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La Corona en la Constitución Española

El documento detalla la estructura y funciones de la Corona en España, estableciendo que la Monarquía Parlamentaria es la forma política del Estado. Se explica la inviolabilidad del Rey, la sucesión de la Corona, y las funciones que le corresponden, además de la regulación de la Regencia y la tutela del Rey menor. Se menciona la abdicación de Juan Carlos I y el procedimiento legal que la formalizó.

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La Corona en la Constitución Española

El documento detalla la estructura y funciones de la Corona en España, estableciendo que la Monarquía Parlamentaria es la forma política del Estado. Se explica la inviolabilidad del Rey, la sucesión de la Corona, y las funciones que le corresponden, además de la regulación de la Regencia y la tutela del Rey menor. Se menciona la abdicación de Juan Carlos I y el procedimiento legal que la formalizó.

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La Corona.

1.- La Jefatura del Estado: la figura del Rey.

La Monarquía Parlamentaria como forma política del Estado, hay que señalar que la
misma aparece reflejada en el art. 1.3 CE al disponer que “La forma política del Estado
español es la Monarquía parlamentaria”.

Viene regulada en el Titulo II de la Constitución entre los artículos 56 a 65 de la


Constitución conforman el Título II, "De la Corona", especialmente protegido en
cuanto a que la modificación de este Título, o del propio artículo 1.3 CE, supone el
procedimiento agravado de reforma constitucional. Su inviolabilidad, enmarcada por la
irresponsabilidad regia y la institución del Refrendo así como por las funciones tasadas
del monarca, sin ningún poder residual de antaño, definen su naturaleza: el Rey carece
de potestas, pero conserva su auctoritas, reina, pero no gobierna. Así, la Corona se
configura como un órgano constitucional, distinto a los tres poderes clásicos, situado al
margen del Poder ejecutivo.

Procedemos a estudiar el contenido que se determina de manera exclusiva en la


Constitución:

Artículo 56. El Rey.

1. El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y


modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta
representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente
con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen
expresamente la Constitución y las leyes.

2. Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los demás que correspondan a la


Corona.

3. La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos


estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de
validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el artículo 65, 2.

Artículo 57. Sucesión de la Corona.

1. La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I


de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el
orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre:

(1) la línea anterior a las posteriores;

(2) en la misma línea, el grado más próximo al más remoto;


(3) en
el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de
más edad a la de menos.

2. El Príncipe heredero, desde su nacimiento o desde que se produzca el hecho que


origine el llamamiento, tendrá la dignidad de Príncipe de Asturias.
3. Extinguidas todas las líneas llamadas en Derecho, las Cortes Generales proveerán a la
sucesión en la Corona en la forma que más convenga a los intereses de España.
4. Aquellas personas que teniendo derecho a la sucesión en el trono contrajeren
matrimonio contra la expresa prohibición del Rey y de las Cortes Generales, quedarán
excluidas en la sucesión a la Corona por sí y sus descendientes.
5. Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el
orden de sucesión a la Corona se resolverán por una ley orgánica.
 NOTA: el artículo 57 CE es sumamente detallado. Sus dos primeros apartados se
refieren al supuesto que podríamos llamar "normal" de sucesión en la Corona por
herencia, así como al estatuto jurídico del Príncipe de Asturias. Los tres siguientes,
aluden a otros tantos supuestos que podríamos considerar anómalos o excepcionales:
(1) provisión del sucesor por las Cortes Generales, (2) exclusión en la sucesión a la
Corona y (3) abdicaciones y renuncias.

Artículo 58. La Reina.

La Reina consorte o el consorte de la Reina no podrán asumir funciones constitucionales,


salvo lo dispuesto para la Regencia.

Artículo 59. La Regencia.

1. Cuando el Rey fuere menor de edad, el padre o la madre del Rey y, en su defecto,
el pariente mayor de edad más próximo a suceder en la Corona, según el orden
establecido en la Constitución, entrará a ejercer inmediatamente la Regencia y la
ejercerá durante el tiempo de la minoría de edad del Rey.

2. Si el Rey se inhabilitare para el ejercicio de su autoridad y la imposibilidad fuere


reconocida por las Cortes Generales, entrará a ejercer inmediatamente la Regencia el
Príncipe heredero de la Corona, si fuere mayor de edad. Si no lo fuere, se procederá de
la manera prevista en el apartado anterior, hasta que el Príncipe heredero alcance la
mayoría de edad.

