Cohete espacial: vehículo dotado de un motor de propulsión a chorro que puede desplazarse en el espacio.
Torre de escape: torre que le permite a los astronautas retirarse en caso de peligro.
Módulo lunar: medio de transporte para viajar por la luna.
Reservorio de hidrógeno líquido: parte del cohete que contiene las reservas de hidrógeno líquido.
Propulsor J-3: parte de la tercera etapa que lo separa de la segunda etapa.
Propulsor J-2: parte de la segunda etapa que lo separa de la primera etapa.
Reservorio de oxígeno líquido: parte del cohete que contiene las reservas de oxígeno líquido para uso como
combustible del motor.
Reservorio de keroseno: parte del cohete que contiene las reservas de keroseno para uso como combustible del motor.
Estabilizador: parte del cohete que lo mantiene estable durante el despegue.
Tobera: parte del cohete por la que el fluido que corre le permite incrementar la velocidad.
Propulsor F-1: parte del cohete que le permite despegar.
Primera etapa: parte del cohete más cercana al suelo durante el despegue.
Compartimiento intermedio: parte del cohete que conecta la primera y segunda etapa.
Segunda etapa: segunda parte del cohete a partir del suelo.
Tercera etapa: parte del cohete que lleva la carga útil.
Carga útil: parte que debe salir al espacio.
Un cohete es un vehículo, aeronave o nave espacial que obtiene su empuje por la
reacción de la expulsión rápida de gases de combustión desde un motor cohete. A
ciertos tipos de cohete se los denomina misil y en este cambio de nombre no interviene
el tamaño o potencia, sino que generalmente se llama misil a todo cohete de uso militar
con capacidad de ser dirigido o manejado activamente para alcanzar un blanco.
En todos los cohetes, los gases de combustión están formados por propelente, el cual se
lleva en el interior del cohete antes de su liberación. El empuje de los cohetes se debe a
la aceleración de los gases de combustión
Muchos de los cohetes actuales obtienen su empuje de reacciones químicas (motor de
combustión interna). Un motor cohete químico puede usar propelente sólido, líquido o
una mezcla de ambos. Una reacción química se inicia entre el combustible y el oxidante
en la cámara de combustión, y el resultado son los gases calientes que se aceleran a
través de una tobera (o toberas) en la parte final del cohete. La aceleración de estos
gases a través del esfuerzo del motor (empuje) en la cámara de combustión y en la
tobera, haciendo que el vehículo se mueva.
No todos los cohetes usan reacciones químicas. Los cohetes de vapor, por ejemplo,
liberan agua supercalentada a través de una tobera donde instantáneamente se proyecta
en un vapor de alta velocidad, empujando al cohete. La eficiencia del vapor como
propelente para cohetes es relativamente baja, pero es simple y razonablemente seguro,
y el propelente es barato y se encuentra en cualquier parte del mundo. Muchos cohetes
de vapor se han usado en vehículos terrestres pero un pequeño cohete de vapor se probó
en el año 2004 llevando un satélite UK-DMC (Reino Unido). Hay propuestas para usar
los cohetes de vapor para transportes interplanetarios usando energía solar o nuclear
como fuente de calor para vaporizar agua recogida alrededor del sistema solar.
Los cohetes en los cuales el calor se proporciona de otra manera que no sea un
propelente, tales como los cohetes de vapor, se clasifican dentro de los motores de
combustión externa. Otros ejemplos de combustión externa en cohetes incluyen la
mayor parte de los diseños de cohetes de propulsión nuclear. El uso de hidrógeno
como propelente para motores de combustión externa proporciona muy altas
velocidades.
Debido a su altísima velocidad (mach ~10+), los cohetes son especialmente útiles
cuando se necesitan altas velocidades, como para llevar objetos a una órbita (mach 25).
Las velocidades que puede alcanzar un cohete se pueden calcular con la ecuación del
cohete de Tsiolskovski, que proporciona el diferencial de la velocidad ('delta-v') en
términos de la velocidad y masa iniciales a la masa final.
Los cohetes se deben usar cuando no hay otras sustancias (tierra, agua o aire) o fuerzas
(gravedad, magnetismo, luz) que un vehículo pueda usar para propulsarse, como ocurre
en el espacio. En estas circunstancias, es necesario llevar todo el propelente que se
necesite usar.
