en la
mayoría de los casos impide que se realicen los trámites requeridos para la
consumación del matrimonio. Otro aspecto discordante con la teoría es la edad
a la que las mujeres inician la convivencia con la pareja, pues en esta población
comienzan más temprano las cohabitaciones al ser consideradas una opción
para subsanar problemas económicos, que a su vez aumentan los embarazos
en adolescentes convirtiéndose en un problema de salud pública con alta
prevalencia en esta área (21).
En la encuesta nacional de demografía y salud de Profamilia del 2005 realizada
en Colombia se evidenció un predominio de la unión libre en las mujeres, el
resultado arrojó que de cada 100 mujeres en edad fértil, 52 tenían algún tipo de
unión, de las cuales 30 de ellas vivían en unión libre y 22 eran casadas, también
reveló que 33 eran solteras, 14 estaban separadas o divorciadas y 1 era viuda.
En este mismo estudio concluyeron que la unión libre presentaba un aumento
con la edad hasta los 34 años y a partir de allí disminuía, a diferencia de la
prevalencia del matrimonio que aumentaba a medida que la mujer tenía mayor
edad y que la tasa de divorcios se mostraban aumentadas con relación a años
anteriores (20).
6
2.3 Fecundidad
En esta segunda transición demográfica una de las variables que se ha visto más
afectada ha sido la tasa de fecundidad. Según la encuesta nacional de
demografía y salud de Profamilia ya mencionada anteriormente se evidencia que
la tasa total de fecundidad entre los años 2002 a 2005 es de 2.4 hijos por mujer.
Siendo esta tasa mayor en el periodo del año 2000 (2.6 hijos por mujer) se ve
demostrado el balance negativo que va teniendo la fecundidad al pasar de los
años, que es precisamente el fenómeno del que se está hablando en esta
segunda transición demográfica. Otro punto que llama la atención de esta
encuesta es la diferencia entre la tasa de fecundidad entre el área urbana (2.1
hijos por mujer) y el área rural (3.4 hijos por mujer). Es claro que existe una
diferencia marcada dependiendo de la zona de residencia de estas mujeres, pero
lo que es más importante es que en comparación con años anteriores la tasa de
fecundidad ha venido en descenso sin importar la zona en la que habiten (20).
Cuando hablamos de fecundidad, el matrimonio es una de las variables
principales que muestra un aumento en la tendencia al embarazo en las mujeres,
el número de matrimonios en sí también se considera importante, ya que a mayor
número de matrimonios hay predisposición a un aumento en la tasa de
embarazos. El principal factor que facilita el control de la natalidad es el aumento
en el uso de métodos anticonceptivos en el matrimonio, esta variable tiene una
mayor prevalencia en las personas de estrato medio/ alto, ya que tienden a ser
personas con mayor nivel educativo y tienen conocimiento de los beneficios de
tomar estas medidas preventivas; a diferencia de las personas de bajos recursos
que tienen otra percepción respecto al tema, pues es común tener múltiples hijos
incluso con diferentes parejas. Sin embargo en el 2007 se estableció que
Colombia y otros países tenían un índice alto de uso de anticonceptivos
alrededor del 80%, teniendo esto en cuenta se puede afirmar que el uso de los
anticonceptivos es una de las razones principales por la cual se ha visto una
reducción en la fecundidad. (22)
Con esta investigación se busca determinar la realidad de Colombia con relación
a los factores que influyen en la nupcialidad de las mujeres, para determinar
cuáles de las teorías se acopla de manera más fiable a lo que está ocurriendo
en la nación y así poder dilucidar los problemas de salud pública que se asocian
a dicha situación.
7
3. METODOLOGÍA
3.1 Tipo de estudio: de corte transversal, se tomará de una fuente secundaria
analizando la Encuesta Nacional Demografía y Salud de Profamilia del año 2010.
3.2 Población de estudio: Mujeres de 15 a 49 años que participaron en la
Encuesta Nacional Demografía y Salud de Profamilia del año 2010.
Marco muestral: El estudio original de la encuesta Nacional de demografía y
salud que fue realizado durante el año 2010 entrevistó un total de 51,447 hogares
y 53,521 mujeres entre los 13 y 49 años. Sin embargo, en sus informes, se
presenta información correspondiente a mujeres entre los 15:49 años.
En nuestro caso, de las 53,521 mujeres entrevistadas, 49,818 respondieron a la
pregunta sobre su estado conyugal actual (Nunca casadas: 15,719; casadas:
9,645; unión libre: 16,604; viudas: 764; divorciadas: 207; no vive en pareja:
6,880)
Los criterios de inclusión: Mujeres entre los 13 y 49 años que hayan respondido
la pregunta de nupcialidad en la ENDS de Profamilia del año 2010
3.3 Variables
Independientes
● Personal (mujer): Grupo etario, nivel educativo, nivel de riqueza, etnia y
ocupación.
● Entorno: Región y el área de residencia.
● Pareja: Nivel educativo y ocupación.
Dependiente
● Patrón de nupcialidad: en la ENDS se identificaron 49.818 mujeres, que
se clasificaron en el aparte de nupcialidad según su estado civil en
solteras, casadas, unidas, divorciadas, separadas y viudas. Para nuestra
investigación estos datos se reagruparon en tres categorías: "nunca
unida" que equivale a solteras, "vive en pareja" que corresponde a unidas
y casadas y "alguna vez unida" pero actualmente no, que incluye a
divorciadas, separadas y viudas.
Ver Anexo 1. Tabla de operacionalización de variables
3.4 Recolección de datos
Dado que es una investigación a partir de fuentes secundarias la recolección de
los datos proceden de la Encuesta Nacional Demografía y Salud de Profamilia
del año 2010, por lo tanto, no existe proceso de sensibilización. A partir de los
datos proporcionados por la encuesta se procedió a depurar la base de datos a
8
fin de determinar cuántos registros realmente contienen las variables de estudio
para poder procesar los diferentes análisis.
3.5 Aspectos éticos
Según la resolución 8430 de 1993, se clasifica como una investigación sin riesgo
por utilizar una fuente secundaria que es de acceso público como lo es la
Encuesta Nacional Demografía y Salud de Profamilia 2010, además se
encuentra cobijada por la ley 1581 del 2012 de protección de datos, pues en esta
encuesta se protege la identificación de los participantes, lo que nos permite
utilizar la información sin requerimiento de consentimiento informado. El proyecto
fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación en el Área de la Salud de
la Universidad del Norte mediante el acta No. 168 el día 28 de febrero del 2018.
3.6 Procesamiento de datos
Esta fuente secundaria está recogida en una base de datos de tipo y formato
SPSS, por lo que se siguió usando, ya que permite hacer el análisis y el
procesamiento de los datos, así como la organización de estos.
3.7 Presentación de datos
Con el fin de caracterizar la nupcialidad en las mujeres colombianas, se
presentaron los datos en tres tablas de frecuencia bivariada, en la que se
relacionó la nupcialidad, con cada una de las variables correspondientes a las
características de la mujer, el entorno y la pareja. De igual manera, se presentan
diferentes gráficas de barras que proyectan la información consignada en las
tablas (23).
