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Marcos 6 - 30 44

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Lectura continuada del evangelio de Marcos abp Diócesis de Vitoria

Adaptación del comentario de Joel Marcus

ORACIÓN
Somos ciegos, Señor. Nos cuesta reconocer nuestra propia realidad, la realidad de los demás,
hallar nuestro camino en la vida.
Abre los ojos de nuestro corazón:
- para conocerte como luz de todo corazón y de toda vida;
- para saber que nos quieres abiertos a la verdad de tu amor, a las personas que nos
rodean, al misterio que nos habita por dentro;
Y muéstranos lo que hay de verdad y de mentira, de autenticidad y de falsedad en nuestro
corazón, para que andemos en tu verdad y en tu amor.

TEXTO

MARCOS 6,30-44

«30Y los apóstoles se congregan ante Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían
enseñado.
31
Y les dice: “Venid por vosotros mismos privadamente a un lugar desierto y descansad un poco” (porque
eran muchos los que iban y venían y no tenían oportunidad ni de comer).
32
Y se fueron en la barca, privadamente, a un lugar desierto.
33
Y les vieron marchar y muchos lo conocieron y corrieron juntos al lugar, a pie, de todas las ciudades,
llegando antes que ellos.
34
Y, saliendo, vio mucha muchedumbre y tuvo compasión de ellos, porque estaban como ovejas que no
tenían pastor, y comenzó a enseñarles muchas cosas.
35
Y llegada una hora muy avanzada, acercándosele sus discípulos decían: “Este lugar es desierto y la hora
muy avanzada. 36Despídelos para que, yendo a las aldeas y ciudades del entorno, se compren ellos mismos
algo para que coman”.
37
Pero él, respondiendo, les dijo: “Dadles vosotros de comer”.
Y le dicen: “¿Vamos a comprar doscientos denarios de pan y se lo damos para comer?”.
38
Pero él les dice: “¿Cuántos panes tenéis? Id y mirad”.
Y, averiguándolo, dicen: “Cinco, y dos peces”.
39
Y les ordenó sentarse a todos por grupos sobre la hierba verde, 40y se sentaron conjunto a conjunto, en
unidades de cien y de cincuenta.
41
Y, tomando los cinco panes y los dos peces, levantando los ojos al cielo, bendijo y partió los panes y los
daba a sus discípulos, para que los distribuyeran. Y los dos peces los dividió entre todos.
42
Y comieron todos y fueron saciados.
43
Y recogieron doce canastos llenos de trozos [de pan] y lo de los peces.
44
Y los que comieron los panes eran cinco mil hombres».

COMENTARIO
 Tras el paréntesis en torno a la muerte de Juan Bautista, Marcos retoma el hilo de la narración
describiendo el retorno de los discípulos de su viaje misionero (6,30). Desbordados por las multitudes
que Jesús ha atraído, los discípulos salen con Jesús para tomarse un tiempo de retiro en un lugar
desierto. Sin embargo, la multitud no les deja en paz y se presenta en el lugar al que ellos van (6,31-33).
Jesús despliega allí su compasión: enseña a la multitud respondiendo así primero a sus necesidades

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Adaptación del comentario de Joel Marcus

