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S0210573X17300345

El estudio analiza los factores de riesgo y la relación entre hallazgos clínico-ecográficos y microbiológicos en pacientes con enfermedad pélvica inflamatoria (EPI). Se incluyó a 112 pacientes, con una edad media de 35,4 años, donde el 11,6% cumplía con todos los criterios diagnósticos y los patógenos más comunes fueron clamidia y gonococo. Los resultados del tratamiento hospitalario y quirúrgico fueron favorables, aunque se sugiere mejorar la recogida de datos y la realización de biopsias de endometrio.
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El estudio analiza los factores de riesgo y la relación entre hallazgos clínico-ecográficos y microbiológicos en pacientes con enfermedad pélvica inflamatoria (EPI). Se incluyó a 112 pacientes, con una edad media de 35,4 años, donde el 11,6% cumplía con todos los criterios diagnósticos y los patógenos más comunes fueron clamidia y gonococo. Los resultados del tratamiento hospitalario y quirúrgico fueron favorables, aunque se sugiere mejorar la recogida de datos y la realización de biopsias de endometrio.
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Clin Invest Gin Obst.

2018;45(4):157---162

clínica e investigación en
ginecología y obstetricia
[Link]/gine

ORIGINAL

Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad pélvica


inflamatoria
M.A. Santana Suárez a,∗ , B. Suárez Suárez b , L. Ocón Padrón a y S. Seara Fernández a

a
Servicio de Obstetricia y Ginecología, Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno-Infantil, Las Palmas de Gran Canaria,
España
b
Facultad de Ciencias de Salud, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, España

Recibido el 27 de noviembre de 2016; aceptado el 18 de abril de 2017


Disponible en Internet el 30 de mayo de 2017

PALABRAS CLAVE Resumen


Absceso pélvico; Objetivo: Estudiar los factores de riesgo y la relación entre los hallazgos clínico-ecográficos y
Enfermedad pélvica los hallazgos microbiológicos y anatomopatológicos en el contexto de una enfermedad pélvica
inflamatoria; inflamatoria.
Gonococo; Material y métodos: Estudio observacional retrospectivo realizado entre enero de 2010 y
Clamidia; noviembre de 2015. Se incluyó a aquellas pacientes con diagnóstico de enfermedad pélvica
Enfermedad de inflamatoria registradas en la base de datos informatizada del Servicio de Obstetricia y Gine-
transmisión sexual cología del Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno-Infantil y con criterios para ser
hospitalizadas. Se excluyeron las pacientes tratadas de forma ambulatoria.
Resultados: Se obtuvo una muestra de 112 pacientes con una edad media de 35,4 años. Sola-
mente el 11,6% cumplían todos los criterios mínimos de diagnóstico de enfermedad pélvica
inflamatoria. Los patógenos aislados en mayor porcentaje fueron clamidia y gonococo. Se hizo
biopsia de endometrio en un 55,6% de los casos y la ecografía informó de una imagen sugestiva
de EPI en un 56,3%. La pauta antibiótica más empleada fue la asociación de clindamicina y
gentamicina. Se instauró tratamiento de la pareja sexual en el 48,2% de los casos. El 82,15% de
las pacientes recibieron tratamiento quirúrgico.
Conclusión: La población estudiada es atípica en cuanto a edad media y factores de riesgo,
aunque la recogida de datos en la anamnesis es mejorable. La incidencia de gonorrea ha dis-
minuido en nuestro medio, coincidiendo con la aparición de nuevos patógenos que adquieren
mayor importancia. Se debe insistir en la toma de biopsia de endometrio para aumentar el índice
de sospecha y en la realización del tratamiento a la pareja sexual. Aun así, los resultados del
tratamiento hospitalario y quirúrgico fueron favorables.
© 2017 Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados.

∗ Autor para correspondencia.


Correo electrónico: xela ss@[Link] (M.A. Santana Suárez).

[Link]
0210-573X/© 2017 Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados.
158 M.A. Santana Suárez et al.

