TEMA 1
Punto de partida:
El hombre como problema
Dr. Fabián Andrés Ramos Castañeda
¿Quién soy yo? ¿Qué es el hombre?
Toda la historia de la cultura viene marcada por el afán
que el hombre tiene de descubrir, de responder a sus
interrogantes:
¿Quién soy yo? ¿Por qué vivo? ¿Merece la pena vivir?
Este interrogante, que ha inquietado al hombre de todas
las épocas, hoy se plantea con mayor urgencia a todo el
que quiera vivir su existencia de un modo
verdaderamente humano.
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Teresa de Jesús decía que es «gran
bestialidad no saber qué cosa somos»,
desconocer nuestra humanidad, olvidar que
todos los seres humanos son dignos, iguales,
merecedores de una vida buena sin
excepción.
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No es pequeña lástima y confusión que, por nuestra culpa, no entendamos a nosotros
mismos ni sepamos quién somos. ¿No sería gran ignorancia, hijas mías, que preguntasen
a uno quién es, y no se conociese ni supiese quién fue su padre ni su madre ni de qué
tierra? Pues si esto sería gran bestialidad, sin comparación es mayor la que hay en
nosotras cuando no procuramos saber qué cosa somos, sino que nos detenemos en estos
cuerpos, y así a bulto, porque lo hemos oído y porque nos lo dice la fe, sabemos que
tenemos almas. Mas qué bienes puede haber en esta alma o quién está dentro en esta
alma o el gran valor de ella, pocas veces lo consideramos; y así se tiene en tan poco
procurar con todo cuidado conservar su hermosura: todo se nos va en la grosería del
engaste o cerca de este castillo, que son estos cuerpos”.
(Moradas c. 1, n. 2
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En el libro, “Las Moradas”, dice que cada hombre es como
un castillo; que lo interior del castillo es el alma; que la
puerta de ingreso es la oración; primeros pasos de oración:
conocerse a sí mismo, tomar conciencia de la propia
dignidad, desarrollar el sentido de Dios y el sentido de
pecado, recuperar la sensibilidad espiritual. Cuidar la propia
interioridad.
«No entendemos la gran dignidad de nuestra
alma» –decía ella–, no entendemos que somos
«como un castillo todo de un diamante o muy
claro cristal»: fuertes, preciosos y luminosos.
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El misterio de la muerte
(Gaudium et Spes 18-19, 21)
18. El máximo enigma de la vida humana es la muerte. El hombre sufre con el dolor y con la disolución progresiva
del cuerpo. Pero su máximo tormento es el temor por la desaparición perpetua. Juzga con instinto certero
cuando se resiste a aceptar la perspectiva de la ruina total y del adiós definitivo. La semilla de eternidad que en sí
lleva, por ser irreducible a la sola materia, se levanta contra la muerte. Todos los esfuerzos de la técnica
moderna, por muy útiles que sea, no pueden calmar esta ansiedad del hombre: la prórroga de la longevidad que
hoy proporciona la biología no puede satisfacer ese deseo del más allá que surge ineluctablemente del corazón
humano.
Mientras toda imaginación fracasa ante la muerte, la Iglesia, aleccionada por la Revelación divina, afirma que el
hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz situado más allá de las fronteras de la miseria terrestre. La
fe cristiana enseña que la muerte corporal, que entró en la historia a consecuencia del pecado, será vencida
cuando el omnipotente y misericordioso Salvador restituya al hombre en la salvación perdida por el pecado. Dios
ha llamado y llama al hombre a adherirse a El con la total plenitud de su ser en la perpetua comunión de la
incorruptible vida divina. Ha sido Cristo resucitado el que ha ganado esta victoria para el hombre, liberándolo de
la muerte con su propia muerte. Para todo hombre que reflexione, la fe, apoyada en sólidos argumentos,
responde satisfactoriamente al interrogante angustioso sobre el destino futuro del hombre y al mismo tiempo
ofrece la posibilidad de una comunión con nuestros mismos queridos hermanos arrebatados por la muerte,
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dándonos la esperanza de que poseen ya en Dios la vida verdadera.