3.8 Análisis de datos
Al ser éste un estudio transversal a partir de encuesta poblacional representativa
del país se analizó de manera simultánea la variable efecto (nupcialidad)
comparada con variables independientes de tipo personal, del entorno y de la
pareja. Estos hallazgos corresponden con los objetivos específicos y se
presentan en tablas resumen para cada macrovariables. Se empleó un análisis
descriptivo de tipo frecuentista y posteriormente se realizó un análisis bivariado
utilizando la odds ratio y su respectivo intervalo de confianza con el valor p del
chi cuadrado de asociación estadística, analizando el grupo de nunca casada
versus quienes viven en pareja y posteriormente las que vivieron alguna vez en
pareja y actualmente no tienen versus quienes viven en pareja
9
4. RESULTADOS
Tabla 1. Caracterización de la situación de nupcialidad según variables
personales
Situación de Nupcialidad
Nunca unida Vive en Vivió en pareja
(%) pareja (%) (Actual no) (%)
Variables (personales)
15719 (31,5) 26248 (52,7) 7851 (15,7)
Edad
15 a 19 años 7545 (47,99) 1249 (4,76) 306 (3,89)
20 - 24 años 3726 (23,71) 3207 (12,21) 827 (10,54)
25 – 29 años 1795 (11,42) 4414 (16,82) 1119 (14,25)
30 – 34 años 968 (6,16) 4589 (17,48) 1231 (15,67)
35 – 39 años 585 (3,73) 4432 (16,88) 1273 (16,22)
40 – 44 años 532 (3,39) 4447 (16,95) 1505 (19,17)
45 – 49 años 569 (3,6) 3911 (14,90) 1591 (20,26)
Total 15719 (100) 26248 (100) 7851 (100)
Nivel de riqueza
Muy pobre 1971 (12,54) 5170 (19,70) 993 (12,65)
Pobre 2593 (16,49) 5467 (20,83) 1654 (21,07)
Medio 3223 (20,52) 5511(20,99) 1993 (25,38)
Rico 3799 (24,17) 5324 (20,28) 1749 (22,27)
Muy rico 4132 (26,28) 4776 (18,20) 1462 (18,63)
Total 15719 (100) 26248 (100) 7851 (100)
Etnia
Colombiano nativo 529 (3,40) 1162 (4,43) 238 (3,03)
Gitano 15 (0,09) 16 (0,06) 6 (0,07)
Raizal del archipielago de San Andres 17 (0,10) 18 (0,07) 7 (0,09)
Palenquero de San basilio 13 (0,08) 5 (0,01) 0 (0)
Negro/Mulato/afrodescendiente 1534 (9,75) 2664(10,16) 891 (11,35)
Otra 13610 (86,58) 22382 (85,27) 6710 (85,46)
Total 15719 (100) 26248 (100) 7851 (100)
Nivel educativo
Sin educación 63 (0,40) 620 (2,36) 164 (2,09)
Primaria 1212 (7,71) 7736 (29,47) 2117 (26,96)
Secundaria 9173 (58,36) 12628(48,12) 3952 (50,34)
Superior 5271 (33,53) 5263 (20,05) 1619 (20,61)
Total 15719 (100) 26248 (100) 7851 (100)
Ocupación
No trabaja 5264 (33,4) 2942 (11,2) 259 (3,3)
Profesional o técnico 1360 (8,7) 2010 (7,7) 565 (7,2)
10
Empleado público de alto rango 58 (0,4) 136 (0,5) 41 (0,5)
Personal administrativo 1713 (10,9) 1916 (7,3) 657 (8,4)
Comerciante 2745 (17,5) 6247 (23,8) 1943 (24,7)
Servicios generales 3680 (23,4) 10141 (38,6) 3588 (45,7)
Trabaja en agricultura 318 (2) 1350 (5,1) 257 (3,3)
Operario de maquinaria - conductor 481 (3,1) 1277 (4,9) 473 (6,0)
Otros, incluyendo ejército 100 (0,6) 227 (0,9) 67 (0,9)
No sabe 0 (0,0) 2 (0,0) 1 (0,0)
Total 15719 (100) 26248 (100) 7851 (100)
Con respecto a la edad, la mayor proporción de las mujeres que manifiestan no
estar unidas corresponde al grupo de 15 a 19 años (47,99%) y en menor
proporción las de 40 a 44 años (3,38%). En las mujeres que manifiestan vivir en
pareja la mayor proporción corresponde al grupo etario de 30 a 34 años
(17,48%), seguida del grupo de 40 a 44 años (16,94%) y la menor frecuencia las
mujeres de 15 a 19 años (4,75%). Con respecto a las mujeres que en algún
momento han estado unidas o viviendo en pareja, la mayor frecuencia es el
grupo etario de 45 a 49 años (20,26%), seguido de mujeres de 40 a 44 años
(19,16%) y las de menor frecuencia de unión las de 15 a 19 años (3,89%). (Ver
anexo 4: Gráfica 1. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad
según la edad de la mujer)
Teniendo en cuenta el nivel de riqueza, la mayor proporción de las mujeres que
manifiestan no estar unidas corresponde al nivel muy rico (26,28%) y va
decreciendo hasta llegar a las de menor proporción las cuales son del nivel muy
pobre (12,58%). De las mujeres que manifiestan vivir en pareja la mayor
proporción corresponde al nivel medio (20,99%), seguida del nivel pobre
(20,83%) y la menor frecuencia las mujeres de nivel muy rico (18,20%). Con
respecto a las mujeres que en algún momento han estado unidas o viviendo en
pareja, la mayor frecuencia se encuentra en el nivel medio (25,38%), seguido del
nivel rico (22,27%) y las de menor frecuencia de unión en el grupo muy pobre
(12,64%). (Ver anexo 4: Gráfica 2. Gráfica de la caracterización de la situación
de nupcialidad según el nivel de riqueza de la mujer)
En el comportamiento de la vida en pareja con respecto a la etnia, se evidencia
que la mayor proporción de las mujeres que manifiestan no estar unidas
corresponde a la categoría de “otra” (86,58%) y en menor proporción las
categorías Palenquero de San Basilio, gitano y Raizal del archipiélago de San
Andrés (0,08%, 0,09% y 0,10% respectivamente). De las mujeres que
manifiestan vivir en pareja la mayor proporción corresponde a la categoría “otra”
(85,27%), seguida de la categoría Negro/Mulato/Afrocolombiano/
Afrodescendiente (10,16%) y la menor frecuencia las mujeres en las categorías
palenquero de San Basilio, gitano y raizal del archipiélago de San Andrés
(0,01%, 0,06% y 0,07% respectivamente). Se observa que de las mujeres que
en algún momento han estado unidas o viviendo en pareja, la mayoría de ellas
se encuentra en la categoría de “otra” (85,46%) y las de menor frecuencia se
11
encuentran en las categorías palenquero de San Basilio, gitano y raizal del
archipiélago de San Andrés (0%, 0,07% y 0,09% respectivamente). (Ver anexo
4: Gráfica 3. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad según
la etnia de la mujer)
En cuanto al nivel educativo, la mayor proporción de las mujeres que
manifestaron no estar unidas corresponden al grupo que cuenta con educación
secundaria (58,36%) y en menor proporción las que corresponden al grupo sin
educación (0,40%). En las mujeres que manifestaron vivir en pareja, la mayor
proporción corresponde a las que cuentan con educación secundaria (48,11%)
y en menor proporción las que corresponden al grupo sin educación (2,36%).