KEYWORDS Diagnosis and treatment of pelvic inflammatory disease


Pelvic abscess;
Abstract
Pelvic inflammatory
Objective: To analyse the risk factors and the relationship between clinical and sonographic
disease;
findings and microbiological and pathological findings in the context of pelvic inflammatory
Gonococcus;
disease.
Chlamydia;
Materials and methods: Retrospective observational study conducted between January 2010
Sexually transmitted
and November 2015. Patients with a diagnosis of pelvic inflammatory disease, registered in the
disease
electronic database of the Department of Obstetrics and Gynaecology of Complejo Hospitalario
Universitario Insular Materno-Infantil, who met the hospitalisation criteria for the Gynaecology
Department, were selected. Patients treated on an outpatient basis were excluded.
Results: A sample of 112 patients was obtained, with a mean age of 35.4 years. Only 11.6%
of patients met all minimum diagnosis criteria of pelvic inflammatory disease. Chlamydia and
gonorrhoea were the most frequently isolated pathogens. Endometrial biopsy was performed
in 55.6% of the cases, while ultrasonography showed images suggestive of pelvic inflammatory
disease in 56.3% of the patients. The combination of clindamycin and gentamicin was the most
used antibiotic regimen, with 48.2% of sexual partners being treated. A number of 82.15% of
patients underwent surgery.
Conclusion: The study population is atypical in terms of average age and risk factors, although
there is room for improvement in relation to data collected from the patients’ medical history.
The incidence of gonorrhoea has declined in our area, which is consistent with the emergence
of new pathogens that are more prevalent. Endometrial biopsy should be performed to increase
the index of suspicion and the treatment of sexual partners. On the whole, however, the hospital
and surgical treatment results were favourable.
© 2017 Elsevier España, S.L.U. All rights reserved.

Introducción inflamatorios a su paso (cervicitis, endometritis, salpingitis,


absceso tubo-ovárico y peritonitis)1,3,4 . El diagnóstico de EPI
La enfermedad pélvica inflamatoria (EPI) es una enferme- es fundamentalmente clínico, con determinación de si es
dad ginecológica frecuente de etiología polimicrobiana, que necesario o no un tratamiento quirúrgico complementario a
consiste en un cuadro inflamatorio e infeccioso que afecta la antibioterapia.
al tracto genital superior de la mujer (útero, trompas y ova- El objetivo principal del estudio fue estudiar los factores
rio). En ocasiones, su alcance puede extenderse más allá de de riesgo y la relación entre los hallazgos clínico-ecográficos
estos límites y desembocar en procesos más graves. Gradison y los hallazgos microbiológicos y anatomopatológicos en el
asegura que hay 750.000 casos de EPI cada año en EE. UU., y contexto de una EPI.
Mitchell et al. estimaron que en el año 2.000 hubo 1,2 millo-
nes de visitas médicas por EPI en dicho país, lo que podría
significar que si cada una de esas visitas correspondiera a una Material y métodos
sola mujer, aproximadamente el 1% de la población feme-
nina de EE. UU. habría solicitado servicios médicos por esta Se realizó un estudio observacional retrospectivo desde
enfermedad en ese año1,2 . enero de 2010 hasta noviembre de 2015. Se incluyó a aque-
Los agentes etiológicos implicados con mayor frecuen- llas pacientes registradas en la base de datos informatizada
cia son Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae1 . del servicio que fueron ingresadas en la planta de hos-
Sin embargo, dado que la incidencia de gonorrea ha dis- pitalización de la Unidad de Ginecología del Servicio de
minuido, su participación como causa de esta enfermedad Obstetricia y Ginecología del Complejo Hospitalario Univer-
también está reduciendo su importancia2 . Actualmente, la sitario Insular Materno-Infantil (CHUIMI) con diagnóstico al
clamidia constituye la bacteria que más se relaciona con alta de EPI.
la EPI de origen sexual: se aisla hasta en un 60% de los Para el diagnóstico de EPI se establecieron como crite-
casos2,3 . De hecho, se ha calculado que el 8-20% de las muje- rios clínicos mínimos el dolor a la movilización cervical, el
res infectadas por esta bacteria y que no se benefician del dolor a la movilización uterina o el dolor anexial. A estos, se
tratamiento oportuno acaban desarrollando una EPI1,2 . La añadieron unos criterios adicionales (fiebre superior a 38 ◦ C
llegada de los microorganismos a la pelvis se puede producir o leucorrea purulenta en la exploración física) y unos crite-
vía linfática, hemática o ascendente. La vía más importante rios específicos: hallazgos sugestivos de EPI en la ecografía
es la última: a través de las relaciones sexuales, el agente (engrosamiento de estructuras anexiales, trompas llenas de
etiológico llega a la vagina de la mujer, sobrepasa el cérvix contenido líquido con o sin líquido libre, complejos tubo-
hasta alcanzar el útero y, pasando por las trompas uteri- ováricos, estudio Doppler con datos de infección pélvica) o
nas, acaba en la cavidad pélvica, pudiendo producir procesos en la laparoscopia.
Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad pélvica inflamatoria 159

