Entamoeba Spp.
/Amebiasis
La amebiasis o disentería amebiana, es una infección causada por el parásito
Entamoeba histolytica. La transmisión se produce por la vía fecal-oral o por el
consumo de agua y alimentos contaminados. La mayoría de los pacientes
infectados por E. histolytica son asintomáticos, pero alrededor del 10% pueden
desarrollar disentería. Las infecciones invasivas se caracterizan por dolor
abdominal, fiebre y diarrea sanguinolenta, las cuales pueden provocar
complicaciones graves, como abscesos hepáticos, fístulas intestinales o colitis
fulminante. El diagnóstico suele realizarse mediante el estudio de las heces o por
la detección de marcadores inmunológicos. El tratamiento consiste en administrar
un agente amebicida absorbible como el metronidazol y un agente amebicida
intraluminal como la paromomicina.
Last updated: 10 de julio de 2023
CONTENTS
Descripción General
Fisiopatología
Presentación Clínica
Diagnóstico
Tratamiento y Prevención
Diagnóstico Diferencial
Referencias
Descripción General
Epidemiología
Cada año ocurren más de 50 millones de casos de amebiasis a nivel
mundial.
Anualmente, se producen más de 100 000 muertes a nivel mundial debido a
la amebiasis o a una complicación relacionada con la misma.
Entre las regiones endémicas se encuentran la India, México y zonas de
América Central y del Sur, probablemente debido a las malas condiciones
sanitarias y socioeconómicas.
Etiología
Agente causal: parásitos protozoarios anaerobios del género Entamoeba
Especies más comunes que causan enfermedades sintomáticas: E. histolytica
Especies más comunes que causan infecciones a nivel mundial: E. dispar
E. dispar tiene un ciclo de vida similar al de E. histolytica, pero no es
invasivo.
La infección por E. dispar casi siempre es asintomática.
Otras especies a nivel mundial:
E. moshkovskii
E. bangladeshi
La transmisión se produce mediante la ingestión de quistes:
Vía fecal-oral
Agua o alimentos contaminados
Factores de riesgo y poblaciones de alto riesgo:
Geográficos:
Habitantes de una región endémica
Viajeros que pasan más de 1 mes en una región endémica
Pacientes institucionalizados
Relacionados al estado de salud:
Hombres que tienen sexo con otros hombres
Edad avanzada
Embarazo
Uso de corticosteroides
Malignidad
Desnutrición
Alcoholismo
Fisiopatología
Ciclo de vida de las especies de Entamoeba (spp.)
El ciclo de vida de la Entamoeba spp. depende de la infección de un
huésped, porque la transición a través de las distintas etapas de vida se
producen dentro del tracto intestinal del huésped.
Fase de quiste:
1. Se encuentra en las heces sólidas y diarreicas de un huésped infectado
2. Ingerido por vía fecal-oral o por agua y alimentos contaminados: La ingestión
de un solo quiste es suficiente para causar la infección.
3. Los quistes ingeridos se convierten en trofozoítos en el intestino delgado.
Fase de trofozoíto:
4. Los trofozoítos migran al intestino grueso.
5. En el 10% de los casos, los trofozoítos invaden la mucosa intestinal causando
diarrea sanguinolenta, destrucción local del tejido y otras complicaciones.
6. Los trofozoítos sufren una fisión binaria y producen quistes; ambas formas se
excretan en las heces diarreicas.
7. Los trofozoítos mueren rápidamente fuera del tracto gastrointestinal, pero los
quistes pueden sobrevivir durante semanas.
Patogénesis de la infección invasiva
1. Los trofozoítos colonizan el intestino grueso, secretan proteasas para invadir
las células de la mucosa, causando necrosis y apoptosis.
2. Los trofozoítos posteriormente liberan enzimas líticas que permiten su
penetración en la vasculatura intestinal.
