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Definición y Tipos de Bioética y Eutanasia

La bioética es una disciplina que aborda las cuestiones morales relacionadas con la biología y la medicina, promoviendo un enfoque interdisciplinario para resolver dilemas éticos. Se enfoca en principios como la autonomía y la justicia, y busca equilibrar los avances científicos con los valores sociales. Además, se discuten diferentes tipos de eutanasia y la postura de la Iglesia católica sobre el aborto y el embarazo ectópico, así como la ética de la virtud de Aristóteles, que resalta la importancia de actuar conforme a la razón para alcanzar la felicidad.

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Definición y Tipos de Bioética y Eutanasia

La bioética es una disciplina que aborda las cuestiones morales relacionadas con la biología y la medicina, promoviendo un enfoque interdisciplinario para resolver dilemas éticos. Se enfoca en principios como la autonomía y la justicia, y busca equilibrar los avances científicos con los valores sociales. Además, se discuten diferentes tipos de eutanasia y la postura de la Iglesia católica sobre el aborto y el embarazo ectópico, así como la ética de la virtud de Aristóteles, que resalta la importancia de actuar conforme a la razón para alcanzar la felicidad.

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1.

Proporciona una definición de Bioética y explica por qué, en su contexto,


la interdisciplinariedad es importante.

Bioética: qué es

La definición más amplia de bioética la define como aquella disciplina encargada de abordar
diferentes problemáticas de la moralidad de los seres humanos, vinculadas a diferentes
acciones y avances en la biología como ciencia experimental y funcional. De esta forma, la
bioética se caracteriza por incorporar la visión y los valores propios de la ética, a la hora de
tomar decisiones dentro de los campos científico, político, tecnológico, e incluso filosófico, de la
biología.

Otro concepto: La bioética es un término que se define literalmente como ética de vida, pero en
una concepción más amplia es la disciplina que promueve principios de ética y valores para la
correcta interacción del ser humano con la vida, es decir, con sus semejantes y con otros seres
vivos. Este concepto se engloba dentro del conocimiento biológico, científico y de la salud. La
bioética tiene como finalidad solucionar posibles conflictos éticos o determinadas cuestiones
éticas que surjan en el marco de estas disciplinas. Su origen surge de la necesidad de reflexión
crítica sobre los conflictos éticos provocados por los avances de la ciencia de la vida y la
medicina. Así pues, la bioética no es un mantra o una serie de reglas que dictaminan cómo actuar,
sino que sirve de ayuda para resolver los conflictos éticos que van surgiendo. Al margen de
posicionamientos morales, se ocupa de ofrecer respuestas lejos de extremismos y soluciones
definitivas. Además, es útil para aplicarla en conflictos, donde conduce a la reflexión crítica y
argumentada y, por último, su aplicación promueve tomar decisiones en un contexto de diálogo y
respeto. Su importancia queda ratificada con la creación del Comité Internacional de Bioética
en 1993 por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (UNESCO). Se trata de un organismo donde 36 expertos hacen un seguimiento de los
avances de las ciencias de la vida y sus aplicaciones para asegurar el respeto a la dignidad y la
libertad de las personas.

Otro concepto: La bioética se define como el estudio sistemático de las cuestiones éticas que
surgen en el campo de la biología, la medicina y la investigación científica.
Combina principios éticos fundamentales, como la autonomía, la beneficencia, la no maleficencia
y la justicia, con el conocimiento científico para abordar dilemas éticos complejos. La bioética
busca equilibrar los avances científicos y tecnológicos con los valores y las normas morales de la
sociedad.

Mas importancia: La bioética desempeña un papel esencial en el avance de la ciencia y la


tecnología en beneficio de la humanidad. Proporciona una guía ética para abordar los dilemas
emergentes en la biomedicina y la biotecnología, promoviendo la autonomía del paciente,
protegiendo los derechos de los participantes en la investigación y fomentando la toma de
decisiones éticas en la práctica médica. En un mundo cada vez más influenciado por la
biotecnología, la bioética se convierte en un faro que ilumina el camino hacia una sociedad más
justa, equitativa y ética.

La importancia de una buena formación en bioética: La formación en bioética es clave para


ayudar a aquellos que se quieran especializar en esta área y convertirse en especialistas éticos,
conscientes y sensibles con los valores y derechos de las personas.

2. Explica brevemente los distintos tipos de eutanasia: (a) eutanasia activa


directa, (b) cacotanasia, (c) ortotanasia, (d) suicidio asistido, (e) eutanasia
pasiva y (e) distanasia.