Típicamente, la aceleración de un cohete aumenta con el tiempo (incluso si el empuje
permanece constante) ya que el peso del cohete disminuye a medida que se quema su
combustible. Las discontinuidades en la aceleración suceden cuando las diferentes
etapas comienzan o terminan, a menudo comienzan con una menor aceleración cuando
se dispara cada nueva etapa.
El descubrimiento de la pólvora por los antiguos alquimistas chinos taoístas y sus usos
para distintos tipos de armas (flechas de fuego, bombas y cañones), derivaron en el
desarrollo de los cohetes.
Fueron los precursores de los actuales fuegos artificiales
Los primeros cohetes fueron muy ineficientes debido a la cantidad de energía y calor
que era desechada en los gases de escape. Los cohetes modernos nacieron luego,
después de haber recibido un subsidio de la Smithsonian Institution, Robert Goddard
unió una tobera supersónica (Tobera de Laval) a la cámara de combustión del motor del
cohete. Esa boquilla transformaba el gas caliente de la cámara de combustión a un
propulsor de gas hipersónico (jet), aumentando más del doble el empuje y aumentando
enormemente la eficiencia.
La ecuación del cohete de Tsiolkovski, llamada así por
Konstantín Tsiolkovski que fue el primero que la derivó, considera el principio del
cohete: un aparato que puede acelerarse a sí mismo (empuje) expulsando parte de su
masa a alta velocidad en el sentido opuesto a la aceleración obtenida debido a la
conservación de la cantidad de movimiento.
La expresión de Tsiolkovski expresa que para cualquier maniobra o viaje que incluya
maniobras:
o equivalentemente
Donde:
es la masa total inicial.
la masa total final
la velocidad de los gases de salida con respecto al cohete (impulso
específico).
Por otro lado el término:
, es la fracción de masa (la parte de la masa total
inicial que se utiliza para propulsar el cohete).
(delta-v) es el resultado de integrar en el tiempo la aceleración producida por el uso
del motor del cohete (no la aceleración debida a otras fuentes como rozamiento o
gravedad). En el caso típico de aceleración en el sentido de la velocidad, es el
incremento de la velocidad. En el caso de aceleración en el sentido contrario
(desaceleración) es el decremento de la velocidad. La gravedad y el rozamiento cambian
también la velocidad pero no forman parte de delta-v. Por ello, delta-v no es
simplemente el cambio en la velocidad. Sin embargo, el empuje se aplica en corto
tiempo, y durante ese periodo las otras fuentes de aceleración pueden ser despreciables,
así que la delta-v de un momento determinado puede aproximarse al cambio de
velocidad. La delta-v total puede ser simplemente añadida, aunque entre momentos de
propulsión la magnitud y cantidad de velocidad cambia debido a la gravedad, como por
ejemplo en una órbita elíptica.
La ecuación se obtiene integrando la ecuación de conservación del momento lineal.
para un cohete simple que emite masa a velocidad constante (la masa que se emite es
).
Aunque es una simplificación extrema, la ecuación del cohete muestra lo esencial de la
física del vuelo del cohete en una única y corta ecuación. La magnitud delta-v es una de
las cantidades más importantes en mecánica orbital que cuantifica lo difícil que es
cambiar de una trayectoria a otra.
Claramente, para conseguir un delta-v elevada, debe ser elevada (crece
exponencialmente con delta-v), o debe ser pequeña, o debe ser elevada, o una
combinación de éstos.
En la práctica, esto se consigue con cohetes muy grandes (aumentando ), con varias
etapas (decrementando ), y cohetes con combustibles con velocidades de escape
muy elevadas. Los cohetes Saturno V utilizados en el Proyecto Apollo y los motores de
iones usados en sondas no tripuladas de larga distancia son un buen ejemplo de esto.
La ecuación del cohete muestra un "decaimiento exponencial" de masa, pero no como
función del tiempo, si no conforme a mientras se produce la delta-v. La delta-v que
corresponde a la "vida media" es
Primera ley de Newton o Ley de la inercia
La primera ley del movimiento rebate la idea aristotélica de que un cuerpo sólo puede
mantenerse en movimiento si se le aplica una fuerza. Newton expone que:
Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no
ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él.5
Esta ley postúla, por tanto, que un cuerpo no puede cambiar por sí solo su estado inicial,
ya sea en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme, a menos que se aplique una
fuerza o una serie de fuerzas cuyo resultante no sea nulo sobre él. Newton toma en
cuenta, así, el que los cuerpos en movimiento están sometidos constantemente a fuerzas
de roce o fricción, que los frena de forma progresiva, algo novedoso respecto de
concepciones anteriores que entendían que el movimiento o la detención de un cuerpo
se debía exclusivamente a si se ejercía sobre ellos una fuerza, pero nunca entendiendo
como esta a la fricción.