3. Se produce una destrucción tisular en cadena, incluyendo la ruptura de las
uniones intercelulares estrechas que dan lugar a fístulas y úlceras en formas
de botella.
4. Los trofozoítos que han entrado a la circulación portal pueden migrar para
infectar otros órganos.
Patogénesis de la infección invasiva por Entamoeba histolytica:
En el 10% de los casos, E. histolytica coloniza la mucosa del intestino grueso e invade
mediante la secreción de proteinasas y enzimas líticas. Esto provoca la necrosis celular y la
lisis de las membranas, respectivamente. Esta cadena de acontecimientos inducen la
apoptosis de las células de la mucosa y alteran las estrechas uniones entre las células, lo
que permiten la formación de úlceras en forma de botella, abscesos y fístulas. La invasión
puede alcanzar el sistema venoso portal, a través del cual E. histolytica puede extenderse a
otros órganos.
Imagen por Lecturio. Licencia: CC BY-NC-SA 4.0
Presentación Clínica
El periodo de incubación suele ser de 2–4 semanas una vez ingerido, pero
los síntomas pueden desarrollarse hasta 1 año después de la infección.
El 90% de las infecciones por Entamoeba son asintomáticas:
E. histolytica tiene la mayor probabilidad de causar síntomas
(aproximadamente en el 10% de los casos).
Las infecciones por E. dispar son casi siempre asintomáticas/no invasivas.
Amebiasis clínica
Inicio: 2–4 semanas
Los síntomas pueden incluir:
Heces blandas, que van desde diarreas leves a severas (94%–100% de
los casos)
Dolor abdominal, a menudo en los cuadrantes inferiores (12%-80%)
Heces sanguinolentas (94%–100%)
Pérdida de peso (50%)
Fiebre (hasta el 38%)
Complicaciones
Infecciones bacterianas intestinales concomitantes como resultado de la
ruptura de la mucosa
Disentería amebiana:
Diarrea severa sanguinolenta y moco visibles
Trofozoítos presentes en las heces
Colitis fulminante:
Necrosis intestinal
Perforación intestinal que provoca peritonitis (0,5%)
Megacolon tóxico
Diarrea persistente, pérdida de peso y dolor abdominal, de manera que se
convierten en condiciones crónicas
Abscesos:
Hígado: Exudado de “pasta de anchoas” (> 4%)
En raras ocasiones, pueden producirse abscesos en los pulmones, en
el bazo o en el cerebro.
Fístulas con órganos vecinos debido a la destrucción invasiva de las paredes
intestinales
Diagnóstico
El diagnóstico de la amebiasis se basa en la sospecha clínica y en las pruebas
confirmatorias. Se pueden utilizar distintas modalidades de pruebas.
Pruebas de antígenos en heces:
Rápidas, sensibilidad del 90% y específico
Puede diferenciar las distintas especies causantes
Pueden incluir:
Ensayo inmunoabsorbente ligado a enzimas (ELISA, por sus siglas
en inglés)
Radioinmunoanálisis
Inmunofluorescencia
PCR de heces:
100% de sensibilidad y especificidad
Costoso
Detecta ADN o ARN en las heces
Puede diferenciar las distintas especies causantes
Microscopía de heces:
Muestra la presencia de quistes o trofozoítos
Los eritrocitos dentro del citoplasma sugieren una infección por E.
histolytica.
Se necesitan un mínimo de 3 muestras por día para obtener un
diagnóstico preciso.
Serología:
La presencia de anticuerpos antiamebianos sugieren una infección por
E. histolytica.
E. dispar no suele causar la producción de anticuerpos.
Los anticuerpos se detectan entre 5 y 7 días después de la infección.
Los anticuerpos pueden persistir durante años después de una
infección aguda.
La serología no puede distinguir entre infecciones agudas o
previas.
Colonoscopia con examen histológico:
No se realiza de forma rutinaria debido al riesgo de perforación de las
ulceraciones amebianas
Las biopsias se realizan para obtener muestras para la microscopía o el
análisis de antígenos.
