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PDF - La Otra Sentimentalidad

El texto explora la evolución de la poesía y la sensibilidad en la literatura española, destacando la transición de una poesía íntima y confesional a una que se enfrenta a la realidad social y política. Se argumenta que la poesía debe romper con la identificación de la sensibilidad heredada para construir una nueva forma de abordar la vida, que refleje una moral diferente y una comprensión más profunda de los sentimientos en un contexto histórico. La obra sugiere que la literatura es un simulacro que debe ser reinterpretado para conectar con las experiencias contemporáneas y construir una nueva sentimentalidad.

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El texto explora la evolución de la poesía y la sensibilidad en la literatura española, destacando la transición de una poesía íntima y confesional a una que se enfrenta a la realidad social y política. Se argumenta que la poesía debe romper con la identificación de la sensibilidad heredada para construir una nueva forma de abordar la vida, que refleje una moral diferente y una comprensión más profunda de los sentimientos en un contexto histórico. La obra sugiere que la literatura es un simulacro que debe ser reinterpretado para conectar con las experiencias contemporáneas y construir una nueva sentimentalidad.

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J av i<"r Eg<'~l. Alva1o Sa lvador.

Lu is Can ía IVl outcro

LA OTRA
SENTIMENTALIDAD

Los Pli ·gos d e Barata ria


Editorial J)on Quijot ·
Gra nada
l9R 3
lA OTRA
SENTIMENTALIDAD
Javier Egea.. Alvaro Salvador. Luis Carda Montero


lA OTRA
SENTIMENTAL! DAD

·.

EDITORIAL DON Q..UIJOTE


GRANADA
LOS PLIEGOS DE BARATARIA N.o 5
DIRECTOR: ANTONIO SÁNCHEZ TRIGUEROS

• Javier Egt"~. Alv~ro S.dv~dor. Luis Carda Montero


O Editorial Don Q,aijotc
Horno de Haza. 21
Granada (Espatta)
ISBN: 84·15933-42·7
D~pósito lt-g.al: GR. S.S~·I ~~83
Imprime: Copangr4ll', a.c.
Muacena (Cr~da)

.-------------------- --- ---


PRÓLOGOS
LA OTRA SENTIMENTALIDAD
por LUIS GARCIA MONTERO
~
-- -
' - --

El vi~jo oficio de la literatura se ha basado


siempre en la fascinación. Muchos son sus recur-
sos. La poesia quizá, su mejor truco; ese que
nunca falla. Algo asi como la última copa en una
de esas noches en las que uno no acaba de irse.
Poeta y lector se reconfonan llorando la resaca de
sus propias lágrimas. sin atreverse a poner en
duda los poemas, evidentes y fieles, como hermo-
sos actos de complicidad. Y eso siempre da resul-
tado (o al menos asi nos lo ensef\aron), porque
cuando alguien hace referencia a la poesia, al-
guien se pone a hablar de si mismo.
¡Y tú me lo preguntas 1 Poesfa say yo. Es la verdadera ·
r~puesta que ha pennanecido latente en Ja histo-
ria de nuestra literatura; lo demts nos Jo han
repetido con demasiada frecuencia: la poesla es
confesión directa de los agobiados sentimientos,
expresión literal de las esencias mis ocultas del
. sujeto. Por ello todas sus afirmaciones se hacen
rApidamente generales y se citan con la seguridad

11
d~l que s~ sabe en un g~nero donde nos ~s posible
la mentira. Es ~sta una verdad familiar, aprendida
en las mesas camilla, que se nos pres~nta franca y
aleccionadora como el sentido común. Ser! por
eso por lo que debemos empezar a sospechar:
todos los estafadores traen consigo la dulce sonri-
sa de la caridad.
Dentro de la literatura espai\ola fue Garcilaso el
primero que hizo de su intimidad una avenrura
· definitiva. Frente a la servidumbre feudal de la
Edad Media, la burguesla incipiente ofreció una
subjetividad desacralizada. capaz de autodefinir-
se~ dependiente sólo de sus propios sentimientos.
Mú allá de la interpretación teológica, más allá
del vasallaje aparecia una moral distinta. con sus
propias necesidades. Y la poesia jugó un papel
decisivo en la delimitación de esa nueva humani-
dad laica: de ahi su primer car!eter revoluciona-
rio y la definición que posteriormente ha mante-
nido en cuanto g~nero.
Pero las cosas can1bian, ya se sabe~ al ritmo de
la historia. En una sociedad fuenemente indus-
ttializada no existe un lugar cómodo para los
asuntos gratuitos, n decir, para las pr!cticas que
no tienen una utilidad inmediata. Dentro de las
ciudad~s modernas los poetas se han visto aboca-
dos al ruidoso carnaval ~e la marginación, cons·
truyendo con su propia mi~ria su grandeza.
Gentes ~trai\a.s, ciudadanos al margen del utilita-