En consecuencia, un cuerpo con movimiento rectilíneo uniforme implica que no existe
ninguna fuerza externa neta o, dicho de otra forma; un objeto en movimiento no se
detiene de forma natural si no se aplica una fuerza sobre él. En el caso de los cuerpos en
reposo, se entiende que su velocidad es cero, por lo que si esta cambia es porque sobre
ese cuerpo se ha ejercido una fuerza neta.
La primera ley de Newton sirve para definir un tipo especial de sistemas de referencia
conocidos como Sistemas de referencia inerciales, que son aquellos sistemas de
referencia desde los que se observa que un cuerpo sobre el que no actúa ninguna fuerza
neta se mueve con velocidad constante.
En realidad, es imposible encontrar un sistema de referencia inercial, puesto que
siempre hay algún tipo de fuerzas actuando sobre los cuerpos, pero siempre es posible
encontrar un sistema de referencia en el que el problema que estemos estudiando se
pueda tratar como si estuviésemos en un sistema inercial. En muchos casos, por
ejemplo, suponer a un observador fijo en la Tierra es una buena aproximación de
sistema inercial. Lo anterior porque a pesar que la Tierra cuenta con una aceleración
traslacional y rotacional estas son del orden de 0.01 m/s^2 y en consecuencia podemos
considerar que un sistema de referencia de un observador dentro de la superficie
terrestre es un sistema de referencia inercial.
Segunda ley de Newton o Ley de fuerza
La segunda ley del movimiento de Newton dice que:
El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz impresa y ocurre según la
línea recta a lo largo de la cual aquella fuerza se imprime.7
Esta ley explica qué ocurre si sobre un cuerpo en movimiento (cuya masa no tiene por
qué ser constante) actúa una fuerza neta: la fuerza modificará el estado de movimiento,
cambiando la velocidad en módulo o dirección. En concreto, los cambios
experimentados en el momento lineal de un cuerpo son proporcionales a la fuerza
motriz y se desarrollan en la dirección de esta; las fuerzas son causas que producen
aceleraciones en los cuerpos. Consecuentemente, hay relación entre la causa y el efecto,
la fuerza y la aceleración están relacionadas. Dicho sintéticamente, la fuerza se define
simplemente en función del momento en que se aplica a un objeto, con lo que dos
fuerzas serán iguales si causan la misma tasa de cambio en el momento del objeto.
En términos matemáticos esta ley se expresa mediante la relación:
Donde:
es el momento lineal
la fuerza total o fuerza resultante.
Suponiendo que la masa es constante y que la velocidad es muy inferior a la velocidad
de la luz8 la ecuación anterior se puede reescribir de la siguiente manera:
Sabemos que es el momento lineal, que se puede escribir m.V donde m es la masa del
cuerpo y V su velocidad.
Consideramos a la masa constante y podemos escribir aplicando estas
modificaciones a la ecuación anterior:
La fuerza es el producto de la masa por la aceleración, que es la ecuación fundamental
de la dinámica, donde la constante de proporcionalidad, distinta para cada cuerpo, es su
masa de inercia. Veamos lo siguiente, si despejamos m de la ecuación anterior
obtenemos que m es la relación que existe entre y . Es decir la relación que hay
entre la fuerza aplicada al cuerpo y la aceleración obtenida. Cuando un cuerpo tiene una
gran resistencia a cambiar su aceleración (una gran masa) se dice que tiene mucha
inercia. Es por esta razón por la que la masa se define como una medida de la inercia del
cuerpo.
Por tanto, si la fuerza resultante que actúa sobre una partícula no es cero, esta partícula
tendrá una aceleración proporcional a la magnitud de la resultante y en dirección de
ésta. La expresión anterior así establecida es válida tanto para la mecánica clásica como
para la mecánica relativista, a pesar de que la definición de momento lineal es diferente
en las dos teorías: mientras que la dinámica clásica afirma que la masa de un cuerpo es
siempre la misma, con independencia de la velocidad con la que se mueve, la mecánica
relativista establece que la masa de un cuerpo aumenta al crecer la velocidad con la que
se mueve dicho cuerpo.
