1997 - MOLTMANN J. - Cristo para Nosotros Hoy - Trotta - OCR
1997 - MOLTMANN J. - Cristo para Nosotros Hoy - Trotta - OCR
Moltmann
Cristo
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hoy
Cristo para nosotros hoy
Jiirgen Moltmann
T R O T T A
CONTENIDO
Prefacio.
A sb n
Jesús y el reino de Dios ..
La Pasión de Cristo y el Dolor de Dios....
AW
La congoja de Cristo
El Cristo torturado
La resurreccién de Cristo: esperanza para el mundo .
El Cristo cósmico ...
Jesús entre judíos y cristianos
XN
Titulo original: Wer ist Christus fúr uns heute?
«He aquí que yo hago nuevas todas las cosas»: la gran
O Editorial Trotta, S.A., 1997
Sagosta, 33. 28004 Madrid
invitación ...
Teléfono: 593 90 40
Fax: 59391 11
Índice general... 121
© Nancy Bediord, 1997
O Chr. Kaiser / Gitersloher Verlagshaus, Gilersloh, 1994
Diseño
Joaquín Gallego
ISBN: 848164-169-3
Depósilo Legol: VA-288/97
Impresión
Simancos Ediciones, 5.A.
Pol. Ind. San Crstóbal
C/ Estaño, parcela 152
47012 Valladolid
PREFACIO
tros sentidos y con nuestra vida entera, así como solamente se puede divino es lo que hace que su vida terrenal haya sido enteramente
creer en Dios con todo el corazón y con todos los sentidos. mesiánica, iluminada por las esperanzas de Israel y resplandeciendo
¿Quién es Cristo para mí? No quiero esquivar esta pregunta con las esperanzas para los gentiles: el Mesías de Israel, el Salvador
refugiándome en consideraciones generales, sino comenzar con un de los gentiles. Siempre he extrañado la presencia del Jesús terrenal
recuerdo personal: en 1945 estaba preso en un miserable campo de en las confesiones de fe cristianas. ¿Por qué se la reduce a una mera
prisioneros en Bélgica. El Reich alemán estaba destrozado, la cultura coma intercalada entre su nacimiento y sufrimiento? Tal vez debería-
alemana había sido destruida por Auschwitz, mi ciudad natal de mos agregar o al menos pensar:
Hamburgo estaba en ruinas y en mis adentros no era muy distinto el
panorama: me sentía abandonado por Dios y por la gente; las espe- Bautizado por Juan Bautista,
ranzas de mi juventud habían muerto. No veía futuro alguno por colmado del Espiritu Santo:
delante. Estando yo en tal condición, un capellán del ejercito norte- para anunciar el reino de Dios a los pobres,
curar a los enfermos,
americano me puso una Biblia en la mano y la empecé a leer. Co- acoger a los marginados,
mencé con los salmos de lamento individual y colectivo del Antiguo despertar a Israel para salvación de los gentiles
Testamento: «Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo y tener misericordia de todos los pueblos.
bueno; y se agravó mi dolor [...] forastero soy y advenedizo, como
todos mis mayores» (Sal 39). Luego me atrajo la historia de la Pa- Unido al temprano reconocimiento de Jesús como el hermano
sión. Cuando llegué al grito de Jesús al morir, me dije: Aquí está el que sufre con nosotros, se tornó importante para mí la fe pascual.
que te entiende y está contigo cuando todos te abandonan. «Dios Ciertamente, los símbolos del despertar y de la resurrección tienen
mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?». Ése era también mi su origen en una época anterior, en la que se hablaba en imágenes
clamor a Dios. Empecé a comprender al Jesús sufriente, tentado, míticas de la maravillosa intervención de Dios en este mundo. Sin
abandonado por Dios, pues me sentía entendido por él. Y compren- embargo, comparten sólo la forma con nuestra cosmovisión. En nues-
di: este Jesús es el hermano divino en nuestra necesidad. Trae espe- tra experiencia, la fe en la resurrección se ve confrontada con la
ranza a los cautivos y abandonados. Es quien nos libera de la culpa muerte a la cual estamos entregados. Para mí, la fe en la resurrección
que nos oprime y roba todo futuro. En ese instante me atrapó la es la fe en Dios de quienes viven y mueren, de quienes sufren y lloran
esperanza, aunque desde una perspectiva humana había tan poco —y por eso no es un mito—. La fe en la resurrección alcanza su
que esperar. Me infundió el coraje para vivir en un momento en que significado por medio de la lucha del amor en contra de la muerte.
acabar con todo quizá hubiera parecido lo más sensato. Esta tempra- Experimentamos la resurrección ya aquí, en medio de la vida, en
na comunión con Jesús —nuestro hermano en el sufrimiento que nos contra de las opresiones y de las heridas a las cuales se ve expuesta
libera de la culpa— nunca más me ha dejado. Para mí, Jesús el cruci- esta vida. En el amor no sólo se espera la resurrección en un futuro,
ficado es el Cristo. sino que es experimentada de antemano, pues el amor vivifica. Y el
En los conflictos públicos y privados de mi vida aprendí luego a amor no da a nadie ni nada por perdido. Ve un futuro en el cual Dios
percibir la presencia del Jesús terrenal. El que trae el reino de Dios a restaurará y compondrá todo, reuniéndolo en su reino. Esta gran
los pobres, el que cura a los enfermos, el que acoge a los menospre- esperanza fortifica nuestras pequeñas esperanzas y las rectifica. Es la
ciados, es quien nos llama al seguimiento y nos cautiva para la vida presencia de Jesús en el Espíritu de vida.
con su esperanza y su entrega. Fueron sobre todo las primeras pro- Los capítulos que configuran este libro surgieron de ponencias
testas en contra de la «muerte atómica» y luego el movimiento por la que presenté en Alemania y en muchos otros países y que discutí con
paz los que lograron convencerme de esto. Reconocí relativamente personas y grupos muy variados. Así, fue surgiendo en tres capítulos
tarde que este Jesús terrenal, el Jesús del seguimiento y del reino de el método según el cual primero se observa lo que relatan las Escritu-
Dios, es un Jesús judío. Los diálogos cristiano-judíos me abrieron los ras bíblicas, luego, por medio de preguntas y respuestas se aprende a
ojos a esta verdad. También me mostraron mi identidad cristiana, juzgar teológicamente y por último se intenta orientar la praxis. Bus-
que está fundada en la nueva experiencia de Dios en Jesús: «Hoy se caremos aquí puntos de acceso para responder a la pregunta: ¿quién
ha cumplido esta Escritura delante de vosotros» (Lc 4,21). Este «hoy» es Cristo para nosotros hoy? No se trata de una cristología completa.
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que comparten la vida en él. Si la referencia es a un espacio limitado, podía decir que «está entre nosotros», ¿cómo representó Jesús su «cau-
puede hablarse entonces del «reino del bien» y del «reino del mal» o sa»? ¿Cómo experimentaron su «causa» aquellos que, regocijados, pu-
de los «dos reinos», el «reino espiritual» y el «reino terrenal». Pero si dieron decir: «Lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contem-
se asocia el reino con «Dios» no pueden existir dos o más reinos, pues plamos y palparon nuestras manos: la Palabra de vida [. ]» (1 Jn 1,1)?
Dios es uno y fuera de él no hay ninguno. Nos ajustaremos al método «ver-juzgar-actuar» y comenzaremos
Como alternativa a la expresión «reino de Dios», hace unos cien con cuatro perspectivas bíblicas. Acto seguido discutiremos cinco pre-
años se viene imponiendo la traducción señorío de Dios. Suena más guntas y respuestas teológicas y por último investigaremos las conse-
dinámico: Dios es el Señor porque tiene señorío y todo aquello sobre cuencias prácticas que surgen de la experiencia y de la anticipación
lo cual se enseñorea es su reino. Hasta aquí llegamos, pero tampoco del reino de Dios.
esta traducción resuelve el problema, pues hemos sufrido tantas «to- Es lo propio de Jesús que hable del reino de Dios en parábolas
mas de poder» a nivel personal, laboral y político que nos hemos tomadas del mundo de la naturaleza y de las personas. En ellas podre-
vuelto cautelosos en nuestro anhelo por el «señorío de Dios». Desea- mos percibir el reino de Dios de un modo que supera cualquier mera
mos saber al menos de qué manera se enseñorea Dios en comparación conceptualización. Nos internaremos en las curaciones de Jesús, pues
con las demás formas de señorío y si todos nosotros, sus obedientes son milagros del reino de Dios. Observaremos las comidas de Jesús con
servidores, también tendremos el derecho a la palabra. los «pecadores y publicanos» marginados, pues representan los ban-
Que Dios sea «el Señor» quizá complazca a los varones, pero a las quetes del reino de Dios. Por último escucharemos la ley fundamental
mujeres sensibilizadas este concepto les parece un descaro. Es com- del reino de Dios: las bienaventuranzas del Sermón del Monte.
prensible que su anhelo por un continuado señor-fo sea mínimo. Asi-
mismo, un número cada vez mayor de hombres rechaza la opción de Primera perspectiva: el reino de Dios en las parábolas
ser «señores». Quieren ser aceptados como hermanos y amigos.
Si se amplía el concepto del «señorío de Dios» de tal modo que se En el cuarto capítulo del evangelio de Marcos hallamos un grupo de
traduzca como reinado (señorío del Dios-Rey), ya en la catequesis es parábolas que han sido tomadas de la relación de los seres humanos
preciso buscar mucho para encontrar una comparación apropiada, con la naturaleza: las parábolas del sembrador, de la semilla y del
para no caer en los chismes acerca de los reyes y las princesas que grano de mostaza. Son imágenes de un comienzo, del desarrollo vital
leemos en determinados pasquines. de la esperanza. El que «sale a sembrar» desparrama la semilla sobre
Al abrir el Nuevo Testamento no encontramos en sus páginas una la tierra porque espera que crezca y lleve fruto. Así es en el reino de
definición del «reino de Dios». Jesús nunca definió explícitamente el Dios: las semillas se siembran en nuestra vida para que crezcan y nos
«concepto» del reino de Dios. «Lo que significa el concepto [...] es pre- hagan fructificar. Los comienzos son pequeños, pero si son «de Dios»,
supuesto por Jesús» —expresa un reciente memorándum eclesiástico los efectos serán grandes y maravillosos. El reino brota como el grano
alemán—. Esto podría pensarse, pero no es correcto. Jesús no trans- de mostaza, el «más pequeño de todos», que sin embargo cuando ha
mitió «concepto» alguno del reino de Dios, ya sea antiguo o nuevo, crecido produce un árbol tan grande que las aves del cielo anidan en
sino que trajo consigo el mismísimo reino de Dios. Eso representa una él. La semilla crece automáticamente, por sí sola, día y noche. Su
gran diferencia: una cosa es definir los conceptos correctos acerca de fuerza interior se desarrolla hasta ser hierba, luego espiga, después un
la vida y otra muy distinta es vivir correctamente. Una cosa es apren- campo de trigo abundante. Si se observa no solamente el sentido figu-
der una definición de la felicidad y otra muy distinta es ser feliz. Así, rado sino también el sentido original, es posible ver el «reino de Dios»
una cosa es «conceptualizar» el reino de Dios y otra muy distinta es como revitalización de la naturaleza. Por consiguiente, Mc 13,28s
experimentarlo, sentirlo, verlo y saborearlo. No es el concepto lo que compara el reino de Dios con el «verano». La naturaleza misma se
debe definir la experiencia sino que, por el contrario, la experiencia torna parábola: así como en la primavera los árboles se enverdecen,
debe determinar el concepto. Si no fuera así, estaríamos rodeados de asoman las flores y la semilla crece en los campos, de la misma mane-
tantos conceptos que ya no podríamos tener nuevas experiencias. ra el reino de Dios es la primavera definitiva de la creación. La nueva
Dejemos, entonces, los conceptos acerca de la «causa» de Jesús vida se inicia, todas las criaturas se llenan de vida y dan fruto. Llama
allí donde los acabamos de colocar y dirijámonos al asunto mismo. Si la atención que las parábolas se tomen de la primavera y del verano,
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pero no del otoño y del invierno. Del ciclo natural del «devenir y vemos a la vida porque sentimos el infinito amor del que brota todo
morir» se elige únicamente el devenir como parábola del reino de lo que tiene vida. Cuando experimentamos la vitalidad de Dios en su
Dios. ¿Por qué? Porque el reino de Dios no es otra cosa que la nueva alegría por nosotros, cuando nuestras energías vitales reviven: enton-
creación de todas las cosas para la vida eterna. ces el «reino de Dios» deja de ser un señorío ajeno para transformarse
Las parábolas tomadas de la naturaleza hacen que el reino de Dios en la fuente de la vida. Entonces sentimos el reino de Dios como el
apele a todos los sentidos. Huelo una rosa y huelo el reino de Dios. amplio espacio en el cual nos podemos desarrollar, pues en él ya no
Gusto del pan y del vino y gusto del reino de Dios. Camino por un existe el conflicto. Cuando experimentamos el reino de Dios de esta
colorido campo en flor y palpo el reino en el que todo puede crecer y manera volvemos a percibir la plenitud de posibilidades que nos brin-
desarrollarse, el reino en el que hay suficiente para todos. da nuestra vida.
En el capítulo 15 de Lucas tenemos otro grupo de parábolas, que
tienen que ver con hallar y perder: la oveja perdida, la dracma perdi- Segunda perspectiva: el reino de Dios en las curaciones de enfermos
da, el hijo perdido. Así como el pastor se alegra cuando encuentra la
oveja perdida por la cual había dejado las 99 en el desierto, en el cielo Según los evangelios, lo primero que la gente experimentó en torno
hay más alegría por un solo «pecador que se convierte» (15,7) que a Jesús fue la fuerza sanativa del Espíritu de Dios. Por eso las perso-
por 99 justos. Es agradable que en segundo lugar siga una parábola nas que se acercan a Jesús en los evangelios no son llamadas «peca-
femenina, la parábola de la mujer que busca y encuentra su moneda dores» como en los escritos paulinos, sino que se manifiestan como
de plata. Una vez más leemos: «se produce alegría ante los ángeles de enfermos. Emergen de los rincones y de las sombras donde habían
Dios por un solo pecador que se convierta». A continuación viene la sido relegados y buscan estar cerca de Jesús. «Al atardecer, a la pues-
parábola del hijo perdido. Aquí el gozo del padre es tan grande que ta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad
dice: «Este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdi- entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se en-
do y ha sido hallado» (15,24). También en los resámenes del mensaje contraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demo-
de Jesús encontramos repetidas veces las palabras: «El reino de Dios nios» (Mc 1,32ss). Los «demonios» son las fuerzas del desorden y de
está cerca, convertíos». Pero ¿qué significa la «conversión»? la destrucción visualizadas en forma personal. Se caracterizan por su
En el transcurso del desarrollo del idioma la palabra «conver- deleite en atormentar. Cuando venga el Mesías —dice la antigua
sión» o «enmienda» (en alemán, Bufe) ha cambiado tanto su significa- esperanza judía— estos espíritus atormentadores desaparecerán de la
do que es difícil usarla como traducción del asunto al que se refiere Tierra y los seres humanos podrán volver a vivir saludable y razona-
Jesús, pues entendemos por «enmienda» el sufrir un castigo o el cum- blemente. Existieron muchas curaciones milagrosas en la Ant
plir con ciertos requerimientos que «arreglen» una falta. dad. Siguen existiendo en nuestro mundo moderno de la medicina
Según estas parábolas, ¿en qué consiste la conversión o la en- científica. Sin embargo, en el caso de Jesús se ubican en un horizonte
mienda? Una oveja perdida es hallada y quien la ha encontrado se especial: pertenecen a la llegada del reino de Dios. Cuando el Dios
alegra de que su búsqueda no haya sido en vano. La moneda perdida viviente viene a su creación, las fuerzas del suplicio se ven obligadas
no podía responsabilizarse de haber sido perdida ni de haber sido a ceder y las atormentadas criaturas pueden sanarse. El reino del
encontrada; el gozo de hallarla pertenece exclusivamente a la mujer. Dios viviente expele a los bacilos de la muerte y propaga la germina-
Por último, el hijo perdido no estuvo solamente «perdido» para luego ción de la vida. No trae solamente la salvación en un sentido religio-
ser «hallado», sino que incluso estuvo «muerto» y luego «volvió a la 50, sino también la salud experimentada corporalmente. En la cura-
vida». ¿Qué expresa entonces según esta parábola el «reino de Dios»? ción de los enfermos el reino toma cuerpo. El Espíritu vivifica lo
No es otra cosa que el gozo de Dios por haber vuelto a encontrar a sus enfermo, lo mortal. Aunque muchos de nosotros hoy no tenemos un
criaturas perdidas. ¿Y qué es la «enmienda» del pecador? No es otra acceso personal a estas historias de las curaciones de enfermos reali-
cosa que «ser hallado» y «volver a casa» desde la alienación, que «vol- zadas por Jesús, pues no hemos vivido nada que se les compare,
ver a la vida» y compartir el gozo de Dios. Experimentamos el reino podemos entender con su ayuda que la fuerza vital de Dios quiere
de Dios cuando ocurre algo semejante en nosotros, cuando florecemos abrirse paso a nuestros cuerpos; así logramos comprender la dimen-
y crecemos como las flores y los árboles en la primavera, cuando vol- sión orgánica del reino de Dios.
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Cuando Dios viene y renueva el mundo trastornado, no es algo corporal hace que Jesús, según los criterios de la época, también se
extraño sino que le es propio que los enfermos se curen y que los torne «impuro», pero siente que se sana. Jesús nota «al instante la
agentes patógenos de las dolencias desaparezcan. Las curaciones de fuerza que había salido de él». La mira y le dice: «Hija mía, tu fe te ha
Jesús son «milagros del reino». En el alba de la nueva creación de sanado, vete en paz». Experimenta la fuerza sanativa que sale de él sin
todas las cosas ni siquiera son «milagros» sino de lo más natural. Si se habérselo propuesto y así, por medio de la fe de los enfermos, se
pierde la esperanza en el reino de Dios y ya no se mira hacia adelante, familiariza con ella. Se estira y ajusta a las expectativas de los enfer-
estas historias de curaciones parecen cuentos de hadas que pueden ser mos y en ese ambiente aprende lo que significa el reino de Dios en la
olvidados. Sin embargo, en el marco de la esperanza en el reino de realidad de aquéllos.
Dios no pueden ser olvidadas, pues en este contexto se tornan recuer- Podríamos decir que el «reino de Dios» es lo que ocurre entre
dos de la esperanza. Jesús y los enfermos, entre su fuerza y la fe de las personas: ambos
De igual forma que todas las enfermedades graves son precurso- elementos deben unirse. Cuando ambos se aúnan hablamos de una
ras de la muerte, debemos entender las curaciones de Jesús asimismo experiencia del Espíritu Santo. La presencia del reino de Dios radica
como emisarias: son precursoras de la resurrección. Solamente cuan- en tal experiencia del Espíritu. El futuro de esta experiencia del Espí-
do esta vida mortal renazca a la vida eterna se completará lo que Jesús ritu es aquel reino de Dios. Así, experimentamos también nosotros
inició al curar a los enfermos. En cada enfermedad grave luchamos hoy el reino venidero en la presencia del Espíritu Santo, quien nos
contra la muerte. En cada curación experimentamos algo de la resu- vivifica.
rrección: nos sentimos como «nacidos de nuevo» y nos parece que se
nos ha «regalado la vida otra vez». Así será cuando suceda lo que no Tercera perspectiva: el reino de Dios en la convivencia con Jesús
nos podemos imaginar porque todavía no lo hemos experimentado:
la resurrección de los muertos y la vida del mundo venidero. De la misma manera en que Jesús prometió el reino de Dios a los
En la vida de la resurreccién venidera se completará el reino de pobres y proporcionó la fuerza de Dios a los enfermos, así también
Dios, cuyas semillas plantó Jesús en nuestros oídos por medio de sus trajo la justicia de Dios a los que carecían de derechos y a los injustos,
palabras y por medio de sus curaciones en nuestros cuerpos. Respecto a los que en la Biblia se denominan «pecadores y publicanos». Jesús
de la enfermedad el «reino de Dios» significa curación; respecto de la demostró esto abiertamente por medio de su convivencia con ellos.
muerte significa resurrección. «Este acoge a los pecadores y come con ellos» (Lc 15,2), exclamó
Jesús hizo del reino de Dios su causa al curar a los enfermos. Esto enojada la buena sociedad. No obstante, en el horizonte del reino que
es verdad, pero es una verdad a medias. Pues gracias a que los enfer- se acerca, al sentarsc a la mesa con los injustos, Jesús anticipó el co-
mos se le acercaran, experimentó también Jesús qué es el reino de mer y beber de los justos en el reino de Dios.
Dios. Él no disponía libremente del poder divino de sanar. En algunas El «banquete de los justos»: ¿con estos injustos? Sí, pues por me-
ocasiones ocurrieron las curaciones, en otras no aconteció nada. En dio de su misericordia ejerció el derecho divino de la gracia y los
su propia ciudad, Nazaret, «no pudo hacer ningún milagro», según «justificó», por decirlo como lo haría más tarde Pablo. Eso ya radica
comenta Mc 6,5. ¿Bajo qué condiciones tiene efecto la fuerza sanativa en la palabra «acoger». Quien es excluido y por consiguiente rechaza-
de Jesús? do se ve herido profundamente en su autoestima. Se siente como la
Cuando le trajeron un joven enfermo, Jesús amonestó al padre: «iltima escoria». Y quien hace suyo este juicio empieza a despreciarse
«¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!». El y odiarse. Pero quien en tal situación encuentra a alguien que lo acep-
padre del joven contestó llorando: «iCreo, ayúdame tú en lo que me ta sin reservas y lo afirma porque confía en él, se siente alentado y
falte!» (Mc 9,23-24). Este poquito de incrédula fe fue suficiente. Je- liberado. Aceptar a los despreciados es la curación social que Jesús
sús «tomó al joven de la mano, le levantó y él se puso en pie». Más trae a los «pecadores y publicanos». Así llega el «reino de Dios» al
expresivas aún son las historias de las mujeres enfermas. Vemos a la mundo de los humillados e injuriados y rompe las cadenas espiritua-
«mujer que padecía flujos de sangre» (Mc 5,25ss). Disimuladamente les del desprecio por sí mismo.
se acerca a Jesús y toca su túnica: «Si logro tocar aunque sólo sea sus Pero ciertamente, cuando por un lado hay marginados como es-
vestidos, me sanaré» —se dice—. Como consecuencia de su impureza tos «pecadores y publicanos», es que por el otro habrán surgido los
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justos y buenos que determinan qué cs justo o injusto y quién es bue- una dignidad indestructible a los ojos de Dios. Y con esta conciencia,
no o malo. Así como la posesión de riquezas por parte de algunos los pobres, los esclavos y las prostitutas pueden levantarse de la postra-
hace «pobres» a los pobres, la «posesión de lo bueno» torna «malos» a ción y ayudarse a sí mismos. Desechan el sistema de valores de una
los malos. Si Jesús «acoge a los pecadores y come con ellos», a ojos de sociedad que todos los días trata de persuadirles: iSois perdedores! ¡No
los «buenos» tiene que ser él mismo un pecador o bien un revolucio- habéis llevado nada a cabo! ¡No servís para nada! Empiezan a vivir con
nario que trastorna los valores de su sociedad. Pero al «justificar» a la cabeza erguida y a caminar derechos. La interiorización del sistema
los pecadores salva también a los «buenos» y «justos», pues los libera de valores de la sociedad productiva siempre es el obstáculo más difi-
de ser justos en su propia estimación. Quien acoge a los pecadores cultoso para la auto-liberación de los pobres, pues engendra el despre-
también está dispuesto a aceptar a los justos, pero no como justos, cio a sí mismo. La fe supera este odio y endereza a los doblegados. «A
sino como pecadores. Es el mismo derecho de la gracia que a unos vosotros os pertenece el reino de los cielos»: No se trata de entretener-
salva y a otros juzga, para que todos juntos puedan llegar a la paz. los con vanas promesas para que se queden tranquilos aquí, sino de
una autorización a que se levanten y traigan la paz a este mundo vio-
Cuarta perspectiva: El reino de los pobres y de los niños lento actuando como hijos del reino de Dios. Jesús no conduce a los
pobres al camino del ascenso social para que amontonen riquezas. Los
La «ley fundamental» del reino de Dios en este mundo es el sermón trae al camino de una comunidad en la cual tiene validez la cultura del
del monte de Jesús, cuya cima son las bienaventuranzas de los pobres, compartir, tal como lo demuestra la multiplicación de los panes.
pues «de ellos es el reino de los cielos». Lo que fue llamado la «ustifi- Jesús, sus discípulos y sus discípulas anunciaron a los pobres de su
cación de los pecadores» por Pablo y los reformadores, es constituido época el futuro en el reino de Dios, pues el reino ya les pertenece.
en el caso de Jesús por las bienaventuranzas de los pobres. El evange- «Bienaventurados los pobres, porque de ellos es el reino de los cielos»
lio es anunciado «a los pobres» —en primer lugar a los que en el (Mt 5,3). Jesús descubre el reino de Dios entre los pobres. Los pobres
mundo nada son y nada tienen—. El concepto general de los pobres le muestran el reino de Dios. Tal es asimismo el caso de los niños, de
abarca a los hambrientos, a los desocupados, a los esclavizados, a los los cuales afirma que el reino de Dios ya «les pertenece» (Mt 19,14).
desanimados y a los que sufren. Es el pueblo oprimido en sí, ojlos en Descubre en ellos que las personas deben llegar a ser «como niños»
griego, minyung en coreano. Los «pobres» son los que socialmente no para entrar en el reino de Dios. Por eso existe de hecho una invitación
son reconocidos como personas, las «fuerzas laborales», la «materia muda al reino de Dios que sale de los pobres, llámese «evangelización
prima»; y los «más pobres de entre los pobres» eran y siguen siendo por medio de los pobres» o «mesianismo de los pobres» o de otro
en la mayoría de los casos mujeres ancianas de las cuales se dice que modo. También existe una invitación muy simple y tácita al reino de
«ya no sirven para nada». Dios por medio de los niños.
En el otro extremo de la sociedad no se encuentran simplemente Aquel de nosotros que reconoce el reino en el mensaje de Jesús,
«los ricos», sino los «violentos», que empobrecen a los pobres, se en- lo redescubre en la comunidad con los pobres, las mujeres y los niños.
riquecen a costa de ellos o simplemente los desplazan. Una vez más Para Dios, estos últimos son los primeros, estos débiles los más fuer-
Jesús, por medio de su mensaje y de su comportamiento, señala el tes. Es bueno saber en quién puede uno apoyarse. El que nos acercó el
conflicto social de una sociedad violenta que enriquece a los ricos y reino de Dios también nos da acceso a los pobres y a los niños. Ellos
empobrece a los pobres. Una vez más el evangelio del reino de Dios son su familia, su pueblo, pues también representan al reino de Dios
toma partido en este conflicto. Toma partido por los pobres, para en este mundo violento.
poder también salvar a los ricos y liberarlos de estar pagados de sí
mismos.
¿Qué supone a los pobres el evangelio? No les ofrece actos de II. ACLARACIONES TEOLÓGICAS
caridad ni tampoco les trae riquezas. Les supone una nueva dignidad
y un fuerte impulso. Los pobres ya no son los sufrientes objetos de la A continuación, con base en estas ideas bíblicas, intentaremos contes-
opresión y la humillación, sino sujetos con la dignidad propia de ser tar algunas preguntas teológicas que se plantean reiteradamente en
los primeros hijos de Dios. Jesús trae a los pobres la certeza de tener torno al «reino de Dios».
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América latina y el movimiento por la paz en Alemania. Por todas par- tiempo cumplido, el momento al cual se le puede decir: «Detente,
tes, el «reino de Dios» nos lleva más allá de las fronteras de la Iglesia. eres tan hermoso» pues de hecho se detiene y no tiene fin. El reino de
Con vistas en el ethos de trabajo protestante de la época moderna Dios es Dios que ha llegado a su descanso, que habita en su creación
queda algo importante por añadir: justamente a raíz de este trabajo y hace de ella su morada. Todas las criaturas se tornan sus compañe-
del reino de Dios existe también el placer del reino de Dios, que se ras de casa. El reino de Dios significa que Dios está cerca y totalmente
expresa en el descanso sabático y en la celebración de la fiesta de presente, que permite a sus criaturas que participen de sus cualidades,
Dios. Según la interpretación judía, un sábado celebrado correcta- de su gloria y hermosura, de su vivacidad y su bondad, porque Dios al
mente es «una sesentava parte» del reino de Dios, y cada fiesta de mismo tiempo participa de las cualidades de sus criaturas, de su fini-
Dios lograda vale todavía más. «Orar y laborar» están bien, pero «des- tud, de su vulnerabilidad y de su mortalidad. El reino de Dios lo expe-
cansar y celebrar» pertenecen igualmente a la perfección. rimentamos ya aquí en el amor, pues «quien permanece en el amor
permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4,16). Esta también es nuestra
Cuarta pregunta: el reino de Dios, ¿es un mundo diferente esperanza en el futuro: la creación redimida en Dios y Dios, gozándo-
o significa que este mundo cambiará? se, en la creación. Llamo a esta interpretación «la concepción cristia-
na del reino de Dios». Si Cristo es el reino de Dios en persona, ¿qué
Algunos se imaginan el reino de Dios como un mundo diferente, que puede ser entonces el reino de Dios sino la encarnación cósmica de
vendrá cuando finalice éste. Algunos se imaginan la vida eterna como Dios? Sin la comprensión cristiana del reino de Dios que hallamos en
otra vida después de la muerte, posterior a esta vida. No obstante, Jesús, la concepción teocrática queda vacía de contenidos y expuesta
esto lleva al error y al menosprecio por la creación de Dios. al abuso clerical o político.
