BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA
FACULTAD DE DERECHO
REPORTE DE LECTURA UNIDAD 6
MATERIA: TEORÍA GENERAL DEL DERECHO LIC. RAYMUNDO ALFARO
PÉREZ
ALUMNO: RAMESÉS HERNÁNDEZ MENDOZA
Modelos contemporáneos de ciencia jurídica
Introducción
La evolución de la ciencia jurídica ha dado lugar a múltiples modelos que buscan
comprender, analizar y aplicar el derecho de manera más coherente y eficaz. En la
unidad 6 de Teoría General del Derecho de Rodolfo Vázquez, se presentan diversas
perspectivas contemporáneas que han influido en la enseñanza y práctica del
derecho. Estos modelos, que van desde enfoques puramente normativos,
empíricos, analíticos y estructurales hasta modelos más interpretativos y
argumentativos, reflejan la rica diversidad en la teoría jurídica contemporánea.
La ciencia jurídica contemporánea
La ciencia jurídica contemporánea ha sido marcada por la influencia de diversas
corrientes filosóficas, políticas y sociales. En su intento por delimitar el derecho
como una disciplina científica, los teóricos han propuesto diferentes modelos que
responden a la pregunta sobre cómo debe estudiarse el derecho y cuál es su objeto
de análisis. El derecho ya no es visto simplemente como un conjunto de normas,
sino como un fenómeno social, ético, político y argumentativo.
En este contexto, se han desarrollado modelos que integran desde el positivismo
más riguroso hasta teorías que consideran las consecuencias sociales de la
aplicación de las normas. Cada uno de estos modelos tiene implicaciones sobre
cómo debe enseñarse el derecho y cómo deben formarse los futuros juristas.
El modelo de ciencia pura de Hans Kelsen
Hans Kelsen es el principal exponente del positivismo normativo. Su "Teoría Pura
del Derecho" sostiene que el derecho debe ser estudiado como un sistema cerrado
de normas, sin influencias externas como la moral, la política o la sociología. Para
Kelsen, la ciencia jurídica debe ser puramente descriptiva y normativa, centrada en
la estructura lógica de las normas y en su validez formal.
En este modelo, el derecho es concebido como un sistema jerárquico, donde cada
norma se deriva de una norma superior hasta llegar a una norma fundamental o
"Grundnorm". Kelsen rechaza cualquier intento de vincular el derecho con
consideraciones empíricas o valorativas. Este enfoque ha sido altamente influyente
en el formalismo jurídico contemporáneo y en la enseñanza del derecho como un
campo autónomo.
El modelo de ciencia empírica de Alf Ross
Alf Ross, representante del realismo escandinavo, plantea un modelo opuesto al de
Kelsen. Para Ross, la ciencia jurídica no puede ser una ciencia puramente formal,
ya que el derecho está profundamente influenciado por factores sociales y
psicológicos. En su enfoque empírico, el derecho es entendido como un conjunto
de prácticas sociales que deben ser estudiadas a través de métodos empíricos,
como la observación y la estadística.
Ross considera que el derecho no solo se compone de normas escritas, sino de
cómo estas son aplicadas en la realidad social. La ciencia jurídica, según su modelo,
debe investigar cómo los jueces y otros actores jurídicos toman decisiones y cómo
estas decisiones influyen en la sociedad. De esta forma, Ross introduce el concepto
de "previsibilidad" en la ciencia jurídica: lo que realmente importa es cómo las
normas son interpretadas y aplicadas en la práctica.
El modelo de ciencia analítica de Herbert Hart
Herbert Hart, uno de los más grandes exponentes del positivismo analítico, en su
obra El concepto de derecho, propone un modelo de ciencia jurídica que busca
analizar el lenguaje del derecho y las reglas que lo componen. Hart distingue entre
normas primarias (que imponen deberes) y normas secundarias (que otorgan
poderes y establecen procedimientos para crear, modificar o extinguir normas).
El modelo de Hart pone especial énfasis en el análisis lógico y lingüístico del
derecho. Para él, el derecho no puede reducirse a un conjunto de mandatos
coactivos, como sostenían algunos positivistas previos, sino que debe entenderse
como un sistema de reglas que otorgan estructura y sentido a la vida social. La
ciencia jurídica analítica, entonces, se centra en la claridad conceptual y en la
precisión del uso del lenguaje jurídico.
El modelo de ciencia estructural-funcional de Norberto Bobbio
Norberto Bobbio desarrolló un modelo de ciencia jurídica que combina el análisis
normativo con una perspectiva estructural y funcional del derecho. Según Bobbio,
el derecho debe ser entendido como un sistema que cumple ciertas funciones
esenciales en la sociedad, como la resolución de conflictos y la protección de
derechos. En su enfoque, la ciencia jurídica no solo debe describir el contenido de
las normas, sino también analizar su funcionalidad y su relación con el sistema
político y social en el que se inserta.