Pueden ser visibles el engrosamiento de la mucosa y las úlceras en
forma de botella.
Tratamiento y Prevención
Tratamiento
Todas las infecciones por E. histolytica deben ser tratadas
independientemente de la ausencia o gravedad de los síntomas; sin embargo,
las infecciones por E. dispar no necesitan ser tratadas.
Abordaje médico (ambos son necesarios):
1. Los amebicidas absorbibles, como el metronidazol, pueden utilizarse
para tratar las infecciones dentro del tejido.
2. Los amebicidas luminales, como la paromomicina, pueden eliminar los
quistes y trofozoítos dentro de la luz intestinal.
Enfoque quirúrgico:
Drenaje de los abscesos resistentes al tratamiento antibiótico
Reparación de la perforación intestinal
Colectomía por megacolon tóxico
Prevención
La prevención primaria se basa en evitar los alimentos no cocinados y el
agua no tratada en las zonas endémicas.
El agua puede ser tratada con yodo antes de su consumo. Los quistes
amebianos no son susceptibles al tratamiento con cloro.
Una infección previa puede conferir una inmunidad parcial a través de
anticuerpos IgA, pero se han documentado infecciones recurrentes y una
colonización intestinal persistente.
Diagnóstico Diferencial
Todas las acciones que causan diarrea inespecífica o sanguinolenta son
diagnósticos diferenciales para la amebiasis.
Diarrea inespecífica: la diarrea es un problema gastrointestinal común en
todos los grupos de edad y se define por la aparición de > 3 episodios de
heces blandas en un día. Las causas infecciosas incluyen etiologías
bacterianas, virales (las más comunes) o parasitarias. La diarrea inespecífica
también puede ser fisiológica (e.g., en respuesta al estrés) o estar causada
por factores dietéticos. La mayoría de los episodios de diarrea sin
características graves, como fiebre o heces sanguinolentas, pueden tratarse
con cuidados de soporte.
Infecciones bacterianas:
Shigelosis: infección causada por Shigella que se transmite por
contacto interpersonal o por agua y alimentos contaminados. La
shigelosis provoca una inflamación e invasión de la mucosa intestinal,
causando fiebre, dolor abdominal y diarrea sanguinolenta. El
diagnóstico se realiza mediante tinción de Gram, cultivo o PCR. El
tratamiento de la shigelosis incluye la rehidratación, la sustitución de
electrolitos y la terapia antibiótica con ciprofloxacino, ceftriaxona o
cefixima.
Fiebre tifoidea o fiebre entérica: infección causada por Salmonella
que se transmite por vía fecal-oral y consumo de agua y alimentos
contaminados. La fiebre tifoidea provoca la invasión de la mucosa
intestinal y posiblemente del torrente sanguíneo, causando dolor
abdominal, diarrea y sepsis. El diagnóstico se efectúa generalmente
mediante el coprocultivo. El tratamiento incluye rehidratación,
sustitución de electrolitos y terapia antibiótica con fluoroquinolonas.
Gastroenteritis/enterocolitis: afecciones que incluyen dolor abdominal,
náuseas, vómitos y diarrea acuosa o sanguinolenta, que no suelen
provocar sepsis en pacientes sanos. Algunas etiologías bacterianas
importantes son Campylobacter spp., Yersinia spp. y Escherichia spp.
Estos bacilos gramnegativos se transmiten a través del consumo de
alimentos poco cocinados, contaminados y agua contaminada. La
diarrea suele ser autolimitada, pero el tratamiento puede incluir
rehidratación, reposición de electrolitos y ciprofloxacino si está
indicado.
Colitis pseudomembranosa: infección causada por C. difficile. Aunque
el organismo causante se encuentra habitualmente en la microbiota
intestinal normal, la patogénesis se produce cuando hay una
sobreabundancia. Los síntomas comunes incluyen diarrea maloliente y
sin sangre, dolor abdominal y náuseas con vómitos. El diagnóstico se
realiza mediante PCR en heces o ensayos enzimáticos. El tratamiento
suele consistir en la interrupción del antibiótico infractor y el inicio de
fidaxomicina o vancomicina por vía oral.