La nueva creación no es una creación distinta, sino la nueva crea-
ción de este mundo trastornado. La vida eterna no es otra vida, sino la
resurrección de esta vida a la vida de Dios. Pablo subraya: «Es necesa- IV. «PRIMERO EL REINO DE DIOS...»
rio que este ser corruptibl a de incorruptibilidad; y que este
ser mortal se revista de inmortalidad» (1 Cor 15,53). Por lo tanto, el «Buscad primero el reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas
reino de Dios significa que este mundo cambiará y que nacerá de nue- os serán añadidas» (Mt 6,33). Para Jesús, el reino de Dios estaba a la
vo, pasando de la violencia y la injusticia a la justicia y a la paz. Por eso cabeza de su orden del día; en nuestro caso siempre se interponen
no puede limitarse el reino de Dios a un ámbito religioso, moral o otras cosas, generalmente los propios intereses. Pero, ¿qué significa
eclesiástico. Como reino del Dios creador es tan universal, tan colori- volver a colocar el reino de Dios en el primer lugar de nuestras vidas?
do y múltiple como toda esta rica creación. Aunque ahora experimen- Quiero recoger la antigua idea de las diversas formas del reino de
temos apenas la siembra y la germinación, el alba, la curación de las Dios en este mundo, pero sin asumir el aspecto estático de un orden
enfermedades, no tenemos el derecho de ponerle límites a la nueva inmutable, pues nombraré concretamente aquello por lo cual hemos
creación de todas las cosas ni a separar al reino de Dios de la economía de luchar en el sentido que requiere el reino de Dios en los distintos
de mercado o de la política mundial. Por todos lados donde la vida es órdenes de la vida. Se trata de:
amenazada, el Dios viviente se entromete, pues ama la vida. 1) la humanización de las relaciones y las condiciones humanas;
2) la democratización de la política;
Quinta pregunta: el reino de Dios, ées una teocracia 3) la socialización de la economía;
0 es la unión con el Dios viviente? 4) la naturalización de la cultura; y
5) la orientación de la Iglesia hacia el reino de Dios.
La traducción «señorío de Dios» (en vez de «reino de Dios») apunta a
la «teocracia», pero la «causa de Jesús» enfatiza el renacimiento de 1. El matrimonio, la familia, la amistad y las relaciones interperso-
todas las criaturas en la comunión con el creador: el reino de Dios es nales son los ámbitos más íntimos para la humanización del ser huma-
el amplio espacio en el cual ya no hay asedio. No existe la libertad no. Puesto que entre el hombre y la mujer, así como entre padres e
humana sin este espacio libre provisto por Dios. El reino de Dios es el hijos y entre amigos, cualquier demostración de inhumanidad hiere
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY JESÚS Y EL REINO DE DIOS
muy directamente, la tarea consiste en devenir humanos y ser cristia- armas atómicas, biológicas y químicas. No obstante, el recuerdo del
nos en el trato con y hacia los demá: reino de Dios impone, a su vez, la intervención en los asuntos de
El arte de amar debe ser aprendido. Lo aprendemos en la alegría otros Estados si en ellos se abusa de los derechos humanos.
que sentimos el uno por el otro, al experimentar el perdón y en el
milagro siempre tan sorprendente del nuevo comienzo. En aquel «am- 3. Lasocialización de la economía no significa la expropiación y la
plio espacio donde no hay acoso», nos aceptamos el uno al otro, cre- estatización, sino la justa distribución de las posibilidades de trabajo y
cemos el uno con el otro y nos desarrollamos el uno hacia el otro. Al de las ganancias entre todos los interesados, es decir, entre hombres y
amor también le pertenece la amistad, que sabe unir la inclinación mujeres, así como entre las generaciones actuales y las venideras. Exis-
por el otro con la consideración por su libertad. Es el respeto ante el te un contrato social elaborado en cada sociedad. Pero también existe
misterio del otro y ante sus potencialidades. Si el amor se acaba, en- un contrato generacional no elaborado. Hoy, según creo, se trata de:
tonces nos forjamos una imagen fija el uno del otro. Nos juzgamos y a) distribuir justamente las posibilidades de trabajo y de vida en
nos determinamos mutuamente. Eso es la muerte. El amor, sin em- vistas al corte transversal de la sociedad y de
bargo, nos libera de tales imágenes y le mantiene al otro el futuro b) distribuir justamente las posibilidades de trabajo y de vida en
abierto. Tenemos esperanza el uno por el otro, por eso nos espera- vistas al corte longitudinal de las generaciones presentes y venideras.
mos el uno al otro. Eso es la vida. Las relaciones humanas son más Puesto que los niños son los eslabones más débiles y que las genera-
que el matrimonio y la familia: son el fundamento de toda sociedad. ciones venideras no tienen voz ni voto en las decisiones contemporá-
Esto significa que en nombre de la «causa de Jesús», una sociedad es neas, se verán obligados a pagar los costos de las ganancias actuales.
buena en la medida en que sea bueno el destino de sus miembros más Esto se opone a la justicia del reino de Dios.
débiles. El derecho de la misericordia no debe limitarse a las organi-
zaciones caritativas y diaconiarales, sino palparse en la ley fundamen- 4. La naturalización de nuestra cultura: con esto nos referimos a la
tal de toda sociedad que pretende ser humana. Las leyes sociales y la «reforma ecológica» que hoy se torna urgente y necesaria. Hasta aho-
organización del sistema de salud deben medirse de acuerdo al peso ra, la cultura se orientaba a someter la naturaleza y producir algo útil
con el que carguen los pobres y al alivio que se les proporcione a los para los seres humanos. Si la humanidad ha de sobrevivir, la cultura
enfermos. Quien quiera reconocer el grado de humanidad de una futura tendrá que integrarse en las condiciones estructurales cósmicas
sociedad, debe visitar también las cárceles. Con los ojos del Cristo de la tierra y respetar el derecho propio de las otras criaturas. Por su
crucificado, se ve la sociedad, por así decirlo, «desde abajo». valor intrínseco, el medio natural tiene que ser protegido de las inter-
venciones destructoras de los seres humanos. Suena paradójico, pero
2. Lademocratización de la politica es el programa que parte de los es verdad: solamente si los seres humanos dejan de ubicarse en el
derechos humanos y civiles y organiza a las instituciones estatales de centro de su cultura la humanidad tendrá la posibilidad de sobrevivir.
tal manera que existan para servir a los seres humanos, pero no las El ser humano no es la corona de la creación, ni tampoco ha sido
personas para el Estado. En la actualidad, el poder estatal y su ejerci- creado todo por su causa. Los seres humanos son criaturas en la gran
cio pueden legitimarse universalmente sólo si se basan en la dignidad comunidad de la creación, creados para alabar a Dios como también
y en los derechos humanos. Eso no solamente es válido con respecto lo fueron los cielos que «cuentan la gloria de Dios».
a la política interna de un Estado, sino que también rige para su polí-
tica exterior, Los derechos humanos imponen límites al poder estatal 5. La orientación extrovertida de la Iglesia hacia el reino de Dios
y a su ejercicio, más allá de los cuales pierden su legitimación. Por ese debe reemplazar a la orientación moderna, introvertida del reino de
motivo, la Declaración Teológica de Barmen afirma en su quinta te- Dios hacia la Iglesia. La Iglesia no existe en su propio interés, sino por
sis: «Ella (la Iglesia) nos recuerda el reino de Dios, del mandamiento la «causa de Jesús», es decir, por el reino de Dios. Todos los intereses
y de la justicia de Dios y así también de la responsabilidad de los propios de la Iglesia —protección de su estabilidad, desarrollo de su
gobernantes y gobernados». El recuerdo del reino de Dios prohíbe en influencia— deben subordinarse a los intereses del reino de Dios, pues
mi opinión a los gobernantes y gobernados «intimidar» a los poten- se trata de la Iglesia de Cristo. Si sus intereses se oponen al reino de
ciales enemigos con el aniquilamiento del mundo por medio de las Dios, la Iglesia pierde toda su justificación existencial y se torna una
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JESUS Y EL REINO DE DIOS
CRISTO PARA NOSOTROS HOY
comunidad religiosa superflua. La orientación de la Iglesia hacia el — Primero el reino de Dios, luego la propia identidad: A todos los
reino de Dios hoy significa evangelización y liberación. La misión que se preocupan por sí mismos y por su propia vida y a los que se
divina de la Iglesia consiste en anunciar el evangelio del reino de Dios sienten inseguros: ¡No os repleguéis, contribuid, intervenid! Solamen-
a todos y en primer lugar a los pobres en este mundo, para despertar te quien encuentra el reino de Dios se encuentra a sí mismo, y quien
la fe que aquí nos alienta y que nos da la certeza de la vida eterna allá. verdadera y efectivamente se halla a sí mismo encuentra el reino de
La misión divina de la Iglesia consiste asimismo en la libertad para los Dios, pues el reino de Dios también está adentro, profundamente «en
oprimidos, la dignidad para los humillados y la justicia para los que nuestro interior». Participad en el reino de Dios y haced visible hoy
carecen de derechos. La evangelización y la liberación se complemen- una parte del nuevo nacimiento de todas las cosas que Cristo en su día
tan del mismo modo que la elevación de las almas doblegadas y la perfeccionará. ¡Vivificaos, pues vuestra Vida viene!
curación de los cuerpos desollados. El mensaje de las comunidades de
base y de las comunidades populares de América latina, Asia y África
es que ambos son inseparables: el encargo misionero de Cristo y el
imperativo revolucionario, la predicación que llama a la conversión y
la transformación de las condiciones injustas en la economía y la po-
lítica, la paz con Dios y la lucha por un mundo pacífico. Donde el
reino de Dios se acerca, allí se reúne el pueblo de Dios, quien enton-
ces anuncia el evangelio del reino y conduce al mundo hacia una con-
versión redentora. La Iglesia es una comunidad evangelizadora y libe-
radora; si no, ni es Iglesia de Cristo ni Iglesia en sentido alguno.
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2
El sufrimiento sin sentido, sin salida, sin fin lleva a los seres humanos
a buscar a Dios a gritos y a desesperar de Dios. La fe en Dios y el
ateísmo tienen sus raíces más profundas en tales dolores. Si existe
Dios, ¿por qué todo este sufrimiento? —preguntan unos—. Si no exis-
te Dios, está todo en orden —dicen otros—. Cuando clamamos ante
el sufrimiento, ¿qué estamos pidiendo? Algunos preguntan por Dios
teóricamente: ¿Cómo puede Dios permitir esto? Tienen la impresión
de que Dios es una ciega e insensible fuerza del destino que no se
preocupa por nada. A Dios le da lo mismo que mueran los niños en el
Iraq y en los tugurios de América latina. No se preocupa por ellos. Las
personas se forman tal impresión de Dios porque ellas mismas están
en peligro de volverse así: insensibles, frías e indiferentes frente al
sufrimiento. La pregunta: «¿Cómo puede Dios permitir esto?» es el
planteamiento de un espectador. No es la pregunta de los afectados.
Lo recuerdo: En julio de 1943, atrapado bajo una lluvia de bombas,
presencié la destrucción de Hamburgo, mi ciudad natal. En esa tor-
menta de fuego murieron 80.000 personas. Como por obra de mila-
gro, sobreviví, pero hasta hoy no he sabido por qué no fallecí como
mis compañeros. Mi pregunta en ese infierno no fue: «¿Por qué per-
mite Dios que esto ocurra?», sino: «Dios mío, ¿dónde estás?». ¿Dónde
está Dios? ¿Está lejos de nosotros, ausente, guarecido en su cielo? ¿O
es un sufriente entre los sufrientes? ¿Participa en nuestro sufrimien-
to? ¿Le parten el corazón nuestros dolores? Una es la pregunta teóri-
ca acerca de cómo justificar a Dios frente al sufrimiento (teodicea);
otra es la pregunta existencial acerca de la comunión con Dios en el
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY LA PASIÓN DE CRISTO Y EL DOLOR DE DIOS
sufrimiento. La primera pregunta presupone un Dios apático; la se- reino de Dios, por la curación de los enfermos, por la liberación de
gunda busca un Dios compasivo, que comparta nuestro sufrir. los humillados, por el perdón de los pecados, se confronta en Jerusa-
Con estas preguntas nos dirigimos al núcleo de la fe cristiana: al lén con sus enemigos más duros, los colaboracionistas de su pueblo y
mensaje del Cristo crucificado. Procederemos en tres pasos: el poder de ocupación romano. Su entrada a Jerusalén fue triunfal: el
Queremos «ver» lo que verdaderamente ocurrió en la Pasión de pueblo se reunió y exclamó: «¡Hosanna! iBendito el que viene en
Cristo. Deseamos internarnos sin prejuicios en la experiencia de Dios nombre del Señor! ¡Bendito el reino que viene, de nuestro padre Da-
que tuvo Cristo en el Getsemaní y en la cruz. Intentaremos aprender vid!» (Mc 11,9-10). Resulta comprensible, entonces, el nerviosismo
a «juzgar» y a preguntar por la «teología de la cruz». Queremos actuar de los guardianes del orden, que temían un levantamiento del pueblo.
y sufrir sabiendo lo que hacemos. Así, preguntaremos por último cuál El hombre de Nazaret se tornó peligroso, y hubo de desaparecer rápi-
es el consuelo del Dios crucificado en nuestro sufrimiento y en qué do y sin escándalo.
consiste nuestro seguimiento de la cruz en este mundo. Ahora bien, hasta aquí esta historia no tiene nada de especial.
Muchos hombres y mujeres valientes, muchos luchadores por la li-
bertad han ido a la muerte con los ojos abiertos por liberar a su pue-
I. LA PASIÓN DE CRISTO blo. En el caso de Cristo, sin embargo, hay otro elemento, que al
principio no es en absoluto comprensible. En la noche en que los
En el centro de la fe cristiana hay una historia: la historia de la Pasión. romanos lo arrestaron, fue al jardín de Getsemaní, llevando consigo
Esto debe tomarse literalmente, es decir en ambos sentidos de la pala- solamente a tres de sus amigos, y «comenzó a sentir pavor y angus-
bra pasión: La historia de Cristo es la historia de una gran pasión, de tia», según escribe Marcos. Mateo relata que «comenzó a sentir triste-
un amor apasionado. Justamente por ese motivo llegó también a ser za y angustia». En otras palabras, sintió desesperación. «Mi alma está
la historia de una agonía mortal. triste hasta el punto de morir» —dijo—, y les pidió a sus amigos que
En el centro de la fe cristiana está el sufrimiento del Cristo apasio- velaran con él.
nado. La historia de la Pasión tiene este lado activo y pasivo. En épo- En ocasiones anteriores Cristo también se había retirado de noche
cas anteriores se solía pasar por alto la pasión de Cristo que lo llevó al para unirse con Dios en oración. Ahora, por primera vez, no quiso estar
sufrimiento. El varón de dolores se transformó así en el prototipo de a solas con Dios. Buscó la protección de sus amigos. ¿Protección ante
la sumisión muda a un triste destino. Actualmente, por el contrario, quién? Y luego sigue la oración que suena como una exigencia: «¡Abbá,
se prefiere ignorar el sufrimiento que forma parte de toda gran pa- Padre!; todo es posible para ti; aparta de mí esta copa» (Mc 14,36), es
sión. La gente desea ser perfectamente feliz y reprime el sufrimiento. decir, dispénsame de este sufrimiento. ¿Qué sufrimiento? En Mateo y
Se narcotiza para no sentir el dolor y se roba a sí misma de la sensibi- Lucas suena un tanto más modesto: «Si es posible...» y «Si quieres...»
lidad. Pero la vida sin pasión se torna pobre; la vida sin estar dispues- aparta de mí esta copa.
tos al sufrimiento es mezquina. El miedo ante la pasión debe ser con- Esta petición de Cristo no fue concedida por Dios, su Padre. En el
quistado tanto como el miedo ante el dolor, de otra manera, no puede resto del Nuevo Testamento escuchamos siempre: «Yo y el Padre una
nacer de nuevo la vida. Nos detendremos en dos estaciones de la cosa somos». Aquí, sin embargo, parece quebrarse la unión de Cristo
historia de la Pasión de Cristo para preguntarnos qué aconteció allí: con Dios. Por eso los amigos de Cristo cayeron en un profundo sue-
en el Getsemaní y en el Gólgota. ño, como si hubieran estado paralizados por la tristeza. La unidad de
Cristo con el Dios de su amor y su pasión es mantenida en esta des-
Getsemaní unión únicamente por el «pero» que se sobrepone a la propia volun-
tad: «Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú». En el
La historia de la Pasión no comienza con el arresto y la tortura de Getsemaní, con esa petición no escuchada, rechazada en el silencio de
Cristo por parte de los soldados romanos. Comienza mucho antes. Dios, comienza la verdadera Pasión de Cristo, su sufrimiento por cau-
Empieza ya en la provincia de Galilea, concretamente en el instante sa de Dios. Seguramente también hubo de por medio un simple temor
en que Cristo se decide a ir con sus discípulos a Jerusalén, el centro humano ante el dolor. Sería cruel afirmar que como Hijo de Dios
del poder, de la injusticia y de la violencia romana. Su pasión por el Cristo no hubiera podido experimentar el temor. Pero sería asimismo
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LA PASIÓN DE CRISTO Y EL DOLOR DE DIOS
CRISTO PARA NOSOTROS HOY
necio suponer que era una persona tan sensible y delicada que ante tumbraremos a que en el centro de la fe cristiana reverbere este grito
los tormentos físicos y la muerte cercana hubiera caído en la lástima de Cristo, abandonado por Dios. Más bien, como ya ocurrió en el
Nuevo Testamento y más tarde en la historia de la Iglesia, intentamos
de sí mismo.
suavizar sus efectos y reemplazarlos con palabras de despedida «más
Creo que lo que sacudió aquí a Cristo y desgarró su alma fue un
temor totalmente distinto: fue el temor de que él, el Hijo unigénito, piadosas». Y sin embargo, por más que este grito de agonía nos espan-
amando al Padre como nunca nadie ha amado, pudiera ser «abando- te, intuimos que es importante, incluso que tiene una importancia
vital para nosotros. Es precisamente ese grito al que tantas personas
nado» por el Padre. No temía por su vida. Temía por Dios. Temía por
el reino del Padre, cuya dicha había anunciado a los pobres. atormentadas pueden agregar sus voces, pues expresa su verdadera
situación: «Dios mío, ¿por qué me has desamparado?».
Este sufrimiento por causa de Dios fue el verdadero tormento de
la Pasión de Cristo. Este abandono por Dios fue la copa que no fue Esta frase no se vuelve más aceptable por constituir el comienzo
apartada. El espantoso silencio de Dios ante la oración de Cristo en del salmo 22. La idea de que Jesús haya rezado todo el salmo 22 en la
Getsemaní fue más que un silencio sepulcral. Los misticos lo han sen- cruz es desacertada. Por un lado, el salmo termina con una espléndida
tido en «la noche oscura del alma» en la que todo lo que da vitalidad acción de gracias por el rescate del peligro de muerte, cosa que en la
alavida se reseca y la esperanza se esfuma de la vida. Martin Buber lo cruz sencillamente no ocurrió. Por otra parte, los crucificados de
denominó «el eclipse de Dios». aquella época no podían emitir palabra después de un tiempo muy
¿Quién puede mantenerse despierto en esta noche de Dios? ¿Quién corto. No, se trata del grito dirigido a Dios por un abandonado. Algu-
no se siente como paralizado? Los amigos de Jesús fueron escudados nos manuscritos antiguos del evangelio de Marcos lo expresan con
ante el espanto por su sueño profundo. El médico Lucas y otros testi- más fuerza aún: «¿Por qué me has expuesto a la vergiienza?» y «¿Por
gos hablan de un «sudor como gotas espesas de sangre» que cafan al qué me maldijiste?». Incluso la carta a los Hebreos, escrita mucho
suelo de Cristo mientras velaba y oraba. La Biblia de Lutero intitula después, retiene este recuerdo: «Pues al margen de Dios (literalmen-
este capítulo «La lucha en Getsemaní». ¿Lucha con quién? ¿La lucha te: sin Dios) gustó de la muerte para bien de todos» (2,9). Solamente
de Cristo consigo mismo? ¿La lucha con la muerte? Creo que fue más aquí en la cruz Cristo no lo denomina cariñosamente «Padre», sino de
que eso: fue la lucha de Cristo con esta experiencia de Dios. En ella modo oficial solamente como «Dios», como si hubiese dudado de ser
radicó su agonía. Pudo soportarla por medio de su entrega. el Hijo de Dios Padre.
Lo que Cristo temía, aquello contra lo cual luchó en el Getsemaní,
Gólgota por lo cual le rogó al Padre, no pasó de largo, sino que ocurrió en la
cruz: Cristo cargó con el abandono por parte de Dios, en el cual nadie pue-
La otra historia se encuentra al final de la Pasión de Cristo, en el de abogar por otro, en el cual cada uno está solo y del cual nadie puede
Calvario, lugar de ejecuciones. Otra vez se trata de una oración, o salir airoso. ¿Existe una respuesta a la pregunta acerca de por qué Dios
dicho más exactamente, de un grito desesperado dirigido a Dios. lo abandonó? El evangelio dice que ocurrió «por nosotros», por ti y por
Hacia la hora novena Jesús gritó con fuerte voz: «Dios mío, Dios mío, mí, para que ya no estemos solos. Dios entregó a su Hijo «por nosotros»
por qué me has desamparado?» (Mc 15,34), y luego, lanzando un para que llegaraa ser el hermano de todos los abandonados y los llevara
fuerte grito, expiró. Por tres horas estuvo colgado, clavado a la cruz, a Dios.
aparentemente aguardando la muerte, preso de un silencio tetánico. En el centro de la fe cristiana está la historia de la Pasión de Cris-
Y acto seguido muere con un grito que expresa el abandono más pro- to. En el centro de esa Pasión está la experiencia de Dios del Cristo
fundo por parte de Dios, en el cual había puesto toda su esperanza y abandonado por Dios. ¿Es esto el final de toda fe humana en Dios o
por el cual estaba colgado allí en la cruz. Se trata de la médula histó- es el principio de una fe en Dios renacida que ya no puede ser sacudi-
rica del episodio del Calvario. La idea de que las últimas terribles da por nada? El Cristo que amaba apasionadamente, el Cristo perse-
palabras que el Hijo, muriéndose, le dirigiera al Padre fueran: «Me guido, el Cristo solitario, el Cristo torturado, el Cristo que sufrió ante
has abandonado» nunca hubiese podido echar raíces en el cristianis- el silencio de Dios es nuestro hermano, el amigo al que podemos
mo si no hubieran sido pronunciadas, o si su sentido, al menos, no confiarle todo, pues conoce y ha sufrido todo lo que puede afectarnos
hubiera sido evidente en el grito de Jesús al morir. Nunca nos acos- —y aún más—. Pero, ¿dónde está Dios? Si en la Pasión de Cristo
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY LA PASIÓN DE CRISTO Y EL DOLOR DE DIOS
solamente estuviera ausente, entonces tendríamos que decir: A Cristo desamparo y que, por el otro, es al mismo tiempo quien existe y está
sí lo entiendo y él me entiende a mí, pero a un Dios que lo abandona «en Cristo»? Pablo no nos facilita información al respecto. Sin embar-
me veo obligado a decirle ¡no! g0, hay un viejo relato judío que nos puede dar un indicio acerca de
este misterio:
I. TEOLOGÍA DE LA CRUZ Cuando el Santo, bendito sea, venga a liberar a los hijos de Israel del
destierro, le dirán: Señor del mundo, tú eres quien nos dispersaste
entre los pueblos al expulsarnos de nuestra patria, y ahora ¿eres tú
Cristo murió gritando «Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» y quien nos conduce allí nuevamente? Y el Santo, bendito sea, les dirá a
toda teología cristiana intenta darle una respuesta a esa pregunta. los hijos de Israel: Cuando vi que habíais dejado mi patria yo también
Pero, ¿existe realmente una respuesta a esa pregunta? ¿Acaso las teo- la dejé, para volver a ella junto con vosotros» (E. Wiesel, Der mitlei-
logías cristianas no son a menudo como los amigos de Job, que le dende Gott).
quieren aclarar el porqué de su sufrimiento, mientras que él no quiere
dejarse consolar? A continuación abordaremos algunas preguntas que Dios acompaña, Dios sufre con nosotros. Por lo tanto, donde
surgen frente a la cruz de Cristo y a su experiencia del abandono de vaya Cristo, el Hijo de Dios, allí también irá el Padre.
Dios. Por consiguiente, en la entrega del Hijo puede reconocerse la
entrega de Dios, pues de otra forma no podría afirmarse en el evan-
¿Por qué Dios abandonó a Cristo en la cruz? gelio de Juan: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (14,9). En
el abandono divino de Cristo, Dios sale de sí mismo, deja su cielo y
Podemos encontrar una primera respuesta en Pablo y en Juan: Dios está presente en Cristo, para llegar a ser el Dios y Padre de los aban-
lo ha entregado «por nosotros»; Dios lo hizo por amor a nosotros. donados. Cristo muere exclamando a Dios, por quien se siente abando-
Pablo razona del siguiente modo: El Dios que levantó a Cristo de los nado. ¿Dónde está Dios en los acontecimientos del Gólgota? Está en
muertos es el mismo Dios que lo «entregó» a la muerte en la cruz. En el Cristo que muere. Hay muchas respuestas a la pregunta de «por
el abandono del Cristo crucificado, que grita: «Dios mío, ¿por qué?», qué», y ninguna es satisfactoria. La pregunta acerca de «dónde» es
Pablo ya oye la respuesta: «El que no perdonó ni a su propio Hijo, más importante, pues su respuesta es Cristo mismo.
antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él
graciosamente todas las cosas?» (Rom 8,32). ¿Fue ésta también la vo- ¿Con qué fin asumió Dios este sufrimiento de Cristo?
luntad de Cristo? Pablo afirma que sí y habla del «Hijo de Dios» que
«se entregó a sí mismo por mí» (Gál 2,20). ¿Quiere decir entonces que ¿Qué sentido tiene el cruel acontecimiento del Gólgota? Esta pregun-
Dios sacrificó a su «propio Hijo» y lo dejó morir solo y dolorido en la ta tiene dos respuestas. En primer lugar, lo hizo para estar con noso-
cruz? En ese caso Dios no solamente sería un Dios apático, sino tam- tros en nuestro sufrimiento y en nuestro dolor: se trata de la solidari-
bién un Dios cruel. No, dice Pablo, pues cuando Cristo, el Hijo de dad de Dios con nosotros. En segundo lugar, lo hizo por nosotros en
Dios, sufre la muerte, entonces el Padre de Jesucristo sufre la muerte nuestra culpa, para liberarnos de su peso: se trata de la expiación
del Hijo único amado. Si el Hijo muere en la cruz abandonado por divina a favor nuestro.
Dios, entonces también Dios, el Padre, sufre su separación del Hijo.
Así, sufren ambos, aunque de manera distinta: Cristo sufre la muerte, a) La cristologfa de la solidaridad: Cristo nuestro hermano
Dios sufre la muerte del Hijo. Por consiguiente, la Pasión de Cristo
sacude a Dios mismo y llega a ser la Pasión de Dios. Pablo lo expresa Los evangelios relatan la historia de la Pasión de Cristo como la histo-
en la conocida frase «Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo ria de un progresivo auto-despojamiento por parte de Cristo. Sus dis-
consigo» (2 Cor 5,19). Si Dios Padre estaba en Cristo el Hijo, enton- cípulos varones huyen después de su arresto por los romanos, uno lo
ces los sufrimientos de Cristo también son los sufrimientos de Dios y traiciona, otro lo niega —y Cristo pierde su identidad como su maes-
también Dios experimenta la muerte en la cruz de Cristo. ¿Cómo tro—. Los sacerdotes de su pueblo lo entregan a los romanos —y
podemos concebir que Dios, por un lado, es quien entrega a Cristo al Cristo pierde su identidad como judío—. Pilato lo hace torturar y
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY LA PASIÓN DE CRISTO Y EL DOLOR DE DIOS
permite que destruyan su cuerpo. Es ejecutado como «enemigo de la modelo del «siervo sufriente de Yahvé» de Isaías 53, los cristianos
humanidad» (por un Imperio romano que pretende representarla) —y percibieron en Cristo al Hijo de Dios que obraba la expiación por
Cristo pierde su vida—. El himno de Filipenses resume este camino medio del sufrimiento representativo. ¿Cómo debemos entender esto?
de humillaciones de la siguiente manera: ¿Tiene algún sentido la expiación? Creo que sí lo tiene. En su libro
Die Sonnenblume («El Girasol»), Simón Wiesenthal cuenta que, sien-
Se despojó de sí mismo do prisionero de un campo de concentración, fue llevado al lecho de
tomando condición de siervo [...] un miembro de la SS que estaba agonizando y que deseaba confesarle
se humilló a sí mismo a él, como judío, que había participado en masacres de judíos. Quería
obedeciendo hasta la muerte que Wiesenthal lo perdonara. Wiesenthal escuchó la confesión pero
y muerte en cruz (Elp 2). no pudo perdonarle, pues ningún ser humano puede perdonar a los
asesinos en nombre de las víctimas muertas. Esta historia demuestra
Si Dios va dondequiera que vaya Cristo, si Dios mismo estaba en
que la expiación es necesaria para poder vivir, dado el peso de seme-
Cristo, entonces Cristo trae la comunión con Dios a quienes están tan
jante culpa. Sin ser perdonado de su culpa, el culpable no puede vivir,
humillados y despojados como él. La cruz de Cristo se encuentra en-
pues pierde todo su amor propio. Pero el perdón de la culpa no existe
tre las cruces innumerables que bordean el camino de los poderosos y
sin la expiación. La expiación, sin embargo, no es una posibilidad
violentos, desde Espartaco hasta los campos de concentración, los
humana, pues la injusticia ocurrida no puede ser «reparada» por ac-
hambrientos y los «desaparecidos» en América latina. ción humana alguna. ¿Es entonces la expiación de la culpa humana
Los sufrimientos de Cristo no son exclusivamente sus sufrimien- una posibilidad divina?
tos, sino que incluyen nuestros sufrimientos y los sufrimientos de este En las religiones de muchos pueblos se busca la expiación por
tiempo. Su cruz se erige fraternalmente entre nuestras cruces como
medio del sacrificio de animales, con el propósito de apaciguar la ira
señal de que Dios mismo participa en nuestros sufrimientos y carga
de los dioses que surge como consecuencia de la injusticia humana.
con nuestros dolores. El «Hijo sufriente del Hombre» llegó a ser uno En Israel era distinto. En el Antiguo Testamento también existía un
de nosotros a tal punto que los seres humanos innumerables y anóni- sacrificio expiatorio, el llamado «chivo expiatorio» que Dios donaba
mos, torturados y abandonados, son sus hermanos y hermanas. Ésta para que los pecados del pueblo pudieran ser transferidos al animal,
fue la experiencia de conversión del arzobispo Oscar Arnulfo Romero que los llevaba al desierto, alejándolos del pueblo. El «chivo expiato-
a los 59 años en San Salvador: «En los crucificados de la historia se le rio» no era ofrecido a Dios para calmar su ira, sino que Dios donaba
reveló el Dios crucificado [...]. En los ojos de los pobres y oprimidos el «chivo expiatorio» para reconciliar al pueblo. También en el tem-
de su pueblo vislumbró el desfigurado rostro de Dios» (Jon Sobrino). plo de Salomón existieron tales rituales expiatorios. Según la visión
Cristo se entregó a esta humillación y este abandono para hacerse del profeta Isafas, Dios había de mandar un nuevo «siervo de Yahvé»
hermano de los humillados y abandonados y para llevarles el reino de que quitaría los pecados del pueblo. En la Biblia siempre es Dios mis-
Dios. No nos ayuda por medio de milagros sobrenaturales, sino en mo quien «carga con» los pecados del pueblo, obrando así la reconci-
virtud de su sufrimiento, de sus heridas. «Sólo el Dios sufriente puede liación. Dios mismo es el Sufriente que toma el lugar «nuestro» y de
ayudar» escribió Dietrich Bonhoeffer en su celda de condenado a los «muchos». Dios mismo es el Dios expiatorio.
muerte. Dios siempre nos ayuda en primer lugar sufriendo con noso- ¿Cómo ocurre esto? Dios transforma la culpa humana en su pro-
tros: «Si en el sheol me acuesto, allí te encuentras» (Sal 139,8). Por pio sufrimiento al «cargar con» la culpa humana. Según el Nuevo
ende, no nos puede separar ningún sufrimiento de esta comunión con Testamento, Cristo no es solamente el Hermano de las víctimas, sino
el Dios que sufre con nosotros. El Dios de Jesucristo es el Dios solida- también el Expiador de los culpables. «Tú que cargas con el sufri-
rio con las víctimas y los que sufren. miento del mundo» —esto vale para las víctimas—. <Tú que cargas
con el pecado del mundo» —esto vale para los culpables—. Mientras
a) La cristología de la expiación: Cristo el Salvador este mundo exista, Dios no sólo carga con la historia de sufrimientos
de este mundo, sino también con la historia de injusticia de la huma-
Desde un principio la comunidad cristiana vio en la Pasión de Cristo nidad. En el Cristo crucificado Dios mismo es la víctima entre las
la expiación sustitutiva por los pecados del mundo. Ajustándose al
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY LA PASIÓN DE CRISTO Y EL DOLOR DE DIOS
víctimas. Por eso son las víctimas quienes dan testimonio de la recon- Aún en la actualidad, el axioma de la apatía influye más sobre los
ciliación de los culpables por medio del sacrificio. Las víctimas tienen conceptos fundamentales de la doctrina de Dios que la historia de la
una larga memoria, pues las huellas del sufrimiento han marcado hon- Pasión de Cristo. La incapacidad de sufrir aparentemente es conside-
damente sus almas y a menudo también sus cuerpos. Los culpables rada un atributo indispensable de la perfección y la dicha divinas. ¿No
generalmente tienen una memoria corta. No saben y no quieren saber significa esto acaso que la teología cristiana hasta el presente no ha de-
lo que han hecho. Por ese motivo los culpables dependen de las vícti- sarrollado un concepto de Dios cristiano consecuente, sino que se ha
mas si quieren pasar de muerte a vida. El Cristo crucificado fue «en- apoyado más bien en la tradición metafísica de la filosofía griega?
tregado por nuestros pecados» (Rom 4,25). En el pasado se creía que Cuanto más se tiene en cuenta el axioma de la apatía en la doctri-
se trataba del sacrificio o rescate que Cristo había traído para salvar a na de Dios, más se debilita la capacidad de identificar a Dios con la
la humanidad. Actualmente lo enfocamos de un modo personal: Cris- Pasión de Cristo. Si Dios es incapaz de sufrir, entonces la consecuen-
to no murió por los pecados puntuales, sino por nosotros, los peca- cia es que la Pasión de Cristo sólo puede ser considerada una tragedia
dores. Carga con nosotros y con nuestros pecados al sufrirnos y so- humana. Quien solamente vea en la Pasión de Cristo el sufrimiento
portarnos. Por último: el hecho de que Cristo es «por nosotros» se de un buen hombre de Nazaret, tendrá un Dios que inevitablemente
manifiesta en que «Dios es por nosotros» (Rom 8,31). se volverá un poder celestial frío y mudo, que no puede ser amado.
