INSTITUTO SAN CAYETANO N° 8.
092
Asignatura: Toxicología
Prof. Sergio Rojas
Curso: 3° Año
Tema: Intoxicación por Metales Pesados
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Un metal pesado es un miembro de un grupo de elementos no muy bien definido que
exhiben propiedades metálicas. Se incluyen principalmente metales de transición, algunos
semimetales, lantánidos, y actínidos. Muchas definiciones diferentes han propuesto basarse
en la densidad, otras en el número atómico o peso atómico, y algunas en sus propiedades
químicas o de toxicidad.
Los metales pesados tóxicos más conocidos son el mercurio, el plomo, el cadmio y el
arsénico, y en raras ocasiones, algún no metal como el selenio. A veces también se habla de
contaminación por metales pesados incluyendo otros elementos tóxicos más ligeros, como
el berilio o el aluminio.
ARSENICO
La intoxicación por arsénico, arsenicosis, o arsenicismo, es el conjunto de alteraciones en la
salud del ser humano que se derivan de la entrada en el organismo del arsénico en
cualquiera de sus compuestos, ya sean orgánicos o inorgánicos.
El arsénico es un semimetal que está presente en el ambiente natural al cual el hombre se
encuentra rutinariamente expuesto a través de la comida, el agua, el aire o el suelo. El
arsénico produce efectos tóxicos que dependen de su tipo: inorgánico, orgánico o gas
arsina; o bien de su valencia: trivalente (arsenito), pentavalente (arseniato) o arsénico
elemental. Las distintas formas de arsénico pueden ordenarse de mayor a menor de acuerdo
a su grado de toxicidad:
Gas arsina (arsano) (muy tóxico, letal).
Compuestos inorgánicos trivalentes.
Compuestos orgánicos trivalentes.
Compuestos inorgánicos pentavalentes.
Compuestos orgánicos pentavalentes.
Arsénico elemental (prácticamente sin efectos).
El arsénico inorgánico es altamente tóxico y su ingestión en altas cantidades produce
síntomas gastrointestinales, alteraciones en las funciones cardiovascular y neurológica y
eventualmente la muerte. Dentro de las alteraciones que se pueden producir está la
depresión de la médula ósea, hemólisis, hepatomegalia, melanosis, polineuropatía y
encefalopatía. La exposición crónica al arsénico en cantidades menores puede producir una
serie de trastornos dermatológicos, neuropatía periférica, encefalopatía, bronquitis, fibrosis
pulmonar, hepatoesplenomegalia, hipertensión portal, enfermedad vascular periférica
(«síndrome del pie negro»), ateroesclerosis, cáncer y diabetes mellitus.
La entrada del arsénico al organismo ocurre principalmente a través de la ingestión o la
inhalación. La intoxicación a través de la piel es menos prevalente. La fuente principal de
ingestión son los alimentos. En menor proporción se da por el consumo de agua o la
exposición a tierra o aire contaminados. El arsénico, normalmente en pequeñas cantidades,
es inhalado desde el aire ambiental, consumido en el agua que bebemos y en la comida que
ingerimos, siendo esta última la más relevante. En la dieta, las principales fuentes de
arsénico son los mariscos y pescados, seguido de cereales como el arroz, las setas
comestibles y la carne de pollo. Los niños suelen ingerir el arsénico desde la tierra del suelo
Toxicocinética
Absorción: puede ser digestiva, cutánea y pulmonar. Depende de su forma química.
El As3+, As5+, se absorben oralmente sobre un 75%. Los compuestos orgánicos se
absorben mejor que los inorgánicos, y los pentavalentes (As5+) mejor que los
trivalentes (As3+).7
Distribución: el arsénico tiene una vida media de 10 horas en el organismo. Se fija
en el hígado, el riñón, la pared gastrointestinal y el bazo; también se fija a la piel y
anexos cutáneos (mediante grupos -SH unidos a queratina. Atraviesa la placenta (y
se fija a ella), por lo que puede afectar al feto.
Metabolismo: se metila a monometilarsínico y dimetilarsínico.
Excreción: se elimina por orina (donde se puede detectar hasta 10 días tras el cese
del contacto), pero también por las heces, el sudor, la piel descamada, pelo, uñas y
la leche materna.