Infecciones parasitarias:
Giardiasis: infección causada por Giardia, que son protozoos
flagelados que causan infecciones tras el consumo de quistes por vía
fecal-oral o de agua contaminada. El síntoma distintivo es la esteatorrea
maloliente resultante de la malabsorción. El diagnóstico se ejecuta a
partir de la microscopía de heces o de la prueba de antígenos. El
tratamiento es con cuidados de soporte y antibióticos como el
metronidazol.
Estrongiloidiasis: infección causada por Strongyloides stercoralis, que
se transmite por vía fecal-oral, por penetración a través de la piel o por
penetración a través de los alvéolos pulmonares. La estrongiloidiasis
provoca una constelación de síntomas inespecíficos en función del
órgano/sistema más afectado. El diagnóstico puede hacerse con una
biopsia de piel, estudios de heces o estudios serológicos. El
tratamiento incluye los antihelmínticos ivermectina y albendazol.
Isquemia colónica: hipoperfusión en zonas del colon sin fuentes colaterales
de sangre arterial, conocidas como zonas en “cuenca”, debido a trombosis,
embolia o hipotensión. La fase aguda se caracteriza por una tríada clásica de
dolor abdominal intenso, vómitos y diarrea que puede ser sanguinolenta y
por antecedentes de enfermedad cardiovascular. El diagnóstico se realiza
generalmente con estudios de laboratorio y TC con angiografía. El
tratamiento incluye la reposición de líquidos, antibióticos, anticoagulación
sistémica y comúnmente, cirugía.
Enfermedades inflamatorias intestinales:
Enfermedad de Crohn: enfermedad crónica inflamatoria autoinmune
que provoca una inflamación transmural y puede afectar a cualquier
segmento del tracto gastrointestinal. El íleon terminal y el colon
proximal suelen estar principalmente afectados. Se presenta con dolor
abdominal tipo cólico, diarrea no sanguinolenta y síntomas
extraintestinales. El diagnóstico definitivo se realiza mediante
colonoscopia con biopsias y el tratamiento puede incluir antibióticos,
corticosteroides y/o inmunomoduladores.
Colitis ulcerosa: enfermedad crónica inflamatoria autoinmune que
provoca una ulceración de la mucosa en la cual siempre se ve
involucrado el recto. A diferencia de las úlceras observadas en la
enfermedad de Crohn, las ulceraciones en la colitis ulcerosa son
continuas. Los pacientes se presentan con dolor abdominal tipo cólico,
diarrea sanguinolenta y tenesmo. El diagnóstico definitivo se realiza
mediante colonoscopia con biopsias y el tratamiento puede incluir
corticosteroides, inmunomoduladores y cirugía de resección.
Apendicitis: inflamación aguda del apéndice, a menudo debida a una
obstrucción por materia fecal. La apendicitis se presenta con dolor
periumbilical que migra al cuadrante inferior derecho, con fiebre, anorexia,
náuseas y vómitos. El diagnóstico se suele hacer clínicamente y se auxilia de
un ultrasonido o TC. El tratamiento consiste en una apendicectomía
quirúrgica, pero en algunos casos puede utilizarse solamente la terapia con
antibióticos.
Diverticulitis: inflamación de los divertículos (pequeñas regiones de salida
del colon) a menudo causada por una obstrucción con materia fecal. La
diverticulitis se presenta con dolor abdominal a menudo en el cuadrante
inferior izquierdo, náuseas y diarrea que puede ser sanguinolenta. El
diagnóstico definitivo suele basarse en los hallazgos de una TC. El
tratamiento consiste en reposo intestinal, líquidos intravenosos y terapia
antibiótica.
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