Eso significaría el fin de la fe cristiana.
¿Es Dios capaz de sufrir? Consiguientemente, la teología cristiana se ve esencialmente obli-
gada a reconocer a Dios mismo en la Pasión de Cristo, y a descubrir la
Si preguntamos, al estilo de la filosofía griega, acerca de lo que es Pasión de Cristo en Dios. Contrariamente a los numerosos intentos de
«apropiado» para Dios, entonces tenemos que excluir la diferencia, la armonizar la apatía y la pasión cristológicamente para poder mante-
variedad, el movimiento y el sufrimiento de la esencia de la divinidad. ner el axioma de la apatía, parece más consecuente dejar de presupo-
La sustancia divina es incapaz de sufrir, o no sería divina. El sujeto ner el axioma de la apatía y partir más bien del axioma de la pasión de
absoluto de la filosofía moderna también es incapaz de sufrir, o no Dios, para poder entender el sufrimiento de Cristo como el sufrimien-
sería absoluto. La Divinidad impasible, inmóvil, uniforme y auto-su- to del Dios apasionado. La palabra «pasión» tiene el sentido dual de
ficiente se enfrenta a un mundo movido, sufrido, dividido, incapaz de padecimiento y de apasionamiento y equipado de ambos sentidos es
satisfacerse por sí solo. La sustancia divina es, pues, lo fundante, fun- apropiado para expresar la verdad central de la fe cristiana. La fe cris-
damental y permanente ante este mundo de las apariencias pasajeras tiana se alimenta del sufrimiento de una pasión divina y es en sí misma
y por ello no puede sufrir ella misma el destino de este mundo. una pasión abierta al padecimiento por la vida. ¿Por qué mantuvo la
Por el contrario, si preguntamos por la proclamación teológica de teología de la Iglesia antigua el axioma de la apatía, aunque la piedad
la tradición cristiana, nos topamos en su núcleo con la historia de la cristiana venerara al Crucificado como Dios y la predicación cristiana
Pasión de Cristo. En el evangelio se relatan el sufrimiento y la muerte hablara del «sufrimiento de Dios»? Podemos mencionar dos motivos:
de Cristo. La entrega de sí mismo por parte del Hijo de Dios para 1) Por medio de su esencial incapacidad de sufrir, Dios se diferen-
reconciliar al mundo se nos anuncia en el pan y el vino de la eucaristia. cia de los seres humanos y de todo lo que no es divino, que están
Enla palabra y en el sacramento se nos hace presentela Pasién de Cristo sometidos al sufrimiento así como a la transitoriedad y a la muerte.
y es despertada nuestra fe —la fe cristiana en Dios—. Los hombres y 2) Si Dios otorga la salvación a los seres humanos al dejarles par-
mujeres que creen deben su libertad a que Cristo haya tomado su lugar. ticipar en su vida eterna, significa entonces que esta salvación los lleva
Creen en Dios por causa de Cristo. Dios mismo está envuelto en la a la inmortalidad, la inmutabilidad y por ende también a la incapaci-
historia de la Pasión de Cristo, pues de otra manera no podría manar dad de sufrir.
efecto salvífico alguno de la muerte de Cristo. Pero, ¿de qué manera Así, la apatía es considerada la esencia de Dios y la manifestación
está involucrado Dios mismo en la historia de la Pasión de Cristo? más pura de la salvación humana en comunión con Dios. El límite
¿Cómo puede la fe cristiana entender la Pasión de Cristo como la re- lógico de esta argumentación radica en que sólo reconoce una alter-
velación de Dios si la Divinidad no puede sufrir? ¿Permite Dios que nativa: o bien la esencial incapacidad de amar o bien la fatal sujeción
Cristo sufra por nosotros, o sufre Dios mismo por nosotros en Cristo? al sufrimiento. Sin embargo, existe también una tercera forma de su-
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY LA PASION DE CRISTO Y EL DOLOR DE DIOS
frir: se trata del sufrimiento activo, de la apertura voluntaria a ser El Dios crucificado nos ayuda. ¿Cómo ocurre eso? Las personas
sacudido y conmovido por otro, es decir, el sufrimiento del amor que sufren no solamente protestan en contra de su destino. Sienten el
apasionado. En la teología cristiana el axioma de la apatía expresa en dolor porque aman la vida, y están vivos porque afirman la vida.
realidad solamente que Dios no está sometido al sufrimiento de la Cuando alguien ya no ama la vida de los demás ni la suya propia, se
misma manera que una criatura perecedera. Por consiguiente, no es torna apático y ya no siente el dolor. La vida y la muerte le son indi-
un axioma activo, sino una afirmación comparativa. No excluye la ferentes. Destruye su interés por la vida con drogas y alcohol. Pero
posibilidad de que Dios en efecto pueda sufrir en otro sentido y que cuanto más ama alguien, más vulnerable es. El amor a la vida le da la
de hecho sufra. Si Dios fuera incapaz de sufrir en todo sentido, sería capacidad de ser feliz. El mismo amor a la vida lo hace pasible. Cuan-
incapaz de amar. Como mucho sería capaz de amarse a sí mismo, to más puede alguien alegrarse, más capaz es de sufrir y apenarse. Ésa
pero no de amar lo que está fuera de él. Pero si es capaz de amar lo es la dialéctica de la vida humana: el amor vivifica la vida pero hace
que es distinto a él, entonces se expone al sufrimiento que le acarrea que los seres humanos seamos mortales. Percibimos la vivacidad de la
el amor por otros, sobreponiéndose por medio del amor al dolor que vida y el aspecto mortífero de la muerte simultáneamente y en con-
así surge. Dios no sufre como la criatura por una carencia ontológica. junto en el interés por la vida que llamamos amor.
No obstante, padece a partir de su amor, que fluye de la abundancia ¿Cómo puede renacer este amor a la vida desde el sufrimiento y
de su ser. En ese sentido sí sufre. la congoja? Esa es la verdadera pregunta. Un Dios omnipotente que
no puede sufrir es pobre, porque no puede amar. Un ateo cuya posi-
ción surge de su protesta ama de un modo desesperado. Sufre porque
1V. LA PRAXIS DEL SEGUIMIENTO DE LA CRUZ ama y protesta contra el sufrimiento —y al mismo tiempo en contra
del amor que lo ha llevado sufrir—. Quiere devolver su billete de
No debemos definir la «praxis» de forma demasiado restringida, limi- entrada a este mundo en el cual hasta los niños sufren. Quien cree en
tándola únicamente al obrar humano. A la praxis de la vida también el Dios que sufre con nosotros reconoce su sufrimiento en Dios y a
pertenecen las experiencias pasivas que denominamos sufrimiento. Dios en su sufrimiento, y encuentra en la comunión con él la fuerza
Por eso indagaremos primeramente en el significado del «Dios cruci- que le permite permanecer en el amor a pesar del dolor y la tristeza,
ficado» para quienes sufren en la actualidad. sin amargarse. No sabemos por qué Dios permite esas cosas. Y aun-
que lo supiéramos, no nos ayudaría a vivir. Pero cuando descubrimos
El consuelo del Dios crucificado dónde está Dios y percibimos su presencia en nuestros sufrimientos,
entonces hemos hallado la fuente de la cual renace la vida.
Quienes sufren infundadamente piensan siempre primeramente que Este sentimiento fue captado bellamente por un poeta español
han sido abandonados por Dios y todo lo bueno. Quienes claman a desconocido del siglo xvi:
Dios pueden descubrir que comparten el grito mortal de Cristo. Des-
cubren en el Cristo sufriente al Dios compasivo que sufre con ellos y No me mueve mi Dios para quererte
los entiende. Cuando percibimos esto, nos damos cuenta de que Dios El cielo que me tienes prometido,
Ni me mueve el infierno tan temido
no es la fuerza fría y distante del destino a que acusamos, sino que en Para dejar por eso de ofenderte.
Cristo llegó a ser el Dios humano que clama con nosotros y en noso-
tros y que aboga por nosotros cuando la pena nos deja mudos. El Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
Dios hecho ser humano ha hecho de nuestra vida una parte de su vida Clavado en una cruz y escarnecido;
y de nuestros sufrimientos los suyos propios. Por eso en nuestros do- Muéveme ver tu cuerpo tan herido
lores participamos de sus dolores y en nuestra aflicción compartimos Muévenme tus afrentas y tu muerte.
la suya. Se cuenta que Catalina de Siena clamó en cierta ocasión: «Mi
Muéveme en fin, tu amor, en tal manera
Dios y Señor: ¿dónde estabas cuando mi corazón estaba sumido en Que, aunque no hubiera cielo yo te amara,
tinieblas y en inmundicia?». Y oyó la siguiente respuesta: «Hija mía, Y aunque no hubiera infierno, te temiera.
¿no lo sentiste? Estaba en tu corazón». No tienes que me dar porque te quiera,
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY LA PASIÓN DE CRISTO Y EL DOLOR DE DIOS
Porque aunque cuanto espero no esperara, Cristo se caracteriza también por las largas filas de mártires de la fe,
Lo mismo que te quiero te quisiera. de la vida y de la justicia. Hay mártires de la fe. Se trata de cristianos
que son perseguidos y asesinados a causa de su fe. Hay mártires de la
El seguimiento de Cristo obediencia. Son los cristianos que son perseguidos y asesinados a cau-
sa de su actuación pública. Y hay mártires del reino de Dios y su justi-
Quien escucha el mensaje del Crucificado también escucha la llamada cia. Son los hombres y las mujeres que consciente o inconscientemen-
al seguimiento, y quien comienza a seguir a Jesús debe estar dispuesto te llegan a ser testigos de la justicia allí donde se comete la injusticia.
a tomar su cruz. Así lo expresan ya los evangelios. Cristo no es sola- Existe el martirio de los cristianos, de los justos, y el martirio silencio-
mente una persona —también es un camino—. Quien cree en él, si- so, colectivo del pueblo sacrificado.
gue su camino. No puede haber cristología sin cristopraxis. No capta- Cada vez que la comunidad cristiana recuerda los «sufrimientos
mos a Cristo solamente con la cabeza y el corazón, sino también por de Cristo», recuerda asimismo los sufrimientos de los mártires que
medio de una praxis holística de vida cuyo nombre es el seguimiento. han compartido los sufrimientos de Cristo. Al conmemorar los sufri-
El anabaptista Hans Denk lo expresó en la época de la Reforma del mientos de Cristo y los sufrimientos de los mártires, le recordamos a
siguiente modo: «Nadie puede conocer verdaderamente a Cristo a no Dios mismo cuáles son sus promesas y aguardamos el futuro de su
ser que lo siga en su vida». El seguimiento es el conocimiento holísti- reino. «¡Acuérdate, Yahvé, de lo que nos ha sobrevenido, mira y repa-
co de Cristo y para quienes están involucrados en seguirlo tiene una ra en nuestro oprobio...! ¿Por qué has de olvidarnos para siempre,
relevancia no sólo ética, sino también cognoscitiva. por qué toda la vida abandonarnos?» (Lam 5,1-20). Donde reina el
¿En qué consiste el «camino de Cristo»? Según los evangelios, con- olvido, los muertos son asesinados una vez más. En el recuerdo dolo-
siste en la participación en la pasión mesiánica de Cristo: «Id procla- roso se conserva la esperanza. Recordar acelera la salvación.
mando que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad Mientras escribo estas líneas, veo la foto del hermano Juan Ra-
muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; món Moreno, uno de los seis jesuitas asesinados en El Salvador el 16
dadlo gratis» (Mt 10,7s). Se trata de los mismos hechos mesiánicos por de noviembre de 1989. Yace en un charco de su propia sangre en la
los cuales Juan Bautista debía reconocer que Jesús era el Cristo prome- habitación de Jon Sobrino, y en la sangre ha caído mi libro El Dios
tido (Mt 11,5). Anunciarles el reino de Dios a los pobres significa Crucificado. Este capítulo está dedicado a su memoria.
devolverles la dignidad divina que les ha sido robada por los violentos.
Sanar a los enfermos significa plantar en este mundo de la muerte las
semillas de la vida. Purificar a los leprosos significa acoger a los disca-
pacitados que en nuestra sociedad son desplazados. Expulsar a los
demonios significa remover los ídolos del Estado y de la sociedad, por
quienes son sacrificados tantos seres humanos vulnerables. Quien
empieza a andar en el «camino de Cristo», ingresa en la lucha de la vida
contra la muerte. Por eso sentirá la violencia de los poderosos que pro-
pagan la muerte, porque viven a costa de otros seres humanos. Seguir
a Cristo significa, por lo tanto, abogar por la vida en la lucha contra la
muerte y contra aquellos que difunden la muerte, en el lugar y en el
tiempo que nos toquen. En mi propia situación veo este «camino de
Cristo» en la lucha contra del sistema nuclear de disuasión y a favor de
la paz basada en la justicia, en la lucha en contra de la explotación y
endeudamiento de los países del tercer mundo y en la lucha en contra
de la mortifera destrucción de la naturaleza.
La Pasión mesiánica de Cristo nos lleva siempre a estar del lado
de las víctimas de los violentos. Por consiguiente, el seguimiento de
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3
LA CONGOJA DE CRISTO
1. TEMOR Y ESPERANZA
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY LA CONGOJA DE CRISTO
arte del temor era dominado con terrible facilidad. Ahora, sin embar- la esperanza, Es imposible aprender a tener esperanza si suprimimos
g0, salvo donde se justifique realmente, es apropiado cultivar un sen- el miedo y pasamos por alto el peligro. Por otra parte, debemos pre-
timiento más moderado. guntar también si acaso alguna vez alguien pudo aprender a tener
Ahora es cuestión de aprender a tener esperanza. La esperanza
nunca renuncia a su labor. Está enamorada del éxito, no del fracaso. ansiedad sin superarse a sí mismo en esperanza y a vivir esperanzado.
La esperanza es superior al temor, pues no es ni pasiva como éste, ni ¿Quién podría conocer la ansiedad si no se animara a tener esperan-
tampoco está atrapado en la nada. La emoción de la esperanza sale zas de algo? Si hemos de aprender a temer con Kierkegaard, sin entu-
hacia afuera, estira a los seres humanos en vez de limitarlos... mecernos ni hundirnos en la ansiedad, necesitamos una esperanza
aún mayor. En vistas al futuro abierto, pero todavía indeterminado y
Aprender a temer y aprender a tener esperanza parecen contrade- oscuro, la esperanza nos da valor, pero sólo la ansiedad nos hace
cirse en estos dos textos. Pero, ¿realmente se contraponen? circunspectos y cuidadosos. ¿Cómo podría entonces ser sabia la espe-
Es cierto que quien se sienta arrinconado sentirá miedo, mientras ranza si no fuera por la ansiedad? El coraje sin cautela es necio. Sin
que la esperanza lleva, por el contrario, hacia la amplitud y el espacio. embargo, la cautela sin coraje hace que la gente sea medrosa. En este
La ansiedad —anxietas— nos oprime la garganta y nos estrangula; la sentido, entonces, el «concepto de la angustia» y el «principio de la
esperanza —spes— nos ayuda a respirar. La ansiedad nos hace débi- esperanza» no se oponen sino que son enteramente capaces de com-
les, pequeños y feos, pero gracias a la esperanza levantamos la cabeza plementarse mutuamente.
y aprendemos a caminar erguidos. Tememos la prisión y la muerte; la
esperanza anhela la vida y la libertad. ¿No sería mejor, entonces,
aprender la esperanza con Ernst Bloch que el temor con Kierkegaard? H. LA CONGOJA DE CRISTO
En un primer momento pareciera evidente que la esperanza es supe-
rior al temor: es posible que la esperanza lleve a la ansiedad, pero no Toda ansiedad humana se define fundamentalmente —es decir, a par-
que el temor genere la esperanza. Pero esta simple contraposición de tir del nacimiento— como miedo a la separación. El temor nos hace
la ansiedad y la esperanza, ¿nos permite sondear estas dos actitudes sentir solos, nos aísla, nos hace enmudecer. ¿Nos aísla el temor tam-
en toda su profundidad? bién del fundamento del ser, del sentido de la vida, de Dios? General-
La ansiedad y la esperanza tienen en común una sensibilidad por mente los dioses no saben lo que es sentir temor, pues existen sin
lo que es posible. En la ansiedad anticipamos el posible peligro; en la destino en un más allá lejos de la vida y la muerte, en un estado de
esperanza anticipamos la posible salvación. En su ansiedad el ser hu- cterna beatitud. Pero si la eternidad divina realmente está constituida
mano siempre se imagina lo peor, y las cosas terribles que se imagina así, significa que la ansiedad también aísla a los seres humanos de sus
aumentan ciertamente su temor. No obstante, sin la sensación del dioses y hace que en la vida humana estén ausentes tanto Dios como
temor no seríamos capaces de percibir el peligro. Sin la ansiedad se- el sentido. ¿Acaso entonces no es superior un ser humano que puede
ríamos ciegos, brutales e imprudentes. En la ansiedad y en la esperan- sentir ansiedad y esperanza, pues es capaz de amar, a todos los dioses
2a vamos más allá de la realidad actual y anticipamos el futuro para que no conocen la ansiedad y la esperanza porque no pueden amar?
poder tomar las decisiones correctas acerca del presente. ¿Cómo sería En la fe cristiana el temor no nos aísla de Dios, sino más bien
posible tener esperanza acerca de la vida, la libertad y la felicidad y conduce más profundamente a la comunión con Dios. La fe cristiana
aprovechar, esperanzados, las oportunidades del futuro, si no temié- en Dios es fundamentalmente la comunión con Cristo, y la comunión
ramos al mismo tiempo la muerte, la opresión y la desdicha? Al igual con Cristo es esencialmente la comunión con el Cristo tentado,
que lo meramente potencial, el futuro siempre es ambiguo. Pues el sufriente y abandonado. En su ansiedad el ser humano participa en la
proceso del mundo aún no está decidido. Por eso el futuro constituye ansiedad de Cristo, pues en su sufrimiento Cristo experimentó los
una oportunidad y un peligro. El futuro inspira entusiasmo y al mis- miedos con los que se enfrenta el ser humano.
mo tiempo constituye una amenaza. Y si es así: ¿cómo podemos Asi pues, en la piedad cristiana el Crucificado siempre ha servido
aprender a tener esperanza sin aprender asimismo lo que es la ansie- de consuelo en los momentos de congoja, justamente porque Cristo
dad? Aunque sea verdad que «la esperanza es superior al temor», tal como Hijo de Dios no vivió de un modo esencialmente carente de
como lo afirma Bloch, la ansiedad es la hermana inevitable y obvia de temores y sufrimientos. Nos consuela precisamente a raíz de su «te-
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY LA CONGOJA DE CRISTO
mor y pena», tal como lo reflejan a menudo los himnos. Un himno de tros», del Cristo Hermano que nos acompaña en nuestro camino a
Paul Gerhardt lo expresa con fuerza: través de la ansiedad, la tentación, el cautiverio, el destierro y el aban-
dono por parte de Dios. Esta cristologfa inspiró el renacimiento lute-
Cuando el miedo me oprima el corazón, rano en los años veinte de este siglo y rescató el alma y la vida de mu-
sálvame de las garras del temor chas personas por medio de Jochen Klepper y Heinrich Vogel en medio
en virmd de tu aprensión y dolor. de los temores de las épocas de la Guerra y la Posguerra. Ya Paul
Gerhardt, muchos años antes, había forjado la mejor expresión de esta
Lo que puede decirse cristianamente de la «ansiedad integrada cristología en uno de sus versos:
religiosamente» y de «cómo superarla» está comprendido en este ver-
so. Del temor necesita uno ser «rescatado»; no puede uno «superar- Estoy ligado a Cristo como un miembro suyo. Donde vaya mi Cabeza
lo». Tal liberación no ocurre por medio de la omnipotencia divina de también iré yo; aunque atravicse el reino de la muerte, el mundo, el
un Cristo celestial, sino, por el contrario, por medio de «la congoja y pecado, la pena, incluso el infierno... triunfa sobre el infierno, y yo
la pena» terrenales y profundamente humanas de Cristo. Así como
soy siempre su compañero.
Bonhoeffer en su celda de condenado se apoyó en el Dios sufriente,
también Kierkegaard hace referencia, tras el pasaje que hemos citado, La otra idea, que no puede ser separada de la primera, es que
a Cristo, «quien se angustió hasta la muerte». Eso significa, pues, que Cristo sufrió la congoja y el dolor en representación nuestra y de
somos liberados de nuestra congoja por medio de la congoja de Cris- muchos. Después de la Pascua, siempre que Pablo y el autor de la
10, y somos rescatados de nuestra pena por medio de la pena de Cris- carta a los Hebreos hablan de los sufrimientos de Cristo, no olvidan
to. Paradójicamente, nuestras heridas son sanadas por las heridas de agregar el «por nosotros» interpretativo. Expresa el carácter único e
otro, tal como lo promete Isaías 53 en relación al Siervo de Dios. irrepetible del temor y del dolor de Cristo. No solamente introduce al
creyente a la mencionada solidaridad con el destino de Cristo, sino,
más aún, en una relación de agradecimiento del que ha sido liberado
III. «LIBERANOS DE NUESTRAS ANGUSTIAS...» del temor. De hecho, el reconocimiento de que otro ha sufrido todo
lo que me amenaza y de lo cual tengo temor, me libera. Me libera de
El dolor, la debilidad y la soledad que experimentan los seres humanos mi miedo al temor. El reconocimiento de que el Cristo sufriente abo-
en el miedo a la separación culminan en la experiencia de ser abando- ga «por mí» y que se entregó por mi al abismo del abandono por Dios
nados por Dios. Esta experiencia ocasiona una ansiedad que supera y del temor, me libera de mi temor, pues me otorga una indestructible
todo lo definible y finito, y que consiguientemente amenaza la propia identidad en él. Me «rescata» del temor, de manera que el temor que-
identidad de un modo tan infernal. Lo que Cristo experimentó en el da atrás y su amenaza se desmorona. Pero también me libera para
Getsemant es la concentración de este temor sin límites que, conscien- enfrentarme con mi temor y dejar de tenerle miedo. Por eso todos los
te o inconscientemente, pesa sobre todo ser humano. El es el más an- cánticos cristianos referidos a la Pasión reflejan gratitud por la «con-
gustiado de todos, pues sufrió la ansiedad en la más profunda ausencia goja de Cristo»:
de Dios y no huyó de ella. Sufrió el temor de ser abandonado por Dios:
aquello que todos los demás seres humanos pueden experimentar pero ¡Oh rostro ensangrentado, imagen del dolor
que sufres, resignado, la burla y el furor!
no están obligados a soportar en la realidad. Quienes en su ansiedad Soportas la tortura, la saña, la maldad;
perciben este abandono por parte de Dios experimentan una «tristeza en tan cruel amargura, iqué grande es tu bondad! (Paul Gerhardt).
según Dios» (2 Cor 7,10). Participan en la ansiedad de Cristo porque
Cristo soportó precisamente la ansiedad que puede afectarlos. En su Ambas ideas se complementan: sin el Hermano en nuestro temor
ansiedad se «conforman» al Cristo tentado. En la imagen del Crucifi- no hay comunión con Cristo y sin el Salvador en su temor no hay
cado la ansiedad indefinida que sienten toma una forma con la que se liberación del nuestro.
pueden identificar, pues descubren en ella su profunda propia desdi- Resumiendo la experiencia de la fe en la ansiedad podemos decir
cha. Esta es la cristología de la conformación con el «Cristo con noso- en conclusión:
50 si
CRISTO PARA NOSOTROS HOY
Motivos religiosos
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY EL CRISTO TORTURADO
bado una gallina al comandante japonés; fue clavado a una puerta y Ambos se han fortalecido mutuamente en el mundo de la imagi-
fustigado, pues se argumentaba que tal castigo era necesario para pu- nación: la tortura terrenal se supone que anticipa la tortura eterna del
rificar su alma pecadora. La misma idea aparece en la Biblia: «Con la infierno y, por lo tanto, la reemplaza; al mismo tiempo, la tortura
vara le castigarás y librarás a su alma del Seol» (Prov 23,14). «Más te eterna infernal sirve para justificar la tortura sobre la tierra. Los tor-
conviene que se te pierda uno de tus miembros, que no que todo tu mentos del infierno ideados por las ansias apocalípticas para los in-
cuerpo vaya a la gehenna» (Mt 5,30). El apóstol Pablo quería que un creyentes y ateos son un prototipo de todos los métodos existentes
miembro de la congregación de Corinto fuera «entregado a Satanás para transformar la vida de otros seres humanos «en un infierno». Lo
para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu se salve en el Día que me parece especialmente infame es el hecho de que aquí no se
del Señor» (1 Cor 5,5). tortura el cuerpo para que se salve el alma, sino que siempre se descri-
Si proseguimos un paso más y echamos una mirada a los concep- ben con detalle tanto los tormentos físicos en el fuego como los tor-
tos referidos al infierno y a los tormentos del infierno tal como han mentos espirituales en el juicio divino: la enemistad concluye apoca-
sido desarrollados en el cristianismo y en el islam, vemos que el «in- lipticamente con el aniquilamiento de todos los enemigos, no con la
fierno» no es otra cosa que una cámara religiosa de torturas. Los dic- superación de su enemistad por medio del amor, como es el caso en el
cionarios bíblicos definen el «infierno» como un lugar «donde los de- Sermón del Monte de Jesús.
monios y los condenados sufren penas (= torturas) eternas». Según el Cualquiera que se oponga a la tortura y proteste en contra de
padre de la Iglesia Cirilo, el infierno es la tierra de la muerte, en la que que se transforme en un «infierno» la vida de otros seres humanos
no hay vida alguna; la región de las tinieblas, en la que no hay luz debe dejar de pensar según el esquema apocalíptico de amigo-enemi-
alguna; un abismo en cuyo fondo suspiran los condenados sin que go. Mientras exista un «infierno» para los enemigos de Dios y para
nadie se compadezca de ellos; una profundidad desde la cual se la- nuestros enemigos en el terreno de la religión, existirán asimismo
mentan lastimosamente, pero no hallan a nadie que se conmueva; justificaciones directas e indirectas de las cámaras de tortura sobre la
donde todos piden y nadie otorga; donde todos han sido abandona- tierra.