De la ecuación fundamental se deriva también la definición de la unidad de fuerza o
newton (N). Si la masa y la aceleración valen 1, la fuerza también valdrá 1; así, pues, el
newton es la fuerza que aplicada a una masa de un kilogramo le produce una
aceleración de 1 m/s². Se entiende que la aceleración y la fuerza han de tener la misma
dirección y sentido.
La importancia de esa ecuación estriba sobre todo en que resuelve el problema de la
dinámica de determinar la clase de fuerza que se necesita para producir los diferentes
tipos de movimiento: rectilíneo uniforme (m.r.u), circular uniforme (m.c.u) y
uniformemente acelerado (m.r.u.a).
Si sobre el cuerpo actúan muchas fuerzas, habría que determinar primero el vector suma
de todas esas fuerzas. Por último, si se tratase de un objeto que cayese hacia la tierra con
una resistencia del aire igual a cero, la fuerza sería su peso, que provocaría una
aceleración descendente igual a la de la gravedad.
Tercera ley de Newton o Ley de acción y reacción
Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: quiere decir que las
acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto.7
La tercera ley de Newton es completamente original (pues las dos primeras ya habían
sido propuestas de otras maneras por Galileo, Hooke y Huygens) y hace de las leyes de
la mecánica un conjunto lógico y completo.9 Expone que por cada fuerza que actúa
sobre un cuerpo (empuje), este realiza una fuerza de igual intensidad, pero de sentido
contrario sobre el cuerpo que la produjo. Dicho de otra forma, las fuerzas, situadas
sobre la misma recta, siempre se presentan en pares de igual magnitud y de dirección,
pero con sentido opuesto.
Este principio presupone que la interacción entre dos partículas se propaga
instantáneamente en el espacio (lo cual requeriría velocidad infinita), y en su
formulación original no es válido para fuerzas electromagnéticas puesto que estas no se
propagan por el espacio de modo instantáneo sino que lo hacen a velocidad finita "c".
Es importante observar que este principio de acción y reacción relaciona dos fuerzas
que no están aplicadas al mismo cuerpo, produciendo en ellos aceleraciones diferentes,
según sean sus masas. Por lo demás, cada una de esas fuerzas obedece por separado a la
segunda ley. Junto con las anteriores leyes, ésta permite enunciar los principios de
conservación del momento lineal y del momento angular.
cohete s. m.
1 Artificio pirotécnico que consiste en un cartucho relleno de pólvora con una mecha y
con una varilla para sostenerlo que al prenderlo se eleva y explota en el aire
produciendo efectos luminosos y de color, y a menudo un gran estruendo; se usa
generalmente en verbenas y otras celebraciones: en las fiestas populares se lanzan
muchos cohetes.
2 Aparato o dispositivo propulsor constituido por un motor de reacción, que se utiliza
para el transporte de satélites o en los proyectiles dirigidos.
3 Proyectil que vuela por propulsión a chorro y se utiliza como arma de guerra o para
investigación.
Primero vamos a empezar con una introduccion basica...
Un cohete espacial es una máquina que, utilizando un motor de combustión, produce la
energía cinética necesaria para la expansión de los gases, que son lanzados a través de
un tubo propulsor (llamada propulsión a reacción). Por extensión, el vehículo,
generalmente espacial, que presenta motor de propulsión de este tipo es denominado
cohete o misil. Normalmente, su objetivo es enviar artefactos (especialmente satélites
artificiales y sondas espaciales) o naves espaciales y hombres al espacio (véase
atmósfera).
Un cohete está formado por una estructura, un motor de propulsión a reacción y una
carga útil. La estructura sirve para proteger los tanques de combustible y oxidante y la
carga útil. Se llama también cohete al motor de propulsión en sí mismo.
¿Qué combustible utilizan los cohetes?
Hay cohetes que utilizan combustible líquido como oxígeno e hidrógeno líquido.
Otros utilizan combustible sólido. El Transbordador Espacial es un buen ejemplo de
ello: los cohetes delgados que van a los lados del tanque principal funcionan con
combustible sólido mientras que los cohetes del propio transbordador, alimentados por
el tanque central de combustible, utilizan combustible líquido. Los cohetes con
combustible líquido son más controlables ya que pueden encenderse, acelerar,
desacelerar y apagarse varias veces, lo que no ocurre con el sólido, el cual no puede
apagarse una vez encendido.
