Biografía del profeta Daniel.
El profeta Daniel fue uno de los grandes personajes de la Biblia. Su vida estuvo llena de dolor: vio
la invasión de querida Jerusalén por el rey Nabucodonosor y fue llevado como esclavo a Babilonia
junto a sus amigos Sadrac, Misael y Azarías. En aquella tierra extraña Daniel luchó para mantenerse
fiel a Dios en medio de una cultura pagana. Su perseverancia y fidelidad provocaron muchas
persecuciones como veremos, pero también hacían que Dios se mantenía cuidándolo y
respaldándolo.
En Persia Daniel sirvió bajo varios reyes: Nabucodonosor, Belsasar, Darío y Cirio. Se ganó el favor
de cada uno al interpretar sueños y prodigios cuando nadie más en la nació podía brindarle ese tipo
de ayuda a los reyes. Esto resulto en que los reyes lo pusieran en altos cargos y hasta llegó a ser
gobernador de Babilonia. También, cuando sus enemigos conspiraban contra el profeta Daniel, los
reyes salían a su ayuda.
Vida antes del exilio
De acuerdo al primer capítulo de Daniel, el profeta vivió parte de su juventud en Jerusalén antes de
que Nabucodonosor invadiera la ciudad y empujara a Judá al exilio. Algunos creen que Daniel tenía
más o menos 17 años de edad cuando esto sucedió. Era miembro de la familia real y de la tribu de
Judá (1.1,6).
Daniel llega a Babilonia
La invasión de Nabucodonosor ocurrió como dice el capitulo 1, “en el año tercero del reinado de
Joacin, rey de Judá.” Nabucodonosor ordenó a Aspenaz, jefe de los eunucos, para que tomara
jóvenes de la casa real que debían ser “bien parecidos y sin defectos físicos, capacitados en todo
conocimiento, inteligentes y capaces de aprender, y con las cualidades suficientes para estar en el
palacio del rey.” (1. 4) Entre estos jóvenes estaban Daniel y sus amigos Jananias, a quien le
cambiaron el nombre a Sadrac, Misael (Mesac) y Azarías (Abednego). A Daniel le toco el nombre
Beltsasar (1.7).
Parte del entrenamiento de los jóvenes que entrenarían en el servicio del rey requería que ellos
pasaran tres años de preparación, y eran alimentados con porciones de la comida y el vino que le
servían al rey. Por temor a Jehová, Daniel y sus amigos no quisieron tomar de la comida que le
servían a los demás y convencieron a sus superiores que solo le dieran legumbres para comer
durante 10 días. Al final del ese tiempo estos jóvenes fueron encontrado ser más saludables que los
que comían la comida regular, y también poseían un conocimiento superior en todo tipo de sabiduría
y ciencias. En particular, Daniel tenía el don de interpretar sueños y visiones. (1.8-21)
Daniel y el rey Nabucodonosor
En el capítulo 2 de Daniel vemos que Nabucodonosor estaba perdiendo el sueno porque había tenido
una serie de pesadillas. El rey consultó con todos sus magos, astrólogos, adivinos y hechiceros, pero
ningunos pudieron ayudar al rey. Esto enfureció tanto a Nabucodonosor, que el ordeno la ejecución
de todos los sabios en la nación. Resulta que Daniel y sus amigos eran considerados entre los sabios
y los cuatro estaban bajo amenaza de muerte. Al enterarse Daniel de la situación, se puso de acuerdo
con Sadrac, Mesac y Abednego para pedirle ayuda a Dios en cuento a la situación. Dios responde
revelándole a Daniel el significado de los sueños, y el logra presentarse delante del rey con esta
información.
Con la ayuda de Dios Daniel pudo describirle el sueno a Nabucodonosor y explicarle su significado.
El profeta cae en gracia con el rey y recibe muchos honores, incluyendo que lo nombró gobernador
de la provincia de Babilonia y jefe supremo de todos los sabios de la nación. (2. 48)
Después de un tiempo Nabucodonosor vuelve a tener otro sueño y nuevamente consulta a Daniel.
Esta vez el sueño revelaba la condenación que Dios le enviaría al rey, y la cual se cumplió tan pronto
Daniel lo interpretó. Nabucodonosor, tal como advirtió Dios, fue expulsado y se volvió loco.
Daniel y el rey Belsasar
Belsasar fue el hijo y sucesor de Nabucodonosor. Un día el rey tuvo una fiesta en el palacio, donde
usaron utensilios adquiridos del templo de Jehová en Jerusalén durante la invasión, y donde se
adoraron a los reyes paganos. De repente apareció una mano que escribía algo en la pared. El rey,
alarmado, convoca a los magos y adivinos para descifrar lo que dice; nadie pudo y al fin llamaron a
Daniel. Daniel explica el disgusto de Dios con Belsasar, expresado en las frases en la pared.
También comunica el castigo que Dios enviaría sobre el rey. Esa misma noche murió Belsasar.
Daniel, el rey Darío y el foso de los leones
El conocido incidente de Daniel y el foso de los leones ocurrió durante el reinado de Darío. Daniel,
como andaba bajo la gracia de Dios, se ganaba también la gracia de cada rey. Darío no fue una
excepción. Esto hace que los gobernadores y los sátrapas envidiaran a Daniel. Ellos convencieron a
Darío a que ordenará que nadie en el reino orara a otro dios o persona que no fuese el rey. Hicieron
esto sabiendo que Daniel nunca haría eso y así fue. Al aprender sobre el edicto real, Daniel no se
escondió sino que oro en su casa con las ventanas abiertas como desafío. Fue arrestado y echado al
foso de los leones como castigo.
Al día siguiente Darío corrió al foso porque se había arrepentido que Daniel calló victima de los
líderes de la nación. Cuando llegó, a la sorpresa de todos, Daniel estaba vivo y tranquilo en medio
de los leones. En ese momento el rey ordenó que los líderes del complot contra Daniel fueran
echados al foso, y ellos si murieron. (Capitulo 6)
Visiones proféticas:
Daniel tuvo visiones proféticas reveladas por el altísimo. Entre ellas están, las cuatro bestias y visión
del Altísimo, visión del carnero y del macho cabrío, las setenta semanas:
Libro de Daniel
Daniel nos dejo unos escritos que hoy forman parte del antiguo testamento como un solo libro.
Simplemente titulado con el nombre del profeta, el libro es como una autobiografía que empieza
cuando Daniel llego a Babilonia hasta su vejez. Como hemos visto en este articulo, prácticamente
todo lo que sabemos de los detalles de la vida de Daniel provienen de este libro. La fecha que le
otorgamos es entre los años 605 y 536 bC. Es uno los libros que se escribieron mientras Israel estaba
bajo exilio en Persia.