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Derechos Fundamentales en el Proceso Judicial

El documento aborda los derechos fundamentales a la tutela judicial efectiva y al proceso justo, destacando la imparcialidad del juez y la necesidad de que las partes inicien el proceso. Se enfatiza que el derecho a la tutela judicial efectiva incluye el acceso a la justicia, la obtención de sentencias de fondo y la ejecución de las mismas, así como el derecho a un proceso con todas las garantías y al juez legal. Además, se menciona la acción popular y la defensa de intereses colectivos o difusos, resaltando la importancia de mecanismos que limiten abusos en el ejercicio de estas acciones.
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Derechos Fundamentales en el Proceso Judicial

El documento aborda los derechos fundamentales a la tutela judicial efectiva y al proceso justo, destacando la imparcialidad del juez y la necesidad de que las partes inicien el proceso. Se enfatiza que el derecho a la tutela judicial efectiva incluye el acceso a la justicia, la obtención de sentencias de fondo y la ejecución de las mismas, así como el derecho a un proceso con todas las garantías y al juez legal. Además, se menciona la acción popular y la defensa de intereses colectivos o difusos, resaltando la importancia de mecanismos que limiten abusos en el ejercicio de estas acciones.
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TEMA 5.

LOS DERECHOS FUNDAMENTALES A LA TUTELA JUDICIAL


EFECTIVA Y AL PROCESO JUSTO

Lola Ortega García

1) ACCIÓN Y JURISDICCIÓN

El juez es imparcial, y por serlo no puede actuar de oficio, sino a instancia y por iniciativa de las
partes procesales. Han de ser las partes (sujetos ajenos al tribunal) quienes inicien el proceso poniendo
en marcha la maquinaria judicial.

“intima relación que guardan los conceptos de jurisdicción y acción”

2) EL DERECHO A LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA

Acción: Instrumento que se concede al sujeto para proveer la defensa de un derecho a través de la
tutela judicial efectiva.

Es un derecho autónomo, desligado o diferenciado del derecho subjetivo material cuya tutela se
pretende.

Art. 24 CE: reconocimiento constitucional del derecho fundamental a obtener la tutela judicial
efectiva (no significa de obtener una decisión judicial conforme con lo que quieres, sino que se dicte
una resolución fundada en Derecho)

a) Prohibición de autotutela
b) asunción por el Estado del monopolio jurisdiccional y la defensa de los derechos. El
Estado para proveer la resolución de los conflictos, establece unos órganos (los
tribunales) que sólo pueden actuar a instancia de un tercero que solicita su
intervención.

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El derecho a la tutela se protege mediante:

c) la obtención de una resolución judicial (favorable o no al actor)


d) Que recaerá sobre el fondo del asunto si concurren presupuestos procesales (que
investá el caso en profundidad (no centrandose en lo superficial) en el momento que
cumpla las condiciones legales necesarias)
e) se garantiza que su cumplimiento será efectivo

Teoría concreta de la acción

Según esta teoría el actor tendría un derecho subjetivo público a obtener una sentencia favorable. Esta
concepción no puede ser asumida por dos razones:

- la dualidad de derechos que de modo innecesario introduce (un derecho subjetivo a una
sentencia de contenido concreto…)
- incoercibilidad de ese derecho (no se puede aplicar) a la sentencia favorable (no existe una
instancia independiente que pueda conferir esa sentencia)

A pesar de que pudiera parecer que el art. 24.1 de la CE reconoce a todas las personas el derecho a
obtener una sentencia favorable, el TC, desde su sentencia 9/1981, ha señalado que el derecho a la
tutela efectiva «no comprende el de obtener una decisión judicial conforme con las pretensiones que
se formulan, sino el derecho a que se dicte una resolución fundada en Derecho, siempre que se
cumplan los requisitos procesales para ello»

En igual sentido, la STC 22/1982 señala con rotundidad que el derecho del art. 24 de la CE no
atribuye «el derecho a obtener la satisfacción de la pretensión substantiva».