Aunque los sistemas de propulsión químicos nos han llevado y mantienen en el espacio,
es claro que no son los más eficientes principalmente para grandes travesías. No existe
cohete que pueda en forma sostenida llevar alguna nave, por ejemplo, hacia un planeta.
El procedimiento normal es colocar la nave en una órbita solar tal que en un momento
dado llegue a encontrarse con el planeta, en el caso de Venus y Marte. Cuando se trata
de un viaje hacia Júpiter o un planeta más lejano, el auxilio es la interacción
gravitatoria.
Cohete espacial: vehículo dotado de un motor de propulsión a chorro que puede
desplazarse en el espacio.
Torre de escape: torre que le permite a los astronautas retirarse en caso de peligro.
Módulo lunar: medio de transporte para viajar por la luna.
Reservorio de hidrógeno líquido: parte del cohete que contiene las reservas de
hidrógeno líquido.
Propulsor J-3: parte de la tercera etapa que lo separa de la segunda etapa.
Propulsor J-2: parte de la segunda etapa que lo separa de la primera etapa.
Reservorio de oxígeno líquido: parte del cohete que contiene las reservas de oxígeno
líquido para uso como combustible del motor.
Reservorio de keroseno: parte del cohete que contiene las reservas de keroseno para uso
como combustible del motor.
Estabilizador: parte del cohete que lo mantiene estable durante el despegue.
Tobera: parte del cohete por la que el fluido que corre le permite incrementar la
velocidad.
Propulsor F-1: parte del cohete que le permite despegar.
Primera etapa: parte del cohete más cercana al suelo durante el despegue.
Compartimiento intermedio: parte del cohete que conecta la primera y segunda etapa.
Segunda etapa: segunda parte del cohete a partir del suelo.
Tercera etapa: parte del cohete que lleva la carga útil.
Carga útil: parte que debe salir al espacio.
¿Como funcionan los cohetes espaciales?
Los cohetes espaciales son la maquina más veloz inventada por el hombre. Su
funcionamiento no es más que el aprovechamiento inteligente de la Tercera Ley de
Newton, el Principio de acción y reacción.
Una combustión química produce potentes gases, los cuales “tiran” con mucha fuerza
el aire hacia abajo. Como según el principio de acción y reacción, a toda fuerza le
corresponde otra de igual magnitud y dirección contraria, el aire impulsa al cohete con
la misma fuerza que los potente gases ejercen fuerza sobre el aire de abajo.
Dado que la potencia con la se expulsa las gases en el cohete es muy grande, la reacción
es de la misma magnitud y es lo que permite no solo levantar el cohete, sino alcanzar
velocidades muy altas.
Ascensor Espacial 2066
Año 2066, un ascensor espacial conecta la Tierra con el espacio del
que parte un cable de más de 36.000 km de largo que llega hasta el
suelo en forma de riel. Por él suben y bajan naves de carga y
pasajeros a un coste 100 veces menor de lo que supone lanzarlas con
un cohete.
El concepto fue formulado, tal y como se conoce hoy día, por el
ingeniero ruso Yuri Artsutanov en 1960, dentro de un artículo del
diario Pravda "(Al Cosmos con electricidad de un tren "), aunque
reconocía que la resistencia a la tracción necesaria para construir el
cable no podía obtenerse con ningún material conocido en ese
momento. Sin embargo, la idea de un ascensor espacial se remonta al
1895, concebida por el físico ruso Konstantin Tsiolkovsky.
Konstantin Tsiolkovsky nació en Izhévskoye, en la provincia de
Riazán, al sur de Moscú. Quinto hijo de un inmigrante polaco,
Tsiolkovski se educó por cuenta propia en las bibliotecas de Moscú y
en los libros de su padre, pues no podía frecuentar la escuela. A los
diez años, una fiebre resultó en una pérdida de audición. El problema
lo motivó a superarse y probar que podría ser tan bueno como las
personas sin discapacidad.
Destacado pionero de la astronáutica. En su obra más importante, La
exploración del espacio cósmico por medio de los motores de
reacción (1903), anticipó las teorías de la moderna astronáutica y
expuso por primera vez la posibilidad de viajar a través del espacio
extraatmosférico por medio de la propulsión de cohetes de reacción.