La eutanasia o como es conocida por algunos, muerte dulce, es la intervención voluntaria que
provoca la muerte de una persona terminal con el fin de evitarle sufrimiento ya que su situación
es irreversible. Es decir, se trata de darle a las personas un final de vida menos agónico evitando
la prolongación del sufrimiento. La eutanasia hasta el 2024 solo se permite en Holanda, Bélgica,
Luxemburgo, España, Canadá, Colombia y Nueva Zelanda.

Eutanasia directa: Se trata de dar muerte a una persona que presente una enfermedad que sea
irreversible y no tenga curación, no prolongando tal y como se ha comentado en un principio el
sufrimiento de esta. No obstante, se distinguen dentro de esta clasificación dos tipos de eutanasia
directa: La activa, que es aquella que tiene lugar cuando es el enfermo quien pide que se le
anticipe la muerte y, por lo tanto, el cese del sufrimiento. Para llevarlo a cabo se le suministran
ciertas sustancias que provocan la muerte. La pasiva, que es aquella en la cual se le dejan de
suministrar ciertos medicamentos con los que se le estaba tratando y manteniendo con vida de tal
manera que la persona, al no recibir su cura, terminar por morir. En definitiva, es dejar morir a la
persona. Eutanasia indirecta: Se trata de suministrar al paciente una serie de sustancias o llevar
a cabo ciertas acciones que tienen como consecuencia o efecto la muerte del enfermo en cuestión.
Por ejemplo, aplicar morfina que tiene como efecto secundario la reducción de la vida y pérdida
de la conciencia. En este tipo de eutanasia, a diferencia de la anterior, se busca aliviar el dolor de
los pacientes y no simplemente acortarles la vida. Aunque de cierta forma, la consecuencia que
deriva del deseo u objetivo sea la muerte. Además de los dos tipos de eutanasia mencionados
previamente, es necesario conocer otro tipo de conceptos para poder hablar con propiedad sobre
este asunto: Suicidio asistido: Consiste en darle al enfermo o paciente las herramientas
necesarias para que este pueda provocarse la muerte de manera intencionada. Es decir, dicho de
una manera más coloquial significaría ayudar a alguien a suicidarse. Por lo tanto, es el enfermo
quien toma esta decisión. Cacotanasia: Es llevar a cabo la eutanasia, pero sin el permiso del
enfermo o paciente. Es decir, es la familia quien decide por él. Ortotanasia o muerte digna: Se
trata del derecho que tiene el enfermo a morir de forma digna. Por lo tanto, en el caso de
enfermedades que no tengan cura y sean terminales se deberán de aplicar los medicamentos o
tratamientos necesarios para evitar cualquier sufrimiento y que finalmente acaben por conducir,
de forma digna, hasta su muerte. La ortotanasia se distingue de la eutanasia en que la primera
nunca pretende o tiene como objetivo primero la muerte del paciente.

Distanasia: Se trata de emplear todas las herramientas o medios posibles para conseguir
mantener con vida al paciente y retrasar su muerte, con el fin de aferrarse a la esperanza de
curación hasta el último momento. Es decir, se busca posponer el momento de la muerte. Esto en
ocasiones ha sido muy criticado por muchas personas ya que aseguran que, al practicar la
distanasia, muchas personas llegan a la muerte en condiciones que no son de carácter
humano o, dicho de otra forma, indignas. Por lo general, suelen ser los familiares los que
toman esta decisión ya que tal y como se ha comentado con anterioridad, se aferran a la idea de
seguir viendo con vida a su ser querido. Por lo tanto, se puede asegurar que la distanasia sería
como la opción opuesta a la eutanasia ya que, a diferencia de esta, hay un rechazo a provocar la
muerte del enfermo.
4. ¿Cuál es la enseñanza de la Iglesia católica sobre el embarazo ectópico?
¿Qué tipo de tratamientos éticamente lícitos pueden utilizarse si una mujer
tiene un embarazo ectópico?

La iglesia católica se opone a la práctica del aborto desde el siglo primero la iglesia ha afirmado
la malicia moral del aborto provocado. La doctrina de la Iglesia es constante. Se opone a esta
práctica, en nombre de la defensa de la vida, desde su inicio hasta su final. El aborto directo, es
gravemente contrario a la ley moral. Dios, Señor de la vida, ha confiado a los hombres la excelsa
misión de conservar la vida, misión que deben cumplir de modo digno del hombre. Por
consiguiente, se ha de proteger la vida con el máximo cuidado desde la concepción; tanto el
aborto como el infanticidio son crímenes abominables (GS 51, 3). No solo el que aborta, sino el
que coopera formalmente con un aborto comete una falta grave. La iglesia sanciona con pena
canónica de excomunión este delito contra la vida humana. Con respecto al embarazo ectópico:
cuando el óvulo se une a un lugar fuera del útero, por lo general dentro de las trompas de Falopio.