espirituales (6,34), y después les da de comer milagrosamente, solucionando de este modo sus
necesidades materiales (6,35-44).
Probablemente Marcos ha heredado el esquema de esta historia tan sonada de una fuente tradicional
que incluía también el pasaje siguiente (el paso del mar, de Mc 6,45-52). También en Jn 6 encontramos
la misma secuencia de alimentación milagrosa, paso del mar y alusión al pan; y eso que es un evangelio
independiente de Marcos. Nuestra historia responde a un género literario estándar, llamado «milagro de
donación», en el que se proveen de forma asombrosa unos bienes materiales que son necesarios.
Historias semejantes se cuentan sobre Elías y Eliseo en 1Re 17,8-16 y 2Re 4,1-7.42-44, y sobre Jesús en
Lc 5,1-11. En todas esas historias, lo mismo que en la nuestra, el milagro aparece como un acto
espontáneo de generosidad, no como respuesta a la petición de una persona que está necesitada, y el
mecanismo del milagro queda velado, de manera que solo la abundancia posterior demuestra que ese
milagro ha acontecido.
Nuestra historia está contada artísticamente, con un uso especialmente efectivo de la repetición. Al
comienzo, las dos frases repetidas (un lugar desierto y privadamente) y la repetición por seis veces de la
palabra polys sirven para crear el escenario (6,31-35). En el centro de la narración, los dos usos de la
palabra «comprar» ponen de relieve la respuesta equivocada de los discípulos ante la necesidad. Al final,
el uso repetido de «panes» y de «peces» (cada palabra aparece cinco veces: en 6,37.38.41.43.44) y la
repetición de «dar» (dos veces: en 6,37.41) marcan la verdadera respuesta a la necesidad. Por su parte,
la palabra «comer», que recoge el tema y la problemática fundamental de la narración, aparece en toda
ella (6,31.36.37.37.42).
La narración se divide de forma natural en cuatro secciones: la transición, con la creación del escenario
(6,30-34), la descripción del problema (6,35-38), la multiplicación/alimentación en sí misma (6,39-42) y
las notas conclusivas, con la cantidad de sobras y el número de personas alimentadas, que confirman la
magnitud del prodigio (6,43-44).

 6,30-34: La historia comienza con una comparación implícita y un contraste entre los discípulos de Juan
el Bautista, que llenos de tristeza van a recoger su cuerpo decapitado para enterrarlo, y los discípulos de
Jesús, que vuelven triunfantes de su viaje misionero, para contar a Jesús lo que han hecho y enseñado
(6,30). Hay dos detalles que arrojan una luz más positiva sobre los discípulos de Jesús: a) este es el único
lugar de Marcos donde se les llama «apóstoles»; b) y es el único lugar donde se dice que alguien distinto
de Jesús enseña. La coincidencia de los dos rasgos es deliberada: los Doce han sido capaces de enseñar y
de realizar obras milagrosas precisamente porque son los enviados de Jesús, dotados de su misma
autoridad escatológica.
La muchedumbre ha seguido a Jesús y a los Doce en su retiro en el desierto (6,33). Los autores ponen de
relieve la dificultad histórica que plantea esta parte de la narración: nos hallamos ante un motivo
teológico, más que puramente histórico. El hecho de que la multitud persiga a Jesús pone de relieve el
hambre espiritual y la esperanza que él ha suscitado en ellos.
Jesús pasa a dar una respuesta al hambre de la multitud y a la esperanza que muestra; en nuestro pasaje
la compasión de Jesús no lleva directamente a realizar un milagro -como es habitual cuando se menciona
la compasión de Jesús-, sino a enseñar a la multitud; se trata de una fusión típicamente marcana del
motivo del poder de realizar milagros con el de enseñar (cf. 1,26-27). Más aún, la respuesta compasiva
de Jesús a la muchedumbre le sitúa implícitamente al nivel de Moisés, que enseñó a Israel en el desierto
y cuya enseñanza (Torá) había sido comparada con el pan y constituía la respuesta gratuita de Dios a los
israelitas, que caminaban errantes, como ovejas sin pastor (cf. Nm 27,17). De un modo semejante, en
nuestro pasaje Jesús ve la oscuridad espiritual del pueblo, tiene compasión de ellos y expresa esta
compasión del modo más eficaz posible, es decir, enseñándoles.

 6,35-38: La satisfacción del hambre espiritual del pueblo deja todavía sus vientres físicos vacíos, y
nuestra historia se encuentra muy lejos de pasar por alto la importancia de esta necesidad física o del
acto milagroso que sirve para remediarla. El gesto de Jesús viene ocasionado por el hecho de que los