Estableció la relación de masas en los cohetes, y la fórmula
fundamental de la astronáutica, como consecuencia de ésta; propuso
el sistema de cohetes segmentados, sistema adoptado después
universalmente. Propuso también la sustitución del combustible
sólido que se utilizaba en la época por el propergol líquido, el cual
proporcionaba mayor rendimiento. Publicó más de 500 trabajos sobre
los viajes espaciales y temas relacionados, incluyendo el primer
proyecto conocido de un ascensor espacial.
Konstantín Tsiolkovski
Ahora, más de 160 años después, la idea Konstantín Tsiolkovski sobre
el ascensor espacial se ha vuelto realidad. En la base del elevador se
encuentran en una isla artificial lleno de almacenes e instalaciones de
atraque, para proporcionar más espacio de atraque para buques de
carga entrantes.
Los cohetes ingleses de agua oxigenada
En la fotografía anterior se puede ver la planta de montaje del motor cohete “Stentor“, en la
empresa “Armstrong Siddeley“, situada en Anstey, en 1960.
El agua oxigenada se puede utilizar como combustible de los motores cohete. En
Inglaterra se realizaron muchos diseños, desde finales de la década de los 40, hasta
comienzos de la década de los 70 del siglo XX.
El peróxido de hidrógeno, o agua oxigenada, tiene por fórmula H2O2. Esta substáncia
puede descomponerse fácilmente en agua y oxígeno (2 H2O2 = 2 H2O + O2), mediante
un catalizador.
En el laboratorio se puede utilizar como catalizador para descomponer el agua
oxigenada óxido (IV) de manganeso, MnO2.
Los técnicos alemanes, durante la II Guerra Mundial, utilizaron agua oxigenada para
mover las turbinas de las bombas de combustible de los cohetes V2/A4. Para
descomponer el agua oxigenada y generar vapor, utilizaron el permanganato de calcio
como catalizador.
El motor “Gamma“ fue uno de los primeros motores cohete ingleses de agua oxigenada.
Fue desarrollado por el “Rocket Propulsion Establishment“, en Westcott
(Buckinghamsire) en diciembre de 1953.
En la fotografía anterior se puede ver el grupo de cuatro motores “Gamma 301“ del lanzador Black
Knight.
El motor “Gamma“ empleaba, para descomponer el agua oxigenada, un tejido de
alambre de plata niquelado junto con un catalizador. Dado que el catalizador tenía una
vida útil de dos horas y que el motor podía estar dispuesto para ser utilizado durante 20
horas, el diseño de la cámara del motor permitía la sustitución de este catalizador. El
motor constaba sólo de una cámara de combustión y de las válvulas de entrada de
combustible.
Cuando el agua oxigenada era bombeada y atravesaba el catalizador se descomponía en
oxígeno y vapor de agua a 500ºC. Al mismo tiempo se bombeaba queroseno en la
cámara de combustión. Este queroseno, saliendo en forma de finas gotas, se encendía
gracias al calor del vapor y se quemaba gracias al oxigeno, fruto de la descomposición
del agua oxigenada. La temperatura en el interior del motor llegaba a 2.300ºC, siendo a
la salida de la tobera de 1.100ºC.
Los motores cohete de agua oxigenada son menos energéticos que los que utilizan
oxígeno líquido. La efectividad del combustible de un cohete viene determinada por su
Impulso Específico. Este valor indica el tiempo, en segundos, que un Kg de masa del
combustible utilizado puede estar proporcionando un empuje de 1 Kg. Trabajando en el
vacío, un motor de agua oxigenada y queroseno tiene un impulso específico de 240
segundos, si se trata de oxígeno líquido y queroseno su impulso específico es de 280
segundos y si se utilizan oxígeno e hidrógeno líquidos el impulso específico es de 400
segundos.
A su favor el agua oxigenada tiene el hecho de que no es un líquido criogénico y es, por
tanto, más fácil de manejar. Además su densidad es de 1,48 g/cm3, lo que permite
almacenarla en depósitos relativamente pequeños. Ocupa 17 veces menos volumen que
la misma masa de hidrógeno líquido.
La R.A.F. utilizó con frecuencia motores cohete de agua oxigenada para facilitar el
despegue de sus aviones. En los años posteriores a la II Guerra Mundial muchas
empresas inglesas trabajaron en cohetes de agua oxigenada, entre ellas, de Havilland,
Napier, Armstrong Siddeley y el Rocket Propulsion Department.