Con relación a las mujeres que en algún momento han estado unidas o viviendo
en pareja pero que actualmente no lo hacen, la mayor proporción corresponde a
quienes cuentan con educación secundaria (50,34%) y la menor proporción
pertenece al grupo sin educación (2,09%). (Ver anexo 4: Gráfica 4. Gráfica de la
caracterización de la situación de nupcialidad según el nivel educativo de la
mujer)
Con respecto a la ocupación, la mayor proporción de las mujeres que
manifestaron nunca haber vivir en pareja, corresponden al grupo que no se
dedican a trabajo alguno (33,4%) y en menor proporción las que se dedican a
trabajar como empleadas públicas de alto rango (0,4%). Con relación a las
mujeres que viven en pareja, la mayor proporción de ellas se dedican a trabajar
en servicios generales (38,6%) y la menor proporción se dedican a trabajar como
empleadas públicas de alto rango (0,5%). Con relación a las mujeres que vivieron
en pareja, pero que actualmente no lo están, la mayor proporción de ellas se
dedican a trabajar en servicios generales (45,7%) y la menor proporción se
dedica a trabajar como empleadas públicas de alto rango (0,5%). (Ver anexo 4:
Gráfica 5. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad según la
ocupación de la mujer)
Tabla 2. Caracterización de la situación de nupcialidad según variables del
entorno
Situación de Nupcialidad
Nunca unida (%) Vive en pareja (%) Vivió en pareja (Actual no) (%)
Variables (entorno)
15719 (31,6) 26248 (57,2) 7851 (15,8)
Región
Atlántica 2601 (16,55) 5570 (21,22) 1430 (18,21)
Oriental 2764 (17,58) 5030 (19,16) 1242 (15,81)
Central 4116 (26,18) 6269 (23,88) 2113 (26,91)
Pacífica 2672 (16,99) 4140 (15,77) 1395 (17,76)
Bogotá 3295 (20,97) 4586 (17,47) 1490 (18,98)
Territorios nacionales 271 (1,73) 653 (2,5) 183 (2,33)
Total 15719 (100) 26248 (100) 7851 (100)
Tipo de residencia
12
Urbana 13049 (83,01) 19540 (74,44) 6674 (85,00)
Rural 2669 (16,99) 6707 (25,56) 1178 (15,00)
Total 15719 (100) 26248 (100) 7851 (100)
Con relación a la región, la mayor proporción de las mujeres que manifiestan no
estar unidas corresponde a las que viven en la región central (26,18%) y en
menor proporción las que se encuentran en otros territorios nacionales (1,73%).
Esta tendencia se mantiene en las mujeres que manifiestan vivir en pareja,
encontrando la mayor proporción en la región central (23,88%) y la menor
cantidad en otros territorios nacionales (2,5%). Dicho patrón se mantiene en las
mujeres que en algún momento han estado unidas o viviendo en pareja, pues la
mayor frecuencia está en la región central (26,91%) y la menor proporción en
otros territorios nacionales (2,33%). (Ver anexo 4: Gráfica 6. Gráfica de la
caracterización de la situación de nupcialidad según la región)
En cuanto al tipo de residencia, la mayor proporción de las mujeres que
manifestaron no estar unidas corresponde a las que viven en área urbana
(83,01%) y la menor proporción pertenece a quienes viven en área rural
(16,99%). Esta tendencia se mantiene con las mujeres que manifestaron vivir en
pareja, perteneciendo la mayor proporción a quienes viven en área urbana
(74,44%) y la menor proporción corresponde a quienes viven en área rural
(25,56%). De igual manera, se repite este patrón con las mujeres que vivieron
en pareja pero que actualmente no lo hacen, pues la mayor proporción atañe a
quienes viven en área urbana (85%) y la menor proporción pertenece a quienes
viven en zona rural (15%). (Ver anexo 4: Gráfica 7. Gráfica de la caracterización
de la situación de nupcialidad según el tipo de residencia)
Tabla 3. Caracterización de la situación de nupcialidad según variables de
la pareja
Situación de Nupcialidad
Vive en pareja actual Estuvo en pareja, actualmente no
(%) (%)
Variables (pareja)
26248 (77,0) 7851 (23,0)
Nivel educativo
Sin educación 907 (3,46) 310 (3,95)
Primaria 8837 (33,67) 2207 (28,11)
Secundaria 11861 (45,19) 3780 (48,14)
Superior 4446 (16,94) 1273 (16,21)
No sabe 196 (0,75) 282 (3,59)
Total 26248 (100) 7851 (100)
Ocupación
Profesional o técnico 2380 (9,1) 750 (9,6)
Empleado público de alto rango 244 (0,9) 69 (0,9)
13
Personal administrativo 1338 (5,1) 449 (5,7)
Comerciante 3555 (13,5) 1086 (13,8)
Servicios generales 6534 (24,9) 2097 (26,7)
Trabaja en agricultura 5208 (19,8) 1083 (13,8)
Operario de maquinaria -
conductor 5671 (21,6) 1754 (22,3)
Otros, incluyendo ejército 1245 (4,7) 462 (5,9)
No sabe 73 (0,3) 101 (1,3)
Total 26248 (100) 7851 (100)
Se observa que, según el nivel educativo de la pareja, la mayor proporción de
mujeres que viven en pareja actualmente corresponde al grupo cuya pareja
cuenta con educación secundaria (45,19%) mientras que la menor proporción
pertenece al grupo que no sabe qué nivel de educación tiene su pareja (0,75%).
Este patrón se mantiene con las mujeres que estuvieron emparejadas pero que
actualmente no lo están, pues la mayor proporción corresponde al grupo cuya
pareja tiene educación secundaria (48,14%) y la menor proporción al grupo que
no conoce el nivel educativo de su pareja (3,59%). (Ver anexo 4: Gráfica 8.
Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad según el nivel
educativo de la pareja)
La mayor proporción de las parejas de las mujeres que conviven en pareja, se
dedican a trabajar en servicios generales (24,9%) y la menor proporción no sabe
a qué se dedica (0,3%). Respecto a las mujeres que vivieron en pareja, pero que
actualmente no, la mayor parte de sus parejas trabajaron como empleados de
servicios generales (26,7%) y la menor proporción como empleados públicos de
alto rango (0,9%). (Ver anexo 4: Gráfica 9. Gráfica de la caracterización de la
situación de nupcialidad según la ocupación de la pareja)
Tabla 4. Análisis bivariado de las características asociadas a vivir en pareja
y a nunca haber estado unidas en mujeres colombianas de 25 a 49 años
Nupcialidad
n OR IC del 95% p
Características de la mujer
Grupo etario
25- 29 años 4414 1,00 referencia
15 - 19 años 1249 0,07 0,06 - 0,07 <0,01
20 - 24 años 3207 0,35 0,33 - 0,38 <0,01
30 - 34 años 4589 1,93 1,76 - 2,11 <0,01
35 - 39 años 4432 3,08 2,78 - 3,41 <0,01
40 - 44 años 4447 3,40 3,06 - 3,78 <0,01
45 - 49 años 3911 2,80 2,52 – 3,10 <0,01
Nivel de riqueza
14
Muy rico 4776 1,00 referencia
Rico 5324 1,21 1,14 – 1,29 <0,01
Medio 5511 1,48 1,39 - 1,57 <0,01
Pobre 5467 1,82 1,71 - 1,94 <0,01
Muy pobre 5170 2,27 2,12 - 2,42 <0,01
Etnia
Otra 22382 1,00 referencia
Colombiano nativo 1162 1,34 1,20 - 1,48 <0,001
Negro/Mulato/Afrocolombian