Mas datos: Fin de los actos humanos

En cuanto al fin, este hace referencia a la intencionalidad o finalidad que se propone el que actúa
(29) (30). Responde a la pregunta “¿Para qué se hace?”.

El embarazo ectópico: un dilema clínico y ético

El catecismo de la Iglesia católica lo define así: “La intención es un movimiento de la voluntad


hacia un fin; mira el término del obrar. Apunta al bien esperado de la acción emprendida” (31).
Los resultados considerados efectos colaterales o secundarios, cualquier efecto no deseado,
aunque sea conocido y previsto, no constituyen fines de la acción porque no son motivaciones de
esta. El fin puede hacer mala o buena una acción de suyo indiferente, o mejorar o empeorar lo
que ya es de por sí bueno o malo, pero no puede hacer buena una acción de suyo mala. El fin
nunca justifica los medios (32).

6. ¿Crees que la ética de la virtud de Aristóteles proporciona argumentos


contra el aborto? Explícalo.

Aristóteles: ética de la virtud: En Ética a Nicómaco, Aristóteles presenta la ética de la virtud y


explica que estamos orientados por nuestra naturaleza hacia la felicidad, pero ésta sólo se alcanza
mediante la práctica de las virtudes. Es decir, actitudes de equilibrio en todos los ámbitos de la
vida humana. Sócrates, Platón y Aristóteles son los máximos representantes del modelo ético del
hombre virtuoso. Los tres convirtieron el dominio de la razón sobre las pasiones e impulsos en el núcleo
de sus teorías éticas.

Sócrates identifica la virtud con el conocimiento: no podemos hacer lo justo si no lo conocemos,


y es imposible que no hagamos lo justo una vez lo conocemos. Así, lo que nos hace virtuosos es
conocer la virtud verdadera.

Platón sigue el concepto de Sócrates, pero lo eleva a la sabiduría, las ideas del bien, justicia, valor
y piedad. La vida «buena» es la vida virtuosa, aquella en la que alcanzamos la armonía. Y la
armonía surge cuando las tres partes del alma hacen lo que les corresponde, de tal manera que
«dominen o sean dominadas entre sí conforme a la naturaleza».

Aristóteles va más allá y define la virtud como una acción. La virtud es la excelencia de nuestra
parte esencial que es el alma. Así, distingue las virtudes del alma o virtudes intelectuales, y las
virtudes de la voluntad o virtudes éticas. Para Aristóteles no es suficiente conocer el bien,
también hay que desearlo y hacerlo.

La virtud

Básicamente, la virtud se trata de nuestra forma de ser, partiendo de la pregunta fundamental


¿Cómo debo ser? en lugar de ¿Qué debo hacer?

La virtud es actuar conforme a nuestra capacidad de razonar, y la contemplación de la verdad es


el ideal de la vida virtuosa.

El bien y el mal se caracterizan en términos de actuar de acuerdo con las virtudes tradicionales:
hacer que la persona sea buena, porque la vida virtuosa es la vida más satisfactoria, la más feliz.

Para Aristóteles el conocimiento ético no es solo un conocimiento teórico, no basta con ser
educados en buenos hábitos, también debemos hacer cosas virtuosas.

La virtud es la capacidad habitual, adquirida, a obrar bien en sentido moral, una cualidad de
nuestra voluntad que supone un bien para uno mismo o para los demás.

El justo medio
Las virtudes morales son para Aristóteles un medio o punto central entre dos extremos. Por tanto,
para comportarnos moralmente debemos cultivar los hábitos del carácter que nos conducen a la
moderación.

Así, si la valentía es el justo medio entre la cobardía y la temeridad debemos razonar al respecto y
actuar con valentía, que es el equilibrio entre estos dos extremos, la condición de la virtuosidad.

Es necesario decir que toda virtud, siendo la virtud de alguien, es lo que le confiere el estar bien
dispuesto y obrar bien.
[…]
La virtud es pues una disposición voluntaria que consiste en el medio con relación a nosotros,
definido por la razón y conforme a la conducta del hombre sabio. Ocupa el justo medio entre dos
extremos viciosos, el uno por exceso y el otro por defecto. En las pasiones y acciones la falta
consiste unas veces en quedarse más acá y otras en ir más allá de lo que conviene, pero la virtud
halla y adopta el medio. Porque si, según su esencia y según la razón que define su naturaleza, la
virtud consiste en un medio, está en el punto más alto respecto del bien y de la perfección.