En la fotografía anterior se puede ver una sección del motor cohete “Spectre“, fabricado
por la empresa inglesa “de Havilland“. Se observa como el cuerpo del motor dispone de
una doble pared, dejando una cámara por donde circula el agua oxigenada que refrigera
el motor. El cuerpo del cohete está construido de acero inoxidable. Se puede observar
como ha cambiado la apariencia del metal allí donde hubo de sufrir más temperatura.
A la derecha de la cámara del motor, en el extremo opuesto a la tobera, se puede ver una
pieza agujereada, lugar en el que se dispone el catalizador que descompone el agua
oxigenada en agua y oxígeno. Dado que esta reacción produce una gran cantidad de
vapor, el agua se transforma en vapor de agua a gran temperatura y presión.
El motor cohete “Spectre“ se utilizó en el avión interceptor “SR 53“, construido en
1957. La denominación de interceptor se daba en los años 50 y 60 a los aviones de caza,
dotados de una gran capacidad de ascender a grandes alturas en poco tiempo para
“interceptar“ los aviones enemigos que invadían el espacio aereo propio.
El punto de anclaje sobre el planeta debe de encontrarse
forzosamente sobre el ecuador, debido al modo de funcionamiento de
nuestro tallo de habichuela. En cualquier otro lugar de la superficie, el
cable no ascendería recto, sino formando un ángulo. Además, debe
encontrarse sobre una placa tectónicamente estable.
La longitud final del sistema cable-lastre viene determinada por
muchos factores. La solución intuitiva parece ser el situar el ascensor
en órbita geoestacionaria, a 36.000 Km de altura. En esta órbita la
fuerza centrifuga compensa la atracción gravitatoria y el sistema está
en equilibrio.
Ahora ya no es necesario emplear cantidades ingentes de peligroso
combustible para subir masa útil al espacio: siguen siendo necesarios
muchos millones de julios, pero podemos suministrarlos en forma de
electricidad, de la que disponemos en abundancia. El viaje se hace
mucho más lento (cinco o seis días frente a unos veinte minutos que
tardan los cohetes) pero la carga útil que se puede subir al espacio ya
no está limitada por la masa de reacción del vehículo de transporte
sino por la resistencia estructural de la pasarela y la cantidad de
energía que seamos capaces de generar y suministrar al sistema. Y
además, tenemos acceso a enormes cantidades de materias primas
de primera necesidad procedentes del espacio: por ejemplo, del
cinturón de asteroides o la Luna...
La tecnología del ascensor espacial está lejos de hacerse realidad
pero ya se están sentando las bases teóricas para que en la segunda
mitad del siglo XXI pueda proporcionar una manera económica de
acceder al espacio.
40.320 km/h para salir fuera
velocidad mínima que ha necesitado este cohete para poder salir de la superficie
terrestre y de la atracción gravitatoria del planeta. La curva que vemos de lanzamiento
es debida al trayecto que ha de seguir un cohete para colocarse "en órbita" alrededor de
la Tierra, con bajo consumo de combustible ya que utiliza la propia gravedad terrestre
para dar vueltas a la Tierra, como hace la Luna. Desde aquí ya se preparan para salir al
espacio con otro "empujoncito" de combustible.
Un cohete medio tiene entre 700 y 1000 toneladas de peso con todo el combustible, pero
apenas sólo 20 toneladas de combustible son las que llegan a órbita, la gran parte del
combustible se quema en poder realizar esta curva de salida y pasar la velocidad de
escape, que es la velocidad mínima para salir de la atracción terrestre, en nuestro caso
algo más de 40.000 km por hora.
¿Por qué un avión no puede simplemente salir volando
por el espacio? ¿Para qué necesitamos los cohetes?
Algunos de nuestros amigos que son miembros del Back Bay Astronomy Club en
Virginia Beach, Virginia, con frecuencia escuchan la pregunta "¿Por qué un avión no
puede simplemente salir volando por el espacio? ¿Para qué necesitamos los cohetes?"
Pues bien, la mayor parte del tiempo el aire podría no parecer una sustancia muy real,
como el agua o la madera o el metal. Pero cuando el viento sopla tan fuerte que te puede
hacer caer, el aire parece indudablemente real. Si pensamos al respecto, podemos
comenzar a comprender lo necesario que es este concepto al funcionamiento de los
aviones.