3) GARANTIAS PROCESALES BÁSICAS DEL CIUDADANO

A) Derecho de acceso a la justicia

Es el derecho a solicitar el comiezno de un proceso y que le juez acepte o no mi petición. Aun cuando
no aparezca reconocido de modo explícito, el derecho de acción comprende en el ordenamiento
español el derecho de acceso a la Justicia, como necesario “prius lógico” para obtener la tutela
judicial

El derecho a la tutela judicial efectiva engloba, por supuesto, el derecho de acceso a la justicia, pero
su contenido tiene un superior alcance. La tutela efectiva supone que los litigantes sean oídos y tengan
una decisión basada en derecho.

B) Derecho a una sentencia de fondo

El Tribunal Constitucional garantiza además la obtención de una resolución de fondo fundada en


Derecho si concurren todos los requisitos procesales para ello, la respuesta judicial debe ser motivada,
razonada y congruente (con concordancia).

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Cuando concurra alguna causa de inadmisibilidad deberá de fundarse esta resolución en derecho
también (si no te aceptan la entrada al proceso es porque hay un motivo).

“Principio pro actione” En caso de duda, a favor de la acción , este postula a favor de la mayor
garantía y de la interpretación más favorable al ejercicio del derecho de acción.

C) Derecho a la ejecución

El derecho fundamental a la tutela judicial efectiva comprende el derecho subjetivo a que se ejecuten
las sentencias de los tribunales ordinarios (se lleve a cabo lo que se ha decidido en la sentencia).

Obligatoriedad de cumplir las sentencias y demás resoluciones firmes de los Jueces y Tribunales. Las
sentencias deben llevarse a efecto de forma coactiva si no se cumple lo dictado de forma voluntaria en
un principio (art 118 CE).

4) EL DERECHO A UN PROCESO CON TODAS LAS GARANTÍAS Y EL


DERECHO AL JUEZ LEGAL

A) El derecho a un proceso con todas las garantías.

El derecho a un proceso con todas las garantías o, dicho en otros términos, el derecho al debido
proceso (due process of law).

La indefensión (que no se haga bien el proceso) adquiere relevancia constitucional cuando supone una
privación o limitación del derecho de defensa, ya sea por vía legislativa o por acciones concretas de
algún tribunal que menguen el derecho a intervenir en el proceso.

El derecho a la defensa (que las partes puedan defender de lo que se algue en su contra) se hace
efectivo si todas las partes interesadas estan informadas de las actuaciones que tienen lugar.

B) El reparto de asuntos.

El derecho a un proceso con todas las garantías comprende el derecho al juez natural, este es el juez
ordinario predeterminado por la ley.

Para la asignación de los jueces, deben seguirse normas previas y objetivas para la designación de los
miembros que han de integrar el órgano jurisdiccional (garantizar la independencia e imparcialidad).

Ya esta recogido en la ley la asignación de jueces, los cuales tienen competencia para conocer x casos.

DISTRIBUCIÓN DEL TRABAJO

Reparto del trabajo existente, dada la pluralidad de órganos judiciales del mismo tipo que pueden
existir en una localidad, es preciso distribuir los distintos procesos que se tramiten, de modo que al
finalizar el año judicial todos los juzgados o las secciones hayan conocido de un número igual o
aproximado de asuntos.

3
a) El reparto entre Juzgados

Donde hubiere dos o más Juzgados del mismo orden jurisdiccional, los asuntos se distribuirán entre
ellos conforme a normas de reparto prefijadas, aprobadas por la Sala de Gobierno del TSJ al que
pertenezcan, a propuesta de la Junta de Jueces del respectivo orden jurisdiccional

b) El reparto entre Secciones de los órganos colegiados

Cuando existan varias secciones en un mismo órgano colegiado será necesario realizar entre ellas el
reparto de los asuntos.

Se pueden repartir por razones de materia (civil, penal…) o por razón númerica de asuntos (conforme
entren en el juzgado se enumeran). Suele prevalecer la razón por materia.

C) El derecho al juez legal y al reparto y constitución de los tribunales

El derecho al juez legal exige que se cumplan escrupulosamente las normas sobre reparto, distribución
de asuntos y también los criterios de composición de los órganos jurisdiccionales ( seguirse el
procedimiento legalmente establecido para la designación de los miembros del órgano).