dos y no tienen quien los consuele. «Todos los sentidos son tortura-
dos allí: la vista por las tinieblas perennes, el oido por el llanto y el Motivos jurídicos
castañeteo de dientes, el olfato por el hedor a azufre, el gusto por la
amargura de la muerte eterna, el tacto por el inacabable tormento» En el nivel siguiente descubrimos la justificación religiosa de la tortu-
comenta la Hand-Konkordanz del Nuevo Testamento de Gottfried ra en el derecho penal expiatorio y en el castigo disuasivo. En el dere-
Biichner. Esta tortura no tiene fin; estas llamas infernales son inapa- cho penal expiatorio se le aplica al culpable el mal equivalente al que
gables. Nadie retorna jamás de este infierno. ha ejercido: ojo por ojo, diente por diente. Se le paga con la misma
Según Tertuliano, uno de los padres de la Iglesia, escuchar los gritos moneda, mal por mal. Esto no tiene nada que ver con el malhechor
de los condenados en el abismo de fuego incluso incrementa el gozo de personalmente, sino que se trata del orden divino del mundo que ha
los creyentes en el cielo, idea que persiste aún en las obras de algunos sido violado por su acción y ahora debe ser restablecido por medio de
teólogos del dogma del siglo xviti. Se trata de un sueño cristiano de ven- la expiación. Por medio del castigo se efectúa en él algo que tiene
ganza: así como los paganos daban gritos de alegría cuando los mártires importancia cósmica. Se le aplica el castigo de manera que afecte lo
cristianos morían torturados, los cristianos en el cielo se regocijan que considera valioso e importante. En épocas antiguas era el cuerpo,
cuando los paganos son castigados al ser torturados en el infierno. y en la época moderna europea ha sido la libertad. Por lo tanto, pri-
Todos conocemos las imágenes de la Edad Media en las que con var de la libertad ha tomado el lugar del castigo físico.
apocaliptico placer se representa la tortura de los increyentes en el Las personas que han sufrido en carne propia un cautiverio pro-
infierno. Mientras que las cámaras de tortura terrenales son finitas y longado saben hasta qué punto la falta de libertad puede destrozar a
los tormentos corporales concluyen en algún momento con la muer- un ser humano psíquica y también físicamente. Puesto que la expia-
te, la cruel imaginación apocalíptica no conoce límite alguno: se trata ción en épocas antiguas tenía dimensiones cósmicas en la restaura-
de una tortura «eterna». La muerte no puede salvar a los condenados, ción del orden cósmico divino, el castigo se producía públicamente.
y el fuego de la hoguera infernal arde «inextinguiblemente». No se concebía originalmente como fiesta popular, sino como una
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY EL CRISTO TORTURADO
especie de oficio divino del pueblo al aire libre, con el propósito de Aquellos Estados cuya gloria y cuyo valor descansan —por medio
reconciliarse con la divinidad y predisponer positivamente al cielo. de su constitución— en la dignidad humana y los derechos humanos,
El propósito disuasivo siempre estuvo ligado al derecho penal no pueden permitir la tortura, ni siquiera en situaciones excepciona-
expiatorio y se realizaba por medio de la tortura pública de los delin- les. Aunque en un caso particular todo parezca justificarlo, estamos
cuentes. La tortura pública tenía el propósito de amedrentar a los aquí ante un límite absoluto, pues el fundamento del Estado demo-
potenciales criminales. Sin embargo, servía asimismo para reprimir crático de derecho está en juego. Cuando un soldado o policía tortura
las rebeliones políticas y sociales entre los pueblos sojuzgados. Era un en el nombre del Estado, lo destruyc en vez de protegerlo.
recurso para aterrorizar públicamente a los pueblos sometidos. La
cruz romana en la que murió torturado Jesús públicamente era un Motivos personales
castigo para quienes se rebelaban contra la pax romana y para los
esclavos insurrectos. Después de la rebelión de Espartaco fueron fija- Entre los torturadores y aquellos que están dispuestos a torturar, evi-
das en la Via Appia siete mil cruces clavadas con esclavos moribun- dentemente existe una motivación perversa: el sadismo, el placer de
dos. También las ejecuciones en masa por parte de las fuerzas de ocu- violar, el deseo de infligir dolor, y la embriaguez del poder que surge
pación alemanas en la segunda Guerra Mundial sirvieron para al destruir a otros seres humanos y obligarlos a que se dobleguen a la
aterrorizar al pueblo sometido. Las violaciones de derechos humanos propia voluntad. Aparentemente los sádicos se sienten atraídos por la
en los Balcanes son el ejemplo más reciente de tales torturas, cuyo oportunidad de atormentar a otros seres humanos.
propósito es la venganza y la disuasión. Sin embargo, no todos los guardias en los campos de concentra-
Los que se opongan a la tortura y quieran abolirla, deben abando- ción de la Alemania nazi eran sádicos que experimentaban placer al
nar el derecho penal expiatorio y el castigo con propósito disuasivo. torturar a prisioneros indefensos. Por lo visto eran todavía peores los
que no sentían nada, los que simplemente «hacían su deber», los que
Motivos seculares ejercían la «obediencia». La profesionalidad mecánica con la que se
torturaba y mataba sistemáticamente quizá sea más espantosa que el
¿El fin justifica los medios? La expresión alemana es «tel fin santifica sadismo perverso, pues puede atraparnos a cada uno de nosotros si
los medios?», lo que demuestra que seguimos en el ámbito religioso, suspendemos nuestra conciencia personal o se la cedemos a las auto-
aunque ya hayamos llegado al límite de lo que puede definirse en tér- ridades.
minos religiosos. ¿Está permitido torturar a los prisioneros de guerra Los que se opongan a la tortura y quieran abolirla deben asegu-
para arrancar información? ¿Se trata aquí meramente de ponderar qué rarse de que los sádicos no tengan oportunidad de actuar y que la
pesa más, si la información es de vital importancia para mí y para mi fuerza de la conciencia personal sea más fuerte que la compulsión a
causa, o si hay límites absolutos que nunca, bajo ninguna circunstancia «la obediencia debida» o la «fuerza de las circunstancias» de las que
pueden ser traspasados? ¿Hay un fin que justifica los medios de la tanto se habla.
tortura, o desacredita el medio de la tortura cualquier fin a tal punto
que ya no puede ser un fin humano? Muchas personas, y no solamente
soldados y policías, señalan situaciones excepcionales en las que la 1l. EL CRISTO TORTURADO ES EL HERMANO
aplicación de la tortura se justifica para arrancar información. DE LOS TORTURADOS
¿Puede, sin embargo, un Estado permitir impertérrito que se vio-
le su fin por los medios de la tortura, sin perder su dignidad propia? En el centro mismo de la fe cristiana se encuentra la historia de una
Los fines «justificados» por el medio de la tortura se tornan injustifi- Pasión: es la historia del Cristo traicionado, negado, torturado y cru-
cables; ya no son fines por los que valga la pena vivir. Todo Estado cificado. Ninguna otra religión tiene una figura martirizada en su cen-
precisa esta dignidad propia, pues su legitimación depende de ella. La tro. Esto despertó la aversión en muchos estetas, desde Cicerón hasta
«Alemania» en cuyo nombre los nazis perpetraron las torturas más Goethe. Pero también ha provocado la simpatía de muchos. La impo-
atroces durante doce años perdió entonces a nuestros ojos todo bri- tencia y el abandono de Cristo despierta nuestra compasión tanto
llo. Un Estado que hace uso de la tortura no puede ser una «patria». como el niño desamparado en el pesebre. ¿Qué significa para la tortu-
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY EL CRISTO TORTURADO
ra que Cristo haya sido torturado? ¿Justifica su tortura la tortura de carga nuestros dolores sobre sí. Entre los innumerables, anónimos
los cristianos o la tortura de los enemigos del cristianismo aquí en la torturados siempre se encuentra aquel «siervo sufriente de Dios». Son
tierra o —más aún— en el infierno? ¿O es el Cristo torturado el fin de sus compañeros en el sufrimiento, pues él se ha hecho compañero en
la tortura, pues es el fin de toda justificación religiosa o secular de la el sufrimiento de ellos. El Cristo torturado nos mira con los ojos de
tortura? todos los seres humanos torturados.
En la historia de la Pasión en Mateo, Marcos y Juan se afirma Cierto que no todos los torturados sienten esto subjetivamente,
lapidariamente que «Pilato hizo azotar a Jesús». Los comentarios agre- ni siquiera todos los cristianos. Ciertamente existe en las cámaras de
gan: «La flagelación era uno de los castigos más graves entre los ju- tortura y de aislamiento la «noche oscura del alma» en la cual se pier-
díos. Se ataba al malhechor, desnudo, a una columna. Uno de los de toda orientación y todo sentimiento se marchita. Pero objetiva-
ujieres lo azotaba con todas sus fuerzas, utilizando un látigo encorva- mente el Cristo torturado está presente en los torturados y el Cristo
do. Los judíos no dejaban que el número de los latigazos sobrepasara abandonado por Dios, en los que sienten que han sido abandonados
los 39; en el caso de los romanos no había límite». ¿Por qué se estilaba por Dios.
tal flagelación antes de una ejecución? Aparentemente servía para Esto nos lleva de nuevo al tema del infierno. Anteriormente, la
quebrantar la resistencia física y psicológica de la víctima y posible- confesión de fe (apostólica) aún rezaba: « [...] descendió a los infier-
mente también para acortar su suplicio al debilitarla. nos, al tercer día resucitó de entre los muertos [...]». ¿Cuándo y por
Los evangelios relatan la historia de la Pasión de Cristo con detalle, qué experimentó Cristo el infierno? Una antigua interpretación afir-
pero sin ningún placer masoquista en su historia de sufrimiento ni ma que ocurrió luego de su muerte, cuando descendió a los infiernos
tampoco con el propósito de despertar la compasión. La relatan como para anunciarles el evangelio de salvación a los muertos. Lutero afir-
la historia de Dios: Dios con nosotros —con nosotros en nuestros su- mó que en su muerte, en el tiempo entre el Getsemaní y el Gólgora, al
frimientos y nuestrostormentos—y Dios por nosotros —por nosotros, experimentar el amargo abandono por parte de Dios, Cristo sufrió el
en nuestra culpabilidad—. Hablan de la solidaridad del Dios hecho infierno. Ambas interpretaciones se complementan:
hombre con nosotros hasta la muerte y del Dios quetoma nuestro lugar. — El Cristo traicionado, abandonado, torturado, solo, que mu-
Como vimos en el capítulo anterior, Cristo estuvo separado en su rió temeroso, sufre en su propio cuerpo y en su propia alma aquello
Pasión de todas sus relaciones humanas y también divinas: sus discí- que denominamos el «infierno».
pulos varones huyen luego de su arresto por los romanos, uno lo — El Cristo que va a los muertos les lleva salvación. Este Cristo
traiciona, otro lo niega, los demás no quieren saber nada de él; y Jesús resucitó a la vida eterna. Por consiguiente, no solamente la «muerte»
pierde su identidad como Maestro. «Al otro lado de los muros» de la ha sido sorbida en la victoria de la vida, sino que también el «infier-
ciudad santa fue ejecutado. Los romanos lo crucificaron como enemi- no» ha sido despojado de su triunfo.
go del Imperium Romanum y por ende como «enemigo de la humani- Lo que experimentamos como «infierno» y todo lo que pueda ser
dad» (este cargo sirvió más tarde para perseguir a los cristianos), y denominado «infierno» ha sido transformado objetivamente a partir
Jesús pierde su identidad humana. Muere con el grito: «Dios mío, del descenso de Cristo al infierno. Hay alguien que llevó la esperanza
¿por qué me has desamparado?». al infierno. Dante ha sido refutado. Hay algnien que abrió las puertas
La historia de la Pasión es la historia del auto-despojamiento de del infierno y condujo a los muertos a la salida, como puede recono-
Cristo, quien se adentra en nuestra miseria más profunda. Si este Cris- cerse en todo icono pascual ortodoxo oriental. Si el «infierno» era el
to no es un hombre cualquiera entre muchos otros, sino el Mesías, el lugar del abandono de Dios, dejó de serlo a partir del descenso de
Liberador de Israel y el Salvador de la humanidad, entonces su histo- Cristo al infierno. Si en el infierno los diabólicos espíritus torturadores
ria expresa en primer lugar la solidaridad de Dios con las víctimas de reinaban sobre los seres humanos, a partir de la resurrección del Cris-
la violencia y la tortura: la cruz de Cristo se erige entre las innumera- to muerto han sido despojados de su triunfo. «Creo de hecho en €
bles cruces que bordean el camino de los poderosos y violentos, desde infierno» —comentó una vez Berdiáiev— «pero no creo que hay?
Espartaco hasta los campos de concentración. Su sufrimiento no le nadie allí dentro». ,
quita dignidad al sufrimiento de los demás. Se eleva fraternalmente Yo digo: puesto que Cristo estuvo en el infierno, ninguno que allí
entre ellos como señal de que Dios participa en nuestro sufrimiento y esté carece de esperanza. Eso significa entonces que para la fe cristia”
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY EL CRISTO TORTURADO
na el «infierno» ya no es lo que antes se suponía que era: una infinita paraciones» por tal pasado. Para que alguien pueda vivir con el peso de
cámara de tortura religiosa. Sus portones están abiertos, sus muros tal culpa requiere una expiación. Sin el perdón de la culpa el culpable
quebrados: el trompetazo de la liberación ya suena en el «infierno». que reconoce su culpa no puede vivir, pues ha perdido toda su digni-
Quien se apoya en Cristo no tiene miedo del «infierno» y tampoco dad propia. El perdón de la culpa no puede existir sin la expiación.
puede amenazar a otros con la tortura infernal. Si alguien todavía Pero la expiación, como hemos visto, no es una posibilidad humana.
persiste en hablar del «infierno» por motivos bíblicos, los creyentes Nadie puede ofrecer la expiación por semejante injusticia. Habíamos
podrán responderle: «¿Dónde está, oh infierno, tu victoria? [...] Gra- preguntado si la expiación era una posibilidad divina y para llegar a
cias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro una respuesta nos habíamos dirigido al Cristo crucificado.
Señor Jesucristo» (1 Cor 15,55b-57). Por medio de su Pasión y de su muerte en la cruz Cristo no sola-
mente llegó a ser el hermano solidario de las victimas, sino también el
expiador de los malhechores. «Tú que quitas los pecados del mundo,
I. EL CRISTO RESUCITADO ES EL JUEZ DE LOS TORTURADORES ten piedad de nosotros». Esta oración nos une con los culpables y nos
lleva a la misericordia divina. La misericordia es un amor que supera
En épocas antiguas se torturaba públicamente y los cadáveres se deja- su propia herida, que carga con el dolor causado por la culpa y que
ban tirados para servir como disuasión. Hoy se tortura en secreto y el sin embargo no suelta a la persona amada.
cadáver «desaparece»; los muertos son enterrados o incinerados para Las víctimas tienen una larga memoria, pues la huella del sufri-
que nadie encuentre rastros de ellos ni recuerde sus nombres. Nadie miento deja un surco profundo. Los culpables tienen una memoria
ha de tener la oportunidad de volver y acusar a los asesinos. Por eso corta, pues no saben ni quieren saber lo que han hecho. Por eso los
estan difícil la búsqueda de indicios en Argentina y Chile. Ya Himmler culpables dependen de las víctimas si quieren dejar atrás la muerte y
a finales de la segunda Guerra Mundial hizo que se desenterraran y llegar a la vida. Un culpable no puede ofrecerle la reconciliación a sus
quemaran los cuerpos de muchas de las víctimas de los campos de víctimas, pero puede participar en iniciativas que simbolizan la expia-
concentración, para que se perdieran sus huellas. ción para redescubrir su autoestima.
La «resurrección» también significa que los muertos vuelven, las Si el juez de los torturadores se llama Cristo, quiere decir que se
personas del pasado se levantan, los «no identificados» son llamados enfrentan a un torturado. Ésa es la hora de la verdad. Caen las másca-
por sus nombres. Eso es el juicio. Los asesinos no triunfarán definiti- ras y el torturador se reconoce a sí mismo por lo que es. Eso es el
vamente sobre sus víctimas; los torturadores rendirán cuentas. Tam- juicio. Si Cristo es el juez de los torturadores, quiere decir que se
bién aquellas personas que ya no creen en un Dios personal sienten enfrentan con aquel «que carga con los pecados del mundo». Esa es la
esta añoranza de la justicia y entienden que la resurrección significa hora de una justicia que crea vida nueva.
que los muertos experimentarán la justicia. Para los cristianos el Cris-
to resucitado es el precursor de la resurrección de los muertos. Por
eso es asimismo el iniciador del juicio divino sobre los torturadores y IV. RESISTENCIA ANTE LA TORTURA
los asesinos.
Podemos entender que las víctimas y sus descendientes digan: ¿Qué podemos hacer nosotros por los torturadores? Si somos hones-
«Después de Auschwitz no se puede hablar más de Dios», pero en el tos tenemos que admitir que, en realidad, nada podemos hacer. Pode-
caso de los culpables y sus descendientes debe decirse que después de mos callar, dejándolos solos ante la ira de Dios. Podemos señalarles
Auschwitz hay que hablar de Dios, pues los responsables están some- que su juez divino se llama Cristo, al cual han torturado y asesinado en
tidos a su juicio. Los que aquí afirmen que Dios ha «muerto» quieren sus víctimas. Y podemos incluirlos en la oración: «Tu que cargas con
escabullirse de su responsabilidad. Dios lleva la justicia a quienes su- el pecado del mundo, ten piedad de nosotros». Tenemos que dejarlos
fren bajo la violencia; Dios juzga a los violentos. De otro modo es en manos de Dios y no podemos jugar a ser «Dios» con ellos para bien
imposible forjar un mundo de paz en el que no exista la tortura. Evi- 0 para mal. No nos corresponde condenarlos ni perdonarlos.
dentemente, nadie puede perdonar a un culpable en nombre de sus Cuando la injusticia y la tortura ocurren de modo masivo y cuan-
víctimas muertas. Asimismo es indudable que no pueden «hacerse re- do ya no vislumbramos alternativa alguna, nos acostumbramos rápi-
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY LA RESURRECCIÓN DE CRISTO: ESPERANZA PARA EL MUNDO
del «Jesús de los ateos» del existencialista Albert Camus y del marxis- de su propia experiencia de la aparición de Cristo. Según sus propias
ta Milan Machovec. Pero ¿por qué elegir entonces sólo a Jesús y no palabras, Pablo «vio» a Jesús el Señor (1 Cor 9,1), pero presumible-
también al Buda, a Sócrates o a Gandhi, importantes figuras para la mente en la forma de una experiencia interior: «Por su gracia, Dios
humanidad? «Dios no, Jesús si» tampoco es una alternativa cristiana. tuvo a bien revelar a su Hijo en mí» (Gál 1,15s). Pablo tiene esta
Queremos emprender el camino de la interpretación recíproca de experiencia sin haberla esperado y enteramente contra su propia vo-
la fe en Dios y el reconocimiento de Cristo. Comenzaremos con un luntad, pues era rabino autorizado para perseguir a los cristianos en
análisis de los primeros relatos cristianos de la resurrección. En se- las sinagogas. «Fui alcanzado por Cristo Jesús» (Flp 3,12) —comen-
gundo lugar nos dirigiremos a la pregunta moderna acerca de la «his- ta—. Experimentar a Cristo cambió su vida compleramente.
toria y la resurrección». Queremos ver qué podemos esperar y qué Probablemente no debemos suponer que las experiencias de Cris-
debemos hacer. En la tercera parte abandonaremos el paradigma de to de las mujeres en la tumba y de los discípulos en Galilea hayan sido
la «modernidad», al que llamamos «historia», y nos orientaremos ha- muy distintas a la de Pablo, si es que es posible imaginar visiones tan
cia un paradigma «posmoderno», específicamente el de la interpreta- excepcionales. Todos coinciden en referir que vieron a Jesús, que
ción ecológica de la «historia y la naturaleza», de la historia humana y había muerto, como «el Viviente». Todos dicen que mora en la gloria
de la naturaleza en esta tierra. Preguntaremos acerca del futuro de la eterna de Dios, en la cual se les «apareció» a ellos en su vida mortal.
tierra a la luz de la resurrección de Cristo y retomaremos con este fin Tuvieron visiones de una luz sobrenatural.
la doctrina de la antigua Iglesia acerca de la «redención física», para Aquí, sin embargo, ya comienzan las interpretaciones. De todos
desarrollar una nueva comprensión de la corporeidad de Jesús y de modos, no es posible separar una médula de datos desnudos de la
nuestra propia. cáscara de interpretaciones humanas subjetivas referidas a estas expe-
riencias. Resultarían solamente abstracciones sin carácter histórico.
Los datos escuetos no pueden expresarse. En cada percepción de lo
1. LA PARTICULARIDAD DE LA FE EN LA RESURRECCIÓN que ha ocurrido se utilizan ideas que las personas ya traen consigo. Es
cierto que estos conceptos mismos van cambiando en el proceso de la
Jesús fue crucificado y murió públicamente. Sin embargo, solamente percepción. Esto rige especialmente en el caso de experiencias que
supieron de su «resurrección» las fieles mujeres junto a su tumba en todo lo cambian, pues de otra manera Saulo no hubiera podido llegar
Jerusalén y los discípulos que se habían fugado a Galilea. Éstos vol- a ser Pablo. Las experiencias de Cristo a las que nos referimos aquí
vieron a Jerusalén y anunciaron públicamente que el Jesús resucitado fueron por lo visto experiencias que cambiaron la vida de los que las
era el Señor y Salvador del mundo al cual Dios había levantado de tuvieron. Transformaron a los ex-discípulos, que habían huido desde
entre los muertos. Éstos son los datos históricos relativamente segu- Jerusalén a Galilea decepcionados y temerosos, en apóstoles que re-
ros. Se trata de una información que ya es lo suficientemente sorpren- tornaron a Jerusalén y allí arriesgaron sus vidas para predicar «audaz-
dente. Es cierto que históricamente pueden comprobarse sólo las afir- mente» a Jesús.
maciones de las mujeres de haber recibido frente a la tumba vacía el Puesto que el fenómeno de las visiones aparentemente estuvo li-
mensaje del ángel de que Jesús había resucitado, así como las palabras gado a experiencias extáticas del Espíritu, pasaron a formar parte de
de los discípulos, quienes afirmaron haber presenciado apariciones las experiencias pentecostales de la joven Iglesia y finalmente fueron
de Cristo en Galilea. continuadas en ellas: de la percepción de la presencia de Cristo en las
Aparentemente, muchos de los discípulos y las discípulas de Jesús apariciones se pasó a la experiencia de la presencia de Cristo en el
experimentaron un buen número de apariciones después de la muerte Espíriru. La fe cristiana primitiva en la resurrección no estaba, por
de éste, en las que se presentó como el Cristo que vive en Dios eterna- consiguiente, fundada solamente en las apariciones de Cristo, sino
mente. En el testimonio más antiguo de la resurrección que tenemos, motivada con igual fuerza por la experiencia del Espíritu de Dios. Por
es decir el pasaje de 1 Cor 15 del año 55 o 56, Pablo hace referencia eso Pablo denomina a este Espíritu divino el «Espíritu vivificante» o la
a la noticia de que Cristo se les aparcció a Cefas, a los Doce, a 500 «fuerza de la resurrección». Creer en el Cristo resucitado significa
hermanos a la vez. Por último, agrega su propio testimonio. El relato haber sido atrapado por el Espíritu de la resurreccién.
de Pablo es especialmente valioso pues es un informe personal acerca Pablo interpreta la cristofania que ha experimentado con la ex-
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY LA RESURRECCIÓN DE CRISTO: ESPERANZA PARA EL MUNDO
presión apokalypsis, otorgándole así a la palabra un significado espe- al nuevo tiempo del futuro reemplazaron a la armonía con las leyes
cial: Dios revela algo por anticipado que para las posibilidades cog- del cosmos. Cuanto más se expandía el dominio de los europeos so-
noscitivas de la presente era del mundo todavía está escondido. Los bre los demás pueblos, más se iba transformando la pluralidad de
«misterios de los últimos tiempos» y del futuro mundo nuevo de Dios historias de las culturas en la unidad de la humanidad. Surgió la gran
están escondidos y bajo las condiciones epistemológicas presentes es- chistoria» en singular.
tán veladas y son irreconocibles, pues el mundo actual del pecado y En el marco de este paradigma de «la historia» nació la moderna
de la violencia no puede sostener el mundo nuevo de la justicia de ciencia histórica. Se originó la crítica histórica de las leyendas de los
Dios. Por eso la justicia de Dios creará de nuevo este mundo. Las poderes de la Iglesia y del Estado. Surgió la conciencia histórica, que le
cristofanías no fueron entendidas como arrebatos místicos a un mun- pone distancia temporal a la presencia de lo pasado en las tradiciones,
do del más allá, sino como una manifestación por adelantado de la para poder historizar lo que pertenece al pasado y liberar el presente de
gloria venidera de Dios en el primer día de la nueva creación (2 Cor las decisiones previas y los prejuicios de las tradiciones. «La verdadera
4,6). Se trata además en todos los casos de visiones a plena luz del día, crítica del dogma es su historia» señaló David Friedrich Straufi, convir-
no de rostros oníricos vistos de noche. tiendo a los historiadores en críticos ideológicos de los dogmas religio-
En la estructura de las cristofanías y de la visión pascual de los sos y las leyendas politicas. En la conciencia histórica los acontecimien-
afectados podemos reconocer tres dimensiones en virtud de sus per- tos del pasado se transforman en acontecimientos pasados.
cepciones interpretativas: Si examinamos la resurrección de Cristo desde el punto de vista
1) Visiones prospectivas de la esperanza, pues vieron al Jesús cru- del paradigma moderno de la <historia» usando las categorías de la
cificado como el Cristo viviente a la luz de la manifestación por anti- conciencia histórica moderna, da lo mismo si creemos que la resu-
cipado de la gloria venidera de Dios. rrección fue un producto de la fantasía de los discípulos o un aconte-
2) Visiones retrospectivas del recuerdo, pues lo reconocieron por cimiento histórico, aunque se trate de un tema discutido, pues como
las marcas de los clavos y por su forma de tomar el pan y supieron que hecho del pasado, que con el correr del tiempo cada vez se aleja más,
el que viene es el Crucificado del Gélgota. no puede determinar el presente ni mucho menos ser relevante para
3) Visiones reflexivas de llamamiento personal, pues en ellas per- el futuro. La moderna categoría de lo histórico ya ha transformado el
cibieron su llamada al apostolado: «Como el Padre me envió, así tam- acontecimiento en algo pasado, pues por definición lo histérico es lo
bién os envío» (Jn 20,21). que ocurre y luego se desvanece.
Aunque para los historiadores hoy Ernst Troeltsch ya no tenga la
última palabra, su tratado de 1898 titulado Uber historische und
I. LA RESURRECCIÓN DESDE LA PERSPECTIVA DE LA HISTORIA dogmatische Methode in der Theologie («Sobrc el método histórico y
dogmático de la teología») fue decisivo para la discusión teológica
Una cosa es ver la resurrección de Cristo desde la perspectiva de la sobre la resurrección en el siglo xx. Troeltsch transfirió los métodos
historia. Surge aquí inevitablemente la pregunta: ¿Es un acontecimien- de las ciencias naturales a la disciplina de la historia y definió los tres
to histórico o una interpretación de la fe? Otra cosa es, sin embargo, axiomas del método histórico-crítico para obtener conocimientos fun-
ver la historia desde la perspectiva de la resurrección de Cristo. Surge damentados. Si aplicamos estos criterios a la resurrección de Cristo,
entonces la pregunta escatológica acerca del fin de la historia de sufri- resulta lo siguiente:
miento y de la nueva creación de este mundo. 1) La investigación histórica puede llegar siempre solamente a
juicios de probabilidad, pero no al conocimiento absoluto. ¿Puede la
La historia: el paradigma de la época moderna teología fundamentar la seguridad de la fe sobre juicios de probabili-
dad histórica? No.
A partir del siglo xvil en Europa se desarrolló el amplio paradigma de 2) Hay una interrelación entre todos los fenómenos de la vida
la <historia» para interpretar al ser humano y a la naturaleza, a Dios y histórica, que constituyen la base ontológica de la relación causa-efec-
al mundo. En el proyecto humano de la civilización científico-tecno- to vigente universalmente. ¿Constituye la resurrección de Cristo una
lógica las propuestas del avance desde un tiempo antiguo del pasado excepción y una ruptura con las leyes naturales que rigen la vida? No.
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY LA RESURRECCIÓN DE CRISTO: ESPERANZA PARA EL MUNDO
3) La comprensión de lo histórico sólo es posible si nos guían las experiencias futuras, desaparecen también los recuerdos de las expe-
analogías. La «omnipotencia de la analogía» se fundamenta en el pa- riencias ya realizadas. Si no existe el recuerdo de las experiencias, se
recido existente entre todos los acontecimientos históricos. ¿Puede desvanecen también las expectativas. El recuerdo y la esperanza son
ser entendido históricamente un acontecimiento sin analogías como las condiciones para poder experimentar la historia. Por eso son asi-
la «resurrección de Cristo»? No. mismo las condiciones para que exista el interés por la historia. La
4) Los principios de la probabilidad, de la correlación y de la experiencia de la realidad como historia presupone la esperanza en su
analogía dominan el conocimiento histórico objetivo. Suponen que la futuro. La esperanza en el futuro se basa en el recuerdo.
historia no es forjada por oscuras fuerzas, dioses y demonios, sino Por consiguiente, tomaremos en cuenta la diferencia fundamen-
por los seres humanos, y que por consiguiente también puede ser tal entre la expectativa y la experiencia para desarrollar la historia en
reconocida por los seres humanos. ¿Podemos hablar entonces en un la perspectiva de la resurrección de Cristo. La «resurrección de Cris-
sentido histérico moderno de la acción de un Dios trascendente en la to» solamente es una afirmación con sentido en el marco que ella
historia de modo general y de la resurrección de Cristo por Dios en misma abrió, constituida por la historia de la liberación del ser huma-
especial? No. no y de la naturaleza del poder de la muerte. Si se define el marco de
Si estos principios que determinan la historia y los estudios histó- la historia de otro modo, la «resurrección de Cristo» no constituye un
ricos tienen validez, la teología cristiana se enfrenta a una pregunta postulado con sentido.
fundamental: ¿con qué derecho se puede entonces hablar de Dios y
de la resurrección de Cristo? Ya Troelsch había deplorado la esquizo-
frenia de los cristianos en el mundo moderno, para quienes habría III. LA HISTORIA DESDE LA PERSPECTIVA DE LA RESURRECCIÓN
una «causalidad de domingo», según la cual Dios sería el sujeto de la
historia, y una «causalidad de día laboral» según la cual todo lo que Cuando hablamos de la «resurrección de Cristo de entre los muertos»
ocurre tendría causas inmanentes. ¿Puede ser superada esta dicoto- no hablamos de un hecho puntual, sino de un proceso. Hablamos a la
mía mental por una nueva teología pública? ¿O debe divorciarse la vez del fundamento, del futuro y de la praxis de la liberación del ser
teología de la conciencia pública de la verdad vigente en la sociedad humano y de la salvación del mundo por Dios. Por lo tanto, como
moderna, para permanecerle fiel a su propia verdad? subrayó Immanuel Kant, lo que podemos saber históricamente de la
resurrección de Cristo no debe ser abstraído de lo que podemos espe-
El horizonte de la esperanza y el espacio de la experiencia rar y de lo que debemos hacer en su nombre. Tan sólo en la unidad
viviente del saber, el esperar y el hacer la resurrección de Cristo pue-
La ciencia histórica no solamente observa a la historia como un obje- de ser entendida de una manera verdaderamente histórica.
to, sino que está también insertada en la historia y es parte de ella. Por Ver la historia en la perspectiva de la resurrección significa parti-
lo tanto es importante ordenar las categorías y los métodos históricos cipar en el Espíritu del proceso de la resurrección. La fe en la resu-
según las categorías y los conceptos metahistóricos que la fundamen- rrección no se agota en consentir en un dogma y en tomar nota de un
tan. La historia es una interacción y un proceso entre seres humanos; hecho histórico, sino que significa participar en este acto creativo de
entre sociedades, clases y grupos humanos; entre las personas y la Dios. Si solamente fuera un «hecho histórico», dirfamos «qué bien»,
naturaleza; y también —ciertamente— entre los seres humanos y lo tomaríamos nota y continuaríamos con nuestras vidas como siempre.
que se entiende por lo Absoluto. Pero si se trata de un acto creativo de Dios, entonces nacemos a una
La historia existe mientras exista el tiempo. El tiempo solamente nueva vida cuando lo reconocemos y entendemos realmente. Con tal
es percibido mientras persista la diferencia entre el pasado y el futuro. fe se inicia la libertad.