Bobbio plantea que la ciencia jurídica debe ser sistemática y funcional. A diferencia
del formalismo puro, su modelo incorpora la interacción entre el derecho y otras
instituciones sociales, como la política y la economía. Este enfoque permite una
visión más completa del papel del derecho en la sociedad y subraya su importancia
como instrumento de cambio social.
El modelo de ciencia sistemática de Carlos Alchourrón y Eugenio Bulygin
Carlos Alchourrón y Eugenio Bulygin, influyentes juristas argentinos, desarrollaron
un enfoque que ve el derecho como un sistema lógico de normas. Su modelo de
ciencia sistemática se basa en la teoría de conjuntos y en la lógica deóntica para
analizar la estructura del derecho. El objetivo es construir un modelo coherente y
sistemático del derecho, donde las normas jurídicas sean vistas como enunciados
lógicamente conectados entre sí.
Alchourrón y Bulygin rechazan cualquier enfoque empírico o sociológico del
derecho, y consideran que el derecho debe ser estudiado a través de una
metodología estrictamente lógica. Para ellos, la ciencia jurídica es, ante todo, una
ciencia formal que debe buscar la coherencia interna del sistema normativo.
El modelo de ciencia consecuencialista de Ulises Schmill
Ulises Schmill introduce el enfoque consecuencialista en la ciencia jurídica, que se
centra en las consecuencias prácticas de la aplicación de las normas jurídicas.
Según este modelo, el derecho no puede ser evaluado únicamente en términos de
su coherencia interna o su validez formal, sino que debe analizarse a partir de los
efectos que produce en la sociedad.
Schmill sostiene que las decisiones jurídicas deben tener en cuenta las posibles
consecuencias sociales, políticas y económicas que generen. Este enfoque se aleja
del formalismo puro y del positivismo kelseniano, ya que considera que el derecho
debe cumplir una función social más allá de su estructura normativa.
El modelo de ciencia interpretativa de Ronald Dworkin
Ronald Dworkin, uno de los teóricos del derecho más influyentes del siglo XX,
propone un modelo de ciencia jurídica interpretativa. Según Dworkin, el derecho no
es un conjunto cerrado de normas que se aplican de manera automática, sino un
sistema que debe ser interpretado en términos de principios y valores subyacentes.
El juez, al aplicar la ley, debe interpretar las normas de acuerdo con los principios
de justicia y equidad.
Dworkin critica el positivismo legal y el formalismo de Kelsen, argumentando que el
derecho no puede ser puramente normativo, sino que está intrínsecamente ligado
a consideraciones morales. Su enfoque da gran importancia a los derechos
individuales y al papel de la justicia en la interpretación del derecho.
El modelo de ciencia argumentativa de Manuel Atienza
Manuel Atienza propone un modelo de ciencia argumentativa que ve el derecho
como un sistema de razonamiento y justificación. Para Atienza, la interpretación y
aplicación del derecho no son actividades mecánicas, sino procesos complejos de
argumentación en los que los juristas deben ofrecer razones que justifiquen sus
decisiones.
El enfoque argumentativo subraya la importancia de la lógica, la retórica y la ética
en la práctica jurídica. Los jueces, abogados y demás operadores jurídicos deben
participar en un proceso dialéctico en el que se justifiquen las interpretaciones de
las normas con argumentos coherentes y fundamentados.
Modelos de ciencia jurídica y enseñanza del derecho
Los diferentes modelos de ciencia jurídica tienen importantes implicaciones para la
enseñanza del derecho. Los enfoques formalistas, como el de Kelsen, tienden a
priorizar el estudio de las normas y su estructura lógica, mientras que los modelos
más realistas o críticos, como los de Ross o Schmill, proponen una enseñanza que
tenga en cuenta las consecuencias sociales y políticas del derecho.
La enseñanza contemporánea del derecho también ha sido influenciada por la teoría
argumentativa, que pone el énfasis en el desarrollo de habilidades críticas y
retóricas, y en la capacidad de los estudiantes para interpretar y justificar las normas
jurídicas. Este enfoque argumentativo ha ganado terreno en muchas facultades de
derecho, que buscan formar juristas capaces de enfrentar los desafíos complejos
de la práctica jurídica moderna.
Conclusión
Los modelos contemporáneos de ciencia jurídica reflejan la diversidad de enfoques
que han surgido para entender el derecho en la actualidad. Desde el formalismo
normativo de Kelsen hasta la argumentación jurídica de Atienza, cada uno de estos
modelos ofrece una perspectiva única sobre cómo debe ser estudiado, enseñado y
aplicado el derecho. La ciencia jurídica contemporánea ya no puede ser vista como
un campo homogéneo, sino como un espacio de diálogo entre diferentes corrientes
que buscan responder a los desafíos jurídicos del mundo moderno.