12
rismo social del lenguaje, los poetas apostaron
por sus peculiaridades, haciendo de la literatura
un ideal de vida, y en consecuencia, del vitalismo,
una de las caracteristicas fundamentales de la
poesfa moderna.
Asl, respetando la mitologfa tradicional del
· • género (lo poético como el lenguaje de la sinceri-
dad), surgieron dos caminos aparentemente muy
diferenciados, pero que son en realidad las dos
cabezas de un mismo dragón: la intimidad y la
experiencia, la estilización de la vida o la cotidia·
nización de la poes(a. Unas veces el sagrado pozo
del poeta sale a la luz en silabas contadas; otras, es
la vida diaria -esta inquilina embarazosa- la
que se hace poema. Y siempre como telón de
fondo la vieja sensibilidad, que se ofrece a 1a
literatura o qu'e recibe su visita, abandonada a la
azarosa fortuna de la inspiración.
Pero si olvidamos los encantos de la ingenui-
dad como base de la actitud critica, si escogemos
una postura inquisidora que levante la cabeza por
encima de los mitos, del sentido común y de sus
falsas evidencias, comprenderemos que el poema
es también una puesta en escena, un pequei\o
teatro para un solo esp«tador que necesita de sus
propias reglas, de sus propios trucos en las repre-
semaciones. La fundación mftica del yo sensible,
· cimiento de la moral burguesa, utiliza la poesfa
para reproducirse precisamente por su irrealidad.

IS
En un poema siempre hay muchas mAs cosas que
la originalidad de un poeta, aunque éste no sea
consciente de ello. Nunca una memira se ha
repetido tanto y con tanta sinceridad.
Sin embargo, cuando se acepta el distancia·
miento como método de trabajo el poema deja de
ser la respuesta sensible a una motivación empl·
rica (o al menos deja de ser sólo eso). Para darse
totalmente a un discurso, para imprimirle un
semido nuevo hay que verlo primero desde lejos.
Y esto es importante, casi definitivo, puesto que
sólo cuando uno descubre que la poesla es mcn·
tira -en el sentido mAs teatral del término-,
puede empezar a escribirla de verdad. Mientras
tanto es excesiva la servidumbre que nos impone.
Veamos pues: en principio es preciso acep1ar
que la li1eratura es una aaividad dcformante, y el
ane de hacer versos, un hermoso simulacro. Lo
dijo Didcrot: •Detrás de cada poesla hay un
embusle•. Más recientemente lo poetizó Gil de
Biedma en un texlo imprescindible, El jurgo dt
hactr versos. No nos preexist-e ninguna verdad pura
(o impura) que expresar. Es necesario inventarla,
volverla a conformar en la memoria.
Y de ahl su importancia histórica, su nueva
importancia. Cuando la poesfa olvida el fantasma
de los scntimiemos propios se conviene en un
instrumento obje1iv~ para .analizarlos (quiero de-
cir, para empezar a conocerlos). Entonces es

14
•,

posible romper con los afectos, volver sobre los


lugares sagrados como si fueran simples escena·
rios, utilizar sus simbolos hasta convertirlos en
metáforas de nuestra historia.
Pero no simplemente eso. Romper la idemifi·
cadón con la sensibilidad que hemos heredado
significa tambi~n panidpar en el intento de cons·
truir una semi mentalidad distinta, libre de prejui·
cios, exterior a la disciplina burguesa de la vida.
Como decia Machado, es imposible que exista
una poesia nueva sin que exprese definitivamente
una nueva moral, ya sin provisionalidad ninguna.
Y no impona que los poemas sean de tema
político, personal o erótico, si la polhica, la subje-
tividad o el erotismo se piensan de forma dife-
rente. Porque el futuro no es1á en los trajes
espaciales ni en los milagros mágicos de la ficción
cicndfica, sino en la fórmula que acabe con nues·
tras propias miserias. Este cansado mundo fini·
secular necesita otra sentimemalidad distinta con
la que abordar la vida. Yen este sentido la ternura
puede ser también una forma de rebeldla.

Publicado en El Pals. s~bado. 8 de enero de 1983.

15
DE lA NUEVA SENTIMENTALIDAD
A LA OTRA SENTIMENTALIDAD
por ALVARO SALVADOR

cNo n qu~ dios no sintieran; n.


más bim. qu~ nosolros no pode-
mos st>ntir con dios•
ijorg~ M~ncsn}

Confesaba Juan de Mairena el desconocer lo


que podrla significar cuna nueva sensibilidad•, si
acaso -deda- podrla tratarse de un hecho bio-
lógico muy dificil de apreciar, incluso durame •
toda la vida de una especie zoológica. Es nidente
que Mairen a se colocaba fuera de toda la corrien·
te ideológica kantiana y pequei\o-burguesa que
venia considerando, durante más de un siglo, a la
sensibilidad como una facultad innata del ser
humano por la que podian aprehenderse y clasifi-
carse los conocimientos. Parece claro que Maire-
na, al ignorar lo que aún hoy es una de las
creencias que apunwan no sólo el orden burguh
sino -o lo que es lo mismo- el comportamdnro
del hombre como sujeto y muy especialmente en