― Aristóteles, Ética a Nicómaco

La virtud se aprende

La virtud es un hábito que debemos adquirir voluntariamente, y que debemos desarrollar


mediante el aprendizaje y la repetición de actos buenos.

Hay que decir, pues, que toda virtud perfecciona la condición de aquello de lo cual es virtud y
hace que ejecute bien su operación; Por ejemplo, la excelencia del ojo hace bueno al ojo y su
función… Si esto es así en todos los casos, la virtud del hombre será también el hábito por el
cual el hombre se hace bueno y por el cual ejecuta bien su función propia. […] Llamo término
medio de la cosa al que dista lo mismo de ambos extremos, y éste es uno y el mismo para todos; y
relativamente a nosotros, al que ni es demasiado ni demasiado poco, y éste no es ni uno ni el
mismo para todos. […]
Es, por tanto, la virtud un hábito selectivo que consiste en un término medio relativo a nosotros,
determinado por la razón y por aquella por la cual decidiría el hombre prudente.

― Aristóteles, Ética a Nicómaco


Siguiendo a Aristóteles, la ética de la virtud implica desarrollar las virtudes. Porque lo que nos
hace morales y nos dispone a la felicidad es, precisamente, la práctica habitual de las virtudes
éticas.

La felicidad

El fin último de todos nuestros actos es la felicidad y la felicidad consiste en actuar de acuerdo
con la razón. Asimismo, actuar de acuerdo con la razón es nuestra capacidad más elevada, la
virtud más excelente.

Si la felicidad es una actividad conforme a la virtud, es razonable que sea conforme a la virtud
más excelente, y ésta será la virtud de lo mejor que hay en el hombre. Sea, pues, el entendimiento
o sea alguna otra cosa lo que por naturaleza parece mandar y dirigir y poseer intelección de las
cosas bellas y divinas, siendo divino ello mismo o lo más divino que hay en nosotros, su actividad
de acuerdo con la virtud que le es propia es la felicidad perfecta. Que es una actividad
contemplativa, ya lo hemos dicho.
[…]
Lo que es propio de cada uno por naturaleza es también lo más excelente y lo más agradable
para cada uno; para el hombre lo será, por tanto, la vida conforme a la mente, ya que eso es
primariamente el hombre. Esta vida será también, por consiguiente, la más feliz.

― Aristóteles, Ética a Nicómaco

Según Aristóteles, practicamos la ética de la virtud cuando actuamos desde lo mejor que hay en
nosotros, a saber, el conocimiento, el entendimiento, la verdad. Asimismo, nuestra felicidad es el
resultado de una vida vivida conforme a la razón.

Para Aristóteles la ética de la virtud se basa en la autonomía

La virtud es lo que nos hace buenas personas. Debemos pensar y ser buenos porque esto es lo que
nos hace dignos de ser felices, y lo que nos distingue de todo lo demás.

Para Aristóteles la ética de la virtud se basa en el yo autónomo como norma y finalidad del ser
humano, con plena confianza en la razón humana. No obstante, conocer la verdad no es
suficiente, también debemos desearla y elegirla.
Otras cosas: Aristóteles es uno de los autores que, directa o indirectamente, ha aportado más a la
discusión contemporánea sobre diversos temas de bioética. El problema aborto destaca entre ellos
por su actualidad y contingencia. En este artículo se propone un análisis del así llamado principio
de potencialidad, argumento que ha sido utilizado tanto a favor como en contra de la defensa de
la vida del nonato, abordando la lectura que se ha hecho de él, tanto de parte de la filosofía
cristiana como de la escuela actualista inglesa. El objetivo del artículo es demostrar, siguiendo los
principios de la ontología aristotélica, que la vida humana comienza en la fecundación.

7. ¿Por qué la Iglesia no acepta la fecundación in vitro como mecanismo para


remediar la infertilidad de algunas parejas?