Mecanismo Acción
Se presume que el arsénico al combinarse con ciertas enzimas, interfiere con el
metabolismo celular, presentándose síntomas de intenso envenenamiento por arsénico entre
los que se encuentran náuseas y dolor abdominal, seguido por la paralización del sistema
circulatorio. El acentuado contacto con la arsina ocasiona la destrucción de glóbulos rojos y
daño en los riñones; mientras que la exposición continua acarrea debilidad, enfermedades
de la piel, anemia y trastornos del sistema nervioso.
El mecanismo de toxicidad del arsénico es la inhibición de la actividad enzimática, el
arsénico trivalente por interacción con grupos sulfhidrilo (-SH) y el pentavalente porque
sustituye a fosfatos de las enzimas mitocondriales. En consecuencia, se inhibe la
fosforilación oxidativa, toda la respiración celular y se produce un fallo multiorgánico.
El grado de toxicidad varía según el derivado del arsénico en cuestión. La arsina es el
compuesto más tóxico, letal de forma instantánea a dosis de 250 ppm, o a dosis de 50 ppm
en 30 minutos. Le sigue el arsénico trivalente, cuya dosis letal es inferior a 5 milígramos
por kilo. El arsénico pentavalente requiere dosis de entre 5 y 50 milígramos por kilo para
ser mortal.
Intoxicación aguda
Síntomas gastrointestinales (entre 1 y 12 horas tras el contacto: aliento aliáceo (con
olor a ajo), queilitis urente, náuseas y vómitos, odinofagia; dolor en el epigastrio
generalmente de tipo cólico; diarrea «riciforme» (heces en forma de arroz),
hemorrágica o «coleriforme» (similar a la del cólera); elevación de las
transaminasas hepáticas en sangre.
Síntomas cardiovasculares: hipotensión arterial y shock, secundariamente a la
vasodilatación y a la disminución de la función miocárdica; edema agudo de
pulmón; arritmias; miocardiopatía congestiva.
Síntomas cutáneo-mucosos:
o Por contacto local: irritación, vesicación, desprendimientos de piel.
o Por distribución sistémica: exantema, líneas de Mees (que pueden durar
semanas a meses).
Síntomas neurológicos: cefaleas, letargia, convulsiones, coma; polineuropatía
sensitiva y motora retardada, por degeneración walleriana reversible; parestesias y
disfunciones motoras, a los diez días del contacto.
Síntomas urinarios: glomerulopatías, tubulopatías.
Síntomas hematológicos: anemia, leucopenia y trombocitopenia por aplasia
medular.
Intoxicación crónica
La intoxicación crónica por el arsénico es causada por la exposición prolongada a
cantidades relativamente menores de dicha sustancia.
En la intoxicación crónica pueden aparecer varios tipos de cáncer (de piel, pulmón, riñón o
vejiga). Otros efectos pueden ser cambios en el color de la piel, ceguera, cojera e incluso
gangrena.
La intoxicación crónica por arsénico puede producir:
Síntomas digestivos: náuseas y vómitos, dolores abdominales de tipo cólico,
diarreas leves; lesiones degenerativas del hígado, como cirrosis o carcinoma
hepático.
Síntomas cutáneos: eritemas, pápulas, vesículas y epiteliomas.
Lesiones cardiacas y vasculopatías periféricas.
Perforación de tabique nasal, cuando es por inhalación.
Cáncer de pulmón.
La Organización Mundial de la Salud estima que el consumo prolongado de agua potable
con un contenido de arsénico mayor de 0.01 mg por litro podría llegar a provocar
arsenicosis. Sin embargo, no debe considerarse como un "límite de tolerancia" sino como
un "valor de referencia" a nivel global. La OMS recomienda hacer estudios locales para
determinar los límites de tolerancia reales. Los valores efectivos podrían ser mayores si en
la región se bebe menor cantidad de agua (no es lo mismo en áreas tropicales que en
templadas). También depende de la alimentación y de otros factores. Los límites deberían
basarse más en estudios sobre humanos y en la tolerancia de éstos en cada región, más que
en factores medioambientales. También hay que considerar que el arsénico es un elemento
esencial para la vida, y que el consumo prolongado de bajas dosis tiene un efecto positivo,
por lo que no debería eliminarse totalmente del agua potable.