19
su vertiente anlstica o creativa, y al reducirla
simplemente a una cuestión cicntlfica en su senti-
do material, abria una perspectiva nueva en la
investigación sobre los comportamientos ideoló-
gicos tradicionalmente revestidos de trascemali-
dad. ¿Q quizá no? Porque lo cierto es qué al
considerar a la sensibilidad como algo propio del
sistema nervioso, río hada más que retrotraer el
argumento hasta el «sensualismo• de los empiri-
cos ingleses, burgueses sensu estricto, y a sus
juicios sobre el gus10 tamo en materia ardstica
como erótica o bien gastronómica.
No obstante Mairena no ignora, aunque sea de
un modo inconsciente, la importancia del com-
ponente ideológico en aquellas cuestiones relati-
vas al conocimiento y que siempre han manteni-
do un peligroso equilibrio cmre el ámbito de lo
trascendental y el dominio de lo propiamente
material, empfrico o cientHico. Por eso Mairena sl
se reconoce panicipe del sentido que pueda tener
una «nueva semimentalidad». Y para romper el
cerco que trazan los límites del equilibris1a acude
a la historia: «Los sentimimtos (ambian ~n el curso dt la
historia J aún durante la vida individual del hombre. En
cuarzto resonancias cordiales de los valores tn boga, los
sentimientos varfan cuando estos valores se desdoran,
mmohectn J son sustituidos por otros. • Está claro que
no se refiere Maircna a los sentimientos conside-
rados como algo propio de un ámbito trascen-

20
.... 1 '

dente, eterno o inmutable, sino que se refiere a


los sentimientos como algo «históricamente fe-
chado•. es decir, a los sentimientos como produc-
to de un horizonte ideológico determinado. Por-
que como el mismo Mairena ai'lade a continua-
ción «algunos sentimientos perduran a través de
los tiempos; mas no por eso han de ser eternos•. Y
sigue diciendo: «(Cuántos siglos durará todavfa el
sentimiento de la patria? ¿y el semimicmo de la
paternidad? ... Hay quien llora al paso de una
bandera; quien se descubre con respeto; quien la
mira pasar indiferente; quien siente hacia ella
amipada, aversión...» Está claro, pues, incluso
con ejemplos que los semimientos est~n más
cerca de la historia que del alma superior y eterna
en el discurso de Mairena. ¿No es cieno que el ·
sentimiento de la patria o el de la paternidad
-por citar sólo los que utiliza Mairena- han
cambiado hoy profundamente si los comparamos
con Ja manera de sentir estas dos concepciones a
mitad del siglo XIX? Por esa razón, una poesla
que intente reproducir los sentimientos de un
· modo a-histórico, que intente trasladar los valores
sin tener en cuenta el proceso histórico nunca
podrá penetrar el inconsciente colectivo de su
época; podrá ser un ilustre y valioso artificio, pero
en absoluto tendrá la capacidad de conmover, ni
de emocionar, ni de conectar con un público que

vive unas muy especiales condiciones de vida,

. 21
condiciones que no podrán ser recogidas ni re-
sueltas por esa pocsla ahistórica. Mairena;como .
es su costumbre, concluirá esta disenación con
una frase lapidaria: Esto debieran aprmdtr los pottas
qut piensan que les basta sentir para ser tltmos.
Pero la cuestión no acaba aqui. Tanto Mairena,
como Abcl Manln, como Jorge Meneses o como
el propio Antonio Machado centran todo su pro-
yecto teórico en la recuperación -como ha sei\a-
lado J. C. Rodrlguez- del csentido de la historia
de España». Pero indudablemente desde el punto
de vista de la tradición racionalista burguesa. El
problema para ellos es ni mAs ni menos que ('53
cuestión que tan rimbombantemcnte se ha lla-
mado cel problema de Espai\a•, coger el tren de la
historia aunque ese tren esté ya en marcha. Ma- .
chado, al final de su vida, comprendió que quizA
habla que coger otro tren y construir otra historia.
Pero Mairena ya habla hablado de una nueva
semi mentalidad y no de una otra semimemalidad.
Desde ahf, desde ese tren al que se dirigia
Machado (después de haber sido anojado de
tantos otros} es desde el que, profundizando en el
sentido histórico de los sentimientos y de la
literatura, de la mano de Brecht, de A. Cramsd y
de poetas como el propio Machado, Passolini,
Albeni o Jaime Cil de Biedma, es desde donde
puede hablarse de otra sentimtntalidad y de otra
potsla. Cuando la vida y sus relaciones no sólo se

22
" . . ' •. ' - -•

«entienden-. de otra manera,. sino que tambi~n se


«Viven-. de otra manera, cuando el sentimiemo de
la patria no sólo cambia, sino que desaparece y se
convierte en un sentimiento internacionalista,
cuando el sentimiemo de la paternidad desapa-
rece porque no se entiende la sociedad falocráti·
camente, ni las relaciones amorosas o filiales
como una moral, sino como un modo de enfren·
tarse al mundo con mucha ttrnura# cuando el amor
no es un sentimiento abstracto con debe y haber,
sino una realidad que se vive y sólo as( se explica,
cuando el tiempo no es un decurso abstracto al
final del cual nos aguarda la culpa y la muene,
sino simplemente la medida de nuestra propia
historia personal y colectiva, entonces puede ha-
blarse de otra smtimmtalidad, de otra poesla.
No es una cuestión panidista, ideologista o
maniquea, como algún ignorante ha podido en-
tender (olvidando que el gran padre Freud fue
uno de los primeros en dinamitar el sentimiento
como algo eterno y la sensibilidad como cualidad
innata). No es que ellos no sientan o que nosotros
no sintamos, es que nosotros nos negamos a
sentir como ellos, a sentir en el pasado y en la
muerte.