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discípulos se le aproximan con la sugerencia de que despida a la multitud, pues ha avanzado ya la hora
(6,35-36). La solución que proponen los discípulos refleja su ignorancia respecto del poder de Jesús.
La respuesta de Jesús hace que los discípulos vuelvan a su misión apostólica: «Dadles vosotros mismos
algo para comer» (6,37a). La palabra que aquí se destaca, «vosotros», forma un contraste con la
sugerencia de los discípulos, que querían despedir a los hombres y mujeres del pueblo para que
buscaran comida «por ellos mismos». El pueblo no debe ser despedido para que resuelva sus problemas
con sus propios recursos, ni debe convertirse en beneficiario de un milagro inmediato de Jesús, sino que
ha de ser alimentado por los discípulos en cuanto mediadores del poder de Jesús. Así, lo que Jesús quiere
decir es semejante a lo que dijo santa Teresa de Ávila: «Dios no tiene manos, sino nuestras manos».
Sin embargo, los discípulos reaccionan ante este reto de Jesús con falta de fe e incluso con sarcasmo
(6,37b). Esta respuesta constituye un artificio literario del narrador para poner de relieve irónicamente la
naturaleza extraordinaria del milagro que va a realizarse de inmediato. Pero es también un signo más de
la incomprensión de los discípulos de Jesús. La repetición de la palabra «comprar» acentúa este tema.
Los discípulos, como si se encontraran todavía en el nivel de Mc 6,36, están buscando aún unos medios
humanos normales, como son comprar y vender, para aliviar así los problemas de la muchedumbre.
Ahora, sin embargo, la incomprensión es todavía peor, como sugiere el paso de la preocupación al
sarcasmo en 6,37 («¿Tendremos que ir y comprar doscientos denarios de pan...?»).
Jesús, ignorando el sarcasmo de los discípulos, les dice que miren cuántos panes tienen (6,38a); esta
referencia a la comida ofrecerá la «materia prima» para el milagro. El pan y el pescado formaban el
alimento básico de la mayor parte de los galileos, como indican diversos pasajes (cf. Mt 7,9-10), pero
probablemente estos alimentos tienen además un significado simbólico. El pan era un símbolo de la
Torá, de la Ley; y el pan milagrosamente producido (el maná) estaba asociado con la marcha errante de
los israelitas por el desierto. Por su parte, el pescado podía asociarse también con el duro camino del
desierto, según el texto de Nm 11,22b («¿Podrá juntarse todo el pescado del mar para ellos, para que les
sea suficiente?»). Teniendo en cuenta la presencia constante de la tipología del nuevo éxodo, es
probable que los cinco panes estén relacionados con los cinco libros de Moisés, la Torá o enseñanza de
Dios, que los judíos consideraban su mayor don a la humanidad. Lo mismo que en 6,34 Jesús aparece
como el pastor misericordioso, en 6,38 es presentado como el revelador de la verdad divina, al mismo
nivel de Moisés. Según eso, el simbolismo de los panes y los peces nos hace ver la multiplicación
(alimentación de la multitud) como un milagro escatológico, que reasume y sobrepasa los milagros de
revelación obrados por Moisés en el desierto.

 6,39-42: El simbolismo mosaico y escatológico continúa en el relato de la disposición de la


muchedumbre para la comida (6,39-40). Ofreciendo una descripción que, a diferencia de los evangelios
paralelos, se detiene amorosamente en los detalles, Marcos presenta a Jesús ordenando a sus discípulos
que hagan sentarse al pueblo en grupos de comida (symposia) sobre la verde hierba. El pueblo obedece,
sentándose en grupos separados y ordenados (prasiai, como en racimos) de cien y de cincuenta. Estos
números son nuevamente recuerdos del éxodo (Ex 18,21.25), pero apuntan también hacia delante, hacia
la esperanza de un nuevo éxodo, por medio de un Israel renovado, como muestra la literatura de
Qumrán. De igual manera, el primer término empleado para la muchedumbre que se sienta (symposia)
tiene una vinculación tradicional con la pascua; el segundo (prasia) conecta con ideas judías relacionadas
con la renovación de Israel como plantación escatológica de Dios.
El pasaje ofrece un progreso en la transformación del pueblo, desde ochlos, que es una multitud
desorganizada (6,34), a symposia, que es una reunión de comida (6,39), para desembocar en prasia, que
es un grupo organizado (6,40). La misma sintaxis sugiere un movimiento de ese tipo. Cuando el Dios del
nuevo éxodo se manifiesta a sí mismo, Marcos supone que el desorden humano se transforma en orden
orgánico y paradisíaco.
Después de haber ordenado a la gente, Jesús se dispone a alimentarla (6,41-42). La descripción de la
comida ha sido evocada más tarde en la narración de la Última Cena (Mc 14,17-23) y es muy probable
que Marcos haya visto la multiplicación/alimentación milagrosa aquí y en 8,1-10 no solo como un
recuerdo del éxodo, sino también como una anticipación de la Última Cena y, por tanto, de la eucaristía.