PLOMO
Se denomina saturnismo, plumbosis, al envenenamiento que produce el plomo (Pb)
cuando ingresa en el cuerpo humano. Se denomina así debido a que, en la antigüedad, los
alquimistas llamaban "Saturno" a dicho elemento químico. Se denomina saturnismo
hídrico al que se produce a través del agua ingerida, pues el plomo, mineral inoxidable
muy maleable, no confiere gusto al agua ni a los alimentos. Precipita con ácido clorhídrico.
Previa a la intoxicación existe una etapa de contaminación. El plomo es el primer metal
conocido y más ampliamente estudiado por su riesgo ambiental.
En la fase de absorción, la mayor parte del plomo inorgánico se localiza en el hígado, los
riñones y los glóbulos rojos. Sin embargo, dos horas después, 50 por ciento se encuentra en
el hígado y un mes después, 90 por ciento del plomo restante en los huesos.
Cuando el plomo entra en el organismo, las enzimas que metabolizan los aminoácidos
azufrados lo transforman en sulfuro de plomo. Para detectar la presencia de plomo en la
sangre, el análisis más utilizado es el llamado espectrofotometría de absorción atómica en
cámara de grafito.
El saturnismo genera anemia, debido a que el plomo en la sangre bloquea la síntesis de
hemoglobina y altera el transporte de oxígeno a la sangre y hacia los demás órganos del
cuerpo. Se cree que estas reacciones son provocadas tras la sustitución de los metales como
el calcio, el hierro y el zinc por plomo dentro de las enzimas; las diferencias en las
propiedades químicas provocan que no cumplan debidamente las funciones enzimáticas. Es
también una causa menos frecuente de hipertensión arterial secundaria.
El plomo es un metal pesado neurotóxico que cuando está presente en la sangre, circula por
todo el organismo ocasionando daños neurológicos irreversibles al llegar al cerebro.
Tipos de intoxicación
La intoxicación aguda por plomo es poco frecuente y se debe a la ingestión de
compuestos de plomo acidosolubles o a la inhalación de vapores que lo contengan,
como ocurre con los gases de la combustión de los motores de gasóleo. En caso de
ingestión de altas dosis, puede ocasionar una encefalopatía aguda con ataxia,
somnolencia e irritabilidad que afecta especialmente a niños.
La intoxicación crónica es más habitual. Entre los principales síntomas aparecen el
estreñimiento, malestar, sabor metálico, palidez, punteado en la retina y una línea de
color oscura en el margen de las encías, que se produce al reaccionar el plomo
eliminado por la saliva con restos de alimentos.
Efectos tóxicos
Efectos gastrointestinales
Aparecen en ambos tipos de intoxicación. Cursa con un cuadro agudo gastrointestinal, con
abundantes vómitos, dolor abdominal, heces negras y estreñimiento. Pueden desarrollarse
cólicos difusos en ocasiones muy dolorosos.
Efectos neurológicos, neuroconductuales y sobre el desarrollo de los niños.
El plomo afecta a la sincronización de las conexiones intercelulares durante el desarrollo,
alterando de esta manera el sistema de circuitos neuronales. También promueve la
diferenciación precoz de la neuroglía y modifica las concentraciones de algunos
neurotransmisores, principalmente de adrenalina y noradrenalina.
Otro mecanismo de acción tóxica del plomo es la alteración de la homeostasis del calcio y
de su captación por los canales de calcio de la membrana. Además el plomo es capaz de
disminuir la producción de energía necesaria para llevar a cabo las funciones del cerebro al
bloquear la entrada de calcio en las terminales nerviosas, inhibiendo su entrada en las
mitocondrias. Una manifestación clásica del saturnismo crónico es la neuropatía periférica
en la cual destacan síntomas como el pie caído y la mano péndula.
Los primeros síntomas de la encefalopatía saturnina consisten en letargo, vómitos,
irritabilidad, anorexia y vértigos, seguidas de una ataxia y de una bajada del nivel de
consciencia, que en los casos más graves puede evolucionar hacia el coma y la muerte. La
recuperación se acompaña de secuelas como epilepsia, retraso mental, neuropatía óptica y
ceguera.
Los mejores indicadores de estos efectos son índices de desarrollo mental para lactantes, y
las determinaciones del coeficiente intelectual. En el segundo año de vida los niños pueden
manifestar defectos del lenguaje. Durante la infancia y adolescencia se producen trastornos
por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y alteración a la capacidad de lectura, y en
los adultos se ha relacionado el umbral auditivo y las concentraciones sanguíneas de plomo.