Publicado en la Cadena de Pliensa del Estado en julio de


J98S.

23
;

POÉTICA

A Aurora de Albornoz

cMtu stfia tksnudando. Y ¡o k sonrtfa. •


(Juan Ramón jiméncz)
..
Vino primero rrlvola -yo niño con ojeras-
y nos puso en los dedos un sueño de esperanza
o alguna petversión: sus velos y su danza
le cef\ian las silabas, los ritmos, las caderas.

Mas quisimos su cuerpo sobre las escombreras


porque tambil!n manchase su ropa en la tardanza
de luz y libenad: esa tierna venganza
de llevarla por calles y lunas prisioneras.

Luego nos visitaba con extraños abrigos,


mas se fue desnudando, y yo le sonrefa
con la sonrisa nueva de la complicidad.

Porque a pesar de todo nos hicimos amigos


y me mantengo firme gracias a ti, poesla,
pequeño pueblo en armas contra la soledad.
(Inédito)
JAVIER ECEA

25
POEMAS
JAVIER EGEA
Nadó en Granada en 1952. Ha publicado hasta el
momento cinco libros de poemas entre los que
destacan A boca d~ parir* Zumaya, Granada, 1976;
Pas~o d~ los Tristn, Diputación de Huelva, 1982 y
Argentina 78. La Tenulia. Granada. 1983. Está a
punto de aparecer su último libro Troppo mare que
consiguió el premio Amonio González de Lama,
J982. En el mismo ai\o recibió también·el premio
internacional de pocsia Juan Ramón Jim~ncz.
Entre otras publicaciones conviene destacar El
. /tlanifi~sto Albertista, Ed. Oon <¡uijote, Granada,
1982, escrito en colaboración con Luis Garcla
Momero. Actualmente trabaja en un libro de
sonccos del cual incluimos dos muescras.

29
19 DE MAYO

Existe una razón para vol\·er.


6 de la madrugada de la calle Lucena
donde los basureros y el sereno
tenlan su eterna cita
con el café con leche y el aguardiente seco,
adonde los borrachos conclufan
la noche soi\olienta del vino repetido.

19 de Mayo. Pensión Fátima


~n donde la prcguma del abrazo desnudo
supo al fin el porqué de tanta lucha,
la dave del sudor sobre las sábanas,
y la virginidad redonda, amanecida,
reconoció la lla\'e de su casa madura.
con una verde mano le puso rumbo exacto
y la IIC\'Ó a su centro
. y siempre siempre siempre
nació allí la tormema del esperado amor
como un racmto.
.

¿Q_uién hubiera pensado


que la S.• planta,
la habitación oscura,
el urinario sucio,
las hojas del diario clavado en la pared
y la maceta artificial,

SI
el plástico
de las flores chHionas,
iban a ser testigos
de aquel incandescente poderlo,
de tanta luz sin freno,
de aquella tempestad acribillada?

Despu~s de tamos pájaros


persiste en los teléfonos del aire.
en alta mar aún vive
y es el regreso un tramo de la vida.

Existe una razón


para volver a la ciudad del gozo,
a la pequci'ta aldea de la pensión barata
y las comadres
raidas en la esquincl.
Existe una razón
para aquella manzana de casas apagadas,
para una turbia calle
que fue la geografla de mi primer amor,
el mapa donde tuvo mi gran pasión su cuna.

(De A boca de parir)

!2
..

NOCHE CANALLA

Yo no~ si la quise pero andaba conmigo.


me guiaba su risa por la ciudad tan gris.
Ella tenfa en su boca colinas de Ketama.
y el ciclo de ~us ojos me pintaba de ai\il.

Yo vi tantas estrellas como ella puso siempre


en aquel ciclo raso como un pai\o de tul.
Ella llevaba el pelo como lajanis Joplin
~ y los labios morados como d Parfait-Amour.

La he perdido en un bosque de jeringas brillantes


por donde nos dedan que se ll~aba al mar;
~e fue sobre un caballo de: hermosos ojos negros;
por más que yo me muera no la podré olvidar.

Bajo el cielo ceniza me conducen mis piernas.


Esta noche no tengo ni esperanza ni amor.
Sólo queda el calor de mi pobre navaja.
Hoy me he visto la cara de un retrato-robot.

A pesar de sus ojos he salido a la calle,


a pesar de sus ojos me ha tocado vivir.
En un banio de muenos me trajeron al mundo.
Esta noche canalla no respondo de mi.

(De GrtJnad4 Tango)


7. · .; - ---; .-.-- '' . ..........- ...
~ \' -·· ~ ,,.

Has tomado la falda dignamente tendida


sobre el sof1.

Me has mirado a los ojos con los ojos cansados


de tanra paz.

Has subido el volumen de un Vivaldi comprado


para sot'tar.

Has cerrado la puerta como abriendo las calles


de otra ciudad.

Has dejado en un vaso de ginebra tus labios .


como seftal.