Distribución por edad


Tabla 1 Selección de pruebas complementarias estableci-
das para el diagnóstico de EPI según el protocolo del Servicio
de Ginecología del CHUIMI
1 Ecografía ginecológica transvaginal (descartar absceso
en áreas anexiales) 0 10 20 30 40
2 Investigación microbiológica %
Toma endocervical con hisopo para siembra en cultivo
15-20 años 21-30 años 31-40 años 41-50 años
Toma endocervical con hisopo para estudio ADN
Toma vaginal con hisopo para siembra en cultivo
Figura 1 Distribución según la edad en el momento del diag-
En caso de cirugía, toma con jeringa para siembra en
nóstico.
cultivo
Si positivo para clamidia o gonococo, testar en 3-6
meses tras tratamiento Resultados
3 Investigación serológica
El total de pacientes recogidas durante el periodo de estudio
Investigación serológica en EPI confirmadas
fue de 112. La media de edad en el momento del diagnóstico
Investigación serológica VIH, lúes y hepatitis (B y C)
fue 35,44 ± 11,062 años (fig. 1). En cuanto a la paridad, 32
pacientes (28,6%) eran nulíparas, 40 de ellas (35,7%) habían
4 Biopsia de endometrio mediante cánula de Cornier
tenido un hijo, 29 (25,9%) habían tenido 2 hijos y 11 pacien-
5 Estudio analítico
tes (9,8%) 3 o más hijos. Del total de la muestra, 25 de ellas
Hemograma completo y pruebas de coagulación
(22,3%) eran portadoras de dispositivo intrauterino hacía
VSG y proteína C reactiva
más de un año, a excepción de un caso en el que se le había
insertado 20 días antes del diagnóstico de EPI.
Los antecedentes sexuales (edad de inicio de las rela-
Se ingresó en la planta de hospitalización de Ginecolo- ciones sexuales y número de parejas sexuales) no pudieron
gía a aquellas pacientes que cumplían con los criterios de ser recogidos en la totalidad de las pacientes, pues estos
hospitalización del servicio y que coinciden con los esta- datos se incorporaron en las historias informatizadas en el
blecidos por el Centers for Disease Control and Prevention año anterior y no constan en las historias antiguas. En el
(CDC): diagnóstico incierto sin poder excluir una urgen- momento del diagnóstico, 77 pacientes (68,8%) tenían una
cia quirúrgica (apendicitis, embarazo ectópico), paciente pareja estable y 5 mujeres (4,5%) referían no mantener rela-
embarazada, sin respuesta al tratamiento ambulatorio, into- ciones sexuales.
lerancia o incumplimiento del tratamiento por vía oral, Se establecieron unos criterios mínimos y unos criterios
gravedad clínica de la paciente, imagen sugestiva de abs- adicionales para el diagnóstico de EPI. Con respecto a los cri-
ceso tubo-ovárico o paciente con VIH positivo. No existe terios mínimos, hubo pacientes que solamente presentaban
evidencia de que las mujeres en edad adolescente puedan uno de ellos. Así, 14 pacientes (12,5%) tan solo presentaban
tener mayores beneficios del tratamiento si son hospitaliza- dolor a la movilización cervical, 7 pacientes (6,3%) dolor a