Efectos hematológicos
Uno de los efectos más habituales de la intoxicación por plomo es la anemia. Es importante
conocer que el plomo es un metal que se acumula de manera característica en el estroma de
los eritrocitos. La anemia se debe a dos alteraciones básicas: un acortamiento de la vida de
los eritrocitos y un trastorno de la síntesis del grupo hemo.
Efectos tóxicos renales
El plomo provoca hipertensión arterial porque afecta a la renina plasmática y a la calicreína
urinaria, altera las células del músculo liso vascular y modifica la sensibilidad a
catecolaminas. Además tiene efectos sobre el sistema inmunitario, ya que actúa como
inmunosupresor, disminuyendo las inmunoglobulinas y los linfocitos B principalmente.
También compite con el calcio en la absorción digestiva, provocando una disminución en
sus niveles plasmáticos. Además durante mucho tiempo se ha asociado el plomo a
esterilidad y a muerte neonatal.
Por último es importante destacar que el plomo es un metal carcinógeno y que su
exposición laboral se asocia a cáncer de pulmón, vejiga y cerebro.
Fuentes intoxicantes
Pinturas de paredes, casas, puertas y ventanas a base de plomo.
Emanaciones tóxicas de fábricas y talleres. La inadecuada manipulación del plomo
como recurso para la fabricación de objetos de plástico, cerámicas, municiones, baterías,
etc, así como la acumulación del mineral sin el debido cuidado.
Plomo en la pintura utilizada en algunos juguetes.
Emanaciones que desprenden los vehículos cuyos combustibles contienen plomo.
Cromato de Pb (PbCrO4) usado en insecticidas.2 3
Cañerías o soldaduras de plomo por las que fluye agua potable.
Latas de conservas selladas con plomo.
Plomo en el agua corriente.
Circuitos hidráulicos de cafeteras antiguas "Sabatini".
Labiales mágicos, especialmente los marroquíes (la presentación viene en distintos
colores, pero todos tiñen en gama de rojos a rosas).
Proyectiles de los cazadores (el plomo se dispersa en el medio ambiente contaminando
fuentes hídricas).
Plomadas utilizadas para pesca y usadas como juguetes por los niños.
MERCURIO
El envenenamiento por mercurio (también conocido como hidrargiria, hidrargirismo o
mercurialismo) es una enfermedad causada por la exposición al mercurio o sus compuestos.
El mercurio (símbolo químico Hg) es un metal pesado. La intoxicación por mercurio
aparece en varias formas que dependen del estado de oxidación en que se presenta y entra
en el organismo. Un primer estado de oxidación es el cero (Hg0) o mercurio metálico, que
existe como vapor o como metal líquido. El estado (+1), Hg + existe en forma de sales
inorgánicas, y su estado (+2), Hg2+ puede formar tanto sales inorgánicas como compuestos
orgánicos (llamados genéricamente compuestos organomercuriales). Los efectos tóxicos
incluyen daños al cerebro, los riñones y los pulmones. Los síntomas suelen incluir
discapacidad sensorial (visión, audición, habla), sensación alterada y la falta de
coordinación. El tipo y el grado de síntomas que presenten dependen de las toxinas
individuales, la dosis, y el método y duración de la exposición.
Mecanismo de Acción:
El mercurio es un agente tóxico altamente reactivo cuyos efectos iniciales son difíciles de
identificar y de cuyos mecanismos de toxicidad queda aún mucho por conocer. Daña el
sistema nervioso central (SNC), el sistema endocrino, los riñones y otros órganos y afecta
negativamente a la boca, las encías y los dientes. La ingesta durante largos periodos de
tiempo o una fuerte exposición al vapor de mercurio, pueden causar daño al cerebro y
finalmente la muerte. El mercurio y sus compuestos son particularmente tóxicos para los
fetos y los bebés. Las mujeres que han estado expuestas al mercurio durante el embarazo
pueden dar a luz niños con defectos congénitos graves, aunque no siempre ocurra tal. Ha
sido demostrado que la frecuencia de niños con autismo se relaciona de manera
significativa con la exposición de las madres durante el embarazo al aire contaminado con
altos niveles de diésel y del mercurio expulsado por su combustión.
