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Guía de Lectio Divina: Oración y Meditación

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LECTIO DIVINA

(Esquema tomado del libro de Rocío G. Garcimartín, La lectio Divina. Un itinerario antiguo con
posibilidades nuevas, Navarra, Verbo Divino, 2010, 40-43)

Habla Señor, que yo te escucho

Durante unos momentos tomo conciencia de que no puedo comprender y asimilar la Palabra
de Dios solo con mis propias fuerzas. Elevo mis manos y mi corazón implorando la ayuda
del Espíritu Santo.
 Momentos de silencio
 Disposición de apertura al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,


Abre mi corazón a las invitaciones de la Palabra.
Ven espíritu de Dios,
Ayúdame a palpitar al ritmo del corazón de Cristo
Para que siga encarnándose en nuestro mundo.
Ven…

1. Leo la Palabra (lectio)

El Salmo 51 (50) es una oración riquísima con la que han rezado y siguen haciéndolo, miles
de creyentes, Ahora me corresponde a mi realizar una lectura orante, lenta y saboreada de
este texto Dios quiere encontrarse conmigo en sus palabras.

 Comienza proclamando el Salmo 51 (50), Despacio, sin prisas.

Mientras lees:
- Deja que el texto se imprima en tu corazón.
- Escucha. Date cuenta de cuáles son las palabras que quedan repicando en ti.
- Subraya esas palabras, vuelve a leerlas, repítelas internamente saboreándolas.
 Lee y relee hasta que algunos pasajes queden grabados en tu corazón.

Cuando percibas que algunas palabras o frases acuden constantemente a ti, que no dejan de
repicar con insistencia, a modo de notas que suenan reiteradamente en tu interior, comienza la
Meditación.

2. La Palabra me lee (meditatio)

La Palabra escuchada está llamando a mi corazón, quiere decir algo de mí, de mis
actitudes, de mi compromiso, Es el momento de confrontarme personalmente con la
Palabra

 Me miro en las palabras, en las frases, que no han parado de resonar en mi interior
durante la lectura del salmo; ¿Qué dicen de mí?:
- Ten piedad, amor, ternura: ¿Vivo desde la certeza de un Dios que es padre-
madre?
- Yo reconozco mi culpa: ¿Qué hago para solucionar el daño personal y estructural
que han causado mis pecados?
- Crea en mi un corazón nuevo, dame tu Espíritu: Como persona renovada por el
Espíritu Santo; ¿cómo puedo establecer unas relaciones sociales más fraternas?
¿cómo puedo sembrar piedad, amor, ternura, al estilo de Jesucristo?

 Mientras meditas:
- No tengas prisa, Quédate, en una palabra, en una de las notas que repican en tu
interior. Entra en dialogo, saborea, céjate cuestionar.
- No te quedes en un escrupuloso examen de conciencia, no te pierdas en la mera
introspección. Déjate atraer por el Dios que quiere conformarte a imagen de su
Hijo.
- Permite que la Palabra te sugiera una nueva lectura del presente, de tu presente
de la realidad social, eclesial y mundial.

Cuando empieces a percibir la grandeza del don de Dios, o cuando te sientes rebasado por la
música que se te confía, es el momento de la Oración.

3. Oro la Palabra (oratio)

El salmo me ha hecho consciente una vez más de mi/nuestro pecado, pero también me
ha revelado que Dios es, ante todo, bondad y misericordia, Me dirijo a él como un hijo
ante el padre/madre que le quiere.

 Ten piedad, amor, ternura


- Tú eres un Dios de piedad: mi vida te importa mucho, no soy indiferente para ti.
- Tú eres un Dios de amor: me acerco a ti con confianza, tu amor que tanto necesito,
sana mis heridas y me abrazará de nuevo a tu corazón.
- Tú eres un Dios de ternura: aunque me he alejado de ti, de la comunión contigo,
me llevas en ti como una madre lleva a su hijo adentro.

 Mientras oras:
- Permite que tu oración sea verbal, pero también corporal, gestual, Deja que entre
en juego tu creatividad y que se implique todo tu ser.
- Dirígete a Dios con total confianza, Alaba, da gracias, pide, intercede,
- Recuerda que en esta palabra que Dios pronuncia en tu vida no estás solo. Estas
unido a tus hermanos y hermanas en la fe, Dios te entrega, con ellos, una misión
hacia el mundo.
Cuando percibas que sobra toda palabra, quédate sumergido en la Palabra, déjate atraer hasta
él don de la contemplación:

4. La Palabra me atrae (contemplatio)

 Maravíllate del Dios que se inclina sobre ti, que habla a tu corazón con amor y
misericordia.
 Déjate atraer por este Dios padre-madre, Acepta ser engendrado de nuevo como hijo en
el seno de la Trinidad.
 Festeja en tu corazón su amor más fuerte que cualquier pecado, su amor más poderoso
incluso que la muerte.

Te doy gracias, Señor

 Agradece las huellas que la Palabra ha dejado en tu corazón y el encuentro que has
mantenido.
 Formula un compromiso de vida para el día de hoy.
 Continúa viviendo, junto a tus hermanos y hermanas, gozoso por el don recibido y como
portador de la misericordia de Dios.

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