das, por eso, los criterios de hospitalización son los mismos la movilización uterina y 16 pacientes (14,3%) dolor anexial.
para todas las edades. Una vez establecida la sospecha diag- Otras 13 de ellas (11,6%) cumplían con los 3 criterios míni-
nóstica, se tomaron y solicitaron las siguientes muestras y mos y 23 pacientes (el 20,5%) no presentaban ningún criterio
pruebas en todas las pacientes: hemograma, coagulación y mínimo a su llegada a Urgencias. El resto de las pacientes
bioquímica, serología para VHB y VHC, VIH y sífilis, exudado (34,8%) tenía una combinación de 2 criterios mínimos. Con
vaginal y endocervical (general y específico para C. tracho- respecto a los criterios adicionales, 52 mujeres (46,4%) pre-
matis y N. gonorrhoeae) y biopsia de endometrio (tabla 1). sentaron una temperatura igual o mayor a 38 ◦ C de manera
Se excluyó a aquellas pacientes que fueron diagnostica- aislada y se objetivó leucorrea purulenta (sin fiebre) en 5 de
das de EPI y que fueron tratadas de manera ambulatoria. ellas (4,5%). El 18,8% cumplían con ambos criterios adicio-
Las variables recogidas fueron: edad en el momento del nales.
diagnóstico, paridad, número de hijos, edad de inicio de El exudado vaginal se recogió en 104 pacientes (92,86%) y
las relaciones sexuales, número de parejas sexuales, pareja quedaron 8 mujeres (7,14%) sin estudio microbiológico. Del
estable en el momento del diagnóstico, uso de dispositivo total, el exudado fue negativo en 16 mujeres (14,3%). La
intrauterino en el momento del diagnóstico, resultado del distribución de los microorganismos aislados en los cultivos
exudado vaginal, criterios diagnósticos (clasificados como se representa en la figura 2. La serología se recogió en menos
mínimos, adicionales y específicos), tipo de cirugía, régimen de la mitad de los casos (42%) y fue negativa en todos ellos.
antibiótico empleado, resultado de la serología, resultado La toma de biopsia de endometrio mediante cánula de
de la biopsia de endometrio, necesidad de reintervención Cornier se realizó en 62 pacientes (55,36%): fue no represen-
y tipo de cirugía, complicaciones postoperatorias, días de tativa en 2 de ellas (1,8%) y normal en 13 pacientes (11,6%).
estancia hospitalaria, episodios previos o posteriores de EPI El informe anatomopatológico informó de endometritis en
y constancia del tratamiento de la pareja sexual. 28 pacientes (25%), se detectaron signos de infección por
Para el análisis estadístico de los datos se utilizó el Actinomyces y de material purulento en 3 (2,68%) y 16
paquete SPSS versión 22.0 para Windows. Para la revisión pacientes (14,28%), respectivamente. Más de la mitad de
bibliográfica se llevó a cabo una búsqueda en la base de las pacientes (56,3%) tenían una imagen ecográfica sugestiva
datos PubMed. que se correlacionaba con los hallazgos durante la cirugía.
160 M.A. Santana Suárez et al.