La diferencia entre el pasado y el futuro es determinada en el presente Si Dios se revela en la resurrección del Cristo crucificado en im-
por ambos: por el presente del pasado en el recuerdo, y por el presen- potencia, entonces Dios no es la quintaesencia del poder, como lo
te del futuro en la esperanza. La diferencia entre el «espacio de la representa el César romano, ni tampoco la quintaesencia de las leyes,
experiencia» y el «horizonte de la esperanza» determina la percepción como lo sugiere el reflejo del cosmos griego. Dios es, más bien, la
del tiempo histórico. Cuando no existe la expectativa de que haya fuerza que da vida, que enriquece a los pobres y levanta a los humilla-
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY LA RESURRECCIÓN DE CRISTO: ESPERANZA PARA EL MUNDO
dos y resucita a los muertos. La fe en la resurrección ya es en sí misma es «el hecho que todo lo cambia» y por ende es en sí misma la revela-
una fuerza que endereza a las personas y en vistas al futuro de la vida ción de Dios. Dios, por ser «el totalmente Otro» es la crítica radical de
las libera de las mortales ilusiones del poder y de la posesión. El anun- este mundo, como dijo Karl Barth. Por ser «quien todo lo cambia»
cio de la «resurrección de Cristo» es un postulado con sentido en el Dios es el creador del nuevo mundo. La fe en la resurrección es en sí
horizonte que ella misma abre, a saber: la historia de la liberación de misma ya una resurrección del ser humano hacia la fuerza de la vida.
los seres humanos y de las criaturas gimientes de las garras de las La resurrección de Cristo califica a la historia del mundo como esca-
fuerzas de la destrucción y de la muerte. tología y coloca los espacios en los que se la experimenta en el hori-
Entendido como acontecimiento que hace accesible el futuro y zonte de la esperanza de la nueva creación.
abre la historia, la resurrección de Cristo es el fundamento y la pro-
mesa de la vida eterna en medio de esta historia de la muerte. Pablo
expresó claramente esta conexión: «Y si el Espíritu del que resucitó a IV. LA RESURRECCIÓN EN LA PERSPECTIVA DE LA NATURALEZA
Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó a Cristo
de entre los muertos vivificará también vuestros cuerpos mortales por A partir de los comienzos de la época moderna la historicidad de la
medio de su Espiritu, que habita en vosotros» (Rom 8,11). Vincula el resurrección de Cristo se tornó un problema central de la teología, pues
tiempo perfecto de la resurrección de Cristo con el presente de la la chistoria» había llegado a ser el gran paradigma del mundo moder-
morada del Espiritu y la presencia del Espíritu con el futuro de la no. La «historia» era definida como historia humana en contraste con
resurrección de los muertos. Cuando se habla de la resurrección de la naturaleza. Por eso se distinguía entre las ciencias humanas y las
Cristo no se trata de un acontecimiento pasado, sino de un aconteci- ciencias naturales, entre «humanidades» y «ciencia». La «naturaleza»
miento del pasado que en el Espíritu marca el presente, pues abre las era vista como el reino de la necesidad, la «historia» como el reino de
puertas al futuro de la vida eterna. La experiencia presente, liberado- la libertad. A raíz de esta dicotomía el espiritu se vio desprovisto de la
ra del Espíritu, se basa en el tiempo perfecto de la resurrección de naturaleza y la naturaleza fue interpretada como carente de espíritu.
Cristo. El futuro de la «vivificación de los cuerpos mortales», como Sólo la medicina oscilaba entre las humanidades y las ciencias natura-
llama Pablo a la resurrección de los muertos en este pasaje, está ba- les. A partir de mediados del siglo x1x se comenzó a clasificarla como
sada en la resurrección de Cristo y es percibida por medio de la ex- una de las ciencias naturales en Europa. ¿Es entonces el ser humano
periencia de «el Espiritu vivificador». Es necesario, entonces, que solamente naturaleza? ¿Acaso no es también espiritual?
hablemos de un proceso de resurrección cuando hablamos de la resu- Puesto que toda mujer y todo hombre representa una unidad de
rrección de Cristo. Este proceso tiene su fundamento en Cristo, su cuerpo y alma y en su existencia están fusionados indisolublemente el
dinámica en el Espíritu y su futuro en la nueva creación de todas las espíritu y la naturaleza, no puede realizarse íntegramente la distin-
cosas. La «resurrección» no significa un hecho, sino un camino: la ción fundamental del mundo moderno entre la historia y la naturale-
transición de la muerte a la vida. Pero ¿de qué vida se trata aquí? za. El paradigma de la «historia» no comprende la realidad entera,
La fórmula de la «vivificación de los cuerpos mortales» muestra sino que quiebra su integridad. Por eso debemos superar este paradig-
que la esperanza de la resurrección no se refiere a otra vida sino al ma moderno y desarrollar un nuevo paradigma que conciba la natura-
hecho de que esta vida ha de cambiar. La resurrección no es un «opio leza y el espíritu, la historia y la naturaleza como una unidad, inte-
de ultratumba» que entretiene con vanas promesas, sino la fuerza que grando lo que ha estado separado.
permite que esta vida renazca. En el amor experimentamos muchas Si miramos la resurrección de Cristo desde este punto de vista,
muertes y muchas resurrecciones. Experimentamos la resurrección por veremos que tenemos que transformar la «cristología histórica» mo-
medio del renacimiento a la esperanza viviente. Experimentamos la derna en una nueva cristología ecológica. Así, para poder integrar la
resurrección por medio del amor en el cual despertamos a la vida ya naturaleza nos volvemos a encontrar con la «doctrina de las dos natu-
aquí, y experimentamos la resurrección por medio de la liberación: ralezas» de la antigua Iglesia, pues entendemos que no puede haber una
«Donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad» (2 Cor 3,17). salvación para las personas humanas sin la salvación de toda la natu-
Por ser el comienzo de la destrucción de la muerte y de la apari- raleza mortal. No es suficiente, entonces, entender la resurrección de
ción de la vida eterna, la resurrección de Cristo de entre los muertos Cristo meramente como «el hecho histórico escatológico de Dios»; debe
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY LA RESURRECCION DE CRISTO: ESPERANZA PARA EL MUNDO
ser concebida también como el primer acto de la nueva creación del ¿Con qué imágenes debemos representar el significado cósmico
mundo. La resurrección de Cristo no es sólo un acontecimiento histó- del «renacimiento de Cristo» por el Espiritu de Dios? Con imágenes
rico, sino también un acontecimiento cósmico, como siempre lo han tomadas de la vida de la naturaleza. Evidentemente, esto no quiere
reflejado tanto la liturgia pascual de la Iglesia ortodoxa como nuestros decir que el renacimiento de Cristo sea un «fenómeno natural» por
antiguos himnos pascuales. Esta dimensión cósmica de la resurrección ejemplo de la fisiología celular, pues según nuestra confesión de fe,
de Cristo es lo que debemos comprender de un modo nuevo. no renació a la vida mortal, sino a la inmortal. Pero la «vida eterna»
¿Es suficiente afirmar que Cristo fue «levantado» de entre los también es vida, y el renacimiento también es un nacimiento. Así, la
muertos? Tal expresión proviene de la apocalíptica judía y es un sím- vida mortal y natural es en sí misma apta para ser utilizada analógica-
bolo escatológico según el cual Dios es la parte activa y el Jesús muer- mente y, es más, necesita ser usada como analogía.
to queda pasivo. ¿Y la otra expresión, la «resurrección de Cristo»? Desde sus épocas más antiguas, la Iglesia cristiana ha celebrado la
¿Nos lleva más lejos? El símbolo antropológico de la «resurrección» resurrección de Cristo o Pascua juntamente con el festejo de la prima-
pertenece Jógicamente a ser «levantados» por Dios de entre los muer- vera, y la experiencia del Espíritu Santo o Pentecostés juntamente con
tos: la persona que ha sido despertada también tiene que levantarse, el comienzo del verano. Las analogías naturales eran halladas en la
pues de otra manera no tiene efecto su resurrección. Según el simbolo mañana del día, en la primavera del año y en el nacimiento de la vida.
de «levantar», la dinámica viene de arriba, mientras que según el sím- Por consiguiente, junto con la resurrección de Cristo también se fes-
bolo de la «resurrección» también hay una dinámica desde abajo. Cris- tejaba el gozo por el renacimiento de la naturaleza y el placer de las
to no solamente fue levantado por Dios, sino que él mismo tomó criaturas. La mañana, la primavera y el nacimiento fueron elegidos de
parte en la resurrección. entre las faces que constituyen el ritmo natural del devenir y morir de
¿Son suficientes estos dos símbolos juntos para concebir el miste- la naturaleza. La interpretación que se les dio reflejaba que con la
rio de Jesús? Ambas son metáforas para distintos tipos de acciones, ya resurrección de Cristo se esperaba asimismo la salvación de toda la
sean de Dios o de Jesús. Sin embargo, también hay metáforas de la naturaleza mortal por medio de la nueva creación de todas las cosas
naturaleza que describen lo que ocurrió con el Jesús crucificado y para la vida eterna.
muerto. En primer lugar está la imagen del «nuevo nacimiento» me- Desde la perspectiva de la historia humana, la «resurrección de
diante el eterno Espíritu de Dios: en virtud del Espíritu eterno Cristo Cristo de entre los muertos» significa que la resurrección general de
se ofreció a sí mismo (Heb 9,14), por medio del Espíritu «nació de todos los muertos ha comenzado. No obstante, esto es sólo el lado
nuevo» a la vida eterna (1 Cor 15,45). personal de la esperanza. Desde la perspectiva de la naturaleza, la
También Pablo utiliza en este contexto la imagen natural de la «resurrección de Cristo» significa que el poder destructor, anti-Dios,
semilla: «Se siembra en deshonra, se resucita en esplendor« (1 Cor de la muerte es expulsado de la creación: la muerte es «destruida» (1
15,42). Solamente si la semilla cae a la tierra y muere trae mucho Cor 15,26) y en la nueva creación la muerte ya no existirá más. Ése es
fruto, afirma Juan (12,24) y se refiere con ello a la muerte y la resu- el lado cósmico de la esperanza.
rrección de Cristo. Según la carta a los Colosenses, Cristo es «el pri- ¿Qué experiencia de vida surge de la esperanza en la resurrec-
mogénito de entre los muertos» (1,18). Podemos, entonces, comple- ción? Los conceptos que tenemos de la esperanza abren el camino y la
tar los símbolos apocalípticos del Cristo «levantado» por Dios y experiencia de la vida, y también los restringen. Quien pone su espe-
resucitado con el símbolo del «nuevo nacimiento» de Cristo por el ranza en la resurrección de los muertos y la nueva creación en la cual
eterno Espíritu de Dios. Los iconos ortodoxos lo representan de la la muerte ya no exista, es aprehendido por el Espíritu de la resurrec-
siguiente manera: Cristo nació de María en una cueva hecha en la ción y experimenta ya aquí las «fuerzas del mundo venidero». «Rena-
tierra, y desde una tumba cavada en la tierra renació por el Espíritu a ce» a una esperanza viviente, como se ha dicho desde épocas antiguas.
la vida eterna. Con el renacimiento de Cristo comienza el renaci- Puesto que la resurrección se refiere al ser humano entero, en cuer-
miento no sólo de los seres humanos, sino también del cosmos entero po y alma, esta «esperanza viviente» tiene que ser ya aqui una esperanza
(Mt 19,28). Su muerte y su «vuelta a la vida» representan una «transi- espiritual y física. Pero eso la confronta con la negación de todo lo
ción», una transformación, una transfiguración, no una ruptura total viviente por parte de la muerte. La fe cristiana afirma que es imposible
ni un nuevo comienzo radical. armonizar la vida y la muerte sin la resurrección. ¿Debemos aceptar la
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY EL CRISTO CÓSMICO
turaleza que está siendo empujada hacia el caos por los seres huma- I. EL CRISTO CÓSMICO
nos, infectada con desperdicios tóxicos y condenada a la muerte uni- Y LA HISTORIA DE LAS TRADICIONES CRISTIANAS PRIMITIVAS
versal, para poder salvar a los hombres de su desesperación y preser-
var a la naturaleza de su destrucción. ¿Quién es Cristo después de Ya en las cartas paulinas originales aparecen afirmaciones acerca del
Chernobil? Cristo cósmico con un lenguaje relacionado con su papel de mediador
Descubrimos sólo muy lentamente y sólo ahora lo que Chernobil en la creación. En 1 Cor 8,6 Pablo afirma: «Tenemos un solo Dios, el
es en realidad: de ocho a diez mil muertos, más de cincuenta mil Padre, de quien proceden todas las cosas; y nosotros vivimos para él,
personas contaminadas mortalmente, los niños de Chernobil discapa- y un solo Señor, Jesucristo, mediante el cual existen todas las cosas, y
citados y nacidos a una muerte prematura, un tercio de Bielorrusia y también nosotros vivimos por medio de él». Si todas las cosas son «de
partes de Ucrania inhabitables y acordonadas. Los costos no parecen Dios» el Creador y «por medio de» Cristo el Señor, entonces Cristo es
tener fin. ¿Cuánto tiempo durará esto? ¡El período de semidesinte- entendido como «mediador de la creación» e identificado con la «Sa-
gración del plutonio es de 24.000 años! Si bien el tema antiguo era biduría» que antes de la creación del mundo estaba con Dios, por medio
«Cristo y el cosmos», hoy nuestro tema es «Cristo y el caos». El tema de la cual Dios hizo todas las cosas (Prov 8). Del conocimiento de la
realista de discusión ya no es «Cristo y las fuerzas estelares» sino Cris- mediación de Cristo en la creación resulta la libertad de los cristianos
to y la naturaleza que ha sido transformada en un vertedero. La edad de vivir en todos los ámbitos bajo el señorío de Cristo y ya no estimar
de las catástrofes ecológicas ha sido provocada por la edad moderna. alos dioses de este mundo (1 Cor 8,1-13). El señorío del Cristo resu-
Una nueva cristología cósmica debe «abrogar» la cristología histórica citado y presente en el Espíritu vivificador tiene según Pablo una ten-
de la edad moderna, superar sus limitaciones y conservar su verdad, si dencia universal a causa del amor de Dios y no reconoce a otros dioses
la fe ha de descubrir y hacer experimentable las fuerzas terapéuticas y señores fuera de sí. Ya el himno prepaulino de Filipenses celebra esta
de Cristo en la situación actual del mundo. soberanía universal del Cristo exaltado (Flp 2,9-11). Los sermones
El desprecio por la naturaleza que ha llevado a su sujeción mo- misioneros de los Hechos, en especial el llamado discurso areopagita
derna y su actual destrucción surgió de la distinción occidental entre de Pablo (Hch 17,22-31), anuncian a Cristo en dimensiones universa-
la naturaleza y la gracia. Ya en 1961, en la Asamblea General del les y cósmicas. A diferencia de la predicación a los judíos, las primiti-
Consejo Mundial de Iglesias en Nueva Delhi, Joseph Sittler señalaba: vas predicaciones cristianas a los gentiles son universalistas en cuanto
a la creación y a la resurrección de los muertos. Aquí Cristo ya no es
El hombre de la Ilustración pudo penetrar en el terreno de la natura- tanto el Mesías de Israel, sino más bien el «nuevo Adán» de la huma-
leza y reclamarlo en la práctica como su territorio de dominación, nidad, y Dios es menos el Dios de los padres de Israel que el Creador
pues cra un ámbito que había sido ignorado o rechazado por la gracia. del universo «en el cual vivimos, nos movemos y somos» (Hch 17,28).
Una parte de Dios iba muriendo con cada nueva violación de la natu-
raleza; el ámbito de la gracia disminuía en la medida en que las estruc- El fundamento epistemológico del Cristo cósmico, «por quien son
turas y los fenómenos de la naturaleza cran reclamados por el ser todas las cosas», es, según creo, la experiencia pascual del Resucitado.
humano ahora autónomo. Los hombres se pavoncan blasfemamente Lo que fue «visto» en estas experiencias supera todos los recuerdos y
por este mundo herido y amenazado, como si fuera una posesión suya. las experiencias de la historia y toca a la existencia misma de la crea-
ción. Según Rom 4,17, hay una íntima conexión entre la resurrección
Vivimos, entonces, en un kairos en el que se topan Cristo y el caos, y la creación. El Dios que levanta a los muertos es el mismo que como
y nosotros debemos oponer una «cristología de la naturaleza» a la creador llama a ser lo que no es, y quien creó el mundo de la nada es
amenaza que se le ha impuesto a la naturaleza. Se trata de una cristo- el Dios que resucita a los muertos. El comienzo y el fin, la creación y
logía en la que la fuerza salvífica no solamente toca al carácter y la la resurrección se corresponden y no deben ser separados, pues la
moralidad de los seres humanos, sino también a la naturaleza entera. glorificación de la creación por medio de la resurrección de los muer-
Aligual que la historia, también la naturaleza es «escenario de la gracia tos es la conclusión de la creación, y la creación apunta a la resurrec-
y espacio de la salvación». Una cristología ensanchada para abarcar sus ción de los muertos. Las afirmaciones acerca de la creación no «sir-
dimensiones cósmicas atizará la pasión por la tierra amenazada. ven» a las afirmaciones acerca de la salvación, ni tampoco la salvación
es la «restauración» de la creación perturbada.
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY EL CRISTO CÓSMICO
Así, la luz de las apariciones de la resurrección fue identificada ya estas cosas?» (Hch 7,48-50, siguiendo a Is 66,1-2). Dios debe ser ado-
tempranamente con la luz del primer día de la nueva creación, pues el rado y venerado en el templo de su creación. Éste es el sentido de
que «apareció» en esta luz como el primero de la resurrección de los toda capilla, de toda iglesia y de toda catedral construidos por manos
muertos también es el «primogénito de toda la creación» (Col 1,15). humanas. Solamente como Iglesia de toda la creación la comunidad
Esta expresión no indica la primera criatura vista numéricamente, cristiana es más que una secta o una sociedad religiosa. Si Dios no es
sino «la imagen del Dios invisible» que «antecede a todas las cosas» y respetado en la creación, tampoco es reconocido correctamente en
en la cual «todas las cosas subsisten» (Col 1,15.17). Según Heb 1,3 es las iglesias. La verdadera Iglesia de Cristo es el comienzo sanador de
«el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, la creación sana en medio de un mundo enfermo.
quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder». Lo mismo
expresa Jn 1,1-13 en relación al logos de Dios. Se trata de una refe-
rencia al Mesías de la sabiduría, por medio de quien y hacia quien III. ESBOZO DE UNA CRISTOLOGÍA CÓSMICA DIFERENCIADA
Dios creó todas las cosas. La «Sabiduría» es según Prov 8 la «compa-
fiera de Dios en la creación». Todavía no es llamada la «primogénita», Hasta ahora la cristología cósmica ha compartido la unilateralidad de
pero estuvo «antes que todo», «desde la eternidad» (Eclo 1,4). Todas la doctrina de la creación tradicional, consistente en que la «creación»
las cosas le agradecen su ser y llegaron a ser por su mediación. El se entienda solamente como la creación en un principio (creatio
creador «afianza» el universo por medio de la presencia inmanente de originalis) pero no como la tarea de creación que continúa (creatio
su Sabiduría en todas las cosas. El Cristo que en su resurrección de continua) ni como su perfeccionamiento en la nueva creación de to-
entre los muertos abolió la muerte se revela en las dimensiones de das las cosas (nova creatio). Como consecuencia, la creación se divor-
esta Sabiduría de la creación y fue entendido así desde las primeras cio de la salvación. La creación es degradada al rango de preparación
épocas del cristianismo. para la salvación y la salvación es reducida a una restauración de la
En la praxis esto tuvo como consecuencia que las comunidades creación original. Para lograr un concepto integrador de la creación
cristianas en las ciudades multirreligiosas de la Antigiiedad no se pre- hemos hablado de un proceso creativo uniforme, que comienza con
sentaran como una religión más que honraba a una deidad hasta en- la creación en el principio, continúa con la historia de la creación y es
tonces desconocida, sino que funcionaba como la comunidad pacifi- completada con la nueva creación de todas las cosas. De acuerdo con
cadora y unificadora del Creador y Reconciliador de todas las cosas. esto, interpretaremos aquí la mediación de Cristo en la creación en
Su tarea misionera no era entrar en una competencia religiosa, sino la tres partes:
integración en el horizonte escatológico de la reconciliación y de la 1) Cristo como fundamento de la creación de todas las cosas
paz del cosmos. El Cristo anunciado a los adscritos a otras religiones, (creatio originalis),
a los «paganos», es el «Cristo en nosotros, la esperanza de la gloria» 2) Cristo como la fuerza motriz de la evolución de la creación
(Col 1,27). Según las cartas a los Efesios y a los Colosenses se trata de (creatio continua) y
la esperanza del Cristo cósmico, por medio del cual el cielo y la tierra 3) Cristo como el redentor de todo el proceso de la creación (crea-
y todas las cosas encuentran la paz. tio nova).
La lglesia debe ser entendida como el comienzo del cosmos re- Se trata en realidad de tomar la antigua doctrina protestante del
conciliado, que ha encontrado la paz. Es el microcosmos histórico de triple oficio real de Cristo y de desarrollarla de acuerdo al nivel actual
un macrocosmos que ha llegado a ser el templo de Dios. No se trata de conocimientos: Cristo reina en la esfera de la naturaleza (regnum
de la eclesialización del mundo, sino de las dimensiones cósmicas de naturae), en la esfera de la gracia (regnum gratiae) y en la esfera del
la Iglesia. Como «cuerpo de Cristo», la Iglesia siempre es la Iglesia de perfeccionamiento (regnum gloriae). Con esta visión integral pueden
toda la creación. Apunta no hacia sí misma sino hacia la gloria de ser evitadas las perspectivas unilaterales que hasta ahora han estorba-
Dios, que colma el cielo y la tierra: «El Altísimo no habita en casas do ala cristología cósmica. Si hablamos de Cristo solamente como el
hechas por mano alguna, como dice el profeta: El cielo es mi trono, y fundamento de la creación, tendemos a transfigurar ilusoriamente este
la tierra es el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el mundo a menudo tan caótico, como si fuera un hogar armonioso. Si
Señor. ¿Cuál será el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas hablamos, con Teilhard de Chardin, solamente del Cristo evolutor, el
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY EL CRISTO CÓSMICO
proceso evolutivo en sí mismo comienza a tener un significado salví- mente como «cernir» o «empollar». Sin embargo, según Dt 32,11 y Jr
fico para la creación original, pero un sinnúmero de manifestaciones 23,9 tiene más bien el sentido de «vibrar», «temblar», «agitar» y «exci-
defectuosas, y las víctimas de este proceso quedan sin esperanza en el tar». Si esto es correcto, entonces no hay que pensar solamente en la
camino. Si, por último, tenemos ante los ojos solamente al Cristo imagen de una paloma revoloteando o empollando, sino también en
venidero que ha de salvar al mundo, vemos únicamente a este mundo las vibraciones fundamentales de la música de las cuales se originan
necesitado de redención y no percibimos nada de la bondad del crea- los sonidos y los ritmos. Por ende, en el caso de la «creación por la
dor y de los rastros de su belleza en todas las cosas. palabra» habría que pensar menos en la metáfora del orden y la obe-
diencia e indagar más bien en la metáfora del cántico de la creación.
La creación por el Espíritu y la Palabra La palabra nombra, diferencia y juzga, pero el aliento es el mismo en
todas las palabras y las une. De esta manera el Creador diferencia por
Si todas las cosas fueron creadas por un solo Dios, quiere decir que en medio de su palabra creadora a sus criaturas y las une por medio de su
su variedad e historicidad estuvieron precedidas por una unidad tras- Espíritu, quien sustenta a todas sus palabras. En la respiración
cendente. No se trata de muchos mundos dominados por múltiples vivificadora y por medio de la palabra que da forma, el Creador canta
dioses o fuerzas, sino de una creación del único Dios. Si todas las a sus criaturas en los sonidos y los ritmos en los cuales tiene su gozo y
cosas fueron creadas y afianzadas por el único Dios por medio de su su satisfacción. Por eso existe algo así como una liturgia cósmica y
Sabiduria/Logos, significa que su variedad en el tiempo y el espacio una música de las esferas.
están basadas en una unidad inmanente en la cual existen conjunta- «En todas las cosas que sueñan duerme una canción, y el mundo
mente. Su unidad no surge secundariamente de sus relaciones e inter- comienza a cantar si sólo puedes encontrar la palabra mágica» (J. v.
dependencias sino que todas las cosas provienen de la unidad en la Eichendorff).
que se fundamentan, llamada la «Sabiduría», el «Espíritu» o la «Pala-
bra» de Dios. La comunión de todas las criaturas es anterior a su Fortificación de la creación
diferenciación y a su forma específica, y por ende forma la base de su
variedad. Si este fundamento fuera quitado por Dios, todas las cosas La segunda perspectiva con respecto a la mediación de la creación es
se desintegrarían y serían aniquiladas; cuando es fortalecido por Dios, la fortificación y la preservación de la creación. Con esta idea se
sus formas se ven renovadas (Sal 104,29-30). Las doctrinas judía y pasa de la creación en el principio a la creacién continuada. La
cristiana del papel mediador de la Sabiduría o del Logos en la crea- preservación del mundo (conservatio mundi) puede ser entendida de
ción contradicen el atomismo de Demócrito: en el principio no eran tal manera que Dios mantiene lo que ha creado y vela por el mundo
las partículas, sino que en el principio era «la simetría», la armonía. que creó para preservarlo del caos que siempre lo amenaza. Sin
W. Heisenberg señala que «las partículas elementales personifican a embargo, la conservatio mundi puede ser entendida como creatio
las simetrías, son sus representaciones más simples, pero son mera- continua: el Dios creativo repite a cada instante su afirmación origi-
mente una consecuencia de las simetrías». Por lo tanto, las doctrinas nal de la creación. Sin embargo, ambos conceptos se relacionan uni-
judía y cristiana de la creación siempre han retenido la idea de la lateralmente con la creación en el principio y no permiten pensar en
«unidad de la naturaleza». el acabamiento de la creación. En ambos conceptos referidos a la pre-
Si recordamos el relato sacerdotal de la creación, vemos que ex- servación de la creación no se expresa una relación positiva a la
presa la unidad inmanente de la creación en dos fórmulas: redención de todas las cosas. El reino de la gracia es separado del
1) En la fórmula de la creación por la palabra divina: <Y dijo Dios reino de la naturaleza y del reino de la gloria sin relacionarse con
“Haya luz” y hubo luz» (Gén 1,3). ninguno de los dos. Esto lleva a que se eclipse la gracia expresada en
2) En la condición previa a la creación por la palabra, a la cual se la preservación y el sustento de la creación a pesar del pecado huma-
le presta demasiada poca atención, en la que hay una vibración del no y del desorden cósmico. Dios preserva a su creación de la corrup-
Espíritu de Dios presente: «El Espíritu de Dios se cernía sobre la haz ción porque, y en la medida en que, tiene paciencia con sus criatu-
de las aguas» (Gén 1,2). Ruaj se traduce mejor como «viento» o «alien- ras. Su paciencia les crea tiempo a sus criaturas; su clemencia les
to» que como «Espíritu». La palabra hebrea rajaf se traduce normal- cede espacio. Su paciencia dispuesta a sufrir y su clemencia dispuesta
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY EL CRISTO CÓSMICO
a esperar son las virtudes de su esperanza en la conversión y en el IV. CRISTO: ¿FUERZA MOTRIZ DE LA EVOLUCIÓN?
retorno de sus criaturas al reino de su gloria. El Dios que preserva al
mundo soporta el auto-aislamiento de sus criaturas y sobrelleva sus Fue sobre todo Pierre Teilhard de Chardin quien interpretó la conti-
contradicciones; por medio de su sufrimiento y su silencio les man- nuación y el perfeccionamiento de la creación por medio de Cristo
tiene abierto el futuro y les concede las posibilidades de conversión utilizando los conceptos de la teoría de la evolución. En gran medida
que no aprovechan. La conservatio mundi no pertenece al reino de equiparó ambos procesos. Pensaba que el Cristo cósmico es el «Cristo
la naturaleza, sino ya al reino de la gracia. En la conservación del de la evolución».