Ateísmo
teórico Fenómeno social
No es antiteísmo sino posteísmo
conceptuado como normal
Niega que la palabra de Dios
No pone en entredicho las tenga sentido para el hombre de
pruebas de la existencia de hoy
Dios
Rasgos
Busca en la negación de
Dios la afirmación del El hombre se realiza a sí mismo
hombre
La corporeidad ejerce función de
Reivindica una estructura comunión con los demás y con el
ética mundo
Pretende ser creador de
una cultura nueva de la Dimensión histórica: Devenir
humanidad
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Ateísmo
Organiza su universo sin
teórico la presencia de Dios
ATEÍSMO
Doctrina que niega
la existencia de
Considera la Dios o
hipótesis de la simplemente no la Considera la
afirma
existencia de cuestión de
Dios como Dios como
fantástica incomprensible
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Ateísmo AGNOSTICISMO
teórico
Origen Conclusión Conocimiento
Límites del No sabemos si Niega la
Dios existe y Basado en la posibilidad
conocimiento experiencia
del hombre nunca lo de un saber
sabremos sensible metafísico
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Ateísmo
No hay
teórico Agnóstico posibilidad de
llegar a Dios
Diferencias
Da por probada
Ateo la no existencia
de Dios
Ateísmo
Agnosticismo práctico
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Ateísmo
Práctico
Puede admitir De manera
ATEÍSMO
la existencia de meramente
PRÁCTICO
Dios especulativa
Se vive como si No tiene
INDIFERENCIA
Dios no incidencia en la
RELIGIOSA
existiera vida concreta
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INCREENCIA→
•Dios, algo no verificable
•El hombre → ú nico centro y criterio
•La fe en Dios → aliena al hombre le quita autonomı́a
Todo hombre que pregunta sobre el
sentido de su vida, termina preguntando
por Dios y dirigiéndose a Él.
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¿Cuál es la única verdad?
Que te mueres, que somos hombres para la muerte.
Nosotros intentamos huir de esta realidad, queremos olvidar
el pensamiento de la muerte, porque precisamente es lo que
quita el sentido a nuestra vida. Hemos perdido la dimensión
de la muerte.
Vivo para morir: el hombre intenta ser feliz, pero qué pasa,
aparece en su vida el sufrimiento, que le hace presente la
muerte física, relativiza la vida del hombre.
¿Y qué sentido tiene el sufrimiento? 40
Cristo, el Hombre nuevo (Gaudium et Spes 22)
22. En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo
encarnado. Porque Adá n, el primer hombre, era figura del que habı́a de venir, es decir, Cristo
nuestro Señ or, Cristo, el nuevo Adá n, en la misma revelació n del misterio del Padre y de su amor,
manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocació n.
Nada extrañ o, pues, que todas las verdades hasta aquı́ expuestas encuentren en Cristo su fuente y
su corona.
El que es imagen de Dios invisible (Col 1,15) es tambié n el hombre perfecto, que ha devuelto a la
descendencia de Adá n la semejanza divina, deformada por el primer pecado. En é l, la naturaleza
humana asumida, no absorbida, ha sido elevada tambié n en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo
de Dios con su encarnació n se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de
hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazó n de
hombre. Nacido de la Virgen Marı́a, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejantes en
todo a nosotros, excepto en el pecado.
Cordero inocente, con la entrega libé rrima de su sangre nos mereció la vida. En El Dios nos
reconcilió consigo y con nosotros y nos liberó de la esclavitud del diablo y del pecado, por lo que
cualquiera de nosotros puede decir con el Apó stol: El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo
por mí (Gal 2,20). Padeciendo por nosotros, nos dio ejemplo para seguir sus pasos y, ademá s
abrió el camino, con cuyo seguimiento la vida y la muerte se santifican y adquieren nuevo sentido.
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A esas muertes, a ese sufrimiento
DROGA
¿CÓMO RESPONDE EL HOMBRE? SEXO
BEBIDA
…Alienándose?
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El cristianismo da una respuesta:
JESUCRISTO HA VENCIDO A LA MUERTE
El cristiano no intenta demostrar nada (en clase no
vamos a demostrar nada, es como el que tiene padre,
los demás lo saben, no estás todo el día diciendo
“tengo padre, tengo padre”) el cristiano vive (como el
que lo tiene), es testigo.
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