2664 1,06 0,99 – 1,13 0,10
o/Afrodescendiente
Gitano 16 0,65 0,32 – 1,31 0,22
Raizal del Archipiélago de
18 0,64 0,33 – 1,25 0,18
San Andrés
Palenquero de San Basilio 5 0,23 0,08 – 0,66 <0,001
Nivel educativo
Superior 5263 1,00 referencia
Sin educación 620 9,86 7,58 - 12,81 <0,01
Primaria 7736 6,39 5,95 - 6,87 <0,01
Secundaria 12628 1,38 1,32 - 1,44 <0,01
Ocupación
No trabaja 8206 1,00 referencia <0,01
Profesional o técnico 3370 2,64 2,44 - 2,87 <0,01
Empleado público de alto 194 4,20 3,08 - 5,72 <0,01
rango
Personal administrativo 3629 2,00 1,85 - 2,17 <0,01
Comerciante 8992 4,07 3,82- 4,34 <0,01
Servicios generales 13821 4,83 4,65 - 5,23 <0,01
Trabaja en agricultura 1668 7,60 6,67 - 8,65 <0,01
Operario de maquinaria -
1758 4,75 4,24 - 5,32 <0,01
conductor
Otros, incluyendo ejército 327 4,06 3,20 - 5,16 <0,01
No sabe 2 - - 0,58
Características del entorno
Región
Bogotá 4586 1,00 referencia
Atlántica 5570 1,54 1,44 - 1,54 <0,01
Oriental 5570 1,31 1,23 - 1,39 <0,01
Central 6269 1,09 1,03 - 1,16 0,34
Pacífica 4140 1,11 1,04 - 1,19 0,39
Territorios nacionales 653 1,73 1,49 - 2,01 0,95
Tipo de residencia
Urbana 19540 1,00 referencia
Rural 6707 1,68 1,60 - 1,76 <0,01
15
Las mujeres más jóvenes que corresponden a los intervalos de 15 a 19 años y
de 20 a 24 tienen menos posibilidades de vivir en pareja que de nunca haberlo
hecho, teniendo unas posibilidades de 0,07 (IC 95%: 0,06 – 0,07; p<0,01) y 0,35
(IC 95%: 0,33 – 0,38; p<0,01), respectivamente. A medida que aumenta la edad
hay una inversión de este patrón, lo que se evidencia en que las mujeres entre
30 y 34 años tienen 1,93 (IC 95%: 1,76 – 2,11; p<0,01) más posibilidades de vivir
en pareja que de nunca haber estado casadas, las que se encuentran en el
siguiente rango etario de 35 a 39 años tienen 3,08 (IC 95%: 2,78 – 3,41; p<0,01)
más posibilidades de vivir en parejas que de nunca haberse casado, esta
tendencia continúa en ascenso hasta las edades entre 40 y 44 años, ya que las
mujeres tienen 3,40 (IC 95%: 3,06 – 3,78; p<0,01) más posibilidades de vivir en
pareja que de no haberlo hecho y en el último rango etario entre los 45 y 49 años
las mujeres tienen 2,80 (IC 95%: 2,52 – 3,10; p<0,01) más posibilidades de vivir
en pareja que de nunca haberse casado.
Las mujeres que tienen un nivel de riqueza muy pobre tienen 2,27 (IC 95%: 2,12-
2,42; p > 0,01) más posibilidades de vivir en pareja que de nunca casarse. Las
mujeres que tienen un nivel de riqueza pobre tienen 1,82 (IC 95%: 1,71 – 1,94:
p < 0,01) más posibilidades de vivir en pareja que de nunca casarse. Las mujeres
que tienen un nivel de riqueza medio tienen 1,48 (IC 95%: 1,39 – 1,57 p < 0,01)
más posibilidades de vivir en pareja que de nunca casarse. Las mujeres que
tienen un nivel de riqueza rico tienen 1,21 (IC 95%: 1,14 – 1,29 < 0,01) más
posibilidades de vivir en pareja que de nunca casarse. Esto demuestra que
mientras haya mayor nivel de riqueza menos posibilidades tienen de vivir en
pareja.
Las mujeres que son colombianas nativas tienen 1,34 (IC 95%: 1,20 – 1,48;
p>0,01) más posibilidades de vivir en pareja que de nunca haber estado
casadas, al igual que las mujeres de etnia
Negro/Mulato/afrocolombiano/afrodescendiente tienen 1,06 (IC 95%: 0,99 –
1,13: p=0,10) más probabilidades de vivir en pareja que de nunca haber estado
casadas. Las mujeres de las etnias Raizal del archipiélago de San Andrés,
Gitano y Palanquero de San Basilio todas tienen una menor posibilidad de vivir
en pareja que de nunca haberlo hecho, teniendo unas posibilidades de 0,64 (IC
95%: 0,33 – 1,25: p=0,18), 0,65 (IC 95%: 0,32 – 1,31; p=0,22) y 0,23 (IC 95%:
0,08 – 0,66; p<0,01) respectivamente.
Las mujeres con mayor nivel educativo tienen menor posibilidad de vivir en
pareja que de nunca haberlo hecho, siendo que las mujeres sin educación tienen
9,86 (IC 95%: 7,58 – 12,81; p<0,01) más posibilidades de vivir en pareja que de
nunca haberse casado. A medida que el nivel educativo aumenta, la relación se
invierte, dado que las mujeres con educación primaria tienen 6,39 (IC 95%: 5,95
– 6,87; p<0,01) más posibilidades de estar en pareja que de nunca haberse
casado. Esta inversión es dramáticamente marcada en las mujeres con nivel de
educación secundario, pues es 1,38 (IC 95%: 1,32 – 1,44; p<0,01) más probable
que estén casadas a que nunca lo hayan hecho.
16
Las mujeres que trabajan como profesionales o técnicas tienen 2,64 (IC 95%:
2,44 – 2,87 ; p<0,01) más posibilidades de vivir en pareja que las que no trabajan.
Las que son empleadas públicas de alto rango duplican las posibilidades de vivir
en pareja respecto a aquellas que trabajan como profesionales o técnicas. Las
que trabajan como personal administrativo tienen 2 (IC 95%: 1,85 – 2,17; p<0,01)
veces más posibilidad de vivir en pareja, que las que no trabajan; las que trabajan
como comerciantes tienen 4,07 (IC 95%: 3,82 – 4,34; p<0,01) veces más
posibilidades de vivir en pareja que las que no trabajan y el doble de posibilidad
respecto a las que trabajan como personal administrativo. Las mujeres que
trabajan en servicios generales y que trabajan en agricultura, tienen 4,83 (IC
95%: 4,65 – 5,23 ; p<0,01) y 7,6 (IC 95%: 6,67 – 8,65; p<0,01) más posibilidades
de vivir en pareja que las que no trabajan, respectivamente. Aquellas que
trabajan como operarias de máquina/conductoras tienen 4,75 (IC 95%: 4,24 –
5,32; p<0,01) más posibilidades de vivir en pareja que aquellas que no trabajan.
Las que trabajan en otros oficios varios incluyendo ejército, tienen 4,06 (IC 95%:
3,20 – 5,16 p<0,01) más posibilidades de vivir en pareja que las mujeres que no
trabajan.
Las mujeres que viven en la región Atlántica tienen 1,54 (IC 95%: 1,44 – 1,54;
p<0,01) más posibilidades de vivir en pareja que de nunca haber estado
casadas, las que habitan la región Oriental tienen 1,31 (IC 95%: 1,23 – 1,39;
p<0,01) más chance de vivir en pareja que de nunca haberlo hecho, las mujeres
de la región Central tienen 1,09 (IC 95%: 1,03 – 1,16; p=0,34) más posibilidades
de vivir en pareja que nunca haberse casado, las que viven en la región pacífica
tienen 1,11 (IC 95%: 1,04 – 1,19 p=0,39) más posibilidades de vivir en pareja
que de nunca haber estado casadas y las que habitan otros territorios nacionales
tienen 1,73 (IC 95%: 1,49 - 2,01; p=0,95) más posibilidades de vivir en pareja
que de nunca haberlo hecho. Las mujeres que habitan en área rural tienen 1,68
(IC 95%: 1,60 – 1,76; p<0,01) más chance de vivir en pareja que de nunca
haberlo hecho.