(D~ Paseo dt los Tristn)

34
-- ---· - ;::
'
1
·- ........ .,. - A j ,.. _., • •
- ....

Ahora llegas vestida d~ cobrador dd agua


y •~ sorpr~nd~ el tacto r~seco d~ mi ~spalda
y d~ golp~ comprendes las dunas milenarias

y descubr~s tu piel como si fuera un yermo


y •~ quedas desnuda frent~ a tanto desierto
y s~ rompe el amor como un recibo viejo.

(De PosttJ de los Tristes)

SS
OTRO ROMANTICISMO

c. .. las aguas dtl olvido•


(Garcilaso)

cllay golpts m 14 vida, tan futrlts... Yo M si!


(C~ar Vallejo)

Te escribo nuevamente desde una tarde helada


de esas en que nos puede el sentimiento
y la obsesión -ese pingajo de la soledad-
te derrib~ te ocupa, sienta plaza en tu cuerpo
y, lo más peligroso, te alumbra, te interroga.

· Y ves que los renglones se estrechan,


las letras se amontonan
y comprendes el hueco imposible,
el espacio que nunca compartimos
y este bello recurso de contarte la vida
poblando de historia y de suci'tos
las hojas tibias del dolor
que tanto me recuerdan tus muslos o tu espalda.
Por ellos navegu~ durante tanto tiempo,
en ellos aprendl tantas cosas extrai'las,
tanto golpe de mar,
que parece imposible olvidarte asf, de pronto,
como quien tira la luz por la ventana,
como quien se despuebla de golpe de esperanza.

S6
cQ.uién puede responder sin ningún trUCO
a las preguntas viejas, enquistadas.
hechas pane de ti?

cQ.ui~n ~ruzará de un salto las aguas del olvido


(sin sentir
cómo qu~ma en la carne la sorpresa de un dfa,
las sábanas de un dfa, los cuerpos ofreciéndose,
las ojeras del gozo al amanecer?
¿No volverá el amor,
aquel juego con náufragos y cofres,
a sorprendemos con su mano abiena,
a dejar en la playa de un hombro
como alga de plata que reposa
la saliva brillante del deseo? ·

Hay golpes en la vida, tan fuerces .•. Yo no sé!


Por eso he de decine -aunque sea por escrito-
que está la casa abierta para ti,
que te esperan Jos libros, el t~. mi soledad,
las dudas de las tardes de domingo,
la pequci\a verdad
que no se tiene en pie sin tus palabras.
No es posible saber cuando todo enmudcc~
y la vida se ha welto una sórdida esquina
si nos falló el presentimiento
o será que el mercado nos fue tragando

S7
, _., -· " .. ,. ~ - ... ---' . _.. . ·. ••
f

con sus comadres y su algarabia,


que no supimos vernos ni hablamos
entre anuncios de sopas luminosas.
promesas y altavoces
pregonando los últimos saldos
de la felicidad.
SerA que llevaremos ine\·itablemcnte
un lenguaje podrido que amarga el paladar
y te pone a escupir en mitad de la urgencia
cuando toda la historia apenas si consiste
en decimos que sl. que nos amamos.

Y los golpes, tan fucnes, las aguas del olvido, tan


· [hondas ......Yo no se!

Hay cosas en la vida


que sólo se resuch·enjunto a un cuerpo que ama.
Y cartas que se escriben
cuando la prisa clava su aguijón
y te deja colgando del alero
y te da por pensar
que es posible que no nos conociéramos
aunque fuimos VÍ\'ÍCndo el mismo fr[o,
la misma explotación,
el mismo compromiso de seguir adelante
a pesar del dolor.
(De Pasto de los Tristes)

S8
' .

Cuando en tardes que sobran las palabras y el dia


sólo somos tú y yo, cada cual con su espera
y sin embargo atados en la misma carrera,
en el afAn de luz, en la oscura alegria;

cuando nada se entiende sino en tu compai\ia


que le pone a los pasos un eco·de bandera,
cuando ya todo el sue.i\o se curva en tu cadera
y sólo en ella crecen velas, barcos,
. babia;
.

cuando un dia se sabe que pueda ser distinto


y se enciende la vida mientras amas y mueres,
cuando nada es distinto pero todo te evoca;

cuan<lo se pide a un cuerpo la luz de un laberinto


y naufragan los dias sin saber ni qui~n eres
y me pides silencio con un dedo en la boca.

(lntdito)

gg
ALVARO SALVADOR
Nació en Granada en 1950. Ha publicado hasta el
momento seis libros de poemas entre los que
• · destacan La Mala Crianu. Ed. Angel Caffarena,
Málaga, 197 4; lAs «Jrln.as del fruto. Ed. Endymión,
Madrid, 1980; Tristia (en colaboración con Luis
Carda Montero), Rusadir, Melilla, 1982. Como
dramaturgo ha escrito dos piezas de teatro, D.
Fernando de C6rdoba J Ydlor, Aben Humeya por la que
recibió los premios Ciudad de Granada y Her-
manos Machado de Sevilla, y Para1so Cmado a
panir de la vida y la obra del poeta Luis Cemuda.
Ha publicado también un ensayo sobre la poesla
de Nicanor Parra en la colección de bolsillo de la
Universidad de Sevilla, 1975. Algunos de sus
libros de poesla recibieron distintos premios:
«Carda Lora», 1970; «Nacional Universitario•,
1972¡ «El Olivo•, 197 4; etc. En la presente amolo·
gia se recogen poemas de sus dos libros inéditos
El Agua de Noviembre y Estación dt snvicio.