Microorganismos aislados múltiples parejas sexuales son algunas de las característi-


30 cas que aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad.
Sin embargo, si comparamos nuestra muestra con el perfil
clásico descrito en la bibliografía, se puede observar que
25
la población estudiada es atípica, pues la edad media es
mucho más elevada (35,44 años) y la mayoría tenía pareja
20 estable en el momento del diagnóstico (68,8%). Los facto-
res de riesgo sirven como guía a la hora de llevar a cabo
un diagnóstico y en la EPI los antecedentes sexuales son
15 los más importantes. En la inmensa mayoría de las histo-
rias clínicas de nuestra muestra no aparecían estos datos.
Si bien el diagnóstico de EPI debe considerarse en todas
10
las pacientes sexualmente activas con clínica típica, con
o sin dolor abdominal y con independencia de los facto-
5 res de riesgo sexuales, estos últimos deben ser recogidos
en la anamnesis, pues aumentan la especificidad de los
síntomas5 . De esta forma, se podría ayudar a aumentar la
0 tasa de diagnóstico de EPI. Sin embargo, los factores de
% riesgo sexuales no son del todo claros, pues no está esta-
blecido qué se considera «pareja estable» o a partir de qué
C, trachomatis N, Gonorrhoeae Prevotella
número de parejas sexuales se debe plantear un aumento
G, Vaginalis C, albicans E, Coli del riesgo de EPI. Esto supone un problema si se tiene en
T, Vaginalis S, Anginosus B, Fragilis cuenta que el CDC recomienda poner tratamiento empí-
S, Agalactiae Actinomyces P, Aeruginosa rico a las mujeres con diagnóstico de sospecha de EPI y
Vaginosis bacteriana factores de riesgo sexuales5 . Aunque no constituye uno de
los factores de riesgo que se contemplan en nuestro estu-
Figura 2 Distribución en porcentaje de los diferentes tipos de dio, algunos autores han demostrado que las mujeres con
microorganimos aislados en el estudio microbiológico. endometriosis no solo tienen mayor riesgo de desarrollar
una EPI, sino que esta puede ser más grave y complicada6 .
En nuestro caso, tan solo se describió la presencia de una
En 13 de las pacientes no se cumplió ninguno de los criterios
endometriosis ovárica en una de las pacientes intervenidas
específicos.
por laparoscopia. Este aumento del riesgo se debe a que el
En cuanto al tratamiento, 20 pacientes (17,85%) recibie-
tejido endometriósico facilita la propagación bacteriana al
ron tratamiento antibiótico exclusivo y 92 mujeres (82,15%)
funcionar como medio de cultivo. Además, un gran número
necesitaron, además, una intervención quirúrgica. El régi-
de mujeres con endometriosis acaban siendo infértiles y
men antibiótico de primera elección fue la asociación
utilizan procesos de fecundación in vitro, lo que también
de clindamicina y gentamicina intravenosas a dosis de
favorece la infección de la pelvis6 . La EPI en estos casos
900 mg/8 h y 1,5 mg/kg/8 h, respectivamente, que se pautó
suele ser refractaria al tratamiento y requiere de procesos
en 74 de las pacientes (66,1%). En 9 pacientes (8%) se admi-
invasivos, que dan lugar a un tiempo de hospitalización más
nistró cefoxitina 2 g/6 h y doxicilina 100 mg/12 h, ambas
prolongado6 .
intravenosas. En 29 casos (25,9%) se recurrió a otros anti-
Aunque no existe una semiología patognomónica y varía
bióticos menos habituales. Del total de pacientes tratadas
mucho de una paciente a otra en gravedad y expresividad,
quirúrgicamente, se realizó una laparotomía en 26 de ellas
la clínica es determinante1-3 . De hecho, por sí sola tiene
(28,26%) y una laparoscopia en 66 pacientes (71,7%) con una
una sensibilidad y una especificidad del 87 y el 50% res-
tasa de reconversión a laparotomía del 9,7%. Se reintervino
pectivamente y se ha visto que tiene un valor predictivo
a 10 pacientes (8,9%) por no resolución del cuadro y evolu-
positivo del 65-90%1,4 . Para apoyar la sospecha clínica se
ción tórpida durante el postoperatorio. El tratamiento de la
suele recurrir a 2 técnicas: la biopsia de endometrio y la
pareja sexual solo constaba en 54 de las parejas (48,2%).
laparoscopia. En cuanto a la laparoscopia, se considera que
Las complicaciones postoperatorias descritas fueron:
su uso de forma rutinaria no es viable ni recomendable pues,
necesidad de transfusión sanguínea (14,3%), infección de la
aunque es el gold estándar para el diagnóstico de salpingi-
herida quirúrgica (11,6%), fiebre persistente (11,6%), íleo
tis, se ha visto que el valor predictivo positivo de la clínica
paralítico (4,5%), dehiscencia de la herida quirúrgica (4,5%),
cuando es confirmado por laparoscopia es alto (65%)2,5 . Por
infección del tracto urinario (0,9%), celulitis de la pared
ello, y dado que se trata de un proceso caro e invasivo no
(0,9%), lesión de asa intestinal (0,9%). La estancia media
exento de complicaciones, su uso queda reducido a los casos
hospitalaria fue de 6,49 días (rango 1-25) con una tasa de
en los que el tratamiento no resulta efectivo y cuando hay
reingreso el 9,8% (11 pacientes). De todas las pacientes, 11
un alto índice de sospecha con pruebas negativas1 . Como
(9,8%) habían tenido episodios previos de EPI.
alternativa, existen otras técnicas más baratas y seguras que
también proporcionan precisión diagnóstica, como la eco-
Discusión grafía Doppler o la resonancia magnética7 . En este sentido,
nuestro servicio apoya el manejo conservador y considera la
La paciente típica con EPI es una mujer joven con facto- laparoscopia exclusivamente para aquellos casos que cum-
res de riesgo sexuales. Tener menos de 25 años o tener plen con criterios quirúrgicos. Los resultados de la cirugía
Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad pélvica inflamatoria 161