Tabla 5. Análisis bivariado de las características asociadas a vivir en pareja
con o sin pareja actual en mujeres colombianas de 25 a 49 años
Nupcialidad
n OR IC del 95% p
Características de la mujer
Grupo etario
20 - 25 años 4414 1,00 referencia
15 - 19 años 1249 1,03 0,90 - 1,19 0,63
20 - 24 años 3207 0,98 0,89 - 1,09 0,73
30 - 34 años 4589 0,95 0,86 - 1,03 0,22
35 - 39 años 4432 0,88 0,81 - 0,97 < 0,01
40 - 44 años 4447 0,75 0,69 - 0,82 < 0,01
45 - 49 años 3911 0,62 0,57 - 0,68 < 0,01
Nivel de riqueza
17
Muy Rico 4776 1,00 referencia
Rico 5234 0,93 0,86 - 1,01 82
0,78 –
Medio 5511 0,85 <0,001
0,91
Pobre 5467 1,01 0,93 - 1,10 0,77
Muy pobre 5170 1,59 1,46 - 1,74 <0,001
Etnia
Otro 22382 1,00 referencia
Colombiano nativo 1162 1,46 1,27 - 1,69 <0,001
Negro/Mulato/Afrocolombiano/ 0,83 –
2664 0,90 <0,001
Afrodescendiente 0,97
0,31 –
Gitano 16 0,80 0,63
2,04
Raizal del Archipiélago de San
18 0,77 0,32 - 1,85 0,55
Andrés
Palenquero de San Basilio 5 - - -
Nivel educativo
Superior 5263 1,00 referencia
Sin educación 620 1,16 0,97 - 1,39 0,10
Primaria 7736 1,12 1,04 - 1,21 <0,01
Secundaria 12628 0,98 0,92 - 1,05 0,61
Ocupación
No trabaja 2942 1,00 referencia
0,38 –
Trabaja en agricultura 1350 0,46 <0,01
0,56
Otros, incluyendo ejército 227 0,34 0,25 - 0,46 <0,01
Profesional o técnico 2010 0,31 0,27 - 0,37 <0,01
Empleado público de alto rango 136 0,29 0,20 - 0,42 <0,01
Comerciante 6247 0,28 0,25 - 0,32 <0,01
Personal administrativo 1916 0,26 0,22 - 0,30 <0,01
Servicios generales 10141 0,25 0,22 - 0,28 <0,01
Operario de maquinaria - conductor 1277 0,24 0,20 - 0,28 <0,01
No sabe 2 0,20 0,02 - 2,22 0,15
Características del entorno
Región
Bogotá 4586 1,00 referencia
Oriental 5030 1,32 1,21 - 1,43 <0,01
Atlántico 5570 1,27 1,17 - 1,37 <0,01
Territorios nacionales 653 1,16 0,97 - 1,38 0,34
Central 6269 0,96 0,89 - 1,04 0,34
Pacífico 4140 0,96 0,89 - 1,05 0,39
Tipo de residencia
Urbana 19540 1,00 referencia
Rural 6707 1,94 1,82 - 2,08 <0,01
18
Características de la pareja
Nivel educativo
Superior 4446 1,00 referencia
Primaria 8837 1,15 1,06 - 1,24 <0,01
Secundaria 11861 0,90 0,84 - 0,97 <0,01
Sin educación 907 0,84 0,73 - 0,97 0,02
No sabe 196 0,20 0,16 - 0,24 <0,01
Ocupación
Servicios generales 6534 1,00 referencia
Trabaja en agricultura 5208 1,54 1,42 - 1,68 <0,01
Empleado público de alto rango 244 1,13 0,86 - 1,49 0,36
Comerciante 3555 1,05 0,97 - 1,14 0,25
Operario de maquinaria - conductor 5671 1,04 0,96 - 1,12 0,02
Profesional o técnico 2380 1,02 0,93 - 1,12 0,70
Personal administrativo 1338 0,96 0,85 - 1,08 0,32
Otros, incluyendo ejército 1245 0,86 0,77 - 0,97 0,02
No sabe 72 0,23 0,17 - 0,31 <0,01
Las mujeres en el primer rango etario de 15 a 19 año tienen 1,03 (IC 95%: 0,90
– 1,19; p=0,63) más posibilidad de vivir en pareja ahora que de haberlo hecho
antes y encontrarse actualmente sola. A diferencia de los demás grupos etarios,
que comprenden desde los 20 a 49 años, estas mujeres tienen menos
probabilidad de vivir en pareja actualmente que de alguna vez haber vivido en
pareja.
Las mujeres que tienen un nivel de riqueza muy pobre tienen 1,59 (IC 95%: 1,46
– 1,74; p <0,001) más posibilidades de vivir en pareja que de haber vivido en
pareja. Las mujeres que tienen un nivel de riqueza medio tienen 0,85 (IC 95%:
0,78 – 0,91; p <0,001) menos posibilidades de vivir en pareja que de haber vivido
en pareja. El valor de P de las otras variables no es estadísticamente
significativo.
Las mujeres que son colombianas nativas tienen 1,46 (IC 95%: 1,27 – 1,69; p
<0,001) más posibilidades de vivir en pareja que de haber vivido en pareja. Las
mujeres que son de etnia Negro/Mulato/afrocolombiano/afrodescendiente tienen
0,90 (IC 95%: 0,83 - 0,97; p <0,001) menos posibilidades de vivir en pareja que
de haber vivido en pareja. El valor de P de las otras variables no es
estadísticamente significativo.
Las mujeres con mayor nivel educativo tienen menor probabilidad de vivir en
pareja que de haber vivido en pareja y actualmente no, siendo que las mujeres
sin educación tienen 1,16 (IC 95%: 0,97 – 1,39; p=0,10) más posibilidades de
vivir en pareja que de haberlo hecho y actualmente no convivir en pareja. A
medida que el nivel educativo aumenta, la relación se invierte, dado que las
mujeres con educación primaria tienen 1,12 (IC 95%: 1,04 – 1,21; p<0,01) más
posibilidades de estar en pareja que de haber vivido en pareja y actualmente no
19
hacerlo. En las mujeres con nivel de educación secundario es 0,98 (IC 95%: 0,92
- 1,05; p=0,61) más posible que estén casadas a que hayan vivido en pareja y
en la actualidad no lo hagan.
Las mujeres que trabajan como profesionales o técnicas tienen 0,31 (IC 95%:
0,27 – 0,37; p<0,01) más posibilidades de vivir en pareja, que de haberlo hecho
y actualmente no. Las que son empleadas públicas de alto rango tienen 0,29 (IC
95%: 0,20 – 0,42; p<0,01) más posibilidades de vivir en pareja que de haberlo
hecho y actualmente no. Las que trabajan como personal administrativo tienen
0,26 (IC 95%: 0,22 – 0,30; p<0,01) veces más posibilidad de vivir en pareja, que
de haberlo hecho y actualmente no; las que trabajan como comerciantes tienen
0,28 (IC 95%: 0,25 – 0,32; p<0,01) más posibilidades de vivir en pareja que de
haberlo hecho y actualmente no. Las mujeres que trabajan en servicios
generales y que trabajan en agricultura, tienen 0,25 (IC 95%: 0,22 – 0,28; p<0,01)
y 0,46 (IC 95%: 0,38 – 0,56; p<0,01) más posibilidades de vivir en pareja que de
haberlo hecho y actualmente no, respectivamente. Aquellas que trabajan como
operarias de máquina/conductoras tienen 0,24 (IC 95%: 0,20 – 0,28; p<0,01)
más posibilidades de vivir en pareja que de haberlo hecho y actualmente no. Las
que trabajan en otros oficios varios incluyendo ejército, tienen 0,34 (IC 95%: 0,02
– 2,22; p<0,01) más posibilidades de vivir en pareja que de haberlo hecho y
actualmente no.