mundo la naturaleza y la gracia se entretejen de tal manera que no
puede hablarse de una sin la otra. Fuerza motriz de la evolución
Renovación de la creación Teilhard tomó la visión del Cristo cósmico de la carta a los Colosen-
ses para compensar la unilateralidad del Christus redemptor, el Cristo
Si tenemos en cuenta el lado orientado hacia el futuro de la preser- salvador de la Iglesia, con el perfeccionador de la creación, a quién
vación del mundo, la creatio continua no sólo afianza la creación denominó Christus evolutor, el Cristo del desarrollo. Si una doctrina
origina, puesto que Dios sigue perserverando con ella, sino que al soteriológica cristiana hace referencia solamente al pecado original,
mismo tiempo también es la anticipación de la nueva creación de no contiene perspectiva alguna de que la creación se perfeccionará
todas las cosas. La creación continuada es la continuación de la por medio de la recapitulación de todas las cosas bajo la cabeza, Cris-
historia de la creación. En esta actividad creativa continuada «Dios to, ni de que ingrese en la abundancia de Dios que algún día será «el
renueva la faz de la tierra» (Sal 104,30) en vistas a la nueva creación todo en todos». Teilhard, sin embargo, descubrió el «lado creativo de
definitiva de todas las cosas. Crea justicia para aquellos que jamás la la salvación» y vislumbró en este descubrimiento el progreso hacia
han experimentado. Dignifica a los humildes. Cumple con sus pro- una nueva teología. El acabamiento de la creación en la unión divina
mesas en las experiencias históricas. Lo que se experimenta de este es superior a la salvación del mundo de sus pecados, y es el objetivo
modo de la obra creativa y salvífica de Dios en el mundo humano de ésta. Según Teilhard, Cristo el Salvador (Christus redemptor) se
tiene sus equivalencias escondidas en el mundo de la naturaleza. En perfecciona «en la abundancia dinámica propia del Christus evolutor
el mundo natural no solamente podemos reconocer la obra de pre- sin atenuar en absoluto su rostro sufriente». Así, Teilhard transfirió la
servación, sino también el obrar innovador de Dios. En la historia de historia de la salvación entendida cristianamente a la historia del cos-
la naturaleza no solamente existe la conservación de las especies, mos y de la vida, concibiendo esta historia de la naturaleza como una
sino también su evolución. Los acontecimientos continuos y contin- evolución de lo simple hacia lo complejo, de lo particular hacia lo
gentes no solamente constituyen el mundo humano, sino también el múltiple, de lo inanimado hacia lo viviente y hacia formas cada vez
mundo natural. Por consiguiente, es posible descubrir también en la más complejas de la conciencia viviente. Para él, la historia de la sal-
historia de la naturaleza parábolas y símbolos reales del futuro aca- vación y la evolución de la vida coincidían. Colocaba la aparición de
bado de la naturaleza. En la preservación y en el desarrollo de la los seres humanos en el marco de la evolución de la vida en general.
naturaleza, Dios ya prepara el acabamiento de su naturaleza, pues su Los seres humanos son la continuación orgánica del crecimiento ha-
gracia impele a la revelación de su gloria. Esto es percibido por cia un papel específico que se va perfeccionando en el reino de la vida
Pablo cuando afirma que la creación atrapada «suspira» y «gime» a la —en la «biosfera»— a partir de las primeras formas de vida y que se
espera de la libertad en la gloria de Dios. Quienes experimentan la perfila ya en la organización misma de la materia. Con los seres hu-
«primicia del Espíritu» reconocen en todas las cosas el mismo anhelo manos comienza una nueva fase de la vida, pues se trata de seres
del Espíritu como fuerza motriz y como tormento. Los mediadores conscientes, capaces de reflexionar. «Vamos siendo llevados por una
de la creación —el Espíritu y la Palabra— esperan su liberación y se ola progresiva de la conciencia». Expresado en el lenguaje de la teoría
abren paso en todas las cosas hacia ella. La «creación en cadenas» no de la evolución, surge la «noosfera».
sólo necesita la redención, sino que también está plena de hambre y ¿A dónde conduce entonces el desarrollo de la conciencia huma-
sed por la justicia de Dios. na? Teilhard utilizaba las expresiones de Nietzsche acerca del «super-
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY EL CRISTO CÓSMICO
hombre» y del desarrollo de una «super-conciencia», afirmando que, este modo quedan asimismo en el camino miles de millones de for-
análogamente a las formas organizativas en los otros niveles de la mas de vida que desaparecen en el basurero de la evolución. La evolu-
evolución, de la compresión de los muchos resulta un salto evolutivo ción no es únicamente un asunto constructivo, sino también un pro-
hacia una nueva calidad. Nace una nueva forma organizativa capaz de ceso cruel de la naturaleza. La evolución es una especie de juicio final
elevar a la humanidad a la esfera de lo «ultrahumano»: «La perfección cuyo resultado es la ejecución biológica de los débiles, los enfermos y
que yace más allá de lo humano [...] que es intuida por el neo-huma- los incapaces. Si el ser humano adopta este proceder llega rápidamen-
nismo en la evolucién, coincide exactamente con la cima que esperan te a la «eutanasia», es decir a «matar a los que no son dignos de vivir».
todos los cristianos con el concepto de la “encarnación”». El perfec- Teilhard, entonces, no puede haber enseñado una «reconciliación
cionamiento de la evolución en esta esfera trascendente corresponde universal», sea de la manera que fuere, pues ésta se opondría a la idea
al «perfeccionamiento de Dios» en el mundo visible. Pues la «divini- de la evolución.
zación» del mundo sólo es el envés de la encarnación, de Dios hecho El lanzamiento de la primera bomba atómica, el 6 de agosto de
ser humano, y viceversa. La humanidad unida, que se trasciende a sí 1945 en Hiroshima, colmó a Teilhard de una admiración entusiasta
misma, desemboca en Dios, mientras que Dios se encarna al mismo por el progreso científico-tecnológico que un equipo superdotado en
tiempo en el proceso de este desarrollo. las ciencias naturales habría brindado a la humanidad. Creía que la
Teilhard concebía la «encarnación» como un proceso que no se dominación de la energía atómica fomentaría de un modo inusitado
agota en la persona única histórica Jesús de Nazaret, sino que tiende la evolución de la humanidad y de la conciencia humana. En sus de-
a la «cristificación» de todo el cosmos. Puesto que concebía la reali- claraciones no tomó en cuenta a los cien mil muertos de Hiroshima ni
dad del mundo en términos evolutivos, consideraba que la encarna- a las victimas que hasta hoy mueren como consecuencia del daño de
ción procesal de Dios «venía de adelante»; no se trata de un Dios en el la radiación. Interpretó positivamente asimismo las pruebas de la
cielo que salva a su mundo caído, sino de le dieu en avant, el «Dios bomba de hidrógeno en la isla de Bikini: «A pesar de su contexto
por delante» que arrastra el cosmos hacia la perfección, pues desea militar, las recientes explosiones en Bikini atestiguan el nacimiento
atraer todo hacia sí y hacia su abundancia. Así, la encarnación de Dios de una humanidad pacificada interior y exteriormente. Anuncian la
en Cristo debe entenderse como el comienzo de una nueva fase de la venida del Espíritu de la tierra». Rechazó con desdén la posibilidad de
humanidad y por ende de una nueva fase de la evolución de la vida en una catástrofe nuclear humana, confiado en el «instinto vital planeta-
general. Con Cristo se inicia la divinización de la humanidad y por rio de auto-conservación». Señaló que «Sería más probable que el
medio de ésta la divinización del cosmos, pues en este Cristo cósmico mundo dejara de existir y de girar, antes que la humanidad, vista
converge el hacerse-hombre del universo y el hacerse-hombre de Dios. como un todo, dejara de organizarse y de unificarse». No quiso reco-
Si pensamos en las ramificaciones del proceso de humanización de la nocer la posibilidad del apocalipsis atómico, del cual ya habían habla-
tierra y de la humanización de la humanidad, reconocemos en la cum- do Giinter Anders, Albert Schweitzer y Karl Jaspers en 1958, pues su
bre de la antropogénesis la meta y el foco final de la conciencia, el confianza en el mundo no permitía que admitiera la posibilidad de la
«punto omega». «¿No es acaso el lugar ideal desde el cual puede bri- muerte de toda la humanidad.
lar el Cristo, a quien adoramos?» —pregunta—, y responde: «La evo- Aparentemente consideraba que las perspectivas de la evolución
lución [...] salva a Cristo (al posibilitarlo) y, al mismo tiempo, Cristo eran tan grandes porque aunque podía relacionar el comienzo más
salva a la evolución (al concretizarla y tornarla deseable)». remoto con la última meta, tenía dificultades en percibir lo más cerca-
Sin embargo, debido a su fe en el progreso, Teilhard parece haber no y próximo. «Todavia tenemos varios millones de años por delan-
desatendido la ambigiiedad de la evolución misma y por ende no ha- te», escribió desde Pekín en 1941, pensando en el grado de la evolu-
berse preocupado por las víctimas de la evolución. La evolución im- ción a alcanzarse en la socialización y totalización de la humanidad.
plica siempre también una selección. Muchas formas de vida fueron No vio que el tiempo es corto, puesto que las catástrofes ecológicas,
sacrificadas para que sobrevivieran los más fuertes y los que mejor se que justamente son ocasionadas por la socialización y totalización de
ajustaran al medio (survival ofthe fittest). De esta manera se llega en la humanidad, son enteramente capaces de interrumpir cualquier fu-
efecto a desarrollar sistemas de vida cada vez más clevados y comple- tura evolución de la humanidad.
jos, capaces de reaccionar a los cambios en el medio. Sin embargo, de
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY EL CRISTO CÓSMICO
Las víctimas de la evolución y su Redentor rencia entre ambas categorías con particular sensibilidad: «El Mesías
mismo perfecciona todo el acontecer histórico al redimir, acabar y
crear la relación de éste con lo mesiánico. Por eso nada histórico pue-
¿Es imaginable que este futuro de la creación sea alcanzado teleológi-
de relacionarse por sí mismo con lo mesiánico. Por eso el reino de
camente por los senderos de la evolución o de la auto-trascendencia?
Dios no es el telos de la dinámica histórica; no puede ser establecido
No es concebible porque el proceso de la creación ocurre en el tiem-
como la meta. Visto históricamente, no es la meta, sino el fin». Sin
po y al devenir está ligado también el perecer. ¡No existe la evolución
sin la selección! Es cierto que se puede señalar que en cada uno de los embargo, Benjamin notó una relación dialéctica entre la «dinámica de
niveles de la vida están contenidas las más bajas. No obstante, esto se lo profano», dirigida a una meta, y la línea diferente de la «intensidad
aplica únicamente a la forma, no a los ejemplares individuales, y no mesiánica»: «Lo profano no es, por cierto, una categoría del reino,
conlleva su inmortalidad. Tampoco la contribución individual del pero es una categoría, y de hecho la categoría más precisa para descri-
todo a la evolución le otorga la eternidad al individuo. Teleológica- bir su acercamiento más discreto». Las fuerzas de la intensidad mesiá-
mente podemos concebir un ser perfecto al final de la evolución, pero nica influyen desde la dirección contraria sobre la venida del reino
no la perfección de todas las criaturas. mesiánico. De este modo se fortalecen mutuamente.
El perfeccionamiento de toda la creación, extendida en el tiem- Para la cristología cósmica, esto significa que sólo la reconcilia-
po a lo largo del proceso creativo, solo puede ser concebido escato- ción de todas las cosas en la tierra y en el cielo (Col 1,20) y su libera-
lógicamente. La teleología de la creación no es su escatología. Lo que ción de las cadenas del tiempo llevan a que todas las cosas sean
podemos llamar «escatológico» es la nueva creación de todas las co- recapituladas en el Mesías, y así al perfeccionamiento de la creación.
sas que existieron, que existen y que existirán. Lo escatológico es el Las series evolutivas en la historia de la naturaleza y la historia huma-
rescate de todas las cosas del pasado y su reunión en el reino de la na son el resultado de la creación continuada. La redención y la nueva
gloria. Lo escatológico es la resurrección de la carne y de toda la creación de todas las cosas creadas solamente pueden ser esperadas
naturaleza. Lo escatológico es la eternidad de la nueva creación, ex- de la venida de Cristo en la gloria. La renovación del cosmos presupo-
perimentada cuando el tiempo se acabe simultáneamente para todas ne la resurrección de los muertos, pues el Cristo cósmico no será
las cosas temporales. Por decirlo de un modo simple: Dios no olvida únicamente el Señor que llene todos los espacios de la creación con la
nada de lo que haya creado. Nada se le pierde. Todo lo restaura. «intensidad mesiánica» de la paz divina (shalom). También será el
Lo escatológico es el movimiento de la redención que corre en Señor que llene todos los tiempos de la creación con la «extensidad
sentido contrario a la evolución: es un movimiento que —si quere- mesiánica» de la redención. En la carta a los Colosenses, prevalece la
mos expresarlo cronológicamente— corre del futuro al pasado, no imagen espacial del Cristo cósmico; en los escritos de Pablo, es pre-
del pasado al futuro. Es en cierto modo la «tempestad divina» de la ponderante la imagen temporal del Cristo escatológico (1 Cor 15).
nueva creación que desde el futuro de Dios ondea por sobre las ne- Ambas imágenes deben complementarse mutuamente para abarcar al
crópolis de la historia y despierta y reúne a todas y cada una de las Cristo resucitado y exaltado en sus dimensiones espaciales y tempo-
criaturas. La resurrección de los muertos, el recogimiento de las vícti- rales. Su «intensidad mesiánica» penetra los espacios de la creación
mas y la búsqueda de los perdidos traen consigo una redención del hasta sus mayores profundidades. Su «extensidad mesiánica» penetra
mundo que no puede ser lograda por ninguna evolución. Por lo tan- los tiempos de la creación hasta sus orígenes más lejanos.
to, en ella también radica la redención de la evolución misma, siem- Sobre la base de esta escatología universal de la redención se jus-
pre tan ambigua. En ella, la evolución se transforma en re-volución tifica que también se perciban y reconozcan las tendencias en la evo-
en el sentido original de la palabra. El tiempo lineal de la evolución lucién de la naturaleza y en la historia humana como parábolas e
gresa en un ciclo único, final y escatológico: en el retorno de todos indicaciones, como anticipaciones y preparativos para la venida de la
los pasados al eón eterno de la nueva creación de todas las cosas. El nueva creación mesiánica. La auto-trascendencia activa que actúa en
futuro escatológico debe entenderse diacrónicamente: es simultáneo tales procesos de hecho apunta más allá del presente histórico y de la
a todos los tiempos y constituye así la eternidad de todas las cosas. historia misma hacia un futuro que la realice y le traiga sosiego. Pero
El Christus evolutor es el Cristo que llega a ser, pero el Christus el hambre por este futuro no es en sí misma ya la realización de este
redemptor es el Cristo que viene. Walter Benjamin reconoció la dife- futuro. La «auto-comunicación absoluta de Dios» de la cual hablaba
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY EL CRISTO CÓSMICO
Karl Rahner se anuncia en la auto-trascendencia radical, pero no es $) Para la dimensión espiritual de la fe en el Cristo cósmico quie-
en sí misma ya el envés divino de este auto-movimiento humano. La ro evocar las palabras desconocidas de Jesús del dicho 77 del Evange-
creación es reconciliada, redimida y creada de nuevo únicamente lio de Tomás:
como un todo. Sin la redención de la naturaleza y la resurrección de
los muertos, aun la auto-trascendencia humana que logra llegar a la Soy la luz que está sobre todos.
vida divina es un fragmento y en el mejor de los casos, un resplandor Soy el todo: el todo salió de mí
de esperanza para este mundo irredento. y el todo volvió a mí.
Partid un trozo de madera: allí estoy.
levantad una piedra y allí me encontraréis.
V. CONSECUENCIAS POLÍTICAS Y ESPIRITUALES
¿Acaso reconocer esto no tiene como consecuencia que se amplíe
el mandamiento de la siguiente manera?: «Amarás al Señor tu Dios
Algunos afirman que la inquietud por el medio ambiente destrozado con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente, y a esta
es una preocupación típica del «primer mundo», pero que en el «ter- tierra como a ti mismo». Santifiquemos la vida, pues es santa: Cristo
cer mundo» las plagas más graves son el hambre y el cólera. Creo que está en ella.
estos dos círculos viciosos están ligados estrechamente entre sí, pues
es correcta la afirmación de Indira Gandhi: «La pobreza es la peor
contaminación ambiental».
1) La pobreza lleva a la superpoblación, pues para los pobres no
existe otro seguro para la tercera edad que los niños que cuiden de
ellos. La superpoblación, sin embargo, lleva a la desnutrición y al
consumo no sólo de los alimentos existentes, sino también de los ele-
mentos que mantienen a la vida misma. Por eso la destrucción de la
naturaleza está aumentando tan rápidamente en los países del «tercer
mundo».
2) El mercado mundial obliga a los países pobres a desforestar a sus
bosques tropicales y a plantar monocultivos para la exportación que
reducen y destruyen sus economías locales de subsistencia. El mercado
mundial también obliga a esos países a hacerle lugar a industrias que
ponen en peligro al medio ambiente, como ocurrió por ejemplo en
Bophal, India; asimismo se ven obligados a recibir la basura tóxica de
los países industrializados, como en el caso del África occidental.
3) En los países con grandes injusticias sociales, la insensibilidad
con respecto a la naturaleza no es nada fuera de lo común. La violen-
cia en contra de los seres humanos más débiles justifica la violencia en
contra de la naturaleza más débil. Por ende, donde no exista la justi-
cia social, tampoco habrá justicia ecológica.
4) Las terribles experiencias de las epidemias de la peste durante
el siglo x1v europeo fueron un motivo por el cual los europeos se
tornaron tan agresivos frente a los pueblos más débiles y a la natura-
leza. Las personas que saben que están indefensas en las garras de
fuerzas naturales poco amigables sienten que están en una lucha cons-
tante con la naturaleza.
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY JESUS ENTRE JUDÍOS Y CRISTIANOS
nos ha brindado una nueva esperanza a muchos de los que desesperá- particular de Jesús. La denominación «lo mesiánico» comprende aquí
bamos bajo la sombra larga de Auschwitz. En este diálogo hemos re- tanto al Mesías en persona como el reino mesiánico, tanto el tiempo
conocido que, desde sus principios, nuestra tradición cristiana ha so- mesiánico como la tierra mesiánica, tanto las señales mesiánicas como
lido formular la cristología, el punto central de la teología cristiana, de el pueblo mesiánico en la historia. Es cierto que desarrollaremos el con-
una manera anti-judaica y no de un modo pro-judaico, como hubiera cepto de lo mesiánico a partir de la persona y de la historia de Jesús.
correspondido al talante de Jesús. El diálogo judío-cristiano nos inspi- ¿Qué otra cosa puede hacer un «cristiano gentil»? Sin embargo, el con-
ra hoy a formular nuevamente la cristología. No nos obliga a abando- cepto debe ser desarrollado de un modo lo suficientemente abierto
nar nuestra identidad cristiana, pues en ese caso ya no habría un inter- como para respetar la esperanza mesiánica judía; debe irse desplegan-
locutor para los judíos en el diálogo. Tampoco nos compele a revocar do en el contexto de un diálogo constante con los filósofos judíos de
nuestra fe en Jesús, el Cristo de Dios y ajustarlo a la fe judía en Dios, la religión. No estoy presuponiendo que la esperanza mesiánica vete-
pues en ese caso esta fe cristiana perdería su interés para los judíos y no rotestamentaria remita por sí sola a Jesús de Nazaret, como lo afirma-
tendría nada que decirles. Pero sí nos constriñe a mirar de nuevo a Jesús ba la teología de las pruebas proféticas. Lo que sí presupongo es que
y no verlo solamente con nuestros ojos, sino también con los ojos de Jesús se entendió a sí mismo y a su mensaje en las categorías de expec-
los judíos que buscan el diálogo. tativa de esta esperanza mesiánica y que fue interpretado por sus se-
guidores bajo tales categorías, de manera que Jesús está ligado a la
esperanza mesiánica de un modo originario e indisoluble.
1. LA PERSPECTIVA MESIÁNICA La cristología cristiana ha dividido a los cristianos y a los judíos.
Eso es verdad. No obstante, no debe deteriorarse hasta llegar a ser
No existe una cristología carente de presupuestos. El presupuesto his- una ideología cristiana anti-judía, pues la esperanza en el Mesías tam-
tórico de la cristología es la promesa veterotestamentaria acerca del bién es lo que une a los cristianos con los judíos, y esta unión es más
Mesías y la esperanza judía basada en la Biblia hebrea. Unicamente fuerte que la separacién. A menudo, la comunidad en la contradic-
podemos entender auténticamente a Jesús si lo reconocemos a él y a ción es más fuerte que la comunidad en la conformidad. Por con-
su historia a la luz de las promesas del Antiguo Testamento y de la siguiente, ninguna cristología cristiana debe tratar de liquidar la es-
historia de la esperanza del judaismo contemporánco. Pues, ¿acaso el peranza mesiánica judía: Jesús no es «el fin del Mesías». Tampoco
significado de la palabra «cristología» no es «mesianología»? El «Cris- ninguna cristología cristiana debe querer heredar la esperanza mesiá-
to» es el Mesías de Israel. El Mesías de Israel es el «ungido de Yahvé»; nica judía: Jesús no es el «cumplimiento» de la esperanza mesiánica
pensar en él significa esperar en él y en su señorío redentor. en un sentido que anule a Israel. Por último, ninguna cristología cris-
Indudablemente, la mesianología cristiana está marcada por la tiana debe abandonar la esperanza en el Mesías. Sin esta esperanza, el
figura singular de Jesús, su mensaje y su especial historia con Dios. cristianismo se paganiza y se torna antijudío por medio de la indife-
Sin embargo, siempre debemos recordar el Antiguo Testamento y la rencia. La cristología cristiana es una forma específica de la esperanza
historia de Israel en la que vivió Jesús y de la cual surgió su significado de Israel en el Mesias y se relaciona y depende de las formas judías de
teológico como el «Cristo», Por consiguiente, no entenderemos el la esperanza en el Mesías que la anteceden y acompañan.
vocablo «Cristo» como un nombre propio, como por cierto ya lo ha- «El mesianismo es la idea más profundamente original del judaís-
cía la comunidad helénica primitiva, sino como título referido a su mo», reclamaba con razón Martin Buber. «El mesianismo es la idea
función ante los seres humanos a ser salvados y ante el Dios que vie- que Israel le obsequió al mundo», mantenía Gershom Scholem. No es
ne. Así, tendremos que re-traducir el nombre de Cristo para poder solamente una idea contenida en el Antiguo Testamento; es más bien
llegar al título de Mesías y captar su significado original: Jesús es el el Antiguo Testamento como un todo, que como «libro caracterizado
Mesías; la Iglesia es la comunidad mesiánica; ser cristiano es ser una por una expectativa siempre creciente» (Gerhard von Rad) apunta
persona mesiánica. Lo «cristiano» no es el nombre de un partido, sino siempre más allá de sí y de cualquier cumplimiento histórico. En la
una promesa: es lo mesiánico. historia de Israel mismo se acumula, según su propia interpretación
Indagaremos en las categorías judías de lo «mesiánico» para poder profética, un «material explosivo» y «cuando llega la descarga, no es
desarrollar las categorías teológicas fundamentales de la cristología revolucionaria sino mesiánica», como señala Buber. La misión del cris-
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY
JESUS ENTRE JUDIOS Y CRISTIANOS
tianismo debe entenderse como el modo por el cual Israel penetra al proféticamente nuevo «es —no puede evitarse el discutido concep-
mundo gentil con la esperanza mesiánica del Dios que viene. El cris- to— lo escatológico». Más precisamente —por usar mi propia termi-
tianismo no pierde nada al reconocer esta permanente raíz judía de su nología— es lo mesiánico en lo escatológico. La ruptura teológico-
esperanza. El judaísmo no pierde su dignidad cuando reconoce esta política de lo «antiguo» es una catástrofe. La catástrofe transforma
difusión «misteriosa» (por usar la expresión de Martin Buber) del aquello que hasta entonces había servido como columna de sustento
nombre, del mandamiento y del reino de su Dios por medio del cris- en algo «antiguo» y distingue las épocas de la historia tan rigurosa-
tianismo. Así lo hizo en la Edad Media el gran Maimónides, al inter- mente en un antes y un después, que el pasado y el futuro ya no
pretar el fenómeno del cristianismo como la praeparatio messianica pueden aparecer en una continuidad temporal. Se han transformado
del mundo gentil para la venida mundial del reino del Dios de en dos eras o épocas distintas. Después de la catástrofe el pueblo en
Abraham. Sobre la base de la esperanza mesiánica común, intentare- cierta forma volvió al punto cero. Corría el peligro de disolverse y de
mos desarrollar una cristología en el diálogo cristiano-judío. rendir homenaje a los victoriosos dioses de los más fuertes. Pues su
propia catástrofe rambién es la catástrofe de su confianza en Dios e
Categorías de lo mesiánico incluso la catástrofe de Dios mismo. ¿Es posible ser «Israel» tras se-
mejante catástrofe? Aparentemente el pueblo no se enfrentó a este
Las manifestaciones de los mesianismos veterotestamentarios, judío y dilema. En virtud de su elección por parte de Dios no tuvo tal opción.
cristiano, son tan coloridas y cambiantes que no es posible construir La conciencia de haber sido elegido parece tan fuerte que preservó la
un «sistema del mesianismo». No obstante, puesto que tales manifes- identidad del pueblo. Fue la «hora de los profetas» y el momento de
taciones tienen una importancia central en el legado del Antiguo Tes- nacimiento de la esperanza mesiánica: las tradiciones antiguas que se
tamento, es útil resaltar las categorías esenciales de lo mesiánico. habían perdido en la carástrofe se transformaron en recuerdos que
Gershom Scholem y Walter Benjamin han destacado la experiencia apuntan al futuro en virtud de la esperanza en el nuevo comienzo
extraordinaria de la ruptura histórica de la cual nació la idea mesiáni- dado por el Dios de la elección al pueblo por medio del Mesías. Natu-
ca y hacia la cual apunta ésta. «El mesianismo judío es en su origen y ralmente puede esto ser evaluado como una «idealización» de un tiem-
esencia —y es imposible enfatizar esto demasiado— la teoría de una po pasado que ya no vuelve. Sin embargo, antes de juzgar de tal ma-
catástrofe. Esta teoría subraya el elemento revolucionario y subversi- nera, reconozcamos que se trata de un proceso epistemológico muy
vo presente en la transición de todo presente histórico al futuro me- normal: es en el extranjero donde aprendemos a apreciar la propia
siánico». Sin embargo, Scholem asocia aquí dos revoluciones diferen- patria. Cuando somos expulsados del paraíso nos damos cuenta de lo
tes: por un lado un ocaso, y por el otro un surgimiento. El primero es que era el paraíso. Toda percepción requiere la distancia y la aliena-
una catástrofe, el segundo la salvación. Ambos son saltos, como lo ción. Por eso, el conocimiento de sí mismo suele llegar demasiado
indica Scholem: transiciones intransitivas. El salto en el futuro mesiá- tarde o demasiado temprano, mientras que en medio de los aconteci-
nico presupone asi la caída en la miseria del presente histórico. Vol- mientos uno se deja cegar por los mismos. Así, la esperanza mesiánica
vamos al origen de la esperanza mesiánica de Israel. No nació simple- clarifica lo que la historia pasada decía sobre el ungido de Yahvé y
mente de un desengaño histórico (aunque así lo haya sugerido Buber sobre de David. La esperanza en la nueva Jerusalén otorga una per-
haciendo uso de una interpretación psicológica), sino que surgió con- cepción presente acerca de lo que fue en verdad la antigua Jerusalén.
cretamente de la conquista de Israel por parte del imperio asirio, de la La historia entendida como una línea continua, como desarrollo
subyugación del pueblo y su esclavización. Gerhard von Rad recalcó y progreso, únicamente puede ser la historia de los vencedores que
la importancia de esta experiencia teopolítica de la ruptura de Israel quieren afianzar y desplegar su poder. La experiencia de los vencidos,
con las tradiciones e instituciones que hasta ese momento lo habían conquistados y esclavizados es la experiencia de la catástrofe y de la
sustentado para la interpretación de los grandes profetas de Israel. esperanza de la liberación, del final vivido y el comienzo anhelado,
Por eso colocó su «teología de las tradiciones proféticas de Israel» del ocaso sufrido y el alba deseada. Una catástrofe sufrida no deja
bajo el lema de Is 43,18-19: «iNo os acordéis de lo antiguo, y de lo otra alternativa que esperar el derrumbamiento de las circunstancias
pasado no os cuidéis! He aquí que voy a realizar cosa nueva». La existentes. Esto puede denominarse el «elemento revolucionario» en
ruptura con lo antiguo es la condición para que surja lo nuevo, y lo la esperanza mesiánica.
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY JESUS ENTRE JUDIOS Y CRISTIANOS
Por estos motivos, la pregunta acerca de cuándo llegará el Mesías des, hacer visible con todas nuestras fuerzas «ya ahora» algo de la
no se contesta en relación al tiempo visto linealmente. Se contesta redención de todas las cosas que el Mesfas consumará en su dia.
determinando la situación (kairos) que hace que su llegada sea posible ¿Sirve esto para «apurar» el final y «obligarlo» al Mesías que apa-
y necesaria. Las condiciones de su llegada son indicadas pero no se rezca? Sin duda, como subraya Scholem, «la seducción a la acción, el
menciona una fecha. «El Mesías vendrá cuando todos los invitados se llamamiento a la concreciones, es inherente al mesianismo judío en
hayan sentado a la mesa». «El Mesías vendrá cuando todo Israel guar- sus manifestaciones utópicas». También el mesianismo cristiano co-
de o cuando todo Israel no guarde un sábado». Esto arroja dos posibi- noce los brotes de impaciencia escatológica que quieren realizar lo
lidades: esperado. No se trata solamente de los movimientos milenaristas y
1) El Mesías vendrá cuando sea necesario: en el momento de revolucionarios de los taboritas, anabaptistas y puritanos. Antes bien,
mayor apuro, cuando ya se hayan perdido todas las esperanzas, en- el imperio cristiano a partir de Constantino mismo y la teocracia cle-
tonces llegará. Puesto que la redención mesiánica responde a la catás- rical del medioevo se entendían a si mismos como anticipaciones del
trofe histórica, esta teoría «apocalíptica» de la catástrofe tiene bastan- reino eterno prometido —y fue esto lo que los llevó a la ruina—, La
te a su favor. Por cierto, le roba al Mesías la libertad de venir cuando diferencia entre que el Mesías sea urgido por la profundización de la
le parezca correcto y por así decirlo lo extorsiona con lo contrario: catástrofe y que su reino sea establecido arbitrariamente no es tan
cuando el mundo cae y es precipitado a la catastrofe, llega la reden- grande como piensa Scholem. Los apocalípticos y los revolucionarios
ción desde lo más contrario a ella. Este catastrofismo apocalíptico se provienen de una misma estirpe. Entre ellos se ubica la postura de la
manifiesta también en la época nuclear moderna. Sin embargo, tal pasión serena por el proceder mesiánico, de la esperanza activa, de la
teología del Armagedón es un error de cálculo y no es otra cosa que la liberación esperanzada de los pobres y oprimidos, es decir: de la ética
justificación del crimen del infierno nuclear. mesiánica del tikun.