fueron favorables en la mayoría de las pacientes de nuestro chomatis y N. gonorrhoeae en mujeres menores de 25 años
estudio, con una tasa de reconversión a laparotomía y de sexualmente activas1 . Si bien es cierto que actualmente
reingreso bajas (9,7 y 9,8%, respectivamente). no hay evidencia de que instaurar un plan de cribado sea
La biopsia de endometrio resulta útil para confirmar el eficiente, podría ser interesante para nuestro medio abrir
diagnóstico de EPI con endometritis sin necesidad de recurrir nuevas líneas de investigación en este campo, pues clamidia
a la laparoscopia. Sin embargo, en nuestro estudio se recogió es el microorganismo que se aísla con mayor frecuencia.
muestra para biopsia en la mitad de las pacientes. Este dato El tratamiento de la pareja sexual solo constaba en el
resulta llamativo si se tiene en cuenta que la biopsia es el 48,2% de nuestra muestra. Este dato resulta paradójico si se
gold estándar para el diagnóstico de endometritis (75% de tiene en cuenta que el 68,8% de las pacientes tenían pareja
sensibilidad y 84% de especificidad)1 . Este es, por tanto, un estable. Como se ha comentado, la vía de transmisión más
aspecto importante que mejorar en la práctica clínica diaria. frecuente de la EPI es la sexual, por lo que se debe hacer
Se debe tener como objetivo realizar biopsia de endometrio hincapié en la necesidad de llevar a cabo un tratamiento
a todas las pacientes ingresadas con sospecha de EPI. antibiótico completo e integral que incluya a la pareja12 .
Tal y como se observa en nuestros resultados y lo confirma Esto cobra importancia sobre todo si existe una relación
la bibliografía, clamidia y gonococo son los microorganis- estable, pues la tasa de reinfección es alta si no se trata a
mos que causan EPI con mayor frecuencia8 . Este dato es la pareja que, por norma general, suele estar asintomática.
importante, pues se ha visto que las mujeres con diagnóstico Por lo tanto, es fundamental establecer un plan de actua-
microbiológico de clamidia o gonococo tienen una mayor ción apto para el diagnóstico y tratamiento de la EPI para
tasa de hospitalización por EPI en el siguiente año que las así reducir su incidencia y evitar las posibles secuelas a
mujeres de la población general para la misma edad8 . Ade- medio y largo plazo. Desde un punto epidemiológico, se
más, Reekie et al. señalan que las tasas de hospitalización debe insistir a los profesionales en la importancia de la reco-
son mayores para el gonococo que para la clamidia8 . Esto gida de los antecedentes sexuales y definirlos con claridad,
contrasta con nuestro estudio, pues en él aparece un mayor pues aumentan la especificidad del diagnóstico. Asímismo,
porcentaje de clamidia que de gonococo en los resultados se debe tener en cuenta, de cara a posibles cambios en el
microbiológicos, lo que podría explicarse por el descenso proceso diagnóstico y terapéutico en un futuro próximo, el
de la incidencia de gonorrea en nuestro medio. Por otro hecho de que la incidencia de gonorrea está disminuyendo
lado, hay que tener en cuenta que el porcentaje de pató- en nuestro medio a expensas de otros microorganismos
genos no típicos aislados en nuestro medio es tan alto como menos habituales hasta el momento. Por ello y teniendo
el porcentaje de gonococo y clamidia juntos. En los años en cuenta que el resultado de una biopsia de endometrio
70 se creía que la EPI era monoetiológica, pero hoy en día puede dar el diagnóstico de EPI, es fundamental la toma de
se sabe que hay una amplia variedad de microorganismos la muestra, al igual que la de los exudados vaginales, en el
implicados en su patogénesis9 . Así, agentes patógenos como momento del diagnóstico.
G. vaginalis, Prevotella y anaerobios están empezando a