En las regiones Central y Pacífica tienen 0,96 (Central: IC 95%: 0,89 – 1,04; p =
0,34 y Pacífico: IC 95%: 0,89 – 1,05; p=0,39) menos posibilidad de vivir en pareja
actualmente que de haberlo hecho y encontrarse sola en estos momentos,
mientras que, en la región Atlántica, Oriental y otros territorios tienen mayor
posibilidad de vivir en pareja que de haber vivido en pareja y actualmente no
hacerlo, con unas probabilidades 1,27 (IC 95%: 1,17 – 1,37; p <0,01), 1,32 (IC
95%: 1,21 – 1,43; p<0,01) y 1,16 (IC 95%: 0,97 - 1,38; p=0,34) , respectivamente.
Las mujeres que habitan en área rural tienen 1,94 (IC 95%: 1,82 – 2,08; p<0,01)
más posibilidad de vivir en pareja que de haberlo hecho y actualmente no vivir
en pareja.
Las mujeres que desconocen el nivel educativo de su pareja tienen 0,20 (IC 95%:
0,16 - 0,24; p<0,01) más posibilidades de vivir en pareja que de haberlo hecho y
actualmente no hacerlo. Las mujeres que están con una pareja que no cuenta
con educación tienen 0,84 (IC 95%: 0,73 - 0,97; p=0,02) más posibilidades de
vivir en pareja que de haberlo hecho y actualmente no. La relación aumenta en
las mujeres cuya pareja cuente con un nivel educativo primario, pues tienen 1,15
(IC 95%: 1,06 – 1,24; p<0,01) más posibilidad de vivir en pareja actualmente que
de haberlo hecho y en el momento no hacerlo. Finalmente, esta relación
disminuye en las mujeres que tienen una pareja que cuenta con un nivel
educativo de secundaria, pues ellas tienen 0,90 (IC 95%: 0,84 - 0,95; p<0,01)
más posibilidad de vivir en pareja que de haberlo hecho y actualmente no
hacerlo.
Las mujeres, cuyas parejas trabajan como empleados públicos de alto rango,
tuvieron 1,13 (IC 95%: 0,86 - 1,49; p=0,36) más posibilidades de vivir en pareja
20
que aquellas que vivían en pareja y actualmente no. Las mujeres, cuyas parejas
trabajan como personal administrativo, tuvieron 0,96 (IC 95%: 0,85 – 1,08;
p=0,32) más posibilidades de vivir en pareja que aquellas que vivían en pareja y
actualmente no. Las mujeres, cuyas parejas trabajan como comerciantes,
tuvieron 1.05 (IC 95%: 0,97 - 1,14; p=0,25) más posibilidades de vivir en pareja
que aquellas que vivían en pareja y actualmente no. Las mujeres, cuyas parejas
trabajan como profesionales o técnicos, tuvieron 1,02 (IC 95%: 0,93 – 1,12;
p=0,70) más posibilidades de vivir en pareja que aquellas que vivían en pareja y
actualmente no. Las mujeres, cuyas parejas trabajan como agricultores, tuvieron
1,54 (IC 95%: 1,42 – 1,68; p<0,01) más posibilidades de vivir en pareja que
aquellas que vivían en pareja y actualmente no. Las mujeres, cuyas parejas
trabajan como operarios de máquinas/conductores, tuvieron 1,04 (IC 95%: 0,96
– 1,12; p=0,02) más posibilidades de vivir en pareja que aquellas que vivían en
pareja y actualmente no. Las mujeres, cuyas parejas trabajan en otros trabajos
incluyendo ejército, tuvieron 0,86 (IC 95%: 0,77 – 0,97; p=0,02) más
posibilidades de vivir en pareja que aquellas que vivían en pareja y actualmente
no. Las mujeres que desconocen la ocupación de sus parejas tuvieron 0,23 (IC
95%: 0,17 – 0,31; p<0,01) más posibilidades de vivir en pareja que aquellas que
vivían en pareja y actualmente no.
21
5. DISCUSIÓN
En este estudio se observó que las mujeres más jóvenes tienen mayor
probabilidad de nunca haber vivido en parejas mientras que las mujeres mayores
de 25 años muestran un incremento de vivir en pareja, fenómeno que puede ser
explicado por la segunda transición demográfica que está ocurriendo en
Colombia, donde se aumenta la edad promedio para casarse, en 1995 el 54,5%
de las mujeres entre 25 a 29 años estaban casadas mientras que en el 2005 solo
el 20% de este grupo etario se encontraban casadas (7) (Ver también anexo 4),
este cambio es secundario a un cambio de rol de la mujer en la sociedad, donde
prevalece el deseo de realización personal, adquisición de un mayor nivel
educativo y conquista de otros terrenos laborales sobre el deseo de contraer
nupcias (17). Un comportamiento similar evidenciaron Binstock y Cabella en las
poblaciones del cono sur, en su estudio describieron un aumentó de 2,5 años en
la edad promedio para casarse en Chile, Uruguay y Argentina entre las décadas
1980 al año 2000 (20).
Es esperado que el nivel de riqueza juegue un papel importante en la decisión
nupcial de la mujer, es por esto que la mayor proporción de las mujeres que
manifiestan no estar unidas pertenecen al nivel socioeconómico más alto (muy
rico). Este patrón se mantiene en descenso a medida que el nivel
socioeconómico de la mujer va decreciendo. De manera inversa, las mujeres con
el nivel socioeconómico más bajo (muy pobre) son las más propensas a vivir en
pareja o haber vivido en pareja, puesto que, por su nivel educativo, costumbres
sociales y otros factores anteriormente mencionados se ven mayormente
influenciadas a tomar esta decisión para solucionar problemas económicos. En
un estudio realizado en Namibia se dieron resultados similares a los observados
en este estudio, siendo las mujeres con un nivel de riqueza muy alto las más
propensas a nunca unirse o unirse de manera tardía (26).
El rol que desempeña la etnia en la cantidad de mujeres viviendo en pareja
depende de la región en la que se encuentre la mujer, pues la influencia que la
etnia ejerza depende del arraigo cultural y las características geográficas de cada
población. En este estudio la mayor proporción de mujeres que manifiestan no
estar unidas corresponden a la categoría de “otra”, pero también estas mismas
mujeres son las que en mayor proporción manifiestan vivir en pareja. Esto se
debe a que el tamaño muestral está compuesto predominantemente por mujeres
que pertenecen a la categoría de otras etnias. Teniendo esto en cuenta podemos
inferir que debido a la gran diversidad de razas que existen en el territorio
colombiano las mujeres no se identifican con únicamente una de ellas,
llevándolas a calificarse como “otra”.