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Adaptación del comentario de Joel Marcus

Los discípulos desempeñan una importante función mediadora, tanto en la alimentación del pueblo
como en la forma de llevarlo a cabo, haciendo que se siente la muchedumbre. Jesús les da a ellos el pan
partido y ellos se lo dan al pueblo. Aunque previamente habían rechazado con sarcasmo el mandato de
Jesús («dadles vosotros mismos algo para comer»; 6,37), ahora los discípulos cumplen de hecho ese
mandato.
Recibiendo el pan de Jesús de la mano de los discípulos y el pescado directamente de manos de Jesús,
toda la multitud reunida pudo comer y quedar satisfecha (6,42), sobrando aún gran cantidad de comida
(6,43). Para muchos de nosotros, lectores actuales que vivimos confortablemente en el primer mundo y
nunca hemos pasado hambre, resulta difícil imaginar el impacto que estas afirmaciones podían producir
en algunos de los primeros lectores del evangelio, que habrían pasado hambre con frecuencia. No es
casualidad que una de las imágenes bíblicas más frecuentes de la gloria de la edad futura (del eschaton)
sea la de un banquete, donde los participantes podrán comer todo lo que quieran (cf., por ejemplo, Is
25,6-9). Es importante que no espiritualicemos y suprimamos esta dimensión material de nuestra
historia, la forma en que esta presenta a Jesús como proveedor que se sitúa ante la necesidad del
pueblo y ante su deseo de comida material. Esta dimensión sigue siendo verdadera, incluso aunque la
narración aparezca como un anticipo de la eucaristía cristiana, puesto que en la Iglesia primitiva la
eucaristía fue una comida real.

 6,43-44: La historia termina con dos cifras que confirman la magnitud del milagro: se recogen doce
cestas de fragmentos sobrantes y se dice que han sido alimentados cinco mil hombres varones. Doce es
un número que tiene gran resonancia, y está asociado con Israel y con la esperanza de una renovación
de Israel en el tiempo escatológico; y el número cinco está particularmente asociado con Moisés, el
dador del «pan» de la Torá (con sus cinco libros). Así, es probable que esos números conclusivos hayan
servido para que los lectores de Marcos recuerden de nuevo que Jesús fue una figura como Moisés,
aquel que dio una nueva Torá al Israel renovado.
Nuestra historia presenta a Jesús como el realizador de las promesas del nuevo éxodo: Jesús mismo es el
revelador esperado, el pastor del pueblo, el que dirigirá a sus seguidores hasta la victoria final. Sin
embargo, él cumple esas esperanzas de una forma que no encaja con el modelo previsto: ofreciendo un
banquete en lugar de levantando en armas a un ejército. Más aún, en la conclusión de la historia, a los
discípulos se les encarga reunir el pan que ha sobrado, en contraste con lo que sucede en el relato del
éxodo (Ex 16,19-20), donde al pueblo se le manda con severidad que no recoja los restos del maná. Esta
diferencia puede simbolizar la continuidad del milagro de la eucaristía en el tiempo en que vivía Marcos:
el pan sobrante se recoge, de modo que la Iglesia (los pobres de la Iglesia) pueda ser alimentada con los
cestos sobrantes de la multiplicación de los panes que Jesús ha realizado. Eso significa que Jesús no solo
ha cumplido el modelo mosaico, sino que lo ha trascendido.
Este rasgo será reforzado en el relato que viene a continuación (6,45-52), el cual, por una parte,
recuerda la teofanía de Dios a Moisés, mientras que, por otra, presenta a Jesús realizando una función
que es propia de Dios, no de Moisés.

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que
llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que
sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias,
perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo
hacer efectiva esa enseñanza

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