41
uno
no se quita de amar
ni de fumar
uno descansa

son
como treguas que
uno mismo inicia
y donde uno
firma la paz
o acusa )a derrOla

y mira uno
salir a caminar
sin el cigarro
decir que no
que ahora va de veras

uno
que quiere descansar
y uno se sienta ·
en ese mismo tranco
de una calle
cualquiera
y uno piensa
.,

lo toma uno en serio


casi siempre
uno espera vencerse

48
·- ' - • ._ ..,., • ·- • .... . ~·· • """ ... .:w • .. -:... . r T . ... _y - , . . . _ ,____. • o • ~.., • •

y derrorarse
porque uno ~s capaz
el primer día
uno después
camina sin cigarro
y sin recuerdo uno
se recrea
y se hace fuene uno
y se autoengai\a
uno
marcha y trabaja
'· sin cigarro
y sin ftiarse apenas .
en lo otro
uno olvida que aquello
es una tregua
uno
de pronto se tropjeza
y uno empieza
y si hace faha reza
y baja la cabeza
yo la pereza
y es que ama uno (
otra vez
agarra la colilla
y recomienza
(De Lo Ma/4 Crianut)

••
HOY COMO AYER

A Marga

Hoy como ayer nos vamos a la cama.


Los rostros otros, el cuerpo habituado
más maduro, inútil de saberse formalmeme.

Todo transcurre bien.


Yo sé de tu tardanza y de los juegos,
tú de la rapidez y mi torpeza.
Los dos nos aplicamos el contacto
como sabia pareja de animales fecundos
que conocen la muene
y la meditan ..•
Los rincones ocultos,
Jos suaves resones permanecen
en su dulce lugar, siempre a la espera
de la repetición, del hAbito, del rito •
de la civilizada suene que los halle
mAs allá del bien y del mal.

Todo transcurre bien


cuando el placer como un disparo exacto
nos alcanza.
Y el abrazo
vencido atrás quedó
como testigo mudo
de la perfecta técnica empleada.

45
Nada es igual que ayer
(tú bien lo sabes).
Asi será la vida que nos queda
una temp1ada cópula sin dolor y sin miedo.
quizá...
sin alegria.

(O~ lAs corttuzs dtlfru/IJ)


LA ESMERALDA

A veces será el mar.


-Nos~...
Un úbio cuerpo
amable, silencioso
,
como el dulce presagio
de algún atardecer.

V amanecer...
-No sé,
y el mar como la enorme
huella que del amor
y de los suei\os
guarda la memoria.

A veces será el mar...


-no sé,
.
como una mmensa
transparencia esmeralda
de la ilusión,
del gozo.

Y cristales a veces.••
-nos~,
piedras preciosas~ lujos
en la vitrina cálida de un cuerpo

47
amable, silencioso
algún atardecer.

A veces es mirar...
-nos~.•.
los ojos
en donde mar y piedra aguamarina
nos ofrecen tan sólo
una promesa.

Y a veces es mirar el mes de Mayo


con su frescor de verdes esmeraldas
como un amor -no si!..•- correspondido.

(De TriJti4)

48
QUt SERÁ, SERÁ .•.

Sed.porque ya vengo
de vuelta y casi toda
la música que empieza
me suena a charlestón.
Ser! porque los ai'los
no pasaron en vano
y dejaron su carga
de sabia perspectiva
limando la vehemencia
pero no la ilusión.

Será porque la vida


no es más que una carrera
sin salida, sin me~
sin caballos ni apuestas
y el mismo recorrido
de un solo corredor.

Será porque la noche


no es noche, ni tormenta
solamente el refugio
en labios de ginebra
de un corazón o dos.

Será porque ahora vengo


de vuelta y casi toda
49
la historia que me acecha
tuvo ya su pregón.

Será porque los ai\os


sl pasaron en vano
aun dejando su carga
de inútil experiencia
• en asunros que atai\en
al propio corazón.

Será porque ya vengo


como siempre se acaba,
con el carnet prendido
en la ropa interior.

Lo cieno es que me enciendo


si te vienes conmigo,
si dices que me quieres,
si hacemos el amor.

(De El Agua ú Novinnbrt~ en preparaci6n)

50
CANCIÓN DE MEDIODIA

Uno, a veces, quisiera no haber sido


ese joven feliz que en los guateques
se drogaba con la melancolla.

Pero uno, a veces, mira en la maftana


el rostro del dolor ame el espejo,
surc~_do por la angustia, castigado,
per<lidos los encamos y el cabello
del solitario rostro: la tristeza
como una madreselva invadi~ndolo todo.

Y uno siente en los huesos que hace frio,


que el brasero no enciende, que en la casa
penetra lentamente el viento de la tarde
como un azogue triste de soledad y despreCio.

iQ..u~sola va la vida en ese mediodia


cuando sales al parque deambulando
por tu propio calor como una fiera!