El nivel educativo es un factor significativo en la mujer y en su modalidad de
nupcialidad; es el conocimiento y la adquisición de éste un elemento de
empoderamiento femenino que afecta de manera directa su decisión de unión a
una pareja, de separarse de ella o de permanecer soltera. La tendencia muestra
que entre mayor sea el nivel educativo, menor es la probabilidad de vivir en
pareja que de nunca haberlo hecho o que haber estado unida y actualmente no
22
estarlo. Este patrón se ve reflejado en otro estudio realizado por
Pazvakawambwa, et. al, en el que la educación mostró una asociación
significativa en el grupo un grupo de mujeres no casadas en Namibia, siendo que
quienes hubieran recibido educación primaria permanecían solteras por períodos
más largos que aquellas que no tuvieran educación. En este país se presentó
este fenómeno debido a la lucha por la igualdad de género, en la que se incentivó
al género femenino a hacer uso de sus derechos, incluido el derecho a decidir el
momento de casarse (asunto que en el pasado no era posible pues el matrimonio
era un evento forzado a realizarse con o sin consentimiento de la mujer) (26).
Según los datos obtenidos en la tabla 1 encontramos que existe un mayor
porcentaje de desempleo en mujeres que nunca han estado unidas que en las
mujeres que viven en pareja. Esto podría explicarse por el hecho de que, al no
vivir en pareja, y posiblemente no tener una familia, no tengan una razón por la
cual trabajar o producir. El rol que poseen en la sociedad las condiciona a tener
menos responsabilidades, como lo hijos, el hogar, o hasta el propio matrimonio,
por las cuales deban trabajar. Del mismo modo, podría estar relacionado
también, a que las mujeres más jóvenes (que tienden a vivir menos en pareja)
están menos capacitadas para trabajar, lo que respaldaría estos resultados. Este
mismo fenómeno se vio en un estudio realizado por Pazvakawambwa, et. al en
Namibia en el año 2006, en el que las mujeres que no viven en pareja presentan
una mayor tasa de desempleo (26)
Según nuestros hallazgos respaldados en la tabla 4, las mujeres que se
desempeñan al agro tienen más probabilidad de vivir en pareja (OR = 7,60). Esto
podría explicarse porque las mujeres que se dedican a las actividades agrícolas,
por lo general requieren de vida en pareja, que les apoye de manera mutua en
las tareas propias del trabajo de la tierra por lo pesadas que tienden a ser, y por
el papel que juega la mujer en el campo (cuidar a los hijos y colaborar con la
pareja dichas labores agrícolas sencillas). Esto se evidencia también en los
resultados arrojados en el análisis de la tabla 4, en el que las mujeres, cuyas
parejas trabajan como agricultores, tuvieron 1,54 más posibilidades de vivir en
pareja que aquellas mujeres que vivían en pareja y actualmente no. Del mismo
modo, las mujeres que trabajan en servicios generales tienen más probabilidad
de vivir en pareja, pues es un sector poco reconocido y de muy poca
remuneración en el país, lo que hace necesaria la figura de la pareja para poder
sostener los gastos económicos de un hogar y un estilo de vida adecuado.
La mayoría de las mujeres que nunca han estado casadas, que viven en pareja
y que han vivido en pareja, pero actualmente no lo están se encuentran en la
región Central mientras que la minoría de estas mujeres se encuentran en otros
territorios, esto puede relacionarse con la cantidad de mujeres que se
encuestaron en cada una de las regiones, la mayoría en la región central y la
minoría se encontraban en otras regiones. En todas las regiones se evidenció
mayor probabilidad de vivir en pareja que de nunca haberlo hecho en
comparación con la Capital, debido a que la segunda transición demográfica
ocurre primero y con mayor impacto en las zonas más desarrolladas del país (7).
23
Por otra parte, el tipo de residencia influye también en el hecho que las mujeres
se encuentren solteras, casadas o que hayan convivido con su pareja y
actualmente no lo hagan, siendo que las mujeres que habitan en área rural tienen
mayor probabilidad de vivir en pareja que no hacerlo actualmente o de estar
solteras que quienes viven en un área urbana; en esto confluyen otras variables
presentadas en este estudio, tales como la educación, ya que hay que tener en
cuenta que las mujeres que habitan en área urbana tienen un acceso más
dificultoso a ella, sea por poca oferta, baja calidad o creencias socioculturales
que actúan como barrera. En estas áreas usualmente se presentan niveles de
riqueza bajos, ocupaciones realizadas por las mujeres de baja o nula
remuneración, entre otras circunstancias que explicarían el patrón de
comportamiento nupcial femenino estudiado.
El nivel educativo de la pareja no parece establecer un patrón de nupcialidad
claro, siendo que las mujeres cuya pareja tiene un nivel de educación primaria
son quienes tienen mayor posibilidad de estar casadas que haberlo estado y
actualmente no o de estar solteras. La posibilidad disminuye si la pareja cuenta
con educación secundaria. No obstante, el riesgo es aún menor si la pareja no
cuenta con ningún nivel de educación, y disminuye de forma marcada si la mujer
no conoce el nivel educativo de su pareja. Es posible que las mujeres no tengan
en cuenta el nivel de escolaridad de su pareja al momento de escogerla.
Nuestro estudio se caracteriza por ser descriptivo, por lo que consta de varias
limitaciones tales como que no permite establecer relaciones causales entre las
variables, no permite estimar el riesgo de un determinado factor, en este caso
vivir en pareja o no, no informa tampoco sobre la asociación real entre variables,
lo máximo que permite es informar sobre la relación o asociación que
posiblemente parece existir entre las variables de la mujer, la pareja y el entorno,
con el hecho de vivir o no en pareja (27)
24
6. CONCLUSIÓN
En este estudio se evidenció que en Colombia a medida que se incrementa la
edad después de los 30 años se aumenta la probabilidad de vivir en pareja,
mientras que las mujeres menores de 25 años tienen una menor probabilidad de
vivir en pareja, demostrándonos un patrón de transición en la nupcialidad donde
se comienza a postergar la edad a la primera unión. También se observó que a
partir de los 35 años se aumentó la probabilidad de haber vivido en pareja pero
que actualmente no lo están haciendo.
Si comparamos los resultados del nivel de riqueza de las nunca unidas con las
que vivieron en pareja, podemos observar que de las nunca unidas que están en
la categoría de muy pobres tienen mayor probabilidad de casarse. A medida que
va aumentando nivel de riqueza va aumentando la probabilidad de nunca unirse.
En el grupo de las que estuvieron en pareja, las que pertenecen a la categoría
de muy pobre tienen más probabilidad que haber estado en pareja que las de la
categoría media.
De igual manera analizando los resultados del grupo étnico de las nunca unidas
y las que estuvieron en pareja, podemos observar que de las nunca unidas el
grupo de las colombianas nativas tiene mayor probabilidad de unirse que el
grupo de las palanqueras de San Basilio. Esto está dado por razones culturales,
desde mucho tiempo llevan costumbres que hoy en día todavía practican, a
diferencia de las otras categorías. En el grupo de las que vivieron en pareja
aquellas pertenecientes a las colombianas nativas tiene más probabilidad de
haber estado en pareja, lo que concuerda con lo observado en las nunca unidas.
Las pertenecientes a la categoría de Negro/Mulato/Afrocolombiano/
Afrodescendiente tuvieron menos probabilidad de haber vivido en pareja.
De manera relevante, encontramos que las mujeres que se dedican a actividades
agrícolas son las que tienen la más alta probabilidad de vivir en pareja, pues
hacen necesaria una figura masculina para que les apoye de manera mutua en
las tareas propias del trabajo de la tierra por lo pesadas que tienden a ser, y por
el papel que juega la mujer en el campo.
Fue posible notar que las mujeres cuyo nivel educativo es bajo, sea porque no
cuenten con estudios o porque únicamente tienen educación primaria, presentan
una mayor probabilidad de vivir en pareja. Es importante recalcar que es posible
evidenciar este patrón ya que la educación es un factor que entre más
desarrollado se encuentre, mayor independencia genera en las personas, por lo
que las mujeres que no cuentan con un buen nivel de estudios van a necesitar
en mayor nivel estar unidas a una pareja para poder subsistir.