En el punto 2377 del catecismo de la iglesia católica, se dice que las practicas dentro de la pareja
de técnicas como inseminación y fecundación artificiales homologas, son moralmente
reprochables. Entre las razones que se dan están las siguientes: Disocian el acto sexual del acto
procreador. El acto fundador de la existencia del hijo ya no es un acto por el que dos personas se
dan una a otra, sino que “confía la vida y la identidad del embrión al poder de los médicos y de
los biólogos, e instaura un dominio de la técnica sobre el origen y sobre el destino de la persona
humana. Una tal relación de dominio es en sí contraria a la dignidad e igualdad que debe ser
común a padres e hijos” (cf Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum, vitae, 82).
“La procreación queda privada de su perfección propia, desde el punto de vista moral, cuando no
es querida como el fruto del acto conyugal, es decir, del gesto específico de la unión de los
esposos [...] solamente el respeto de la conexión existente entre los significados del acto conyugal
y el respeto de la unidad del ser humano consiente una procreación conforme con la dignidad de
la persona” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, 2, 4). hijo no es un
derecho sino un don. El “don [...] más excelente [...] del matrimonio” es una persona humana. El
hijo no puede ser considerado como un objeto de propiedad, a lo que conduciría el
reconocimiento de un pretendido “derecho al hijo”. A este respecto, sólo el hijo posee verdaderos
derechos: el de “ser el fruto del acto específico del amor conyugal de sus padres, y tiene también
el derecho a ser respetado como persona desde el momento de su concepción” (Congregación
para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, 2, 8).

El Evangelio enseña que la esterilidad física no es un mal absoluto. Los esposos que, tras haber
agotado los recursos legítimos de la medicina, sufren por la esterilidad, deben asociarse a la Cruz
del Señor, fuente de toda fecundidad espiritual. Pueden manifestar su generosidad adoptando
niños abandonados o realizando servicios abnegados en beneficio del prójimo.

8. Menciona los principales argumentos aportados por San Pablo VI en su encíclica


Humanae Vitae de 1968 sobre la inmoralidad del uso de anticonceptivos. ¿Crees que estos
argumentos siguen siendo válidos y por qué?

En la encíclica HV se explica el rápido desarrollo demográfico y la tentación de algunas


autoridades de oponer a los peligros medidas radicales. Limitar el problema de la natalidad a
perspectivas parciales de orden biológico, psicológico, demográfico o sociológico no sería
correcto, sino que hay que considerarlo a la luz de una visión integral del hombre y su vocación
natural, terrena, sobrenatural y eterna (cf. HV, 7).Para espaciar los nacimientos por serios
motivos, derivados de las condiciones físicas o psicológicas de los cónyuges, o de circunstancias
exteriores, la Iglesia enseña que es lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes en las
funciones generadoras para usar del matrimonio solo en los periodos infecundos y así regular la
natalidad sin ofender los principios morales que hemos recordado. En el recurso a los periodos
infecundos los cónyuges se sirven legítimamente de una disposición natural. En el uso de los
medios ilícitos directamente contrarios a la fecundación se impiden el desarrollo de los procesos
naturales (cf. HV, 16). Los métodos de regulación artificial de la natalidad abrirían el camino fácil
y amplio a la infidelidad conyugal y a la degradación general de la moralidad. Los jóvenes serían
más vulnerables para ser fieles a la ley moral y no se les debe ofrecer cualquier medio fácil para
burlar su observancia. El hombre que se habituase al uso de las prácticas anticonceptivas podría
acabar perdiendo el respeto a la mujer y, sin preocuparse de su equilibrio físico o psicológico,
podría llegar a considerarla como simple instrumento de goce egoísta, no como compañera
respetada y amada. También las autoridades públicas podrían llegar a dejar a merced de su
criterio despreocupado de las exigencias morales el sector más personal y más reservado de la
intimidad conyugal (cf. HV, 17).

Una práctica honesta de la regulación de la natalidad exige sobre todo a los esposos adquirir y
poseer sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y la familia, y un perfecto
dominio de sí mismos. Dominio del instinto mediante la razón y la voluntad libre según el orden
recto y para observar la continencia periódica, disciplina propia de la pureza de los esposos.
Esfuerzo continuo que desarrolla la personalidad de los esposos, aportando a la vida familiar
frutos de serenidad y de paz y facilitando la solución de otros problemas, favoreciendo la
atención hacia el otro cónyuge, ayudando a superar el egoísmo como enemigo del verdadero
amor, y enraizando más su sentido de responsabilidad. Así los padres adquieren la capacidad de
un influjo más profundo y eficaz para educar a los hijos, y éstos crecen en la justa estima de los
valores humanos y en el desarrollo sereno y armónico de sus facultades espirituales y sensibles
(cf. HV, 21). Llamada de atención a los educadores y responsables en orden al bien de la
convivencia humana sobre la necesidad de crear un clima favorable a la educación de la castidad,
triunfo de la libertad sobre el libertinaje, mediante el respeto del orden moral. Aviso a los medios
de comunicación social que conducen a la excitación de los sentidos, al desenfreno de las
costumbres, como cualquier forma de pornografía y espectáculos licenciosos, que deben suscitar
la franca y unánime reacción de todas las personas en defensa de los supremos bienes del espíritu
humano, sin buscar justificaciones a estas depravaciones (cf. HV, 22).

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