“Una vida sin examinarse a sí mismo no merece ser vivida” - Sócrates
Separación entre el modo de vida y la enseñanza de la filosofía
¿Cómo se debe vivir? ¿Cuál es la vida verdadera? ¿Cuál es la vida en la virtud?
El relativismo es una posición filosófica que niega la existencia de verdades absolutas
“Haz de tu vida una obra de arte” – Plutarco
Se educa con la existencia
Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse.
Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven. – Epicuro
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Sócrates nace en Atenas en 470/469 a.C. y muere en 399 a.C.
Sócrates no escribió nada, por creer que lo único valioso era el intercambio vivo de ideas, es decir, el diálogo.
• Más que reconstruir al Sócrates histórico, se habla de la figura mítica. El modelo de filósofo.
La actividad sofística surge en el siglo V a.C. en Atenas.
Está actividad está vinculada al auge de la democracia ateniense.
Pues está orientada al triunfo de la política a partir del domino de la palabra.
Son profesores ambulantes. Por un sueldo, enseñan la técnica del discurso que persuade, independientemente
del tema que se trate, abarcando cualquier tema de cultura general.
Los sofistas eran generalmente extranjeros.
Todos comparten una actitud escéptica hacia el conocimiento.
Ponen en duda el fundamento religioso de las leyes.
Por consecuencia, se llega a creer que toda ley o regla humana es relativa y arbitraria.
Combatir el escepticismo
Combatir el relativismo moral
La reformulación de la areté como virtud
Sócrates dota de un sentido general a la noción de areté, traduciéndolo como la excelencia del ser humano
en cuanto tal, es decir, la eficacia para la vida.
Si cada areté particular dependía de un conocimiento. Ello significaba que la excelencia humana dependía
también de un conocimiento.
“La virtud es conocimiento”.
¿Por qué para ejercer el oficio de zapatero o de médico hay que encontrar un maestro, pero cuando se
trata de justicia, del amor, de hacer el bien, no se sabe a quién recurrir?
Buscar la sabiduría
La sabiduría consiste en la justificación de la propia vida.
La virtud humana consiste en el “cuidado su alma”.
EL ALMA HUMANA ES SU RAZÓN.
Ejercicios espirituales
Es una elección de vida, la cual se traduce como una crítica a otras formas de vivir.
• Generar el paso de la vida inauténtica a la vida auténtica.
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Buscan generar un cambio radical en la forma de ser del sujeto que los práctica.
• Reflexionar el como nos relacionamos con los demás, con las cosas, con el mundo y con nosotros
mismos.
• Son un ejercitarse en vivir, vivir conscientemente y libres.
La paradoja del saber socrático
Sócrates sólo sabe una cosa: que no sabe nada.
• Crítica al ejercicio sofístico.
• Revolución en la concepción del saber.
En consecuencia, asume en el diálogo el papel de interrogador, pues no tiene nada que enseñar.
Y, sin embargo, la gente se quejaba de que la conversación con Sócrates tenía el efecto paralizador de una
descarga eléctrica.
El método socrático
Sócrates es un espejo que pone al desnudo la propia alma.
Del aparente dominio del tema al paso a Actuar bajo prejuicios, hábitos o costumbres no reflexionadas.
Aprender a dialogar
Sócrates sólo puede invitar al interlocutor a examinarse, a poner a prueba su modo de actuar.
El diálogo, como cuestionamiento de sí, requiere de la disposición del otro para ponerse en duda.
Consiste en el esfuerzo por obligarse a uno mismo a cambiar de punto de vista, de actitud, de convicción.
Por tanto, dialogar supone, a su vez, luchar con uno mismo.
Lo primordial no es pues el saber sobre determinado tema, sino el hacerse de una cierta manera. El diálogo
pretende formar, antes que informar.
Sócrates despierta una emoción y las reacciones eran diversas, desde la irritación, la burla, hasta la
búsqueda de purificación.
La práctica de los ejercicios espirituales implicaba la total inversión de los valores aceptados.
La mayéutica
Sócrates explica que su oficio es el mismo que el de su madre. Ella era partera, asistiendo los nacimientos
corporales. Él es partero de espíritus.
El saber debe de ser forjado y engendrado por el propio individuo. Descubrir su verdad por sí mismos,
hacerla su verdad.
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Se trata de poner en duda el saber aparente que se cree poseer, sustituyéndolo por un cuestionamiento de sí
mismo y de los valores que rigen la propia vida.
Sócrates como el más sabio de los hombres
Sócrates es más sabio que los demás al tener conciencia de su propia ignorancia.
Por lo que ha alcanzado un estado de permanente cuestionamiento de sí mismo.
Sin embargo, está convencido de que la ignorancia no es sólo suya, sino de toda la humanidad.
“Nadie obra mal voluntariamente”
Quien actúa mal se engaña sobre el valor que tiene su acción, ya que cree encontrar en un bien en ello.
Sin embargo, el no-sabio siempre actúa con despojos de ideas, incompletas y erróneas. Si fuese virtuoso,
sabría en dónde radica el verdadero bien.
Lo que buscan los ejercicios espirituales es a que cuide menos lo que tiene y a que cuide más lo que es para
convertirse en alguien lo más excelente y razonable posible.
Aprender a morir
Sócrates fue acusado de corromper a los jóvenes y de no creer en los dioses de la ciudad.
Fue sentenciado a muerte democráticamente.
Sus amigos arreglaron todo para su fuga. Sin embargo, el se rehusó, pues ello hubiera significado una
violación a las leyes.
Sócrates prefiere la muerte antes que renunciar a la vida digna.
Las cosas que parecen males ante los ojos de los hombres: la muerte, la enfermedad, la pobreza; no son
verdaderos males.
El único mal es la falta moral y el único bien es la voluntad de hacer el bien.
Lo que parece ser un no saber es el miedo a la muerte.
La autenticidad de la existencia reside en la anticipación lúdica de la muerte. A uno le corresponde elegir entre
la lucidez y la ociosidad.
Sólo la lucidez de la razón puede dar sentido a la vida. “Una vida sin examen no merece la pena ser
vivida”.
La vida en común
El cuestionamiento radical a la vida cotidiana no implica un aislamiento de la comunidad.
Sólo quien es capaz de un verdadero encuentro con el otro está en disposición de encontrase auténticamente
consigo mismo.
El diálogo sólo llega a ser verdaderamente diálogo en presencia ante otro, sólo así se puede llegar a la verdad
de uno mismo.