2) El Mesías viene cuando sea posible porque se le ha preparado El grave peligro del pensamiento mesiánico y de la vida mesiánica
el camino. Éste es el consejo de los profetas (Is 40): ¡Preparad el cami- ha sido descrito conmovedoramente por Gershom Scholem, quien lo
no al Señor! ¡Convertíos! ¡Sed luz! ¡Levantad vuestras cabezas! El denomina el «precio del mesianismo»:
Mesías no llega sin anuncio previo. Hace que su evangelio preceda a
su venida, y así se anuncia. En este sentido puede que Buber tenga Vivir en la esperanza tiene una cierta grandeza, pero también tiene
razón: «El tiempo en su totalidad es inmediato a la redención; todo algo profundamente irreal [...] La idea mesiánica en el judaísmo ha
acto realizado por el amor de Dios puede llamarse acto mesiánico».
forzado el surgimiento de una vida en la cual nada puede ser hecho y
realizado de manera defi
Esto no significa que las buenas obras humanas acerquen la redención
mesiánica ni que constituyan en sí mismas la redención mesiánica. La esperanza mesiánica puede funcionar en ambas direcciones:
Significa, sin embargo, que la esperanza en la venida del Mesías aquí puede quitar el corazón del ser humano del presente y colocarlo en el
y ahora ya funge mesiánicamente. Esto es «mejorar el mundo para el futuro. Cuando esto acontece, la esperanza mesiánica vacía la vida y
reino de Dios», tal como se menciona en la oración judía del alenu. las acciones presentes, pero naturalmente también atempera el sufri-
Los judíos llaman tikun a este mejoramiento del mundo allí donde se miento bajo las opresiones de la actualidad. Con todo, otra alternati-
ha vuelto quebradizo. Ciertamente el zikun es más que una repara- va viable es que el futuro del Mesías haga sentir su presencia en la
ción del mundo, pues el cumplimiento de todos los tikun es el reino actualidad y llene el presente con el consuelo y la alegría del Dios que
del Mesías y en el camino del Mesías, el reino de Dios mismo. Puesto se acerca. En ese caso, la idea mesiánica no impulsa una «vida en
que cada tikun realiza una posibilidad objetiva, los fragmentos del prórroga» sino una vida en la anticipación, en la cual todo debe ha-
tiempo mesiánico ya han irrumpido en el tiempo histórico del presen- cerse y realizarse de manera definitiva, pues el reino de Dios en su
te. En ese sentido, cada instante puede ser un momento mesiánico, forma mesiánica ya se ha «acercado».
«cada segundo la entradita por donde puede entrar el Mesías». Prepa- Lo que Scholem no menciona es la situación del pueblo que vive
rarle el camino al Mesías significa vivir en la luz del adviento y abrirse con la esperanza mesiánica, puesto que con esta esperanza ha sobrevi-
para su venida junto con este mundo. Significa anticipar su venida en vido a la catástrofe. Para el «pueblo que vive en tinieblas» —para los
nuestro pensar y en nuestro obrar y, de acuerdo a nuestras posibilida- esclavos, los prisioneros, los explotados y los oprimidos— esta espe-
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY JESUS ENTRE JUDIOS Y CRISTIANOS
ranza no es irreal y lejana, sino su única realidad actual. Si tienen los seres humanos y la naturaleza. Así, el sábado abre al hombre y a la
auto-estima y dignidad humana, las tienen únicamente en y a raíz de naturaleza a la llegada de un tiempo mesiánico cualitativamente dis-
esta esperanza. La esperanza mesiánica en un futuro que todo lo cam- tinto al actual. Los prepara para la llegada del Mesías en medio de lo
bie hace que los prisioneros no se conformen con su prisión y los transitorio. Contrariamente al mesianismo ruidoso del apocalipticis-
esclavos no se dobleguen ante sus amos. La esperanza mesiánica logra mo catastrófico y al mesianismo salvaje del utopismo revolucionario,
que vivan «con la cabeza erguida» a pesar de su realidad actual. Si no el sábado es un mesianismo suave pero tenaz, y por ende duradero.
existiera esta esperanza, se resignarían a una muerte lenta. Bajarían Llega en medio de lo cotidiano y trae el sueño de la redención a los
tanto la cabeza que estar postrados hasta el suelo ya no les llamaría la rincones menos vistosos de la vida diaria.
atención. La esperanza logra que no se conformen con esta situación,
sino que perciban con dolor la injusticia y se rebelen contra ella.
«Cuando muere la esperanza del pueblo, muere el pueblo», como ase- II. LA CRISTOLOGÍA EN EL DIÁLOGO JUDÍO-CRISTIANO
vera con razón un dicho brasileño.
3) No obstante, existe en medio de los tiempos históricos una En el centro de todas las conversaciones judfo-cristianas se erige la
anticipación inequivoca de la era mesiánica: el sábado. En el sábado inevitable pregunta mesiánica: «¿Eres tú el que ha de venir, o espera-
semanal está presente la fiesta de la creación en el «descanso de Dios», remos a otro?» La esperanza mesiánica nos lleva a Jesús, pero tam-
en el cual los seres humanos y los animales también han de encontrar bién impide que los judíos vean en Jesús al Mesías esperado. Jesús
un sosiego. El sábado se acerca como una reina a los acosados y exte- responde al interrogante mesiánico del Bautista por medio de su pre-
nuados y los alienta. Así, el sábado anticipa la era mesiánica. Los can- dicación y de sus señales y milagros. Los evangelios conciben su ac-
tos de la «tercera comida» del sábado por la tarde están, como afirma tuación entera en el contexto de la esperanza mesiánica de Israel. Sin
Franz Rosenzweig, «enteramente embriagados del embelesamiento de embargo, esta misma esperanza mesiánica aparentemente hace que
saber que se acerca el futuro del Mesías». En la presencia del sábado sea imposible que «todo Israel» considere a Jesús como el Mesías.
se festejan simultáneamente la fiesta de la creación, la fiesta de la Puesto que los primeros esbozos cristológicos surgieron en este cam-
liberación y la fiesta de la redención. En la órbita de la salvación, el po de tensión, toda cristología cristiana tiene que volver a este con-
sábado puede ser denominado «una sesentava parte del mundo veni- flicto y enfrentarse al «no» judío. Es la pregunta fundamental ubicada
dero». El sábado representa el anticipo de la era mesiánica e, inversa- en la médula de la cristología cristiana: ¿Es anticristiano el «no» ju-
mente, la época mesiánica venidera es representada como «el sábado dío? ¿El «sí» y el «no» son definitivos o provisionales? ¿Se excluyen
sin fin». Se dice que «cuando todo Israel guarde el sábado, llegará el mutuamente o pueden tener un significado dialéctico positivo para
Mesías». Eso significa que guardar el sábado en conjunto y en verdad quienes responden afirmativa o negativamente?
constituye la era mesiánica, y viceversa. Pero también implica que
cada festejo genuino del sábado representa una pequeña puerta al El «no» judío
presente por el cual ingresa el Mesías, quien, junto con el sábado, que
es visto como una reina, se hospeda con su gente. El sábado semanal En su diálogo con el estudioso del Nuevo Testamento Karl-Ludwig
apunta más allá de sí hacia el año sabático, el año sabático apunta más Schmidt, el 14 de enero de 1933, en el seminario judío de Stuttgart,
allá de sí hacia el jubileo; el jubileo apunta al sábado de la era mesiá- Martin Buber formuló la objeción judía con respecto a la mesianidad
nica, y el sábado de la era mesiánica apunta al sábado eterno de Dios. de Jesús de una manera tan clásica, que de allí en adelante ha sido
El sábado es una especie de intermezzo mesiánico dentro del tiempo repetida muchas veces por pensadores judíos: «La Iglesia descansa en
histórico; el festejo del sábado es una especie de «sacramento mesiá- su fe en la venida de Cristo interpretada como la redención dada por
nico del tiempo». Por medio de los días sábados y de los años sabáti- Dios a la humanidad. Nosotros, los de Israel, no podemos creer esto».
cos que llegan con regularidad, en cierto modo «El que viene» logra No se trata de mala voluntad o de una obstinada terquedad, sino de
que el tiempo se acomode a los ritmos y vibraciones de la esperanza un «no poder aceptarlo». A pesar del profundo respeto que sentía
mesiánica. El sábado no tiene un lugar en la línea continua del tiempo Buber por Jesús e incluso por el cristianismo, su actitud estaba deter-
de trabajo, sino que constituye su interrupción, pues en él descansan minada por una experiencia aún más profunda:
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY JESUS ENTRE JUDÍOS Y CRISTIANOS
Más profunda y auténticamente sabemos que la historia del mundo Dios un pueblo elegido de Dios, cuyo propósito esté relacionado jus-
no ha sido sacudida hasta sus fundamentos, que el mundo todavía no tamente con esta elección? ¿No destruye la elección de Israel la solida-
ha sido redimido. Percibimos la irredención del mundo. Justamente
esta percepción nuestra puede o debe ser entendida por la Iglesia como ridad de Israel con la humanidad irredenta, aunque sea una elección de
la conciencia de nuestra irredención. Pero nosotros creemos que no es carácter representativo? Y si este mundo es enteramente irredento, la
así. Para nosotros, la redención del mundo está unida inquebrantable- «cesura» judía, la revelación de la voluntad de Dios sobre el Sinaí, en
mente al término de la creación, al establecimiento de una unidad que medio de todo este mal, ¿no es acaso una imposibilidad? Obedecer esa
ya no sea impedida por nada, que ya no sufra ninguna contradicción, voluntad, ¿no es una exigencia excesiva? Formulada de un modo más
de una unidad realizada en medio de toda la variedad del mundo, con simple y existencial: ¿se puede ser judío ya en este mundo ateo? ¿Se
la realización del reino de Dios. No podemos concebir una anticipa-
ción parcial de la redención perfecta del mundo, como sería por ejem- puede ser judío luego de todas las crueles persecuciones por parte de
plo la redención de un alma especifica, aunque en la hora de nuestra los hombres y en el abandono por parte de Dios? ¿Acaso no es Israel,
muerte se nos manifieste también a nosotros la redención. No pode- el pueblo de la elección y de la voluntad de Dios, algo enteramente
mos percibir una cesura en la historia. No reconocemos que la histo- singular e indeducible en el mundo gentil? Con vistas a la redención
ria tenga un punto medio, sino solamente una meta, la meta del cami- mesiánica que esperamos para el mundo, debemos agradecerle a Dios
no de Dios, que no se detiene en su camino. el milagro de la existencia profética de Israel. Pues si no existiera
manifestación ni anticipación alguna de la redención en este mundo,
Schalom Ben-Chorin pronto hizo suyo el razonamiento de Buber: ¿por qué habríamos de pensar que es «irredento»? El duro hecho del
«mundo irredento» no sólo se opone a los cristianos, sino también a los
El judfo conoce profundamente la irredención del mundo y no reco- judíos. Esto ocurre puesto que y en la medida que ambos, cada uno a
noce ni acepta enclave alguno de la redención en medio de tal
irredención. El concepto del alma redimida en medio de un mundo su manera, contradicen al mundo irredento y se resisten a sus males.
irredento le es extraña, profundamente extraña, inaccesible desde el
fundamento mismo de su existencia. Éste es el nudo del rechazo a El «sí» cristiano
Jesús por parte de Israel, que no radica en una concepción meramente
externa, meramente nacional del mesianismo. Desde el punto de vista Esto significa para la cristología de la Iglesia histórica que toda pre-
judío, la redención significa redención de todos los males, de los ma- tensión entusiasta debe desaparecer de ella. Jesús de Nazaret, el Me-
les del cuerpo y del alma, de los males de la creación y de la cultura.
Así, cuando hablamos de redención, nos referimos a la redención sías que ha venido, es el siervo sufriente que sana por medio de sus
como un todo. Entre la creación y la redención conocemos únicamen- heridas y triunfa por medio de sus sufrimientos. Todavía no es el
te una cesura, la revelación de la voluntad de Dios. Cristo de la parusía que llega en la gloria de Dios y redime al mundo
para que sea su reino. Es el «cordero de Dios» y todavía no el «león de
Según Ben-Chorin existe, entonces y después de todo, una cesura Judá». Lo que ha llegado al mundo por medio del Cristo que ha veni-
judía en la historia de este mundo irredento: la revelación de la Torá do y está presente es la justificación de los impíos y la reconciliación
al pueblo de Israel por medio de Moisés en el Sinaí. de los enemigos, pero todavía no la «redención del mundo», la supe-
¿Pueden entonces existir anticipaciones o adelantos parciales de la ración de toda enemistad, la resurrección de los muertos y la nueva
redención previas a la redención final, total y universal del mundo? creación. El amor de Dios ha sido revelado por medio de Cristo. Sin
¿Puede el Redentor mismo haber venido al mundo antes de la reden- embargo, la gloria de Dios sigue velada, por eso la vida de los cristia-
ción concretada en la realidad del mundo? Esa es la pregunta central nos aquí y ahora todavía está «escondida con Cristo en Dios» en vir-
de la existencia cristiana: ¿podemos ser cristianos ya en este mundo tud de la esperanza de que «cuando se manifieste Cristo, entonces
irredento y por ende existir como personas mesiánicas? Antes de tratar también vosotros seréis manifestados con él en gloria» (Col 3,3-4).
de responder a este cuestionamiento crítico de la existencia cristiana, Pero dado que los seres humanos «ahora ya» tienen paz con Dios por
debemos plantear una contrapregunta, pues el argumento del «<mundo medio de Cristo, «ya no se conforman más» con este mundo carente
irredento» recae en la existencia judía. Como «cristianos gentiles» de paz. Puesto que han sido reconciliados con Dios, padecen por este
debemos hacerle lasiguiente «pregunta pagana»a Israel: ¿puede existir «mundo irredento» y «suspiran» juntamente con toda la creación es-
antes de la redención del mundo y del señorío directo y universal de clavizada (Rom 8), deseando que llegue la gloria venidera de Dios.
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY JESUS ENTRE JUDIOS Y CRISTIANOS
Aun el mismo Cristo resucitado «todavía no» es el Pantokrator. camino de Jerusalén hasta el fin del mundo (Hch 1,8), de Israel a los
No obstante, ya está en camino para redimir al mundo. El «sí» cristia- gentiles y de los gentiles de regreso a Israel y a Jerusalén (Rom 11,26).
no a la mesianidad de Jesús se basa en la reconciliación creída y expe- Va por el camino de la Iglesia a los pobres y de los pobres al reino de
rimentada; por tanto podrá aceptar el «no» judío, que se basa en la Dios. El camino de Cristo surge bajo los pies de aquel que por él
irredención del mundo experimentada y sufrida. El «sí» hará suyo el camina. Andar por el «camino de Cristo» significa creer en él. Creer
«no» al hablar de la redención total y universal del mundo únicamen- en él significa acompañarlo por el trecho que recorre en la actualidad.
te en función de una esperanza futura y una contradicción presente a «Soy el camino» es una antigua afirmación de Jesús acerca de sí mis-
este mundo. El «sí» cristiano a Jesús el Cristo no es, entonces, algo ya mo que aparece en el evangelio de Juan (Jn 14,6).
acabado y listo, sino que está abierto al futuro mesiánico de Jesús. Es
un «sí» que se anticipa escatológicamente, un «sí» provisorio: «Mara- El «sí» de Dios en el «no» judío
natha, amén, sí, ven Señor Jesús» (Ap 22,20). Por eso no puede ser un
«sí» excluyente y excomunicador, aun cuando se confiese con seguri- Si el «no» judío al papel mesiánico de Jesús no se basa en la renuencia
dad. Los que confiesan su fe en el «Cristo de Dios» reconocen al Cris- o en la mala voluntad, sino en una «incapacidad», tal como lo afirmaba
to en devenir, al Cristo en camino, al Cristo en el movimiento de la Buber, entonces los cristianos no tienen razón alguna por la cual que-
historia escatológica de Dios, y se incorporan al seguimiento de Jesús jarse de este «no» o transformarlo en reproche. El «no» de Israel no es
en este camino de Cristo. El Jesús terrenal estaba en el camino hacia idéntico al «no» de los increyentes que nos rodean. Es un «no» especial
la revelación de su identidad mesiánica. Esto se ha denominado el y como tal debe ser respetado. En los capítulos referidos a Israel en
«secreto mesiánico» de Jesús. El Señor resucitado está en el camino Rom 9-11, Pablo detecta la voluntad de Dios en el «no» de Israel. Is-
hacia su señorío, el cual aquí apenas comienza, pero de ningún modo rael no está endurecido porque haya dicho que «no», antes bien, pues-
ha llegado a ser universal todavía; al final entregará el señorío acaba- to que fue «endurecido» por Dios, no puede hacer otra cosa que decir
do a Dios, quien entonces será «todo en todos» (1 Cor 15,28) y ejer- que «no». El endurecimiento no es lo mismo que la reprobación y no
cerá, por usar la expresión de Buber, su «teocracia directa». tiene nada que ver con un juicio moral. El endurecimiento es algo his-
El terrenal, el crucificado, el resucitado, el presente, el que viene: tóricamente provisional, no una acción escatológica final de Dios. Es
éstas son las estaciones de la historia escatológica de Dios con Jesús. El una acción que tiene un objetivo específico, tal como lo ilustra la his-
título «Cristo» abarca estas estaciones, las cuales deben comprender y toria de Moisés y el faraón. Por eso debemos preguntar: ¿Cuál es el
penetrar nuestra concepción y nuestro discurso cristológicos. Si toma- propósito de Dios al hacer que todo Israel «no pueda» afirmar la fe en
mos en serio a este «Cristo en devenir», a este «Cristo en camino», Jesús? La respuesta es: para que el evangelio vaya de Israel a los gen-
entonces puede existir aquí una christologia viae pero todavia no una tiles y para que «los últimos» lleguen a ser los primeros. «Ha aconte-
christologia patriae, por usar una antigua distinción escatológica de la cido a Israel endurecimiento en parte hasta que haya entrado la pleni-
teología. Antes de la parusía de Cristo puede existir tan sólo una cris- tud de los gentiles» (Rom 11,25). Sin el «no» de todo Israel, la Iglesia
tología histórica, pero todavía no una cristología milenarista. Esto cristiana hubiera seguido como un movimiento de renovación mesiá-
excluye todo triunfalismo eclesiástico y político de la cristología, pues nico intrajudío. Junto con el «no» judío, la comunidad cristiana tuvo
la christologia viae es theologia crucis exclusivamente. El que viene está la sorprendente experiencia de que el Espíritu de Dios llega a los gen-
en el proceso de venir y sólo puede ser concebido así: en el camino y tiles, de manera que los gentiles son alcanzados directamente por la fe
andando con nosotros. Por eso, toda confesión de fe en Cristo en la en Cristo, sin antes tener que convertirse al judaísmo. La misión a los
historia de este mundo irredento se entiende a sí misma como antici- gentiles, iniciada por el mismo Pablo, es un fruto indirecto del «no»
pación de aquella nueva creación en la que todas las lenguas lo confe- judío. Esto es inculcado por Pablo a la comunidad cristiana de Roma,
sarán en la gloria del Padre (Flp 2,11). Toda confesión de fe en Cristo conformada por judíos y gentiles: «En cuanto al evangelio, son enemi-
apunta al camino y no es en sí todavía la meta. gos por causa de vosotros, pero en cuanto a la elección son amados por
Jesús «el Señor», como lo confesó la comunidad primitiva, no causa de los padres» (11,28). Con razón, entonces, podemos decir con
está en el camino hacia su señorío solamente a través de los tiempos F.-W. Marquardt que «habremos superado el anti-judaísmo cristiano
venideros, sino también a través de los espacios actuales: Va por el cuando logremos construir algo teológicamente positivo con la nega-
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY JESÚS ENTRE JUDIOS Y CRISTIANOS
tiva judía a Jesucristo». Lo «positivo» radica en la misión a los gentiles tanto, a todo Israel en todas las épocas. Su respuesta práctica al «no»
que brota de la Iglesia. No se trata meramente de algo positivo impro- judío no es el anti-judaísmo, sino la evangelización de los gentiles, la
visado en presencia de lo negativo, en el sentido de que «no hay mal cual sirve para acercar también a Israel al día de su redención.
que por bien no venga», sino que, según Pablo, se trata de la voluntad El mismo Jesucristo no es igual para todos, pues los seres huma-
de Dios, que ha sido revelada en la incapacidad judía de aceptar el evan- nos son diversos. Tiene un perfil para los pobres y otro perfil para los
gelio de Cristo. Consiguientemente, el judío cristiano Pablo puede ricos; un perfil para los enfermos y otro para los sanos. Así también,
deplorar el «no» judío y afligirse por su propio pueblo (9,2-5), pero al el mismo Cristo Jesús tiene un perfil específico para los judíos y otro
mismo tiempo celebrar el «sí» de Dios revelado a partir de ese «no»: para los gentiles:
«su transgresión es la riqueza del mundo» (11,12) y «su exclusión re-
sulta en la reconciliación del mundo» (11,15). Digo, pues, que Cristo fue hecho ministro de la circuncisión a favor
No hay que pensar que Dios haya desechado definitivamente a su de la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los pa-
pueblo elegido —en ese caso estaría desechando su propia decisión triarcas, y para que las naciones glorifiquen a Dios por la misericordia
[...] (Rom 15,8-9a).
(11,29)— y que haya buscado otro pueblo en la Iglesia. Las promesas
a Israel siguen siendo las promesas a Israel y no han sido transferidas Según esto, Jesús es el Mesías de Israel, el cual confirma defin
a la Iglesia. La Iglesia tampoco desplaza a Israel de su lugar en la vamente las promesas a Israel y las pone en vigor; al mismo tiempo es
historia de Dios. Desde la perspectiva del evangelio, Israel de ningún
el Misericordioso, el Salvador de los gentiles, el cual los lleva a glori-
modo es «como todos los pueblos». Por último, Israel con su «no» ficar a Dios. En ambos casos lo es para el bien del otro grupo:
tampoco es un testimonio histórico del juicio de Dios ni una adver- Como el Mesías de Israel, Jesús llega a ser el Salvador de los
tencia a la comunidad, no sea cosa que caiga en la apostasía. Justa-
gentiles. En Jesús, los gentiles se encuentran con Isracl mismo —con
mente porque el evangelio, impulsado a raíz del «no» judío, ha llega-
la historia entera de Israel in nuce y en forma mesiánica—. Por eso
do a los gentiles, volverá —de hecho, tiene que volver— a Israel. Los
Mateo no relata la historia de Jesús como una historia individual,
«primeros serán los últimos». Todo apunta hacia ellos. Para Pablo
sino como la biografía colectiva de Israel: desde la huida a Egipto al
esto era un «misterio» apocalíptico:
llamamiento desde Egipto, desde la tentación en el desierto hasta la
historia de la pasión. El Mesías de Israel también representa a Israel.
Ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entra-
do la plenitud de los gentiles. Y así todo Israel será salvo, como está En Jesucristo los creyentes de entre los gentiles se encuentran con
escrito: Vendrá de Sión el libertador; quitará de Jacob la impiedad Israel mismo manifestado mesiánicamente. Por medio de la apertura
(11,25-26). de Israel a los gentiles por medio de Jesús, éstos por su parte son
incorporados a la historia divina de la promesa y de la fidelidad a
Según Pablo, este «libertador» de Israel es el Cristo de la parusía, Israel.
el Mesías que viene en la gloria de Dios y cuyo nombre es Jesús. El «no Por el otro lado, en Jesús Israel encuentra al Salvador de los gen-
judío» del que había sido un representante especialmente ardoroso tiles, en el cual éstos creen y al cual veneran muchos de entre todos
cuando perseguía como Saulo a la comunidad cristiana primitiva, fue los pueblos. En esta forma, es decir, no directa, sino indirectamente,
superado por medio de una visión de llamamiento en la que apareció se revela a Israel como su Mesías. En el Señor resucitado de la Iglesia
el Crucificado glorificado. Por eso Pablo fija su esperanza por su pue- de los gentiles, los gentiles miran a Israel y le recuerdan la promesa de
blo en el Redentor visiblemente glorioso que viene «de Sión». De él no Abraham y la fe de Abraham. La única «misión a los judíos» justifica-
espera que los judíos se conviertan ni tampoco que lleguen a la fe cris- da que debe ser llevada a cabo por los cristianos gentiles es recordarle
tiana, sino la redención de Israel y la resurrección de los muertos: a los judios cuál es su propia elección de gracia y su promesa para la
«¡Qué será su readmisión, sino vida de entre los muertos!» (11,15). La humanidad. Esto seguramente era lo que quería decir Pablo al hablar
redención de Israel como consecuencia de ver la gloria no abarca so- de «provocar» a Israel a la fe que salva (Rom 11,14). Se refiere a la fe
Jamente a la última generación sobreviviente, sino que se extiende a cuyo «padre» es Abraham (Rom 4,16), la cual es predicada por Pablo
través de los tiempos de la historia a todos los muertos a la vez «en un como la fe en Cristo que justifica y salva. En nombre de la fe de Abra-
instante». La esperanza de redención del apóstol comprende, por lo ham, los cristianos y judíos pueden ser uno ya aquí y ahora, pues
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY
tanto la fe judía como la fe cristiana no quieren otra cosa que ser una
fe abrahámica.
Si, por tanto, ha de buscarse en esta dirección el «sí» cristiano que
descubre positivamente la voluntad de Dios en el «no» judío, enton-
ces se trata asimismo del principio de una «teología cristiana del ju- 8
daísmo» en una cristología que no es anti-judaica, sino pro-judaica.
Esto constituye una posibilidad para la teología cristiana únicamente «HE AQUÍ QUE YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS»:
si la teología judía, sobre el fundamento del «no» judío, trata de com- LA GRAN INVITACIÓN
prender con Buber «el misterio» del cristianismo. Después de Ausch-
witz, la siguiente pregunta constituye casi una impertinencia, y sin
embargo también los judíos creyentes podrían planteársela: ¿qué as-
pecto de la voluntad de Dios se expresa realmente en la misión y en la
expansión del cristianismo? Si por medio de la misión del evangelio
se da a conocer el nombre del Señor hasta el fin del mundo, entonces
el cristianismo mundial ora diariamente junto con Israel que el nom-
bre de Dios sea santificado, que la voluntad de Dios sea hecha y que el Cuando queremos saber algo de nuestro futuro humano, leemos el
reino de Dios venga. ¿Acaso Israel no podría, sin abandonar para sí el diario. Los que quieren saber con más detalle leen el «informe anual»
«no» judío, ver al cristianismo como la praeparatio messianica de los del World Watch Instimte. Nuestros jefes de Estado leen los informes
pueblos y así reconocer en el cristianismo el camino de su propia de sus servicios de inteligencia. Pero, ¿qué nos dicen estas cosas acer-
esperanza mesiánica hacia los gentiles? ca del futuro del mundo? En realidad sólo sabemos que no lo conoce-
mos y que generalmente ocurre de un modo distinto al esperado.
¿Quién sabía de los cambios en el Este europeo antes que ocurrieran
en 1989? El futuro es imprevisible. ¿Quién contaba con la caída del
comunismo en 1991?
Si queremos conocer el futuro de Dios, ¿hacia dónde debemos
mirar? No está escrito en los astros, como creen los astrólogos. Tam-
poco está en las cartas de tarot, como afirman los adivinos. Aunque
suene ingenuo: está en la Biblia. Este «buen libro» es el libro de las
promesas de Dios. Relata cómo hombres y mujeres experimentaron
la fidelidad del Dios de la promesa. La Biblia es el libro de las esperan-
zas rememoradas, pues la Biblia es el libro del futuro de Dios —del
futuro de Dios en el pasado, del futuro de Dios en el presente y del
futuro de Dios en el tiempo que ha de venir.