No puede dictar sentencia o intervenir en el procedimiento cualquier juez, ni puede formar Sala
cualquier magistrado.

Las normas para la constitución, designación y composición de los tribunales están contenidas en la
LOPJ

El TC ha considerado que las infracciones de las normas sobre reparto de asuntos carecen de
relevancia constitucional, de modo que su denuncia se ha de situar en el ámbito de la legalidad
ordinaria.

5) LA ACCIÓN POPULAR

El art. 125 de la CE reconoce que los ciudadanos podrán ejercer la acción popular: posibilidad que
tiene cualquier persona para promover un proceso aunque no tenga una relación con el objeto de este.

La acción popular supone que la legitimación no se aplica solo a los que tengan intereses legítimos
afectados por el delito, se extiende a cualquier ciudadano para la defensa del interés común.

Se ejerce contra los procesos penales y algunos otros casos como los que tocan materia de: costas,
patrimonio histórico, medioambiente, elecciones…

En nuestro ordenamiento la acción popular viene consagrada en todos los procesos penales por delitos
perseguibles de oficio (gases ciudadania, rio contaminado…). Sin embargo es inconcebible en contra
del criterio del Ministerio Fiscal, que es el representante de los intereses de la sociedad.

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En España esta posición del acusador popular ha dado lugar en las últimas décadas a notables abusos,
con el ejercicio de acciones populares por partidos políticos o por entidades públicas. Se ha producido
en consecuencia de esto una serie de limitaciones en el ejercicio de la acción popular ( art. 782.1 de la
LECrim).

El juicio oral no se puede abrir con la sola petición de la acusación popular y contra el criterio del
Fiscal.

Existen una serie de cautelas frente al ejercicio de acciones populares cuando se afecten intereses o
derechos privados del titular del procedimiento (el del pulmón negro tiene prioridad).

Deben articularse eficaces mecanismos de respuesta frente a las acciones populares infundadas, pero
que por el mero hecho de ser admitidas, producen un efecto propagandístico devastador para la
persona contra quien van dirigidas.

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6) LA DEFENSA DE INTERESES COLECTIVOS O INTERESES DIFUSOS

La defensa de los intereses difusos o colectivos: se trata de intereses de una colectividad cuando no
existan individuos particularmente afectados en sus derechos o, habiéndolos, se mantenga el interés
general (publicidad falsa, urbanismo, medio ambiente, cuestiones relativas a la salud en general)
Tiene lugar en todas las parcelas del derecho (penal, civil, administrativo…)

“no hay nadie en concreto afectado pero afecta (canteras)”

Cabe admitirla sólo cuando se trate de grupos definidos, perfectamente individualizados y formados
con anterioridad al conflicto (que haya un número de personas que se puedan tener en cuenta).

Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC)

(protege la defensa de los intereses colectivos o difusos)

Reconoce la capacidad para ser parte del proceso civil a grupos de consumidores/ usuarios afectados
por un hecho dañoso cuando los individuos que lo compongan esten determinados, y entidades
habilitadas.

Diferenciamos:

➢ Afectados determinados (grupos de afectados y asociaciones de consumidores), los cuales


tienen legitimación activa
➢ Indeterminados (solo pueden iniciar el proceso asociaciones de consumidores
representativas) (materia de igualdad de trato)

Entidades habilitadas (estan legitimadas para la acción cesación)

Si el grupo de afectados es indeterminado solo se legitima a los sindicatos y asociaciones (esto solo
ocurre en la materia de igualdad de trato).

Asimismo, se modifican las reglas de las sentencias, permitiendo extender la cosa juzgada a terceros
que no hubieran intervenido siempre que se encuentren en la misma situación.

Cuando la sentencia de condena no determine individualmente a los beneficiados, permite a los


afectados que no hubiesen litigado instar la ejecución, y obtener el reconocimiento como beneficiarios
de la condena.

“Ley 29/1998, dispone que para la defensa del derecho de igualdad de trato entre mujeres y hombres,
además de los afectados y siempre con su autorización, estarán también legitimados los sindicatos y
las asociaciones cuyo fin primordial sea la defensa de la igualdad de trato entre mujeres y hombres”.

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