Q.ué sola irá la vida entre los boulevares


si apenas tu mirada puede ver los azules
presentes que la aurora dejó sobre los árboles.

Porque uno, a veces, mira en la mar.ana


la lluvia del dolor por las aceras,

51
. \t : ' . . ~ .t- _ ..... •• - · · •• ·- -· ·· - - ....,.. ...,. •111111111111'""'~'"""''''11'" 1!1111, ",11!1 ""''" • :•111111 ,' ,..¡111•• $11" •• •1. ····:. ··w~,-.L
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..a. .,
'lrrr. . .. .

marcado por un rumbo, desrcrrado,


perdidas la esperanza y la alegria

en Jos húmedos ojos: la tristeza
como una muchedumbre invadi~ndolo todo.

Y uno siente, de pronto, la llamada,


la llamada en los labios, y en los ojos
penetra lentamente el sol de una sonrisa
como la dulce lámpara que saha al corazón.

Uno, entonces, quisiera ser de nuevo
ese joven feliz que en los guateques
se drogaba con la mdancolla.

(De El Agw ú Novinn~t. en preparación)

52
NOCHE DEL MES DE MAYO

~uizá esta noche nos descubra nuevost


a ti desnuda
y yo
vestido por la vida,
desnudo entre las luces
que proyecta tu cuerpo adolescente
sobre la triste sombra de los ai\os.

~uizá esta noche nos descubra nuevost


más sabia tú
y yo
con los ojos heridos,
con la mirada abiena
hada el placer de vene y contemplarme
una vez más la piel enamorada.

~uizá esta noche nos descubra otros,


de diosa tú
y yo
de principe valiente que desvelara un suef'to.

(De Estati6ra tÜ Snvicio. en preparación)

58
LUIS GARCIA MONTERO
Nació en Granada en 1958. Ha publicado hasta el
momento cuatro libros de poemas: Y ahora ya eres
dueño del puente de Brooklyn, Zumaya, Granada,
1980; Trislia (en colaboración con Alvaro Salva-
dor), Rusadir, MeJilla, 1982; El jardín Extranjero,
Rialp, Madrid, 1983 y Rimado de ciudad (libro·
disco), Ayuntamiento de Granada, 1983. Algunos
de estos libros obtuvieron distintos premios como
el «Garda Lorca», 1979 y el «Adonais•, 1982.
JuntQ con Javier Egea es amor de El Manifusto
Albntist4, Don Q..uijote. Granada, 1983. Recoge-
mos poemas de su libro inédito Diario dt un pott4
rtcienvtneido.

55
c. .. cuyaJ madrts se tstran«nian tn sollo:os.•• •
U. P. Don Pea\')')

Estamos en diciembre. Q..u~ extrai\o si mira y le


deshaces la fria sintaxis de las lAgrimas; y luego no
hay sino denter~ una inmensa dentera lloviendo
entre las ingles, que lo acaparan todo.
Q..u~ ~trai\o si cuentas hasta cuatro y nada
cambia. Recibes como un vómito el golpe de risa
que tiembla por sus bocas,
enfermos de lasdvi~
sin nada que decirse dcspu~s de cada orgasmo.
Pero te duele mb que tengan razón las noches
sin escAndalo, cuando nada reclama la sombra de
un amante en el espejo.
Diciembre por las sAbanas. Q..u~ extrai\o.

(De Y ahora ya eres dumo dtl putnlt dt BrooAiyn)

57
POEMA DE LAS POSIBILIDADES

Abre
tal vez sea el carrero
con un ramo de rosas qu-e entrcgane
o el amor se disfrace
de cita ocasional: perdón.
equivoqu~ la puena y la ~scaler~
no vamos a negar nuestro destino
ahora.
Tal vez sea la tarde
con su mejor sonrisa y alguna solución,
la realidad veslida
de cobrador de deudas que son tantas,
o algún recuerdo antiguo
de los que trae la lluvia.
Q..uizh
no haya nadie ya
despu~s que te decidas.
Pero si acaso abres .
y si además es ell~
pero si acaso vences
el peso de esta tarde de soledad en tus piernas
y te la encuentras
quieta
mirándote a los ojos en la puerta,
no hay nada que entender,
nada es preciso,

58

murmúrale que todo está en su sitio,


la puena, la escalera,
d jarrón con las Rores,
la tibieza,
el visillo cerrado en la penumbra.
OfréceJe tu casa.••
y su destino.

(De Trist;a)

\ 59
AVENTURA EN LA CIUDAD CERRADA

Ven
'te ofreceré Granada, amor,
llena de muene
si aceptas el infierno con mi mano.
· Descubrirás
sobre su piel de luces escondidas
un paisaje perfecto para el crimen,
la vieja edad del ojo con que miran
las estatuas de mármol,
los móviles que guarda
cada balcón abierto de los suyos.
Ven,
con el último abrazo re entrego la ciudad.

Para la huida
laberintos azules son sus calles,
exactas son sus fuentes
en la persecución;
mientras cada frontera de la ciudad cerrada
se estrecha como un lfmite
final de la aventura.