Si preguntamos a la gente de la calle en Moscú y en Washington,
en Tokio y en Tubinga acerca de sus perspectivas para el futuro, ¿qué
escuchamos? Nos cuentan de sus temores existenciales, de su preocu-
pación por la naturaleza envenenada y el medio ambiente destrozado
y ciertamente también de las bombas atómicas que se escapan de nues-
tro control. Volvemos a vivir en una época de temores —y con razón,
pues nuestros temores nos advierten de los peligros del futuro—. Pero
también hay un creciente número de personas que se perciben a sí
mismos como enteramente de sobra y que vistos objetivamente lo
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY «HE AQUÍ QUE YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS»
son: surplus people. Responden duramente: «iPara nosotros no hay I. DIOS VIENE AL MUNDO PARA RENOVARLO:
futuro!». Es una generación sin futuro. PERSPECTIVAS BÍBLICAS
Si pudiéramos preguntarles a los personajes de la Biblia acerca de
sus perspectivas futuras, ¿qué escucharíamos? Abraham y Sara nos La primera perspectiva es la gran visión del futuro de Dios del Apoca-
contarían, hablarían de la promesa de Dios que los llevó a estar exilia- lipsis de Juan: « [...] y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.
dos en tierras extrañas. Moisés y María hablarían del Dios del Éxodo No habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; por-
y de la tierra prometida de la libertad. Isaías y Jeremías hablarían del que las primeras cosas ya pasaron. El que estaba sentado en el trono
Mesías y del nuevo pacto. Juan Bautista y María, Pedro y Marta habla- dijo: “He aquí yo hago nuevas todas las cosas”» (Ap 21,1-5a).
rían de Jesús y del reino de Dios que en él tanto se acercó a nosotros. Juan, que había sido desterrado a la isla de Patmos por su fe, «vio»
Desde el principio hasta el final, la gente de la Biblia es gente de la esta nueva creación de todas las cosas (1,2). ¿Dónde la vio? Relata que
esperanza. En la larga noche de este mundo todos ellos vieron la estre- «estaba en el Espíritu en el día del Señor» (1,10). Lo que vio fue arro-
lla de la promesa y percibieron los rayos del alba que anuncian el nuevo llador, del mismo modo en que arrolló a los apóstoles en la Pascua y
día de Dios. Todos ellos se pusieron en camino para buscar el futuro a Pablo en su llamamiento: vio al Cristo humillado y crucificado en el
de Dios, pues todos recibieron la invitación: «Venid, todo está listo». brillo de la gloria de Dios, y en el día de la resurrección de Cristo vio
Nosotros hoy pertenecemos a ambos grupos. Leemos el diario y el «último día», el fin del viejo mundo en el momento del amanecer del
nos preocupamos, leemos la Biblia y esperamos en Dios. Sentimos nuevo. El «fin del mundo» no es la noche, el invierno nuclear, las tinie-
como todos los demás seres humanos el temor ante los peligros veni- blas del infierno, el eterno mundo tenebroso de la muerte. El «fin del
deros de este mundo. Creemos con las personas de la Biblia que se mundo» es el primer día de la vida eterna. Al igual que la primera crea-
acerca la salvación divina. Esta es una época de temor, es verdad, ción, la nueva creación de todas las cosas comienza con la luz que
pero también es una época de esperanza. Creemos en Dios y espera- expulsa a las tinieblas. Es el «alba de la eternidad». No es la eternidad
mos su venida, pero no somos optimistas, tememos por nuestro mun- absoluta de Dios, sino el tiempo nuevo de una nueva creación, la eter-
do. Tememos los peligros futuros del mundo, podemos imaginarnos na primavera de la vida, en la cual brota lo seco y lo muerto es vivifi-
las catástrofes sociales en Rusia, podemos calcular las dimensiones cado. «He aquí que hago nuevas todas las cosas» se trata de una crea-
del desastre ecológico en nuestro medio: sabemos más de lo que po- ción que permanece y no perece, de un «principio sin fin».
demos creer —pero no somos pesimistas, pues creemos en Dios y en ¿A quién ve Juan? Ve al Dios interminablemente eterno que viene
el hecho de que no dejará caer a su creación—. Los que creen en Dios a sus criaturas finitas y a esta tierra vulnerable. Dios viene a morar
no son optimistas. No necesitan el poder del pensamiento positivo. con sus criaturas temporales sobre esta tierra y a descansar en su crea-
Los que creen en Dios tampoco son pesimistas. No precisan la lógica ción como lo hizo antaño ese primer sábado. Dios no desea hacer su
de la dialéctica negativa. Los que confían en Dios saben que Dios los morada en templos, basílicas o catedrales, sino en su creación entera:
espera, que Dios pone su esperanza en ellos, que están invitados al «El cielo es mi trono y la tierra estrado de mis pies» (Is 66,1-2; Hch
futuro de Dios y que por lo tanto tienen en sus manos la invitación 7,48s). El cosmos es su templo, el caos su enemigo. Por eso, la hermo-
más maravillosa de sus vidas. sura de la nueva creación expulsará el caos de la nueva creación. El
En primer lugar, quiero distinguir en los pasajes bíblicos qué es lo cielo y la tierra esperan para llegar a ser morada de Dios, pues todas
nuevo ocurrido que proviene de Dios, luego quiero aprender a juzgar las criaturas han sido creadas para el amor. El Espíritu divino está en
teológicamente y, por último, deseo abrir la discusión teológica sobre todos ellos y los abre al futuro de Dios. Dios no puede encontrar la
el futuro de Dios en cinco preguntas y respuestas. Por último quiero paz hasta que todas sus criaturas —al igual que el hijo pródigo de la
saber cómo podemos «evangelizar» hoy, es decir, cómo podemos con- parábola— hayan vuelto a su seno.
tribuir a que los seres humanos y nuestro mundo se abran al futuro de Por eso Dios sigue estando inquieto en la historia hasta que el
Dios. La invitación a la nueva creación de todas las cosas debe ser mundo llegue a ser su santuario y pueda hospedarse con todas sus
distinta a las misiones autopropagadoras del cristianismo eclesiástico criaturas, encontrando allí su morada. La nueva creación significa que
que hemos conocido hasta ahora. «morará con ellos, y ellos serán su pueblo». El Creador ya no se en-
frentará con su creación desde lejos, sino que se mudará al lugar don-
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY «HE AQUÍ QUE YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS»
de esté su creación. Entonces su eterna vitalidad se transformará en la nuevo, es decir la primavera de toda la creación, ya se ha adueñado de
fuerza vitalicia de sus criaturas y los seres humanos encontrarán espa- nosotros.
cio para vivir en su presencia, espacio para desenvolverse libremente Nuestra transformación comienza con la experiencia de la recon-
y espacio para el amor. Su luz eterna iluminará la creación y brindará ciliación. Aquello que según la gran visión (Ap 21) será el futuro de
calor a todas las formas de vida, llenándolas de energías divinas. Su Dios, llega a nosotros ya aquí y ahora por medio de la reconciliación.
eterna presencia unificará a lo que ha sido separado por la muerte. Allí donde la reconciliación divina nos alcanza, las lágrimas ya son
Cuando esto ocurra, desaparecerán de la creación la muerte, las tinie- enjugadas, terminan la pena y el alboroto, pues «lo primero», «el viejo
blas, el frío y el caos. Cuando se nos acerque así el Dios viviente, los ser» ha pasado. También Pablo lo «ve» como lo hacía Juan de Patmos.
muertos cobrarán vida y la muerte ya no será más. Cuando sea reve- Nos exhorta a abrir los ojos y contemplar nuestra vida en Cristo: «He
lada su gloria, entonces su hermosura redimirá al mundo, como dijo aquí, todas las cosas son hechas nuevas». No se trata de una fe mística
Dostoievski. Cuando Dios se nos acerque tanto, desaparecerá la leja- con los ojos cerrados, sino de una fe mesiánica con los ojos muy abier-
nía de Dios que sentimos al llorar en un entierro. Dios encuentra su tos. Inclusive agrega: «Todas las cosas son hechas nuevas». Eso sólo
patria con los seres humanos, y los seres humanos encuentran su pa- puede querer decir que quien se mira a si mismo y a su mundo con los
tria en Dios. Los seres humanos y los animales, las criaturas terrenales ojos de Cristo, los puede ver como «reconciliados» a pesar de su hos-
y celestiales llegan a ser vecinos y compañeros de casa en el hogar tilidad y desgarramiento y así como un mundo ya creado de nuevo.
común de Dios. Esto es lo que vislumbra Juan en Patmos: el futuro en Aun nuestros opositores ya no son nuestros enemigos a muerte, sino
Dios de este mundo fatigado y recargado y el futuro de Dios en el personas por las cuales murió Cristo y que Dios ya ha reconciliado
mundo nuevo, liberado y feliz. consigo mismo, sépanlo o no. ¿Acaso podemos tomar nuestro propio
ateísmo y el de los demás más en serio que la reconciliación real del
La segunda perspectiva es la experiencia de la llegada de Dios entre verdadero Dios con todos nosotros?
nosotros en Cristo. «Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo
consigo mismo [...] Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las La tercera perspectiva es la experiencia de la presencia de Dios en
cosas viejas pasaron, he aquí: todas son hechas nuevas» (2 Cor nosotros en el Espíritu de la vida. «En verdad, en verdad te digo que
5,19.17). Lo que ocurre en Cristo por y en nosotros tiene dos caras: a menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios» (Jn
en Cristo hallamos a Dios y en Cristo nos encontramos a nosotros 3,3). Lo que Pablo llama la nueva creación en Cristo es denominado
mismos. Ese es el verdadero Dios: el que en Cristo va por el camino por Juan el nuevo nacimiento por el Espíritu de Dios. Lo que según
del sufrimiento hasta la muerte en la cruz, para reconciliar consigo a Pablo ocurrió en Cristo sin nosotros y por nosotros, es decir la recon-
este mundo caído y deshecho; el que carga sobre sí la muerte en el ciliacién, es lo que según Juan obra en nosotros por medio del nuevo
más profundo abandono, para consolar a todos los abandonados por nacimiento de nuestra vida por el Espíritu. Ambas metáforas se com-
medio de su amor; el que se hace pobre para que los pobres sean plementan: Dios hace de nosotros nuevos seres humanos por medio
ricos. En Cristo viene Dios mismo a nosotros y nos reconcilia consigo de la obra de la reconciliación, y por el Espíritu de Dios nacemos de
mismo. Y ése es nuestro ser auténtico: nuestros pecados, que nos se- nuevo como de una madre. Así, somos nuevas criaturas del Padre e
paran de la fuente de la vida, son perdonados. Nuestra enemistad es Hijos del Espíritu Santo. El ser-en-Cristo y la nueva vida-por-el-Espí-
superada. Dios nos reconcilia y somos reconciliados. Dios nos ama y ritu son dos caras de la misma moneda, pero expresan algo distinto.
somos amados. ¿Qué describimos con la metáfora «nuevo nacimiento»? Es la expe-
Si vivimos en Cristo, nuestra es esta experiencia singular de Dios: riencia de una exuberante alegría de vivir. Quienes experimentan al
Dios ha llegado a nosotros. Su presencia es tan cercana a nosotros que Espíritu Santo experimentan la fuerza vital de Dios. Se sienten como
en él vivimos, nos movemos y somos. Si vivimos en Cristo, nuestra es recién nacidos. La luz los inunda, el amor los penetra, sus fuerzas se
esta experiencia singular de nosotros mismos: hemos llegado a Dios. colman de nuevas energías. El nuevo nacimiento a la vida desde la
Somos buenos, justos y bellos como una nueva criatura en el primer violencia y la culpa, desde las fallas y las heridas de la vida cotidiana y
día de la creación. Lo antiguo, es decir el aplastante peso de la injus- finalmente desde las sombras de la muerte es una tremenda afirma-
ticia y la violencia, se nos cae como si fuera un viejo sobretodo. Lo ción de la vida. Trae nueva vitalidad al cuerpo y al alma y no es una
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY «HE AQUÍ QUE YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS»
espiritualidad ajena al mundo. Cuando colocamos la palabra hebrea mensaje de esa conferencia formula muy bien el desafío de Dios a la
ruaj, «borrasca», en el lugar de la palabra «Espíritu», en seguida nos renovación de la vida: «Confiados en la fuerza renovadora de Dios os
damos cuenta del tipo de experiencia de nosotros mismos que se vin- exhortamos: Participad en esta anticipación del reino de Dios y dejad
cula con la experiencia de esta fuerza divina. que ya hoy se haga visible algo de la nueva creación que Cristo perfec-
La vida comienza en el instante en el que somos movidos por el cionará en su día».
Espíritu. Por medio del nuevo nacimiento por el Espíritu Santo, nues- En estas cuatro perspectivas bíblicas vemos cómo Dios viene ha-
tra vida temporal se transforma en vida eterna. Pues lo que nace de cia nosotros en un sólo movimiento. Comienza con lo último, con la
Dios es eterno y no perece. La vida eterna no comienza justo después gran visión del futuro de Dios: «¡He aquí que hago nuevas todas las
de la muerte, sino que se inicia aquí y ahora en el nuevo nacimiento cosas!». Pasa entonces al acercamiento especial de Dios a nosotros en
experimentado por el Espíritu Santo. ¡Existe la vida eterna antes de la la fe en Cristo: «Una nueva criatura en Cristo» y a su presencia en la
muerte! No la experimentamos longitudinalmente, como una vida experiencia del Espíritu: «Nacido de nuevo del Espíritu Santo», y de
sin fin. La experimentamos en su profundidad. Todo momento vivi- allí al desafío que nos plantea: «iParticipad en la nueva creación de
do real y enteramente refleja la presencia de la eternidad y es impere- todas las cosas!». Eso significa, pues, que el futuro de Dios ya ha co-
cedero. Con la experiencia del Espíritu comienza la primavera de la menzado. La nueva creación de todas las cosas ya está en marcha.
vida, ya seamos jóvenes o ancianos. La «fuente de la vida», como se ha Estamos invitados a participar en ella.
dado en llamarle desde tiempos antiguos al Espíritu Santo, vuelve a
fluir en nosotros (Jn 4,14). Una vez más llegamos a ser fructíferos
como los árboles viejos y jóvenes en primavera. El nuevo nacimiento I. EL FUTURO DE DIOS Y SU JUSTICIA:
del cosmos entero (Mt 19,28) se inicia en nosotros. La primavera PREGUNTAS Y RESPUESTAS TEOLÓGICAS
escatológica de toda la creación nos despierta. La nueva creación de
todas las cosas comienza en nosotros por el Espíritu. Sobre el fundamento de estas conclusiones bíblicas, tratemos de res-
ponder a algunos interrogantes teológicos que se plantean a menudo
La cuarta perspectiva es el desafío de Dios a que haya un cambio en en torno al «futuro de Dios».
nuestra vida: «Renovaos en el espíritu de vuestra mente y vestíos del
nuevo hombre, que ha sido creado a semejanza de Dios en justicia y ¿Que podemos saber del futuro de Dios
santidad de verdad» (Ef 4,23s). Esta nueva vida cobra sus proporcio- y cómo podemos hablar acerca del mismo?
nes en el seguimiento de Jesús, y su fuerza interior del Espíritu
vivificador. Según el testimonio de las personas de la Biblia, eso signi- Hay dos métodos que sirven para elaborar un discurso acerca del
fica romper con el esquema de este mundo torcido, y «no conformar- futuro. El primero es el método de la extrapolación, el segundo, el de
se a este mundo» (Rom 12,2), sino anticipar la nueva creación divina la anticipación. Quienes investigan y planifican el futuro siempre
de todas las cosas y el nuevo nacimiento de la vida. Para Pablo se extrapolan datos y tendencias del pasado y del presente y los aplican
trataba de un cambio de las tinieblas a la luz: «La noche está muy al futuro. Investigan lo que ha de ser empleando el análisis de tenden-
avanzada, y el día está cerca. Despojémonos, pues, de las obras de las cias, cálculos por ordenador y juicios de probabilidad. Consideran
tinieblas y vistámonos con las armas de la luz [...]» (Rom 13,12). Es que el pasado y el futuro forman parte de una misma línea de tiempo,
como un cambio del sueño al estado consciente. No se refería única- y que no hay una diferencia cualitativa entre el pasado y el futuro. Por
mente a una nueva moralidad personal, sino a una vida enteramente eso no investigan en realidad el futuro sino que prolongan su presen-
nueva en justicia y santidad, en lo personal y en la comunidad, en la te hacia el futuro. Interpretan el futuro como un presente extrapolado
comunidad y enlo político, en lo político y en lo ecológico: con todas y prolongado, pero de ese modo reprimen las nuevas posibilidades
las fuerzas del Espíritu en nosotros y en todas las oportunidades que del futuro. Según esta concepción, el futuro es lo que será pero no lo
Dios nos abre. que vendrá. Existe sólo el eterno devenir y pasar, pero no un adveni-
Ya la conferencia del Consejo Mundial de las Iglesias de 1968 en miento definitivo.
Uppsala tuvo el lema: «He aquí que hago nuevas todas las cosas». El En el método de la anticipación se procede de modo muy distin-
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY «HE AQUÍ QUE YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS»
to. La anticipación significa esperar y anticipar lo que vendrá. En todas las cosas», se constata: «Las primeras cosas ya pasaron» (compá-
nuestro temor percibimos y anticipamos los peligros venideros. En rese también 2 Cor 5,17). Miramos apocalípticamente hacia el fin de
nuestra esperanza percibimos y anticipamos la dicha venidera. Pero este mundo, pero escatológicamente hacia la resurrección del nuevo
no sólo estas emociones del corazón anticipan las percepciones de lo mundo de Dios. Ambos son inseparables. Si miráramos sólo hacia la
que ha de venir; también lo hacen nuestras ideas y nuestros concep- meta «He aquí que hago nuevas todas las cosas», nos transformaríamos
tos. Las anticipaciones son imágenes previas y pre-conceptos de lo en optimistas que no conocen el dolor ni las lágrimas. Si miráramos
que buscamos y esperamos. Son fantasías creativas acerca de lo que únicamente hacia el final, nos volveríamos pesimistas que desprecian
vendrá. Sin este tipo de imágenes mentales que nos ayudan a indagar, la gracia de Dios renovada todas las mañanas. El apocalipticismo del
nuestros sentidos no serfan capaces de hallar nada. Ahora bien, cuan- fin del mundo es, entonces, tan poco cristiano como una fe ingenua en
do encontramos lo que buscamos, nuestras experiencias siempre co- el progreso. En realidad no es otra cosa que su envés. Una teología
rrigen a nuestras expectativas. Por eso la disponibilidad a la sorpresa cristiana de la historia no enseña que todo siempre irá mejorando, ni
siempre debe formar parte de la anticipación de lo venidero. De acuer- tampoco que todo siempreirá empeorando, sino que el peligro aumen-
do al método de la anticipación existe una diferencia cualitativa entre ta a medida que se acerca la redención. Junto con el bien se acrecienta
el pasado y el futuro. Se trata de la simple diferencia entre la realidad el mal, y donde Cristo está presente, también está el Anticristo. Donde
y la posibilidad. El pasado es lo real, el futuro es lo posible y el pre- las personas viven de un modo que se corresponde con Dios surgen
sente es el frente en el cual lo posible puede realizarse o bien fracasar. también las contradicciones de otros en contra de Dios. Los conflictos
Puedo relatar incidentes del pasado, pues ya está concluido. Sólo pue- se extienden y se endurecen. La situación del mundo es cada vez más
do captar lo futuro por medio de la anticipación. Cuando relatamos crítica. La historia misma no es otra cosa que una crisis permanente.
el futuro lo transformamos en pasado. Esta concepción se refleja en Por eso sueñan tantas personas con «el fin de la historia». Es el caso de
expresiones tales como «el mes que viene» o «el año que viene» —el Francis Fukuyama del Departamento de Estado en Washington, que
futuro no es aquello que llega a ser, sino aquello que viene hacia no- piensa que «el fin de la historia» ha comenzado con la victoria de las
sotros—. Si aplicamos estas distinciones a nuestra pregunta, resultan democracias liberales y en la mercantilización global de todas las cosas.
las siguientes respuestas: Sin embargo, todo «fin de la historia» anticipado sólo sirve para con-
— El discurso acerca del futuro de Dios no es un reportaje sobre la ducir más lejos a la historia, tornándola más crítica y más peligrosa.
historia futura, sino la promesa del futuro de toda la historia humana. Podemos resumir esta paradoja de la historia en dos oraciones:
— El discurso acerca del futuro de Dios no es una extrapolación «Donde hay peligro, crece también la salvación», como escribió
basada en el pasado y el presente, sino la anticipación del nuevo mun- consoladoramente el pocta alemán Friedrich Hólderlin, quien había
do de Dios en medio de este viejo mundo. sido estudiante de teologia en Tubinga.
— El futuro de Dios sólo es conocido en la expectativa de su «Donde se acerca la salvación, crece el peligro» fue la amenazado-
venida. La nueva creación experimentada en Cristo y el nuevo naci- ra respuesta del filósofo alemán Ernst Bloch, que vivió los últimos
miento experimentado por medio del Espíritu son las anticipaciones años de su vida en Tubinga.
reales del futuro de Dios, que hacen nuevas todas las cosas. Ambas frases son correctas. Por eso, a la confianza en la salvación
le pertenece también el temor ante el peligro, y a la esperanza en la
¿Qué ocurre con el apocalipticismo del fin del mundo nueva creación del mundo le pertenece asimismo el miedo apocalípti-
en vistas a la esperanza en el futuro de Dios? co ante la destrucción del mundo.
En la doctrina cristiana de las «últimas cosas» hablamos del futuro de ¿Significa el futuro de Dios sólo la nueva creación?
Dios en un sentido doble: es el perfeccionamiento de la historia y es el ¿Acaso no trae consigo también el juicio?
fin de la historia. Justamente porque es el término de la creación y de
la historia de las promesas de Dios, también es el final de este tiempo El juicio sobre la vieja existencia es la condición previa de la creación
corrupto del mundo con su pecado y su muerte, con su injusticia y su de la nueva existencia. Sin el juicio final no puede haber una nueva
violencia. Antes de la afirmación de Ap 21 «He aquí que hago nuevas creación. Pero, ¿qué es el juicio de Dios y cuál es su propósito? Según
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY «HE AQUÍ QUE YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS»
la idea bíblica, por medio del juicio de Dios la justicia de Dios se Quiero retomar esta idea y decir que no predico la reconciliación
impone por todas partes en contra de la injusticia. Pues sólo la justicia universal, sino que predico la reconciliación de todos en la cruz de
de Dios logra la paz. En su juicio, Dios llega a ser el juez de paz de los Cristo. No proclamo que todos será salvos, pero tengo confianza en
pueblos (Sal 94 y 96-99). El mesías-rey «afirmará y fortalecerá» a que se seguirá proclamando hasta que todos sean salvos. El universa-
Israel «con derecho y con justicia» (Is 9,7). «Juzgará con justicia a los lismo no es el contenido de la proclamación cristiana, sino su condi-
pobres, y con equidad arbitrará a favor de los afligidos de la tierra» (Is ción previa y su meta. Si el futuro de Dios significa de hecho «He aquí
11,4). En el juicio de Dios no se trata de venganza o de represalias, que hago nuevas todas las cosas», quiere decir que todos están invita-
sino de la justicia de Dios que crea derecho, redime y justifica. El dos y que nadie ha sido excluido. Aun para aquellos que rechazan la
juicio no sirve para condenar sino para resocializar a los pecadores invitación, ésta sigue en pie, pues vienc de Dios.
para que entren en el reino de Dios.
La sentencia de Dios en el juicio final no es la última palabra de ¿Existe el infierno?
Dios. Su última palabra es: «He aquí que hago nuevas todas las co-
sas». El último juicio es provisional. Lo definitivo es la nueva crea-
ción. El juicio sirve a la nueva creación. Por eso no debe ser algo que Si, creo que existe el infierno. En los horrores de Auschwitz y los
inspire temor, sino esperanza. Es hora de que dejemos de amenazar a horrores del Vietnam, los seres humanos vivieron un infierno de su-
las personas con el juicio final e infundirles temores. El anuncio del frimiento y un infierno de culpa. Por eso hablamos del «infierno de
último juicio de Dios es una buena nueva, un mensaje liberador, pues Auschwitz» y del «infierno del Vietnam» al referirnos a un sufrimien-
significa que la justicia existe y que hay alguien que la garantiza defi- to sin sentido y sin salida, a una culpa imperdonable y a un abandono
nitivamente. Por eso los asesinos no triunfarán eternamente sobre sus abismal por parte de Dios y de los hombres. ¿Existe también un in-
víctimas. fierno después de la muerte? Creo que sí, pues el infierno antes de la
muerte ya es peor que la muerte misma. Para muchos, la muerte es
una liberación del sufrimiento y del temor al infierno.
La nueva creación de todas las cosas, ¿implica la «reconciliación ¿Conocemos a alguien que esté en el infierno? ¿Le diríamos a una
universal» y la «restauración de todas las cosas»? madre, llorando en el entierro de su hijo, que su hijo ahora está en el
infierno porque no llegó a ser creyente en vida? Ante la primera pre-
Es difícil responder a esta pregunta, pues sólo Dios mismo la puede gunta callamos, turbados, y a la segunda no es probable que podamos
contestar. Si pensamos en términos humanistas-universalistas, Dios responder afirmativamente. Sin embargo, conozco a alguien que es-
podría ser un particularista. Pero si pensamos en términos pietistas- tuvo en el infierno: a Jesucristo, del cual dice la confesión de fe que
particularistas, Dios podría ser un universalista. Cuando me examino «descendió a los infiernos».
seriamente a mí mismo, debo reconocer: no soy un universalista, pero ¿Cuándo experimentó Cristo el infierno? Las interpretaciones
pienso que Dios podría serlo. Es posible contestar la pregunta con antiguas afirman que descendió al reino de los muertos para anun-
una sutileza, como lo hacía Karl Barth: «No enseño la reconciliación ciarles el evangelio de su salvación y redimirlos. Martín Lutero decía
universal, pero tampoco la dejo de enseñar». No quiero contestar que en el período entre el Getsemaní y el Gólgota, Cristo sufrió por
evasivamente, sino con una «confesión de esperanza» que aprendí de nosotros los tormentos del infierno, al sufrir el más profundo aban-
Christoph Blumhardt: dono por parte de Dios. Como sea que interpretemos el descenso de
Cristo a los infiernos, Lutero tiene razón cuando señala:
La confesión de la esperanza se le ha escapado enteramente de las
manos a la Iglesia [...] No puede ser que Dios renuncie a algo 0 a No debes ver el infierno y la cternidad del dolor en sí mismos, en ti
alguien en todo el mundo, ni ahora ni en la eternidad [...] El fin debe mismo ni tampoco en quienes son condenados. Mira la imagen de
ser: He aquí, itodo es de Dios! Jesús viene como el que ha cargado Cristo, que por ti descendió al infierno y fue abandonado por Dios
con el pecado del mundo. Jesús puede enjuiciar pero no condenar. Mi como alguien que es condenado eternamente, pues en la cruz dijo:
desco es anunciarlo hasta en las mayores profundidades del infierno, «Dios mío, ¿por qué me has desamparado?». Mira, en esa imagen tu
y no seré frustrado en ello. infierno es superado (Von der Bereitung zum Sterben, 1519).
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CRISTO PARA NOSOTROS HOY «HE AQUÍ QUE YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS»
Puesto que Cristo estuvo en el infierno y sufrió su tormento, exis- es la invitación al futuro de Dios. Quien cree en el evangelio experi-
te una esperanza de que en el infierno haya salvación. Puesto que menta las fuerzas del mundo futuro (Heb 6,5) e ingresa en la prima-
Cristo fue resucitado del infierno, sus puertas están abiertas y sus vera de la nueva creación.
muros han sido derribados: «¡Aun en el infierno estás tú!». Y en ese 2) La evangelización es una invitación, ni más, ni menos. No es
caso, ya el infierno no es más el infierno. «Oh, infierno, ¿dónde está instrucción ni tampoco conversión, sino una petición: «iReconciliaos
tu victoria? Pero gracias a Dios, quien nos da la victoria por medio de con Dios!». Los que consciente o inconscientemente son testigos del
nuestro Señor Jesucristo» (1 Cor 15,55.57). evangelio y los que proclaman el evangelio como enviados no
otra autoridad que la autoridad de la petición. Se trata de la autoridad
del Cristo suplicante que en la cruz carga con nuestros pecados y nos
NI. EL EVANGELIO DEL FUTURO DE DIOS invita con los brazos abiertos: «iVenid, pues todo está preparado!»
Quien pide, no obliga ni tampoco amenaza, diciendo: «Si no te deci
¿Qué tiene que ver el evangelio con el futuro? Jesús nos trae el futuro des hoy, irás al infierno». Alguien que pide se esmera para que su
de Dios y nos invita al futuro de Dios. Ese es un punto de vista nuevo invitación sea aceptada. Les dirige la palabra a los invitados respetan-
que exige una praxis. Hasta ahora conocíamos la evangelización úni- do su libertad. Dios reconcilió en Cristo al mundo consigo mismo,
camente como expansión del presente hacia el futuro, pero no como por tanto: ¡Reconciliaos con Dios! La reconciliación es posible. Así
la anticipación del futuro mismo. Hasta ahora la evangelización ser- también se nos dice: Dios va a crear de nuevo todas las cosas, por
vía para extender la civilización cristiana o para la propagación de la consiguiente: ¡Aprovechad estas posibilidades! Ya están aquí, entiy a
Iglesia o para la difusión de la propia experiencia de fe. Eso no era tu lado. La paz es posible. La justicia es posible. La liberación es posi-
una misión en vistas al final ni una misión del reino de Dios, ni tam- ble. Dios ha hecho posible lo imposible y estamos invitados a aprove-
poco una invitación al futuro de Dios. Por eso las misiones cristianas char nuestras posibilidades para la vida. Participad en la renovación
han servido más para traer el denominacionalismo cristiano al mun- de la sociedad y de la naturaleza.
do que para prepararle el camino al reino de Dios. Pero, ¿qué desea- 3) ¿Cómo se distingue esta invitación al futuro de Dios de la mi-
mos realmente cuando damos testimonio del evangelio y lo procla- sión por medio de la expansión del cristianismo existente? Por decir-
mamos? lo de un modo sencillo: por medio de la esperanza en lo nuevo. No
1) Desde un punto de vista objetivo, la palabra evangelio aparece queremos difundir la civilización occidental, sino invitar a que los
por primera vez en Isafas (52,7), donde se refiere al mensaje gozoso hombres y mujeres de todas las civilizaciones participen en la nueva
que precede al señorío liberador de Dios. Los mensajeros que anun- creación. No queremos dilatar el espacio de poder de la «Iglesia fuera
cian la llegada de Dios al pueblo son quienes ponen en vigencia la de la cual no hay salvación», sino experimentar las nuevas creaciones
nueva época de Dios por medio de su proclamación. También en el del Espíritu de Dios en otras culturas. No debe ser nuestro objetivo
Nuevo Testamento, el evangelio es un factor mesiánico: es el reino de hacer que todos en todas partes sean luteranos o baptistas, o fundar
Dios expresado en palabras. Es la parusía provisional de Cristo. El parroquias católicas. Más bien, dondequiera que se proclame el reino
intérprete del Nuevo Testamento Heinrich Schlier explica que «don- de Dios, el pueblo de Dios se reunirá por sí solo, tendrá sus propias
dequiera que el evangelio sea proclamado, el Señor exaltado se pre- experiencias y desarrollará sus propias formas de fe y de adoración.
senta por adelantado por medio de su palabra en boca humana, anti- La nueva creación es tan variada y multiforme como la creación ini-
cipa su futuro en la declaración de su identidad como el que viene a cial. La uniformidad eclesiástica oprime el pluralismo del Espíritu
nosotros». En el Nuevo Testamento, el evangelio y la evangelización Santo y sus carismas.
son, por ende, conceptos mesiánicos. Son la palabra y el lenguaje por El reino de Dios no existe por causa de la Iglesia, pero la Iglesia sí
los cuales Dios revela su futuro y su nueva creación de todas las cosas. existe por causa del reino de Dios. Todos los intereses propios de la
Por lo tanto también es la palabra que libera a los prisioneros y justi- Iglesia deben, por tanto, subordinarse al interés de Jesús en el reino
fica a los pecadores, que enjuga las lágrimas de los ojos y endereza a de Dios. En la Iglesia se trata de más que de la Iglesia: se trata de Dios
las personas doblegadas. El evangelio es el anuncio de la época mesiá- y de su futuro para todos los seres humanos; se trata de la nueva
nica: «iLa noche está muy avanzada, y el día está cerca!». El evangelio creación de todas las cosas para la vida eterna.
118 119
ÍNDICE GENERAL
Contenido .
Prefacio ..
121
CRISTO PARA NOSOTROS HOY ÍNDICE GENERAL
3. LA CONGOJA DE CRISTO...
L La perspectiva mesiánica . 92
Categorías de lo mesiánic: 94
L Temor y esperanza ... La cristología en el diálogo judío-cristiano 99
I. La congoja de Cristo .. El «no» judio 99
T. «Libéranos de nuestras angustias...» . El «sí» cristiano 101
El «sí» de Dios en el «no» judío . 103
122
Jiirgen Moltmann