3. Si no hubiere ninguna persona a quien corresponda la Regencia, ésta será


nombrada por las Cortes Generales, y se compondrá de una, tres o cinco personas.

4. Para ejercer la Regencia es preciso ser español y mayor de edad.

5. La Regencia se ejercerá por mandato constitucional y siempre en nombre del Rey.


Artículo 60. Tutela del rey.

1. Será tutor del Rey menor la persona que en su testamento hubiese nombrado el
Rey difunto, siempre que sea mayor de edad y español de nacimiento; si no lo hubiese
nombrado, será tutor el padre o la madre mientras permanezcan viudos. En su defecto,
lo nombrarán las Cortes Generales, pero no podrán acumularse los cargos de Regente y
de tutor sino en el padre, madre o ascendientes directos del Rey.

2. El ejercicio de la tutela es también incompatible con el de todo cargo o representación


política.

Artículo 61. Juramento.

1. El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de


desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes
y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas. 2. El
Príncipe heredero, al alcanzar la mayoría de edad, y el Regente o Regentes al hacerse
cargo de sus funciones, prestarán el mismo juramento, así como el de fidelidad al Rey.

Artículo 62. Funciones del rey.

Corresponde al Rey:
a. Sancionar y promulgar las leyes.
b. Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar elecciones en los
términos previstos en la Constitución.
c. Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución.
d. Proponer el candidato a Presidente del Gobierno y, en su caso, nombrarlo,
así como poner fin a sus funciones en los términos previstos en la Constitución.
f. Nombrar y separar a los miembros del Gobierno, a propuesta de su
Presidente.
g. Expedir los decretos acordados en el Consejo de Ministros, conferir los
empleos civiles y militares y conceder honores y distinciones con arreglo a las
leyes.
h. Ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos efectos, las
sesiones del Consejo de Ministros, cuando lo estime oportuno, a petición del
Presidente del Gobierno.
i. El mando supremo de las Fuerzas Armadas.
j. Ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá autorizar
indultos generales.
k. El Alto Patronazgo de las Reales Academias.

Artículo 63. Consentimiento tratados y autorización guerra-paz.

1. El Rey acredita a los embajadores y otros representantes diplomáticos.


2. Al Rey corresponde manifestar el consentimiento del Estado para obligarse
internacionalmente por medio de tratados, de conformidad con la Constitución y las
leyes.
3. Al Rey corresponde, previa autorización de las Cortes Generales, declarar la guerra y
hacer la paz.

Artículo 64. Refrendo de los actos del rey.

1. Los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso,
por los Ministros competentes. La propuesta y el nombramiento del Presidente del
Gobierno, y la disolución prevista en el artículo 99, serán refrendados por el Presidente
del Congreso.

2. De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden.

Artículo 65. Casa del rey.

1. El Rey recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad global para el
sostenimiento de su Familia y Casa, y distribuye libremente la misma.

2. El Rey nombra y releva libremente a los miembros civiles y militares de su Casa


(importante, no requiere refrendo para estos actos del 65.2)

Por último, habida cuenta su proximidad temporal, La Constitución prevé una Ley
Orgánica para resolver las abdicaciones y renuncias, o cualesquiera dudas de hecho o
de derecho que pudieran plantearse en relación con o el orden de sucesión a la Corona.
En este sentido, resulta sumamente interesante hacer referencia uno de los episodios
más recientes en la Historia de la Monarquía española; esto es, la abdicación del Rey
Don Juan Carlos I de España. El 2 de junio de 2014, Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I
comunicó al Presidente del Gobierno su voluntad de abdicar mediante de entrega de un
escrito, firmado en su presencia. En el escrito entregado el Rey Don Juan Carlos hizo
alusión al compromiso asumido con la Nación española y desempeñado durante las casi
cuatro décadas de su reinado.

De conformidad con lo dispuesto por el artículo 57.5 de la Constitución Española, la


renuncia del Rey Don Juan Carlos I se llevó a cabo por medio de una ley orgánica,
3/2014, de 18 de junio, Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I de Borbón abdicó la
Corona de España, haciéndose efectiva la abdicación el siguiente día 19 de junio, fecha
de entrada en vigor de la Ley Orgánica 3/2014.

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