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Herida de Traición

La herida de traición es una cicatriz emocional que se origina en la infancia debido a decepciones por parte de figuras de confianza, generando desconfianza y control en las relaciones. Las personas afectadas tienden a desarrollar defensas como la desconfianza, la rabia y el control, lo que les lleva a comportamientos rígidos y exigentes. Para sanar, se sugiere gestionar emociones, aceptar vulnerabilidades y practicar la humildad en las relaciones interpersonales.

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Herida de Traición

La herida de traición es una cicatriz emocional que se origina en la infancia debido a decepciones por parte de figuras de confianza, generando desconfianza y control en las relaciones. Las personas afectadas tienden a desarrollar defensas como la desconfianza, la rabia y el control, lo que les lleva a comportamientos rígidos y exigentes. Para sanar, se sugiere gestionar emociones, aceptar vulnerabilidades y practicar la humildad en las relaciones interpersonales.

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Heridas Emocionales

Herida de Traición
La herida de traición es un tipo de cicatriz emocional que se origina en la
niñez cuando se experimenta una sensación de engaño por parte de
figuras de confianza como el padre o la madre.

Este doloroso momento puede surgir cuando percibimos que las promesas
no se cumplen o que no se nos brinda la protección que esperábamos y
necesitábamos.

Esta herida emocional nos conecta con la desconfianza en otras personas,


la vida, los resultados y las oportunidades, además de la dependencia, la
falta de tolerancia, el control y la inflexibilidad.

La herida de la traición puede estar en haber vivido en la infancia


situaciones de este tipo:
Expectativas no cumplidas según la idea de ese papá o esa mamá
ideal.
No responder de la forma esperada o no cumplir con la promesa
que te hizo y no cumplió. Pudo ser algo simple como llevarte al
parque a jugar o contarte una historia por la noche.
Contaron algo íntimo y personal a otras personas como
amistades o vecinos que te avergonzó.
Dieron un lugar especial a otra persona y sentimos que ya no les
importábamos. Pudo ser una nueva pareja después de un
divorcio, la llegada de un bebé o una mascota.
Heridas Emocionales
Herida de Traición
La herida (o trauma) de traición se genera cuando la persona
se ha sentido decepcionada reiteradamente por su figura de
referencia. Surge cuando se ha sentido muchas veces víctima
de la mentira.

Cuando la persona contacta con esta herida a través de


alguna experiencia cotidiana (objetiva o no), puede que
exista un componente traumático del cual una parte de ella
siente que debe protegerse. Así, la defensa psicológicas
asociadas al posible trauma de traición es la controladora.

Las defensas asociadas son la desconfianza, la


rabia y el control.

Así, la persona controladora:


Hace grandes esfuerzos por convencer a los demás de que tiene una fuerte personalidad.
Busca mostrarse siempre fuerte, dar sensación de capacidad.
Quiere que lo consideren una persona responsable.
Busca ser especial e importante, para buscar la atención desde sus logros.
Enseguida confía en las personas que le impresionan, pero si se decepciona, se vuelve
desconfiado.
Considera su reputación muy importante.
Miente sin esfuerzo para salir de una situación comprometida, pero no soporta que le
mientan.
Espera mucho de los demás, mostrándose exigente. Se muestra muy rígida a la hora de aceptar
maneras alternativas de hacer las cosas.
Le gusta tenerlo todo previsto.
Se cree indispensable y le gusta pensar que los demás fracasarán sin ella.
Difícilmente confía y se deja conocer con facilidad. Nunca habla de sus debilidades o fallos.
Es una persona rencorosa, pudiendo acabar con una relación bruscamente sin dar opción a ser
retomada.
Heridas Emocionales
Algunas sugerencias para ir dando
pasos:
Aprender a gestionar tus emociones en lugar de justificar la
necesidad de control.

Ser paciente y tolerante. Soltar el patrón mental de querer tener


razón siempre y aprender a vivir el momento presente.

Aprender a disfrutar tus momentos de soledad tanto como el


tiempo que estás en compañía. Aceptar tu miedo a la soledad.

Ejercitar la humildad. Todas las personas les fallamos a las


demás alguna vez. Repasa tu vida y tus comportamientos. En
algunas situaciones no estamos a la altura de las
circunstancias y de manera inconsciente decepcionamos a
quienes amamos.

Reconocer y aceptar tu lado vulnerable, ese que todas las


personas tenemos. Sanar el miedo a confiar para lograr
establecer relaciones de pareja, de amistad y laborales sanas.
Heridas Emocionales

Recordatorio
Puedes vivir siendo tú mismo, sin la necesidad de demostrar nada a
nadie. Puedes vivir libre de la necesidad de fundamentar tu vida en
dar la sensación de que siempre todo va bien, que lo tienes todo
bajo control y que no hay fallas, defectos ni vulnerabilidades en tu
persona.
Entiende que sí las hay y debes aceptarlo como algo normal,
incluso sano.
No pasa nada, está todo bien.
Acepta tus defectos y errores con humildad, no los vuelques sobre
otras personas y hazte cargo de ellos con cariño y compasión hacia
ti mismo.
Improvisa, la vida en muchas ocasiones se reduce a eso, en
detrimento de tener que controlarlo todo constantemente.
Nada se derrumba aunque tú no lo estés controlando, los demás
también saben y pueden hacer las cosas bien.
Deja de exigir a los demás lo que deberían ser o hacer y empieza a
aplicar un poco de humildad en los juicios vertidos sobre el mundo.
Entiende que no eres indispensable y que esto es bueno para ti,
reduce la presión en tu vida.
No olvides que la vida no te está monitorizando constantemente,
que las cosas que pasan habitualmente no tienen que ver contigo y
que tal y como tú las haces, hay mil maneras más de hacer las
cosas bien para casi cualquier cosa.”

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