La exposición al mercurio en los niños pequeños puede tener graves consecuencias
neurológicas, dificultando la formación de las vainas de mielina que recubren los nervios
periféricos, pues el mercurio inhibe la formación de la mielina.
Existe alguna evidencia de que el envenenamiento por mercurio puede predisponer al
síndrome de Young (hombres con bronquiectasias y recuento bajo de espermatozoides).
Los efectos de la intoxicación por mercurio en parte dependen de si ha sido causado por la
exposición al mercurio elemental, a los compuestos inorgánicos de mercurio (en forma de
sales) o los compuestos organomercuriales como el dimetilmercurio.
Mercurio elemental
El mercurio metálico líquido no se absorbe bien por ingestión ni por contacto con la piel.
Es peligroso por su potencial de liberación de vapores de mercurio. Los datos en animales
indican que menos del 0,01% de mercurio ingerido es absorbido por el tracto
gastrointestinal intacto. Los casos de toxicidad sistémica por ingestión accidental son raros.
En los seres humanos, aproximadamente el 80% del vapor de mercurio inhalado se absorbe
a través de las vías respiratorias y entra en el sistema circulatorio desde donde se distribuye
por todo el cuerpo. La exposición crónica por inhalación, incluso en bajas concentraciones
en el rango de 0.7 hasta 42 μg/m3, se ha demostrado que causa efectos tales como
temblores, deterioro de las habilidades cognitivas y trastornos del sueño en los trabajadores.
La inhalación aguda de altas concentraciones causa una amplia variedad de trastornos de
las habilidades cognitivas, sensoriales y motoras. Los síntomas más prominentes incluyen
temblores (inicialmente afectan a las manos y a veces se extienden a otras partes del
cuerpo), labilidad emocional (caracterizada por irritabilidad, timidez excesiva, pérdida de
confianza, nerviosismo), insomnio, pérdida de memoria, cambios neuromusculares
(debilidad muscular por atrofia, contracciones musculares), dolores de cabeza,
polineuropatía (parestesia, pérdida sensorial, reflejos hiperactivos), y el déficit de
rendimiento en las pruebas de función cognitiva.
Compuestos de mercurio inorgánico
El mercurio inorgánico se produce en forma de sales como el cloruro de mercurio (II). Las
sales afectan principalmente al tracto gastrointestinal y los riñones, y pueden causar daño
renal grave. Sin embargo, ya que no pueden atravesar la barrera hematoencefálica con
facilidad, estas sales causan poco daño neurológico a menos que se sufra a una exposición
continua o alta. Como el mercurio posee dos estados de oxidación (Hg ++ y Hg2+), las sales
de mercurio aparecen en las formas de mercurio (I) (o mercurioso) y mercurio (II)
(mercúrico). Las sales de mercurio (II) son generalmente más tóxicas que sus contrapartes
de mercurio (I) porque su solubilidad en agua es mayor, por lo que se absorben más
fácilmente en el tracto gastrointestinal.
Compuestos orgánicos de mercurio
Los compuestos de mercurio tienden a ser mucho más tóxico que el elemento en sí. Por
otro lado, los compuestos orgánicos del mercurio son extremadamente tóxicos y han estado
implicados en daños al cerebro y el hígado. El compuesto de mercurio más peligroso, el
dimetilmercurio, es tan tóxico que incluso unos pocos microlitros derramados sobre la piel
o incluso un guante de látex, pueden causar la muerte
La detección en fluidos biológicos
El mercurio puede medirse en la sangre y orina para confirmar un diagnóstico de
intoxicación en las víctimas hospitalizadas o para colaborar en la investigación forense en
un caso de sobredosis fatal. Algunas técnicas de análisis son capaces de distinguir las
formas orgánicas de las formas inorgánicas del metal. Las concentraciones en los líquidos
tienden a alcanzar niveles altos poco después de la exposición a formas inorgánicas,
mientras que niveles más bajos, pero muy persistentes se observan tras la exposición al
mercurio elemental o los productos orgánicos. La terapia de quelación puede causar una
elevación transitoria de los niveles de mercurio en la orina. No obstante, un aumento del
mercurio detectado en los análisis después de aplicar la quelación, es un claro indicio de la
cantidad de mercurio acumulada en el organismo, cantidad no detectada en los análisis
rutinarios carentes de quelación previa.
Prof. Sergio Rojas