La explicación previa es extrapolable a la pareja de la mujer, pues cuando se
analiza el nivel educativo de éstas, se observa que las mujeres cuya pareja
cuenten con estudios primarios tienen más oportunidad de vivir en pareja. Las
mujeres cuya pareja no cuente con estudios o tenga estudios secundarios tiene
menor oportunidad de vivir en pareja. Esto se podría justificar siendo que las
25
mujeres no buscan parejas que cuenten con un nivel educativo inferior al de ellas
debido a que no les ofrece seguridad para subsistir, y siendo que quienes tienen
más chance de estar en pareja son aquellas que cuentan con educación
primaria, se entendería por qué las parejas sin estudios tienen menor
probabilidad de vivir con la mujer. Por otra parte, las parejas que cuentan con
nivel educativo secundario son más independientes, por lo que se entendería
que cuenten también con menor chance de vivir la mujer.
En la región Atlántica y Oriental hay una mayor probabilidad de vivir en pareja o
de haber vivido en pareja que se puede asociar a las características culturales y
sociales de estas regiones que motivan a la mujer a llevar una vida en pareja.
Es importante observar que aquellas mujeres cuyo tipo de residencia sea rural
tienen mayor probabilidad de vivir en pareja. Esto podría ser producto de una
mezcla de diferentes factores que hace que aumente su dependencia a estar
unida a una pareja para poder sobrevivir al medio externo: en la zona rural hay
mayor tendencia a un menor nivel educativo en ellas, que conlleva a que ellas
se dediquen principalmente a las tareas agrícolas como método de subsistencia,
lo que tiene como consecuencia un bajo nivel de riqueza, reafirmando lo
propuesto previamente. Hay que tener en cuenta también la existencia de
factores culturales que puedan hacer sinergia a los factores antes mencionados.
26
7. RECOMENDACIONES
Desde el punto de vista de salud publica, las uniones mas tardías pueden estar
asociadas a los programas de planificación que están cambiando la tendencia
de la sexualidad en las mujeres colombianas. A su vez, este fenómeno facilita
que se presenten una mayor cantidad de gestaciones de alto riesgo y una
reducción de la fertilidad de la mujer por tener embarazos tardíos. A esto se le
suma un aumento de la emancipación de la mujer con relación al hombre a
medida que aumenta su nivel educativo y de riqueza, debido a que no dependen
económicamente del genero masculino sino de sus propios recursos.
Este trabajo tiene como propósito valorar el patrón de nupcialidad y su relación
con variables que permitan entender esta dinámica para estudiantes del área de
la salud. A partir de esta caracterización, es importante ahondar en el interés que
demande esta información a partir de su difusión. Desde nuestra valoración
formativa, estos hallazgos deben visibilizarse a nivel académico, los servicios de
salud y la comunidad en general. Por otra parte, al ser este trabajo desarrollado
a partir de encuestas con representatividad nacional, serán de interés para su
divulgación y publicación en revistas que aborden esta temática. Para lograr un
importante alcance, es necesario considerar la publicación de los resultados de
la investigación en blogs, ya que la utilización del internet como medio de difusión
masivo es una de las vías más importantes y eficientes en la actualidad. Para
quienes no utilizan este medio, hay que considerar la divulgación de los hallazgos
en periódicos con el fin de asegurar la accesibilidad a todo el público.
27
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27. García, J. Estudios Descriptivos. NURE Investigación, ISSN 1697-218X.
Disponible en:
<[Link] (2004)
30
9. ANEXOS
Anexo 1
Operacionalización de las variables
Macrovarible Variable Definición Naturaleza Nivel Categoría
15-19, 20-24,
Número de
25-29, 30-34,
Edad años Cuantitativa Intervalo
35-39, 40-44,
cumplidos
45-49
Grupos según Muy pobre,
Nivel de
el poder Cualitativa Ordinal Pobre, Medio,
riqueza
adquisitivo Rico, Muy rico
Colombiano
nativo, Gitano,
Grupo de Raizal del
personas que archipiélago de
pertenecen a San Andrés,
Etnia una misma Cualitativa Nominal Palenquero de
raza y/o San Basilio,
comunidad Negro/Mulato/Af
cultural rocolombiano/Af
rodescendiente,
Otra
Sin educación,
Grado de
Personal Nivel Primaria,
escolaridad Cualitativa Ordinal
educativo Secundaria,
alcanzado
Superior
No trabaja,
Profesional o
técnico,
Empleado
público de alto
rango, Personal
administrativo,
Actividad
Comerciante,
económica
Servicios
Ocupación que Cualitativa Nominal
generales,
desempeña la
Trabaja en
persona
agricultura,
Operario de
maquinaria -
conductor, Otros
(incluyendo
ejército), No
sabe
Caribe, Oriental,
Divisiones Central,
Región territoriales de Cualitativa Nominal Pacífica,
Colombia Orinoquía,
Entorno Amazonía
Zona donde
Área de
se ubica la Cualitativa Nominal Urbana, Rural
residencia
residencia
No sabe, Sin
Grado de educación,
Nivel
Pareja escolaridad Cualitativa Ordinal Primaria,
educativo
alcanzado Secundaria,
Superior
31
Profesional o
técnico,
Empleado
público de alto
rango, Personal
administrativo,
Actividad Comerciante,
económica Servicios
Ocupación que Cualitativa Nominal generales,
desempeña la Trabaja en
persona agricultura,
Operario de
maquinaria -
conductor, Otros
(incluyendo
ejército), No
sabe
Nunca unida,
Formación de Vive en pareja
Variable Nupcialidad
Patrones de
uniones Cualitativa Nominal actual, Estuvo
dependiente nupcialidad
consensuales en pareja
(actualmente no)
Anexo 2
Tabla de Presupuesto:
Rubros Costos (Pesos Colombianos) Total
Asesor 12,000,000 12,000,000
Internet 1,000,000 1,000,000
Papelería 400,000 400,000
Transporte 1,200,000 1,200,000
Equipos 4,000,000 4,000,000
TOTAL 18,800,000
Anexo 3
Aspectos administrativos
Recursos humanos:
● Estudiantes: María Andrea Buelvas Hernández, José Jacobo Buelvas
Mebarak, Gianpiero Caramés Polito, Andrea Carolina Clavijo Quintero
● Asesor: Rafael Tuesca Molina M.D. Esp. MSc. Ph.D.
32
Anexo 4
Gráficas de la caracterización de la situación de nupcialidad de la mujer
según sus características, las del entorno y de la pareja
Gráfica 1. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad de la mujer
según la edad de la mujer
Gráfica 2. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad de la mujer
según el nivel de riqueza
33
Gráfica 3. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad según la
etnia
Gráfica 4. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad según el
nivel educativo de la mujer
34
Gráfica 5. Gráficas de la caracterización de la situación de nupcialidad de la
mujer según la ocupacioón de la mujer
Gráfica 6. Gráficas de la caracterización de la situación de nupcialidad de la
mujer según la región
35
Gráfica 7. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad en la mujer
según el tipo de residencia
Gráfica 8. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad de la mujer
según el nivel educativo de la pareja
36
Gráfica 9. Gráfica de la caracterización de la situación de nupcialidad de la mujer
según la ocupación de la pareja
Gráfica 10. Gráfica de edad de las mujeres en edad fértil al momento de su
primera unión conyugal.