Los aviones pueden volar porque el aire que se mueve debajo de sus alas tiene la fuerza
suficiente como para mantenerlos a flote. Si pudieras cortar una rebanada del ala de un
avión, podrías ver que es redonda en la parte delantera, curvada por arriba, puntiaguda
hacia atrás y plana en su parte inferior. A medida que los motores del avión empujan el
ala hacia adelante, el aire se mueve por encima y por debajo del ala. Dado que la parte
superior del ala está curvada y la parte inferior es plana, el aire que pasa por la parte
superior tiene que viajar un poco más que el aire que pasa por debajo. Las moléculas de
aire en la parte superior por lo tanto están separadas una distancia algo mayor, haciendo
que el aire en la parte de arriba sea un poco más delgado y la presión en la parte
superior del ala un poco menor que la presión en su parte inferior. ¿Y entonces, qué es
lo que sucede? El ala es empujada hacia arriba por el aire que se encuentra debajo del
ala.
Los aviones grandes de pasajeros no pueden volar a alturas mucho mayores que unos 12
kilómetros (7.5 miles). Por encima de esa altitud, el aire es demasiado delgado como
para brindar una fuerza ascensional suficiente. Algunos aviones especiales y muy
rápidos pueden volar quizás al doble de esa altitud, aunque el aire sea sólo
aproximadamente 1/50 de denso que en la superficie de la Tierra. Y un avión especial
muy lento, denominado Helios, voló a más de 96,000 pies, que es mucho más alto que
la altura a la que ha llegado cualquier otro avión. A 96,000 pies, el aire es sólo 1/100 tan
denso como a nivel del mar. El aire se hace más y más delgado cuanto más alto se
llegue, hasta que casi no queda nada de aire. En otras palabras, ahí arriba prácticamente
hay un vacío.
Incluso la nave espacial más baja que está en órbita alrededor de la Tierra se encuentra a
unos 200 kilómetros (125 millas) por encima de la superficie de la Tierra, mucho más
arriba que el aire espeso al cual estamos acostumbrados. Sin embargo, la mayoría de los
satélites en órbita alrededor de la Tierra se encuentran a altitudes mucho más altas para
hacer sus trabajos. Algunos de estos trabajos incluyen transmitir señales de teléfono y
TV de una parte de la Tierra a otra, observar el clima de la Tierra y los cambios
climáticos a largo plazo, tomar fotografías de la superficie cambiante de la Tierra, y
estudiar la contaminación en la atmósfera.
Para lograr que una nave espacial llegue incluso a la órbita más baja de la Tierra se
requiere utilizar un cohete. Entonces, ¿en qué difiere un cohete de un avión?
Para lograr que una nave espacial llegue incluso a la órbita más baja de la Tierra se
requiere utilizar un cohete. Entonces, ¿en qué difiere un cohete de un avión?
Los cohetes no dependen del aire, ni siquiera para quemar su combustible. Los cohetes
aprovechan dos de las tres leyes básicas de la naturaleza que fueron descubiertas por el
gran científico, Isaac Newton, a fines del siglo 17. Una de estas leyes, denominada la
tercera ley de Newton, dice que por cada acción existe una reacción igual y opuesta.
Esta ley explica lo que está sucediendo cuando inflas un globo, y luego lo sueltas sin
atar un nudo. El aire sale expulsado de la boca del globo y eso empuja al globo en la
dirección opuesta. Esta ley también nos dice que, para construir un cohete poderoso,
necesitamos expulsar mucho material a alta velocidad en la dirección opuesta a la que
deseamos que se desplace el cohete. Eso es exactamente lo que cumple el diseño del
motor de un cohete. La mayoría de los cohetes utilizan gases de escape a alta velocidad
producidos al quemar el combustible del cohete para impulsarse hacia arriba y alejarse
de la superficie de la Tierra.
Como todo lo demás que se quema, el combustible de un cohete no puede quemarse sin
oxígeno. Entonces, ¿cómo se quema el combustible del cohete en el vacío del espacio?
El cohete transporta su propio oxígeno en tanques y lo mezcla con el combustible
inmediatamente antes de quemarlo.
Los cohetes no sólo permiten que sea posible la exploración del espacio, sino también
nos permiten explorar nuestro propio planeta de maneras que nunca hubiéramos podido
hacer, ni siquiera desde un avión.
Resolver un crucigrama sobre un "observador terrestre de nueve ojos" en órbita
alrededor de la Tierra que estudia la contaminación en la atmósfera. Además, realizar y
lanzar tu propio cohete impulsado con burbujas. Y aprender todo con respecto al
sorprendente avión Helios [en inglés solamente].