Serán cierras aún


las últimas sonrisas, las ultimas caricias
sobre los callejones, .
sentirse todavla distintos y encendidos,

60
como ahora que beso la pólvora en tus labios
con un viejo recuerdo
a lucro y gasolina.

Pero es otro ya el tiempo. Exactas


estas calles tambi~n para la mucne,
alhóndigas y aceras
confluirAn en la mucne,
debajo de las águilas acechará la muene,
nos lloverá la muerte
sin sorpresa. Y tambil:n los portales
serán todos la muerte.

Como un abrazo extendido


yacerá la ciudad a tu regreso, te buscarán
dormida en un diario,
ocultarán la broma perfecta de tu lógica,
se sentirán heridos:
eran quizás lo mismo
mercenarios y vfctimas,
sólo gestos distintos en tus ojos.

Oh muene
te ofrezco la ciudad y con ella sus odios,
a ti te entrego el crimen,
la última pasión.
Ven,
te ensei\aré Granada, amor,
llena de ti,

61
y dejaremos jumos
sobre cada cadáver una última lágrima
que sonrfa distante,
descubierta en la sombra
como diciendo adiós.
El largo adiós, amor, que tú sugieres.

(De Tristia)

62
EN LOS DfAS DE LLUVIA
(fragmento)

111

N os visita el amor. Tiene la casa


una memoria ciega
de sol sobre los brazos
y la pasión desiena de hierbas por la piel.

Debemos abrazarnos seriamente


esta mai\ana gris de todas las nostalgias
y pactar con la luz
que empieza a incomodamos
debajo de las puenas
como un mirón secreto al que hay que soponar.

Son demasiadas cosas. .


Se ve que el tiempo vuela indiferente,
ajeno entre nosotros
que hemos hablado tanto de la vida
para llegar a tiempo a sus ojos abiertos,
a su pezón rosado
y a la bóveda hermosa de los cuerpos
que buscábamos juntos,
atropelladamente,
abriendo cremalleras
con la impaciencia propia de los enamorados.

6S
El sol
que parece la carne dudosa de tus labios
se avecina reptando y me recuerda
que es posible de nuevo rc~orrernos
micmras se apagan lemas las últimas estrellas.

Ames de que nacieras y de que yo naciese


alguien debió vivir estas habitaciones,
sufrirlas solamente igual que las semanas,
poblarlas de deseos realizados a medias.
Gentes de soledad.

Acaso todo valga


si algún dia. .•

Nosotros
ya nada hemos fundado, ni siquiera un hogar.

Es más sabio el amor cuando amanece,


cuando ya empieza a olrse la mai\ana,
por el camino largo, desieno de tu piel.

(De El jardfn exlronjm)

64
COPLAS A LA MUERTE DE SU COLEGA
(fragmento)

IX

Recuerdo que atardeda_


recuerdo qu~ vi su coch~
detenerse,
recuerdo la compai\ía
de sus ojos en la noche,
sin saberse
tras la boca d~ un gatillo
que esperaba tembloroso
y asesino,
meterse por un pasillo
de aquel corazón dudoso
sin deslino.

Y recuerdo la culebra
de la vida, fria, inene
por su cara,
empapado de ginebra,
esperando que la muerte
lo besara.
Se lo llevó con desgana
la canción de una ambulancia
malherida,

65
las grúas de la mai\ana
recogieron su arrogancia,
ya sin vida.

XI

Camarada de su gente,
iqu~ pantera en el coraje
por nosotros!
;~u~ canalla adolescemc!
iQ..u~ enemigo tan salvaje
con los otros!
¡y para el valor qu~ fiero!
iQ.ut de~treza de a1imanas!
• iQ.ué razón!
Para d amor marinero,
gobernando en sus pestai\as
la pasión.

XII

No dejó ningún tesoro:


dos jeringas en el suelo
sin sentido,
su navaja en deterioro,
su gabAn de terciopelo
descosido.
Pero estuvo en la ciudad
y acaudilló los suburbios
66
con la su~ne,
y habló d~ la libenad
hasta ver los ojos turbios
de la muen~.

XII

Y porque fue capitán


de
. camadas
. . . y patrullas
SIO JUIClO,
porque ya no nac~rin
dos manos como las suyas
para el vicio,
porqu~ jamás nos v~ndi6
y mordimos el anzuelo
de su historia,
aunque la vida ~rdió,
dejónos hano consuelo
su memoria.

(D~ Rimado Je Ciudad)

67
LABERINTO

Catorce besos dicen que es la vida,


sobre todo si duelen en su boca,
sus labios se me van, su piel me toca
abri~ndome y cerrándome la herida.

A veces pareciera estar rendida.


Con un desd~n se me conviene en roca.
Tiembla mi corazón y se equivoca
en este laberinto sin salida.

Catorce besos es, catorce dudas


que me dejan caer por las desnudas
. secretas de su aliento.
soledades

Catorce dudas cómplices de niebla,


y el sólo convivir con la tiniebla
de tenerla o perderla m un momento.

(Jn~ilo)

68
Se acabó de imprimir
en los talleres de Copangraf, s. c.
Maracena (Granada).
el dia 15 de agosto de 198S
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