cobrar mayor importancia como etiología de EPI. Se ha visto Conflicto de intereses
que las alteraciones en la flora vaginal habitual, con dis-
minución en la producción de peróxido de hidrógeno de los
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
Lactobacillus, permite el crecimiento anormal de gérmenes
implicados tanto en la EPI como en la vaginosis bacteriana
que, además, está presente en un alto porcentaje de muje- Bibliografía
res con EPI9 . Este hecho hay que tenerlo en cuenta de cara
al diagnóstico etiológico, pues la no erradicación de estos 1. Gradison M. Pelvic inflammatory disease. Am Fam Physician.
nuevos patógenos también puede dar lugar a secuelas a largo 2012;85:791---6.
plazo9 . Hay que considerar, por tanto, la realización de cul- 2. Mitchell C, Prabhu M. Pelvic inflammatory disease: Current con-
tivos para gérmenes no típicos en el futuro y la aplicación cepts in pathogenesis, diagnosis and treatment. Infect Dis Clin
North Am. 2013;27:1---21.
de un tratamiento de amplio espectro con cobertura para
3. Infecciones ginecológicas. En: Hoffmann B, Schorge J, Schaffer
dichos agentes etiológicos.
J, Halvorson L, Bradshaw K, Cunningham FG. Ginecología de
La importancia de llevar a cabo un diagnóstico precoz Williams. 2◦ ed. México: McGraw-Hill;2015. p49-84.
y un tratamiento inmediato radica en que la EPI no tra- 4. Centers for Disease Control. Prevention, recomendations and
tada puede provocar graves secuelas para la vida sexual reports sexually transmitted diseases treatment guidelines.
y reproductiva de la mujer. Por ello, el tratamiento se MMWR. 2015;64:78---82.
inicia de forma empírica y sin necesidad de esperar los 5. Jaiyeoba O, Soper DE. A practical approach to the diagno-
resultados de las pruebas complementarias, con un obje- sis of pelvic inflammatory disease. Infect Dis Obstet Gynecol.
tivo terapéutico tanto preventivo como curativo1-3 . Algunos 2011:1---6.
estudios plantean que el desarrollo de EPI puede producirse 6. Elizur SE, Lebovitz O, Weintraub AY, Eisenberg VH, Seidman DS,
Goldenberg M, et al. Pelvic inflammatory disease in women with
en el contexto de una infección asintomática por clamidia
endometriosis is more severe than in those without. Aust N Z J
y proponen la posibilidad de hacer un cribado como medida
Obstet Gynaecol. 2014;54:162---5.
de prevención de la EPI10 . Anschuetz et al. analizaron la 7. Vicetti Miguel RD, Chivukula M, Krishnamurti U, Amortegui AJ,
reducción de las secuelas por EPI gracias al cribado micro- Kant JA, Sweet RL, et al. Limitations of the criteria used to
biológico y observaron que el cribado de clamidia y gonorrea diagnose histologic endometritis in epidemiologic pelvic inflam-
en poblaciones con alta morbilidad puede estar asociado a matory disease research. Pathol Res Pract. 2011;207:680---5.
una disminución de la hospitalización por EPI11 . De hecho, 8. Reekie J, Donovan B, Guy R, Hocking JS, Jorm L, Kaldor JM,
en EE. UU. se recomienda detectar la presencia de C. tra- et al. Hospitalisations for pelvic inflammatory disease tem-
162 M.A. Santana Suárez et al.

porally related to a diagnosis of chlamydia or gonorrhoea: A 11. Anschuetz GL, Asbel L, Spain CV, Salmon M, Lewis F, New-
retrospective cohort study. PLoS ONE. 2014;9:1---7. bern EC, et al. Association between enhanced screening for
9. Sweet RL. Treatment of acute pelvic inflammatory disease. Chlamydia trachomatis and Neisseria gonorrhoeae and reduc-
Infect Dis Obstet Gynecol. 2011:5619. tions in sequelae among women. J Adolesc Health. 2012;51:
10. Herzog SA, Althaus CL, Heijne JC, Oakeshott P, Kerry S, Hay P, 80---5.
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study. BMC Infect Dis. 2012;12:187.

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